Beau Dick in memoriam en la XIV Documenta

Este año se celebra la XIV Documenta, una celebérrima exposición quinquenal,  que por primera vez sale de Kassel compartiendo sede, de igual a igual con la ciudad de Atenas. En Kassel se inaugurará en el mes de junio pero en Atenas ya este mes de abril han empezado los primeros eventos. Ha sido así, cotilleando lo que nos traerá esta nueva Documenta como me he topado con este artículo de una de las comisarias, Candice Hopkins, sobre un artista de la tribu de los Dzawada’enux, Beau Dick que encaja perfectamente en el propósito de este blog.

He leído, como suelo hacer, lo que he podido encontrar en la red sobre él ,que no es demasiado, y, aunque son sinceramente impresionantes los muchos testimonios que se cuentan del carácter casi diría totémico de su figura, he decidido finalmente hacer prácticamente, con una pequeña inclusión de una cita del propio Beau, una traducción de texto de Candice Hopkins que podes encontrar aquí porque no creo ser capaz de contarlo mejor.

 

 

                     In Memoriam: Beau Dick (1955–2017)

                                                     por Candice Hopkins

 

Cuando nació a Beau Dick se le puso el nombre de “Walis Gwy Um“, que significa “enorme, gran ballena” en la lengua Kwak’wala. Beau nació en una pequeña aldea de Dzawada’enux en una ensenada en la costa del noroeste de Canadá. La única forma de llegar allí es a través del barco. Este aislamiento significó que la aldea se convertiría en un refugio para el pueblo de Kwakwaka’wakw durante la prohibición del potlatch (1885-1951). Alejados de la mirada de las autoridades, pudieron continuar allí con sus propias manifestaciones culturales incluyendo una forma propia de gobierno a través de jefes hereditarios, de los que Beau era uno. Esta fue precisamente la región que hizo pensar al antropólogo Franz Boas que había llegado al límite de expansión del conocimiento europeo. Tal vez debido a su lejanía, Gwa’yi fue menos afectado que otros lugares por las políticas coloniales de asimilación genocida hacia los pueblos indígenas. Debido a esto, Beau se sumergió en la tradición desde una edad temprana.

Las tallas y las ceremonias formaban, asi, parte de la vida de Beau desde que nació. Después de trasladarse a Vancouver para terminar sus estudios, se rebeló contra el infame y rígido código de vestimenta de la escuela al insistir en que era aceptable usar una camiseta en lugar de una camisa de botones. Otros estudiantes pronto siguieron su ejemplo. Al final, la escuela modificó sus políticas. En 2013, más de tres décadas después, dirigiría un movimiento junto con veintiún compañeros que galvanizó a la nación: Awalaskenis II, un viaje a pie de 10 dias y 500 km desde Albet Bay en la costa oeste de Canadá, a la sede del poder colonial: el Parliament Hill en Ottawa. Allí, ante los legisladores federales y los medios de comunicación nacionales, Beau y sus colaboradores rompieron los tradicionales escudos de cobre como medio para denunciar los tratados rotos por el gobierno federal conservador, las políticas asimilacionistas y la continua degradación de los derechos de los pueblos indígenas como las repercusiones negativas de las pisciculturas comerciales en la isla de Vancouver. Las piezas de cobre fueron enrolladas y dejadas en los escalones del Parlamento como evidencia del acto . Era la primera vez en décadas que el pueblo Kwakwaka’wakw realizaba su tradicional ceremonia de la vergüenza.

El cobre es un símbolo de la justicia, la verdad y el equilibrio, y romper un escudo de cobre es una amenaza, un desafío y puede ser considerado un insulto. Si usted rompe el cobre ante alguien y le avergüenza, debe haber una disculpa“.

La ceremonia vergonzante era pues, al mismo tiempo, una oferta de paz y un regalo. La respuesta del gobierno conservador fue enviar las piezas a un museo en la Columbia Británica.

Como muchas personas, llegué a conocer a Beau a través de sus máscaras. Recuerdo bien la primera: una enorme Tsonoqua con su rostro oscuro, largo y desaliñado, y labios rojos. Tsonoqua es la mujer caníbal de los bosques, pero también alguien que puede traerte gran riqueza. Para mí, parecía viva. En marzo de 2016, mi colega, la comisaria de la documenta 14 Monika Szewczyk, y yo viajamos a Vancouver, a Alert Bay para reunirnos con Beau. Ya tenía muy avanzado el proceso de decidir qué trabajo iba a proponer para la Documenta XIV. Estaba interesado en las intersecciones entre los sistemas de gobierno de Kwakwaka’wakw y los orígenes de la democracia en la antigua Grecia, así como las ideas de ciudadanía. Es bien sabido que Beau había rechazado por completo cualquier forma de carnet de identidad oficial del gobierno canadiense, ya que no reconocía la legitimidad del gobierno federal no sólo para dictar su “estatus de indio”, sino también como canadiense. Beau fue y sigue siendo un Dzawada’enux.

Beau quería viajar a Atenas para poder hablar con refugiados de la guerra en Siria, personas que habían tenido que abandonar sus tierras. Para él, la pérdida de la propia patria hacía vulnerable la cultura, el lenguaje y la tradición. Esta fue una de sus mayores contribuciones como líder -un jefe hereditario- y como artista: refigurar la tradición como lugar de experimentación, innovación y cambio. Wayne Alfred, un reconocido artista por derecho propio, contó que cuando “Beau se levantaba, muchos de nosotros nos levantábamos“. Hablaba de la comunidad de Alert Bay -que se convirtió en la casa adoptiva de Beau-, así como de todos los muchos que fueron tocados por su vida. Beau se levantó porque no tenía miedo. Su trabajo como artista, su papel de padre y su liderazgo en su comunidad no conocían límites. Fiel a su naturaleza, siempre estaba compartiendo sus conocimientos, habilidades, historias y canciones, regalando a otras personas su tiempo y su interés. Poco antes de fallecer el 27 de marzo, hace menos de un mes, hizo un añadido al conjunto de máscaras que se encuentran aquí en Atenas para ser expuestas en la Documenta XIV. Colocó una “figura de acción” hecha a su imagen: la terminó con mechones de sus propios y largos cabellos grises, uno de sus característicos sombreros, un poncho de manta y un anillo Hamat’sa de cedro en el cuello, todo ello colocado en la parte trasera de la máscara de una ballena orca. Fiel a su forma, él era quien tomaba las decisiones. Uno de los montadores que trabajó estrechamente en la instalación de su trabajo observó que ahí es probablemente donde Beau está ahora, montado en la espalda de una orca.

 

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