Art Madrid 2018

Art Madrid es, como veréis, una feria bastante peculiar. Como dice Javier Diaz Guardiola en su blog y dice bien

Art Madrid ha conseguido crear un mundo paralelo y alternativo (ni mejor ni peor, sino paralelo) en el que sus “followers” se encuentran cómodos. Y dentro del cual, estos comen lo que les echen. Una de las frases que más escuché durante el tiempo que estuve allí fue “no, yo no he ido a ARCO” (sin la coletilla siquiera de “este año”). Ni falta que les hacía: Art Madrid les proporciona lo que buscan, sin más aspavientos ni contemplaciones. Porque esta feria no tiene coleccionistas de arte, sino compradores de arte (que no es lo mismo). Gente que disfruta con la plástica más o menos actual (porque allí hay estands en los que se mezcla un Miró con un emergente hiperrealista  o un “abstracto decorativo” sin que les escuezan los ojos), y que quiere vivir rodeada de ella. Y eso también es legítimo.

 

 

Asi era posible ver el publico más variopinto de todas las ferias que visité, desde grupos de escolares, madres con carritos de bebé, damas salmantinas con abrigos de visón y pañuelo de Hermés,  grafiteros alternativos, muchos hipsters, impresores exquisitos de libros y hasta joyeros reconvertidos en patrocinadores de arte. Un batiburrillo, eso sí, esplendente de colores allí donde se te fuera la vista, como ilustraba perfectamente el gran mural del artista invitado de este año,el omnipresente Okuda San Miguel de 3×5 metros y con el título El lago del deseo. Okuda era también el autor de Kaleidoscope skull, la imagen de la feria, que en versión serigrafía se podía comprar por pocomas de 300 euros.

 

 

Okuda San Miguel El lago del deseo

grey-skull

Curioso que precisamente Manuela Carmena sustituyese su visita a ARCO, después de anunciar que no acudiría a la jornada de inauguración como gesto para expresar su “disconformidad” con la censura de la obra de Santiago Sierra, con una visita a esta feria que se celebraba precisamente en su patio de atrás.

Manuela Carmena con Okuda San Miguel

 

Pasen y vean, señores, a uno le entran ganas de gritar cono uno de esos altavoces cónicos de las ferias de antaño. El día que la visité la mayor aglomeración de fotógrafos estaba en torno a un stand donde se presentaba al público la colaboración entre la joyería Suárez y Okuda San Miguel que habían diseñado al alimón joyas para un invitado sorpresa?!!! . Pasen y vean.

 

 

Pero el hit para los selfies era una pieza de Alejandro Monge de titulo European dream que simulaba fardos de billetes de 500 euros quemados y que hacia las delicias -y desataba la risa nerviosa- del respetable tanto o más que las hiperrealistas esculturas de Rebeca Sánchez. Y podría seguir…Pasen y vean.

 

No he encontrado una foto mejor

 

REBECA SÁNCHEZ Selfie, 2016

Aún así,lo bueno de hacer tarde esta reseña es que os puedo dar cifras de  más de 20.000 visitantes, entre los que ha aumentado, según publican a los cuatro vientos, hasta un 20% el porcentaje de público profesional y de coleccionistas, tanto privados como institucionales.A la inauguración oficial de Art Madrid’18 asistieron los embajadores de Alemania, Brasil, Ucrania, Francia, Suiza, Suecia, Italia, Chile, Rusia,  Costa Rica, México, entre otros tantos agregados culturales.

Entre los más vendedores, Lino Lago con varias piezas vendidas con la galería Moret Art de A Coruña,

 

LINO LAGO Sin título (Serie Atentados), 2017

el taiwanés Lai Wei-Yu, el artista más joven, nacido en el 89, de la colección del Museo de Bellas Artes de Taiwan

LAI WEI-YU After School Fight, 2017

Candela Muniozguren de la galería Bea Villamarín que vendió varias esculturas

 

CANDELA MUNIOZGUREN Pink Up 01, 2016 Acero lacado

la coreana Joo Eun Bae, una auténtica revelación de la galería MH Art Gallery de Bilbao, etc.

Joo Eun Bae

En Art Madrid, además es posible encontrar para estos ávidos compradores, que no coleccionistas, de arte obras de autores tan arriesgados y emergentes como Tàpies, Saura, Chillida, Miró, Manolo Millares, Jaume Plensa … a precios que facilmente sobrepasan los 200.000€. Hasta había dos lienzos, pequeños pero deliciosos, y un dibujo de la maravillosa Maruja Mallo a 30.000 euros. Ella habría quedado genial con su abrigo de piel paseando entre los stand del brazo de Okuda San Miguel. Bueno nos queda Manuela Carmena.

 

El artista graffittero TVboy pintando a doña Manuela como Superwoman

 

JOAN MIRÓ Personnage, 1977 Crayon, cera y lápiz sobre cartón arrugado

MANOLO VALDÉS Pamela III, 2013

JAUME PLENSA A T.S. Eliot VIII, 2008 Hierro pintado

Sin embargo, con todo y con eso, tengo que reconocer que el espectáculo resulta fascinante e hipnótico y entre sus 50 galerías, todavía es posible encontrar algunas obras interesantes, de las que os cuelgo algunas de las que, por una u otra razón, me interesé. ¿Mi conclusión? Volveré.

HUGO ALONSO November 04, 2017 Acrílico sobre papel

IRENE CRUZ Stimmung 8, 2016 Fotografía

 

ISABEL ALONSO VEGA Humo, 2017

 

MAR SOLÍS Balaustre IV, 2017 Madera de caoba

 

MR. BRAINWASH Chaplin, 2015

 

RAFA MACARRÓN Bienvenido, 2017

 

Andrea Torres Balaguer

 

KHALID EL BEKAY Beijing IV, 2016 Casablanca

Lino Lago

DAVID RODRÍGUEZ CABALLERO

 

SANTIAGO PICATOSTE Atlas (Lima Green), 2017

 

PABLO ARMESTO Estelar 142.3.90, 2017

RUBÉN MARTÍN DE LUCAS Wild Garden 07, 2017

Urvanity 2018 en el COAM, la efervescente sorpresa del mejor arte urbano

Urvanity 2018 en el COAM

Fue el acontecimiento el año pasado porque fue su primera edición en el Palacio de Neptuno y existía curiosidad sobre esta segunda edición que además cambiaba de sede al Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, COAM, que, a pesar de ser un sitio extraño y que había sido sede en 2017 de Justmad, no le sienta mal a este tipo de obras más urbanas por la sensación como de garaje industrial que trasmite.

 

En primer término, The Swimmer I de Rodrigo Romero Pérez

 

Sin embargo, tengo que reconocer que, para mí, este tipo de arte, del que confieso poco conocimiento aunque sí una profunda fascinación, a la altura de lo visto en la feria, pierde algo de frescura cuando se produce su “galerización”, aunque, como en todo, siempre acompañan,en este caso, las frecuentísimas sorpresas y he de reconocer que disfrute muchísimo más de lo que esperaba a la entrada. Juzgaréis por las imágenes.

 

Stand de Mahou a la entrada en esta fantástica foto copyrigth de Widewalls

Para mi desdoro, tengo que confesar que no he podido ver los cuatro murales en diversos puntos de Madrid realizados gracias al patrocinio de Tuenti Urban Art Project ni he podido ver los murales que se subastaron el ultimo día  de Belin, Suso33, Fratelli Moca y Musa que se realizaron en 2014 en la plaza de Pedro Zerolo (entonces Vázquez de Mella) para el proyecto SOMOS.

Cranio-1 en el colegio público Asunción Rincón en Avenida de Filipinas

 

Jana-JS-31 en La Latina

 

Jan Kaláb – Mercado Barceló, Calle de Mejía Lequerica, 10 Foto copyrigth de Widewalls

 

Alexey Luka en la Discoteca Chango de la calle Covarrubias

murales-somos-plaza-pedro-zerolo

En cuanto a las galerías, había eso sí una nutrida presencia internacional : rusas, italianas, británicas, estadounidenses, holandesas, canadienses, francesas, alemanas, mexicanas y de las principales ciudades españolas. Y era posible ver obras de artistas tan reconocidos como el grafitero londinense D* Face o de Shepard Fairey, el autor de la hiperpublicitada campaña de  Obey que convirtió a Obama en casi un icono pop; o Cranio, uno de los que realizó murales callejeros, que es un artista de Sao Paulo conocido sobre todo por sus dibujos de indios brasileños en el que contrasta su mundo espiritual con el consumismo urbano actual.

Shepard-Fairey-Blood-and-oil-mandala-Right-Shepard-Fairey-Dont-Be-A-MFR (1)

 

D*Face

También había obras de algunas de las mujeres más interesantes del género como GLeo, originaria de Cali y autora de algunos de los mejores murales de Colombia, Anna Taratiel, muralista de Terrasa, también conocida como OVNI o Miss Van, graffittera francesa con mucha obra en Barcelona con sus poupees personajes femeninos inocentes y sensuales,

 

GaleriaBalneario_Gleo_2017-847×1024

 

Anna-Taratiel-Premutacions-2017-Courtesy-of-Duran-Gallery

 

Miss-Van-Gorditas-2-2014

Entre las galerías destacar sobre todo la madrileña Swinton Gallery, siempre tan interesante, con obras de Laurence ValliéresKofieSabek y Alice Pasquini.

 

 

 

 

Stolen Space Gallery de Londres con obras de los reconocidos Shepard FaireyD*FaceKai and Sunny, y Ben Frost.

DFace-at-StolenSpace-Gallery Foto copyrigth de Widewalls

Ben Frost

 

La canadiense Station 16 Gallery con obras de Felipe PantoneStikki PeachesScott ListfieldAbigail GoldmanJaime Molina (Cutty Up) y Marie-Claude Marquis.

Station-16-booth Foto copyrigth de Widewalls

Art In The Game de Londres con obras de Add Fuel, Sébastien Preschoux o Thirty Bastard

Thirsty_Bstrd-In-Case-of-Bankruptcy-Break-Glass-2016

Izquierda Fuel Inventory- Diagonal-Excercise-2017-Derecha -Sebastien-Preschoux-Nimrod-2016 (1)

 

Fousion Gallery de Barcelona con una interesantísima oferta que incluía a Miss Van, Bruno Pontiroli, Dilka Bear, Peca, Miss Van o los tótems de Mono Cieza

 

Mono-Cieza-at-Fousion-Gallery  Foto copyrigth de Widewalls

 

Dilka-Bear-As-I-Watch-Her-Disappear-Left-You-Dont-Have-to-Hide-Anymore-Right

 

Izquierda-Bruno Pontiroli-La-corde-au-cou-2017- Derecha-Will-Barras-Convoi-Exepcionelle-2017

 

Obras de Peca en Fousion Gallery

 

Miss Van

La galería rusa Ru Arts Gallery, superinteresante con uno de los artistas que hizo murales in situ, Alexey Luka, Dmitri Aske Marat Morik

Ru Arts Gallery de Moscú Foto copyrigth de Widewalls

 

Dmitri Aske

 

Aske-Dimitri-at-Ruarts-Gallery

Alexey Luka 19-42, 2017 acrylic, plywood, wood, nitro enamel, 152 x 106

 

Sfhir-at-Duran-Gallery Foto copyrigth de Widewalls

El este año omnipresente Okuda San Miguel en Ink and Movement (Madrid)

 

Okuda-at-Ink-and-Movement Foto copyrigth de Widewalls

El ya citado artista de Sao Paulo, Cranio  en Vroom & Varossieau (Amsterdam)

Cranio-and-Jaune-at-Vroom-Varossieau Foto copyrigth de Widewalls

El solo project de Marc C Woehr en Urban Art Gallery (Stuttgart)

 

Marc-C-Woehr-at-Urban-Art-Gallery

 

La galería valenciana Plastics Murs con obras de Vinz y los extraordinarios dibujos a boli bic de  Pichi Avo

 

Vinz-Feel-Free-Pixelated-China-1

 

PichiAvo-at-Plastic-Murs

Y termino, esta sorprendente incluso para mí por el interés que me ha despertado, con  la galeria Adda&Taxie (París) con Enric Sant.

Parece que este año las ventas han acompañado, muchas de las imágenes que aquí he colgado han encontrado felices propietarios, así que, me froto las manos expectante, por su continuación. Un inesperado placer.

 

Learn Skate en Urvanity

Drawing Room 2018

 

Drawing Room es una feria de arte más centrada en el dibujo contemporáneo que celebró durante esta “semana grande” su tercera edición con moderado éxito, gracias a sus más de 11.000 visitantes, lo que no es poco en unos días de desmesurada sobreoferta expositiva. Este año se ha realizado en el magnífico e histórico salón de baile del Círculo de Bellas Artes.

“Gracias a su crecimiento y a su nueva ubicación, donde conviven la arquitectura clásica con la creación contemporánea, Drawing Room se ha convertido en un lugar de encuentro obligado para todo amante del dibujo”, señala Mónica Álvarez Careaga, directora de la feria.

 

 

Lo cierto es que a pesar de su moderado tamaño, unas 30 galerías, la calidad media era bastante alta, ayudada además por su excelente ubicación que le daba ese aire extra y ese volumen hacia arriba de la que carecían Justmad o Urvanity, además de una sobriedad en el montaje que resultaba bastante más efectiva.

Su punto fuerte es evidentemente la especialización, lo que le otorga una identidad propia y específica, aunque con una mentalidad abierta que da cabida a algunas piezas en diversas técnicas

 

Asociado a la feria, el jueves día 22 se celebró el II Encuentro Internacional Coleccionar Dibujo Contemporáneo en el Museo ABC de Dibujo e Ilustración en el que participaron miembros del ICA de Londres, el Drawing Center de Nueva York y del Museo Folkwang, de Alemania.

 

Berta CÁCCAMO. Sin Título – Bubbles, 2017. Courtesy Galería Trinta

Los premios de la feria fueron para Philip Patkowitsch y Berta Cáccamo, que, sin embargo, no estaban entre lo que más me llamó la atención,

Pablo CAPITÁN, Instalación Pneuna, 2017. Courtesy Galería Art Nueve

Destacaría entre las 30 galerías representadas, por la coherencia del montaje expositivo, la galería ArtNueve de Murcia con las instalaciones de  Pablo Capitán del Río, los cuadros pintados con leche de soja de Sergio Porlán (Lorca, 1983), los abstractos de Antonio González

Antonio GONZÁLEZ. Work 28, 2015. Courtesy Galería Art Nueve

Sergio Porlán

E igualmente, por su conjunto, la Galería Yusto/Giner con los irónicos y estupendos dibujos de Ángeles Agrela –que servía de reclamo para la feria- y la obra inclasificable de Javier Calleja , que incluso ha creado todo un ambiente con muebles, alfombra, apliques, flores y mesita de té…

 

 

Angeles AGRELA, Nº 102, retrato, 2017. Courtesy Galería Yusto Giner

 

O la apuesta por dos mujeres artistas  de la Galería Espacio Olvera de Sevilla con el humor de Chelo Matesanz con sus dibujos pegados con chicle y las instalaciones de  María Bueno.

Chelo MATESANZ, Instalación Dibujos pegados con chicles, 2014. Courtesy Espacio Olvera

O los extraordinarios y sugerentes dibujos del granadino Paco Pomet en My name is Lolita Art.

 

Paco POMET, Ceremonia, 2015. Courtesy My name’s Lolita

Se podían ver desde los dibujos de orientación más clásica como los impresionantes grafitos sobre papel piedra  de Luis Feo en N2 Galería, casi fotográficos y díficiles de creer (había que mirarlos casi con lupa)

Luis Feo

o los más sutiles dibujos en grafito en torno a temas melancólicos de Irene González en la Galería Silvestre

 

…a obras más conceptuales como las del artista Eltono en la valenciana Set Spai d’Art que, reflejándose en la geometría y el color plano, generan una experiencia urbana singular con un código  cargado de simbologías cercanas a lo caligráfico.

Eltono

Preciosa,para mí al menos, la obra de la japonesa Reiko Tsunashima, reconocida renovadora de sumi-e, la técnica de tinta japonesa en la Galería Kitai de Tokio

 

Reiko TSUNASHIMA

También había galerías con la acertada exposición monográfica de un solo artista como era el caso de Damià Vives en la Galería Fran Reus …

Damia VIVES, Pliegues X, 2017. Courtesy Galería Fran Reus

 

…o los deliciosos dibujos sobre madera de la serie “Un día recogeré mis plumas y volaré” de Daniela Alfarano en D406 Fedeli alla Linea de Módena …

Daniela ALFARANO. Courtesy by D406 Fedeli Alla Linea

o el premiado Philip Patkowitsch en Bechter  Kastowsky Galerie de Viena…

Philip PATKOWITSCH, Untitled, 2017. Courtesy Bechter Kastowsky Galerie

O la interesante Chus García-Fraile en la madrileña Puxa Gallery

Chus GARCIA-FRAILE, Megalópolis XVI, 2011. Courtesy Puxa Gallery

 

José-Luis-SERZO-Pensamiento-iceberg-Serie-Morfología-del-encuentro-2017.-Courtesy-Galería-Gema-Llamazares

 

Juanjo Lazcano, ‘Untitled’, 2017, N2 Galería

Ricard Chiang Palma-160×110-x2-2012

Solmaz CORNET. A l’aube de la mémoire, 2017. Courtesy Galerie Jean Louis Ramand. Irani

 

Una muy cuidada selección como veréis y un tamaño perfecto de feria para quedarse con ganas de más. Pero eso será otro año, esperemos…Definitivamente una sorpresa deliciosa aunque parece ser que las ventas no han ido, como en otras ferias, tan bien, lo que siempre hace peligrar su continuidad.

JustMad9, la Feria de Arte Emergente donde ellas ganan de una vez

JustMad9, la Feria de Arte Emergente donde ellas ganan de una vez

 

 

Las imágenes censuradas de presos políticos en España de Santiago Sierra

Esta pasada semana ha tenido lugar la feria de ARCO, como todos sabréis. No voy a hablar de ella. Ni siquiera la he visitado. ARCO ya no es lo que solía ser para los aficionados al arte de Madrid y eso se refleja en que en los últimos 10 años, ha logrado perder la mitad de sus visitantes. Parece ser que la macroferia, en cuanto a visitantes, está en los niveles de 1984, el segundo año de su existencia. Pero esto no parece ser un demérito para sus organizadores, sino, por el contrario, algo largamente buscado y premeditado. Desde la llegada de Carlos Urroz a la dirección en 2010-2011, la feria de arte contemporáneo se ha centrado casi exclusivamente en fomentar la visita de los coleccionistas extranjeros Para ello había que romper con la idea de que ARCO era una exposición o un museo. Para sus organizadores, ARCO debía ser una experiencia comercial por lo que se decidió subir los precios de la entrada a unos elitistas 40 euros que disuadieran al público en general. Los galeristas se quejaban, al parecer, de la dificultad de trabajar con tanto público y amenazaban incluso con poner una cadena a los stand para dejar pasar sólo a los clientes. Hoy se vanaglorian de que a pesar de que haya decrecido drásticamente el número de visitantes, ha crecido el número de coleccionistas. ARCO sólo quiere ventas. A pesar del episodio de la censura de Santiago Sierra, ARCO ya no quiere turbulencias, como tampoco busca titulares, ni portadas que sirvan de reclamo a los visitantes amateurs, basta ver la cobertura escasa que, en comparación a las ediciones de hace 10 años, les dedica la prensa general. Pues amen. Ni una palabra más por mi parte.

 

 

Sin embargo, en torno a ARCO, surgen otra serie de citas paralelas, mucho más accesibles y cercanas que inundan de arte las calles de Madrid. Sobre ellas, o más bien sobre lo que yo he podido visitar desde mi punto de vista reivindicativamente amateur, por cierto que bonita palabra, os hablaré en  entradas distintas. Hoy os hablaré de JUSTMAD .

 

Daniel Silvo y Semíramis González.

 

JUSTMAD es una feria supuestamente de arte emergente, aunque uno pueda ver en ella hasta artistas tan consolidados como Isabel Muñoz, creada hace ocho años en paralelo a ARCO. Este año, en la que ha sido su novena edición, la feria ha sido dirigida por primera vez por Semíramis González y Daniel Silvo que han intentado dotarla de un aire nuevo. La propia Semiramís reivindica precisamente para Justmad que no se puede perder el talante popular, la capacidad de sorprender y de generar entusiasmo que ha perdido ARCO y presume de tener obra a precios mucho más asequibles y una entrada a unos razonables 15 euros. Eso se ha traducido en unos 26.000 visitantes en los cinco días que ha durado, lo que la convierte ciertamente en la nueva feria de arte más popular de entre las que se celebran en estos días.

“Es la feria de referencia como fiesta de arte, desenfadada y divertida. Hemos tenido performances, grafitti, manicura terapéutica y hasta la lectura de Rosalía de Castro. La feria tiene que ser un lugar donde la gente pierda el miedo a acercarse al arte e incluso a comprarlo”.

 

 

Semíramis González  asegura que el número de visitantes, a pesar de la postura en contra de ARCO, sí que importa: “Las cifras de gente que visitan las ferias son fundamentales para la venta pero también para la visibilidad”. Pues lo dicho, amén.

 

La cita ha venido marcada por el cambio de sede de ultimísima hora por motivos al parecer ajenos a los organizadores y que quizás puedan ser la justificación de las mayores críticas que podría hacer a la feria. En principio estaba previsto celebrarla en el Palacete de Carlos María de Castro ubicada en la calle de Fernando el Santo, a espaldas de la calle Génova, un lugar bastante atractivo a priori con una sala de conferencias en la planta baja y un jardín con las antiguas caballerías de la finca, que iban a albergar algunos de los proyectos. Quizá el tener que pasar de un espacio así a una nave industrial, con cierto aire carcelario, justifique un cierto abigarramiento expositivo que llevaba hasta la creación de pasillos artificiales entre galerías y auténticos cul de sac que deslucían un poco el buen nivel del conjunto. Sin embargo no parece ser así la idea de sus directores pues, según he leído, pretenden seguir celebrándolo el año que viene, que será el décimo aniversario, en el mismo espacio que han bautizado como Justspace, aunque reconocen la necesidad de realizar mejoras en la distribución espacial. En fin, lo precipitado del cambio puede justificar bastante los errores de bulto. Ahora incluso parece que quieren dar el salto a Lisboa.

 

Consuegra Romero Congregation 5, 2017. Ball-pen on paper. 42 x 42 cm.

Por otro lado, el cambio de sede a la zona más transitada del barrio Salamanca ha facilitado quizás su éxito de público y de ventas. Puedo dar fe de ello, pues es la única feria que he visitado en su apertura y su clausura y era bien patente el cambio de lo expuesto en muchas galerías. Como afirma la propia Semíramis González

 

Las ventas han sido un éxito rotundo, muchos galeristas consideraban “histórico” el récord de ventas de esta edición y grandes coleccionistas además. Aunque aún no tenemos los resultados finales organizados, sí que ha habido artistas que prácticamente han vendido todas las obras que traían de sus series, como Estefanía Martín Sáenz, u otras de gran éxito entre la crítica y el comisariado, como Consuegra Romero.

Estefanía Martín

Estas ventas parecen haber amainado los ánimos de los sufridos galeristas porque, al parecer, el repentino cambio de sede y el reparto de metros tuvo cabreados a más de uno.

Otro de los méritos de la feria, publicitado hasta la saciedad en estos días, es el haber contado con un porcentaje mayor de artistas mujeres, 71 mujeres frente a 63 hombres.

Queríamos una fuerte presencia de proyectos de mujeres y de proyectos feministas y se ha dado esta circunstancia de que muchos stands han decidido apostar por ello.

 

Anna Jonsson. Las ultimas bragas del cajón. 2010

Entre ellas, 13 ESPACIOarte, dirigido por la artista Tonia Trujillo que ha presentado además de los magníficos dibujos de Marta Beltrán, obras de Isabel Cuadrado, Anna Jonsonn, Kae Newcomb, Elisa Torreira y la misma Tonia Trujillo.

 

 

Otra galería con sólo mujeres era la interesantísima galería vallisoletana La Gran, con obras de las series Teratología y Tabú de Laura Salguero, las Zoosofías de Paloma Pájaro y obras de Elisa Terroba 

 

Laura Salguero- Exceptiología

 

elisa terroba

 

Paloma Pájaro

Art Concept Alternativa, una galería de Florida, con las impactantes piezas a bolígrafo de Consuegra Moreno, una de mis preferidas ;

Congregation 7 | 91.5cm x 91.5cm | Consuegra Romero

 

y por último Cámara Oscura, con las impactantes fotografías de Elina Brotherus y Ellen Kool y las interesantes pinturas de Irene Sánchez Moreno.

 

Elina-Brotherus_La-Femme-qui-voyage_Galeria-Camara-Oscura

 

Ellen-Kooi_Haarlem-Wies_Galeria-Camara-Oscura

 

Otras galerías interesantes han sido 6mas1 con obras de Julio Falagán, los Bravú

 

 

 

Isabel-Muñoz-Agua-2. Platinotipia

Flore. De Sadec a Saigón. 2017.Platinotipia

La apuesta segura de la galería madrileña Blanca Berlín con las fascinantes platinotipias de la Serie Agua de  Isabel Muñoz y las preciosistas fotografías de Flore.

CRISTINA ALMODOVAR

 

metalocus_stupid-borders_ruben-martin_08_1280

La galería AP Gallery con obra de Rubén Martín de Lucas y Cristina Almodovar. Los más que exitosos Santiago Picatoste y Pablo Armesto de Aurora Vigil.

 

santiago_picatoste

 

Irene Sánchez Moreno. Agreste, 2015

 

Lee Madgwick-seasons-end-

 

Esclerótica de Bárbara G.F. Muriel

 

Gemma Ruperez

 

Mònica-Subidé|-Everydayness-at-risk-of-extinction-|2016|75-x-120|oil-pencil-and-collage-on-wood

Charlotte-Walentin_Against-the-light3_Wadstrom-Tonnheim_justmad18-roomdiseno

 

Los Bravú

 

Jorge Hernández El-porqué-de-las-cosas-122x140cm-Acrílico-y-resina-sobre-tabla-2017

Y, aunque no era mi intención en un principio, ellas ganan por goleada en mi selección,

La casa de Leonora Carrington y Max Ernst en St Martin d’Ardeche.

La casa de Leonora Carrington y Max Ernst en St Martin d’Ardeche.

Estos días, después de una larga temporada de lecturas complejas, he disfrutado de la biografía novelada de Leonora Carrington con la que Elena Poniatowska ganó el premio Biblioteca Breve en el año 2011.

No pretendo hacer aquí una semblanza de la obra de dos de mis artistas favoritos como son Max Ernst y Leonora Carrington, dos titanes, dos arrebatadas fuerzas de la naturaleza, Hiperión e Hipólita, cuya obra, a quien no la conozca o incluso no la conozca bien, recomiendo desde lo más hondo de mi espíritu. Su historia de amor, las obras que produjeron juntos son parte sustancial del arte que más aprecio.

 

 

Quiero más bien hablaros del momento más feliz y venturoso de su complicidad y de la casa que habitaron y que juntos encontraron y transformaron en una guarida encantada y de la que la guerra les expulsó para siempre. Un lugar donde se hizo cierto aquello que decía Octavio Paz de que la felicidad solo es una sillita al sol. El lugar es Saint Martin d’Ardeche en la región del Midí francés de Ródano-Alpes, departamento de Ardèche, cerca de la ciudad de Avignon, un pequeño pueblecito de pescadores y barqueros establecidos en uno de los vados para cruzar el río que le da nombre que entonces no tenia más de 340 habitantes y que, aún hoy, no llega al millar.

 

 

 

En agosto de 1938 Leonora Carrington compró una vieja granja en ruinas desde el siglo XVII en la ladera sur del valle de Ardèche con 260 hectáreas de viñedos que ambos cultivaron con auténtica dedicación. Vivieron allí  13 gloriosos meses hasta que, en septiembre de 1939, Max Ernst fue arrestado como un “extranjero enemigo” e internado en el campamento de Les Milles cerca de Aix-en-Provence. Hoy en día la casa es de propiedad privada y, en mis pesquisas en la red, he descubierto que no es visitable, por lo que no he podido conseguir más imágenes de ella que las que os pongo. Pero más que contaroslo yo, voy a dejar que sea la propia Poniatowska, que fue su amiga y confidente, quien os lo relate.

Leonora y Max encuentran una granja del siglo XVI, recargan su cuerpo en el piso de piedra, en la cama de piedra, en los muros de piedra, el sol incendia sus vientres. Max, que antes respondía: “Siempre he sido feliz por desafío”, ahora es humildemente feliz. Su intimidad es felina, ama a Leonora como gato, conoce cada milímetro de su cuerpo, la araña, la lame, diferencian sus olores, el del cabello, el de la piel, el del paladar, el de la lengua, el de las lágrimas.
-Soy tan dichosa que creo que algo horrible va a suceder -dice Leonora.

-¿ Y si nos quedáramos aquí para siempre? -sugiere Max.

Leonora recoge un perro y una gata cargada que da a luz siete gatitos, y los cuida como si ella los hubiera parido. Max decide esculpirlos al lado de una mujer que levanta un pescado en brazos.

 

Ernst llena la casa, es una inmensa presencia. Albañil, disfruta al hacer la mezcla de cal y arena y moldear en el muro exterior del jardín la sirena y el minotauro. Leonora pinta un pájaro lagartija en las puertas interiores, Ernst compra una escalera de madera para ir levantando sus esculturas de concreto: el fauno, la esfinge, otra sirena con alas, la cabeza coronada con un pez, los caballos con cara de pájaro, las gárgolas con quijadas de cocodrilo y los dragones que se enrollan en torno a becerros. Leonora modela una cabeza de caballo y Max la felicita (… ) El gran bajorrelieve exterior es de Loplop. Un mosaico con un murciélago en el piso y una banda esculpida lo complementan. Curiosos, los campesinos se detienen para ver qué figura imposible va a salir de la pared de los enamorados.

-¿Qué es esto? – pregunta Pedro el vendimiador al ver las esculturas.

Max le explica: “Son nuestros ángeles de la guarda.”

 

 

Camino al río fueron despojándose de camisas y pantalones y ahora, tirados sobre las piedras calientes, dicen que el agua está fría y se ríen, se salpican y se corretean. Pasan todo el tiempo abrazados y su risas resuenan en las calles empedradas.

 

 

Pintar juntos es hacer magia. Leonora empieza el retrato de Loplop, el pájaro superior, y su maestro le pide que pinte el fondo de El encuentro. Además del bajorrelieve de exterior, Max obtiene cipreses con la decalcomanía de Oscar Domínguez.

 

 

The Fascinanting Cypress 1939

Aplica gouache negro sobre un papel, luego lo presiona a su antojo sobre la tela y lo levanta. Su discípula le dice que parece una esponja. Entonces trabaja sobre esas manchas, toma un pincel delgadito, las retoca y surgen los cipreses o algo aún más inesperado: una cabeza de pájaro, un cuerpo humano, una ala, el brazo derecho de una mujer.

ERNST, Max_Arbol solitario y árboles conyugales, 1940 Museo Thyssen

 

Swampangel, 1940

 

-Mira, Leonora, toma el pincel y a tí también te crecerá un bosque.

-¿Qué es un bosque? –pregunta Leonora

-Un insecto sobrenatural.

-¿Qué es lo que hacen los bosques?

-Nunca se van a dormir temprano

-¿Qué es el verano para los bosques?

-Cambiar sus hojas en palabras

 

Epiphany, Max Ernst, 1940

Juntos crearon una nueva botánica, un microcosmos verde e inquietante, cerebral y vegetal a la vez. El pinta Un poco de calma y hace varias versiones de El fascinante ciprés. Éstos árboles le obsesionan(…) Primero Leonora los clasificó de “panteoneros” Y ahora Max los divide en solitarios, minerales y conyugales:

-Si frotas la resina del ciprés en tus talones, andarás sobre el agua sin hundirte, dice una leyenda china.

 

Un peu de calme 1939

 

Max acuna  la naturaleza y, cuando se cansa, sale al atardecer a jugar bolos con el plomero y el carpintero, que lo esperan a las sombra de los tilos. Mientras tanto, Leonora pone la mesa y destapa una botella de vino para que a la hora de cenar tenga la misma temperatura que la de su cuerpo.

 

Poseída, Leonora trabaja de la mañana a la noche, nada se le escapa. Además de pintar al alimón con Max, posa temprano en el jardín para Leonora en la luz de la mañana, y cuando el sol brilla en la mitad del cielo, ambos buscan la sombra y ayuda a su amante con Europa después de la lluvia y Swamp Angel. Max puede hacer cualquier cosa. Allí está su horquilla a la que llama Tannhäuser. Ella no se va a quedar atrás y escribe en su Remington La dama oval, para la que Max hace un grabado.

 

europe-after-rain

 

El fuego arde en las entrañas de Leonora, nunca ha experimentado algo semejante:

-¿Es esto el amor?

La pareja es singular, no cabe duda: el, alto y aguileño, con una aureola de santidad en torno a su pelo blanco; ella, espigada y a punto de romperse, con una melena de nido de pájaros y ojos ardientes.

 

 

 

Leonor Fini llega de París con André Pieyre de Mandiargues y una pesada maleta; se instalan en la recámara del segundo piso, que invaden con los ropajes más estrafalarios. Si no fuera por su cara de muchachito, Leonora rechazaría a la argentina y su monólogo sobre el Marqués de Sade. Habla francés ronroneando con un fuerte acento bonaerense o italiano, y con una total ausencia de lógica impone sus caprichos:

-No puedo bañarme, el jabón se escapó por la ventana.

Según ella, su sola presencia logra que los objetos se revelen contra su función. Así como desaparece el jabón, la bicicleta de Max amanece sin ruedas, el agua de la cacerola se evapora antes de que prenda la hornilla, ni una sola almohada conserva sus plumas.

 

Leonora Carrington y Leonor Fini con dos amigas en St Martin

A Leonora, la Fini le simpatiza por imprevisible. A pesar de que expone con los surrealistas, no les pertenece. “Yo soy yo.” Casi repite las palabras de Yahvé a Moisés: “Yo soy el que soy”. Declara que Leonora es una verdadera revolucionaria y la retrata mitad mujer y mitad hombre, como una misteriosa y antigua Juana de Arco, su pecho tras de un pectoral de bronce: La alcoba. Un interior con tres mujeres. Las otras dos, desnudas y tomadas de la mano, apenas si salen de la oscuridad.

La alcoba. Un interior con tres mujeres

En el momento en que se van (la Fini y André), Max pinta a su novia del viento y da las últimas pinceladas a la Toilette de la Mariée, que la revela desnuda. El musgo otra vez invade la tela, esa vegetación tupida que aprieta hojas y neblina y las entreteje para convertirlas en minúsculos organismos. Leonora en la luz de la mañana palpita, su verdor es el de las células primigenias, el origen de la vida. Una diosa se alza, entre ramajes y hojas de vid, flanqueada por un unicornio y un minotauro, una criatura celestial, una novia del viento que podría ser feliz si una gruesa lágrima no mojara la manga de su vestido o si un diminuto esqueleto no bailara frente a sus ojos.

Leonora en la luz de la mañana

 

Detalle de Leonora en la luz de la mañana donde puede leerse :To Leonora

 

La toilette de la mariée, Max Ernst, 1940

A Ernst, los surrealistas lo llaman el pájaro superior y para rendirle homenaje Leonora lo retrata con un largo manto de plumas que termina en cola de pescado. Tras el pájaro-pescado se yergue una cabeza de caballo congelada , ¿ o será la de una yegua? También en su cuento Pigeon vole Leonora describe a un hombre mayor que lleva puesto dos calcetines rayados y un abrigo de plumas.

 

The Inn of the dawn house

La guerra llega. Alguien del pueblo denuncia la pintor y los gendarmes le detiene. Leonora tiembla tan fuerte que le castañean los dientes.

Max ni siquiera piensa en abrazarla, mira de frente hasta que el policía le pone las esposas, lo toma del brazo y se lo lleva. Apenas se han ido, Leonora se tira sobre el montón de papas, que bajo su peso se desparraman sobre los azulejos de la cocina. No las recoge porque sus lágrimas le impiden verlas (…) Bebe agua de colonia y vomita toda la noche Con la esperanza de que los espasmos que la sacuden atenúen su sufrimiento. Al despuntar la mañana tomo una decisión: Tengo que moverme.

Una antigua amiga Catherine Yarrow la rescata y la convence de huir a España donde acaso pueda lograr un salvoconducto para el pintor. Leonora comienza un descenso a los infiernos de la locura que la lleva a Madrid y posteriormente, a través de gestiones de su padre, al sanatorio Peña Castillo de Santander donde caerá en las manos de un desaprensivo y tiránico psiquiatra filonazi el Doctor Morales que la tratará con cardiazol, llevando a Leonora a una experiencia que marcaría por siempre su vida y que ella misma relatará años más tarde en su libro dietario Memorias de abajo.

 

El cardiazol era un derivado del alcanfor que producía violentas convulsiones,  de forma casi inmediata, convulsiones que eran tan violentas que el 42% de los pacientes terminaba con fracturas en la columna vertebral. Entonces, había un consenso general de que las convulsiones provocadas ayudaban a reducir los síntomas de la esquizofrenia. Después esas terapias fueron sustituidas por el choque insulínico y el electroshock que aún se practican hoy en día, pese a su mala fama. Para Leonora la experiencia fue devastadora como ella misma relatará en Memorias de abajo .

 

Portada de la reciente edición de Memorias de Abajo en Alpha Decay con prólogo de Poniatowska. En la foto de arriba a abajo: Lee Miller, Ady Fidelin, la amante de Man Ray, Nush Eluard y Leonora

Cuando por fin logra salir del infame sanatorio, hoy el parque Morales en Santander, la trasladan a Madrid con la intención de mandarla a una clínica sudafricana pero en Madrid se escapa de los emisarios paternos y, gracias a la ayuda del que será su segundo marido, el escritor mexicano   Renato Leduc, entonces vicecónsul de Mexico en la ciudad de Lisboa, a donde le acompañapara ayudarla a emigrar a América, meta de todos los refugiados de la guerra,

 

retrato-de-renato-leduc-1930-fernando-leal

Lisboa es el puerto de salida y no cabe un solo refugiado más… Leonora se aventura en el mercado y de pronto queda paralizada; no puede ser, es una más de sus alucinaciones, la gente se parece entre sí. Pero ese hombre de alto de pelo blanco es igualito a Max, su espalda idéntica a la de Max… Max Ernst la mira tan azorado como ella. No hacen un solo gesto de ir el uno hacia el otro; se miden aterrados.

 

Te fuiste sin llevarte nada, entregaste la casa hostelero sin escrúpulos. Abandonaste todo y todo se ha perdido.

 

Leonora no lo puede creer. Max no le pregunta por ella, por su sufrimiento, por el sanatorio de Santander. Compulsivo, habla de sí mismo, enumera los lienzos recuperados, el que quedó sin terminar, Europa después de la lluvia; recuerda el número de figuras esculpidas en los muros de St. Martin d’Ardeche, la del pescado en la cabeza, la del sombrero, la del minotauro.

-¿ Y los gatos, Max, qué pasó con los gatos?

– ¿A quién le importan los gatos?

 

Max y Leonora partirían ambos para Nueva York pero ya no lo harían juntos. Leonora lo haría con Renato, Max con Peggy Guggenheim. Se reencontrarán en Nueva York con casi todos los artistas exiliados: Kurt Seligmann, Berenice Abbott, Amédée Ozenfant, André Breton, Jacqueline Lambda, Luis Buñuel, Man Ray, Fernand Léger, Marcel Duchamp, Piet Mondrian, André Masson, Yves Tanguy…  Nueva York es la Meca del arte, las galerías, los acontecimientos culturales, la vida que se renueva después de la guerra, las oportunidades. Pero a pesar de que Leonora no tiene ideas claras acerca de nada si tiene una: dejar a Max.

De id¡zda a derecha: Arriba Jimmy Ernst, el hijo de Max, Peggy Guggenheim, John ferren,Marcel Duchamp y Piet Mondrian. Segunda fila: Max Ernst, Amédée Ozenfant, André Breton, Fernand Léger y Berenice Abbott. Abajo, Stanley William Hayter,Leonora Carrington, Frederick Kriesler y Kurt Seligmann.

 

En sus agradecimientos finales, Elena Poniatowska reconoce las coincidencias con el libro Max y Leonora de Julotte Roche, habitante de Saint Martín d’Ardeche,  quien entrevistó a los habitantes del pueblo que convivieron con los dos pintores. Ella misma frecuentó mucho a Leonora en sus últimos años aunque reconoce que no intentó importunarla con preguntas directas. Una vez llego a preguntarla si Max Ernst había sido el amor de su vida y Leonora le respondió: Every love is diferent, let’s get not too personal. En el último capítulo del libro sin embargo podemos leer:

 

A Leonora nada le impidió vivir su amor sin tiempo, antisocial, un amor pasión, un amor huevo alquímico, un amor que podría ser el viento, ese viento del norte llamado Bóreas, dueño de doce caballos pura sangre, Ese viento que hacía que las yeguas pudieran concebir con solo volver su trasero hacia él.

-En St. Martin d’Ardeche Descubrí lo que las conserjes de París llaman folie a deux. ¿Sabes lo que es? (…) ¿Sabes permanecer durante horas bajo el sol cortando racimos de uvas? ¿Sabes destilar tu propio vino? ¿Sabes lavar las sábanas de tu amado y meterte en la cama como a la mitad de un río? En el momento en que estaba apunto de metamorfosearme en báculo para la vejez de Max y me disponía a acompañarlo toda la vida, un gendarme entró en la cocina y por encima de la  cazuela donde hervía la sopa de corazones preguntó por él y, fusil al hombro, se lo llevó a Saint Cyprien. La guerra acabó con todo. Mi salvadora, finalmente, ha sido siempre la pintura. (…) Yo escucho a los animales, es un don que me acompaña desde niña.

 

Arthemisa, el nuevo modelo privado de exposiciones “a la carta”

Arthemisa, el nuevo modelo privado de exposiciones “a la carta”

 

En estos tiempos de hiperconsumo de lo artístico y de la incorporación de las concepciones mercantilistas y de rentabilidad económica al negocio expositivo y museístico, el consumo de masas y la crisis económica han hecho que los asesores financieros se conviertan en los verdaderos gestores culturales y que la autofinanciación y la obtención de beneficios estén a la orden del día. Todo esto ha propiciado que en los últimos años proliferen las grandes exposiciones de éxito seguro y poco riesgo económico como las de obra gráfica de M. C. Escher o de Alphonse Mucha, que se celebraron en el Palacio de Gaviria, y que, por lo general suelen pertenecer a los fondos de alguna fundación relacionada con los artistas mencionados que necesita a su vez este préstamo de sus fondos para poder autofinanciarse, como ocurre con las mencionadas más arriba.

 

 

Eso ha propiciado que aparezcan empresas privadas de gestión cultural como Arthemisia, de la que ya os he hablado en otros post y de la que prometí hacer una entrada propia.

Arthemisia es una empresa italiana con sede en Milán especializada en la organización de muestras artísticas llave en mano. Surgió hace más de 15 años, gracias a la iniciativa de Iole Siena, su ambiciosa directora, y es pionera en este tipo de gestión cultural privatizada y una de las más grandes a nivel europeo. Se especializa en montar exposiciones que se realizan en espacios públicos de ayuntamientos u otras organizaciones gubernamentales que les son cedidos gratuitamente a cambio de un porcentaje de la entrada y con el patrocinio de diferentes empresas que a su vez se benefician fiscalmente de ello.

 

Se trata siempre, de exposiciones muy populares con la posibilidad de tener una gran afluencia de público. Se realizan, en algunos casos, no tanto en otros, a mi parecer- bastante dignamente, contando con la complicidad de profesionales de gran prestigio, la colaboración de administraciones públicas ansiosas de atraer turistas y de mostrar entre sus logros eventos culturales con gran afluencia de visitantes y con la connivencia de algunas fundaciones y pequeños museos que, como señalé más arriba, obtienen del alquiler de sus obras, a través de una empresa intermediaria, fondos para autofinanciarse.

 

Iole Siena directora del grupo Arthemisia en la inauguración de la exposiciónRembrandt, Vermeer and Hals in the Dutch Golden Age: Masterpieces from The Leiden Collection en el Long Museum de Shangai

Por esta razón, lo mejor es montar exposiciones que requieran poco tiempo, poco personal y pocos gastos. Para ello la mejor manera es alquilar las obras de una sola colección, lo que minimiza al máximo las gestiones y abarata los seguros y el transporte. Valga como ejemplo las exposiciones antes mencionadas, pero también por ejemplo la exposición de Picasso en Verona que procede íntegramente de los fondos del Museo Picasso de París o la de Edward Hooper en Roma que consistía íntegramente en obras prestadas por el Museo Whitney de Nueva York. Así, por ejemplo, la Fundación Miró de Palma de Mallorca es una de las aliadas de esta empresa a la que prestó entre 2012 y 2013 parte de su colección que se expuso en Roma, Génova, Verona, Lausana y , Moscú y que supuso para la fundación unos ingresos de unos 300.000 € declarados, lo que supone un 14% de su presupuesto.

 

Además, en estas muestras, el comisario suele ser uno de los conservadores de museos prestatarios, lo que le dota de prestigio y garantiza la selección de las obras. Obviamente, para hacerlas más rentables, estas exposiciones tienen que ser itinerantes, por lo que es aconsejable contar con una red de espacios expositivos como la que cuenta Arthemisia con espacios municipales cedidos en todas las ciudades mencionadas. Arthemisia cuenta con lugares fijos como el AMO (Arena Museo dell’Opera) de Verona, el Claustro de Bramante en Roma y toda una serie de palacios reconvertidos en salas de exposiciones en distintas ciudades italianas y europeas, como el Palazzo Chiablese de Turín, el Palazzo Ducale de Genova, el Palazzo Reale de Milano o el Santaella de Palermo  incluso en el mismo Madrid como sucede actualmente con el Palacio de Gaviria donde ya han pasado las exposiciones de Escher y de Mucha.

Palazzo Chiablese de Turín

Además gestiona directamente otros espacios como el Vittoriano de Roma, el famoso altar de la Patria mussoliniano en la Piazza Venezia

 

 

Otra de estas exposiciones por ejemplo fue la muestra de zapatos de Manolo Blahnik en el Palazzo Morando de Milán, comisariada para Arthemisia por la española Cristina Carrillo de Albornoz, que ya había comisariado para ellos una muestra de Tamara de Lempicka que se instaló en el AMO de Verona. Esta muestra de zapatos que está hecha con los fondos del propio diseñador y fotografías del fondo Condé Nast ya ha pasado por el Museo del Hermitage de San Petersburgo, y el Museo Kampa de Praga y se encuentra, en la actualidad, en el Museo de Artes Decorativas de Madrid, con el patrocinio de empresas como Bulgari, Porsche, Tanqueray y el Gobierno de Canarias, además del Ministerio de Cultura.

 

La exposición de Marc Chagall, que ellos mismos califican como exposición espectáculo, mezcla incluso la música, la tecnología y el arte, creando espacios virtuales en los que la obra de arte está ya desmaterializada hasta el paroxismo  no es ya sino un puro objeto de consumo audiovisual como se apreciará en las fotografías.

 

La exposición de Claude Monet que está actualmente en el Vittoriano de Roma, aunque cuenta con 60 obras del autor, todas provienen del Museo Marmottan de Paris y está comisariada por el vicedirector de dicho museo y patrocinada, entre otros, por Trenitalia, la Renfe italiana.

 

 

La exposición Rembradt, Vermeer y Hals en la edad de oro de la pintura holandesa que está ahora en Shangai, y a la que ya hemos hecho referenciason todas obras de la colección Leiden, una colección privada, la mayor en la actualidad de maestros holandeses, perteneciente a Thomas Kaplan,uno de los multimillonarios de la lista de Forbes.

 

La exposición Magritte, Duchamp, Dali. Los revolucionarios del siglo XX, actualmente en el Palazzo Albergati, de Florencia, son todo fondos de Museo Israeli de Jerusalen con una reconstrucción de la Sala de Mae West de Dalí hecha por el arquitecto catalán Oscar Tusquets y la recreación de los 1200 sacos de carbón pensados por Duchamp para la Exposición Internacional del Surrealismo del 1938. La exposición esta por supuesto comisariada por la conservadora de arte moderno del Museo de Jerusalén. Y podría seguir así por horas. Ya han organizado más de 572 exposiciones con 55 millones de expectadores y 48.000 obras, según los datos de su página web, datos que de puro exorbitantes, marean.

 

 

 

El motivo de hacer este post, aparte de por la curiosidad, es porque Arthemisia ha consolidado ya su presencia en España, considerado ya su segundo mercado, y ya ha realizado su primer desembarco en Portugal, con su buque insignia y su particular test que es la exposición de Escher que se celebra en el Museo de Arte Popular de Lisboa y anuncia proyectos para los grandes países latinoamericanos como Brasil, Argentina o México.

 

 

Su apuesta por Madrid y el Palacio de Gaviria está ya consolidada con la firma de un convenio para los próximos diez años, además de su asociación con otros espacios expositivos de titularidad municipal como el Centro Centro del propio Ayuntamiento de la capital, donde se estrenaron con una retrospectiva de Kandinsky en 2015, y el Centro de Exposiciones Arte Canal donde ya se ha inaugurado la primera muestra de Arthemisia, Toulouse-Lautrec y los placeres de la belle époque con 65 obras de las que la mitad son los 33 carteles que realizó y que está comisiariada por la conservadora del Museo d’Ixelle de Bruselas.

 

A partir de marzo se podrá ver en Madrid la muestra sobre “Duchamp, Magritte y Dalí“, procedente del Museo de Israel, de la que os hablé antes y que actualmente se está mostrando en Bolonia con escenografía del arquitecto español Oscar Tusquets, y en septiembre llegará una muestra de la polaca-mexicana Tamara de Lempicka.

 

Pero los representantes de la empresa en España se encuentran ya está negociando nuevas sedes en Sevilla y Barcelona. ¿Estamos ya ante un nuevo modelo de negocio en el que se producirá una cierta privatización de las grandes exposiciones itinerantes? La concurrencia en este mismo instante de al menos tres exposiciones del grupo Arthemisia en Madrid da ciertamente mucho que pensar.

La decepcionante exposición de Giorgio De Chirico en Caixaforum

La decepcionante, o cuanto menos engañosa, exposición de Giorgio De Chirico en Caixaforum de Madrid

 

 

Tengo que empezar explicando la frustrante contundencia del título que he dado a esta entrada. No es, en absoluto, que no me interese, -incluso, más bien al contrario, que me fascine- la obra del pintor Giorgio De Chirico, ni aún siquiera que los cuadros expuestos carezcan en modo alguno de interés -hay algunos bellísimos como veréis por las imágenes que os cuelgo- sino, una vez más, la tramposa y engañosa sugerencia omnímoda de la propia exposición de título tan concluyente como Sueño o realidad, el mundo de Giorgio de Chirico, publicitada como “la mayor exposición  retrospectiva jamás dedicada al artista en España”  y que permanecerá en Caixaforum de Madrid hasta el próximo 18 de febrero tras haber pasado por Barcelona. Y no es que ninguna de estas afirmaciones sea en realidad falsa, pero cuando uno asiste a la exposición se queda completamente perplejo.

 

 

Primero, porque los cuadros más conocidos del pintor, esos que la mayoría de nosotros tiene en la memoria, es decir aquellos pertenecientes a su etapa metafísica de  entre 1915 y 1925, del siglo pasado, están completamente ausentes y, en su lugar, cuelgan toda una serie de autocopias realizadas por el mismo De Chirico cuando contaba ya más de 80 años, entre los años 60 y 70, que, para mayor desconcierto, están casi todas datadas con fechas falsas por el propio pintor para tratar de hacerlas pasar por obras más antiguas. Son, en cierto sentido autofalsificaciones realizadas por la mano del mismo pintor. A veces, directamente copias de sus cuadros. Otras nuevas versiones sobre sus temas de más éxito:Plazas de Italia porticadas despobladas salvo por alguna escultura solitaria donde el único movimiento lo pone el borboteo de una fuente o el paso de un tren que pasa silbando por el horizonte; las series de muebles burgueses abandonados  en un valle que tiene su contrapuesto en esos templos que abarrotan las habitaciones cerradas, jugando con una dialéctica interior/exterior; las solitarias torres o las chimeneas que se recortan desde el horizonte y todo ese mundo plagado de sus celebérrimos maníquies, seres con el cuerpo y la cabeza formados por elementos geométricos que resplandecen con una expresión lumínosa y sirven a menudo para evocar el pathos del mundo clásico encarnando a personajes como Orestes, Andrómaca o Electra, o simples trovadores o esos arqueólogos que, en pareja, suelen albergar en su seno frontones, póticos de templos y capiteles rotos. En fin, elementos bien reconocibles que constituyen los elementos básicos de aquella pintura que Apollinaire apellidó por primera vez con el calificativo metafísica y que tanta influencia posterior tendría en el mundo del arte.

 

Hay tambíen toda una larga serie titulada explícitamente Interiores metafísicos que representan habitaciones cerradas realizadas con perspectiva aclerada en cuyo centro se apilan monumentos a la Tatlin hechos con instrumentos de dibujo o restos de arqueología clásica con el recurso a la ventana abierta o al cuadro dentro del cuadro. Todos ellos, de nuevo, pintados en las postrimerías de la vida del pintor grecoitaliano. Todo ello coexistiendo a su vez con toda una desconcertante y numerosa serie de retratos y autorretratos alla Rubens o alla Cézanne, además de cuadros neobarrocos de ninfas o naturalezas muertas, neovenecianismos alla Guardi o alla Canaletto, paisajes que remedan los cuadros de Velázquez sobre la villa Medicis, así como bastante escultura de calidad irregular y con un cierto olor de simple oportunismo o de simple necesidad económica.

 

 

Lo cierto es que me quedé tan desconcertado y estupefacto – éste no es el De Chirico que esperaba ni encontraba en esta “magna retrospectiva” ninguno de los cuadros que guardaba en mi memoria- que he hecho una investigación sobre el asunto. Primero que todo parece ser que la etapa metafísica de Giorgio De Chirico, esa por la que es internacionalmente reconocido y por la que forma parte indiscutible de la historia del arte, tuvo una duración bastante breve, de hecho brevísima, en la vida del artista. Parece ser que la vuelta al orden figurativo de la década de los años 20 supuso casi el total abandono de ese tipo de pintura por parte del pintor, para gran disgusto de algunos surrealistas que le tenían en el más alto aprecio posible, como Yves Tanguy, Magritte, Dali o Max Ernst. El propio Tanguy afirmaba haberse hecho pintor después de haber visto en un escaparate un cuadro de De Chirico.

 

 

Sin embargo, la nueva obra neobarroca y figurativa del artista, de la que sí es posible ver numerosas muestras en la exposición, no tuvo ni de lejos el mismo éxito de ventas, ni de crítica, por lo que el aristócrata De Chirico –era hijo de un barón palermitano y una baronesa de Génova- debió de alguna forma claudicar para ganarse la vida y seguir produciendo algunas obras en el estilo que le había catapultado a la fama. El resto de su obra es, a mi juicio no cabe ninguna  duda, interesante pero incluso admitiendo ese relativo interés es innegable que por ella no habría ocupado con toda seguridad el lugar que hoy en día ocupa en la historia del arte.

 

 

 

Él siempre fue consiente de esto y, a lo largo de toda su vida, volvía periódicamente a sus éxitos metafísicos de las plazas vacías y las habitaciones con maniquíes, realizando incluso frecuentes esculturas de sus temas más conocidos como las musas inquietantes o las parejas de arqueólogos ,sin por ello abandonar nunca, como es posible ver en la exposición, un estilo de pintura realista que iba en total oposición a las tendencias del arte contemporáneo de postguerra. Eso hizo que, en los últimos años de su vida, aún siendo un venerado vanguardista, vendiera muy poca obra, por más que De Chirico falsificara las fechas en sus cuadros, dejando, a su muerte, un impresionante legado de más de 550 obras que dese 1998 administra la Fondazione Giorgio e Isa de Chirico.

 

 

Y esa es la pintura metafísica, o más bien como el catálogo sí aclara neometafísica, que se puede ver en esta exposición, cuadros, sobre todo,  realizados en los años 60 y 70, cuando el pintor pasaba ya de los 70 e incluso 80 años, moriría con 90 en 1978 y aún activo pintando, obras casi todas interesantísimas, pero de la última época, distintas a aquellas que epataran al París de principios de siglo.

 

 

 

 

Y no es que sean malas, en absoluto, he de insistir en ello,  incluso hay alguna de ellas que yo tenía en gran estima, como el cuadro de la esfinge reproducido más arriba, pero también es cierto que estas obras autoplagiadas de su última época carecen de ese misterio, o quizás tienen otra distinta calidad de él, que tienen los originales que cuelgan el los mejores museos del mundo.

Es seguro que existen un interés por la Fondazione Giorgio e Isa de Chirico de carácter económico en mover tales fondos y tienen, sin duda alguna, todo su derecho e incluso nadie puede negar que carezcan de valor y de interés pero lo engañoso no es achacable a las obras expuestas sino en la pretensión inadmisible de presentarlos como el mundo, así se titula la muestradel pintor, un mundo en el que, cuanto menos, sus grandes y más conocidas obras maestras brillan por su ausencia. Sólo una especificación como Los últimos años de Giorgio De Chirico, o incluso el más neutro subtitulo Obras de la Fundación De Chirico habrían bastado para no provocar el desconcierto y la estupefacción que me causó la exposición.

 

 

Ocurrió también con la exposición de Picasso/Lautrec del Museo Thyssen en la que las obras de Picasso que entraban en la exposición abarcaban, en su enorme mayoría, apenas dos o tres años de la producción del artista malagueño. Cosas de la hipermercantilización del arte que lleva a exposiciones privadas como las realizadas por la empresa cultural Arthemisia en viejos palacios renovados como salas de exposiciones como el Palacio Albergatti de Bolonia, el Chiablese de Turín, el Palazzo Reale de Milán o el madrileño Palacio de Gaviria y que acaba con noticias como la de la incautación de 21 cuadros falsos de Modigliani en la exposción que se celebró la primavera pasada en el Palazzo Ducale de Genova. O tempo O mores.

Picasso y Toulouse Lautrec en el Museo Thyssen: ¡¡¡últimos días!!!

Picasso y Toulouse Lautrec en el Museo Thyssen: ¡¡¡últimos días!!!

 

Tengo que reconocer que me he resistido y he remoloneado en ver esta exposición Picasso/Lautrec porque a priori no me gustan demasiado los parangones y, porque, por otro lado, no estaba tan convencido de la tesis que el título implicaba. Sin embargo, una vez vista, y a pesar de que puede haber una media docena de cuadros de Picasso de otras épocas, en realidad es más bien una comparativa entre el arte del último Lautrec y  un jovencísimo Picasso, de entre 19 y 20 años.

 

 

De hecho la gran mayoría de los cuadros del malagueño en la exposición son de entre 1900 y 1902, por tanto pertenecientes a su primera estancia en París, en la que se instaló en el antiguo estudio del pintor Isidre Nonell, su otra gran influencia de la época, y del período justo antes del suicidio con veinte años de su gran amigo Carles Casagemas que tan fuertemente impactaría en Picasso, hasta el punto de dedicarle varios cuadros, algunos  de ellos realizados ante el mismo cadáver y uno de los cuales está también presente en esta exposición.A partir de entonces, como es sabido, Picasso volvería temporalmente a Barcelona y empezaría su época azul.

 

Pablo Picasso, Le suicide de Casagemas, 1901

Quizá el título de la exposición habria debido incidir más en esa acotación temporal tan precisa pues no cabe duda que para el jovencísimo y noctámbulo Picasso, el ya afamado Lautrec debió ser una referencia fundamental. Sin embargo y, aunque compartieron los mismos escenarios vitales e incluso las mismas modelos, como es el caso de Jane Avril, no llegaron a coincidir físicamente, pues, aunque Lautrec murió en septiembre de 1901, apenas unos meses después de Casagemas y de la vuelta de Picasso a Barcelona,  desde 1897, en que sufrió un episodio de delirium tremens y particularmente desde 1899 cuando que fue internado en un sanatorio mental -donde realizaría la hermosa serie del Circo- el pequeño Henri ya no era un personaje habitual de las noches parisinas.

 

Sin embargo, es indudable la influencia de Toulouse Lautrec sobre Picasso, no solo por la propia evidencia de los cuadros, a veces tan cercanos en tema y en modo que uno podría intercambiar cartelas, sino porque el mismo Picasso lo confesó a lo largo de su vida e incluso atesoró ese pequeño retrato de Paul Sescau de 1894 que 60 años después aún seguía presidiendo su estudio de La Californie  como muestra una fotografía de Edward Quinn de 1960 que está en la exposición y que os cuelgo también aquí. Curiosamente, me ha encantado descubrir que estos dos genios bajitos se llevaban entre sí 17 años pero ¡¡ sólo 9 centímetros!!

 

Picasso en La Californie, foto de Edward quin 1960, La flecha roja indica el retrato de Lautrec

 

Henri de Toulouse-Lautrec por Paul Sescau 1892

Comisariada por Francisco Calvo Serraller, y Paloma  Alarcó,  la jefa  de  conservación  de  Pintura  Moderna  del  Museo Thyssen, la exposición cuenta con un impactante centenar largo de obras de ambos artistas, muchas procedentes de  colecciones públicas, pero también gran parte de ellas de colecciones privadas, y, por tanto, difíciles de ver.

 

 La serenata uno de los pocos cuadros posteriores de Picasso que forma parte de la exposicion del Museo Thyssen 

La exposición está organizada en torno a una serie de temas que interesaron a ambos artistas: Una parte titulada Bohemios dedicado a los retratos caricaturescos de personajes singulares; Bajos Fondos  dedicada al mundo nocturno de los cafés, cabarets, teatros, los carteles; Vagabundos dedicada a la cruda realidad de los seres marginales, desde el espectáculo del circo a los almuerzos frugales de los clochard callejeros:  Ellas que recoge el universo erótico de los burdeles y los antros marginales con prostitutas enfermas de sífilis: Eros recóndito igualmente dedicado al erotismo pero, esta vez, desde una órbita más cercana y privada.

 

Una visitante frente al tapiz de René y Jacqueline Dürrbach, según la obra de  Pablo Picasso Les Demoiselles d’Avignon,  titulado Cavalaire, de 1958 (según la pintura original de 1907) Tapiz de lana, 272 x 206 cm. Este tapiz también salía en la foto del estudio de La Californie que está mças arriba.

No voy a escribir más texto por la urgencia que me lleva a colgar esta entrada pues son los últimos días en que es posible verla en Madrid dado que termina el domingo 21 de Enero. Los que aun no la hayáis visto, no lo dudéis, como veréis en la galería de obras que os cuelgo a continuación, la calidad es extraordinaria y la ocasión, única.

 

“Tarsila do Amaral o la Invención del Arte Moderno en Brasil” en el Chicago Art Institute

Tarsila do Amaral: Inventing Modern Art in Brazil

Fruto también de mi última y productiva visita a la ciudad de Chicago os hablo hoy de la exposición de Tarsila en el Instituto de Arte, uno de los tres mayores museos norteamericanos junto con el Met de Nueva York y el de Bellas Artes de Boston, del que tanto he hablado aquí.  Se trata de una exposición deliciosa y del tamaño preciso para satisfacer y aún quedar con ganas de más, un auténtico soplo de color y de alegría tropical en el gélido y gris Chicago invernal, que estará hasta el día 7 de Enero en el Art Institute.

Autorretrato de 1922

 

Esta exposición, que viajará después al MOMA de Nueva York,  es además la primera gran exposición en un museo  de Estados Unidos  dedicada a esta singular artista, y una ocasión única de ver una obra que  es difícil de conocer fuera de Brasil puesto que en su mayor parte esta conservada en museos e instituciones brasileñas, aunque aquí, en nuestra ciudad, Madrid, el Museo Reina Sofía guarde una de sus obras más hermosas que no estaba en la exposición pero que os cuelgo aquí.

A familia (The Family). Tarsila do Amaral . Obra en MNCA Reina Sofia

La exposición de Chicago no es una retrospectiva de toda su obra sino que se centra en su trabajo durante los años 20, cuando viajo entre São Paulo y París, participando en las vidas sociales y artísticas de ambas metrópolis creando su propio estilo artístico personal y colaborando a inventar, como sugiere el título de la muestra, el arte moderno en Brasil.

Autorretrato de 1922

Aunque relativamente poco conocida fuera de Latinoamérica, Tarsila como se la conoce popularmente en Brasil, es una artista fundamental en el desarrollo de las vanguardias en el subcontinente. Nacida en 1886 y educada en parte en el colegio del Sagrado Corazón de Barcelona, era nieta de un terrateniente cafetero conocido popularmente como o milionario por la inmensa fortuna acumulada por las haciendas del interior paulista. Separada ya de un primer marido médico que no entendía ni aprobaba su vocación artísticay con una niña, vuelve a casa de sus padres y se pone a estudiar pintura pasados ya los 30 años con  Pedro Alexandrino Borges. Tres años después, en 1920, viaja a Paris y asiste a la después famosísima Académie Julian, donde se aceptaban mujeres a pesar de los desnudos en vivo y donde estudiaron entre otros Henri Matisse, Jean Dubuffet, Marcel Duchamp, Diego Rivera, Jacques Villon, o Édouard Vuillard .

Religiao Brasileira 1927

 

A su regreso a Sao Paulo y gracias a su amiga y artista a su vez, Anita Malfatti, conoce a Menotti del PicchiaMário de Andrade y Oswald de Andrade con los que formaría el llamado Grupo de los Cinco, organizadores de la conocida Semana de Arte Moderna que se celebró en el Teatro Municipal de Sao Paulo entre los días 11 y 18 de febrero de 1922 y que constituye un hito fundamental de la configuración de las vanguardias latinoamericanas.

cartaz-semana-arte-moderna 1922

 

ElGrupo de los Cinco: De izda. a dcha Mario de Andrade, Anita Malfatti, Menotti del Picchia, Tarsila do Amaral y Oswald de Andrade

 

En enero de 1923, en Europa, Tarsila se unió a Oswald de Andrade y la pareja viajó a Portugal y España. De regreso a París, estudió con los artistas cubistas: frecuentó la Academia de Lhote, conoció a Pablo Picasso y se hizo amiga del pintor Fernand Léger, visitando la academia de ese maestro del cubismo, de quien Tarsila conservó, principalmente, la técnica lisa de pintura y una cierta influencia del modelado legeriano.

Carnaval em Madureira 1924

A negra 1923

 

O vendedor de Frutas 1925

 

Paisagem-com-Touro_1925-

O mamoeiro 1925

 

O pescador 1925

En 1924, la pareja realizó un viaje de “redescubrimiento de Brasil” con  el poeta franco-suizo Blaise Cendrars, Tarsila comenzó entonces la que se conoce como su etapa  “Pau-Brasil“, en la que pinta por primera vez con sus característicos colores tropicalmente alegres y sus temas de un marcado carácter brasileño. Fue entonces cuando surgieron lo que el poeta Carlos Drummond de Andrade denominó los bichos brasileños, unos seres fantásticos que asumían toda la exuberancia de la fauna y la flora brasileña.

Tarsila do Amaral, “A Cuca,” 1924. Centre national des arts plastiques, Paris

 

Cartao Postal 1928

Discípula de Leger no podía tampoco ocultar su fascinación futurista por las máquinas, los ferrocarriles y los ingenios como símbolos de la modernidad urbana. Se casó con Oswald de Andrade en 1926  año e el que también realizó su primera exposición individual, en la Galería Percier, en París.

 

strada de Ferro Central do Brasil c. 1924

 

O porto

 

A Boneca 1928

Fue durante este periodo cuando Tarsila empezó a combinar el lenguaje visual del modernismo con los temas y la paleta de su país natal para producir lo que sería el primer  arte moderno brasileño. La exhibición celebra las obras más importantes del artista y su papel en la fundación de Antropofagia, un movimiento artístico que promovía la idea de devorar, digerir y transformar las influencias artísticas europeas y de otros países para hacer algo completamente nuevo. Las contribuciones de Tarsila incluyen el emblemático lienzo Abaporu, la inspiración para el manifiesto antropófago y se convirtió en el emblema del movimiento.

 

Abaparou 1928

 

Abaporu fue pintado al óleo sobre tela, en enero de 1928, por Tarsila del Amaral  como regalo de cumpleaños para el escritor Oswald de Andrade, su marido en la época, quien  junto al poeta Raul Bopp, bautizaron la obra con el título que aún lleva hoy en día. Fue Bopp quien propuso al ver el cuadro: “Vamos a hacer un movimiento alrededor de ese cuadro” Los dos escritores escogieron un nombre para la obra, Abaporú, que viene de los términos en tupi aba (hombre), poro (gente) y ú (comer), significando “hombre que come gente“. Y que se convirtió en el emblema para la creación de la Antropofagia modernista brasileña, o Movimiento Antropofágico, que se proponía la deglutir la cultura extranjera y adaptarla a Brasil.

 

Tarsila do Amaral. Antropofagi’a, 1929. Acervo da Funda‹o Jose e Paulina Nemirovsky, em comodato com a Pinacoteca do Estado de S‹o Paulo. © Tarsila do Amaral Licenciamentos.

 

A Lua 1928

Otras obras de Tarsila en su fase antropofágica: A Lua (1928), O Lago (1928), Cartão Postal (1929) y Sol Poente (1929), todas en la exposición de Chicago.

O lago 1928

 

Sol poente 1929

En julio de 1929, Tarsila expone sus obras por primera vez en Brasil, en Río de Janeiro. En ese mismo año, en virtud de la quiebra de la Bolsa de Nueva York, conocida como la Crisis de 1929, Tarsila y su familia de cafeteros sienten los efectos de la crisis y Tarsila pierde su hacienda. En ese mismo año, Oswald de Andrade se separó de Tarsila porque se enamoró y decidió casarse con la revolucionaria Patrícia Galvão, conocida como Pagu.

 

O ovo 1928

 

Figura Só 1930

 

O sono 1928

 

Cidade (A rua) 1929

Tarsila sufre mucho con la separación y con la pérdida de la hacienda, lo que la lleva a entregarse aún más a su trabajo en el mundo artístico. En 1930, Tarsila logró el cargo de conservadora de la Pinacoteca del Estado de São Paulo donde inició la organización del catálogo de la colección del primer museo de arte paulista.

En 1931, vendió algunos cuadros, y viajó a la Unión Soviética con su nuevo marido el psiquiatra  Osório César, que la sensibilizaría y educaría en un pensamiento más político y social. La pareja viajó a Moscú, Leningrado, Odessa, Constantinopla, Belgrado y Berlín. Pronto estaría nuevamente en París, donde Tarsila se identificaría con los problemas de la clase obrera ya que sin dinero, por primera vez en su vida, trabajó como obrera de construcción, pintora de paredes y puertas.

Operarios 1933

La exposición de Chicago no va más allá de estos años pero aún asi cuenta con más de 120 pinturas, dibujos, y documentos históricos relacionados con la artista constituyendo una rara oportunidad y una magnifica ocasión de ver el trabajo de la artista que se conserva fundamentalmente en colecciones brasileñas. D Chicago viajara al Museo de Arte Moderno de Nueva York, el MOMA, desde el 11 de febrero a 3 de junio de 2018.

 

P.S. He descubierto ahora que en 2009, cuando yo no vivía en Madrid, hubo una exposición suya en la Fundación Juan March que tiene buenísima información que podéis ver en este link; https://www.march.es/arte/madrid/exposiciones/amaral/temporal.asp

 

 

We are Here: La soberbia exposición del 50º aniversario del Museo de Arte Contemporáneo de Chicago

 

En honor al 50 aniversario de la fundación y apertura del Museo de Arte Contemporáneo de Chicago, el museo presenta We Are Here ( una importante exposición de tres partes extraída de su importante colección de arte de los siglos XX y XXI.

 

 

El Museo de Arte Contemporáneo de Chicago fue creado como resultado de unos encuentros realizados en 1964 en la casa de la crítica de arte Doris Lane Butler entre una treintena de críticos, coleccionistas y marchantes de arte, para discutir la idea, largamente acariciada, de la creación de un museo de arte contemporáneo que complementase en sus lagunas al todopoderoso y mastodóntico Chicago Art Institute -que tambíen visité y de cuyas exposiciones temporales os hablaré en una próxima entrada del blog-.

 

Hall del segundo piso, el llamado Kovler Atrium con la pieza de Maurizio Cattelan Felix. Inspirado por la fascinación del público con  Sue, el popular Tyrannosaurus rex del Field Museum, Cattelan ha transformado un gato doméstico en una figura gigantesca de 6 metros de altura y 8 de ancho, a la que pone el nombre del personaje de dibujos animados Felix el Gato.

Fruto de estos encuentros, el museo se inauguró en 1967 en un local bastante limitado que previamente había sido las oficinas del Playboy. El museo fue concebido originariamente como un espacio fundamentalmente para exposiciones temporales, y aunque desde 1974 comenzó a establecer una colección permanente de arte posterior a la Segunda Guerra Mundial, aún mantiene en gran medida esa filosofía de kunsthalle​, lo que hace de esta muestra una ocasión excepcional de contemplar parte de los fondos de su extraordinaria colección de arte que, según la opinión de quien esto escribe, es de quitar el hipo, no sólo por la multiplicidad de los artistas representados, la mayoría de ellos de un prestigio indiscutido, sino también por la fantástica calidad de las piezas concretas, que hacen que su visita sea más que de obligado cumplimiento para quien visite Chicago, de un seguro, apasionante y casi diría eufórico regocijo para quienes disfruten y aprecien el arte contemporáneo

 

Ernesto Neto reimagina la escalera del museo con esta nueva instalación site-specific  ‘Water Falls from My Breast to the Sky‘ (2017)

 

 

En 1996, el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago inauguró su sede actual. El actual edificio de cuatro plantas fue diseñado por Josef Paul Kleihues

 

Diseñado por el estudio de arquitectos Pedro y Juana este jardín interior vertical inverso es una de las salas más emblemáticas de la remodelación del Museo realizada este año y sirve como una sala de encuentro y de descanso. Durante mi visita estaba llena de mesasy sofás y servía de Family Room

 

Las obras abarcan todo tipo de medios, desde pintura y escultura a instalaciónes, sonido, cine y video. We Are Here intenta además no ser el modelo tradicional de la exposición conmemorativa de un aniversario, como es el cincuentenario y prueba a poner el foco en la relación entre el artista y el espectador que, como se intenta poner en evidencia, no es ni estática ni inmutable ni categórica sino que se ajusta y articula a lo largo del tiempo, de acuerdo a los intereses transitorios de sus comisarios, de sus donantes o del propio público. El significado de una obra puede así variar según la perspectiva no sólo del propio autor, sino también del espectador o incluso del propio paso del tiempo.

 

Huang Yong-Ping. Pentagon. 2007

 

Para demostrar esta idea, los comisarios del museo han creado tres secciones distintas de la gran exposición del cincuentenario basandose en estas perspectivas que le dan una lectura más actual.

 

Entrada a I am you

I Am You, la primera parte ubicada en el segundo piso del museo, reúne, según la información aportada por el propio museo,

obras que subrayan cómo cada uno de nuestros paisajes naturales y sociales únicos dan forma a un entorno cultural diverso. Incluye obras de artistas reconocidos como Francis Bacon, Marisol y Shirin Neshat, así como artistas más jóvenes, como Jonathas de Andrade y Lynette Yiadom-Boakye, todos los cuales confían en las experiencias personales para iluminar la vastedad de la vida contemporánea. Presenta nuestro universo interior como parte de una gran constelación de individuos.

 

Marisol (Marisol Escobar), Six Women, 1965–66

 

Claes Oldenburg
Soft Alphabet 1978

 

Jonathas de Andrade Brazilian, b. 1982 The Fish 2016 16mm

Carol Bove Swiss, b. 1971 Untitled 2011 Peacock feathers on linen

Lee Bontecou American, b. 1931 Untitled 1966 Welded steel, canvas, epoxy, leather, and wire and light

 

René Magritte Belgian, 1898–1967 Les merveilles de la nature (The Wonders of Nature) 1953 Oil on canvas

 

Charles Simonds 1981

 

Thomas Ruff, Porträt (H. Haussman), 1988.

 

Siobhan Hapaska Robot 2001 Lamda print mounted on aluminum 48 × 60 in. (121.9 × 152.4 cm)

 

Shirin Neshat Iranian, b. 1957 On Guard 1997 Ink on gelatin silver print

 

Francis Bacon British, b. Ireland, 1909–1992 Study for a Portrait 1949 Oil on canvas

 

Matta (Roberto Matta Echaurren) French, b. Chile, 1911–2002 Untitled (Prime Ordeal) 1946

 

Marwan Kassab-Bachi, Untitled (Das Knie) (1967). Collection of the Museum of Contemporary Art, Chicago

 

Lynette Yiadom-Boakye. Bracken or Moss, 2012.

 

Louise Bourgeois American, b. French, 1911–2010 The She-Fox 1985 Black marble and steel

 

Gabriel Orozco Mexican, b. 1962 Roiseau 3 2012 Bamboo branch and bird feathers

 

George Tooker American, 1920–2011 Children and Spastics 1946 Egg tempera on gesso panel

 

I am you se termina con estas dos piezas de Arturo Herrera Behind the house de 1999 al fondo con Praying for Safety de David Hammons de 1997

 

David Hammons American, b. 1943 Praying to Safety 1997 Thai bronze statues, string.Los dos budas tailandeses del s. XIX estan enfrentados el uno al otro con un imperdible, un safety pin en inglés,precariamente suspendido en un hiloque les une. He añadido estafotoporque en el anterior se perdía el detalle.

 

Desde octubre, en el cuarto piso del museo, se inauguraron las otras dos partes de esta soberbia exposición, You Are Here y We are Everywhere.

You Are Here, de nuevo según la web del Museo,

examina cómo el rol del espectador ha cambiado con el tiempo, especialmente desde la década de 1960, desde el espectador pasivo hasta el participante activo. Artistas como Pierre Huyghe y Robert Morris forjan una nueva relación física entre el espectador y el objeto de arte. Otros artistas, incluido Huang Yong-Ping, exploran representaciones de figuras políticas y del poder político, específicamente, cómo el cuerpo puede estar sujeto al poder.

 

 

 

Para entrar a esta sala hay que dar tu nombre completo y el Name Anouncer de Pierre Huyghe te anuncia mientras atraviesas la pieza Portal de Robert Morris en forma de detector de metales y pasas pisando Zinc-lead Plain de  Carl André a una sala llena de minimalismo. En la pared de atrás una obre de Donald Judd

 

Vito Acconci American, 1940–2017 Bridge Chairs for Sex and Gender 1984

 

Liam Gillick British, b. 1964 (The What If? Scenario) Report Platform 1996

 

Jeff Koons American, b. 1955 Lifeboat 1985 Bronze

 

Richard Serra American, b. 1939 Prop 1968 Lead antimony

 

Takis Magnetic Mobile c. 1964

 

Franz West Austrian, 1947–2012 Blue 2006 Papier-mâché, espuma, alambre, resina, sistema eléctrico, pintura, y metal Aprox 222.3 × 254 × 205.7 cm

 

Rashid Johnson American, b. 1977 Glass Jaw 2011. Azulejo de espejo, jabón negro, cera, libros, manteca de karité, cubierta de álbum de vinilo, radio CB, conchas de ostras y pintura

 

Monir Shahroudy Farmanfarmaian Iranian, b. 1924 Group 4 [Convertible Series] 2010 Iranian, b. 1924 Group 4 [Convertible Series] 2010

Vista de la segunda sala de You are here

Robert Smithson American, 1938–1973 Mirror Stratum 1966

 

Gordon Matta-Clark Circus or The Caribbean Orange 1978

Ben Shahn American, b. Lithuania, 1898–1969 Democracies Fear New Peace Offensive (Spring, 1940) 1940 Tempera on paper

 

Xaviera Simmons On Sculpture #2 2011

 

Ana Mendieta 6 fotografías de la serie  Silueta 1973-77

Tania Bruguera Poetic Justice 2002-03 Hecha con bolsas de te

 

Bruce Nauman, Henry Moore Bound to Fail 1967

 

Doris Salcedo Atrabiliarios 1993. Nicho de contrachapado, calzado, vejiga de cordero e hilo quirúrgico

Doris Salcedo Atrabiliarios 1993. Nicho de contrachapado, calzado, vejiga de cordero e hilo quirúrgico

 

Yinka Shonibare, MBE Alien Obsessives, Mum, Dad and the Kids 1998 . El niño de la foto era un crack, me encantó ver cómo se relacionaba con las obras para desesperación de los guardias del museo

 

Vista de la ultima sala de You are here. En la pared de la derecha Dawoud Bey The Birmingham Project: Mathes Manafee and Cassandra Griffin 2012 y Christian Boltanski Untitled from the Monument series 1985

 

Magdalena Abakanowicz Cage 1981

Leon Golub Mercenaries I 1979

 

Y finalmente la última parte de la exposición con el titulo We are Everywhere.

We Are Everywhere, muestra a los artistas que toman prestadas de la cultura popular: latas de sopa, imágenes fijas de películas, letreros de neón o baldosas, para considerar las formas en que nuestras vidas sociales influyen en nuestras percepciones del mundo que nos rodea. Artistas como Andy Warhol, Robert Rauschenberg y Bruce Nauman, así como Karl Wirsum y Roger Brown, artistas del propio Chicago, que vuelven a presentar y revelar realidades sociales que de otra manera pasarían desapercibidas. Artistas como Stan Douglas, Cindy Sherman, Gillian Wearing y Jeff Koons se han comprometido con nuevas formas de medios para extender el alcance de sus propios puntos de vista y experiencias. Barbara Kruger y Lawrence Abu Hamdan nos alientan a pensar dos veces más sobre las estructuras de poder en las que invertimos, ya sea la noción del estado o la corporación.

 

Vista de la primera sala de We are Everywhere. De izda. a dcha.  Ellen Gallagher , b. 1965 Pomp-Bang 2003, Robert Rauschenberg Retroactive II 1963 y en el centro Jeff Koons Rabbit 1986

 

El otro lado de la primera sala con obras de Andy Warhol de la serie Jackeline Kennedy y algunas de la serie de Latas de Sopa Campbell

 

Siguiente sala dedicada al pop art con obras de Mel Ramos a los dos extremos  Zebra de 1970 a la derecha y a la izda. Tobacco Rose de 1965. En el centro Madame Butterfly de Larry Rivers y de Andy Warhol Gertrude Stein, de la serie Ten Portraits of Jews of the Twentieth Century

 

 

Otra sala con de izda. a dcha. Christina Ramberg Muscular Alternative 1979, Ed Paschke Heavy Shoes 1970, Roger Brown Autobiography in the Shape of Alabama (Mammy’s Door) 1974 y Jim Nutt Summer Salt de 1970. De nuevo el niño retando a los guardias del museo.

 

Eric Fischl American, b. 1948 The New House 1982 Oil on linen

 

Algunas de las obras del artista suizo Thomas Hirschhorn , b. 1957 tituladas  Serie B (50) 2000-01

Sala dedicada casi por completo a Cindy Sherman con obras de 1975 a 1989

 

Obras del artista mexicano Gabriel Kuri con el título Carretillas I y II 

Dos de los fascinantes autorretratos como miembros de su familia usando prótesis de latex de la artista británica Gillian Wearing, b. 1963 Autoretrato como mi madre, Jean Gregory 2003

 

Gillian Wearing Autorretrato a la edad de 3 años. 2004

 

 

 

Joana Hadjithomas and Khalil Joreige both b. 1969, Beirut, Lebanon The Lebanese Rocket Society A tribute to dreamers. PART V A carpet… Handmade carpet, and archival material

 

Chicago, Board of Trade II 1999 Andreas Gursky born 1955 Presented by the artist 2000

Chuck Close American, b. 1940 Cindy 1988

 

Bruce Nauman The Hanged man 1985

 

Bruce Nauman American, b. 1941 Life, Death, Love, Hate, Pleasure, Pain 1983 Neon

 

 

Takashi Murakami Wink Sculpture (Pink) 2001 y detrás Jellyfish Eyes 2002

Y bueno acabo aquí. Y no creáis que he puesto todo. He tratado de ser exhaustivo pero muchas obras se me escapan o porque no las recuerdo o porque no las he encontrado en la red como algunas de John Baldessari, Mike Kelley, David Salle, Michael Heizer, Candice Bretz, Chris Burden, etc. Una exposición seminal de esas que te dejan huella y abren muchas puertas. Espero que la hayáis disfrutado.

mmmmm