Frédéric Bazille, o la Juventud del Impresionismo.

Frédéric Bazille, el pintor que pudo ser un maestro del impresionismo y quedó truncado por una muerte temprana.

Bazille, Autoretrato, Chicago Art Institute, 1865

Tengo que empezar diciendo que no es el impresionismo uno de los movimientos artísticos que más me interesa. Y antes de empezar, me gustaría explicar por qué. Su irrupción en la escena artística y su triunfo clamoroso fue inmediatamente posterior al sangriento episodio de la Comuna de París. La Comuna, aquel paraíso descrito por Courbet en el que no había “nada de policía, nada de tonterías, ninguna imposición, ninguna disputa” y en el que “sería necesario permanecer así para siempre” terminó con la carnicería que se conoce como la Semana Sangrienta. La demolición de la columna Vendôme no mostró la caída de la burguesía sino, muy al contrario, el fin de las  esperanzas del proletariado urbano.

La ciudad fue bombardeada de manera salvaje y constante para sofocar la sublevación. La ventaja del gobierno era tan notoria que se negaron siquiera a negociar. Los miembros de la Comuna empezaron a tomar venganza incendiando los edificios públicos que más claramente simbolizaban al gobierno y a la burguesía. Fueron los pétroleurs, llamados así por acarrear cubos de petróleo con los que provocar los incendios. No solo desaparecería el Palacio de las Tullerías, sino también la biblioteca Richelieu del Louvre, el palacio de Justicia, el Palacio Real, el palacio de Orsay, entre otros muchos palacios, pero también edificios cerca de la Rue Royale, la Rue du Faubourg Saint-Honoré, la Rue de Rivoli,  y otras tantas calles entre ellas la vivienda del dramaturgo Prosper Mérimée, todo fue incendiado. Incluso el mismo ayuntamiento de la capital el Hôtel de Ville.

 

24 mai, Incendio del Hôtel de Ville – Litografía de Léon Sabatier y Albert Adam para Paris et ses ruines publicado en 1873 – Bibliothèque historique de la Ville de Paris

Decenas de miles de communiers murieron en los combates de las barricadas y otros tantas decenas de miles fueron fusilados como represalia en los días posteriores a al entrada del ejército. París estaba conmocionado, abandonado y en ruinas. Aún hoy hablar del episodio de la Comuna resulta incómodo.

 

 

Nunca, desde los días del Terror en la Revolución Francesa, e incluso entonces, París había sufrido un shock semejante. Los cadáveres de los comuneros se alineaban por las calles como se ve en las fotografías de Adolphe Disderi, el fotógrafo de la realeza y la burguesía, o en los goyescos cuadros de Jean-Louis-Ernest Meissonier.

 

 

 

Meissonier: Barricade de la rue Mortellerie juin

Meissonier-The-Ruins-of-the-Tuileries-Palace-after-the-Commune-of-1871

 

Y sin embargo, todo el grupo de los impresionistas, del primero al último, autores que tan cacareadamente presumieron de pintar sólo lo que veían, rehuyeron la visión de esa catástrofe, las ruinas y la muerte que estaba por todas partes en París. Cuando Claude Monet pinta el Jardín de las Tullerías en 1876, modifica el encuadre para que no se vean las ruinas del palacio incendiado por los comuneros.

 

Claude Monet-Le Jardin des Tuileries-1876. Museo Marmottan

 

Los impresionistas niegan la tragedia, y en cierto sentido, lo real. Su  pretendido realismo dice tanto de lo que muestra como de lo que esconde y lo que evita. Nada de política, nada de compromiso. Su pintura es una pintura de burgueses para burgueses: el burgués en las carreras de caballos, el burgués en los prostíbulos, el burgués en el jardín, el burgués paseando el domingo por el Sena, el burgués en la ópera, en el circo, en los merenderos de Montmartre, el burgués en suma en su contínua epifanía. Su deseo, nunca escondido, era limpiar el realismo de sus connotaciones políticas, de su relación con la canaille, como habría dicho Mallarmé.

 

Garden at Sainte Adresse-Claude Monet 1867

 

Probablemente por ese carácter naif y tan burgués es por lo que, aún hoy, sigue siendo uno de los movimientos más apreciados por el público de los museos y por eso mismo, a mí me chirría. Nada feo, nada siniestro, nada bizarro tienen espacio en un cuadro impresionista. Por no haber, no hay ni oscuridad, ni climatología adversas, ni tormentas, ni noches oscuras. Todo es luz y despreocupación, jardínes de flores, niñas al piano, madres con niños, paseos en barca y almuerzos sobre la hierba.

 

LE DÉJEUNER DES CANOTIERS. Renoir. 1881

 

Cuando Monet pintaba en Argenteuil, a las afueras de París, el río, según un informe oficial de la época, presentaba una extraordinaria acumulación de desperdicios, de gatos y perros muertos, y cieno, mucho cieno. Acababa de instalarse un colector que vertía todos los desperdicios de las alcantarillas de París y había constantes epidemias de tifus durante los veranos de Argenteuil. En un famoso poema de Charles Cross de los mismos años titulado El río se decía: Seul, le fleuve ne rit pas. Pero, mirad las pinturas de la época de Monet en Argenteuil. Es la Arcadia porque nada de eso cabe, nada de eso podría entrar enla iconografía de una pintura impresionista. Y ¿es la realidad así de sencilla?

 

Sailing At Argenteuil Painting by Claude Monet

 

Dicho esto, largo excurso por mi parte, hoy quiero hablaros sin embargo, de un autor, casi desconocido fuera de los círculos académicos, a pesar de la desmesurada popularidad del impresionismo, debido sin duda a su temprana muerte en la guerra franco prusiana, cuya derrota precisamente desató el episodio de la Comuna. No vale para él este reproche que he hecho más arriba pues Frédéric Bazille, el más idealista de los pintores, que aún no se llamaban impresionistas, murió sin llegar a ver toda aquella barbarie.

 

Pierre Auguste Renoir_-Frédéric Bazille pintando 1867

Tan solo ocho años duró la carrera artística de Frédéric Bazille (1841- 1870). A su muerte tan solo dejó 55 pinturas propias , junto a otros cuarenta  lienzos de artistas como Delacroix, Courbet, Renoir, Monet, Manet o Sisley que coleccionó. Un personaje carismático, enormemente apreciado por sus colegas, buen amigo, generoso hasta el extremo, un dandy en el vestir, un melómano, una mente brillante, probablemente homosexual, guapo, con unos enormes ojos azules, altísmo, medía casi 1.90, y bastante acomodado, casi un niño rico para sus paupérrimos compañeros de generación.

 

Frédéric nació en Montpellier en el seno de una familia de notables protestantes, bastante ricos y muy cultos. Su padre, terrateniente y vinatero, se convirtió en senador en 1879. Su madre, Camille Vialars, también pertenecía a una familia de terratenientes. Los Bazille se asentaron en Montpellier en el siglo XVII como maestros orfebres aunque sus familiares más recientes se habían convertido en comerciantes o médicos y formaban parte de la burguesía local, siempre vinculados a la evolución de la propia ciudad.  En 2016 se le organizó una gran retrospectiva que se gestó en el Museo Fabre del propio Montpelier y que despues viajó, a lo largo de 2017, al Museo Orsay de París y después, a la National Gallery of Art de Washington. Curioso que esta exposición, titulada Frédéric Bazille, la jeunesse de l’impressionnisme, se organizase precisamente en el Museo Fabre, pues este centro artístico de la Francia mediterránea, renovado en entre 2003 y 2007, fue el lugar donde un jovencísimo Bazille inició su carrera artística  en el estudio de los escultores, Baussan padre e hijo, copiando los viejos maestros como Paolo Veronese

 

Frédéric-Bazille-la-jeunesse-de-l’impressionnisme-au-musée-Fabre-01

Bazille, sin embargo, abandonó su protector hogar paterno a principios de la década de 1860, recién cumplidos los veinte años, para estudiar medicina en París. Pero su pasión por la pintura superó la obligación que sentía de seguir una vocación marcada por sus padres y, para disgusto de éstos, pronto abandonó la escuela para dedicarse al arte. En París se matriculó en el estudio del pintor Charles Gleyre,  entonces el principal taller privado de enseñanza en París, un taller fundamental en la historia del arte francés del XIX y del aún inexistente impresionismo pues a él asistieron no sólo Bazille sino también  a Jean-Léon Gérôme , Jean-Louis Hamon , Auguste Toulmouche , James Whistler y varios de los impresionistas:  Claude Monet ,  Auguste Renoir Alfred Sisley  de los que rápidamente se hizo amigo. Al poco tiempo, ese un grupo se expandió incluyendo a Edgar Degas, Edouard Manet , Berthe Morisot , Paul Cézanne , Camille Pissarro , Emile Zola  y  Paul Verlaine entre otros. París hervía de creatividad mediado el siglo XIX como puede verse en los cuadros de Henri Fantin-Latour

 

Henri Fantin-Latour – “Un taller en Batignolles” (1870)

El grupo se formó en torno a Manet, el artista que había desafiado al Salón con sus cuadros y en aquel momento epítome de la modernidad, que es el que está  en el centro del cuadro pintando un retrato del  pintor, escultor, poeta y crítico de arte Zacharie Astruc, que es el personaje sentado en la butaca, posando con un libro rojo en la mano. Manet tenía un estudio en el barrio parisino de Batignolles, que se convirtió en centro de reunión de estos jóvenes artistas a los que antes que impresionista se le conoció como el Grupo de Batignolles. Bazille es el tipo más alto del grupo a la derecha de Astruc, con las manos cruzadas a la espalda, pero también podemos ver, detrás de Manet y de izquierda a derecha, al pintor alemán Otto Schölderer, a Renoir (el único que lleva sombrero), el escritor Emile Zola, el coleccionista e íntimo amigo de Bazille, el pianista Edmond MaîtreClaude Monet, que poco más y no entra en el cuadro.

El grupo sin embargo no estaba completo. Fantin-Latour pintó otros retratos colectivos, todos hoy en el Museo de Orsay; el  Homenaje a Delacroix (1864), donde también aparecen Jules Champfleury, Charles Baudelaire,  Alphonse Legros o James McNeill Whistler entre otros y otros dos dedicados a los escritores, El rincón de la mesa (1872) donde entre otros aparecen Paul Verlaine y Arthur Rimbaud y otro, ya muy posterior, a los músicos, Alrededor del piano (1885).

Bazille_Studio_in_the_rue_de_Furstenberg

 

Más favorecido económicamente que el resto de sus amigos, alquiló su primer taller en  1864, aunque luego, vistas las dificultades económicas de sus amigos, particularmente de Monet que ya esperaba un hijo, alquilaría otro mayor. No fue fácil convencer a sus padres para que le alquilaran este taller más grande, en lugar de una simple habitación. Si pudiera encontrar un pequeño lugar conveniente cerca de mis amigos, me gustaría tomarlo, creo que sería muy útil para el progreso que puedo hacer más adelante“, le escribió a su madre. Así en 1865 , se trasladó con Monet, a la Rue Fustenberg justo encima del taller que había tenido su admirado  Delacroix cuya presencia aún se sentía en el lugar. Allí también se añadió Renoir, compartiendo modelos o posando los unos para los otros.

Frédéric_Bazille_-_L’Atelier de la rue de la Condamine _-1870

En este cuadro de Bazille, en el que también hay mano del propio Manet, podemos ver el estudio que compartieron en la rue de la Condamine. Bazille. en el centro, enseña su obra a Manet, con sombrero, que está comentando algo, mientras Monet, un paso atrás, los observa. A la derecha toca el piano su inseparable Edmond Maître y en la escalera está Renoir y otro personaje que a veces identifican con Astruc y otras con Zola. Casi todas las obras colgadas en la pared son claramente identificables y algunas saldrán después en estas líneas, como el Pescador de la pared de la izquierda, o el de la Toilette sobre el sofá que aún está sin terminar. Aún así también se identifica un bodegón que compró a Monet, sobre la cabeza del pianista Maître y un Renoir tras la escalera. El padre de Bazille, aunque se había resignado a la elección de su hijo de una carrera en el arte, lo mantuvo siempre en una situación económica muy limitada y Bazille, aunque llegó incluso a exponer en el Salón, en su corta vida, jamás consiguió vender un cuadro. Pero eso no evitó que sus amigos artistas lo consideraran un niño rico y vivieran un poco a sus expensas, sobre todo Monet, que con su personalidad de macho alfa, lo dominaba un poco a su antojo. Una lástima porque si hubiera tenido libre uso de su fortuna, Bazille podría haber desempeñado un doble papel, como artista y como mecenas, como si haría el más joven Gustave Caillebotte. Aún así, a su muerte, tenía unas 40 pinturas en su colección, entre ellas el conocido y gigantesco Mujeres en el jardín que compró a Monet para ayudarle económicamente.

 

Piscis 1865

Bazille se siente listo para participar en el Salón de 1866 y presenta dos cuadros : un tema moderno, Chica al piano y un clásico de la naturaleza muerta, Piscis . Solo el segundo es aceptado. Courbet los visita, admira el Desayuno en la hierba  de Monet y la Chica joven aPiano de Bazille, pero la vida diaria del taller es la de una fiesta perpetua que le hizo buscar un retiro por unos pocos meses en 1866 , solo, en la rue Godot-de-Mauroy, lejos de la vorágine. La soledad no es lo suyo y decide cambiarse a la rue Visconti , donde de nuevo no puede evitar dar la bienvenida a Renoir, y luego a Monet. “Aquí están estos dos pintores necesitados que yo albergo. Esto parece una verdadera enfermería. Estoy encantado . Porque, como le  escribió a MonetUno solo, hay cosas que no puede descifrar: A fin de cuentas,  es una tarea ardua  y difícil” Renoir se aprovecha de las modelos de Bazille y  le ayuda a pagarlas. La hermandad culmina cuando Renoir y él encuentran el estudio de la pintura de la pintura de arriba en Batignolles, un gran taller cercano al de Manet, que Bazille y Manet inmortalizaran en esa pintura L’Atelier de la rue de la Condamine.

 

Bazille_Monet blessé à l’hôtel du Lion d’Or à Chailly-en-Bière. L’Ambulance_improvisée_1865

Bazille como Monet se sentían atraidos por la pintura al aire libre e hicieron muchos viajes juntos: a Chailly, a Honfleur en Normandía, a Fontainebleau… Una de las pinturas más deliciosas de Bazille es esta de arriba “L’Ambulance_improvisée” (El Hospital improvisado) en la que se ve a Monet recuperándose en la cama de una lesión en una pierna que sufrió en el verano de 1865 en Chailly donde había ido a hacer estudios para el Desayuno sobre la hierba.

Bazille que había ido con él para servirle de modelo, con sus estudios de medicina, se hizo cargo de la situación. Apoyó la extremidad enrojecida sobre mantas dobladas y colgó una olla de cerámica encima, tal vez para servir como un contrapeso. Así inmovilizado, Monet le mira hoscamente. Todo en la imagen, desde el orinal, el remolino de la ropa de cama hasta las rápidas anotaciones del papel pintado con motivos arabescos, revela una exultante autosatisfacción. Por una vez, Bazille tuvo a su augusto amigo justo donde lo quería: a su merced.

 

Claude-Monet-The-Coast-at-Sainte-Adresse

JEAN-FREDERIC-BAZILLE-SEASCAPE.-THE-BEACH-AT-SAINTE-ADRESSE 1865

 

Por sus dificultades financieras Monet fingió una ruptura con su amante Camille para acercarse nuevamente a su familia, de la que esperaba ayuda económica. Por esta razón pasó el verano de 1867 con su familia en Sainte-Adresse, mientras que Camille, que se encontraba embarazada, permaneció en París y era cuidada por Bazille. En agosto nació el primer hijo de Monet, Jean. Bazille fue a buscarlo a Saint Adresse y allí pintó la misma vista que Monet.

 

1869_Retrato de Edmond Maitre

 

En París, la pintura no es el único centro de interés de Frédéric Bazille. Es un apasionado de la escritura, del teatro, de la música y la ópera. Tuvo una gran amistad con Edmond Maître con él que solía ir a conciertos. Compartían la pasión por la música de Wagner , de Fauré , de SchumannGabriel Fauré (1845-1924) fue incluso en París el profesor de piano de Bazille con quien hizo importantes progresos.  Con Edmond, asistirá en Bruselas a la primera presentación de Lohengrin. Cuando murió Bazille, uno de los más afectados fue Maître que le escribió una carta a sus padres diciendo: “De todas las personas jóvenes que he conocido, Bazille era el más talentoso, el ser más amable”.

 

Bazille-Nature_morte_au_héron 1867

La falta de dinero, a pesar de ser un niño rico hace que muchos de los cuadros de Bazille sean naturalezas muertas y paisajes puesto que no podía permitirse pagar a los modelos. Son contínuas las quejas a sus padres en sus cartas por este motivo. Eso hacía también que posaran los unos para los otros. Más arriba os puse un cuadro de Renoir que representa a Bazille precisamente pintando esta Naturaleza muerta con garza de aquí arriba. Pero hubo muchos más, como este fantástico retrato de Renoir pintado por Bazille en 1867.

Bazille, Frédéric ~ Portrait of Renoir, 1867,

 

O este otro de Bazille, pintado por Monet en 1868:

 

Bazille, peint par Monet (vers 1868).

O este de Renoir de nuevo por Bazille de 1867.

 

Frédéric Bazille – Portrait de Renoir (1867)

O este de Bazille y Camille, la amante y luego esposa de Monet, que éste pintaría  como un estudio preparatorio para su Desayuno en la hierba en 1865.

 

Monet, Claude (1840-1926) Bazille et Camille, Etude pour “Déjeuner sur l’Herbe” (Bazille and Camille, Study for “Déjeuner sur l’Herbe”) 1865

O este otro retrato de Bazille de otro de los amigos comunes del grupo, un Paul Verlaine jovencito y aún con todo su pelo:

Frédéric_Bazille_-_Paul_Verlaine 1867

 

No podemos olvidarnos unca que Bazille murió con 29 años, por lo que nunca pudo llegar a tener éxito e independencia económica de sus padres. Su vida se escindía en dos: los veranos en la casa familiar y el resto del año con sus amigos pintores en París. Por lo general pasa sus veranos en la propiedad de la familia el dominio Meric  en Montpellier , frente al pueblo de Castelnau-le-Lez , un área que es el escenario de algunos de sus cuadros, como este El vestido rosa (1864)

 

 

La figura representada es Therese des Hours, una prima de Bazille. Las familias Bazille y Hours pasaban los verano en la hermosa hacienda Meric. La casa y su parque están ligeramente elevados y dominan el pueblo. Bazille coloca a Therese en la terraza al final del jardín.

 

 

El verano de 1867 su estancia en Meric fue especialmente prolífica en pinturas. Como este enorme lienzo titulado Reunión familiar en el que reune en la terraza a diez de sus parientes cercanos, así como a él mismo representado de pie, siempre el más alto, en el extremo izquierdo de la pintura. En este cuadro del Museo d’Orsay, según la propia web del museo

cada una de las figuras constituye también un retrato y casi todos los modelos miran al espectador, como si estuvieran posando para un fotógrafo. Por lo cual, y pese a que se trate en este retrato de grupo de la intimidad familiar, las poses son un poco rígidas. Incluso la ejecución parece ser contenida y Bazille retoca una y otra vez el lienzo durante el invierno, antes de volver a cogerlo una vez más un año después, incluso tras haberlo mostrado en el Salón, sustituyendo unos perritos que había en primer plano por un bodegón de flores y sombrero, muy poco natural.

 

 

The Terrace at Meric (Oleander) 1867

De aquel mismo verano es este cuadro inacabado de la terraza de Meric.

 

Thérèse Reading in the Park at Meric by Jean Frederic Bazille

Vue de village, 1868,

O este otro de un año después, actualmente en el Museo Fabre, titulado La vue de village. La modelo es la hija de un agricultor italiano, aparcero de los padres del pintor. Su vestido de muselina blanca contrasta con la vegetación circundante, dando una fuerte impresión de brillo. El árbol en primer plano enmarca el paisaje y permite apreciar su profundidad. Podemos ver abajo el pueblo de Castelnau, cerca de Montpellier, cruzado por un pequeño río costero, el Lez.

 

 

Bazille,_Frédéric___Le_Petit_Jardinier_(The_Little_Gardener),__Museum_of_Fine_Arts,_Houston

O este otro, también inacabado. A Bazille, aún le costaba pintar paisajes puros sin introducir alguna figura humana.

Les Remparts d’Aigues-Mortes, 1867,

Al final de la siguiente primavera de 1867, Bazille visitó la ciudad de Aigues-Mortes cerca de la casa de su familia en Montpellier. Con la esperanza de “al menos ocho días hermosos“, se propuso el desafío de pintar paisajes “absolutamente simples” de la ciudad y las marismas de los alrededores.

Bazille-Les_remparts_d’Aigues-Mortes

 

Les Remparts d’Aigues-Mortes, 1867,

De las cuatro vistas conocidas del artista de la zona, esta, del Metropolitan Museum, es la única terminada del todo (de nuevo sus figuras). Muestra de cerca las enormes murallas medievales de Aigues-Mortes. También muestra los efectos de luz más llamativos de las tres: el sol del sur brilla intensamente en la calle que vemos a través del arco, proyectando su luz sobre este lado de la muralla y contrastando con las sombras de la tarde que envuelven al pony de la Camarga y las figuras del primer plano.

 

Paysage au bord du Lez, 1870

Este que sería el último paisaje que pintaría en el que sería su último verano, muestra cómo iba evolucionando, ya no hay figuras, aunque aún es perceptible la influencia de Corot.

 

 

Bazille,_Frédéric___La_Toilette,_1869-70,_Oil_on_canvas_Musee_Fabre,_Montpelier

Bazille murió demasiado pronto. Aún es un pintor sin encontrar su propio estilo, lo que ha hecho que sus cuadros hayan estado durante casi un siglo, al margen de la historiografía del impresionismo. La influencia de Edouard Manet  y del orientalismo tan en boga en el París de la época, lellevó a pintar una serie de telas con temas orientales, como esta Toilette que ya habíamos visto a medio pintar en el cuadro del estudio. Sin embargo, la representación minuciosa de las telas y las pieles y la de la piel negra de la doncella indican el dominio técnico alcanzado por el pintor al final de su vida.

Femme en costume mauresque, 1869

En este otro, Lise Tréhot, modelo, musa y primera amante de Renoir, está representada con un sabio erotismo por Bazille,vestida con un traje del norte de África.

Jeune-femme-aux-pivoines-1870

La probable influencia de Edouard Manet llevó a Bazille a representar a una mujer negra que reunía un ramo de flores en un jarrón. En 1863, Manet había pintado su famosa Olimpia, que presentaba en el fondo a una mujer negra con un ramo de flores. Al mismo tiempo, la naturaleza muerta y el retrato, la pintura de Bazille permite apreciar las cualidades del colorista del pintor.

 

‘Fleurs’ (1868) by Frédéric Bazille

O este otro bodegón de flores que demuestra cómo iba avanzando en su pintura. Aún así no podemos olvidar nunca que toda la carrera de pintor de Bazille no abarca sino un corto periodo de seis años y que moriría a los 29.

Le Pêcheur à l’épervier, 1868

Quizás los cuadros más personales son aquellos donde acaso Bazille dejó entrever su homoerotismo. Jamás se le conoció una pareja femenina y su mundo, cuanto menos, era un mundo de amigos masculinos. Este Pescador con red y otros cuadros similares han labrado esa suposición de su homosexualidad. De hecho, así como el desnudo femenino era moneda de uso corriente en la pintura, el masculino estaba siempre ligado a temas mitológicos. Esta representación de un desnudo masculino actual no debió dejar de ser chocante en aquel momento, hasta el punto de que fue rechazado por el Salón de 1869 bajo la acusación de “indecencia”.

 

Frédéric Bazille – Jeune homme nu sur l’herbe

En el Museo de Montpellier está este otro inacabado Joven desnudo sobre la hierba en el que la sutil diferencia entre el bronceado de las manos y el rostro con la blancura de la piel parece indicar que se tratase de un campesino o alguien que trabajase al aire libre. Los pantalones de sarga azul deshilachados a un lado lo confirman, asi como la tapia que oculta las miradas.

 

Scène d’été, 1869,

Y por si aún cupieran dudas, esta  Escena de verano que Bazille comenzó  en su estudio de París, pero completó los detalles del paisaje después de viajar al sur de Francia, donde pintó un paisaje similar del río Lez. La pintura, sorprendentemente fue aceptada en el Salón probablemente porque el tema parecía inspirarse en la novela modernista Manette Salomon (1867), una novela sobre la vida de unos pintores en la que los hermanos Goncourt describen una escena de hombres jóvenes bañandose en una luz brillante. A este cuadro, se le ha atacado ferozmente por sus imprecisiones anatómicas pero, en cierto sentido, no sólo prefigura Las bañistas de Cezanne, sino que hay sentidos homenajes en las figuras a los pintores del renacimiento italiano como Andrea Mantegna y Sebastiano del Piombo. ¿Qué otra cosa es sino un San Sebastián laico el joven apoyado en el árbol de la izquierda?

Portrait of Alphonse Tissie – Frederic Bazille

La amplia correspondencia que mantuvo con sus padres y sus amigos que aún a día de hoy se conserva, nos permite conocer mucho de Frédéric, un hombre muy querido por sus colegas, pero cargado de enigmas, como el que rodeará su muerte. “Tan solo tres semanas antes de alistarse había escrito una carta asegurando que nunca querría vivir la guerra“, explica Stanislao Colodiet, del Museo Fabre de Montpellier. “Su decisión sorprendió a sus amigos y familiares porque además entró en un regimiento muy peligrosoAl final de su carrera, su pintura estaba cambiando y es evidente que muchas cosas pasaban por su cabeza, pero su correspondencia no nos aporta luz sobre esto. Nunca tendremos la explicación“. Podría haberlo evitado fácilmente, entonces con dinero se podía comprar un sustituto. Según Renoir, que también estuvo en la guerra, se alistó “porque se veía galopando sobre un hermoso caballo, en medio de una ráfaga de balas ,y portando el mensaje que supondría el fin de la contienda.”  por el contrario, se pasó el tiempo limpiando polainas, peleando patatas, acarreando leña, barriendo los suelos…. “Esta vida endurecida me está hundiendo” escribió sus padres, “pero no durará mucho“.

 

 

Ni siquiera tuvo el honor de morir en el campo de batalla, sino durante la retirada, en una carretera embarrada intentando proteger a unas mujeres y unos niños. La noticia cae como una bomba entre sus amigos. Edmond Maître está desconsolado, Renoir muy afectado, Monet, cabreado con ese patriotismo que ha causado la muerte de su amigo y ante un París cada vez más convulso, decide irse a Londres, como también hará Camille Pissarro. El grupo queda completamente disperso.

 

 

SIn embargo, cuando, pasados los acontecimientos de la Comuna, el grupo volviera reunirse y a celebrar, apenas cuatro años después de la muerte de Bazille, la que sería la Primera exposición de los Impresionistas en el taller del fotógrafo Nadar en el boulevard des Capuchines, nadie se acordaría ya de incluir en ella ninguna obra de Bazille, cuya obra se sumió en un largo olvido. Eran los tiempos ya de los marchantes de Durand-Ruel y de Vollard y el dinero fluía por sus manos.

¿Puede una bala de fusil cambiar el curso de la historia del arte?, se pregunta la wikipedia francesa. ¿Cómo habría sido la obra de Bazille si, como sus compañeros, hubiera logrado alcanzar su madurez artística? Y sobre todo, ¿cuál fue el destino de los sesenta cuadros  que componían la obra de Bazille?Primero un absoluto y largo olvido, luego una tímida resurrección debida al historiador de arte Henri Focillon en 1926  . Pero no sería hasta finales de los 50 cuando se reivindicase su pintura y los ávidos coleccionistas americanos sacasen sus pinturas del ámbito familiar y del círculo local de iniciados de Montpellier para acabar colgadas principalmente en las paredes de los museos estadounidenses.

 

Vicente Martínez Sanz,un maestro pionero de la fotografía en España

Vicente Martínez Sanz,un maestro pionero de la fotografía en España

 

Me piden de parte del Instituto Cervantes que publicite una muestra virtual del fotógrafo valenciano Vicente Martínez Sanz cuyos enlaces os cuelgo aquí y donde podréis ver mucha más obra de la que os cuelgo aquí porque no hay mucho accesible en la red.

https://cvc.cervantes.es/artes/fotografia/martinez_sanz

martinezsanz.com

Aunque en su día gozó de un prestigio universal, y expuso en las más importantes exposiciones de fotografía artística a nivel mundial ganando importantes premios en ellas, Vicente Martínez Sanz es sin embargo un desconocido en nuestra época. Gracias al escritor Vicente Puchol, casado con la nieta de este fotógrafo, y a Josep Vicent Monzó y Josep Benlloch los artífices de la actual exposición del centro virtual del Instituto Cervantes. Nació en 1874, póstumamente, tras haber sido su padre abatido a tiros por designio de la mafia empresarial valenciana mientras su mujer estaba embarazada. La viuda, por consejo del padre se casó después con el gerente de la fábrica y la vida continuó en el mismo estatus económico. Estudió bellas artes en la academia de San Carlos donde tuvo como maestro a Agrasot. Aunque se casó muy joven y abandonó por la pintura por motivos prácticos, tras la muerte de su esposa se dedico a la fotografía que era entonces un arte balbuciente.

Aunque no salió de Valencia, estuvo en contacto con todos los movimientos mundiales de fotografía artistica y lo que es más sorprendente, a la vanguardia de ellos, pues puede el primero que utilizó en color en España.

Después de la guerra civil, abandonó su trabajo por un sentimiento de retraimiento en el ambiente que le da geno y se limitó a fotografiar a la intimidad familiar. El foto club de Valencia le hizo su presidente. Murió en 1945.

La obra de Vicente Martínez posee una trayectoria artística propia aunque muy en línea con las tendencias internacionales. En sus fotografías priman los puntos comunes con otras artes como las pintura tanto en el tratamiento de la luz como en la perspectiva, lo que hace que se le considere como un fotógrafo esteticista con alma de pintor.

Su consideración como pictorialista se puede ver en ciertos elementos de su fotografía como su afán por ordenar todos los elementos de una imagen hasta encontrar un alto grado de perfección, o el tipo de composición, o la disposición de sus modelos o los complementos que le acompañaban o el tratamiento de la luz…

Hay también ciertos elementos surrealistas que flotaba en el aire con un cierto aire onírico en algunas de sus obras como Visión o Retrato en sombra que hace que se encuentre más próximo a las vanguardias como se nota también en sus fotomontajes y en algunas de sus obras con influencias de arte oriental.

 

“Tarsila do Amaral o la Invención del Arte Moderno en Brasil” en el Chicago Art Institute

Tarsila do Amaral: Inventing Modern Art in Brazil

Fruto también de mi última y productiva visita a la ciudad de Chicago os hablo hoy de la exposición de Tarsila en el Instituto de Arte, uno de los tres mayores museos norteamericanos junto con el Met de Nueva York y el de Bellas Artes de Boston, del que tanto he hablado aquí.  Se trata de una exposición deliciosa y del tamaño preciso para satisfacer y aún quedar con ganas de más, un auténtico soplo de color y de alegría tropical en el gélido y gris Chicago invernal, que estará hasta el día 7 de Enero en el Art Institute.

Autorretrato de 1922

 

Esta exposición, que viajará después al MOMA de Nueva York,  es además la primera gran exposición en un museo  de Estados Unidos  dedicada a esta singular artista, y una ocasión única de ver una obra que  es difícil de conocer fuera de Brasil puesto que en su mayor parte esta conservada en museos e instituciones brasileñas, aunque aquí, en nuestra ciudad, Madrid, el Museo Reina Sofía guarde una de sus obras más hermosas que no estaba en la exposición pero que os cuelgo aquí.

A familia (The Family). Tarsila do Amaral . Obra en MNCA Reina Sofia

La exposición de Chicago no es una retrospectiva de toda su obra sino que se centra en su trabajo durante los años 20, cuando viajo entre São Paulo y París, participando en las vidas sociales y artísticas de ambas metrópolis creando su propio estilo artístico personal y colaborando a inventar, como sugiere el título de la muestra, el arte moderno en Brasil.

Autorretrato de 1922

Aunque relativamente poco conocida fuera de Latinoamérica, Tarsila como se la conoce popularmente en Brasil, es una artista fundamental en el desarrollo de las vanguardias en el subcontinente. Nacida en 1886 y educada en parte en el colegio del Sagrado Corazón de Barcelona, era nieta de un terrateniente cafetero conocido popularmente como o milionario por la inmensa fortuna acumulada por las haciendas del interior paulista. Separada ya de un primer marido médico que no entendía ni aprobaba su vocación artísticay con una niña, vuelve a casa de sus padres y se pone a estudiar pintura pasados ya los 30 años con  Pedro Alexandrino Borges. Tres años después, en 1920, viaja a Paris y asiste a la después famosísima Académie Julian, donde se aceptaban mujeres a pesar de los desnudos en vivo y donde estudiaron entre otros Henri Matisse, Jean Dubuffet, Marcel Duchamp, Diego Rivera, Jacques Villon, o Édouard Vuillard .

Religiao Brasileira 1927

 

A su regreso a Sao Paulo y gracias a su amiga y artista a su vez, Anita Malfatti, conoce a Menotti del PicchiaMário de Andrade y Oswald de Andrade con los que formaría el llamado Grupo de los Cinco, organizadores de la conocida Semana de Arte Moderna que se celebró en el Teatro Municipal de Sao Paulo entre los días 11 y 18 de febrero de 1922 y que constituye un hito fundamental de la configuración de las vanguardias latinoamericanas.

cartaz-semana-arte-moderna 1922

 

ElGrupo de los Cinco: De izda. a dcha Mario de Andrade, Anita Malfatti, Menotti del Picchia, Tarsila do Amaral y Oswald de Andrade

 

En enero de 1923, en Europa, Tarsila se unió a Oswald de Andrade y la pareja viajó a Portugal y España. De regreso a París, estudió con los artistas cubistas: frecuentó la Academia de Lhote, conoció a Pablo Picasso y se hizo amiga del pintor Fernand Léger, visitando la academia de ese maestro del cubismo, de quien Tarsila conservó, principalmente, la técnica lisa de pintura y una cierta influencia del modelado legeriano.

Carnaval em Madureira 1924

A negra 1923

 

O vendedor de Frutas 1925

 

Paisagem-com-Touro_1925-

O mamoeiro 1925

 

O pescador 1925

En 1924, la pareja realizó un viaje de “redescubrimiento de Brasil” con  el poeta franco-suizo Blaise Cendrars, Tarsila comenzó entonces la que se conoce como su etapa  “Pau-Brasil“, en la que pinta por primera vez con sus característicos colores tropicalmente alegres y sus temas de un marcado carácter brasileño. Fue entonces cuando surgieron lo que el poeta Carlos Drummond de Andrade denominó los bichos brasileños, unos seres fantásticos que asumían toda la exuberancia de la fauna y la flora brasileña.

Tarsila do Amaral, “A Cuca,” 1924. Centre national des arts plastiques, Paris

 

Cartao Postal 1928

Discípula de Leger no podía tampoco ocultar su fascinación futurista por las máquinas, los ferrocarriles y los ingenios como símbolos de la modernidad urbana. Se casó con Oswald de Andrade en 1926  año e el que también realizó su primera exposición individual, en la Galería Percier, en París.

 

strada de Ferro Central do Brasil c. 1924

 

O porto

 

A Boneca 1928

Fue durante este periodo cuando Tarsila empezó a combinar el lenguaje visual del modernismo con los temas y la paleta de su país natal para producir lo que sería el primer  arte moderno brasileño. La exhibición celebra las obras más importantes del artista y su papel en la fundación de Antropofagia, un movimiento artístico que promovía la idea de devorar, digerir y transformar las influencias artísticas europeas y de otros países para hacer algo completamente nuevo. Las contribuciones de Tarsila incluyen el emblemático lienzo Abaporu, la inspiración para el manifiesto antropófago y se convirtió en el emblema del movimiento.

 

Abaparou 1928

 

Abaporu fue pintado al óleo sobre tela, en enero de 1928, por Tarsila del Amaral  como regalo de cumpleaños para el escritor Oswald de Andrade, su marido en la época, quien  junto al poeta Raul Bopp, bautizaron la obra con el título que aún lleva hoy en día. Fue Bopp quien propuso al ver el cuadro: “Vamos a hacer un movimiento alrededor de ese cuadro” Los dos escritores escogieron un nombre para la obra, Abaporú, que viene de los términos en tupi aba (hombre), poro (gente) y ú (comer), significando “hombre que come gente“. Y que se convirtió en el emblema para la creación de la Antropofagia modernista brasileña, o Movimiento Antropofágico, que se proponía la deglutir la cultura extranjera y adaptarla a Brasil.

 

Tarsila do Amaral. Antropofagi’a, 1929. Acervo da Funda‹o Jose e Paulina Nemirovsky, em comodato com a Pinacoteca do Estado de S‹o Paulo. © Tarsila do Amaral Licenciamentos.

 

A Lua 1928

Otras obras de Tarsila en su fase antropofágica: A Lua (1928), O Lago (1928), Cartão Postal (1929) y Sol Poente (1929), todas en la exposición de Chicago.

O lago 1928

 

Sol poente 1929

En julio de 1929, Tarsila expone sus obras por primera vez en Brasil, en Río de Janeiro. En ese mismo año, en virtud de la quiebra de la Bolsa de Nueva York, conocida como la Crisis de 1929, Tarsila y su familia de cafeteros sienten los efectos de la crisis y Tarsila pierde su hacienda. En ese mismo año, Oswald de Andrade se separó de Tarsila porque se enamoró y decidió casarse con la revolucionaria Patrícia Galvão, conocida como Pagu.

 

O ovo 1928

 

Figura Só 1930

 

O sono 1928

 

Cidade (A rua) 1929

Tarsila sufre mucho con la separación y con la pérdida de la hacienda, lo que la lleva a entregarse aún más a su trabajo en el mundo artístico. En 1930, Tarsila logró el cargo de conservadora de la Pinacoteca del Estado de São Paulo donde inició la organización del catálogo de la colección del primer museo de arte paulista.

En 1931, vendió algunos cuadros, y viajó a la Unión Soviética con su nuevo marido el psiquiatra  Osório César, que la sensibilizaría y educaría en un pensamiento más político y social. La pareja viajó a Moscú, Leningrado, Odessa, Constantinopla, Belgrado y Berlín. Pronto estaría nuevamente en París, donde Tarsila se identificaría con los problemas de la clase obrera ya que sin dinero, por primera vez en su vida, trabajó como obrera de construcción, pintora de paredes y puertas.

Operarios 1933

La exposición de Chicago no va más allá de estos años pero aún asi cuenta con más de 120 pinturas, dibujos, y documentos históricos relacionados con la artista constituyendo una rara oportunidad y una magnifica ocasión de ver el trabajo de la artista que se conserva fundamentalmente en colecciones brasileñas. D Chicago viajara al Museo de Arte Moderno de Nueva York, el MOMA, desde el 11 de febrero a 3 de junio de 2018.

 

P.S. He descubierto ahora que en 2009, cuando yo no vivía en Madrid, hubo una exposición suya en la Fundación Juan March que tiene buenísima información que podéis ver en este link; https://www.march.es/arte/madrid/exposiciones/amaral/temporal.asp

 

 

Las Universtitätsmamsellen, cinco mujeres intelectuales del Romanticismo alemán

Hoy quiero dedicar mi entrada no a una exposición sino a una serie de mujeres pioneras. Al que siga mi blog ya sabrás que tengo especial afecto y predilección por la búsqueda de estas mujeres pioneras que supieron rescatar su libertad de un mundo eminentemente patriarcal y masculino. Hoy hablaré de un grupo de mujeres que acabo de descubrir. Se trata de cinco mujeres intelectuales del romanticismo alemán en concreto en torno a la Universidad de Gotinga y a las que se conoce como Universitätsmamsellen que deduzco es una mezcla del término universidad y mademoiselles. Las cinco jóvenes, nacidas entre 1750 y 1770, comparten además el ser todas hijas de eminentes profesores de aquella ilustre universidad de la baja Sajonia, recientemente fundada, en el año 1734 por el entonces príncipe elector de Hanóver y que sería posteriormente Jorge II rey de Gran Bretaña.

 

The historical premises of Göttingen University (pen drawing with water colours, by Friedrich Besemann (1796–1854); Städtisches Museum Göttingen)

 

Estas cinco mujeres son Caroline Schelling, Philippine Engelhard, Meta Forkel-Liebeskind, Therese Huber y Dorothea Schlözer.

 

De todas ellas la más conocida fue Caroline Schelling, nacida Michaelis, viuda de Böhmer, y casada después sucesivamente con August Willhelm Schlegel y Friedrich Schelling. Caroline es mejor conocida por haber estado en el centro del primer círculo romántico alemán en Jena sin ninguna exageración, el primer grupo vanguardista de la historia.

Goethe, Schiller, Wieland, Klopstock, Lessing y Herder

 

El grupo incluía, entre otros, a su segundo marido, Wilhelm Schlegel; su hermano Friedrich; la futura esposa de este último, Dorothea Veit (hija del filósofo Moses Mendelssohn); los escritores Novalis, Tieck y Hülsen; los científicos Steffens y Ritter; el teólogo Schleiermacher (en Berlín); y su esposo posterior, el filósofo Schelling. El círculo tenía además contacto regular con el filósofo Fichte, con Goethe y Schiller, y, aún de mayor significado cultural, con una asombrosa y casi desconcertante gama de destacados académicos, periodistas, libreros, artistas y personalidades del teatro. Prácticamente todas las figuras asociadas con este estudiadísimo período literario de Weimar-Jena, así como muchas del Berlín de finales del siglo XVIII, o la conocían personalmente o de lo contrario aparecen en sus cartas que son sin duda su principal obra literaria.

 

Los dos hermanos Schlegel con sus respectivas esposas

 

Su casa de Jena fue siempre uno de los másimportantes centros de reunión de los escritores y pensadores del Romanticismo,y en muchos sentidos la considera como una de las primeras mujeres intelectuales que se situaba de igual a igual con sus padres masculinos provocando una verdadera emancipación intelectual de un nuevo tipo de mujer, que, lejos de ser un objeto, comenzaba entonces a influir decisivamente en la vida cultural. Sus puntos de vista siempre razonados y sus opiniones a veces contundentes y con una cierta y refinada malicia le hicieron ser muy temida por sus adversarios, debido a lo tajante de sus juicios y le valieron el apodo de Madame Lucifer, al parecer puesto por el dramaturgo Schiller.

 

La casa azul era la casa familiar de Caroline en gottinga

Hija del renombrado orientalista Johann David Michaelis y criada en el medio profesoral de esa ciudad universitaria, se casó con el médico Franz Wilhelm Böhmer, de quien enviudó después de cuatro años: fue una época aunque tranquila, personalmente no muy satisfactoriapara ella, aunque tuvo una hija Auguste Böhmer cuya historia trágica marcaría el destino de su madre.

 

JORGE FEDERICO FELIPE DE HARDENBERG (NOVALIS)

Tras su muerte en 1788, regresó a Gotinga, donde frecuentaba personalidades como el poeta Gottfried August Burger o el crítico romántico August Wilhelm Schlegel. En 1791, se mudó a Maguncia, donde participó activamente en el club jacobino partidario de la Revolución francesa, que desembocó en la proclamación de la breve República de Maguncia y cuyo activismo le supuso una breve encarcelación por sus ideas políticas revolucionarias que la estigmatizó a ojos de la sociedad bien pensante.

 

Auguste Böhmer, la hija de Caroline

Era Caroline, según noticias de sus contemporáneos, una mujer extraordinariamente atractiva, que poseía ese elemento cautivador de la gracia y suavidad, con una peculiar mezcla de inteligencia, animación, ingenio y sentimiento. Esa particular disposición armoniosa general que, como dicen las fuentes, parecía respirar amor y demandar amor, aunque no fuera su intención, ni aún su cálculo, sino simplemente fruto de su naturaleza más íntima; Caroline, a decir de Goethe, no podía ser de otra manera; ella no se veía afectada, era ingenua, abierta, sincera y poseía algo de ese abandono que nace de la inocencia cualidades todas ellas por las que ejercía un poder irresistible sobre los corazones masculinos.

 

Goethe en la campiña romana (1787), por Johann Heinrich Wilhelm Tischbein.

En realidad esta era una situación compartida por todas estas mujeres poderosas que se veían invariablemente rodeadas por un círculo de hombres distinguidos que caían seducidos por su atractiva emancipación queles hacía situarse a la misma altura de sus congéneres masculinos. Lo cual, dicho sea de paso, era por otro lado razón suficiente para que esas mujeres fueran odiadas con ferocidad por otros hombres y, sobre todo, otras mujeres

 

Friedrich Wilhelm Schelling

 

Caroline lo tenía claro. Ella quería ser profundamente feliz Y, aunque no lo lograse, lo que sí tenía claro es que jamás sería desgraciada:

El destino no decide mi suerte, no me sirvo de las ocasiones favorables que me ofrece y tampoco tengo en cuenta sus malas jugadas… a pesar de los dioses y de los hombres, seré feliz; no daré lugar a que me dominen la amargura y la pena; seré siempre dueña de mis fuerzas y no perderé el dominio que poseo… cuando no puedas lograr lo que desees, busca otra cosa, y si tampoco puedes lograrla, entonces no profieras quejas serviles, sino ahógalas en tu orgullo…. No sé si alguna vez llegaré a ser feliz;, lo que sí sé con certeza es que jamás seré desgraciada… Nada me perdono menos que no estar alegre. nunca llegará el día en que no disfrute una alegría por pequeña que sea…

 

Friedrich Wilhelm Schelling, Retrato de Joseph Karl Stieler, de 1835

Caroline tuvo una larga lista de relaciones amorosas, se casó, como hemos visto,  con uno de los hermanos Schlegel, que la adoraba profundamente desde niña.  pero hallaría finalmente el amor que, a pesar de que llegó una manera trágica e intensa, le proporcionó una felicidad tardía pero profunda y agradecidamente reconocida en los brazos de Friedrich Schelling, un hombre doce años menor que ella y al que ayudó en la redacción de lo mejor de su obra y con cuyo nombre ha pasado a la historia.

 

Copia del busto de Auguste Böhmer por Friedrich Tieck

Y digo que fue trágica e intensa porque Schelling fue primeramente pretendiente de su hija Auguste, con la que llegó a estar prometido y que murió en extrañas circunstancias por la aplicación de ciertas terapias médicas sugeridas por el propio Schelling. O al menos así lo quiere la hagiografía romántica. Pues recientemente Robert Richards afirma en su libro The Romantic Conception of Life que las intervenciones de Schelling no solo fueron apropiadas sino sobre todo irrelevantes dada la inevitable enfermedad fatal de Auguste. , Como sea, fue su muerte lo que acerco a Schelling y Caroline en un momento en que Schlegel se había desplazado a Berlin, realmente el divorcio fue arreglado con la  ayuda e intermediación del propio Goethe. De Auguste se conserva un busto encargado al escultor Friedrich Tieck y un monumento funerario diseñado por el escultor danes Berthel Thorvaldsen.

 

Su obra literaria incluye un ensayo sobre Romeo y Julieta, de 1797, y un diálogo sobre La pintura de 1798, ambos escritos mientras aún seguía casada con Schlegel. Pero a partir de su matrimonio con Schelling se dedicó principalmente a editar y corregir las obras de este y de sus amigos de Jena, con los que mantuvo un cuantioso epistolario que es una de las mejores fuentes de información del Romanticismo alemán y que se puede consultar en inglés en esta web.

 

Meta Forkel Liebeskind

 

Meta Forkel-Liebeskind fue siempre amiga íntima de Caroline, de hecho fue ella quien le presentó al que seríasu segundo marido, Schlegel. Madame Meta Forkel nació como Sophie Margarethe Dorothea Wedekind, hija y hermana de profesores universitarios de Gotinga, lo que facilitó su educación, y aunque su familia la llamaba Gretgen, ella prefería llamarse Meta. Aunque se casó muy pronto, a los 16 años, con un musicólogo, Johann Nikolaus Forkel, inquieta como era, también se separó a los dos años con un hijo.

 

 

Meta fue fundamentalmente una escritora y traductora. Su obra más conocida, aunque en el momento de su publicación fue editada anónimamente, es la novela en dos volúmenes María. Posteriormente meta se casaría una segunda vez con el juez de la Corte de Apelación Johann Heinrich Liebeskind,

 

 

Therese_Huber_miniatur_detail

Therese Huber nacida Marie Therese Heyne fue hija del profesor de filología clásica de laUniversidad de Gotinga Christian Gottlob Heyne. Las tres, Therese, Meta y Caroline se llevaban menos de dos años y eran todas hijas de profesores con lo que es fácil presumir que se influirían mutuamente. Therese se casaría con un tipo muy interesante, el viajero y etnólogo Georg Forster que había viajado  con James Cook en su segunda expedición alrededor del mundo.  acompañando a su padre que, como naturalista, elaboró el informe científico del viaje para publicarlo a su regreso.

 

Georg_Forster

 

La pareja se trasladó a vivir a Lituania, entonces en la órbita germánica, y luego volvió a Gotinga con tres niños y un matrimoio que como a todas sus amigas tampoco le funcionó. Afortunadamente  Forster se implicó muy activamente en el episodio de la República de Maguncia, y a su fracaso, se trasladó a París, lo que permitió a Therese y su amante, Ludwig Ferdinand Huber, que ya vivía con ellos en Maguncia, arreglar su relación e incluso tener siete hijos más. Aún así, Therese jamás dejó de escribir cuentos, relatos de viajes, ensayos y novelas cortas que al principio se publicaba bajo el nombre de su marido. Después trabajaría como redactora en un periódico y escribiría más de 4500 cartas con los intelectuales más importantes de su tiempo. Luise Una contribución a la historia de la conveniencia, Ellen Percy o la educación a través de los destinos, Las Aventuras de un viaje a Nueva Holanda son algunas de sus novelas más conocidas, siempre con un tono para la época bastante feminista.

 

Dorothea Schlšzer (1770 bis 1825), GemŠlde von Benita Seeburger See (?), Foto: Frank Stefan Kimmel (MŠrz 2009)

Dorothea von Rodde-Schlözer, la más joven de las cinco, era seis años menor que Caroline, era igualmente  hija de un profesor de la universidad de Gotinga, August Ludwig Schlözer, un historiador y pedagogo y de una madre artista y pintora.

 

Silueta del Profesor Schlözer con su familia su mujer y sus cinco hijos, la primogénita Dorothea con un Globo terraqueo en el regazo

 

Su padre, que como ya hemos dicho estaba muy interesado en la pedagogía de Johann Bernhard Basedow, afirmaba, revolucionariamente para la época,  que no había ninguna diferencia a priori ni en la naturaleza entre la inteligencia de las mujeres y la de los hombres. A consecuecia de una disputa con otro catedrático sobre las ideas de Basedow, acordaron   educar a sus hijos primogénitos siguiendo métodos distintos y resultó que los dos primeros hijos de ambos profesores fueron niñas. Como consecuencia, Dorothea tuvo a los mejores tutores que pudieron encontrar y un plan de estudios muy sistematizado que le llevó a dominar 9 idiomas con 16 años. Estudió matemáticas, óptica,  zoología y botánica,  religión, minería y mineralogía.

 

la primera mujer en obtener un doctorado en Dorothea Exleben la primera mujer en conseguir un titulo de medicina en Alemania, en la Universidad de Halle en 1754.

 

Junto con Dorothea Erxleben, sería la primera mujer admitida en la Universidad después de superar unos exámenes tremendamente exigentes y que le permitió graduarse antes de cumplir los 20 años. Se casó con un rico senador pero, aún así, no quiso perder su apellido y sería ella la primera mujer que en Alemania introduciría el apellido doble.

 

Jean-Antoine Houdon: Busto de Dorothea von Rodde-Schlözer

Organizaba tertulias con los principales intelectuales de la época y destacó incluso como pintora llegando a pintar un retrato del Káiser Francisco II. Mantuvo además una relación de tres incluyendo en su matrimonio al escritor francés Charles de Villers, el traductor al francés de la filosofía de Inmanuel Kant

 

PORTRAeT-VON-PHILIPPINE-ENGELHARD-GEB-GATTERER

 

La última y la mayor de las cinco es Philippine Engelhard unos diez años mayor que las otras. Hika también de un profesor de historia de Gotinga. Recibió importantes influencias de sus contínuos contactos con estudiantes universitarios y de las visitas de eminentes científicos y personalidades a la casa de sus padres.  Fue muy amigade Therese Huber y su primer marido Georg Foster. Se casó con Johann Philipp Engelhard, consejero privado del principe de Hesse-Kassel, y director de la Escuela de Guerra de Hesse por lo que llevó una vida cortesana,sin dejar por ello de escribir. Tuvo bastantes amistades literarias con los Hermanos Grimm, Bettina von Armin y su hermano Clemens Brentano, Elisa von der Recke. Philippine es fundamentalmente poeta en la órbita del Sturm und Drag con  una característica expresión de un fuerte sentido del yo, propia del romanticismo. La vivacidad, el humor y el ingenio, la franqueza y la imaginación, y  la insistencia en la sensación  ya fueron  enfatizadas en los juicios contemporáneos.

 

Madame de Stael retratada como Corrine en el Cabo Miseno, la protagonista de su novela homónima. Oleo de François Gerard pintado póstumamente

 

Y bueno eso es todo. Vale la pena llamar la atención en que fue el Romanticismo el primer movimiento en el que la mujer halló un mejor y más perfecto acomodo, apareciendo los primeros grupos de mujeres escritoras en casi todas las lenguas baste llamar la atención sobre Anne-Louise Germaine Necker, Madame de Staël, Sophie de Condorcet, George Sand en Francia, Anna Laetitia Barbauld, Jane Austen, Hermanas Bronte, Elizabeth Barrett Browning, Felicia Hemans, Mary  Shelley, Charlotte Turner Smith, Emily Dickinson, Christina Rosetti en la órbita anglosajona o en España, aunque más tardíamente, Rosalia de Castro, Cecilia Böhl de Faber (Fernán Caballero), Carolina Coronado o Concepción Arenal.


															

La baronesa Elsa von Freitag-Loringhoven, la mujer que inspiró a Marcel Duchamp, Djuna Barnes, Mina Loy o Man Ray

Siento la tardanza a quien siga este blog, pero la entrada que hoy os ofrezco, larga y prolija, me ha ocupado mucho más de lo normal. Fascinado como estaba, hoy os quiero hablar de una  mujer fascinante, la baronesa ELSA VON FREITAG-LORINGHOVEN sobre la que la historia ha mantenido un estruendoso silencio, roto tan solo en años recientes cuando alguna historiadora feminista, -en concreto, la canadiense Irene Grammel, sobre todo, con su libro Baroness Elsa: Gender, Dada, and Everyday Modernity–A Cultural Biography Mitt Press, 2002– le ha atribuido la pa(ma)ternidad de una de las obras icónicas del arte del siglo XX, el urinario que Duchamp tituló Fuente y que firmó bajo el seudónimo de Richard Mutt, atribución que levantó una auténtica polvareda entre los historiadores de arte.

 

 

En la actualidad, y después de algunos estudios y exposiciones antológicas, se la vuelve a considerar como una artista independiente, fuente de inspiración para muchos otros artistas (hasta Lady Gaga reconoce su influencia), sobre todo dentro del ámbito del dadá neoyorquino, y en absoluto  un epígono de sus compañeros masculinos: lo demuestra, entre otras cosas, la voluntad de hacer de su cuerpo una obra de arte anticipando, al menos en cuarenta años, el arte de la performance o el body art con una relectura radical del concepto de femineidad, que tiene esa faceta gamberra del movimiento dadaísta casi cercano al punk.

 

 

Berenice Abbott, la pioniera de la fotografía estadounidense, dijo de ella:

«La baronesa era como Jesucristo y Shakespeare fundidos en uno solo».

 

 

Elsa, nacida Elsa Plötz, fue poeta, pintora, performer, novelista, dominatrix, cometa, escultora, corista, pionera, prostituta,  secreta, pansexual y , casi siempre, escandalosa.

 

 

Elsa nació alemana en 1874 en Swinemünde (Świnoujście), ciudad sobre el mar Báltico que actualmente es parte de Polonia pero que en ese entonces pertenecía a Alemania. Creció en el seno de una familia acaudalada, con una madre pianista y bastante independiente pero bajo el terrible yugo de un padre masón y extremadamente autoritario, con cinto suelto y modales de mula que chocó pronto con el ánimo independiente de Elsa.

Apenas muerta la madre, quizás su único eslabón familiar, escapó de la tiranía paterna, yéndose a Berlín con tan solo 19 años, asilada en casa de una de sus tías maternas, Elise Francisca Kleist. Meses antes su madre había dicho de ella:

He malcriado a Elsa a propósito, para que siempre sepa a qué tiene derecho”.

 

 

 

Allí, gracias a su fascinante ambigüedad -siempre fue muy alta y masculina- y a la falta absoluta de prejuicios por su parte, descubrió el mundo de la noche trabajando en el espectáculo de tableaux-vivants de Henry de Vry  en el Wintergarten Theatre, en una especie de números de pornografía en vivo disfrazados de arte clásico edificante en el que hacía de estatua griega, y donde Elsa se inclinó por el papel de artista erótica, según sus propias palabras, con el orgullo de una prima donna.

Comenzó así una época de enorme voracidad sexual que le condujo a lo que su mejor biógrafa, la ya citada Irene Gammel, llamó un “priápico festín de autoindulgencia”  (a priapic feast of overindulgence) . La misma Gammel titula el capitulo que abarca esta época de  líbido eufórica como Sexcapadas en Berlín y describe a Elsa como una proteica sexmachine cuyas aventuras eróticas abarcan todo el caleidoscopio de la noche berlinesa de aquel tiempo.

Estos caminos del exceso acabaron por contagiarle primero de gonorrea, y de sífilis después, lo que llenó su cuerpo de las características ronchas sifilíticas y le obligó a un doloroso tratamiento con mercurio que quizás, como señala Gammel, acaso le volvió infértil, pues a pesar de su dilatada vida sexual nunca estuvo embarazada. Tenía entonces apenas cumplidos 20 años.

Sin embargo nada más lejos que la derrota; lo que para cualquier otro habría sido devastador, a ella le otorgaba un aura de autoblindaje dotándole aún de mayor fortaleza y de autoinmunidad psicológica. Elsa nunca fue una víctima sino castigadora, más agresiva y provocadora que seducida, ni  aun siquiera seductora. En realidad, después de leer su biografía, a pesar de los muchos y muy brillantes hombres de su vida, Elsa nunca hallaría un hombre que estuviese a su altura. Ni de su libertad ni de su líbido.

 

Elsa por Man Ray

 

Tras su enfermedad, hubo una tentativa de dedicarse seriamente a la carrera de teatro subvencionada por su tía Elise, en un último intento por alejarla de la noche y de evitar su completa ruptura con el ámbito familiar. Eso le hizo estudiar a Ibsen, a Goethe, Hauptmann, Schiller o Richard Voss, pero al parecer era incapaz de recordar los textos. Sin embargo sirvió para descubrir por primera vez su afición a travestirse de hombre, una generación antes que la reina del travestismo berlinés Marlene Dietrich que nacería poco después. Curiosamente fue vestida de hombre como tuvo sus únicas buenas críticas como actor. Años después, durante su estancia en América, sería detenida por vestirse de hombre, aunque la pondrían en libertad al descubrir el juez que iba acompañada por su propio marido (!!!).

 

La Baronesa fotografiada por Man Ray

 

Como fuera, Elsa ya había descubierto su libertad y una fuerte discusión con su tía por su activa vida sexual hizo que no sólo no se graduase en la escuela de teatro, sino que rompiese definitivamente con su entorno familiar. Falta de fondos,  en otoño de 1895 entró como corista en el Zentral Theater de Alte Jacobstrasse, una especie de Ziegfeld Folies berlinesas donde duró poco debido a su mala salud y a la imposibilidad de esconder los clavos sifilíticos.

 

Tras su penoso paso por el Hospital público , conoció a Melchior Lechter, su primer amigo/amante artista, al que le unió una extraña relación productiva para ambos. Melchior Lechter era un diseñador gráfico, de portadas de libros o vidrieras, así como pintor del entonces movimiento en boga conocido como  Jugendstil  o estilo Joven que es como se conoció al Art Nouveau Alemán.

 

Vidriera de Melchior Lechter

Melchior, al que se describe como un hombre sin cuerpo, -como podeis ver en la fotografía- mantuvo una extraña relación con la proteica Elsa a la que introdujo en el círculo del carismático poeta Stefan George del que hablaré algo más aunque se merecería por sí solo un post. La novela Fanny Eschler, escrita en gran parte por Elsa en 1905 y firmada por Felix Greve, uno de sus maridos, aunque es una critica satírica de ese círculo de artistas es al mismo tiempo la fuente más fiable de sus propias andanzas durante estos años.

Melchior Lechter

 

 

Orpheus de Melchior Lechter

 

 

La relación con Lechter, una figura central en el nuevo movimiento de vanguardia , introdujo  a Elsa, como hemos dicho, en ese particular nuevo mundo de artistas y amantes del arte donde descubriría su auténtica vocación y su hogar espiritual, en particular en  el circulo esotérico de vanguardistas que rodeaba al  poeta Stefan George, su reconocido y así llamado, casi como si de una secta se tratase, Meister.   Se les conocía como el George-kreis  y el grupo generó una notoriedad que alcanzaría su punto más álgido con la muerte de uno de los miembros del círculo, un joven de 14 años al que George dedicó su obra Maximin (1906), en la que lo presentaba como una divinidad de la que el poeta era, a la vez, profeta y discípulo.

 

 

Stefan George como Dante con Maximin

 

Stefan George, un prodigio lingüístico que hizo más por la lengua alemana que nadie desde Goethe y Heine, sostenía que la poesía debía carecer de propósito, tener como único objeto el lenguaje y dar la espalda a los hechos de su época. Resultado de esta visión de un “arte por el arte” fueron los primeros libros del autor (inusuales en su intensidad emocional y rigor formal) y la creación en 1892 de Blätter für die Kunst, la publicación en torno a la cual se conformaría su círculo de admiradores.

 

 

El círcu­lo supuso la realización de la que fue su única utopía política, al margen de las interpretaciones nacionalsocialistas: una visión aristocrática y esteticista de la vida defendida por un pequeño grupo de jóvenes (Hugo von Hofmannsthal, Ernst Kantorowicz y Friedrich Gundolf, entre otros) reunidos en torno a un homoerotismo platónico y a la admiración por la obra del poeta.

 

 

Hoy sin duda le habrían colocado la etiqueta correspondiente, pero, aunque ciertamente escandaloso en su época, Stefen George cambiaba a menudo  de ciudad y de domicilio. Siempre fue un invitado sin casa propia, aunque, paradójicamente, contaba con una estrecha y estable red de amigos que enseguida tuvo numerosos discípulos llegando a crear un verdadero círculo de vanguardistas, muy cohesionados, fieramente antiteutónicos y antiburgueses, muy internacionalistas y ambiguos sexualmente, cercanos, -salvando las distancias entre el ámbito británico y el teutón-   al circulo de Oscar Wilde,  también muy restringido a miembros del sexo masculino.

En este extraño círculo sería donde con solo 22 años Elsa Plotter tendría su bautismo con las artes.

 

stefan-george-im-jahr-1910

 

Como representante de la Nueva Mujer, dueña y señora de su sexualidad, Elsa, que siempre fue, como ya hemos dicho extraordinariamente ambigua, activa sexualmente y marcadamente masculina, se convirtió, alentada y apoyada por Melchior, en su musa y su Medusa, idealizada y demonizada a la vez, Judit y Salomé, elevada y degradada, temida y ridiculizada por ese circulo de hombres donde el homoerotismo, el fetichismo, el voyerismo, el sadomasoquismo y la bisexualidad flotaban en el aire. Ella no solo fue su colaboradora, sino alguien dispuesta a canalizar la vanguardia a través de su propio poder sexual, alguien dispuesta a forzar críticamente sus límites, mientras presentaba su propia vida como arte.

 

 

A partir de este momento los amantes y los amores de Elsa se sucederán con rapidez pero serán ya siempre artistas, casi todos de este grupo entorno a George. Ernst Hardt, dramaturgo, sería su primer gran amor de verdad.

Opuesto por completo al melifluo Melchior Lechter, Ernst, con el que tendría una relación tormentosa que duró más de dos años, era un hombre hipermasculino, atlético, de ojos grandes de gacela y, como empezó a ser habitual , más joven que ella. Elsa, curtida en relaciones sexuales, se enamoró sin embargo por vez primera, aunque su relación fue, al parecer y como se suele decir ahora, muy tóxica pues se tiñó de un cierto sadomasoquismo por el que ambos pagaron un fuerte peaje.

 

Ernst Hardt

 


La novela Fanny Essler,  de la que hemos hablado a menudo, será sobre todo un ajuste de cuentas personal con Ernst que, a su vez, escribió una obra de teatro bastante misógina denigrando a Elsa y a las mujeres de su temple, Der kampf um der Rosenrot (La Lucha por el rojo rojizo).

Y todo porque Elsa, al revés que su madre, sí supo dejar atrás un hombre abusivo, infiriéndole además  una herida indeleble a su hombría al escaparse con uno de sus mejores amigos, Richard Schmitz, al que, demasiado sumiso para estar a su altura, abandonaría, a su vez en poco tiempo, por su propio hermano mayor, el influyente escritor Oscar A. H. Schmitz.

 

Oscar A.H. Schmitz

Con Oscar A.H. Schmidt  mantuvo una relación completamente abierta. Él fue uno de los más conocidos escritores de la vanguardia muniquesa. Entre sus obras está el libro titulado Haschish y fue tan influyente que el propio Walter Benjamin escribió un texto titulado una Replica a Oscar A. H. Schmidt (Traducción española de Jorge Navarro Pérez en Obras, II, 2, pp. 367-371, Madrid, Abada, 2009)

 

 

 

Festival antiguo en 22/02/1903 en la casa de Hannah y Karl Wolfskehl, Leopoldstr. 51, primera fila: Franziska zu Reventlow, centro de Stefan George, de nuevo centro de fila: Karl Wolfskehl como Dionisio.

C

on Oscar A. H. Schmitz, y tras una temporada en el sur de Italia que tanto fascinaba a los alemanes de la época , se iría a vivir a Munich. Munich, y sobre todo el famoso barrio de Schwabing eran por entonces el epicentro de la vanguardia alemana. Alrededor del cambio de siglo, Munich contaba con una poderosa bohemia entre la que se encontraban  los pintores Vasily Kandinsky y Gabriele Münter, Paul Klee y Franz Marc, los escritores Thomas Mann y su esposa Katia, Heinrich Mann, Ricarda Huch, los poetas, ya citados, Stefan George y Karl Wolfskehl e incluso Vladimir Ilyich,  que sería después conocido como Lenin.

Elsa, decidida a dedicarse a la pintura, se trasladó, gracias al apoyo de Schmitz, a vivir a un estudio en Dachau que, aunque hoy es infaustamente conocido por ser  el lugar del primer campo de concentración, era entonces, Dachau antes de Dachau, una fértil colonia de artistas, sobre todo de pintores. Poco avanzó Elsa en la pintura embarcada, sin embargo, en una intensa vida social e intelectual de primer orden. Es difícil saber con quién se relacionó y con quién no, pero si parece que tuvo una cierta y segura relación con otra mujer poderosa, que ejercía también, con procacidad y provocación,  su novedosa  y pertubadora emancipación sexual: la escritora Francisca von Reventlow

Franziska von Reventlow

 

Fue en el círculo de Franziska donde conocería a dos hombres fundamentales para ella, amigos íntimos entre si, y con los que mantuvo una intensa relación que, durante algún tiempo, implicaría a los tres en un apasionado menage á trois. Se trata de August Endell y de Felix Paul Greve.

 

August_Endell

 

August Endell (1871–1925) fue un arquitecto modernista, exponente de un Jugendstil muy personal rico en referencias espirituales que se caracterizó por el intento de reflejar la flora y fauna marinas, como vemos en la fachada de su taller, además de ser escritor y profesor. August se convertiría en el primer marido de Elsa entre 1901 y 1903. Él sería además su profesor de pintura. Mantuvieron una relación abierta, como Elsa parece siempre haber preferido,  que, al poco, como hemos dicho, incluyó al amigo de August, el poeta y traductor Felix Paul Greve.

 

endell atelier

 

El trio viajó a Palermo en el verano de 1903, a Sicilia, donde el matrimonio se desintegró finalmente  divorciándose tres años después. Aunque su separación fue dura y se dedicaron varios poemas  satíricos, la relación entre August y Elsa fue sin embargo fundamental para ambas carreras.

De Palermo no obstante volvieron juntos solo Elsa y el joven y ambiguo Felix Greve que a la sazón tenía solo 22 años.

 

FPG: Felix Paul Greve o Frederick Philip Grove

 

Felix Paul Greve era, y sería por un tiempo, un prolífico  traductor de literatura y, hasta ese momento, un miembro destacado del grupo homoerótico formado entorno del ya citado  Stefan George, el George-Kreis. Durante esos años en Munich, se relacionó con Karl Wolfskehl, e incluso vivió una temporada con el mismo Thomas Mann en 1902.

A principios de 1903,  y con cierto escándalo, pues el jovencito Greve era tomado por homosexual,  se emparejó con nuestra Elsa Plötz Endell. En su autobiografía de 1946 In Search of Myself, Grove sugiere que a pesar del contexto homoerótico de su trabajo hasta finales de 1902, su primer encuentro sexual con Elsa determinó para siempre su heterosexualidad.

Sin embargo la relación con Elsa le acabaría costando cara porque su hasta entonces benefactor Herman Kilian, trastornado por los celos, exigió el pago de todos los créditos con que le había sostenido hasta entonces, lo que, dada la improductividad económica de la joven pareja, acabó llevando a Felix a la cárcel acusado de fraude. Fue una humillación en toda regla, provocada por el despecho, que le costaría un año de reclusión en la penitenciaría de Bonn.

Sin embargo  la naciente relación entre Elsa y Felix salió reforzada, siendo durante esta época cuando escribieron a cuatro manos la ya tantas veces citada novela de Fanny Essler donde se relatan todas las peripecias sexuales de Elsa, incluido su matrimonio con Endell. La novela, aunque causó gran diversión en el circulo de Stefan George, supuso sin embargo la fulminante exclusión de ambos de los círculos en que hasta entonces se habían movido. Ello les llevó a un cierto exilio voluntario, primero en Suiza y después en París para finalmente volver a Berlín donde se casaron en 1907.

En seguida, nuevos problemas económicos provocados por la venta por parte de Felix a dos fuentes de la misma traducción de Jonathan Swift, les llevaron a fingir el suicidio de él y escaparse, con algunos meses de diferencia, a Norteamérica donde intentaron crearse una nueva vida comprando una granja en Kentucky.  El sueño americano no funcionó y  después de 9 años juntos, el matrimonio se disolvió.

 

 

Felix desapareció definitivamente en Manitoba (Canada) en 1912 cuando cambió su nombre por el de Frederick Philip Grove, manteniendo sus iniciales,y escribiendo novelas que hablan de la conquista del Oeste canadiense – In Search of America (1927), Over Prairie Trails (1922)  o Setters of the Marshs (1925)…- y que se caracterizan por su marcado naturalismo. En realidad, al parecer no se divorciaron nunca. Felix simplemente desapareció, o más bien se reencarnó en una nueva identidad.

 

 

Elsa en su época de granjera

 

Elsa también abandonaría la granja para cambiarla por la ciudad, primero por  Cincinnati donde ocasionalmente trabajó como modelo y finalmente Nueva York, donde escribiría sus primeros poemas fonéticos y se dedicaría por entero a prácticas artísticas. Sólo le faltaba un ingrediente para reencarnarse también, que llegará en 1913: el barón Leopold von Freytag-Loringhoven, un delicado vástago de una familia bien alemana con algunos posibles con el que comparte una temporada chispeante de lujos y excesos viviendo en el Ritz de Nueva York y llevando una intensa vida mundana.

Camino del Ayuntamiento de Nueva York para contraer matrimonio con el barón , Elsa tiene una intuición crucial: se detiene ante una desgastada y sucia argolla metálica que inmediatamente recoge como obra de arte y que más tarde titulará Enduring ornament. Con un solo gesto Elsa Greve, pre Freytag-Lorinhoven, se adelanta al object trouvé del surrealismo, al junk-art y, sobre todo, al ready-made.

Cuando estalla la guerra mundial, Leo vuelve a Alemania para no regresar, pues, arruinado, se suicidaría poco después, ejecutando lo que Elsa definirá como «el gesto con más coraje de su vida». A Elsa  apenas le queda de él más que el nombre y el título por el que se la conocerá desde entonces.

A partir de ese momento, reencarnada,  ejerce como artista, entregada por completo al movimiento Dadá y se exhibe con una embriaguez de vanguardia por las calles y tugurios del Greenwich Village. Todo en ella tiene algo de acontecimiento. Con sus cinco perros callejeros arrastrados detrás de ella con una correa dorada, caminaba con regocijo por Washington Square, vestida con una falda escocesa muy corta, un sostén hecho de dos latas de tomate atadas con una cuerda verde y colgando de su cuello una jaula de madera  con un canario vivo que trinaba.

 

 

 

A finales de la década de 1910 y principios de 1920, la baronesa reinaba entre las vanguardias intelectuales de Nueva York que se reían de los tabúes sexuales y hacían del arte su revolución. Ella tenía una estructura ósea  ligera, “muy gótica”, y “un paso maravilloso”, según la fotógrafa Berenice Abbott. Su belleza feroz y extraña y su predilección por sacarse la ropa la convirtieron en un modelo favorito para artistas como Robert Henri, William Glackens y Man Ray.

Man Ray y Duchamp se le entregan como cómplices. Uno desde la sobriedad y el otro compartiendo una fascinación común por el sexo explícito. Los tres establecen una jurisdicción artística que sangra talento. Con sus disfraces cubistas, Elsa von Freytag usa su cuerpo como superficie artística y su sexualidad como arma revolucionaria

Ella misma delira hasta convertirse en pieza, en creación, en artefacto. Es un ‘ready made‘ de antes de los ‘ready made’. Se pasa cualquier traba moral por el arco del triunfo de su sexo. Ready-made, object trouve avant la lettre, pre-arte povera o junk art, proto body art o performance, poesía  fonética, verso libre; todo esto ocupará la tarea artística de Elsa desde 1913 hasta su muerte en 1927. Catorce años de intensa actividad vanguardista junto a Duchamp y Man Ray, Morton Livingston Schamberg, Berenice Abbott, Jane Heap, Mary Reynols, William Carlos Williams, James Joyce, la Little Review  y el salón de los Arensberg, entre otros muchos lugares, y personas que Gammel documenta y relaciona cuidadosamente.

 

André RaffrayChez Arensberg (2001). Museo de bellas Artes de Rouen. De izda a dcha: Beatrice Wood, Joseph Stella (con guitarra), Edgard Varèse, Arthur Craven (al fondo), Mina Loy, Elmer Ernst Southard (de pie), Albert Gleizes, Juliette Roche, Louise Arensberg, Walter Arensberg, Marcel Duchamp, Francis Picabia (jugando al ajedrez), John Covert (de pie) Gabrielle Buffet Picabia, Man Ray (detrás), Herni-Pierre Roché, y, en el extremo derecho, desnuda,con falda de paja, la baronesa Elsa von Freytag-Loringhoven.

 

 

Little Review, Winter 1924 issue. Cover by Max Ernst, photographs by Man Ray

 

 

Su escasa y dispersa producción podría ser una razón  para el olvido, aunque en ningún «frente dadá» -ni en Zürich, ni en  Berlín– la producción fue un asunto principal, sino el escándalo y la provocación que, sin embargo, Elsa generó con considerable repercusión y el apoyo incondicional de la revista vanguardista Little  Review de Nueva York, editada por Margaret Anderson y Jane Heap, que, por ejemplo, publicó por entregas el Ulises de James Joyce junto con los poemas de Elsa von Freytag-Loringhoven. Según las noticias y crónicas de la época, el dadaísmo de la ciudad estaba indisolublemente ligado a sus poemas, obras y actitudes, siempre sorprendentes. Irene Gammel lo detalla en su amplio estudio.

 

Margaret Anderson and Jane Heap in 1922. Ambas editaban The Little Review. Heap fue anteriormente amante de la novelista Djuna Barnes

 

Resulta evidente que también el dadaísmo minusvaloró el rol artístico de las mujeres, diluyendo su trabajo a meros gestos de acompañamiento. En este sentido resulta muy revelador el conjunto de ensayos editados por Naomi Sawelson-Gore bajo el título de Women in dada. (También Suzanne Duchamp siempre aparece reseñada en el rol de «hermana de Duchamp o esposa de Crotti», a pesar de que ya en 1916 fue una de las pioneras mundiales en el collage-assamblage y las pinturas mecaniformes)

 

 

Dadaglobe por Suzanne Duchamp 1920

 

La relación conMarcel Duchamp fue bastante estrecha pues en 1916  convivirán en el mismo edificio de apartamentos y no sería extraño que dada la naturaleza de la obra de la baronesa discutiese con él sobre la idea del ready-made. El pintor Louis Bouché relató en sus memorias que un día llegó al departamento con un recorte de diario que mostraba el Desnudo bajando una escalera . La baronesa le arrancó el recorte de la mano y, luego de desnudarse, empezó a frotarse el cuerpo con él mientras recitaba su poema: “Marcel-Marcel/ I Love You like Hell / Marcel”.

 

 

 

Tanto Duchamp como la baronesa hicieron objetos encontrados en el arte. La diferencia era que la baronesa vestía lo que encontraba, transformándose en una escultura de Dadá ambulante: llevaba 20 aros de cortina de ducha como brazaletes, un sello de dos centavos pegado a su mejilla como una marca de belleza y cajas de cerillas o cucharillas colgando de sus orejas… Uno puede imaginar la alegría de Duchamp por la la cesta de carbón que llevaba colgada bajo su barbilla como un casco, o cómo su hermoso rostro se volvía rosa al resplandor de una de esas luces traseras rojas de las bicicletas que a veces se colgaba del bullicio de cosas  que había entre sus faldas.

 

 

Elsa no sólo diseñaba la mayoría de sus trajes, sino que a menudo  recurría a robar en las tiendas. El artista George Biddle la describió después de haberla visto hacer “una limpia de la tienda de juguetes de Schwartz”, llevándose  “unos sesenta u ochenta juguetes de plomo, estaño o hierro fundido como muñecas, soldaditos, cochecitos, motos, locomotoras, y cajitas de música ” que después se colgaba del vestido. A menudo era detenida por robo, pero tenía un porte tan regio y aristocrático, amén de su título real, que cuando la sacaban del furgón  la policía generalmente no salía del asombro y acababa por dejarla ir sin más.

 

 

La única obra famosa de Elsa von Freytag-Loringhoven, largamente atribuida a Morton Livingston Schamberg, pintor mecanicista del salón de los Arensberg (por el simple hecho de ser el primero en fotografiarla) es God (Dios), un sifón de hierro para desagües montado sobre una guía de carpintero para cortar ángulos. Esta obra de 1917 es adquirida y conservada por Walter Arnsberg y dialogaba evidentemente con la Fontaine de Duchamp del mismo año, supuestamente también adquirida por Arensberg, pero sorprendentemente nunca vista en su colección y extraviada de inmediato…

 

 

God de Elsa von Freytag-Loringhoven

 

Fontaine, un urinario de porcelana masculino dispuesto como un reluciente Buda sobre un pedestal, es una de las obras más famosas y aún polémicas de Duchamp y una de las principales obras del siglo XX según la Tate Modern de Londres. Las ocho réplicas autorizadas por él en 1964 rozan los tres millones de euros la pieza. Pero Duchamp no firmó Fontaine hasta 1964, ni siquiera en el artículo en su defensa que publicó en su revista Dadá The blind man, y en la práctica solo asumió implícitamente su autoría al incorporarla miniaturizada en su Boîte en Valise, el año 1939 (doce años después de la muerte de la baronesa). Existen diversos testimonios contemporáneos a Duchamp que rememoran el mismo momento en que Duchamp compra el urinario, pero también existe una carta de Duchamp a su hermana Suzanne donde afirma que la Fuente fue mandada por una amiga suya al Salón de los Independientes (¿la baronesa?)

 

 

Como Irene Gammel señala, ¿por qué mentiría Duchamp a su hermana sobre este asunto ?

 Gammel y los comisarios Julian Spalding y Glyn Thompson, que montaron la reciente muestra en Edimburgo A Lady’s Not a Gent’s (juego de palabras que significa a la vez “hecho por una dama, no por un caballero” y “donde mean los hombres no mean las mujeres”), sostienen que el mingitorio y el caño oxidado eran en realidad un díptico: un retrato dialogaba con el otro, Duchamp era Dios y la baronesa era el mingitorio acostado. Se basan en un poema de ella que decía:

El llegó protegido por la fama a este país

a usar sus cañerías o divertirse con ellas.

Y yo soy un útero teutónico

que aún no ha recibido sus jugos.

Sea como sea y más allá de la posible autoría o coautoría de Elsa von Freytag-Loringhoven en relación con el urinario, es plausible pensar que sí participaría en el desarrollo de la idea del ready-made en la época en la que convivían como vecinos en el Lincoln Arcade Building. Particularmente relevante es el Retrato de Marcel Duchamp construido con plumas, ramas vegetales, un muelle metálico y dos copas de champán publicado en la Little Review el año 1920, pionero assamblage efímero sin parangón en la época.

Charles Sheeler
The Baroness’s Portrait of Marcel Duchamp, ca. 1920
Gelatin silver print
9 5/8 x 7 5/8 inches

 

El título, Retrato de Marcel Duchamp, y los prejuicios han hecho que durante mucho tiempo esta obra fuese sobre todo un ejemplo de la gran popularidad de Duchamp en Nueva York más que la muestra de una obra vanguardista de primer orden de Elsa von Freytag-Loringhoven. Aun antes, desde 1916, con sus assamblage de basuras y restos de mecánicos, se adelanta a las construcciones objetuales dadá en general y, particularmente, a los assamblages de Man Ray y Leandre Cristofol.

 

Shaving the Baroness is a video-projection with Dunja Eckert-Jakobi and Leander Djønne. It was first shown at Manifesta 8, Murcia, Spain 2010

En Nueva York esa visión dinámica de modelo proactivo la impulsa hacia una nueva forma vibrante de arte que décadas después se llamará body-art o performace. Se rasura la cabeza y se la pinta de rojo. Adelantándose al punk, se maquilla los labios de negro y, tal cual, se exhibe desnuda en la redacción de Little Review posando con plena intención artística contra las paredes pintadas de negro de esa redacción que tan bien conoce. Elsa se pasea semidesnuda por las calles de Nueva york y es detenida por escándalo público, mucho antes que Dalí, otro protoperformer.

Con Duchamp y Man Ray participa en la filmación estereoscópica del rasurado de su pubis, una pieza llamada  The Baroness shaves Her Public Hair, precedente remoto de Ètant donnés, donde Elsa debería figurar junto a Mary Reynolds, la escultora brasileña Maria Martins y Tenny Duchamp, que fue esposa sucesivamente de Matisse y de Duchamp ademas de agente de Brancusi y de Miró, todas mujeres interesantísimas obviadas por la historia del arte oficial. Como señala Gammel, de los escasos fotogramas salvados del filme se deduce que Elsa no se ofrece ni mucho menos pasiva a los deseos erótico-artísticos de Duchamp y Man Ray, sino que impone su pose y personalidad al nivel de coautora. La imagen que pongo aquí no es ella obviamente, sino que es de un homenaje de la artista Dunja Eckert-Jakobi en la Manifesta 8.

 

 

 

La Baronesa con Djuna Barnes

 

Ezra Pound menciona a la Baronesa en sus Cantos, William Carlos Williams aprendió a boxear tras recibir una paliza a sus manos, Djuna Barnes quiso escribir, durante casi un lustro, su biografía, Man Ray y Duchamp fueron sus cómplices en mil y una aventuras, Georgia O’Keefe le insistió en vano a su pareja el fotógrafo Stieglitz que Elsa era alguien a tener en cuenta, André Gide y George Bernard Shaw temblaban cuando recibían cartas de ella pero, sin embargo, con todo, Elsa,  la Baronesa dadá , había ido a parar al basurero de la historia hasta su reciente recuperación.

 

 

 

 

 

Cleptómana y punk avant-la-lettre, como decía la revista Little Review: “(La baronesa) Es la única persona viviente en el mundo que se viste Dadá, ama Dadá y vive Dadá”.

 

Facing, 1924
Ink and pastel on foil, 7 1/2 x 4 1/4 inches

 

 

En 1923 rompe con todo y con todos. Viaja de nuevo a Berlín donde, desheredada por el padre y reducida a una extrema pobreza, termina por vender periódicos en la calle Kurfűstendamm llegando a pasar un periodo en una clínica psiquiátrica, y siempre implorando préstamos de sus viejos conocidos como la gran benefactora Peggy Guggenheim. En 1926, solicita un visado para viajar a París que. Al serle denegado, provoca que ella, más Elsa que nunca, se presente en la oficina de extranjeros con un pastel a modo de sombrero para pedir una vez más el permiso de salida.

 

Djuna Barnes, una de sus amigas más fieles, le paga el alquier del apartamento parisino. Sin embargo está cada vez más cansada. En la segunda mitad de los años veinte Duchamp y Man Ray son aclamados como los viejos Dadá que insuflan energía al surrealismo parisino. Es una aclamación en petit comitè, pero de vasta influencia. y sin embargo Elsa es ignorada como un fetiche desechable por aquellos mismos hombres con los que había colaborado tanto. No así con las mujeres. Djuna, a pesar de sus escasos medios, la ayudará hasta el final,  trabará amistad con Mary Reynols (compañera y benefactora de Duchamp), verá a su gran protectora Jane Heap y llamará a muchas puertas, pero ya sin éxito.

 

El abandono y el olvido, pero principalmente la soledad de quien había hecho de su vida un hervidero de gente propiciaron que adelantara la despedida. Elegirá una muerte moderna, el gas del que tanto se habló en la Gran Guerra. Una día, sin más, apareció muerta, junto a su perro Pinky,en su apartamento de París.¿Descuido o suicidio? Djuna Barnes nunca creyó en su suicidio: Jamás le habría hecho eso a Pinky, decía, estoy segura.

 

 

 

Con el gas, el olvido de los colegas que no recuerdan y los estudiosos que no quieren saber, hasta que por reiteración de revisiones y más revisiones del dadaísmo y, sobre todo, por la progresiva mirada feminista sobre la cultura y la historia, se ha puesto luz sobre su obra, convirtiéndose la biografía de Irene Gammel en el definitivo punto de inflexión sobre el asunto, que son muchos asuntos a la vez.

Larga vida a la Baronesa. De ella dijo Duchamp:

La Baronesa no es futurista. Es el futuro.

 

 

Ariel Guzik el artista que hace sonar lo inaudible

 

 

Ariel Guzik es un artista mexicano (1960), músico, iridólogo (una técnica de medicina que se basa en el estudio del iris del ojo) , artista plástico, investigador, herbolario e inventor, además de autodidacta en las más variopintas disciplinas: teoría electromagnética, ingeniería electrónica, física, fisiología y medicina herbal tradicional. Su investigación refleja una necesidad íntima de generar una atmósfera que fomenta lo que el llama el re-encantamiento del mundo, buscando preservar el misterio en lugar de descifrarlo.

Camara-Lambdoma-subarmonics-organ-2

Después de recibir un doctorado del Instituto de Estudios Críticos en México, procedió a fundar el Laboratorio de Expresión y Resonancia de la Naturaleza, que explora la resonancia, la electricidad y el magnetismo como base para la invención de mecanismos que dan voz a la naturaleza a través de la música.

 

La maquina Cordiox

Las máquinas desarrolladas en su laboratorio se conciben como instrumentos de tecnología propia, y su diseño está enfocado al reconocimiento del fenómeno de la resonancia como un lenguaje universal entre las criaturas que habitamos el planeta.

espejoplashmat

Algunos ejemplos son el espejo plashmat que es un instrumento cuyo núcleo esta constituido por cuerdas y maderas que vibran como producto de la captación de señales provenientes de seres vivos, estímulos ambientales, objetos inertes o funciones matemáticas, que, una vez acondicionados, son convertidos en campos electromagnéticos enfocados, que provocan resonancia en las cuerdas y maderas del instrumento, generando cantos.

Es difícil de explicar pero os pongo algún enlace a alguna de sus piezas como el concierto para plantas. Concierto para Plantas es una instalación en donde el ejecutor es una planta conectada mediante pequeños electrodos al Laúd y la música es dirigida a un público también conformado por plantas

Cordiox, presentada la 55 bienal de Venecia de 2005, es una compleja máquina que describe sonoramente el entorno donde se ubica, propagando una cadencia tonal cristalina, sutil y expansiva, que propicia una experiencia de escucha excepcional.

 

Durante los últimos quince años, Guzik ha concentrado sus esfuerzos en la búsqueda de una forma de comunicarse con los cetáceos, diseñando el Holothurian unacapsula con una planta para ser enviada al fondo del mar cuyas vibraciones tratan de captar la atención de delfines y ballenas.

 

HOLOTHURIAN

Actualmente está involucrado en la construcción de The Narcissus Ship, una cápsula submarina tripulada.

 

En los títulos de las obras os he puesto enlaces a videos donde someramente se visualiza algo que es muy difícil de explicar.

Sada Yakko, la gheisa que prestó sus gestos a Madame Butterfly

A finales del siglo XIX, cuando el japonismo estaba en su pleno apogeo, hubo una mujer que rompió moldes no sólo en Occidente, sino también en el propio Japón. Se presentó ante jefes de Estado, inspiró a dramaturgos y músicos –ella está tras la Madame Butterfly de Puccini-, y fue inmortalizada por muchos artistas destacados de la época como el mismísimo Picasso o Ramón Casas. Su nombre era Sadayakko (1871-1946).

 

Nació como Sada Koyama, hija de un hombre de una familia samurai empobrecida. Después de la muerte de su padre, a los siete años, fue adoptada por el propietario de una casa de geishas en Tokio. Se la educó para cantar y tocar el koto, y demostró una especial aptitud para la danza. Aunque resulta extraño para aquella época, fue enviada a un sacerdote sintoísta local para que le enseñera a leer y escribir. A los 12 años, hace su debut como o-shaku, literalmente escanciadora de sake o aprendiz de geisha

Formal portrait of Sadayakko. Source: Lesley Downer, Madame Sadayakko (Gotham Books, 2003)

 

El conde Hirobumi Ito, entonces el primer ministro y uno de los padres fundadores del Japón actual, fue quien adquirió a un elevado costo el derecho a desflorar (mizuage) a Sada en 1886 cuando sólo tenía 15 años. Yakko (que se convirtió en su nombre de geisha) sería la amante del todopoderoso Ito durante tres años antes de que él la liberara, aunque seguiría siendo su amigo y consejero el resto de su vida.

Japanese Banknotes 1000 Yen note 1963 Ito Hirobumi

Ito sería 4 veces primer ministro y el primer Residente General de Corea. Fue siempre notorio su voraz apetito sexual, de hecho acabaría casándose con otra gheisa

El conde Hirobumi Ito y su familia en su época como gobernador de Corea

 

Yakko, después de eso, contaría entre sus admiradores y amantes el presidente de un banco, un campeón de sumo y el actor de kabuki que se convertiría en Utaemon V. Sin embargo, sabiendo que la carrera de una geisha estaba limitada en el tiempo, empezó a buscar un marido adecuado.

Nakamura Utaemon V as Yodogimi in ‘A sinking moon over the lonely castle”

 

Ese hombre sería Otojiro Kawakami, conocido como el Niño de la Libertad. Era un actor del partido liberal que actuaba en parodias políticas, una especie de agitador político amateur de pobladas pestañas y un aplomo y una seguridad en sí mismo que fascinaron a Yakko.

Otojiro Kawakami y Sada Yakko en la época de su matrimonio

 

Otojiro alcanzó la fama interpretando lo que se conoció como la canción de Oppekepé, un número satírico que atacaba al gobierno, a las gentes adineradas y a los que abrazaban las maneras occidentales.

La canción de Oppekepe

Yakko lo vio actuar en el verano de 1891, y la pareja comenzó a tener un romance , a pesar de que él era socialmente inferior a sus anteriores amantes. Después de un viaje a París, Kawakami comenzó el teatro New Wave en Japón, y en octubre de 1893 él y Sada se casan formalmente.

 

En 1894, Kawakami comienza a realizar obras sobre la Guerra Sino-Japonesa. Una serie de grabados en madera muestran Kawakami en escenas de estas obras. En 1896, abre el Kawakami-za, uno de los primeros teatros modernos japoneses diseñados siguiendo el modelo francés con iluminación eléctrica.

First Sino- Japanese War. Kawakami es el militar representado en la escena central.

 

Kawakami, sin embargo, era un desastre con el dinero, y estaba constantemente en problemas con sus acreedores. Después de un intento infructuoso de obtener un escaño en el Parlamento en 1898, acabó por perder su teatro acuciado por las deudas.

 

Sin embargo, surge una oportunidad al año siguiente que cambiaría el curso de la vida de Sada. Yumindo Kushibiki, un emigrado japonés que hizo su fortuna al servicio de la moda internacional del Japonismo, convence a Kawakami y a su grupo para hacer una gira por América. Sada lo acompaña, no como actriz, sino como simple esposa sin otra intención que apoyarlo entre bastidores. A pesar de que nunca había actuado en un escenario antes, se sorprende al descubrir a su llegada a San Francisco en mayo de 1899 que ha sido anunciada como una famosa actriz japonesa y una de las estrellas de la compañía.

 

Al ver que los estadounidenses no tenían interés en sus obras sobre la guerra sino-japonesa, Kawakami comienza a desarrollar una fórmula que complacería al público occidental. tomandose grandes libertades con las obras tradicionales del kabuki, combinando caracteres y tramas. El diálogo era mínimo, ya que no se entendería de todos modos. En cambio, se concentraron en las tramas y acciones que podían seguirse universalmente, como el romance, las luchas de espada, la venganza, la locura y la muerte.

Otojiro by Tournon

 

Después de reunirse con Henry Irving y Ellen Terry que estaban interpretando “The Merchant of Venice” en Boston y que les dan cartas de presentaciones para ir en Londres, la compañía Kawakami comienza a interpretar su propia versión japonesa con Sadayakko como Portia.

The Merchant of Venice

The Merchant of Venice

 

Antes de abandonar los USA los Kawakami son invitados por el embajador japonés para actuar en Washington, DC, con una audiencia que incluyó al Presidente McKinley ya su esposa. Luego proceden a Nueva York, donde Sadayakko aparece en la portada del Harper’s Bazar y toma clases de interpretación a la manera occidental en la Escuela de Actores de Nueva York.

Mientras están en Nueva York, David Belasco, autor de la obra “Madame Butterfly“, consigue que Sadayakko se preste a dirigir a su actriz principal sobre cómo caminar y hablar como una geisha.

 

 

 

El grupo viaja a Londres en mayo de 1900, donde la compañía actúa en una fiesta que incluye el Príncipe de Gales y Lady Randolph Churchill. Pero el verdadero éxito de la compañía sería en París donde son contratados por la bailarína / empresaria Loie Fuller para actuar en la exposición universal 1900 con Sadayakko encabezando el cartel sobre Otojiro.

 

Son el éxito de la exposición, actuando 2 o 3 veces al día, pero dejándolos con poco tiempo para hacer turismo o para socializar.

 

Rodin quería esculpir a Sadayakko, pero estaba demasiado ocupada.

Sada Yacco (1900) by Alfredo Müller

Alfredo Müller diseña un cartel dramático, en forma de kakemono, de Sadayakko.

 

 

El grupo de Kawakami actúa en una fiesta en el palacio del Elíseo, organizada por el presidente Émile Loubet, donde Sadayakko realiza su baile de “Dojoji“. Su baile es una inspiración para Isadora Duncan y Ruth Saint Denis.

 

Sade Yakko como Kesa por el pintor australiano Rupert Bunny

 

El éxito de la compañía es espectacular. Pintores, escultores, músicos o poetas se quedan fascinados por la actriz. Andre Gide afirma haberla visto actuar seis veces. Al escucharla tocar el koto, Claude Debussy decide incorporar la música japonesa en Le Mer. El caricaturista italiano Leonetto Cappiello la presenta como una geisha enloquecedora para la revista La Rire

Leonetto Cappiello

 

Tras una extraordinaria temporada, a principios de noviembre, la compañía vuelve a Japón porque necesitaban contratar a más actores adicionales y decorados para ser capaces de atender las muchos bolos que les proponen hacer por toda Europa. Después de pasar el invierno en Japón, a principios de primavera de de 1901, una compañía de 20 actores más los músicos, los decoradores, los peluqueros, y el hijo bastardo de Otojiro Raikichi vuelven para hacer una gira por las principales capitales europeas. Un ukyoe de Utagawa Yoshiiku fechado el 11 de mayo de 1901 se edita poco después de su partida, claramente inspirado por la foto de Sadayakko en la cubierta de la revista de Le Théatre que salió mientras ella estaba en París.

 

La compañía de Kawakami llega a Londres a principios de junio de 1901 y se estrena en el Teatro Criterion en Piccadilly el 18 de junio. El artista William Nicholson diseña una serie de litografías  de Sadayakko en “La geisha y el caballero.”.

 

Los dibujos de Walenn de su actuación en esa obra aparecerían al año siguiente en The Studio.

 

 


 

La temporada de la compañía de Kawakami en París en el Théâtre de l’Athénée comienza el 16 de junio de 1901. Su repertorio anterior se ha ampliado para incluir una versión japonesa de la dama de las Camélias

Sadayakko inspira una auténtica kimono manía y registra el nombre de “Yacco” como marca de fábrica para un perfume, una crema hidratante,  y un kimono bastante occidentalizado de gran éxito que se comercializa en muchos países europeos

Loie Fuller encarga a un joven Pablo Picasso el diseño de un cartel de Sadayakko, para el que realiza varios bocetos aunque nunca se llegó a editar comercialmente

1901 La danseuse Sada Yacco by Pablo Picasso

http://art-picasso.com

Rupert Bunny volvería a pintar Sadayakko, esta vez en su loca escena de “The Shogun”

Rupert Bunny

 

En noviembre de 1901, la compañía se dirige a Berlín vía Holanda. Se presentan en Berlín sin interrupción durante más de un mes. Hirobumi Ito (el primer protector de Sadayakko), ahora príncipe Ito, que acaba de terminar su cuarta legislatura como primer ministro,  se encuentra en Berlín para encontrarse con Kaiser Guillermo II, y se reúne con Sadayakko en una recepción celebrada en la Legación japonesa.

Durante ese mes en Berlín posa para varios retratos de Max Slevogt con su hijastro .

 

Sada Yakko (1901) by Max Slevogt

La caligrafía de la derecha es de la propia Sada Yacco

 

Durante su gira por Italia Giacomo Puccini la sigue de Roma a Venecia e incorpora parte de la música que Yacco tocaba en el koto en “Kesa” para su ópera Madame Butterfly, y además desarrolla determinados elementos del personaje de Butterly basándose  en su actuación en “The Geisha and The Knight“. Puccini incluso decidió cortar un acto completo de su Ópera porque admiraba la velocidad y lo compacto de las obras de la compañía de Kawakami.

 

Sada Yacco por Emil Orlik

En mayo, los Kawakami llegan a Barcelona, ​​donde Picasso renueva su amistad con la pareja, siendo la primera compañía oriental que visitaba la península. En una Barcelona noucentista su presencia no podía pasar desapercibida quedando dos magníficos retratos de ambos  por Ramón Casas.

Sada Yacco by Ramon Casas2

 

Todas estas obras de arte fueron pintadas en los años 1901 y 1902 que fueron los años que duró la gira de Sada Yacco por Occidente.

A pesar de su éxito internacional, a su vuelta a Japón no fue posible para Sadayakko actuar en obras de kabuki reales debido a la prohibición de mujeres en el teatro, siendo los papeles femeninos realizados por actores masculinos llamados onagatas. Por eso en 1902, se retira a las sombras detrás de su marido.

Su marido Otojiro, perseguido por la mala salud , comienza un proyecto para reformar el teatro japonés. Tiene la intención de producir obras occidentales con una sensibilidad japonesa que las haría apetecibles para una audiencia local. Serán las obras llamados “seigeki” o “verdadero drama”, que serían por primera vez producciones que se centrarían fundamentalmente en la palabra hablada. Así realizó versiones de Shakespeare en las que Sada Yacco realizaría los papeles femeninos, siendo la primera mujer actriz en varios siglos en subirse a una escena teatral.

 

Sada yacco en el papel de Ofelia en la escena de la locura

En 1908 Sada Yakko abriría una escuela de actrices japonesas llamada Imperial Actress Training Institute. Una de sus estudiantes, Ritsuko Mori, se convertirá en la actriz principal de su generación.

En 1914, tres años después de la muerte de su marido, interpretaría su último gran papel,  la Salomé, de Oscar Wilde, a los 43 años. Sin embargo, ya comienza a ser criticada por interpretar papeles de mujeres jóvenes.

Inoue Masao (?) as the Prophet John the Baptist and Sadayakko as Salome (1914)

Parecería que la vida de Sada Yacco terminaría aquí pero tuvo una segunda parte al casarse con el amor de su primera juventud, Momosuké Fukuzawa, con el que la diferencia de clases le había impedido unirse cuando aún era una gheisa en Tokyo. Ahora él era un rico industrial  y financiero que aún see enriquecería  más construyendo una presa hidroeléctrica en el valle de Kiso.

La casan la que vivían, una de las primeras en estar completamente electrificadas hoy en día es un museo Futaba en la ciudad de Nagoya.

 

 

Jin Xing, el coronel del Ejercito rojo que se convirtió en bailarina

 

La vida de Jin Xing no fue fácil. Nacida en China en 1967 de una familia coreana, su padre era policía. Aunque desde muy niña mostró predilección por la danza, su camino no iba a ser fácil.”Desde los seis años sabía que algo no estaba bien. Cuando había tormenta imaginaba que si un relámpago caía sobre mí, tal vez podría convertirme en una niña. Algunas veces llegaba a casa con toda la ropa mojada esperando a que eso ocurriera” cuenta en la entrevista que os cuelgo.

 

A la edad de nueve años se unió al Ejercito Popular de Liberación donde recibió entrenamiento militar y formó parte del ballet del Ejército. Aunque forzada a ocultar sus inclinaciones, ella lo recuerda como un espacio de libertad pues era la más pequeña del ballet y le permitían hacer papeles femeninos. No podemos olvidar la secular tradición china de los actores masculinos representando papeles femeninos, como los onagata japoneses. Destacó en el ejército como artillero donde llegó a alcazar el grado de coronel y llegó a convertirse en uno de los bailarínes más conocidos de China pues era el único hombre capaz de bailar en puntas.

 

En 1987, Jin se marchó a Nueva York con una beca de cuatro años estudiando en las escuelas de Cunningham, Graham y Limon. La vida de Jin cambió de una forma radical. Durante los noventa viajó por Europa y dio clases de danza en Roma del 91 al 93, volviendo a China a la edad de 26 para realizarse una operación de cambio de sexo en 1996. Mucha gente intentó disuadirla. Ya había alcanzado la fama en su país y gozaba de un alto grado de libertad, ¿por qué ponerlo todo en riesgo? Sin embargo, como ella misma afirma, no le importaba el amor de los demás si no el amor por sí misma. Como resultado de la operación su pierna izquierda sufrió una parálisis no permanente, pero que cambiaría definitivamente su forma de bailar.

Fue el primer caso de cambió de género reconocido por el Gobierno Popular de China que intentó forzarla a que se limitara a la danza tradicional, donde, como ya hemos dicho, esa ambigüedad formaba parte de la propia tradición cultural china. Muy al contrario, Jin Xing formó la primera compañía de danza contempóranea de China la Jin Xing Company con la que ha visitado los más importantes teatros internacionales.

 

Mujer inquieta donde las haya, canta jazz, ha actuado en varias películas y empezó una carrera en la televisión como jurado en un talent show, que, en un primer momento le supuso un despido por su condición de transexual, pero que finalmente le ha llevado a presentar su propio programa, siendo considerada según algunos la Oprah de China.

En 2005 contrajo matrimonio con un alemán y es madre, a pesar de las limitaciones del gobierno chino, de tres hijos adoptados.

 

 

El siguiente video es el concurso que ganó en 1985 para conseguir la beca que le permitió ir a Nueva York. En este momento aún estaba en el Ejército

 

Los Niponófilos De Boston

LOS NIPONOFILOS DE BOSTON o De cómo un niño que recogía conchas en las playas de Nueva Inglaterra acabó alumbrando la mayor colección de arte japonés fuera de sus fronteras

 

Es éste el primer post de una serie que pretendo dedicarle a la ciudad de Boston, donde están algunos de mis museos favoritos, entre ellos, en lugar bien destacado, en Museo de Bellas Artes de Boston, que sólo por el retrato de fray Hortensio Felix Paravicino de El Greco ya bien merece una visita.  Pues bien, tiene este museo una extraordinaria colección, como ninguna que haya visto, de arte japonés cuya singladura me intrigaba. ¿Cómo había sido posible que tal cantidad de arte japonés hubiera llegado hasta esta ciudad relativamente pequeña? Ha sido así como he descubierto a este grupo de personajes, a esta pandilla de barbados aventureros, uno de esos grupos de amigos cuya fama seguramente no trasciende el ámbito local y aún seguramente el museístico o el erudito y que tanto me gusta rescatar en este blog. Pero para no hacer un texto interminable, de esos que su sola vista desanima la lectura, lo iré contando con las imágenes, para aquellos que queráis saber cómo un niño que recoge conchas en las costas de Nueva Inglaterra puede acabar relacionando a Darwin con Tagore y a Ezra Pound con el teatro Noh pasando siempre por esas extraordinarias salas del Museo de Boston.

 

Empezaremos por el catalizador: Edward S. Morse.

Morse (1838-1925) fue un estudiante indómito. Le echaron de cuatro escuelas y el mismo abandonó la quinta. Él era ese niño que prefería explorar las playas a la escuela, en busca de conchas y caracoles, o ir al campo para dibujar pájaros y flores. Sin embargo, a pesar de su falta de educación formal, las colecciones formadas durante su adolescencia pronto le valieron la visita de eminentes científicos de Boston, de Washington e incluso del Reino Unido. Fue muy celebrado su trabajo sobre los caracoles de tierra, y antes cumplir los doce años ya había descubierto dos nuevas especies.

Edward_S_Morse

 

Tenia además unas especiales dotes para el dibujo lo que le consiguió sus primeros trabajos en la Portland Locomotive Company y como grabador de madera en una compañía de Boston. Pronto Morse fue recomendado para trabajar con Louis Agassiz que era el catedrático de Zoología y Geología de la Universidad de Harvard por sus cualidades intelectuales y talento en el dibujo, del que fue asistente encargado de la conservación, documentación y colecciones de dibujos de moluscos y braquiópodos. Os traigo aquí a Louis Agassiz porque volverá a salir en futuros post de Boston.

Louis Agassiz

Morse acabó por convertirse en pocos años en un erudito en el campo de la zoología, especializándose en la malacología o el estudio de los moluscos. En 1870 publicó “Los Braquiópodos, una División de los Annelida” en la que reclasificó braquiópodos como gusanos en lugar de moluscos. El trabajo tuvó tal repercusión que atrajo la atención de Charles Darwin.

 

En junio de 1877, llevado por su afición a la malacología, Morse visitó por primera vez Japón que durante siglos había estado vetado a los extranjeros, en busca de braquiópodos costeros. Para recolectar especímenes, estableció un laboratorio biológico marino en la prefecura de Kanagawa, hecho que llamó la atención de la corte Imperial que le ofreció un puesto como el primer profesor de Zoología en la Universidad Imperial de Tokio durante los siguientes tres años.

 

Un día, mientras miraba por una ventana en un tren entre Yokohama y Tokio, Morse descubrió el montículo de Ōmori, una formación extraña que llamó su atención a las afueras de Tokyo y cuya excavación, además de conchas sacó a la luz gran cantidad de huesos, humanos y animales, instrumentos de piedra y trozos de cerámica y abrió, formalmente el estudio de la arqueología y la antropología en Japón  arrojando mucha luz sobre la cultura material del Japón prehistórico. Hoy un pequeño monumento marca el montículo como el lugar de fundación de la arqueología japonesa ( Nihon kôkogaku hasshô no chi)

 

 

Fascinado con los descubrimientos, Morse escribió un libro sobre las casas japonesas y su entorno, ilustrado con sus propios dibujos.

 

Japanese Homes and Their Surroundings by Morse, Edward S.

También reunió una colección de más de 5.000 piezas de cerámica japonesa e ideó el término “cordón-marcado” para los cuencos de cerámica de la Edad de Piedra, adornados por cuerdas que imprimían en la arcilla mojada. La traducción japonesa, “Jōmon”, ahora da su nombre a todo el período Jōmon, así como la cerámica Jōmon.

Todo su exitoso trabajo en Japón le supuso el privilegio imperial de nombrar o-yatoi gaikokujin (asesores extranjeros) para apoyar la modernización de Japón en la era Meiji. Y en esa búsqueda de talentos que pudieran ayudar al renacer de Japón Morse volvió a Boston.

William Sturgis Bigelow

William Sturgis Bigelow

William Sturgis Bigelow (1850-1926) era un joven y brillantísimo médico estadounidense que acababa de volver de estudiar cinco años con Louis Pasteur en París y que a pesar de su interés en la bacteriología, se hallaba en un momento complicado porque su padre, medico cirujano él mismo, le impelía a dedicarse a la cirugía para colaborar con él. Así las cosas, en el invierno de 1881-82, sin embargo, la vida de Bigelow iba a tomar un giro bastante inesperado al asistir a una serie de conferencias de Edward Morse en el Instituto Lowell en Boston quien estaba recién llegado de Japón para reclutar más asesores. Estas conferencias cautivaron el interés de muchos de los intelectuales de Boston, incluyendo, por supuesto el de William Sturgis Bigelow.

 

A través de su relación con Morse, Bigelow conocío también a otro personaje fascinante, Ernest Fenollosa, que como su apellido indica, era hijo de un pianista y violinista español Manuel Francisco Fenollosa del Pino, otro malagueño de pro nacido en 1818, y de una mujer nacida en la India Mary Silsbee, quienes, -aún no existía Trump-, se habían establecido en Massachusets. Fonollosa, otro de los seducidos por las conferencias de Morse, se había marchado con él a la Universidad Imperial de Tokio en 1878 como profesor de lógica y estética, y finalmente de economía política en plena época de la Restauración Meiji; allí quedó impresionado por el arte tradicional japonés y sus técnicas, especialmente concentrado en sus templos, porcelanas, lacas, bronces y grabados, que los mismos japoneses, completamente anonadados por la rápida occidentalización, miraban entonces con cierto desdén.

 

De izquierda a derecha, Edward S. Morse, Kazuzo Okakura, Ernst Fenollosa y William Sturgis Bigelow en Boston.

 

Morse, Bigelow y Fenollosa se hicieron íntimos amigos y viajaron juntos a Japón. El cuarto de la “pandilla” es Kazuzo Okakura, del que os hablaré más adelante.

 

Seated male figure, on wood stand Japanese 1836 Museo de Bellas Artes de Boston

Bigelow y Fenollosa eran ardientes japonofilos (no es broma la palabra existe) y amasaron enormes colecciones

 

Katsushika Hokusai, The Falling Mist Waterfall At Mount Kurokami In Shimotsuke Province, From The Series A Tour Of Waterfalls In Various Provinces, Japanese, Edo Period, About 1832 Museo de Bellas Artes de Boston

 

Fenollosa se especializó en pinturas chinas y japonesas

 

Carp and Iris 花菖蒲に鯉 Japanese Edo period about 1808–13 Artist Katsushika Hokusai, Museo de Bellas Artes de Boston

mientras que Bigelow compró literalmente decenas de miles de piezas de objetos de laca, espadas, estatuas y grabados de madera.

 

Plaque with decoration of the vegetable nehan Japanese Meiji era 1888 Shibata Zeshin Museo de Bellas Artes de Boston

 

Sword of the wakizashi type with mounting Japanese Nanbokuchô and Edo periods mid 14th century Museo de Bellas Artes de Boston

 

Shô Kannon, the Bodhisattva of Compassion 1269 Museo de Bellas Artes de Boston

 

Tuba (Empuñadura de katana) with design of geese in flight. Museo de Bellas Artes de Boston

Sin embargo, lo suyo era más que simplemente el saqueo que muchos multimillonarios estadounidenses realizaron por todo el mundo a lo largo del s. XIX.

 

Hand-warmer(?), in form of owl Japanese 1820 . Museo de Bellas Artes de Boston

 

Realmente se consideraban a sí mismos como salvadores de importantes piezas del pasado de Japón, en un momento en el que pocos otros se daban cuenta de su inmenso valor, incluyendo a muchos japoneses mismos.

 

Writing box with design of a cedar forest Japanese Meiji era 1899–1900 Uematsu Hôbi. Museo de Bellas Artes de Boston

 

Su inmersión en la cultura japonesa fue tal que en 1885, Fenollosa y Bigelow se convirtieron al budismo, estudiando con un maestro budista tendai y comenzaron a vestir con ropas japonesas.

 

William Bigelow

 

En este proceso tuvo gran importancia y ascendencia uno de los alumnos de Fenollosa, –el cuarto en la foto- en la universidad, Kazuzo Okakura.

 

 

okakura_on_horseback

 

Oriundo de la ciudad de Yokohama pero perteneciente a una familia de origen samurái Kakuzō Okakura nació un par de años antes de la caída del Shogunato, así que gran parte de su niñez y su adolescencia la vivió en plena restauración Meiji. Con solo 15 años el joven Okakura entró en la Universidad Imperial de Tokio, donde conoció y fue alumno de Ernest Fenollosa; Okakura se especializaría en Filosofía y Literatura inglesa, graduándose en 1880, para entonces su amistad con Fenollosa no solo lo haría sumergirse en el redescubrir la riqueza del arte tradicional japonés sino que junto a él intentó recuperar las tradiciones ancestrales japonesas, que se estaban perdiendo con el proceso de modernización.

 

Kakuzo Okakura

En 1887 fue uno de los principales fundadores de la Escuela de Bellas Artes de Tokio (Tōkyō Bijutsu gakko) y un año después se convirtió en su cabeza. En 1889, Okakura co-fundó la revista Kokka. Más tarde, también fundó el Instituto de Arte de Japón. Entre otras cosas, Kakuzō  fue un gran promotor del arte japonés tradicional (nihonga), contrapuesto al arte occidentalista (yōga) cuyo más ferviente practicante fue el artista Kuroda Seiki y que tuvo mucho éxito en Japón entre finales del siglo XIX y principios del XX.

 

 

Kazuzo Okakura por Shimomura Kanzan

 

Entre 1901 y 1902 viajó a la India, donde conoció a Rabindranath Tagore, con quien enseguida congenió, siendo un defensor como él de la cultura tradicional de sus países. Posteriormente se instaló en Estados Unidos, donde fue nombrado asesor -y posteriormente director- del Museo de Bellas Artes de Boston (cargo en el que sucedió a Fenollosa) a dónde fue invitado por William Sturgis Bigelow en 1904 y se convirtió en el primer jefe de la división de arte asiático en 1910. Fue en el Museo de Artes de Boston dónde Okakura realizó una enorme labor de recopilación y conservación de arte asiático, consiguiendo una de las mejores colecciones del mundo en esta especialidad.

 

Vista de la exposición de pintura japonesa en el Museo de Boston con el montaje de Okakura

 

 

En un momento en que los occidentales continuaron abrazando actitudes orientalistas acerca de la superioridad occidental, al ver el Oriente como primitivo y retrógrado, y cuando Japón adoptó con entusiasmo una gran variedad de aspectos de la cultura occidental, asociándolo con la modernidad y a su propia cultura tradicional con lo primitivo, Okakura avanzó la idea de Oriente como el hogar de una civilización más espiritual, culturalmente superior… Veía a Occidente como representante de la decadencia moderna y el materialismo

 

A través de sus escritos, charlas y otras actividades, estableció una reputación como uno de los principales expertos en el arte y la cultura asiática. A pesar de que sabía que el estilo de vestir occidental se había adoptado de modo entusiasta en Japón, Okakura hizo un rasgo distintivo propio el aparecer en público en Occidente vistiendo el kimono tradicional japonés

 

 

Sus libros, fundamentales para la valoración de la cultura japonesa, fueron Los ideales de Oriente (1903), El despertar de Japón (1904) y El libro del té (1905). Fuera de Japón, Okakura tuvo un gran impacto en una serie de figuras importantes, directa o indirectamente, que incluyen a Swami Vivekananda, el filósofo Martin Heidegger, el poeta Ezra Pound, pero sobre todo el poeta Rabindranath Tagore y la filántropa y coleccionista de arte norteamericana Isabella Stewart Gardner, que fueron amigos personales suyos.

 

 

Los ideales del Oriente, uno de los libros de Okakura, es famoso por su primer párrafo en el que ve una unidad espiritual en toda Asia que la distingue de Occidente:

 

Asia es una. El Himalaya divide, sólo para acentuar, dos poderosas civilizaciones, la china con su comunismo de Confucio, y la india con su individualismo de los Vedas. Pero ni siquiera las barreras nevadas pueden interrumpir por un momento esa amplia expansión de amor por lo Último y lo Universal, que es la herencia de pensamiento común de toda raza asiática, que les permite dar a luz a todas las grandes religiones del mundo y distinguirlas de las de los pueblos marítimos del Mediterráneo y del Báltico, que aman tan solo habitar en lo Particular y buscar los medios, no el fin, de la vida.

 

fenollosa-journalist-1877

Mientras que era residente en Japón, los logros de Ernest Fenollosa incluyeron el primer inventario de los tesoros nacionales de Japón, conduciendo al descubrimiento de los pergaminos antiguos de China traídos a Japón por los monjes que viajaban siglos anteriores y rescatando muchos artefactos budistas que de otra manera habrían sido destruidos bajo el movimiento del kishaku de Haibutsu. Por estos logros, el Emperador Meiji de Japón lo adornó con la Orden del Sol Naciente y la Orden de los Tesoros Sagrados.

 

 

Después de su muerte en Londres en 1908, las notas inéditas de Fenollosa sobre la poesía china y el drama japonés de Noh fueron confiadas por su viuda al poeta Ezra Pound que, con William Butler Yeats, las utilizó para consolidar el creciente interés en la literatura del Lejano Oriente entre escritores contemporáneos. Pound posteriormente terminó el trabajo de Fenollosa con la ayuda de Arthur Waley, el célebre sinólogo británico. El cuerpo de Fenollosa fue incinerado en Londres, y sus cenizas volvieron a la capilla de Hōmyō-en sobre el lago Biwa, (donde había sido tonsurado). Su lápida fue pagada por la Escuela de Bellas Artes de Tokio.

 

 

 

Fotógrafo él mismo, Bigelow tomó fotografías muchos de los lugares que él y sus compañeros encontraron. Dado que tanto Fenollosa como Okakura recibieron autoridad del gobierno japonés para abrir las salas de los templos y los almacenes sin abrir durante siglos, para registrar y por lo tanto preservar su contenido, las fotografías de Bigelow de estos eventos son también de gran importancia histórica.

 

Bigelow

 

 

 

A volver a los Estados Unidos, Bigelow donó más de 40.000 objetos de arte japonés al Museo de Bellas Artes de Boston. Sus esfuerzos, junto con los de Morse, Fenollosa, Charles Goddard Weld, Okakura y un puñado de otros, hicieron que el recién fundado Departamento de Arte de Asia en el Museo de Bellas Artes e convirtiera en la mayor colección de arte japonés fuera de Japón; Esta es una distinción que todavía mantiene hoy.

 

Tumbas de William Sturgis Bigelow y Ernest Fenollosaen Midiera, junto al templo de Homyoin en las afueras de Kyoto.

Después de la muerte de Bigelow, de acuerdo con sus peticiones finales, los restos de Bigelow fueron cremados; La mitad de las cenizas fueron enterradas en Mii-dera, justo a las afueras de Kioto, junto con las de Fenollosa