Los Piers de Nueva York en los 70: Arte y Sexo Libres

Los Muelles de Nueva York en los 70: Arte y Sexo Libres

Fotografía de Peter Hujar

 

Para la gente joven de Nueva York y para las hordas de turistas que solo conocen un Manhattan limpio y aparentemente bien ordenado, con unos precios inmobiliarios que rozan el auténtico disparate, va a ser difícil imaginarse la vida homosexual descaradamente exhibicionista y provocativamente disidente que se mantenía en los muelles del río Hudson en el Bajo Manhattan en la década de 1970 y que tenía su correlato heterosexual en la zona conocida como The deuce, un espacio entre Times Square y la calle 42 entre las avenidas Sexta y Octava en el Nueva York de los 70, y a la que recientemente ha dedicado una serie la cadena HBO .

 

Sunbathing on the Edge, Pier 52 1977 (Foto de Shelley Seccombe)

 

Ni yo mismo, que he visitado la ciudad muchas veces, podía imaginar que en el ordenado espacio burgués que hoy ocupan bien ordenados parques por donde pasean amas de casa, hacen footing los ejecutivos de la city y se descansan los ojos mirando al río los amantes de las prohibitivas galerías de arte de Chelsea, fue, en su momento, un lugar orgiástico y libertino donde la sociedad abdicaba de la coerción de sus normas y de la marginación de las diferencias. Como no podía ser de otra forma, ese oasis de inapelable y contundente evasión de cualquier orden o normativa, esa liberación de cualquier intento represivo, tenía que atraer inevitablemente a los artistas.

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Allí nacieron los Village People, y por allí pasaron artistas de la talla de Robert Mapplethorpe, Jean Michel Basquiat, Peter Hujar, David Wojnarowicz, Mike Bidlo, Paul Thek, el graffitero Tava, los fotógrafos Alvin Baltrop, Leonard Fink, Selly Seccombe,  las artistas Judy Glantzman, Ruth Kligman  e incluso fue lugar de happenings de vanguardia de Joan Jonas, de Vito Acconci  y de intervenciones tan conocidas como Days End  de Gordon Matta-Clark.

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Alvin-Baltrop_Untitled_(DAYS-END- de Gordon Matta Clark

 

Vito Acconci. Project for Pier 17

Hace unos años, en 2012, hubo una exposición en el Leslie / Lohman Museum of Gay and Lesbian Art comisariada por uno de sus antiguos visitantes, Jonathan David Katz, director del programa de doctorado de Estudios Visuales en SUNY, Buffalo con el título The Piers: Art and Sex along the New York Waterfront que sirvió para colocar de nuevo en el centro de la práctica artística la obra de toda una serie de fotógrafos que dejaron constancia y testimonio de lo que allí sucedió. Pocos años después, el propio  nuevo Museo Whitney, situado precisamente en el lugar donde estuvieron los muelles, publicó Cruising at the waterfront del artista y escritor Jonathan Weinberg  como una forma de recordar el pasado de la zona. Otra exposición interesante fue la del fotógrafo Efrain John Gonzalez en el Lesbian, Gay, Bisexual and Transgender Community Center de la calle 13 en 2015, aunque esta retrataba más la realidad de la zona durante los finales de los años 80, años en que triunfaban los bailes de travestís donde se alumbró el estilo de baile conocido como Vogue.

 

Efrain John Gonzalez

 

“BROTHERS”, 1969-1972 © THE ESTATE OF ALVIN BALTROP.

 

Existe pues hoy en día una corriente de fuerte nostalgia por ese Nueva York de finales de los 70 y principios de los 80, incluso entre aquellos que nunca lo conocieron: una época en que la ciudad era extremadamente peligrosa y arriesgada, cuando las mujeres llevaban una porra y un silbato en el bolso, cuando incluso los hombres pedían a los taxistas que esperaran hasta que entraran en el portal de su edificio, el Nueva York de Taxi Driver, la ciudad a la que un apagón sumió en un auténtico caos que acabó en saqueos frenéticos por todos los barrios, un tiempo en que los vagones del metro estaban llenos de graffiti y John Lennon era asesinado en plena calle por un lector de Salinger.

 

42nd Street Foto de Nick Dewolf

 

New York – Blackout 1977

David Wojnarowicz In Front Of Pier 46 1979 (Leonard Fink)

Sin embargo, a pesar de todo, este revival del interés por esa época expresa un anhelo por una ciudad eminentemente libre que,  en el peor de los casos, también era, sin lugar a dudas, mucho más democrática: un lugar y un tiempo en el que, ricos o pobres, estaban atrapados en la miseria (y en la libertad) del lugar, donde ni siquiera el dinero podía aislarte o ponerte a salvo.

 

 

Una ciudad, sin embargo, henchida de libertad, donde los artistas se conocían e interrelacionaban entre sí constantemente y todos eran accesibles. En el East Village tambíen nació en esos años lo que se llamó la Downtown Scene, un movimiento multidisciplinario y simultáneo que se caracterizó por el nacimiento de la música punk, el periodismo gonzo de Hunter S. Thompson o la revista  Rolling Stone, la pintura desechable, el arte corporal y las travesuras teatrales desordenadas de La MaMa. En su apogeo a mediados de los años 70, era el hogar de las New York Dolls, los Ramones, Blondie, Klaus Nomi, Sid Vicious o  Patti Smith.

 

Joan Jett (Runaways), Debbie Harry (Blondie), David Johansen (New York Dolls), and Joey Ramone (Ramones) | photo by Roberta Bayley:Getty

 

Pier 34-1215 Luis Frangella Mural 1983 (Andreas Sterzing)

Fue el último suspiro de un modernismo tardío y de un extremo radicalismo que venía de la década de los sesenta: una combinación paradójica de elitismo en estética y de igualitarismo social que rozaba la anarquía y el utopismo en la política. Las figuras representativas de esta Nueva York fueron Susan Sontag, Jasper Johns, George Balanchine, Robert Wilson, Robert Mapplethorpe, Richard Sennett, Richard Howard, John Ashbery y muchos otros árbitros culturales.

 

 

 

Aquel tiempo cuando los alquileres eran ridículamente bajos, y los aspirantes a artistas de cualquier género encontraban acomodo en  Manhattan. Era el período anterior al SIDA, la época del apogeo de Studio 54 y de  Mineshaft, el infame club BDSM lleno de jaulas y de slings que era la segunda casa de Mapplethorpe, pero por donde pasaban Vicente Minelli, Fassbinder, Rock Hudson o Michel Foucault hasta que fue clausurado por el departamento de Salud Pública.

Freddy Mercury con camiseta del Mineshaft

 

Dockside Interview 1977 (Arthur Tress)

 

Pero en 1981 cambió todo . De repente, los chicos llenos de glamour, con sus cuerpos de gimnasio y sus trabajos bien remunerados, eran esqueletos andantes cubiertos de manchas negras, como salidos de Auswitch y nadie quería acercarse a los homosexuales cuando aún no se sabía la forma de contagio. Y la delicada ecología de aquel oasis de libertad quedó de una vez por todas destrozada. La  fulgurante hoguera cultural que pasó a Nueva York desde Europa con todos los refugiados en la Segunda Guerra Mundial y brilló intensamente en los años 50 con los expresionistas abstractos y los poetas de la Escuela de Nueva York, y continuó brillando en múltiples espacios de libertad hasta finales de los 70, desapareció de una vez por todas en la ola de neoconservadurismo que trajo la época de las presidencias de Ronald  Reagan.

 

Leonard Fink: Self-portrait__cat_walk__pier_46__1979

 

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© The Alvin Baltrop Trust

Pues bien, en aquel efímero paréntesis de libertad para la comunidad gay que va desde los sucesos de Stonewall en junio del 69 hasta la llegada del SIDA a primeros de los 80, la decadencia de los  muelles proporcionó una sorprendente, vista desde ahora, eclosión de sexualidad desenfrenada. Toda una generación de hombres homosexuales que habían pasado la mayor parte de sus vidas sintiéndose aislados y oprimidos encontraron en los muelles  su particular y clandestino patio de recreo.

 

Christopher-Street-Pier

 

Christopher Street Piers, 1970s.

 

Eran los muelles de Chelsea, unos muelles sobre el río Hudson que llegaban desde la calle Christopher y hasta la calle 14, justo donde hoy se alza el nuevo museo Whitney, y que estaban abandonados desde el declive del tráfico marítimo en la década de 1960 cuando las navieras se trasladaron a New Jersey. Se trataba de enormes edificios abandonados, algunos incluso quemados, donde nadie podía garantizar la seguridad ni la ciudad tenía entonces dinero para expropiarlos y demolerlos.

 

Fire On Pier 46 (Black Smoke and WTC) 1980 (Shelley Seccombe)

 

“RIVER RATS II”, c1977, COPYRIGHT THE ESTATE OF ALVIN BALTROP.

La cosa venía de atrás. Ya a principios del siglo XX, el muelle del río Hudson situado en Greenwich Village y los numerosos muelles con terminales de estilo modernista eran sin lugar a dudas la parte más transitada y activa del puerto de Nueva York tanto para pasajeros transatlánticos como para la llegada de mercancías, con un continuo pulular de buques mercantes, buques de vapor, barcazas y transbordadores de cercanías. El área era frecuentada entonces por miles de marineros de todas las nacionalidades y más de medio millón de trabajadores solteros y de paso entraban por el puerto cada año.

 

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Ya en la Primera Guerra Mundial, el área se convirtió, como casi todos los puertos, en un área popular de ligoteo furtivo para homosexuales, pero fue con la apertura de la autopista elevada de Miller (West Side Highway) (ahora demolida) en la década de 1930 cuando la zona quedó aún mas aislada y acabó por convertirse en en un remanso escondido y a espaldas de la ciudad. A partir de ese momento, la concentración de hombres, los numerosos bares y almacenes undergroud, y el aislamiento nocturno hicieron que ese recóndito paseo marítimo fuese uno de los principales lugares de encuentro entre homosexuales que  aún prosperó más después de la Segunda Guerra Mundial. En realidad, nada distinto a cualquier ciudad portuaria de la época.

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Kenneth, 1977 Fotografie/ Leonard Fink

Pero a finales de los 60, los cambios en la industria marítima y sobre todo el crecimiento de las líneas aéreas hicieron que los muelles y las grandes terminales de carga se quedaran obsoletas, lo que los llevó a su completo abandono en un tiempo record. Sin embargo, ese abandono, lejos de acabar con su popularidad entre los hombres gay, multiplicó exponencialmente su clandestinidad lo que hizo que se convirtiera en en el lugar  perfecto, lejos de cualquier mirada, para ligar y tener sexo furtivo en espacios públicos sobre todo por la noche. Alrededor de la época del levantamiento de Stonewall en junio de 1969 , Christopher Street se convirtió en la calle gay por excelencia y, por lo tanto, en el corredor principal de entrada a aquellos muelles. Las estructuras destartaladas, incluido el Pier 45 (conocido como el Pier de Christopher Street) frente a la calle 10 Oeste, y los Piers 46, 48 y 51, fueron reapropiados como un destino para que los hombres homosexuales tomaran el sol desnudos, o tuvieran contactos furtivos de sexo en el interior de los almacenes.

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Selly Seccombe 9.-Sunday-Afternoon-on-Pier-49

En aquel entonces, a mediados de los 70, aquellos espacios del tamaño de un campo de fútbol, estaban en un completo abandono, algunos semiderruidos, otros con las paredes devoradas por los incendios, los techos y los suelos llenos de agujeros por los que se veía pasar el río, las gigantescas salas de pasajeros de los edificios art nouveau servían de refugio a un montón de homeless, sobre todo de jóvenes gay afroamericanos, un paisaje de decadencia reclamado por una población entre hedonista y disidente.

 

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Peter Hujar. ‘Mural at Piers’ 1983

 

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Los almacenes, según cuentan testigos de la época, apestaban a pis y a mierda; los asesinatos por apuñalamiento eran frecuentes. Sin embargo era un mundo sin inhibiciones, donde la gente que en otras partes despertaba hostilidad profunda podría encontrarse en plena libertad, entre los escombros, donde florecían inesperados momentos de intimidad. Los gays deambulaban por pasillos y escaleras hasta habitaciones alfombradas por la hierba repletas de cajas y papeles abandonados, impregnados del olor a sal que llegaba del río, entre el ruido de los aviones que se perdían a lo lejos. Lo que allí se practicaba era un baile completamente desinhibido que se deslizaba entre el voyerismo de unos y el exhibicionismo de otros.

 

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La pandemia del SIDA y la planificación municipal de mejoras en los muelles comenzaron a afectar el área en los años ochenta. Cuando la terminal de Christopher Street Pier fue derribada a mediados de la década de los 80, era ya el primer o segundo hogar para muchos jóvenes marginales de color, que aún hoy constituyen la mayoría de la población joven de homeless en Nueva York. La película Paris is burning un documental rodado a mediados de los ochenta por Jennie Livingston describe perfectamente el  microcosmos de estos jóvenes afroamericanos y latinos, y sus drag balls, algunos de ellos, prostitutos, como Venus Xtravaganza, y otros simplemente expulsados de sus casas por la actitud homófoba de sus familias. Su estilo de baile saltó a la fama a raiz de la canción Vogue de Madonna en la que se apropió de muchos de sus gestos.

 

Peter Hujar, ‘Canal Street Piers- Fake Men on the Stairs’, 1983

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Peter Hujar autoretrato

Las activistas trans de color  Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera , fundadoras de Street Transvestite Action Revolutionaries (STAR) en 1970, establecieron una presencia activa en la zona para proporcionar comida y ropa a los jóvenes homosexuales sin hogar que viven y se congregan allí. De hecho, en 2005, la intersección de las calles Christopher y Hudson, a tres manzanas del muelle, pasó a llamarse Sylvia Rivera Way en honor a esta activista.

 

Allan Tannenbaum Black and White Photograph – The Cure gets caught on Columbus Ave.,

 

Christopher Street Pier, NYC | Peter Hujar

Ya en los 90, el Christopher Street Pier fue demolido y se creó lo que hoy se conoce como el Hudson River Park que va desde Battery hasta Chelsea, por supuesto sin tener en cuenta a esos jóvenes a pesar de una lucha contínua hasta 1998 por salvar el Queer Pier para convertirlo en un centro social para la comunidad LGTB. Todavía en el 2000 se fundó FIERCE (Fabulosos Radicales Independientes Educados para el Empoderamiento Comunitario, Fabulous Independent Educated Radicals for Community Empowerment)) que lucharon por salvar de la gentrificación esa herencia del Village y cuyos esfuerzos están recogidos en una película documental, un movimiento por cierto aún muy activo y reivindicativo.

Stanley Stellar, Peter Gets His Dick Sucked, 1981

 

 

Frank Hallam’s “Tava (Gustav von Will) Painting (Pier 46),” 1980: 2011, archival digital print from slide, 18.5 x 12.5 in. | COURTESY OF ARTIST

 

Frank Hallam’s “Tava (Gustav von Will) Painting (Pier 46),” 1980: 2011, archival digital print from slide, 18.5 x 12.5 in. | 1COURTESY OF ARTIST

Las imágenes que os he seleccionado pertenecen a un grupo de artistas y fotógrafos que dejaron constancia de esta realidad: David Wojnarowicz, Peter Hujar, Alvin Baltrop, Leonard Fink, Allan Tannenbaum, Stanley Stellar y Tava artista graffitero alemán de nombre Gustav von Will. De alguno de ellos os volveré a hablar.

 

Under The Piers- Alvin Baltrop’

 

Alvin Baltrop,

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Sunners, Pier 51 (Exterior from Interior) 1977 (Frank Hallam )

 

Art Madrid 2018

Art Madrid es, como veréis, una feria bastante peculiar. Como dice Javier Diaz Guardiola en su blog y dice bien

Art Madrid ha conseguido crear un mundo paralelo y alternativo (ni mejor ni peor, sino paralelo) en el que sus “followers” se encuentran cómodos. Y dentro del cual, estos comen lo que les echen. Una de las frases que más escuché durante el tiempo que estuve allí fue “no, yo no he ido a ARCO” (sin la coletilla siquiera de “este año”). Ni falta que les hacía: Art Madrid les proporciona lo que buscan, sin más aspavientos ni contemplaciones. Porque esta feria no tiene coleccionistas de arte, sino compradores de arte (que no es lo mismo). Gente que disfruta con la plástica más o menos actual (porque allí hay estands en los que se mezcla un Miró con un emergente hiperrealista  o un “abstracto decorativo” sin que les escuezan los ojos), y que quiere vivir rodeada de ella. Y eso también es legítimo.

 

 

Asi era posible ver el publico más variopinto de todas las ferias que visité, desde grupos de escolares, madres con carritos de bebé, damas salmantinas con abrigos de visón y pañuelo de Hermés,  grafiteros alternativos, muchos hipsters, impresores exquisitos de libros y hasta joyeros reconvertidos en patrocinadores de arte. Un batiburrillo, eso sí, esplendente de colores allí donde se te fuera la vista, como ilustraba perfectamente el gran mural del artista invitado de este año,el omnipresente Okuda San Miguel de 3×5 metros y con el título El lago del deseo. Okuda era también el autor de Kaleidoscope skull, la imagen de la feria, que en versión serigrafía se podía comprar por pocomas de 300 euros.

 

 

Okuda San Miguel El lago del deseo

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Curioso que precisamente Manuela Carmena sustituyese su visita a ARCO, después de anunciar que no acudiría a la jornada de inauguración como gesto para expresar su “disconformidad” con la censura de la obra de Santiago Sierra, con una visita a esta feria que se celebraba precisamente en su patio de atrás.

Manuela Carmena con Okuda San Miguel

 

Pasen y vean, señores, a uno le entran ganas de gritar cono uno de esos altavoces cónicos de las ferias de antaño. El día que la visité la mayor aglomeración de fotógrafos estaba en torno a un stand donde se presentaba al público la colaboración entre la joyería Suárez y Okuda San Miguel que habían diseñado al alimón joyas para un invitado sorpresa?!!! . Pasen y vean.

 

 

Pero el hit para los selfies era una pieza de Alejandro Monge de titulo European dream que simulaba fardos de billetes de 500 euros quemados y que hacia las delicias -y desataba la risa nerviosa- del respetable tanto o más que las hiperrealistas esculturas de Rebeca Sánchez. Y podría seguir…Pasen y vean.

 

No he encontrado una foto mejor

 

REBECA SÁNCHEZ Selfie, 2016

Aún así,lo bueno de hacer tarde esta reseña es que os puedo dar cifras de  más de 20.000 visitantes, entre los que ha aumentado, según publican a los cuatro vientos, hasta un 20% el porcentaje de público profesional y de coleccionistas, tanto privados como institucionales.A la inauguración oficial de Art Madrid’18 asistieron los embajadores de Alemania, Brasil, Ucrania, Francia, Suiza, Suecia, Italia, Chile, Rusia,  Costa Rica, México, entre otros tantos agregados culturales.

Entre los más vendedores, Lino Lago con varias piezas vendidas con la galería Moret Art de A Coruña,

 

LINO LAGO Sin título (Serie Atentados), 2017

el taiwanés Lai Wei-Yu, el artista más joven, nacido en el 89, de la colección del Museo de Bellas Artes de Taiwan

LAI WEI-YU After School Fight, 2017

Candela Muniozguren de la galería Bea Villamarín que vendió varias esculturas

 

CANDELA MUNIOZGUREN Pink Up 01, 2016 Acero lacado

la coreana Joo Eun Bae, una auténtica revelación de la galería MH Art Gallery de Bilbao, etc.

Joo Eun Bae

En Art Madrid, además es posible encontrar para estos ávidos compradores, que no coleccionistas, de arte obras de autores tan arriesgados y emergentes como Tàpies, Saura, Chillida, Miró, Manolo Millares, Jaume Plensa … a precios que facilmente sobrepasan los 200.000€. Hasta había dos lienzos, pequeños pero deliciosos, y un dibujo de la maravillosa Maruja Mallo a 30.000 euros. Ella habría quedado genial con su abrigo de piel paseando entre los stand del brazo de Okuda San Miguel. Bueno nos queda Manuela Carmena.

 

El artista graffittero TVboy pintando a doña Manuela como Superwoman

 

JOAN MIRÓ Personnage, 1977 Crayon, cera y lápiz sobre cartón arrugado

MANOLO VALDÉS Pamela III, 2013

JAUME PLENSA A T.S. Eliot VIII, 2008 Hierro pintado

Sin embargo, con todo y con eso, tengo que reconocer que el espectáculo resulta fascinante e hipnótico y entre sus 50 galerías, todavía es posible encontrar algunas obras interesantes, de las que os cuelgo algunas de las que, por una u otra razón, me interesé. ¿Mi conclusión? Volveré.

HUGO ALONSO November 04, 2017 Acrílico sobre papel

IRENE CRUZ Stimmung 8, 2016 Fotografía

 

ISABEL ALONSO VEGA Humo, 2017

 

MAR SOLÍS Balaustre IV, 2017 Madera de caoba

 

MR. BRAINWASH Chaplin, 2015

 

RAFA MACARRÓN Bienvenido, 2017

 

Andrea Torres Balaguer

 

KHALID EL BEKAY Beijing IV, 2016 Casablanca

Lino Lago

DAVID RODRÍGUEZ CABALLERO

 

SANTIAGO PICATOSTE Atlas (Lima Green), 2017

 

PABLO ARMESTO Estelar 142.3.90, 2017

RUBÉN MARTÍN DE LUCAS Wild Garden 07, 2017

JustMad9, la Feria de Arte Emergente donde ellas ganan de una vez

JustMad9, la Feria de Arte Emergente donde ellas ganan de una vez

 

 

Las imágenes censuradas de presos políticos en España de Santiago Sierra

Esta pasada semana ha tenido lugar la feria de ARCO, como todos sabréis. No voy a hablar de ella. Ni siquiera la he visitado. ARCO ya no es lo que solía ser para los aficionados al arte de Madrid y eso se refleja en que en los últimos 10 años, ha logrado perder la mitad de sus visitantes. Parece ser que la macroferia, en cuanto a visitantes, está en los niveles de 1984, el segundo año de su existencia. Pero esto no parece ser un demérito para sus organizadores, sino, por el contrario, algo largamente buscado y premeditado. Desde la llegada de Carlos Urroz a la dirección en 2010-2011, la feria de arte contemporáneo se ha centrado casi exclusivamente en fomentar la visita de los coleccionistas extranjeros Para ello había que romper con la idea de que ARCO era una exposición o un museo. Para sus organizadores, ARCO debía ser una experiencia comercial por lo que se decidió subir los precios de la entrada a unos elitistas 40 euros que disuadieran al público en general. Los galeristas se quejaban, al parecer, de la dificultad de trabajar con tanto público y amenazaban incluso con poner una cadena a los stand para dejar pasar sólo a los clientes. Hoy se vanaglorian de que a pesar de que haya decrecido drásticamente el número de visitantes, ha crecido el número de coleccionistas. ARCO sólo quiere ventas. A pesar del episodio de la censura de Santiago Sierra, ARCO ya no quiere turbulencias, como tampoco busca titulares, ni portadas que sirvan de reclamo a los visitantes amateurs, basta ver la cobertura escasa que, en comparación a las ediciones de hace 10 años, les dedica la prensa general. Pues amen. Ni una palabra más por mi parte.

 

 

Sin embargo, en torno a ARCO, surgen otra serie de citas paralelas, mucho más accesibles y cercanas que inundan de arte las calles de Madrid. Sobre ellas, o más bien sobre lo que yo he podido visitar desde mi punto de vista reivindicativamente amateur, por cierto que bonita palabra, os hablaré en  entradas distintas. Hoy os hablaré de JUSTMAD .

 

Daniel Silvo y Semíramis González.

 

JUSTMAD es una feria supuestamente de arte emergente, aunque uno pueda ver en ella hasta artistas tan consolidados como Isabel Muñoz, creada hace ocho años en paralelo a ARCO. Este año, en la que ha sido su novena edición, la feria ha sido dirigida por primera vez por Semíramis González y Daniel Silvo que han intentado dotarla de un aire nuevo. La propia Semiramís reivindica precisamente para Justmad que no se puede perder el talante popular, la capacidad de sorprender y de generar entusiasmo que ha perdido ARCO y presume de tener obra a precios mucho más asequibles y una entrada a unos razonables 15 euros. Eso se ha traducido en unos 26.000 visitantes en los cinco días que ha durado, lo que la convierte ciertamente en la nueva feria de arte más popular de entre las que se celebran en estos días.

“Es la feria de referencia como fiesta de arte, desenfadada y divertida. Hemos tenido performances, grafitti, manicura terapéutica y hasta la lectura de Rosalía de Castro. La feria tiene que ser un lugar donde la gente pierda el miedo a acercarse al arte e incluso a comprarlo”.

 

 

Semíramis González  asegura que el número de visitantes, a pesar de la postura en contra de ARCO, sí que importa: “Las cifras de gente que visitan las ferias son fundamentales para la venta pero también para la visibilidad”. Pues lo dicho, amén.

 

La cita ha venido marcada por el cambio de sede de ultimísima hora por motivos al parecer ajenos a los organizadores y que quizás puedan ser la justificación de las mayores críticas que podría hacer a la feria. En principio estaba previsto celebrarla en el Palacete de Carlos María de Castro ubicada en la calle de Fernando el Santo, a espaldas de la calle Génova, un lugar bastante atractivo a priori con una sala de conferencias en la planta baja y un jardín con las antiguas caballerías de la finca, que iban a albergar algunos de los proyectos. Quizá el tener que pasar de un espacio así a una nave industrial, con cierto aire carcelario, justifique un cierto abigarramiento expositivo que llevaba hasta la creación de pasillos artificiales entre galerías y auténticos cul de sac que deslucían un poco el buen nivel del conjunto. Sin embargo no parece ser así la idea de sus directores pues, según he leído, pretenden seguir celebrándolo el año que viene, que será el décimo aniversario, en el mismo espacio que han bautizado como Justspace, aunque reconocen la necesidad de realizar mejoras en la distribución espacial. En fin, lo precipitado del cambio puede justificar bastante los errores de bulto. Ahora incluso parece que quieren dar el salto a Lisboa.

 

Consuegra Romero Congregation 5, 2017. Ball-pen on paper. 42 x 42 cm.

Por otro lado, el cambio de sede a la zona más transitada del barrio Salamanca ha facilitado quizás su éxito de público y de ventas. Puedo dar fe de ello, pues es la única feria que he visitado en su apertura y su clausura y era bien patente el cambio de lo expuesto en muchas galerías. Como afirma la propia Semíramis González

 

Las ventas han sido un éxito rotundo, muchos galeristas consideraban “histórico” el récord de ventas de esta edición y grandes coleccionistas además. Aunque aún no tenemos los resultados finales organizados, sí que ha habido artistas que prácticamente han vendido todas las obras que traían de sus series, como Estefanía Martín Sáenz, u otras de gran éxito entre la crítica y el comisariado, como Consuegra Romero.

Estefanía Martín

Estas ventas parecen haber amainado los ánimos de los sufridos galeristas porque, al parecer, el repentino cambio de sede y el reparto de metros tuvo cabreados a más de uno.

Otro de los méritos de la feria, publicitado hasta la saciedad en estos días, es el haber contado con un porcentaje mayor de artistas mujeres, 71 mujeres frente a 63 hombres.

Queríamos una fuerte presencia de proyectos de mujeres y de proyectos feministas y se ha dado esta circunstancia de que muchos stands han decidido apostar por ello.

 

Anna Jonsson. Las ultimas bragas del cajón. 2010

Entre ellas, 13 ESPACIOarte, dirigido por la artista Tonia Trujillo que ha presentado además de los magníficos dibujos de Marta Beltrán, obras de Isabel Cuadrado, Anna Jonsonn, Kae Newcomb, Elisa Torreira y la misma Tonia Trujillo.

 

 

Otra galería con sólo mujeres era la interesantísima galería vallisoletana La Gran, con obras de las series Teratología y Tabú de Laura Salguero, las Zoosofías de Paloma Pájaro y obras de Elisa Terroba 

 

Laura Salguero- Exceptiología

 

elisa terroba

 

Paloma Pájaro

Art Concept Alternativa, una galería de Florida, con las impactantes piezas a bolígrafo de Consuegra Moreno, una de mis preferidas ;

Congregation 7 | 91.5cm x 91.5cm | Consuegra Romero

 

y por último Cámara Oscura, con las impactantes fotografías de Elina Brotherus y Ellen Kool y las interesantes pinturas de Irene Sánchez Moreno.

 

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Ellen-Kooi_Haarlem-Wies_Galeria-Camara-Oscura

 

Otras galerías interesantes han sido 6mas1 con obras de Julio Falagán, los Bravú

 

 

 

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Flore. De Sadec a Saigón. 2017.Platinotipia

La apuesta segura de la galería madrileña Blanca Berlín con las fascinantes platinotipias de la Serie Agua de  Isabel Muñoz y las preciosistas fotografías de Flore.

CRISTINA ALMODOVAR

 

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La galería AP Gallery con obra de Rubén Martín de Lucas y Cristina Almodovar. Los más que exitosos Santiago Picatoste y Pablo Armesto de Aurora Vigil.

 

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Irene Sánchez Moreno. Agreste, 2015

 

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Esclerótica de Bárbara G.F. Muriel

 

Gemma Ruperez

 

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Los Bravú

 

Jorge Hernández El-porqué-de-las-cosas-122x140cm-Acrílico-y-resina-sobre-tabla-2017

Y, aunque no era mi intención en un principio, ellas ganan por goleada en mi selección,

Rivers and Tides de Andy Goldsworthy

Rivers and Tides de Thomas Riedelsheimer sobre el trabajo de Andy Goldsworthy

Como estoy preparando una entrada sobre Lanscape Art o Arte del paisaje me ha parecido interesante colgar aquí a manera de introducción un enlace para poder ver el extraordinario documental Rivers and Tides  del año 2001 dirigido por Thomas Riedelsheimer sobre el trabajo del que sin duda es uno de los artistas más interesantes del medio Andy Goldsworthy, creador de un arte, casi siempre, efímero y transitorio, realizado con elementos naturales que ya realizó intervenciones en el Museo Reina Sofía (En las entrañas del árbol), de 2007  y en el Museo Esteban Vicente de Segovia en la exposición Fragil, comisariada por José Mª Parreñode 15 de octubre 2008 – 11 de enero 2009.

 

SG03. SEGOVIA, 15/10/08.-Un hombre observa la obra “Stalk Room” 2008 del artista Andy Goldsworthy, que forma parte de la exposición “Frágil” en el museo de arte contemporáneo de Segovia Esteban Vicente. EFE/ Foto Juan Martín

 

En las entrañas del arbol. Palacio de Cristal. 2007

 

No merece la pena extenderme más. Las imágenes hablan por sí mismas. Si disponéis de 90 minutos no lo lamentareis.

 

Vicente Martínez Sanz,un maestro pionero de la fotografía en España

Vicente Martínez Sanz,un maestro pionero de la fotografía en España

 

Me piden de parte del Instituto Cervantes que publicite una muestra virtual del fotógrafo valenciano Vicente Martínez Sanz cuyos enlaces os cuelgo aquí y donde podréis ver mucha más obra de la que os cuelgo aquí porque no hay mucho accesible en la red.

https://cvc.cervantes.es/artes/fotografia/martinez_sanz

martinezsanz.com

Aunque en su día gozó de un prestigio universal, y expuso en las más importantes exposiciones de fotografía artística a nivel mundial ganando importantes premios en ellas, Vicente Martínez Sanz es sin embargo un desconocido en nuestra época. Gracias al escritor Vicente Puchol, casado con la nieta de este fotógrafo, y a Josep Vicent Monzó y Josep Benlloch los artífices de la actual exposición del centro virtual del Instituto Cervantes. Nació en 1874, póstumamente, tras haber sido su padre abatido a tiros por designio de la mafia empresarial valenciana mientras su mujer estaba embarazada. La viuda, por consejo del padre se casó después con el gerente de la fábrica y la vida continuó en el mismo estatus económico. Estudió bellas artes en la academia de San Carlos donde tuvo como maestro a Agrasot. Aunque se casó muy joven y abandonó por la pintura por motivos prácticos, tras la muerte de su esposa se dedico a la fotografía que era entonces un arte balbuciente.

Aunque no salió de Valencia, estuvo en contacto con todos los movimientos mundiales de fotografía artistica y lo que es más sorprendente, a la vanguardia de ellos, pues puede el primero que utilizó en color en España.

Después de la guerra civil, abandonó su trabajo por un sentimiento de retraimiento en el ambiente que le da geno y se limitó a fotografiar a la intimidad familiar. El foto club de Valencia le hizo su presidente. Murió en 1945.

La obra de Vicente Martínez posee una trayectoria artística propia aunque muy en línea con las tendencias internacionales. En sus fotografías priman los puntos comunes con otras artes como las pintura tanto en el tratamiento de la luz como en la perspectiva, lo que hace que se le considere como un fotógrafo esteticista con alma de pintor.

Su consideración como pictorialista se puede ver en ciertos elementos de su fotografía como su afán por ordenar todos los elementos de una imagen hasta encontrar un alto grado de perfección, o el tipo de composición, o la disposición de sus modelos o los complementos que le acompañaban o el tratamiento de la luz…

Hay también ciertos elementos surrealistas que flotaba en el aire con un cierto aire onírico en algunas de sus obras como Visión o Retrato en sombra que hace que se encuentre más próximo a las vanguardias como se nota también en sus fotomontajes y en algunas de sus obras con influencias de arte oriental.

 

Woman with a Camera. Mujeres fotógrafas en el MCA de Chicago

 

 

Woman with a camera presentaen el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago desde el 8 de fotografías de  de 14 mujeres artistas  que vienen de un conjunto bastante heterogéneo de orígenes y de generaciones así como de preocupaciones artísticas muy distintas. Esta exposición que era bastante reducida y casi de carácter íntimo en comparación con la magna exposición del 50 aniversario We are here de la que hice mi anterior entrada incluye a fotógrafas maestras ya consolidadas del medio fotográfico como Sophie Calle, Catherine Opie, Laurie SimmonsCarrie Mae Weems, junto a otras interesantes artistas de una generación más joven como Anne Collier, Xaviera SimmonsMickalene Thomas  que utilizan la fotografía para explorar facetas más relacionadas con temas políticos o de género.  Aunque sus obras son de carácter dispar, sus trabajos versan, en general, sobre tres temas centrales de la fotografía: la representación de la figura humana, la captura de los espacios públicos o privados o el comentario de nuestra cultura sobresaturada por los medios de comunicación.

 

Jack and Sandra Guthman

Todas estas obras tienen además la particularidad de haber entrado en la colección del Museum of Contemporary Art de Chicago a través de las donaciones de dos extraordinarios benefactores como son  Jack y Sandra Guthman, cuya pasión por la colección de obra de mujeres fotógrafas  coincide con el compromiso del propio museo y el mío propio por recoger trabajos por mujeres artistas. Con ocasión de la celebración del 50 º aniversario del Museo, estos coleccionistas han realizado la donación de 50 fotografías de su fondo personal de las que unas  20 se exponen en esa pequeña exposición, Woman with a camera, y algunas otras se mostraban en la exposición del cincuentenario We are here.

Hay una entrevista con estos dos encantadores donantes que en un momento de su colección decidieron centrarse en la obra de artistas jóvenes que pertenecieran a minorías, Ya podía cudir el ejemplo entre nosotros.

La traigo aquí, además de porque me gustó el carácter íntimo y casi escondido que tenía esta pequeña exposición en el contexto de los fastuosas muestras del cincuentenario del Museo,   porque siempre me parecen interesantes y todavía lamentablemente necesarias estas muestras destinadas a mujeres artistas. Las antologadas son:

 

 

1.-Michele Abeles (Americana, b. 1977)

Progressive Substitution Drills, 2012

 

2.-Marina Abramović (Serbia, b. 1946) Waiting for an Idea, 1991

 

3.-Sophie Calle (Francesa, b. 1953) Last Seen: Self-Portrait by Rembrandt, 1991

Esta fotografía representa la ausencia: el espacio donde estaba colgado un autorretrato de Rembrandt antes de ser robado de la Museo Isabella Stewart Gardner en Boston en un conocido robo de 1990. Empareja la fotografía con extractos de entrevistas que realizó al personal del museo sobre sus recuerdos de la obra de Rembrandt perdida, Sophie Calle ha creado una meditación sobre la pérdida y el recuerdo

 


4.-Anne Collier (Americana, b. 1970) Man with a Camera (Telephoto), 2011

Anne Collier dirige su cámara Y a imágenes existentes de libros, revistas, o fundas de discos. En este trabajo, ella ha re fotografiado una página de una revista de fotografía, aislando la imagen como un espécimen contra un fondo blanco. El trabajo de Collier pone en cuestión la representación aparentemente neutral del acto de tomar una fotografía y se pregunta: quién es el hombre que controla la cámara?

 

5.-Leslie Hewitt (Americana, b. 1977) Untitled (Geographic Delay), 2009

6.-Emily Jacir (Americana, b. Palestine, 1970) Mahmoud, from the series Where we come from, 2002–03

Emily Jacir pidió a palestinos en el exilio que le dieran tareas para llevar a cabo en su nombre en sus ciudades de origen Ella utilizó la libertad de movimiento que le otorgaba su pasaporte estadounidense para llevar a cabo sus peticiones, que incluían jugar al fútbol con niños locales, rezar sobre una tumba, y, en esta imagen, pagar una factura de teléfono para un palestino de un campo de refugiados al que le está vetado el acceso a cualquier oficina de correos. Como Jacir cumplía los deseos desde la distancia, su trabajo pone de relieve los efectos de la agitación política en la vida cotidiana de aquellos que quedan atrapados por ese equilibrio

 

7.-Catherine Opie (American, b. 1961) Bed (Self portrait) , 1987

La foto de arriba es otra distinta de la expuesta y es un autorretrato de la fotógrafa que se llama Bed (Self portrait) de 1987. No he podio encontrar la expuesta pero escojo esta porque  Catherine Opie, desde finales de los años 80, ha sido conocida fundamentalmete por el uso de fotografía documental relacionada con el movimiento queer y LGTB  donde privilegia la representación de esas comunidades específicas, asi como  teenagers, surferos, futbolistas, o su grupo de amig@s embarcados en juegos de rol de carácter sexual, tatuajes o  piercing, También ha trabajado en las maneras en las que la identidad sexual da forma a la propia arquitectura, como era el caso de la fotografía expuesta en la muestra de Chicago.

 

8.-Melanie Schiff (Americana, b. 1977) Skatepark, 2008

Podeis ver su página web pinchando aquí 

 

 


9.-Laurie Simmons (Americana, b. 1949) Lying Objects, 1992

Laurie Simmons deconstruye los estereotipos de las mujeres en la imaginación popular. En su serie Lying Objects, Simmons compagina piernas femeninas con objetos que podrían encontrarse en un espacio doméstico, como un globo terráqueo o un almanaque como vemos aquí. La yuxtaposición crea un escenario  que induce a los espectadores a realizar sus propias asociaciones con dinámicas sexuales y roles de género. Podeis ver la serie completa de Walking and Lying objects pinchando aquí  y también en su página web: www.lauriesimmons.net/

 

 

10.-Xaviera Simmons (Americana, b. 1974) , On Sculpture number 1. 2011

Xaviera Simmons en esta serie trabajaba sobre todo sobre temas de inmigración contraponiendo material de los mass media con lugares reales, en este caso el nombre de una barca. Ya os puse otra obra de ella que estaba en We are Here y que cuelgo aquí otra vez con el mismo título pero número 2: Teneis una entrevista con ella en la revista interview en este link

 

11.-Eve Sussman/Rufus Corporation (British, b. 1961) Themes and the Island, from “Rape of the Sabine Women, ” 2005

Esta fotografía es un fotográma del video de Eve Sussman El Rapto de las Sabinas (2006), un recuento de una Mito romano sobre el secuestro de mujeres jóvenes. Sussman ha actualizado el ajuste a la década de 1960, posicionando la película como una alegoría del sexismo en toda la historia: el estilo modernista refleja la alta cultura de la civilización romana, y cómo los estrictos roles de género de la década de 1960 repiten el violento episodio de la antigüedad. Aquí el trailer.

 

 

12.-Mickalene Thomas (Americana, b. 1971) A Moment’s Pleasure, 2006
Su página web https://www.mickalenethomas.com/

 

13.-Annika von Hausswolff (Sueca, b. 1967) Untitled (shirt #33, pale beige), 2002

Annika von Hausswolff representó a Suecia en la Bienal de Venecia de 1999 y es profesora en la Escuela de Fotografía de la Universidad de Gotemburgo. En 2011, fotografió junto con Jan Jörnmark industrias abandonadas en la raíz de la crisis financiera en 2008, en el libro The Abyss

 

14.-Carrie Mae Weems (Americana, b. 1953)

Congo Ibo Mandingo Togo, 199

Carrie Mae Weems fotografía lugares en África del Oste para mostrar el legado de la esclavitud. Este trabajo documenta una instalación en la isla de Gore en Senegal en la cual los africanos cautivos de las tribus incluidas en el tercer panel, fueron encarcelados antes de ser embarcados para cruzar el Atlántico. La vista desde el exterior muestra el espacio ahora desolado como un lugar histórico. Junto a ello, la encantadora vista desde el interior de una celda evoca la experiencia vivida por aquellos que estuvieron confinados dentro. Su página web carriemaeweems.net/

We are Here: La soberbia exposición del 50º aniversario del Museo de Arte Contemporáneo de Chicago

 

En honor al 50 aniversario de la fundación y apertura del Museo de Arte Contemporáneo de Chicago, el museo presenta We Are Here ( una importante exposición de tres partes extraída de su importante colección de arte de los siglos XX y XXI.

 

 

El Museo de Arte Contemporáneo de Chicago fue creado como resultado de unos encuentros realizados en 1964 en la casa de la crítica de arte Doris Lane Butler entre una treintena de críticos, coleccionistas y marchantes de arte, para discutir la idea, largamente acariciada, de la creación de un museo de arte contemporáneo que complementase en sus lagunas al todopoderoso y mastodóntico Chicago Art Institute -que tambíen visité y de cuyas exposiciones temporales os hablaré en una próxima entrada del blog-.

 

Hall del segundo piso, el llamado Kovler Atrium con la pieza de Maurizio Cattelan Felix. Inspirado por la fascinación del público con  Sue, el popular Tyrannosaurus rex del Field Museum, Cattelan ha transformado un gato doméstico en una figura gigantesca de 6 metros de altura y 8 de ancho, a la que pone el nombre del personaje de dibujos animados Felix el Gato.

Fruto de estos encuentros, el museo se inauguró en 1967 en un local bastante limitado que previamente había sido las oficinas del Playboy. El museo fue concebido originariamente como un espacio fundamentalmente para exposiciones temporales, y aunque desde 1974 comenzó a establecer una colección permanente de arte posterior a la Segunda Guerra Mundial, aún mantiene en gran medida esa filosofía de kunsthalle​, lo que hace de esta muestra una ocasión excepcional de contemplar parte de los fondos de su extraordinaria colección de arte que, según la opinión de quien esto escribe, es de quitar el hipo, no sólo por la multiplicidad de los artistas representados, la mayoría de ellos de un prestigio indiscutido, sino también por la fantástica calidad de las piezas concretas, que hacen que su visita sea más que de obligado cumplimiento para quien visite Chicago, de un seguro, apasionante y casi diría eufórico regocijo para quienes disfruten y aprecien el arte contemporáneo

 

Ernesto Neto reimagina la escalera del museo con esta nueva instalación site-specific  ‘Water Falls from My Breast to the Sky‘ (2017)

 

 

En 1996, el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago inauguró su sede actual. El actual edificio de cuatro plantas fue diseñado por Josef Paul Kleihues

 

Diseñado por el estudio de arquitectos Pedro y Juana este jardín interior vertical inverso es una de las salas más emblemáticas de la remodelación del Museo realizada este año y sirve como una sala de encuentro y de descanso. Durante mi visita estaba llena de mesasy sofás y servía de Family Room

 

Las obras abarcan todo tipo de medios, desde pintura y escultura a instalaciónes, sonido, cine y video. We Are Here intenta además no ser el modelo tradicional de la exposición conmemorativa de un aniversario, como es el cincuentenario y prueba a poner el foco en la relación entre el artista y el espectador que, como se intenta poner en evidencia, no es ni estática ni inmutable ni categórica sino que se ajusta y articula a lo largo del tiempo, de acuerdo a los intereses transitorios de sus comisarios, de sus donantes o del propio público. El significado de una obra puede así variar según la perspectiva no sólo del propio autor, sino también del espectador o incluso del propio paso del tiempo.

 

Huang Yong-Ping. Pentagon. 2007

 

Para demostrar esta idea, los comisarios del museo han creado tres secciones distintas de la gran exposición del cincuentenario basandose en estas perspectivas que le dan una lectura más actual.

 

Entrada a I am you

I Am You, la primera parte ubicada en el segundo piso del museo, reúne, según la información aportada por el propio museo,

obras que subrayan cómo cada uno de nuestros paisajes naturales y sociales únicos dan forma a un entorno cultural diverso. Incluye obras de artistas reconocidos como Francis Bacon, Marisol y Shirin Neshat, así como artistas más jóvenes, como Jonathas de Andrade y Lynette Yiadom-Boakye, todos los cuales confían en las experiencias personales para iluminar la vastedad de la vida contemporánea. Presenta nuestro universo interior como parte de una gran constelación de individuos.

 

Marisol (Marisol Escobar), Six Women, 1965–66

 

Claes Oldenburg
Soft Alphabet 1978

 

Jonathas de Andrade Brazilian, b. 1982 The Fish 2016 16mm

Carol Bove Swiss, b. 1971 Untitled 2011 Peacock feathers on linen

Lee Bontecou American, b. 1931 Untitled 1966 Welded steel, canvas, epoxy, leather, and wire and light

 

René Magritte Belgian, 1898–1967 Les merveilles de la nature (The Wonders of Nature) 1953 Oil on canvas

 

Charles Simonds 1981

 

Thomas Ruff, Porträt (H. Haussman), 1988.

 

Siobhan Hapaska Robot 2001 Lamda print mounted on aluminum 48 × 60 in. (121.9 × 152.4 cm)

 

Shirin Neshat Iranian, b. 1957 On Guard 1997 Ink on gelatin silver print

 

Francis Bacon British, b. Ireland, 1909–1992 Study for a Portrait 1949 Oil on canvas

 

Matta (Roberto Matta Echaurren) French, b. Chile, 1911–2002 Untitled (Prime Ordeal) 1946

 

Marwan Kassab-Bachi, Untitled (Das Knie) (1967). Collection of the Museum of Contemporary Art, Chicago

 

Lynette Yiadom-Boakye. Bracken or Moss, 2012.

 

Louise Bourgeois American, b. French, 1911–2010 The She-Fox 1985 Black marble and steel

 

Gabriel Orozco Mexican, b. 1962 Roiseau 3 2012 Bamboo branch and bird feathers

 

George Tooker American, 1920–2011 Children and Spastics 1946 Egg tempera on gesso panel

 

I am you se termina con estas dos piezas de Arturo Herrera Behind the house de 1999 al fondo con Praying for Safety de David Hammons de 1997

 

David Hammons American, b. 1943 Praying to Safety 1997 Thai bronze statues, string.Los dos budas tailandeses del s. XIX estan enfrentados el uno al otro con un imperdible, un safety pin en inglés,precariamente suspendido en un hiloque les une. He añadido estafotoporque en el anterior se perdía el detalle.

 

Desde octubre, en el cuarto piso del museo, se inauguraron las otras dos partes de esta soberbia exposición, You Are Here y We are Everywhere.

You Are Here, de nuevo según la web del Museo,

examina cómo el rol del espectador ha cambiado con el tiempo, especialmente desde la década de 1960, desde el espectador pasivo hasta el participante activo. Artistas como Pierre Huyghe y Robert Morris forjan una nueva relación física entre el espectador y el objeto de arte. Otros artistas, incluido Huang Yong-Ping, exploran representaciones de figuras políticas y del poder político, específicamente, cómo el cuerpo puede estar sujeto al poder.

 

 

 

Para entrar a esta sala hay que dar tu nombre completo y el Name Anouncer de Pierre Huyghe te anuncia mientras atraviesas la pieza Portal de Robert Morris en forma de detector de metales y pasas pisando Zinc-lead Plain de  Carl André a una sala llena de minimalismo. En la pared de atrás una obre de Donald Judd

 

Vito Acconci American, 1940–2017 Bridge Chairs for Sex and Gender 1984

 

Liam Gillick British, b. 1964 (The What If? Scenario) Report Platform 1996

 

Jeff Koons American, b. 1955 Lifeboat 1985 Bronze

 

Richard Serra American, b. 1939 Prop 1968 Lead antimony

 

Takis Magnetic Mobile c. 1964

 

Franz West Austrian, 1947–2012 Blue 2006 Papier-mâché, espuma, alambre, resina, sistema eléctrico, pintura, y metal Aprox 222.3 × 254 × 205.7 cm

 

Rashid Johnson American, b. 1977 Glass Jaw 2011. Azulejo de espejo, jabón negro, cera, libros, manteca de karité, cubierta de álbum de vinilo, radio CB, conchas de ostras y pintura

 

Monir Shahroudy Farmanfarmaian Iranian, b. 1924 Group 4 [Convertible Series] 2010 Iranian, b. 1924 Group 4 [Convertible Series] 2010

Vista de la segunda sala de You are here

Robert Smithson American, 1938–1973 Mirror Stratum 1966

 

Gordon Matta-Clark Circus or The Caribbean Orange 1978

Ben Shahn American, b. Lithuania, 1898–1969 Democracies Fear New Peace Offensive (Spring, 1940) 1940 Tempera on paper

 

Xaviera Simmons On Sculpture #2 2011

 

Ana Mendieta 6 fotografías de la serie  Silueta 1973-77

Tania Bruguera Poetic Justice 2002-03 Hecha con bolsas de te

 

Bruce Nauman, Henry Moore Bound to Fail 1967

 

Doris Salcedo Atrabiliarios 1993. Nicho de contrachapado, calzado, vejiga de cordero e hilo quirúrgico

Doris Salcedo Atrabiliarios 1993. Nicho de contrachapado, calzado, vejiga de cordero e hilo quirúrgico

 

Yinka Shonibare, MBE Alien Obsessives, Mum, Dad and the Kids 1998 . El niño de la foto era un crack, me encantó ver cómo se relacionaba con las obras para desesperación de los guardias del museo

 

Vista de la ultima sala de You are here. En la pared de la derecha Dawoud Bey The Birmingham Project: Mathes Manafee and Cassandra Griffin 2012 y Christian Boltanski Untitled from the Monument series 1985

 

Magdalena Abakanowicz Cage 1981

Leon Golub Mercenaries I 1979

 

Y finalmente la última parte de la exposición con el titulo We are Everywhere.

We Are Everywhere, muestra a los artistas que toman prestadas de la cultura popular: latas de sopa, imágenes fijas de películas, letreros de neón o baldosas, para considerar las formas en que nuestras vidas sociales influyen en nuestras percepciones del mundo que nos rodea. Artistas como Andy Warhol, Robert Rauschenberg y Bruce Nauman, así como Karl Wirsum y Roger Brown, artistas del propio Chicago, que vuelven a presentar y revelar realidades sociales que de otra manera pasarían desapercibidas. Artistas como Stan Douglas, Cindy Sherman, Gillian Wearing y Jeff Koons se han comprometido con nuevas formas de medios para extender el alcance de sus propios puntos de vista y experiencias. Barbara Kruger y Lawrence Abu Hamdan nos alientan a pensar dos veces más sobre las estructuras de poder en las que invertimos, ya sea la noción del estado o la corporación.

 

Vista de la primera sala de We are Everywhere. De izda. a dcha.  Ellen Gallagher , b. 1965 Pomp-Bang 2003, Robert Rauschenberg Retroactive II 1963 y en el centro Jeff Koons Rabbit 1986

 

El otro lado de la primera sala con obras de Andy Warhol de la serie Jackeline Kennedy y algunas de la serie de Latas de Sopa Campbell

 

Siguiente sala dedicada al pop art con obras de Mel Ramos a los dos extremos  Zebra de 1970 a la derecha y a la izda. Tobacco Rose de 1965. En el centro Madame Butterfly de Larry Rivers y de Andy Warhol Gertrude Stein, de la serie Ten Portraits of Jews of the Twentieth Century

 

 

Otra sala con de izda. a dcha. Christina Ramberg Muscular Alternative 1979, Ed Paschke Heavy Shoes 1970, Roger Brown Autobiography in the Shape of Alabama (Mammy’s Door) 1974 y Jim Nutt Summer Salt de 1970. De nuevo el niño retando a los guardias del museo.

 

Eric Fischl American, b. 1948 The New House 1982 Oil on linen

 

Algunas de las obras del artista suizo Thomas Hirschhorn , b. 1957 tituladas  Serie B (50) 2000-01

Sala dedicada casi por completo a Cindy Sherman con obras de 1975 a 1989

 

Obras del artista mexicano Gabriel Kuri con el título Carretillas I y II 

Dos de los fascinantes autorretratos como miembros de su familia usando prótesis de latex de la artista británica Gillian Wearing, b. 1963 Autoretrato como mi madre, Jean Gregory 2003

 

Gillian Wearing Autorretrato a la edad de 3 años. 2004

 

 

 

Joana Hadjithomas and Khalil Joreige both b. 1969, Beirut, Lebanon The Lebanese Rocket Society A tribute to dreamers. PART V A carpet… Handmade carpet, and archival material

 

Chicago, Board of Trade II 1999 Andreas Gursky born 1955 Presented by the artist 2000

Chuck Close American, b. 1940 Cindy 1988

 

Bruce Nauman The Hanged man 1985

 

Bruce Nauman American, b. 1941 Life, Death, Love, Hate, Pleasure, Pain 1983 Neon

 

 

Takashi Murakami Wink Sculpture (Pink) 2001 y detrás Jellyfish Eyes 2002

Y bueno acabo aquí. Y no creáis que he puesto todo. He tratado de ser exhaustivo pero muchas obras se me escapan o porque no las recuerdo o porque no las he encontrado en la red como algunas de John Baldessari, Mike Kelley, David Salle, Michael Heizer, Candice Bretz, Chris Burden, etc. Una exposición seminal de esas que te dejan huella y abren muchas puertas. Espero que la hayáis disfrutado.

mmmmm

 

Gilbert GARCIN o cómo hacerse artista a la jubilación

Hacía unos días que no colgaba ningún post. Disculpas a los que lo sigais. Es lo que tiene ser estudiante in aeternum. Fines de enero, marzo y agosto son épocas de mucha concentración en las que no tengo espacio mental para nada más que para intentar memorizar un poquito de lo que leo. Me jubilaré estudiante, seguro. Así lo hizo Severo Ochoa, salvando las diferencias que como poco sólo son de un premio Nobel.

Pues de jubilados va este post. De este fascinante fotógrafo francés Gilbert Garcin que dedicó toda su vida a vender lámparas en el midi francés y que, una vez jubilado, se apunto a un taller de fotografía con un tal Pascal Dolesmieux, del que no he conseguido averiguar otra cosa más allá de su magisterio sobre este epatante jubilado que desde entonces no ha dejado de crear y de exponer.

“Me sumergí en el arte de la fotografía como cuando te zambulles en el mar, de cabeza y al fondo, y enseguida descubrí que en mi etapa anterior yo había sido una esponja que había retenido un montón de cosas interesantes. Todas esas ideas e imágenes que yo había apilado a lo largo de mi vida terminaron, al final, por resurgir”

Nacido en 1929, es decir con 88 años en este momento, ha hecho de sí mismo y de su esposa los protagonistas absolutos de sus fotos. Y no, no se trata de montajes digitales, sino analógicos. Gilbert crea sus pequeños universos en miniatura en realidad y después realiza un fotomontaje con sus propias imágenes y las de su mujer. Sus montajes son a base de cortar y pegar, de tijeras y pegamento, nada de photoshop ni softwares de última generación.

Garcin ha creado un personaje, Monsieur G, que viste traje y sombrero y un viejo gabán de su abuelo en homenaje a su admirado Magritte. Su protagonismo lo acaba convirtiendo en un personaje cercano y familiar, aunque el huye de un supuesto narcisismo

“No conozco demasiado a ese señor. Podría haber contratado a un actor, pero entonces no lo tendría disponible las 24 horas del día. Yo no focalizo la atención del espectador sobre mí, sino sobre el vacío en el que vivimos”.

No puedo evitar acordarme de una maravillosa exposición sobre últimas obras de grandes maestros organizada por Jose María Parreño en el Museo Esteban Vicente. El título de aquella exposición estaba tomado de un grabado de Goya en el que se veía un anciano con las palabras “Aún aprendo”. Bueno pues, aún estudiando, Gilbert Garcin.

“Me horroriza”, dice, “frecuentar a gentes de mi edad que están siempre volviendo al pasado y preguntándote si te acuerdas de esto o aquello. No, yo no me acuerdo. Para mí, lo ideal es que el presente aplaste el pasado”.

Por cierto, hay una exposición de el en el Centro Niemeyer de Avilés hasta el día 25 de junio que podeis consultar en este link

Daguerrotipos: las primeras fotografías

1839 es considerado convencionalmente como el año de nacimiento de la fotografía. Y lo es, convencionalmente, no por el hecho de que fuera descubierta repentinamente, en algún tipo de gesto azaroso, muy al contrario, era un proceso en el que se llevaba avanzando desde hacía tiempo, sino porque 1939 fue el año en que Louis Daguerre hizo público su descubrimiento, que vendió a cambio de una pensión vitalicia para él y para los herederos de Joseph Niépce, el verdadero inventor de la técnica como se anunció solemnemente, con una tos de disconformidad por parte de Louis Daguerre, en la Academia de Ciencias de París.

Mientras que Niépce era un científico solitario recluido en Borgoña y celoso de sus descubrimientos, Daguerre era un dandy, pintor de segunda, un bon vivant parisino con extraordinario sentido comercial y siempre en busca de notoriedad pública. Sólo dos años antes, había convencido al hijo y heredero de Niepce que el nombre de su padre no apareciera y se apropia del invento al que megalómanamente le da su propio nombre: daguerrotipo.

Los daguerrotipos son pues el primer tipo de fotografía que existió, con un proceso que, aunque laborioso y necesitado de cierta habilidad técnica, era fácilmente reproducible por lo que en pocos meses la fiebre de los daguerrotipos había recorrido Europa y América, llegando incluso a Australia o a Japón. Por primera vez en la historia, el público en general tenía acceso a hacerse un retrato propio o de sus seres queridos y en pocos años, no había una esquina de las grandes ciudades occidentales sin una tienda de daguerrotipos. A mediados de la década de los 40 se realizaban en Estados Unidos por ejemplo una media de 3 millones de daguerrotipos al año, desarrollando una completa industria que afectaba no sólo a la producción de cámaras y de placas sino de decorados y sobre todo de una elaborada marquetería para sus estuches de variados tamaños que podían ir desde una sencilla caja de cuero a elaboradas taraceas de madreperla y piedras semipreciosas. Curiosamente, su vigencia fue fugaz pues la aparición del calotipo de Talbot a fines de los 50 que permitiría la obtención de muchas copias de un solo negativo hizo que su desaparición fuera tan fulgurante como lo había sido su éxito

Porque una cosa importante es que los daguerrotipos eran piezas únicas. No había formas de realizar copias puesto que eran el negativo y el positivo a su vez. Para su realización se requería unas placas de plata, o de cobre para hacerlas más baratas pero siempre bañadas en plata, a las que se pulía como un espejo y se limpiaban de una manera procelosísima para liberarlas de cualquier mota de polvo o de residuo orgánico; después se les hacía foto sensibles a través de una base de ioduro de plata y se revelaban con unos tóxicos y peligrosos vapores de mercurio dando como resultado una placa única e increíblemente frágil, cualquier rasguño la deterioraba, que requería ser protegida en un estuche. Las técnicas mejoraron, constuyendo objetivos más luminosos que acortaban el largo tiempo inicial de exposición- unos 20 segundos- , se idearon muebles que sujetaban al retratado para que éste no se moviese y aparecieron los primeros estudios acristalados en las ciudades. En los 20 años escasos de producción de los daguerrotipos se calcula que se realizaron alrededor de unos 30 millones de fotografías.

Yo les tengo un especial aprecio. Cualquiera que haya visto alguno sabrá de lo que hablo. Quizá derive de su particularidad esencial de ser objetos frágiles y únicos. Irrepetibles como pequeñas joyas del recuerdo. Decía Roland Barthes que las fotografías sean lo que sean lo que ellas ofrezcan a la vista y sea cual sea la manera empleada, son siempre invisibles: no son a ellas a quienes vemos porque el referente (lo que ellas representan) se adhiere. Y es cierto, pero también es cierto que si para algún tipo de fotografía es menos cierto es precisamente para el daguerrotipo. En ellos el objeto y el sujeto rezuman igualmente melancolía.

Dice Barthes en ese libro tan melancólico, por la muerte de su madre, que es la cámara lúcida, que toda fotografía es la ausencia de una presencia e incluso afirma que

la fotografía sólo adquiere su valor pleno con la desaparición irreversible del referente, con la muerte del sujeto fotografiado, con el paso del tiempo…

Quizás sea por eso que contemplar estos rostros irremisiblemente idos me llena de melancolía. Son el retrato preciso de un momento histórico muy breve que abarca las décadas de 1840 a 1860. He seleccionado tan solo unos poquitos. Y os dejo con una última cita de Barthes y su cámara lúcida

Por naturaleza, la Fotografía tiene algo de tautológico: en la fotografía una pipa es una pipa, irreductiblemente. Diríase que la Fotografía lleva siempre su referente consigo, estando marcados ambos por la misma inmovilidad amorosa o fúnebre, en el seno mismo del mundo en movimiento: están pegados al uno al otro, miembro a miembro, como el condenado encadenado a un cadáver en cientos suplicios; o también como esas parejas de peces (los tiburones, creo, según dice Michelet) que navegan juntos, como unidos por un coito eterno. La Fotografía pertenece a aquella clase de objetos laminares de los que no podemos separar dos láminas sin destruirlos: el cristal y el paisaje, y por qué no: el Bien y el Mal, el deseo y su objeto: dualidades que podemos concebir, pero no percibir .

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Roger Ballen, un fotógrafo de sombras en Sudáfrica

ROGER BALLEN, UN WITKIN DE JOHANNESBURGO

Roger Ballen (nacido en Nueva York, Nueva York, Estados Unidos, 1950) es un fotógrafo estadounidense que vive en Johannesburgo, Sudáfrica, y trabaja en su entorno desde los años setenta. Su obra, desarrollada en un período de cuatro décadas, comenzó en el campo del documental, pero su enfoque se ha ampliado para permitir un diálogo visual ficticio entre los individuos, su espacio arquitectónico, objetos encontrados y animales domesticados. Su enfoque ha sido aclamado como uno de los desarrollos más inusuales y emocionantes de la fotografía contemporánea.

Aunque el trabajo de Ballen se describe a menudo como “oscuro“, él describe su fotografía como esencialmente psicológica, y habla de las imágenes que se refieren al “lado de la sombra” de la humanidad. Él dice: “La sombra es mejor que la oscuridad, porque la oscuridad para mucha gente conecta con el mal, y yo siempre digo que es todo lo contrario. […] Las imágenes no deben ser vistas como oscuras, y de todas formas no tengo bastante claro lo que es “oscuro”.