Alphonse Mucha y la divina Sarah Bernhardt

Hoy he estado viendo una exposición extraordinaria en un extraordinario lugar en el que nunca antes había estado. Tanto que me guardo para otro día hablaros de ese lugar, el Palacio de Gaviria en la calle Arenal y de cómo se ha convertido de palacio favorito y picadero de la reina Isabel II a sala de exposiciones ¡¡¡privadas!!! pasando por ser cuartel, bazar de decomisos, casa de Asturias, bingo e incluso discoteca. Esto de ser sala de exposiciones privadas, no la sala sino las exposiciones, no asociadas a ninguna fundación, sino obra y producto de una promotora italiana nada menos, -la entrada cuesta la friolera de 12 euros-, tiene también su enjundia de la que os hablaré en el mismo post que dedicaré -próximamente- al local. La sala se estrenó con una exposición sobre Escher, que no visité, y esta es su segunda propuesta, ambas, como es previsible, llamadas a tener un elevado número de visitantes.

 

El Palacio de Gaviria

Pues bien la exposición, como habréis deducido por el título es del ilustrador Alphonse Mucha, el artista checo inspirador de todo un movimiento que se llamó Art Nouveau, La exposición está comisariada por Tomoko Sato que no solo es curadora de la Fundación Mucha de Praga desde 2007 sino también la autora del texto que publica la editorial Taschen sobre el autor. La exposición, a pesar de los 12 euros, es extraordinaria, con más de 200 obras de todas las épocas del artista checo, expuesta en un marco, el citado ya Palacio de Gaviria, que le va como anillo al dedo. Tanto es así que me ha incitado a indagar más sobre Mucha, descubriendo tantas sorpresas que creo que va a dar para varios post. Hoy me voy a centrar sobre su comienzos, en realidad, en un breve periodo de 6 años de 1894 a 1900, año de la Exposición Universal de Paris de 1900 que supuso la culminación del Art Nouveau que tanto influiría sobre la Barcelona, my heart is broken, del Noucentisme y del propio Gaudí.

Entrada a la Exposicion de1900

 

Pues bien la actriz parisina Sarah Bernhardt (1844-1923), a la que algún día me gustaría dedicarle un post exclusivo, nadie fue más famoso que ella en su época, fue también la figura más influyente en la vida del joven Alphonse Mucha (1860-1939) como artista. Fue su primer cartel para ella, Gismonda, el que le hizo famoso y creció tanto como hombre como artista a través de su colaboración profesional y su amistad personal con la mayor celebridad de la escena de la época.

 

Sarah Bernhardt, vestida como Teodora, 1893

 

Mucha conoció a Sarah Bernhardt por primera vez a fines de 1894, cuando ya llevaba unos malos siete años como artista bohemio en París. La leyenda dice que el día 26 de diciembre Mucha, entonces un humilde ilustrador, estaba haciendo un favor a un amigo, corrigiendo pruebas en el taller de imprenta de Lemercier, cuando la actriz llamó a la imprenta con una demanda urgente para un nuevo cartel para su producción de Gismonda. La producción se estrenaba en menos de dos semanas y alguien tenía que trabajar en el cartel a toda prisa. Con todos los demás artistas fuera de servicio por la temporada de vacaciones, Mucha se convirtió en la única elección posible y sólo por pura desesperación. A pesar de su falta de experiencia en el diseño de carteles, Mucha aprovechó esta oportunidad y, para su propio asombro, “la divina Sarah” cayó rendida ante este su primer trabajo en colaboración.

 

Gismonda en el Teatro Renaissance enero 1895

 

Pocos días después, los carteles de la Gismonda de Mucha llenaron todos los rincones de París en la mañana de año nuevo de 1895 y revolucionarían el mundo del diseño del cartel. La forma larga y estrecha, los sutiles colores pastel y la quietud de la figura casi de tamaño natural introdujeron una nota de dignidad y de sobriedad, que fueron bastante sorprendentes por su novedad. Los carteles se convirtieron inmediatamente en objetos de deseo para los coleccionistas, muchos de los cuales usaban métodos clandestinos para obtenerlos, ya sea sobornando a los que los colocaban o simplemente saliendo por la noche a cortarlos  con cuchillas de afeitar de los paneles. Mucha, para su cartel, tomó el estilo de los mosaicos bizantinos inspirados por Teodora, la última producción de la Bernhardt.

Sarah Bernhardt como la Dama de las Camelias por Alphonse Mucha 1896

Encantada con el éxito de Gismonda, Sarah Bernhardt inmediatamente ofreció a Mucha un contrato para producir diseños de escenario y vestuario, así como carteles. En virtud de este contrato, Mucha produjo seis pósters más para sus producciones: La Dame aux Camélias (1896) de Alejandro Dumas , Lorenzaccio (1896) de Alfred Musset , La Samaritaine de Edmond de Rostand (1897), Médée (1898) de Séneca, La Tosca (1898) de Victorien Sardou y Hamlet (1899).

 

Lorenzaccio (1896) de Alfred Musset.

 

 

la-samaritaine-1897

La Tosca 1898

 

 

Alphonse Mucha – Sarah Bernhardt – Hamlet 1899

 

Mucha aplicó a estos carteles el mismo principio de diseño que había desarrollado para Gismonda: el uso de un formato alargado con una figura única y completa de la actriz colocada en una hornacina como un santo.

 

Medea

Medea

 

Su influencia fue tal que en la propia cultura popular se imitó como muestra esta postal de la época

 

 

La colaboración entre Mucha y Sarah Bernhardt fue mutuamente beneficiosa. Los carteles de Mucha inmortalizaron la imagen ‘divina’ de la actriz, consolidando su status icónico. Por su parte, Bernhardt estaba tan enamorado del trabajo de Mucha que, después de 1896, hizo que sus diseños se usaran para todos los carteles que publicitarían su gira por Estados Unidos. Esto promovió el trabajo de Mucha y lo ayudó a asegurarse un punto de apoyo para explorar una nueva carrera en los Estados Unidos después de 1904.

Mucha también diseñó joyas para que Sarah las usara durante sus producciones. Sus piezas más emblemáticas para ella fueron la pulsera de serpiente de ópalo que se muestra en el cartel de Medée

 

y la tiara de lirio que se puede ver en el cartel de La Princesse Lointaine.

 

 

 

con la que la retrataría enel cartel de promoción de una cena homenaje que se realizó para la divina Sarah y que tuvo tal éxito que se editaría como litografía con gran éxito comercial.

 

Continuará…

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