La exposición del Bicentenario: Museo del Prado 1819-2019. Un lugar de memoria.

La exposición del Bicentenario:

Museo del Prado 1819-2019. Un lugar de memoria.

Museo Nacional del Prado. 

19/11/2018 – 10/03/2019

 

Una de los dos objetivos de este blog, más allá de rescatar algunos nombres alejados del mainstrean de la historiografía del arte que sirvió para darle título, es también cubrir, o más bien, salvar para mi frágil memoria, aquellas exposiciones que de una u otra manera me impactan, me intrigan o me incomodan. Es por eso, y porque el Museo del Prado es también para mí, como para Ramón Gaya, una roca y un querido contenedor de memoria  que no puedo dejar de hablar de la exposición con que el Museo en su Bicentenario se celebra a sí mismo.

 

El Museo con los andamios “vestidos” por trozos de cuadros de Van der Weyden, Ribalta, Veronés, Velázquez,  o hasta Alma Tadema, con que celebra su bicentenario.

 

Y quiere celebrarse a sí mismo en opinión de Javier Portús, comisario de la exposición y Jefe de Conservación de Pintura Española (hasta 1700) del Museo del Prado, en un doble sentido. Primero con la reivindicación de sí mismo como un organismo vivo, un organismo que nace en un momento, que crece muy rápido, que pasa por las dificultades propias de la juventud y otras catástrofes históricas, que se enriquece y aumenta, que encuentra su camino y sirve de encuentro para muchos diálogos, diálogos entre artistas, entre literatos, entre visitantes, entre políticos.

 

 

Joan Miró (izquierda) y Josep Llúis Sert, en el Museo del Prado.

Por eso,el segundo sentido al que se refiere Portús, es al del Museo del Prado como lugar de memoria. Para eso recuerda el ensayo de Ramón Gaya, del que hablaba antes, ya en el exilio, sobre el Museo del Prado que tituló Roca española, en el que afirmaba:

Desde lejos El Prado se presenta nunca como un museo sino como una especie de patria.

Dando a la palabra patria el sentido de aquello que provoca sentimientos de pertenencia. El Museo como la sociedad es también reflejo de una memoria histórica, propicia en algunos tiempos y convulsa y hasta catastrófica en otras. Una exposición sin prestar atención  a esa memoria histórica tampoco habría tenido sentido.

 

Traslado de las obras del Museo del Prado durante la Guerra Civil

 

La exposición se divide en ocho salas, siete de las cuales son cronológicas, con una sala especial metafóricamente situada en el centro, dedicada a Donaciones y legados. Los fondos, para dejarlo claro pronto, son en buena medida los fondos del propio museo. De 168 obras originales, 134, entre ellas las joyas de la exposición, forman parte de las colecciones propias y solo 34 son préstamos de otras instituciones nacionales e internacionales. Es pues una exposición autocelebratoria.

 

La Infanta Margarita de Martínez del Mazo, y La niña María Figueroa vestida de menina de Joaquín Sorolla

No obstante, una de las acontecimientos más interesantes de esta exposición es la descontextualización de las propias obras del museo, esas que ya conocemos, para armar un discurso otro, el del Museo. Ello ha provocado felicísimos encuentros, algunos esperados e incluso provocados, como el de La Infanta Margarita de Martínez del Mazo, y La niña María Figueroa vestida de menina de Joaquín Sorolla, ambas piezas del Museo que ocasionalmente podemos ver juntas,

 

El cuadro de Sorolla más Alicia ante el espejo de William Merritt Chase y el Retrato de Mrs Leopold Hirsch. 1902 de John Singer Sargent.

 

Y que se continúa en la velada alusión a las Meninas en Alicia ante el espejo de William Merritt Chase o en ese rosa velazqueño, que es el rosa en verdad de Martínez del Mazo, su yerno, y es el rosa del hermoso Retrato de Mrs Leopold Hirsch (1902) de John Singer Sargent que está prestado por la Tate Gallery

 

Maja desnuda de Goya, Desnudo recostado Pablo Picasso 1964

O el de la Maja Desnuda de Goya con el Desnudo femenino recostado de Pablo Picasso de 1964. O este esperado encuentro del San Andrés de José de Ribera con la copia extraordinaria y parcial que probablemente en el verano de 1867 hizo Mariano Fortuny de este cuadro  y de cómo ese aprendizaje tuvo después cabida en su propia obra como muestra el Viejo desnudo al sol que pintaría en 1870 o 71 durante una estancia en Granada.

 

Viejo desnudo al sol de Joaquín Sorolla, San Andrés de José Ribera, Y copia de San Andres por Joaquín Sorolla.

Pero también han aparecido encuentros inesperados y de gran magnetismo como el encuentro del Estudio para cabeza llorando (I). Dibujo preparatorio para ‘Guernica’, de Pablo Picasso con el Cristo muerto sostenido por un ángel de Antonello da Messina, un cuadro por el que siento especial debilidad desde mi tierna infancia.

 

‘Estudio para cabeza llorando (I). Dibujo preparatorio para ‘Guernica’, Picasso (1937) (Museo Reina Sofía)

Cristo_muerto,_sostenido_por_un_ángel_(Antonello_da_Messina)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

o este estupendo encuentro entre el Retrato de la Condesa de Chinchón de Goya con el retrato de su mujer, Josette, de Juan Gris

Goya. La condesa de Chinchón 1800

 

 

Portrait de Madame Josette Gris (Retrato de Madame Josette Gris)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bueno, hablemos un poco de la exposición en sí. La primera sala se dedica a los años que median entre la fundación del Museo en 1819 y la muerte de aquel rey nefasto que fue Fernando VII, a cuyo reinado sin embargo y fruto de las convulsiones también patrimoniales que supuso la Guerra de la independencia, pertenece la fundación del Museo, Uno de los cuadros emblemas de esta exposición es ese retrato del la Reina María Isabel de Braganza como fundadora del Museo del Prado de Bernardo López Piquer. Pedro de Madrazo, en el catálogo de los cuadros del Real Museo de 1854, llega a decir que fue la reina quien sugirió la idea [al rey], por escitacion [sic] de algunos personajes aficionados a las nobles artes, y el Rey la acogió con verdadero entusiasmo.

 

María Isabel de Braganza como fundadora del Museo del Prado

El Prado nació como colección real y por la pulsión ya gestada durante la ilustración española de hacer cada vez más visibles las colecciones y reivindicar la pintura de la Escuela Española. De hecho, el Prado abrió mostrando sólo pinturas de la Escuela Española.

Por esa razón, las primeras adquisiciones se dirigieron a paliar las lagunas existentes  de la colección real, lo que hizo que entonces entraran en ella algunos de sus mejores cuadros:  el Cristo Crucificado de Velázquez que entró en la colección en 1828 procedente de la dispersión de la colección de Godoy; los dos Zurbaranes del ciclo de San Pedro Nolasco intercambiados por otros cuadros con el deán de la Catedral de Sevilla, López Cepero, en 1821 ; o la adquisición de algunas de las obras cumbre de la Escuela Madrileña, poco representada hasta entonces, como La Ascensión de la Magdalena de José Antolinez o EL triunfo de San Hermenegildo de Herrera el Mozo.

Cristo-Velazquez-Vision-Nolasco-Zurbaran

 

José Antolínez La asunción de la Magdalena 1670 – 1675

 

La segunda sala está dedicada al siguiente periodo comprendido pues desde la muerte de Fernando VII a la caida de la monarquía de su hija, Isabel II,  una época convulsa de enormes pérdidas de patrimonio artístico causadas por la adopción de medidas liberalizadoras como la Desamortización de Mendizabal  en 1835 o las dificultades generales de la economía que se tradujeron en el cambio de manos y la diseminación masiva de muchísimas obras de arte, cuando no de su destrucción, sobre todo en lo que toca al patrimonio arquitectónico.

 

Díptico con 42 vistas monumentales de ciudades españolas Genaro Pérez ViIllamil

 

Para evitar esa dispersión aparecieron por toda España muchos museos provinciales, algunos extraordinarios como el Museo de Bellas Artes de Sevilla o el de Valencia, el museo de Valladolid o el madrileño Museo de la Trinidad, abierto en Madrid en 1838 con fondos procedentes de la desamortización en la capital y provincias limítrofes como Ávila o Segovia. Actuó el Museo de la Trinidad como museo independiente durante casi treinta años hasta que en 1872 se fusione con el Prado, al que aportó más de mil obras de desigual calidad.

 

Resurrección de Cristo. La resurrección de Cristo El Greco, h. 1597 1604 Óleo sobre lienzo

Algunos de los autores que estaban especialmente mal representados, como El Greco, entraron entonces a formar parte del acerbo del Museo hasta convertirse por pleno derecho en algunos de los nombres capitales de la pinacoteca. Tal es el origen de los cuadros pertenecientes al Colegio de Doña María de Aragón en Madrid, como La resurrección de Cristo o la magnífica  Trinidad del monasterio de  Santo Domingo el Antiguo que se encuentran entre lo mejor de la producción del cretense.

 

Juan Bautista Maino Resurrección de Cristo. Museo del Prado

De la Trinidad proceden también , por ejemplo, el grueso de la colección de obras de Pedro Berruguete, Vicente Carducho o Juan Bautista Maíno del que se puede ver esta otra  Resurrección de Cristo perteneciente al célebre Retablo de las Cuatro Pascuas de la Iglesia Conventual de San Pedro Mártir que normalmente no está expuesto en el Prado, aunque sí están La adoración de los pastores y La adoración de los reyes magos.

 

Karl Louis Preusser (1845 – 1902) En la galeria española de Dresde

 

Como explica la web de la exposición:

Paradójicamente, esta dispersión patrimonial actuó activamente en favor de uno de los efectos buscados cuando se creó el Museo: dar visibilidad a los artistas españoles, y promover su estudio y aprecio. Las galerías públicas europeas empezaron a contar con “salas españolas”, como se verá en la exposición.

Así ocurrió con la celebre Galerie Espagnole de Luis Felipe inaugurada en 1838 en las salas de la Colonnade en el Museo del Louvre.

Vista del Grand Salon Carré del Louvre de Giuseppe Castiglione

Desgraciadamente, la Revolución de 1848, que arrebata el trono al rey Luis Felipe e instaura la Segunda República, trae como consecuencia restituir, «estúpidamente» dirá Baudelaire, la Galería Española al rey destronado, que se la llevará a Inglaterra, y tras su muerte será vendida en Londres en 1853 para ir a parar posteriormente, en su mayor parte, a manos de coleccionistas ingleses.

 

La Virgen del Lucero con el Niño ( Alonso Cano)

 

En 1865, siendo director del Museo Federico de Madrazo, se decidió que la colección del museo se organizara por escuelas, ya no tan solo de la Escuela Española, sino también de la Flamenca y de la Italiana, sobre todo, y que pasase a denominarse oficialmente Museo del Prado. Muchas de las pinturas de El Escorial fueron entonces trasladadas al Prado, y también el Tesoro del Delfín, (tan atractivamente expuesto hoy en día con la apertura de una sala específica) con lo que el museo se abriría también a las artes decorativas.

La sala 12 (Las meninas) tenía 2 pisos y exhibía obras maestras del Prado. A esta sala con dos pisos se la conocía como Sala Isabel II.

Tras el destronamiento en 1868 de Isabel II, el museo pasó a formar parte de los «bienes de la Nación»​ mediante la Ley de 18 de diciembre de 1869, que abolió el patrimonio de la Corona y pasó a ser  Museo Nacional en vez de Real y por tanto, Patrimonio del Estado.

Otro hecho que marcó la historia del museo sucedió en 1872, cuando Amadeo I anexó el ya citado Museo de la Trinidad, con sus respectivos fondos de pintura y escultura al Museo del Prado. Sin embargo sólo cien obras de La Trinidad fueron seleccionadas para ingresar al recinto del Prado, mientras que el resto se dispersó por todo el país. Eso le hizo convertirse verdaderamente en un Museo nacional pues ante la falta de capacidad del propio museo, 3200 obras se repartieron y se hallan aún repartidas en depósito por todas las provincias españolas en diferentes organismos oficiales e incluso embajadas extranjeras.

 

La Sagrada Familia de EL Greco, La magdalena penitente de Pedro de Mena y La Virgen del Lucero de Alonso Cano

 

Por esa razón se han juntado estas tres extraordinarias obras: La Sagrada Familia de El Greco, La magdalena penitente de Pedro de Mena y La Virgen del Lucero de Alonso Cano. Porque con ellas se quiere representar ese carácter de institución nacional que tiene el Museo del Prado pues aunque las tres pertenecen a sus fondos  sin embargo sólo ahora es posible verlas “de vuelta en casa” ya que las tres se encuentran en distintas sedes:  La Sagrada Familia en la Biblioteca Museu Víctor Balaguer de Vilanova i la Geltrù, La magdalena penitente que es una de las joyas del Museo de Escultura de Valladolid o La Virgen del Lucero de Alonso Cano que se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Granada.

 

Miguel Jadraque y Sanchez Ocaña Visita del cura y el barbero a don Quijote– Museo del Prado, 1880

 

No fue tampoco hasta la incorporación del Museo de la Trinidad que el Museo se abrió también al arte de su tiempo con adquisiciones muy importantes de pintura española del siglo XIX realizadas en las Exposiciones Nacionales, como esta deliciosa y costumbrista  Visita del cura y el barbero a don Quijote de Jadraque y Sanchez Ocaña. O la tan celebérrima obra en su época de Eduardo RosalesEl testamento de Isabel la Católica del que la exposición nos brinda no ya el orginal, que puede verse en otro rincón del museo, sino un poco visto boceto.

 

Eduardo Rosales. Doña Isabel la Católica dictando su testamento (Boceto) – Colección – Museo Nacional del Prado

 

El éxito de la pintura de la Escuela Española, sobre todo barroca, en la época tuvo mucho que ver con su naturalismo que era entonces una tendencia en boga. La nómina de pintores que visitaron el museo fue inmensa. En la exposición está el libro de visitas del Prado con la firma de Gustave Courbet. Pero no fue un caso aislado, muchos fueron los artistas internacionales que peregrinaron al Prado como Singer Sargent o el mismo Edouard Manet quien sería otro de los grandes apologetas del museo.

En la exposición se muestran dos cuadros de él, Angelina Amazona, que muestran cómo cambió su libertad de ejecución en el periodo que abarca desde justo antes de su viaje, con esa Amazona que ya debe mucho a Velázquez, y ese otro retrato de Angelina en que el cromatismo dramático y la pincelada suelta reflejan su conocimiento de Goya.

 

Amazona de Edouard Manet y Angelina

 

O la contraposición de una copia fantástica de un jovencísimo Pablo Picasso, entonces un jovenzuelo de unos 16 años, de un retrato de Felipe IV de Velázquez que aquí han puesto frente a su modelo.

 

Retrato de Felipe IV de Diego Velázquez

 

Pablo Picasso. Portrait of Philip IV (Velаzquez), 1897

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Sección o Sala 4 ve desde 1898 a la Segunda República. !898 también fue un año importante para el Museo. En 1898 se inauguró el Museo de Arte Moderno al que se fué toda la pintura después de Goya y, a raíz de esta separación el Prado,  durante el largo período que va hasta 1971,  se especializó en arte más antiguo.

Fueron estas primeras décadas del siglo XX increiblemente fructíferas para el Museo. Se formó el Patronato, se amplió por primera vez el espacio del Museo, se siguieron criterios museográficos pioneros en su género y se implementó una auténtica política de adquisiciones,  favorecida además por frecuentes y notabilísmas donaciones o legados.

 

Museo del Prado, vista de la sala de Velázquez 1907 – 1915.

 

La nueva sala exclusiva dedicada a Velázquez cuya organización derivaba de criterios estrictamente científicos y daba mucho aire a los cuadros fue muy alabada internacionalmente. Ese ejemplo fue seguido en poco tiempo por sucesivas salas monográficas dedicadas a los grandes maestros españoles, que fueron  a veces acompasadas y/o alentadas por las primeras grandes exposiciones dedicadas a El Greco, Francisco de Zurbarán, José de Ribera, el divino Morales o Bartolomé Esteban Murillo.

 

Doña Antonia de Ipeñarrieta. Diego Velázquez. Legado la duquesa de Villahermosa, 1905

 

Además en esa época se produjo la disolución de algunas de las grandes colecciones aristocráticas que se habían formado durante el Siglo de Oro. Muchos de esos cuadros acabaron en el Museo del Prado, como los procedentes de la venta de la colección del Duque de Osuna a finales de Siglo, o los legados por los duques de Pastrana en esa misma época.

Esto nos lleva a hablar de la sala dedicada a las donaciones y legados, que los comisarios han querido colocar en el corazón y centro de la exposición. Una sala magnífica que ya soñara para sí cualquier gran museo del mundo.

Los legados han sido fundamentales en el Prado y algunos llegaron sobre todo en esta época generosa como pocas en mecenas, tanto a nivel nacional como local. Recordemos que en este momento se forma el Museo Cerralbo, el Lazaro Galdiano, el Museo de Valencia de Don Juan, Felix Bois crea el embrión del Museo de Historia de Madrid, o el Marqués de la Vega Inclán  crea el Museo del Greco en Toledo y el Museo  Romántico en Madrid. Nunca en la historia de este país se vio mayor interés entre los privilegiados e incluso entre los corruptos en contribuir tan generosamente a la creación del extraordinario patrimonio artístico de todos estos museos.

 

Legados y donaciones: En el centro, Escena de la vida de Nastasio deglio Onesti de Botiticelli (donación de Francesc Cambó, y a los lados Descanso el la huida a Egipto de Gerard David, donación de Pablo Bosch y La virgen entre dos ángeles de Hans Memling, donación marquesa de Cabriñana

 

Los legados fueron decisivos para rellenar las lagunas del museo en pintura de la escuela flamenca y holandesa o de los primitivos italianos. Algunos de los cuadros que se muestran aquí llegaron de la mano de grandes legados como el del catalanista Fransesc Cambó con sus tres paneles de Botticelli y el Bodegón con cacharros de Zurbarán. O el la colección Pablo Bosch, reunida en su casa de Madrid, que constaba de alrededor de trescientas pinturas, entre las que el Patronato seleccionó para el Museo cerca de noventa. Se trataba de obras italianas, francesas, flamencas y españolas de los siglos XV al XVIII, casi todas de tema religioso, como el   Descanso el la huida a Egipto de Gerard David que puede verse abajo a la izquierda.

 

 

Hay una abrumadora mayoría de pintura, sobre todo española, entre las obras ingresadas por donaciones, seguida por dibujos y grabados. Ejemplar es también la donación de Ramón de Errazu, cuyo elegantísimo retrato de cuerpo entero realizado por Federico Madrazo podemos ver en la pared de la derecha. Errazu legó 25 obras del siglo XIX de extraordinaria calidad que constituyen la base de la colección de cuadros de Fortuny y Raimundo de Madrazo que tiene el Prado. Incluida esa maravillosa Condea de Vilches de Federico de Madrazo que es, sin duda, una joya del Museo.

 

Madrazo y Kuntz, Federico de, Amalia de Llano y Dotres, condesa de Vilches Fecha 1853

 

En la otra pared de la sala de los legados hasta siete obras de Goya. La colección de Goya, que es sin dudarlo una de las más emblemáticas del Museo del Prado, ha sido la que probablemente se ha visto más favorecida por las donaciones y por los legados. En la foto de arriba vemos el extraordinario retrato de José Alvárez de Toledo, Duque de Alba donado por el Marqués de los Velez, el retrato del General Antonio Ricardos, y la importantísima donación de las pinturas negras por el barón Frédéric Emile d’Erlanger tras el fiasco de su posible venta en París, donde no encontraron compradores.

Goya tardó mucho en ser lo que es ahora y, aunque aceptado el legado por parte del Museo, quince años después seguían estas pinturas negras sin ser expuestas lo que motivo una queja del hijo del barón cuando realizó una visita al Museo.

 

francisco de goya dos viejos comiendo sopa

La sala se cierra con el monumental Retrato de los Duques de Osuna con sus hijos, una obra capital de la primera época de Goya, retirado de la venta de la colección del duque de Osuna por sus herederos en 1882 y entregado al Ministerio de Fomento, para que figurase entre las obras de Goya del Museo del Prado, donde ingresaría ese mismo año.

 

Los Duques de Osuna con sus hijos. Francisco de Goya

 

De 1931 a 39, es decir de la época de la República,  se ocupa la sala sexta presidida por el cuadro de El Greco de San Andrés y san Francisco entre fotografías del desalojo de las obras del Museo durante la guerra con el que metafóricamente se quiere resumir esta etapa.

 

San Andrés y San Francisco de El Greco

 

Y es que el cuadro del Greco se compró al monasterio de La Encarnación de Madrid  para el Museo del Prado en  1942 con los fondos recaudados por la exposición de las obras del museo en su forzado exilio ginebrino .

 

 

Son fascinantes las fotografías de todo ese periplo de las obras maestras del Prado durante la guerra civil que en la exposición se compara con el viaje que realizó Antonio Machado, pues ambos coinciden en tiempo y en espacio en Valencia, en Barcelona e incluso en Colliure, por donde pasaron los tesoros del Prado en su camino de Ginebra. Veintidós días duró la revisión del inventario de las 1868 cajas que llegaron en tren a la Sociedad de Naciones de Ginebra acompañadas tanto por delegados franquistas como republicanos. Podría poneros muchas de esas fotografías pero he querido escoger esta que os pongo abajo porque no hay más silencio sonoro como el que proclaman el desolado vacío de las salas y la huella de la ausencia en los muros deshabitados-

 

 

Se presta también atención, como no podía ser de otra manera, a aquella utópica idea republicana del  Museo Circulante que formaba parte de las extraordinarias Misiones Pedagógicas, que acercó el Prado a numerosos, y en ocasiones recónditos, lugares del país, a través de copias de algunas de sus obras.

 

Grupo de espectadoras ante copia de Las hilanderas de Velázquez en Cebreros -Ávila- noviembre de 1932-Madrid Archivo de la Residencia de Estudiantes.

Pueden verse imágenes también como esta de la pieza Estampas. 1932 del siempre inquietante y extraordinario cineasta José Val del Omar

 

Val del Omar. Estampas, 1932. Documental

 

La sección 7 está dedicada a la época del régimen franquista. Una de las grandes y publicitadas adquisiciones del franquismo fue la negociación con el régimen de Vichy para la repatriación de una auténtica obsesión del mismísimo General Franco: La Inmaculada de los Venerables, hasta entonces conocida como Inmaculada Soult, pues fue el mariscal Soult el que, en la Guerra de la Independencia la sacó de España. Al parecer, las negociaciones con Pétain no fueron en absoluto sencillas pero la posible participación de España para apoyar a la Alemania Nazi en la II Guerra Mundial, le dio a Franco margen de maniobra para presionar y lo usó a su favor. Franco realizó un ventajosísimo intercambio por la que era entonces una de las joyas del Louvre a la que se añadió la dama de Elche, el archivo de Simancas y algunas coronas visigóticas del Tesoro de Guarrazar a cambio de algunos cuadros de Velázquez o El Greco de los que existían copias en las colecciones españolas. “El robo” de Scoult, había sido resarcido por aquella “nueva España” comandada por Franco.

 

inmaculada concepción de los venerables bartolomé esteban murillo

 

A pesar del aislacionismo del régimen en sus primeros años, el Museo continuó siemdo un referente del arte de la cultura universal. Artistas como Jackson Pollock, Robert Motherwell, Jorge Oteiza, Avigdor Arikha o Richard Hamilton tomaron el testigo de Manet, Renoir, Fortuny o Sargent. De todos ellos hay obras en la exposición como este extaordinario cuadro de Robert Motherwell que nos hubiera gustado ver con El perro de Goya en el que se inspira.

 

 

El Perro de Goya, 1975. Robert Motherwell

 

Es un tiempo en que también los literatos se fijan en el museo y la exposición da fe de ello recogiendo textos de Eugenio D’Ors, Juan Gil-Albert, Maria Zambrano, Michel Foucault, Buero Vallejo, Rafael Alberti, Ramón Gaya, Manuel Mujica Lainez, etc.

 

 

También los artistas de la época tomaron referencias de cuadros de Goya o El Greco para establecer diálogos artísticos con indudables referencias políticas como fue el caso del Equipo Crónica o Antonio Saura o de la confrontación entre la Maja desnuda de Goya y el Desnudo femenino acostado de Pablo Picasso del que ya os hice referencia antes.

 

Equipo crónica. La antesala, 1968, Colección Juan March

 

Y donde no podía faltar esa obsesión por Las Meninas que se ha acabado por convertir en un icono del arte universal.

 

Pablo Picasso. Las Meninas. Cannes, 18 de septiembre del 1957.

Las meninas de Picasso, de Richard Hamilton

 

La última sala dedicada al periodo democrático recoge hitos como la vuelta del Guernica o el retorno al Prado de la pintura española del XIX. La aprobación de la Ley de Patrimonio de 1985 ha permitido que permanezcan en el Prado obras maestras como el Antonello de Messina al que hicimos referencia más arriba, la Condesa de Chinchón de Goya y otras tantas de Rubens, Fra Angelico o Pieter Brueghel.

 

La Ley de Patrimonio establecía como su principal objetivo:

el acceso a los bienes que constituyen nuestro Patrimonio Histórico. Todas las medidas de protección y fomento que la Ley establece sólo cobran sentido si, al final, conducen a que un número cada vez mayor de ciudadanos pueda contemplar y disfrutar las obras que son herencia de la capacidad colectiva de un pueblo.

Para visualizar esta vocación de apertura la exposición acaba con toda una pared con posters de diferentes exposiciones celebradas durante estos años, una reproducción táctil para ciegos del Noli me tangere de Corregio y toda una serie de fotos del proyecto en vídeo de Francesco Jodice, Spectaculum Spectatoris con el que el Museo parece querer representarnos.

Francesco Jodice Spectalulum Spectatoris, 2011

Lina Bo Bardi y el Museo de Arte de Sao Paulo

 

Lina Bo Bardi y el Museo de Arte de Sao Paulo

Terminamos hoy, con este articulo, la serie que le vengo dedicando a la italobrasileña Lina Bo Bardi centrándonos en la que fue su obra más emblemática, el Museo de Arte de Sao Paulo, y la exposición que organizó para su inauguración y que fue, sin duda, una de las exposiciones seminales de la Historia del arte brasileña hasta tal punto que el museo la volvió a organizar en 2016, 47 años después.

 

El MASP, Museo de Arte de Sao Paulo

Pietro Maria Bardi y su mujer, Lina Bo Bardi, llegados de Italia en 1946, emprendieron en Brasil, país fértil donde todo estaba por hacer, la gran renovación que el modelo de museo occidental necesitaba, comprometiéndose a hacer del MASP, museo dirigido por Pietro y proyectado por Lina, una institución atípica y ajena al modelo canónico de los museos de arte; un lugar donde el arte erudito dialogara en igualdad de condiciones con el arte popular anónimo y con la obra de artistas “primitivos”.  

 

 

El edificio del MASP es el gran proyecto de Lina Bo Bardi y por eso he querido dedicarle una entrada aparte. Por su dimensión física y técnica, por su relevancia social y por su poder icónico. Pero también porque fue, cuando se inauguró en plena dictadura militar brasileña, mucho más que un simple museo –sus implicaciones urbanísticas lo convirtieron en un pionero–, sin dejar de ser al mismo tiempo un antimuseo.  

 

LIna en la obra del MASP

 

Para empezar, aunque una imagen vale más que mil palabras, intentaré describirlo. La parte más visible del museo se trata, como veis, un colosal sándwich suspendido en el aire con un perímetro compuesto por ventanales de vidrio que se alzan entre dos moles de hormigón. El interior alberga dos pisos completamente vanos sin ninguna tabicación interior, lo que obviamente dificultaba la tarea de ubicar las obras a la manera tradicional, es decir, colgándolas en unas paredes que no existían, de manera que Lina inventó un insólito modelo expositivo que repetía el principio básico del edificio al quedar los cuadros como levitando en el aire, dentro de unos caballetes de cristal sujetos por un pesado pie de hormigón.  

 

View of the picture gallery of MASP on Avenida Paulista, 1970s

 

Lamentablemente este sistema expositivo tan radical y diferente ideado por Lina, fue sustituido a finales de los noventa, sólo tras su muerte y la de su marido, por un sistema más tradicional, que es como yo  conocí el Museo y que me dificultó enormemente entender el edificio, pues, en esa reforma museológica, también se habían cegado las ventanas con pesados cortinajes  para proteger las obras de la luz solar. 

Una auténtica traición al carácter abierto que Lina Bo Bardi quiso darle a las salas, Ella había innovado mediante el uso de láminas de vidrio templado cubiertos por un bloque de hormigón a la vista como  base para ver las pinturas . La intención era, según su explicación,  imitar la posición del cuadro en el caballete de los artistas en su talleres, normalmente, también, inundados de luz.. Esas bases de hormigón tenían en el reverso de los cuadros tablas explicativas con informaciones sobre el pintor y la obra. Paradójicamente esta forma de visualización dejó de ser adoptada por el MASP justo en el momento en que, a finales de los años 1990, pasó a ser estudiada internacionalmente en ámbitos académicos.

 

 

Afortunadamente, ,  en 2015, al asumir la Dirección Artística del MASP,  Adriano Pedrosa,  la cordura y el respeto a la obra y la figura de Lina, muy al alza no solo en Brasil, sino a nivel internacional, hizo que se recuperasen las propuestas originales de la arquitecta y hoy en día, el Museo, como podéis ver en su propia web, ha hecho de este particular modelo museológico su auténtica marca de estilo.

Los caballetes cuestionan el tradicional modelo de museo europeo, en el cual el espectador es llevado a seguir una narrativa lineal sugerida por el orden y disposición de las obras en las salas. En el amplio espacio de la pinacoteca del MASP, la expografía suspendida y transparente permite al público una convivencia más cercana con las obras ya que es él quien escoge su recorrido.

Gracias al destino, porque si algo es la obra de Lina Bo Bardi es un canto a la libertad.

 

 

El museo se construyó en en el sitio previamente ocupado por el mirador Trianon , tradicional punto de encuentro de la élite de Sao Paulo, Para preservar la vista  de la ciudad, Lina para quien el uso social de algo como las vistas, unas vistas que de hecho ya pertenecían a la ciudad, era un derecho inalienable para la aristocracia del pueblo, sólo había dos alternativas;  era necesario o construir un edificio subterráneo o uno suspendido. La arquitecta optaría por ambas opciones, contruyendo un bloque subterráneo de varios pisos para las múltiples servicios de un museo que quería ser un antimuseo,  y otro bloque elevado, el más visible, con dos inmensas salas abiertas al paisaje, suspendidas a ocho metros del suelo.

 

 

 

Este cuerpo principal descansa sobre  sólidos cuatro pilares laterales, lo que deja un vano bajo cubierta de 74 metros de largo que en el momento de realizarse era considerado el más grande del mundo. Una proeza de ingenería arquitectónica que le dio notoriedad internacional desde el comienzo. Lina pensó en todos los detalles a través de multitud de dibujos, algunos de los cuales pueden verse en la exposición de la Fundación Juan March.   

 

 

Estudio preliminar. Esculturas practicables para el mirador del Museu Arte Trianon [Estudio preliminar. 1968. Colección Museu de Arte de São Paulo Assis Chateaubriand. Donación del artista, 1952.

 

Lina tenía una concepción muy social y democrática de la arquitectura, como os conté en la entrada que he dedicado a su arquitectura.. Esta debía ser abierta y participativa de la vida de la ciudad. En el dibujo de arriba podemos ver las esculturas que diseñó para la plaza del mirador, un auténtico parque de atracciones vanguardista para las crianças en la azotea del edificio subterráneo y con acceso a las vistas. 

 

 

Además ese no atrio del Museo con su enorme vano debía permitir realizar acciones interdisciplinarias que estuviesen completamente abiertas a la ciudadanía, como veis en su dibujo de arriba. Lina incluso planeó colocar plantas epifitas a lo largo de toda la superficie del museo para que también la naturaleza tomase parte del mismo.  

Vano del MASP durante un concierto

Efectivamente el vano del museo ha servido desde su incio para muchos usos, como este Circo Piolín al que se convocó para ocupar el espacio  durante la magna exposición de 1972 en conmemoración del cincuentenario de la Semana de Arte Moderna, celebrada en São Paulo en 1922, que se consideraba la fecha de fundación del modernismo en Brasil. Y que mejor, para la mentalidad de los Bardi que mezclar el arte con lo popular y lo local que también era indudablemente artístico: el circo.

Agostinho-Batista de Freitas. Circo Piolín en el Vano del MASP

En la escena de Agostinho Batista de Freitas, enmarcada por la arquitectura del vano del museo, como cuentan el la web de la Fundación:

Sólo un personaje es reconocible: Abelardo Pinto “Piolin“, el payaso de piernas finas y ojos tristes, con sus característicos zapatones blancos y negros, su reconocible bastón y su peluca de cabello castaño. Con su humor espontáneo y su naturalidad Piolin obtuvo la admiración de toda la ciudad y el reconocimiento de los intelectuales y creadores modernistas, que vieron en él al verdadero representante de un espectáculo genuinamente brasileño, resultado híbrido entre la cultura erudita y la popular.

 

 

Algunos intelectuales rindieron al payaso un homenaje al más puro “estilo antropofágico” el 27 de marzo de 1929, día en el que cumplía 32 años, con un banquete en uno de los restaurantes más acreditados de la ciudad. El llamado “festín antropofágico” incluyó simbólicamente como plato principal al propio payaso, que fue “almorzado”, lo que contribuyó a su amplia divulgación mediática y a su verdadera consagración como personaje público.  

 

 

El espacio del Museo debía ser social o no sería.  Cuenta Lina en una entrevista:  

Cuando el músico y poeta estadounidense John Cage llegó a Sao Paulo, pasando por la Avenida Paulista tuvo que parar el coche en frente del MASP , se bajó, y caminando de un lado a otro por el mirador, con los brazos en alto, gritó: ” Es la arquitectura de la libertad! “. Acostumbrados a que solo lo alabaran por tener el vano cubierto de “mayor envergadura del mundo” pensé que el juicio del gran artista podría ser capaz de comunicar lo que quería decir cuando se diseñó el MASP . El museo era una “nada”, una búsqueda de la libertad, la eliminación de obstáculos, la capacidad de ser libre ante las cosas “

 

Carrusel de Maria Helena Chartuni en el mirador del vano libre del MASP

 

“La belleza en sí no existe. Hay un período histórico, después cambia el gusto. Yo busqué, en el Museo de Arte de São Paulo, reanudar ciertas posiciones. No busqué la belleza, busqué la libertad. A los intelectuales no les gustó, a la gente sí le gustó: ‘¿Sabes quién lo hizo?, decían, ¡Fue una mujer!

 

Vista exterior del MASP , Agostinho Batista de Freita

 

A mão do povo brasileiro

Assis Chateaubriand, el gran mecenas del museo y el responsable de reclutar a los Bardi,  -no olvidemos que Pietro Maria Bardi, el marido de Lina, fue su director por 50 años-, no llegaría a ver la inauguración de la nueva sede del MASP. Lina Bo organizó junto con su marido Pietro Bardi,el director de teatro Martim Gonçalves y el cineasta Glauber Rocha la exposición inaugural titulada A mão do povo brasileiro , dedicado a la cultura popular del país.

Toda una declaración de intenciones: el pueblo, la aristocracia del pueblo entraba en el Museo.   La exposición era un desdoblamiento de otras muestras organizadas por Lina en São Paulo (1959), Salvador ( (1965) y hasta en Roma (1965), donde fue clausurada por orden del gobierno militar brasileño, provocando un artículo del arquitecto Bruno Zevi titulado “L’arte dei poveri fa paura ai generali” (El arte de los pobres asusta a los generales). Y no sé equivocaban. La exposición era un acto político, en su mejor sentido.

 

La muestra presentaba un panorama de la cultura material de Brasil, reuniendo cerca de mil objetos manufacturados, fechados desde finales del siglo XIX hasta la época contemporánea. Entre las piezas expuestas, había carrancas, ex-votos, tejidos, ropa, muebles, herramientas del campo o de albañileria, utensilios domésticos, jaulas de pájaros, maquinarias, instrumentos musicales, adornos, juguetes, o imaginería religiosa… Una buena traducción material de aquella máxima de Terencio, Nada humano me es ajeno.

 

A mão do povo brasileiro”, de 1969

 

Lina realiza un gesto radical de descolonización. Descolonizar el museo significaba repensarlo desde una perspectiva de abajo hacia arriba, presentando el arte como un trabajo; tanto una pintura de Candido Portinari como una azadón se consideran  obras  - una noción que trasciende las distinciones entre arte, artefactos y artesanías. Lina pretendió estimular la reflexión y el debate sobre el estatuto y contexto de este tipo de obras en los museos y en la historia del arte, y desterrar las nociones colonialistas de “arte popular” y “cultura popular”. Para Lina, admiradora de Antonio Gramsci, el arte debía ser social, nunca elitista.

 

Objetos expuestos en “A mao do povo brasileiro”

 

Entre las muchas obras que había se incluía las pinturas de Agostinho Batista de Freitas (1927-1997) ,  del que ya os he puesto algunas más arriba, un artista autodidacta y callejero que tuvo la fortuna de que Pietro Maria Bardi se cruzara en su camino  y le introdujera  con cierto paternalismo como una de las primeras “estrellas” del nuevo arte en el programa expositivo del MASP.

 

 

A los Bardi les fascinaban lo que Lina llamaba un artista primitivo,  como la propia Lina denominó a Agostinho Batista de Freitas y a João Alves, de quienes organizó una muestra en el Museu de Arte Moderna de Bahía (MAM-BA) en 1961. Agostinho era un cronista callejero de la gran urbe verticalizada que ya era una pujante metrópolis en proceso de modernización cuando, a principios de los años cincuenta, Pietro Maria Bardi le encargó un cuadro con una vista urbana desde el que entonces era el edificio más alto de São Paulo.

 

Agostinho

 

O También se exponían esculturas, como las del fascinante artista del barro conocido como Mestre Vitalino (1909-1963) creador de una auténtica tipología.

 

Mestre Vitalino. Caruaru, Pernambuco, 1947. Foto: PIERRE VERGER

 

Vitalino Pereira dos Santos , conocido como Mestre Vitalino era un artesano que interpretó en sus bonecos de arcilla  la cultura y el folclore del pueblo del noreste de Brasil , especialmente del interior de Pernambuco y de la vida de la gente del campo.  

 

Museu Vitalino, homenagem ao mestre Vitalino, em sua antiga casa. Mestre Vitalino eh o mais famoso artesao da cidade. Seu filho Severino Vitalino hoje faz replicas do artesanato criado pelo pai. O Alto do Moura eh considerado pela Unseco o maior polo de arte figurativa nas Americas por la  UNESCO.

 

O las carrancas o mascarones de proa que se les ponía a las barcas que cruzaban el Río São Francisco. El Mestre Guarany. el gran maestro de las carrancas,  aprendió de su padre el ofici. Con la muerte del padre pasó a trabajar con ese imaginario, produciendo santos, altares y oratorios.  En la exposición de la Juan March hay algunas carrancas suyas.

 

Carrancas en la exposición de la March

 

o como en el ejemplar trabajo del escultor baiano Agnaldo dos Santos (1926-1962), que esculpía en madera figuras divinizadas de los cultos cristianos y africanos.  

Agnaldo Manoel dos Santos

 

o los interesantísimos instrumentos musiocales ideados por Walter Smetak, sin duda un artista estupendo al que merece la pena investigar.  

Walter smetak 2

La disposición de estos objetos y tipologías, colocados unos al  lado de los otros, buscaba resaltar el sincretismo de la cultura brasileña y remitía a las ferias populares del noreste ocupando tanto las paredes como l el suelo sobre cajas rústicas y tablas de madera, Bo Bardi defendía así la desacralización de los objetos de arte. Es decir, ella entendía que objetos de arte y objetos utilitarios eran igualmente frutos del trabajo del hombre, ambos dignos de atención y valor.

 

Image de la exposición
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Esa filosofía se ha querido respetar en la exposición de la Fundación March, como se verá en las imágenes  

 

 

 

Desde el cambio de dirección en el Museo, esta institución ha querido recuperar ese espíritu abierto de Lina. Hoy la web del museo proclama:

El MASP, Museo diverso, inclusivo y plural, tiene la misión de establecer, de manera crítica y creativa, diálogos entre pasado y presente, entre culturas y territorios, a partir de las artes visuales. Para ello, debe ampliar, preservar, investigar y difundir su acervo, así como promover el encuentro entre públicos y arte a través de experiencias transformadoras.

La prueba son sus últimas exposiciones colectivas e individuales que se articulan alrededor de ejes temáticos: las historias de la sexualidad (2017), las historias afroatlánticas (2018), y las historias feministas / historias de las mujeres (2019).

 

Y hasta aquí llegó con mis entradas sobre esa amazona de la libertad que fue Lina Bo Bardi. Mañana es el último día  en la Fundación March.

 

Lina Bo Bardi, Brasil anida de nuevo en la Fundación Juan March 1

Lina Bo Bardi, Brasil anida de nuevo en la Fundación Juan March

 

Si volviera a nacer solo coleccionaría amores, fantasías, emociones y alegrías”.

Lina Bo Bardi

Entrada de la exposicion

 

A veces, cuando escribo este blog, en la soledad del ordenador, creo que en el fondo no hago otra cosa que escribirle cartas a mi memoria. Intento seducirla, ponérselo fácil, darle una lista de las cosas que me gustaría que se olvidara de olvidar.

Lina Bo Bardi,  Lina Bo Bardi, Lina Bo Bardi, guárdame ese nombre en un rincón. Bo Bardi. Conocer más a esta mujer vivaz me está proporcionando algo escaso en estos tiempos,  alegría, casi un regocijo infantil, una vitalidad tropical que me hace volver volando con un pensamiento mariposa a mi querido ahijado Kilian viviendo la aventura venturosa de la Amazonía bajo un mangueiro, construyendo amor en un buraco da floresta por donde juguetean monos pequeños como ardillas entre enloquecidos cantos de cigarras. Va por ti, Mellaman, por ese Brasil que permanece bajo la tierra feraz y la ferocidad de estos tiempos. Qué viva Lina. Qué viva Brasil pese a tudo, con sus eternas oportunidades.  Que viva el sabor de un mango maduro, el crepiteo  de la lluvia en las tejas y las goteras manantiales. Que viva Maria, Lenita,  a serra tico tico, as borracherias y ese violao que a buen seguro adormece y domestica a las mismísimas serpientes coral. Y esa Milena, esa Milena, esa Milena, linda hasta las puntas de los dedos, cálida hermosura color miel, que tanto gozo me da imaginar durmiendo acurrucada a tu lado. Beleza para esos dos bellos Adán y Eva. Foi um prazer compartilhar com vocês dois este primeiro passinho da bossa nova linda que, puedo dar fe,  ya habéis empezado a bailar.

 

 

 

En fin, volvamos al arte. Volvamos a Lina. La exposición Lina Bo Bardi: tupí or not tupí, que organiza la Fundación Juan March hasta el 13 enero de 2019 en  Madrid es una fantástica ocasión para enamorarse una vez más de ese Brasil a veces desquiciante, pero tan feraz (y feroz) siempre. Es la primera exposición que se celebra en España sobre la inspiradora figura de esta (tan desconocida aquí como legendaria allá) mujer orquesta, figura fundamental de la cultura bahiana y brasileña en general, a la que llegue a conocer, como muchos, a través de su desconcertante y emblemático Museo de Arte de Sao Paulo (MASP).

La exposición no es tanto sobre su obra arquitectónica, que también, como sobre la historia del venturoso encuentro con Brasil de esta extraordinaria mujer italiana y su no menos extraordinario marido, Pietro Maria Bardi. Y de cómo a partir de su exilio, uno de los tantísimos producidos por el auge de los fascismos europeos y la Segunda Guerra Mundial ,  pueden desentrañarse casi cuatro décadas de la historia del arte de un Brasil que entonces buscaba su propia voz y su propio lenguaje, moviéndose entre las más radicales vanguardias y la potente y casi surrealista tradición artesana local.

A veces, sobre todo en estos tiempos de continuas crisis de refugiados, tendemos a olvidarnos que casi todo, -si no todo-, lo que nos hace mejores viene de un lugar distinto . Ya lo dice la UNESCO, la migración es un extraordinario dinamizador de las diferencias.

 

Lasar Segall Inmigrantes

 

Los comisarios de la muestra –Mara Sánchez Llorens, Manuel Fontán del Junco y María Toledo– la han pensado como una continuación de la que, en 2009,  dedicaron a la pintora  Tarsila do Amaral, una de las figuras capitales de la vanguardia brasileña. Sólo les faltaría dedicarle una exposición, y es toda una sugerencia,  a la tempranísima vanguardista Anita Malfatti, otra brasileña de rompe y rasga.

 

Anita Malfatti, A Boba, 1915-16

 

La exposición además es interesante por su enfoque. Como dice la comisaria Maria Toledo :

 

Las exposiciones que se han realizado anteriormente sobre Lina Bo Bardi han estado enfocadas  en su arquitectura. Esta exposición tiene la novedad de presentar un enfoque diferente y mostrar todas las facetas y las disciplinas a las que Lina se dedicó. Es el mundo plural, amplio, abierto al diseño, a la escenografía, al  teatro, A tantas cosas que no tenían que ver con la arquitectura. Su manera de entender la arquitectura era una manera mucho más porosa, global, abierta, expandida.”

 

La idea era -y es- hacer dialogar su obra con la obra de otros artistas tanto figuras  internacionales como humildes artistas populares, anónimos o indígenas.

 

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Porque sí algo fue Lina fue una activadora cultural muy potente, según cuenta la comisaria.

La importancia que tiene en la aparición de la cultura bahiana, toda esa fuerza que incorporaran los Tropicalistas, todos estos grupos donde estaban Caetano Veloso, Gilberto Gil, Gal Costa, Tom Zé, etcétera contaban cómo les había emocionado conocer a Lina en Bahía

 

Encuentro de João Gilberto con Caetano Veloso y Gal Costa en 1970

 

El propio Caetano Veloso cuenta en el vídeo de la exposición:

Conocí a Lina porque era una presencia muy fuerte en Bahía. Cuando yo tenía 18 años, para mí Lina era como una entidad. Yo era su fan. Era así.

Aparte de lo que hizo en Bahía, hubo cambios que tuvieron peso nacional y después internacional. Esto tiene un efecto social, la habilitación de toda una generación que tuvo consecuencias importantes en la transformación de la sociedad. Después, cuando llegó la dictadura militar, todo se fue pero no se fue. Fue como una semilla que estaba allí y después las cosas crecen. Ella fue, –dice focalizando la mirada-, una persona civilizadora. 

Y sonríe. Como el que ha encontrado la palabra perfecta, la ocurrencia justa.

 

 

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Ay Lina Bo Bardi, qué gusto conocerla más profundamente. Creo que hablar de ella me dará para más de una entrada de este blog. Ella y Brasil (y mi pareja de Adán y Eva) se lo merecen.

 

 

La extraordinaria muestra de la Fundación Juan March de Madrid, sorprendente como casi todas las que organiza esta sede, es la primera que se le dedica en España a Lina Bo y además, ha venido acompañada con un auténtico festín de conciertos musicales,  ciclos de conferencias, coloquios y talleres educativos dirigidos a escuelas en torno a la Gran vaca mecánica, un artefacto diseñado por Lina, para inspirar la participación mediante el juego que ha sido reconstruido para la exposición y que ha recorrido las calles  de Madrid.

 

La Gran Vaca Mecánica se ha realizado con la colaboración de la Bienal “Miradas de Mujeres”

 

Y es que Lina Bo Bardi, no sólo fue una notable arquitecta de orientación ecologista, en un tiempo donde el ecologismo era poco menos que un antojo, sino sobre todo una activista cultural avant la lettre: directora de numerosas revistas, talentosa diseñadora  de muebles y exquisitas sillas,

 

Lina Bo Bardi sentada en su silla al borde de la carretera (Cadeira à beira da estrada)

 

de caprichosas joyas e incluso de jardines, ilustradora, pintora y una gran coleccionista de arte y artesanía, especialmente de casi todo lo relacionado con la parte más exuberante de la creatividad como son el juego, el carnaval, el circo o el teatro.

 

 

Hoy os quiero contar de dónde surgió esta italobrasileña que revolucionará a los tropicalistas bahianos, aunque contarlo dignamente, como os he dicho, me llevará varias entradas.

Achillina Lina Bo Bardi (Roma, 1914-São Paulo, 1992) descendía por vía materna de una familia de historial turbulento, y su padre, Enrico Bo, era constructor inmobiliario que tenía alma de pintor, un amateur del arte y el ladrillo. Como sería su hija.

La exposición de la Juan March se abre y se cierra con dos de sus cuadros, que recuerdan al arte popular tan típicamente  latinoamericano y tan extrañamente cercano a la filosofía estética posterior de su hija.

 

Enrico Bo. Domingo. La huida del circo 1952

 

Achillina Giuseppina -su rimbombante nombre de pila-, pertenecía pues a una familia romana acomodada  que le permitió formarse en un ambiente intelectual propicio  y realizar  unos estudios superiores de Arquitectura en la Universidad de Roma,  que, para la época, no estaban, ni mucho menos, al alcance de cualquier mujer. No obstante, y a pesar de su posición económica, Enrico Bo siempre quiso despertar en su hija Lina la conciencia de clase y la posibilidad de saber que la realidad puede cambiarse. “Lo importante era construir una realidad distinta”, decía Bo Bardi recordando a su padre.

Resultado de imagen de Gioventú Universitaria Fascista

 

A finales de 1939, Lina -vestida, por disposición gubernamental, con un uniforme de la Gioventú Universitaria Fascista que tuvo que pedir prestado para la ocasión- se gradúa en Arquitectura presentando un proyecto final “Núcleo asistencial de maternidad e infancia” que constaba de tres volúmenes prismáticos con cuatro alturas separados con zonas verdes que el cónclave de profesores calificó de escandaloso porque salía de lo usual.

 

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Lina, que siempre fue una de esas amazonas libres de ese gran siglo XX tuvo que coexistir en su primera época con el fascismo dominante mientras mantenía al mismo tiempo una militancia comunista clandestina. Más tarde, incluso participaría activamente en la Resistencia. Precisamente en un intento de alejarse de la maquinaria fascista más centrada en la ciudad de Roma, Lina se escapó  a Milán.

Hui de las antiguas ruinas recuperadas por los fascistas. Era una ciudad parada, todo estaba parado, excepto Milán”.

 

Domus de Enero de 1943

 

Allí trabajó para los mejores arquitectos del momento. Trabajó para Carlo Pagani, colaboró con  Gio Ponti en la revista Domus, -una de las publicaciones más prestigiosas de la época, de la que llegaría a ser editora- y se relacionó con el influyente Bruno Zevi con quien fundó la revista semanal de Cultura della vita. 

Así pues Lina se ganó, todavía jovencísima, una cierta y merecida notoriedad  y llegó a establecer su propio estudio de arquitectura, con pocos encargos sin embargo debido a la guerra.

La Guerra fue dura.

Ese estudio de la Vía Gesú que compartía con Pagani en Milán fue destruido en un bombardeo.

Perdí muchas cosas, incluso mi título. Mi madre tuvo que escribir una carta al ministro para que me dieran un segundo documento, pero perdí todos mis trabajos, objetos y dibujos.

 

Milán. La Galleria Vittorio Emanuele II tras los bombardeos de agosto de 1943.

 

Poco después del armisticio, volvió a casa y comenzó a trabajar en el Estudio de Arte Palma en Roma donde conoció a Pietro Maria Bardi, un compañero de trabajo que se convertiría en su compañero de vida. En seguida él se divorció de su primera mujer y se casó con Lina antes de acabar el año .

 

Pietro Maria Bardi y Lina Bo Bardi, Italia, 1947

 

Pietro era periodista, crítico, comisario y coleccionista de arte que aunque en un primer momento había puesto su talento al servicio de Mussolini después  había caido en desgracia por su oposición a la ortodoxia arquitectónica fascista.

Espíritus inquietos en seguida se lanzaron a la aventura que, en su caso, llegó de Brasil, o del Brasil, como se decía entonces, un país gigantesco con grandes perspectivas de prosperidad y que era además el activo escenario de una arquitectura arriesgada y prometedora, situación por completo opuesta a la europea completamente enfrascada en la reconstrucción de la posguerra.

 

Pietro Maria Bardi Y Lina Bo Bardi llegando a Brasil

 

 

Ante el complejo panorama político en Italia tras el final de la II Guerra Mundial, el matrimonio decidió probar la vía de muchos de los italianos de la época: la emigración a  Latinoamérica. Más le valdría a esta Italia de nuestros días recordar cuánto ha sido puerto de salida de miles de emigrantes.  Fue así como recalaron en Rio de Janeiro.

A su llegada en 1946, los Bardi fueron recibidos por lo más granado de la vanguardia artística e intelectual brasileña: Lucio Costa, Burle Marx, Oscar Niemeyer, Claudio Portinari o Vinicius de Moraes entre otros.  Aquel era un viaje que en principio sólo pretendía ser una primera prospección, pero los Bardi mantendrían un venturoso encuentro, fundamental para toda la cultura brasileña posterior, con el político y gran magnate de la prensa Assis Chateaubriand.

 

Pietro Maria Bardi y Francisco Assis Chateaubriand en la inauguración del MASP en 1947 (Acervo Abril)

 

Él les contó su idea visionaria de crear  un gran museo de arte en Sao Paulo, que entonces era conocida como la “Nueva York sudamericana”, un museo que anhelaba que pudiera rivalizar con las grandes pinacotecas europeas y norteamericanas.

La responsabilidad de Chateaubriand sería  recaudar los cuantiosos fondos necesarios entre los ricos hacendados locales del café y los grandes industriales . Pietro se encargaría, por su parte,  de conseguir las obras , gracias a su forjado criterio y a la, en aquel momento, acuciante necesidad de dinero en efectivo de algunas grandes familias europeas tras la guerra. El aumento exponencial de la oferta  bajó además los precios de las obras de arte a niveles desconocidos hasta entonces e hizo posible la adquisición de varias obras maestras de autores tan importantes como Botticelli, Rafael, El Greco o Poussin. Y, last but not least, Lina por supuesto asumiría la tarea de diseñar el contenedor, el edificio del Museo.

 

Pietro Bardi y Lina, un año antes de la muerte de Lina en su icónica cas. Photo by Marcelo Ferraz, 1991

El proyecto supuso el pretexto decisivo para que los Bardi se instalaran en Brasil ya para el resto de su vida. La única condición que le puso Bardi al proyecto, y en esto está la clave de su mayor aportación,  es que no debería haber ninguna distinción entre las artes, llamando a la institución simplemente con un genérico  “Museo de Arte de Sao Paulo”.

Aunque en principio planearon quedarse al frente del proyecto por apenas un año, Pietro se dedicaría a él  el resto de su vida, siendo el director de la institución durante casi medio siglo, hasta finales dela década de los 90.

 

Pietro Maria Bardi, diretor-fundador do MASP

 

El primer museo fue inaugurado, casi inmediatamente,  el 2 de octubre de 1947 en un primer local de 1000 metros cuadrados, que había sido la sede de los Diarios Asociados propiedad de Assis Chateaubriand en la Rua Sete de Abril, el centro de Sao Paulo.

Además de la galería de arte , tenía una sala de exposición didáctica sobre la historia del arte, dos salas de exposiciones temporales y un auditorio con 100 asientos. Por lo tanto, el MASP inauguró, casi a nivel mundial, el concepto de espacio del museo multidisciplinario, convirtiéndose en una de las primeras instituciones en el mundo en trabajar con el perfil de centro cultural, casi dos décadas antes de la inauguración del Centro Pompidou.

 

 

manifesto antropofago facsimil

 

Los  Bardi se trajeron su colección de obras de arte y artesanía italiana y su biblioteca que compartieron en una serie de pequeñas exposiciones.  No fue extraño que, en Brasil, a Lina se le despertara una profunda admiración por la cultura popular iniciando entonces su enorme colección de arte popular brasileño. En realidad toda su producción y en todas sus facetas siempre tuvo una dimensión de diálogo profundo entre lo Moderno y lo Popular.

El subtítulo de la exposición forma parte del eslogan (“¿Tupí or not Tupí? That is the question“) del Manifiesto antropófago de Oswald de Andrade (1928), todo un ejemplo de apropiación caníbal de la famosa cita del Hamlet de Shakespeare. Y es que la llamada “antropofagia” brasileña de los años veinte, que puede ser considerada la revolución estética-ideológica más original de las vanguardias latinoamericanas, pretendía, en efecto, la deglución, la absorción, la asimilación y, sobre todo,  el replanteamiento de la cultura europea.

 

Theodor de Bry_-_Canibales Brasileños

 

La antropofagia era, aparentemente, entre los indios Tupí una ceremonia guerrera donde solo se sacrificaba al enemigo valiente apresado en combate. Los índios de la tribu Tupinambá comían  sólo la carne de los guerreros adversarios que habían demostrado probado valor y coraje con el objetivo de absorber su esencia. Ser comido era por lo tanto considerado como una de las formas más honorables de morir, porque significaba que el guerrero era considerado valiente y tenía un espíritu fuerte.

En este sentido, Oswald de Andrade hablaba de Antropofagia. Se trataba de comerse al padre europeo colonial para absorber su valor y poder así producir un espíritu brasileño más fuerte, una verdadera brasileñidad.

 

Tarsila Do Amaral. Abaporu.1928

 

El término Antropofagia procedía del título de un cuadro de Tarsila do AmaralAbaporu, que significa antropófago en lengua Tupí. Un cuadro por cierto que hoy se encuentra en Buenos Aires. Con ello, los artistas del Brasil buscaban hacer una digestión cultural de la cultura europea que resultara en una identidad nacional y en un lenguaje que fuera a la vez moderno para interesar a los circuitos internacionales del arte  y, al mismo tiempo y sobre todo,  genuinamente brasileño.

La cultura occidental se presentaba como la necesaria víctima de este  parricidio. El estado primario de Brasil, sin embargo, ya poseía todo lo positivo:

“Ya teníamos el comunismo. Ya teníamos la lengua surrealista.” (Andrade).

 

Mestre Guarany – Carranca de embarcação. Foto- Marcel Gauthereau

 

Lina Bo Bardi, consciente de que la antropofagia estaba en la base de la vanguardia brasileña, encarnaría una suerte de antropofagia a la inversa. Para ella, también el Viejo Mundo, del que procedía, debía ser transformado por la mirada del Nuevo Mundo, en el que vivía, para dar paso a una nueva sociedad: a una suerte de “aristocracia del pueblo”, en sus propias palabras, de un pueblo nuevo, mezcla del europeo, el indio, el negro y el nativo del nordeste del país; un mundo cargado de sueños para un futuro mejor.

Pero eso os lo contaré en la próxima entrada.

 

París pese a todo. Artistas extranjeros 1944-1968 en el Museo Reina Sofía

París pese a todo. Artistas extranjeros 1944-1968 en el Museo Reina Sofía

 

(Primera Parte: “Un Americano en París”)

París pese a todo. Artistas extranjeros 1944-1968 es una exposición organizada por el Museo Reina Sofía con la colaboración de la Comunidad de Madrid que nos muestra, muy resumida y sin embargo muy minuciosamente,  la complejísima escena artística desarrollada por artistas extranjeros en la capital francesa en las dos décadas que van desde el final de la Segunda Guerra Mundial al Mayo del 68.  La exposición intenta mostrar la destacada producción cultural que se mantuvo en París en esas fechas  y que ha sido a menudo olvidada por gran parte de la historiografía del arte, dominada por  el discurso oficial, creado por los críticos americanos como Clement Greenberg.

Fire! Fire! 1963-4 Enrico Baj 1924-2003 Obra con la que se abre la exposición

Es esta una exposición enormemente interesante por varias razones. La primera porque la posición oficial más repetida en todos los libros de texto, es que a partir de 1945 París dejó de ser capital artística mundial para ceder el testigo a Nueva York. Es muy pertinente, en ese sentido, el libro de Serge Guilbaut  De cómo Nueva York robó la idea del arte modernoPorque eso es lo que pasó. Se “robó” la idea.

Pero lo que viene a mostrar esta exposición es que la idea no siempre coincide con la realidad. Y es que la realidad fue bastante más compleja.

COMMENT NEW YORK VOLA L IDEE D ART MODERNE Rayon Art- Serge Guibault-

París, a pesar de todo ese latrocinio historiográfico tan organizado, siguió siendo para muchos artistas el lugar soñado al que emigrar para consagrarse como tales, la meca de la bohemia, la isla de Ávalon donde florecía la cultura. Es verdad que la exposición está dedicada íntegramente a artistas extranjeros pero la siguiente foto, casi como una muestra al azar, de  los inquilinos del Hôtel de la rue de Lille os dará idea de lo bullicioso de París por esas fechas :  Marguerite Duras, Juliette Greco, François Sagan, Ernst Hemingway, Henry Miller, Miles Davis, Raymond Queneau, Jacques Prevert, Boris Vian, Simone de Beauvoir, Louis Aragon, Albert Camus, Jean Paul Sartre, Jean Genet, Jean Cocteau…Nada pues que envidiar a Nueva York en cuanto a eclosión cultural…

En París, por mucho que le pesase a Greenberg, seguían convergiendo entonces centenares de artistas llegados de todas las partes del mundo, incluido por supuesto de los propios Estados Unidos: algunos por no encajar su obra en el mainstrean del expresionismo abstracto, otros por sus ideas políticas, acosados por la pesadilla delatora del mccarthismo y otros tantos huyendo de un racismo o una homofobia todavía muy beligerantes.

Pero igualmente llegaban numerosos artistas de Europa del Este o de España o Portugal, por motivos políticos y, del resto del mundo, por razones más o menos similares. París era entonces un lugar de libertad. Del Siempre nos quedará Paris de Casablanca al París era una fiesta de Ernest Hemingway.

Foto de Ed Van Der Elsken París 1949

Precisamente  en 2007 Guilbaut ya trabajó con Manuel Borja-Villel, director del Museo Reina Sofía, cuando era dicrector del MACBA en una exposición de temática cercana a esta, Bajo la bomba. El jazz de la guerra de imágenes transatlántica, 1946-1956. Algo sin embargo les debió quedar por contar en aquella exposición cuando de nuevo Serge Guilbaut  es el comisario de esta muestra que imaginamos también debe ser un proyecto especial  para Borja-Villel, once años después.

Manuel Borja Villel y Serge Guibault en la presentación de la exposición

La exposición es enorme y sobre todo muy densa y con muchísimos artistas, muchos de ellos, poco conocidos. Podríamos dividirla, como de hecho hacen en la misma exposición,  en torno a dos visiones distintas de París que quedan representadas por dos películas que, además, se proyectan en ella: el conocido musical  de Vicente Minnelli Un americano en París  (1951) y el film de Jean-Luc Godard, Dos o tres cosas que yo sé de ella, (1967), dedicado al impacto de la nueva economía de consumo y de la publicidad en el Nuevo París de fines de los sesenta.

Por todas esas razones, voy a dedicarle dos entradas distintas, para intentar hacer la exposición, en primer lugar para mí mismo, un poco más digerible y nutritiva.

Gene Kelly artista en el principio de Un americano en París (1951) de Vicente Minnelli

 

La rentrée con el adios de Kandinsky y la coronación de Pablo Picasso

Pues bien. En 1944 se celebraron dos exposiciones fundamentales que marcaron la rentrée artística tras la Liberación de la ciudad en agosto de ese año: la última exposición individual en la Galerie L’Esquise de Wassily Kandinsky , fallecido dos semanas antes de su clausura . Y por otro lado, el Salón de Otoño de aquel año que  mostró, junto a un elenco de artistas modernos bastante clásicos,  toda una sala, muy concurrida y visitada, a la obra de Pablo Picasso creada durante la Ocupación. Se trataba un poco demostrar la resurgencia del arte abstracto.

-ROGI ANDRÉ, Kandinsky sur son lit de mort,1944

A Kandinsky se le dedicaron sucesivas exposiciones en el 46, el 47 y el 49. Coincidió además con la traducción al francés algunas de sus obras fundamentales como De lo espiritual en el arte (1949). Además Nina Kandinsky estableció en 1946  el Prix Kandinsky para reconocer la obra de los jóvenes pintores abstractos.

Kandinsky-Autour de la ligne. 1943

Eran  estas exposiciones,  gestos bastante progresistas,  sobre todo la coronación oficiosa de un Picasso resucitado tras haberse publicado en los periódicos su afiliación al Partido Comunista Francés.

Robert Doisneau, Salón de Otoño, París, 1944

Era el inicio de una nueva era. Precisamente la obra de Picasso reflejaba mejor que ninguna el tránsito del letargo en el que el artista malagueño, como tantos franceses, había estado esperando el final de la devastadora contienda, replegándose al amparo de la familia, y el posterior paso, una vez finalizada aquella,  a una auténtica oleada de optimismo.

El niño de las palomas, de mayo de 1943, una obra extraordinaria de la exposición,  refleja muy bien ese escapismo hacia el entorno familiar centrado en la pintura de su hijo Claude.

Pablo Picasso, L’Enfant aux colombes, 1943.

También  L’Aubade (La Alborada), de mayo de 1942, era un claro símbolo de la situación vivida durante la ocupación: en una habitación cerrada y un tanto claustrofóbica, una odalisca retraída y taciturna, hablaba bien alto de violencia, de alienación, de espera y silencios significativos en un interior cerrado y en penumbra.

Picasso, L’Aubade, 1942

Pero ya en 1946, acabada la guerra, Picasso pintaría completamente en otro tono La Joie de vivre (La alegría de vivir), cuyo título ya lo dice todo,  manifestando precisamente que todo había cambiado con la libertad recién conquistada. Picasso pasaría de Dora Maar a la joven Françoise Gilot y se zambulliría en su paraiso de Antibes. La antigua odalisca de la Alborada, reservada y melancólica, se nos muestra de pronto solar y activa, bailando eróticamente al compás de faunos y centauros frente al mar Mediterráneo anunciando a los hombres que la vida por fin volvía a ser natural.

Joie De Vivire, 1946 by Pablo Picasso

 

La Nouvelle École de Paris

Unos años antes, todavía en 1941, once meses después del inicio de la ocupación alemana, se había realizado la exposición Vingt jeunes peintres de tradition française que, bajo la Ocupación, se oponía a la preeminencia del arte que aún no se hubiera liberado de la naturaleza y de la figura para pasar a una expresión no figurativa. Era la primera manifestación de la pintura de vanguardia francesa que se oponía abiertamente a la ideología nazi del  “arte degenerado”. Durante la inauguración llegaron dos oficiales alemanes que echaron un vistazo, se miraron, giraron sobre sus talones y se fueron.  Era el momento en que los alemanes todavía querían ser amables. Dado el ambiente durante la Ocupación, el mismo título de pintores franceses era un tanto desafiante   Entre estos jóvenes artistas se encontraban Jean-René Bazaine (el iniciador), Bissière y Manessier.

Constituyeron el núcleo de lo que vino a llamarse ‘La Nouvelle École de Paris’El término “escuela” es, sin embargo, inapropiado, ya que no se impartió ninguna forma de enseñanza, y el movimiento estaba compuesto por varias corrientes con una variedad de estilos derivados de los legados del fauvismo, del cubismo y del surrealismo.

Couple dans les bois. Jean-René Bazaine

Perdida en aquel momento la centralidad política y económica, el objetivo fundamental era  preservar a toda costa la imagen cultural de París. Se apostó por un estilo ya en vigor que consistía en combinar la esencia de artistas famosos del pasado. Tal era el caso de Alfred Manessier, Roger Bissière, Jean Bazaine o Gustave Singier. 

Soirée d’octobre. 1946.  Alfred Manessier

Estos artistas practicaron una forma de arte cercana a la Abstracción pura que en los años anteriores el régimen nazi había desterrado de los museos alemanes bajo la admonición de arte degenerado.   La mayoría de los que acabamos de mencionar estaban detrás de la creación del  Salon de Mayo, un evento fundado en 1943 por el crítico de arte Gaston Diehl en el que exponían codo a codo con artistas de tendencia figurativa e incluso surrealista, sin más coincidencia que el gusto por la modernidad y el rechazo de cualquier academicismo.

Roger Bissiere-Venus blanche-1946

Convivía pues esta tendencia, casi de forma antagónica, con el realismo. Un realismo fecundo también dividido a su vez entre distintas tendencias:  la existencialista del maravilloso y controvertido  Bernard Buffet, (1928-1999), un artista paradójico, que en 1949 se unió al Grupo Homme-Témoin, que reafirmaba el Realismo en oposición a la abstracción;

Bernard Buffet – Trois nus 1949

el realismo social vinculado al Partido Comunista de André Fougeron, como en esta Composition Bretagne.  Fougeron fue el líder del “nuevo realismo francés” que se encuentra en la continuidad de la pintura de historia social (Poussin, Le Nain, Courbet). Las batallas de la Resistencia lo convencieron de que se podían forjar fuertes lazos entre los artistas y la gente. Esta pintura  es una alegoría de Bretaña, que elogia tanto el trabajo en el mar como la maternidad;

André Fougeron Brittany Composition

o la realidad quasi abstracta propuesta por el gran pope del arte de esa época,  Pablo Picasso con La Cuisine (La cocina) de 1948, una de las joyas de la exposición, pintada tras la visita a los campos de concentración.  Picasso pintó varias versiones de La Cuisine en noviembre de 1948, en el treinta aniversario de la muerte de Apollinaire y solo siete días después de que la viuda de Apollinaire le pidiera a que volviera a replantearse un proyecto de monumento a su memoria. La linealidad de la cocina evoca los dibujos de Picasso para el monumento a ApollinairePicasso usó su cocina, una habitación grande, blanca y vacía como objeto para hacer una pintura, como el mismo explicó, “de la nada”. Al mirar las líneas sobre un fondo gris plano, podemos imaginar una variedad de utensilios y mueble. Azulejos españoles, jaulas de pájaros, platos y placas de cocción de la estufa se han identificado en la pintura

Picasso La Cuisine 1948

 

El gran debate del momento, abstracción/ figuración

Ese era el gran debate del momento, abstracción/ figuración. La abstracción geométrica se consideraba sin embargo pasada de moda y la abstracción lírica demasiado individualista y elitista. Voy a usar las propias cartelas de la exposición para continuar el relato:

Apartados de esa disputa, algunos artistas extranjeros proyectaban nuevas formas más ligadas a expresiones modernas del pasado, definidas para los nuevos tiempos. Baya (Fatima Hadad) y Jan Krízek propusieron ejemplos del Art Brut, respaldados por los surrealistas, que buscaban experiencias puras y renovadas para una nueva época.

Statouettes de Jan Krízek

La abstracción geométrica también experimentó un resurgimiento, en especial con Carmen Herrera y Wilfredo Arcay, que continuaban la línea de ese movimiento pero con exigencias menos restrictivas, aportando formas más fluidas y dinámicas

wilfredo Arcay ALROA-c1950

Sin embargo quiénes desmantelaron el sistema nervioso de la escuela de París fueron el alemán Wols y el neerlandés Bram van Velde, en ambos casos negando valores en los que París creía desde hacía siglos y que había logrado imponer como el modelo moderno occidental.

Bran Van Velde Zonder Titel, Parijs-Montrouge, 1951

Bram van Velde ponía esas certezas en tela de juicio al presentar figuras desmoronadas y dislocadas. La percepción generalizada de su obra en los años 40 y 50 era de caos, de componentes inestables sin ninguna cualidad redimible, sin un mínimo atractivo abstracto.

Wols Composition

Wols es el pintor del trazo. Se esforzaba en codificar su rastro, en lanzar las claves a los cuatro vientos. Dinamitaba la cuadrícula, rompía la red de la modernidad. Los arañazos eran el instrumento que empleaba para librarse de la cultura y llegar a la naturaleza a cualquier coste. Wols generaba verdaderas explosiones en el lienzo.

galerie-huit-american-artists-paris_

 

La Galerie Huit y el club de Jazz Tabou de Boris Vian

Por otro lado, muchos artistas estadounidenses venían o se quedaban a estudiar arte y literatura en aquel bullicioso París , muchos de ellos favorecidos por la G.I. Bill (Ley de Ayuda a la Educación de los Veteranos de la Segunda Guerra Mundial). Tal vez ninguno de esos artistas se imaginaba una realidad siquiera algo parecida al ambiente que se reflejaba en Un americano en París,  pero seguro que esos artistas incipientes fantaseaban con visitar el estudio de Picasso o de Matisse. Muchos de los artistas estadounidenses que vinieron a París eran negros u homosexuales, o ambas cosas a la vez. Hacia 1950 se fundó  la Galerie Huit, un espacio en el que artistas amigos de carácter multirracial y multiétnico podían reunirse y mostrar sus obras. Fue en este espacio donde una comunidad negra informal se unió a los estadounidenses blancos y a los franceses de los cafés  de St.-Germain-des-Pres. Había músicos negros como Gordon Heath, que fundó su propio club en la rue l’Abbaye, y grandes escritores negros como James Baldwin y Richard Wright.

James Baldwin in Paris 1949

Gracias a la libertad que permitía ese espacio artístico, se presentaron en público opciones plásticas bien distintas: desde las pinturas de influencia surrealista de Oscar Chelimmsky hasta el denso empaste abstracto de Al Held y Raymond Handler, el cubismo expresionista de Jules Olitski, el realismo moderno y brut de Haywood Bill Rivers, o el brutal humor de Hugh Weiss.

Haywood Bill Rivers The Tailor shop. 1948

Se reunían durante el día en los cafés literarios llenos de humo, Le Café Flore, Les Deux Magots, y luego alrededor de la medianoche se dirigian a los clubes de jazz. Al frente de la “movida” estaba el ingeniero, escritor y poeta, Boris Vian. Su apodo se convirtió en The White Negro por su obsesión con la música y la cultura negra. No es de extrañar que fuera él, en abril de 1947, quien abriera uno de los clubes más infames de la zona: el Club Tabou , en la rue Dauphine. Entre los clientes habituales estaban Yves Montand, Simone Signoret , Madeleine Renaud, Jean Louis Barrault , Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Miles Davis , Gaston Gallimard , René Julliard , Alexandre Astruc , Roger Vaillant y Maurice Merleau – Ponty  entre otros. El Taboo se convirtió rápidamente en una leyenda

Boris Vian, Miles Davis, Paris, 1949

Por París pasaron Dizzy Gillespie, Coleman Hawkins y Kenny Clarke, Sidney Bechet, Charlie Parker, Thelonius Monk y Mary Lou WilliamMiles Davis se robó el corazón del público francés. Su romance con Juliette Greco les convirtió en la pareja icónica de París de la década de 1950.

Juliette Gréco & Miles Davis en Le Tabou, Paris, 1949
-shinkichi tajiri lament for lady

Uno de los autores de la galería, el originalísimo escultor Shinkichi Tajiri recurría a trastos viejos para crear piezas nostálgicas y descubrir así una nueva forma de hablar sobre la experiencia vital, como en Lament For Lady (For Billie Holiday), realizada en 1953, a partir de una trompeta de jazz antigua.

shinkichi-tajiri

Shinkichi Tajiri fue un escultor estadounidense de ascendencia japonesa y neerlandesa (un nisei o segunda generación de emigrantes procedentes de Japón)  Particularmente causaron sensación sus esculturas de chatarra de un día en las que trabajó desde 1950 hasta 1952. Creaba obras a partir de escombros y chatarras recogidos a la orilla del Sena para dejarlos in situ. Esos objetos perdidos y flotantes, reorganizados a modo de símbolos nostálgicos del tiempo pasado, se devolvían gratuitamente al flâneur parisino. De todas aquellas obras solo quedan  las fotografías de Sabine Weiss  : Escultura de un día ,  a orillas del Sena, París. 1951.

Simone Weiss Escultura de un día

La imagen estereotipada de París proyectada por la cultura popular

Un americano en París, dirigida por Vicente Minnelli en 1951, da paso a una sala con piezas del abigarrado pintor exiliado español José García Tella, quien denunció en sus composiciones esa imagen estereotipada de París proyectada por el cine norteamericano.

Gene Kelly in An American in Paris directed by Vincente Minnelli, 1951

Obviamente la realidad cotidiana no coincidía con esa visión idílica de Minelli. Aún así la exposición del Reina detalla la manera cómo la imagen de París como ciudad artísticamente abierta se reinstauraría en cualquier caso gracias a la cultura popular, creada por autores no parisinos como Elliot Paul o Irving Shaw e incluso la revista Life.

paris-life-magazine-1946
Ed Clark representando a los jóvenes artistas pinta el  Sacré-Coeur desde la antigua Rue Norvins en Montmartre – Paris 1946 LIFE magazine

 

La abstracción en los primeros cincuenta

Las visiones pesimistas de la posguerra empezaron a verse confrontadas por una nueva energía juvenil desenfrenada llevada a París en primer lugar por un grupo de pintores canadienses de Montreal que, confiando en la libertad aportada por la escritura automática surrealista, producían expresiones abstractas pero directas de sus sentimientos. El grupo “Automatista”, organizado en torno a Jean-Paul Riopelle y Fernand Leduc, representaba bien ese sentimiento de una nueva generación cansada de la abstracción académica y sobre todo pesimista de la posguerra.

Fernand Leduc Painting in Blue

En esa época, el canadiense salvaje, Jean-Paul Riopelle y el californiano Sam Francis, en un debate amistoso, dividieron el mundo en dos por medios abstractos.

Jean-Paul Riopelle miraba la tierra desde el cielo presentando una serie deslumbrante de marcas empastadas y coloridas. En 1947, Riopelle se había mudado a París de Quebecq , donde, después de una breve asociación con los surrealistas (fue el único canadiense que exhibió con ellos), capitalizó su imagen como “canadiense salvaje”.

Jean-Paul Riopelle, Composition, 1954

Riopelle poco después conocería a la pintora norteamericana Joan Mitchel y estarían juntos a lo largo de la década de 1960, con casas y estudios separados cerca de Giverny , donde había vivido Monet .

Joan MItchel and Jean-Paul Riopelle

El californiano Sam Francis, por su parte, que pasó la década de los cincuenta en París, miraba más desde el suelo hacia arriba y mezclaba la fuerza de sus raíces americanas con la luz cautivadora y la tradición francesa del color. Ambos se dieron pronto a conocer.

Middle Blue. Sam Francis • 1957

Además encontramos en esta sala una escultura, una de las primeras obras de Eduardo ChillidaEl espíritu de los pájaros I, de 1952

Eduardo Chillida, «El espiritu de los pajaros»

y otra escultura de Claire Falkenstein, una interesante escultora norteamericana, cuyas esculturas gozaron enseguida de importante éxito y llevaron al famoso crítico de arte Michel Tapié a describirla como la Jackson Pollock de la escultura

Por razones económicas, Falkenstein utilizó de manera inventiva materiales no tradicionales de bajo costo para sus obras de arte, incluidos troncos de madera, alambres de estufa y barras de plomo. Utilizó el alambre de estufa, en particular, realizando formas innovadoras, y continuó haciéndolo incluso después de que pudo comprar otros materiales. Las formas grandes y aireadas construidas con este material se convirtieron en parte de su famoso estilo.

Claire-Falkenstein-with-one-of-her-sculptures-ca.-1946-

En esta sala también podemos ver una abstracción geométrica de Pablo Palazuelo titulada Alborada, creada en 1952, en las que el madrileño proyecta espacios utópicos con  gran equilibrio de forma y color.

En 1949 Palazuelo mostró dos de sus obras  en París en quinto Salon de Mai que se celebraba en el Musée National d’Art moderne. En octubre de ese mismo año participó, por vez primera, en una exposición en la Galerie Maeght en el contexto de la muestra colectiva: Les Mains éblouies (1949 y 1950). Será el inicio de una larga relación que incluirá exposiciones individuales del artista en la sala parisina , coincidiendo con la estancia de Palazuelo en la ciudad, los años 1955, 1958 y 1963.

El tamaño de las obras, por entonces,  estaba adquiriendo importancia, algo que Pablo Palazuelo comprendió bien. Su obra, en oposición a la de Riopelle y Francis, extendía la tradición de la abstracción geométrica a una construcción grande y equilibrada que describía un espacio utópico.

El premio Kandinsky se otorgaba, cada año, a un joven pintor cuya obra hubiese indagado en una búsqueda personal de la abstracción. El jurado del Premio concede en 1953 a Pablo Palazuelo el premio correspondiente al año 1952. En 1960 lo ganaría Chillida, en su penúltima edición.

Palazuelo Alborada 1952

 

El grupo CoBrA

En noviembre de 1948 se creó en la capital francesa francesa un grupo por completo opuesto a los ideales estéticos de la escuela de París llamado CoBrA.  El grupo CoBrA fue un colectivo de aproximadamente treinta  artistas que, aunque tuvo corta duración, resultó muy influyente. Su nombre era un acrónimo de las iniciales de las tres ciudades del norte de Europa de  sus fundadores (Copenhague, Bruselas y Ámsterdam),  y sus  miembros se hicieron conocidos por un estilo de pintura vigorosamente espontáneo y rebelde que se inspiró en gran medida en el Art brut, el arte de los niños  y los enfermos mentales. Los iniciadores fueron Asger Jorn y Constant, pero también estaban  Karel Appel , Carl-Henning Pedersen y Corneille . Poco a poco se unieron al grupo otros artistas como Pierre Alechinsky , o Karl Otto Götz

Den forhadte by (The Detested Town). Asger Jorn

Vinculado con el grupo Surréalisme Révolutionnaire, CoBrA  buscaba la conexión con la gente real. Era un arte  que ensalzaba la expresividad infantil y las formas primitivas en general, para así redescubrir la autenticidad aunque produjese imágenes aterradoras y/o a menudo cargadas de humor.

APPEL, Karel_Caballos salvajes, 1954_454 (1976.61)

El movimiento fue pronto defendido por Michel Ragon, crítico de arte libertario de París, que señalaba ese tipo de expresión y crítica como un proyecto esencial para conectar con la base alienada y controlada de la sociedad capitalista.

Sus imágenes atrevidas, altamente coloridas, a veces irreverentes, de formas abstractas y semi-abstractas eran imaginativas y, a menudo, expresión de las ideas socialistas y teóricas de los artistas. También escribían poemas y ensayos sobre esas ideas, que publicaban en las revistas que publicaban, Cobra y Helhesten .

-Revue_COBRA

En 1949, el escultor americanojaponés Tajiri, del que ya hemos hablado, se uniría al grupo CoBrA . Expuso en la primera exposición del grupo experimental en el Stedelijk Museum Amsterdam . También está presente en la quinta edición dela revista Cobra, editada en Alemania por Karl Otto Götz en 1950.

Aunque el movimiento Cobra fue de corta duración (1948-1951), y sus artistas trabajaran de forma independiente a partir de entonces, a menudo siguieron fomentando la estética y los ideales del movimiento. El trabajo que produjeron después de 1948 se convirtió en una fuerza importante en el desarrollo del arte moderno estadounidense y europeo desde mediados de siglo hasta el presente.

CoBrA members, among them Constant, Eugène Brands, Tony Appel, Anton Rooskens

En plena reorganización del mundo del arte, ciertas voces empezaron a cobrar fuerza y algunas resultaron bastante molestas. La vertiente crítica del surrealismo seguía activa, pero con distintas modulaciones. En 1948, cuando la división política entre derecha e izquierda llegaba en Francia su apogeo, la acción comenzó aparecer cada vez más en los discursos

A mediados de los años 50, aunaron fuerzas con el movimiento situacionista en su lucha contra la sociedad de consumo.

Y hasta aquí esta primera mitad. Continuará. En la siguiente entrada.

L@s chic@s del Walk in the wild side de Lou Reed

L@s chic@s de la Factory de Warhol que inspiraron la canción Walk in the wild side de Lou Reed

En la fila de atras y de izquierda a derecha, Joe Dallesandro, Andy Warhol y Holly Woodlawn, delante Jane Forth y, recostada, con un tatuaje que dice Andy,  Jackie Curtis.

” Walk on the Wild Side ” es una archifamosa canción del segundo album de Lou Reed en solitario, Transformer (1972), producido por David Bowie y Mick Ronson , y lanzado como single con la no menos icónica “ Perfect Day ” de cara B.

 

 

La canción recibió una amplia cobertura en las emisoras de radio, a pesar de tocar temas tabú como las personas transgénero , las drogas , la prostitución masculina y el sexo oral . En los Estados Unidos, RCA lanzó el single con una versión censurada que  obviaba las referencias al sexo oral. En 2010, Rolling Stone la clasificó en el número 223 en su lista de la 500 mejores canciones de todos los tiempos. Probablemente en mi lista personal, tendría una posición incluso más alta.

Bowie había conocido a Lou Reed en una sonada visita a la Factory, tanto que Warhol había nombrado a uno de los actores de Pork, su única obra de teatro, Tony Zanetta, embajador de los asuntos Bowie. Desde un primer momento Bowie y Reed tuvieron afinidades artísticas. Aunque dice Lou que también estaba alucinado de su aspecto andrógino y con su furor por Iggy Pop.

David Bowie se encargó de convencer a RCA UK, el sello de Bowie, le firmara un contrato a finales de año. Lou Reed viajó a Londres en diciembre de aquel año 1971 . Bowie, que está en pleno proceso de creación de ‘Ziggy Stardust‘,  le anima  pronto empiezan las sesiones en los estudios Trident, con Ken Scott de ingeniero y el excepcional guitarrista de David, Mick Ronson, de productor.

Fue en aquel momento cuando escandalizaron al país cuando en el Hotel Dorchester de Londres,  en plena promoción de Ziggy Stardust, Lou Reed besó en la boca a Bowie, en presencia de  Mick Jagger y ante muchos fotógrafos  de los peores tabloides londinenses que publicitaron el gesto por todo el país.

 

 

En tan sólo nueve días de aquel mes de agosto de 1972, se grabó la obra maestra ‘Transformer‘. ‘Transformer‘ es una obra, un hijo bastardo de Bowie, pero también es una crónica extraordinaria de la Factoría de Warhol y todos sus increíbles personajes. La obra maestra de ‘Transformer‘ es ‘Walk on the wild side‘, una crónica increíble de esa época. Lou estaba obsesionado con la novela de Nelson Algrens del mismo título de la canción. Incluso trató de hacer un musical con su argumento. Algunas de las canciones que escribió para ella estaba en ‘Transformer

Pero hoy no os quiero hablar tanto de la canción como de quienes la inspiraron, esos drag queens y chaperos que transitaban por el lado salvaje de la vida de los que nos habla Lou Reed en su letra.

 

Andy Warhol con Nico y los miembros de la Velvet Underground- Maureen Tucker, Lou Reed, John Cale y Sterling Morrison

 

No me voy a extender mucho sobre la relación de Lou Reed con Andy Warhol y la Factory, a través del grupo de la Velvet Underground que cristalizaría en uno de los mejores discos de la historia The Velvet Underground and Nicoy no lo haré porque acaso algún día le dedique una entrada independiente. Lo que me interesa aquí es señalar como Lou Reed, aquel Lou Reed joven, de una belleza magnética se convirtió en uno de los personajes cruciales de aquella primera Factory.

Lou llegó a la Factory en un momento casi diría de orfandad, por el abandono de Edie Segdwick que se había marchado con Bob Dylan al Hotel Chelsea, relación que acabaría mal con un presunto aborto de la actriz, y posteriormente con  Bob Neuwirth. Andy estaba tan tocado por la pérdida de su musa favorita que en la Factory se dejó de hablar radicalmente de ella.

 

Edie Sedgwick y Bob Dylan

Según Billy Name, el novio de Andy Warhol y uno de los pivotes centrales de la Factory, fotógrafo de aquellas sesiones y quien ideó las paredes plateadas:

Lou Reed era como un tio que creció en tu mismo barrio y que tocaba en un grupo que ensayaba en tu garaje. Era como el tío enrollado de la calle que era como tú. Así que Lou y yo realmente nos llevábamos genial como si hubiésemos crecido juntos. Era como si fuese mi hermano. Lou era super limpio, seductor,  enrollado y encantador .En cierto sentido tenía mucho de lo que Edie Sedgwick había aportado antes—esa personalidad mágica que siempre  destacaba y que siempre llevaba razón. Además tenía esa especie de geniecillo al que siempre se le ocurrían grandes ideas. Pero Lou era incluso más natural y más juguetón que Edie.  Yo había conocido a chavales como Lou cuando era un crío en  Poughkeepsie, pero nunca creí que me iba a volver a encontrar con uno así. Pero allí estaba Lou. Era como volver a tener un colega de verdad, ¿sabes?

 

Billy aparece en muchos temas de Reed, principalmente detallado en Songs for Drella, la biografía que dedicaron Lou y Cale, no solo a  Andy Warhol, a quien Lou llamaba Drella, sino a todo el universo de personas que formaban The Factory 

 

Lou Reed en la Factory, fotografía de Billy Name

 

Siempre sentí que Andy quería que Lou Reed fuera su Mickey Mouse. El estudio de Andy era como los viejos estudios Renaissance, y todo el arte que salía de allí lo hacía bajo el nombre del maestro, Andy Warhol, al igual que del estudio de Walt Disney. Walt Disney no inventó el Pato Donald; las personas que trabajaban para él crearon esos personajes de Disney. Y todas estas cosas que hicimos en la Factory estaban bajo la tutela de Andy Warhol. Así que siempre sentí que Andy realmente quería que Lou fuera su MickeyMouse, esa gran cosa  a la que todos podían asentir porque Lou era super adorable, y él era una estrella de rock y el cantante principal de un grupo de rock. Habría sido tan ideal y tan viable para Lou haber sido el Mickey Mouse de Andy, y hacer por Andy lo que Mickey hizo por Walt Disney. Pero eso no llegaría a suceder.

 

Andy Warhol and Lou Reed by Nat Finkelstein, 1966

Eran los años 1966 y 1967 cuando la Factory hervía haciendo películas sin descanso. Hasta 48 películas se rodaron esos dos años, incluyendo varias de la Velvet Underground, como The Velvet Underground and Nico: A Symphony of Sound, algunas reflejando visitas de Marcel Duchamp o Salvador Dalí, la mítica Chelsea Girls con  Nico, Brigid Berlin, Gerard Malanga, Mary Woronov, Ingrid Superstar o International Velvet.

 

Ultra Violet, Susan Bottomly, International Velvet, Nico y Andy Warhol en la premiere de Chelsea Girls en el Festival de Cannes

Es obvio que, por aquel entonces, Lou estaba inmerso hasta las cejas en aquel mundo de la Factory poblado por diversos tipos marginales , outsiders radicales,  modelos, artistas y gente de la noche: buscavidas, drag queens y drogadictos, a los que denominó “superestrellas” cuando los filmó en épicas películas de 16 mm. A menudo improvisadas, estas películas exploraban el lado más sórdido de la vida underground de Nueva York. Las “superestrellas” como Holly Woodlawn y Joe Dallesandro normalmente interpretaban personajes basados ​​en ellos mismos. Otras “superestrellas” no tuvieron reparos en aparecer en la cámara drogadas hasta arriba. El público quedó hipnotizado con películas como “Trash“, “Flesh” y “Women in Revolt“. Era el lado salvaje de la vida que inspiraría esa canción.

 

Joe Dallesandro poniéndose un pico enfrente de Jane Forth y Bruce Pecheur en Trash

Las referencias fueron tan evidentes y explícitas que Lou Reed llegó a temer por la reacción de los aludidos en Walk on the Wild Side, pero más tarde afirmó:

Candy Darling me dijo que se había aprendido todas las canciones y que quería hacer un disco que se llamase  Candy Darling canta el album de  Lou Reed. aunque no vendiese más que cien copias!”.

 

Andy Warhol, Paul Morrissey, Joe Dallesandro, Candy Darling, fotografia de Richard Avedon

 

Bueno pues vamos a desgranar esa canción e identificar a sus pobladores

La primera estrofa dice:

Holly came from Miami FLA
Hitch-hiked her way across the USA.
Plucked her eyebrows on the way
Shaved her leg and then he was a she
She said, hey babe, take a walk on the wild side,
Said, hey honey, take a walk on the wild side.

que traducida sería

Holly llegó de Miami Florida
Se atravesó todo E.E.U.U haciendo dedo
Se depiló las cejas en el camino
Se afeitó las piernas y entonces él se convirtió en ella
Y dice, hey baby, date una vuelta por el lado salvaje
Dice, hey cariño, date una vuelta por el lado salvaje.

Holly no es otra que Holly Woodlawn, una actriz transgénero de la Factory. Nacido Haroldo Santiago Franceschi Rodriguez Danhakl en Puerto Rico en 1946, Woodlawn adoptó su nombre de Holly de Desayuno con diamantes de Truman Capote en el personaje principal se llamaba Holly Golightly, y el apellido de un episodio de I Love Lucy, donde Lucille Ball toma un tren subterráneo a Woodlawn, Nueva York.

 

 

De acuerdo con la biografía de Woodlawn, en 1962, a la edad de quince años, Woodlawn dejó Florida para dirigirse al norte. Ella recuerda que “robé algunas joyas de mi casa e … hice todo el camino hasta Georgia, donde el dinero se me acabó y … tuve que hacer autostop el resto del camino” hasta Nueva York , como se recuerda en la canción.

 

Holly Woodlawncon su gato

Como miembro de la Factory, Woodlawn  apareció en un par de películas del artista. La primera fue Trash de 1970, en donde hacía de novia transgénero de un adicto a la heroína interpretado por Joe Dallesandro. Su interpretación fue tan celebrada que el mismísimo George Cukor  con el apoyo de otros, pidió a la Academia que se la nominara al Oscar a la Mejor Actriz por su trabajo

En la siguiente película de Paul Morrisey se le unieron otras  estrellas de Warhol,  en Women in Revolt , una mirada satírica sobre el movimiento por los derechos de las mujeres y los PIGS (mujeres políticamente involucradas) que provocó la ira de las feministas. En esta película, se convirtió en una de las primeras personas en decir la palabra coño en el cine.

 

Woodlawn on the set of ‘Trash’-

En la época también dió sonoros escándalos como cuando fue arrestada y encarcelada brevemente en Puerto Rico por robar en una tienda o como cuando fue arrestada en  Nueva York por hacerse pasar por la esposa del embajador de Francia ante las Naciones Unidas. Después ha seguido una vida de altibajos, con pasos por la cárcel, trabajos en restaurantes, revivals en Broadway y Hollywood, aunque últimamente había tenido un éxito último apareciendo en la serie Transparent de Jeffrey Tambor. Murió hace tres años.

 

holly-woodlawn- en transparent

Su referente siempre fue la actriz Jean Harlow. De su paso por la Factory recordaba:

Fui muy feliz cuando me convertí en una de las superstars de  Warhol. Me sentía como Elizabeth Taylor. No me di cuenta de que no sólo no habría dinero sino que mi estrellato no duraría ni dos segundos y así fue, las drogas, las fiestas… pero fue fantástico.

 

 

La segunda estrofa de la canción dice:

Candy came from out on the island,
In the backroom she was everybody’s darling,
But she never lost her head
Even when she was given head
She said, hey baby, take a walk on the wild side
She said, hey babe, take a walk on the wild side
And the coloured girls go, doo doo doo, doo ...

Candy llegó de fuera de la isla (de Manhatann)
En la trastienda se lo montaba con cualquiera
Pero nunca perdía la cabeza
Ni siquiera cuando te la estaba chupando
Dice, hey baby, date una vuelta por el lado salvaje
Dice, hey baby, date una vuelta por el lado salvaje
Y las chicas de color dicen, du,du du

Candy no es otra que la inimitable Candy DarlingCandy Darling nació como James Lawrence Slattery en  Queens, out on the isalnd. Pasó gran parte de su infancia viendo televisión y viejas películas de Hollywood , de la cual aprendió a hacerse pasar por sus actrices favoritas, como Joan Bennett y Kim Novak que le fascinaba. Darling sufrió bullying en el instituto y lo dejó a los 16 años después de que un grupo de muchachos tratara de lincharla. Cuenta que cuando su madre la interpeló sobre los rumores de que se vestía como una chica, ella se metió en la habitación y volvió vestida de mujer. La madre de Darling más tarde diría : “Entonces supe que no podría detener a Jimmy. Candy era demasiado guapa y talentosa”.

 

 

El nombre de Darling evolucionó de Hope Dahl a Candy Dahl, luego a Candy Cane por su amor a las chuches, pero como una amiga siempre le decía “Candy, darling” con ello se quedó. Darling conoció a Andy Warhol en el año 67. Darling estaba con Jackie Curtis , quien invitó a Warhol a una obra que  había escrito y dirigido, llamada Glamour, Glory and Gold , protagonizada por Darling como “Nona Noonan” y un joven Robert De Niro , que interpretaba seis papeles en la obra.

 

Reparto de Glamour Glory & Gold – Melba LaRose, Jr. está de pie detras :Sal Bovoso con bigote, Candy Darling sentada a la izquierda y a la derecha con sombrero, un joven Robert DeNiro

 

Warhol eligió a  Candy Darling para Flesh (1968) con Jackie CurtisJoe Dallesandro . Después de Flesh , Darling también desempeñó un papel central en Women in Revolt (1971), de la que ya hemos hablado, en la que interpretaba a una miembro de la alta sociedad de Long Island, atraída por un grupo de liberación de mujeres.

 

1969, Joe Dallesandro y Candy Darling, Richard Avedon

Candy Darling y Warhol en la Premiere de Midnight Cowboy en 1969

Candy inspiró también la canción de Lou Reed para la Velvet Underground, Candy says  donde decía  “I’ve come to hate my body / And all that it requires in this life” , he acabado por odiar mi cuerpo y todo lo que requiere en esta vida. Algo que inspiraría a Antony Hegarty, ahora Anohni, que usaría su imagen como portada del disco del segundo disco de Antony & the JohnsonsI’m a bird now. También estaría en la portada de un disco de The Smiths.

 

The Smiths Sheila take a bow

 

Candy jamás recibió sueldo alguno por su trabajo con Warhol que era un auténtico tacaño, convencido que aquellos a los que él mismo daba el estatus de superstars, se daban por pagados simplemente con tener ese privilegio. Warhol dejó de contar con ella, prácticamente de la noche a la mañana. Aparentemente, ya no le interesaban los transexuales.

 

Andy Warhol y Candy Darling fotografia de Cecil Beaton

Aún así consiguió algunos papeles pequeños en películas comerciales. Su amiga Jane Fonda, por ejemplo, consiguió que apareciera en Klute por la que Fonda ganó un oscar. Tennessee Williams escribió un papel ex profeso para ella en la obra “Small Craft Warnings”. Se habían conocido durante una fiesta de cumpleaños en la que Candy le había causado muy buena impresión. El regalo  supuso poder interpretar a Violeta, una golfilla pero cautivadora joven a la que todos los personajes masculinos desean, aunque su papel era tan pequeño que la crítica del estreno en el New York Times, ni si quiera la mencionaba

 

Candy Darling by Robert Mapplethorpe

 

En su diario escribió un poema titulado “El ocaso de una estrella”:

Cuando entras en una fiesta y nadie se vuelve para mirarte

cuando le das un sorbo a tu Bacardí, y empiezas a ponerte roja

… eso es el ocaso de una estrella.

(…) Cuando el foco se oscurece lentamente, y te arrepientes de todos tus pecados

Y los recuerdos a los que te aferras, son lo único que queda de tu carrera

…eso es el ocaso de una estrella.

 

candy_darling_por Bruce Weber

En sus diarios personales se lee un profundo sentimiento de soledad e incomprensión. Sentía que la veían como un bicho raro. Aun así posó para grandes fotógrafos de la época como Cecil BeatonRichard AvedonDavid BaileyBruce Weber Robert Mapplethorpe., a los que pertenecen las fotografías aquí reproducidas.

 

Candy Darling por Peter Hujar

Pero su retrato sin duda más conmovedor es la foto que Peter Hujar tomó en su lecho de muerte a causa de un linfoma. No llegó a cumplir los 30. A su funeral acudieron celebridades como David Bowie o Gloria Swanson. Una auténtica pionera del transgénero.

 

La tercera estrofa dice;

Little Joe never once gave it away
Everybody had to pay and pay
A hustle here and a hustle there
New York city is the place where they said:
Hey babe, take a walk on the wild side
I Said hey Joe, take a walk on the wild side

El pequeño Joe nunca  regalaba nada
Todo el mundo tenía que pagar y pagar,
Un polvo acá, un polvo allá
La ciudad de Nueva York es donde se dice
Hey bebe, date una vuelta por el lado salvaje
Y yo digo, hey Joe, date una vuelta por el lado salvaje.

Joe no es otro que Joe DallesandroJoe Dallesandro  se convirtió en un icono sexual para hombres y mujeres gracias a su aparición en las películas  producidas por Andy Warhol. Según su biógrafo, Michael Ferguson, “fue el primer sex symbol masculino abiertamente erotizado que caminaba desnudo en la pantalla”.

 

Nacido en Florida en 1948 de un polvo casual entre una adolescente y un marinero, Dallesandro pasó por múltiples hogares adoptivos donde jamás encajó hasta que, a los 14 años, tras haber sido expulsado de la escuela por romperle la nariz a un profesor, empezó a robar coches hasta que la policía lo detuvo en medio de uno de sus robos pegándole dos tiros en las piernas. Después lo encerraron en un reformatorio de menores del que se escapó para fugarse a México, donde descubrió que podía ganarse la vida de chapero a cambio de favores sexuales con hombres aunque fuese hetero. “A mí me gustaban las mujeres, así que mi forma de sacarle dinero a los hombres era tratar de conseguir lo máximo dándoles muy poco, o nada”.

 

 

De vuelta a Estados Unidos, Dallesandro se fue a Nueva York donde fue descubierto por Bob Mitzer, editor de Athletic Modern Guild, una revista conocida como la Playboy gay, que lo convirtió en una estrella homosexual.

 

 

Dallesandro tuvo su segundo golpe de suerte en 1967, cuando el director Paul Morrisey,  socio de Andy Warhol, lo invitó a participar de The loves of Ondine. Entusiasmado con su belleza y su carisma , Morrisey convirtió en protagonista de sus siguientes películas, Lonesome Cowboys y San Diego Surf, aunque la película que hizo famoso a Dallesandro fue Flesh, donde hacía de un hombre casado que mantiene a su familia prostituyéndose.

 

Joe Dallesandro en la fotografía que sirvió de cartel para Trash

 

La fama  le permitió salir en la portada de la revista Rolling Stone junto a su hijo recién nacido;

 

 

También fue el modelo para la portada de Sticky Fingers  de los Rolling Stones

 

 

 

Los halagos, sin embargo, no pagaban las cuentas, y Joe descubrió que, mientras él cobraba 150 dólares por semana, Warhol y Morrisey se hacían ricos:

Estoy enfadado, y mi enfado es legítimo. Hicimos mucho dinero con esas películas: Andy se compró una mansión en Montauk y Paul se compró otra y ni siquiera eso fue lo que más me enfadó. Me enfermaba la desidia: me daba cuenta que podíamos hacer películas mejores y nadie se molestaba siquiera en arreglar una cámara cuando se rompía. Las únicas películas que hicieron millones de dólares fueron las que yo protagonicé. Pero bueno, yo conseguí una carrera y ellos los millones que sin mí no hubieran hecho. Los respeto y debo agradecerles, pero me doy cuenta que fueron unos cobardes.

 

 

Sus relaciones con Morrisey y Warhol nunca fueron buenas hasta el punto de que éstos  le boicotearon impidiendo que Francis Ford Coppola lo contratara para encarnar a Sonny Corleone en El padrino:

Morrisey y Warhol le dijeron a la gente de Hollywood que yo no era actor, que no podía manejar un guión y que tenía problemas con drogas. Tuve problemas con drogas y alcohol después, inmensos, pero en esa época estaba sobrio. Si el propio Paul me prohibía beber…

 

Andy Warhol, con de izda a derecha, Gerard Malanga, Viva, Paul Morrissey, Taylor Mead, Brigid Polk, Joe Dallesandro, fotografiados por Richard Avedon, 1969.

Cansado de ellos, después de  Flesh for Frankestein con Morrisey y Drácula con Warhol, Dallesandro se mudó a Europa donde, trabajó con directores como Louis MalleEl unicornio,  Serge Gainsbourg, con quien rodó Je t’aime moi non plus en 1975.

 

Joe Dallesandro y Jane Birkin en Je t’aime moi non plus de Serge Gainsbourg

En 1984, Dallesandro regresó a Estados Unidos para trabajar con Coppola en Cotton Club haciendo de Lucky Luciano; desde entonces, Dallesandro participó en películas como Critical Condition (Michael Apted), Sunset (Blake Edwards) y Cry Babe (John Waters) o interviniendo en series como Corrupción en Miami. El reconocimiento finalmente le llegó con Little Joe, un documental producido por Vedra Meghagian y dirigido por Nicole Haeusser que cuenta toda su historia. Aún vive en Los Angeles.

 

 

Cuarta estrofa;

Sugar Plum Fairy came and hit the streets
Lookin’ for soul food and a place to eat
Went to the Apollo
You should have seen him go go go
They said, hey Sugar, take a walk on the wild side
I said, hey honey, take a walk on the wild side

El Marica de la dulce ciruela llegó y salió a la calle
Buscando comida para el alma, y un lugar donde comer
Fue al Apollo
Deberías haberle visto bailar
Ellos decían, hey Sugar, date una vuelta por el lado salvaje
Y yo decía, hey dulce, date una vuelta por el lado salvaje.

Sugar Plum Fairy fue Joe Campbell (1936-2005). En 1955, a los 19 años, conoció a un joven y aún sin salir del armario Harvey Milk, que se convirtió en su primer novio. Harvey Milk, por supuesto, se convertiría en una leyenda de los derechos de los homosexuales: fue el primer hombre abiertamente homosexual en California en ocupar cargos políticos  electivos. Milk sirvió en la Junta de Supervisores de San Francisco por menos de un año antes de ser asesinado en noviembre de 1978, hechos que inspiraron la pelicula por la que Sean Penn ganaría su segundo oscar, Milk de Gus Van Sant.

Joe Campbell en 1955

Campbell y Milk estuvieron juntos en Nueva York durante siete años. Después de que se separaron, Campbell comenzó a andar con la panda de la Factory ​​de Warhol. En 1965 interpretó a un personaje llamado “Sugar Plum Fairy” en la película de Warhol “My Hustler”.

 

Su novio de finales de los 60, Billy Sipple, se hizo famoso en septiembre de 1975, cuando frustró el intento de Sara Jane Moore de dispararle a Gerald FordCampbell murió en su casa en California en 2005, después de 29 años de una relación con Stanley Jensen.

 

Quinta y última estrofa

Jackie is just speeding away
Thought she was James Dean for a day
Then I guess she had to crash
Valium would have helped that dash
She said, hey babe, take a walk on the wild side
I said, hey honey, take a walk on the wild side
And the coloured girls say doo doo doo, doo …

Jackie iba colgado de anfetas
Se creyó que ella era James Dean por un día
Después supongo que se tendría que estrellar
Creo que el Valium le habría ayudado a bajar
Ella dijo, hey baby, date una vuelta por el lado salvaje
Y yo dije, hey dulce date una vuelta por el lado salvaje
Y las chicas de color decían, du du du du…

Jackie Curtis

El último de nuestros personajes es Jackie Curtis. Jackie Curtis nació en la ciudad de Nueva York . Sus padres se divorciaron y le crió  su abuela materna Ann Uglialoro, un personaje por sí misma, dueña de un bar East Village y conocida con el nombre de su propio bar,  Slugger Ann. Jackie actuó durante su carrera tanto de hombre como de mujer .

Slugger Ann, la abuela de Jackie Curtis circa 1955, photo courtesy of Joe Preston

De drag, Curtis solía usar lápiz labial fuerte, kilos de purpurina, pelo rojo brillante, vestidos rotos y medias con carreras. Jackie Curtis fue una de las pioneras pionera en esta combinación de cutrerío y glamour , un estilo que le ha valido ser considerada como una de las inspiradores del glitter rock o el glam rock de los años setenta.

 

Andy Warhol dijo de Curtis: “Jackie Curtis no es una drag queen. Jackie es una artista. Una pionera sin fronteras”. Principalmente fue actriz de teatro, debutó a la edad de 17 años en la obra de Tom Eyen , Miss Neferititi Regrets, producida en 1965 en La MaMa Experimental Theatre Club.

Robert Mapplethorpe, Jackie Curtis and Patti Smith

También escribía sus propias obras influenciado por Playhouse of the Ridiculous , una compañía residente en La MaMa. Como escritora y actriz principal, sus obras de teatro incluidas Glamour, Glory and Gold , que también protagonizó Darling, Melba LaRose, Jr. y Robert De Niro en su primera aparición en el escenario, interpretando varios papeles. Fue durante esta producción cuando conoció a Warhol pidiendole un autógrafo en su bolso. Andy le preguntó sólo qué llevaba dentro y Jackie le dijo que unos mini shorts de vinilo para su obra. Así fue como se hicieron amigos. Warhol fue a ver la obra y tanto Jackie como Candy Darling entraron en su órbita dela Factory. Jackie estaba tan encantada que se tatuó el nombre de Andy en el brazo.

Candy Darling & Jackie Curtis by Jack Mitchell.

Jackie fue un personaje central de la vanguardia neoyorquina de esa época. No sólo frecuentó la Factory, sino que fue amiga de Patti Smith, Robert Mappelthorpe, el poeta John Giorno, David Bowie, David Wojnarowicz, Peter Hujar, Richard Harris, Lou Reed..

Jackie Curtis y David Bowie

John Giorno & Jackie Curtis

 

Jackie Curtis trabajó en las películas de Paul Morrisey Flesh  Woman in revolt de las que ya os he hablado en ambas interpretandose a sí misma.

Jackie curtis por Peter Hujar

 

RICHARD AVEDON – JACKIE CURTIS, HOLLY WOODLAWN Y CANDY DARLING en el Vogue USA (1972)

Sin embargo, Jackie, íntima amiga de Candy Darling y Holly Woodlawn, así como de Peter Hujar, quien heredó su casa, tenía severos problemas con las drogas y murió de sobredosis a los 38 años. Peter Hujar le tomó unas fotos en el hospital y también después de morir.

 

Y claro, no podria sino terminar con la canción en sí en un raro montaje que rinde homenaje a este grupo de salvajes que supieron vivir la vida a toda máquina, y de los que tan solo

sobrevive aún.

 

PAJAMA: Un colectivo fotográfico en el Nueva York de los 50.

PAJAMA: Un colectivo fotográfico en el Nueva York de los 40 y los 50.

 

PaJaMa, Paul Cadmus and Margaret French, Provincetown, c. 1947

 

Hoy os quiero hablar de PaJaMa, un colectivo de artistas al que ya os introduje brevemente en mi anterior entrada sobre Paul Cadmus.

 

Margaret French, Goerge Tooker y Jared French

El colectivo PaJaMa estaba formado por las dos primeras letras de los nombre de tres pintores Paul Cadmus, Jared French y su mujer, Margaret Hoening French. Tengo que empezar recordando un poco cómo se gestó este grupo en el que se incluirán, como veréis, muchos más artistas hasta el punto de que A. Hyatt Mayor, conservador en el Museo Metropolitan  llegó a hablar de la “Escuela de Fire Island“.  Durante  casi veinte años, desde alrededor de 1935 hasta mediados de los cincuenta en que el matrimonio de los French se marchó a Europa, Paul Cadmus (nacido en 1904), Jared French (1905-1987), su mujer, Margaret, y, posteriormente, el joven George Tooker (nacido en 1920),  produjeron algunos de los trabajos más fascinantes y deslumbrantes de sus largas y entrelazadas carreras.

Paul Cadmus, retratado en 1928 por su compañero de estudios Luigi Lucioni

Paul Cadmus y Jared French se conocieron siendo estudiantes en la Liga de Estudantes de Arte de Nueva York, una institución fundamental en la historia del arte norteamericano por la que la lista de los que han pasado por allí es interminable desde Jackosn Pollock a Louise BourgeoisAlexander Calder,   Isamu Noguchi , Eva Hesse , Roy Lichtenstein , Donald Judd ,  Robert Rauschenberg y hasta Ivan Zulueta. Paul y Jared fueron colaboradores, camaradas, aliados incondicionales, amigos durante toda su vida y amantes gran parte de ella. Decir que Paul Cadmus era gay y Jared French  bisexual, es simplificar mucho una relación tan intensa que les unió toda la vida y que perduró incluso cuando Jared contrajo matrimonio con Margaret Hoening, una pintora quince años mayor que él y que siempre comprendió la intensidad de una amistad como la suya.

Jerry 1931

De 1931 a 1933 Cadmus y French vivieron en Europa, sobre todo en Mallorca, como os conté en la entrada anterior, principalmente porque eso es lo que hacían los aspirantes a artistas, viajar a Europa a empaparse de arte y porque entonces la vida era tremendamente barata en un lugar como Mallorca, pero también para ganar un poco de libertad relativa y  encontrar una cierta relajación de las costumbres puritanas de la sociedad norteamericana. En los Estados Unidos, los tribunales habían dictaminado que la homosexualidad era ilegal y además el arte, que se consideraba amenazador para la vida familiar, era sometido a censura. Cadmus y French leyeron la literatura moderna que había sido prohibida en los Estados Unidos como el Ulises de James Joyce o  El amante de Lady Chatterley de D.H. Lawrence y defendieron con sus actos una libertad de elección sexual que era una parte integral de una lucha mayor por la libertad individual.

Paul Cadmus, ‘Two Boys on a Beach’, 1938

Cuando volvieron a Estados Unidos siguieron trabajando tan codo con codo que algunos de sus cuadros podrían ser atribuidos al otro sin problema. Sin embargo sería Paul Cadmus el que atraería todos los focos de la prensa por un escándalo suscitado por uno de sus cuadros The Fleet’s In ,como ya os conté en mi anterior entrada.

 

PaJaMa, Margaret French, c. 1947

En 1937, French se casó con la artista Margaret Hoening, quince años mayor y dueña de una considerable fortuna.  El matrimonio French compro un edificio en  St. Luke’s Place, en Greenwich Village, donde Paul y Jared compartieron su estudio, un arreglo que duró aproximadamente diez años,y en el que después se quedaría sólo Cadmus hasta que el matrimonio lo vendiera. La pareja también tenía propiedades en Nantucket y en Fire Island Pines, donde comenzaron a pasar los veranos juntos.

Margaret French The Moon by day

Durante la segunda mitad de los años 30, Paul y Jared hicieron bastantes amistades en el convulso Nueva York de la epoca previa a la Segunda Guerra Mundial. Dos personas fueron sobre todo fundamentales.

 

Lincoln Kirstein by Isamu Noguchi

 

Primero Lincoln Kirstein, entonces un intrépido agitador cultural que estaba intentando poner en marcha junto con George Balanchine  la School of American Ballet que sería en embrion del Ballet de Nueva York. Lincoln fue durante décadas una de las personalidades más conocidas e influyentes del mundo cultural neoyorquino. Aunque por entonces mantenía una sólida relación con el bailarín  Jose “Pete” Martínez, pronto se casaría con la hermana de Paul, Fidelma.

Fidelma Cadmus Kirstein, Self Portrait,

Tanto Pete como Fidelma serían miembros importantes del grupo de amigos.  Martínez era de Los Ángeles, donde había recibido su formación de danza, y había ingresado en la Escuela de Ballet estadounidense tan pronto como llegó a Nueva York. Kirstein y él vivieron juntos, y cuando Lincoln Kirstein se casó con Fidelma Cadmus en 1941, los tres vivieron juntos en un apartamento.

Jose Martinez, Fire Island

Quienes conocieron a los dos hombres en la década de 1930 dijeron que era capaz de entretener infinitamente a su amante, y que de todos los hombres en su vida, Martínez era el hombre que Kirstein más amó. Además, Martínez era guapo, y muchos artistas lo pintaron, dibujaron y fotografiaron. Fidelma Cadmus lo dibujó, Paul Cadmus lo dibujó y pintó, y George Platt-Lynes creó una hermosa serie de fotos de él desnudo en una abertura similar a una ventana, con un gran sombrero de paja.

George Platt-Lynes, José Pete Martinez, 1937

Fidelma Cadmus, la hermana de Paul, era una mujer extraordinaria, pintora ella misma. Se casó con Lincoln Kirstein, a pesar de su conocida y rumoreada adicción al sexo fundamentalmente con hombres, porque ambos compartían un complejo mundo psicológico.  Su larga unión estuvo marcada por la atención, el amor y las crisis mentales por ambos lados. Kirstein se sometió a tratamientos de electroshock para controlar sus arrebatos maníacos; también fue presa de la depresión profunda. Hoy, ambos serían diagnosticados como bipolares. El suyo es el tipo de logro que argumenta a favor de este particular desorden como un sombrío siervo de la grandeza creativa.

George Platt Lynes Fidelma Cadmus

Lincoln y Fidelma se habían conocido en una fiesta de otro de los miembros fundamentales del grupo, el fotógrafo George Platt Lynes. George era un fotógrafo entonces bastante exitoso, aunque acabaría con bastantes problemas, que trabajaba no sólo en el mundo de la moda o para estrellas de Hollywood, sino que durante sus viajes a Europa había establecido amistades sólidas con André Gide, Gertrude Stein, Jean Cocteau que posaron para él, o Man Ray, para el que posaría él.

Man Ray, Portrait of George Platt Lynes

A lo largo de esos viajes a Europa había conocido a una pareja de homosexuales, el escritor Glenway Wescott y Monroe Wheeler, con el que formaría un trío amoroso que duraría más de una década.

 

Glenway Wescott y Monroe Wheeler

Juntos, este extraordinario menage a trois pasó el vertiginoso período de entreguerras frecuentando París, Villefranche-sur-Mer y otras ciudades europeas, encontrándose con personalidades  como Thornton Wilder, Jean Cocteau, Katherine Anne Porter, Man Ray, René Crevel y Christian Birard. Inspirado por el estímulo de Gertrude Stein, Alice B. Toklas y Jane Heap, los tres hombres continuaron sus carreras en las artes. Platt Lynes se convirtió en un célebre fotógrafo en 1931; Wheeler, con la cuñada de Wescott, Barbara Harrison, comenzó la extraordinaria pequeña editorial, Harrison of Paris en 1930; y Wescott se convirtió en un escritor de ficción de gran éxito en 1927.

When we were three

Hay un libro de  Anatole Pohorilenko y James Crump, titulado When we were three, que habla de esta historia fantástica y que no he podido leer. Este trío singular sin embargo inspiró mucho tanto a Jared French como a Cadmus que le dedicaron sendos retratos.

Paul Cadmus, Stone Blossom- A Conversation Piece. De izda a derecha: Monroe Wheeler, Glenway Wescott y George Platt Lynes

 

Jared French Tríptico de retratos de Glenway Wescott George Platt Lynes y Monroe Wheeler

 

Paul Cadmus y George Platt Lynes frente al retrato del segundo pintado por el primero

 

George Platt Lynes and Monroe Wheeler by Paul Cadmus, 1940

 

Poco después, en 1944, Cadmus se encontraría con otro miembro fundamental, el extraordinario pintor George Tooker, que estaba estudiando en la Art Students League, y al que presentó inmediatamente a los French. Paul Cadmus y él se hicieron amantes y durante unos años, el trío que formaba con los French, se convirtió en un feliz cuarteto.

 

George Platt Lynes, George Tooker with Paul Cadmus and Jared French in Mirror, 1949

 

George Tooker by Paul Cadmus

George Platt Lynes | [George Tooker]

Desde finales de la década de 1930, Cadmus, Jared y Margaret French – y desde luego George Tooker desde mediados de la década de 1940 – pasaban los veranos en Provincetown, Fire Island y Nantucket. La mayoría de el tiempo lo pasaban en Saltaire, Fire Island, que se convirtió en el escenario de una serie de pinturas que es lo que  A. Hyatt Mayor  calificó como la “Escuela de Fire Island” y que han dado lugar a varias exposiciones últimamente.

 

Jared French Figuras en la playa 1940

La mayoría de las obras de los tres en esa época en la que compartieron estudio representan un mundo cerrado de paisajes elementales e interiores desnudos en los que figuras solitarias o pequeños grupos de ellas están esperando, escuchando en silencio o mirando hacia algún lugar vago.

Cadmus, Tooker, French en su estudio

Las pinturas no representan el mundo de apariencias externas, sino que se centran en un entorno interior. George Tooker se refirió a ello cuando dijo:

“Después de pintar la realidad estoy tan impresionado que la realidad me vuelve a la mente como en un sueño, pero no me sucede igual después de pintar sueños como tales, o fantasías “.

 

George Tooker — Red Carpet, 1953

Las lecturas de Jung fueron fundamentales para los tres en esa época. Las figuras muy estilizadas y de aspecto arcaico en sus pinturas sugieren que son representativas de la memoria ancestral de toda la humanidad, lo que Carl Jung llamó “el inconsciente colectivo”. La influencia de las primeras pinturas del Renacimiento italiano por maestros como Mantegna y Piero della Francesca es evidente en los tres.

Jared French : Washing The White Blood Off Daniel Boone

Algunas de estas características aparecen en la pintura de 1939 Washing the White blood from Daniel Boone. French se inspiró para su organización geométrica, de las figuras de Boone y del indio detrás él en el Bautismo de Cristo de Piero della Francesca de alrededor de 1450. Eligió el momento de las legendarias hazañas de Boone cuando los indios Shawnee lavaban simbólicamente al héroe de su sangre blanca para hacerlo miembro de la tribu. La pintura expresa un deseo de hermandad irónicamente contraria a la tradicional leyenda de macho de Daniel Boone. La musculatura ondulada, las cabezas afeitadas y los contrastes de la piel, junto con el delicado atado rosa de la ropa interior de Boone, constituye una reinterpretación homosexual del mítico   héroe estadounidense.

Washing the White Blood from Daniel Boone es también la primera obra de   French hecha con la técnica de la tempera al huevo. Aprendió esta técnica a finales de los 30 y en seguida se la transmitió a Cadmus, y ambos a Tooker a mediados de los 40. La ténica de la tempera al huevo era un medio escasamente utilizado desde el siglo XV italiano, aunque tampoco desconocido, pero escasamente utilizado en el arte norteamericano.

 

George Tooker, Bird Watchers, 1948. Egg tempera on gessoed board, 26 ¾ x 32 ¾ inches. New Britain Museum of American Art,

En esta titulada Bird Watchers  de George Tooker las rocas de atrás son por ejemplo de clara inspiración el el Trecento italiano.

Paul Cadmus (1904-1999), Aviator, 1941

 

Jared French Final del verano 1938

Las playas desiertas de Fire Island en la década de 1940 proporcionaron la topografía ideal para representar el tema del aislamiento y los estados de ánimo de la melancolía y la nostalgia que lo acompañan. Jared French evoca la tristeza del paso del tiempo en Summer’s Ending de 1939, una pintura que también marca un cambio fundamental en su obra. Describió esto como un cambio de interés desde el mero “aspecto físico ” del hombre en su “universo físico” a una preocupación por “la realidad interna del hombre”. Dos figuras en primer plano, una estática como convertida en una estatua de sal, se ciernen sobre una extensión de playa vacía.

Jared French, The double 1950

El doble tiene connotaciones autobiográficas. Según la interpretación de Lincoln Kirstein, la aterradora figura femenina que sostiene una corona fúnebre simboliza a la madre del artista; el joven desnuda semi enterrado en el hoyo y el joven arrodillado en el suelo simbolizan diferentes personificaciones del artista; la figura en la cerca juega un rol de comentarista o guardián.

jared french The Rope, 1954

O esta otra donde explora las relaciones y los vínculos siempre conflictivos con el padre.

jared french Four Figures 1945 

JARED FRENCH State Park 1946

La crítica de la familia por parte de French tomó un giro diferente en State Park, una pintura  que comenzó en Fire Island en 1944 y terminó en 1946. French usa el ridículo para desahogar su desazón reprimida contra “la familia “, que él creía ser la fuente del prejuicio estadounidense. Las tres figuras ceñudas y erguidas sentadas bajo el paraguas simbólico de una sombrilla de playa representan a “la familia”. French los describió a ellos y a los dos salvavidas como una especie de policía moral absurdamente rígida con justa indignación y miedo a encontrar cualquier idea amenazante.

Homesickness By Jared French, 1942

Jared French dijo

Mi trabajo ha estado relacionado con la representación de diversos aspectos del hombre y su universo. Al principio, se refería principalmente a su aspecto físico y su universo físico. Poco a poco comencé a representar aspectos de su psique, hasta que en The Sea (1946) y Evasion (1947), mostré con bastante claridad mi interés por la realidad interna del hombre

jared French Evasion 1947

George Tooker es quizás de los tres el que más fortuna ha tenido últimamente. Una de sus obras que os cuelgo aquí se ha convertido en icónica, aunque también es de esta época, os la pongo para que ubiquéis quién es.

The subway  1950 Goerge Tooker

Tooker siempre tiene un aire misterioso y mágico que hace que su obra sea muy especial, como en su larga serie de ventanas.

 

George Tooker, Divers, 1952

George Tooker — Window I, 1955

George Tooker Festa

Pero la inspiración clásica nunca desaparece. La mitología religiosa, clásica y erótica se mezclan en Festa, inspirada por un festival religioso callejero en Little Italiy, la sección italiana de Manhattan. Bajo el arco de luces, hay una representación visionaria de dos figuras femeninas frente a una estrella, reminiscencia de la Visitación en la iconografía cristiana. Sin embargo, Tooker transpuso el festival a la mitología clásica: lo concibió como una celebración de Príapo, el dios del poder generativo masculino , a quien él encarnó en forma infantil detrás de la valla de la izquierda. La pareja de la derecha son los “padres” de Príapo , una joven y callejera Afrodita (diosa del amor) y su tipo Dionisio (dios del vino y la fertilidad ), que lleva una chaqueta con la inscripción “Leopards“, pues los leopardos son los animales que tiran del carro de Dionisos.

Architect 1950 by Paul Cadmus,

De Cadmus, como ya os he hecho una entrada, no os voy a poner más, valga este Arquitecto. La figura  desnuda señalando la cabeza aparece con una musa fantasmal como un acompañante reflejado en el cristal que ofrece un himno ambivalente, si no irónico, al genio racional.

Jared French Juego Elemental (1946)

De Raphaelle Peale a Edward Hopper, los pintores realistas americanos produjeron estas representaciones herméticas de figuras y objetos perfectamente ejecutados que se acercan a algo que se ha querido relacionar con lo mágico. Pero los primeros trabajos de Cadmus, French y Tooker, con sus poses enigmáticas, sus perspectivas dislocadas, su aire de calma y sus sensaciones de realidad elevada – tienden más bien hacia lo surrealista, algunos incluso me recuerdan a Maruja Mallo. Y es que aunque tomaron prestados elementos del surrealismo europeo, no abrazaron ni la idea central del inconsciente ni sus imágenes orgánicas o distorsionadas. En cambio, usaron técnicas surrealistas para producir pinturas de una cierta fascinación o  ensueño, haciendo que su trabajo estuviese vinculado a lo que se llamó realismo mágico estadounidense de la década de 1940.

Doors. 1953. George Tooker

Así pues aunque PaJaMa es el acrónimo de los nombres de Paul Cadmus, Jared French  y Margaret French, todos estos personajes que he citado son sus habitantes. De hecho sería George Platt Lynes el que les animara a hacer este trabajo fotográfico. Pero las fotos eran tomadas por cualquiera del grupo.

Paul cadmus

Jared French estaba profundamente influenciado por su uso de la cámara, y las fotografías a menudo eran estudios para sus pinturas. Margaret French salvó las diapositivas de Kodachrome y, con la ayuda de Paul Cadmus que suministra las fechas y lugares, se publicó un libro en 1992 llamado “Colaboración“.

Bernard Perlin, Paul Cadmus and Margaret French, Fire Island, 1935

Sus temas son fundamentalmente una celebración de la amistad y un erotismo, fundamentalmente homosexual, que sobrevuela como la brisa marina.

PaJaMa, George Platt Lynes, 1941

Sin embargo, la naturaleza juega un papel importante, junto con un estilo de improvisación que aprovecha al máximo casi cualquier cosa a mano: extensiones de arena, formaciones rocosas, trozos de madera y luz y sombra.

George-Platt-Lynes-Paul-Cadmus-Fire-Island-1943.1

Las toallas ocasionalmente se convierten en togas; el aislamiento es un tema recurrente, y el cuerpo hermoso, a menudo desnudo, domina las fotografías.

George Tooker, Jared French and Monroe Wheeler, Provincetown, c. 1947

En los últimos años estas fotografías han sido objeto de numerosas exposiciones y hoy en día algunas de las muchas cajas de las que produjeron se conservan en el Whitney.

 

 

El Rimbaud de David Wojnarowicz

El Rimbaud de David Wojnarowicz

 

Cynthia Carr, una escritora y crítica de arte neoyorquina, redactora de The Village Voice  e Interview, así como crítIca para las revistas ArtForumLA Weekly y Mirabella, ha escrito varios libros sobre Wojnarowicz, particularmente una extensa biografía de 2012 con el título Fire in the Belly: The Life and Times of David Wojnarowiczpublicada en Bloomsbury, e incluso próximamente, en julio de 2018, y en colaboración con otros autores saldrá en la Yale University Press,  David Wojnarowicz: History Keeps Me Awake at Night para la que ya existe en Amazon una lista de espera. Eso da idea del interés que despierta la figura de Wojnarowicz últimamente.

 

 

En realidad su más reciente actualidad comenzó con un incidente parecido a lo ocurrido con Santiago Sierra en la pasada edición de ARCO. En 2010, casi dos décadas después de su muerte, David Wojnarowicz volvió a ser noticia a nivel mundial por ser víctima de la censura. La repentina notoriedad se debió a un escándalo suscitado por su película de Super 8 de 1986-87, A Fire in My Belly , (título que retomará Carr dos años después) específicamente, una secuencia de 11 segundos que mostraba hormigas rojas mexicanas que se arremolinaban sobre un crucifijo. A Fire in My Belly formaba parte de una exposición relacionada con la identidad gay “Hide / Seek: Difference and Desire in American Portraiture” en la Galería Nacional de Retratos del Museo Smithsonian, y el escándalo organizado fundamentalmente por la Liga Católica, acabó con que el Smithsonian, como Helga de Alvear, decidiera retirar la obra de la exposición. Para los profesionales del mundo del arte, como también sucedió en ARCO, esta  censura clamorosa de una obra mucho más compleja  parecía salida de otros tiempos: sin duda, las instituciones artísticas ya habían aprendido la lección del vergonzoso juicio al que se sometió la obra del fotógrafo Robert Mapplethorpe en 1990 y se negaron a doblegarse bajo la presión de una minoría religiosa de derecha que no se había tomado ni el tiempo ni el interés de comprender la vida y el legado de Wojnarowicz. Tristemente, el incidente, como el de ARCO, demuestra que la libertad de expresión no ha llegado tan lejos como la mayoría podría esperar y las presiones de los grupos conservadores aún tienen su efecto, aunque finalmente, como bien sabe Santiago Sierra, su efecto sea paradójicamente una publicidad mucho mayor hacia el artista que ve como los focos se concentran en su obra. Afortunadamente, hoy la obra puede verse en la web y os la cuelgo aquí. La infausta secuencia está en el minuto 16.50 más o menos.

 

 

La pieza, que ya había sido editado para la exposición, era una reacción a la muerte de su amante y mentor, Peter Hujar, al que ya le dediqué una entrada anterior, y a su reciente diagnosis del virus del SIDA. Era simplemente un grito de angustia o de protesta, en la tradición más surrealista, que capturaba la contradicción, la velocidad y la fantasmagoría de un momento en el que era razonable suponer que todo el progreso político y social que los homosexuales habían logrado en los años 60 y 70 estaba siendo directamente revocado o suspendido, con el telón de fondo de la era de Reagan, el Good Morning  America, y una detestable oleada de triunfalismo estadounidense que tiene su resurreción hoy en día en en America First de esta controvertida era Trump.

 

 

Precisamente David Wojnarowicz era cualquier cosa menos cobarde en lo que refiere a su libertad de expresión. Nunca tuvo un ápice de miedo ni en su trabajo ni en mostrarlo. Lo único que podría haberlo enfurecido eran los que compraban su trabajo como  inversión y no entendían en absoluto  las implicaciones emocionales que tenía. Wojnarowicz demostró ser uno de los experimentadores más punzantes, más mercuriales y difíciles de descifrar del arte estadounidense.  Wojnarowicz no solo era un raro por naturaleza,  sino que se enorgullecía de serlo y celebraba su propia visión marginal de una forma casi chamánica.

 

David Wojnarowicz. Untitled (Face in Dirt). 1992-93. Gelatin silver print. 28 1/2 x 28 1/2″ (72.4 x 72.4 cm). The Abramson Collection.

Sus obras hablan de la autodestrucción, de la privación de derechos, de la despersonalización y del terror a la muerte, pero tanto como invocan las grandes ideas de un mundo que salió mal, también registran los propios miedos, recuerdos y demonios del artista.El prodigioso talento de Wojnarowicz como escritor (escribió diarios  escritos desde su propio punto de vista y desde el de otros sin techo con los que convivió) le sirvió como punto de arranque y entrada hacia otros muchos medios artísticos como la pintura, el cine,  la escultura, la fotografía o los graffiti.

 

Self portrait with collage. David Wojnarowic

Carr que conoció personalmente al artista  cuando formó parte de la escena artística de East Village a principios de los 80,  nos lleva, en el libro más arriba citado, a través de una montaña rusa de casi cuatro décadas de bohemia contemporánea, comenzando por una infancia terrible de abusos , sus primeros años de chapero en las calles de Nueva York, y sus primeras exploraciones e intentos de una expresión alternativa.

Con una infancia completamente desgraciada, de abandono sucesivo por parte de sus padres y de maltrato, a los 15 años ya vivía de prostituirse como shapero por diez dólares en Times Square. Uno de los detalles más pavorosos que cuenta Carr sobre su desesperación era la afición  que tenía de colgarse con los dedos de la cornisa de la ventana de su habitación a siete pisos de altura por encima de la octava avenida.  Pensaba a todas horas en suicidarse, en suicidarse y en robar serpientes de las tiendas de animales, amaba particularmente las serpientes,  para liberarlas en Central Park.

David Wojnarowicz with a Snake, Peter Hujar

A veces, para despejarse, iba en autobús a New Jersey y se bañaba vestido en los lagos. Ésa era la única vez que se lavaba. Llevaba los vaqueros tan sucios que cuando se agachaba se veía reflejado en la tela.

 

 

A los 17 años estaba tan demacrado y tan sucio que no conseguía encontrar clientes decentes y tenía que conformarse con tíos que le pegaban o le robaban la pasta. Era un esqueleto andante a merced de los hombres más pervertidos. Se alimentaba tan mal que le sangraba las encías cada vez que fumaba un cigarrillo. Dormía en cuartos de calderas, en coches abandonados, o en las azoteas de los edificios, colocado encima de la rejillas de la calefacción, y por la mañana parecía cubierto de hollín, con los ojos, la nariz y la boca llenos de un polvillo negro que lo asfixiaba. A veces era presa de lo que él llamaba las noches de ira, cuando no podía soportar más el hambre y la frustración y, con un colega, recorría Manhattan de punta a punta, rompiendo todas las cabinas de teléfono que encontraban a su paso.

 

 

Sin embargo, su personalidad proteica le hizo pronto destacar en la escena del arte de vanguardia del Village. Su primer reconocimiento provino de las plantillas de casas incendiadas que aparecían en los muros expuestos de los edificios en East Village. Wojnarowicz también se relacionó con otros artistas prolíficos de la época, apareciendo o colaborando en obras con artistas como su íntima amiga Nan Goldin, la escultora Kiki Smith, el también graffittero John Fekner , el cineasta underground Richard Kern , la cantante punk de The Innocents y galerista dela Ground Zero Gallery  Marguerite Van Cook , Ben Neill inventor de la trompeta mutante, etc.

David Wojnarowicz fotografiado por Nan Goldin

De entre todos ellos, quizás el encuentro más determinante fue con Peter Hujar del que os escribí otra entrada que es el anverso de esta que hoy dedico a David. Probablemente Peter sería la persona, o una de las personas más influyentes en la vida de David. Ambos víctimas de abusos en su infancia, ambos homosexuales con una promiscuidad casi legendaria, ambos seres solitarios y marginales y, al mismo tiempo, orgullosos y celosos de su legítima rareza, ambos artistas mercuriales y amantes de los clubs más underground y de los muelles abandonados, ambos activistas contra las injusticias, sociales y legales, que se produjeron en respuesta a la epidemia del SIDA. Su relación sexual fue más corta que su camaradería de alma que duró hasta la muerte de Peter, aunque David apenas si vivió, en el propio piso de Peter por cierto, cinco años más.

 

Jacket worn by David Wojnarowicz at an Aids demonstration in 1988.

De David se sabe mucho. Él mismo se encargó de contarlo en sus muchos libros, particularmente Close to the Knives: A Memoir of Disintegration , una autobiografía compuesta de escritura creativa que trata temas como su problemática infancia y o desdeña denunciar la homofobia y la marginación.

Me viene bien esta portada para hablaros de la que es su obra más conocida y de la que hoy os quería hablar aquí: Rimbaud en Nueva York. Lo primero que le llamó la atención al volver a Nueva York y que refleja en su diario es la inmensa casa de putas al aire libre en que se habían convertido los muelles más allá de la autopista elevada del West Village. Aquel lugar, con  sus traicioneras estructuras  podridas a lo largo del río Hudson  se convertiría en el centro de su vida durante el siguiente año y medio.

 

1983, pier 34, David Wojnarowicz, Dirk Rowntree, Peter Hujar, Spring Street, NYC

A finales de los años 70, David Wojnarowicz comenzó a fotografiar su serie “Rimbaud en Nueva York”. Amigos y amantes posaron en toda la ciudad con una máscara de Arthur Rimbaud que Wojnarowicz modeló a partir del retrato icónico del poeta en la portada de Iluminaciones .

Arthur Rimbaud in New York. Fotografía. 1978-1979 / Copia póstuma, 2004.

Wojnarowicz trabajó en este proyecto durante aproximadamente un año, acumulando alrededor de 500 imágenes. La primera de estas fotografías fue tomada en o cerca de los muelles del río Hudson al oeste de Greenwich Village. En el lado de la ciudad,más acá de la carretera, había bares gays como Ramrod, Peter Rabbit y Alex in Wonderland. Este gran distrito del morbo más libidinoso incluía los camiones estacionados por las noches y los parkings solitarios. Los muelles podrían ser peligrosos, no solo porque se estaban cayendo a pedazos y estaban llenos de agujeros abiertos al río, sino porque ya había habido asesinatos allí. Pero para muchos,como el propio David, la anarquía y el riesgo solo añadían emoción.

 

David Wojnarowicz In Front Of Pier 46 1979 (Leonard Fink)

 

Peter Hujar-Hallway-Canal-Street-Pier

A David le pareció fascinante. Quería recorrer los muelles, quería pintarlos, fotografiarlos y registrar lo que sucedía en ellos. Pronto volvió con Brian (Butterick, amigo cercano de Wojnarowicz) y una lata de pintura en aerosol. Dibujó una tosca cara de Rimbaud sobre el cristal de una ventana. En una pared, pintó un torso masculino chutándose con una gran aguja hipodérmica. En otra parte, pintó una diana.

Luego escribió una especie de haiku en la pared: “¿Viste el combate aéreo ayer (bajo el cielo mexicano)? También hizo un graffitti con una frase a menudo citada por William Burroughs:” ‘No hay verdad / Todo es posible’ Hassan I Sabbah “. Y agregó su propio poema de diez líneas debajo, comenzando,

Algunos hombres caminan rápidamente en camionetas por caminos rojos

Abajo en valles distantes donde las montañas

Son tragadas lentamente por el desierto …

David tuvo un trabajo de salario mínimo de corta duración ese verano. A mediados de junio, una agencia publicitaria lo contrató para imprimir fotografías y utilizar una máquina fotostática. Lo despidieron cuando casi de inmediato comenzó a darse de baja contínuamente por enfermedad. Pero mientras estaba allí, pudo ampliar la portada de las  Iluminaciones para crear una máscara de tamaño natural de Arthur Rimbaud.

 

Rimbaud era, para él, una especie de estrella polar en este momento de su vida. Se identificó con el poeta. Ambos se llevaban exactamente un siglo: Rimbaud había nacido en octubre de 1854 y David en septiembre de 1954. Ambos habían sido abandonados por sus padres e maltratados por sus madres. Ambos  se habían escapado de casa de adolescentes. Ambos vivieron con nada y sin embargo no estaban dispuestos a vivir según las reglas. Ambos eran maricas. Ambos intentaron arrancar un trabajo visionario partiendo de su propio sufrimiento. David aún no sabía el resto, que pronto conocería a un hombre mayor y mentor que cambiaría su vida (como Paul Verlaine había cambiado el de Rimbaud), y que él también moriría exactamente a la edad de 37 años, la misma que Rimbaud.

¿Qué más necesitaba? Ese mismo verano, David comenzó a fotografiar a Rimbaud en Nueva York  con una cámara prestada, utilizando a Brian como modelo.

“En ese momento, sentí que quería que fuera lo último que yo hiciese antes de volver a la calle a prostituirme o a morirme o a desaparecer. A lo largo de los años, periódicamente me he encontrado en situaciones desesperadas y, en esos momentos, sentía que tenía que hacer ciertas cosas. . . Le conté a Rimbaud un vago bosquejo biográfico de lo que había sido mi pasado: los lugares que había frecuentado cuando era niño, los lugares en los que me moría de hambre y que frecuentaban en aquella época “.

 

Brian posó con la máscara de Rimbaud en la calle 42 entre la Séptima y la Octava avenidas, una manzana llena de cines porno que se conocía como The Deuce. Posó frente a los cadáveres de vacas colgando en el distrito de las empacadoras de carne. Montó en un vagón de metro lleno de graffiti. Pasó bastante tiempo en los muelles  del río Hudson y deambuló entre  monstruos obscenos y cachodos. Posó en  en Chinatown, en el Terminal Bar, se chutó heroína.

 

 

David escribió dos “guiones fotográficos de 35 mm”, con docenas de ideas para las aventuras del poeta. Tenía una narración en mente. Rimbaud llegaría en barco, se apearía en el Brooklyn Navy Yard en un guión y en Coney Island en el otro. Finalmente, moriría de una sobredosis de heroína o se suicidaba con un revolver.

 

 

La mayoría de estos escenarios nunca fueron fotografiados, como Rimbaud comiendo en la cafetería del Ejército de Salvación, Rimbaud masturbándose en la Catedral de San Patricio durante la misa, etc. Esa no se hizo. pero sí que hizo una de Rimbaud haciéndose una paja. John Hall fue Rimbaud masturbándose.

 

No recuerda nada sobre dónde se tomó esa foto o cómo surgió, solo que David lo tranquilizó cuando adujo que estaba demasiado delgado y que no tenía un buen cuerpo. Brian dice que la foto se tomó en el apartamento de Hall, cuyo desorden a David le pareció fascinante. Cuando Jean Pierre [Delage, el primer novio serio de Wojnarowicz] fue a visitarlo, David lo incorporó rápidamente al proyecto también. Jean Pierre se convirtió en Rimbaud en Coney Island.

 

Unos meses después conoció a Peter Hujar. David escribió a JP que había “pasado la noche hablando con un nuevo amigo sobre la vida / fotos, etc.-raro que tenga la oportunidad de simplemente hablar y escuchar cosas interesantes”. El mismo escribió acerca de cómo conoció a Hujar en el Bar en Second Avenue y 4th Street. “Me miró y volví a mirar varias veces. Creo que lo deseaba de una manera fuerte “.

 

 

Cuando llegaron al loft de Hujar en Second Avenue y 12th Street, Hujar el enseñó sus Retratos en la Vida y la Muerte . Las fotografías de Hujar de artistas, drag queens y otras seres marginales lo intrigaron y así comenzaría una relación que duraría hasta su muerte. Susan Gauthier, entonces  compañeras de piso de David, dijo que la vida de David cambió definitivamente cuando conoció a Hujar. “Alguien vio que [David] era un verdadero artista”. No podía explicar en qué ni cómo cambió, excepto  que, desde ese momento, David estaba “lleno”, con respecto a su trabajo, y dejó de ir constantemente a los muelles.

 

Y así, terminó la serie de Rimbaud.

 

Peter Hujar, un extraordinario fotógrafo del underground neoyorkino de los 70-80

Peter Hujar, un extraordinario fotógrafo del underground neoyorkino de los 70-80

Continuando con mi anterior entrada dedicada a el mundo de los muelles sobre el Hudson en el New York de los 70, hoy quiero dedicarle una entrada específica a ese fotógrafo tan extraordinario y tan complejo que fue Peter Hujar, probablemente uno de los mejores fotógrafos del siglo XX, cuya obra es casi un quién-es-quién del mundo underground de la época.

 

John Heys in Lana Turner’s Gown (I) DATE-1979

He de confesar que me ha sido enormemente difícil realizar esta selección porque la calidad de sus fotografías y el peso específico de sus modelos es tan apabullante que me ha sido incluso doloroso dejar de lado muchas de sus fotografías. Pero me gustaría empezar, no obstante, por recomendar vivamente que visitéis el archivo de su obra que podéis ver en el siguiente enlace y que pasó por varias manos hasta que en 2013 The Morgan Library & Museum de Nueva York lo adquirió.

 

Jackie Curtis and Lance Loud

Y no solo eso, sino que investiguéis, si queréis y tenéis tiempo, las singularidades de los personajes retratados, todo un universo de seres excepcionales , algunos muy conocidos, otros no tanto, pero todos interesantísimos sobre los que profundizar, personajes que son el fiel reflejo de ese incontenible aliento de libertad que tenía la ciudad de Nueva York justo antes de la crisis del SIDA. Peter Hujar no fotografiaba a cualquiera. Me interesan sólo las personas que se atreven, dijo en alguna ocasión.

 

Peter Hujar, Self-Portrait Standing, 1980

Es llamativo, al menos para mí, que un fotógrafo con una calidad tan extraordinaria no sea más conocido, al nivel de otros fotógrafos como Mapplethorpe o Nan Goldin, ambos conocidos suyos por cierto. Pero es que Peter Hujar siempre estuvo rodeado de un cierto malditismo y de un legendario mal carácter.

Merce Cunningham and John Cage Seated DATE-1986

Peter Hujar detestaba desde lo más profundo de su alma esa mirada artística nacarada y lujosa del estilo más comercial de Mapplethorpe que hizo de él una estrella, e incluso tuvo que mirar hacia otro lado cuando su amiga Nan Goldin triunfaba con su Ballad of the sexual dependency, a pesar de lo descarnado e inconformista de su retrato de su propia miseria.  El se consideraba incorruptible.

Girl in my Hallway DATE-1976

Tuvo enfrentamientos con la mayoría de galeristas y editores de revistas de la ciudad y, no sólo con ellos, sino también con prácticamente la mayoría, sino con todos, los que formaban parte de su amplio y variado círculo de amigos, por su tendencia a manifestar violentos estallidos de cólera. ¿Quién no conoce algún amigo semejante? Según cuenta Stephen Koch, un amigo íntimo y posteriormente su albacea:

Peter era probablemente la persona más solitaria que conocido nunca. Vivía aislado, aunque estaba rodeado de gente. 

 

Charles Ludlam backstage at Gallas, Ridiculous Theater DATE-1984

El mismo Stephen Koch afirmó en otra entrevista de 2013:

“Una de las claves de su personalidad, supe después, era que cualquiera que hubiera sido un niño acusado estaba automáticamente la lista A de Peter”

 

 

Y es que la infancia de Peter fue una infancia difícil. Nunca conoció a su padre, que abandonó a su madre, una camarera, antes incluso de que Peter viniese al mundo en 1934, en Trenton, NJ. Ella le dejó con sus padres polacos de habla ucraniana en una granja de Ewing Township, Nueva Jersey, donde sólo habló ucraniano hasta que entró en la escuela, lo que, además de su homosexualidad, siempre le marginó entre sus compañeros.

Peter Hujar (1934-1987) • Self-Portrait (with String around Neck), 1980

Cuando murió su abuela a los once años, su madre, Rose se lo llevó a vivir con ella y su nuevo marido en un apartamento de una habitación en Manhattan. Ambos eran alcohólicos y sufrió abusos hasta que después de que Rose le tirase una botella a la cabeza,  Peter, que tan solo tenía entonces 16 años, se independizó, al principio durmiendo en el sofá de una profesora de inglés que fue su primera mentora en la Escuela de Artes Industriales,  la poeta, editora y traductora Daisy Aldan, una lesbiana de espíritu libre quien le animó a convertirse en fotógrafo.

 

Daisy Aldan

Aldan le aconsejó que buscara empleos, aunque fuese de simple asistente, con fotógrafos profesionales en Manhattan. Esto marcó su curso durante los siguientes quince años, ya que trabajó para artistas desconocidos mientras encontraba su propio camino y mientras llevaba una intensa vida social y sexual propia de un auténtico Adonis como era. Warhol lo incluyó en sus series Screen TestsThe Thirteen Most Beautiful Boys.

Young Self Portrait (IV) – Peter Hujar 1958

 

A still of a film work by Andy Warhol. Peter Hujar is depicted in black

Estuvo emparejado por un tiempo con el artista Joseph Raffael , Hujar lo acompañó en una beca Fulbright a Italia, donde tomó muchas fotos con el artista y donde exploró y fotografió las catacumbas de Palermo

 

Joseph Raffael en un bosque, c. finales de la década de 1950, impresión gelatina de plata Vintage, 12 x 9 pulgadas, Copyright 1987 The Peter Hujar Archive, LLC

 

Palermo Catacombs #11 DATE-1963

Con Joe Raffael, hizo también un viaje a Miami para encontrarse con Paul Thek y Peter Harvey en Florida en 1956. Harvey estaba trabajando cuando los otros tres decidieron visitar la finca Deering, Villa Vizcaya, en el condado Dade de Miami.

Peter Hujar and Joe Raffael in the Deering boathouse ruins (1956).

 

Peter Hervey and Paul Thek.

Paul Thek, un artista tan interesante al que quizás dedique un día una entrada, acabaría por convertirse en su nuevo amante y una de las personas más importantes en la vida de Peter.

Paul Thek y Peter Hujar

 

Peter Hujar, Thek in the Palermo Catacombs, 1963

Paul Thek On Zebra DATE-1965

Peter Hujar Paul Thek in the Woods

Ambos siguieron siendo amigos toda la vida y ambos morirían de la misma enfermedad.

 

Fue estando con Paul, cuando Peter acudió a un seminario de fotografía con con Richard Avedon y Marvin Israel que le cambió su perspectiva de la fotografía y le abrió las puertas para trabajar en Harper’s Bazaar , GQ y otras publicaciones.

 

Peter Hujar, Nude Self-Portrait Series #2 (Avedon Master Class),

 

La inimitable Loulou de La Falaise DATE-1968

En 1969, hizo su único trabajo político, para el Frente de Liberación Gay: una puesta en escena teatralizada de manifestantes homosexuales. Esta experiencia por encargó le produjo auténtica repulsión y a partir de entonces comenzó a rechazar cualquier encargo buscando lo que pretendía ser una carrera  independiente.

 

 

Pero sin una historia o una marca de estilo que no pudiera transmitirse en una frase, no puedes ser famoso en Estados Unidos. Warhol lo sabía muy bien. A partir de entonces Peter trabajó sólo en lo que le interesaba que en sus archivos (http://peterhujararchive.com/) dividen tan solo en unos pocos temas. Los retratos de sus personas especiales, sobre los que volveré después, y en los que se aproxima un poco a Diane Arbus a quien admiraba;

La actriz Lola Pashalinksi Backstage, Camille DATE-1974

fotos de paisajes urbanos y de ruinas, que siempre le fascinaron

 

New York- Sixth Avenue (I) DATE-1976

Abandoned Building, Caven Point N.J.

maravillosas fotos de animales, en realidad, retratos en toda regla

 

Sheep, Pennsylvania DATE-1969


Bouche-Walker-Reggies-Dog

Goose with Bent Neck DATE-1984

 

Running Horse DATE-1985

Fotos relacionadas con su ecosistema homosexual, desde fotos de los piers, de sus amantes o de drag queens, en mi opinión, tan buenas si no mejores que las de Mapplethorpe, o al menos, menos impostadas

Canal Street Piers- Face and Writing on Wall DATE-1983

 

Daniel Schook Sucking Toe (Close-up)

 

Tattoo Charlie DATE-1976

 

Christopher Street Pier #3 DATE-1976

Larry Ree Backstage DATE-CA. 1973

David Brintzenhofe in Drag DATE-1981

Man in Costume on Toilet, Backstage at Palm Casino Review DATE-1974

Fotos de circo y de las catacumbas

Clown with Long Tie (II) DATE-1973

Clown with Buttons and Ribbons DATE-1973

Palermo Catacombs #6 (Girl with Gloves)
DATE:1963

De hecho en su vida, Hujar, que revelaba a mano siguiendo un meticuloso proceso que da esa extraordinaria calidad a sus fotografías, tuvo pocas exposiciones individuales de importancia, atrayendo poco la atención de los medios de prensa, y solo un libro, ” Retratos en la vida y la muerte ” (1976), que yuxtaponía imprudentemente dos series espléndidas: los retratos de personas de su círculo, la mitad recostadas como divas y tomas de cadáveres antiguos en las catacumbas de Palermo. “¿Por qué no? Así es la vida “,  decía. El libro salió con el prólogo de una de sus grandes amigas, Susan Sontag, a la que hizo un retrato memorable.

 

Peter-Hujar-publication-Portraits-in-Life-and-Death-1976

 

Hujar le enseñó  a Susan Sontag las  fotografías que había tomado en las catacumbas de Palermo, que le impresionaron tanto  que se convirtieron en el paisaje de la última escena de su segunda novela, Death Kit. La introducción de Sontag examina cómo la fotografía media la relación entre la vida y la muerte.

Las fotografías convierten el presente en pasado, convierten la contingencia en destino. Cualquiera que sea su grado de “realismo”, todas las fotografías representan una relación “romántica” con la realidad.

Estoy pensando en cómo el poeta Novalis definió el romanticismo: hacer que lo familiar parezca extraño, lo maravilloso parezca un lugar común. La extraña reproducción mecánica de personas y eventos de la cámara realiza una especie de magia, creando y des-creando lo que se fotografía. Tomar fotos es, simultáneamente, conferir valor y hacer banal.

 

Susan Sontag DATE-1975

Pero la notoriedad de Hujar estuvo, está y siempre estará asociada con sus retratos de la bohemia neoyorkina de entre finales de los años sesenta y la aparición del SIDA. Alto y apuesto, etéreo y amenazador, épicamente promiscuo y eternamente sin blanca, tenía una auténtica constelación  de amigos cercanos, entre los más peculiar de la ciudad.

 

 

John Cage Laughing (I) DATE-1974

 

Los modelos de sus retratos, hombres, mujeres y muy a menudo ambiguos, iban y venían de su loft de alquiler barato encima del Eden Theatre  entre la 12th Street y 2nd Avenue que heredó de su buen@  amig@ Jackie Curtis, una de las Superstar de la Factory de Warhol, loft por cierto que después heredaría a su vez de Peter, David Wojnarowicz.

 

La Superstar de Warhol Jackie Curtis, protagonista junto a Candy Darling de la pelicula The flesh

Jackie Curtis in the Hospital

 

Peter-Hujar-Candy-Darling-on-Her-Deathbed

La tragedia del SIDA hizo que muchos de sus amigos murieran en poco tiempo.Entre 1982 y 1994, el director de Ridiculous Theatrical Company Charles Ludlam, el nuevo cantante de moda Klaus Nomi, el intérprete y dramaturgo Ethyl Eichelberger, el cineasta underground Jack Smith, el fundador de Cockettes,  Hibiscus, el pintor David Wojnarowicz, el activista gay Vito Russo, el cantante de cabaret John Sex, la actriz de culto Cookie Mueller y el propio Hujar murieron de enfermedades relacionadas con el sida, junto con miles de personas más. Cada muerto acababa por convertirse nada más que en un muerto entre miles de muertos, una pérdida entre miles de pérdidas. No eran simples individuos; era toda una comunidad la que desaparecía. Peter quiso guardar memoria con sus fotografías de aquella debacle generacional.

Sidney Faulkner (II), Hospital DATE-1981

En la introducción que escribió Susan Sontag a su libro decía:

Las fotografías instigan, confirman, sellan leyendas. Visto a través de fotografías, las personas se convierten en íconos de sí mismos. La fotografía convierte al mundo en una tienda departamental o un museo sin paredes en el que cada sujeto se deprecia en un artículo de consumo, promovido a un artículo para la apreciación estética.

La fotografía también convierte al mundo entero en un cementerio. Los fotógrafos, conocedores de la belleza, también son, consciente o inconscientemente, los ángeles grabadores de la muerte. La fotografía como fotografía muestra la muerte. Más que eso, muestra el atractivo sexual de la muerte.

 

Jackie Curtis Dead DATE-1985

Quizás de esa época es su imagen más memorable y reconocida: la serie de fotografías que tomó de la artista transgénero y una de las superstar de la  Factory de Andy Warhol, Candy Darling, hecha en 1973, en la cama del hospital donde se estaba muriendo de un linfoma. Un fondo negro como un tizón  hace destacar aún más la blancura de las sábanas y las flores, iluminadas por un sencillo fluorescente.

Candy escogió cada detalle para evitar la imagen del duelo. Maquillada y vestida para la ocasión, los crisantemos blancos, incluida una rosa colocada descuidadamente junto a ella como una pequeña compañera, dan una frágil elegancia. Años después otro ser excepcional como Antony Hegarty  escogería la imagen como portada de su disco I am a bird now Hujar escribió acerca de la sesión  que Darling estaba “interpretando todas las escenas de la muerte de cada película”.

 

Los poetas John Giorno, Jim Carroll, Leroi Jones and Jayne Cortez

Pero Hujar no sólo se relacionó con la escena underground homosexual. Sus contactos con artistas de todo género, poetas, músicos, coreógrafos, cineastas, drag queens hablan alto y claro de la amplitud de sus miras.

 

May Wilson, una pionera del arte feminista y conocida por sus Surrealist junk assemblages y sus “Ridiculous Portrait” photocollages.

Peter encarnó el sueño bohemio de convertirse en una leyenda en lugar de ser algo que detestaba, un artista burgués por muy rico y  famoso que pudiera llegar a ser. Pero al mismo tiempo  ansiaba que se reconociera su arte a la vez que desdeñaba cualquier intento de comercialización con un orgullo recalcitrante. Su amiga, la escritora Fran Lebowitz, comentó en su funeral: “Peter Hujar ha dejado colgados a todos los marchantes de fotografía importantes del mundo occidental. “

 

Fran Lebowitz DATE-1975

 

Iggy Pop Lying Down DATE-1969

La artista Kiki Smith (II) DATE-1984

Tomata du Plenty DATE-1978 singer of the late 1970s and early 1980s Los Angeles electropunk band The Screamers.

 

La incalificable escultora de muñecas Greer Lankton (III) DATE-1983

 

 

William Burroughs (V) DATE-1975

Allen Ginsberg DATE-1975

Peggy-Lee-DATE-1974.

Divine DATE-1975

 

La musa de John Waters Cookie Mueller DATE-1981

 

 

John Waters (I), 1975 Peter Hujar

 

Divine DATE-1975

El artista polifacético Gary Indiana

El cineasta independiente John Heys con tetas de naranja DATE-1983

 

Casi todos sus retratos los tomaba en su concurrida casa en largas y muy intimas sesiones con sus modelos, casi todos amigos personales. La experiencia de la alienación extrema y una emotividad muy privada es lo que Hujar parece haber compartido con sus retratados. Hujar fotografiaba en su intimidad a la gente que amaba o admiraba.

 

EL coreógrafo Mark Morris DATE-1986

John Erdman and Gary Schneider at Mohonk Mountain House, 1984

Se trata siempre de personajes que un artículo en The Guardian calificaba de Outsiders, artistas prácticamente todos ellos a distintos niveles, que bien merecen, como os decía al principio, investigar, como yo he hecho, aquellos que no conozcáis, pues son todos seres excepcionales. Peter Hujar tenía un extraordinario criterio con sus elecciones.

 

Andy Warhol

El poeta John Ashbery DATE-1975

Vince Aletti, curator, writer, and photography critic
DATE:1975

El escritor francés Renaud Camus, Paris DATE-1980

 

Muy interesantes también son las fotografías a sus ocasionales amantes, en distintos grados de excitación, fotografías que inspirarían a Mapplethorpe, pero que en Peter Hugar tienen, como en toda su obra, un mayor hálito de verdad sin impostar.

 

Bruce de Sainte Croix

 

Daniel Schook Leaning Against Chair DATE-1981

Desnudo soplando una pompa de saliva, 1979

 

Peter Hujar Autoretrato eyaculando

Hombre corriendose (I) DATE-1969

A pesar de su talento Peter vivió siempre al límite de la indigencia y de la miseria, en su loft de la Segunda Avenida, encima de donde hoy se encuentra el cine Village East. A pesar de su capacidad para establecer intimidad con mucha gente y de sus dotes excepcionales tanto para escuchar como para hablar, además de su promiscuo genio para ligar todos los días, Peter, a decir de los que le conocieron, estaba profundamente aislado, separado de quienes lo rodeaban.  Según contaba Stephen Koch, un amigo íntimo y posteriormente el albacea de su obra : Peter era probablemente la persona más solitaria que haya conocido nunca. Había a su alrededor un círculo que nadie cruzaba.

 

Peter Hujar (1934-1987) • Autorretrato en la sauna, 1979

Si alguien intentó entrar en ese círculo fue David Wojnarowicz. Peter fue una de las personas más importantes en la vida de David y viceversa: primero, fueron amantes, y luego los mejores amigos, padre y hermano putativo, compañeros del alma, mentores y recíprocas musas.

 

Peter Hujar, ‘David Wojnarowicz,’ 1981,

 

David Wojnarowicz with a Snake DATE-1981

Se conocieron en un bar de la segunda venida en el invierno de 1980. Su relación sexual fue breve, pero nunca perdieron la intensidad de su conexión, a pesar de que Peter le sacaba casi 20 años.

 

David Wojnarowicz in Bed DATE-1983

Peter Hujar David Wojnarowicz 1981

Como Peter, David había tenido una infancia violenta y, como él, acumulaba un arsenal de rabia y amargura. Peter fue fundamental en la carrera de David Wojnarowicz para el que la casa de Peter, que acabaría heredando, era su lugar de refugio.

Otra de las facetas más interesantes de la obra de Peter que ya ha asomado aquí fue su retrato de las drag queens que le fascinaban. Pocos como él han sabido retratar ese mundo.

 

Bearded Cockette DATE-1973

 

peter-hujar-lost-downtown-07

DOA Halloween DATE-1979

Larry Ree in Costume DATE-1974

 

Particularmente interesante fueron las fotos que tomó del paso del grupo de vanguardia psicodélica de San Francisco por Nueva York, las Cockettesa pesar de su sonoro fracaso.

 

Cockettes
DATE:1973

Fayette (Cockette) DATE-1973

Cockette Popping Gum DATE-1973

 

Peter Hujar morirría el dia de Acción de Gracias de 1987, a los 53 años, tan solo nueve meses después de recibir el diagnóstico del sida. Él que había acompañado a tantos amigos en el trance, estuvo acompañado, entre otros, por su inseparable David Wojnarowicz.

Cuando todos salieron de la habitación, David cerró la puerta, cogió su cámara de super 8 y firmó el cuerpo consumido de Peter. En una cama de hospital, con una bata de lunares. Concluida la toma del cuerpo entero, cogió la cámara de fotos e hizo 23 imágenes del cuerpo, los pies y la cara de Peter, “de aquella mano preciosa, con una gasa en la muñeca para sujetar la aguja clavada en la vena, una mano del color del mármol”.

 

Untitled (Peter Hujar), by David Wojnarowicz

Bueno y nada más. Sólo que no dejéis de ver The Peter Hujar Archive (http://peterhujararchive.com/) y que no dejéis de reividicar la obra de uno de los mejores fotógrafos del siglo XX. Quiero acabar con una cita de Susan Sontag 

Ya no estudiamos el arte de morir, una disciplina e higiene regulares en las culturas más antiguas; pero todas las miradas, en reposo, contienen ese conocimiento. El cuerpo lo sabe. Y la cámara lo muestra, inexorablemente … Peter Hujar sabe que los retratos en la vida son siempre, también, retratos en la muerte. Me conmueve la pureza y delicadeza de sus intenciones. Si un ser humano libre puede darse el lujo de pensar en nada menos que la muerte, entonces estos memento mori pueden exorcizar la morbosidad tan efectivamente como evocan su dulce poesía y su pánico.

Los Piers de Nueva York en los 70: Arte y Sexo Libres

Los Muelles de Nueva York en los 70: Arte y Sexo Libres

Fotografía de Peter Hujar

 

Para la gente joven de Nueva York y para las hordas de turistas que solo conocen un Manhattan limpio y aparentemente bien ordenado, con unos precios inmobiliarios que rozan el auténtico disparate, va a ser difícil imaginarse la vida homosexual descaradamente exhibicionista y provocativamente disidente que se mantenía en los muelles del río Hudson en el Bajo Manhattan en la década de 1970 y que tenía su correlato heterosexual en la zona conocida como The deuce, un espacio entre Times Square y la calle 42 entre las avenidas Sexta y Octava en el Nueva York de los 70, y a la que recientemente ha dedicado una serie la cadena HBO .

 

Sunbathing on the Edge, Pier 52 1977 (Foto de Shelley Seccombe)

 

Ni yo mismo, que he visitado la ciudad muchas veces, podía imaginar que en el ordenado espacio burgués que hoy ocupan bien ordenados parques por donde pasean amas de casa, hacen footing los ejecutivos de la city y se descansan los ojos mirando al río los amantes de las prohibitivas galerías de arte de Chelsea, fue, en su momento, un lugar orgiástico y libertino donde la sociedad abdicaba de la coerción de sus normas y de la marginación de las diferencias. Como no podía ser de otra forma, ese oasis de inapelable y contundente evasión de cualquier orden o normativa, esa liberación de cualquier intento represivo, tenía que atraer inevitablemente a los artistas.

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Allí nacieron los Village People, y por allí pasaron artistas de la talla de Robert Mapplethorpe, Jean Michel Basquiat, Peter Hujar, David Wojnarowicz, Mike Bidlo, Paul Thek, el graffitero Tava, los fotógrafos Alvin Baltrop, Leonard Fink, Selly Seccombe,  las artistas Judy Glantzman, Ruth Kligman  e incluso fue lugar de happenings de vanguardia de Joan Jonas, de Vito Acconci  y de intervenciones tan conocidas como Days End  de Gordon Matta-Clark.

alvin baltrop village people

 

Alvin-Baltrop_Untitled_(DAYS-END- de Gordon Matta Clark

 

Vito Acconci. Project for Pier 17

Hace unos años, en 2012, hubo una exposición en el Leslie / Lohman Museum of Gay and Lesbian Art comisariada por uno de sus antiguos visitantes, Jonathan David Katz, director del programa de doctorado de Estudios Visuales en SUNY, Buffalo con el título The Piers: Art and Sex along the New York Waterfront que sirvió para colocar de nuevo en el centro de la práctica artística la obra de toda una serie de fotógrafos que dejaron constancia y testimonio de lo que allí sucedió. Pocos años después, el propio  nuevo Museo Whitney, situado precisamente en el lugar donde estuvieron los muelles, publicó Cruising at the waterfront del artista y escritor Jonathan Weinberg  como una forma de recordar el pasado de la zona. Otra exposición interesante fue la del fotógrafo Efrain John Gonzalez en el Lesbian, Gay, Bisexual and Transgender Community Center de la calle 13 en 2015, aunque esta retrataba más la realidad de la zona durante los finales de los años 80, años en que triunfaban los bailes de travestís donde se alumbró el estilo de baile conocido como Vogue.

 

Efrain John Gonzalez

 

“BROTHERS”, 1969-1972 © THE ESTATE OF ALVIN BALTROP.

 

Existe pues hoy en día una corriente de fuerte nostalgia por ese Nueva York de finales de los 70 y principios de los 80, incluso entre aquellos que nunca lo conocieron: una época en que la ciudad era extremadamente peligrosa y arriesgada, cuando las mujeres llevaban una porra y un silbato en el bolso, cuando incluso los hombres pedían a los taxistas que esperaran hasta que entraran en el portal de su edificio, el Nueva York de Taxi Driver, la ciudad a la que un apagón sumió en un auténtico caos que acabó en saqueos frenéticos por todos los barrios, un tiempo en que los vagones del metro estaban llenos de graffiti y John Lennon era asesinado en plena calle por un lector de Salinger.

 

42nd Street Foto de Nick Dewolf

 

New York – Blackout 1977

David Wojnarowicz In Front Of Pier 46 1979 (Leonard Fink)

Sin embargo, a pesar de todo, este revival del interés por esa época expresa un anhelo por una ciudad eminentemente libre que,  en el peor de los casos, también era, sin lugar a dudas, mucho más democrática: un lugar y un tiempo en el que, ricos o pobres, estaban atrapados en la miseria (y en la libertad) del lugar, donde ni siquiera el dinero podía aislarte o ponerte a salvo.

 

 

Una ciudad, sin embargo, henchida de libertad, donde los artistas se conocían e interrelacionaban entre sí constantemente y todos eran accesibles. En el East Village tambíen nació en esos años lo que se llamó la Downtown Scene, un movimiento multidisciplinario y simultáneo que se caracterizó por el nacimiento de la música punk, el periodismo gonzo de Hunter S. Thompson o la revista  Rolling Stone, la pintura desechable, el arte corporal y las travesuras teatrales desordenadas de La MaMa. En su apogeo a mediados de los años 70, era el hogar de las New York Dolls, los Ramones, Blondie, Klaus Nomi, Sid Vicious o  Patti Smith.

 

Joan Jett (Runaways), Debbie Harry (Blondie), David Johansen (New York Dolls), and Joey Ramone (Ramones) | photo by Roberta Bayley:Getty

 

Pier 34-1215 Luis Frangella Mural 1983 (Andreas Sterzing)

Fue el último suspiro de un modernismo tardío y de un extremo radicalismo que venía de la década de los sesenta: una combinación paradójica de elitismo en estética y de igualitarismo social que rozaba la anarquía y el utopismo en la política. Las figuras representativas de esta Nueva York fueron Susan Sontag, Jasper Johns, George Balanchine, Robert Wilson, Robert Mapplethorpe, Richard Sennett, Richard Howard, John Ashbery y muchos otros árbitros culturales.

 

 

 

Aquel tiempo cuando los alquileres eran ridículamente bajos, y los aspirantes a artistas de cualquier género encontraban acomodo en  Manhattan. Era el período anterior al SIDA, la época del apogeo de Studio 54 y de  Mineshaft, el infame club BDSM lleno de jaulas y de slings que era la segunda casa de Mapplethorpe, pero por donde pasaban Vicente Minelli, Fassbinder, Rock Hudson o Michel Foucault hasta que fue clausurado por el departamento de Salud Pública.

Freddy Mercury con camiseta del Mineshaft

 

Dockside Interview 1977 (Arthur Tress)

 

Pero en 1981 cambió todo . De repente, los chicos llenos de glamour, con sus cuerpos de gimnasio y sus trabajos bien remunerados, eran esqueletos andantes cubiertos de manchas negras, como salidos de Auswitch y nadie quería acercarse a los homosexuales cuando aún no se sabía la forma de contagio. Y la delicada ecología de aquel oasis de libertad quedó de una vez por todas destrozada. La  fulgurante hoguera cultural que pasó a Nueva York desde Europa con todos los refugiados en la Segunda Guerra Mundial y brilló intensamente en los años 50 con los expresionistas abstractos y los poetas de la Escuela de Nueva York, y continuó brillando en múltiples espacios de libertad hasta finales de los 70, desapareció de una vez por todas en la ola de neoconservadurismo que trajo la época de las presidencias de Ronald  Reagan.

 

Leonard Fink: Self-portrait__cat_walk__pier_46__1979

 

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© The Alvin Baltrop Trust

Pues bien, en aquel efímero paréntesis de libertad para la comunidad gay que va desde los sucesos de Stonewall en junio del 69 hasta la llegada del SIDA a primeros de los 80, la decadencia de los  muelles proporcionó una sorprendente, vista desde ahora, eclosión de sexualidad desenfrenada. Toda una generación de hombres homosexuales que habían pasado la mayor parte de sus vidas sintiéndose aislados y oprimidos encontraron en los muelles  su particular y clandestino patio de recreo.

 

Christopher-Street-Pier

 

Christopher Street Piers, 1970s.

 

Eran los muelles de Chelsea, unos muelles sobre el río Hudson que llegaban desde la calle Christopher y hasta la calle 14, justo donde hoy se alza el nuevo museo Whitney, y que estaban abandonados desde el declive del tráfico marítimo en la década de 1960 cuando las navieras se trasladaron a New Jersey. Se trataba de enormes edificios abandonados, algunos incluso quemados, donde nadie podía garantizar la seguridad ni la ciudad tenía entonces dinero para expropiarlos y demolerlos.

 

Fire On Pier 46 (Black Smoke and WTC) 1980 (Shelley Seccombe)

 

“RIVER RATS II”, c1977, COPYRIGHT THE ESTATE OF ALVIN BALTROP.

La cosa venía de atrás. Ya a principios del siglo XX, el muelle del río Hudson situado en Greenwich Village y los numerosos muelles con terminales de estilo modernista eran sin lugar a dudas la parte más transitada y activa del puerto de Nueva York tanto para pasajeros transatlánticos como para la llegada de mercancías, con un continuo pulular de buques mercantes, buques de vapor, barcazas y transbordadores de cercanías. El área era frecuentada entonces por miles de marineros de todas las nacionalidades y más de medio millón de trabajadores solteros y de paso entraban por el puerto cada año.

 

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Ya en la Primera Guerra Mundial, el área se convirtió, como casi todos los puertos, en un área popular de ligoteo furtivo para homosexuales, pero fue con la apertura de la autopista elevada de Miller (West Side Highway) (ahora demolida) en la década de 1930 cuando la zona quedó aún mas aislada y acabó por convertirse en en un remanso escondido y a espaldas de la ciudad. A partir de ese momento, la concentración de hombres, los numerosos bares y almacenes undergroud, y el aislamiento nocturno hicieron que ese recóndito paseo marítimo fuese uno de los principales lugares de encuentro entre homosexuales que  aún prosperó más después de la Segunda Guerra Mundial. En realidad, nada distinto a cualquier ciudad portuaria de la época.

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Kenneth, 1977 Fotografie/ Leonard Fink

Pero a finales de los 60, los cambios en la industria marítima y sobre todo el crecimiento de las líneas aéreas hicieron que los muelles y las grandes terminales de carga se quedaran obsoletas, lo que los llevó a su completo abandono en un tiempo record. Sin embargo, ese abandono, lejos de acabar con su popularidad entre los hombres gay, multiplicó exponencialmente su clandestinidad lo que hizo que se convirtiera en en el lugar  perfecto, lejos de cualquier mirada, para ligar y tener sexo furtivo en espacios públicos sobre todo por la noche. Alrededor de la época del levantamiento de Stonewall en junio de 1969 , Christopher Street se convirtió en la calle gay por excelencia y, por lo tanto, en el corredor principal de entrada a aquellos muelles. Las estructuras destartaladas, incluido el Pier 45 (conocido como el Pier de Christopher Street) frente a la calle 10 Oeste, y los Piers 46, 48 y 51, fueron reapropiados como un destino para que los hombres homosexuales tomaran el sol desnudos, o tuvieran contactos furtivos de sexo en el interior de los almacenes.

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En aquel entonces, a mediados de los 70, aquellos espacios del tamaño de un campo de fútbol, estaban en un completo abandono, algunos semiderruidos, otros con las paredes devoradas por los incendios, los techos y los suelos llenos de agujeros por los que se veía pasar el río, las gigantescas salas de pasajeros de los edificios art nouveau servían de refugio a un montón de homeless, sobre todo de jóvenes gay afroamericanos, un paisaje de decadencia reclamado por una población entre hedonista y disidente.

 

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Peter Hujar. ‘Mural at Piers’ 1983

 

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Los almacenes, según cuentan testigos de la época, apestaban a pis y a mierda; los asesinatos por apuñalamiento eran frecuentes. Sin embargo era un mundo sin inhibiciones, donde la gente que en otras partes despertaba hostilidad profunda podría encontrarse en plena libertad, entre los escombros, donde florecían inesperados momentos de intimidad. Los gays deambulaban por pasillos y escaleras hasta habitaciones alfombradas por la hierba repletas de cajas y papeles abandonados, impregnados del olor a sal que llegaba del río, entre el ruido de los aviones que se perdían a lo lejos. Lo que allí se practicaba era un baile completamente desinhibido que se deslizaba entre el voyerismo de unos y el exhibicionismo de otros.

 

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La pandemia del SIDA y la planificación municipal de mejoras en los muelles comenzaron a afectar el área en los años ochenta. Cuando la terminal de Christopher Street Pier fue derribada a mediados de la década de los 80, era ya el primer o segundo hogar para muchos jóvenes marginales de color, que aún hoy constituyen la mayoría de la población joven de homeless en Nueva York. La película Paris is burning un documental rodado a mediados de los ochenta por Jennie Livingston describe perfectamente el  microcosmos de estos jóvenes afroamericanos y latinos, y sus drag balls, algunos de ellos, prostitutos, como Venus Xtravaganza, y otros simplemente expulsados de sus casas por la actitud homófoba de sus familias. Su estilo de baile saltó a la fama a raiz de la canción Vogue de Madonna en la que se apropió de muchos de sus gestos.

 

Peter Hujar, ‘Canal Street Piers- Fake Men on the Stairs’, 1983

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Peter Hujar autoretrato

Las activistas trans de color  Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera , fundadoras de Street Transvestite Action Revolutionaries (STAR) en 1970, establecieron una presencia activa en la zona para proporcionar comida y ropa a los jóvenes homosexuales sin hogar que viven y se congregan allí. De hecho, en 2005, la intersección de las calles Christopher y Hudson, a tres manzanas del muelle, pasó a llamarse Sylvia Rivera Way en honor a esta activista.

 

Allan Tannenbaum Black and White Photograph – The Cure gets caught on Columbus Ave.,

 

Christopher Street Pier, NYC | Peter Hujar

Ya en los 90, el Christopher Street Pier fue demolido y se creó lo que hoy se conoce como el Hudson River Park que va desde Battery hasta Chelsea, por supuesto sin tener en cuenta a esos jóvenes a pesar de una lucha contínua hasta 1998 por salvar el Queer Pier para convertirlo en un centro social para la comunidad LGTB. Todavía en el 2000 se fundó FIERCE (Fabulosos Radicales Independientes Educados para el Empoderamiento Comunitario, Fabulous Independent Educated Radicals for Community Empowerment)) que lucharon por salvar de la gentrificación esa herencia del Village y cuyos esfuerzos están recogidos en una película documental, un movimiento por cierto aún muy activo y reivindicativo.

Stanley Stellar, Peter Gets His Dick Sucked, 1981

 

 

Frank Hallam’s “Tava (Gustav von Will) Painting (Pier 46),” 1980: 2011, archival digital print from slide, 18.5 x 12.5 in. | COURTESY OF ARTIST

 

Frank Hallam’s “Tava (Gustav von Will) Painting (Pier 46),” 1980: 2011, archival digital print from slide, 18.5 x 12.5 in. | 1COURTESY OF ARTIST

Las imágenes que os he seleccionado pertenecen a un grupo de artistas y fotógrafos que dejaron constancia de esta realidad: David Wojnarowicz, Peter Hujar, Alvin Baltrop, Leonard Fink, Allan Tannenbaum, Stanley Stellar y Tava artista graffitero alemán de nombre Gustav von Will. De alguno de ellos os volveré a hablar.

 

Under The Piers- Alvin Baltrop’

 

Alvin Baltrop,

alvin baltrop

 

Sunners, Pier 51 (Exterior from Interior) 1977 (Frank Hallam )

 

Art Madrid 2018

Art Madrid es, como veréis, una feria bastante peculiar. Como dice Javier Diaz Guardiola en su blog y dice bien

Art Madrid ha conseguido crear un mundo paralelo y alternativo (ni mejor ni peor, sino paralelo) en el que sus “followers” se encuentran cómodos. Y dentro del cual, estos comen lo que les echen. Una de las frases que más escuché durante el tiempo que estuve allí fue “no, yo no he ido a ARCO” (sin la coletilla siquiera de “este año”). Ni falta que les hacía: Art Madrid les proporciona lo que buscan, sin más aspavientos ni contemplaciones. Porque esta feria no tiene coleccionistas de arte, sino compradores de arte (que no es lo mismo). Gente que disfruta con la plástica más o menos actual (porque allí hay estands en los que se mezcla un Miró con un emergente hiperrealista  o un “abstracto decorativo” sin que les escuezan los ojos), y que quiere vivir rodeada de ella. Y eso también es legítimo.

 

 

Asi era posible ver el publico más variopinto de todas las ferias que visité, desde grupos de escolares, madres con carritos de bebé, damas salmantinas con abrigos de visón y pañuelo de Hermés,  grafiteros alternativos, muchos hipsters, impresores exquisitos de libros y hasta joyeros reconvertidos en patrocinadores de arte. Un batiburrillo, eso sí, esplendente de colores allí donde se te fuera la vista, como ilustraba perfectamente el gran mural del artista invitado de este año,el omnipresente Okuda San Miguel de 3×5 metros y con el título El lago del deseo. Okuda era también el autor de Kaleidoscope skull, la imagen de la feria, que en versión serigrafía se podía comprar por pocomas de 300 euros.

 

 

Okuda San Miguel El lago del deseo

grey-skull

Curioso que precisamente Manuela Carmena sustituyese su visita a ARCO, después de anunciar que no acudiría a la jornada de inauguración como gesto para expresar su “disconformidad” con la censura de la obra de Santiago Sierra, con una visita a esta feria que se celebraba precisamente en su patio de atrás.

Manuela Carmena con Okuda San Miguel

 

Pasen y vean, señores, a uno le entran ganas de gritar cono uno de esos altavoces cónicos de las ferias de antaño. El día que la visité la mayor aglomeración de fotógrafos estaba en torno a un stand donde se presentaba al público la colaboración entre la joyería Suárez y Okuda San Miguel que habían diseñado al alimón joyas para un invitado sorpresa?!!! . Pasen y vean.

 

 

Pero el hit para los selfies era una pieza de Alejandro Monge de titulo European dream que simulaba fardos de billetes de 500 euros quemados y que hacia las delicias -y desataba la risa nerviosa- del respetable tanto o más que las hiperrealistas esculturas de Rebeca Sánchez. Y podría seguir…Pasen y vean.

 

No he encontrado una foto mejor

 

REBECA SÁNCHEZ Selfie, 2016

Aún así,lo bueno de hacer tarde esta reseña es que os puedo dar cifras de  más de 20.000 visitantes, entre los que ha aumentado, según publican a los cuatro vientos, hasta un 20% el porcentaje de público profesional y de coleccionistas, tanto privados como institucionales.A la inauguración oficial de Art Madrid’18 asistieron los embajadores de Alemania, Brasil, Ucrania, Francia, Suiza, Suecia, Italia, Chile, Rusia,  Costa Rica, México, entre otros tantos agregados culturales.

Entre los más vendedores, Lino Lago con varias piezas vendidas con la galería Moret Art de A Coruña,

 

LINO LAGO Sin título (Serie Atentados), 2017

el taiwanés Lai Wei-Yu, el artista más joven, nacido en el 89, de la colección del Museo de Bellas Artes de Taiwan

LAI WEI-YU After School Fight, 2017

Candela Muniozguren de la galería Bea Villamarín que vendió varias esculturas

 

CANDELA MUNIOZGUREN Pink Up 01, 2016 Acero lacado

la coreana Joo Eun Bae, una auténtica revelación de la galería MH Art Gallery de Bilbao, etc.

Joo Eun Bae

En Art Madrid, además es posible encontrar para estos ávidos compradores, que no coleccionistas, de arte obras de autores tan arriesgados y emergentes como Tàpies, Saura, Chillida, Miró, Manolo Millares, Jaume Plensa … a precios que facilmente sobrepasan los 200.000€. Hasta había dos lienzos, pequeños pero deliciosos, y un dibujo de la maravillosa Maruja Mallo a 30.000 euros. Ella habría quedado genial con su abrigo de piel paseando entre los stand del brazo de Okuda San Miguel. Bueno nos queda Manuela Carmena.

 

El artista graffittero TVboy pintando a doña Manuela como Superwoman

 

JOAN MIRÓ Personnage, 1977 Crayon, cera y lápiz sobre cartón arrugado

MANOLO VALDÉS Pamela III, 2013

JAUME PLENSA A T.S. Eliot VIII, 2008 Hierro pintado

Sin embargo, con todo y con eso, tengo que reconocer que el espectáculo resulta fascinante e hipnótico y entre sus 50 galerías, todavía es posible encontrar algunas obras interesantes, de las que os cuelgo algunas de las que, por una u otra razón, me interesé. ¿Mi conclusión? Volveré.

HUGO ALONSO November 04, 2017 Acrílico sobre papel

IRENE CRUZ Stimmung 8, 2016 Fotografía

 

ISABEL ALONSO VEGA Humo, 2017

 

MAR SOLÍS Balaustre IV, 2017 Madera de caoba

 

MR. BRAINWASH Chaplin, 2015

 

RAFA MACARRÓN Bienvenido, 2017

 

Andrea Torres Balaguer

 

KHALID EL BEKAY Beijing IV, 2016 Casablanca

Lino Lago

DAVID RODRÍGUEZ CABALLERO

 

SANTIAGO PICATOSTE Atlas (Lima Green), 2017

 

PABLO ARMESTO Estelar 142.3.90, 2017

RUBÉN MARTÍN DE LUCAS Wild Garden 07, 2017