El paisaje romántico de Dresde: Friedrich, Runge, Carus, Dahl, Oehme, Fernley y Richter.

El paisaje romántico de Dresde: Caspar David Friedrich, Philip Otto Runge, Carl Gustav Carus, Johan Christian Dahl, Ernst Ferdinand Oehme, Thomas Fernley y Adrian Ludwig Richter.

 

Las vistas distantes, amplias y sin limites son una característica inconfundible de muchas de las pinturas alemanas de paisaje de la época romántica. Sobre la superficie pictórica bidimensional se crea un efecto de profundidad, una suerte de abismo espacial que parece arrastrar al observador hacia el interior de la pintura.

 

Caspar David Friedrich -Riesengebirge (Montañas gigantes antes del amanecer) 1830-5. Alte Nationalgalerie, Berlin

 

Las colinas suelen perpetuarse hacia ambos lados de la tela como si se intentara anunciar los posteriores desarrollos de la pintura panorama.

 

Friedrich, Caspar David- Morning in the Mountains 1823 Museo Hermitage, San Petersburgo

El cielo vasto se arquea sobre la escena, llenando la mayor parte del lienzo, con sus colores de intensidad gradual como una evocación del infinito. La manera de expandirse de estos paisajes refleja la noción filosófica de la omnipresente transcendencia .

 

Caspar David Friedrich- Neubrangenburg a la luz de la mañana. 1816-17. Pomeranian State Museum

 

Sin embargo esa mirada que se dirige hacia la distancia es al mismo tiempo conducida de vuelta hasta el interior del propio sujeto, hacia el espectador que mira la pintura y que reconoce sus propias emociones en el paisaje. Por eso es tan frecuente la presencia de figuras estáticas, contempladas desde atrás, extasiadas ante la inmensidad, espectadores como nosotros que nos permiten  y nos facilitan un alto grado de empatía, pues resulta casi inevitable ocupar emocionalmente el lugar de estas figuras sin rostro que parecen embargadas y embriagadas por el espectáculo que la naturaleza despliega ante sí.

Quizás pueda paracer baladí o superficial pero este sentimiento de comunicación extática con la Naturaleza que hoy forma casi parte esencial del acervo de las emociones más singularmente humanas tiene su origen en la época romántica y tuvo sus más reputados creadores residiendo en la ciudad de Dresde allá por los primerísimos comienzos del siglo XIX.

 

Caspar David Friedrich Mujer ante el sol de la mañana. 1818

 

No estoy descubriendo nada nuevo. Sobre todo entre los más fervientes admiradores de Caspar David Friedrich, entre los que me quisiera contar. Lo que yo no sabía, era precisamente eso,  que esta pintura de paisaje de tanta importancia e influencia en la historia del arte, se gestó  en la ciudad de Dresde y entre un reducido número de pintores que, aunque nacidos en tierras más al Norte, fijaron su residencia en la ciudad del Elba durante las décadas que van de 1808 a 1838. Treinta años gloriosos de este paisajismo romántico que tuvo sus más importantes maestros, Caspar David Friedrich, Philip Otto Runge, Johan Christian Dahl, Carl Gustav Carus, Ernst Ferdinand Oehme, Carl Blechen, August Heinrich y Adrian Ludwig Richter, todos viviendo la ciudad de Dresde y manteniendo entre sí una intensa fraternidad artística. Carus era el médico de Friedrich y éste vivía en el mismo edificio que Dahl. Y el resto fueron alumnos o de Friedrich o de Dahl e incluso a veces de ambos. A menudo incluso pintaron los mismos lugares y realizaron los mismos viajes.

 

Mother and Child by the Sea, 1840 (oil on canvas) by Johan Christian Dahl (1788-1857); The Barber Institute of Fine Arts, University of Birmingham;

Pero intentemos contar la historia. Tanto Caspar David Friedrich como Philip Otto Runge, naturales de Pomerania, un estado al norte de Alemania entonces perteneciente a Suecia, como Johan Christian Dahl, de Noruega, habían estudiado en la academia de arte de Copenhague donde habían sido influidos por la tradición nórdica de la pintura del paisaje que enfatizaba las grandes extensiones naturales de los territorios del Báltico. Los cielos sin límites de las obras de Jens Juel , uno de los profesores de aquella escuela, fueron particularmente importantes en la formación de Caspar Friedrich Philip Otto Runge.

 

Jens Juel- Landscape with Northern Lights 1790

Jens Juel fue un pintor danés de fines del siglo XVIII conocido tanto por sus retratos como por sus extraordinarios paisajes precursores del paisajismo del romanticismo alemán precisamente a través de su docencia en Copenhague

 

Jens Juel.-Una pieza de luz de luna.-El cruce de Lillebælt en Snoghøj.-1787.-Museo-Nacional-de-Arte de Copenhague

 

Friedrich, decepcionado con la educación académica, fue el primero que se mudó desde Copenhague a Dresde por recomendación de su maestro de dibujo Quistorp. En la ciudad de Dresde había ya una nutrida y afamada colección  de pinturas del mejor paisaje holandés del XVII,  así como de representantes del clasicismo francés como Claude Lorrain y además tenía una reputada escuela de bellas artes. Dos de sus miembros Adrian Zingg y Johann Christian Klengel eran cultivadores del género paisajístico, considerándolo ya como un género con identidad propia.

 

Adrian Zingg, ‘The cowshed in Saxon Switzerland’, 1786

Adrian Zingg era un grabador de origen suizo en la recién fundada Academia de Bellas Artes de Dresde , donde trabajó como profesor desde 1766.

 

Klengel, Johann Christian 1751-1824.”Stormy Landscape”, 1777. Dresden, Gemaeldegalerie, Alte Meister.

Y Johann Christian Klengel se convirtió en 1802 en profesor en la Academia de Arte de Dresde . Pintó paisajes ideales y composiciones idílicas, principalmente en la luz de la mañana o de la tarde, pero también paisajes como este de tormenta. En 1812 publicó una colección de doce hojas de folio para paisajistas bajo la inscripción “Principes de desins pour les paysages”.

 

El joven Caspar David Friedrich por Johann Ludwig Lund (1800)

 

En esa primera época en Dresde, Friedrich realizaba dibujos a pluma con tinta sepia y acuarelas.  Friedrich fue uno de los primeros artistas independientes que se ganó su sustento a partir de 1800 sin recibir encargos de ningún mecenas. Durante esos años de juventud realizó largos viajes a pie hasta Neubrandenburg, Breesen, GreifswaldRügen, que serían, desde entonces, lugares protagonistas en sus lienzos y, a través de su influencia, en el de toda una generación de pintores.

 

Georg Friedrich Kersting- Caspar Friedrich en su viaje a traves del Riesengebirge

 

El compañero y mentor más importante de Caspar David Friedrich durante su tiempo en Greifswald fue, como ya hemos dicho,  su instructor de dibujo Johann Gottfried Quistorp (1755 – 1835). En 1788, Quistorp recibió el puesto de instructor de dibujo académico en la Universidad de Greifswald. Los métodos de enseñanza de Quistorp, como llevar a sus alumnos a excursiones de dibujo al aire libre, tuvieron un impacto importante en el desarrollo de Friedrich como artista.

A través de Quistorp, además, Friedrich se encontró y fue posteriormente muy influenciado por el poeta y teólogo Ludwig Gotthard Theobul Kosegarten (1758 – 1818).

 

 

Después de su ordenación en 1792, Kosegarten había recibido el rectorado de una iglesia parroquial  en la isla de Rügen . En esa localidad dio los famosos Sermones de la orilla (Strandpredigt) en los acantilados cerca de Vitt . Acudían a ellas a los pescadores de arenques, que durante el tiempo de la pesca  no podían ir a la iglesia  debido a su trabajo. Estos sermones, en los que se evocaba la Revelación divina de la Naturaleza, fueron un gran éxito tras su publicación, por lo que se erigió una Capilla  en 1806 cuyos planos dibujó el propio Friedrich y para el que se encargaron retablos al mismo Friedrich y a Philip Otto Runge que planearon toda la obra y un viaje en común que nunca se llegó a producir. Sólo se pintó el retablo de Runge con San Pedro en el mar, un tema muy de pescadores, pero la invasión napoleónica de los estados alemanes dio un poco al traste con los planes de la capilla.

 

Philipp Otto Runge San pedro sobre el mar. 1806. Hamburger Kunsthalle

 

 

En la isla de Rügen, de todas formas, Friedrich encontraría una gran cantidad de motivos. Las descripciones poéticas de Kosegarten de la belleza del paisaje de la isla y su dimensión espiritual como forma de acercarse a la divinidad ciertamente tuvieron un impacto extraordinario en el primer trabajo de Friedrich.

 

Paisaje en la isla de Rügen co una bahía 1803

 

Friedrich, Caspar David- Chalk Cliffs at Ruegen Museum der bildenden Künste Leipzig.

 

Durante aquellos viajes Friedrich también se quedó fascinado   con el  monasterio de Eldena en Greifswald, del que hizo un estudio intensivo y que sería un tema central de toda su obra, como un símbolo de la decadencia y la destrucción de una antigua fe.

 

Caspar_David_Friedrich_-_Klosterruine_Eldena_(ca.1825).

Precisamente fueron los numerosos cuadros que Friedrich dedicó al monasterio de Eldena, (muy influyente en la cristianización de Pomerania Occidental, y responsable de la fundación a principios del siglo XIII de la ciudad de Greifswald, que comenzó precisamente como asentamiento comercial del monasterio), los que centraron la atención de los ciudadanos   sobre estas ruinas.

 

Ruinas del monasterio de Eldena ante el macizo de los Gigantes. 1830 Museo regional de Pomerania

 

El renovado interés público llevó al comienzo de los trabajos de restauración en fecha tan temprana como 1828, y sobre la base de los diseños del jardinero paisajista prusiano Peter Joseph Lenné, se instaló un parque en el recinto de la abadía. Esa actuación logró que, hoy en día, como veréis, se conserven perfectamente, declaradas  como un sitio cultural de la “Eurorregión de Pomerania” .

 

Abadía de Eldena hoy

Pero volvamos a nuestra ciudad del Elba. También crucial en esta historia fue la llegada a  Dresde de gran parte del grupo de jóvenes escritores de Jena y que conformaban el círculo de los primeros románticos entre los que se encontraban los hermanos Friedrich y August Schlegel, el poeta Novalis, Friedrich Schelling y Ludwig Tieck. Todos ellos personalidades de primera fila que ya venían poniendo el acento sobre una renovada atención por la naturaleza.

Según Schelling  la naturaleza tiene vida e inteligibilidad, es espíritu adormecido. De él es la famosa frase: “la naturaleza es ‘espíritu visible, y el espíritu, naturaleza invisible’’. Por su parte Tieck acababa de publicar su novela de artista  Las peregrinaciones de Franz Sternbald cuya resonancia fue muy grande. Lo que la novela ofrece — más que un conjunto de bien indi­vidualizados personajes o el desarrollo ce­rrado de una acción — es la descripción lírica de un modo de sentir y de vivir, la sugestiva evocación de una atmósfera poé­tica donde se daba una especial importancia a la relación con la naturaleza

Por fin cesó la tormenta, y un arco iris precioso se despliega por el cielo, el bosque era fresco y verde y en todas las hojas brillaban las gotas de la lluvia, acabando con el bochorno del día, por toda la naturaleza soplaba una brisa fresca  y todos los árboles y todas las flores eran felices…Si fuera un pintor, amigo Sternbald, estudiaría y retrataría hermosas escenas de bosques.

 

Gerhard von Kügelgen- Retrato de Johann Wolfgang Goethe

 

Dos fueron los lugares de reunión de todo este círculo de literatos, artistas, músicos y filósofos de aquel primer Romanticismo alemán. Por un lado, la casa del artista Gerhard von Kugelgen (1772-1820), especializado en retratos . Cuando se mudó allí con su familia en 1805, su casa Gottessegen en Hauptstrasse 13, pronto se convirtió en un lugar de reunión. Los huéspedes frecuentes incluyeron amantes del arte como el propio Caspar David Friedrich, Friedrich Kind y Johann Gottfried Seume, y celebridades como Wolfgang von Goethe y Carl Maria von Weber, el creador de la escuela romántica de ópera alemana que pasaba los veranos en la ciudad.

 

El pintor Caspar David Friedrich (1774-1840) (oil on canvas) retratado por Franz Gerhard von Kugelgen,  (1772-1820); 53.3×41.5 cm; Hamburger Kunsthalle, Hamburg, Germany;

Hoy en día, los turistas pueden visitar esta casa, que se convirtió en un museo, el Museo del Romanticismo de Dresde, y se abrió al público en 1981.

 


Kügelgenhaus-Museum EStudio

Particularmente influyente, sobre todo para Philip Otto Runge, fue tembién el salón creado en la casa del escritor Johann Ludwig Tieck, en la plaza del Altmarkt. Cuando Runge llegó a Dresde en 1801, este Salón era uno de los principales puntos de encuentro de la intelectualidad de la ciudad. A través de su relación con Tieck, Runge desarrolló su idea de un “nuevo arte del paisaje”, que dio lugar a la serie de cuatro grabados representando las  Horas del día, en las que combinaba símbolos cristianos con símbolos personales.

 

Philipp Otto Runge autorretrato de 1804-1805

Runge rechazó la tradición del arte académico en favor de una visión radical y altamente personal que expresaba simbólicamente la armonía esencial de la naturaleza, la humanidad y lo divino. La idea detrás de la iconografía compleja de Las horas del Día es la llegada y salida de la luz durante cuatro etapas del día, mientras que al mismo tiempo representa el proceso orgánico de la concepción, el crecimiento, la decadencia y la muerte.

 

Morning from Times of Day, 1805, Philipp Otto Runge. Printmaker- J.G. Seyfert. Etching and Engraving. The Getty Research Institute, 2013

 

La elegancia y la pureza de estos grabados fueron elogiados nada menos que por la imponente figura de la  cultura alemana del siglo XVIII, Johann Wolfgang von Goethe, quien tenía un conjunto de los Tiempos del día en su sala de música, regalo del mismo Runge. Al hablar con un visitante sobre la suite en 1811, Goethe exclamó: “Solo míralo: es suficiente para volverte loco, hermoso y loco al mismo tiempo”.

 

Evening from Times of Day, 1805, Philipp Otto Runge. Printmaker- J.G. Seyfert. The Getty Research Institute, 2013

Desde 1802 hasta su prematura muerte  en 1810, Runge trabajó obsesivamente en estas imágenes, articulando cuidadosamente todos los aspectos de sus composiciones. Al principio , hizo cuatro dibujos grandes en  para la carpeta de grabados cuya primera edición compartió con este grupo de artistas y escritores para hacer circular sus nuevas ideas y anunciar sus planes para crear un ciclo de grandes pinturas  basado en aquellos diseños. El ciclo pintado que debía ser expuesto en un edificio especial y con acompañamiento de música y poesía nunca se completó. En Dresde, Runge conoció a  Pauline Bassenge, hija de un fabricante de guantes, con la que se casó cuando apenas cumplió los 18 años. La pareja tuvo cuatro hijos. El niño más pequeño nació el día después de la muerte de Runge por tuberculosis con solo 33 años.

 

Der Morgen Philipp Otto Runge. 1808

 

Tan sólo llegó a pintar esta Pequeña Mañana de 1808 que se conserva en el Hamburger Kunsthalle.

De 1808 sería también la primera gran obra que catapultó a la fama a Caspar David Friedrich levantado una encendida polémica. Se trata de la archiconocida obra Cruz en las montañas, considerada a lo largo de la historia como una de las obras más representativas del romanticismo alemán y que aún se conserva en la Galerie Neue Meister de la propia ciudad de Dresde.

 

 

Apesar de la mucha literatura vertida sobre el origen de este cuadro, la historia más reciente acepta que el cuadro no fue ningún encargo sino que fue pintado por  Friedrich con la intención de regalárselo a Gustavo IV, rey de Suecia, que entonces no sólo era un defensor de la idea de una nación alemana, sino que era un hombre piadoso influenciado por la Iglesia de Moravia , una denominación protestante que buscaba una “devoción radicalmente interna”. Además uno de los uno de los símbolos de Gustav IV, era el sol de medianoche. Así que al parecer, como otras obras del pintor, subsistía un contenido político.

 

Diseño de Friedrich de 1807 para el retablo. Kupferstichkabinett, Dresde

 

Como sea, en algún momento cambió de parecer, y  acabó vendiéndoselo al conde católico Antón von Thun-Hohenstein y su prometida, que decían quererlo colocar en la capilla privada de su castillo de Schloss Tetschen. Cuando el cuadro se finalizó, y por petición de sus amigos, Friedrich lo expuso en su taller el día de Navidad de 1808. Friedrich intentó recrear las condiciones de una capilla en su estudio: bajó la iluminación y colocó la pieza sobre una mesa cubierta con tela negra. Marie Helene von Kügelgen, la mujer del pintor Kügelgen que ya hemos citado y amiga cercana  del propio Friedrich, escribió que los que visitaron el estudio de Friedrich en aquella ocasión se sentían sobrecogidos como si pisasen un templo.

No obstante la obra no produjo esa misma reacción en todas las personas. Uno de los mayores críticos fue Basilius von Ramdohr,  que había asistido a la exposición de estudio de Friedrich, y que desató  la denominada “querella Ramdohr” en la que no se atacaba la obra de Friedrich en sí sino toda una nueva ideología y una nueva forma de hacer arte. “Mi crítica -insistía- no está dirigida contra el cuadro del Sr. Friedrich, sino en contra del sistema que de ahí trasluce”. Ramdohr llegó a acusar al cuadro de sacrílego  por pretender que un paisaje se convirtiera en altar y afirmó que “sería una verdadera presunción dejar que un cuadro paisajista se arrastrara como una serpiente en una iglesia y trepara hasta el altar”.

El debate sobre la pintura, denominado Ramdohrstreit y llevado a cabo principalmente en la revista Zeitung für die elegante Welt ( Revista para el mundo elegante ), se transformó en una encendida polémica sobre el desafío a la estética de la Ilustración que planteaba el naciente Romanticismo y puso en primera línea toda una serie de cuestiones que, en realidad, dieron el aldabonazo de salida a esa pintura de la que habla todo este post.

Una de las críticas que se vertían contra la obra de Friedrich era que este había renegado de todas las reglas del paisajismo por su estilo compositivo; su empleo de la luz y la sombra y su ignorancia de la perspectiva aérea o su renuncia a usarla. Técnicamente  Ramdohr tenía razón, pero este cuadro marca el inicio de un nuevo arte, el Romanticismo, que no está sujeto a las mismas normas que el arte que le precedía.

 

Caspar David Friedrich – Cross At The Baltic Sea, 1815

Otra de las grandes novedades presentes en el cuadro, y que se le escapó a Ramdohr, es  que lo que se representaba no era una Crucifixión  sino un crucifijo dorado, es decir, un cruz artificial como las que podían encontrarse en algunas rutas de peregrinación, un objeto venerado por hombres sencillos, campesinos, caminantes, peregrinos… En realidad, por tanto, era un cuadro de paisaje totalmente profano visto contra una puesta de sol. Ese desplazamiento de los temas tradicionales cristianos a sus elementos subordinados tendría desde entonces enormes consecuencias para el arte posterior. Friedrich fue perfectamente consciente de ello y repitió el tema en más de una ocasión como en la Cruz en el Mar Báltico de 1815 reproducida más arriba o en la Mañana en el Riesengebirge de 1810 que os reproduzco a continuación y que, ya superada la polémica, fue adquirido por la casa real prusiana y se conserva hoy en Berlín.

 

Mañana en el Riensengebirge. 1810-1811. Berlin Nationalgalerie

 

Lo importante era esa traducción de lo sagrado a lo profano, en la que los poderes de la divinidad dejaron en cierto modo la iconografía de los estigmas y las llagas del arte cristiano convencional para penetrar en los dominios del paisaje más puro. Como expresaría su discípulo Carl Gustav Carus

Cuando el hombre, persiguiendo la inmensa magnificencia de la naturaleza, nota su propia insignificancia y, sintiéndose a si mismo en Dios, penetra en ese infinito y abandona su existencia individual, entonces su rendición es más una ganancia  que una perdida. Lo que de otra manera solo ven los ojos del espíritu, aquí se hace casi literalmente visible: la unidad con el infinito del universo.

 

Caspar David Friedrich- Abadía en Eichwald (1809-10)

 

Pero si La cruz en la montaña había puesto a Friedrich en el foco de la opinión pública, en ningún otro momento de su vida volvería despertar tanta admiración como los años en torno a 1810, debido fundamentalmente a dos paisajes complementarios que se presentaron   en  la exposición de arte de Berlín de aquel año y fueron adquiridos por el propio rey de Prusia, Federico Guillermo III. Goethe que había visitado a Friedrich en su estudio de Dresde consideraba ambos cuadros como dos extraordinarias obras de arte, aunque como muchos quedó desconcertado por el vacío que albergaban. Nos referimos a una de sus visiones del monasterio de Eldena, Abadía en el robledal,  reproducido más arriba y  a su pendant, el que quizás sea el cuadro más osado de todo el romanticismo alemán, el conocidísimo Monje frente al mar, ambos en Berlín.

 

 

La composición de El Monje frente al mar muestra evidencias de que Friedrich eliminó elementos del lienzo después de haberlos pintado. Recientes investigaciones científicas han revelado que inicialmente había pintado dos pequeños veleros en el horizonte, que luego eliminó. En esa audaz decisión, muchos han querido ver uno de los gestos más audaces de la historia del arte. Sólo un hombre empequeñecido frente a la inmensidad del Universo.

Cuando se expuso, Clemens Brentano envió un artículo sobre la pintura al Berliner Abendblätter , una nueva revista editada por el malogrado  Heinrich von Kleist . El artículo, titulada “Distintos sentimientos sobre un paisaje marino de Friedrich sobre el cual aparece monje capuchino“, criticaba el trabajo, pero Kleist revisó sustancialmente el texto de Brentano para convertirlo en un artículo que simpatizara con la pintura . Kleist escribió

Qué maravilloso es sentarse completamente solo junto al mar bajo un cielo nublado, mirando la interminable extensión del agua. Es esencial que uno haya venido solo por esta razón, y que tenga que volver después. Que a uno le gustaría cruzar el mar pero que no puede; que uno echa en falta cualquier signo de vida, y sin embargo,  siente la voz de la vida en la agitación del agua, en el soplo del viento, en la deriva de las nubes, en el llanto solitario de los pájaros … Ninguna situación en el mundo podría ser más triste y espeluznante que esto, como la única chispa de vida en el amplio reino de la muerte, un centro solitario en un círculo solitario … Sin embargo, esto definitivamente marca un punto de partida totalmente nuevo en el arte de Friedrich …

Evidentemente los cuadros de Friedrich no pueden considerarse sólo como simples cuadros de género, sean paisajes o marinas. La relación de las figuras con el paisaje tienen ahora una intensidad que se imbrica con la meditación protestante sobre los misterios del más allá.

El excursionista sobre el mar de niebla Caspar David Friedrich , alrededor de 1818 Kunsthalle Hamburgo

 

En torno a Friedrich pues se formó un pequeño círculo de acólitos y seguidores como Johann August Heinrich y, sobre todo, Carl Gustav Carus.

 

Carl Gustav Carus Retrato de Johann Carl Rössler

Carl Gustav Carus era un hombre multifacético: médico, naturalista, científico, psicólogo y, para lo que nos interesa, pintor de paisajes. El superdotado Carus tenía a la edad de 22 años dos doctorados en medicina y filosofía. Como médico fue nombrado profesor de obstetricia y director de la clínica de maternidad en  Dresde, cofundó la Academia de Medicina Quirúrgica y fue médico personal de los reyes Antonio I y Federico Augusto II de Sajonia, además de atender al propio Caspar Friedrich. Es considerado además el predecesor filosófico de la psicología profunda, de la medicina holística y el que acuñó el término “inconsciencia”. Trabajó también sobre la magia, el hipnotismo, los sueños predictivos, la clarividencia y el éxtasis. También escribió tres textos sobre “Efectos mágicos en la vida, en la ciencia, en la poesía y el arte“. Su nombre figura en la Facultad de Medicina y el Hospital Universitario de Dresde.

 

Carl Gustav Carus – Noche de luna junto a la isla de Rügen 1819

Goethe lo valoraba como un pensador original y un hombre creativo de primera línea. El pintor Caspar David Friedrich fue su mayor influencia artística, y emuló su estilo durante algunos años.

Friedrich llevó a Carus en 1819 a viajar con él a la isla de Rügen, donde el propio Friedrich había sentido al llamada de la Naturaleza. Carus recorrió  la isla y quedó muy impresionado por su “naturaleza virgen”. Motivos como la Noche de luna en Rügen , los Robles junto al mar o Edad de piedra en Nobbin, Rugen Island, de 1820, atestiguan las impresiones que la isla le había dejado. Él mismo lo escribió en su informe Eine Rügenreise im Jahre 1819 . El objetivo del viaje, según sus propias palabras, era ganar un sentimiento más profundo del elemento romántico alemán del norte. La pintura de arriba está claramente inspirada en una pintura de Friedrich titulada Luz de luna con barcos y pintada en 1818.

 

Carl Gustav Carus, Stone age stronghold at Nobbin, Rugen Island, c.1820

Carl Gustav Carus – Oaks at the Sea Shore 1819

 

Los robles del cuadro más arriba pertenecían a la isla de Vilm, lejos de cualquier asentamiento humano y cuya naturaleza virgen impresionó de tal manera a Carus que aún le seguía fascinando años después.

Puedo decir que casi nunca desde entonces he tenido el sentimiento de una vida natural tan completamente pura, hermosa y solitaria como la tuve en esa pequeña isla, que nadie más tiende a ver cuando visita Rügen. Con qué sentido tan pintoresco el sotobosque se derramaba sobre las rocas de la costa; con qué dignidad y compostura habían crecido las hayas y los robles hasta un tamaño gigantesco… En resumen, todo a nuestro alrededor reflejaba la poderosa naturaleza primigenia del Norte.

 

Carl Gustav Carus – Wanderer on the Mountaintop 1818

El estilo de Carus en esta época está tan cercano a su maestro Friedrich que en ocasiones ha dado pábulo a atribuciones cruzadas.

 

Woman on the Balcony – Carl Gustav Carus 1811

Sus temas pictóricos fueron sobre todo las composiciones ideales, la noche de la luna, las montañas, el bosque, la arquitectura gótica y el espectáculo de las ruinas, donde a menudo recurría a los motivos de Friedrich, como el monasterio de Eldena.

 

Carl Gustav Carus (1789 – 1869) – Ruins of the Eldena Monastery with cottage 1820

 

Carus combinó una concepción romántica de la naturaleza con el ideal clásico de la belleza: “La interpenetración uniforme de la razón y la naturaleza” constituye la esencia de su pintura. Entendió lo bello en el sentido de Goethe como una tríada de Dios, la naturaleza y el hombre. También pintó vistas de Dresde y sus alrededores, siguiendo ese hallazgo tan de Friedrich del espectador dandónos la espalda para provocar nuestra empatía.

 

Carl Gustav Carus Vista de Dresde al atardecer 1822

Otro de los grandes maestros paisajistas del Romanticismo alemán en Dresde fue Johan Christian Dahl. Hijo de un pescador noruego, sólo con 23 años pudo empezar en la Academia de Arte de Copenhague. En 1818 se mudó a Dresde donde se casó dos veces y sería profesor en la Academia de Artes desde 1824. En Dresde se instaló en Elbstrasse 33, en la misma casa de las afueras de la ciudad en la que vivía su amigo y colega Caspar David Friedrich. En el verano de 1826 viajó a través del sur de Noruega. La impresión del viaje fue abrumadora y le dio motivos para el resto de su vida.

 

Johan Christian Dahl – View of Dresden by Moonlight, 1839, Galerie Neue Meisters Dresde

 

Dahl fue, por así decirlo,  el otro gran maestro del paisajismo romántico de Dresde. . Esta pintura, homenaje a su ciudad de adopción, que comparte la vista de la ciudad prácticamente desde el mismo punto que la de Canaletto de un siglo antes que os pongo a continuación, muestra bien claro la preferencia romántica por las luces que confieren un carácter misterioso y poético al entorno

 

Bernardo Bellotto, il Canaletto-Vista de Dresde desde el puente de Augusto (National_Gallery_of_Ireland)

 

A pesar de que Dahl comparte algunos temas con Friedrich, sin embargo su pintura carece del significado simbólico que tenía la de aquel, aunque en ocasiones se aproximen mucho como en esta Tumba megalítica en invierno.

 

Johan Christian Dahl – Megalith Grave in Winter 1824-1825

 Sin embargo el carácter político reivindicativo de las raíces germánicas de la pintura de Friedrich de las ruinas de Cairn, en Dahl se convierte más bien en una observación precisa y minuciosa de la realidad.

 

Caspar David Friedrich (1774-1840), The Prehistoric Tomb in Autumn, ca. 1820. Dresda, Gemäldegalerie Alte Meister

 

Como ya dijimos anteriormente, algunas de las mejores pinturas de Johan Christian Dahl tienen su origen en la impresión que causaron en el los paisajes contemplados durante el viaje que realizó a su tierra natal de Noruega en 1826. Todos estos pintores,en realidad, aunque realizaron frecuentes viajes y tomaron apuntes del natural, no son sin embargo pintores plenairistas pues recreaban después la realidad de la naturaleza en el interior de sus estudios.

 

Johan Christian Dahl – Winter at the Sognefjord 1827

 

Slindebirken,_Vinter_(I.C._Dahl). Johan Christian Dahl’

 

Otro motivo habitual en todos estos pintores es lo que se podría llamar según expresión de John Ruskin en Moderns Painters, la falacia sentimental (pathetic fallacy). Ruskin se refería, en ejemplos literarios, a la atribución de sentimientos humanos a sujetos  no humanos, especialmente a elementos del paisaje; pero podría perfectamente haber estado definiendo la nueva actitud hacia la naturaleza en general y hacia los árboles en particular. Muy a menudo, en estos cuadros del paisaje, sentimos una empatía intensa del artista con la vida de un árbol determinado, como si pintaran un retrato.

 

Abedul en la tormente 1849 Johan Christian Dahl

Esto es particularmente dramático en este cuadro de Johan Christian Dahl de un abedul en una tormenta que nos muestra al arbol literalmente colgado del borde de un peligroso precipicio y resistiendo los embates del viento.

 

Dahl, Johan Christian TITLE Hellefossen ved Hokksund 1838

Johan Christian Dahl además de sentirse inspirado por lo que podríamos llamar lo sublime matemático, según la propia definición de Inmanuel Kant en la Crítica del Juicio, es decir, lo infinitamente grande rodeado de esa quietud y sosiego desusado que caracterizan muchos de los cuadros de Friedrich, también se interesaría por ese otro sublime llamado dinámico. Me explico. Segun Kant lo sublime matemático ocurre cuando en la naturaleza nos enfrentamos a algo vasto en extremo, algo que lleva a nuestra imaginación hasta sus límites, haciéndola desfallecer en el intento de abarcarlo. Lo sublime matemático ocurre cuando la razón tiene que enfrentarse a grandes magnitudes acerca de la naturaleza cuyos límites tiene que forzar.

 

Måbødalen, Norway’ by Johan Christian Dahl, 1854, Bergen Kunstmuseum.

Lo sublime dinámico, sin embargo, nos muestra el destino moral del hombre. La naturaleza tiene fuerzas superiores al ser humano, ante las cuales no podemos más que sentirnos abrumados. Asi pues, lo sublime dinámico seria más que lo enormemente grande,  lo enormemente poderoso.

 

Johan Christian Claussen Dahl – Morning after a Stormy Night 1819

 

Por ejemplo, Kant pensaba que un fenómeno natural como un volcán en erupción o una tormenta provocan, por un lado, miedo y por otro valor, en el sentido de capacidad de resistir. De modo que Kant entiende lo sublime dinámico como un duelo entre el hombre y la naturaleza.

 

Johan Christian Dahl Erupción del Vesubio 1820

Dahl, como muchos otros románticos, se sintió atraído por este poder de la naturaleza desatada.

 

Naufragio en la costa de Finnmark Johan Christian Dahl

 

Y bueno, no puedo terminar esta entrada sin hacer mención, aunque sea breve a los alumnos que pasaron bajo la enseñanza de Dahl  en la Academia de Bellas Artes de Dresde. Entre ellos sus compatriotas Thomas Fearnley y Jacob Mathias Calmeyer.

 

Thomas Fearnley – El glaciar Grindelwald 1838

Thomas Fearnley (1802-1842) fue el gran introductor de la pintura romántica en Noruega. Como romántico, tenía una especial predilección por los motivos de poderosas montañas y cascadas, especialmente en sus obras monumentales. “Labrofossen” de 1837, “El Glaciar Grindelwald ” de 1838 y ” Slindebirken ” de 1839 que se considera una de sus obras principales.

 

Slindebirken, Viejo abedul en el fiordo de Sogne 1839

Otro de sus principales discípulos fue Ernst Ferdinand Oehme (1797-1855), nacido en la propia ciudad de Dresde. Junto con Johann August Heinrich (1794-1822), un estudiante de Friedrich, se familiarizó con el campo de los alrededores, especialmente la Suiza sajona , y practicó lo que más tarde se conocería como pintura al aire libre . Tuvo su primera exposición en la Academia en 1821 con “Catedral en invierno“, una obra que muestra la influencia de Friedrich.

 

Cathedral in Winter’ by Ernst Ferdinand Oehme 1812

Desde la década de 1830, Oehme se separó del modelo de Friedrich y se dedicó a una representación del paisaje que es más realista y menos simbólica.

 

Ernst Ferdinand Oehme-Dentro del Bosque 1822

Y finalmente la lista no estaría completa sin mencionar a otro pintor nacido en Dresde, Adrian Ludwig Richter, 1803 – 1884. Para vivir su inclinación artística, también estudió con una beca en la Academia de Arte de Dresde . De 1820 a 1821 acompañó como dibujante al príncipe ruso Narischkin en un viaje al sur de Francia y París. Durante sus años en Dresde fue compañero de otros tantos pintores que no voy a cubrir  como Adolf Schaubach,  Ernst Ferdinand OehmeCarl Wagner.

 

Crossing The Elbe At Aussig by Adrian Ludwig Richter 1837

Por su larga vida, Richter supera con mucho el período que tratamos pues no sólo fue uno de los pintores romáticos de Dresde, sino que trabajó como diseñador para la fábrica de porcelana de Meissen , y en 1841 se convirtió en profesor y director del taller de paisaje en la Academia de Dresde. Además fue  el ilustrador alemán más típico y más popular de mediados del siglo XIX.  De especial encanto son sus ilustraciones para The Vicar of Wakefield (1841),  y para muchos otros cuentos de hadas, como el Goethe Album (1855).

Karl Ludwig Richter – Lago en Riesengebirge 1839

Como sea, lo que me interesaba contaros es cómo todos estos pintores vivieron  en la ciudad de Dresde en el breve periodo de tiempo que abarca desde 1810 a 1840. Unas décadas, políticamente muy convulsas por la invasión napoleónica y las consecuencias posteriores del Congreso de Viena, pero que al mismo tiempo fueron de una creatividad extraordinaria en una ciudad relativamente pequeña que por entonces rondaba los 60.000 habitantes, una población similar a la que hoy cuentan ciudades españolas como Ciudad Real o Zamora. Algo que deja bien claro que no se trata de una ciudad cualquiera, como os vengo contando en una serie de entradas que aún tendrá continuación.

Johann Melchior Dinglinger, el gran joyero de la fastuosa corte de Augusto el Fuerte en Dresde

Johann Melchior Dinglinger, el gran joyero de la fastuosa corte de Augusto el Fuerte en Dresde

 

Continuando con la anterior entrada sobre esa Cámara de las Maravillas que es la Bóveda Verde del palacio real de Dresde, y cumpliendo la promesa que hice de dedicarle una entrada especial al extraordinario joyero de la corte del príncipe elector de Sajonia Augusto el fuerte que es Johann Melchior Dinglinger, hoy os vengo hablar de las piezas que de este extraordinario artista creó en su taller con la ayuda de sus familiares. Pero antes quisiera hacer una introducción.

August Der Starke

Augusto el Fuerte, nacido Friedrich August de Sajonia,  era el segundo hijo de Johann Georg III conde palatino y elector de Sajonia y la Princesa Anna Sophie de Dinamarca y Noruega y, por tanto, no llamado a suceder a su padre. Su sobrenombre le viene de que al parecer tenía una fuerza descomunal que le gustaba mostrar a sus invitados doblando barras de hierro con sus manos. Como parte de su educación, se le mandó a un viaje que con el tiempo se llamó Grand Tour, desde Dresde a través de Frankfurt, Estrasburgo , París , España , Portugal , Inglaterra , Holanda , Dinamarca , Suecia ,  ,  Milán , Venecia y Viena desde, donde regresó el 28 de abril de 1689 por orden de su padre.

 

Kunstkammer Wien. Vienna, Austria

Particularmente impresionado por la exhibición de riqueza del Palacio de Versalles y por la Camara del Tesoro Imperial de Viena donde se conservaban la mayoría de los objetos de ese emperador alquimista que fue Rodolfo II, a su vuelta se convirtió en un apasionado coleccionista de piedras preciosas, joyería, vasijas de plata,  recipientes chapados en oro, piedras sin cortar, copas, conchas, autómatas, marfiles, pequeños bronces y trabajos de orfebrería. El Tesoro del Gran Delfín de Francia, Luis de Borbón, que hoy podemos admirar en el Museo del Prado en una nueva instalación, fue precisamente una de sus grandes fuentes de inspiración.

 

Magdalena Sybilla von Neitschütz, retratada por Rosalba Carriera

 

Las relaciones con su hermano mayor, Johann Georg IV, nunca fueron buenas. Como en una novela romántica, este último se había enamorado perdidamente de Magdalena Sibila de Neidschutz que vemos más arriba en un retrato a pastel de Rosalba Carriera. Su padre ya había tratado de separarlos, preocupado por su cercanía sanguínea ya que en realidad, Magdalena, era hija ilegítima suya y los enamorados eran en realidad medio hermanos. Probablemente Johann Georg IV nunca llegó a conocer la verdad, suponiendo que eran tan solo habladurías en contra de su amante,  y apenas murió su padre y ascendió al trono, vivió con Magdalena de forma pública y la convirtió en su “favorita” . Su obsesión romántica llegó a tal grado que incluso intentó matar a su propia esposa.  Eleonore de Sajonia-Eisenach, para casarse con Magdalena, asesinato que no se llevó acabo porque su hermano Augusto, el que sería conocido como el Fuerte, se interpuso desviando el golpe con las manos desnudas, lo que le causó una discapacidad permanente. La pareja llegó a tener una hija pero ambos murieron supuestamente de sarampión con 20 días de diferencia, aunque hoy se cree que fueron envenenados por el escándalo del incesto. Nada más ascender al trono Augusto, los familiares de Magdalena cayeron en desgracia acusados de haber embrujado a su hermano, sin embargo la niña nacida de aquella unión fue protegida y educada por su tío.

 

Electores de Sajonia desde 1691 a 1763, representados en el friso de azulejos del muro exterior de las caballerizas del palacio de Dresde.

 

Así que Augusto llegó, supuestamente, con malas artes a ser el nuevo príncipe elector y Conde palatino de Sajonia y Margrave de Meissen causando malestar entre la población. Su ascenso sin guerra al trono de Polonia, para lo que él, soberano del mayor estado protestante, no dudó en convertirse al catolicismo hizo que sus súbditos le vieran aún más como un traidor. Aunque al principio su conversión fue un secreto, la construcción de un edificio significativo para la Iglesia Católica que reflejase este cambio de fe no podía obviarse, lo que llevó a la construcción casi coetánea de las dos catedrales de Dresde: la Frauenkirche, catedral luterana encargada y pagada por el ayuntamiento y, por otro lado, la Hofkirche católica pagada por su príncipe para descontento de la mayoría de los ciudadanos. El malestar de sus súbditos fue grande y durante siglos prohibieron que la catedral católica pudiera hacer repicar sus campanas.  Sin embargo, los electores y los reyes de Sajonia católicos permanecieron hasta 1918 como cabezas nominales de la Iglesia Evangélica Luterana de Sajonia. Como parte de su campaña y para convencer al Parlamento Polaco, Augusto además mandó 120 de sus mejores objetos de plata procedentes del Tesoro real. Con él se inició la que se conoce como era Augustea  que entre 1697 y 1763, hizo que Federico Augusto II y su hijo Augusto III fueran también reyes de Polonia.

 

 

Todos esos objetos preciosos se conservaban por entonces en un lugar secreto, la Geheime Verwahrug  que podríamos traducir como Custodia Secreta y administrados por un Chambelán especialmente designado, aunque su uso e incluso su exhibición dependía en última instancia de la voluntad del príncipe elector. Pero Augusto, como ya dijimos, estaba fascinado por la exhibición de las riquezas de la corte de Versalles y con miras a exhibir sus tesoros de una manera pública encargará las salas con espejos, a la manera de la Galería de los Espejos del palacio francés, que serían el núcleo de la Bóveda Verde antigua, constituyendo en fase muy temprana el primer Museo estatal, accesible a cualquiera que vistiera con dignidad. En una primera fase de construcción, se hizo el Pretiosensaal y el EckKabinett pero en 1727 se hizo una extensión de la bóveda verde original con  ocho bóvedas más. La arquitectura de las cámaras del tesoro fue diseñada por Matthäus Daniel Pöppelmann, el arquitecto del Zwinger . El diseño interior se debió  a Raymond Leplat un diseñador de interiores, hugonote francés exiliado, nombrado inspector general de las colecciones reales sajonas desde 1698.

 

Una fiesta de la época de Augusto el Grande

 

El amor de Augusto por las artes le llevaría a encarcelar al alquimista Johann Friedrich Böttger quien había afirmado a principios del siglo XVIII que podía producir oro con materiales sin valor. Este para salvar su vida, comenzó a trabajar en la investigación de la porcelana a fines de septiembre de 1707. Los experimentos condujeron en 1708 a la invención de la primera porcelana europea. Augusto patentó la producción  e intentó mantener el procedimiento en secreto, fundando la famosa fábrica de porcelana de Meissen. Para preservar el secreto, solo se comunicó a un pequeño grupo de empleados sin embargo, el arcanista fugado Samuel Stöltzel logró llevar las recetas a Viena , donde en 1718 se fundó la Fábrica de Porcelana vienesa. Aún así la fábrica contó con extraordinarios escultores como Johann Gottlieb Kirchner,  conocido por sus grandes figuras de animales blancos, y, después, su colega y sucesor Johann Joachim Kändler.

 

Rinoceronte de porcelana basado en el grabado de Alberto Durero realizado por Johann Gottlieb Kirchner

 

Johann Joachim Kändler Apoloy las musas en Porcelana de Meissen

 

Además de este logro, Augusto también fue activo como empresario , por ejemplo, con las armerías de Olbernhau y la manufactura de fayenza de 1708  . En total, 26 fábricas de manufacturas se crearon durante su reinado, para la producción de espejos, rifles, telas, objetos de oro , damascos, alfombras y  los llamdos Silbergespinste o productos Leoninos, hechos de una malla de metales preciosos . La corte de Augusto se hizo famosa en toda Europa por la exquisitez de sus artes y la fastuosidad de sus fiestas: compositores como Buffardin , poetas, filósofos, abogados y médicos, cartógrafos, escultores como Balthasar Permoser, François Coudray, o los ya citados, Johann Gottlieb Kirchner Johann Joachim Kändler, arquitectos como Georg Baehr o Pöppelmann, talladores de madera, escenógrafos, diseñadores de jardines como Karcher, pintores de frescos, constructores de órganos, grabadores, vidrieros, etcétera, una concentración de artistas de tal magnitud que llevaron a que a la ciudad se le diera el sobrenombre de Elbflorenz Florencia del Elba.

 

Johann August Corvinus después de Matthew Daniel Pöppelmann (?), Fuegos artificiales en el río Elba detrás del palacio holandés, aguafuerte y grabado en cobre

 

Entre todos estos artistas no podían faltar por supuesto  los joyeros, los orfebres y los esmaltadores, creadores de las tan codiciadas Galanteries que por entonces fascinaban a las cortes europeas y entre los que destaca con luz propia la figura extraordinaria de Johann Melchior Diglinger (1664 –1731) y todo el círculo de sus talleres, que incluía a sus hermanos  Georg Friedrich Dinglinger (1666–1720) especializado en esmaltes y  Georg Christoph Dinglinger (1668–1728), que se especializó en el corte y talla de piedras preciosas. Incluso su hermana, Sophie, trabajaba en el taller. Pero no acabaríamos aquí: el escultor Balthasar Permoser colaboró ​​como modelador en los talleres y otro gran orfebre de la corte, Johann Heinrich Köhler, acabó por colaborar y emular las obras de Dinglinger. La fama de su taller trascendió las fronteras sajonas siendo sus piezas altamente codiciadas por las cortes europeas.

 

Antoine Pesne. Retrato de Johann Melchior Dinglinger con su copa del Baño de Diana del Museo del hermitage

 

Johann Melchior Diglinger es, sin duda alguna, uno de los mejores orfebres de la historia del arte con mayúsculas, comparable en sus obras a Benvenuto Cellini o Wenzel Jamnitzer y quizás el último orfebre en trabajar a gran escala. Su trabajo continúa desde la tradición manierista a la época de gestación del Rococó.

Dinglinger era suavo, nació en lo que hoy es Baden-Württemberg y  perfeccionó sus técnicas trabajando como aprendiz en Augsburgo , Nuremberg y Viena , tres centros tradicionales entonces de las artes suntuarias. Fue a Dresde en 1692, donde pasó el resto de su carrera al servicio de Augusto el Fuerte, por quien fue nombrado joyero de la corte en 1698, a la temprana edad de 34 años.

 

Dinglinger Haus in Dresden

 

Dinglinger, a pesar de la dificultad de los pagos por parte del príncipe, y convertido en objeto de requerimiento por todas las cortes europeas de la primera mitad del siglo XVIII, como demuestran la circulación de sus retratos en grabado, se convirtió en hombre de gran fortuna y elevado reconocimiento social. Acaso por tal riqueza, se casó cinco veces  y tuvo veintitrés hijos, de los cuales once sobrevivieron hasta la madurez. La famosa casa que erigió en Dresde, la Dinglingerhaus fue quemada en la Guerra de los Siete Años, aunque entre 2015 y 2016, se ha reconstruido en gran medida fiel a la original, en parte incorporando partes de la bodega que aún existían.  La casa, en su momento, fue una de las atracciones de Dresde debido a sus curiosidades como un observatorio astronómico, un reloj meteorológico y un camión de bomberos.

 

Dinglinger Brunnen in Dresden

 

El pozo que diseñó para su casa, conocido como Dinglingerbrunnen se reconstruyó en los años 60 de los daños sufridos durante el bombardeo de 1945 y es hoy un monumento catalogado, una maravilla barroca con peces y querubines que demuestra la riqueza que poseía pues es más propio de un palacio que de una casa particular. El propio zar Pedro I el Cruel se saltó todas las etiquetas palaciegas acudiendo visitar al joyero en su propia casa, cosa insólita en la época. Tal era su fama.

 

La casa del viñedo de Dinglinger en Dresden-Loschwitz

Dinglinger también era dueño de una casa de campo con viñedos en Loschwitz que aún existe y es una atracción turística. Su fama aún perdura, pasados los siglos, por toda la ciudad de Dresde dando nombre a diversas instuciones como colegios públicos, biblotecas e incluso joyerías. Además de sus obras principales, que ahora veremos, el círculo de su taller realizó las más diversas obras de joyería, esas que he llamado galanteries, pequeños objetos preciosos como botellas de perfume  que estaban unidos a una cadena para llevarlos colgados y evitar el mal olor, polveras, tabaqueras, llamativos botones , pulseras , hebillas de zapato, sombrero o cinturón, bandejas, juegos de escritorio, etc.

 

Antoine Pesne – follower, Portrait of a Man – Johann Melchior Dinglinger

 

Dinglinger fue un espíritu universal, uno de esos artistas eruditos como Rubens, o como Rembrandt. Además de todo el despliegue de lo puramente fantástico en el ornamento, tradujo elementos de la tradición geográfica, etnológica, arqueológica y natural a su trabajo con gran fidelidad, erudicción y un gusto exquisito.

 

San Jorge en la lucha con el dragón, joya de la Orden inglesa de la Jarretera (Gran George) Dinglinger, Johann Melchior (1664-1731) | joyero

 

El primer trabajo verificable y preservado de Dinglinger  es este San Jorge en la lucha con el dragón como una joya de la Orden de la Jarretera para Johann Georg IV (adquirido en 1693). En enero de 1693, Johann Georg IV fue admitido como caballero en la comunidad de la Orden de la corona inglesa, la “orden de la Jarretera“. Esto proporcionó la disculpa para esta pieza de joyería que representaba la espectacular pelea de San Jorge con el dragón como un ejercicio de torneo principesco. El alto grado de virtuosismo de la artesanía que tuvo Dinglinger desde el principio se revela, entre otras cosas, en la forma en que compuso la joya, que consta de muchas pequeñas piezas individuales. Hizo que la medalla en que consistía la condecoración se convirtiera en un brillante evento visual, poniendo innumerables diamantes pequeños en el arnés del caballo, la túnica del caballero y el cuerpo del dragón, que a su vez está formado por esmeraldas en cabujón. La pieza más que religiosa se convirtió en una de esas joyas cuya única utilidad eran ser piezas del gabinete de maravillas.

 

 

Guerreros africano con arco y flecha

 

 

 

 

 

También como “galantería” se entienden estas figuras de madera de alrededor de 1700, o a veces de marfil, que con frecuencia se adornaban con piedras preciosas y en pedestales de oro y se usaban como decoración para las estancias cortesanas. Tales estatuillas, que fueron coleccionadas por Augusto el fuerte en grandes cantidades, pertenecen al escultor Balthasar Permoser. Para la mayoría de ellos, el joyero de la corte Johann Melchior Dinglinger hacía la joyería del cuerpo en esmalte, oro, piedras preciosas y objetos pequeños, tales como el arco, el carcaj y las flechas. La atracción por la extrañeza exótica de los habitantes de África, tallados en ébano, obedecía a la moda de poseer hombres de color conocidos como  “moros de cámara” entre los cortesanos de la corte sajona-polaca.

 

Dromedario con dos africanos Permoser, Balthasar (1651-1732) | Escultor Dinglinger, Johann Melchior (1664-1731) | joyero

 

De poco antes de 1700 es esta representación de dos africanos en un dromedario, que no es una pieza de gabinete que se comprara directamente sino que se incorporó a la bóveda  en 1712-24 como una compra de las posesiones de la duquesa Friederike de Sajonia-Weissenfels. Está claro que Johann Melchior Dinglinger también pudo trabajar como joyero de la corte para otros clientes. La escultura de ébano, como en las anteriores, era de por Balthasar Permoser con quien colaboró toda su vida.

 

Juego de café de oro

Johann Melchior Dinglinger fue nombrado joyero de la corte en agosto de 1698 por el propio Augusto. Sin encargo directo, realizó esta extraordinaria obra de arte  que no tiene parangón, entonces como ahora. Se trata del Goldene Kaffeezeug o Juego de café dorado. La pieza central lleva más de 5.600 diamantes, además de muchas piedras decoradas  y se eleva en una estructura piramidal que combina un total de 45 embarcaciones en una magnífica obra de arte barroca . Su programa iconográfico está dedicado a la representación de los cuatro elementos, que toman forma en la decoración del esmalte y de los grabados. En un lugar prominente estan las figuras de marfil de Paul Heermann que son las personificaciones del agua (Neptuno), la tierra (Ceres), el aire (Mercurio) y el fuego (Minerva).

 

 

 

Goldene Kaffeezeug o Juego de café dorado

 

 

 

 

 

 

 

El conjunto personifica el lujo de las bebidas calientes (té, café, chocolate) que empezaban a estar de moda en los círculos aristocráticos, a pesar de que probablemente nunca se usó. En varios aspectos, Dinglinger anticipa algunos desarrollos artísticos. Incluso antes de la invención de la porcelana dura europea por Johann Friedrich Böttger en 1709, las tazas con asas esmaltadas en oro imitan la superficie blanca brillante de este material. La pintura con las figurillas chinas también se puede considerar como un avance temprano de la moda china, que floreció en Meissen en la década de 1720 con las pinturas de porcelana Höroldtschen. Y también la disposición piramidal de los vasos es un principio de diseño novedoso en ese momento. Este sería el primer gran trabajo de Dinglinger para reflejar la recién adquirida dignidad real de Augusto el Fuerte.

 

Jarra de jaspe y esmalte

 

De 1713, esta magnífica jarra de jaspe y esmalte con hilos de oro cuyo mango esta formado por dos serpientes que se entrecruzan y porta en su frontal un escudo con el sol que identificaba a Augusto el fuerte. estos objetos solían encargarse para realizar regalos de estado.

 

Baño de Diana

La copa con el baño de la Diana es el comienzo de una serie de copas únicas (Prunkgefäße) del taller de los Dinglingers. En este caso, el orfebre cuenta la historia de Diana y Acteón de las “Metamorfosis” del poeta romano Ovidio. En una posición central bajo un dosel esmaltado con una esfinge, se sitúa Diana la diosa de la caza, lista para bañarse. Dos delfines escupen agua en el cuenco de piedra tallada con utensilios de tocador colgando del borde. En comparación con la figura delicada de marfil, a la que acompaña  un juguetón querubín, uno de sus perros realizado en ébano cuida de sus aparejos de caza en el otro extremo de la copa. En la base, un ciervo, en el que la diosa convirtió a Acteón por atreverse a verla desnuda, es devorado por sus perros. Una inscripción en el borde del pie resume la declaración moral : “DISCRETION SERT EFFRONTERIE PERD” (la discreción se adorna, la desvergüenza se pierde).  La copa parece negar las leyes de la gravedad. En el punto del eje cuelga una perla barroca, mientras que el cuerpo de calcedonia parece flotar en tres puntas de la cornamenta del ciervo. Las dos figuras de marfil son de la mano de Balthasar PermoserAugusto  adquirió la pieza en diciembre de 1704 por 8,000 táleros de plata, cifra elevadísima. Para Dinglinger, su trabajo debe haber sido de sus preferidos, ya que muchos años después se dejó retratar con esta copa en el óleo de Antoine Pesne que os puse más arriba.

 

Cuenco de hercules Luchando 1708-31

Dinglinger usó un cuenco de jaspe antiguo del cortador de piedras de Augsburgo Johann Daniel Mayer para esta copa. La figura central de la poderosa nave es Hércules, cuya batalla con el león de Nemea sirve como coronamiento de la obra. Los medallones de esmalte en el borde del cuenco y en el pie apuntan a nuevas acciones del semidiós. El héroe de la mitología antigua, conocido por sus poderes ingobernables, era considerado el vencedor del mal,  ilustrado en el cuenco, donde un poderoso dragón, luchando con una serpiente, se sumerge en las profundidades. Hércules es inequívocamente equiparado con Augusto el Fuerte, ya que la pelea con el león tiene lugar frente a un espejo, en cuyo dorso aparece el retrato del monarca. Ya en 1694, cuando inesperadamente sucedió a su hermano como Elector, comenzó su asimilación como ‘Hércules Saxonicus‘. Otras alusiones a la persona de Augusto  están ocultas en numerosos detalles. Así, el águila blanca sentada bajo la efigie real sostiene en sus garras la joya de la Orden del Águila Blanca polaca.  E incluso el tronco que sobresale en el caparazón tiene un significado más profundo, porque se asocia con la Orden del elefante danés, a la que el soberano pertenecía por igual.

 

Copa con el Mohrin Dinglinger, Johann Melchior (1664-1731) | Goldsmith Dinglinger, Georg Friedrich (1666-1720) | Emailleur Thomae, Benjamin (1682-1751) | tallista

La figura de la Mora (o la Negra)  tallada en una sola pieza de cuerno de rinoceronte se atribuye a Benjamin Thomae, un discípulo de Balthasar Permoser. Un nivel más profundo de significado recibe el caparazón a través de los medallones de esmalte en el pie con escenas de los Argonautas, a los que también se refiere al gran medallón con Jason y Medea en la parte trasera del caparazón. La hechicera Medea ayudó a Jason a encontrar el Vellocino de oro arrullando a la bestia, a la que alude el dragón, que lo guardaba. Sin embargo,  no presenta, como era de esperar, la Orden del Toisón de Oro, sino la Orden del Elefante danés. El detalle en realidad se refiere a la visita a Dresde del rey Frederik IV de Dinamarca (que reinó entre 1699 y 1730) a fines de mayo de 1709. Augusto el Fuerte usó la estancia de su primo para ganárselo en una ostentosa celebración de una renovada alianza contra los suecos. El cuenco con la referencia a la leyenda de los Argonautas sería entonces un símbolo de la unidad de un grupo de Elegidos para emprender una empresa arriesgada que conducirá un final glorioso.

 

Copa de sardónice con la hechicera medea

La Copa de sardónice con la hechicera Medea, está formada por una pieza antigua y dañada del taller milanés de los hermanos Sarracchi que le fue encargada para reparar a Dinglinger. Los vasos milaneses de este tipo sugieren que originalmente el dragón tenía sus alas extendidas. Dinglinger las pegó al cuerpo y colocó una figura femenina en la parte posterior del pájaro con el emblema AR, referido a Augustus Rex. Muy naturalista, diseñó las patas del pájaro y las dos serpientes que se enrollan en ellas,así como dos lagartos y una tortuga.  La figura sentada sobre el dragón el propio Dinglinger en su factura del 25 de junio de 1709 la identificó como Medea.

 

Weißenfelser Jagdpokal Dinglinger, Georg Christoph (1668-1746) | Goldsmith Dinglinger, Johann Melchior (1664-1731) | Joyero Dinglinger, Georg Friedrich (1752-1817) | Esmaltador

El vaso ceremonial de oro esmaltado  fue construido desde 1712 hasta 1720 y es una variación  del tipo de Copa o Trofeo de caza muy popular en Sajonia. Un venado es  atacado por un perro junto a un tronco de un árbol que forma el pie  del vaso trofeo en forma de huevo. Más motivos de caza aparecen entre los sutiles adornos. Probablemente fue originalmente un regalo de Augusto el Fuerte al duque Christian como sugieren las tres iniciales entrelazadas “CCC” y el escudo de armas.

 

Copa de esplendor con la bacanal de los niños

La tapa superior de esta copa está realizada con perlas barrocas y esmaltes que reproducen a distintos niños jugando. La inscripción que dice  “SERIA NESCIT TURBA MINUTA” (El pequeño grupo no conoce nada serio que les preocupe) deja el tema bien claro. La descripción es muy minuciosa, la cabra con la que juegan los niños, la valla caida, el pantalón bajado,el tocón del árbol y otros detalles.

 

Obeliscus Augustalis

Otra de las grandes obras de orfebrería de Dinglinger para Augusto el Fuerte es este Obeliscus Augustalis. Diseñado específicamente para las paredes de espejo de la Bóveda Verde Original, el obelisco podía ser contemplado en todas sus caras. Hecho para la contemplación al detalle, en el centro del obelisco se encuentra Augusto el Fuerte en un camafeo de estilo antiguo con colores esmaltados.

 

Obelisco Augustalis Dinglinger, Johann Melchior (1664-1731) | Joyero Hübner, Christoph | Steinschneider Kirchner, Christian (1691-1732) | escultor

 

Cubierto con el emblema de Sajonia, la corona de Polonia-Lituania y la orden de la estrella de plata de Polonia abajo, está rodeado por los signos tradicionales del gobernante militar. Mientras que cuatro soldados antiguos están acampados en la explanada que se eleva en tres escalones, los miembros de varias naciones antiguas admiran el monumento. Además de la referencia directa al Rey Elector reinante, el Obelisco celebra de alguna manera codificada la conexión completada en 1719 de la hija del Emperador, Maria Josefa, con el  Príncipe Friedrich August. Los camafeos del obelisco, magistralmente cortados por Christoph Hübner, elogian simbólicamente las virtudes de la futura pareja gobernante con la yuxtaposición de hombres y mujeres importantes de la antigüedad. Es de alrededor de 1728.
Augusto el Fuerte había enfatizado el vínculo visual entre él y su antiguo tocayo el emperador Octavio Augusto y metafóricamente se convirtió en el “Emperador”. Además, el obelisco en sí eleva Augusto a un estado de poder en lo que respecta al significado histórico de la estructura. Para los egipcios, el obelisco era un símbolo del derecho del faraón a gobernar y su conexión con lo divino. En la antigua Roma, el obelisco era una encarnación de la maduración de Roma como  Imperio.  ¿El obelisco por lo tanto simboliza el deseo de Augusto de su propia “mayoría de edad” como gobernante ? Como fuera, ocupo un lugar central en la Habitación de las Joyas  (Juwelenzimmer), lujoso espacio de exposición  donde se encontraban varias de estas obras maestras del joyero de la corte y el orfebre favorito del rey, Johann Melchior Dinglinger.

Joya de la orden del Toisón de oro (conjunto Ruby) Dinglinger, Johann Melchior (1664-1731) Taller | joyero

Las joyas de las órdenes caballerescas seculares formaban las joyas más exclusivas de la vestimenta principesca. Una de las más antiguas y respetadas, la Orden del Toisón de Oro,  reservada exclusivamente para los príncipes de la fe católica. Fundada en 1430 por el duque de Borgoña Felipe el Bueno, el Toisón de Oro ha sido desde principios del siglo XVI, la condecoración más importante de la familia de los Habsburgo y a las coronas de Austria y España. El actual gran maestre de la rama española es Felipe VI de Borbón, Rey de España y el actual de la rama austriaca el heredero del imperio Austrohúngaro, el príncipe don Carlos de Habsburgo-Lorena.. La orden religiosa de cada caballero tenía que ser devuelta a la oficina de la orden después de su muerte.

August_II_El Fuerte por Marcello_Bacciarelli, llevando la joya anterior

El carnero era ya un símbolo de la ciudad de Brujas, que contaba con una importante industria lanar.​ Con la elección del vellocino de oro, el Duque hacía referencia a la leyenda de Jasón en la nave Argo. Esto enlazaba también a la nueva vocación marinera de Borgoña gracias a sus puertos en los Países Bajos. Se le concedió en 1722, tres años después de la boda de su hijo Friedrich August II, a quien también se le otorgó, con Maria Josefa de Austria,  en nombre del emperador Carlos VI de Austria. El Emperador otorgó a las majestades sajonas el privilegio de ser Caballeros de la Orden del Toisón de Oro y al mismo tiempo presidir su propia Orden del Águila Blanca polaca. Esta insignia fue realizada con rubíes de excepcional tamaño más setenta diamantes de tamaño mediano por Dinglinger.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pero sí hay una obra emblemática de Dinglinger es este Trono del Gran Mogul Aureng-Zeb en el día de su cumpleaños, un auténtico diorama en joyas y esmaltes de la corte del Gran Mogul Aurangzeb, emperador del Imperio mogol entre 1658 y 1707 y contemporáneo de Augusto por tanto, el último de los “grandes mogoles” y una de las figuras más controvertidas de la historia india. El “trono de la Gran Mogul Aureng-Zeb” es uno de los ejemplos más curiosos del arte barroco tardío de la joyería y de la principal obra de Johann Melchior Dinglinger. Su taller funcionó durante más de seis años para organizar la brillante fiesta de cumpleaños del legendario Grand Mogul. 5223 diamantes, 189 rubíes,  175  esmeraldas, 53 perlas, dos camafeos y un zafiro (aunque hoy en día faltan todavía 391 piedras preciosas y perlas) forman la rica decoración del conjunto, que fue adquirido por Augusto el Fuerte por 58.485 taleros o lo que es lo mismo el equivalente a tonelada y media de plata.

 

Aureng-Zeb, el legendario contemporáneo de Augusto el Fuerte, gobernó todo el subcontinente indio desde 1658 hasta su muerte en 1707. Su sistema centralista de gobierno era considerado el epítome de la monarquía absoluta, su riqueza parecía inconmensurable. En el centro de la acción está entronizado bajo un dosel, mientras que los príncipes más poderosos de su imperio le presentan regalos de cumpleaños.

 

 

 

 

 

 

 

La búsqueda de veracidad histórica se refleja en las numerosas referencias a los relatos de viajes, que transmiten el curso de las festividades anuales en palabra e imagen. Además, Johann Melchior Dinglinger tuvo en cuenta prácticamente toda la literatura oriental disponible. El conjunto incluye 132 figuras distintas y 32 obsequios para el Mogul,realizados en delicado esmalte y metales preciosos.

 

 

Entre los 32 regalos, sin embargo,  también cita sus propias obras (como la miniatura similar alusiva del “juego de  café de oro” ), así como objetos de los antiguos egipcios, griegos, chinos e incluso  objetos y símbolos germánicos. Su significado se explica en un ensayo detallado del joyero de la corte que presentó a Augusto el Fuerte junto con el trabajo terminado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La última de las grandes obras de Dinglinger para Augusto fue el Altar de Apis,una obra de casi 2 metros de altura y la última atribuida a Dinglinger entre 1729 y 1731.

 

Altar de Apis

Muestra un poco la moda por las culturas exóticas y la concepción que se tenía a principios del siglo XVIII de la religión del Antiguo Egipto. Así en la base podemos ver las iniciales ARP, Augusto Rey de Polonia, así como versiones de las pinturas egipcias relacionadas con el tránsito del muerto hacia el mundo de ultratumba. En las esquinas hay vasos canópes y en la hornacina interior una balsa egipcia donde dos barqueros transportan al dios Apis en su forma de buey, con dos cocodrilos tachonados de diamantes an los lados.

Sobre esta un relieve en piedra representa a Horus frente a Osiris. La pieza esta coronada por esfinges y un obelisco con escritura jeroglifica. Al parecer la fuente fue la Mensa Isiacauna elaborada tableta de bronce con incrustaciones en otros metales de la época romana . Fue durante un período propiedad del Cardenal Pietro Bembo  y fue utilizada en el siglo XVII por Atanasio Kircher como fuente principal para desarrollar su traducción de jeroglíficos egipcios ; sin embargo, los jeroglíficos de la tabla isiaca no tienen ningún significado porque es una imitación romana. Sin embargo, en época de Augusto, Dinglinger muestra una gran erudición al conocer los trabajos de Kircher.

 

 

Por último os quiero poner algunos de sus trabajos como joyero de la corte.

Durante casi cuatro décadas, Augusto el Fuerte además le encargó a Dinglinger  diez conjuntos de joyas para su representación real, pero por supuesto también para su placer personal.

guarnición de esmeralda

 

 

Los juegos, como el de más arriba, que es el de esmeraldas incluían numerosas piezas que se incluían todas en Los juegos, como el de más arriba, que es el de esmeraldas, incluían numerosas piezas que se incluían todas en el vestuario de un príncipe: reproducciones de las ordenes más importantes del rey como el Toisón de Oro y la Estrella Blanca Polaca, un colgante de sombrero, dos tipos de espadas cortesanas con sus vainas, distintos tipos de hebillas y botonaduras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Solo dos conjuntos de joyas de Augusto el Fuerte tenían un aigrette. Un Aigrette era un Hutzier alemán , que tuvo su origen en las joyas del Renacimiento. Es una decoración de sombrero imponente, que era extremadamente decorativa gracias a las plumas de garza insertadas en él. El de la izquierda es del juego de joyas de ágata y el de la derecha del de coralina.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estos juegos de joyas incluían botones que servían a los príncipes del barroco tardío y el rococó  como  cierres de prendas,  adornando sobre todo como mangas, bolsillos y frontales de forma deslumbrante.  Este conjunto de rubíes,  (hay otros de zafiros, esmeraldas o ágatas), probablemente fue creado por Johann Melchior Dinglinger para la coronación de Augusto el Fuerte como rey de Polonia en 1697. Un conjunto completo de joyas incluía también las hebillas de las que había tres tipos funcionales: una hebilla de sombrero, dos para las correas de la rodilla que llevaban el nombre contemporáneo de hebilla Jarretier, y se usaban para que los trastes de los pantalones se pudieran mantener a la altura deseada y dos hebillas de zapatos un poco más grandes.

A continuación os pongo algunas joyas más para acabar estas dos entradas sobre el fastuoso tesoro de la Boveda Verde de Dresde. Y Felices vacaciones.

Borde del sombrero (conjunto de esmeraldas)

Horquilla con una gota brillante larga usada por un águila Dinglinger, Johann Melchior (1664-1731) | joyero

Espada de corte con vaina (juego de zafiros) Dinglinger, Johann Melchior (1664-1731) Taller | joyero