Simbolismo y Jugendstil en Dresde: Greiner, Kolbe, Müller, Unger, Zwintscher y Schneider

Simbolismo y Jugendstil en Dresde: Otto Greiner. Georg Kolbe, Richard Müller, Hans Unger, Oskar Zwintscher y Sascha Schneider

En la serie de entradas que le vengo dedicando a la ciudad de Dresde, si en las anteriores os hablé de principios del siglo XVIII y principios del siglo XIX, hoy os quiera hablar de principios del XX. Y si había un estilo artístico internacional que estuviese entonces en la cresta de la ola, ese era el Modernismo con ciertos toques de Simbolismo que en Alemania tomó el nombre de  Jugendstil.

Jugendstil in Dresden- F. W. Hertzsch, Architekt

 

Desde mediados del siglo XIX , con la velocidad de los cambios sociales y económicos que se estaban produciendo (el capitalismo, la industria, la secularización …), muchos artistas comenzaron a sentir por primera vez en la historia la cara oscura del progreso. En los ambientes artísticos de toda Europa, casi sin excepción, prendió la mecha de  una duda profunda sobre la capacidad de la sociedad occidental para crear sus propios marcos conceptuales. Emerge una nueva tipología humana: la de la ansiedad. Estos movimientos, tanto el simbolismo como el modernismo formaron pues parte de una ola de reacción contra el positivismo reinante en la sociedad. Se caracterizaban por un cierto pesimismo  y se relacionaban con un retorno a lo sagrado y la espiritualidad.

 

Escultura de Sascha Schneider en el Schloss Eckberg de Dresde

 

Un tipo de arte nuevo surgió casi simultáneamente en casi todas la capitales europeas con ligeras diferencias regionales. Tradicionalmente se considera que este nuevo movimiento artístico tuvo sus raíces en Gran Bretaña, en los diseños florales de William Morris y en el movimiento Arts and Crafts, fundado por los alumnos de Morris. La importancia de William Morris en la aparición de este movimiento que sería el primer movimiento artístico internacional es crucial y ya le dedicamos varias entradas en este blog con motivo de la extraordinaria exposición que le dedicó la Fundación Juan March que podéis ver pinchando en los enlaces ( 1,2 y 3).

 

El beso (small version), 1898, de Peter Behrens

En Gran Bretaña, era conocido como el Modern Styleque se reflejaría en el español ModernismoEn Francia, se llamo Art Nouveau y en Italia,  Stile Liberty, Stile floreale  o Arte nova. En Austria y los países vecinos que formaban parte del Imperio austrohúngaro , surgió un estilo similar, llamado en alemán Secessionsstil  ( en húngaro : szecesszió , en checo : secesion ) o Wiener Jugendstil, en honor a los artistas de la Secesión de Viena. También aparecería como Modern (Модерн) en Rusia, en Portugal Arte novaNieuwe Kunst  en los Países Bajos.

 

Jugend_magazine_cover_1896

En Alemania se le conoce como Jugendstil.  El término  se remonta a Georg Hirth que a finales de 1895  fundó  la revista cultural ilustrada Jugend ( Juventud) en Múnich que se convertiría en la ciudad desde la que este estilo se irradió por toda Alemania. No fue la única revista, hubo otras importantes como Simplicissimus  también de Munich y la berlinesa Pan.

 

Joseph_Sattler-PAN Magazine 1896

 

Aunque hoy pueda parecernos incluso conservador, se trataba un contra-movimiento de jóvenes artistas y artesanos que buscaban una ruptura con los estilos dominantes en la época, tanto los de tradición más academicista  como el historicismo o el eclecticismo, como con los movimientos más rupturistas como el realismo o el impresionismo. En el fondo subyacían las ideas revolucionarias de William Morris de democratizar la belleza o de la socialización del arte, utilizando para ello las nuevas técnicas industriales para que los objetos más cotidianos tuvieran valor estético y fueran accesibles para todas las capas de la sociedad.

 

Lampara diseñada por el arquitecto Peter Behrens

 

Muchos de los artistas integrados en el movimiento fueron artistas muy completos pues no sólo pintaban o esculpían, sino que diseñaban proyectos arquitectónicos, muebles, joyas, objetos de cristal y de cerámica, azulejos, telas, tapices, papeles pintados, lámparas, rejas (recordemos a Gaudí), y todo tipo de mobiliario urbano, desde estaciones de metro, kioskos, farolas, papeleras, bancos e incluso urinarios. Se trataba de que el arte inundara las calles.

 

Puerta del Pabellón Güell Gaudí

 

Arte Nouveau fundido de entrada de hierro de metro, la Place de la Bastille, París, Francia por Hector Guimard

Lo cierto es que aunque el movimiento tuvo una vida relativamente corta, abarcando fundamentalmente las décadas entre 1890 y 1910, tendría su continuación en el llamado Art decó de los años 20, con el que a veces se confunde aunque son dos movimientos bastante diferentes. Su esteticismo, el recurso a imágenes femeninas en actitudes delicadas y gráciles, su tendencia a la estilización, a la sensualidad y a las líneas curvas no siempre fue bien aceptado por todos los artistas que veían en este movimiento una degeneración artística que no hacía sino responder a una desintegración de la sociedad.

 

Anuncio de Compañía del Gas para Iluminación de Giovanni Maria Mataloni

 

Sin embargo el movimiento tuvo su punto más álgido en la Exposición Universal de París de 1900 y durante ese fin de siècle fue sin duda alguna el movimiento artístico más en boga en toda Europa que hacía las delicias de la triunfante burguesía. Los países de habla alemana no serían una excepción, más bien al contrario. El eroticismo y la elegancia, los temas mitológicos y religiosos, las apoteosis jubilosas y los escabrosos abismos representados en sus pinturas atraían a los conservadores burgueses del Imperio Alemán como la miel a las moscas.

 

Idilio de Gustav Klimt 1884

 

Max Klinger, Arnold Böcklin, Hans Thoma y sobre todo Franz von Stuck eran no sólo artistas de enorme prestigio en su natal Alemania, sino auténticos millonarios, pues sus obras se vendían por toda Europa con una rapidez y a unos precios desconocidos hasta entonces.

 

Hans Thoma (1839–1924), Eight Dancing Women with Bird Bodies (1886), oil on panel, 38 × 58.5 cm

 

El shock que supuso para toda Europa la Primera Guerra Mundial y el triunfo de las vanguardias históricas relegó a muchos de estos artistas, enormemente reputados en su momento, a un ostracismo histórico del que muchos no han conseguido ni recuperarse. Sus obras casi fueron proscritas como epítomes del peor gusto burgués y durante décadas fueron confinadas al destierro de los almacenes de los grandes museos. Todavía en los años 50  era posible comprar un cuadro del pintor inglés Lawrence Alma Tadema por precios realmente ridículos como os conté en la entrada que le dediqué a uno de sus cuadros, Las rosas de Heliogábalo.

 

Franz von Stuck. La Guerra. 1894

 

Aunque muchos de ellos, como los citados más arriba, hayan conseguido con el paso del tiempo rehabilitarse como grandes artistas, aún sigue habiendo un filón de artistas bastante desconocidos por reivindicar. Su posterior asociación con los jerarcas nazis no hizo sino aumentar ese desdén en el que muchos cayeron tras la Segunda Guerra Mundial y el triunfo total de la apolítica Abstracción, fomentada por todas partes desde el trinfo de la Escuela de Nueva York.

Y eso es lo que me propongo hacer hoy con los artistas de los que os hablaré a continuación, artistas que triunfaron en Dresde y su ciudad sajona hermana, Leipzig, durante ese apogeo del Jugendstil en el cambio de siglo y que me dejaron extasiado en mi visita al Albertinum y su Galerie Neue Meister, concretamente al llamado Klinger Hall.

 

Albertinum. Galerie Neue Meisters Klinger Hall

 

Max Klinger, un artista excepcional sobre el que hoy no me quiero extender porque espero algún día dedicarle su entrada propia, había nacido en Leipzig y era por aquellos años uno de los artistas ya consagrados que había viajado por toda Europa y al que le unía una fuerte amistad con otro de los más reconocidos artistas del simbolismo alemán: Arnold Böcklin, autor de esa celebérrima Isla de los muertos que se encuentra en Berlín.

 

Arnold Böcklin_-La Isla de los Muertos Versión III (Alte Nationalgalerie, Berlin)

 

Klinger, que da nombre a la sala del Albertinum donde se encuentran las obras de los artistas de los que hoy os quiero hablar, fue, como artista consagrado que era entonces, quizás la mayor influencia para estos jóvenes artistas. En el museo se encuentran algunas de sus mejores esculturas que, a pesar de que entonces era más conocido por sus pinturas y sobre todo sus grabados, ocupaban sin embargo gran parte de su producción.

 

Max Klinger. La nueva Salomé. 1887:1888 Galerie Neue Meister Dresde

La primera adquisición del Jugendstil que realizó el Albertinum fue esta extraordinaria Salomé de Max Klinger que ya había salido en este blog, en otra versión, en la exposición Like Life organizada por el Met Breuer este mismo año. La pieza fue comprada por el entonces director Georg Treu, un amante de la escultura  que intentaba a animar a los escultores contemporáneos a crear obras policromadas en la tradición del arte clásico antiguo, ahora que estaba generalmente admitido que las esculturas clásicas estaban en su mayoría pintadas, pero también a las esculturas policromadas del arte del románico y gótico alemán. La Salomé de Klinger recoge un tema entonces enormemente popular -ya pintado en aquel momento por otros influyentes artistas como Gustave Moreau, aunque anterior a la obra homónima de Oscar Wilde que estaba entonces en plena gestación-. Salomé era el epítome de la femme fatale, símbolo de la belleza destructiva e imagen de la veleidosa crueldad femenina, siempre misteriosa y cargada de arrogancia. Se trata, en este caso, de un modelo en escayola para la versión de mármol coloreado que se encuentra en Leipzig. Los ojos de obsidiana, los brazos cruzados sobre el pecho y las dos máscaras de Herodes y Juan el Bautista bajo su manto dejan bien a las claras su poder.

 

Max Klinger, Das Drama, 1904

 

El Museo atesora muchas más obras de Klinger, sobre todo grabados, pero no me quiero extender tanto sobre él como esos otros desconocidos que pretendo rescatar. Sin embargo no puedo dejar de recoger este excepcional Das Drama de 1904. Al parecer según sus propias afirmaciones, estaba inspirada por los acontecimientos de la Guerra de los Boer en Sudáfrica, pero su iconografía es extraña y difícil de explicar. Bajo un titán musculoso que está intentando arrancar el tocón de un árbol, dos mujeres, una tumbada y otra arrodillada, abrazan el bloque de mármol. En el año de presentación, esta obra hizo que el periódico alemán Berliner Zeitung   proclamara a Max Klinger como el Rodin Alemán.

 

Bien pues, tras esta larga introducción para meteros en situación, pasemos ya a esos autores raros de los que os quiero hablar, todos bajo la órbita de influencia de Max Klinger: Otto Greiner y el escultor Georg Kolbe en la ciudad de Leipzig y el grupo llamado la  falange de los fuertes de Dresde:  Richard Müller, Hans Unger, Oskar Zwintscher y, mi favorito por el que tengo debilidad, Sascha Schneider.

Otto Greiner (1869-1916)

 

Retrato de Otto Greiner, circa 1911, fotógrafo desconocido. The Daulton Collection

Otto Greiner, nacido en Leipzig, con solo 22 años viajó a Roma donde conoció a su paisano Max Klinger, y se hicieron tan cercanos que el joven Otto heredó el antiguo estudio del maestro junto al Coliseo. Vivió gran parte de su vida en Italia.

 

Otto Greiner – Herkules bei Omphale

Greiner era muy meticuloso. Realizó pocas obras de gran tamaño. Particularmente famosas son dos. Hercules en la Corte de Onfale.  de 1905 que fue adquirida por Walter Steinweden en Leipzig en los años 30 y que salió a subasta en 2009 en Sotheby’s siendo adquirida por la National Gallery de Stuttgart donde se conserva. El tema está tomado de la literatura clásica. Hércules a causa del asesinato de su amigo Iphitus en un ataque de locura, fue vendido como esclavo a Ónfale, reina de Lydia, durante tres años. Ella alivió enseguida el castigo convirtiéndole en su amante aunque, para pasar desapercibido, el héroe, debía vestir ropas y adornos femeninos, además de llevar los instrumentos de hilar.

 

Ulysses and the Sirens, c.1900 (colour litho) by Greiner, Otto (1869-1916) Bibliotheque des Arts Decoratifs, Paris, France;

Otra de sus obras más conocidas es Ulises y las sirenas en el Museum der Bildenden Künste de Leipzig del que os pongo una litografía en color conservada en  la Bibliothèque des Arts décoratifs de París porque el cuadro fue cortado durante la ocupación rusa de la Segunda Guerra Mundial para envolver un piano para su transporte.

 

Otto Greiner-Estudio para los remeros

 

Greiner era tan meticuloso en la realización de sus obras que realizaba innumerables dibujos preparatorios para sus cuadros que hoy se guardan como de lo mejor de su producción, valga este ejemplo de los rostros de los remeros del cuadro del Ulises

 

Otto Greiner (1869–1916), Studie zum Triumph der Venus, 1909

Otra de sus obras destruidas en la Segunda Guerra Mundial fue el Triunfo de Venus que quedó icompleto y del que sólo se conservan bocetos.

Otto Greiner – Prometheus

O este extraordinario Prometeo sentado en una roca, que juguetea pensativamente con el cuerpo del hombre que acaba de moldear con un trozo de barro mientras  espera la llegada de Psique que le insuflará la vida. La obra es de 1909 y se conserva en la Natiolnal Gallery de Canadá.

Gea 1912

 

Otto Greiner – Die Feilbietung (Devil Showing Woman to the People)

Otto Greiner,Der Morser,El Mortero lithografía 1900, Daulton Collection,

Greiner realizó también numerosas litografías, no sólo para reproducir sus obras mayores, sino como obras creadas directamente para este medio, algunas, como veréis de los más insólitas incluso para hoy.

 

Georg Kolbe (1877-1947)

Georg Kolbe

 

Kolbe se formó como pintor en la Escuela de Artes Aplicadas de Dresde. En 1904, Kolbe se mudó a Berlín , donde vivió hasta el final de su vida. Georg Kolbe se convirtió en miembro de la Secesión de Berlín en 1905 donde también estaba Klinger ; su vendedor de arte más importante fue Paul Cassirer, conocido marchante de arte alemán que llevó la obra de Van Gogh y de Cezanne . En 1905 fue uno de los primeros ganadores del Premio de la Villa Romana, una beca alemana para artistas en la ciudad de Florencia. En 1909 participó con varios artistas alemanes en el Salon d’Automne de París y visitó a Auguste Rodin en Meudon.


Alte Nationalgalerie-George Kolbe. La isla dorada.

Después de comienzos difíciles, Kolbe se hizo cada vez más famoso y exitoso desde 1910 en adelante. Después de mudarse a Berlín en 1904, Kolbe dejó de pintar. En la segunda mitad de la década de 1910, los motivos de sus esculturas se simplificaron, se centró en figuras individuales, en su mayoría desnudos de mujeres jóvenes. Su escultura más famosa, The Dancer, se exhibió en 1912 en la Secesión de Berlín y posteriormente fue adquirida por la Galería Nacional de Berlín .

 

Georg Kolbe. The Dancer, 1914

Otra de sus piezas más famosas fue La Mañana que realizó para el pabellón alemán diseñado por Mies Van der Rohe en la Exposición Universal de Barcelona de 1929.

Georg Kolbe- Morgen, 1925

 

Su relación con el regimen nazi hizo que su figura, tras la guerra, pasara a un segundo plano. En principio  Kolbe no se veía a sí mismo como un artista particularmente apreciado por el nuevo régimen. Se le consideraba representante de la República de Weimar y fue atacado por ello. En los años siguientes, Kolbe recibió varios contratos públicos, en su mayoría urbanos. sin embargo después de la muerte del presidente Paul von Hindenburg,  Georg Kolbe firmó en agosto de 1934 la conocida “Llamada a los trabajadores culturales”una declaración de los artistas alemanes proclamando su lealtad a Adolf Hitler. No fue ni mucho menos el único: Mies Van der Rohe, Ernst Barlach, Emil Nolde o Richard Strauss la firmaron también. El propio Hitler se contó entre sus coleccionistas y diseño esculturas para el Estadio Olímpico de las Olimpiadas de Berlin del 36. Llegó incluso a realizar en 1939 con el patrocinio de  la organización económica hispano-alemana Hisma, un busto del triunfante dictador español Francisco Franco , que le fue regalado a Adolf Hitler por su cumpleaños.

 

Georg Kolbe- Busto de Francisco Franco, 1939

 

Sin embargo ese mismo año fue diagnosticado con un cáncer de vejiga y moriría poco después del final de la guerra. Sólo en 1978 su estudio, que donó a la ciudad de Berlín, comenzaría a recibir subvenciones de la ciudad y hoy es un museo que lleva su nombre, el George Kolbe Museum.

 

Estudio De Georg Kolbe

Georg Kolbe Museum

La falange de los fuertes” de la Academia de Bellas Artes de Dresde

Los siguientes artistas eran un grupo bastante compacto, todos amigos y estudiantes de la Academia de Bellas Artes de Dresde. De hecho, Richard Müller, Sascha Schneider y Hans Unger compartieron un estudio mientras eran estudiantes en el ático de una tienda en Scheffelstrasse. Los tres, junto a Oskar Zwintscher y Georg Lührig, -a quien no he incluido aquí, así os dejo algo que investigar- se conocían como la “falange de los fuertes” para el que el espíritu de Max Klinger era su principal motivación, según palabras de Kuno von Hardenberg, un conde alemán, crítico de arte, escritor y muy amigo, en particular de Sascha Schneider.

Richard Müller, 1874-1954

Autorretrato : Aguafuerte : 1921 (a los 47 años)

Richard Müller fue un dibujante, pintor y grabador de lo más particular, como veréis, nacido en la ciudad de Tschirnitz en la actual República Checa. Con tan sólo 14 años entró como dibujante  en la famosa Escuela de la Manufactura de Porcelanas de Meissen. En 1890, con solo 16,   fue aceptado en la Academia de Arte de Dresde aún cuando no tenía la edad para ello, siendo uno de los estudiantes más jóvenes en ingresar y el más joven del grupo de la Falange. En 1895 conoció a Max Klinger, quien fue su inspiración para iniciarse en el grabado. Dieciocho meses más tarde ganó con su grabado “Adán y Eva” la beca del Gran Premio de Roma .

 

Mäuse in der Glasglocke, Öl auf Holz, 1910

 

Ya desde el principio, mostró una inclinación por temas bastante extraños que hacen que sus cuadros no se parezcan a ningún autor coetáneo, como esos Ratones en un bol de cristal de 1910. Sin embargo, sus mejores obras son casi todas grabados, técnica que tomó por indicación del propio Klinger.

 

 

Richard Müller Rivales

 

En 1900, Müller, ahora tan conocido en Dresde como Klinger, recibió una cátedra como docente  en la Academia de Dresde con tan solo 26; No sólo fue su alumno más joven, sino también el más joven profesor. Entre sus estudiantes estuvieron George Grosz, Otto Dix o Max Ackermann, entre otros muchos.

 

Richard Müller, Auf Freiersfüßen (El Pretendiente), 1914

También se contó entre los artistas seducidos por el regimen nazi. En 1933, poco después del ascenso al poder de Hitler, se convirtió en presidente de la Academia y, en tal función, confirmó el despido del profesorado de Otto Dix, su antiguo alumno, aunque también Müller perdió su propio profesorado dos años más tarde debido a sus “tendencias artísticas subversivas” y a su matrimonio con la cantante estadounidense Lilian Sanderson, quien nunca renunció a su ciudadanía.

 

En 1939, buscando reconciliarse con el regimen,  realizó un dibujo a lápiz del lugar de nacimiento de Adolf Hitler y fue incluido en en agosto de 1944 en el Gottbegnadeten-liste de los pintores alemanes considerados más importantes por el régimen.

 

Müller usaba mucho los símbolos y las metáforas creando imágenes fantásticas y muchas veces casi rayando lo macabro siempre con una extraña ironía y una atractiva fantasía. Sus desnudos femeninos son cortejados por pájaros y otros animales grotescos, mientras que un oso, trasunto del artista, actúa para un público de monos.

Die Stärkere : La más fuerte : 1918

 

Balancing Nude

Tras décadas de olvido (un destino compartido por su mentor Klinger), el  merecido resurgimiento de este extraño artista  comenzó en 1974 con una exposición en la Galerie Brockstedt de Hamburgo y otra en la Picadilly Gallery de Londres al año siguiente.

Hans Unger, 1872-1936

 

Hans Unger, Autorretrato con suéter 1899

Unger era, sobre todo, retratista y,muy ocasionalmente, pintor de paisajes. Su reputación se basa en sus pinturas que representan a  “bellas mujeres soñando con el mundo de la Arcadia”. En realidad, siempre fue la misma mujer la  que fue retratada: su esposa, Antonia, su musa.

Hans Unger (1872-1936), La Muse – 1897

Más tarde, su hija Maja debió compartir la posición privilegiada de su madre. Los  fondos de su “mujeres arcadias” eran a menudo  paisajes pastorales con altos cipreses, un jardín o una escena junto al mar.

Hans Unger (1872-1936), Jeune Femme à la Mer.

 

Su trabajo fue influenciado por varios artistas importantes del siglo XIX, entre los que él citaba a Pierre Puvis de Chavannes , Gustave Moreau , Joséphin Péladan , Fernand Khnopff , William Strang (un grabador británico con el Unger se reunió en 1895 en Dresde y con el que más tarde colaboró en Londres), Dante Gabriel Rossetti, Edward Burne-Jones , Arnold Böcklin (especialmente sus paisajes) y, por supuesto,  Max Klinger .

 

Hans Unger Orientalin 1925

Aunque su padre reconoció rápidamente el talento artístico de su hijo,  no creía que la pintura pudiera ser una profesión para ganarse la vida y envió al joven Hans a la escuela comercial que abandonó para entrar en la Academia de Bellas Artes de Dresde en 1893.  En 1896 diseñó un póster para el creador de órganos de Dresde Estey , que lo hizo conocido internacionalmente y con el que oficialmente comenzó su carrera.

Hans Unger Anuncio para Estey organs

No sería éste su único anuncio. A menudo, como otros muchos autores de la época, colaboraba en campañas de publicidad, siempre con su esposa y musa, Antonia, como imagen.

 

Hans Unger Monarch Bicycles

En 1897 se compró su pintura La Musa, que os he puesto más arriba, para la Gemäldegalerie Neue Meister de Dresde. Otro impulso importante para su carrera fue en 1899 el encargo del diseño de los telones escénicos para el recién construido Teatro Central de Dresde aunque lamentablemente el edificio fue destruido durante el bombardeo de Dresde por los Aliados en febrero de 1945.

Hans Unger. Salomé 1917

En 1898 y 1910, Unger diseñó ilustraciones de títulos para los números de la revista Jugend . También ilustró temas de la revista Pan En 1912, el museo de su ciudad natal, Bautzen recién construido se inauguró dedicándole una sala completa a Unger. Estaba en el apogeo de su fama y se le llamaba en la prensa “el último príncipe pintor de Dresde“.

 

Hans Unger Herdsmen by the sea 1893

 

Después de la Primera Guerra Mundial, el mundo de las mujeres idealizadas de Unger en paisajes suaves había quedado obsoleto para el espíritu de la época, sin embargo seguía siendo un pintor rico y contaba entre sus clientes y benefactores a personajes como el rey Fuad I de Egipto. Después. como sus colegas, caería en el olvido y no sería hasta los años 60 cuando el renovado interés en el Art Nouveau le volviera a poner en el centro del mundo artístico con varias exposiciones en su ciudad natal y en Freital.

 

Oskar Zwintscher 1870-1916

Oskar Zwintscher (German, 1870-1916)- Autorretrato

Oskar Zwintscher,  hijo de  profesores de piano y hermano de un famoso pianista, también estudió en la Academia de Bellas Artes de Dresde. Vivió durante algún tiempo becado por el estado Sajón e irrumpió en la escena artística con una exposición titulada  “Jahreszeiten” o las Estaciones del año, seguida en 1900 por la serie “Der Gewitter“, La tormenta. 

 

Oskar Zwintscher, Portrait of Adele Zwintscher as a Bride, 1897

 

Portrait of the artist’s wife, 1902 by Oskar Zwintscher

Se le conoce como una de las principales figuras de la corriente Stilkunst y fue sobre todo, como Hans Unger, un pintor de retratos también obsesionado con su esposa. Su mujer, Adele, era su musa y su modelo, representando desde el tipo de jovencita inocente a la mujer madura y seductora. Zwintscher se inspiraba por los pintores renacentistas alemanes, los Prerrafaelitas y otros artistas como James Whistler.

 

Oskar Zwintscher- Oro y madreperla-1909

Desde 1903, Zwintscher enseñó también como profesor en la Academia de Arte de Dresde. Zwntscher era un pintor muy cuidadoso, francamente meticuloso y uno de los principales  opositores del Impresionismo . Sus cuadros están enteramente en la tradición pictórica de Lucas Cranach o Hans Holbein ; no son instantáneas subjetivas, sino una toma realista en el estilo de los viejos maestros. Su fama se extendió pronto por toda Alemania.

Oskar Zwintscher, Bildnis mit gelben Narzissen, 1907.

En 1902, Rainer Maria Rilke le pidió  que le acompañara a Worpswede para pintar los retratos del propio pintor y de su esposa, la escultora Clara Westhoff, así como de Henri Vogeller. El retrato de Rilke no lo he conseguido encontrar pero aquí van los otros dos.

 

Zwintscher Clara Rilke-Westhoff-1902

 

Oskar Zwintscher – Painting of Heinrich Vogeler

El Albertinum guardaba este retrato extraordinario de una mujer con cigarrillo que era verdaderamente extraordinario.

Portrait of a Woman with Cigarette 1904 Oskar Zwintscher

 

Mirror Portrait – 1900 – Oskar Zwintscher

 

Zwintscher-Grief

Una amistad cercana lo conectó con el artista Sascha Schneider.

Sascha Schneider 1870-1927

 

Aunque de origen ruso y nacido en San Petersburgo, Sascha, en realidad Rudolph Karl Alexander, creció en Dresde donde estudió como todos en la Academia de Arte. En 1894 hizo una entrada sensacional en la arena artística de la ciudad de Dresde, apenas graduado. En su primera exposición en solitario, mostró escenas siniestras y demoniacas con resonancias religiosas como nunca se habían visto antes, fascinando a autores como el propio Herman Hesse.

Schneider, Sascha (Alexander) 1870–1927. “Um die Freiheit”, 1894.
Dresden, Staatliche Kunstsamlungen Dresden, Galerie Neue Meister.

Aunque el título Hacia la Libertad, no indica mucho, parece que hace referencia a una escena bíblica, como la mayoría de las obras de esta primera exposición.

 

Sascha Schneider Es ist vollbracht. 1895 E

El título de la imagen de arriba, Es ist vollbracht que significa Todo se ha consumado hace referencia a un aria de Bach de la Pasión según San Juan en el que narra el triunfo del Heroe de Judá sobre el maligno.

 

Triunfo de la oscuridad

 

Sascha Schneider Mammon y su esclavo. 1895

 

Sascha Schneider El genio de la Historia. 1895.

 

 

De 1900 a 1904 Schneider, ya con 30 años, seguía viviendo en la casa de su madre viuda y su hermana soltera. Desde 1902 tuvo una gran amistad con el aristócrata alemán  Kuno Ferdinand Conde von Hardenberg . No sólo eran amigos que mantenían una intensa correspondencia sino que el conde también lo apoyaba financieramente. A través de él conocería al escritor Karl May y su esposa Clara, con el que Schneider mantendría una estrecha vinculación artística.

 

Portada para La novela Winnetou II de Karl May

Karl May fue uno de los autores más prolíficos de novelas de aventuras . Es uno de los escritores más leídos del alemán y, según la UNESCO,uno de los escritores alemanes más ampliamente traducidos, contándose sus traducciones por miles. Las historias en tres volúmenes sobre el indio Winnetou tenían una fama especial . Muchas de sus obras fueron filmadas, adaptadas para el escenario, o converidas en seriales para la radio. Sus libros siguen siendo muy populares en la República Checa, Hungría, Bulgaria, los Países Bajos, México e incluso en Indonesia.

Sascha Schneider Ilustración para De Bagdad a Estambul de Karl May

Karl May decidió que sus novelas publicadas por Friedrich Ernst Fehsenfeld fueran decoradas con portadas de carácter simbólico diseñadas por el joven  Sascha Schneider (edición de Sascha Schneider), aún conociendo las inclinaciones homosexuales de Sascha y asumiendo que no reflejaban en realidad nada de la historia.

 

Portada de En el Reino del León Plateado

 

Eso hizo que Sascha Schneider se convirtiera en un artista hiperconocido, aunque las protestas por el homoerotismo de los dibujos en novelas dirigidas a los niños hicieron que en las siguientes ediciones desaparecieran sus ilustraciones. Hoy en día son objeto de bibliófilos coleccionistas.

Sascha Schneider en su Estudio de Weimar

En 1904 Schneider se trasladó como profesor a la Gran Escuela de Arte Sajona en Weimar . Él mismo se construyó un gran estudio, donde creó muchas esculturas masculinas  y pinturas monumentales durante los años siguientes. Fueron los años de su máxima fama. Todo le sonreía. Era un pintor famoso y había encontrado la estabilidad sentimental junto al también pintor  Hellmuth Jahn . Sin embargo cuando la relación se torció, Sascha tuvo que huir a Italia para evitar el chantaje de su ex que amenazaba con denunciarlo a la policía, en una época en que la homosexualidad estaba penada por la ley.

Gefühl der Abhängigkeit (El Sentimiento de la Dependencia) 1894. Dibujo de Sascha Schneider

Allí conoció al pintor Robert Spies . Juntos, ambos viajaron al Cáucaso, Sascha vivió  el estallido de la Primera Guerra Mundial , en Florencia , donde se había familiarizado con el pintor y escultor Daniel Stepanoff.

 

Patriarch 1895. Óleo de Sascha Schneider

 

Sascha Schneider (1870-1927), Erwachten Erkenntnis . El despertar a la realización- 1904

A Sascha Schneider, como hombre de su época, le interesaron también todas las tendencias ocultistas que  campaban por las élites intelectuales europeas de este principio de siglo. Muchos de sus dibujos aluden a estas prácticas: hombres astrales, hipnotismo, transmigración del alma…

Sascha_Schneider_ El hombre astral

 

Hipnosis

 

Sascha Schneider – To A Soul

 

Sascha_Schneider Una visión

Con el cambio de gusto, en Alemania ya no tenía el mismo reconocimiento . Su escultura Badende Knaben, Jóvenes bañándose , que había creado para el Albertinum en Dresde, fue rechazada en 1912 debido a la “incitación a la fornicación antinatural”. Sascha fue también un afamado escultor. Al principio de esta entrada ya os puse una de sus esculturas, en el Albertinum, estaba este Atleta abrochándose el cinturón que por su composición clásica y rigurosamente formal recuerda obras neoclásicas de Adolf von Hildebrand

 

Atleta abrochándose el cinturón

 

Después de 1914, Schneider vivió en el Künstlerhaus Dresden-Loschwitz, una residencia para artistas en la ciudad de Dresde, un edificio con dieciséis estudios y doce apartamentos concebido únicamente como residencia para pintores, escultores y diseñadores gráficos. Pero la carrera de Sascha ya no remontó.

 

The anarchist. Schneider

En sus últimos años se obsesionó con la gimnasia y el body building. Junto con un coronel general y un campeón de deportes, fundó el Kraft-Kunst , un instituto de educación física. Allí, entre otras cosas, jóvenes desnudos masculinos le sirvieron de modelos a Schneider.

Kraft Kunst, gimnasio con obras de Sascha Schneider

 

Desde el cambio de siglo XX hasta el Tercer Reich, Alemania se deleitaba locamente con los cuerpos jóvenes y desnudos, especialmente los hombres. Los cuerpos femeninos eran considerados demasiado provocativos y peligrosos: la vieja tentación de Eva y además un tema artístico ya agotado por la pintura francesa del XIX. Pero pinturas, esculturas, fotos e incluso películas de hombres jóvenes desnudos estaban por todas partes.

Los alemanes lo describieron como el movimiento Freikörper (“cuerpo libre”). Exaltaba tomar el sol desnudo, y también practicar senderismo, gimnasia, natación e incluso correr desnudo. Existe un remanente en Alemania hasta el día de hoy; hay una zona de desnudos en el parque público más grande de Berlín.

Sascha Schneider colaboraría tambien con Der Eigene la primera revista del mundo para el público homosexual y que se publicó entre 1896 y 1932 por Adolf Brand  y donde colaborarían Klaus y Thomas MannTheodor Lessing, Fidus y muchos más.

 

Schneider murió en 1927 después de una subida de azúcar que le provocó un coma diabético mientras estaba de crucero, aunque hay quien opina que se trató más bien de un suicidio.

Y bueno, hasta aquí llegué en una larga entrada que espero que os despierte aún más ganas de visitar esa ciudad extraordinaria que es Dresde.

Johann Melchior Dinglinger, el gran joyero de la fastuosa corte de Augusto el Fuerte en Dresde

Johann Melchior Dinglinger, el gran joyero de la fastuosa corte de Augusto el Fuerte en Dresde

 

Continuando con la anterior entrada sobre esa Cámara de las Maravillas que es la Bóveda Verde del palacio real de Dresde, y cumpliendo la promesa que hice de dedicarle una entrada especial al extraordinario joyero de la corte del príncipe elector de Sajonia Augusto el fuerte que es Johann Melchior Dinglinger, hoy os vengo hablar de las piezas que de este extraordinario artista creó en su taller con la ayuda de sus familiares. Pero antes quisiera hacer una introducción.

August Der Starke

Augusto el Fuerte, nacido Friedrich August de Sajonia,  era el segundo hijo de Johann Georg III conde palatino y elector de Sajonia y la Princesa Anna Sophie de Dinamarca y Noruega y, por tanto, no llamado a suceder a su padre. Su sobrenombre le viene de que al parecer tenía una fuerza descomunal que le gustaba mostrar a sus invitados doblando barras de hierro con sus manos. Como parte de su educación, se le mandó a un viaje que con el tiempo se llamó Grand Tour, desde Dresde a través de Frankfurt, Estrasburgo , París , España , Portugal , Inglaterra , Holanda , Dinamarca , Suecia ,  ,  Milán , Venecia y Viena desde, donde regresó el 28 de abril de 1689 por orden de su padre.

 

Kunstkammer Wien. Vienna, Austria

Particularmente impresionado por la exhibición de riqueza del Palacio de Versalles y por la Camara del Tesoro Imperial de Viena donde se conservaban la mayoría de los objetos de ese emperador alquimista que fue Rodolfo II, a su vuelta se convirtió en un apasionado coleccionista de piedras preciosas, joyería, vasijas de plata,  recipientes chapados en oro, piedras sin cortar, copas, conchas, autómatas, marfiles, pequeños bronces y trabajos de orfebrería. El Tesoro del Gran Delfín de Francia, Luis de Borbón, que hoy podemos admirar en el Museo del Prado en una nueva instalación, fue precisamente una de sus grandes fuentes de inspiración.

 

Magdalena Sybilla von Neitschütz, retratada por Rosalba Carriera

 

Las relaciones con su hermano mayor, Johann Georg IV, nunca fueron buenas. Como en una novela romántica, este último se había enamorado perdidamente de Magdalena Sibila de Neidschutz que vemos más arriba en un retrato a pastel de Rosalba Carriera. Su padre ya había tratado de separarlos, preocupado por su cercanía sanguínea ya que en realidad, Magdalena, era hija ilegítima suya y los enamorados eran en realidad medio hermanos. Probablemente Johann Georg IV nunca llegó a conocer la verdad, suponiendo que eran tan solo habladurías en contra de su amante,  y apenas murió su padre y ascendió al trono, vivió con Magdalena de forma pública y la convirtió en su “favorita” . Su obsesión romántica llegó a tal grado que incluso intentó matar a su propia esposa.  Eleonore de Sajonia-Eisenach, para casarse con Magdalena, asesinato que no se llevó acabo porque su hermano Augusto, el que sería conocido como el Fuerte, se interpuso desviando el golpe con las manos desnudas, lo que le causó una discapacidad permanente. La pareja llegó a tener una hija pero ambos murieron supuestamente de sarampión con 20 días de diferencia, aunque hoy se cree que fueron envenenados por el escándalo del incesto. Nada más ascender al trono Augusto, los familiares de Magdalena cayeron en desgracia acusados de haber embrujado a su hermano, sin embargo la niña nacida de aquella unión fue protegida y educada por su tío.

 

Electores de Sajonia desde 1691 a 1763, representados en el friso de azulejos del muro exterior de las caballerizas del palacio de Dresde.

 

Así que Augusto llegó, supuestamente, con malas artes a ser el nuevo príncipe elector y Conde palatino de Sajonia y Margrave de Meissen causando malestar entre la población. Su ascenso sin guerra al trono de Polonia, para lo que él, soberano del mayor estado protestante, no dudó en convertirse al catolicismo hizo que sus súbditos le vieran aún más como un traidor. Aunque al principio su conversión fue un secreto, la construcción de un edificio significativo para la Iglesia Católica que reflejase este cambio de fe no podía obviarse, lo que llevó a la construcción casi coetánea de las dos catedrales de Dresde: la Frauenkirche, catedral luterana encargada y pagada por el ayuntamiento y, por otro lado, la Hofkirche católica pagada por su príncipe para descontento de la mayoría de los ciudadanos. El malestar de sus súbditos fue grande y durante siglos prohibieron que la catedral católica pudiera hacer repicar sus campanas.  Sin embargo, los electores y los reyes de Sajonia católicos permanecieron hasta 1918 como cabezas nominales de la Iglesia Evangélica Luterana de Sajonia. Como parte de su campaña y para convencer al Parlamento Polaco, Augusto además mandó 120 de sus mejores objetos de plata procedentes del Tesoro real. Con él se inició la que se conoce como era Augustea  que entre 1697 y 1763, hizo que Federico Augusto II y su hijo Augusto III fueran también reyes de Polonia.

 

 

Todos esos objetos preciosos se conservaban por entonces en un lugar secreto, la Geheime Verwahrug  que podríamos traducir como Custodia Secreta y administrados por un Chambelán especialmente designado, aunque su uso e incluso su exhibición dependía en última instancia de la voluntad del príncipe elector. Pero Augusto, como ya dijimos, estaba fascinado por la exhibición de las riquezas de la corte de Versalles y con miras a exhibir sus tesoros de una manera pública encargará las salas con espejos, a la manera de la Galería de los Espejos del palacio francés, que serían el núcleo de la Bóveda Verde antigua, constituyendo en fase muy temprana el primer Museo estatal, accesible a cualquiera que vistiera con dignidad. En una primera fase de construcción, se hizo el Pretiosensaal y el EckKabinett pero en 1727 se hizo una extensión de la bóveda verde original con  ocho bóvedas más. La arquitectura de las cámaras del tesoro fue diseñada por Matthäus Daniel Pöppelmann, el arquitecto del Zwinger . El diseño interior se debió  a Raymond Leplat un diseñador de interiores, hugonote francés exiliado, nombrado inspector general de las colecciones reales sajonas desde 1698.

 

Una fiesta de la época de Augusto el Grande

 

El amor de Augusto por las artes le llevaría a encarcelar al alquimista Johann Friedrich Böttger quien había afirmado a principios del siglo XVIII que podía producir oro con materiales sin valor. Este para salvar su vida, comenzó a trabajar en la investigación de la porcelana a fines de septiembre de 1707. Los experimentos condujeron en 1708 a la invención de la primera porcelana europea. Augusto patentó la producción  e intentó mantener el procedimiento en secreto, fundando la famosa fábrica de porcelana de Meissen. Para preservar el secreto, solo se comunicó a un pequeño grupo de empleados sin embargo, el arcanista fugado Samuel Stöltzel logró llevar las recetas a Viena , donde en 1718 se fundó la Fábrica de Porcelana vienesa. Aún así la fábrica contó con extraordinarios escultores como Johann Gottlieb Kirchner,  conocido por sus grandes figuras de animales blancos, y, después, su colega y sucesor Johann Joachim Kändler.

 

Rinoceronte de porcelana basado en el grabado de Alberto Durero realizado por Johann Gottlieb Kirchner

 

Johann Joachim Kändler Apoloy las musas en Porcelana de Meissen

 

Además de este logro, Augusto también fue activo como empresario , por ejemplo, con las armerías de Olbernhau y la manufactura de fayenza de 1708  . En total, 26 fábricas de manufacturas se crearon durante su reinado, para la producción de espejos, rifles, telas, objetos de oro , damascos, alfombras y  los llamdos Silbergespinste o productos Leoninos, hechos de una malla de metales preciosos . La corte de Augusto se hizo famosa en toda Europa por la exquisitez de sus artes y la fastuosidad de sus fiestas: compositores como Buffardin , poetas, filósofos, abogados y médicos, cartógrafos, escultores como Balthasar Permoser, François Coudray, o los ya citados, Johann Gottlieb Kirchner Johann Joachim Kändler, arquitectos como Georg Baehr o Pöppelmann, talladores de madera, escenógrafos, diseñadores de jardines como Karcher, pintores de frescos, constructores de órganos, grabadores, vidrieros, etcétera, una concentración de artistas de tal magnitud que llevaron a que a la ciudad se le diera el sobrenombre de Elbflorenz Florencia del Elba.

 

Johann August Corvinus después de Matthew Daniel Pöppelmann (?), Fuegos artificiales en el río Elba detrás del palacio holandés, aguafuerte y grabado en cobre

 

Entre todos estos artistas no podían faltar por supuesto  los joyeros, los orfebres y los esmaltadores, creadores de las tan codiciadas Galanteries que por entonces fascinaban a las cortes europeas y entre los que destaca con luz propia la figura extraordinaria de Johann Melchior Diglinger (1664 –1731) y todo el círculo de sus talleres, que incluía a sus hermanos  Georg Friedrich Dinglinger (1666–1720) especializado en esmaltes y  Georg Christoph Dinglinger (1668–1728), que se especializó en el corte y talla de piedras preciosas. Incluso su hermana, Sophie, trabajaba en el taller. Pero no acabaríamos aquí: el escultor Balthasar Permoser colaboró ​​como modelador en los talleres y otro gran orfebre de la corte, Johann Heinrich Köhler, acabó por colaborar y emular las obras de Dinglinger. La fama de su taller trascendió las fronteras sajonas siendo sus piezas altamente codiciadas por las cortes europeas.

 

Antoine Pesne. Retrato de Johann Melchior Dinglinger con su copa del Baño de Diana del Museo del hermitage

 

Johann Melchior Diglinger es, sin duda alguna, uno de los mejores orfebres de la historia del arte con mayúsculas, comparable en sus obras a Benvenuto Cellini o Wenzel Jamnitzer y quizás el último orfebre en trabajar a gran escala. Su trabajo continúa desde la tradición manierista a la época de gestación del Rococó.

Dinglinger era suavo, nació en lo que hoy es Baden-Württemberg y  perfeccionó sus técnicas trabajando como aprendiz en Augsburgo , Nuremberg y Viena , tres centros tradicionales entonces de las artes suntuarias. Fue a Dresde en 1692, donde pasó el resto de su carrera al servicio de Augusto el Fuerte, por quien fue nombrado joyero de la corte en 1698, a la temprana edad de 34 años.

 

Dinglinger Haus in Dresden

 

Dinglinger, a pesar de la dificultad de los pagos por parte del príncipe, y convertido en objeto de requerimiento por todas las cortes europeas de la primera mitad del siglo XVIII, como demuestran la circulación de sus retratos en grabado, se convirtió en hombre de gran fortuna y elevado reconocimiento social. Acaso por tal riqueza, se casó cinco veces  y tuvo veintitrés hijos, de los cuales once sobrevivieron hasta la madurez. La famosa casa que erigió en Dresde, la Dinglingerhaus fue quemada en la Guerra de los Siete Años, aunque entre 2015 y 2016, se ha reconstruido en gran medida fiel a la original, en parte incorporando partes de la bodega que aún existían.  La casa, en su momento, fue una de las atracciones de Dresde debido a sus curiosidades como un observatorio astronómico, un reloj meteorológico y un camión de bomberos.

 

Dinglinger Brunnen in Dresden

 

El pozo que diseñó para su casa, conocido como Dinglingerbrunnen se reconstruyó en los años 60 de los daños sufridos durante el bombardeo de 1945 y es hoy un monumento catalogado, una maravilla barroca con peces y querubines que demuestra la riqueza que poseía pues es más propio de un palacio que de una casa particular. El propio zar Pedro I el Cruel se saltó todas las etiquetas palaciegas acudiendo visitar al joyero en su propia casa, cosa insólita en la época. Tal era su fama.

 

La casa del viñedo de Dinglinger en Dresden-Loschwitz

Dinglinger también era dueño de una casa de campo con viñedos en Loschwitz que aún existe y es una atracción turística. Su fama aún perdura, pasados los siglos, por toda la ciudad de Dresde dando nombre a diversas instuciones como colegios públicos, biblotecas e incluso joyerías. Además de sus obras principales, que ahora veremos, el círculo de su taller realizó las más diversas obras de joyería, esas que he llamado galanteries, pequeños objetos preciosos como botellas de perfume  que estaban unidos a una cadena para llevarlos colgados y evitar el mal olor, polveras, tabaqueras, llamativos botones , pulseras , hebillas de zapato, sombrero o cinturón, bandejas, juegos de escritorio, etc.

 

Antoine Pesne – follower, Portrait of a Man – Johann Melchior Dinglinger

 

Dinglinger fue un espíritu universal, uno de esos artistas eruditos como Rubens, o como Rembrandt. Además de todo el despliegue de lo puramente fantástico en el ornamento, tradujo elementos de la tradición geográfica, etnológica, arqueológica y natural a su trabajo con gran fidelidad, erudicción y un gusto exquisito.

 

San Jorge en la lucha con el dragón, joya de la Orden inglesa de la Jarretera (Gran George) Dinglinger, Johann Melchior (1664-1731) | joyero

 

El primer trabajo verificable y preservado de Dinglinger  es este San Jorge en la lucha con el dragón como una joya de la Orden de la Jarretera para Johann Georg IV (adquirido en 1693). En enero de 1693, Johann Georg IV fue admitido como caballero en la comunidad de la Orden de la corona inglesa, la “orden de la Jarretera“. Esto proporcionó la disculpa para esta pieza de joyería que representaba la espectacular pelea de San Jorge con el dragón como un ejercicio de torneo principesco. El alto grado de virtuosismo de la artesanía que tuvo Dinglinger desde el principio se revela, entre otras cosas, en la forma en que compuso la joya, que consta de muchas pequeñas piezas individuales. Hizo que la medalla en que consistía la condecoración se convirtiera en un brillante evento visual, poniendo innumerables diamantes pequeños en el arnés del caballo, la túnica del caballero y el cuerpo del dragón, que a su vez está formado por esmeraldas en cabujón. La pieza más que religiosa se convirtió en una de esas joyas cuya única utilidad eran ser piezas del gabinete de maravillas.

 

 

Guerreros africano con arco y flecha

 

 

 

 

 

También como “galantería” se entienden estas figuras de madera de alrededor de 1700, o a veces de marfil, que con frecuencia se adornaban con piedras preciosas y en pedestales de oro y se usaban como decoración para las estancias cortesanas. Tales estatuillas, que fueron coleccionadas por Augusto el fuerte en grandes cantidades, pertenecen al escultor Balthasar Permoser. Para la mayoría de ellos, el joyero de la corte Johann Melchior Dinglinger hacía la joyería del cuerpo en esmalte, oro, piedras preciosas y objetos pequeños, tales como el arco, el carcaj y las flechas. La atracción por la extrañeza exótica de los habitantes de África, tallados en ébano, obedecía a la moda de poseer hombres de color conocidos como  “moros de cámara” entre los cortesanos de la corte sajona-polaca.

 

Dromedario con dos africanos Permoser, Balthasar (1651-1732) | Escultor Dinglinger, Johann Melchior (1664-1731) | joyero

 

De poco antes de 1700 es esta representación de dos africanos en un dromedario, que no es una pieza de gabinete que se comprara directamente sino que se incorporó a la bóveda  en 1712-24 como una compra de las posesiones de la duquesa Friederike de Sajonia-Weissenfels. Está claro que Johann Melchior Dinglinger también pudo trabajar como joyero de la corte para otros clientes. La escultura de ébano, como en las anteriores, era de por Balthasar Permoser con quien colaboró toda su vida.

 

Juego de café de oro

Johann Melchior Dinglinger fue nombrado joyero de la corte en agosto de 1698 por el propio Augusto. Sin encargo directo, realizó esta extraordinaria obra de arte  que no tiene parangón, entonces como ahora. Se trata del Goldene Kaffeezeug o Juego de café dorado. La pieza central lleva más de 5.600 diamantes, además de muchas piedras decoradas  y se eleva en una estructura piramidal que combina un total de 45 embarcaciones en una magnífica obra de arte barroca . Su programa iconográfico está dedicado a la representación de los cuatro elementos, que toman forma en la decoración del esmalte y de los grabados. En un lugar prominente estan las figuras de marfil de Paul Heermann que son las personificaciones del agua (Neptuno), la tierra (Ceres), el aire (Mercurio) y el fuego (Minerva).

 

 

 

Goldene Kaffeezeug o Juego de café dorado

 

 

 

 

 

 

 

El conjunto personifica el lujo de las bebidas calientes (té, café, chocolate) que empezaban a estar de moda en los círculos aristocráticos, a pesar de que probablemente nunca se usó. En varios aspectos, Dinglinger anticipa algunos desarrollos artísticos. Incluso antes de la invención de la porcelana dura europea por Johann Friedrich Böttger en 1709, las tazas con asas esmaltadas en oro imitan la superficie blanca brillante de este material. La pintura con las figurillas chinas también se puede considerar como un avance temprano de la moda china, que floreció en Meissen en la década de 1720 con las pinturas de porcelana Höroldtschen. Y también la disposición piramidal de los vasos es un principio de diseño novedoso en ese momento. Este sería el primer gran trabajo de Dinglinger para reflejar la recién adquirida dignidad real de Augusto el Fuerte.

 

Jarra de jaspe y esmalte

 

De 1713, esta magnífica jarra de jaspe y esmalte con hilos de oro cuyo mango esta formado por dos serpientes que se entrecruzan y porta en su frontal un escudo con el sol que identificaba a Augusto el fuerte. estos objetos solían encargarse para realizar regalos de estado.

 

Baño de Diana

La copa con el baño de la Diana es el comienzo de una serie de copas únicas (Prunkgefäße) del taller de los Dinglingers. En este caso, el orfebre cuenta la historia de Diana y Acteón de las “Metamorfosis” del poeta romano Ovidio. En una posición central bajo un dosel esmaltado con una esfinge, se sitúa Diana la diosa de la caza, lista para bañarse. Dos delfines escupen agua en el cuenco de piedra tallada con utensilios de tocador colgando del borde. En comparación con la figura delicada de marfil, a la que acompaña  un juguetón querubín, uno de sus perros realizado en ébano cuida de sus aparejos de caza en el otro extremo de la copa. En la base, un ciervo, en el que la diosa convirtió a Acteón por atreverse a verla desnuda, es devorado por sus perros. Una inscripción en el borde del pie resume la declaración moral : “DISCRETION SERT EFFRONTERIE PERD” (la discreción se adorna, la desvergüenza se pierde).  La copa parece negar las leyes de la gravedad. En el punto del eje cuelga una perla barroca, mientras que el cuerpo de calcedonia parece flotar en tres puntas de la cornamenta del ciervo. Las dos figuras de marfil son de la mano de Balthasar PermoserAugusto  adquirió la pieza en diciembre de 1704 por 8,000 táleros de plata, cifra elevadísima. Para Dinglinger, su trabajo debe haber sido de sus preferidos, ya que muchos años después se dejó retratar con esta copa en el óleo de Antoine Pesne que os puse más arriba.

 

Cuenco de hercules Luchando 1708-31

Dinglinger usó un cuenco de jaspe antiguo del cortador de piedras de Augsburgo Johann Daniel Mayer para esta copa. La figura central de la poderosa nave es Hércules, cuya batalla con el león de Nemea sirve como coronamiento de la obra. Los medallones de esmalte en el borde del cuenco y en el pie apuntan a nuevas acciones del semidiós. El héroe de la mitología antigua, conocido por sus poderes ingobernables, era considerado el vencedor del mal,  ilustrado en el cuenco, donde un poderoso dragón, luchando con una serpiente, se sumerge en las profundidades. Hércules es inequívocamente equiparado con Augusto el Fuerte, ya que la pelea con el león tiene lugar frente a un espejo, en cuyo dorso aparece el retrato del monarca. Ya en 1694, cuando inesperadamente sucedió a su hermano como Elector, comenzó su asimilación como ‘Hércules Saxonicus‘. Otras alusiones a la persona de Augusto  están ocultas en numerosos detalles. Así, el águila blanca sentada bajo la efigie real sostiene en sus garras la joya de la Orden del Águila Blanca polaca.  E incluso el tronco que sobresale en el caparazón tiene un significado más profundo, porque se asocia con la Orden del elefante danés, a la que el soberano pertenecía por igual.

 

Copa con el Mohrin Dinglinger, Johann Melchior (1664-1731) | Goldsmith Dinglinger, Georg Friedrich (1666-1720) | Emailleur Thomae, Benjamin (1682-1751) | tallista

La figura de la Mora (o la Negra)  tallada en una sola pieza de cuerno de rinoceronte se atribuye a Benjamin Thomae, un discípulo de Balthasar Permoser. Un nivel más profundo de significado recibe el caparazón a través de los medallones de esmalte en el pie con escenas de los Argonautas, a los que también se refiere al gran medallón con Jason y Medea en la parte trasera del caparazón. La hechicera Medea ayudó a Jason a encontrar el Vellocino de oro arrullando a la bestia, a la que alude el dragón, que lo guardaba. Sin embargo,  no presenta, como era de esperar, la Orden del Toisón de Oro, sino la Orden del Elefante danés. El detalle en realidad se refiere a la visita a Dresde del rey Frederik IV de Dinamarca (que reinó entre 1699 y 1730) a fines de mayo de 1709. Augusto el Fuerte usó la estancia de su primo para ganárselo en una ostentosa celebración de una renovada alianza contra los suecos. El cuenco con la referencia a la leyenda de los Argonautas sería entonces un símbolo de la unidad de un grupo de Elegidos para emprender una empresa arriesgada que conducirá un final glorioso.

 

Copa de sardónice con la hechicera medea

La Copa de sardónice con la hechicera Medea, está formada por una pieza antigua y dañada del taller milanés de los hermanos Sarracchi que le fue encargada para reparar a Dinglinger. Los vasos milaneses de este tipo sugieren que originalmente el dragón tenía sus alas extendidas. Dinglinger las pegó al cuerpo y colocó una figura femenina en la parte posterior del pájaro con el emblema AR, referido a Augustus Rex. Muy naturalista, diseñó las patas del pájaro y las dos serpientes que se enrollan en ellas,así como dos lagartos y una tortuga.  La figura sentada sobre el dragón el propio Dinglinger en su factura del 25 de junio de 1709 la identificó como Medea.

 

Weißenfelser Jagdpokal Dinglinger, Georg Christoph (1668-1746) | Goldsmith Dinglinger, Johann Melchior (1664-1731) | Joyero Dinglinger, Georg Friedrich (1752-1817) | Esmaltador

El vaso ceremonial de oro esmaltado  fue construido desde 1712 hasta 1720 y es una variación  del tipo de Copa o Trofeo de caza muy popular en Sajonia. Un venado es  atacado por un perro junto a un tronco de un árbol que forma el pie  del vaso trofeo en forma de huevo. Más motivos de caza aparecen entre los sutiles adornos. Probablemente fue originalmente un regalo de Augusto el Fuerte al duque Christian como sugieren las tres iniciales entrelazadas “CCC” y el escudo de armas.

 

Copa de esplendor con la bacanal de los niños

La tapa superior de esta copa está realizada con perlas barrocas y esmaltes que reproducen a distintos niños jugando. La inscripción que dice  “SERIA NESCIT TURBA MINUTA” (El pequeño grupo no conoce nada serio que les preocupe) deja el tema bien claro. La descripción es muy minuciosa, la cabra con la que juegan los niños, la valla caida, el pantalón bajado,el tocón del árbol y otros detalles.

 

Obeliscus Augustalis

Otra de las grandes obras de orfebrería de Dinglinger para Augusto el Fuerte es este Obeliscus Augustalis. Diseñado específicamente para las paredes de espejo de la Bóveda Verde Original, el obelisco podía ser contemplado en todas sus caras. Hecho para la contemplación al detalle, en el centro del obelisco se encuentra Augusto el Fuerte en un camafeo de estilo antiguo con colores esmaltados.

 

Obelisco Augustalis Dinglinger, Johann Melchior (1664-1731) | Joyero Hübner, Christoph | Steinschneider Kirchner, Christian (1691-1732) | escultor

 

Cubierto con el emblema de Sajonia, la corona de Polonia-Lituania y la orden de la estrella de plata de Polonia abajo, está rodeado por los signos tradicionales del gobernante militar. Mientras que cuatro soldados antiguos están acampados en la explanada que se eleva en tres escalones, los miembros de varias naciones antiguas admiran el monumento. Además de la referencia directa al Rey Elector reinante, el Obelisco celebra de alguna manera codificada la conexión completada en 1719 de la hija del Emperador, Maria Josefa, con el  Príncipe Friedrich August. Los camafeos del obelisco, magistralmente cortados por Christoph Hübner, elogian simbólicamente las virtudes de la futura pareja gobernante con la yuxtaposición de hombres y mujeres importantes de la antigüedad. Es de alrededor de 1728.
Augusto el Fuerte había enfatizado el vínculo visual entre él y su antiguo tocayo el emperador Octavio Augusto y metafóricamente se convirtió en el “Emperador”. Además, el obelisco en sí eleva Augusto a un estado de poder en lo que respecta al significado histórico de la estructura. Para los egipcios, el obelisco era un símbolo del derecho del faraón a gobernar y su conexión con lo divino. En la antigua Roma, el obelisco era una encarnación de la maduración de Roma como  Imperio.  ¿El obelisco por lo tanto simboliza el deseo de Augusto de su propia “mayoría de edad” como gobernante ? Como fuera, ocupo un lugar central en la Habitación de las Joyas  (Juwelenzimmer), lujoso espacio de exposición  donde se encontraban varias de estas obras maestras del joyero de la corte y el orfebre favorito del rey, Johann Melchior Dinglinger.

Joya de la orden del Toisón de oro (conjunto Ruby) Dinglinger, Johann Melchior (1664-1731) Taller | joyero

Las joyas de las órdenes caballerescas seculares formaban las joyas más exclusivas de la vestimenta principesca. Una de las más antiguas y respetadas, la Orden del Toisón de Oro,  reservada exclusivamente para los príncipes de la fe católica. Fundada en 1430 por el duque de Borgoña Felipe el Bueno, el Toisón de Oro ha sido desde principios del siglo XVI, la condecoración más importante de la familia de los Habsburgo y a las coronas de Austria y España. El actual gran maestre de la rama española es Felipe VI de Borbón, Rey de España y el actual de la rama austriaca el heredero del imperio Austrohúngaro, el príncipe don Carlos de Habsburgo-Lorena.. La orden religiosa de cada caballero tenía que ser devuelta a la oficina de la orden después de su muerte.

August_II_El Fuerte por Marcello_Bacciarelli, llevando la joya anterior

El carnero era ya un símbolo de la ciudad de Brujas, que contaba con una importante industria lanar.​ Con la elección del vellocino de oro, el Duque hacía referencia a la leyenda de Jasón en la nave Argo. Esto enlazaba también a la nueva vocación marinera de Borgoña gracias a sus puertos en los Países Bajos. Se le concedió en 1722, tres años después de la boda de su hijo Friedrich August II, a quien también se le otorgó, con Maria Josefa de Austria,  en nombre del emperador Carlos VI de Austria. El Emperador otorgó a las majestades sajonas el privilegio de ser Caballeros de la Orden del Toisón de Oro y al mismo tiempo presidir su propia Orden del Águila Blanca polaca. Esta insignia fue realizada con rubíes de excepcional tamaño más setenta diamantes de tamaño mediano por Dinglinger.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pero sí hay una obra emblemática de Dinglinger es este Trono del Gran Mogul Aureng-Zeb en el día de su cumpleaños, un auténtico diorama en joyas y esmaltes de la corte del Gran Mogul Aurangzeb, emperador del Imperio mogol entre 1658 y 1707 y contemporáneo de Augusto por tanto, el último de los “grandes mogoles” y una de las figuras más controvertidas de la historia india. El “trono de la Gran Mogul Aureng-Zeb” es uno de los ejemplos más curiosos del arte barroco tardío de la joyería y de la principal obra de Johann Melchior Dinglinger. Su taller funcionó durante más de seis años para organizar la brillante fiesta de cumpleaños del legendario Grand Mogul. 5223 diamantes, 189 rubíes,  175  esmeraldas, 53 perlas, dos camafeos y un zafiro (aunque hoy en día faltan todavía 391 piedras preciosas y perlas) forman la rica decoración del conjunto, que fue adquirido por Augusto el Fuerte por 58.485 taleros o lo que es lo mismo el equivalente a tonelada y media de plata.

 

Aureng-Zeb, el legendario contemporáneo de Augusto el Fuerte, gobernó todo el subcontinente indio desde 1658 hasta su muerte en 1707. Su sistema centralista de gobierno era considerado el epítome de la monarquía absoluta, su riqueza parecía inconmensurable. En el centro de la acción está entronizado bajo un dosel, mientras que los príncipes más poderosos de su imperio le presentan regalos de cumpleaños.

 

 

 

 

 

 

 

La búsqueda de veracidad histórica se refleja en las numerosas referencias a los relatos de viajes, que transmiten el curso de las festividades anuales en palabra e imagen. Además, Johann Melchior Dinglinger tuvo en cuenta prácticamente toda la literatura oriental disponible. El conjunto incluye 132 figuras distintas y 32 obsequios para el Mogul,realizados en delicado esmalte y metales preciosos.

 

 

Entre los 32 regalos, sin embargo,  también cita sus propias obras (como la miniatura similar alusiva del “juego de  café de oro” ), así como objetos de los antiguos egipcios, griegos, chinos e incluso  objetos y símbolos germánicos. Su significado se explica en un ensayo detallado del joyero de la corte que presentó a Augusto el Fuerte junto con el trabajo terminado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La última de las grandes obras de Dinglinger para Augusto fue el Altar de Apis,una obra de casi 2 metros de altura y la última atribuida a Dinglinger entre 1729 y 1731.

 

Altar de Apis

Muestra un poco la moda por las culturas exóticas y la concepción que se tenía a principios del siglo XVIII de la religión del Antiguo Egipto. Así en la base podemos ver las iniciales ARP, Augusto Rey de Polonia, así como versiones de las pinturas egipcias relacionadas con el tránsito del muerto hacia el mundo de ultratumba. En las esquinas hay vasos canópes y en la hornacina interior una balsa egipcia donde dos barqueros transportan al dios Apis en su forma de buey, con dos cocodrilos tachonados de diamantes an los lados.

Sobre esta un relieve en piedra representa a Horus frente a Osiris. La pieza esta coronada por esfinges y un obelisco con escritura jeroglifica. Al parecer la fuente fue la Mensa Isiacauna elaborada tableta de bronce con incrustaciones en otros metales de la época romana . Fue durante un período propiedad del Cardenal Pietro Bembo  y fue utilizada en el siglo XVII por Atanasio Kircher como fuente principal para desarrollar su traducción de jeroglíficos egipcios ; sin embargo, los jeroglíficos de la tabla isiaca no tienen ningún significado porque es una imitación romana. Sin embargo, en época de Augusto, Dinglinger muestra una gran erudición al conocer los trabajos de Kircher.

 

 

Por último os quiero poner algunos de sus trabajos como joyero de la corte.

Durante casi cuatro décadas, Augusto el Fuerte además le encargó a Dinglinger  diez conjuntos de joyas para su representación real, pero por supuesto también para su placer personal.

guarnición de esmeralda

 

 

Los juegos, como el de más arriba, que es el de esmeraldas incluían numerosas piezas que se incluían todas en Los juegos, como el de más arriba, que es el de esmeraldas, incluían numerosas piezas que se incluían todas en el vestuario de un príncipe: reproducciones de las ordenes más importantes del rey como el Toisón de Oro y la Estrella Blanca Polaca, un colgante de sombrero, dos tipos de espadas cortesanas con sus vainas, distintos tipos de hebillas y botonaduras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Solo dos conjuntos de joyas de Augusto el Fuerte tenían un aigrette. Un Aigrette era un Hutzier alemán , que tuvo su origen en las joyas del Renacimiento. Es una decoración de sombrero imponente, que era extremadamente decorativa gracias a las plumas de garza insertadas en él. El de la izquierda es del juego de joyas de ágata y el de la derecha del de coralina.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estos juegos de joyas incluían botones que servían a los príncipes del barroco tardío y el rococó  como  cierres de prendas,  adornando sobre todo como mangas, bolsillos y frontales de forma deslumbrante.  Este conjunto de rubíes,  (hay otros de zafiros, esmeraldas o ágatas), probablemente fue creado por Johann Melchior Dinglinger para la coronación de Augusto el Fuerte como rey de Polonia en 1697. Un conjunto completo de joyas incluía también las hebillas de las que había tres tipos funcionales: una hebilla de sombrero, dos para las correas de la rodilla que llevaban el nombre contemporáneo de hebilla Jarretier, y se usaban para que los trastes de los pantalones se pudieran mantener a la altura deseada y dos hebillas de zapatos un poco más grandes.

A continuación os pongo algunas joyas más para acabar estas dos entradas sobre el fastuoso tesoro de la Boveda Verde de Dresde. Y Felices vacaciones.

Borde del sombrero (conjunto de esmeraldas)

Horquilla con una gota brillante larga usada por un águila Dinglinger, Johann Melchior (1664-1731) | joyero

Espada de corte con vaina (juego de zafiros) Dinglinger, Johann Melchior (1664-1731) Taller | joyero

 

 

 

La Bóveda Verde de Dresde, la más impresionante Cámara de las Maravillas de Europa.

 

La Bóveda Verde de Dresde, la más impresionante Cámara de las Maravillas de Europa.

 

Recién vuelto de un viaje por las tierras de Alemania del este y la República Checa, las antiguas  Bohemia, Silesia, Sajonia y Prusia, me temo que las artes de estos lugares abundarán en las páginas de este blog por un tiempo.

Si hay una ciudad que me ha impactado, a pesar de la devastación que sufrió en uno de los peores episodios de la Segunda Guerra Mundial, ha sido Dresde, la llamada Florencia del Elba. Y a pesar de las reconstrucciones, a pesar de cinco décadas de un comunismo poco dado al aprecio cultural, el espíritu de la ciudad sigue incólume y no ha dejado por un momento de sorprenderme. Volveré sobre ella a menudo, pues hay mucho que contar de la capital de los Electores de Sajonia  cuyos gobernantes fueron entre 1697 y 1763, también  reyes de Polonia.

zwinger dresden

La ciudad era la capital del país protestante más importante dentro del Sacro Imperio Romano Germánico . Durante este tiempo se establecieron importantes instituciones culturales, y la ciudad estuvo involucrada en casi todas las principales guerras europeas, Bajo Friedrich August I , llamado Augusto el Fuerte, Dresde adquirió la importancia cultural que tiene hasta la época moderna a través de lo que se conoce como el Barroco de Dresde.  La atractiva ubicación en el Elba y el clima templado del valle con su viticultura fueron el punto de partida ideal para una revisión del modelo del barroco italiano. El río Elba, como el Gran Canal veneciano , era, y sigue siendo,un curso de agua bordeado por edificios verdaderamente suntuosos.

BELLOTTO-VISTA-DE-DRESDE

Después de la adquisición de la corona real polaca en 1697, Dresde se convirtió además en una de las  metrópolis más importantes de Europa. Durante el reinado de 37 años de Augusto el Fuerte surgieron el Zwinger , la Frauenkirche , el Palacio  Taschenberg  , el castillo de Pillnitz , el Palacio Japonés , el Friedrichschlößchen con el jardín barroco,  etc. Los arquitectos Mateo Daniel Pöppelmann y Balthasar Permoser fueron los principales artífices de este gran cambio.

 

Dresden, Zwinger, Matthäus Daniel Pöppelmann, Das Zwinger-Kupferstichwerk. 1729

 

Dresde ha sido bombardeada y destruida varias veces, no solamente al final de la Segunda Guerra Mundial sino también en 1760,  cuando durante el transcurso de la Guerra de los Siete Años, Prusia asedió sin éxito Dresde y bombardeó el centro de la ciudad, destruyendo muchos edificios, que fueron reconstruidos en su mayoría. Muchos de sus edificios como la Frauenkirche, reconstruida entre 1994 y 2005, sólo han podido hacerse por la protección y conservación de la montaña de escombros durante más de cinco décadas por las autoridades de la RDA como un monumento contra aquella barbarie que fue el bombardeo de Dresde por la aviación británica.

 

 

Pero hoy os quiero hablar del  Castillo de Dresde o el Palacio Real,  la Residenzschloss, que  durante casi 400 años, fue la residencia de los electores (1547-1806) y reyes (1806-1918) de Sajonia. Reconstruido desde la década de 1980, el castillo es ahora el hogar de cinco museos que contienen la Bóveda verde histórica y nueva , el gabinete numismático , la colección de grabados, dibujos y fotografías y la armería de Dresde con la cámara turca.

 

Patio de la Residenzschloss

Mira que hay grandísimos museos en la ciudad, -sobre todo la impactante Gemäldegalerie Alte Meister que está frente al Zwinger, una de las mejores colecciones europeas del Renacimiento y el Barroco, con el San Sebastiano de Antonello da Messina o la Venus de Giorgione y la no menos soberbia Galerie Neue Meister del Albertinum con sus magnificos paisajes románticos alemanes, entre ellos 14 cuadros de Caspar Friedrich-,  pero si algo me impactó en Dresde fue la visita a este palacio donde todas las formas de arte, incluidas aquellas mal llamadas artesanías, se mezclaban para crear eso que los alemanes llaman Gesamtkunstwerk y que podríamos traducir como “obra de arte total”.

Dresden Rüstkammer

No sólo se encuentra allí la llamada Bóveda Verde, de la que os voy a hablar, sino también el Gabinete de Cobre (Kupferstichkabinett) dedicado a los dibujos y grabados, una hermosísima colección de monedas y medallas (Münzkabinett),  la Armería o Rüstkammer donde además de armas y armaduras es posible ver ropa y accesorios de la época, además de una Cámara Turca (Türckische Cammer) donde hay una impresionante colección de objetos del entonces vecino Imperio Otomano.

 

Un auténtico panorama total de todas las manifestaciones artísticas de la época Barroca y Rococó que no es muy frecuente ver en unos museos casi siempre más centrados en la pintura o la escultura. Una verdadera Cámara de las maravillas o WunderKammer de los electores de Sajonia que es en realidad lo que da origen a esta impresionante colección que, con la salvedad de los Museos Vaticanos que datan su fundación en la exhibición pública del  recién excavado Grupo del Laocoonte en 1506, es el museo más antiguo del mundo, fundado en 1723, 36 años antes que el Museo Británico.

 

Gabinete de las joyas de la corona

 

La Grünes Gewölbe Bóbeda verde es un museo histórico único que contiene la mayor colección de tesoros y joyas de toda Europa. Debe su nombre a las bases de columnay los capiteles  pintados de verde  malaquita  de las habitaciones originales. Después de la devastación de la Segunda Guerra Mundial , el Grünes Gewölbe ha sido completamente restaurado. Hoy, sus tesoros se muestran en dos exposiciones: La bóveda verde históricaHistorisches Grünes Gewölbe ) es famosa por su esplendor de la cámara del tesoro histórico tal como existía en 1733, mientras que la bóveda verde nuevaNeues Grünes Gewölbe ) centra la atención en cada objeto individual. Es obvio que no voy a poder dar cabida aquí a tamaños y tan numerosos tesoros que dejan con la boca abierta, objetos cualquiera de ellos de valor extraordinariamente superior en su época a cualquiera de las pinturas que hoy cuelgan en los museos.

 

Sala de las joyas

L

 

a bóveda verde histórica consta de 9 habitaciones diseñadas para dejarte con la boca abierta: el Gabinete de ámbar, la Sala de Marfil, la Sala de Plata Blanca, la Sala de Plata Dorada, la Habitación Preciosa o Salón de los Tesoros, La Sala de Escudos de Armas o Sala de heráldica, la Cámara de la joyas de la corona de la realeza sajona-polaca,  la Habitación de bronce y la Sala de los bronces renacentistas

 

Sala de la plata blanca

 

Sala de la plata dorada

 

Sala del marfil

Estancia de los escudos

 

Sala de los objetos preciosos

 

Y por si todo este despliegue no fuera suficiente en la Nueva Bóveda Verde hay una exposición más minuciosa pieza a pieza de algunos de los tesoros más espléndidos de este Gabinete de las maravillas de los que os voy a poner algunos.

 

 

Comienzo con esta fotografía que no es muy buena pero que me viene bien para explicar  cómo las wunderkammer eran los espacios donde se coleccionaban y exponían objetos exóticos provenientes de todos los rincones del mundo conocido. Fueron verdaderas enciclopedias escenificadas donde se mezclaban todas las maravillas del mundo clasificadas en cuatro tipos: artificialia, naturalia, exotica y scientifica. Los objetos llamados naturalia  eran curiosidades y hallazgos naturales procedentes de exploraciones como corales, perlas en bruto, grandes conchas, cuernos de narval que se tenían como cuernos de unicornio, cristal de roca y piedras raras entre otras muchas cosas. Por artificialia se tenían objetos producidos por el hombre a partir de esos elementos obtenidos de la naturaleza, como la copa con tapa de pájaro de la fotografía superior realizada con un cuerno de rinoceronte,  la esfera de cristal de roca, los huevos tallados de avestruz, etc- También se exponian objetos exóticos, exotica, como animales disecados, las llamadas Nautiluspokale que eran unas copas realizadas con conchas de Nautilus, tallas de marfil, cofres de nácar procedentes de la India, porcelanas chinas, etc. Y por último scientifica, es decir,  instrumentos físicos o quirúrgicos, de óptica o espejos, relojes de arte o de ranuras, astrolabios, globos terráqueos y celestes, gafas extrañas, e incluso textos de alquimia o matemáticas. La fotografía superior me viene bien porque recoge un poco un resumen del tipo de objeto que entonces se consideraba precioso. De hecho, el cuerno tallado de la repisa superior era uno de los objetos más valiosos porque se creía un cuerno real de unicornio.

Cofrecillo de viaje de entorno a 1600 hecho de nácar en la India

 

Ivory column clock:Elfenbeinsäuleuhr (1589, by Egidius Lobenigk and Hans Schlottheim)

Esta columna de marfil de 117 cm de altura reunía cuatro proezas técnicas: primero era una obra de arte de marfil torneada, después un reloj, un autómata con figuras y un mecanismo musical. Cada hora sonaba una melodía, y al mismo tiempo, los tres pajes de las escaleras subían hacia arriba, los tamborileros tocaban sus instrumentos y los trompetistas tocaban las trompetas. una pieza realizada por Egidius Lobenigk, un especialista en la talla de marfil, y Hans Schlottheim, un conocido relojero y creador de autómatas de Augsburgo.

Reloj con bola giratoria Augsburgo 1600

De Hans Schlottheim también estaba esta obra maestra de la ingeniería mecánica en la que en el transcurso de un minuto exacto, una bola de cristal de roca rodeaba 16 veces el reloj en forma de torre, mientras una segunda bola dentro de la carcasa se elevaba. Al ocurrir esto, la manecilla del reloj avanzaba un minuto y Saturno golpeaba la campana con su martillo. A la hora exacta los trompetistas y tamborileros de las balaustradas tocaban una melodía. En la base se representan las virtudes griegas.

Lüneburg Mirror (1587, by Luleff Meier) con marco de 1592, de Dirich Utermarke)

Este espejo de un tamaño mayor de lo habitual la calidad de orfebrería excepcional, está oculto detrás una cubierta con una rica ornamentación a base de figuras, entre las cuales se halla sentado en un globo terráqueo mirando hacia arriba el genio del tiempo. Representaba la historia de la casa dinástica de una forma muy compleja.

Abraham Jamnitzer- Statuette of Daphne, late 16th Century. Dresden State Art Museum.

esta estatuilla realizada por Abraham Jamnitzer ciertamente nunca fue pensada para tener un uso práctico, aunque se quita la parte superior del tronco, a partir del cinturón, se convierte en una copa que puede utilizarse. Nos cuenta la historia de las metamorfosis de Ovidio de la ninfa Dafne que para escapar de las solicitaciones de el dios Apolo se transforma en un laurel Abraham Jamnitzer, era hijo de uno de los más grandes orfebres del renacimiento en Nuremberg  Wenzel Jamnitzer.

Cassette alegoría de la filosofía, de plata parcialmente dorada

De Wenzel Jamnitzer y de 1562, es este Cofrecillo con una alegoría de la filosofía quien sostiene en sus manos una tablilla con una descripción latina que dice que la ciencia puede superar a la naturaleza. El cofre puede abrirse mediante un mecanismo secreto que se encuentra en la urna que tiene a sus pies,  revelando en su interior  cajones para útiles de escritorio.

 

Automat in Form einer Spinne Reichel, Tobias (Anfang 17. Jh.)

Este era un autómata en forma de araña de Tobias Reichel que servía para hacer bromas en la mesa. Movia todas las patas.

Hueso de cereza tallado con cabezas anterior a 1589

No todos los objetos tenían que tener un gran valor como por ejemplo este hueso de cereza engarzado como colgante que tiene 113 cabezas de representantes del orden secular y eclesiástico.

 

Joyero con memento mori

El atractivo estético de este noble joyero radica en el eficaz contraste entre el ébano oscuro y la decoración de oro esmaltada. Las personificaciones femeninas de las virtudes llenan los nichos como figuras totalmente plásticas y se encuentran en forma de relieves en los lados del cofre. Recuerdan los tesoros de los verdaderos valores internos. En la tapa hay un putto con una calavera y un reloj de arena, sosteniendo una placa con la inscripción “Memento Mori“.¿Podía haber algo más barroco que esta vanitas hecha joyero?

 

Rock crystal galley/Bergkristallgaleere (late 16c, by the workshop of Saracchi in Milano)

El taller de los hermanos Saracchi en Milán era internacionalmente conocido por sus extraordinarios trabajos en cristal de roca, como este en forma de navío  con historias de la Metamorfosis talladas según diseñosde Annibale Fontana. La bandera danesa es un añadido posterior para agasajar una visita del rey danés Federico IV en 1709,

 

 

Las vasijas venecianas de vetro a reticello están entre los productos más sutiles y elegantes de la artesanía del vidrio. No fueron diseñadas para uso práctico sino más bien como piezas de coleccionista.

 

Figura con diana y centauro. Autómata

El Elector Christian II de Sajonia compró la estatuilla con Diana en el Centauro en 1610 durante una estancia en Praga. Probablemente durante una visita al Kunstkammer imperial vio una pieza muy similar en posesión de Rodolfo II, que ahora se encuentra en el Kunsthistorisches Museum de Viena. La extraña copa para beber se podía mover a través de la mesa, con el perro más grande moviendo su cabeza, el más pequeño saltando arriba y abajo, mientras Diana y el Centauro movían sus ojos hacia adelante y hacia atrás. Tan pronto como la máquina se detenía, el Centauro disparaba una flecha. Objetos de este tipo servían no solo para la decoración de la mesa sino para la diversión de la sociedad cortesana.

Copa de Hercules sosteniendo el globo terráqueo

Entre los  pedestales que están diseñados por August Elias Lencker entre 1626-9 de manera naturalista como el suelo de un bosque con anfibios,  apenas sobresale por debajo de la placa inferior unos engranajes ocultos. Una tercera rueda no perforada está montada de manera pivotante como guía o volante. Con la ayuda de estas unidades, era posible mover esta copa y otra que hacía juego con San Cristóbal y el niño sobre la mesa del banquete. Presumiblemente, el que estaba delante de la máquina cuando ésta se detenía tenía que beber la copa llena de vino. Incluso el  patricio y  conocedor de arte de Augsburgo Philipp Hainhofer (1578-1647)  se quedó admirado en septiembre de, 1629, durante su visita a la Dresden Kunstkammer ” El globo celeste muestra un cometa observado en 1618; el globo terrestre sigue un modelo del cartógrafo de Amsterdam Jodocus Hondius (publicado en 1618 por Giuseppe de Rossi), y se incluyen en los últimos descubrimientos, como el rio Hudson que Henry Hudson descubrió en 1610 y que lleva su nombre (Canadá).

Große Fregatte aus Elfenbein

Esta pieza está entre las obras más significativas del museo y es del escultor holandés Jacob Zeller Que tardo más de dos años en concluirla. Este barco de guerra, en cuya vela mayor de marfil, tan fina como un papel, están grabados los escudos de armas de la pareja de príncipes electores Juan Jorge I y su consorte Magdalena Sibila de Brandenburgo. Los hilos de las jarcias son de oro y por ellos trepan diminutos marineros de marfil. Sobre las tablas del casco están esculpidos los nombres de los príncipes sajones que comienzan con Harderich, que vivió poco después del nacimiento de Cristo, hasta el elector Juan Jorge I de Sajonia. La figura de Neptuno, compuesta de varias partes, parece una anticipación en miniatura de las monumentales esculturas de las fuentes de Gian Lorenzo Bernini en Roma. Con ambos brazos, Neptuno, el poderoso dios de los mares, levanta la espléndida fragata . Fue una pieza que costó 3000 florines, lo que era una fortuna en la época.

 

Prunkkanne llamado kanne del dragón

El cuerpo de maceta hexagonal, que todavía insinúa la forma en que crece naturalmente  un cristal de roca que es  inusualmente grande y puro, así como las enormes asas fueron hechas en el taller de Praga por Dionysio Miseroni. Decoraciones casi idénticas adornan las superficies del cuerpo de la jarra hecha de una sola pieza de cristal de roca. Esta peculiaridad corresponde a la preferencia de Dionysio Miseroni por adornos dispuestos simétricamente. El marco plateado está tachonado de piedras preciosas y camafeos.

 

Board game case (1655, by Johann Georg Fischer), with the inner board for the game of Trictrac (a variant of backgammon)

 

Johann Georg I de Sajonia recibió la caja del juego de mesa como regalo de su hijo para su santo . El obsequio opulento presenta la vista desplegada de un juego de Trictrac, algo parecido al actual backgammon. El juego incluye treinta piezas. Las 15 piezas claras están decoradas con los retratos de reyes y emperadores alemanes. Las piezas oscuras muestran las efigies de los primeros 15 emperadores romanos desde César hasta Adriano. Por la parte de atrás tenía un ajedrez. En la parte frontal del cassette está tallada la Batalla de Zama (202 aC), en la que Escipión el Africano como general romano derrotó a su enemigo Anibal.
Esta maravilla de juego fue realizado por Johann Georg Fischer

Aderezo para disfraz de minero para el principe elector Johann Georg II

Este es un juego de valiosísimas joyas que el príncipe elector Johann Georg II lució en 1678 con ocasión de una procesión en honor de Mercurio, patrón de los mineros. El aderezo consta, entre otras cosas, de un pico de minero, un sable con su vaina, el cuchillo con su vaina, una funda de cuero y una lámpara de minero con accesorio para mecha. La inscripción, “Las piedras que están en posesión del hábitat de la montaña que se encuentra en estas tierras por la bendición de Dios” anuncia el orgullo de los recursos minerales indígenas.

Plato Esplendor con el juicio de Salomón

La abundancia de piedras de colores y esmalte, que cubre casi por completo el área dorada de plata, caracteriza numerosas obras del último tercio del siglo XVII. El cuenco ceremonial del orfebre de Freiberger, Samuel Klemm, quien  creó el famoso conjunto de mineros anterior, también transmite ideas cristianas. Enmarcado por diez segmentos densamente llenos de adornos de flores, aparece en el centro una pintura de esmalte que representa el juicio de Salomón.

 

Mercurio y Cupido Lenckhardt, Adam (1610-1661) |

Las figuras y los relieves hechos de marfil eran, similares a los pequeños bronces del Renacimiento y el Barroco, más bien íntimos, predestinados para objetos de colección privados. Por lo que la estatuilla de marfil del dios Mercurio con  Amor de Adam Lenckhardt es impensable sin el modelo de la fuente escultura monumental de bronce,de Adriaen de Vries 1596-1599 hoy en Moritzplatz en la ciudad imperial libre de Augsburgo. El mensajero de los dioses tiene prisa, porque ya lleva su sombrero de viaje (Petasos) y sostiene el caduceo en su mano izquierda. Con su mano derecha, el hermoso joven apunta al cielo, porque allí es donde su viaje lo llevará.

 

Rapto de las Sabinas Melchior Barthel

Melchior Barthel regresó después de muchos años en Italia en 1670 a Dresde, donde fue nombrado escultor de la corte, pero murió en 1672 a la edad de solo 47 años. La presentación del bien conocido Rapto de las Sabinas por los romanos se remonta a la escultura monumental de Giambologna en la Loggia dei Lanzi en Florencia.

 

Reloj de mesa con camello

 

El orfebre de Augsburgo, Hans Jakob Mair, ocupó el cargo de secretario de espectáculos desde 1679 hasta 1682, y desde 1684 hasta 1686  y, por lo tanto, fue probablemente muy apreciado en el gremio de Augsburgo. Su extensa obra representa la afición de aquellos tiempos por coloridos y al mismo tiempo preciosos objetos decorados de orfebrería. Entre sus clientes más importantes se encontraban numerosas casas principescas, como se muestra hoy en el Kunsthistorisches Museum de Viena, la armería del Kremlin en Moscú o el tesoro de Munich. El reloj de mesa con su estructura casi cuadrada y sus ricas molduras refleja completamente  el gusto de su época.  Hay una ventana de cristal de roca en el medio de cada vista lateral que permite ver el mecanismo de relojería. Los pies también de cristal de roca dan al reloj una cierta ligereza. Esta impresión está subrayada por el vibrante conductor de camellos , que en un ligero giro conduce al camello por las riendas. El animal arrodillado junto a él lleva una esfera de esmalte pintada con motivos florales como su silla de montar.

 Un pedestal de madera enchapada con carey sirve como un soporte para el camello con un jinete negro. La carga del animal es sorprendente, ya que contenía cuatro botellas de vidrio,  que se podía llenar de perfume con un pequeño embudo dorado. lapieza llego con Christiane Eberhard Ines von Brandenburg-Bayreuth (1671-1727), desde 1693 la esposa de Augusto el Fuerte y es de origen francés como denotan los lirios  que se han grabado en el collar de oro del camello.

Nautiluspokal con sátiro

Este tipo de copas hechas con la conc¡¡ha de un nautilus se llamaban Nautiluspokal y eran muy apreciadas en la época. El Sátiro sentado en la base de la copa parece tener que reunir todas sus fuerzas para llevar el caparazón del Nautilus. Su espalda torcida y su cabeza girada dan testimonio del peso del reposo sobre el cuello de su embarcación, que sostiene con las manos en equilibrio. En su punto más alto, aparece una pantera, símbolo del dios Dionisio, entronizada, sosteniendo un racimo de uvas en su pata izquierda. Se considera probado que la composición altamente inventiva se remonta al escultor de la corte sajona Balthasar Permoser.

 

Soldado con lanza y sable

El inventario previo de 1725 proporciona información valiosa sobre el origen de las figuras hechas de perlas en bruto de las que hay una extraordianaria colección, más de 50. Además del concesionario de Frankfurt Guillaume Verbecq, que actúa como proveedor en 16 casos, el origen parece ser Jean Louis Girardet, un auténtico especialista de origen francés que  trabajó en Berlín como “orfèvre en or et jouaillier“. El tema dominante de las figuras de perlas de Girardet es la soldadesca. El soldado heroico atrae tanta atención como el afligido y el mendigo que se ha convertido en un extraño a la sociedad. El hecho de que este tema estuviera revestido de los materiales más preciados no era de ninguna manera una contradicción. En disfraces cortesanos de la época, los disfraces de mendigos estaban hechos de las telas más nobles.

 

Completamente absorto en sí mismo, el patinador se desliza sobre el hielo, con los brazos cruzados sobre el pecho para protegerse del frío invernal. Viste un jersey azul cubierto con un esmalte translúcido, un par de pantalones cortos hechos de una perla barroca y medias azul claro. Lleva un sombrero hecho con un gran rubí en la cabeza y una bufanda alrededor del cuello. Pequeños diamantes  decoran el borde del sombrero, las bandas de cintura y las hebillas de los patines. El pedestal  en forma de caja está hecho de plata dorada y descansa sobre cuatro delicadas patas de garras.  Las pilastras lisas forman el marco arquitectónico de las cuatro placas pintadas con esmalte insertadas en las paredes del cofre. El paisaje de invierno holandés representado en el frente con numerosas personas retozando sobre una superficie de hielo es, al mismo tiempo, una representación del género pictórico holandes y el símbolo del invierno. La parte superior de la placa de vidrio facetada que representa el hielo está bordeada en la parte inferior por un ornamento de flores esmerilado y luego pintado en frío, que se refleja en una segunda placa de vidrio que hay debajo. La superficie del hielo transmite mediante este truco la impresión de una profundidad real.

 

 

Reloj con representación de la leyenda de San Huberto

En el reloj adornado con la leyenda de San Huberto, la función como  reloj  parece casi anecdótica. Más bien, es una presentación detallada de la leyenda de Hubertus con los medios de arte de la joyería. En una libre interpretación del conocido grabado de Alberto Durero (1501)  Johann Heinrich Köhler describe la leyenda popular, según la cual Huberto de Lieja se saltó la prohibición de cazar en Viernes Santo . Al perseguir a un hermoso venado, éste se volvió y dejó ver un crucifijo entre la cornamenta, resaltado por  rayos luminosos lo que provocó su conversión. En la tapa de la carcasa tiene lugar la escena principal y está flanqueada en las esquinas por cuatro cazadores  (arriba), de dos tocadores de cuernos de caza abajo (detrás hay sátiros) y  de dos leones y dos osos en el pedestal. Los colores verdes aluden a la vegetación del bosque.  Augusto el fuerte, el mismo un cazador, adoraba tanto  esta pieza que creó un lugar prominente para ella en la ventana de la Habitación de las joyas en la Bóveda Verde.

 

Moro con bandeja de esmeraldas

En 1581 como obsequio del emperador Rudolf II  llegaron al Elector Augusto dieciséis cristales de esmeralda, muy grandes, pero en parte ocupados con trozos de roca de limonita. Las gemas de color verde oscuro provienen de la mina de esmeralda  en Chivor-Somondoco (Colombia). A instancias de Elector Augusto, esta “maravilla natural” debía conservarse asi qie encargó al escultor Balthasar Permoser dos piezas de estos moros que en realidad estan inspirados en dos indigenas de la Florida que llegaron en 1722 como prisioneros de guerra del capitán Inglés Pecht a Dresde, de ahí los tocados tan exóticos.

 

Lucha de jinetes de madera de peral

Esta es una pieza de Johann Joachim Kretzschmar, escultor de la corte en Dresde, realizada en madera de peral. La escena de la batalla muestra a dos jinetes armados cargando uno contra el otro como enemigos feroces. A la izquierda, un guerrero turco dibuja su arco y apunta a un soldado de caballería vestido con un estilo europeo que ha sacado su pistola. Las víctimas del sacrificio se almacenan en el suelo. Obviamente, esta representación se refiere a la lucha victoriosa contra las tropas turcas en la Batalla de Viena en 1683, en la que también una poderosa fuerza sajona bajo el Elector Johann Georg III.

Mendigo con bolsa y pipa de tabaco

La combinación contrastante de madera y marfil llama la atención de las llamadas figuras combinadas, que han encontrado un lugar respetable dentro de la escultura barroca de marfil como un grupo estilísticamente independiente y que resultaban relativamente más económicas. Había dos mendigos en el museo que al parecer tenían una esposa mendiga y un niño mendigo. Las “familias” de este tipo eran artículos de coleccionista codiciados y hoy se encuentran en diversas colecciones europeas. Ellos se atribuyen principalmente a Simon Troger que se especializó en la fabricación de estos.

 

Gemelos maduros como monstruos

Conocido principalmente como un artista de marfil, Johann Christoph Ludwig no pudo establecerse como escultor de la corte. Las excelentes obras de marfil, como su crucifijo de 1737 y el esqueleto en el ataúd de 1743están también aquí. Como vemos también las curiosidades anatómicas tenían su lugar.

Del mismo autor, Johann Christoph Ludwig, estaba estacaja de nogal, que  contenía utensilios de escritura y sirve como un pedestal para la representación del bufón de la corte Joseph Fröhlich, que conduce su carro tirado por cerdos y un mono que simboliza la lascivia. Si abres una de las puertas laterales del curioso vehículo, puedes ver que está sentado con los pantalones bajados. 

 

Había también muchos modelos de cráneo humano realizados en marfil.

botella con cadena

El modelo y homónimo del cristal rojo brillante y translúcido era el rubí. La técnica de fabricación difícil aplica la última invención del alquimista y fabricante de vidrio Johannes Kunckel (1620-1703). Los recipientes hechos de este vidrio de formas diferentes se adornaban con plata dorada y se inspiraban a menudo en el arte de tallar piedra. La botella de cadena bulbosa forma un par con otra . El conocido  orfebre de Augsburgo Samuel Baur les dio magníficas versiones y  hizo piezas de coleccionista.

Buho

Augusto el Fuerte adquirio este buho en 1713  del joyero de la corte Gottfried Döring con ojos de ágata y sobre una base de oro y esmeraldas. En realidad es un vaso. La cabeza se quita a la altura del collar de diamantes. De especial calidad es también el plumaje más fino reproducido con pinceladas, cuya textura suave aparece inmediatamente perceptible.

Bueno y aqui lo dejo. para cualquiera que haya visitado la Bóveda verde habrá notado que faltan sin duda las piezas más majestuosas de toda la colección: las pertenecientes al gran orfebre Johann Melchior Dinglinger, pero, para no hacer esto eterno, he decidido dedicarle, merecidamente, una entrada propia que llegará pronto. Me comprometo.

La Subasta del siglo: La Colección de Peggy & David Rockefeller dobla el récord de recaudación de una colección privada.

La Colección de Peggy & David Rockefeller alcanza en su subasta en Chirstie’s dobla el récord de recaudación para una colección privada

Cuando murió David Rockefeller, el pasado mes de marzo, a la edad de 101 años, el último eslabón vivo de la Edad Dorada de los multimillonarios neoyorquinos desapareció con él. Era el multimillonario más longevo del mundo, y el nieto más joven y único superviviente del primer multimillonario estadounidense, John D. Rockefeller Sr. (1839-1937), uno de los “barones ladrones” originales.El término Robber Barons (barones ladrones) se acuñó en el s XIX en los Estados Unidos para denominar a los industriales y banqueros que monopolizaron sus respectivas industrias y amasaron gigantescas fortunas mediante prácticas que violaban la libre competencia en los mercados. Los más famosos de entre los conocidos como barones ladrones son John D. Rockefeller con el petróleo, Cornelius Vanderbilt con los ferrocarriles, Andrew Carnegie con el acero, y J.P. Morgan en la banca.

Mientras que el nombre del abuelo se convirtió en sinónimo de capitalismo, el nieto sin embargo se convirtió, en cierto modo, en sinónimo de retribución.El veterano jefe del Chase Manhattan Bank, Rockefeller era tanto un estadista como un banquero. LLegó a reunirse con una docena de presidentes de los Estados Unidos, desde Coolidge hasta Obama, y ​​fue recibido como un jefe de Estado por líderes mundiales como Nikita Khrushchev y Zhou Enlai; ejerció una influencia considerable en los asuntos financieros mundiales, así como en la política exterior de EE. UU. Sus logros cívicos en Nueva York van desde la arquitectura (construyó el One Chase Manhattan Plaza de 60 pisos, diseñado por Skidmore, Owings & Merrill, y ayudó a planear el World Trade Center original y el Battery Park City) hasta lo filantrópico (durante su vida , donó unos  mil millones de dólares a organizaciones benéficas) e incluso lo fiscal (jugó un papel decisivo en salvar a la ciudad entera de la bancarrota en los difíciles años 70).

En privado, con su esposa, Peggy, con la que estuvo casado desde 1940 hasta su muerte, en 1996, vivió a un nivel de refinamiento que probablemente nunca se volverá a repetir, en parte porque ya no es posible y en parte porque no es ni aún siquiera concebible. Connosieurs consumados, coleccionaron obras maestras, gran parte de ellas recibidas en herencia y otras muchas adquiridas por ellos, en un montón de categorías: pinturas europeas y americanas de los siglos XIX y XX, muebles ingleses y estadounidenses, porcelana europea, arte asiático, cerámica precolombina, plata, textiles, arte decorativo, arte popular y arte amerindio.

Todos estos artículos decoraban sus numerosas casas, magníficamente ubicadas, pero curiosamente nunca demasiado ostentosas exteriormente. El vivió sobre todo en una casa adosada de estilo colonial renacentista de  cuatro pisos en East 65th Street en Manhattan, con ocho dormitorios y otras seis habitaciones para el personal. Todavía este mismo año el personal incluía un mayordomo y tres doncellas.  “Funcionó como si fuera 1948 hasta el final de sus días” dice un amigo de la familia.

 

 

Este mes de mayo, siguiendo los deseos del Sr. Rockefeller, este legado – de alrededor de 1.600 lotes- ha salido en una espectacular serie de subastas en Christie’s en Nueva York, celebradas en el Rockefeller Center. La Colección de Peggy y David Rockefeller ha recaudado, según las estimaciones, más de 830 millones de dólares, lo que la ha convertido en la subasta más alta de la historia para una colección privada, doblando de largo el anterior récord establecido por la colección de Yves Saint Laurent y Pierre Bergé, que alcanzó en París los 443 millones. Ha sido, sin duda, la venta del siglo.

 

 

Con los cinco hijos, 10 nietos y 10 bisnietos de la pareja ya bien enriquecidos, según deseos de David Rockefeller, todos los ingresos de la venta se destinarán a una docena de organizaciones sin fines de lucro, incluidas la Universidad Rockefeller, la Universidad de Harvard, el Museo de Arte Moderno MOMA , el Consejo de Asuntos Exteriores y el Maine Coast Heritage Trust. Y aunque escandaliza todo, las cifras que marean y el propio hecho de que alguien pudiera poseer tal tesoro artístico que excede con mucho la colección de numerosos museos, también da cierta envidia sana esa costumbre tan americana de sus megamultimillonarios convertirse en benefactores de museos e instituciones culturales.

 

 

En fin, afortunadamente para mí, la colección ha podido verse en el Rockefeller Center antes de subastarse y os puedo enseñar algunos, que no todos, de los impresionantes tesoros que guardaba. A pesar de que había de todo, una cornucopia inacabable de arte decorativo y artístico que abarcaba muchos siglos y muchos continentes, había hasta una colección de patos y una impresionante sección dedicada a la porcelana de la que os colgaré algunos ejemplos, las joyas de la corona eran las pinturas impresionistas, postimpresionistas y el arte americano. Muchas de estas obras fueron adquiridas en los años 50 y 60, cuando los Rockefeller formaban parte de un círculo de coleccionistas legendarios que también incluían a William S. Paley y John Hay “Jock” Whitney.

El propio David Rockefeller había publicado en privado y distribuido exclusivamente a familiares y amigos un catálogo razonado de su colección. El monumental proyecto abarcó 31 años, y cada uno de los libros encuadernados en lino estaba meticulosamente impreso y bellamente ilustrado. El Volumen I: Obras de arte europeas apareció en 1984. El prefacio autobiográfico de 54 páginas que escribió para él sigue siendo la mejor fuente de información sobre el coleccionismo y la vida privada de la pareja. El Volumen II: Arte del hemisferio occidental, publicado en 1988, fue seguido por el Volumen III: Arte de Asia y culturas vecinas, en 1993, y el Volumen IV: Artes decorativas, en 1992, que, se suponía, iba a ser el último de la serie. Pero la longevidad y las compras incansables exigieron que apareciera, en 2015, el Volumen V: Suplemento.

Pablo Picasso (1881-1973) Fillette à la corbeille fleurie Price realised USD 115,000,000

Su mejor adquisición para su colección llegó en 1968, un año después de la muerte de Alice B. Toklas, la compañera de Gertrude Stein, que había acumulado una de las colecciones más importantes de arte moderno antes de morir, en 1946. Tras la muerte de Toklas, Rockefeller se enteró de que los herederos de Gertrude Stein iban a vender un tesoro de 47 obras de Picasso y Juan Gris que habían pasado a sus manos. Para comprar la colección completa, Rockefeller organizó un grupo con cinco de sus amigos millonarios, incluidos Paley, Whitney y su hermano Nelson. Quizás en la lotería más elitista de la historia, se colocaron seis números en papelitos en un viejo sombrero de fieltro y cada miembro del grupo extrajo un número para determinar el orden en que escogerían las pinturas que podrían quedarse. David Rockefeller extrajo el número 1, lo que le permitió quedarse con la obra más codiciada, esta niña de la época rosa de Picasso con una canasta de flores, pintada en 1905 y uno de los retratos más fascinantes del artista que sin embargo disgustó mucho a Gertrude Stein, cuando su hermano Leonard lo compró porque decía que tenía patas de mono. Fue la primera gran venta de un joven Picasso y la estrella de la subasta, recaudando 115 millones de dólares, aunque no el récord para un Picasso.

 

Picasso manzana

 

El lote de apertura de la subasta fue una pequeña pintura de Picasso de una sola manzana, hecha como regalo también para la escritora Gertrude Stein después de que estaba consternada porque su hermano, Leo, se quedó una naturaleza muerta de Cézanne de cinco manzanas cuando  separaron  la colección de arte que ambos habían reunido. Entonces Picasso le obsequió esta pintura de una sola manzana a Gertrude, una de sus primeras coleccionistas y admiradoras, como regalo de Navidad en 1914, y en la nota manuscrita al dorso que la acompaña muestra la amistad que unía al artista malagueño con Gertrude y su brutal deseo de destronar al maestro mayor: “Te pinto una manzana y será tan buena como todas las de Cézanne “. Alcanzó casi los 4 millones de dólares.

 

Henri Matisse, Odalisque couchée aux magnolias (1923)

Unos pocos lotes más tarde llegó otra de las joyas de la colección, el desnudo de Matisse Odalisque couchée aux magnolias (1923). Christie’s había promocionado mucho la obra en su exuberante catálogo como una de las mejores pinturas de Matisse que pudiera ser subastada, y, sin duda, una de las mejores en manos privadas. Las ofertas comenzaron en $ 58 millones pero   Xin Li, la vicepresidenta para Asia de Christie’s y el “arma secreta en la venta de obras maestras para multimillonarios asiáticos”  en menos de tres minutos ofreció 80.8 millones de dólares, un récord para una obra del artista en una subasta. El récord anterior de una pintura del artista en una subasta era de  40.9 millones, que se estableció en 2009 en Christie’s  París cuando se ofreció una pintura de 1911 del maestro francés con un tema similar, procedente de la colección Yves Saint Laurent y Pierre Bergé .

 

 

Solo dos lotes más tarde llegaba otra de las estrellas, estas Nymphéas en fleur de Monet , que tenía un presupuesto aproximado de $ 50 millones. De nuevo Li ofreció 84.7 millones y de nuevo, esta pintura, en verdad, hermosísima del último Monet se fue para China. Según la directora de Christies para Asia esta pintura era muy atractiva para el mercado asiático porque todos los nenúfares están en flor, lo que para los chinos es signo de buenos auspicios. Además la palabra china para nenúfar implica una unión pacífica y armoniosa. Asi que agua, armonía y buena fortuna inciden en el buen feng shui que tiene esta pintura para un espectador asiático.

Pero están eran las estrellas, no más. La colección era impresionante: Delacroix, Jean-Baptiste-Camille Corot, Claude Monet, Edouard Manet, Honoré Daumier, Odilon Redon, Camille Pisarro, Edouard Vuillard, Pierre Bonard, Pierre Renoir, Alfred  Sisley, Aristide Maillol,  Paul Gauguin, Vicent Van Gogh, Toulouse Lautrec, Paul Signac, George Seurat, André Derain, Ernst Ludwig Kirchner, Henri Matisse, Alexej von Jawlensky, Wasily Kandinsky, Raoul Dufy, Maurice de Vlaminck, Marc Chagall, Emil Nolde, Pablo Picasso, Juan Gris, Fernand Leger, Paul Klee, John Singer Sargent, Giorgio Morandi, Joan Miró, y, entre los americanos, Willem De Kooning, Arthur G. Dove, Georgia O’Keeffe, Milton Avery, Diego Rivera, Edward Hopper o Homer Winslow.

Para no hacerlo eterno os la cuelgo como galería, ordenadas de forma aleatoria. Y podeis verlas pinchando en la primera y avanzando. Saludos.

La Poesía de la Naturaleza: Pinturas del Periodo Edo en el Metropolitan de Nueva York

La Poesía de la Naturaleza: Pinturas del Periodo Edo de la Colección Fishbein-Bender en el Metropolitan Museum de Nueva York

 

El Museo Metropolitano de Nueva York y en general la política fiscal de Estados Unidos permite que la generosidad de coleccionistas privados, ligados de manera vitalicia como benefactores, enriquezcan las colecciones de los museos y otras onstituciones. Tal es el caso de la colección de Mr. Fishbein y la Dra. Bender, un matrimonio de coleccionistas neoyorquinos, patronos del museo neoyorquino, que habían creado una extraordinaria colección de pintura japonesa de artistas poco representados en el museo con las vistas ya puestas en una futura donación que completase los fondos de la institución. Esta exposición estaba inicialmente pensada para coincidir con el octagésimo cumpleaños del donante, un destacado miembro de una firma de inversión de capital privado, pero su muerte hizo que se retrasara un tiempo. La única condición que tenía su donación es que debía ser expuesta como un conjunto, añadiendo además  unas 15 cerámicas japonesas contemporáneas que reflejasen la forma en que los coleccionistas disfrutaron de estas obras en su hogar. Las parejas inesperadas de pinturas y objetos decorativos también son parte de una antigua tradición japonesa llamada tori-awase (disposición de conocedores).

Celadon Jar
Kawase Shinobu (nacido en 1950; activo en Ōiso, Prefectura de Kanagawa)
Fecha: 2001

Yo me confieso, y cualquiera que siga este blog lo sabrá, un ardiente admirador del arte oriental, tan desconocido en Occidente y reducido casi algunas veces a algo meramente ornamental. Ninguna de nuestras universidades dedica atención en sus estudios de historia del arte a nada que seriamente trate sobre este arte tan rico, tan sutil y tan de milenaria historia. Estoy seguro que pocas personas “cultuvadas, serían capaces de nombrar media docena de artistas clásicos orientales, a pesar del creciente interés por el arte oriental contemporáneo en este mundo tan globalizado.

Garzas Blancas-Maruyama Ōkyo (1733–1795)

Pues bien, hoy me propongo y os propongo, utilizando la disculpa de esta magnífica exposición, un recorrido, a pesar de estos hermosos ejemplos de cerámica que os pongo, por la pintura que floreció en Japón durante el período Edo (1615-1868), dos siglos y  medio de historia -y de aislamiento total-, en la que los artistas experimentaron con atrevimiento con los estilos artísticos convencionales. Los nuevos enfoques del arte pictórico llegaron a Japón desde China, y, en menor medida, y siempre de forma indirecta, desde Occidente, y así surgieron nuevas escuelas o estilos cuando los pintores individuales se atrevieron a romper las reglas marcadas por las academias de pintura establecidas.

Contenedor de Incienso (Kōgō) en forma de pájaro.
Miyagawa Chozo ( 1797–1860)

 

La exposición La poesía de la naturaleza: pinturas Edo de la colección Fishbein-Bender , que se inauguró el 27 de febrero en el Museo Metropolitano de Arte y estará hasta el 29 de Enero del 2019, sigue el desarrollo de esas principales escuelas y movimientos de este fascinante periodo Edo. Hay más de 40 ejemplos extraordinarios de kakemonos o pinturas de rollo colgantes del período Edo de la colección de Estelle P. Bender y su difunto esposo, T. Richard Fishbein. Muchas de estas pinturas, además, no se habían exhibido ni publicado en Occidente hasta esta exposición, así que en cierto modo os hago partícipes de un feliz advenimiento.

                          Fudō Myōō amenazando a un Novicio.
                        Tsukioka Yoshitoshi ( 1839–1892). Un novicio rezó por la ayuda de Fudō Myōō para convertirse en un sabio monje. Luego soñó que                            la estatua de Fudō saltaba de su pedestal y le hacía tragar una de sus espadas; al despertar, se convirtió en un excelente clérigo.

 

En esta exposición la celebración del mundo natural sirve como un tema unificador, pero sí hay algo que me ha fascinado de verdad es la peculiar interacción entre la poesía y las artes pictóricas que es fundamental para la tradición japonesa. La Poesía de la Naturaleza arroja nueva luz sobre las formas en que los artistas del período Edo usaron el verso para transformar sus pinturas en un arte híbrido a medio camino entre lo literario y lo visual. Todos los textos en japonés estaban traducidos en la exposición al inglés y yo me he atrevido a traducirlos al castellano porque sólo así se puede de verdad apreciar la interrelación entre la palabra escrita y la imagen pintada.

Bueno pues vamos allá con quien me quiera acompañar. La escuela Kano fue la escuela de pintura más longeva e influyente de la historia japonesa; su prominencia de más de 300 años es única en la historia del arte universal. Funcionó desde el siglo XV hasta nuestros días y logró atraer a numerosos patrocinadores de las clases sociales más ricas desarrollando, dominando y promoviendo una amplia gama de estilos, temas y formatos. 

Pájaros y Flores de las Cuatro estaciones. De la Escuela Kano, Periodo Momoyama (1573-1615)

La escuela comenzó reflejando una influencia renovada de la pintura china , pero desarrolló un estilo de colores brillantes y muy delineado para paneles grandes que decoraban los castillos de la nobleza. Fue apoyado por el shogunato Ashikaga , representando efectivamente un estilo de arte oficial, que “en el siglo XVIII casi monopolizó la enseñanza de la pintura”. La escuela fue fundada por  Kanō Masanobu de la que toman el nombre la escuela y la mayoría de sus seguidores. Aunque no era un monje zen, Masanobu estaba estrechamente asociado con influyentes templos zen y adoptó el estilo de pintura chino que favorecían pues este tipo de pintura fue importada junto con la filosofía y práctica del Zen. Se caracterizó por un fuerte énfasis en la pincelada, el predominio de la tinta con poco o ningún uso de pigmentos y la preferencia por los sujetos chinos, especialmente las imágenes de los patriarcas y paisajes Zen.

Los cuatro Logros.
Kano Motonobu. 1477–1559

Esta pintura de Kano Motonobu, titulada Los cuatro lucimientos (o logros), sería un típico ejemplo. En un paisaje espectacular de imponentes pinos, picos distantes y atronadoras cascadas, hay cuatro escenas de actividad humana, cada una de las cuales hace alusión a una de las cuatro actividades apropiadas para un caballero chino: la música, el juego de mesa Go, la caligrafía y la pintura. En el extremo derecho, apenas visible, un erudito junto al lago está acompañado por un sirviente que lleva su cítara (qin). Se mueven hacia la orilla del río donde tres caballeros son absorbidos en un juego de Go. En la pantalla de la izquierda, dos muchachos que llevan paquetes de libros y pergaminos siguen a un caballero con sombrero que se dirige hacia un pabellón con techo de paja. En el interior, tres sirvientes han desenrollado un pergamino colgante pintado para su maestro, que se para en el parapeto mirando una cascada. Moviéndonos de derecha a izquierda a través de las pantallas, descubrimos que también hemos viajado temporalmente, desde las ramas de ciruelo estériles de principios de primavera, a través de un verano nebuloso, gansos que se posan en un banco de arena en otoño y finalmente a las rocas cubiertas de nieve del invierno.

Kano Shoei (1519–1592)
Bulbul  en una rama de ciruelo, siglo XVI

Kano Shōei, supuestamente el tercer hijo (o discípulo adoptado) de Kano Motonobu (1476-1559), se especializó en kachoga, pinturas de pájaros y flores de inspiración china ejecutadas en una interpretación amable e individual del estilo de Motonobu. Los pinturas chinas de las dinastías Song y Ming eran muy apreciadas por los shogun por lo que se convirtieron en un género en sí mismo. Además, durante los turbulentos años del siglo XVI, los pájaros simbolizaban el valor marcial (el halcón), la longevidad (la grulla), o la elegancia cortesana (el faisán). En esta pintura, un pájaro identificable como un bulbul orejipardo (hiyodori) se posa sobre una rama retorcida de ciruelo que acaba de florecer con la llegada de la primavera. La significación de este pájaro migratorio no está clara, aunque parezca simbolizar la llegada de la primavera, pero cualquier observador de la época lo asociaría también con sus apariciones en el Henki Monogatari,un poema épico clásico de la literatura japonesa.

 

Pajaros y flores. Kano Tan’yū (Japanese, 1602–1674)

 

No hay muchos ejemplos de este tipo de pintura en la exposición del Met, a pesar de su preeminencia durante siglos, porque una colección tan personal privilegia siempre el gusto de los coleccionistas, sin embargo, os puedo poner este Biombo de Pájaros y Flores, también del Metropolitan, de  Kano Tan’yū y dos de sus alumnos más talentosos: su sobrino Kano Naonobu y la pintora Kiyohara Yukinobu, los tres miembros muy destacados de la escuela.  El maestro pintó los dos paneles centrales, Naonobu los de inmediato a la derecha e izquierda de su maestro, y Yukinobu los más externos. A Tan’yū se le atribuye haber revivido la fortuna del estudio Kano, al mudarse de Kyoto a Edo (donde se fundó el Shogunato Tokugawa que duraría hasta la apertura a Occidente en 1868) en 1614. Junto con Tan’yū, Naonobu fue considerado uno de los mejores pintores de la escuela Kano del primer  período Edo.

 

Kiyohara Yukinobu (Japanese, 1643–1682)
Ampelis, Flores de Cerezo y Bambú junto a un arroyo, finales de s. XVII

Precisamente de esa infrecuente pintora que he nombrado antes,  Kiyohara Yukinobu, sobrina, hija y esposa de pintores de la escuela, y conocida a principios del período Edo como una “mujer muy hábil en las artes” o keishū,  hay una hermosa obra en la exposición: Ampelis, Flores de Cerezo y Bambú junto a un arroyo . Su esposo era alumno de Kano Tan’yū,  y ella misma, como sobrina nieta, pudo haber estudiado con él. Aquí, representa tres ampelis (japones: hirenjaku) en varias poses: uno descansa serenamente en la rama de un cerezo envejecido en plena floración, lo que indica un entorno de primavera tardía; otro es capturado en pleno vuelo; y el tercero se posa sobre una roca, buscando insectos en un arroyo. Dado que los ampelis, después del apareamiento, se frotan las cabezas de una manera que sugiere una demostración de afecto mutuo, llegaron a ser un símbolo de la armonía marital y de la prosperidad familiar, por lo que es posible que la pintura se mostrase en ocasiones relacionadas con el matrimonio o el nacimiento de un niño. De hecho son un macho, una hembra y el tercero podría muy bien representar a un niño.

 

 

La escuela Tosa  de la pintura japonesa se fundó e los siglos XIV-XV y se dedicó al yamato-e , pinturas especializadas en temas y técnicas derivadas de la antigua cultura japonesa, como escenas de Los cuentos de Genji, Genji Monogatari o el Ise Monogatari y otros clásicos literarios, a diferencia de las escuelas influenciadas por el arte chino , especialmente la escuela Kanō . Las pinturas de la escuela Tosa se caracterizan por “áreas de color opaco plano delimitadas por contornos simples, donde el dibujo es preciso y convencional”. 

Mariposas (“Kochō”), Capítulo 24 del Genji monogatari. Atribuido a Tosa Mitsuyoshi

Los dos pintores más celebrados de la escuela son  Tosa Mitsuyoshi (1539–1613) y Tosa Mitsuoki (1617–1691). El biombo Mariposas sería una típica pintura de la escuela Tosa. En él se representa los eventos de dos días consecutivos del Genji Monogatari, concretamente del capítulo “Kochō” o “Mariposas”. El festival de primavera se ha organizado en el palacio de Genji. Barcos con mascarones de proa en forma de dragón o de fénix, decorados a la moda china, se desplazan en el lago bajo las nubes  La emperatriz Akikonomu está leyendo sutras a la derecha. Murasaki, la consorte favorita de Genji, disfraza a sus jóvenes sirvientas como pájaros y mariposas y loa envía a bailar frente a la residencia de Akikonomu.

Tosa Mitsuoki (Japanese, 1617–1691)
Herons and Cotton Roses, mid- to late 17th century

Tosa Mitsuoki (1617–1691), uno de los representantes tardíos de la escuela, es, sobre todo famoso por sus obras con codornices con flores o hierbas, lo que refleja un endeudamiento con la pintura china de la dinastía Song de China del Sur. Una pintura de pájaros y flores de Mitsuoki que no represente codornices, como esta representación de Dos garcetas con rosas de algodón, es por lo tanto bastante rara. Este pergamino colgante  o  kakemono muestra al artista pintando en un estilo diferente, algo más suelto, observable en las flores, las hojas, las rocas y las propias garcetas. Las aves están pintadas en el método “sin espinas”, con contornos mínimos, que muestran la influencia de los artistas de la nueva escuela  Rinpa contemporáneos. La pintura demuestra el interés sutil pero definido de Mitsuoki en incorporar las características estilísticas de la escuela Kano, especialmente en la forma en que ejecutó las rocas con pinceladas de tinta más audaces.

 

rises at Yatsuhashi (Eight Bridges) Artist-Ogata Kōrin (Japanese, 1658–1716

Richard Fishbein y Estelle Bender no tienen en su colección muchas obras de las escuelas mencionadas hasta ahora, pues se sentían más atraídos por las escuelas de pintura de fines del siglo XVIII y principios del XIX.

En esta época, apareció una nueva escuela de pintura que se centraba en la glorificación del pasado japonés. Los samurais y mercaderes ricos se acercaban al arte principalmente atraídos por la poesía, la más admirada entre las artes para un japonés tradicional, ya fuera la compuesta por cortesanos y cortesanas del antiguo Japón, o la de los celebrados poetas o de monjes chinos medievales que cualquier persona cultivada sabía citar de memoria. Esta nueva escuela se llamó Escuela Rinpa o la escuela de Ogata Korin, el fundador del estilo que vivió de 1658 a 1716. La Escuela Rinpa o Rimpa prioriza sin dudarlo la poesía y los temas poéticos como la naturaleza o la fauna. Ogata Korin y su hermano Ogata Kenzo, éste más centrado en la cerámica, hicieron muchas pinturas inspiradas en el  Ise Monogatari. Una de las más famosas es la de arriba, basada en el episodio de los Ocho Puentes (Yatsuhashi) . No era necesario ninguna escritura para evocar el conocidísmo episodio en el que un grupo de cortesanos llega a una zona donde  los iris (kakitsubata) están en plena floración. Las formas majestuosas y verticales de los lirios contra un puente angular que se desliza diagonalmente a través de ambas pantallas se refieren a ese episodio preciso del Ise monogatari que cualquier japonés cultivado habría identificado con facilidad. El protagonista de la historia, exiliado de Kyoto después de una aventura amorosa con una dama  de alto rango,  se detiene en Yatsuhashi, un lugar donde una corriente se bifurca en ocho canales, cada uno con su propio puente. La vista de los lirios le impulsa a componer un nostálgico y famoso poema de amor. La primera sílaba de cada línea formaba la palabra japonesa para iris (kakitsubata).

 

Uso túnicas con dobladillos bien gastados,

Recordando a mi querida esposa

En la que siempre pienso con afecto,

Así que a medida que mi estancia se alarga

Siempre tan lejos de casa,

La tristeza llena mis pensamientos

 

Autumn Ivy Artist-Ogata Kenzan (Japanese, 1663–1743)

De su hermano Ogata Kenzan hay un maravilloso ejemplo en la exposición: esta Hiedra de Otoño. Aunque la cerámica fuera su fuerte, Kenzan de vez en cuando puso a prueba sus habilidades como pintor, y sus trabajos sobre papel, que se combinan de manera eficaz con su caligrafía idiosincrásica y expresiva, tienen una gran energía. Esta imagen recuerda un famoso episodio del Ise Monogatari del siglo X en el que el protagonista encuentra a un monje itinerante a lo largo de un sendero cubierto de hiedra en el monte Utsu. El waka (poema japonés de treinta y una sílabas) inscrito de Kenzan  dice:

Aunque todavía no

El viento a través de los pinos

Sopla por todas partes

y me da miedo que disperse

las hojas carmesíes de la hiedra.

 

Sauce y cerezo. de  Sakai Hōitsu (Japanese, 1761–1828)

 

Entre sus seguidores más famosos, Sakai Hōitsu, quizás uno de los pintores más conocidos de Japón. Vástago de una familia de daimyos, los señores de Harima y dueños del castillo de Himeji, es raro que, con su elevado status, se dedicara a la pintura y no a la poesía. Probablemente para escapar a sus obligaciones oficiales, tomó los votos budistas en 1797. Aún así cultivó también la poesía en forma de waka  o de haikus o kyoka, e incluso compuso algún poema para obras de Kitagawa Utamaro.

 

Sakai Hōitsu Maples early 1820s

Este par de biombos de seis paneles, pintados en colores vivos sobre un brillante fondo de pan de oro, se encuentran entre las obras más grandes y espectaculares del mencionado artista Sakai Hōitsu (1761–1828) en cualquier lugar del mundo, incluido en Japón. Presentan un sauce y un cerezo en plena floración y un par de arces en el climax de espectáculo carmesí propio del otoño. Los cambios estacionales eran fundamentales para la cultura japonesa y solían reflejarse en las pinturas que se mostraban e incluso en el estampado y los bordados de los kimonos. Los biombos son muy claros en este sentido por su variedad de plantas y flores relacionadas con la primavera y el otoño, todas con significado poético en los haiku de la época. Mientras abundan las pinturas de Hōitsu en el formato colgante, solo se conocen media docena superviviente de biombos en este formato de seis paneles, y estas en particular destacan por la originalidad de su composición y por su fuerte impacto visual.

 

Moon and Kudzu Vine: Sakai Hōitsu (Japanese, 1761–1828)

Las representaciones de plantas y flores, a menudo de especies no representadas tradicionalmente por los artistas japoneses, se volvieron más naturalistas y más precisas botánicamente en obras posteriores de la escuela Rinpa, como se ve en esta representación atmosférica de hojas y flores de kudzu en una noche iluminada por la luna. En el temprano siglo XIX, tal realismo detallado se reflejaba no solo el estudio de las ciencias naturales en Japón, sino también el advenimiento de la escuela Maruyama-Shijō, fundada por Maruyama Ōkyo, que se especializaba en el dibujo y la pintura naturalistas del que más tarde os pondré alguna obra. En esta obra de  Sakai Hōitsu de la escuela Rinpa,  vemos ramas de kudzu, una de las 50 hierbas fundamentales usadas en la medicina tradicional china, lo que no era un tema frecuente en pinturas japonesas anteriores, pero aquí se convierte en el telón de fondo de un poema del poeta cortesano Toyama Mitsuzane. El poema es un waka tradicional . Sin embargo, el pintor reorganiza las líneas para que el poema comience en la parte inferior izquierda y termine en la derecha, revirtiendo efectivamente el orden tradicional de inscribir el poema colocando la última línea, tsuki zo katabuku (“cuando la luz de la luna se derrama “), justo bajo la luna. La firma de Mitsuzane se encuentra justo debajo de la luna en la esquina superior derecha, en lugar de en el extremo izquierdo, como sería de esperar. Su poema dice:

Al igual que los colores de las flores,

mi amargura por el amor permanece

invisible hasta en las profundidades de la noche,

cuando la luz de la luna se derrama

sobre hojas de las parras de kudzu.

 

Activities of the Twelve Months : (Tsukinami-e) Artist-Sakai Hōitsu (Japanese, 1761–1828)

Todavía de Sakai Hōitsu, sin duda un pintor capital, había también en la exposición esta pintura perteneciente a un grupo de doce, sobre las Actividades de los 12 meses. Esta que era la pintura del primer mes representa el  Shihōhai, una ceremonia en la que, por la mañana temprana del primer día del nuevo año, el emperador y los cortesanos hacen reverencias hacia las cuatro puntos cardinales (shihōhai) en el jardín de la Sala Shinka para orar por el bienestar de la nación.

 

Malvaviscos y amarantos. Sakai Ōho

Muchos pinturas de otro de los pintores de la escuela, Sakai Ōho, incluido éste, están basados o directamente inspirados en el trabajo de Sakai Hōitsu, su padre adoptivo y su maestro. Sin duda, Hōitsu tenía grandes aspiraciones para Ōho, pero murió a los treinta años y dejó un cuerpo de trabajo comparativamente pequeño. Los malvaviscos (tachiaoi) -con su apariencia majestuosa, de tallos altos y arreglos simétricos de hojas y flores- fueron un tema común en los artistas de la Escuela de Rinpa desde el siglo XVII en adelante, pero las pequeñas flores del amaranto silvestre (katade) raramente recibieron tal atención. La adición de una pequeña mariposa, plana y decorativa en su efecto, es un recordatorio de que el artista estaba capturando un momento poético, una instantánea de un jardín imaginario similar a un haiku. La atención a los detalles botánicos nos data la obra en el siglo XIX.

 

Suzuki Kiitsu, Amapolas

Otro alumno de Sakai Hōitsu, fue Suzuki Kiitsu, durante mucho tiempo considerado un miembro menor de la escuela  de Rinpa .  En los últimos años su trabajo ha sido revalorado y últimamente ha estado muy de moda en Japón porque ha habido una serie de grandes exposiciones de su obra entre 2016-2017 en Tokio, Hyogo y Kyoto. Es sobre todo conocido por sus biombos plegables, también llamados byōbu. De él había dos obras en la exposición: estas  Amapolas  (arriba) de mediados del XIX y un biombo de Campánulas (abajo). No todas las flores se pueden encontrar en los coloridos jardines pintados por los artistas del Rinpa. Sin embargo, las amapolas (keshi) claramente deben haber sido las favoritas de sus clientes, ya que algunos ejemplos de pinturas de amapolas sobreviven en cada generación de la escuela. Anteriormente, los artistas, como  Ogata Kōrin y sus seguidores, se inspiraron en las pantallas de amapolas de artistas de Tosa e iniciaron la formalización de hojas y pétalos en un paso más hacia la abstracción. Sin embargo, en la época de Suzuki Kiitsu, la atención al detalle botánico y la tendencia a las representaciones naturalistas de las flores se hicieron más pronunciadas

 

Morning Glories
Artist:Suzuki Kiitsu (Japanese, 1796–1858)

Una de las obras más impactantes era este byōbu  de  Campánulas o en inglés, Morning Glories. En esta exhibición exultante de azul intenso y verde sobre un fondo de pan de oro, Kiitsu se concentró en la proliferación de las flores y las hojas al omitir cualquier indicación de espacio o de contexto. El estallido exuberante se orquesta cuidadosamente en dos movimientos: las flores de la derecha se elevan desde el suelo, mientras que las de la izquierda caen en cascada como si estuvieran soportadas por un enrejado invisible.

 

Crane and Pine Tree with Rising Sun Artist-Suzuki Kiitsu (Japanese, 1796–1858)

También de Suzuki Kiitsu esta Grulla y Pino en el sol naciente. Una grulla vuela sobre el sol, y el pino de hoja perenne complementa la asociación de esta especie aviar con la longevidad. La imagen simple  se puede ver como una representación abreviada del Monte Hōrai, la isla mítica de los inmortales, destinada a ser exhibida al inicio del calendario lunar.

 

Frog on a Lotus Leaf                          Artist-Suzuki Kiitsu (Japanese, 1796–1858)

 

De Suzuki Kiitsu también esta humorística Rana en una hoja de loto. La flor de loto tiene asociaciones milenarias con el budismo, pero el poema inscrito es deliciosamente iconoclasta y refrescante.

Qué bendición es ver, en una hoja de loto,

brillantes gotas de rocío, brillando en la luz de Amida!

Pero justo cuando pensamos eso, aparece una rana,

y nos dice: “¡Oh, eso son solo gotas de mi orina!

 

Bien, pasamos ahora a otra “escuela” bien representada. Se trata del estilo Nanga también conocido como Bunjinga o literario que era un tipo de pintura amateur desarrollada en China en medios literarios que compartían una dedicación a las Tres Perfecciones  (la pintura, la poesía y la caligrafía). He dicho escuela entre comillas porque nunca funcionó como tal. Cada artista Nanga, por definición, fue único e independiente. Se trataba de intelectuales que pintaban  para ejercitar su maestría en las tres artes. Con una diferencia entre Japón y China .Mientras que los chinos eran, en gran medida, académicos que aspiraban a ser pintores, los japoneses eran pintores profesionales que aspiraban a ser intelectuales.En cualquier caso son siempre temas literarios y en su mayoría aguadas de tinta, donde lo importante es el trazo personal del pincel, las sutiles gradaciones de la tinta y el juego ente el vacío y el dibujo. Uno de sus represetantes fue Ike Taiga

Landscape and Couplet of Chinese Verse
Artist:Ike Taiga (Japanese, 1723–1776)

Ike Taiga yuxtapone un paisaje de imponentes montañas de una inclinación casi imposible con un poema de cuatro líneas del poeta de la dinastía Tang Li Bai, que celebra el espíritu de soledad que se encuentra en la naturaleza virgen. Un camino conduce desde cerca del margen inferior hacia el centro de la composición y atrae al espectador hacia el espacio pictórico. Parece que nos invita a imaginarnos en el lugar del vagabundo solitario que se muestra en el centro de la imagen. Es probable que el hombre sea el poeta, ya que el bastón es una convención iconográfica para representar a Li Bai. El poema dice:

Los pájaros se han desvanecido en el cielo.

Ahora la última nube se desvanece.

Nos sentamos juntos, la montaña y yo,

hasta que solo quede la montaña

 

Lush Green Willows and A Solitary Path through Cold Mountains Artist-Yosa Buson (Japanese, 1716–1783)

 

Sin duda, y el más importante entre todos los pintores de este estilo, es Yosa Buson, puesto que a su calidad como pintor, se uno el ser uno de los más celebrados escritores de haikus. Este Exuberantes sauces verdes  y un camino solitario a través de las frías montañas era ciertamente impresionante.  Este conjunto de pinturas de inspiración poética es único en la obra de Buson, ya que no sobrevive ningún otro biombo plegable con pan de oro de su mano. Las pantallas contrastan con una escena de sauces en las pantanosas tierras bajas s con vistas a las empinadas montañas a través de las cuales se levanta un estrecho camino desde un bosque. Buson establece los temas de las pantallas en dos versos de siete caracteres de la poesía china, tomados de una antología de poemas de la dinastía Tang, el Santaishi. El poema de cuatro líneas de Wang Wei (699? -761) que Buson inscribió en la pantalla de la derecha dice:

En la solitaria soledad de las flores caídas

un pájaro se lamenta en las montañas;

Entre exuberantes sauces verdes

un hombre cruza una corriente.

 

 

Yosa Buson | Deer in Moonlight

Otra obra de Buson en la exposición era este Ciervo bajo la luz de la luna. Esta obra que representa a un ciervo solitario,  imagen del amante despechado, bajo una luna creciente evoca un estado de ánimo similar a algunos de sus haikus. Aquí, los detalles del pelaje del ciervo -las pinceladas pequeñas y repetitivas, las manchas en blanco, el prominente trazo oscuro en la parte posterior de la cola- otorgan una calidad rica que contrasta con la vegetación apenas esbozada y el cielo creado tan solo con lavados grises claros. La luna creciente se define a través de un espacio sin pintar. La pintura data de la última fase de su carrera, entre 1778 y 1783, cuando utilizó la firma “Pintado por Shain.

 

Viajes a través de los campos y montañas. Yosa Buson

 

En este otro biombo también de Buson, a pesar de la gran escala de un paisaje dominado por las montañas, los lagos y la niebla, el ojo se ve atraído por las figuras:  un viejo erudito y su sirviente se dirigen hacia un pequeño pueblo, donde un amigo espera; un campesino sale a la izquierda de la aldea, cruzando un puente;.  dos hombres charlando en una choza con techo de paja. Os pongo un haiku de Buson que en este caso no está en al pintura:

Los pasos anhelados
Están lejos,
Sobre las hojas caídas.

 

 

Ganso y Juncos. Sauces en la niebla. Maruyama Ōkyo 1733–1795

 

La Escuela Maruyama–Shijō fue fundada por Maruyama Ōkyo , y su antigua estudiante Matsumura Goshun a fines del siglo XVIII. Esta escuela logró un gran grado de realismo en sus creaciones, enfatizando la observación directa de temas representados que era una contravención directa de las escuelas  Kanō y Tosa , que enfatizaba la decoración con figuras altamente formalizadas y estilizadas que se enseñaban a sus alumnos copiando pinturas de antiguos maestros. En este Ganso y Juncos. Sauces en la niebla,   Maruyama Ōkyo pinta un solitario ganso, con las alas medio abiertas, que se va a posar sobre la inquieta superficie del agua . Los únicos indicios de una orilla son la parte superior de las delgadas cañas que se cimbran bajo el viento y las olas que levantan junto a ellas en la esquina inferior derecha. En la pantalla de la izquierda,  estaban los sauces del título y un ligero rielar de la luna, apenas visibles en la foto de tan sutil que eran.

 

Dos ciervos bajo los arces. Maruyama Ōkyo

Otra pintura de la colección Fishbein-Bender de Maruyama Ōkyo era esta hermosa Dos ciervos bajo los arcesEsta pintura fue realizada en el décimo mes del calendario lunar, al comienzo del invierno, cuando las hojas de los arces empiezan a cambiar hacia un brillante carmesí. Los ciervos en la poesía japonesa están relacionados con el otoño, y estos fueron pintados con mucho detalle; la textura de la piel tiene una cualidad casi táctil. El uso de árboles para enmarcar la imagen hace eco de las convenciones de la escuela de Kano, mientras que los elementos de follaje y el río reflejan la técnica de manchas de tinta  utilizada por los artistas de la escuela Rinpa.

 

Escena de invierno con patos y pinos. Matsumura Goshun. 1752-1811

 

El otro fundador de la escuela fue Matsumura Goshun, discípulo a su vez del pintor y poeta Yosa Buson. Se encontraría con Ōkyo , cuando ambos buscaron refugio en el mismo templo después de que un incendio devastara partes de Kyōto. La composición de Matsumura Goshun en esta Escena de invierno con patos y pinos transmite el ambiente tranquilo y pacífico de un día de invierno. El suave azul del estanque en el que flotan los patos contribuye a la sensación plácida. Mientras conserva elementos de la sensibilidad poética de Yosa Buson, la pintura demuestra cómo Goshun se sintió atraído por el estilo de Maruyama Ōkyo. El paisaje nevado se crea sin ningún énfasis particular en las pinceladas; de hecho, la mayor parte de la superficie de la seda se deja sin pintar. A los pinos se les da tridimensionalidad mediante la aplicación selectiva de un lavado de tinta.

 

Silkies (Ukokkei) Artist-Mori Sosen (Japanese, 1747–1821)

 

Uno de los artistas más conocidos de esta escuela en Occidente es Mori Sosen , conocido por su gran cantidad de pinturas de monos.  Cuando los holandeses llevaron un gibón a Japón en 1809, creando cierta sensación (los gibones habían sido representados por artistas japoneses, basados ​​en las pinturas chinas del animal, pero nadie en Japón había visto un gibón vivo durante siglos), fue Mori quien también creó un registro gráfico de este evento. En la exposición tenemos estas Silkies Morosetas, , una raza de pollo conocida por sus suaves plumas de pelo que impresionó a Marco Polo que comparó su pelaje con el de un gato. Llama la atención la carne azul oscura de sus barbillas y sus crestas, y la presencia de cinco dedos de los pies, en lugar de cuatro, como tienen la mayoría de los pollos. En japonés se los llama ukokkei (chino: wuguji), que literalmente significa “pollos con huesos de cuervo negro”. Se criaban para ser comidos, y en China se cree aún que la sopa hecha de estos pollos posee propiedades curativas. 

 

Mori Sosen. Ciervo entre flores de Otoño. Detalle. 1801

También de Mori Sosen,  este Ciervo entre flores de otoño del que os ofrezco un detalle espléndido, que ha sido escogido como imagen para el cartel de la exposición y que fue el definitivo reclamo que hizo que no pudiera resistirme a visitarla. En la tradición poética japonesa, el waka (verso de corte de treinta y una sílabas) a menudo invoca la imagen de un ciervo solitario que recorre las hojas caídas o las flores otoñales como una metáfora del amor perdido. Aquí, un ciervo de aspecto solitario se detiene en una noche de luna, como para escuchar la llamada de su compañera. Las hierbas, las hojas y las flores blancas de fujibakama (Eupatorium japonicum), asociadas con la mitad del otoño en la poesía japonesa, se presentan en el estilo naturalista pero todavía decorativo de la escuela Maruyama-Shijō .

 

Egrets and Crows Shibata Zeshin

 

Shibata Zeshin también está estrechamente asociado con la escuela Shijō, aunque trabajó en muchos otros estilos y medios, sobre todo objetos de laca. A partir de 1869, Zeshin recibió el encargo de trabajar para el gobierno imperial, y creó muchas obras de arte para ellos que lamentablemente ya no existen. Los dos paneles de este brillante biombo de pan de oro muestran escenas contrastadas de dos garcetas en reposo y tres cuervos en vuelo, con formas blancas y negras que se compensan mutuamente. El color blanco de las garcetas se logró cortando la capa de pan de oro y exponiendo el papel, una técnica que el artista usó en otros ejemplos de pintura aviar y que lo hacía muy especial en directo. Shibata Zeshin era conocido predominantemente como un maestro artesano de la laca, y también incorporó la técnica en sus pinturas. Aquí, la laca empleada en lugar de tinta agrega un rico brillo negro a la superficie de los cuervos. Las garzas como huidas hacia atrás, los cuervos realzados hacia delante. Esta composición, originalmente montada en dos paneles de madera separados enmarcados, combina pictóricamente elementos de la escuela Maruyama-Shijō, en la que Zeshin se formó, con las características del arte Rinpa.

 

Cranes Nagasawa Rosetsu (Japanese, 1754–1799)

 

Otro pintor de la escuela Maruyama-Shijō es Nagasawa Rosetsu (1754–1799). Este era un vistoso díptico de pergaminos colgantes que mostraba tres grullas japonesas de corona roja (tanchōzuru), sin más configuración de paisaje. Con la excepción del parche característico de las plumas carmesíes en la parte superior de la cabeza, que agrega un toque vivificante, las grúas se realizan solo en tinta. Los pies se colocan con cuidado, como sabía que hacía su mentor, Maruyama Ōkyo, en sus propias pinturas de pájaros. El efecto general es  de sorpresa y humor, como si nos topáramos con los pájaros y los sorprendieramos posando. Sobre todo el de la izquierda que parece que nos mira.

 

Cachorros en la nieve Nagasawa Rosetsu (japonés, 1754-1799)

De Nagasawa Rosetsu también había este delicioso Cachorros en la nieve. Parte de la alegría de la pintura proviene de la pincelada animada de las colas curvas y el pelaje silvestre de los perritos. Los únicos puntos de color en esta escena, por lo demás monocromática, son las bayas nandina rojas que crecen cerca de los robustos tallos de bambú. Estas pinturas para paneles de puertas correderas, actualmente articuladas para formar un biombo de dos paneles, originalmente eran los lados opuestos de los paneles (ahora en el Museo de Brooklyn) que representan siete cachorros y un bambú: una referencia cómica al tema antiguo de “Siete sabios de la Arboleda de Bambúes “. Rosetsu se estableció una reputación como un artista excéntrico pero imaginativo y popular.

 

Beauty on Veranda in Snow Artist-Sakai Hōitsu (Japanese, 1761–1828)

Aunque la colección Fishbein-Bender no se centró en los ukiyo-e porque, a su juicio, ya estaban muy bien representados en Occidente, si que había algunos de estos particulares grabados japoneses.  ¿Qué colección de pintura japonesa estaría completa sin incluir algun ejemplo de esta técnica?. El primero es de Sakai Hōitsu (1761–1828)del que hemos hablado como uno de los pintores fundamentales del arte japonés. Esta pintura de una cortesana de aspecto pensativo en una terraza en medio de una ligera nevada es indicativa del entrenamiento temprano de Hōitsu en la pintura de Ukiyo-e. El gesto de la mujer, de alzarse las capas de sus múltiples kimonos, con las manos ocultas, para velar la parte inferior de su rostro, aparece en las pinturas de Ukiyo-e ya a finales del siglo XVII. La firma “Gozosamente pintado por Toryō” y el sello “Teihakushi” sugieren que este trabajo fue creado a mediados de la década de 1790, cuando Hōitsu comenzó a usar este nombre. La pintura se ha unido recientemente con todo un grupo de once pergaminos colgantes de Hōitsu que representan cada uno de los meses del año, por lo que era el duodécimo mes que faltaba en el Museo, motivo por el que estos dos meritorios coleccionistas se empeñaron en buscarla.

Courtesan Holding a Poetry Slip Artist-Chōbunsai Eishi (Japanese, 1756–1829)

Esta elegante cortesana del pintor Chōbunsai Eishi ( 1756–1829), con el cabello sujeto con un lazos color rojo como su kimono y una constelación de horquillas, se da la vuelta para mirar detrás de ella mientras sostiene un trozo de poesía (tanzaku). Su kimono rojo está decorado con flores de cerezo, mientras que su túnica exterior, uchikake, con su diseño de gorros de cortesano y ramas de ciruelo, parece como si estuviera a punto de resbalar de sus hombros. Los motivos de la cereza y la ciruela son referencias a la primavera, mientras que los tanzaku y los gorros cortesanos son alusiones a los poetas aristocráticos de la literatura clásica. Aunque el entrenamiento inicial de Eishi fue en el estilo académico se especializó en pinturas y grabados de cortesanas refinadas de alto rango.

Standing Courtesan Artist-Hishikawa Moronobu (Japanese, died 1694)

En una pose a menudo utilizada por Hishikawa Moronobu (muerto en 1694) y sus sucesores, una cortesana camina con las rodillas dobladas y a pequeños pasos, tal vez haciendo su camino a lo largo de una avenida de los barrios de Yoshiwara, el distrito cercado del placer fuera de Edo (la actual Tokio). Lleva un uchikake con motivos de conchas de mar; las conchas están pintadas con motivos y dibujos, una referencia al juego de emparejamiento de conchas que tuvo su origen en círculos cortesanos.

 

Female Entertainer with a Koto Artist-Utagawa Toyoharu (Japanese, 1735–1814)

Una cortesana de alto rango con una llamativa túnica negra exterior con un motivo de plumas de pavo real sobre una prenda interior multicolor se encuentra delante de un koto (una cítara de trece cuerdas). Su cinturón obi está atado al frente, como era la práctica habitual de las cortesanas, porque representaba la habilidad de desvestirse para un cliente sin armar mucho jaleo. Utagawa Toyoharu, fundador de la escuela Utagawa de Ukiyo-e, produjo tanto pinturas de lujo -como se ve aquí- como diseños para grabados.

 

Hakuin Ekaku (Japanese, 1685–1768)
Virtue, mid-18th century

Tampoco había muchas pinturas caligráficas puras aunque podíamos ver esta fantástica de Hakuin Ekaku que representa el ideograma de la Virtud. Esta interpretación sobredimensionada del ideograma de “virtud” (toku 徳) refleja la energía espiritual exuberante proyectada por Ekaku, quien sería uno de los principales defensores del renacimiento de la secta Rinzai del budismo zen en el último período Edo de Japón. Originalmente compuesto por el historiador chino y erudito confuciano Sima Guang (1018-1086), el poema escrito dice:

Si acumulas dinero para tus hijos y nietos,

no podrán mantenerlo.

Si acumulas libros para tus hijos y nietos,

no leerán ninguno de ellos.

No, lo mejor que puedes hacer es acumular

silenciosamente la virtud,

en el reino del espíritu.

Tal regalo beneficiará a tus descendientes

Por un largo, largo tiempo

 

Outer Robe (Uchikake) with Phoenixes and Paulownia Date- early 20th century

La exposición se complementaba con otros objetos como este impresionante  uchikake de principios del siglo pasado. Un uchikake, como podeis leer en mi entrada sobre los kimonos, es una bata de seda forrada con un dobladillo acolchado con peso que ayuda a preservar sus líneas rectas, que se usa sobre otra prenda sin cinturón, generalmente para ocasiones formales o representaciones teatrales.  Este ejemplo se realizó como una prenda de boda y en consecuencia muestra una gran cantidad de símbolos de buenos auspicios . En China, el ave fénix era un símbolo de longevidad y buena fortuna, que aparecía en tiempos de prosperidad y señalaba el advenimiento del buen gobierno. En Japón, las pinturas de aves fénix que descansaban sobre árboles de peonías eran una especialidad de los artistas de la escuela Kano, y sus diseños también se adaptaron al arte textil.

 

Entre las piezas de arte contemporáneo que coexistían con la exposición estaba este magnífico biombo de Hiroshi Senju, un artista nacido en 1958 titulada Trono del Dios del Agua (Suijingū).. Las pinturas en cascada de Hiroshi Senju, casi abstractas pero que aún crean la impresión de agua en movimiento, se han convertido en sus piezas distintivas. Cada una es una evocación única de un encuentro con la naturaleza. El artista se ve a sí mismo trabajando en la tradición de los pintores de Nihonga que, a partir de fines del siglo XIX, utilizaron pigmentos, materiales y formatos asociados con la pintura tradicional japonesa para crear efectos modernos.

 

Fukami Sueharu , nacido en 1947, cerámica

Entre las piezas de cerámica contemporánea que perteecían a los coleccionistas y que éstos han pedido que se exponga conjutamente, destacaré tres. Esta obra de Sueharu Fukami (nacido en 1947) que se especializa en estas piezas de cerámica con un método único de forzar la arcilla a alta presión en moldes especialmente hechos en las que se esfuerza por no dejar ninguna indicación de la creación humana. Un poco casi como piezas de Isamu Noguchi o de Brancusi, son de una belleza excepcional que completaba perfectamente la exposición.

 

Upright (Kitsu) Fukami Sueharu (Japanese, born 1947)

 

Del mismo autor, esta impresionante pieza en forma de torre de más de metro y medio de altura, que de nuevo evoca a Brancusi y que se titulaba Arriba (Kitsu). Pertenece a la última serie del artista, Upright (Kitsu), que comenzó a producir en 2012. Una característica especial del trabajo de Fukami es la combinación distintiva del clásico esmalte azul claro (japonés: seihakuji) y la tecnología innovadora y moderna. Desde 1980, Fukami ha estado utilizando una técnica exclusiva de colada por deslizamiento a alta presión para evitar deformaciones. La porcelana se vierte en un molde de yeso con aire presurizado para garantizar que la arcilla en toda la pieza esté pareja. El distintivo esmalte recuerda los esmaltes luminiscentes de los vasos celadon de la dinastía Song. Las cualidades reflectantes de las superficies lisas y suaves de sus obras forman parte de la estética, que se basa en la interacción de la luz y la sombra.

 

GEnesis. Miyashita Zenji (Japanese, 1939–2012)

Y la última esta pieza titulada Génesis del ceramista Miyashita Zenji ( 1939–2012). A principios de la década de 1980, Miyashita Zenji había desarrollado su estilo característico, que consistía en aplicar capas finas de arcilla tintada con sutiles gradaciones en los matices del color. Su obra de madurez es una encarnación moderna de un estilo clásico de Kioto asociado con las túnicas cortesanas de varias capas o los papeles decorados hechos para escribir poesía durante el período Heian (794-1185).

 

Mynah Birds Artista no identificado japonés. Principios siglo XVII

Y para terminar este biombo de autor desconocido de principios del s. XVII. Una miríada de pájaros mainá sobre el oro y el azul de la costa quedan detenidos en un momento preciso del tiempo, algunos volando, otros en el suelo. Aunque no son originarios de Japón, dentro de la tradición literaria de Asia oriental, los pájaros mainás sirven como emblemas de honestidad, de pensamiento independiente e incluso de resistencia a la autoridad injusta. Asi que con esta protesta política, me despido, esperando que os haya gustado.

Greer Lankton y sus muñecas enigmáticas

 

Greer Lankton por Peter Hujar

Greer Lankton y sus muñecas enigmáticas

 

Todos los años, en el día de su cumpleaños, el marido de Greer Lankton, el diseñador Paul Monroe confiesa encontrar enigmáticamente una de las muñecas perdidas desde hace muchos años de su ex-mujer . Es todo un misterio, teniendo en cuenta que la artista murió hace más de 20 años. “Esto me ha estado sucediendo durante los últimos cinco o seis años. Me paso la vida buscando pero entonces voy y lo encuentro precisamente en ese día en concreto. Estoy convencido, sin lugar a dudas, de que es obra suya “, dice Paul Monroe que, a pesar de su divorcio, ha dedicado los últimos doce años a reivindicar su memoria y a construir el GLAM, el Greer Lankton Archive Museum, reuniendo las piezas perdidas en los más variopintos lugares e intentando obtener para su obra la tanto tiempo postergada atención que esta artista merecería por sus insólitas muñecas, tan minuciosa y laboriosamente creadas.

Greer Lankton y PaulMonroe

Greer Lankton, que nació en Michigan en 1958 como Greg, el hijo de un pastor presbiteriano, no tendría, como muchos transexuales, una infancia sencilla, siendo objeto de acoso escolar por su femineidad. Ya con diez años, aislada de los otros niños, comenzó a hacer sus primeras muñecas utilizando flores sobre todo. Esta afición artística le llevó a estudiar arte primero en el Art Institute de Chicago y después en el Instituto Pratt de Nueva York donde continuó con sus muñecas.

 

 

Foto Peter Hujar

A los 21 años llevó a cabo una difícil transición de sexo, una cirugía de reasignación de género, sería el término políticamente correcto, aunque Greer siempre se refirió a ella como “la operación“. De hecho hizo muchos dibujos y muñecos sobre el tema de “la operación” que dejan en claro que la cosa no fue, como es presumible, en absoluto fácil. El hecho de que sus propios padres sufragaran el cambio de género con los fondos de la congregación añadió un profundo sentimiento de agradecimiento obviamente, pero también de culpa.

Untitled 1981- Greer Lankton from the OPERATION Series

Lia Gaitano, quien organizó la primera retrospectiva seria de su obra desde su muerte en 1996 en la Galería Participant Inc. del Lower East Side de Nueva York llamada , en 2014, nos cuenta:

Ella hizo la transición cuando era aún una estudiante en Pratt, donde ya hacía estas increíbles muñecas. Están meticulosamente pintadas, con los ojos de cristal. Las de tela están articuladas y son flexibles, para que puedan adoptar distintas posturas. Alguien me dijo que construyó sus esqueletos usando paraguas rotos, lo que , aunque me encanta, no me parece que sea del todo cierto. A veces intento imaginar lo que sería hacer visitas de estudio en un programa de la MFA y ver trabajos como los de Greer, como una muñeca de tamaño natural de un hermafrodita dando a luz, por ejemplo. Quiero decir, que lo que hacía no se parecía a nada en absoluto. Tenemos algunos de sus trabajos estudiantiles en la exposición, e incluso algunas cosas de su niñez, incluyendo una marioneta que hizo con su padre cuando apenas tenía siete años.

Esta exposición hace apenas cuatro años tuvo tal resonancia que ha vuelto a traer la figura de Lankton al centro de atención de los canales artísticos. Incluido el fotógrafo Wolfgang Tillmans que se llevó la exposición a su galería berlinesa Between Bridges, la primavera siguiente. De hecho, gran parte de las fotos de este post son de este fotógrafo alemán, un admirador del trabajo de Greer.

 

 

Después de la escuela de arte, Greer vivió en el loft de Nan Goldin durante un tiempo, y a mucha gente puede sonarle su cara precisamente por el trabajo de Goldin.

Greer Lankton & Nan Goldin 1985

Peter Hujar también tomó unas preciosas fotografías de Greer y a veces colaboró ​​con David Wojnarowicz , por lo que Greer colaboró con algunos de los artistas más emblemáticos de  aquella escena artística del East Village a la que vengo dedicando bastantes entradas últimamente.

Peter-Hujar-Greer-Lankton-in-Bed-1983.-Courtesy-of-the-Peter-Hujar-Archive.-Special-thanks-to-Paul-Monroe-and-Lia-Gangitano-727×1024

La operación, como ella la llamaba, debió ser algo muy doloroso para ella, puesto que, cuando aún vivía con Nan Goldin en el loft del Bowery, cayó en una profunda depresión que le llevó a un intento de suicidio. Las numerosas fotografías que Goldin hizo de ella durante esa época ayudaron a cimentar sus dos carreras y proporcionaron algunas de las imágenes más turbadoras de ese momento tan particular, imágenes llenas de aislamiento, deseo y autoengaño.

Greer and Robert on the bed, NYC 1982 Nan Goldin born 1953 Purchased 1997 http://www.tate.org.uk/art/work/P78044

Cuando se recuperó se mudó a una casa más soleada de la East 4th St. En 1981 participó en la exposición seminal New York/New Wave en la Galería PS1 de Long Island comisariada por Diego Cortez que reunió a una coalición de poetas punk como Kathy Acker, músicos como David Byrne, John Lurie o Brian Eno, jóvenes pintores o grafiteros como Dondi, Lady Pink o Keith Haring, fotográfos como Robert Mapplethorpe, Larry Clark o David Armstrong, artistas como Kiki Smith, Jean Michel Basquiat con sus antepasados ​​más radicales como Ray Johnson, Lawrence Weiner, William Burroughs o Andy Warhol.

Exhibition View, New York/New Wave, PS1, 1981

Nueva York daba así arranque a los ochenta como una fiesta casi ininterrumpida donde el trabajo artístico en continuo progreso presentaba no solo a los mejores artistas jóvenes, sino también películas radicales, videoarte, performances y actuaciones de música en vivo. Entonces en Nueva York se reunían todos los mundos, lo selecto y elitista con lo underground y chabacano, lo teórico e intelectual con lo primario y lo impulsivo, los vándalos más punk con los interioristas más finos…

1989 Paul Monroe + Iggy Pop: photo Greer Lankton

Después hizo alguna exposición en la galería de Dean Savard, Civilian Warfare. En ese momento hacía unas aterradoras muñequitas quemadas encerradas en jaulas de alambre diminutas, esculturas de penes erectos, moldes de ombligos y una serie de horribles muñecos trolls inspirados en los típicos muñecos daneses. También se hizo y usó un traje de cuerpo entero de tamaño natural con el que se tomó algunas fotografías, tal vez como respuesta al ablandamiento femenino de su otrora tonificado cuerpo masculino.

Repleta de sus fanáticos admiradores, la inauguración de la exposición fue un gran éxito, y es recordada como una de los hitos culminantes de aquel East VillageGreer brillaba siendo el centro de atención; tenía verdadero atractivo de estrella. La muestra presentaba sus elaboradas esculturas de tela de monstruos de feria y un hermafrodita del tamaño de un niño que daba a luz a gemelos. Otro trabajo, uno de sus más significativos y que iría cambiando con el tiempo, era su alter ego, una figura demacrada, casi de tamaño natural, titulada Sissy Boy.

 

Con una estatura de 1,70 cm, rubia, delgadísima, era una de esas personas alegres a la que sus amigos les encantaba contarle chistes sólo para oírla chillar de alegría o reír tan contagiosamente hasta que se atragantaba. En su apogeo en el East Village de los 80, Greer era etéreamente bonita y con una inclinación por los vestidos de campana, las medias de colores y los zapatitos Mary Jane “Ella tenía ese tipo de energía de Edie Sedgwick. Todos querían estar cerca de ella “, dice Paul Monroe, su marido.

Greer Lankton 1985 Palm Beach- photo Paul Monroe

Precisamente fue en aquella exposición donde se conocieron. Greer no había tenido mucha suerte con los hombres que la habían abandonado cuando contaba su secreto. Paul, un bisexual desprejuiciado que amaba como ella la estética glam y tenía, como ella, un trastorno de desorden alimenticio de tipo anoréxico, cayó rendido a sus pies.

out take from photo shoot with Nan Goldin 1987 | PAUL MONROE GREER LANKTON

Rápidamente se hicieron inseparables, ella se mudó a su apartamento y comenzó a trabajar en la tienda que les haría famosos en toda la ciudad, Einsteins. En su siguiente exposición presentó varias muñecas que ya eran retratos de celebrities, incluyendo una de ella y Paul en la cama (al estilo de John Lenon y Yoko Ono).

Greer Lankton & Paul Monroe 1985 Photo by Nan Goldin

 

Greer Lankton & Paul Monroe

Greer y Paul se casaron en 1987. Teri Toye, una de las primeras top model transgénero, era la dama de honor, Nan Goldin tomó las fotos de la boda, y el padre de Greer ofició la ceremonia.

 

 

Greer con Peter Hujar en su boda

La pareja con la madrina Teri Toye

Desde el escaparate siempre cambiante de Einstein’s, ya fuera vestidas con exquisto gusto o cutres hasta decir basta, sus muñecas, escuálidas u obesas, inspiradas en las drag queens, o en los ídolos del papel couché o en artistas contraculturales, o hermafroditas o incluso de ella misma- sus muñecas se hicieron famosas en la ciudad.

from 1987 Vogue ( Japan ) Greer Lankton + Paul Monroe in Einsteins showing off

Einsteins Christmas window Greer Lankton & Paul Monroe

 

Por la boutique de East 7th Street dirigida por los dos, pasaban clientes como Andy Warhol o Diana Vreeland. (Una de las obras más conocidas de Lankton es una muñeca de tamaño natural de la legendaria editora del Vogue, encargada para un escaparate de Barneys.)

Greer Lankton, Diana Vreeland (circa 1989)

 

Alejadas de los imperativos estándares de belleza de la época, sus muñecas eran habitantes marginales como la propia Lankton y ella siempre estaba transformándolos. En una entrevista de 1985, Greer le dijo a Dylan Jones: “Oh, me encanta Barbie, pero creo que se ha puesto fatal … Se ha vuelto superpija“.

La drag queen Ethyl Eichelberger, 1986 (Photo by Greer Lankton)

 

Marilyn Monroe by Greer Lankton, 1988

 

Greer Lankton, Jackie Kennedy (1985)

 

Jesus:Mary sculpture- Greer Lankton 1988

Peggy-Feathers

 

Recreando Pink Flamingos

 

Greer Lankton- Divine and Pinkie

Divine

Edie-Sedgwick-1981

 

kroll.tif 13

Pero los tiempos empezaron a cambiar. Llegó la epidemia del SIDA y muchos de sus amigos enfermaron y comenzaron a morir inapelablemente . Las políticas de Ronald Reagan trajeron toda una oleada de conservadurismo y la ciudad comenzó a cambiar de manera inexorable. Una profunda y pesimista decadencia embargó la escena neoyorquina. Paul y ella tampoco fueron felices. Ambos tuvieron problemas serios con las drogas, descuidaron la tienda, sus carreras decayeron y acabaron divorciándose. Greer pasó sus años más oscuros.

Sissy Prince St Station

Aún así, tuvo una inesperada vuelta al centro de atención al ser incluida en la Bienal del Withney de 1995 y posteriormente en la de Venecia. Fue así como llegó el encargo de  el curador de Mattress Factory, Michael Olijnyk que fue a visitarla a su apartamento de Chicago y se quedó estupefacto con lo que encontró allí.

Tanto le impresionó que le sugirió a Greer hacer una instalación que replicase aquel caos y así con todas sus cajas a cuestas Greer se traslado a Pittsburgh para hacer el montaje. Apenas pesaba 45 kilos y seguía siendo adicta a las drogas, sin embargo asombró a los comisarios por su energía creativa y su ética de trabajo.

 

Por aquella misma época, el Whitney dedicó una exposición al trabajo de Nan Goldin y ésta escogió como póster de la exposición una fotografía de Greer que podía verse por toda partes de la ciudad. Fue su canto de cisne. En la instalación de la Mattress Factory, de titulo It’s all about me,… not you”, llamaba sobre todo la atención, entre todo el caos, una muñeca de tamaño natural metida en la cama, rodeada por decenas de botes de pastillas. Greer Lankton murió de sobredosis el 18 de noviembre apenas un mes después de terminar la instalación y cuando aún su rostro estaba en todas las esquinas de Nueva York. Tenía tan sólo 39 años.

En el funeral sus afligidos padres pusieron una vieja foto familiar que mostraba a una madre y un padre, un hermano y una hermana de clase media, todos de pie en la playa con pantalones cortos de color caqui, camisetas y zapatos sencillos. El aire levantaba sus flequillos y sus caras bronceadas sonreían a la cámara. Posando al lado de este grupo de excursionistas felices estaba el niño más pequeño. Bonita, pálida y delgada como una modelo, con el pelo rubio prolijamente peinado, llevaba un impresionante atuendo negro de Chanel con joyas, zapatos de tacón y carmín rojo en los labios. Así era Greer Lankton.

 

Like Life: La Escultura, el Color, y el Cuerpo,” (2ª parte de la exposición del Met Breuer de NY)

Like Life: La Escultura, el Color, y el Cuerpo,” (2ª parte de la exposición del Met Breuer de NY)

 

Esta segunda parte de la exposición sigue cumpliendo con las mismas premisas que habíamos citado en la entrada anterior que podéis ver pinchando aquí. A saber: una escultura que intenta difuminar los límites entre lo real y lo representado; una estimulante mezcla de obras de diferentes épocas, técnicas, medios y estilos; y una consideración ampliada de las fuentes de lo artístico. Es, de hecho en este segundo piso de la exposición donde quizás mejor se puede ver esa atrevida mezcolanza que sólo permiten los fondos de un museo como el Metropolitan, como por ejemplo con una llamativa obra que directamente proviene de los museos de cera, concretamente del museo de Madame Tussaud, u otras obras que evocan ese tipo de exposiciones comerciales de cadáveres desollados y plastificados, a menudo en poses de acción, que han viajado por el mundo en los últimos años. Aunque, en realidad, cuando uno contempla las obras de artistas como Ron Mueck, Duane Hanson, John de Andrea o el sobrecogedor autorretrato de Paul McCarthy, constata la dificultad de establecer con claridad cuáles  son y cómo operan los límites del arte. ¿O es que el museo es un atolladero? Vivimos en una época en la que el arte, que, como señala Oriol Capdevilla, otrora se proclamó autónomo (el arte por el arte), ha procedido después, a deshacerse en la inflación discursiva de el arte es lo que se dice que es arte. De lo que se trata, en el fondo en la opción escogida por los comisarios, y a mí me parece un acierto, es de desencadenar un efecto diferencial sobre lo establecido.

Y no hay mejor ejemplo que las dos obras yuxtapuestas con las que comienza la exposición de este segundo piso.

 

 

Una es la archiconocida La Petite Danseuse de quatorze ans de Edgard Degas, una escultura creada en 1881 de una joven estudiante de danza llamada Marie van Goethem, hecha originalmente en cera y que sólo se vació en bronce en 1922, cinco años después de la muerte del artista, por decisión de sus herederos. El tutú y la cinta del pelo son de tela y, de hecho, varían mucho entre las distintas copias que pululan por los distintos museos del mundo. La obra que se le yuxtapone es de Yinka Shonibare y de titula Girl Ballerina de 2007.

Yinka Shonibare Girl Ballerina 2007.

Yinka Shonibare es un artista anglonigeriano que reside en Londres ( y que tiene una incapacidad física que le mantiene la mitad del cuerpo paralizado) cuyo trabajo explora las identidades culturales, el  colonialismo y el post-colonialismo en el  contexto de la globalización. Una de sus marcas de estilo es le tejido de batik que, aunque original de Indonesia, se extendió por toda África a resultas de la influencia de los colonizadores holandeses. Aquí replica la conocida bailarina de Degas pero vestida con tejido de batik y a la que le ha quitado la cabeza y sin embargo le ha añadido una pistola de arcabuz que era típicamente usada en los duelos entre caballeros.

Bien entramos ahora en una sala bastante llamativa, con cierto aire de morgue, porque todas las esculturas son cuerpos recostados.

 

Toda la sala es sobrecogedora. La primera obra, que no se ve en la fotografía puesto que esta justo en la pared desde donde la tomé, es de Ron Mueck con el título Old woman in bed de 2000-02. Como si estuviésemos en un viaje de Gulliver, la escultura es de un tamaño aproximado a la mitad, o aún menos, del natural por lo que su realismo resulta aún más conmovedor. Como en otras obras del australiano Mueck todo parece real y familiar pero a una escala equivocada. Los ojos húmedos, las venas justo debajo de la piel, y las mejillas con un ligero rubor acentúan junto con el pelo y la ropa de cama reales, la sensación de realidad. Mueck usa expresiones sutilmente exageradas lo que, unido a su pequeña escala, aumenta el impacto emocional.

Ron Mueck. Old woman in bed. 2000-02

Tras ésta, otra obra espeluznante. Se trata de una de las llamadas Venus anatómicas que se fabricaron en el siglo XVIII en nombre de la ciencia. Como, en aquella época, no era posible preservar los cadáveres por mucho tiempo Felice Fontana, físico, toxicólogo y estudioso de la anatomía, le pidió a Leopoldo,  gran duque de Toscana i hijo de la ilustrada emperatriz austríaca Maria Teresa, si podía ofrecerle apoyo financiero para abrir un taller para crear modelos de cera destinadas al estudio médico. Fruto de esta colaboración nació un taller se convirtió más tarde en La Specola, el Museo de Historia Natural que exhibió varios de los trabajos de Clemente Susini, uno de los principales escultores en cera, y que se hizo muy famoso en la época. Os pongo una fotografía de internet para que veáis la escultura cerrada y abierta.

 

 

Fontana workshop Anatomical venus.(Italian, 1754–1805)

Justo a su lado y muy apropiadamente traída está el autorretrato de Paul McCarthy titulado Horizontal, un vaciado real del propio artista. La silicona muestra cada arruga, cada vello y cada pliegue, el color revela cada detalle de la piel, el cabello es real delpropio artista por lo que presenta todos los indicios de la vida, sin dejar de ser una forma vacía,  un aterrador avatar del provocador artista californiano.

 

Paul McCarthy Horizontal 2012 Platinum silicone, fiberglass, aluminum, stainless steel, natural hair

Y justo detrás el extraordinario Cristo yacente de Gregorio Fernández, obra maestra sin lugar a dudas de nuestra escultura barroca en préstamo para la exposición del Museo de El Prado, realizado para la Casa Profesa de los jesuitas de Madrid (posteriormente San Felipe Neri). Esta pieza, a pesar de su importancia o acaso por eso mismo, ha ido dando tumbos por todas partes desde su destino inicial hacia el desaparecido Museo de la Trinidad, residencia temporal sustituida en 1860 por la de la iglesia de Atocha, cuyo derribo en 1903 obligó a un nuevo traslado al Buen Suceso y desde allí, en 1922, al Prado hasta llegar a su destino definitivo en el Museo Nacional de Escultura cuando éste fue creado por la República en 1933. En esta pieza que, durante años, tuvieron cubierta por una sábana porque la desnudez de Cristo no se podía mostrar, según la página web del museo del Prado

la serenidad que muestra el cuerpo de Cristo es un verdadero trasunto de la muerte como ausencia de vida, provocando una sensación de realidad traducida en la forma de mostrar un cadáver frío, inerte e inmóvil.

 

Gregorio fernández Cristo yacente,1625-30 Madera. Museo Nacional del Prado, Depositado MNColegio de San Gregorio, Valladolid

Una delicia contemplarlo tan de cerca y poder ver en él el pequeño receptáculo abierto en la zona de la herida del pecho para colocar en él la hostia consagrada, y convertir así la escultura en un sagrario. Hay una extraordinaria elegancia en la colocación, con el cuerpo describiendo casi una ese abierta, la cabeza vuelta hacia el que mira y la pierna izquierda elevada para descansar sobre la derecha. Bellísimo.

Frente a él un ataúd abierto con un John F. Kennedy muerto del artista italiano Maurizio Cattelan, que en 2012, en pleno apogeo de su fama, decidió abandonar la práctica artística. La pieza de 2003 paradójicamente se titula Now y pretende algo muy acorde con esta era Trump, reflejar el estado de desilusión de la actual sociedad americana.

Maurizio Cattelan Now, 2004

Luego viene una de las obras más llamativas de la exposición proviniente de la colección del museo londinense de Madame Tussaud. Se trata de la Sleeping Beauty basada en la amante de Louis XV Madame du Barry y que fue una de la primeras obras del escultor Philippe Curtius. Lo extraordinario es que está bellísima pieza respira, Aunque el mecanismo de relojería por el que respiraba se ha cambiado ahora por uno eléctrico. Reclinada, como si estuviese desmayada, con su cuello expuesto y su pecho semi descubierto, es evidentemente el morboso producto de una imaginación masculina, casi un fetiche sin disimular: la más famosa amante del reino, respirando pero inconsciente, expuesta a la imaginación masculina.

 

Philippe Curtius’ Breathing Sleeping Beauty, Madame Tussauds, London-

Podéis ver aquí un vídeo de cómo esta extraordinaria escultura movía el pecho  y llenaba, con el  sutil murmullo de su mecanismo, toda la sala con un rumor extraño.

Para acabar esta macabra sala, terminamos con una maravillosa obra recién adquirida por el Metropolitan, en 2016, de Luisa Roldán, la Roldana que muestra bien a las claras el creciente y elevado aprecio que nuestra escultura barroca despierta en las colecciones de los museos más señeros. El mismo Metropolitan había adquirido un poco antes también una pieza de Pedro de Mena que veremos posteriormente.

Esta magnífica y suntuosa escultura en barro cocido y policromado que representa El entierro de Cristo, mide 66 cm. de ancho y 49,5 cm de alto, por lo que está lejos del tamaño natural del resto de piezas de la sala aunque, sin embargo, es enorme para ser de barro. Obra extraordinaria se incluye, sin duda, en la etapa madrileña de Luisa Roldán, establecida en la corte como primera mujer escultora de cámara ya en tiempos de Carlos II, y que tuvo numerosas dificultades económicas, al comienzo del reinado del primer rey de la nueva dinastía de los Borbones, Felipe V. Precisamente esta obra, que fechan hacia 1701, pudiera tratarse de una obra con la que la escultora sevillana tratase de llamar la atención del nuevo monarca. Maravillosa la Magdalena y maravilloso el Cristo que  invitaba a compararlo con el vecino de Gregorio Fernández. Mucho más teatral esta pieza con esos dos portadores de la lápida que dan el contrapunto vertical a la pieza.

Luisa Roldán.La Roldana. Santo Entierro. 1701

Fantástico también este San Sebastián de la escuela genovesa, del escultor  Anton Maria Maragliano, fechado en 1726, es decir ya en el siglo XVIII, un autor que en Génova y desde su iglesia de San Remo, renueva en clave barroca y casi ya pre-rococó el arte ede la escultura policromada. Magnífica ocasión para ver esta escultura, encargada en 1700 por la Confraternita dei Bianchi di Rapallo donde aún se conserva después da más de tres siglos,  pues ha sido especialmente restaurada para esta exposición a expensas del Metropolitan.

St Sebastian by Anton Maria Maragliano, 1726

En la siguiente semana, vemos otro más de esos parangones que se realizan a lo largo de la muestra, al yuxtaponer el Crucifijo Nellingen del temprano  y prerreformista siglo XV alemán, con varias piezas en terracotta del italiano Lucio Fontana de mediados del siglo XX, maravillosas, por cierto.

Hechas entre 1948 y 1961, y fruto de largos años de trabajo obsesivo, se puede decir sin duda que ningún artista del siglo XX ha trabajado tanto sobre este tema como Fontana, lo que para mí ha sido una sorpresa ya que conocía de él una obra totalmente diferente.

Lucio Fontana Crucifix (1955)

En esta sala, hay otra que está muy impactante y contemporánea. Se trata de esta Pietá de 2008 de una escultora belga llamada Berlinde de Bruyckere  cuya obra, por lo que he visto, trata de cuerpos que, aunque incompletos y desmembrados, forman nuevas y sorprendentes unidades.

 

Berlinde de Bruyckere Piëta 2008

 

Luego viene la pieza Ecce Homo de Pedro de Mena a la que hacía referencia anteriormente, que junto a una Dolorosa, fueron adquiridas por el museo metropolitano en 2013  a la galería española Coll & Cortés. Estos bustos hiperrealistas  (de 63 cm y 64 cm de alto respectivamente), realizados hacia 1670-1680 en madera polícroma son una muestra más del muy reciente interés por la escultura barroca española, sobre todo a partir de la exposición Lo sagrado hecho real organizada por la National Gallery de Londres en 2009-2010.

Pedro de Mena, “Ecce Homo” (1674-85)

Luego venía esta impactante pieza de un tal Master IPS de Alemania, o acaso Austria, dela que lamento no haber tomado más notas, porque no he conseguido averiguar más, pero no podía dejar de ponerla. La obra, al decir de la cartela, venía a ser una ilustración de la Transustanciación en un momento en que la Reforma ponía en duda ese dogma de la Iglesia Católica. Los huecos que aparecen así en el Cristo se corresponderían con los trozos del cuerpo de Cristo que él nos da de comer  en la Eucaristía transformando su carne en alimento de la vida eterna.

Master IPS

Entramos  así en las últimas dos salas donde vamos a ver obras más contemporáneas y quizás donde se abandona un poco, aunque nunca del todo, ese hiperrealismo que hemos venido viendo hasta ahora. Comenzamos por esta pieza sin título de la neoyorquina Kiki Smith  de 1992.

 

>Kiki Smith Untitled 1992

Esta que sigue es una obra que no recuerdo bien dónde estaba ubicada, pero sí que era un retrato hecho a escala 1:1 de Raj Kissen Mitter, de alrededor de 1840,que proviene del Peabody Essex Museum. Se trata de un empresario baniano de la zona de Calcuta que lo mandó como regalo a sus clientes norteamericanos. No es el único caso, existen otros como el Rajinder Dutt y que al parecer no eran del todo extraños a los artesanos indios del estilo Krishnanagar y para los que las Ferias mundiales del siglo XIX tanto de Europa como de América crearon una auténtica demanda hasta el punto de que se considera que estos escultores fueron los instigadores de la transformación hacia el modernismo de la práctica escultórica del sudeste asiático.

Attributed-to-Sri-Ram-Pal-Indian-flourished-mid-19th-century-22Raj-Kissen-Mitter22-circa-1840

Este es una obra de la interesantísima escultora, ya fallecida, Greer Lankton con el título Rachel (1985), hecha en  papel mâché, y destinada a ser maniquí en un escaparate neoyorquino.  Greer Lankton es una artista estadounidense conocida sobre todo por crear muñecas reales, a veces en papel, otras cosidas, que a menudo representaban amigos y celebridades y que se mostraban en elaborados escenarios teatrales. Conocida de David Wojnarowicz y Nan Goldin, fue, como éstos, una figura clave en la escena artística de East Village de la década de 1980 en Nueva YorkNan Goldin dijo de su trabajo: “Greer fue una de las pioneras que desdibujó la línea entre el arte popular y las bellas artes “. Aquí represnta a Rachel Rosenthal, una artista interdisciplinaria y de performance,  y activista de los derechos de los animales. Esta escultura es, junto con el Hércules de van Tetrode, la otra mitad del cartel anunciador de la exposición.

Rachel, Greer Lankton (1985), Papier-mâché,

A su lado este San Pablo ermitaño de Juan Alonso Villabrille y Ron, un escultor barroco español de fines del XVII y principios del S. XVIII , de Asturias  y tempranamente establecido en Madrid. De Juan Alonso Villabrille y Ron únicamente se conoce firmada con ese nombre y fechada en 1707 una Cabeza cortada de San Pablo en el Museo Nacional de Escultura , en madera policromada. En esta pieza atribuida que se conserva en el Meadows Museum de Dallas, Villabrille modela al santo con increíble verismo anatómico que resalta su edad avanzada, en  terracota y siguiendo el modelo de la Magdalena penitente que Pedro de Mena realizara en 1664 de la que toma la indumentaria de palma trenzada y el alarde naturalista como exaltación de la ascética propugnada por la Contrarreforma.

Juan Alonso Villabrille y Ron (c. 1663-1732), Saint Paul anchorite, c. 1715 Terracotta Dallas, Meadows Museum

Frente a ellos, esta obra, que es la que más recordaba a esas exposiciones que pululan por el mundo de cuerpos reales embalsamados en posturas anatómicas, que representa a un cavador, L’Écorché (Despellejado) de Alphonse Lami  de 1857-58. Alphonse Lami, nieto ilegítimo del príncipe Francesco Borghese, primer escudero de Napoleón, fue un escultor francés, aventurero, egiptólogo y expedicionario a México también, del siglo XIX. Esta pieza se conserva en  La Specola,  el Museo de Historia Natural fundado entre 1780 y 1789 en el Palazzo Torrigiani de Florencia por el duque de Toscana, de donde también provenía la Venus Anatómica.

The Digger (L’Écorché) de Alphonse Lami (1857-58)

Del omnipresente y para mi sobrevalorado Damien Hirst está esta pequeña pieza titulada Virgin (Exposed) de 2005, de los fondos del propio Met, del que dice en su web:

Virgin (Exposed) vuelve a imaginar provocativamente La Bailarina de Catorce Años de Edgar Degas como un espécimen preñado, mientras que su título hace referencia a la Virgen María y la Inmaculada Concepción. Sus llamativos colores recuerdan los modelos anatómicos y las ilustraciones que se encuentran en las oficinas de los médicos. Parcialmente desollado y seccionado transversalmente, el trabajo también evoca figuras históricas anatómicas femeninas cuyos abdómenes se pueden abrir.

Forma parte de toda una serie de obras de este mismo estilo “anatómico forense” y tiene una réplica gigantesca realizada en bronce en  el exterior del edificio Lever House, de New York.

Damien Hirst. Virgin (Exposed) 2005

De mi admirado Paul Thek, un artista que aún necesita mayor reivindicación y al que conocí en una impresionante exposición en la Fundación Tapies de Barcelona hace ya la friolera de 22 años,  hay una obrita de su serie Relicarios tecnológicos de finales de los sesenta (ya quisiera Damien Hirst) y que eran una reinterpretación de esos relicarios católicos de las iglesias para los que Thek creó cajas de plexiglas con replicas naturalísticas realizadas en cera de trozos de carne o partes del cuerpo. Thek dijo de ellas:

“Dentro de estas cajas brillantes y ostentosas. . .de fórmica, de vidrio y de plástico, hay algo muy desagradable, muy atemorizador y absolutamente real. . .el asunto más candente conocido por el hombre: el cuerpo humano “.

Para Paul Thek, pareja durante años de Peter Hujar, esta serie era una respuesta a la carnicería de la Guerra de Vietnam y una expresión del temor de que la tecnología científica que alimentó la guerra suprimiera el espíritu humano. Y es cierto que al ver esta en concreto, en seguida pensé en aquel brazo de la película Terminator.

Paul Thek Untitled (from the series ‘Technological Reliquaries’), ca 1966-67. Acrylic paint, hair and collage on plaster in Plexiglas vitrine

Y no podía faltar Robert Gober, uno de los artistas que más ha trabajado con trozos del cuerpo humano y, al que no hace mucho, en 2014, el MoMA dedicó una gran retrospectiva en la ciudad. Esta obra titulada Untitled (Torso). Body Politics es de 1992. Como siempre en su obra evocando la idea de fragmento y con el aire siniestro que le caracteriza, tirado por el suelo y doblado por su propio peso.

ROBERT GOBER Untitled(torso) Body Politics, 1990

Muy interesante esta obra del joven,- bueno, tiene mi misma edad-, escultor alemán, radicado en Brooklyn, Oliver Herring, titulada Patrick (2004). Herring que comenzó siendo pintor, y fue después  fundamentalmente artista de performance,  también realiza estas  Styrofoam Photosculptures. Para ello, comienza con una base de poliestireno y pega miles de fotografías del propio modelo, cortadas con una delicadeza sorprendente, y después adheridas a la base. Para este retrato de Patrick usó la postura de El pensador de Rodin.

Oliver Herring, Patrick (2004)

Instalados, como veis desde hace rato, en el arte más contemporáneo, en esta sala hay muchas obras que abandonan por completo ese hiperrealismo que caracterizaba el resto de la exposición. Como ejemplo las tres próximas obras, curiosamente todas obras de mujeres escultoras. La primera está de Dorothea Tanning de 1970, titulada Emma. Dorothea Tanning, eclipsada un poco a la sombra de su marido, el proteico Max Ernst, es no sólo una interesante escultora sino también poeta y pintora que le sobrevivió casi 35 años, muriendo a la sorprendente edad de 101 años y justo después de haber publicado su segundo libro de poemas, Coming to That  (Graywolf Press, 2011).  Emma pertenece a grupo de esculturas blandas realizadas por Tanning a fines de los sesenta que evocan el cuerpo femenino. Aquí la tela rosa, las formas enfáticas e incluso escandalosamente redondeadas,  y las extrusiones de las extremidades que, al doblarse sobre sí mismas, ayudan a equilibrar la escultura horizontal, se combinan para crea este ‘desnudo’ metamórfico de una mujer embarazada.

 

Dorothea Tanning. Emma. 1970

Muy bien emparejada con la escultura anterior, esta pieza de mi admiradísima Louise Bourgeois titulada Three Horizontals de 1998. Estas esculturas hechas de tela fueron las obras que siguieron a sus famosas jaulas o células.: cuerpos a la  Bourgeois. muchos heridos, mutilados, suspendidos. En estos Three Horizontals (1998), montados uno encima del otro, el cuerpo parece irse condensándose, reconcentrando, como si fueran versiones más esenciales de una misma persona, a la vez que las heridas, por las que el relleno desbordaba y salía hacia el exterior, se van desvaneciendo. Una genia, inigualable.

Louise Bourgeois. three Horizontals. 1998

Homenajeando seguramente esta tendencia, la más joven Sarah Lucas, perteneciente, como su colega Damien Hirst, a la así llamada YBA Generation (Young British Artist) que florecieron en torno al galerista   Charles Saatchi y las exposiciones  Freeze (1988) y Sensation  (1997). La misma Sarah Lucas, que representó a su país en al Bienal de Venecia de 2015, reconoce la influencia de Louise Bourgois en la elaboración de estas piezas, titulada Nud Cycladic, así como las de Barbara Hepworth, Henry Moore y Hans Bellmer. Para realizarlas uso medias de mujer vulgares y corrientes, lo que le da esa textura rara y familiar a estas formas casi alienígenas que transcienden los géneros y expanden los limites de lo que consideramos humano.

 

Sarah Lucas. Nud cycladic 2009

Estrictamente contemporánea de Lucas, Janine Antoni, una artista nacida en Bahamas pero residente en Nueva York, y esta pieza titulada Saddle o Silla de montar, del año 2000, realizada superponiendo a su propio cuerpo la piel de una vaca aún húmeda. La escultura,  casi translúcida ahora, reproduce con fidelidad todo el proceso físico descrito, impresionantes los pies, y, según la propia artista, puede ser interpretada como una demostración de humillación y opresión, pero también como una demostración de la fuerza y el coraje de la mujer.

Janine Antoni, Saddle (2000)

Y aunque nos habíamos ido casi al arte conceptual y abandonado por completo el hiperrealismo que caracterizaba toda la exposición, uno se queda con ganas de que los comisarios hubieran seguido por ahí. Sin embargo volvemos de nuevo a lo más figurativo, no sin cierto fastidio, al menos por mi parte, a pesar de esta hermosa Mujer Sentada de Jean Leon Gerome, del que vimos aquel cuadro de Pygmalion y Galatea.

Jean Leon Gerome (1824-1904) Seated Woman ca. 1895

Más curiosos y fascinantes me resultaron estos toreros de Juan Chaez que, como he descubierto,  forman parte de un nutrido conjunto conservado en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid . El conjunto, según el museo:

…se contaba entre los bienes pertenecientes al Infante Carlos María Isidro, hijo de Carlos IV y hermano de Fernando VII, embargados en 1833 y luego subastados, aunque seguramente su propietario original y comitente fue el propio rey Carlos IV, de quién los heredaría el infante; adquiridos por el duque de Osuna para su conocida residencia madrileña de la Alameda, a finales del XIX pasaron a manos del duque del Infantado hasta su adquisición por el Estado.

En 1999 ingresó en el museo la que se consideraba como la había descrito el erudito Sánchez de Neira hacía ya más de un siglo, “la más original, acabada e inmejorable colección de figuras de talla” de temática taurina, compuesta originalmente de “cinco grupos de a tres toreros en diferentes actitudes, o sea, en tres suertes de matar y dos de varas, con un grupo además de mulillas arrastrando al toro y un alguacil a caballo”. Si bien se desconoce cuántas componían en origen la colección, no debían ser muchas más de las 27 esculturas en madera policromada que han llegado hasta nosotros. De ellas 18 corresponden a personajes de la lidia, de unos 60 cm. de altura, y vestidos con ricos trajes que reproducen al detalle los atuendos toreros de finales del siglo XVIII; las 9 restantes son los animales (4 toros, 3 caballos y 2 mulillas) que participan en las diversas escenas, representados con un sorprendente conocimiento de la anatomía animal y que en el caso de las caballerías están ricamente enjaezados con adornos ejecutados al gusto de la época.
Este conjunto sin parangón en el panorama escultórico español, que responde a la corriente costumbrista desarrollada en el arte hispano a finales del siglo XVIII e inicios del XIX a cuya cabeza se sitúa Goya, es además, un documento histórico inigualable.

Podéis  verlo entero pinchando aquí 

Juan Chaez. Toreros.1776=1800 (Finales del siglo XVIII)

En esta misma onda, esta muñeca anónima que se solía utilizar para mostrar las nuevas modas venidas de Europa en los escaparates de finales del siglo XVIII.. El antiguo propietario la había mimado tanto que se exponía junto a su caja, forrada con un papel de loros que timidamente se intuye a la izquierda de la foto.

Frenta a ella esta impresionante obra de Mary Sibande,  titulada ‘Rubber Soul, Monument of Aspiration’.  de 2013. La pieza pertence al Toledo Museun of Art. Según la propia web de ese museo;

[Mi] trabajo aborda las ideas de los opuestos binarios de ‘poder y debilidad’, ‘esfuerzo y la falta de eso’, pero también complicado por las formas de representar este enigma. dice la propia  Sibande

En su trabajo, Mary Sibande investiga cuestiones de raza, clase y poder en la Sudáfrica posterior al Apartheid. Rubber Soul es el último de una serie que representa al personaje semi-autobiográfico de Sibande, Sophie, una criada sudafricana. Sophie suele aparecer como un maniquí negro mate con los ojos cerrados, vestida aparentemente como una doncella y una señora victoriana. La ambigüedad del vestuario es una forma a través de la cual Sibande cuestiona las dicotomías excesivamente simplistas de la sirviente contra la amante y de lo negro contra lo blanco, al mismo tiempo que afirma el poder de la fantasía y la identidad autodidacta.

La tela caqui y los botones de latón del vestido de Sophie están asociados con los trajes característicos de los miembros masculinos de la Iglesia Cristiana Sionista de Sudáfrica, al igual que los zapatos blancos con suela de goma. La acción de saltar de Sophie, era parte de los rituales de alabanza de los fieles varones. Al usar esta ropa y participar en esta actividad prohibida, Sophie está desafiando directa y poderosamente las normas de género.

Mary Sibande, ‘Rubber Soul, Monument of Aspiration’. 2013

Seguimos de nuevo con otro parangón, el formado por las dos siguientes obras, muy cercanas en su forma, pero muy distantes en su contenido. La primera es Sarah en el espejo (1996) uno de los seres diferentes de Juan Muñoz, que no necesita mayor presentación.

Sarah en el espejo. Juan Muñoz 1996

Y el otro es  El experimento  de Elmgreen & Dragset. El danés Michael Elgreen (1961) y la noruega Ingar Dragset (1968) vienen desarrollando su trayectoria artística en colaboración desde que se conocieran en 1995. Aunque sus trabajos iniciales se desarrollaron sobre el formato performance, según la galería Helga de Alvear que los representa, la mayor parte de su obra transita por el lenguaje de la escultura. El desarrollo natural de su trabajo les ha llevado a realizar obras cada vez mayores y más complejas hasta recrear espacios que, a primera vista, pueden parecer reales: En 2009 el dúo diseñó los pabellones de Dinamarca y Noruega de la 53ª Bienal de Venecia convirtiéndolos en las casas de coleccionistas de arte con su aclamada exposición The Collectors, y en 2013 convirtieron las antiguas galerías de textiles del Victoria and Albert Museum en la gran casa de un desilusionado arquitecto con la exposición Tomorrow. La pieza aquí presentada creo que no necesita ninguna explicación pormi parte.

Elmgreen & Dragset, The Experiment, 2012, polyester resin, glass fiber, acrylic

Bueno, y vamos acabando. En la última sala, dedicada a los maniquíes, o así lo parecía, encontramos esta imagen de vestir de San Rocco del escultor, Romano Alberti, conocido como Nero Alberti da Sansepolcro, perteneciente a la  iglesia de San Francesco en San Sepolcro cerca de Arezzo (Toscana), y es del siglo XVI, concretamente de alrededor de 1527, es decir del Renacimiento más canónico lo que se advierte en su elegante contraposto. San Roque era especialmente venerado por ser el protector contra la peste. San Roque, peregrino francés cuya devoción se extendió por toda Europa como protector de epidemias. suele aparecer representado en las artes plásticas vestido de peregrino con bordón, sombrero y capa, herido en una pierna, siendo la más habitual la izquierda, y acompañado de un perro llamado Rouna o un ángel, aunque a veces son representados ambos. Aunque Nero Alberti realizó maniquíes de vestir con los miembros móviles, en este caso se trata de una escultura completa,lo que no era óbice para que se le vistiese con la capa y el sombrero de peregrino para procesionar. El hueco en la peana, sugiere que se debía adicionar el perro también.

Nero Alberti da Sansepolcro.San Roque. Iglesia de San Sepolcro. Umbertide

Aunque ya se la veía al fondo de la anterior fotografía, tenemos aquí la obra titulada Media Muñeca o la Demi Poupée del incalificable Hans Bellmer. Aunque fue un miembro destacado del grupo surrealista en los primeros años 30, continuó dibujando y creando esculturas hasta bien entrados  los setenta  incluyendo esta obra que se terminó en 1971, apenas cuatro años antes de morir y cuando ya era septuagenario. El tema de su arte parece que puede rastrearse hasta su infancia cuando tenía fantasías eróticas con su prima más joven llamada Úrsula. Sus temas clara y evidentemente eróticos eran demasiado incluso para la Francia de la época y solo pudo exponer dentro de las publicaciones experimentales y de los happenings surrealistas.  Sin embargo muchos escritores como  Paul Eluard y notablemente Georges Bataille  (Historia del ojo) le pidieron  ilustraciones para sus libros. Tuvo una relación con la fascinante Unica Zurn, aunque los problemas de salud mental de la artista alemanano ayudaron mucho.

La demie poupée’ tiene solo una pierna, un brazo y un pecho, pero como sus más tempranas muñecas, lleva un enorme lazo detrás de su cabeza calva y un calcetín blanco y zapato de los llamados Mary Jane. Posiblemente el rasgo más bizarro, ahora que se puede usar este adjetivo con este sentido, sea la cabeza con una forma que recuerda un pene o a la hendidura entre las nalgas – Solo la pequeña boca nos da pistas de que es una cabeza humana.

Hans Bellmer. La demi poupée. 1971

Después tenemos un maniquí femenino del más importante y conocido artífice de maniquíes para artistas que fue el francés Paul Huot. En el siglo XIX, los artesanos más sofisticados fabricaban los maniquíes más buscados y apreciados por los artistas, y no sólo artistas, parisinos. Entre los más grandes, sin duda, estaba Paul Huot, cuyas creaciones con crin de caballo, seda, cera y papel maché se construían en torno a “esqueletos” de madera y metal, de modo que las extremidades se movían con la fluidez de un cuerpo real. No es de extrañar que estas muñecas increíblemente reales inspiraran las historias cortas de E.T.A. Hoffmann, que a su vez sirvieron de inspiración a Los cuentos de Hoffmann de Offenbach.

‘Female Mannequin’, by Paul Huot, c1816

Menos sofisticado, al ser solo de madera, pero también articulado, otro maniquí de artista, el del escultor neoclasicista danés Berthel Thorvaldsen.

 

Maniquí del escultor Berthel Thorvaldsen

También había una urna con un busto de cera del holandés Pierre Imans que se describía a sí mismo como “escultor and ceroplástico,” y era propietario de una de las dos compañías francesas más importantes de maniquíes (la otra era  Stockman y acabrían fusionándose en Imans & Stockman hasta hoy en día) en el primer cuarto del siglo XX. Con los ojos esmaltados y pelo humano real, que falta aquí, sus figuras de cera increíblemente realistas. No hace mucho se le vendió un homenaje en la exposición Silent Partners: Artist and Mannequin from Function to Fetish en el Fitzwilliam Museum, en 2015 que fue galardonada como exposición del año y que tel vez algún día cubra aquí retrospectivamente. El otro, de reminiscencias surrealistas, es el Sex-Paralysappeal de Wilhelm Freddie, un artista danés muy influido por Salvador Dalí. Esta pieza es de 1936. Sus obras muy a menudo se consideraron, por razones evidentes, como pornográficas.

Wax bust by Pierre Imans, 1910s–20s y Sex-Paralysappeal de Wilhelm Freddie  1936.

Había también en un maniquí una obra muy divertida de Meret Oppenheim titulada Evening dress with Bra-strap Necklace, ya de 1968, de la que os cuelgo un detalle del llamado collar-sujetador. No apto para cualquier mujer. ¿O sí?

Meret Oppenheim.Evening dress with a bra-strap necklace. 1968

En fin, a estas alturas, entonces, como ahora, ya no podía más. Espero que os haya gustado tanto, como yo me divertí viéndola. A pesar del ambiente de gabinete de curiosidades, a pesar de las, para mi, innecesarias y eruditas explicaciones, a pesar de sus constantes altibajos “Like Life” finalmente triunfa espectacularmente, y nunca mejor dicho, como un replanteamiento radical de cómo un museo como el Metropolitan puede presentar el arte contemporáneo en el contexto de su extraordinaria y enciclopédica colección y conseguir, al mismo tiempo, algo tan buscado por los museos actuales, un rotundo éxito de asistencia de público de toda clase y condición. Muy recomendable si queréis pasar un rato divertido en Nueva York.

 

 

 

 

Like Life: La Escultura, el Color, y el Cuerpo,” (1ª parte) en el Met Breuer de NY o el éxito de visitantes del eclecticismo

Like Life: La Escultura, el Color, y el Cuerpo,” en el Met Breuer de NY o el éxito de visitantes del eclecticismo

Esta exposición se llama Like Life: Sculpture, Color, and the Body (1300–Now), y podrá verse desde el pasado 21 de marzo hasta el 22 de julio en el Met Breuer de Nueva York, el que antes era el edificio del museo Whitney. Según Luke Sysson secretario del departamento de escultura europea y artes decorativas del museo y uno de sus comisarios,

se trata de 700 años de extraordinarias esculturas que fueron, en su momento, hechas para persuadir al que las contemplaba de que algo humano merodeaba en el corazón de una escultura inanimada.

Ocupa los dos pisos superiores del complicado edificio, que,  los montadores de la exposición han solventado con auténtica maestría e incluso elegancia, puesto que la visita es de lo más fluida y elegante a pesar de la escasez de iluminación natural. Hablamos, por tanto, de una exposición de grandes dimensiones con un enorme grupo de obras, más de 120, que reflejan esa urgencia extraña de los artistas en crear simulacros de nosotros mismos. Por ello, he decidido dividir esta entrada en dos, cada una dedicada a un piso, puesto que, gracias a esa costumbre, extraña en España, de permitir tomar fotografías, os podré mostrar algo más de la mitad de las obras,

Los comisarios según confiesan en el video promocional, intentaron abarcar todos los tipos de tácticas que los artistas usan para convencer al espectador de que lo que contemplan es un ser humano vivo (o en ocasiones un cadáver). Se incluyen muchos trabajos con cera, un material cuya blandura y suavidad evoca la carne humana, pero también en mármol, en piedra, en madera, en bronce, en barro, cuero e incluso en materiales más modernos como el latex o el polivinilo. Encontramos además, para acentuar ese realismo, -algo que no es ajeno a nuestra escultura barroca, excelentemente representada- partes del cuerpo como puede ser pelo humano, real o en pelucas, dientes, huesos o vestiduras auténticas que acentúan aún más esa vocación hiperrealista. Aunque también encontramos, sobre todo en la última parte, obras que abandonan esa actitud  de imitación de lo real como en el caso de Louise Bourgeois, Dorothea Tanning o Sarah Lucas que, no sólo no desmerecen, sino que nos dejan con ganas de más y de que la exposición no fuese tan literal.

 

 

La exposición, y así se muestra en las cartelas, pretende además ser una reivindicación del color en la escultura, cosa que a los españoles amantes de nuestra incomparable escultura barroca nos parece una excelente noticia. Como no podía ser de otra manera, Alonso Berruguete, Martínez Montañés, Gregorio Fernández, Luisa Roldán, la Roldana, Pedro de Mena y otros, están presentes en la muestra, con obras de altísima calidad, como veréis más adelante. Como dice en su página web de la exposición:

¿Cuán perfectamente debería la escultura figurativa parecerse al cuerpo humano? Las historias y las teorías de la escultura occidental típicamente han favorecido las representaciones idealizadas, como lo ejemplifica la estatuaria austera de mármol blanco de la tradición clásica. Tales obras crean la ficción de cuerpos que existen fuera del tiempo, el espacio y la experiencia personal o cultural. Como la vida, por el contrario, coloca esculturas clave de diferentes épocas en una conversación entre ellas, para examinar el viejo problema del realismo y las diferentes estrategias desplegadas por los artistas para difuminar las distinciones entre el original y la copia, entre la vida y el arte.

 

 

Los comisarios, dirigidos por Sheena Wagstaff y Luke Syson del Metropolitan Museum (es una exposición exclusiva que no viajará a otros sitios, dado que la mayoría de las piezas pertenecen a los fondos del museo), desarrollan la tesis de que la escultura figurativa coloreada ha sido injustamente despreciada desde que el Renacimiento canonizó un error de apreciación cometido durante su sobrexcitado revival de la antigüedad. La creencia de que la blancura de los mármoles griegos y romanos supervivientes era un rasgo estilístico fundamental, mientras que ahora sabemos que se debía únicamente a que habían perdido su policromía original. Este blanco, o mejor esta ausencia de color, puesto que el bronce sí se permitía, se convirtió en un una imposición y un tributo hacia el arte clásico que fue de riguroso seguimiento para la figuración occidental en tres dimensiones durante los siguientes siglos. La exposición, cuya primera sección se llama La presunción del blancocomienza por tanto con un grupo de obras deudoras de esa exigencia estilística, como podéis ver en la imagen de arriba.

 

.-Hiram Powers detalle de la escultura California

La escultura pintada, como señalan en el catálogo, que había sido común en las iglesias medievales, se redujo a los márgenes de un uso considerado decididamente como vulgar, como en los carnavales y en las procesiones religiosas, así como en los adornos decorativos, como las figurillas de cerámica. El error fue reconocido ya en el siglo XVIII, pero la regla del pudoroso monocromo persistió hasta bien entrados los tiempos modernos, incluso cuando las vanguardias suprimieron las imágenes figurativas. De esa consideración y no otra, emana la poca atención que ha tenido la escultura barroca española en la literatura artística hasta tiempos bien recientes, a pesar de que a mi juicio, cuenta entre sus artífices con algunos de los mejores escultores de la historia del arte. Este desprecio por el color en la escultura ha pervivido hasta hace bien poco. Peter Schjeldahl, en su crítica de la exposición el el New Yorker, cuenta la anécdota de que todavía en los años sesenta, el crítico Clement Greenberg, en calidad de albacea de la herencia del escultor David Smith, con la enorme presunción que le caracterizaba, eliminó la pintura de algunas de las obras abstractas, pensando que así las  mejoraba.

Bharti Kher Mother.2015

Otra de las características de la exposición, que debe contarse entre sus mayores éxitos, consiste en mezclar obras de diferentes épocas, sin seguir nunca, en ninguna sala,  nada parecido a un criterio cronológico. De hecho, en esta primera sala, conviven obras de inspiración clásica con obras contemporáneas que mantienen ese rigor monocromo.Así, podemos ver obras como Madre de la artista india Bharti Kher (1969) de 2015, la impresionante e indescifrable Aluminium girl del artista californiano Charles Ray, de 2003

Charles Ray – ALUMINUM GIRL; Creation Date: 2003; Medium: aluminum and paint;

o la obra de 2006 del artista conceptual afro-amerindio Fred Wilson  The Mete and the Muse, que les sirve a los comisarios como sustento de su discurso sobre el blanco, al oponer dos tradiciones, a decir del propio artista, la africana y la europea.

fred wilson – the mete and the muse, 2006

La exposición, como veréis, también tiene otra peculiaridad y es que mezcla obras maestras, sin duda, de la escultura, – particularmente ese busto maravillosísimo de Donatello, procedente del museo del Bargello, del que hablaré más tarde- con otras obras que podríamos decir exceden el campo tradicionalmente considerado como artístico. Entre las primeras, y una de las contribuciones a la exposición que hace el Museo del Prado, esta esta maravillosa Pandora de El Greco.

 

El Greco. Pandora 1610 Museo de El Prado

o el vecino Hercules, de 1568–75, del holandés Willem Danielsz van Tetrode, que es una de las imágenes escogidas para el cartel de la exposición.

Willem Danielsz van Tetrode, Netherlandish, Hercules, 1568–75

Junto a ellos, una impresionante escultura de tamaño natural de Frank Benson de 2005, que, a pesar de que, según la cartela, pretende representar a uno de esos maniquíes callejeros, mantiene un clásico contraposto.

Human Statue by Frank Benson (2005) fiberglass, acrylic and oil paint

Justo frente a esta pieza, una de las obras más impresionantes de la serie Banalidades de Jeff Koons. Se trata de la monumental Michael Jackson y Bubbles, su chimpancé domesticado. La obra, según Koons, reproduce la forma piramidal de  la Pietà de Miguel Ángel y se inspira en las figuras kitsch de santos católicos producidos en masa que generalmente se fabrican en porcelana y pan de oro.

Jeff Koons Michael Jackson y Bubbles 1988 de la Serie Banalities

Esta pieza está, inteligentemente, colocada junto a una enorme e impactante porcelana de Meissen que reproduce El juicio de Paris, de mediados del siglo XVIII y atribuida al escultor Johann Joachim Kaendler

The Judgment of Paris, Johann Joachim Kaendler, Meissen Porcelain Factory, c. 1762

No me resisto a colgaros algunos detalles de esta impresionante pieza de “arte menor” procedente del Wadsworth Atheneum de la ciudad de Hartford, Connecticut.

 

Otra obra excepcional es la escultura en madera de tilo del escultor del Rococó bávaro, Franz Ignaz Günther, que representa a Cristo atado a la Columna, de 1754.

Franz Ignaz Günther. Christ at the Column, 1754. Lindenwood with polychrome decoration

Una de esas piezas que exceden el campo de lo estrictamente artístico y al mismo tiempo una de las más reproducidas de la exposición es este espeluznante Autoicono realizado por Thomas Southwood Smith y Jacques Talrichque contiene en su interior el esqueleto real del filósofo del utilitarismo inglés Jeremy Bentham. Al parecer el filósofo deseaba esta aberración y, para ello, después de ser diseccionado, su cuerpo  fue enviado a Southwood Smith para la auto-iconización, quien intentó preservar la cabeza de Bentham colocándola bajo una bomba de aire sobre ácido sulfúrico, pero el experimento falló. Por ello, Smith  le pidió a Jacques Talrich, un artista francés que hacía modelos para escuelas de medicina y museos anatómicos, que modelase una cabeza de cera de Bentham. Esta estrambótica chaladura taxidérmica, sólo concebible por un temperamento como el inglés, se conserva en el University College de Londres,

 

Thomas Southwood Smith and Jacques Talrich, Auto-Icon of Jeremy Bentham,1832

 

No es la única pieza espeluznante de esta sala. Junto a ella encontramos una obra de Marc Quinn de 2012 que es un autorretrato del artista realizado con diez pintas (4,7 l.) de su propia sangre metido en silicona congelada. Según la propia web del artista:

El trabajo se realizó en un momento en que Quinn era alcohólico y la noción de dependencia, de cosas que necesitan ser conectadas  a algo para sobrevivir, es evidente ya que el trabajo necesita electricidad para conservar su apariencia congelada.

 

Self’ (2011) by Marc Quinn

Junto a ellos, la no menos macabra máscara mortuoria en cera del dogo veneciano del siglo XVIII, Alvise III Mocenigo.

Efigie funeraria del dogo Alvise III Mocenigo. 1732

 

Menos macabra resulta la también máscara en cera de la bailarina nacida en Rusia Anna Pavlova realizada por la escultora Malvina Cornell Hoffman. Esta imagen retrata a Pavlova como un santo. La idea es respaldada por la aparición de Pavlova como un ícono viviente en una espléndida fiesta de cumpleaños que Hoffman le hizo, donde la bailarina fue fotografiada bajo un marco dorado con un tocado decorativo similar al que se ve en la máscara del Museo.

Malvina Cornell Hoffman. Máscara de la Pavlova. 1924. Cera

LLegamos ahora a mi obra favorita, y es difícil entre tantas. Se trata del impresioante Busto de Niccolò de Uzzano de Donatello procedente del Museo florentino del Bargello y que data, y es impresionante siquiera concebirlo, de 1432. Una obra extraordinaria, a la que no hace justicia mi fotografía, que parece casi a punto de hablar y que demuestra, como en el Quattrocento italiano, aún no se había consolidado ese horror al color en la escultura que vendría después. Puede haberse basado en una máscara mortuoria del político epónimo florentino, pero no existe, sin embargo, nada menos muerto. De tamaño natural, el sujeto gira su cabeza hacia arriba con una mirada lánguida, ligeramente altanera, y que parece a punto de decir algo. Los colores de la cara, que eran aún más reales por la fantástica iluminación que caía sobre ella, son tan inusuales en la obra conocida de Donatello que algunos hasta han cuestionado la atribución. Pero, como dice Peter Schjeldahl conoceríamos, y veneraríamos, el nombre de alguien tan dotado; y Donatello es conocido precisamente  por ejercitar sin restricciones su propia y muy personal coherencia estilística.

 

Donatello. Retrato de Niccolò da Uzzano. 1432

Entramos en la sección titulada Likeness -o Parecido- que empieza con una impresionante obre de George Segal que retrata y rinde sentido homenaje a su mentor, el historiador del arte estadounidense, experto en arte cristiano primitivo y medieval, Meyer Schapiro. Otra vez mi fotografía no está a la altura del intenso azul ultramar de la obra realizada en yeso pintado en 1977.

 

George Segal Meyer Schapiro. 1977

 

Sigue después una pequeña obra maestra de Auguste Rodin, la máscara de la actriz japonesa Hisa Ōta, más conocida como Hanako. Fascinado por la fuerza de su expresión en la representación de las escenas en las que interpretaba el hara-kiri, el escultor le suplicó que posara para él. Rodin la conoció  durante la Exposición Colonial en Marsella, en 1906 y realizaría de ella varias máscaras y un busto.

 

Auguste Rodin Máscara de la actris japonesa Hanako. 1911. Pasta de vidrio

Otra de las obras más reproducidas en los medios es este doble autorretrato de la artista Tip Toland titulado The Whistlers, donde vemos una representación no idealizada de la mujer mayor.

 

Tip Toland The Whistlers . 2005. Piedra, pintura, pastel, pelo sintético

También un impresionante Retrato de un monje realizado en cera y con pelo y ropas reales en el siglo XVIII por Angelo Piò

 

Portrait of a Monk, Angelo Piò, 18th century

O el preciosísimo autorretrato en madera policromada realizado en 1573 por el holandés Johann Gregor van der Schardt , un escultor de Nijmegen, asentado en Nuremberg como escultor de corte del Emperador Maximiliano II de Austria, el primo hermano de Felipe II.

Johann Gregor van der Schardt Autorretrato

Hay también dos obras del escultor portorriqueño Rigoberto Torres que se hizo famoso por los retratos en yeso y fibra de vidrio que realizó de sus vecinos en el Bronx. El de la izquierda es su colaborador más frecuente, John Ahearn, que Torres conoció mientras trabajaban en una fábrica de estatuas religiosas, como aquí se le representa. La de la derecha  es un amigo Raúl, sosteniendo el busto de la cantante Ruth Fernández, una auténtica diva para la comunidad de la isla caribeña. A sus esculturas a veces se les conoce  como el Salón de la fama del sur del Bronx ,  monumentos de la gente común como respuesta a la práctica de consagrar personajes famosos y heroicos en lugares públicos.

 

Rigoberto Torres. John Ahearn trabajando, a la izda. A la dcha, Raul with Bust of Ruth Fernandez de 1998.

 

Comienza después la sección titulada Desire for Life con una obra del siempre impactante Duane Hanson, artista pop desaparecido ya hace casi dos décadas, cuyo Pintor III, como vimos más arriba, abría la exposición. Está se llama Housewife, Ama de casa, y es de 1979 y, como de costumbre, mezcla mucha parafenalia real con la propia escultura lo que acentúa la sensación de realismo, Si soltara una bocanada de humo o pasara una página de la revista, a nadie le sorprendería.

 

Duane Hanson Housewife, 1970.

Después hay dos bustos del escultor francés del XIX Charles Cordier que trabajó como escultor etnográfico para el Museo de Historia Natural y se hizo conocido sobre todo por sus retratos étnicos en los que a menudo combinaba varios materiales y aleaciones,  aunando bronce y el mármol o el ónice.

Charles-Henri-Joseph Cordier. The_Jewish_Woman_of_Algiers_

Charles-Henri-Joseph Cordier, Capresse of colonies, 1861, Onyx and Bronze

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Junto a ella, una de las pocas pinturas de la muestra. El fantástico lienzo de Pigmalión y Galatea de Jean Leon Gerome del que también veremos una escultura en la segunda parte. Aquí la blancura del mármol de las piernas de va difuminando hasta cobrar vida.

Jean Leon Gerome Pigmalion y Galatea_1890

En el centro de la sala está la pieza Autorretrato de John de Andrea, un escultor estadounidense, asociado con la escuela de arte fotorrealista, en conexión con el trabajo de Duane Hanson  y George Segal .

John de Andrea Self portrait 1980 Polivinilo pintado al óleo

A un lado, hay una urna con dos piezas muy interesantes del escultor de la generación Beaux Arts que mejor representó los ideales del Renacimiento americano, Auguste Saint-Gaudens, autor del el colosal Lincoln del Parque Lincoln de Chicago, de la Diana que antaño coronaba el Madison Square Garden y hoy está en el Met y de muchas de las esculturas más emblemáticas de Nueva York. Aquí tenemos dos retratos de  Louise Adele Gould. Primero realizó un relieve de la Sra. Gould que la representaba  en su vestido de novia  y , después de que Louise muriera trágicamente en 1883 después de solo dos años de matrimonio. el viudo le pidió primero dos bustos en mármol. El segundo, que es el que está aquí, es el que más le gustó y ordenó una réplica en cera.

Auguste Saint-Gaudens. Louise Adele Gould 1894-95.Mármol y cera

Llegamos así a la primera obra del Barroco español, este San Juan Bautista de Juan Martínez Montañés que custodia el Metropolitan. Los documentos conectan la estatua con el convento sevillano de la Virgen de la Concepción, que fue suprimido en 1837. Lo asignan a la década de 1620 o principios de 1630. José Hernández Díaz prefirió fechar la figura a la primera década del siglo, antes del retablo de San Isidoro en Santiponce. El gesto tan marcado seguramente se hacía hacia un Cordero de Dios desaparecido en el altar de la iglesia  o hacia  una banderola con el mensaje “He aquí el Cordero de Dios” clavado en el suelo en el pie izquierdo del santo donde existe un agujero.

San Juan Bautista de Juan Martinez Montañés. Principios del s. XVII

Al lado hay una magnífica Santa barbara, obra anónima procedente de Alsacia, probablemente Lorena, fechada en 1495.

Santa barbara. Alsacia, probablemente Lorena, 1495

En la última sala de este piso, una de las más eróticas de la exposición, encontramos el fabuloso retrato de San Sebastián titulado Exvoto de 1912 y del mexicano Angel Zárraga, una obra maestra del erotismo y uno de mis cuadros favoritos del santo y que está normalmente en el Museo Nacional de Arte de México D.F.

Angel Zarraga_exvoto 1912

Junto a él y para reforzar una sala de marcado carácter homoerótico esta esta obra de Nancy Grossman de 1971, glorificación del fetichismo más leatherón  y de la que os tengo que ofrecer una imagen de internet no muy buena porque era la única obra para la que estaban prohibidas las fotografías. Era mucho mayor del tamaño natural por lo que resultaba muy impresionante. Fascinante la obra de esta escultora de casi ochenta años cuyas figuras están esculpidas en madera blanda y luego cubiertas de cuero. A pesar de que las figuras, como esta, su más icónica obra Male Figure, tienen genitales masculinos, ella dice que sus esculturas son siempre autorretratos. 

Nancy Grossman, Male Figure, 1971,

 

Para redondear el erotismo de la sala  este parangón entre el serpentinato cuerpo del San Sebastián de Alonso Berruguete, menos hermoso que el del  Museo Nacional de Escultura de Valladolid, pero igualmente inspirado por el Esclavo moribundo de Miguel Ángel (1513-1516) y una obra de Reza Aramesh titulada Action 105.

Alonso Berruguete San Sebastian y Reza Aramesh Action 105

La recientísima, del 2017, obra una de las obras de la serie de Acciones del británico-iraní  Reza Aramesh  que son recreaciones en escultura y cine de episodios de violencia y humillación perpetrados por hombres sobre otros hombres en zonas de conflicto desde Corea y Vietnam hasta Argelia y Palestina. Este representa a un joven palestino desnudado por la fuerza en un control israelí. Al hacer referencia a las representaciones  de mártires cristianos, como San Sebastián, el joven tiene una presencia tensa, mientras que el zócalo de hormigón es un recordatorio revelador de las barreras  reales que dividen los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania.

 

Reza Aramesh Action 105 2017

La Única imagen femenina de esta sala está delicada y misteriosa Salomé del siempre fascinante Max Klinger,  no sólo escultor, sino también pintor y artista gráfico simbolista alemán y si no, no hay más que ver la serie de diez grabados titulada Paraphrase on the Finding of a Glove (impresa 1881) basadas en sus propios sueños. Esta escultura en mármol policromado en acuarela y con ojos de obsidiana hace referencia a esa femme fatale tan reverenciada por los simbolistas.

Salome Max Klinger

Depués hay otro parangón entre un Palmesel alemán del siglo XV y la escultura de Buster Keaton de Jeff Koons. La palabra alemana Palmesel (burro de palma) se refiere a una estatua de Jesucristo montada en un burro sobre en una plataforma con ruedas, que era parte de las procesiones del Domingo de Ramos en muchas regiones de habla alemana hasta la Reforma. Estas procesiones, que recreaban la entrada de Cristo en Jerusalén, eran animados desfiles en los que se cantaban himnos, se plantaban las palmas y se extendían las ropas por el suelo al paso del Palmesel. Con esas posibles influencias y acercándose mucho a una fotografía usada en la publicidad de su película de 1923, Our Hospitality, una de las películas más populares de Buster Keaton durante su época más popular, la escultura de Koons mide casi como el tamaño natural del actor / director más destacado de la era del cine mudo.

Palmesel Alemán del S. XV y Buster Keaton de Jeff Koons

Y para terminar mi selección de este primer piso de la exposición, como si de Blade Runner se tratase, este autómata que habla y gesticula con las manos,  de Goshka Macuga, una artista polaca residente en Londres. La pieza es de 2016 y se titula To the Son of Man Who Ate the Scroll, algo así como “Dedicada al hijo del hombre que se comió el pergamino”. El autómata hace reflexiones sobre cuestiones fundamentales como el tiempo, los comienzos y los finales, el colapso y la renovación. Macuga, según sus palabras,  plantea una pregunta fundamental: ¿cuán importante es abordar la cuestión del “fin” en el contexto de la práctica artística contemporánea?

To the Son of Man Who Ate the Scroll” (2016) by Goshka Macuga, a speaking and moving android, who waxes on life and death

Y bien, si os ha gustado, os convoco para la segunda parte que escribiré en unos días.

 

Derain, Balthus y Giacometti, en la Fundación Mapfre, una irregular exposición, amena sin embargo

Derain, Balthus y Giacometti, en la Fundación Mapfre, una irregular exposición, amena sin embargo

 

Desde el 1 de febrero hasta el 6 de mayo es posible ver en la sala Recoletos de la fundación Mapfre en Madrid la Exposición Derain, Balthus y Giacometti. Una amistad entre artistas con casi 240 obras concebida por el Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris y comisariada por Jacqueline Munck, Conservadora Jefe de ese museo. Aunque hace ya muchos días que la vi, y a pesar de que había decidido no hacer una entrada sobre ella, una nueva visita me ha animado a escribir este post.

 

 

No puedo, ni de lejos, colocarme a la altura de de la comisaria, sin embargo, mi primera decisión de no cubrirla vino un poco de la estupefacción y el aturdimiento que me produjo la primera visita. Es cierto que estas exposiciones  casi diría dem”tesis”, que tanto abundan últimamente, me resultan personalmente un poco cogidas por los pelos. E intentaré explicarme. Ya me pasó con la exposición dedicada por el Museo Thyssen a Toulouse-Lautrec y Picasso y con la exposición de  CaixaForum sobre Giorgio De Chirico que aquí critiqué en  sendas entradas que  podéis revisar pinchando en los enlaces.

 

Dinner Party, Andre Derain, Balthus and Alberto Giacometti, Paris 1954

Que André Derain (1880-1954), Balthus (1908-2001) y Alberto Giacometti (1901-1966) eran amigos lo atestigua, o así se pretende,  la gigantesca fotografía con la que termina la exposición y que os he colgado aquí arriba. Derain, de pie y sonriente en su casa de Chambourcy, cerca de una mesa antes de la comida, Balthus que parece un gemelo de Antonin Artaud con dientes se toca la oreja, y Giacometti, los brazos en jarras, aparece detrás de la que parece su mujer Annette. Derain moriría ese año poco después, a los 74 años, atropellado por un automóvil, a él que le encantaba conducir su Bugatti.

 

Pues muy interesante, diría, y en el fondo nada extraño, salvando que el primero era, como veis, más de dos décadas mayor que los segundos, pues las personas, y aún mucho menos los artistas y más en esa época, no son seres insulares. Y también es cierto, lo admito, que, con muchas ganas y  algo de cordialidad colaborativa, es posible constatar ciertas afinidades electivas, sobre todo entre Balthus y este Derain maduro y bastante desconocido, quizás inesperadas coincidencias, ambos amaban las mujeres y los gatos, pero nunca tan esenciales y nucleares como para, a mi juicio y después de leerme el catálogo, montar esta  magna exposición de la que hablamos hoy.

 

André Derain

Dicho esto, claro que la exposición es interesante y, sobre todo, enormemente entretenida. No podía ser de otra forma, dada la calidad de los tres artistas. Sin embargo, no están las obras más emblemáticas de Balthus, esos cuadros  de aquella primera época que fascinaron a Derain y a Picasso como la Leçon de guitarre (1934) que os cuelgo aquí abajo y que aún hoy siguen levantando enormes polvaredas, como se ha visto hace poco con el plante del Metropolitan Museum de Nueva York ante las peticiones de más de 8.000 firmas (!!!!) exigiendo la retirada de la obra Therese soñando, (la siguiente más abajo) mucho menos evidente que la anteriorpor incitar a la pedofilia. Quizá, sin esas obras, aunque hay algunas muy interesantes, resulte un poco más difícil entender la fascinación mutua entre Derain y Balthus.

Balthus- Lecon de guitare-1934-collectionprivée

 

Thérèse dreaming (1938)

Una historia aparte es el caso de Alberto Giacometti que prácticamente a lo largo de toda la exposición va, como si dijéramos, más bien a lo suyo. Es más, Giacometti era un hombre de muchos y variados amigos, con lo que tampoco se ve que este trío sea, al menos en su caso, algo tan tan exclusivo. Acaso habría sido más digerible esta muestra sin incluirle a él, pero, en fin, insisto, es mi opinión que refrendo en esta segunda visita. Sus obras, magníficas, como siempre, sus esculturas y sus dibujos, flotan como desubicadas entre el resto de las obras de Balthus y los irregulares y más abundantes lienzos de un André Derain distinto del que se espera. Y es que las obras de Derain pertenecen, no a su época fauve en la que se le relacionaba con Henri Matisse y Maurice de Vlaminck y era uno de los sustentos del movimiento.

irving-penn-balthus,-paris

El André Derain que se ve en la MAPFRE, y es muy interesante conocerlo, es un pintor distinto del que uno tiene en mente, un artista renovado que emergió después de la Primera Guerra Mundial con aquel regreso al orden figurativo (expresión inspirada en el libro de ensayos Le rappel a l’ordre (1926) de Jean Cocteau). Orden que significaba, a grandes rasgos, retomar la pureza del primer Renacimiento y sus fuentes clásicas. Un regreso, en suma, a la figuración que siguieron muchos artistas, pero  que a los más les duró  poco menos que un suspiro, con el advenimiento del Surrealismo. Sin embargo otros como Derain o ese de Chirico que conocimos en la exposición de Caixaforum, persistieron en esa línea con una insistencia que les hizo blanco de las críticas y les hizo perder una gran cantidad de la admiración y las simpatías acumuladas hasta entonces por su obra, valoración que, con matices, perdura en la mayoría de los museos hasta nuestros días. Basta buscar por ejemplo en Internet a cualquiera de los dos para ver que las obras con que se les asocia son todas de su primera época, lo que hace, al mismo tiempo, que sea tan interesante descubrir que ellos, como en el poema de Neruda,  los de entonces, ya no eran los mismos.

 

 

Es este Derain, sin embargo, o las obras que de él se exponen, un artista irregular y bastante cambiante en su estilo siempre figurativo. Las pinturas aquí reunidas no son, en general, con fantásticas excepciones, obras maestras extraordinarias, lo que explica su falta de popularidad, aunque, insisto, en su mayoría son muy interesantes, infrecuentes y la mar de entretenidas de ver.

 

 

De los tres en conjunto, después de ver la exposición, en realidad poco puede decirse que tengan en común, sobre todo Giacometti, salvo que los tres son figurativos, que los tres fueron excéntricos y no se afiliaron a ninguna corriente, ni crearon seguidores y que los tres estuvieron fascinados por la figura femenina. Poco más, aunque, no obstante, la relación, la complicidad y la amistad de más de 20 años, como demuestra esa gran fotografía, existían.

Balthus-self-portrait-1940

La historia comienza con un joven Balthus  muy fascinado con Derain, veintiocho años mayor que él, y precisamente por ese nuevo Balthus no fauve al que me refería más arriba. A su vez Derain visita, seguramente aconsejado por Antonin Artaud, una de las primeras exposiciones de Balthus, y así se establece un contacto inmediato de simpatía creativa entre ese gran pintor consagrado que era entonces despreciado por sus colegas más reconocidos y un artista joven y de espíritu extravagante cuya carrera comenzaba creando un cierto escándalo por su temática. Parece, por lo que se deduce del catálogo, que ésta era una admiración que fue compartida por Giacometti que también entonces andaba fascinado con la figuración, aunque en su caso no sólo renacentista, sino también  por la escultura etrusca o mesopotámica.

Vitrina con obras de Giacometti

 

Leo ahora que durante la guerra, Derain recogió durante algún tiempo a la familia de Balthus, cuyo verdadero nombre era Balthasar Kłossowski, a su madre Baladine Klossowska, a su amante, al poeta y escritor Rainer Maria Rilke y a su hermano Pierre Klossowski con lo que aún se me hace más evidente que los enlaces entre estos artistas eran reales y bastante significativos. La admiración de los dos artistas jóvenes por Derain está muy asociada a un cuadro, en apariencia sencillo, que ambos admiraron mucho. Se trata de  la Naturaleza muerta con peras de Derain, pintado en 1936. Giacometti, veinte años después, dirá que al mirar estas peras por primera vez, “realmente vió” la pintura de Derain:

cuánto era un gran artista, un pintor-límite, siempre más allá de su cultura y su genio, siempre más pesado y profundo, cada vez más viejo y más moderno, siempre cerca del fracaso y el mal gusto, en otras palabras y simplemente, en la espeleología de la vida.

 

derain nature morte aux poires

¿Qué había en este pequeño Bodegón con peras? Una pera entera en el centro, dos trozos de pera a cada lado, una dibujada, la otra deshecha por la pintura que, como en otros lugares de la tela casi transparente, se disuelve en el sexo de una mujer. Una cuchara horizontal oscura y brillante los roza, los une. Detrás, como centinelas , dos copas de tallo vacío existen solo por la luz que capturan y reflejan: una línea blanca vertical cada una, algunos puntos horizontales , y ​​eso es todo. Y sin embargo, era esta sencillez, casi barroca, lo que fascinaba a ambos artistas.

 

Volviendo a la exposición, está dividida en varias parte. La primera sección se llama La mirada cultural y se supone que rastrea ese retorno al orden común a los tres artistas. Se pueden ver  aquí algunas copias muy interesantes de obras renacentistas como las copias de Piero della Francesca pintadas por Balthus,

 

 

o algunas obras de Derain inspiradas en el Renacimiento como este El gaitero o Joueur de cornemuse

 

Andre-Derain-Joueur-cornemuse-gaitero

o la extraña copia que hizo Derain entre 1945-1950 de una de las varias versiones de La matanza de los inocentes (1565-1567)  de Pieter Brueghel el Viejo  con algunas variaciones y de la que sólo he encontrado una imagen de poca calidad.

 

Copy of Pieter Bruegel’s ‘Massacre of the Innocents’ by the French painter André Derain (Troyes, Musée d’Art moderne)

Giacometti como siempre con influencias mucho más exóticas, está representado con varios dibujos sobre esculturas egipcias que evidentemente le influyeron posteriormente.

 

Dibujo de giacometti-

Es interesante que aquí es la única parte de la exposición donde hay obras de Derain anteriores a la Gran Guerra donde es posible ver su admiración por  Cezanne com este magnífico  Sotobosque y rocas  de 1911-13

 

André Derain – Forest with rocks in Sausset-les-Pins (1911)

La sección Siguiente titulada “Vidas silenciosas” y examina el lugar que ocupan los espacios vacíos, como la naturaleza muerta y los paisajes en la obra de los tres artistas. Hay algunos paisajes de Balthus sin personajes, lo que es raro en su obra, como este magnífico La Falaise de 1938

 

Farallón de Balthus

o la preciosista Vista de Saint-Maxim (1930) donde Derain muestra su maestría en la pintura

 

Vista de Saint Maxim André Derain 1930

Sin embargo, Giacometti después de algunos lienzos postimpresionistas en la onda de su padre, del que por cierto hay un retrato precioso, abandona por completo lo que de en común pudiera tener con Derain y Balthus para centrarse en su conocido estilo de donde ya no volverá más.

 

giacometti-le-lac-de-sils-

 

1-giacometti-pere-de-l’artiste

 

En cuanto a los bodegones hay bastantes, pero nada, en el fondo, que no practicasen otros autores. Magnífico y espectacular sobre todo el bodegón de Giacometti, Nature morte à la pomme.

 

Alberto Giacometti, Nature morte à la pomme

 

balthus-nature-morte

 

still-life-with-a-figure-1942-by-Balthus

 

André Derain. La Table garnie, hacia 1922. Musée d’Art Moderne,

Luego llega la secció titulada El modelo que es quizás lo que más comparten los tres, aunque desde diferentes perspectivas. Hay dos cuadros de Derain  de 1930-35 y de Balthus  de 1955 que son quizás donde mejor se ve su relación pues reproducen a dos modelos con el pecho desnudo y que parecen casi reflejo la una de la otra.

 

André Derain – Nu assis à la draperie verte, 1930-1935,

 

Balthus Jeune fille à la chemise blanche

 

Hay también niñas de Balthus y algunos cuadros de Derain que se dan cierto aire, aunque lo morboso de Balthus es irrepetible. Asi como alguos hermosos autorretratos, particularmente el de Giacometti de 1920

 

 

‘Autorretrato’ de Alberto Giacometti, óleo sobre lienzo de 1920

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André Derain, Portrait of Carmen Baron, 1944

André Derain. Geneviève à la pomme, 1937-1938.

 

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Balthus Le roi de chats

 

Balthus, Les enfants Blanchard Hubert et Thérèse (The Blanchard Children), 1937

The Artist in his Studio, 1920 by Andre Derain

¿Y Giacometti? Pues como ya he dicho anteriormente, metido casi con calzador. Durante la II Guerra Mundial conoció a Annette Arm con la que se casó y de la que hizo su modelo omnipresente. Aquí el cuadro principal es Isabel en el estudio (1949) con otra modelo, sin embargo. Basta ver la comparación de dos cuadros que representan a la misma modelo, Isabelle Lambert, para constatar como Giacometti se alejaba definitivamente de Derain o Balthus.

Derain- Isabel Lambert, 1935-1939

 

Giacometti Isabel en el estudio

Giacometti Pintando a la que sería su esposa Annette Arm

 

DERAIN comedia del arte, arlequin et pierrot

Despues entramos en la sala de los proyectos teatrales de los tres que han titulado Entreacto. De Giacometti, se recoge el árbol y la fotografía que os cuelgo de su colaboración con Samuel Beckett en 1961 en Paris para la representación de Esperando a Godot.

Samuel Beckett and Alberto Giacometti tree for Waiting for Godot

Balthus y Derain, por su parte, fueron asiduos colaboradores de la escena teatral, para operas Derain, Balthus para Artaud, para Camus


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derain-maquette-enlevement-au-serail-

 

Balthus Les cenci

Se exponen incluso algunos trajes  originales e instrumentos musicales

También se exponen unas interesantes máscaras de André Derain, muy etruscas, que son acaso lo más cerca que estuvo jamás de Giacometti.

 

La penúltima sección se llama El sueño y está dedicada a desnudos y durmientes. Hay unos enormes desnudos de André Derain, al parecer muy celebrados por su autor, que era un erotómano confeso

 

 

Derain
Grand nu couchée

André Derain Nu allongé au divan vert

 

Balthus. Sleeping girl 1943

 

Balthus, The Golden Days, 1944–46

 

Derain con la misma postura

 

Balthus Le reve

 

cathy-s-toilette-1933

La contribución de Giacometti a esta sección es una escultura que nada tiene que ver, salvo el título, con los otros dos y que está más cerca del surrealismo de Joan Miró, del que también era íntimo amigo

 

Femme couchée qui rêve

La última parte se llama la Garra sombría que reúne “las obras que tocan la alarma de un mundo vacilante”. En realidad no sé muy bien que quiere decir ésto, a estas alturas ya andaba exhausto, pero no era más que una nueva mezcolanza de obras con un pretendido  aire misterioso .

 

 

No quiero dejarme sin nombrar, aunque no estaba el original pintado en tabla que custodia el MOMA de Nueva York, el impresionante Retrato de Derain por Balthus, acompañado de una silla tapizada por la misma bata.

 

 

 

Para resumir, una exposición extraña, no entiendo bien estas exposiciones relacionales, como digo, en la que la inclusión de Giacometti me parece muy cogida por los pelos, pero sin embargo, al mismo tiempo, una exposición muy entretenida de ver y, cómo no, una excelente ocasión para conocer ese poco conocido Derain maduro y disfrutar de algunos excelentes Balthus, entre los que caminan, despistadas, algunos paseantes de Giacometti.

 

Art Madrid 2018

Art Madrid es, como veréis, una feria bastante peculiar. Como dice Javier Diaz Guardiola en su blog y dice bien

Art Madrid ha conseguido crear un mundo paralelo y alternativo (ni mejor ni peor, sino paralelo) en el que sus “followers” se encuentran cómodos. Y dentro del cual, estos comen lo que les echen. Una de las frases que más escuché durante el tiempo que estuve allí fue “no, yo no he ido a ARCO” (sin la coletilla siquiera de “este año”). Ni falta que les hacía: Art Madrid les proporciona lo que buscan, sin más aspavientos ni contemplaciones. Porque esta feria no tiene coleccionistas de arte, sino compradores de arte (que no es lo mismo). Gente que disfruta con la plástica más o menos actual (porque allí hay estands en los que se mezcla un Miró con un emergente hiperrealista  o un “abstracto decorativo” sin que les escuezan los ojos), y que quiere vivir rodeada de ella. Y eso también es legítimo.

 

 

Asi era posible ver el publico más variopinto de todas las ferias que visité, desde grupos de escolares, madres con carritos de bebé, damas salmantinas con abrigos de visón y pañuelo de Hermés,  grafiteros alternativos, muchos hipsters, impresores exquisitos de libros y hasta joyeros reconvertidos en patrocinadores de arte. Un batiburrillo, eso sí, esplendente de colores allí donde se te fuera la vista, como ilustraba perfectamente el gran mural del artista invitado de este año,el omnipresente Okuda San Miguel de 3×5 metros y con el título El lago del deseo. Okuda era también el autor de Kaleidoscope skull, la imagen de la feria, que en versión serigrafía se podía comprar por pocomas de 300 euros.

 

 

Okuda San Miguel El lago del deseo

grey-skull

Curioso que precisamente Manuela Carmena sustituyese su visita a ARCO, después de anunciar que no acudiría a la jornada de inauguración como gesto para expresar su “disconformidad” con la censura de la obra de Santiago Sierra, con una visita a esta feria que se celebraba precisamente en su patio de atrás.

Manuela Carmena con Okuda San Miguel

 

Pasen y vean, señores, a uno le entran ganas de gritar cono uno de esos altavoces cónicos de las ferias de antaño. El día que la visité la mayor aglomeración de fotógrafos estaba en torno a un stand donde se presentaba al público la colaboración entre la joyería Suárez y Okuda San Miguel que habían diseñado al alimón joyas para un invitado sorpresa?!!! . Pasen y vean.

 

 

Pero el hit para los selfies era una pieza de Alejandro Monge de titulo European dream que simulaba fardos de billetes de 500 euros quemados y que hacia las delicias -y desataba la risa nerviosa- del respetable tanto o más que las hiperrealistas esculturas de Rebeca Sánchez. Y podría seguir…Pasen y vean.

 

No he encontrado una foto mejor

 

REBECA SÁNCHEZ Selfie, 2016

Aún así,lo bueno de hacer tarde esta reseña es que os puedo dar cifras de  más de 20.000 visitantes, entre los que ha aumentado, según publican a los cuatro vientos, hasta un 20% el porcentaje de público profesional y de coleccionistas, tanto privados como institucionales.A la inauguración oficial de Art Madrid’18 asistieron los embajadores de Alemania, Brasil, Ucrania, Francia, Suiza, Suecia, Italia, Chile, Rusia,  Costa Rica, México, entre otros tantos agregados culturales.

Entre los más vendedores, Lino Lago con varias piezas vendidas con la galería Moret Art de A Coruña,

 

LINO LAGO Sin título (Serie Atentados), 2017

el taiwanés Lai Wei-Yu, el artista más joven, nacido en el 89, de la colección del Museo de Bellas Artes de Taiwan

LAI WEI-YU After School Fight, 2017

Candela Muniozguren de la galería Bea Villamarín que vendió varias esculturas

 

CANDELA MUNIOZGUREN Pink Up 01, 2016 Acero lacado

la coreana Joo Eun Bae, una auténtica revelación de la galería MH Art Gallery de Bilbao, etc.

Joo Eun Bae

En Art Madrid, además es posible encontrar para estos ávidos compradores, que no coleccionistas, de arte obras de autores tan arriesgados y emergentes como Tàpies, Saura, Chillida, Miró, Manolo Millares, Jaume Plensa … a precios que facilmente sobrepasan los 200.000€. Hasta había dos lienzos, pequeños pero deliciosos, y un dibujo de la maravillosa Maruja Mallo a 30.000 euros. Ella habría quedado genial con su abrigo de piel paseando entre los stand del brazo de Okuda San Miguel. Bueno nos queda Manuela Carmena.

 

El artista graffittero TVboy pintando a doña Manuela como Superwoman

 

JOAN MIRÓ Personnage, 1977 Crayon, cera y lápiz sobre cartón arrugado

MANOLO VALDÉS Pamela III, 2013

JAUME PLENSA A T.S. Eliot VIII, 2008 Hierro pintado

Sin embargo, con todo y con eso, tengo que reconocer que el espectáculo resulta fascinante e hipnótico y entre sus 50 galerías, todavía es posible encontrar algunas obras interesantes, de las que os cuelgo algunas de las que, por una u otra razón, me interesé. ¿Mi conclusión? Volveré.

HUGO ALONSO November 04, 2017 Acrílico sobre papel

IRENE CRUZ Stimmung 8, 2016 Fotografía

 

ISABEL ALONSO VEGA Humo, 2017

 

MAR SOLÍS Balaustre IV, 2017 Madera de caoba

 

MR. BRAINWASH Chaplin, 2015

 

RAFA MACARRÓN Bienvenido, 2017

 

Andrea Torres Balaguer

 

KHALID EL BEKAY Beijing IV, 2016 Casablanca

Lino Lago

DAVID RODRÍGUEZ CABALLERO

 

SANTIAGO PICATOSTE Atlas (Lima Green), 2017

 

PABLO ARMESTO Estelar 142.3.90, 2017

RUBÉN MARTÍN DE LUCAS Wild Garden 07, 2017