“París pese a todo” nos abruma en el Reina Sofía (Segunda Parte: “Dos o tres cosas que yo sé de ella”)

París pese a todo” nos abruma en el Reina Sofía (Segunda Parte: “Dos o tres cosas que yo sé de ella“)

 

Bueno, pues aquí va la segunda parte de la entrada sobre la exposición del Museo Reina Sofia  París pese a todo. Artistas extranjeros, 1944-1968. Las citas, que hay muchas a lo largo de la entrada, son parte de las propias cartelas de la muestra que he usado como guías para orientarme en lo que os cuento.

 

‘Deux ou trois choses que je sais d’elle…’,

 

A mediados de los cincuenta,  cuando los turistas, sobre todo norteamericanos, empezaban a llegar en masa a  la ciudad gracias a la publicidad de las películas de Hollywood y la aparición de los aviones a reacción, empezaron a aparecer en determinados círculos artísticos de París las voces críticas contra la deriva consumista de la organización de la vida cotidiana alentada a través de la publicidad. Los mensaje publicitarios no eran simplemente  contenido o información, sino un auténtico nuevo medio de poder para modificar y controlar el curso y el funcionamiento de las relaciones y las actividades humanas. La necesidad de la defensa y el ejercicio de la  libertad individual frente a esa alienación consumista se convirtió en un asunto central en los discursos del arte, especialmente entre los numerosos artistas extranjeros.

Dos o tres cosas que sé de ella dirigida por Jean-Luc Godard, presenta un  ensayo filmíco de la visión de la auténtica superstar del cine galo en aquel momento ; Godard escribió que “quería incluir todo: deportes, política, incluso comestibles”. La película, en realidad, cuenta 24 horas de la vida, tan presuntuosa como frívola, de Juliette Jeanson ( Marina Vlady), una esposa y madre, típicamente burguesa, parte de cuya vida involucra la prostitución.

Juliette y la ciudad de París hacen lo mismo: aparentan, se maquillan, se visten con ropa nueva, se prostituyen…También hay en la película un cuestionamiento del lenguaje como como casa común que el hombre habita. Son los años de la descolonización de Indochina que derivaría en la guerra de Vietnam, de la crisis de Argelia y la vuelta de De Gaulle y el fin de la Cuarta República. El mayo del 68 ya palpita en el ambiente.

 

Deux ou trois choses que je sais d’elle – Marina Vlady,

 

Cuando estaba haciendo la película, Godard apareció en el programa de televisión Zoom para debatir con un funcionario del gobierno Jean St. Geours , que predecía cómo la espiral de la publicidad se convertiría en un auténtico vendaval ideológico a medida que el impulso básico de la sociedad francesa fuera únicamente el de aumentar su nivel de vida. Godard explicaba que él veía a los publicistas como los proxenetas que esclavizan a las mujeres hasta el punto en que entregan sus cuerpos sin remisión ninguna, porque están convencidas de que lo que pueden adquirir tiene más posibilidades de procurarles la felicidad que el propio disfrute del amor o del sexo.

En la década de 1960 Francia ya había superado la crisis tras la Segunda Guerra Mundial, había un auge en la construcción y el paisaje urbano de París se estaba transformando .

La Galerie Arnaud

Mientras cerraba la galería Huit, de la que hable en mi anterior entrada, se inauguraba en 1951 en una pequeña librería del Saint-Germain-des-Pres un nuevo espacio para presentar la obra de los artistas abstractos más jóvenes  Lideraron este proyecto Jean Robert Arnaud y los pintores estadounidenses Jack Youngerman, Ellsworth Kelly,  y sobre todo, John Koenig, llegado de Seattle y residente en París gracias a la ley de ayuda a la educación de veteranos de la Segunda Guerra Mundial.

Portrait de Jean-Robert Arnaud – Koenig John

La Galerie Arnaud era, de hecho, lo que cualquier artista extranjero hubiera fantaseado encontrar en París: acogedora, audaz y, gracias a la labor de Jean-Robert Arnaud, bastante organizada. La galería tenía una actividad casi febril, cambiando de exposición cada dos semanas, y fundando en 1953 la revista Cimaise, dedicada a recoger los más influyentes debates sobre arte contemporáneo del momento.

 

Cimaise

 

Su director es Jean-Robert Arnaud, Su comité editorial estaba compuesto por Jean Alvard, Herta Wescher y el importante crítico frances Michel Ragon . El objetivo era exponer obras abstractas internacionales sin miedo los ataques de las voces de los críticos más tradicionales de París. La Galerie Arnaud llego a ser un importante centro internacional de debate, animado por críticos de arte como  Claude-Hélène Sibert. Michel Seuphor , Michel Tapie , Pierre Restany , Georges Boudaille , que fueron algunos de sus colaboradores.

Fue una empresa valiente cuando, en 1953, fundamos la revista Cimaise, una empresa a la que trajimos más buena voluntad que medios y experiencia. Todos predecían una muerte prematura y no nos hubiéramos atrevido a garantizarle una existencia tan sólida… Nuestro programa era bastante ambicioso: defender el arte actual tal como aparecía en los salones, las galerías, los estudios de artistas, anunciar las importantes manifestaciones artísticas en Francia y en el extranjero, informar de libros y otras publicaciones. Y, finalmente, ceder la palabra a los propios artistas. 

Y tuvimos que alojar todo esto en pequeños cuadernos de 24 páginas, incluida la portada, cada uno de los cuales estaría decorado con un grabado original” escribió Herta Wescher en 1971 en el número 100-101 de la revista.

 

revista-cimaise-arte-n-48-1960-lucio-fontana-

 

John Koenig  mostró allí sus collages y obras abstractas, junto con pinturas de los ya citados Jack Youngerman y Ellsworth Kelly, pero también de Jeanne Copel, Paul Jenkins, Ida Karkaya o el español Luis Feito.  Jean-Robert Arnaud se convertiría  en el gran defensor de lo que se denominaría, con ese afán de etiquetas tan del mundillo artístico, la Abstracción lírica de la que os habló un poco después.

 

Rafael Canogar – Composición, (1956)

 

ellsworth-kelly-la-combe-

 

 

 

Luis Feito

 

Exposiciones como Divergences inaugurada en 1954, en la que se enfrentaron dos tipos distintos de expresión abstracta dieron pie a un amplio debate en torno a nuevas posibilidades abstractas desarrollado en potentes textos en las páginas de Cimaise.

 

Le Mouvement en la galería parisina de Denise René

 

The legendary “Le Mouvement” exhibition was held in the Galerie Denise René in Paris

 

Al mismo tiempo otro movimiento se gestaba en la Galerie Denise René, galería pionera, conocida desde su creación por la extrema coherencia de sus elecciones estéticas que son ya parte de la historia del arte moderno. En esta galería fue donde se produjo el reconocimiento internacional de las corrientes de abstracción geométrica y cinética , renombrada como Op art en los Estados Unidos, que continúa hoy en día

El 6 de abril de 1955 se inauguró la exposición Le Mouvement en la galería parisina de Denise René. Desde entonces esa muestra sobre la abstracción geométrica se ha venido analizando y debatiendo exhaustivamente, siendo especialmente importante por abrir paso a una nueva forma de concebir el papel del arte en la sociedad que se desarrollaría más tarde en París con el Arte cinético y el Op Art.

 

Méta-Malévich. Jean Tinguely 1954

En esta importantísima exposición se produjo el encuentro de artistas consagrados como Marcel Duchamp, Victor Vasarely y Alexander Calder, con jóvenes como Jean Tinguely, Agam,  Pol Bury,  Jacobsen  y Jesús Rafael Soto. En este encuetro está el origen del Manifiesto Amarillo que marca el acto oficial de nacimiento del cinetismo, una « nueva belleza », “la segunda revolución del siglo después del cubismo“, que reviviendo una tendencia artística presente ya en  las obras de los constructivistas rusos Naum Gabo, Pevsner Moholy Nagy

 

Oeta II. Victor Vasarely 1956

 

Casi todos ellos eran artistas extranjeros interesados en el movimiento y la óptica. Algo muy novedoso es que forzaban al espectador a ser un sujeto activo, liberándole de la contemplación estática y controladora y convirtiéndole además enverdadero creador de la obra mediante un desplazamiento consciente, una interacción con la pieza.

 

Pol Bury

La actividad era divertida y en ocasiones hasta mágica, y eso quedaba lejos de la concepción académica, de la abstracción geométrica y del individualista del Art informel o Art autre. Era una idea alternativa, el principio de un nuevo entendimiento de la relación entre las obras de arte y los espectadores

 

“Le Mouvement (Agam, Bury, Calder, Duchamp, Jacobsen, Soto, Tinguely, Vasarely), curated by Denise René and Pontus Hulten

 

Abstraction lyrique o Art informel

Lo que se conoció como Abstraction lyrique o Art informel en París, hacia 1953, había obtenido una victoria importante. Ese nuevo tipo de arte abstracto, violentamente expresionista y considerado caótico por muchos, se convirtió en el hegemónico en Francia en ese momento, un estilo dominante y avanzado que representaba al París de la modernidad, capaz de revisar el concepto de la Escuela de París, que en aquel momento parecía casi olvidado.

La abstracción lírica incluía a un grupo de artistas que usaban un lenguaje abstracto siguiendo casi una escritura gestual, que antes de la guerra había ya sugerido el movimiento dadá y el espíritu surrealista. Hablamos de Hans Hartung ( 1922 ) y Camille Bryen ( 1936 ), y que se abre con  Wols  a una nueva libertad  plástica de los procesos de la proyección lineal de los colores sobre la tela,

 

Hans Hartung

 

En marzo de 1951 se celebró la gran exposición “Confronted vehemences” en Nina Dausset, donde se presentan por primera vez pinturas de artistas abstractos europeos y americanos ( Bryen , Capogrossi , De Kooning , Hartung , Mathieu , Piers, Pollock , Riopelle , Russel , Wols ).

 

nicolas de stael collage sur fond bleu 1963

 

Este evento estuvo organizado por Michel Tapié , cuyo papel como defensor de esta tendencia, que incluirá en el arte informal , es de suma importancia.

 

Michel_Tapie_1954

 

Este es el estilo de  las obras de Nicolas de Staël, Maria Helena Vieira de Silva y Ed Clark, que estaban trabajando con un sentido refinado de la realidad abstracta. Puede que el mito estuviera evaporándose, pero París seguía atrayendo artistas chinos, japoneses, noruegos o canadienses, llamadas estadounidenses, a pesar del regreso de Jack Youngerman y EllsworthKelly a Nueva York.

 

CHU TEH-CHUN | 20th Century, 1960s

 

Zao Wou-Ki y Chu Teh-Chun estaban introduciendo fascinantes formas chinas en el nuevo planteamiento crítico internacional. Y las marcas extranjeras en las formas abstractas se recibían bien por representar no solo una apertura al mundo, sino también una señal de integración de la cultura parisina, en aquel momento más permeable que nunca a las influencias extranjeras.

 

Artwork by Zao Wou-Ki (1920 – 2013) – Untitled 1961

 

El público y los críticos estaban fascinados con la obra de Maria Helena Vieira de Silva y sus típicos azulejos portugueses, la frescura y la naturaleza monumental de las obras de Anna-Eva Bergman o las formas japonesas de Kumi Sugai.

 

Maria Elena Viera da Silva paris la nuit 1951

 

Kumi Sugai.

 

Kimber Smith Bluebird 1960

 

Ed Clark. Sin Titulo. 1954

 

Las experimentaciones con la abstracción se dirigían hacia obras de un tipo más tenue y transparente, como las de Paul Jenkins, Sam Francis o Simon Hantaï, mientras que Erró reconocía la presencia del centro neoyorquino, si bien en tono jocoso.

 

Sam Francis Blur in Motion II, 1960 oil on canvas

 

Simon Hantaï Archives, Panses (1964-67)

 

The School of New-Par-Yorkis | ERRÓ (1959)

 

 

Congreso Internacional de Escritores y Pintores Negros

 

París será también un lugar donde se debatía el pasado colonial. En septiembre de 1956 se organizó en la ciudad en torno a la revista Presence Africaine, el primer “Congreso Internacional de Escritores y Pintores Negros”, anunciado mediante un cartel diseñado por Picasso.

En el anfiteatro René Descartes de la Sorbona, en París, resonaron las voces de los intelectuales negros más importantes de la época, Léopold Sédar Senghor, Franz Fanon, Richard Wright, Aimé Césaire, Hamadou Ampathé Bâ

 

 

Este primer Congreso de Escritores y Artistas Negros fue una iniciativa del intelectual senegalés Alioune Diop , quien en 1947 fundó la revista Presence Africaine, dedicada a la influencia del arte africano.
Ese mismo año, el poeta francés Léon-Gontran Damas publicó la antología Black Poets of French Expression 1900-1945, y un año después, Léopold Sédar Senghor presentó la antología de la nueva poesía negra y malgache de la lengua francesa, precedida de El Orfeo Negro por Jean-Paul Sartre.

 

La photo officielle du 1er congrès des écrivains et artistes noirs (septembre 1956)

 

Estaba empezando el debate sobre el pasado colonial, que procedería hasta la conclusión de la guerra de Argelia en 1962.

Son los años de la guerra de la independencia de Indochina, de la independencia del protectorado de Marruecos, la guerra de Argelia. El desastroso colonalismo europeo del siglo XIX llegaba a su fin.

 

La Revolución de Argelia en 1962

 

El auge de creatividad y el agudo sentido crítico que se estaba desarrollando en París se interrumpió con discursos sobre la insurrección argelina, iniciada en noviembre de 1954, cuando se produjeron una serie de ataques organizados por el entonces poco conocido Frente de Liberación Nacional, el FNL, varias zonas de Argelia. Las divisiones se hicieron evidentes en Francia con rapidez, y las discusiones hicieron palpable una atmósfera de guerra civil.

 

Les Femmes d’Alger

En diciembre de ese mismo Picasso inició con furia una serie de estudios titulada Les Femmes d’Alger (Las mujeres de Argel) que daría lugar a varias pinturas en 1955. El malagueño, que seguía siendo comunista, tomó como referencia el símbolo del imperialismo decimonónico, la obra de Delacroix Femmes d’Alger, en la que la esclavitud de una mujer en un harén ponía de manifiesto el colonialismo. La versión picassiana tenía un complejo lenguaje doble que mostraba el deseo masculino y la liberación femenina. La libertad era el tema central de este conjunto de obras.

 

 

Hacia 1955 había en Francia periodistas que desvelaban torturas atroces en Argelia encubiertas por el gobierno. Hubo fuertes intentos de censura.

 

Roberto matta la question 1957

 

El artista chileno Matta aprovecho la ocasión y produjo en 1958 una de las imágenes más desgarradoras denuncia de la violencia estatal, La Question. Con su tradicional lenguaje surrealista, logró crear una atmósfera violenta y horripilante que trasladó la fantasía surrealista a la realidad contemporánea.

 

Jean-Jacques Lebel

 

En septiembre de 1960 recorrió el país una petición no solo contra la tortura, sino también por el derecho a no formar parte del ejército francés en Argelia; en otras palabras, en defensa de la insubordinación.

Jean-Jacques Lebel y Alain Jouffroy anunciaron una rebelión en las páginas de una nueva revista  publicada con el nombre de Front Unique. Su manifiesto firmado por 121 personas, titulado “Declaración sobre el derecho a la insumisión en la guerra de Argelia”, era una larga diatriba contra la colonización que concluya con un llamamiento en apoyo del pueblo argelino.

 

Le grand tableau antifasciste collectif

 

Estando en Italia, Lebel tuvo la idea de crear, junto con seis amigos extranjeros residentes en París, una obra colectiva. El Grand tableau antifasciste collectif, con una esvástica bien visible, hablaba de brutalidad, censura y violencia sexual. No tardó en censurase y quedar oculto durante 23 años.

 

Detalle de Le grand tableau antifasciste collectif

 

 

La nueva Bohemia y el Hotel Beat

La Bohemia revivió en París entre 1953 y 1963. Artistas y escritores beatniks se instalaron en un hotel barato y poco convencional de la rue Gît-le-Coeur, en el Barrio latino. Estos, pintores y poetas se congregaron allí para poner en común experimentos investigaciones en el terreno de la autoexpresión.

 

 

Bryon Gysin y su amigo Ian Sommerville utilizaron en el hotel su famosa “máquina de sueños”, hechas de cartón recortado, luz y un tocadiscos, que sirviéndose de destellos, transportaba al espectador a otra dimensión. Sus dibujos pretendían producir una reacción similar mediante la yuxtaposición de formas parpadeantes que aceleraba la mirada.

 

Ian Sommerville and Brion Gysin 1962

 

“En el refugio del Hotel Beat trazaron muchas de las rutas que iba a seguir la generación de los 60: el empleo recreativo de drogas y los experimentos con las psicodelia, la investigación de la magia y el misticismo en todas sus formas, los derechos de los gays y la libertad sexual para los jóvenes.”

                              Bryan Milles, The Beat Hotel.

 

Allen Ginsberg in a room of the Beat Hotel, Paris, December 1956, photo by Harold Chapman

 

Allen Ginsberg y Peter Orlovsky se quedaron allí por primera vez en 1957 y pronto se les unieron William S. Burroughs , Derek Raymond , Harold Norse Gregory Corso , así como a Sinclair Beiles . Fue aquí donde Burroughs completó el texto de Naked Lunch  y comenzó su colaboración de por vida con Brion Gysin . También fue donde Ian Sommerville se convirtió en el “asesor de sistemas” y amante de Burroughs.

 

Gregory Corso en su habitación del Beat Hotel, en Paris. 1957. © Allen Ginsberg

 

William S Burroughs y Brion Gysin

 

Michael Portman, Ian Sommerville, y William Burroughs en Londres, 1966.

 

En ese mismo periodo, mientras Pierre Restany inventaba el Nouveau Realisme a partir de la emergente cultura consumista, Nancy Spero y Leon Golub producen en Francia una variante del realismo crítico, por oposición al expresionismo abstracto

 

Nancy Spero Leon Golub Our City Dreams

Leon Golub Head IX 1963

El realismo de Golub era un intento de recuperar el diálogo en una democracia amenazada por demagogos como su compatriota norteamericano y enemigo, Joseph McCarthy. Su versión concreta del realismo, que hacía alusión a la era atómica, logró activar el pensamiento y la reacción en el mundo contemporáneo.

 

Critica de la sociedad de consumo: La respuesta europea al Pop Art

La critica de la sociedad de consumo contemporánea era lo que diferenciaba el arte parisino del Pop Art estadounidense. Aunque a mediados de los años sesenta se criticaba a París por mostrar ya claros síntomas de haber dejado de ser el centro del arte moderno, la obra crítica producida por una generación nueva y amplia de artistas nacidos en el extranjero devolvía el optimismo.

 

The Background of Pollock by Erro, 1967, France, Paris, Musee National d’Art de Moderne

 

Eduardo Arroyo, Erró, Peter Klassen, Christo, Joan Rabascall, Antonio Berni, Soto o Jaume Xifra, entre muchos otros, remodelaban la imagen del viejo París para dar forma a un espacio crítico apasionante.

 

Joan Rabascall ‘Mass Media’, 1967

 

Rabascall, que en sus collages recurría a noticias e imágenes publicitarias, participaba de la  mise en question de la sociedad de consumo contemporánea,

 

antonio berni juanito laguna va a la ciudad 1963

como hacia Antonio Berni al emplear con humor objetos desechados y basura para documentar lo injusto de la vida cotidiana.

 

Eduardo-Arroyo-Los cuatro dictadores

En mucha de la producción de esa nueva generación hay un claro sentido del humor, parodia y en ocasiones ironía, como puede verse en la obra abiertamente política de Eduardo Arroyo

 

hervé Telemaque. Petit célibataire un peu nègre et assez joyeuse 1964

 

Bueno y así acabamos la segunda entrada sobre París a pesar de todo,la exposición del Reina Sofía

 

Larry Rivers | French Money (Nero) (1962)

El Rimbaud de David Wojnarowicz

El Rimbaud de David Wojnarowicz

 

Cynthia Carr, una escritora y crítica de arte neoyorquina, redactora de The Village Voice  e Interview, así como crítIca para las revistas ArtForumLA Weekly y Mirabella, ha escrito varios libros sobre Wojnarowicz, particularmente una extensa biografía de 2012 con el título Fire in the Belly: The Life and Times of David Wojnarowiczpublicada en Bloomsbury, e incluso próximamente, en julio de 2018, y en colaboración con otros autores saldrá en la Yale University Press,  David Wojnarowicz: History Keeps Me Awake at Night para la que ya existe en Amazon una lista de espera. Eso da idea del interés que despierta la figura de Wojnarowicz últimamente.

 

 

En realidad su más reciente actualidad comenzó con un incidente parecido a lo ocurrido con Santiago Sierra en la pasada edición de ARCO. En 2010, casi dos décadas después de su muerte, David Wojnarowicz volvió a ser noticia a nivel mundial por ser víctima de la censura. La repentina notoriedad se debió a un escándalo suscitado por su película de Super 8 de 1986-87, A Fire in My Belly , (título que retomará Carr dos años después) específicamente, una secuencia de 11 segundos que mostraba hormigas rojas mexicanas que se arremolinaban sobre un crucifijo. A Fire in My Belly formaba parte de una exposición relacionada con la identidad gay “Hide / Seek: Difference and Desire in American Portraiture” en la Galería Nacional de Retratos del Museo Smithsonian, y el escándalo organizado fundamentalmente por la Liga Católica, acabó con que el Smithsonian, como Helga de Alvear, decidiera retirar la obra de la exposición. Para los profesionales del mundo del arte, como también sucedió en ARCO, esta  censura clamorosa de una obra mucho más compleja  parecía salida de otros tiempos: sin duda, las instituciones artísticas ya habían aprendido la lección del vergonzoso juicio al que se sometió la obra del fotógrafo Robert Mapplethorpe en 1990 y se negaron a doblegarse bajo la presión de una minoría religiosa de derecha que no se había tomado ni el tiempo ni el interés de comprender la vida y el legado de Wojnarowicz. Tristemente, el incidente, como el de ARCO, demuestra que la libertad de expresión no ha llegado tan lejos como la mayoría podría esperar y las presiones de los grupos conservadores aún tienen su efecto, aunque finalmente, como bien sabe Santiago Sierra, su efecto sea paradójicamente una publicidad mucho mayor hacia el artista que ve como los focos se concentran en su obra. Afortunadamente, hoy la obra puede verse en la web y os la cuelgo aquí. La infausta secuencia está en el minuto 16.50 más o menos.

 

 

La pieza, que ya había sido editado para la exposición, era una reacción a la muerte de su amante y mentor, Peter Hujar, al que ya le dediqué una entrada anterior, y a su reciente diagnosis del virus del SIDA. Era simplemente un grito de angustia o de protesta, en la tradición más surrealista, que capturaba la contradicción, la velocidad y la fantasmagoría de un momento en el que era razonable suponer que todo el progreso político y social que los homosexuales habían logrado en los años 60 y 70 estaba siendo directamente revocado o suspendido, con el telón de fondo de la era de Reagan, el Good Morning  America, y una detestable oleada de triunfalismo estadounidense que tiene su resurreción hoy en día en en America First de esta controvertida era Trump.

 

 

Precisamente David Wojnarowicz era cualquier cosa menos cobarde en lo que refiere a su libertad de expresión. Nunca tuvo un ápice de miedo ni en su trabajo ni en mostrarlo. Lo único que podría haberlo enfurecido eran los que compraban su trabajo como  inversión y no entendían en absoluto  las implicaciones emocionales que tenía. Wojnarowicz demostró ser uno de los experimentadores más punzantes, más mercuriales y difíciles de descifrar del arte estadounidense.  Wojnarowicz no solo era un raro por naturaleza,  sino que se enorgullecía de serlo y celebraba su propia visión marginal de una forma casi chamánica.

 

David Wojnarowicz. Untitled (Face in Dirt). 1992-93. Gelatin silver print. 28 1/2 x 28 1/2″ (72.4 x 72.4 cm). The Abramson Collection.

Sus obras hablan de la autodestrucción, de la privación de derechos, de la despersonalización y del terror a la muerte, pero tanto como invocan las grandes ideas de un mundo que salió mal, también registran los propios miedos, recuerdos y demonios del artista.El prodigioso talento de Wojnarowicz como escritor (escribió diarios  escritos desde su propio punto de vista y desde el de otros sin techo con los que convivió) le sirvió como punto de arranque y entrada hacia otros muchos medios artísticos como la pintura, el cine,  la escultura, la fotografía o los graffiti.

 

Self portrait with collage. David Wojnarowic

Carr que conoció personalmente al artista  cuando formó parte de la escena artística de East Village a principios de los 80,  nos lleva, en el libro más arriba citado, a través de una montaña rusa de casi cuatro décadas de bohemia contemporánea, comenzando por una infancia terrible de abusos , sus primeros años de chapero en las calles de Nueva York, y sus primeras exploraciones e intentos de una expresión alternativa.

Con una infancia completamente desgraciada, de abandono sucesivo por parte de sus padres y de maltrato, a los 15 años ya vivía de prostituirse como shapero por diez dólares en Times Square. Uno de los detalles más pavorosos que cuenta Carr sobre su desesperación era la afición  que tenía de colgarse con los dedos de la cornisa de la ventana de su habitación a siete pisos de altura por encima de la octava avenida.  Pensaba a todas horas en suicidarse, en suicidarse y en robar serpientes de las tiendas de animales, amaba particularmente las serpientes,  para liberarlas en Central Park.

David Wojnarowicz with a Snake, Peter Hujar

A veces, para despejarse, iba en autobús a New Jersey y se bañaba vestido en los lagos. Ésa era la única vez que se lavaba. Llevaba los vaqueros tan sucios que cuando se agachaba se veía reflejado en la tela.

 

 

A los 17 años estaba tan demacrado y tan sucio que no conseguía encontrar clientes decentes y tenía que conformarse con tíos que le pegaban o le robaban la pasta. Era un esqueleto andante a merced de los hombres más pervertidos. Se alimentaba tan mal que le sangraba las encías cada vez que fumaba un cigarrillo. Dormía en cuartos de calderas, en coches abandonados, o en las azoteas de los edificios, colocado encima de la rejillas de la calefacción, y por la mañana parecía cubierto de hollín, con los ojos, la nariz y la boca llenos de un polvillo negro que lo asfixiaba. A veces era presa de lo que él llamaba las noches de ira, cuando no podía soportar más el hambre y la frustración y, con un colega, recorría Manhattan de punta a punta, rompiendo todas las cabinas de teléfono que encontraban a su paso.

 

 

Sin embargo, su personalidad proteica le hizo pronto destacar en la escena del arte de vanguardia del Village. Su primer reconocimiento provino de las plantillas de casas incendiadas que aparecían en los muros expuestos de los edificios en East Village. Wojnarowicz también se relacionó con otros artistas prolíficos de la época, apareciendo o colaborando en obras con artistas como su íntima amiga Nan Goldin, la escultora Kiki Smith, el también graffittero John Fekner , el cineasta underground Richard Kern , la cantante punk de The Innocents y galerista dela Ground Zero Gallery  Marguerite Van Cook , Ben Neill inventor de la trompeta mutante, etc.

David Wojnarowicz fotografiado por Nan Goldin

De entre todos ellos, quizás el encuentro más determinante fue con Peter Hujar del que os escribí otra entrada que es el anverso de esta que hoy dedico a David. Probablemente Peter sería la persona, o una de las personas más influyentes en la vida de David. Ambos víctimas de abusos en su infancia, ambos homosexuales con una promiscuidad casi legendaria, ambos seres solitarios y marginales y, al mismo tiempo, orgullosos y celosos de su legítima rareza, ambos artistas mercuriales y amantes de los clubs más underground y de los muelles abandonados, ambos activistas contra las injusticias, sociales y legales, que se produjeron en respuesta a la epidemia del SIDA. Su relación sexual fue más corta que su camaradería de alma que duró hasta la muerte de Peter, aunque David apenas si vivió, en el propio piso de Peter por cierto, cinco años más.

 

Jacket worn by David Wojnarowicz at an Aids demonstration in 1988.

De David se sabe mucho. Él mismo se encargó de contarlo en sus muchos libros, particularmente Close to the Knives: A Memoir of Disintegration , una autobiografía compuesta de escritura creativa que trata temas como su problemática infancia y o desdeña denunciar la homofobia y la marginación.

Me viene bien esta portada para hablaros de la que es su obra más conocida y de la que hoy os quería hablar aquí: Rimbaud en Nueva York. Lo primero que le llamó la atención al volver a Nueva York y que refleja en su diario es la inmensa casa de putas al aire libre en que se habían convertido los muelles más allá de la autopista elevada del West Village. Aquel lugar, con  sus traicioneras estructuras  podridas a lo largo del río Hudson  se convertiría en el centro de su vida durante el siguiente año y medio.

 

1983, pier 34, David Wojnarowicz, Dirk Rowntree, Peter Hujar, Spring Street, NYC

A finales de los años 70, David Wojnarowicz comenzó a fotografiar su serie “Rimbaud en Nueva York”. Amigos y amantes posaron en toda la ciudad con una máscara de Arthur Rimbaud que Wojnarowicz modeló a partir del retrato icónico del poeta en la portada de Iluminaciones .

Arthur Rimbaud in New York. Fotografía. 1978-1979 / Copia póstuma, 2004.

Wojnarowicz trabajó en este proyecto durante aproximadamente un año, acumulando alrededor de 500 imágenes. La primera de estas fotografías fue tomada en o cerca de los muelles del río Hudson al oeste de Greenwich Village. En el lado de la ciudad,más acá de la carretera, había bares gays como Ramrod, Peter Rabbit y Alex in Wonderland. Este gran distrito del morbo más libidinoso incluía los camiones estacionados por las noches y los parkings solitarios. Los muelles podrían ser peligrosos, no solo porque se estaban cayendo a pedazos y estaban llenos de agujeros abiertos al río, sino porque ya había habido asesinatos allí. Pero para muchos,como el propio David, la anarquía y el riesgo solo añadían emoción.

 

David Wojnarowicz In Front Of Pier 46 1979 (Leonard Fink)

 

Peter Hujar-Hallway-Canal-Street-Pier

A David le pareció fascinante. Quería recorrer los muelles, quería pintarlos, fotografiarlos y registrar lo que sucedía en ellos. Pronto volvió con Brian (Butterick, amigo cercano de Wojnarowicz) y una lata de pintura en aerosol. Dibujó una tosca cara de Rimbaud sobre el cristal de una ventana. En una pared, pintó un torso masculino chutándose con una gran aguja hipodérmica. En otra parte, pintó una diana.

Luego escribió una especie de haiku en la pared: “¿Viste el combate aéreo ayer (bajo el cielo mexicano)? También hizo un graffitti con una frase a menudo citada por William Burroughs:” ‘No hay verdad / Todo es posible’ Hassan I Sabbah “. Y agregó su propio poema de diez líneas debajo, comenzando,

Algunos hombres caminan rápidamente en camionetas por caminos rojos

Abajo en valles distantes donde las montañas

Son tragadas lentamente por el desierto …

David tuvo un trabajo de salario mínimo de corta duración ese verano. A mediados de junio, una agencia publicitaria lo contrató para imprimir fotografías y utilizar una máquina fotostática. Lo despidieron cuando casi de inmediato comenzó a darse de baja contínuamente por enfermedad. Pero mientras estaba allí, pudo ampliar la portada de las  Iluminaciones para crear una máscara de tamaño natural de Arthur Rimbaud.

 

Rimbaud era, para él, una especie de estrella polar en este momento de su vida. Se identificó con el poeta. Ambos se llevaban exactamente un siglo: Rimbaud había nacido en octubre de 1854 y David en septiembre de 1954. Ambos habían sido abandonados por sus padres e maltratados por sus madres. Ambos  se habían escapado de casa de adolescentes. Ambos vivieron con nada y sin embargo no estaban dispuestos a vivir según las reglas. Ambos eran maricas. Ambos intentaron arrancar un trabajo visionario partiendo de su propio sufrimiento. David aún no sabía el resto, que pronto conocería a un hombre mayor y mentor que cambiaría su vida (como Paul Verlaine había cambiado el de Rimbaud), y que él también moriría exactamente a la edad de 37 años, la misma que Rimbaud.

¿Qué más necesitaba? Ese mismo verano, David comenzó a fotografiar a Rimbaud en Nueva York  con una cámara prestada, utilizando a Brian como modelo.

“En ese momento, sentí que quería que fuera lo último que yo hiciese antes de volver a la calle a prostituirme o a morirme o a desaparecer. A lo largo de los años, periódicamente me he encontrado en situaciones desesperadas y, en esos momentos, sentía que tenía que hacer ciertas cosas. . . Le conté a Rimbaud un vago bosquejo biográfico de lo que había sido mi pasado: los lugares que había frecuentado cuando era niño, los lugares en los que me moría de hambre y que frecuentaban en aquella época “.

 

Brian posó con la máscara de Rimbaud en la calle 42 entre la Séptima y la Octava avenidas, una manzana llena de cines porno que se conocía como The Deuce. Posó frente a los cadáveres de vacas colgando en el distrito de las empacadoras de carne. Montó en un vagón de metro lleno de graffiti. Pasó bastante tiempo en los muelles  del río Hudson y deambuló entre  monstruos obscenos y cachodos. Posó en  en Chinatown, en el Terminal Bar, se chutó heroína.

 

 

David escribió dos “guiones fotográficos de 35 mm”, con docenas de ideas para las aventuras del poeta. Tenía una narración en mente. Rimbaud llegaría en barco, se apearía en el Brooklyn Navy Yard en un guión y en Coney Island en el otro. Finalmente, moriría de una sobredosis de heroína o se suicidaba con un revolver.

 

 

La mayoría de estos escenarios nunca fueron fotografiados, como Rimbaud comiendo en la cafetería del Ejército de Salvación, Rimbaud masturbándose en la Catedral de San Patricio durante la misa, etc. Esa no se hizo. pero sí que hizo una de Rimbaud haciéndose una paja. John Hall fue Rimbaud masturbándose.

 

No recuerda nada sobre dónde se tomó esa foto o cómo surgió, solo que David lo tranquilizó cuando adujo que estaba demasiado delgado y que no tenía un buen cuerpo. Brian dice que la foto se tomó en el apartamento de Hall, cuyo desorden a David le pareció fascinante. Cuando Jean Pierre [Delage, el primer novio serio de Wojnarowicz] fue a visitarlo, David lo incorporó rápidamente al proyecto también. Jean Pierre se convirtió en Rimbaud en Coney Island.

 

Unos meses después conoció a Peter Hujar. David escribió a JP que había “pasado la noche hablando con un nuevo amigo sobre la vida / fotos, etc.-raro que tenga la oportunidad de simplemente hablar y escuchar cosas interesantes”. El mismo escribió acerca de cómo conoció a Hujar en el Bar en Second Avenue y 4th Street. “Me miró y volví a mirar varias veces. Creo que lo deseaba de una manera fuerte “.

 

 

Cuando llegaron al loft de Hujar en Second Avenue y 12th Street, Hujar el enseñó sus Retratos en la Vida y la Muerte . Las fotografías de Hujar de artistas, drag queens y otras seres marginales lo intrigaron y así comenzaría una relación que duraría hasta su muerte. Susan Gauthier, entonces  compañeras de piso de David, dijo que la vida de David cambió definitivamente cuando conoció a Hujar. “Alguien vio que [David] era un verdadero artista”. No podía explicar en qué ni cómo cambió, excepto  que, desde ese momento, David estaba “lleno”, con respecto a su trabajo, y dejó de ir constantemente a los muelles.

 

Y así, terminó la serie de Rimbaud.

 

Art Madrid 2018

Art Madrid es, como veréis, una feria bastante peculiar. Como dice Javier Diaz Guardiola en su blog y dice bien

Art Madrid ha conseguido crear un mundo paralelo y alternativo (ni mejor ni peor, sino paralelo) en el que sus “followers” se encuentran cómodos. Y dentro del cual, estos comen lo que les echen. Una de las frases que más escuché durante el tiempo que estuve allí fue “no, yo no he ido a ARCO” (sin la coletilla siquiera de “este año”). Ni falta que les hacía: Art Madrid les proporciona lo que buscan, sin más aspavientos ni contemplaciones. Porque esta feria no tiene coleccionistas de arte, sino compradores de arte (que no es lo mismo). Gente que disfruta con la plástica más o menos actual (porque allí hay estands en los que se mezcla un Miró con un emergente hiperrealista  o un “abstracto decorativo” sin que les escuezan los ojos), y que quiere vivir rodeada de ella. Y eso también es legítimo.

 

 

Asi era posible ver el publico más variopinto de todas las ferias que visité, desde grupos de escolares, madres con carritos de bebé, damas salmantinas con abrigos de visón y pañuelo de Hermés,  grafiteros alternativos, muchos hipsters, impresores exquisitos de libros y hasta joyeros reconvertidos en patrocinadores de arte. Un batiburrillo, eso sí, esplendente de colores allí donde se te fuera la vista, como ilustraba perfectamente el gran mural del artista invitado de este año,el omnipresente Okuda San Miguel de 3×5 metros y con el título El lago del deseo. Okuda era también el autor de Kaleidoscope skull, la imagen de la feria, que en versión serigrafía se podía comprar por pocomas de 300 euros.

 

 

Okuda San Miguel El lago del deseo

grey-skull

Curioso que precisamente Manuela Carmena sustituyese su visita a ARCO, después de anunciar que no acudiría a la jornada de inauguración como gesto para expresar su “disconformidad” con la censura de la obra de Santiago Sierra, con una visita a esta feria que se celebraba precisamente en su patio de atrás.

Manuela Carmena con Okuda San Miguel

 

Pasen y vean, señores, a uno le entran ganas de gritar cono uno de esos altavoces cónicos de las ferias de antaño. El día que la visité la mayor aglomeración de fotógrafos estaba en torno a un stand donde se presentaba al público la colaboración entre la joyería Suárez y Okuda San Miguel que habían diseñado al alimón joyas para un invitado sorpresa?!!! . Pasen y vean.

 

 

Pero el hit para los selfies era una pieza de Alejandro Monge de titulo European dream que simulaba fardos de billetes de 500 euros quemados y que hacia las delicias -y desataba la risa nerviosa- del respetable tanto o más que las hiperrealistas esculturas de Rebeca Sánchez. Y podría seguir…Pasen y vean.

 

No he encontrado una foto mejor

 

REBECA SÁNCHEZ Selfie, 2016

Aún así,lo bueno de hacer tarde esta reseña es que os puedo dar cifras de  más de 20.000 visitantes, entre los que ha aumentado, según publican a los cuatro vientos, hasta un 20% el porcentaje de público profesional y de coleccionistas, tanto privados como institucionales.A la inauguración oficial de Art Madrid’18 asistieron los embajadores de Alemania, Brasil, Ucrania, Francia, Suiza, Suecia, Italia, Chile, Rusia,  Costa Rica, México, entre otros tantos agregados culturales.

Entre los más vendedores, Lino Lago con varias piezas vendidas con la galería Moret Art de A Coruña,

 

LINO LAGO Sin título (Serie Atentados), 2017

el taiwanés Lai Wei-Yu, el artista más joven, nacido en el 89, de la colección del Museo de Bellas Artes de Taiwan

LAI WEI-YU After School Fight, 2017

Candela Muniozguren de la galería Bea Villamarín que vendió varias esculturas

 

CANDELA MUNIOZGUREN Pink Up 01, 2016 Acero lacado

la coreana Joo Eun Bae, una auténtica revelación de la galería MH Art Gallery de Bilbao, etc.

Joo Eun Bae

En Art Madrid, además es posible encontrar para estos ávidos compradores, que no coleccionistas, de arte obras de autores tan arriesgados y emergentes como Tàpies, Saura, Chillida, Miró, Manolo Millares, Jaume Plensa … a precios que facilmente sobrepasan los 200.000€. Hasta había dos lienzos, pequeños pero deliciosos, y un dibujo de la maravillosa Maruja Mallo a 30.000 euros. Ella habría quedado genial con su abrigo de piel paseando entre los stand del brazo de Okuda San Miguel. Bueno nos queda Manuela Carmena.

 

El artista graffittero TVboy pintando a doña Manuela como Superwoman

 

JOAN MIRÓ Personnage, 1977 Crayon, cera y lápiz sobre cartón arrugado

MANOLO VALDÉS Pamela III, 2013

JAUME PLENSA A T.S. Eliot VIII, 2008 Hierro pintado

Sin embargo, con todo y con eso, tengo que reconocer que el espectáculo resulta fascinante e hipnótico y entre sus 50 galerías, todavía es posible encontrar algunas obras interesantes, de las que os cuelgo algunas de las que, por una u otra razón, me interesé. ¿Mi conclusión? Volveré.

HUGO ALONSO November 04, 2017 Acrílico sobre papel

IRENE CRUZ Stimmung 8, 2016 Fotografía

 

ISABEL ALONSO VEGA Humo, 2017

 

MAR SOLÍS Balaustre IV, 2017 Madera de caoba

 

MR. BRAINWASH Chaplin, 2015

 

RAFA MACARRÓN Bienvenido, 2017

 

Andrea Torres Balaguer

 

KHALID EL BEKAY Beijing IV, 2016 Casablanca

Lino Lago

DAVID RODRÍGUEZ CABALLERO

 

SANTIAGO PICATOSTE Atlas (Lima Green), 2017

 

PABLO ARMESTO Estelar 142.3.90, 2017

RUBÉN MARTÍN DE LUCAS Wild Garden 07, 2017

Urvanity 2018 en el COAM, la efervescente sorpresa del mejor arte urbano

Urvanity 2018 en el COAM

Fue el acontecimiento el año pasado porque fue su primera edición en el Palacio de Neptuno y existía curiosidad sobre esta segunda edición que además cambiaba de sede al Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, COAM, que, a pesar de ser un sitio extraño y que había sido sede en 2017 de Justmad, no le sienta mal a este tipo de obras más urbanas por la sensación como de garaje industrial que trasmite.

 

 

Sin embargo, tengo que reconocer que, para mí, este tipo de arte, del que confieso poco conocimiento aunque sí una profunda fascinación, a la altura de lo visto en la feria, pierde algo de frescura cuando se produce su “galerización”, aunque, como en todo, siempre acompañan,en este caso, las frecuentísimas sorpresas y he de reconocer que disfrute muchísimo más de lo que esperaba a la entrada. Juzgaréis por las imágenes.

 

Stand de Mahou a la entrada en esta fantástica foto copyrigth de Widewalls

Para mi desdoro, tengo que confesar que no he podido ver los cuatro murales en diversos puntos de Madrid realizados gracias al patrocinio de Tuenti Urban Art Project ni he podido ver los murales que se subastaron el ultimo día  de Belin, Suso33, Fratelli Moca y Musa que se realizaron en 2014 en la plaza de Pedro Zerolo (entonces Vázquez de Mella) para el proyecto SOMOS.

Cranio-1 en el colegio público Asunción Rincón en Avenida de Filipinas

 

Jana-JS-31 en La Latina

 

Jan Kaláb – Mercado Barceló, Calle de Mejía Lequerica, 10 Foto copyrigth de Widewalls

 

Alexey Luka en la Discoteca Chango de la calle Covarrubias

murales-somos-plaza-pedro-zerolo

En cuanto a las galerías, había eso sí una nutrida presencia internacional : rusas, italianas, británicas, estadounidenses, holandesas, canadienses, francesas, alemanas, mexicanas y de las principales ciudades españolas. Y era posible ver obras de artistas tan reconocidos como el grafitero londinense D* Face o de Shepard Fairey, el autor de la hiperpublicitada campaña de  Obey que convirtió a Obama en casi un icono pop; o Cranio, uno de los que realizó murales callejeros, que es un artista de Sao Paulo conocido sobre todo por sus dibujos de indios brasileños en el que contrasta su mundo espiritual con el consumismo urbano actual.

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D*Face

También había obras de algunas de las mujeres más interesantes del género como GLeo, originaria de Cali y autora de algunos de los mejores murales de Colombia, Anna Taratiel, muralista de Terrasa, también conocida como OVNI o Miss Van, graffittera francesa con mucha obra en Barcelona con sus poupees personajes femeninos inocentes y sensuales,

 

GaleriaBalneario_Gleo_2017-847×1024

 

Anna-Taratiel-Premutacions-2017-Courtesy-of-Duran-Gallery

 

Miss-Van-Gorditas-2-2014

Entre las galerías destacar sobre todo la madrileña Swinton Gallery, siempre tan interesante, con obras de Laurence ValliéresKofieSabek y Alice Pasquini.

 

 

 

 

Stolen Space Gallery de Londres con obras de los reconocidos Shepard FaireyD*FaceKai and Sunny, y Ben Frost.

DFace-at-StolenSpace-Gallery Foto copyrigth de Widewalls

Ben Frost

 

La canadiense Station 16 Gallery con obras de Felipe PantoneStikki PeachesScott ListfieldAbigail GoldmanJaime Molina (Cutty Up) y Marie-Claude Marquis.

Station-16-booth Foto copyrigth de Widewalls

Art In The Game de Londres con obras de Add Fuel, Sébastien Preschoux o Thirty Bastard

Thirsty_Bstrd-In-Case-of-Bankruptcy-Break-Glass-2016

Izquierda Fuel Inventory- Diagonal-Excercise-2017-Derecha -Sebastien-Preschoux-Nimrod-2016 (1)

 

Fousion Gallery de Barcelona con una interesantísima oferta que incluía a Miss Van, Bruno Pontiroli, Dilka Bear, Peca, Miss Van o los tótems de Mono Cieza

 

Mono-Cieza-at-Fousion-Gallery  Foto copyrigth de Widewalls

 

Dilka-Bear-As-I-Watch-Her-Disappear-Left-You-Dont-Have-to-Hide-Anymore-Right

 

Izquierda-Bruno Pontiroli-La-corde-au-cou-2017- Derecha-Will-Barras-Convoi-Exepcionelle-2017

 

Obras de Peca en Fousion Gallery

 

Miss Van

La galería rusa Ru Arts Gallery, superinteresante con uno de los artistas que hizo murales in situ, Alexey Luka, Dmitri Aske Marat Morik

Ru Arts Gallery de Moscú Foto copyrigth de Widewalls

 

Dmitri Aske

 

Aske-Dimitri-at-Ruarts-Gallery

Alexey Luka 19-42, 2017 acrylic, plywood, wood, nitro enamel, 152 x 106

 

Sfhir-at-Duran-Gallery Foto copyrigth de Widewalls

El este año omnipresente Okuda San Miguel en Ink and Movement (Madrid)

 

Okuda-at-Ink-and-Movement Foto copyrigth de Widewalls

El ya citado artista de Sao Paulo, Cranio  en Vroom & Varossieau (Amsterdam)

Cranio-and-Jaune-at-Vroom-Varossieau Foto copyrigth de Widewalls

El solo project de Marc C Woehr en Urban Art Gallery (Stuttgart)

 

Marc-C-Woehr-at-Urban-Art-Gallery

 

La galería valenciana Plastics Murs con obras de Vinz y los extraordinarios dibujos a boli bic de  Pichi Avo

 

Vinz-Feel-Free-Pixelated-China-1

 

PichiAvo-at-Plastic-Murs

Y termino, esta sorprendente incluso para mí por el interés que me ha despertado, con  la galeria Adda&Taxie (París) con Enric Sant.

Parece que este año las ventas han acompañado, muchas de las imágenes que aquí he colgado han encontrado felices propietarios, así que, me froto las manos expectante, por su continuación. Un inesperado placer.

 

Learn Skate en Urvanity

Drawing Room 2018

 

Drawing Room es una feria de arte más centrada en el dibujo contemporáneo que celebró durante esta “semana grande” su tercera edición con moderado éxito, gracias a sus más de 11.000 visitantes, lo que no es poco en unos días de desmesurada sobreoferta expositiva. Este año se ha realizado en el magnífico e histórico salón de baile del Círculo de Bellas Artes.

“Gracias a su crecimiento y a su nueva ubicación, donde conviven la arquitectura clásica con la creación contemporánea, Drawing Room se ha convertido en un lugar de encuentro obligado para todo amante del dibujo”, señala Mónica Álvarez Careaga, directora de la feria.

 

 

Lo cierto es que a pesar de su moderado tamaño, unas 30 galerías, la calidad media era bastante alta, ayudada además por su excelente ubicación que le daba ese aire extra y ese volumen hacia arriba de la que carecían Justmad o Urvanity, además de una sobriedad en el montaje que resultaba bastante más efectiva.

Su punto fuerte es evidentemente la especialización, lo que le otorga una identidad propia y específica, aunque con una mentalidad abierta que da cabida a algunas piezas en diversas técnicas

 

Asociado a la feria, el jueves día 22 se celebró el II Encuentro Internacional Coleccionar Dibujo Contemporáneo en el Museo ABC de Dibujo e Ilustración en el que participaron miembros del ICA de Londres, el Drawing Center de Nueva York y del Museo Folkwang, de Alemania.

 

Berta CÁCCAMO. Sin Título – Bubbles, 2017. Courtesy Galería Trinta

Los premios de la feria fueron para Philip Patkowitsch y Berta Cáccamo, que, sin embargo, no estaban entre lo que más me llamó la atención,

Pablo CAPITÁN, Instalación Pneuna, 2017. Courtesy Galería Art Nueve

Destacaría entre las 30 galerías representadas, por la coherencia del montaje expositivo, la galería ArtNueve de Murcia con las instalaciones de  Pablo Capitán del Río, los cuadros pintados con leche de soja de Sergio Porlán (Lorca, 1983), los abstractos de Antonio González

Antonio GONZÁLEZ. Work 28, 2015. Courtesy Galería Art Nueve

Sergio Porlán

E igualmente, por su conjunto, la Galería Yusto/Giner con los irónicos y estupendos dibujos de Ángeles Agrela –que servía de reclamo para la feria- y la obra inclasificable de Javier Calleja , que incluso ha creado todo un ambiente con muebles, alfombra, apliques, flores y mesita de té…

 

 

Angeles AGRELA, Nº 102, retrato, 2017. Courtesy Galería Yusto Giner

 

O la apuesta por dos mujeres artistas  de la Galería Espacio Olvera de Sevilla con el humor de Chelo Matesanz con sus dibujos pegados con chicle y las instalaciones de  María Bueno.

Chelo MATESANZ, Instalación Dibujos pegados con chicles, 2014. Courtesy Espacio Olvera

O los extraordinarios y sugerentes dibujos del granadino Paco Pomet en My name is Lolita Art.

 

Paco POMET, Ceremonia, 2015. Courtesy My name’s Lolita

Se podían ver desde los dibujos de orientación más clásica como los impresionantes grafitos sobre papel piedra  de Luis Feo en N2 Galería, casi fotográficos y díficiles de creer (había que mirarlos casi con lupa)

Luis Feo

o los más sutiles dibujos en grafito en torno a temas melancólicos de Irene González en la Galería Silvestre

 

…a obras más conceptuales como las del artista Eltono en la valenciana Set Spai d’Art que, reflejándose en la geometría y el color plano, generan una experiencia urbana singular con un código  cargado de simbologías cercanas a lo caligráfico.

Eltono

Preciosa,para mí al menos, la obra de la japonesa Reiko Tsunashima, reconocida renovadora de sumi-e, la técnica de tinta japonesa en la Galería Kitai de Tokio

 

Reiko TSUNASHIMA

También había galerías con la acertada exposición monográfica de un solo artista como era el caso de Damià Vives en la Galería Fran Reus …

Damia VIVES, Pliegues X, 2017. Courtesy Galería Fran Reus

 

…o los deliciosos dibujos sobre madera de la serie “Un día recogeré mis plumas y volaré” de Daniela Alfarano en D406 Fedeli alla Linea de Módena …

Daniela ALFARANO. Courtesy by D406 Fedeli Alla Linea

o el premiado Philip Patkowitsch en Bechter  Kastowsky Galerie de Viena…

Philip PATKOWITSCH, Untitled, 2017. Courtesy Bechter Kastowsky Galerie

O la interesante Chus García-Fraile en la madrileña Puxa Gallery

Chus GARCIA-FRAILE, Megalópolis XVI, 2011. Courtesy Puxa Gallery

 

José-Luis-SERZO-Pensamiento-iceberg-Serie-Morfología-del-encuentro-2017.-Courtesy-Galería-Gema-Llamazares

 

Juanjo Lazcano, ‘Untitled’, 2017, N2 Galería

Ricard Chiang Palma-160×110-x2-2012

Solmaz CORNET. A l’aube de la mémoire, 2017. Courtesy Galerie Jean Louis Ramand. Irani

 

Una muy cuidada selección como veréis y un tamaño perfecto de feria para quedarse con ganas de más. Pero eso será otro año, esperemos…Definitivamente una sorpresa deliciosa aunque parece ser que las ventas no han ido, como en otras ferias, tan bien, lo que siempre hace peligrar su continuidad.

Nancy Fouts, una Meret Oppenheim de nuestros días

Nancy Fouts, una Meret Oppenheim de nuestros días

 

 

Empiezo, casi, por pedir disculpas por una comparación tan alta, pues Meret Oppenheim es una de mis artistas  favoritas, pero no se me ocurre otra comparación para dar una rápida y somera idea del mundo artístico de Nancy Fouts. En realidad, seguramente,  el tipo de obras que realiza Nancy Fouts habría agradado sin dudarlo a los maestros fundadores del surrealismo e incluso no costaría ningún esfuerzo contemplarlas como  obras de los años 20 o 30  del siglo pasado porque tienen, a mi entender, la suficiente calidad como para poder pensarlo así.

 

 

Su mecanismo generador de significados podría ajustarse fácilmente a aquella frase del poeta francouruguayo Isidore Lucien Ducasse, conocido como el Conde de LautréamontEl encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas en una mesa de diseccióque tan bien sirvió para describir cómo la yuxtaposición de objetos en principio extraños entre sí en un plano a su vez ajeno a los mismos puede provocar las más felices y sugestivas explosiones poéticas de sentido. Ese y no otro es también el mecanismo de funcionamiento del collage.

Ahora, cuando en estos días se clausura la extraordinaria exposición del Museo Picasso de Malaga sobre mujeres surrealistas con el título Somos plenamente libres: Las mujeres artistas y el surrealismo, quiero rendir un homenaje a este grupo extraordinario de mujeres (que además de Meret Oppenheim, incluye -y no me quiero dejar ninguna porque cualquiera de ellas es merecedora de un post de este blog- a Eileen Agar, Claude Cahun, Leonora Carrington, Germaine Dulac, Leonor Fini, Valentine Hugo, Frida Kahlo, Dora Maar, Maruja Mallo, Lee Miller, Nadja, Kay Sage, Ángeles Santos, Dorothea Tanning, Toyen, Remedios Varo y Unica Zürn). Por todo ello y como rendido tributo a estas gigantas creadoras  quiero hoy dedicarle una entrada a la obra de esta artista extravagante e insólita que es Nancy Fouts.

 

Nancy Fouts no es ni mucho menos una artista advenediza ni arribista. Aunque nacida en los Estados Unidos, es, sin embargo, por elección y adopción una artista británica ya sexagenaria que vive en una  antigua y bien conservada vicaría del barrio londinense de Camden, repleta, hasta rayar casi en el síndrome de Diógenes, de estrafalarios artefactos.

Nancy en su casa. Se la ve reflejada en el espejo a la izquierda

Y aunque por edad y recorrido, uno se viera tentado de enmarcarla en otra época, lo cierto es que sus recientes exposiciones la enmarcan como una de las artista emergentes más interesantes del panorama británico asociándola con artistas de generaciones mucho más jóvenes como Damien Hirst o Sarah Lucas, al mismo tiempo que el enigmático Bansky se convierte en uno de sus más firmes valedores. En cierto sentido, esta revalorización tardía recuerda, salvando las distancias, al caso de otra artista extraordinaria como es Louise Bourgoise.

No sé hasta qué punto es fiable la información que de ella figura por la red, su propia página web es muy parca en noticias biográficas, pero parece que estudió en Londres en el Chelsea College of Art and Design y luego, a pesar de sus estudios de arte, se convirtió, como ella misma afirma, en esposa y madre, y se dedicó fundamentalmente a una carrera de modelo a la vez que cofundó un estudio de diseño, el  Shirt Sleeve Studio, del que se sabe que trabajó en la publicidad de la Tate Gallery de Londres y que también realizó portadas de discos para bandas como Jethro Tull (por ejemplo “Songs from the Wood”) y Steeleye Span (por ejemplo “Commoner’s Crowd”), entre otros También dirigió una galeria  artística Fouts and Fowler en los   años setenta. Sólo a principios de este siglo, comenzaría una carrera de artista a tiempo completo en su estudio de Mornington Crescent, donde pasa los días navegando por eBay en busca de su insólitos y extravagantes materiales, particularmente taxidermias animales y fruslerías victorianas.

 

 

Pero ¿de dónde le viene ese amor por el Surrealismo? Ella explica que todo comienza con la idea reveladora de la combinación de una herencia entre las tradiciones surrealistas de Oppenheim y las  conceptualistas de las Boîte en valise de Marcel Duchamp  dentro del arte contemporáneo, aunque la artista cita a vanguardistas como Marcel Marien y René Magritte como sus influencias tempranas.

 

 

 

Taxidermy rabbit, hairpins, plastic hair curlers

Pero más allá de todas estas referencias artísticas, ella confiesa,  en una reciente entrevista con un medio mexicano, que el surrealismo formó parte, sin darle tal nombre, de su formación personal desde niña a través de los ojos de su padre:

Hoy me doy cuenta que siempre fui ese tipo de artista. Mi padre y yo solíamos ir a la playa a buscar rocas y trozos de madera  que asemejaran rostros, animales u otras figuras. Esa fue mi primer bagaje y la primera experiencia que me entrenó en buscar “hallazgos”…Mi padre era un hurgador de playa. Solía encontrar madera arrastrada por las corrientes y decir ‘¿Mira, ves estos caballos a la carga?’. De este modo podía encontrar en la playa cosas como la cabeza de un indio. De ahí viene esta especie de obsesión por buscar cosas. De ahí y de su manera de hablar. Él decía: ‘Las piernas de ese chico son cortas, pero aún así le llegan hasta el suelo.”

 

Descrita por el escritor Les Coleman como una “bromista del arte”,  sus piezas juegan con  significados a veces atávicos, otras de iconografía religiosa o de referencias a la naturaleza y al mundo animal, utilizando siempre un irreverente y provocador sentido del humor bastante negro, como le habría gustado a André Breton.

 

Muy reveladores de su mundo son los videos que podéis ver en su propia página web pinchando aquí, particualrmente el del colectivo artístico londinense Black Rat Projects, que  entra en la propia vivienda de la artista y que os cuelgo a continuación.

 

Las pinturas chinas Bapo. Un Rompecabezas de un pasado atesorado.

 

 

Esta entrada es para recomendar esta exposición de Boston, en mi museo favorito China’s 8 Brokens. Puzzles of the Treasured PastDel 17 Junio  2017 – 29 Octubre , 2017,

 

 

Las pinturas Bapo (o eight broken “ocho rotos”) es un género artístico revolucionario que surgió en China durante la segunda mitad del siglo XIX. El género es conocido por una variedad de nombres, “bapo”, “páginas dañadas” y “eight brokens”, este último es el más universalmente aceptado. El número ocho es el número de la suerte en la cultura china, y los objetos rotos o incompletos se prefieren a los objetos perfectos, porque la perfección puede invitar al infortunio

 

 

 

La creación de composiciones que muestran fragmentos de los tesoros culturales del país se remonta a la China del siglo VIII, cuando los artistas comenzaron a pegar trozos de poesías, de caligrafías y de pinturas en grandes pantallas, tipo biombos.

Se volvió popular otra vez en el siglo XVII, y ya en el siglo XVIII los artistas dejaron de pegar para empezar a pintar y a reproducir caligrafías y pinturas famosas directamente sobre los rollos de papel, la cerámica, y las pantallas de  laca.

 

 

La pintura bapo representaba una suerte de partida, de abandono, poniendo especial énfasis en la decadencia: los restos históricos, como reliquias, se representaban quemados, como salvados de un incendio, desgarrados e incluso carcomidos por los insectos.

 

 

Cuando surgió el BAPO , los críticos de arte serios del momento desdeñaron este estilo de pintura tanto por su énfasis en la reproducción como por su hiperrealismo. El público no tenía sin embargo tales escrúpulos: Fue muy popular entre la clase media, que vio en ella un reflejo de sus propias valores. Su inesperada iconografía era radicalmente distinta de la pintura clásica china de paisaje y de figuras, y se convirtió en un tipo de pintura muy popular entre las clases media urbanas con ciertas aspiraciones, encantados con la sofisticación de su engaño visual.

 

 

 

Las pinturas de Bapo eran famosas por todos los significados ocultos que se esconden dentro de sus composiciones, de ahí la referencia a los “puzzles” que tenía la exposición en que los descubrí. Parte de la diversión es ver cómo los artistas arreglaron y acodaron pedazos del papel para sugerir varios significados. Por ejemplo, en la pieza de Zhu Wei Una imagen completa de 100 años, 1903, en uno de los paneles de un conjunto de seis, los pedazos rotos se han ensamblado en la forma de un dragón. ¿Por qué? ¿Podría el trabajo ser un acto de protesta contra la Rebelión de Taiping -que vivió el artista- cuando muchas bibliotecas fueron quemadas y los tesoros destruidos? ¿Son las representaciones de Zhu Wei de caligrafías y libros carcomidos una especie de comentario político, o quiere reflejar los deseos de longevidad?

 

 

Después de 1949 esta forma de arte fue olvidada en gran parte, y ha sido recientemente redescubierta por artistas y coleccionistas contemporáneos. El redescubrimiento de BAPO ha Impulsado a los comisarios actuales a intentar descifrar el enigma del significado de las imágenes. Esta exposición presenta los mejores ejemplos de pinturas BAPO que datan del siglo XIX, así como una obra contemporánea del artista Geng Xuezhi, e incluye nuevas adquisiciones y préstamos de museos y colecciones privadas ubicadas en los Estados Unidos y Asia.

 

 

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La baronesa Elsa von Freitag-Loringhoven, la mujer que inspiró a Marcel Duchamp, Djuna Barnes, Mina Loy o Man Ray

Siento la tardanza a quien siga este blog, pero la entrada que hoy os ofrezco, larga y prolija, me ha ocupado mucho más de lo normal. Fascinado como estaba, hoy os quiero hablar de una  mujer fascinante, la baronesa ELSA VON FREITAG-LORINGHOVEN sobre la que la historia ha mantenido un estruendoso silencio, roto tan solo en años recientes cuando alguna historiadora feminista, -en concreto, la canadiense Irene Grammel, sobre todo, con su libro Baroness Elsa: Gender, Dada, and Everyday Modernity–A Cultural Biography Mitt Press, 2002– le ha atribuido la pa(ma)ternidad de una de las obras icónicas del arte del siglo XX, el urinario que Duchamp tituló Fuente y que firmó bajo el seudónimo de Richard Mutt, atribución que levantó una auténtica polvareda entre los historiadores de arte.

 

 

En la actualidad, y después de algunos estudios y exposiciones antológicas, se la vuelve a considerar como una artista independiente, fuente de inspiración para muchos otros artistas (hasta Lady Gaga reconoce su influencia), sobre todo dentro del ámbito del dadá neoyorquino, y en absoluto  un epígono de sus compañeros masculinos: lo demuestra, entre otras cosas, la voluntad de hacer de su cuerpo una obra de arte anticipando, al menos en cuarenta años, el arte de la performance o el body art con una relectura radical del concepto de femineidad, que tiene esa faceta gamberra del movimiento dadaísta casi cercano al punk.

 

 

Berenice Abbott, la pioniera de la fotografía estadounidense, dijo de ella:

«La baronesa era como Jesucristo y Shakespeare fundidos en uno solo».

 

 

Elsa, nacida Elsa Plötz, fue poeta, pintora, performer, novelista, dominatrix, cometa, escultora, corista, pionera, prostituta,  secreta, pansexual y , casi siempre, escandalosa.

 

 

Elsa nació alemana en 1874 en Swinemünde (Świnoujście), ciudad sobre el mar Báltico que actualmente es parte de Polonia pero que en ese entonces pertenecía a Alemania. Creció en el seno de una familia acaudalada, con una madre pianista y bastante independiente pero bajo el terrible yugo de un padre masón y extremadamente autoritario, con cinto suelto y modales de mula que chocó pronto con el ánimo independiente de Elsa.

Apenas muerta la madre, quizás su único eslabón familiar, escapó de la tiranía paterna, yéndose a Berlín con tan solo 19 años, asilada en casa de una de sus tías maternas, Elise Francisca Kleist. Meses antes su madre había dicho de ella:

He malcriado a Elsa a propósito, para que siempre sepa a qué tiene derecho”.

 

 

 

Allí, gracias a su fascinante ambigüedad -siempre fue muy alta y masculina- y a la falta absoluta de prejuicios por su parte, descubrió el mundo de la noche trabajando en el espectáculo de tableaux-vivants de Henry de Vry  en el Wintergarten Theatre, en una especie de números de pornografía en vivo disfrazados de arte clásico edificante en el que hacía de estatua griega, y donde Elsa se inclinó por el papel de artista erótica, según sus propias palabras, con el orgullo de una prima donna.

Comenzó así una época de enorme voracidad sexual que le condujo a lo que su mejor biógrafa, la ya citada Irene Gammel, llamó un “priápico festín de autoindulgencia”  (a priapic feast of overindulgence) . La misma Gammel titula el capitulo que abarca esta época de  líbido eufórica como Sexcapadas en Berlín y describe a Elsa como una proteica sexmachine cuyas aventuras eróticas abarcan todo el caleidoscopio de la noche berlinesa de aquel tiempo.

Estos caminos del exceso acabaron por contagiarle primero de gonorrea, y de sífilis después, lo que llenó su cuerpo de las características ronchas sifilíticas y le obligó a un doloroso tratamiento con mercurio que quizás, como señala Gammel, acaso le volvió infértil, pues a pesar de su dilatada vida sexual nunca estuvo embarazada. Tenía entonces apenas cumplidos 20 años.

Sin embargo nada más lejos que la derrota; lo que para cualquier otro habría sido devastador, a ella le otorgaba un aura de autoblindaje dotándole aún de mayor fortaleza y de autoinmunidad psicológica. Elsa nunca fue una víctima sino castigadora, más agresiva y provocadora que seducida, ni  aun siquiera seductora. En realidad, después de leer su biografía, a pesar de los muchos y muy brillantes hombres de su vida, Elsa nunca hallaría un hombre que estuviese a su altura. Ni de su libertad ni de su líbido.

 

Elsa por Man Ray

 

Tras su enfermedad, hubo una tentativa de dedicarse seriamente a la carrera de teatro subvencionada por su tía Elise, en un último intento por alejarla de la noche y de evitar su completa ruptura con el ámbito familiar. Eso le hizo estudiar a Ibsen, a Goethe, Hauptmann, Schiller o Richard Voss, pero al parecer era incapaz de recordar los textos. Sin embargo sirvió para descubrir por primera vez su afición a travestirse de hombre, una generación antes que la reina del travestismo berlinés Marlene Dietrich que nacería poco después. Curiosamente fue vestida de hombre como tuvo sus únicas buenas críticas como actor. Años después, durante su estancia en América, sería detenida por vestirse de hombre, aunque la pondrían en libertad al descubrir el juez que iba acompañada por su propio marido (!!!).

 

La Baronesa fotografiada por Man Ray

 

Como fuera, Elsa ya había descubierto su libertad y una fuerte discusión con su tía por su activa vida sexual hizo que no sólo no se graduase en la escuela de teatro, sino que rompiese definitivamente con su entorno familiar. Falta de fondos,  en otoño de 1895 entró como corista en el Zentral Theater de Alte Jacobstrasse, una especie de Ziegfeld Folies berlinesas donde duró poco debido a su mala salud y a la imposibilidad de esconder los clavos sifilíticos.

 

Tras su penoso paso por el Hospital público , conoció a Melchior Lechter, su primer amigo/amante artista, al que le unió una extraña relación productiva para ambos. Melchior Lechter era un diseñador gráfico, de portadas de libros o vidrieras, así como pintor del entonces movimiento en boga conocido como  Jugendstil  o estilo Joven que es como se conoció al Art Nouveau Alemán.

 

Vidriera de Melchior Lechter

Melchior, al que se describe como un hombre sin cuerpo, -como podeis ver en la fotografía- mantuvo una extraña relación con la proteica Elsa a la que introdujo en el círculo del carismático poeta Stefan George del que hablaré algo más aunque se merecería por sí solo un post. La novela Fanny Eschler, escrita en gran parte por Elsa en 1905 y firmada por Felix Greve, uno de sus maridos, aunque es una critica satírica de ese círculo de artistas es al mismo tiempo la fuente más fiable de sus propias andanzas durante estos años.

Melchior Lechter

 

 

Orpheus de Melchior Lechter

 

 

La relación con Lechter, una figura central en el nuevo movimiento de vanguardia , introdujo  a Elsa, como hemos dicho, en ese particular nuevo mundo de artistas y amantes del arte donde descubriría su auténtica vocación y su hogar espiritual, en particular en  el circulo esotérico de vanguardistas que rodeaba al  poeta Stefan George, su reconocido y así llamado, casi como si de una secta se tratase, Meister.   Se les conocía como el George-kreis  y el grupo generó una notoriedad que alcanzaría su punto más álgido con la muerte de uno de los miembros del círculo, un joven de 14 años al que George dedicó su obra Maximin (1906), en la que lo presentaba como una divinidad de la que el poeta era, a la vez, profeta y discípulo.

 

 

Stefan George como Dante con Maximin

 

Stefan George, un prodigio lingüístico que hizo más por la lengua alemana que nadie desde Goethe y Heine, sostenía que la poesía debía carecer de propósito, tener como único objeto el lenguaje y dar la espalda a los hechos de su época. Resultado de esta visión de un “arte por el arte” fueron los primeros libros del autor (inusuales en su intensidad emocional y rigor formal) y la creación en 1892 de Blätter für die Kunst, la publicación en torno a la cual se conformaría su círculo de admiradores.

 

 

El círcu­lo supuso la realización de la que fue su única utopía política, al margen de las interpretaciones nacionalsocialistas: una visión aristocrática y esteticista de la vida defendida por un pequeño grupo de jóvenes (Hugo von Hofmannsthal, Ernst Kantorowicz y Friedrich Gundolf, entre otros) reunidos en torno a un homoerotismo platónico y a la admiración por la obra del poeta.

 

 

Hoy sin duda le habrían colocado la etiqueta correspondiente, pero, aunque ciertamente escandaloso en su época, Stefen George cambiaba a menudo  de ciudad y de domicilio. Siempre fue un invitado sin casa propia, aunque, paradójicamente, contaba con una estrecha y estable red de amigos que enseguida tuvo numerosos discípulos llegando a crear un verdadero círculo de vanguardistas, muy cohesionados, fieramente antiteutónicos y antiburgueses, muy internacionalistas y ambiguos sexualmente, cercanos, -salvando las distancias entre el ámbito británico y el teutón-   al circulo de Oscar Wilde,  también muy restringido a miembros del sexo masculino.

En este extraño círculo sería donde con solo 22 años Elsa Plotter tendría su bautismo con las artes.

 

stefan-george-im-jahr-1910

 

Como representante de la Nueva Mujer, dueña y señora de su sexualidad, Elsa, que siempre fue, como ya hemos dicho extraordinariamente ambigua, activa sexualmente y marcadamente masculina, se convirtió, alentada y apoyada por Melchior, en su musa y su Medusa, idealizada y demonizada a la vez, Judit y Salomé, elevada y degradada, temida y ridiculizada por ese circulo de hombres donde el homoerotismo, el fetichismo, el voyerismo, el sadomasoquismo y la bisexualidad flotaban en el aire. Ella no solo fue su colaboradora, sino alguien dispuesta a canalizar la vanguardia a través de su propio poder sexual, alguien dispuesta a forzar críticamente sus límites, mientras presentaba su propia vida como arte.

 

 

A partir de este momento los amantes y los amores de Elsa se sucederán con rapidez pero serán ya siempre artistas, casi todos de este grupo entorno a George. Ernst Hardt, dramaturgo, sería su primer gran amor de verdad.

Opuesto por completo al melifluo Melchior Lechter, Ernst, con el que tendría una relación tormentosa que duró más de dos años, era un hombre hipermasculino, atlético, de ojos grandes de gacela y, como empezó a ser habitual , más joven que ella. Elsa, curtida en relaciones sexuales, se enamoró sin embargo por vez primera, aunque su relación fue, al parecer y como se suele decir ahora, muy tóxica pues se tiñó de un cierto sadomasoquismo por el que ambos pagaron un fuerte peaje.

 

Ernst Hardt

 


La novela Fanny Essler,  de la que hemos hablado a menudo, será sobre todo un ajuste de cuentas personal con Ernst que, a su vez, escribió una obra de teatro bastante misógina denigrando a Elsa y a las mujeres de su temple, Der kampf um der Rosenrot (La Lucha por el rojo rojizo).

Y todo porque Elsa, al revés que su madre, sí supo dejar atrás un hombre abusivo, infiriéndole además  una herida indeleble a su hombría al escaparse con uno de sus mejores amigos, Richard Schmitz, al que, demasiado sumiso para estar a su altura, abandonaría, a su vez en poco tiempo, por su propio hermano mayor, el influyente escritor Oscar A. H. Schmitz.

 

Oscar A.H. Schmitz

Con Oscar A.H. Schmidt  mantuvo una relación completamente abierta. Él fue uno de los más conocidos escritores de la vanguardia muniquesa. Entre sus obras está el libro titulado Haschish y fue tan influyente que el propio Walter Benjamin escribió un texto titulado una Replica a Oscar A. H. Schmidt (Traducción española de Jorge Navarro Pérez en Obras, II, 2, pp. 367-371, Madrid, Abada, 2009)

 

 

 

Festival antiguo en 22/02/1903 en la casa de Hannah y Karl Wolfskehl, Leopoldstr. 51, primera fila: Franziska zu Reventlow, centro de Stefan George, de nuevo centro de fila: Karl Wolfskehl como Dionisio.

C

on Oscar A. H. Schmitz, y tras una temporada en el sur de Italia que tanto fascinaba a los alemanes de la época , se iría a vivir a Munich. Munich, y sobre todo el famoso barrio de Schwabing eran por entonces el epicentro de la vanguardia alemana. Alrededor del cambio de siglo, Munich contaba con una poderosa bohemia entre la que se encontraban  los pintores Vasily Kandinsky y Gabriele Münter, Paul Klee y Franz Marc, los escritores Thomas Mann y su esposa Katia, Heinrich Mann, Ricarda Huch, los poetas, ya citados, Stefan George y Karl Wolfskehl e incluso Vladimir Ilyich,  que sería después conocido como Lenin.

Elsa, decidida a dedicarse a la pintura, se trasladó, gracias al apoyo de Schmitz, a vivir a un estudio en Dachau que, aunque hoy es infaustamente conocido por ser  el lugar del primer campo de concentración, era entonces, Dachau antes de Dachau, una fértil colonia de artistas, sobre todo de pintores. Poco avanzó Elsa en la pintura embarcada, sin embargo, en una intensa vida social e intelectual de primer orden. Es difícil saber con quién se relacionó y con quién no, pero si parece que tuvo una cierta y segura relación con otra mujer poderosa, que ejercía también, con procacidad y provocación,  su novedosa  y pertubadora emancipación sexual: la escritora Francisca von Reventlow

Franziska von Reventlow

 

Fue en el círculo de Franziska donde conocería a dos hombres fundamentales para ella, amigos íntimos entre si, y con los que mantuvo una intensa relación que, durante algún tiempo, implicaría a los tres en un apasionado menage á trois. Se trata de August Endell y de Felix Paul Greve.

 

August_Endell

 

August Endell (1871–1925) fue un arquitecto modernista, exponente de un Jugendstil muy personal rico en referencias espirituales que se caracterizó por el intento de reflejar la flora y fauna marinas, como vemos en la fachada de su taller, además de ser escritor y profesor. August se convertiría en el primer marido de Elsa entre 1901 y 1903. Él sería además su profesor de pintura. Mantuvieron una relación abierta, como Elsa parece siempre haber preferido,  que, al poco, como hemos dicho, incluyó al amigo de August, el poeta y traductor Felix Paul Greve.

 

endell atelier

 

El trio viajó a Palermo en el verano de 1903, a Sicilia, donde el matrimonio se desintegró finalmente  divorciándose tres años después. Aunque su separación fue dura y se dedicaron varios poemas  satíricos, la relación entre August y Elsa fue sin embargo fundamental para ambas carreras.

De Palermo no obstante volvieron juntos solo Elsa y el joven y ambiguo Felix Greve que a la sazón tenía solo 22 años.

 

FPG: Felix Paul Greve o Frederick Philip Grove

 

Felix Paul Greve era, y sería por un tiempo, un prolífico  traductor de literatura y, hasta ese momento, un miembro destacado del grupo homoerótico formado entorno del ya citado  Stefan George, el George-Kreis. Durante esos años en Munich, se relacionó con Karl Wolfskehl, e incluso vivió una temporada con el mismo Thomas Mann en 1902.

A principios de 1903,  y con cierto escándalo, pues el jovencito Greve era tomado por homosexual,  se emparejó con nuestra Elsa Plötz Endell. En su autobiografía de 1946 In Search of Myself, Grove sugiere que a pesar del contexto homoerótico de su trabajo hasta finales de 1902, su primer encuentro sexual con Elsa determinó para siempre su heterosexualidad.

Sin embargo la relación con Elsa le acabaría costando cara porque su hasta entonces benefactor Herman Kilian, trastornado por los celos, exigió el pago de todos los créditos con que le había sostenido hasta entonces, lo que, dada la improductividad económica de la joven pareja, acabó llevando a Felix a la cárcel acusado de fraude. Fue una humillación en toda regla, provocada por el despecho, que le costaría un año de reclusión en la penitenciaría de Bonn.

Sin embargo  la naciente relación entre Elsa y Felix salió reforzada, siendo durante esta época cuando escribieron a cuatro manos la ya tantas veces citada novela de Fanny Essler donde se relatan todas las peripecias sexuales de Elsa, incluido su matrimonio con Endell. La novela, aunque causó gran diversión en el circulo de Stefan George, supuso sin embargo la fulminante exclusión de ambos de los círculos en que hasta entonces se habían movido. Ello les llevó a un cierto exilio voluntario, primero en Suiza y después en París para finalmente volver a Berlín donde se casaron en 1907.

En seguida, nuevos problemas económicos provocados por la venta por parte de Felix a dos fuentes de la misma traducción de Jonathan Swift, les llevaron a fingir el suicidio de él y escaparse, con algunos meses de diferencia, a Norteamérica donde intentaron crearse una nueva vida comprando una granja en Kentucky.  El sueño americano no funcionó y  después de 9 años juntos, el matrimonio se disolvió.

 

 

Felix desapareció definitivamente en Manitoba (Canada) en 1912 cuando cambió su nombre por el de Frederick Philip Grove, manteniendo sus iniciales,y escribiendo novelas que hablan de la conquista del Oeste canadiense – In Search of America (1927), Over Prairie Trails (1922)  o Setters of the Marshs (1925)…- y que se caracterizan por su marcado naturalismo. En realidad, al parecer no se divorciaron nunca. Felix simplemente desapareció, o más bien se reencarnó en una nueva identidad.

 

 

Elsa en su época de granjera

 

Elsa también abandonaría la granja para cambiarla por la ciudad, primero por  Cincinnati donde ocasionalmente trabajó como modelo y finalmente Nueva York, donde escribiría sus primeros poemas fonéticos y se dedicaría por entero a prácticas artísticas. Sólo le faltaba un ingrediente para reencarnarse también, que llegará en 1913: el barón Leopold von Freytag-Loringhoven, un delicado vástago de una familia bien alemana con algunos posibles con el que comparte una temporada chispeante de lujos y excesos viviendo en el Ritz de Nueva York y llevando una intensa vida mundana.

Camino del Ayuntamiento de Nueva York para contraer matrimonio con el barón , Elsa tiene una intuición crucial: se detiene ante una desgastada y sucia argolla metálica que inmediatamente recoge como obra de arte y que más tarde titulará Enduring ornament. Con un solo gesto Elsa Greve, pre Freytag-Lorinhoven, se adelanta al object trouvé del surrealismo, al junk-art y, sobre todo, al ready-made.

Cuando estalla la guerra mundial, Leo vuelve a Alemania para no regresar, pues, arruinado, se suicidaría poco después, ejecutando lo que Elsa definirá como «el gesto con más coraje de su vida». A Elsa  apenas le queda de él más que el nombre y el título por el que se la conocerá desde entonces.

A partir de ese momento, reencarnada,  ejerce como artista, entregada por completo al movimiento Dadá y se exhibe con una embriaguez de vanguardia por las calles y tugurios del Greenwich Village. Todo en ella tiene algo de acontecimiento. Con sus cinco perros callejeros arrastrados detrás de ella con una correa dorada, caminaba con regocijo por Washington Square, vestida con una falda escocesa muy corta, un sostén hecho de dos latas de tomate atadas con una cuerda verde y colgando de su cuello una jaula de madera  con un canario vivo que trinaba.

 

 

 

A finales de la década de 1910 y principios de 1920, la baronesa reinaba entre las vanguardias intelectuales de Nueva York que se reían de los tabúes sexuales y hacían del arte su revolución. Ella tenía una estructura ósea  ligera, “muy gótica”, y “un paso maravilloso”, según la fotógrafa Berenice Abbott. Su belleza feroz y extraña y su predilección por sacarse la ropa la convirtieron en un modelo favorito para artistas como Robert Henri, William Glackens y Man Ray.

Man Ray y Duchamp se le entregan como cómplices. Uno desde la sobriedad y el otro compartiendo una fascinación común por el sexo explícito. Los tres establecen una jurisdicción artística que sangra talento. Con sus disfraces cubistas, Elsa von Freytag usa su cuerpo como superficie artística y su sexualidad como arma revolucionaria

Ella misma delira hasta convertirse en pieza, en creación, en artefacto. Es un ‘ready made‘ de antes de los ‘ready made’. Se pasa cualquier traba moral por el arco del triunfo de su sexo. Ready-made, object trouve avant la lettre, pre-arte povera o junk art, proto body art o performance, poesía  fonética, verso libre; todo esto ocupará la tarea artística de Elsa desde 1913 hasta su muerte en 1927. Catorce años de intensa actividad vanguardista junto a Duchamp y Man Ray, Morton Livingston Schamberg, Berenice Abbott, Jane Heap, Mary Reynols, William Carlos Williams, James Joyce, la Little Review  y el salón de los Arensberg, entre otros muchos lugares, y personas que Gammel documenta y relaciona cuidadosamente.

 

André RaffrayChez Arensberg (2001). Museo de bellas Artes de Rouen. De izda a dcha: Beatrice Wood, Joseph Stella (con guitarra), Edgard Varèse, Arthur Craven (al fondo), Mina Loy, Elmer Ernst Southard (de pie), Albert Gleizes, Juliette Roche, Louise Arensberg, Walter Arensberg, Marcel Duchamp, Francis Picabia (jugando al ajedrez), John Covert (de pie) Gabrielle Buffet Picabia, Man Ray (detrás), Herni-Pierre Roché, y, en el extremo derecho, desnuda,con falda de paja, la baronesa Elsa von Freytag-Loringhoven.

 

 

Little Review, Winter 1924 issue. Cover by Max Ernst, photographs by Man Ray

 

 

Su escasa y dispersa producción podría ser una razón  para el olvido, aunque en ningún «frente dadá» -ni en Zürich, ni en  Berlín– la producción fue un asunto principal, sino el escándalo y la provocación que, sin embargo, Elsa generó con considerable repercusión y el apoyo incondicional de la revista vanguardista Little  Review de Nueva York, editada por Margaret Anderson y Jane Heap, que, por ejemplo, publicó por entregas el Ulises de James Joyce junto con los poemas de Elsa von Freytag-Loringhoven. Según las noticias y crónicas de la época, el dadaísmo de la ciudad estaba indisolublemente ligado a sus poemas, obras y actitudes, siempre sorprendentes. Irene Gammel lo detalla en su amplio estudio.

 

Margaret Anderson and Jane Heap in 1922. Ambas editaban The Little Review. Heap fue anteriormente amante de la novelista Djuna Barnes

 

Resulta evidente que también el dadaísmo minusvaloró el rol artístico de las mujeres, diluyendo su trabajo a meros gestos de acompañamiento. En este sentido resulta muy revelador el conjunto de ensayos editados por Naomi Sawelson-Gore bajo el título de Women in dada. (También Suzanne Duchamp siempre aparece reseñada en el rol de «hermana de Duchamp o esposa de Crotti», a pesar de que ya en 1916 fue una de las pioneras mundiales en el collage-assamblage y las pinturas mecaniformes)

 

 

Dadaglobe por Suzanne Duchamp 1920

 

La relación conMarcel Duchamp fue bastante estrecha pues en 1916  convivirán en el mismo edificio de apartamentos y no sería extraño que dada la naturaleza de la obra de la baronesa discutiese con él sobre la idea del ready-made. El pintor Louis Bouché relató en sus memorias que un día llegó al departamento con un recorte de diario que mostraba el Desnudo bajando una escalera . La baronesa le arrancó el recorte de la mano y, luego de desnudarse, empezó a frotarse el cuerpo con él mientras recitaba su poema: “Marcel-Marcel/ I Love You like Hell / Marcel”.

 

 

 

Tanto Duchamp como la baronesa hicieron objetos encontrados en el arte. La diferencia era que la baronesa vestía lo que encontraba, transformándose en una escultura de Dadá ambulante: llevaba 20 aros de cortina de ducha como brazaletes, un sello de dos centavos pegado a su mejilla como una marca de belleza y cajas de cerillas o cucharillas colgando de sus orejas… Uno puede imaginar la alegría de Duchamp por la la cesta de carbón que llevaba colgada bajo su barbilla como un casco, o cómo su hermoso rostro se volvía rosa al resplandor de una de esas luces traseras rojas de las bicicletas que a veces se colgaba del bullicio de cosas  que había entre sus faldas.

 

 

Elsa no sólo diseñaba la mayoría de sus trajes, sino que a menudo  recurría a robar en las tiendas. El artista George Biddle la describió después de haberla visto hacer “una limpia de la tienda de juguetes de Schwartz”, llevándose  “unos sesenta u ochenta juguetes de plomo, estaño o hierro fundido como muñecas, soldaditos, cochecitos, motos, locomotoras, y cajitas de música ” que después se colgaba del vestido. A menudo era detenida por robo, pero tenía un porte tan regio y aristocrático, amén de su título real, que cuando la sacaban del furgón  la policía generalmente no salía del asombro y acababa por dejarla ir sin más.

 

 

La única obra famosa de Elsa von Freytag-Loringhoven, largamente atribuida a Morton Livingston Schamberg, pintor mecanicista del salón de los Arensberg (por el simple hecho de ser el primero en fotografiarla) es God (Dios), un sifón de hierro para desagües montado sobre una guía de carpintero para cortar ángulos. Esta obra de 1917 es adquirida y conservada por Walter Arnsberg y dialogaba evidentemente con la Fontaine de Duchamp del mismo año, supuestamente también adquirida por Arensberg, pero sorprendentemente nunca vista en su colección y extraviada de inmediato…

 

 

God de Elsa von Freytag-Loringhoven

 

Fontaine, un urinario de porcelana masculino dispuesto como un reluciente Buda sobre un pedestal, es una de las obras más famosas y aún polémicas de Duchamp y una de las principales obras del siglo XX según la Tate Modern de Londres. Las ocho réplicas autorizadas por él en 1964 rozan los tres millones de euros la pieza. Pero Duchamp no firmó Fontaine hasta 1964, ni siquiera en el artículo en su defensa que publicó en su revista Dadá The blind man, y en la práctica solo asumió implícitamente su autoría al incorporarla miniaturizada en su Boîte en Valise, el año 1939 (doce años después de la muerte de la baronesa). Existen diversos testimonios contemporáneos a Duchamp que rememoran el mismo momento en que Duchamp compra el urinario, pero también existe una carta de Duchamp a su hermana Suzanne donde afirma que la Fuente fue mandada por una amiga suya al Salón de los Independientes (¿la baronesa?)

 

 

Como Irene Gammel señala, ¿por qué mentiría Duchamp a su hermana sobre este asunto ?

 Gammel y los comisarios Julian Spalding y Glyn Thompson, que montaron la reciente muestra en Edimburgo A Lady’s Not a Gent’s (juego de palabras que significa a la vez “hecho por una dama, no por un caballero” y “donde mean los hombres no mean las mujeres”), sostienen que el mingitorio y el caño oxidado eran en realidad un díptico: un retrato dialogaba con el otro, Duchamp era Dios y la baronesa era el mingitorio acostado. Se basan en un poema de ella que decía:

El llegó protegido por la fama a este país

a usar sus cañerías o divertirse con ellas.

Y yo soy un útero teutónico

que aún no ha recibido sus jugos.

Sea como sea y más allá de la posible autoría o coautoría de Elsa von Freytag-Loringhoven en relación con el urinario, es plausible pensar que sí participaría en el desarrollo de la idea del ready-made en la época en la que convivían como vecinos en el Lincoln Arcade Building. Particularmente relevante es el Retrato de Marcel Duchamp construido con plumas, ramas vegetales, un muelle metálico y dos copas de champán publicado en la Little Review el año 1920, pionero assamblage efímero sin parangón en la época.

Charles Sheeler
The Baroness’s Portrait of Marcel Duchamp, ca. 1920
Gelatin silver print
9 5/8 x 7 5/8 inches

 

El título, Retrato de Marcel Duchamp, y los prejuicios han hecho que durante mucho tiempo esta obra fuese sobre todo un ejemplo de la gran popularidad de Duchamp en Nueva York más que la muestra de una obra vanguardista de primer orden de Elsa von Freytag-Loringhoven. Aun antes, desde 1916, con sus assamblage de basuras y restos de mecánicos, se adelanta a las construcciones objetuales dadá en general y, particularmente, a los assamblages de Man Ray y Leandre Cristofol.

 

Shaving the Baroness is a video-projection with Dunja Eckert-Jakobi and Leander Djønne. It was first shown at Manifesta 8, Murcia, Spain 2010

En Nueva York esa visión dinámica de modelo proactivo la impulsa hacia una nueva forma vibrante de arte que décadas después se llamará body-art o performace. Se rasura la cabeza y se la pinta de rojo. Adelantándose al punk, se maquilla los labios de negro y, tal cual, se exhibe desnuda en la redacción de Little Review posando con plena intención artística contra las paredes pintadas de negro de esa redacción que tan bien conoce. Elsa se pasea semidesnuda por las calles de Nueva york y es detenida por escándalo público, mucho antes que Dalí, otro protoperformer.

Con Duchamp y Man Ray participa en la filmación estereoscópica del rasurado de su pubis, una pieza llamada  The Baroness shaves Her Public Hair, precedente remoto de Ètant donnés, donde Elsa debería figurar junto a Mary Reynolds, la escultora brasileña Maria Martins y Tenny Duchamp, que fue esposa sucesivamente de Matisse y de Duchamp ademas de agente de Brancusi y de Miró, todas mujeres interesantísimas obviadas por la historia del arte oficial. Como señala Gammel, de los escasos fotogramas salvados del filme se deduce que Elsa no se ofrece ni mucho menos pasiva a los deseos erótico-artísticos de Duchamp y Man Ray, sino que impone su pose y personalidad al nivel de coautora. La imagen que pongo aquí no es ella obviamente, sino que es de un homenaje de la artista Dunja Eckert-Jakobi en la Manifesta 8.

 

 

 

La Baronesa con Djuna Barnes

 

Ezra Pound menciona a la Baronesa en sus Cantos, William Carlos Williams aprendió a boxear tras recibir una paliza a sus manos, Djuna Barnes quiso escribir, durante casi un lustro, su biografía, Man Ray y Duchamp fueron sus cómplices en mil y una aventuras, Georgia O’Keefe le insistió en vano a su pareja el fotógrafo Stieglitz que Elsa era alguien a tener en cuenta, André Gide y George Bernard Shaw temblaban cuando recibían cartas de ella pero, sin embargo, con todo, Elsa,  la Baronesa dadá , había ido a parar al basurero de la historia hasta su reciente recuperación.

 

 

 

 

 

Cleptómana y punk avant-la-lettre, como decía la revista Little Review: “(La baronesa) Es la única persona viviente en el mundo que se viste Dadá, ama Dadá y vive Dadá”.

 

Facing, 1924
Ink and pastel on foil, 7 1/2 x 4 1/4 inches

 

 

En 1923 rompe con todo y con todos. Viaja de nuevo a Berlín donde, desheredada por el padre y reducida a una extrema pobreza, termina por vender periódicos en la calle Kurfűstendamm llegando a pasar un periodo en una clínica psiquiátrica, y siempre implorando préstamos de sus viejos conocidos como la gran benefactora Peggy Guggenheim. En 1926, solicita un visado para viajar a París que. Al serle denegado, provoca que ella, más Elsa que nunca, se presente en la oficina de extranjeros con un pastel a modo de sombrero para pedir una vez más el permiso de salida.

 

Djuna Barnes, una de sus amigas más fieles, le paga el alquier del apartamento parisino. Sin embargo está cada vez más cansada. En la segunda mitad de los años veinte Duchamp y Man Ray son aclamados como los viejos Dadá que insuflan energía al surrealismo parisino. Es una aclamación en petit comitè, pero de vasta influencia. y sin embargo Elsa es ignorada como un fetiche desechable por aquellos mismos hombres con los que había colaborado tanto. No así con las mujeres. Djuna, a pesar de sus escasos medios, la ayudará hasta el final,  trabará amistad con Mary Reynols (compañera y benefactora de Duchamp), verá a su gran protectora Jane Heap y llamará a muchas puertas, pero ya sin éxito.

 

El abandono y el olvido, pero principalmente la soledad de quien había hecho de su vida un hervidero de gente propiciaron que adelantara la despedida. Elegirá una muerte moderna, el gas del que tanto se habló en la Gran Guerra. Una día, sin más, apareció muerta, junto a su perro Pinky,en su apartamento de París.¿Descuido o suicidio? Djuna Barnes nunca creyó en su suicidio: Jamás le habría hecho eso a Pinky, decía, estoy segura.

 

 

 

Con el gas, el olvido de los colegas que no recuerdan y los estudiosos que no quieren saber, hasta que por reiteración de revisiones y más revisiones del dadaísmo y, sobre todo, por la progresiva mirada feminista sobre la cultura y la historia, se ha puesto luz sobre su obra, convirtiéndose la biografía de Irene Gammel en el definitivo punto de inflexión sobre el asunto, que son muchos asuntos a la vez.

Larga vida a la Baronesa. De ella dijo Duchamp:

La Baronesa no es futurista. Es el futuro.

 

 

Los Collages de BRUCE CONNER en el MNCARS

Los Collages de BRUCE CONNER en el Museo Reina Sofía

Es todo cierto (It’s all true)

22 febrero – 22 mayo, 2017 / Edificio Sabatini, Planta 1

 

La obra de Bruce Conner (1933-2008) es tan proteica, feraz e inagotable que, con toda honestidad, me encuentro francamente incompetente para realizar una entrada del blog que sea capaz de englobar y contener, y ni aún siquiera rodear, la plétora creativa de un artista tan seminal como Conner. En otra entrada de este blog he dejado una pizca de su obra audiovisual y no puedo hacer otra cosa que recomendar encarecidamente a aquellos que tengáis la venturosa fortuna de residir o de pasar por Madrid durante los próximos dos meses no dejar de visitar la portentosa prodigalidad creativa de Bruce Conner en el Museo Reina Sofía.

Yo me voy únicamente a centrar en una de sus múltiples facetas artísticas, que por afinidades, casi diría electivas, me toca especialmente de cerca.

Bruce Conner, como también lo hará su mujer Jean ( a la que también dedico un post que podeis ver pinchando aquí), se dedicó a los collages durante toda su vida. Es más, en cierto sentido toda su obra se genera a partir de procedimientos creativos muy cercanos a las técnicas del collage, tanto en su obra audiovisual como en sus assemblages e, incluso visto de una manera más orgánica, en la totalidad de su producción. Bruce Conner no oculta su admiración por la figura de Max Ernst al que no es difícil atisbar en muchos de estos collages.

Sin embargo, y a pesar de que, como decía, toda la obra de Conner puede ser vista a través de esta óptica del collage, la exposición del Reina, -procedente del MoMA de San Francisco-, It’s all true, se concentra en este aspecto en dos momentos productivos más bien precisos.

El primero se remonta a los primeros años de la obra del artista a fines de los años 50. El propio Conner consciente de que esta faceta de su obra parecía “de la mano de otro artista” e interesado en la fecunda idea de subvertir las nociones tradicionales de autoría, quiso atribuir este trabajo a su amigo y paisano de Kansas, el actor Dennis Hopper, -por cierto con obra artística propia- y, así, organizar una exposición que se llamara DENNIS HOPPER ONE MAN SHOW. La idea era que Hopper entrara en la galería durante su exhibición y montara un escándalo revelando la falsedad de la atribución. Pero la travesura artística de Conner se topó, ya a mediados de la década de 1960, con la falta de voluntad de su distribuidor de Los Ángeles,  Nicholas Wilder, que rechazó la propuesta de exhibir el trabajo bajo el nombre de otro, y por su parte Conner tampoco estaba dispuesto a exponerla revelando su propia identidad, así que el proyecto quedó aparcado hasta que una década más tarde, Conner encontrara producción.

Fue así como, a principios de los 70, estos collages se convirtieron en el material que sirvió de fuente para una serie de grabados fotográficos producidos por Kathan Brown en Crown Point Press en Oakland, California, publicados en tres volúmenes entre 1971-73 y expuestos en la James Willis Gallery de San Francisco en 1973. Conner devolvió los collages a su estado impreso original, produciendo veintiséis aguafuertes encuadernados en tres volúmenes de cuero negro y titulados colectivamente DENNIS HOPPER ONE MAN SHOW VOLUMES I-III. Estos volúmenes podes verlos en la exposición del Reina. Por otro lado, Conner aprovechó el impulso para imprimir también un número limitado de grabados no enlazados con este proyecto, alguno de los cuales también incluyo en el post.

Muchos años más tarde, a mediados de los años 80, Bruce Conner fue diagnosticado de colangitis esclerosante, una extraña y severa enfermedad congénita y degenerativa que marcaría el ritmo de su última obra, sobre todo a partir de mediados de los 90, porque le forzaba a seguir un estricto régimen de sueño y trabajo.

Los sueños ocupan un lugar más importante en mi vida ahora que la enfermedad hepática que padezco me ha recompensado con la obligación de guardar entre nueve y once horas de sueño, cada día, sin excepción” le confesó en cierta ocasión al poeta John Yau.

Eso hizo que en esta época tan rica en mundos oníricos, como él mismo contaba, trajese de nuevo la técnica del collage al centro de su tarea artística. De esta forma, desde fines de los 80,comenzó a realizar numerosísimos collages, además de sus dibujos de tinta, una hazaña titánica si tenemos en cuenta sus limitaciones físicas.

Por otro lado, la organización de una exposición antológica en 1999 con el Walker Art Center de Minneapolis con el título 2000 BC: The Bruce Conner Story, Part III con su obsesiva atención a los detalles y los viajes que supuso, le dejaron exhausto y tuvo graves repercusiones para su salud. Así que cuando al poco de inaugurarse le informaron de que se le había concedido una cátedra honoraria en la Universidad de Georgia rechazó amablemente la invitación argumentando que se acababa de apuntar a Anonymous Artists.

“Uno de los doce pasos necesarios para lograr la curación – añadió- es la total abstinencia del posado artístico.”

Así a partir de entonces firmó con diferentes seudónimos primero Emily Feather, después Anonymous o Anon o Anonymouse o Justin Kase, heterónimos que le brindaron nuevas e inesperadas posibilidades creativas. A esta época pertenecen algunos de los más hermosos collages de su obra como el titulado El Artista o esa obrita que título The Psychedelicatessen Owner. También produjo una serie de tapices inspirados en algunos collages alegóricos de iconografía religiosa realizados a finales de los años 80.

 

 

 

 





 

Toshiko Okanoue, una artista japonesa del collage

Toshiko Okanoue, una artista japonesa del collage

Toshiko Okanoue nació en 1928, la prefectura de Kochi, aunque se crió en Tokio. Estudió diseño de moda en Bunka Fashion College de donde han salido otros talentos como Kenzo Takada, el fundador de Kenzo, o Yohji Yamamoto, cuando, ante su dificultad para dibujar, comenzó a hacer collages de fotos con las revistas occidentales de las que disponía en clase. Asi usando imágenes de publicaciones como LIFE, VOGUE y Harper’s Bazaar combinaba diferentes caras, partes del cuerpo o animales. Ella misma afirma que su primera aproximación al collage vino, no tanto de influencia occidental como de una técnica tradicional japonesa llamada Hari-e (Hari significa pegar y “-e” imagen) que consistía en crear imágenes pegando trozos de papel coloreado. Pero sus collage no pasaron inadvertidos y en 1952 el artista surrealista japonés Shuzo Takiguchi le introdujo en el mundo de Max Ernst cuya influencia es perceptible en sus collares. Takiguchi también utilizaba técnicas de Max Ernst en lo que el llamaba Decalcomanias.

A partir de entonces y durante un periodo de 6 años Okanoue produjo más de 100 obras y realizó varias exposiciones con excelente acogida, pero su carrera se vió truncada por su matrimonio con el pintor Fujino Kazutomo -del que no he conseguido averiguar nada- y que, como a muchas jóvenes  supuso su completo abandono de la escena artística durante los siguientes 40 años.

Sin embargo a mediados de los años 90 su trabajo fue redescubierto por el comisario del Museo Metropolitano de Fotografía de Tokyo iniciando un proceso de rehabilitación de su obra que acabo con una exposición enel MOMA de Nueva York y la edición de un libro titulado Drops of Dreams en 2002 por Nazraeli Press. En la primavera de 2015 se publicó en Japón su primera monografía titulada “A long Journey”