Travestismo en la historia

A raíz del post del Chevalier d’Eon y de la monja alférez, me ha picado la curiosidad y he investigado otros casos de ravestismo famosos en la historia. Los casos de mujeres disfrazadas de hombres son numerosísimos, lo cual no sorprende en absoluto teniendo en cuanta la misoginia histórica de nuestra civilización. En general se trata de casos de mujeres que usaron el disfraz para acceder a mundos que les estaban vetados como la piratería (Mary Read, infatigable compañer@ de Anne Bonny), la marina ( Mary Lacy o Mary Anne Talbot (John Taylor)…), el ejército (Hannah Snell, the female warrior, a sueca Ulrika Eleonora Stålhammar, nuestra Catalina de Erauso, la monja alférez etc) o la profesión médica como Mary (Charles) Hamilton.

                                                    

Imagenes 1 y 2: Hannah Snell. Imágenes 3 y 4 Mary Anne Talbot by G. Scott, after James Green, stipple engraving, published 1804
 

La mayoría de ellas, acotaron su travestismo a su época de servicio en los diferentes cuerpos del ejército y solo en casos excepcionales como la citada Mary Hamilton cruzaron las barreras legales hasta el punto de contraer matrimonio, Este último caso, también conocido gracias al opúsculo de Henry Fielding, Mary o Charles, consiguió mantener la ficción del matimonio durante un mes, aduciendo incluso la engañada esposa que el matrimonio había sido consmuado en dos ocasiones.

 

Imagen de la izquierda Mary Hamilton The Female Husband y a la derecha Mary Lacy es desenmascarada en el puerto de Portsmouth

Un caso extraordinario de acceso a las altas magistraturas del poder, aunque parece legendario, es el caso de la Papisa Juana, que al parecer fue papá durante dos años durante el siglo IX hasta que el engaño fue descubierto al dar a luz un niño. A pesar del carácter legendario, aún hoy podemos ver una estatua suya en la romana Basílica de Letrán.

 

 

           

 

Tres imágenes de la legendaria papas Juana, las dos de la derecha asociadas a la iconografía del parto y la de la izquierda escultura en la Basílica de San Juan de Letrán en Roma

 

A lo largo del siglo XIX y XX, quizás también por tener más documentación, se conocen casos de mujeres soldados en c asi todas las guerras y en casi todas las nacionalidades. Os he seleccionado los casos de la rusa Maria Bochkareva que llegó a formar el primer batallón de mujeres en el ejército ruso, la serbia Milunka Savic, que luchó en las Guerras de los Balcanes y en la Primera Guerra Mundial y que podría ser la mujer más condecorada en la historia bélica o la británica Dorothy Lawrence que luchó como hombre en la batalla del Somne.

                           

De izda a dcha, Maria Bochkarecva, la serbia Milunka Savic y dos fotografías de Dorothy Lawrence

En literatura, no podemos dejar de citar dos casos extraordinarios como el de George Sand que se disfrazaba de hobre para tener acceso a ciertos ambientes del París de la época vetados a las mujeres, o el de Isabelle Eberhardt que bajo el seudónimo de Si Mahmoud Essadi, Eberhardt se sumerge en la cultura árabe con una libertad que de otra forma no hubiera conocido O el de la francesa Alexandra David Neel que vestida de monje consiguió ser uno de los primeros occidentales en entrar al Tibet y a quien costó revertir el proceso hasta el punto, según narra ella misma, de sentirse absorbida por su creación.

                                       

De izda a dcha George Sand  o Amandine (o Amantine ) Aurore Lucile Dupin, en traje de hombre.Isabelle Eberhardt  y Alexandra David-Neel con el sherpa Lama Arthur Yongden al que adoptó.

 

Algo semejante debió de sucederles a los extraños casos de dos músicos de jazz. El primero Wilmer Little ax Broadnax, un cantante de góspel que tuvo una carrera de casi 40 años y que solo a su muerte en 1992 se descubrió su condición femenina, o el aún más extraño de Billy Tipton, pianista y saxofonista de jazz, casado cinco veces y con varios hijos adoptivos . A todas les había contado la misma historia: que años atrás había tenido un grave accidente de coche en el que, además de haberse roto varias costillas, sus genitales habían quedado deformados. Eso explicaría que no mantuviera relaciones sexuales, que nadie le tocara sin su consentimiento y que siempre fuera vendado para ocultar sus pechos.

 

 

                              

Wilmer Little Ax Broadnax a la izquierda y a la derecha una fotografía de Billy Tipton y la noticia del descubrimiento de su sexo físico tras su fallecimiento

Por lo que respecta a los hombres travestidos, los casos son menos numerosos acaso solo debido a que para ello deberían renunciar con ello a su status de poder. Señaló sólo tres por ser muy llamativos. El caso del Abate de Choissy, al que criaron vestido de niña y que escribió unas famosas Memorias de un travestido, el caso del gobernador de Nueva York. El caso de Edward Hyde, tercer Earl de Clarendon, que justificaba su aficción para mejor representar a su soberana la Reina Ana y por último el notorio caso de Shi Pei Pu actor de ópera china que junto con su amante francés Bernard Boursicot, protagonizó un insólito caso de espionaje con tintes sexuales que inspiró la obra de Broadway M. Butterfly y una película dirigida por David Cronenberg, y que falleció el en París a los 70 años en el 2009 .

 

                                

 

Izquierda el abate de Choissy, Edward Hyde, 3rd Earl of Clarendon en una caricatura de la época y a la derecha Shi Pei Pu el inspirador de M-Buterfly

Historias todas insólitas, os invito a investigar cualquiera de ellas, todas y cada una fascinantes

 

 

 

Boulton and Park

Thomas Ernest Boulton y Frederick William Park fueron dos travestís victorianos y presuntos homosexuales que fueron como acusados en un juicio celebrado en Londres en 1871, acusados de “conspiración e incitacióna las personas a cometer un delito antinatural”.

 

El 28 de abril de 1870, Lady Stella Clinton, también conocida como Ernest Boulton, de veintidós años, y la señorita Fanny Winifred Park, sobrenombre de Frederick William Park, estudiante de derecho de veintitrés años, asistieron a una actuación en el Strand Theatre de Londres , vestidos con trajes de noche femeninos. La policía había estado vigilando a esta pareja desde 1869, y fueron arrestados, junto con otro hombre, mientras que otros dos lograron escapar.

Se comprobó que todos vivían en direcciones separadas, pero se pudo avergar que Bolton y Park mantenían una casa en la calle Wakefield, frente a Regent Square, donde se vestían antes de salir de la noche, y donde se quedaban de vez en cuando con sus amigos durante uno o dos días. La policía hizo un inventario: dieciséis vestidos de satén o seda con adornos de encaje, una docena de enaguas, diez capas y chaquetas, media docena de corpiños, varios bonetes y sombreros, veinte moños y postizos de pelo y una variedad de polveras, bolsos, medias, botas , rizadores de pelo, guantes, cajas de polvo de violetas y perfume de rosas. Su patrona describió sus vestidos como “muy extremos”.

 

 

 

Boulton era muy apuesto, afeminado y dotado de talento musical, con una maravillosa voz de soprano, y él y Park interpretaban papeles femeninos en obra teatrales de aficionados en teatros legítimos, casas de campo y otros lugares. A principios de ese mes Fanny y Stella, como “hermanas”, asistieron a la carrera de Oxford y Cambridge, vestidas como mujeres.

También frecuentaban los teatros y Burlington Arcade vestidos de hombres, pero usando maquillaje, y guiñando a menudo el ojo a algun caballero respetable, hechos que fueron los que inicialmente atrajeron la atención de la policía.

 

 

Se registraron sus apartamentos y se encontraron cartas de John Fiske. El apartamento de Fiske en Edimburgo fue registrado también , y detrás de la reja de la chimenea en su dormitorio la policía encontró un álbum de fotografías de Boulton en traje femenino.

 

Boulton y Park fueron arrestados inicialmente por aparecer en público en ropa de mujer, un delito menor, pero después de que un cirujano de policía los examinó, fueron acusados de conspiración para cometer un delito mayor (es decir, sodomía). Su aparición inicial en el banquillo fue sorprendente; Boulton, con peluca y postizos trenzados, llevaba un vestido de noche de seda de color cereza, adornado con encajes blancos y brazaletes en sus brazos, mientras que Park, con sus cabellos rubios y rizados, llevaba un vestido de satén verde oscuro y encaje negro con un chal de encaje a juego, y un par de guantes de piel de cabritillo blancos. Boulton, Park, Fiske, Hurt (y otros dos en ausencia) fueron juzgados y la vista se llevó a cabo durante el mes de mayo del año siguiente .

 

Una persona relacionada con el caso fue Lord Arthur Pelham Clinton, diputado, tercer hijo del duque de Newcastle. Boulton a menudo se había presentado a otras personas diciendo: “Soy lady Clinton, la esposa de Lord Arthur”, y mostraba el anillo de bodas en el dedo. Lord Arthur se alojaba cerca de él, pagaba los servicios del peluquero de Stella que venía cada mañana, y había encargado un sello grabado con el nombre de “Stella” e incluso tarjetas de visitas impresas con el nombre de “Lady Arthur Clinton”. Hay carteles teatrales de Lord Arthur y Boulton actuando juntos

El nombre de lord Arthur se encontraba en la acusación original, pero murió el 18 de junio de 1870, cuando apenas contaba treinta años, antes de que el caso llegara a los tribunales, según se informó, por fiebre escarlata exacerbada por la ansiedad (pero de hecho suicidio).

Sin embargo durante el juicio la acusación de conspiración para cometer un delito grave no pudo sostenerse sin la prueba de la comisión real del delito; Incluso la fiscalía llegó a sentir que toda la evidencia se limitaba a señalar un comportamiento deshonroso. Además las cartas no sirvieron de mucho porque el jurado ignoraba por completo los dobles sentidos de la jerga propia de a subcultura gay victoriana. Todos los acusados fueron absueltos, a gritos de Bravo desde la galería.