L@s chic@s del Walk in the wild side de Lou Reed

L@s chic@s de la Factory de Warhol que inspiraron la canción Walk in the wild side de Lou Reed

En la fila de atras y de izquierda a derecha, Joe Dallesandro, Andy Warhol y Holly Woodlawn, delante Jane Forth y, recostada, con un tatuaje que dice Andy,  Jackie Curtis.

” Walk on the Wild Side ” es una archifamosa canción del segundo album de Lou Reed en solitario, Transformer (1972), producido por David Bowie y Mick Ronson , y lanzado como single con la no menos icónica “ Perfect Day ” de cara B.

 

 

La canción recibió una amplia cobertura en las emisoras de radio, a pesar de tocar temas tabú como las personas transgénero , las drogas , la prostitución masculina y el sexo oral . En los Estados Unidos, RCA lanzó el single con una versión censurada que  obviaba las referencias al sexo oral. En 2010, Rolling Stone la clasificó en el número 223 en su lista de la 500 mejores canciones de todos los tiempos. Probablemente en mi lista personal, tendría una posición incluso más alta.

Bowie había conocido a Lou Reed en una sonada visita a la Factory, tanto que Warhol había nombrado a uno de los actores de Pork, su única obra de teatro, Tony Zanetta, embajador de los asuntos Bowie. Desde un primer momento Bowie y Reed tuvieron afinidades artísticas. Aunque dice Lou que también estaba alucinado de su aspecto andrógino y con su furor por Iggy Pop.

David Bowie se encargó de convencer a RCA UK, el sello de Bowie, le firmara un contrato a finales de año. Lou Reed viajó a Londres en diciembre de aquel año 1971 . Bowie, que está en pleno proceso de creación de ‘Ziggy Stardust‘,  le anima  pronto empiezan las sesiones en los estudios Trident, con Ken Scott de ingeniero y el excepcional guitarrista de David, Mick Ronson, de productor.

Fue en aquel momento cuando escandalizaron al país cuando en el Hotel Dorchester de Londres,  en plena promoción de Ziggy Stardust, Lou Reed besó en la boca a Bowie, en presencia de  Mick Jagger y ante muchos fotógrafos  de los peores tabloides londinenses que publicitaron el gesto por todo el país.

 

 

En tan sólo nueve días de aquel mes de agosto de 1972, se grabó la obra maestra ‘Transformer‘. ‘Transformer‘ es una obra, un hijo bastardo de Bowie, pero también es una crónica extraordinaria de la Factoría de Warhol y todos sus increíbles personajes. La obra maestra de ‘Transformer‘ es ‘Walk on the wild side‘, una crónica increíble de esa época. Lou estaba obsesionado con la novela de Nelson Algrens del mismo título de la canción. Incluso trató de hacer un musical con su argumento. Algunas de las canciones que escribió para ella estaba en ‘Transformer

Pero hoy no os quiero hablar tanto de la canción como de quienes la inspiraron, esos drag queens y chaperos que transitaban por el lado salvaje de la vida de los que nos habla Lou Reed en su letra.

 

Andy Warhol con Nico y los miembros de la Velvet Underground- Maureen Tucker, Lou Reed, John Cale y Sterling Morrison

 

No me voy a extender mucho sobre la relación de Lou Reed con Andy Warhol y la Factory, a través del grupo de la Velvet Underground que cristalizaría en uno de los mejores discos de la historia The Velvet Underground and Nicoy no lo haré porque acaso algún día le dedique una entrada independiente. Lo que me interesa aquí es señalar como Lou Reed, aquel Lou Reed joven, de una belleza magnética se convirtió en uno de los personajes cruciales de aquella primera Factory.

Lou llegó a la Factory en un momento casi diría de orfandad, por el abandono de Edie Segdwick que se había marchado con Bob Dylan al Hotel Chelsea, relación que acabaría mal con un presunto aborto de la actriz, y posteriormente con  Bob Neuwirth. Andy estaba tan tocado por la pérdida de su musa favorita que en la Factory se dejó de hablar radicalmente de ella.

 

Edie Sedgwick y Bob Dylan

Según Billy Name, el novio de Andy Warhol y uno de los pivotes centrales de la Factory, fotógrafo de aquellas sesiones y quien ideó las paredes plateadas:

Lou Reed era como un tio que creció en tu mismo barrio y que tocaba en un grupo que ensayaba en tu garaje. Era como el tío enrollado de la calle que era como tú. Así que Lou y yo realmente nos llevábamos genial como si hubiésemos crecido juntos. Era como si fuese mi hermano. Lou era super limpio, seductor,  enrollado y encantador .En cierto sentido tenía mucho de lo que Edie Sedgwick había aportado antes—esa personalidad mágica que siempre  destacaba y que siempre llevaba razón. Además tenía esa especie de geniecillo al que siempre se le ocurrían grandes ideas. Pero Lou era incluso más natural y más juguetón que Edie.  Yo había conocido a chavales como Lou cuando era un crío en  Poughkeepsie, pero nunca creí que me iba a volver a encontrar con uno así. Pero allí estaba Lou. Era como volver a tener un colega de verdad, ¿sabes?

 

Billy aparece en muchos temas de Reed, principalmente detallado en Songs for Drella, la biografía que dedicaron Lou y Cale, no solo a  Andy Warhol, a quien Lou llamaba Drella, sino a todo el universo de personas que formaban The Factory 

 

Lou Reed en la Factory, fotografía de Billy Name

 

Siempre sentí que Andy quería que Lou Reed fuera su Mickey Mouse. El estudio de Andy era como los viejos estudios Renaissance, y todo el arte que salía de allí lo hacía bajo el nombre del maestro, Andy Warhol, al igual que del estudio de Walt Disney. Walt Disney no inventó el Pato Donald; las personas que trabajaban para él crearon esos personajes de Disney. Y todas estas cosas que hicimos en la Factory estaban bajo la tutela de Andy Warhol. Así que siempre sentí que Andy realmente quería que Lou fuera su MickeyMouse, esa gran cosa  a la que todos podían asentir porque Lou era super adorable, y él era una estrella de rock y el cantante principal de un grupo de rock. Habría sido tan ideal y tan viable para Lou haber sido el Mickey Mouse de Andy, y hacer por Andy lo que Mickey hizo por Walt Disney. Pero eso no llegaría a suceder.

 

Andy Warhol and Lou Reed by Nat Finkelstein, 1966

Eran los años 1966 y 1967 cuando la Factory hervía haciendo películas sin descanso. Hasta 48 películas se rodaron esos dos años, incluyendo varias de la Velvet Underground, como The Velvet Underground and Nico: A Symphony of Sound, algunas reflejando visitas de Marcel Duchamp o Salvador Dalí, la mítica Chelsea Girls con  Nico, Brigid Berlin, Gerard Malanga, Mary Woronov, Ingrid Superstar o International Velvet.

 

Ultra Violet, Susan Bottomly, International Velvet, Nico y Andy Warhol en la premiere de Chelsea Girls en el Festival de Cannes

Es obvio que, por aquel entonces, Lou estaba inmerso hasta las cejas en aquel mundo de la Factory poblado por diversos tipos marginales , outsiders radicales,  modelos, artistas y gente de la noche: buscavidas, drag queens y drogadictos, a los que denominó “superestrellas” cuando los filmó en épicas películas de 16 mm. A menudo improvisadas, estas películas exploraban el lado más sórdido de la vida underground de Nueva York. Las “superestrellas” como Holly Woodlawn y Joe Dallesandro normalmente interpretaban personajes basados ​​en ellos mismos. Otras “superestrellas” no tuvieron reparos en aparecer en la cámara drogadas hasta arriba. El público quedó hipnotizado con películas como “Trash“, “Flesh” y “Women in Revolt“. Era el lado salvaje de la vida que inspiraría esa canción.

 

Joe Dallesandro poniéndose un pico enfrente de Jane Forth y Bruce Pecheur en Trash

Las referencias fueron tan evidentes y explícitas que Lou Reed llegó a temer por la reacción de los aludidos en Walk on the Wild Side, pero más tarde afirmó:

Candy Darling me dijo que se había aprendido todas las canciones y que quería hacer un disco que se llamase  Candy Darling canta el album de  Lou Reed. aunque no vendiese más que cien copias!”.

 

Andy Warhol, Paul Morrissey, Joe Dallesandro, Candy Darling, fotografia de Richard Avedon

 

Bueno pues vamos a desgranar esa canción e identificar a sus pobladores

La primera estrofa dice:

Holly came from Miami FLA
Hitch-hiked her way across the USA.
Plucked her eyebrows on the way
Shaved her leg and then he was a she
She said, hey babe, take a walk on the wild side,
Said, hey honey, take a walk on the wild side.

que traducida sería

Holly llegó de Miami Florida
Se atravesó todo E.E.U.U haciendo dedo
Se depiló las cejas en el camino
Se afeitó las piernas y entonces él se convirtió en ella
Y dice, hey baby, date una vuelta por el lado salvaje
Dice, hey cariño, date una vuelta por el lado salvaje.

Holly no es otra que Holly Woodlawn, una actriz transgénero de la Factory. Nacido Haroldo Santiago Franceschi Rodriguez Danhakl en Puerto Rico en 1946, Woodlawn adoptó su nombre de Holly de Desayuno con diamantes de Truman Capote en el personaje principal se llamaba Holly Golightly, y el apellido de un episodio de I Love Lucy, donde Lucille Ball toma un tren subterráneo a Woodlawn, Nueva York.

 

 

De acuerdo con la biografía de Woodlawn, en 1962, a la edad de quince años, Woodlawn dejó Florida para dirigirse al norte. Ella recuerda que “robé algunas joyas de mi casa e … hice todo el camino hasta Georgia, donde el dinero se me acabó y … tuve que hacer autostop el resto del camino” hasta Nueva York , como se recuerda en la canción.

 

Holly Woodlawncon su gato

Como miembro de la Factory, Woodlawn  apareció en un par de películas del artista. La primera fue Trash de 1970, en donde hacía de novia transgénero de un adicto a la heroína interpretado por Joe Dallesandro. Su interpretación fue tan celebrada que el mismísimo George Cukor  con el apoyo de otros, pidió a la Academia que se la nominara al Oscar a la Mejor Actriz por su trabajo

En la siguiente película de Paul Morrisey se le unieron otras  estrellas de Warhol,  en Women in Revolt , una mirada satírica sobre el movimiento por los derechos de las mujeres y los PIGS (mujeres políticamente involucradas) que provocó la ira de las feministas. En esta película, se convirtió en una de las primeras personas en decir la palabra coño en el cine.

 

Woodlawn on the set of ‘Trash’-

En la época también dió sonoros escándalos como cuando fue arrestada y encarcelada brevemente en Puerto Rico por robar en una tienda o como cuando fue arrestada en  Nueva York por hacerse pasar por la esposa del embajador de Francia ante las Naciones Unidas. Después ha seguido una vida de altibajos, con pasos por la cárcel, trabajos en restaurantes, revivals en Broadway y Hollywood, aunque últimamente había tenido un éxito último apareciendo en la serie Transparent de Jeffrey Tambor. Murió hace tres años.

 

holly-woodlawn- en transparent

Su referente siempre fue la actriz Jean Harlow. De su paso por la Factory recordaba:

Fui muy feliz cuando me convertí en una de las superstars de  Warhol. Me sentía como Elizabeth Taylor. No me di cuenta de que no sólo no habría dinero sino que mi estrellato no duraría ni dos segundos y así fue, las drogas, las fiestas… pero fue fantástico.

 

 

La segunda estrofa de la canción dice:

Candy came from out on the island,
In the backroom she was everybody’s darling,
But she never lost her head
Even when she was given head
She said, hey baby, take a walk on the wild side
She said, hey babe, take a walk on the wild side
And the coloured girls go, doo doo doo, doo ...

Candy llegó de fuera de la isla (de Manhatann)
En la trastienda se lo montaba con cualquiera
Pero nunca perdía la cabeza
Ni siquiera cuando te la estaba chupando
Dice, hey baby, date una vuelta por el lado salvaje
Dice, hey baby, date una vuelta por el lado salvaje
Y las chicas de color dicen, du,du du

Candy no es otra que la inimitable Candy DarlingCandy Darling nació como James Lawrence Slattery en  Queens, out on the isalnd. Pasó gran parte de su infancia viendo televisión y viejas películas de Hollywood , de la cual aprendió a hacerse pasar por sus actrices favoritas, como Joan Bennett y Kim Novak que le fascinaba. Darling sufrió bullying en el instituto y lo dejó a los 16 años después de que un grupo de muchachos tratara de lincharla. Cuenta que cuando su madre la interpeló sobre los rumores de que se vestía como una chica, ella se metió en la habitación y volvió vestida de mujer. La madre de Darling más tarde diría : “Entonces supe que no podría detener a Jimmy. Candy era demasiado guapa y talentosa”.

 

 

El nombre de Darling evolucionó de Hope Dahl a Candy Dahl, luego a Candy Cane por su amor a las chuches, pero como una amiga siempre le decía “Candy, darling” con ello se quedó. Darling conoció a Andy Warhol en el año 67. Darling estaba con Jackie Curtis , quien invitó a Warhol a una obra que  había escrito y dirigido, llamada Glamour, Glory and Gold , protagonizada por Darling como “Nona Noonan” y un joven Robert De Niro , que interpretaba seis papeles en la obra.

 

Reparto de Glamour Glory & Gold – Melba LaRose, Jr. está de pie detras :Sal Bovoso con bigote, Candy Darling sentada a la izquierda y a la derecha con sombrero, un joven Robert DeNiro

 

Warhol eligió a  Candy Darling para Flesh (1968) con Jackie CurtisJoe Dallesandro . Después de Flesh , Darling también desempeñó un papel central en Women in Revolt (1971), de la que ya hemos hablado, en la que interpretaba a una miembro de la alta sociedad de Long Island, atraída por un grupo de liberación de mujeres.

 

1969, Joe Dallesandro y Candy Darling, Richard Avedon

Candy Darling y Warhol en la Premiere de Midnight Cowboy en 1969

Candy inspiró también la canción de Lou Reed para la Velvet Underground, Candy says  donde decía  “I’ve come to hate my body / And all that it requires in this life” , he acabado por odiar mi cuerpo y todo lo que requiere en esta vida. Algo que inspiraría a Antony Hegarty, ahora Anohni, que usaría su imagen como portada del disco del segundo disco de Antony & the JohnsonsI’m a bird now. También estaría en la portada de un disco de The Smiths.

 

The Smiths Sheila take a bow

 

Candy jamás recibió sueldo alguno por su trabajo con Warhol que era un auténtico tacaño, convencido que aquellos a los que él mismo daba el estatus de superstars, se daban por pagados simplemente con tener ese privilegio. Warhol dejó de contar con ella, prácticamente de la noche a la mañana. Aparentemente, ya no le interesaban los transexuales.

 

Andy Warhol y Candy Darling fotografia de Cecil Beaton

Aún así consiguió algunos papeles pequeños en películas comerciales. Su amiga Jane Fonda, por ejemplo, consiguió que apareciera en Klute por la que Fonda ganó un oscar. Tennessee Williams escribió un papel ex profeso para ella en la obra “Small Craft Warnings”. Se habían conocido durante una fiesta de cumpleaños en la que Candy le había causado muy buena impresión. El regalo  supuso poder interpretar a Violeta, una golfilla pero cautivadora joven a la que todos los personajes masculinos desean, aunque su papel era tan pequeño que la crítica del estreno en el New York Times, ni si quiera la mencionaba

 

Candy Darling by Robert Mapplethorpe

 

En su diario escribió un poema titulado “El ocaso de una estrella”:

Cuando entras en una fiesta y nadie se vuelve para mirarte

cuando le das un sorbo a tu Bacardí, y empiezas a ponerte roja

… eso es el ocaso de una estrella.

(…) Cuando el foco se oscurece lentamente, y te arrepientes de todos tus pecados

Y los recuerdos a los que te aferras, son lo único que queda de tu carrera

…eso es el ocaso de una estrella.

 

candy_darling_por Bruce Weber

En sus diarios personales se lee un profundo sentimiento de soledad e incomprensión. Sentía que la veían como un bicho raro. Aun así posó para grandes fotógrafos de la época como Cecil BeatonRichard AvedonDavid BaileyBruce Weber Robert Mapplethorpe., a los que pertenecen las fotografías aquí reproducidas.

 

Candy Darling por Peter Hujar

Pero su retrato sin duda más conmovedor es la foto que Peter Hujar tomó en su lecho de muerte a causa de un linfoma. No llegó a cumplir los 30. A su funeral acudieron celebridades como David Bowie o Gloria Swanson. Una auténtica pionera del transgénero.

 

La tercera estrofa dice;

Little Joe never once gave it away
Everybody had to pay and pay
A hustle here and a hustle there
New York city is the place where they said:
Hey babe, take a walk on the wild side
I Said hey Joe, take a walk on the wild side

El pequeño Joe nunca  regalaba nada
Todo el mundo tenía que pagar y pagar,
Un polvo acá, un polvo allá
La ciudad de Nueva York es donde se dice
Hey bebe, date una vuelta por el lado salvaje
Y yo digo, hey Joe, date una vuelta por el lado salvaje.

Joe no es otro que Joe DallesandroJoe Dallesandro  se convirtió en un icono sexual para hombres y mujeres gracias a su aparición en las películas  producidas por Andy Warhol. Según su biógrafo, Michael Ferguson, “fue el primer sex symbol masculino abiertamente erotizado que caminaba desnudo en la pantalla”.

 

Nacido en Florida en 1948 de un polvo casual entre una adolescente y un marinero, Dallesandro pasó por múltiples hogares adoptivos donde jamás encajó hasta que, a los 14 años, tras haber sido expulsado de la escuela por romperle la nariz a un profesor, empezó a robar coches hasta que la policía lo detuvo en medio de uno de sus robos pegándole dos tiros en las piernas. Después lo encerraron en un reformatorio de menores del que se escapó para fugarse a México, donde descubrió que podía ganarse la vida de chapero a cambio de favores sexuales con hombres aunque fuese hetero. “A mí me gustaban las mujeres, así que mi forma de sacarle dinero a los hombres era tratar de conseguir lo máximo dándoles muy poco, o nada”.

 

 

De vuelta a Estados Unidos, Dallesandro se fue a Nueva York donde fue descubierto por Bob Mitzer, editor de Athletic Modern Guild, una revista conocida como la Playboy gay, que lo convirtió en una estrella homosexual.

 

 

Dallesandro tuvo su segundo golpe de suerte en 1967, cuando el director Paul Morrisey,  socio de Andy Warhol, lo invitó a participar de The loves of Ondine. Entusiasmado con su belleza y su carisma , Morrisey convirtió en protagonista de sus siguientes películas, Lonesome Cowboys y San Diego Surf, aunque la película que hizo famoso a Dallesandro fue Flesh, donde hacía de un hombre casado que mantiene a su familia prostituyéndose.

 

Joe Dallesandro en la fotografía que sirvió de cartel para Trash

 

La fama  le permitió salir en la portada de la revista Rolling Stone junto a su hijo recién nacido;

 

 

También fue el modelo para la portada de Sticky Fingers  de los Rolling Stones

 

 

 

Los halagos, sin embargo, no pagaban las cuentas, y Joe descubrió que, mientras él cobraba 150 dólares por semana, Warhol y Morrisey se hacían ricos:

Estoy enfadado, y mi enfado es legítimo. Hicimos mucho dinero con esas películas: Andy se compró una mansión en Montauk y Paul se compró otra y ni siquiera eso fue lo que más me enfadó. Me enfermaba la desidia: me daba cuenta que podíamos hacer películas mejores y nadie se molestaba siquiera en arreglar una cámara cuando se rompía. Las únicas películas que hicieron millones de dólares fueron las que yo protagonicé. Pero bueno, yo conseguí una carrera y ellos los millones que sin mí no hubieran hecho. Los respeto y debo agradecerles, pero me doy cuenta que fueron unos cobardes.

 

 

Sus relaciones con Morrisey y Warhol nunca fueron buenas hasta el punto de que éstos  le boicotearon impidiendo que Francis Ford Coppola lo contratara para encarnar a Sonny Corleone en El padrino:

Morrisey y Warhol le dijeron a la gente de Hollywood que yo no era actor, que no podía manejar un guión y que tenía problemas con drogas. Tuve problemas con drogas y alcohol después, inmensos, pero en esa época estaba sobrio. Si el propio Paul me prohibía beber…

 

Andy Warhol, con de izda a derecha, Gerard Malanga, Viva, Paul Morrissey, Taylor Mead, Brigid Polk, Joe Dallesandro, fotografiados por Richard Avedon, 1969.

Cansado de ellos, después de  Flesh for Frankestein con Morrisey y Drácula con Warhol, Dallesandro se mudó a Europa donde, trabajó con directores como Louis MalleEl unicornio,  Serge Gainsbourg, con quien rodó Je t’aime moi non plus en 1975.

 

Joe Dallesandro y Jane Birkin en Je t’aime moi non plus de Serge Gainsbourg

En 1984, Dallesandro regresó a Estados Unidos para trabajar con Coppola en Cotton Club haciendo de Lucky Luciano; desde entonces, Dallesandro participó en películas como Critical Condition (Michael Apted), Sunset (Blake Edwards) y Cry Babe (John Waters) o interviniendo en series como Corrupción en Miami. El reconocimiento finalmente le llegó con Little Joe, un documental producido por Vedra Meghagian y dirigido por Nicole Haeusser que cuenta toda su historia. Aún vive en Los Angeles.

 

 

Cuarta estrofa;

Sugar Plum Fairy came and hit the streets
Lookin’ for soul food and a place to eat
Went to the Apollo
You should have seen him go go go
They said, hey Sugar, take a walk on the wild side
I said, hey honey, take a walk on the wild side

El Marica de la dulce ciruela llegó y salió a la calle
Buscando comida para el alma, y un lugar donde comer
Fue al Apollo
Deberías haberle visto bailar
Ellos decían, hey Sugar, date una vuelta por el lado salvaje
Y yo decía, hey dulce, date una vuelta por el lado salvaje.

Sugar Plum Fairy fue Joe Campbell (1936-2005). En 1955, a los 19 años, conoció a un joven y aún sin salir del armario Harvey Milk, que se convirtió en su primer novio. Harvey Milk, por supuesto, se convertiría en una leyenda de los derechos de los homosexuales: fue el primer hombre abiertamente homosexual en California en ocupar cargos políticos  electivos. Milk sirvió en la Junta de Supervisores de San Francisco por menos de un año antes de ser asesinado en noviembre de 1978, hechos que inspiraron la pelicula por la que Sean Penn ganaría su segundo oscar, Milk de Gus Van Sant.

Joe Campbell en 1955

Campbell y Milk estuvieron juntos en Nueva York durante siete años. Después de que se separaron, Campbell comenzó a andar con la panda de la Factory ​​de Warhol. En 1965 interpretó a un personaje llamado “Sugar Plum Fairy” en la película de Warhol “My Hustler”.

 

Su novio de finales de los 60, Billy Sipple, se hizo famoso en septiembre de 1975, cuando frustró el intento de Sara Jane Moore de dispararle a Gerald FordCampbell murió en su casa en California en 2005, después de 29 años de una relación con Stanley Jensen.

 

Quinta y última estrofa

Jackie is just speeding away
Thought she was James Dean for a day
Then I guess she had to crash
Valium would have helped that dash
She said, hey babe, take a walk on the wild side
I said, hey honey, take a walk on the wild side
And the coloured girls say doo doo doo, doo …

Jackie iba colgado de anfetas
Se creyó que ella era James Dean por un día
Después supongo que se tendría que estrellar
Creo que el Valium le habría ayudado a bajar
Ella dijo, hey baby, date una vuelta por el lado salvaje
Y yo dije, hey dulce date una vuelta por el lado salvaje
Y las chicas de color decían, du du du du…

Jackie Curtis

El último de nuestros personajes es Jackie Curtis. Jackie Curtis nació en la ciudad de Nueva York . Sus padres se divorciaron y le crió  su abuela materna Ann Uglialoro, un personaje por sí misma, dueña de un bar East Village y conocida con el nombre de su propio bar,  Slugger Ann. Jackie actuó durante su carrera tanto de hombre como de mujer .

Slugger Ann, la abuela de Jackie Curtis circa 1955, photo courtesy of Joe Preston

De drag, Curtis solía usar lápiz labial fuerte, kilos de purpurina, pelo rojo brillante, vestidos rotos y medias con carreras. Jackie Curtis fue una de las pioneras pionera en esta combinación de cutrerío y glamour , un estilo que le ha valido ser considerada como una de las inspiradores del glitter rock o el glam rock de los años setenta.

 

Andy Warhol dijo de Curtis: “Jackie Curtis no es una drag queen. Jackie es una artista. Una pionera sin fronteras”. Principalmente fue actriz de teatro, debutó a la edad de 17 años en la obra de Tom Eyen , Miss Neferititi Regrets, producida en 1965 en La MaMa Experimental Theatre Club.

Robert Mapplethorpe, Jackie Curtis and Patti Smith

También escribía sus propias obras influenciado por Playhouse of the Ridiculous , una compañía residente en La MaMa. Como escritora y actriz principal, sus obras de teatro incluidas Glamour, Glory and Gold , que también protagonizó Darling, Melba LaRose, Jr. y Robert De Niro en su primera aparición en el escenario, interpretando varios papeles. Fue durante esta producción cuando conoció a Warhol pidiendole un autógrafo en su bolso. Andy le preguntó sólo qué llevaba dentro y Jackie le dijo que unos mini shorts de vinilo para su obra. Así fue como se hicieron amigos. Warhol fue a ver la obra y tanto Jackie como Candy Darling entraron en su órbita dela Factory. Jackie estaba tan encantada que se tatuó el nombre de Andy en el brazo.

Candy Darling & Jackie Curtis by Jack Mitchell.

Jackie fue un personaje central de la vanguardia neoyorquina de esa época. No sólo frecuentó la Factory, sino que fue amiga de Patti Smith, Robert Mappelthorpe, el poeta John Giorno, David Bowie, David Wojnarowicz, Peter Hujar, Richard Harris, Lou Reed..

Jackie Curtis y David Bowie

John Giorno & Jackie Curtis

 

Jackie Curtis trabajó en las películas de Paul Morrisey Flesh  Woman in revolt de las que ya os he hablado en ambas interpretandose a sí misma.

Jackie curtis por Peter Hujar

 

RICHARD AVEDON – JACKIE CURTIS, HOLLY WOODLAWN Y CANDY DARLING en el Vogue USA (1972)

Sin embargo, Jackie, íntima amiga de Candy Darling y Holly Woodlawn, así como de Peter Hujar, quien heredó su casa, tenía severos problemas con las drogas y murió de sobredosis a los 38 años. Peter Hujar le tomó unas fotos en el hospital y también después de morir.

 

Y claro, no podria sino terminar con la canción en sí en un raro montaje que rinde homenaje a este grupo de salvajes que supieron vivir la vida a toda máquina, y de los que tan solo

sobrevive aún.

 

Henry Darger y la fascinante historia de las hermanas Vivian en los Reinos de los Irreal

Henry Darger y la fascinante historia de las hermanas Vivian en los Reinos de los Irreal

Henry Darger 1892-1973

Hace rato que quería hacer esta entrada sobre el fascinante y enigmático universo de uno de los artistas marginales (Art brut o Outsiders art)  más aclamados del mundo. Henry Darger, a los ojos de sus vecinos, era poco menos que un homeless, alguien del que todos sospechaban que tenía problemas mentales, y que trabajó durante más de cincuenta años de bedel en un hospital católico de Chicago regentado por monjas que le despreciaban. Durante cuarenta años vivió en la misma habitación de alquiler de un barrio marginal de la ciudad, sin relacionarse apenas con nadie, hasta que, demasiado enfermo para valerse por sí mismo, ingresó de mala gana en la misión católica de San Agustín. Cuando dejó su habitación, el casero, Nathan Lerner, empezó a limpiar la basura que había acumulado durante 40 años. Alquiló un contenedor y le pidió a otro inquilino que le ayudara a sacar los montones de periódicos, zapatos viejos, ovillos de cordel, gafas rotas y botellas vacías: todos los desechos coleccionados por un hombre que se había pasado la vida hurgando en la basura.

La habitación de Henry Darger

Pero sin embargo lo que su casero descubrió no fue exactamente basura sino varios centenares de obras de arte de una extrañísima cualidad, casi sobrenatural: delicadas y desconcertantes pinturas de miles de niñas primorosamente vestidas o desnudas, con pequeños penes, que jugaban en paisajes de colinas ondulantes. Algunas eran imágenes propias de cuentos infantiles con llanuras llenas de flores, mariposas y  nubes con caras. Otras, sin embargo, eran escenas de batalla o de torturas en masa llenas de charcos de sangre roja y de mutilaciones de miembros. Y su casero, que era artista, supo enseguida reconocer el valor de aquellas pinturas.

 

Henry Darger, Illustration from The Story of the Vivian Girls

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Pero, no solo eso, además delos centenares de dibujos, había miles de folios escritos dela que hasta hoy es la novela más larga jamás escrita, de 15.145 páginas, además de una autobiografía y de otras obras terminadas, todo meticulosamente ordenado en carpetas y en libros primorosamente cosidos y encuadernados  a mano.

 

Henry Darger. Volumen I de The Story of the Vivian Girls y volumen VIII de su Historia de mi vida

 

A lo largo de las siguientes semanas, fueron descubriendo más y más de una obra extraordinaria y colosal que abarcaba más de 300 cuadros, algunos de más de 4 m de largo, y pintados por ambas caras, además de miles y miles de páginas escritas. Además, todo este trabajo monumental, estaba ambientado en un único universo completamente coherente: lo que llamaba The Realms of the Unreal,  los reinos de lo irreal, un mundo en el que este hombre extraordinario vivía secretamente con muchísimo más entusiasmo y pasión con que lo hacía en su solitaria vida cotidiana.

 

 

El manuscrito principal que había empezado a escribir desde su adolescencia, recien escapado de un asilo para niños con problemas mentales,  se titulaba La Historia de las Vivian, en lo que se conoce como los Reinos de lo Irreal, sobre la guerra-tormenta glandeco-angeliana causada por la rebelión de las niñas esclavas.

 

Las siete hermanas Vivian huyendo del ataque de los Glandelians

La historia narra el proceso de una cruel guerra civil que tiene lugar en un planeta imaginario, alrededor del cual gira nuestro planeta Tierra como si fuera su luna. La trama describe el levantamiento, tras 43 años de esclavitud,  de los niños esclavizados, liderados por las hijas de Robert Vivian- Violet, Head, Daisy, Joyce, Jenny, Angeline y Catherine-  siete princesas, santas vivientes,  de la nación cristiana de Abbieannia que alientan una audaz rebelión contra la esclavitud infantil impuesta por John Manley y los Glandelinians. Los niños toman las armas en su propia defensa y a menudo son asesinados en la batalla o brutalmente torturados por los señores Glandelinians que visten de traje militar y llevan un birrete de profesor.

 

 

Pero ¿quién era este Henry Dagger? Hay un estupendísimo documental de  2004 dirigido por Jessica Yu, In the Realms of the Unreal, que detalla la vida y pone en movimiento las obras de Darger y que podeis ver subtitulado en este link (. Existe otro documental, que no he podido ver , Revolutions of the Night, de Mark Stokes, que se centra más en la vida temprana de Darger y examina obras menos conocidas del artista. Pero,para la elaboración de esta entrada, he seguido elcapítulo que le dedica Olivia Lang, en su magnífico libro sobre el arte de estar solo titulado La ciudad solitaria.

 

 

En el documental, Henry es descrito por sus vecinos como un hombre hosco y esquivo, fervientemente religioso, y que no hablaba apenas con nadie, eludiendo esforzadamente cualquier contacto con la gente. Su casera al describirlo opina que  era incapaz de relacionarse, que jamás establecía una conversación y que ante  una pregunta directa respondía habitualmente hablando de tormentas que se desplazaban desde California o de tornados en el Medio Oeste. Sólo hablaba del tiempo, aunque en la soledad de su habitación, se oían animadas conversaciones, e incluso acaloradas discusiones, en las que él interpretaba con distintas voces, y a veces en leguas desconocidas, todos los papeles. Pero en público, Henry era una presencia espectral , huidizo e intratable, esquivo y cincunspecto que no solo no hablaba con nadie, sino que incluso evitaba cruzar su mirada.

Hombre menudo, de pequeña estatura, apenas de 1,64, vestía como un clásico vagabundo, con un chaquetón que le llegaba casi a los talones, y que remendaba contínua y cuidadosamente, y cuando le veían solía ser rebuscando entre los cubos de basura. Era la viva imagen de un homeless. Sólo se conservan de él apenas un par de fotografías desvahídas.

 

 

Darger nació en Chicago en 1892. Su madre, Rosa, murió de fiebres puerperales cuando él tenía cuatro años, unos días después del parto de su hermana menor , a la que entregaron directamente en adopción sin que Henry llegara a conocerla. Según el propio relato de Darger, su padre, que era sastre, fue amable y atento con él mientras vivieron juntos  hasta los ocho años. En ese año, su padre, que estaba ya por entonces estaba inválido y hacía un café de puchero riquísimo, demasiado enfermo  para valerse por sí mismo y para cuidar a su hijo. fue internado en el Hogar de ancianos de San Agustín.A Henry le mandaron interno a un colegio católico, la Misión de Nuestra Señora de la Misericordia.

 

Era un niño muy inteligente y terco que ponía constantemente en cuestionamiento las enseñanzas que recibía. No tenía muchos amigos en el colegio porque tenía la costumbre, según sus propias palabras, de hacer ruidos extraños con la nariz, la boca y la garganta. Según cuenta él mismo, lo que quería era hacer reír a sus compañeros, pero lo que conseguía era todo lo contrario: le llamaban loco e imbécil y a veces incluso intentaban pegarle.

 

 

Aunque su padre y su madrina le realizaban esporádicas visitas, no parece que consideraran  nunca la posibilidad de sacarle de allí y volver a llevarlo a su casa. Durante esta época, le llevaron al médico en muchas ocasiones por su extraño comportamiento. Al final, un médico le dijo que no tenía el corazón en su sitio. “¿Dónde lo tenía supuestamente? ¿En la tripa? Pero no me dieron ningún medicamento ni tratamiento alguno.

 

Institution for Feeble Minded Children

Muy al contrario, decidieron internarle en una institución estatal a más de 200 kilómetros de los únicos seres que le quedaban y que describe como una especie de asilo  para niños con problemas mentales. Algunos de los que han estudiado su biografía, hablan de las brutales condiciones de vida en esa institución, donde a los niños se les clasificaba  en categorías como sordos, imbéciles, ciegos, epilépticos, parapléjicos,  paranoicos, hidrocefálicos, idiotas, etc.

Unidentified boy at the Slipshod Home for Feeble Minded Children.

Existen testimonios reales de prácticas de pederastia prácticamente diarias, de ahogamiento y de contínuas palizas  e incluso de que llegaba a  usar las partes del cuerpo de los que morían para dar clases de anatomía. Sin embargo, Henry en sus memorias, lo recuerda como su hogar . A veces era agradable y otras no tanto, dice. Al final llego a gustarme el sitio.

 

 

A los 12 o 13 años, le anunciaron que su padre había muerto y que estaba, definitivamente, en manos de las instituciones del Estado porque ya no tenía ni familia ni hogar al que volver. Aquel fue un golpe muy duro. Sus esperanzas de salir se desvanecieron.

Pero no grite. Tenía una pena enorme y me sentía mal porque no podía llorar. Lo habría pasado mejor si hubiera llorado. Estuve varias semanas en ese estado, y por culpa de eso me encontraba en un estado de fealdad que hacía que todos me esquivaran y me tuvieran miedo. Apenas comía y no era amigo de nadie.

 

 

Durante los veranos, les llevaban a trabajar en una granja. A Henry le horrorizaba salir del asilo que era donde quería estar. No quería más cambios en su vida. Aborrecía las novedades. Porque el asilo era ya su única casa. Fueron aquellos veranos en la granja, los que le empujaron a intentar escaparse varias veces.

 

 

El primer intento acabó cuando el vaquero de la granja les sorprendió escapando, le ato las manos con una cuerda y le hizo volver corriendo detrás del caballo. Pero no se arredró y volvió intentarlo. Al final se subió en marcha un tren de mercancías y volvió a Chicago. Pero después de una tormenta aterradora, se entregó a la policía.

 

 

Ya en Chicago, con sólo 17 años, encontró trabajo como conserje en uno de los hospitales católicos de la ciudad. El empleo de conserje era muy duro en esa época, una especie de chico para todo, y no tenía un momento de descanso. Una larga jornada de trabajo de más de diez horas, sin tener nunca vacaciones, y librando tan solo  las tardes del domingo para acudir a la misa semanal. Si embargo, Henry, que aborrecía los cambios, mantuvo este trabajo como conserje durante 54 años, sin contar el breve intervalo en que intentaron reclutarle como soldado para la Primera Guerra Mundial aunque quedó exento por problemas de visión que él mismo exageró. Sus tareas consistían en fregar los suelos de rodillas, pelar sacos de patatas,  lavar las ollas de la cocina y lo que más odiaba que era quemar las basuras. Sin embargo, su relación con las monjas nunca fue ni mucho menos idílica, sino que fue, según él mismo cuenta, eran despóticas y le despreciaban por estúpido, vejándolo en público frecuentemente.  Pero Henry eludía el conflicto y jamás se les enfrentaba. Solo cuando llegaba casa mantendría con ellas en voz alta las discusiones que había eludido tener durante el día.

 

Fue en esta época, al parecer, cuando comenzó con su trabajo artístico completamente a escondidas del mundo. La única amistad que tengo  fue con n vigilante nocturno y su “amigo especial”, Whillie, como él lo escribía

 

William Schloeder y Henry Darger

En realidad era William Schloeder al que iba a visitar todas las noches y con el que llegó a tener una estrecha amistad porque conocía a toda su familia. Juntos fundaron el club secreto al que llamaron la Sociedad Geminiana dedicada por completo a la protección de los niños.

 

 

En 1956, cuando murió la madre de Willy, éste se fue a vivir con su hermana a San Antonio, donde murió de gripe asiática tres años después. Desde entonces, estoy completamente solo. Nadie me ha aceptado desde entonces… Era como un hermano para mí. Ahora ya todo me da igual y viviré siempre la misma vida. Y efectivamente nunca volvió a tener otro amigo. Su mundo se despobló radicalmente. Se jubiló unos años más tarde, en noviembre del 63, a los 71 años.

 

 

Se podría pensar, dadas sus malas condiciones de trabajo, que la jubilación habría sido una alegría para Henry, pero, después de 54 años, para alguien que adoraba las rutinas, fue más bien un calvario. No soportaba la vida ociosa, y que no sabía con qué llenar el vacío de los días. Empezó a ir a misa a diario, a veces incluso dos o tres veces, a pesar de sus frecuentes crisis de fe de las que hablaré más adelante,  y se pasaba las horas dando vueltas por el barrio, hurgando en las papeleras y en los cubos de basura, en busca de cosas que a él le parecían útiles, sobre todo tapones de botella, carpetas, periódicos viejos, cuerdas y zapatos de hombre. .

 

 

La falta de la rutina laboral le volvió cada vez más insociable  y maniático. Se pasaba los días enclaustrado en su habitación, donde se le escuchaba hablar solo o mantener conversaciones con personas del pasado, o largas discusiones en las que interpretaba todos los papeles. En su diario las entradas, se vuelven cada vez más repetitivas. Domingo 27 de abril de 1969. Dos misas y comunión. Me como un perrito caliente. Estaba muerto de frío y me fui a la cama por la tarde. Miercóles 30 de abril. De día frío y de noche mucho más. Ni misa ni comunión. Sin pataletas ni historia vital. Los contornos de su vida se van haciendo cada vez más estrechos y limitados

 

Siempre quiso adoptar un niño, pero sus deseos nunca se cumplieron. En unos de los muchos papeles mecanografiados de sus legajos había una entrevista consigo mismo de alrededor de 1930 en la que habla sobre sus deseos de adopción, pero de lo escrito se infiere que jamás hizo nada práctico por lograrlo salvo intentar doblegar la voluntad divina rezando para que sucediese durante 13 años seguidos.  Una de sus escasas felicidades era la relación con Yuki, el perro de sus caseros. Llegó incluso a preguntar a su casera cuanto gasto suponía tener un perro y cuando esta le dijo que unos cinco dólares al mes, sacudió su cabeza y dijo que era demasiado para él. En el archivo hay algunas cartas en las que pide pequeños favores a sus caseros, como que le ayuden con una escalera o que le regalen por Navidad una pastilla de jabón Ivory y un tubo de crema de afeitar Palmolive sin brocha, regalos que agradece  con unas tarjetas en las que escribe unos versos sentimentales.

 

DAvid y Betsy Berglund

 

Cuando cayó enfermo, su vecinos hippies Henry Berglund y su mujer,  Betsy,  cuidaron de él. Pero aparte de estas relaciones de buena vecindad, había una total escasez de contacto humano. Al final tuvo que dejar de escribir, impedido por una infección de los ojos. Ya no se atrevía a salir de casa. En su última entrada del diario dice, asustado. He pasado una navidad malísima. Nunca en la vida he tenido unas Navidades buenas. Estoy muy amargado, aunque afortunadamente no soy vengativo. 

 

 

Cuando, ya muy enfermo e interno en la misión de San Agustín, su vecino Berglund fue a visitarlo anonadado por el descubrimiento de su obra, Henry se vió de pronto completamente expuesto y contrariado y le contestó con un enigmático “Ya es demasiado tarde”  y le pidió que por favor destruyera todo. Afortunadamente cambió de opinión antes de morir el 13 abril 1973 y autorizó a su casero Lerner a custodiar su obra. Nathan y Kyoko Lerner  se convirtieron, a falta de familiares, en albaceas de su legado y en los auténticos promotores de la obra de Henry hasta que ésta fue adquirida, en su mayor parte por el American Folk Art Museum en la década de los 90.  También se conserva una réplica de su habitación, inaugurada en el 2008, en el INTUIT, The Center for Intuitive and Outsider Art en Chicago que incluye incluye restos, recortes de periódicos, revistas, cómics, dibujos animados, libros para niños, libros para colorear, documentos personales y elementos arquitectónicos, accesorios y muebles de la habitación original de Darger que podeis ver aqui.

 

Henry Darger  fue un artista completamente autodidacta, sin ninguna formación. Aunque le encantaba colorear desde pequeño, estaba convencido de que no sabía dibujar y eso le desesperaba. Para suplir esa incapacidad, desarrolló complicados procedimientos para evitar el dibujo. Primero empezó usando las imágenes que encontraba. Las recortaba toscamente y  las pegaba en un cartón o los trataba de manera muy sutil, pintando encima, o poniéndole sombreros o trajes, o simplemente perforándoles los ojos, o creando marcos usando para ello sellos de correos.

 

 

De ahí pasó a una técnica más cercana al collage con imágenes de periódicos, revistas, o tebeos, en composiciones cada vez más complicadas. Pero el problema de esta técnica era que solo lo podía hacer una vez y que le obligaba a buscar constantemente nuevas materias primas, ya fuese en el hospital o en los cubos de basura. Además, era un desperdicio de recursos y una fuente de frustración porque tenía que renunciar algunas imágenes que eran sus favoritas para delimitarlas a un solo escenario.

Darger Archival Material

 

Por todas esas razones, empezó a utilizar papel de calco, porque se dio cuenta de que calcándolas, no solo podía liberar las figuras de sus contextos originales, sino  que podía usarlas docenas o cientos de veces, tantas veces como quisiera, con pequeñas variaciones y en escenas muy diversas. Y además era muy barato.

 

 

 

Una de sus favoritas era una niña con un cubo en la mano que se lleva un dedo a la boca que una vez que la ves, aparece por todas partes. Lo mismo que la niña del famoso anuncio de Coppertone que a veces transformaba en una blenia, unas niñas con cuernos y alas. Darger, a pesar de la aparencia de síndrome de Diógenes, no era tal en absoluto. Era muy pobre y tenía muy poco espacio pero sin embargo era tremendamente meticuloso en ordenar sus materiales, cuidadosamente agrupados por temas como “Nubes”, “Niñas”, “Guerra Civil Americana”, “Mariposas”, “Flores”, “Catástrofes”, etc. Los metía en sobres y escribía su contenido como “Nubes para dibujar” o “Foto especial de niña que amenaza con un palo y otra que huye aterrorizada” o “Niña para dibujar tal vez sí o tal vez no“o “para dibujar sólo una vez“.

T310 PL 92-93

 

Usaba los lápices hasta que apenas quedaba una punta de ellos e ideaba formas complejas para utilizarlos hasta el final utilizando jeringas y así aprovechar hasta el último centímetro. Acumulaba cientos de gomas y elaboraba sus pinturas vertiendo pigmentos en tapas de botes y tapones. Sus colores estaban pulcramente etiquetados en cajas de puros. Azul turquesa oriental, cadmio rojo medio, malva, pero también, púrpura nube de tormenta o siete verdes oscuros no celestiales. Un alarde de abundancia y de riqueza para alguien tan pobre. Nada que ver con la imagen de  homeless rebuscando en la basura que todo el mundo pensaba, sino más bien la de un artista paupérrimo en busca de sus preciados materiales.

 

 

En 1944, aún complicó más su técnica cuando descubrió que podía hacer ampliaciones de sus imágenes favoritas usando la fotografía, lo que le permitía ajustar y jugar con las escalas y las perspectivas, componiendo escenas cada vez más elaboradas. Entre sus posesiones, había una caja llena de negativos y ampliaciones y sus correspondientes recibos. Sólo comía perritos calientes y no podía permitirse tener un perro y sin embargo su habitación estaba llena de colores y de más de 200 ampliaciones en las que gastó cientos de dólares. Nada ilustra mejor cuáles eran sus prioridades.

 

 

En su imaginación, los niños vivían en los Reinos de lo irreal, en un mundo idílico lleno de enormes flores y fantásticas criaturas como los Blendegomenianos, los  Roverinos o los Tuskahorianos que, a pesar de su aspecto fiero, eran seres bondadosos y aliados de los niños en la guerra.

 

 

Gigantic-Roverine-With-Young-All-Poisonous-All-Islands-of-Universan-Seas-and-Oceans.-Also-in-Calverina-Angelinia-and-Abbiennia

 

Attack of the Tuskahorians

En cuanto a sus desnudos infantiles, y esas enigmáticas niñas con pene, que en la puritana sociedad americana le han supuesto numerosas acusaciones de pedofilia y de sadismo, hay que hacer algunas precisiones. Primero que todo, Henry Darger siempre se vio a sí mismo como un protector de la infancia frente a los abusos cometidos por los adultos. Él mismo dice en sus diarios que ojalá pudiese haber sido siempre un niño. Con su único amigo, William Schloeder, fundó un club secreto con la única finalidad de proteger a los niños. La misma trama de su extensa novela no es otra que esa: liberar a los niños de la esclavitud de los adultos. Además representaba niñas porque las consideraba más fuertes. En cuanto a los penes, en el documental de Jessica Yu, se sugiere que, con bastante probabilidad, Henry nunca habría visto a una niña desnuda por lo que podría haberles supuesto genitales masculinos. Además los desnudos y las torturas no son hechos descontextualizados sino que aparecen en momentos concretos de la guerra en las que se producía alguna masacre.

 

Henry llevaba una prolija relación de los costes de la guerra, del número de víctimas, de los nombres de los generales y de las traiciones y deserciones. Incluso componía los himnos militares que se cantaban o diseñaba las banderas de ambos bandos: la nación cristiana de Abbieannia y la de los “malos”, Glandelinia.

The main National flag of Abbieannia,

 

Los nombres de los generales también son muy indicativos de los bandos. Los buenos; General Delight, General GreatHeart o, por el contrario. General Bignose, General Libertine o General Smashinthehead o el Coronel Jack F. Evans, que era su propio alter ego en la historia.

 

 

 

Aún asi todos los adultos del lado de los “buenos” sirven a los niños. Las auténticas heroinas son las hermanas Vivian.

 

Henry Darger hizo incluso una declaración de independencia infantil que recogía los siguientes derechos:

Jugar, ser felices, soñar, derecho dormir bien por las noches, derecho a la educación, que podamos tener igualdad de oportunidades para desarrollar lo que llevamos en la cabeza y en el corazón.

De todas formas, a lo largo de casi cincuenta años, Henry Darger como autor cambió de bando varias veces en un intento de ajustar cuentas con Dios. A veces, creía que podía forzarle a hacer realidad algunos de sus deseos bajo la amenaza de hacer que se desencadenase una masacre entre las fuerzas cristianas de los angelianos en los Reinos de lo Irreal.

 

El episodio más claro comenzó cuando Darger perdió la foto que había publicado un periódico de una niña asesinada, Elsie Paroubek. Henry rezó durante tres meses para que la foto apareciera pero no lo hizo. Esta pérdida, catastrófica para él, le hizo desconfiar de que pudiese lograr algo en el mundo real a través de todo su poder en el Reino de lo Irreal y entonces emprendió una batalla personal con Dios. Durante años había realizado novenas, comprado rosarios, hecho sacrificios y, a cambio, no había recibido respuesta alguna.

La foto de Elsie Paroubek desaparecida

 

Henry, enfadado con Dios, dejó de ir a misa durante cuatro años seguidos, aunque su mayor lucha contra Él la libró en el mundo de los Reinos.Hizo que su avatar y alter ego, el coronel Henry Joseph Darger cambiara de bando para pasarse al de los malvados glandelianos e hizo que éstos ganaran una batalla tras otra, torturando y asesinando a cientos de niños esclavos y arrancándoles los órganos. ¿Cómo podría Dios permitir que esto sucediera?

 

 

Darger llegó a poner en boca de una de las niñas el miedo que poblaba sus pesadillas: la idea de llegar a un cielo vacío y a un universo deshabitado Da la sensación de que Darger quería construir un universo compensatorio en el que liberar todo el tumulto de sentimientos de frustración que albergaba, creando personajes poderosos en los que podía dar rienda suelta a sus impulsos violentos de una manera creativa y artística. ¿No es acaso una manera sana, e incluso bastante cuerda, de limitar y dominar el desorden de los sentimientos más oscuros? Esto es en realidad lo que Melanie Klein llama el impulso reparador.

 

 

En fin, Henry Darger es hoy una de las figuras más famosas en la historia del Outsider Art . En la feria Outsider Art Fair, que se celebra cada enero en la ciudad de Nueva York , su obra se encuentra entre las más caras de cualquier artista autodidacta pagándose precios que superan los 750.000 dólares. El poeta John Ashberry le ha dedicado poemas, existe un grupo musical ,un trío indie / punk de Brooklyn, que se llama las Vivian Girls,”Las chicas de Vivian son visitadas en la noche por San Dargarius y su escuadrón de mariposas benévolas” es una canción de Sufjan Stevens, etcétera, etcétera. Las obras de Darger están incluidas en las colecciones permanentes del MoMA y el Museo de Arte Popular Americano en Nueva York, el Intuit: El Centro de Arte Intuitivo y Outsider , el  Chicago Art Institute , el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago ,  el  Smithsonian… ¿Quién le habría dicho a este hombre solitario que sus mundos interiores alcanzarían tamaña difusión?

 

PAJAMA: Un colectivo fotográfico en el Nueva York de los 50.

PAJAMA: Un colectivo fotográfico en el Nueva York de los 40 y los 50.

 

PaJaMa, Paul Cadmus and Margaret French, Provincetown, c. 1947

 

Hoy os quiero hablar de PaJaMa, un colectivo de artistas al que ya os introduje brevemente en mi anterior entrada sobre Paul Cadmus.

 

Margaret French, Goerge Tooker y Jared French

El colectivo PaJaMa estaba formado por las dos primeras letras de los nombre de tres pintores Paul Cadmus, Jared French y su mujer, Margaret Hoening French. Tengo que empezar recordando un poco cómo se gestó este grupo en el que se incluirán, como veréis, muchos más artistas hasta el punto de que A. Hyatt Mayor, conservador en el Museo Metropolitan  llegó a hablar de la “Escuela de Fire Island“.  Durante  casi veinte años, desde alrededor de 1935 hasta mediados de los cincuenta en que el matrimonio de los French se marchó a Europa, Paul Cadmus (nacido en 1904), Jared French (1905-1987), su mujer, Margaret, y, posteriormente, el joven George Tooker (nacido en 1920),  produjeron algunos de los trabajos más fascinantes y deslumbrantes de sus largas y entrelazadas carreras.

Paul Cadmus, retratado en 1928 por su compañero de estudios Luigi Lucioni

Paul Cadmus y Jared French se conocieron siendo estudiantes en la Liga de Estudantes de Arte de Nueva York, una institución fundamental en la historia del arte norteamericano por la que la lista de los que han pasado por allí es interminable desde Jackosn Pollock a Louise BourgeoisAlexander Calder,   Isamu Noguchi , Eva Hesse , Roy Lichtenstein , Donald Judd ,  Robert Rauschenberg y hasta Ivan Zulueta. Paul y Jared fueron colaboradores, camaradas, aliados incondicionales, amigos durante toda su vida y amantes gran parte de ella. Decir que Paul Cadmus era gay y Jared French  bisexual, es simplificar mucho una relación tan intensa que les unió toda la vida y que perduró incluso cuando Jared contrajo matrimonio con Margaret Hoening, una pintora quince años mayor que él y que siempre comprendió la intensidad de una amistad como la suya.

Jerry 1931

De 1931 a 1933 Cadmus y French vivieron en Europa, sobre todo en Mallorca, como os conté en la entrada anterior, principalmente porque eso es lo que hacían los aspirantes a artistas, viajar a Europa a empaparse de arte y porque entonces la vida era tremendamente barata en un lugar como Mallorca, pero también para ganar un poco de libertad relativa y  encontrar una cierta relajación de las costumbres puritanas de la sociedad norteamericana. En los Estados Unidos, los tribunales habían dictaminado que la homosexualidad era ilegal y además el arte, que se consideraba amenazador para la vida familiar, era sometido a censura. Cadmus y French leyeron la literatura moderna que había sido prohibida en los Estados Unidos como el Ulises de James Joyce o  El amante de Lady Chatterley de D.H. Lawrence y defendieron con sus actos una libertad de elección sexual que era una parte integral de una lucha mayor por la libertad individual.

Paul Cadmus, ‘Two Boys on a Beach’, 1938

Cuando volvieron a Estados Unidos siguieron trabajando tan codo con codo que algunos de sus cuadros podrían ser atribuidos al otro sin problema. Sin embargo sería Paul Cadmus el que atraería todos los focos de la prensa por un escándalo suscitado por uno de sus cuadros The Fleet’s In ,como ya os conté en mi anterior entrada.

 

PaJaMa, Margaret French, c. 1947

En 1937, French se casó con la artista Margaret Hoening, quince años mayor y dueña de una considerable fortuna.  El matrimonio French compro un edificio en  St. Luke’s Place, en Greenwich Village, donde Paul y Jared compartieron su estudio, un arreglo que duró aproximadamente diez años,y en el que después se quedaría sólo Cadmus hasta que el matrimonio lo vendiera. La pareja también tenía propiedades en Nantucket y en Fire Island Pines, donde comenzaron a pasar los veranos juntos.

Margaret French The Moon by day

Durante la segunda mitad de los años 30, Paul y Jared hicieron bastantes amistades en el convulso Nueva York de la epoca previa a la Segunda Guerra Mundial. Dos personas fueron sobre todo fundamentales.

 

Lincoln Kirstein by Isamu Noguchi

 

Primero Lincoln Kirstein, entonces un intrépido agitador cultural que estaba intentando poner en marcha junto con George Balanchine  la School of American Ballet que sería en embrion del Ballet de Nueva York. Lincoln fue durante décadas una de las personalidades más conocidas e influyentes del mundo cultural neoyorquino. Aunque por entonces mantenía una sólida relación con el bailarín  Jose “Pete” Martínez, pronto se casaría con la hermana de Paul, Fidelma.

Fidelma Cadmus Kirstein, Self Portrait,

Tanto Pete como Fidelma serían miembros importantes del grupo de amigos.  Martínez era de Los Ángeles, donde había recibido su formación de danza, y había ingresado en la Escuela de Ballet estadounidense tan pronto como llegó a Nueva York. Kirstein y él vivieron juntos, y cuando Lincoln Kirstein se casó con Fidelma Cadmus en 1941, los tres vivieron juntos en un apartamento.

Jose Martinez, Fire Island

Quienes conocieron a los dos hombres en la década de 1930 dijeron que era capaz de entretener infinitamente a su amante, y que de todos los hombres en su vida, Martínez era el hombre que Kirstein más amó. Además, Martínez era guapo, y muchos artistas lo pintaron, dibujaron y fotografiaron. Fidelma Cadmus lo dibujó, Paul Cadmus lo dibujó y pintó, y George Platt-Lynes creó una hermosa serie de fotos de él desnudo en una abertura similar a una ventana, con un gran sombrero de paja.

George Platt-Lynes, José Pete Martinez, 1937

Fidelma Cadmus, la hermana de Paul, era una mujer extraordinaria, pintora ella misma. Se casó con Lincoln Kirstein, a pesar de su conocida y rumoreada adicción al sexo fundamentalmente con hombres, porque ambos compartían un complejo mundo psicológico.  Su larga unión estuvo marcada por la atención, el amor y las crisis mentales por ambos lados. Kirstein se sometió a tratamientos de electroshock para controlar sus arrebatos maníacos; también fue presa de la depresión profunda. Hoy, ambos serían diagnosticados como bipolares. El suyo es el tipo de logro que argumenta a favor de este particular desorden como un sombrío siervo de la grandeza creativa.

George Platt Lynes Fidelma Cadmus

Lincoln y Fidelma se habían conocido en una fiesta de otro de los miembros fundamentales del grupo, el fotógrafo George Platt Lynes. George era un fotógrafo entonces bastante exitoso, aunque acabaría con bastantes problemas, que trabajaba no sólo en el mundo de la moda o para estrellas de Hollywood, sino que durante sus viajes a Europa había establecido amistades sólidas con André Gide, Gertrude Stein, Jean Cocteau que posaron para él, o Man Ray, para el que posaría él.

Man Ray, Portrait of George Platt Lynes

A lo largo de esos viajes a Europa había conocido a una pareja de homosexuales, el escritor Glenway Wescott y Monroe Wheeler, con el que formaría un trío amoroso que duraría más de una década.

 

Glenway Wescott y Monroe Wheeler

Juntos, este extraordinario menage a trois pasó el vertiginoso período de entreguerras frecuentando París, Villefranche-sur-Mer y otras ciudades europeas, encontrándose con personalidades  como Thornton Wilder, Jean Cocteau, Katherine Anne Porter, Man Ray, René Crevel y Christian Birard. Inspirado por el estímulo de Gertrude Stein, Alice B. Toklas y Jane Heap, los tres hombres continuaron sus carreras en las artes. Platt Lynes se convirtió en un célebre fotógrafo en 1931; Wheeler, con la cuñada de Wescott, Barbara Harrison, comenzó la extraordinaria pequeña editorial, Harrison of Paris en 1930; y Wescott se convirtió en un escritor de ficción de gran éxito en 1927.

When we were three

Hay un libro de  Anatole Pohorilenko y James Crump, titulado When we were three, que habla de esta historia fantástica y que no he podido leer. Este trío singular sin embargo inspiró mucho tanto a Jared French como a Cadmus que le dedicaron sendos retratos.

Paul Cadmus, Stone Blossom- A Conversation Piece. De izda a derecha: Monroe Wheeler, Glenway Wescott y George Platt Lynes

 

Jared French Tríptico de retratos de Glenway Wescott George Platt Lynes y Monroe Wheeler

 

Paul Cadmus y George Platt Lynes frente al retrato del segundo pintado por el primero

 

George Platt Lynes and Monroe Wheeler by Paul Cadmus, 1940

 

Poco después, en 1944, Cadmus se encontraría con otro miembro fundamental, el extraordinario pintor George Tooker, que estaba estudiando en la Art Students League, y al que presentó inmediatamente a los French. Paul Cadmus y él se hicieron amantes y durante unos años, el trío que formaba con los French, se convirtió en un feliz cuarteto.

 

George Platt Lynes, George Tooker with Paul Cadmus and Jared French in Mirror, 1949

 

George Tooker by Paul Cadmus

George Platt Lynes | [George Tooker]

Desde finales de la década de 1930, Cadmus, Jared y Margaret French – y desde luego George Tooker desde mediados de la década de 1940 – pasaban los veranos en Provincetown, Fire Island y Nantucket. La mayoría de el tiempo lo pasaban en Saltaire, Fire Island, que se convirtió en el escenario de una serie de pinturas que es lo que  A. Hyatt Mayor  calificó como la “Escuela de Fire Island” y que han dado lugar a varias exposiciones últimamente.

 

Jared French Figuras en la playa 1940

La mayoría de las obras de los tres en esa época en la que compartieron estudio representan un mundo cerrado de paisajes elementales e interiores desnudos en los que figuras solitarias o pequeños grupos de ellas están esperando, escuchando en silencio o mirando hacia algún lugar vago.

Cadmus, Tooker, French en su estudio

Las pinturas no representan el mundo de apariencias externas, sino que se centran en un entorno interior. George Tooker se refirió a ello cuando dijo:

“Después de pintar la realidad estoy tan impresionado que la realidad me vuelve a la mente como en un sueño, pero no me sucede igual después de pintar sueños como tales, o fantasías “.

 

George Tooker — Red Carpet, 1953

Las lecturas de Jung fueron fundamentales para los tres en esa época. Las figuras muy estilizadas y de aspecto arcaico en sus pinturas sugieren que son representativas de la memoria ancestral de toda la humanidad, lo que Carl Jung llamó “el inconsciente colectivo”. La influencia de las primeras pinturas del Renacimiento italiano por maestros como Mantegna y Piero della Francesca es evidente en los tres.

Jared French : Washing The White Blood Off Daniel Boone

Algunas de estas características aparecen en la pintura de 1939 Washing the White blood from Daniel Boone. French se inspiró para su organización geométrica, de las figuras de Boone y del indio detrás él en el Bautismo de Cristo de Piero della Francesca de alrededor de 1450. Eligió el momento de las legendarias hazañas de Boone cuando los indios Shawnee lavaban simbólicamente al héroe de su sangre blanca para hacerlo miembro de la tribu. La pintura expresa un deseo de hermandad irónicamente contraria a la tradicional leyenda de macho de Daniel Boone. La musculatura ondulada, las cabezas afeitadas y los contrastes de la piel, junto con el delicado atado rosa de la ropa interior de Boone, constituye una reinterpretación homosexual del mítico   héroe estadounidense.

Washing the White Blood from Daniel Boone es también la primera obra de   French hecha con la técnica de la tempera al huevo. Aprendió esta técnica a finales de los 30 y en seguida se la transmitió a Cadmus, y ambos a Tooker a mediados de los 40. La ténica de la tempera al huevo era un medio escasamente utilizado desde el siglo XV italiano, aunque tampoco desconocido, pero escasamente utilizado en el arte norteamericano.

 

George Tooker, Bird Watchers, 1948. Egg tempera on gessoed board, 26 ¾ x 32 ¾ inches. New Britain Museum of American Art,

En esta titulada Bird Watchers  de George Tooker las rocas de atrás son por ejemplo de clara inspiración el el Trecento italiano.

Paul Cadmus (1904-1999), Aviator, 1941

 

Jared French Final del verano 1938

Las playas desiertas de Fire Island en la década de 1940 proporcionaron la topografía ideal para representar el tema del aislamiento y los estados de ánimo de la melancolía y la nostalgia que lo acompañan. Jared French evoca la tristeza del paso del tiempo en Summer’s Ending de 1939, una pintura que también marca un cambio fundamental en su obra. Describió esto como un cambio de interés desde el mero “aspecto físico ” del hombre en su “universo físico” a una preocupación por “la realidad interna del hombre”. Dos figuras en primer plano, una estática como convertida en una estatua de sal, se ciernen sobre una extensión de playa vacía.

Jared French, The double 1950

El doble tiene connotaciones autobiográficas. Según la interpretación de Lincoln Kirstein, la aterradora figura femenina que sostiene una corona fúnebre simboliza a la madre del artista; el joven desnuda semi enterrado en el hoyo y el joven arrodillado en el suelo simbolizan diferentes personificaciones del artista; la figura en la cerca juega un rol de comentarista o guardián.

jared french The Rope, 1954

O esta otra donde explora las relaciones y los vínculos siempre conflictivos con el padre.

jared french Four Figures 1945 

JARED FRENCH State Park 1946

La crítica de la familia por parte de French tomó un giro diferente en State Park, una pintura  que comenzó en Fire Island en 1944 y terminó en 1946. French usa el ridículo para desahogar su desazón reprimida contra “la familia “, que él creía ser la fuente del prejuicio estadounidense. Las tres figuras ceñudas y erguidas sentadas bajo el paraguas simbólico de una sombrilla de playa representan a “la familia”. French los describió a ellos y a los dos salvavidas como una especie de policía moral absurdamente rígida con justa indignación y miedo a encontrar cualquier idea amenazante.

Homesickness By Jared French, 1942

Jared French dijo

Mi trabajo ha estado relacionado con la representación de diversos aspectos del hombre y su universo. Al principio, se refería principalmente a su aspecto físico y su universo físico. Poco a poco comencé a representar aspectos de su psique, hasta que en The Sea (1946) y Evasion (1947), mostré con bastante claridad mi interés por la realidad interna del hombre

jared French Evasion 1947

George Tooker es quizás de los tres el que más fortuna ha tenido últimamente. Una de sus obras que os cuelgo aquí se ha convertido en icónica, aunque también es de esta época, os la pongo para que ubiquéis quién es.

The subway  1950 Goerge Tooker

Tooker siempre tiene un aire misterioso y mágico que hace que su obra sea muy especial, como en su larga serie de ventanas.

 

George Tooker, Divers, 1952

George Tooker — Window I, 1955

George Tooker Festa

Pero la inspiración clásica nunca desaparece. La mitología religiosa, clásica y erótica se mezclan en Festa, inspirada por un festival religioso callejero en Little Italiy, la sección italiana de Manhattan. Bajo el arco de luces, hay una representación visionaria de dos figuras femeninas frente a una estrella, reminiscencia de la Visitación en la iconografía cristiana. Sin embargo, Tooker transpuso el festival a la mitología clásica: lo concibió como una celebración de Príapo, el dios del poder generativo masculino , a quien él encarnó en forma infantil detrás de la valla de la izquierda. La pareja de la derecha son los “padres” de Príapo , una joven y callejera Afrodita (diosa del amor) y su tipo Dionisio (dios del vino y la fertilidad ), que lleva una chaqueta con la inscripción “Leopards“, pues los leopardos son los animales que tiran del carro de Dionisos.

Architect 1950 by Paul Cadmus,

De Cadmus, como ya os he hecho una entrada, no os voy a poner más, valga este Arquitecto. La figura  desnuda señalando la cabeza aparece con una musa fantasmal como un acompañante reflejado en el cristal que ofrece un himno ambivalente, si no irónico, al genio racional.

Jared French Juego Elemental (1946)

De Raphaelle Peale a Edward Hopper, los pintores realistas americanos produjeron estas representaciones herméticas de figuras y objetos perfectamente ejecutados que se acercan a algo que se ha querido relacionar con lo mágico. Pero los primeros trabajos de Cadmus, French y Tooker, con sus poses enigmáticas, sus perspectivas dislocadas, su aire de calma y sus sensaciones de realidad elevada – tienden más bien hacia lo surrealista, algunos incluso me recuerdan a Maruja Mallo. Y es que aunque tomaron prestados elementos del surrealismo europeo, no abrazaron ni la idea central del inconsciente ni sus imágenes orgánicas o distorsionadas. En cambio, usaron técnicas surrealistas para producir pinturas de una cierta fascinación o  ensueño, haciendo que su trabajo estuviese vinculado a lo que se llamó realismo mágico estadounidense de la década de 1940.

Doors. 1953. George Tooker

Así pues aunque PaJaMa es el acrónimo de los nombres de Paul Cadmus, Jared French  y Margaret French, todos estos personajes que he citado son sus habitantes. De hecho sería George Platt Lynes el que les animara a hacer este trabajo fotográfico. Pero las fotos eran tomadas por cualquiera del grupo.

Paul cadmus

Jared French estaba profundamente influenciado por su uso de la cámara, y las fotografías a menudo eran estudios para sus pinturas. Margaret French salvó las diapositivas de Kodachrome y, con la ayuda de Paul Cadmus que suministra las fechas y lugares, se publicó un libro en 1992 llamado “Colaboración“.

Bernard Perlin, Paul Cadmus and Margaret French, Fire Island, 1935

Sus temas son fundamentalmente una celebración de la amistad y un erotismo, fundamentalmente homosexual, que sobrevuela como la brisa marina.

PaJaMa, George Platt Lynes, 1941

Sin embargo, la naturaleza juega un papel importante, junto con un estilo de improvisación que aprovecha al máximo casi cualquier cosa a mano: extensiones de arena, formaciones rocosas, trozos de madera y luz y sombra.

George-Platt-Lynes-Paul-Cadmus-Fire-Island-1943.1

Las toallas ocasionalmente se convierten en togas; el aislamiento es un tema recurrente, y el cuerpo hermoso, a menudo desnudo, domina las fotografías.

George Tooker, Jared French and Monroe Wheeler, Provincetown, c. 1947

En los últimos años estas fotografías han sido objeto de numerosas exposiciones y hoy en día algunas de las muchas cajas de las que produjeron se conservan en el Whitney.

 

 

Paul Cadmus o l’exquis enfant terrible del Realismo Mágico Norteamericano

Paul Cadmus o l’exquis enfant terrible del Realismo Mágico Norteamericano

Paul Cadmus, retratado en 1928 por su compañero de estudios Luigi Lucioni

 

Me ha llevado mucho trabajo  realizar esta nueva entrada sobre Paul Cadmus, un hombre exquisito y singular, un artista de otro tiempo que tenía como sus más grandes maestros e influencias nada más y nada menos que a Luca Signorelli y Andrea Mantegna  y que pintó durante la mayor parte de su vida, casi diría que anacrónicamente como le gustaría a Didi Huberman, siguiendo la  antigua técnica de la tempera al huevo. Pintor literario fue amigo íntimo de E.M. Foster, W.H. Auden, Christopher Isherwood, Jared y Margaret French, T.S.Eliot, Isak Dinesen, Dorothy Parker, Somerset Maugham, George TookerGeorge Balanchine, George Platt Lynes, Gertrude Stein,  Cecil Beaton , Jean Cocteau, cuñado de Lincoln  Kirstein,  casado con su extraordinaria hermana Tadelma..Un artista de una formación y un bagaje extraordinarios, que vivió el siglo XX de  principio a cabo, con una obra escasa en pinturas pero, como su admirado Jean Dominique Ingres,  inmensa en dibujos, que trabajó hasta bien entrados los noventa años, con un talento de miniaturista,  reconocido por pocos en su época, donde Clement Greenberg y el expresionismo abstracto eran lo que contaba, a pesar de algún que otro escándalo, con una visión única, anacrónica sí, pero jamás traicionada… Un pintor desconocido para las grandes masas, a pesar de que sus obras cuelguen en el Metropolitan o el Whitney, anatemizado durante décadas, minoritario, marginal… Nada de esto parecía importarle sin embargo.

Paul Cadmus Y Jon Anderson en los años 90

Dos hitos al final de los años 80 atrajeron de nuevo la atención su figura. Una película documental de David Sutherland de 1984 titulada Enfant terrible a los 80 años y unas grabaciones en 1988, ya con 83 años, del crítico de arte Judd Tully para los Archives of American Art. En estas deliciosas conversaciones, que es lo que tanto me ha demorado en hacer la entrada, y que ambos mantuvieron entre el 22 de marzo y el 5 de mayo de 1988, en su casa de Weston, en Connecticut, donde Cadmus vivía desde que dejara Nueva York. En ellas el pintor repasa su carrera con la experiencia apesadumbrada de la vejez, un hombre que se confiesa feliz sin embargo, amante declarado de la juventud y de la belleza, que volvería a vivir su vida exactamente igual, dice, salvo las penurias económicas.  A Paul Cadmus le quedaban aún  más de diez años de vida pues no fallecería hasta diciembre de 1999, a pocos días de cumplir los 95, acompañado de su fiel amante Jon Anderson, treinta y tantos años más joven que él y el modelo que puebla toda su obra tardía. En los últimos años de su vida, Cadmus se dejó crecer una larguísima y lacia melena blanca, y su aspecto era todavía el de un hombre bien conservado.

The Haircut, 1986.

Sin embargo, en esas fantásticas conversaciones, que recorren los hechos más significativos en la vida y obra del pintor, aunque las respuestas vienen a menudo precedidas por las excusas de un octogenario por no recordar con exactitud algunas de las fechas más lejanas, curiosamente tanto más precisas cuanto más juveniles, sus palabras son casi siempre extraordinariamente lúcidas y sintéticas, no sólo no divaga sino que disculpa el divagar de su interlocutor, y su tono es siempre humilde, nada jactancioso y serenamente confiado, el de un hombre educado, un perfecto caballero que elude con elegancia lo más íntimo, siempre modesto y seguro de sí mismo.

Cadmus Paul-1937-Foto Carl Van Vechten

Su obra está encuadrada en el difuso movimiento pictórico que el crítico David Bourdon del Village Voice bautizó como realismo mágico, (aunque a él le parecía mejor realismo simbólico) tomando el término de un movimiento pictórico alemán y años antes del boom de la literatura sudamericana, y que tiene otros representantes en Peter Blume o el enigmático George Tooker que fue su amante por un tiempo. El movimiento fue así reconocido con una gran exposición en el MoMa , Americans 1943: Realists and Magic-Realistsunos años antes de la explosión del Expresionismo Abstracto, organizada por el mítico Alfred Barr y comisariada por el propio cuñado del pintor, el incalificable Lincoln Kirstein, fundador entre otras cosas, del Ballet de Nueva York.

 

 

Sin embargo la obra de Cadmus es recordada, sobre todo, por sus —unas veces evidentes, otras veladas— alusiones homoeróticas. Parte de su éxito póstumo lo debe a la adoración que la comunidad gay norteamericana siente por una obra abiertamente gay desde el mismo principio y  que le llevó a ser el primer artista en ser reconocido con el  PrideFest American International Arts Award a los logros de una vida en 1999 en una ceremonia realizada en el Museo de Filadelfia. Y es que sus marineros y sus trabajadores prefiguran el homoerotismo de Tom de Filandia. Y ¿qué decir de los centenares de maravillosos e intemporales dibujos de desnudos masculinos, muchos de ellos de sus propios amantes? Pues decir que a él esta identificación con la bandera gay siempre le disgustó.

 

 

Paul nació en 1904, en una familia extremadamente pobre pero artística de Nueva York. El y su hermana Fidelma —dos años menor y también pintora— crecieron en un ambiente doméstico sensibilizado con la música y con la pintura. Su padre, Egbert Cadmus, que estudió con Robert Henri trabajaba como litógrafo publicitario y participaba en exposiciones colectivas como acuarelista.

Retrato de Paul cadmus realizado por su padre Edgbert Cadmus

Su madre, la hispanocubana Maria Latasa  ilustraba publicaciones infantiles. Su padre era agnóstico y su madre, católica devota e hiperprotectora. Paul recuerda en las cintas cómo ella lo primero que hacía al llegar a una casa era atar una cuerda a un radiador para que sus hijos pudiesen escapar en caso de incendio, o cómo les hacía bajar del tranvía en las cuestas abajo por si éste descarrilaba.

Egbert Cadmus (1868 – 1939) Sketch of Marie, Oceanic

Fue una infancia amorosa pero extremadamente pobre, lo que le llevó a sufrir de raquitismo por una alimentación escasa en una casa plagada de chinches que sin embargo estaba siempre cerca de una escuela de arte por el pánico de su madre a los transportes. Cuando le preguntan por el despertar de su vocación, él dice que no hubo tal. En su casa de artistas, tanto él como su hermana Fidelma se daba por sentado que lo serían. No había dinero para comida pero nunca faltaban las pinturas, ni las acuarelas, ni las clases de piano de la madre o las lecturas en voz alta del padre. Y en cuanto a su homosexualidad, tampoco hubo nunca ningún drama.

Recuerdo el único consejo sexual que mi madre me dio. Ella me dijo: “Nunca aceptes subirte a un coche si alguien te lo ofrece  porque te llevarán a casa, te amarrarán a una cama y abusarán de tí”.

A los 15 años, Cadmus dejó la escuela para asistir a la Academia Nacional de Diseño durante 6 años donde recibió el apoyo del pintor William Starkweather Luego se inscribió en la Liga de Estudiantes de Arte de Nueva York en 1928 tomando clases de dibujo del natural donde coincidió con los hermanos Raphael y Moses Soyer y el pintor Luigi Luicioni que pintó el retrato con el que comencé esta entrada y este de Jared French.

Luigi Lucioni – Portrait of Jared French

Luego trabajó un tiempo como ilustrador comercial en una agencia de publicidad de Nueva York lo justo para ahorrar dinero y escaparse con el que sería uno de los grandes amores de su vida, su mejor amigo  sin duda, su mayor influencia y durante décadas su amante, el también pintor, Jared French.

 

Jared Frech

Juntos, jóvenes, talentosos y guapos, ambos se escaparon a Europa.

Nos conocimos en la Art Students League y decidimos que queríamos ser artistas e iríamos a Europa . Él había estado en Europa. Yo nunca había estado. Queríamos ser artistas, y tal vez deberíamos vivir en un lugar  barato, lo cual hicimos Tomamos un buque cisterna en Hoboken en octubre de 1931. Creo que fueron once días de travesía. Fue un viaje bastante malo, porque no podíamos salir mucho al aire libre porque era muy duro y las olas iban directamente sobre la parte plana del tanque. Éramos los únicos pasajeros, Jerry y yo. Y la comida era horrible. Comiamos con la tripulación, no con el capitán, pero sí con algunos de los oficiales. Recuerdo que en la mañana cuando nos despertábamos, las cucarachas se tendían a nuestro lado para mantener el calor. Me acuerdo que en el desayuno los oficiales abrían sus galletas  para ver si los tropezones eran pasas o cucarachas horneadas. Pero me encantó el viaje en cualquier caso. Fue muy emocionante. Llegamos a Le Havre y nos fuimos a París.

 

Bicyclists

En París compraron unas bicicletas y con ellas viajaron por toda Francia, camino de Mallorca. Es delicioso todo el relato que hace de su paso por España. Su paso por San Sebastian a visitar a la familia de su abuelo vasco, que se espantó de su pinta de vagabundo, la tormenta de nieve que les cayó en Burgos, las pensiones llenas de chinches del Madrid republicano, sus visitas al Museo del Prado y a Toledo a ver al Greco, su paso por el diminuto Alicante e Ibiza hasta finalmente llegar a Palma, donde se quedarían casi dos años. Y todo en bicicleta.

 

Jerry 1931

De Jared (Jerry) French pintaría el que seguramente será uno de sus más hermosos retratos con el Ulises de James Joyce entre las manos, un libro entonces prohibido en Nortemérica. Esa mirada dice más de lo que yo pueda contar.

En Palma visitaron a Robert Graves que no les hizo ni caso y se quedaron en Port Andratx (Puerta de Andreaitx, según su memoria) donde vivía frugalmente por poco más de 20 dólares al mes. ¡Pagaban 5 $ de alquiler por un apartamento con vistas al puerto y letrina, sin baño, eso sí. Como ahora. Mallorca asoma sin embargo poco es sus pinturas, apenas he podido encontrar una pintura y un dibujo, en parte porque dibujaba en papel tan malo que se deterioró con el tiempo. Pero aún así encontré esta escena de una pelea de marineros que siempre, desde su infancia neoyorquina, le habían fascinado.

 

Mallorcan Fisherman (1932)

 

En Mallorca sería, dónde según sus propias palabras, comenzaría a pintar en serio.

Allí hice mi primera pintura que no estaba copiada directamente del natural. Era un autorretrato, que si estaba tomado del natural, pero me inventé el fondo con una mujer desnuda saliendo del apartamento de al lado y sorprendiéndose al verme allí con mis trastos de afeitar en la terraza. Ese fue mi primer intento de componer de verdad una imagen no copiada.

 

Desde Mallorca hicieron escapadas a Europa para ver museos. Con especial amor, recordaba su visita a la catedral de Orvieto para ver los frescos de Signorelli. En la isla empezaría a pintar con su peculiar estilo las que serían sus primeras grandes obras, para nada basadas en lo que veía, sino más bien en sus recuerdos neoyorquinos trufados de un homoerotismo de su adolescencia. Así pintó YMCA The Locker Room recordando sus visitas al Grosvenor Neighborhood House YMCA a tres manzanas de su casa. En aquella época los clubes YMCA eran poco menos que los únicos sitios para ligar. Siempre con discreción, claro.

 

YMCA Locker room

 

También en la isla balear pintó la que sería su primera pintura de marineros, Shore Leave, que hoy está en el Whitney y que refleja su memoria de los marineros en los muelles del East River, junto a su casa,en el Riverside Drive.

 

Shore Leave, 1933

Hay que decir que estas pinturas de un cierto realismo social era lo que estaba de moda en la época con pintores como Edward Laning o Reginald Marsh que era lo que entonces se llamaba regionalismo y que constituían un primer intento de realizar una pintura americana que se diferenciase de la europea, como también los pintores de la llamada Ash School, como John French Slone o George Bellows o el mismo Edward Hopper, pintores todos ellos sepultados por la narrativa formalista de Clement Greenberg que, tras la guerra, mandó durante décadas toda la pintura figurativa a los almacenes escondidos de los museos.

 

Self portrait 1935

Bien, de vuelta a los Estados Unidos, en plena depresión, la pareja se apunto a las becas para artistas  de la Work Progress Administration, cobrando un sueldo de unos 30 dólares al mes. Durante ese tiempo pintó dos cuadros que le darían tal notoriedad, infame, todo hay que decirlo , que se convirtió en toda una celebridad. Uno de ellos es esta Greenwich Village cafeteria,  en la misma línea de crítica social que el propio Cadmus, tildará de Hogarthiana recordando al pintor inglés de la primera mitad del siglo XVIII, William Hogarth, conocido por su ácida crítica social.

 

PAUL CADMUS. Greenwich Village Cafeteria. 1934.

 

Pero la obra que le puso en el mapa artístico por al polémica que suscitó fue The Fleet’s In!. Esta pintura, que presentaba a marineros y mujeres que se divertían, en realidad no  muy distinta de la anterior de marineros, incluía una solicitación homosexual estereotipada y una exageración erótica de los paquetes y de la ropa ajustada. La pintura había sido escogida para figurar en una exposición de los trabajos de la WPA en la Galería Corcoran en Washington.

El escándalo fue mayúsculo y fue objeto de una protesta pública encabezada por el almirante Hugh Rodman , quien protestó ante el Secretario de la Armada, Claude A. Swanson , diciendo: “Representa una pelea de borrachos de lo más vergonzosa, sórdida, y desacreditada”. La pintura fue inmediatamente retirada porque, aunque se consideraba bien pintada, desacreditaba a la marina y fue retirada por un miembro de la familia Roosevelt que después la entregó a un club demócrata, donde colgó sobre la chimenea, oscurecida por el humo durante cerca de cincuenta años, desaparecida de la circulación hasta una exposición retrospectiva en los años ochenta.

 

Paul Cadmus- Fleet’s In! 1934

 

Pero, aunque retirada, la pintura apareció en las portadas de todos los periódicos, con fotografías de Paul Cadmus y montones de cartas indignadas, lo que, apenas vuelto de Europa, le dio una infame notoriedad pero le puso en el mapa.

Montones de amenazas pero también cartas de otros compañeros artistas, lo que fue fantástico. Thomas Benton quería saber qué podría hacer por mí. Y  John French Sloan. Muchas de esas cartas las conservo. Las tengopor algún sitio pero en cajas sin ordenar.  Eilshemius me escribió y me dijo que era un buen artista. Sin embargo me asusté al principio porque tenía amenazas telefónicas también, gente que me decía que iba a venir a partirme la cara, marineros ofendidos y gente así. Durante un tiempo, no me atrevía a salir de mi apartamento. Me fui a vivir a casa de mi tía. No me daba cuenta entonces de lo importante que fue para mi carrera posterior.

Unos años después, en 1938, volvería sobre el tema que tan buenos réditos piblicitarios le proporcionó.

 

Sailors and Floosies – Paul Cadmus 1938 Whitney Museum Of American Art New York City

 

Varios años más tarde, hice otro llamado Sailors and Floosies, que era el mismo escenario. Riverside Drive nuevamente. De nuevo se formó un alboroto, también. Fue retirado de las paredes de la exposición en California, pero el director volvió a instalarlo después.

Pero claro, no sólo estaba ese velado homoerotismo, o no tan velado, de fondo había también una crítica social e incluso política, no hay más que ver el periódico en el suelo que hacer referencia nada más y nada menos que al bombardeo de Guernica y lleva una foto de Mussolini, mientras los marineros americanos, aún fuera de la contienda, se caen borrachos en los parques…

La sombra del escándalo ya no le abandonaría de por vida. Su reputación siempre iría asociada a algo depravado y profundamente molesto. Cuando en 1935 pintara el carnavalesco Coney Island de nuevo se montaría el correspondiente escándalo con protestas de asociaciones, etc, pero Paul ya había aprendido la lección de que tal notoriedad era buena para su carrera.

 

Coney Island 1935

En las cintas se justifica diciendo que simplemente le gustaba la playa porque era un lugar donde podía ver a gente semidesnuda, pero la crítica social es más que evidente, cercana en muchos aspectos a lo que en la misma época hacía la Nueva Objetividad alemana con pintores como George Grosz o Otto Dix. Nunca como en esta época de los 30 la pintura de Cadmus fue más mordaz, más hogarthiana, como él diría. En esta ocasión muchos detalles resultaban ofensivos:  el personaje de la vieja que lame un helado entre las piernas de un joven musculado, el pellizco en las nalgas del niño por parte de un hombre que lee un artículo sobre Hitler, los borrachos, nada está puesto sin más. Hay mucha mala leche.

Poco después recibiría un encargo del Gobierno para pintar murales para oficinas de correos.  Pintó entonces toda una serie que tituló Aspectos de la vida suburbana que nuevamente fueron rechazados por considerarlos demasiado caricaturescos. Hoy se conserva alguno en el Museo Smithsonian y el resto han ido a colecciones privadas.

 

Paul Cadmus, Aspects of Suburban Life- Polo, 1936

En este por ejemplo se muestra una escena de ricos de Long Island viendo u partido de polo.  De él dice  la web del SmithsonianLos supervisores de Cadmus encontraron ofensivas las imágenes, sin embargo, y el proyecto nunca se completó. En “Polo”, un fotógrafo de una revista de sociedad provoca con su impaciencia  una colisión de caballos en el campo mientras que las mujeres glamorosas gritan y se agarran sus collares de perlas. Las reacciones exageradas de los ociosos sugieren que el accidente ofreció más emoción que el juego en sí”

 

Paul Cadmus, Aspects of Suburban Life- Golf, 1936

O este otro dedicado al Golf. De nuevo cito al Smithsonian: “Los abigarrados jugadores de golf de esta pintura están más preocupados por fumar y fumar cigarros que por perfeccionar su swing, y dos de ellos parecen estar más interesados por el joven y musculoso caddie que espera para cumplir sus órdenes. El caddie usa ropa de hombre más pobre, y Cadmus incluyó agujeros en sus zapatos  para enfatizar la distancia entre su clase social y la de ellos.”

 

Paul Cadmus, Aspects of Suburban Life- Main Street

En este, Main street, un grupo de jóvenes de alta sociedad, con raquetas de tenis, ropa deportiva, se dejan arrastrar por un pequeño Teckel, mientras a su alrededor gente de clase baja los mira sorprendidos a su paso: un mecánico arregla su coche, una mujer vieja que mira el escaparate de una óptica y un grupo de jovenes ociosos en la esquina.

 

Paul Cadmus, Aspects of Suburban Life- Public Dock, 1936

 

Regatta 1935

Estos dos cuadros, pendants el uno del otro, pretendían dar imagen de un mismo hecho en dos clases muy distintas. El primero se llama Muelle Público y el segundo  Regatta. En ambos los personajes repiten las mismas poses para enfatizar aún más el contraste. Normal que no se los aceptaran, ¿no creéis?

 

Hinky Dinky Parley Voo, 1939

Toda su obra de los años 30 está teñida de este espíritu de critica. Aquí un borracho canta la canción Hinky Dinky Parley Voo, una canción popular de la primera guerra mundial, al que nadie parece unírsele, mientras el militar joven esta tan borracho que se inclina hasta derramar su copa, mientras sobre su hombro los ojos de una mujer desolada nos observan.

 

Paul Cadmus, Seeing the New Years In, 1933

En esta, Seeing the New Year Inn, Cadmus usó a sus propios amigos como modelos aunque en las cintas no quiere, por pudor, identificarlos. Ellos saben quienes son ,dice.El personaje con el rostro entre las manos es un cierto autorretrato como sugiere la estampa del cuarto de Van Gogh colgada tras de él. Esta es una de las primeras pinturas que haría con la técnica de la témpera al huevo por influencia de Reginald Marsh que usaba una técnica mixta.

 

Paul Cadmus (1904 – 1999) The Herrin Massacre

 

Otras pinturas de esa época, aún usando la técnica mixta, sería esta  The Herrin Massacre. Una obra encargada por la revista Life y sobre los hechos de la masacre de Herrin, una matanza entre obreros y esquiroles que sucedió en 1922, en Illinois  que acabó con 32 muertos. La pintura causó controversia también y nunca fue publicada en la revista porque molestó a la gente de la zona. Se inspiró en cuadros flamencos pero el que situara los hechos en un cementerio hirió las sensibilidades de la época, así como los desnudos que se consideraban injustificados.

 

Paul Cadmus, ‘Venus and Adonis’, 1936,

 

La influencia de los grandes maestros italianos siempre estuvo presente en su obra como en este particular homenaje a Tiziano, titulado Venus y Adonis  de 1936 donde hace una relectura irónica del cuadro del Museo del Prado. Aún así hay quien ha querido ver en las dos pelotas y la raqueta evidentes alusiones a los genitales masculinos, que reforzarían el hecho de que el perro también se lama los suyos.

 

Paul Cadmus, Gilding the Acrobats, 1935

La pintura de crítica social sin embargo no abarcaba el total de su producción. Siempre tuvo espacio para una pintura más personal donde el desnudo masculino y el retrato de amigos formaban una parte central.

Paul Cadmus, Stone Blossom- A Conversation Piece 1939

Como por ejemplo este cuadro Stone Blossom- A Conversation Piece de 1939. Estos eran tres de sus mejores amigos de la época: Glenway Wescott ( el de en medio, poeta, ensayista y novelista estadounidense)  George Platt Lynes (tumbado, un fotógrafo  famoso por sus trabajos de moda y publicidad y por sus fotografías de desnudos masculinos) y Monroe Wheeler, el director de exposiciones del MoMA. Los tres mantuvieron una relación de amor triangular durante más de 10 años y fueron personajes centrales de la vida cultural neoyorquina. Al fondo se muestra su pequeña casa en Clinton, Nueva Jersey, que más tarde quedaría anegada por la construcción de una presa.

 

Fidelma 1936

De esta época también es el extrordinario retrato de su hermana Fidelma que al poco se casaría con Lincoln Kirstein, amigo previo de Paul Cadmus, bisexual, y un escritor, empresario , conocedor de arte, filántropo y figura cultural central en la ciudad de Nueva York de los 40 y los 50, conocido especialmente como cofundador del New York City Ballet. Kirstein y Fidelma también tenían una relación abierta basada sobre todo en la amistad y que duró, a pesar de las muchas crisis psicológicas de Fidelma,  hasta la muerte de Lincoln en 1991, Algunos de sus novios vivían con ellos en su casa East 19th Street; “Fidelma era enormemente aficionada a la mayoría de ellos”. 

José “Pete” Martinez by Paul Cadmus

El mundo artístico de Nueva York consideraba la bisexualidad de Kirstein como un “secreto a voces”, aunque no reconoció públicamente su orientación sexual hasta 1982. Tuvo relaciones más largas con el bailarín Pete Martinez, el artista Dan Maloney y el conservador Alexander Jensen Yow, todos guapos a rabiar  . También Lincoln sufría de trastorno bipolar, lo que al final de sus días le llevó a una institución psiquiátrica. Fue también un personaje fundamental en la vida de Paul.

Paul Cadmus, Lincoln Kirstein. 1937

Tampoco la vida sexual de Paul era ni mucho menos convencional. Durante años había mantenido una relación con Jerry French , comohemosvisto, pero éste se casó en 1937 con Margaret Hoening, una mujer quince años mayor, artista también, lo que no impidió que Paul y Jared siguieran siendo íntimos, e incluso amantes, y que  formaran un cuarteto cuando se incorporó George Tooker como amante de Paul. No puedo resistir a poner una obra de ambos.Aquí os pongo un par de obras de Jared, como el tríptico de retratos de Glenway Wescott, George Platt Lynes y Monroe Wheeler, que son los mismos de la Conversation piece de Cadmus de mas arriba.

 

jared-French-Glenway-WescottGeorche-PlattMonroe-

 

 

“Stuart’s Raiders at the Swollen Ford, 1939 “Jared French ”

O este Subway de George Tooker que es quizás su obra más conocida, una obra pictórica siempre llena de misterio

The subway Goerge Tooker

Los tres, Paul Cadmus, Jared y Margaret French pasaron juntos los veranos durante muchos años en una casa que tenían en Fire Island y hacían tal cantidad de fotografías que después no sabían de quien era cada una, así que decidieron formar un colectivo artístico con las primeras dos letras de cada uno de sus nombres llamado PAJAMA, que es tan fascinante de por sí que lo voy a dejar para una entrada propia, Tan creativos fueron aquellos veranos en la playa que algún crítico propuso la etiqueta de la Fire Island School que al menos de momento no se ha impuesto. Os emplazo a esa futura entrada sobre PAJAMA que haré pronto. Lo prometo. Esos veranos merecen su punto y aparte-

 

Point-of-View-Fire-Island-by-Paul-Cadmus-1945

 

En esta época, se produce un cambio fundamental en la obra de Paul Cadmus. Por un lado, los asuntos hoggartianos dejan de ser, aunque nunca desaparecerán del todo, el tema central de su producción. Y por otro, se produce un cambio en la técnica pictórica que, en adelante, será siempre tempera al huevo. En las cintas él explica muy bien sus razones: la delicadeza, la calidad lineal, la frescura del color, y, además, el hecho de que no se oscurece con el tiempo como lo hace la pintura al óleo. Además muchas de las pinturas italianas que admiraba habían utilizado esta técnica.  Como consecuencia de esta nueva técnica sus obras se fueron haciendo cada vez más y más pequeñas, aunque también más refinadas y sofisticadas.

La relación con su cuñado, Lincoln Kirstein, fundador junto con George Balanchine del New York Ballet, y su director durante más de cuarenta años, no sólo le abrió las puertas de acceso a la alta sociedad neoyorquina, sino también a las bambalinas y salas de ensayo del ballet. Lincoln fue, sin duda, el primer benefactor y mecenas de Paul, no sólo coleccionado muchas de sus obras y dibujos, sino incluso otorgándole un estipendio mensual, dado el escaso número de ventas de Cadmus  por el tema erótico de sus cuadros. Eso le permitió tener una libertad creativa total.

Esa primera época del Ballet tuvo una inmediata repercursión sobre su obra, y aunque sólo realizaría dos pequeños cuadros, Arabesque Reflection, con la nueva técnica de tempera al huevo, los dibujos se cuentan por docenas.

 

Paul Cadmus (1904 – 1999) Arabesque

Reflection, 1944. Paul Cadmus

Paul cadmus The nap in a corner

 

Paul Cadmus – Dancer at the piano

 

Paul Cadmus-Dancing on a Ladder

 

Paul Cadmus, Dancers Backstage

 

En 1945 hizo también una serie de cuadros sobre los Siete Pecados Capitales, que constituye una auténtica rareza dentro de su producción, y que tuvieron muy mala acogida porque poco o nada tenían, y tienen que ver con el resto de su obra por su carácter más cercano al surrealismo, La interpretación que de ellos hace Cadmus extiende su predilección por la sátira social a extremos surrealistas de exceso, vulgaridad y, casi, gore. De la serie, Cadmus explicó: “No aparezco como yo, pero participo de todos los pecados capitales en cierto modo, como todos ustedes.” La serie fue expuesta completa en el Metropolitan Museum en 2012 y algunos de ellos pueden verse en la exposición permanente.

 

Avaricia

Envidia

Lujuria

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Otro cuadro extraño de esta época, pintado durante sus veranos en Fire Island, es On a Theme by Dr. S. El Doctor S. del título era el Dr.William Herbert Sheldon, Jr,  un psicólogo de Harvard  que fascinó a Aldous Huxley y escribió dos libros titulados The Varieties of Physique y The Varieties of Temperament  en los que defendía una nueva versión de la somatotipología clasificando a las personas en endomórficas , mesomórficas y ectomórficas , basándose en muchas fotografías y medidas de figuras desnudas realizadas en las escuelas de la Ivy League. Creía que cada individuo albergaba diferentes grados de cada uno de los componentes de los tres caracteres y que podía asignar a cada individuo un número de tres dígitos que representara sus cualidades innatas, genéticas, y que se mantenían  inquebrantables e independientes de un cambio de peso transitorio. En otras palabras, que el físico es igual al destino. En esta obra,Paul Cadmus representa esas tres tipologías.

 

Fantasia on a Theme by Dr. S., 1946

 

Otra obra de esta época es Playground. Al volver de sus veranos en Fire Island se dió cuenta de la escasez de lugares de solaz y juego en el East Village, particularmente en la parte italiana del East Village y pintó este cuadro que, en las conversacionesa las que tantas veces os he hecho ya referencia, cuenta que sirvió de inspiración al coreógrafo Jerome Robins para el ballet Fancy Free de West Side Story.

 

paul-cadmus-playground-1948

A pesar del evidente erotismo del primer plano, siempre queda hueco para la crítica social como las consecuencias de la recientemente terminada guerra que pueden leerse en los periódicos del suelo, un velado ataque a la iglesia de la que cuelga ropa interior femenina, la casa incendiada del fondo, el mirón solitario…

Una de las personas del mundo literario que más influyó en la obra de Paul Cadmus y que se convirtió en un gran amigo fue E. M. Foster, con el que compartió muchas charlas y visitas, e incluso le dejó su estudio como vivienda para la etapa americana del escritor inglés para la escritura del guión de la ópera Billy Bud de Benjamin Britten. Las charlas con el escritor, mucho mayor que él, fueron cruciales para Paul. El cuadro What I believe es un homenaje declarado al pensamiento de Foster y toma el título de un ensayo del propio autor en el que defendía que sólo una comunidad aristocrática de gente sensible podría salvar la cultura de la guerra que, cuando lo escribió, se avecinaba.

 

What I Believe — Paul Cadmus

En este cuadro vemos el mundo dividido en dos mitades. A la izquierda está el lado homosexual, una especie de Arcadia donde reinan el amor y las artes, la pintura, la música y la arquitectura y donde es posible ver retratos de sus mejores amigos. El propio Cadmus es el que está dibujando en el centro. Con la mano puesta sobre su hombro, su inseparable Jared French y de pie, su esposa Margaret, el trío que formaba el colectivo PaJaMa. A su espalda leyendo sobre el cuerpo de un joven Adonis dormido, un retrato del propio E. M. Foster leyendo precisamente el ensayo que da título al cuadro. Sin embargo, al lado derecho, se representa el mundo heterosexual, un mundo en el que sobrevuela la violencia representada por los dictadores Hitler y Mussolini arengando a la multitud desde un promontorio, un mundo donde la tierra es yerma y la propia muerte surge de sus profundidades, un universo habitado por la decadencia. En el centro junto a la cabeza de Cadmus, el faro de Alejandría proyecta su luz y una sutil interrogación de nubes se extiende en el cielo.

Aunque su fama de pintar cuadros homoeróticos le persiguió toda la vida, en ningún cuadro como en éste hace una mayor apología de su aristocrática y elitista homosexualidad.

Sería acaso en estos años difíciles de posguerra y macartismo cuando Paul fuera más reivindicativo de su condición homosexual. Dos cuadros de mediados de los 50 ponen en evidencia esta condición. El conocido The bath  de 1951

 

 

The shower donde deja insinuada esa relación triangular que mantenía con Jared y Margaret French, por lo que lo sitúa en las playas de Nantucket,

The shower 1943

Su unión con el matrimonio era tan fuerte que cuando estos decidieron marcharse a Europa, Paul los siguó pasando una larga temporada viviendo en Florencia. Durante esta estancia europea Paul pintaría una serie de cuadros bien distintos. Primero esta Night in Bologna que para él es su pintura favorita, precisamente porque tiene poco que ver con el resto de su obra.

Cadmus_Night in Bologna

En una ciudad llena de soportales como Bolonia, con la torre Garisenda recortándose en el cielo nocturno, se produce una curiosa relación triangular, enfatizada por la diferente calidad de las luces. En primer plano, un soldado italiano en un clásico contraposto gira su cabeza para mirar a una joven prostituta que pasa. Pero a ella sólo le interesa el viejo turista que con su maleta está sentado en una mesa, que, para cerrar el círculo, sólo parece interesarse en el hermoso soldado.

Ese es mi cuadro favorito – Noche en Bolonia. en parte porque es diferente a mis otras imágenes. Es porque es una imagen silenciosa, y la mayoría de mis imágenes son realmente bastante ruidosas, llenas de movimiento.

 

paul-cadmus. Bar Italia

 

La otra pintura es este Bar Italia, que por su complejidad le llevó mucho tiempo acabar y con la que Paul vuelve a su vena satírica de los años 30. La pintura tuvo una acogida desfavorable, hasta el punto de ser calificada por la crítica del New York Herald Emily Genauer como una de las imágenes más repulsivas que había visto en años.

Paul quiso hacer una crítica de lo que veía cada día en Italia.    En el fondo, de nuevo con las torres de Bolonia y una escultura de Hercules y Caco que evoca la de Baccio Badinelli frente a la Signoria de Florencia, desfila una auténtica muchedumbre de turistas embobados en sus guías, oficinistas, vendedores de lotería, viejas, carabinieri, niños, e incluso un marcetta, un timador, que vende cigarrillos y plumas estilográficas. El propio Cadmus está representado ahí, en la mitad izquierda, con la mano en la barbilla, mirando al chapero que está sobre la balaustrada. En las columnas de la derecha puede leerse un graffitti que dice “Go away americans”. En primer plano, la terraza de un bar. En el centro una familia americana: la madre busca en un diccionario cómo pedir algo ante la atenta mirada del camarero, el padre está enfrascado en sus fotografías mientras los hijos se muestran aburridos. A la izquierda una mesa de homosexuales amanerados gesticulan de forma ostensible. Y a la derecha una mesa de italianos donde parece entablarse una disputa sobre la falsedad o no de la herida en la cabeza de una mendiga mientras la mamma se come un helado de fresa. Tras de ellos el dueño del café interpela al chapero al que señala con un dedo. Todo un carnaval de la dolce vita

 

Paul Cadmus – The Nap, 1952

 

Sé que tanto Jared como Margaret French alquilaron una villa en Beaulieu, Francia durante los meses de diciembre, enero y febrero, creo que sí. No recuerdo bien si ese fue el año en que viví en Florencia. Supongo que así fue. Y fui allí durante tres meses y pinté mientras estuve allí también. Hice una pintura llamada The Nap mientras estuve allí. Tal vez también hice la pintura llamada The Bicyclists. Al menos  allí la empecé.

 

The bicyclists

 

Después de regresar de Florencia y de todo aquello (a Nueva York), supongo que hice una pintura llamada Sunday Sun. Está influenciada por el hecho de que solíamos usar nuestra azotea (del estudio) en St. Luke’s Place, que no era así en absoluto. Pero  pensaba en lo desesperada que mucha gente estaba por tomar un poco de sol en medio de los rascacielos y los edificios de apartamentos de Nueva York y cómo buscaban el poco sol que había. Esto muestra a una pareja joven con el periódico dominical rodeado por la suciedad, el polvo y el humo de las azoteas de Nueva York.

 

Sunday Sun, 1958–1959

 

En 1965, Cadmus se encontró y comenzó una relación con Jon Anderson (nacido en 1937), una ex estrella de cabaret, en Nantucket, una relación que duró hasta la muerte de Cadmus en 1999. Desde el comienzo de su relación de 35 años, Jon entonces de 27 años se convirtió en su modelo y su musa, apareciendo  en prácticamente todas sus obras. Por ejemplo en este homenaje a Caravaggio titulado A study for David and Goliath, donde las referencias al pintor italiano ocupan toda la pintura. Caravaggio que, por cierto, no era un pintor tan valorado entonces, como lo es hoy en día.

 

PAUL CADMUS, Study for a David and Goliath

Jon se convertirá desde entonces en el eterno poblador de pinturas y dibujos.

 

 

 

 

El auge del expresionismo abstracto y el Pop Art después llevaron la obra de Paul Cadmus a un cierto ostracismo del que no saldría hasta la decada de los 80. En 1978 Philip  Eliasoph que realizó su tesis doctoral sobre él, consiguió montar una retrospectiva de la obra de Cadmus en el Museo de Arte de la Universidad de Miami en Oxford, Ohio en 1981 y escribió el catálogo de la exposición que lo acompañaba. La exposición fue una colección bastante completa de pinturas, dibujos y grabados de Cadmus que abarca casi cincuenta años de la carrera del artista. Y también supuso la reaparición y restauración de  The Fleet’s In! que fue exhibido públicamente por primera vez.

 

Cadmus y Jon Anderson

Para esa época, Paul se había retirado de la vida pública al campo con Jon  donde permanecería hasta su muerte. Ese renovado interés en Cadmus fue lo que llevó a que se rodara  una película documental de 1983 dirigida por David Sutherland para PBS titulada Paul Cadmus: el enfant terrible a los 80. En ella, Cadmus pinta y dibuja a Jon mientras habla a la cámara. Podeis ver un pequeño extracto de ella en este link.

 

Imáges del rodaje del documental “Paul Cadmus: enfant terrible a los 80″con Paul dibujando a Jon.

El documental de Sutherland fue seguido en 1984 por la única monografía publicada sobre Cadmus escrita por su cuñado y amigo íntimo, Lincoln Kirstein. La monografía de 1984 se actualizó y reimprimió en 1992. Kirstein minimiza la iconografía gay argumentada por Eliasoph. Por el contrario, Kirstein se refiere marginalmente a la condición homosexual del artista y se enfoca más sobre su amor por los viejos maestros del arte italiano y las fuentes literarias

 

No fue hasta la publicación del artículo de Jonathan Weinberg en Art in America de 1992, “Cruising with Paul Cadmus”, que la homosexualidad del artista se fusionó irrevocablemente con otras interpretaciones extrañas de su imaginería. El artículo fue escrito en reconocimiento a una pequeña retrospectiva de las pinturas de Cadmus en el Midtown Payson Galleries en Nueva York en 1992.

 

El artículo iba acompañado de la última pintura de Paul, The house that Jack built, pintada ya con más de 85 años que fue muy bien recibida por los críticos.

 

paul-cadmus-the-house-that-jack-built

 

A pesar de las referencias a la homosexualidad que son obvias para un observador posmoderno, Cadmus, como tampoco lo hacía en las cintas, no se sentía cómodo discutiendo públicamente su sexualidad. No obstante, los medios de comunicación como The Village Voice y The Advocate celebraron a Cadmus como un ícono gay y héroe para el activismo homosexual, y se empezó el proceso de queerización de su obra, con él que personalmente nunca se sintió demasiado contento. Cadmus dijo en una entrevista personal: “Aunque nunca me he quedado dentro del armario, he elegido tanto como sea posible la semi-privacidad de mi semi torre de marfil y los apartamentos de mis buenos amigos en lugar de llamar desde los tejados y gritar en los desfiles.

 

Paul_Cadmus_Yo en 1940 y en 1990 _Moore_Gallery

Cadmus pertenecía a una generación que creía en vivir discretamente sus vidas sin una agenda política explícitamente abierta. En respuesta a la importancia que en la escena gay norteamericana post Stonewall, tenía encontrar iconos artísticos de la altura de Cadmus, su amiga cercana Tamara Lichtenstein declaró: “Si el objetivo de la liberación gay es que los gays vivan una vida abierta y desinhibida,  desde luego Paul Cadmus es un modelo de esa vida: es un hombre que se liberó antes siquiera de que existiera nada parecido al movimiento gay de liberación.”

Ajeno a todo esto, Paul murió en su casa en Weston, Connecticut, cuidado por su longtime companion Jon cinco días antes de cumplir 95 años. En cierto modo detestaba esa popularidad in extremis. El siempre había sido un artista marginal y es posible, teniendo en cuenta su modo de ser, que agradeciera dicha marginación porque era, al mismo tiempo, su fuente de libertad.

 

Khalil-Bey, un erotómano y el coleccionista de arte del XIX que encargó El origen del mundo de Courbet

Khalil-Bey, un erotómano y el coleccionista de arte de mediados del XIX que encargó El origen del mundo de Courbet

 

Hoy os traigo una auténtica curiosidad; la personalidad de este hombre insólito, cultivado, erotómano que era primo de Ismael Pasha, el Jedive de Egipto. Diplomático turco de origen egipcio, Khalil Bey (1831-1879), en realidad de nombre Halil Şerif Pasha, que es sobre todo conocido por haber conformado en su elegante hôtel del Boulevard des Italiens, a mediados de la década de 1860, una extraordinaria colección de pinturas que incluye, además del Baño turco de Ingres, dos de las pinturas más famosas y eróticas de Gustave CourbetLe Sommeil y, por supuesto, El origen del mundo .

Boulevard des Italiens en el siglo XIX

Durante la mayor parte de su vida, Halil fue conocido con el nombre de Halil Bey o Khalil Bey . ” Bey ” no era un apellido, sino un título de cortesía reconocido y sancionado por el gobierno otomano para designar a un hombre como el hijo de un bajá o pachá, el rango más alto en el sistema político y militar otomano , normalmente otorgado a gobernadores , generales , dignatarios, etc. Halil usó el título “Bey” como parte de su nombre porque su padre Muhammad Serif había alcanzado el rango de Pasha.

 

Halil nació en Egipto en 1831. Su padre había emigrado de Constantinopla para servir como capitán para Mehemet Ali, considerado el fundador del Egipto moderno, que introdujo grandes reformas en el país para situarlo en el puesto que se merecía y cuya lucha para lograr la independencia de Egipto del imperio otomano causo enorme excitación militar y diplomática en Occidente durante la primera mitad del siglo XIX. El padre de Halil había emigrado a Egipto desde Kavala (en lo que hoy es el norte de Grecia) para servir como capitán en el ejército de Mehemet Ali, haciendo una gran fortuna en el proceso. Para la educación de sus hijos, envió a Halil, junto con sus hermanos Ali Pasha Sherif (1834-1897) y Osman, a ser educado en la École Militaire Égyptienne (Escuela Militar Egipcia), que Mehemet Ali había establecido en París en 1844 con el apoyo del rey Luis Felipe para estudiar varios temas como ingeniería militar , medicina, química, administración civil y militar con las que fundar el nuevo reino de Egipto. Mehemet Ali, casi independiente, decidió educar en París a dos de sus hijos y dos de sus nietos , así como a otros ejecutivos de su Estado. Halil fue educado en esta institución de París, que sería, a pesar de sólo durar tres años, una de las principales fuentes a través de las cuales las ideas y la cultura occidental se filtraron hacia Oriente Próximo.

exposicion-universal-de-paris-1855

Su primer puesto oficial fue como Comisionado para la Exposicion Internacional que se celebró en París en 1855. El año siguiente entró en el servicio diplomático del Imperio Otomano y fue uno de los enviados plenipotenciarios para negociar el fin de la Guerra de Crimea contra Rusia y en coalición con la Francia de Luis Felipe y el Reino Unido de la Reina Victoria. Después fue embajador en Grecia y Rusia en cuyos puestos comenzó a coleccionar arte. Egipcio como era, no pudo soportar el frío de San Petersburgo y se retiró del servicio diplomático en París a mediados de la década de 1860, alquilando primero las  habitaciones  del coleccionista inglés Lord Hertford en la Rue Taitbout y convirtiéndose en un autentico flanneur de la época, joven, exótico, megamillonario, notable jugador, coleccionista de arte y mecenas de muchos artistas.

 

 

En realidad del estilo de vida principesco que llevaba, pronto se llegó a la conclusión de que estaba en esa categoría de nababs erotómanos que llegaron a la capital francesa a gastar en diversos placeres una fortuna de origen más o menos dudoso. La expresión vivir como un pachá le debe mucho a este personaje. El tópico era tan habitual que dio lugar a un papel teatral en su caso interpretado por un brasileño en una ópera bufa, La Vie Parisienne  de Jacques Offenbach. La prensa de la época y los testimonios de los que frecuentaban no hacen sino confirmar esta visión estereotipada y fantástica del Oriental percibido desde una perspectiva eurocéntrica, es decir, “linfático y voluptuoso, sensual y polígamo, pintoresco y misterioso  “. Incluso sus más íntimos amigos, como Théophile Gautier, se rindieron a esta tendencia. A Halil sele conocía en París como el “Turc du Boulevard“, o incluso el “Sardánapalo del Boulevard des Italiens” .

Claro que sus gustos pictóricos abundaban en esta idea de un hombre hipersexuado. En seguida le fue presentado el pintor de moda, Gustave Courbet por Sainte-Beuve , y al parecer le encargó  Le Sommeil ( Las Durmientes ) y L’Origine du monde , encargo secreto por el que paradójicamente ha perpetuado su memoria en los libros de Historia del Arte.

 

 

El cuadro era evidentemente tan escandaloso que ni aún siquiera alguien tan exótico como él podía tenerlo colgado sin más en sus habitaciones por lo que Courbet, le pintó otra tela de las mismas dimensiones, El castillo de Blonay ( c. 1875) se utilizó para ocultar el origen del mundo  y que hoy está en el Museo de Bellas Artes de Budapest. Sin embargo, lejos de mantenerse en la más absoluta discrección, la noticia corrió como la pólvora por todo París. Maxime Du Camp, un escritor muy popular, amigo de Gustave Flaubert , Charles Baudelaire y Théophile Gautier ya en la época escribió en su liro Las convulsiones de París:

“En el cuarto de aseo de cierto personaje extranjero, vimos una pequeña pintura escondida bajo un velo verde. Una vez que retiraron el velo, no podíamos salir de nuestro asombro al ver una mujer de tamaño natural, vista de frente, agitada y convulsionándose, remarcablemente pintado,  reproducido con amore ,  como dicen los italianos, y dando la última palabra al realismo pictórico. Pero, por un inconcebible olvido, el artesano que había copiado su modelo del  natural, se había abstenido de representar  los pies, las piernas, los muslos, el abdomen, las caderas, el pecho, las manos, los brazos, los hombros , el cuello y la cabeza. “

Se tartaba de llevar efectivamente el Realismo a sus últimas consecuencias. El cuadro proyectaba, y aún lo hace, una luz más que saludables sobre el vacío dejado por todos los desnudos pintados anteriormente. Como dijo el socialista Prudhon ya nada era impresentable. Aún así, el hecho de que finalmente se requiriera la pintura pantalla de abajo, nos da una clara idea de que la audacia aún tenía límites bien marcados.

 

El castillo de Blonay ( c. 1875) se utilizó para ocultar el origen del mundo . Museo de Bellas Artes de Budapest

No fue esta las única tela de contenido erótico que Courbet pintó para él. También le compró esta Nu couchée que hace poco se subastó en Sotheby’s por tres cuartos de millón de dólares.

 

Nu couchée

Tal fue el éxito de estos cuadros que la producción de Courbet durante estos años 60 estuvo llena de desnudos femeninos. No era inusual que Courbet hiciera réplicas de pinturas existentes.  Las razones de las versiones múltiples o duplicadas de las pinturas simplemente se debieron a la oferta y la demanda, y en la década de 1860, las fuerzas del mercado dictaron la voluntad de Courbet de pintar réplicas, especialmente de las representaciones del desnudo femenino. En aquel momento, era evidente que existía una gran demanda de imágenes de mujeres sensuales y desnudas, y las pinturas de Courbet satisficieron este interés popular tanto en su elección de los temas del Salón como en sus encargos privados.

 

Le_Rêve,_Vénus_et_Psyché_by_Courbet_1864

En algunos casos, la discusión crítica de las controvertidas obras de Courbet sirvió solo para impulsar aún más esta demanda. Esta Venus y Psique, destruida en Berlín en la 2º Guerra Mundial.  llamó la atención del conocido escritor y crítico Charles-Augustin Saint-Beuve. La obra fue rechazada por el jurado del Salón de 1864 por motivos de inmoralidad; el título mitológico de Courbet, era considerado como un disfraz delicado a lo que los críticos conservadores consideraban la representación de dos amantes lesbianas. Un escándalo para la época. Sin embargo, la vívida descripción de la obra de SaintBeuve llamó la atención de Khalil Bey (propietario ya de  l’Origine du Monde ), quien rápidamente le pidió a Courbet que le hiciera una copia exacta. Pero resultó que Courbet le pintó una versión diferente sobre un tema similar, la magníficaLe Sommeil, también llamado Las Dos Amigas o Pereza y Lujuria. Otro nuevo escándalo.

gustave-courbet-le-sommeil

A este mismo grupo pertenece esta Femme a perroquet presentada y aceptada en el Salón de 1866, el público demandaba ya fervientemente ver esos cuadros de los que tanto se hablaba, y que, como era de esperar, desató furibundas críticas, que apuntaban a una “falta de gusto”, probablemente porque la disculpa mitológica ya brillaba por su ausencia.Nada de Venus, Eva o cualquier otro pretexto. Mujeres desnudas y basta.

 

Gustave Courbet – “Mujer con loro” (1866)

 

De todas formas, no era sólo Courbet evidentemente el único que se iba a lucrar de esta demanda. Por todas partes los desnudos femeninos se pusieron de moda: solo hay que recordar por poner sólo dos ejemplos entre decenas de ellos,  El nacimiento de Venus de Alexandre Cabanel , que fue comprado por el Estado en 1863,  adquirida por el emperador Napoleón III  por la suma de 20 000 francos y que se exhibía en el propio Palacio del Elíseo

 

Alexandre Cabanel – El nacimiento de Venus

 

La perla y la ola de Paul-Jacques-Aimé Baudry ,  una de las más destacadas en el Salón de 1863, donde el artista la expuso bajo el título La perle et la vague (fable persane) y ahora en el Museo del  Prado.  La pintura tuvo una gran difusión a través de distintas fotografías así como gracias a un grabado de Carey, que no apareció hasta meses después de haberse inaugurado el Salón debido al cuidado que se puso en su edición a fin de garantizar su calidad. Asimismo fue objeto, como los otros desnudos del Salón, de varias caricaturas.

 

La perla y la ola (fábula persa).

Pero volvamos a Khalil-Bey. No fueron las anteriores las únicas obras eróticas de su colección. También poseía esta otra de Courbet titulada La jeune baigneuse sin ninguna coartada mitológica.

 

Courbet_la_jeune_baigneuse

Y adquirió del ya consolidado pintor Jean-Auguste-Dominique Ingres su famosísimo Le Bain turc ( El baño turco ) pintada cuando Ingres tenía ya alrededor de 82 años, aunque no fue presentada sino un año más tarde, cuando modificó el formato rectangular original de la pintura y cortó la pintura a su forma actual de tondo . Las fotografías de la pintura en su formato original aún sobreviven. El primer comprador del pintor fue un pariente de Napoleón III , pero se lo devolvió unos días después, ya que su esposa lo consideró “inadecuado” (“peu convenable“).  Finalmente fue comprado en 1865 por Khalil Bey, siempre avizor de estas telas extraordinarias.

 

Le Bain Turc (1863) Jean-Dominique Ingres

 

A Ingres también le compró una copia de La Venus de Urbino que el pintor había realizado mientras residió en Florencia desde 1820 hasta 1824, donde realizó  esta copia  de Tiziano, de la colección  del Palacio Pitti. La versión de Ingres es del mismo tamaño que el original. Su intención era servir de modelo para su amigo cercano, el escultor Lorenzo Bartolini (1777-1850), que estaba creando una escultura basada en el mismo tema. Hoy la pintura está en el Walters Museum de Baltimore.

 

Jean Auguste Dominique Ingres

No eran las únicas. Podríamos añadir, este Venus y Adonis del pintor Narciso Diaz de la Peña

venus-and-adonis-narcisse-diaz-de-la-pena

Y algunas obras de Boucher como este La toilette de Venus  donde se representa a mademoiselle Marie-Louise O’Murphy, también llamada la Belle Morphise, una famosa cortesana francesa, amante desde su adolescencia del rey Luis XV de Francia. Una tórtola,anidada entre telas y flores, mira a su ama, nos la describe Theophile Gautier.

 

The tolette de Venus

Su colección también contaba con otras obras maestras como El embarque a Citerea de Antoine Watteau.

L’Embarquement_pour_Cythere,_by_Antoine_Watteau,

 

Y un par de cuadros de Jean Baptiste Greuze que no estoy seguro de si es este pero por la descripción que hace de el Gaultier del seno medio desnudo y los ojos mirando hacia arriba bien podría ser, si no éste alguno de los muchos que pintó con temas similares.

 

teete_de_jeune_fille

 

No se acababa aquí tampoco su colección erótica. Investigando al esquivo personaje en la red, me he encontrado esta referencia a él en las memorias noveladas de Sarah Bernhardt, Es bien conocido que tuvieron una aventura y que Khalil le obsequió por ello con una diadema de perlas y diamantes. Después de relatar cómo era su colección de arte cuenta:

Luego, con una sonrisa traviesa, me condujo a una pequeña habitación mal iluminada y me mostró su colección de erótica. En una vitrina había, según me dijo, sus segundos juguetes más preciados. Abrió la caja, sacó los seis artículos uno por uno y me los fue pasando. Eran figuritas, cada una del tamaño de una naranja y que pesaban aproximadamente dos kilogramos. La plata muy pulida de las figurillas representaba a un hombre y una mujer copulando, cada uno en una de sus posiciones favoritas. Para agregar interés, las parejas, unidas por sus genitales, podían separarse para revelar la amorosa atención del escultor al detalle. También había penes erectos de tamaño natural y tallas en forma de senos hechos de alabastro en todos los tamaños y formas posibles. Él los había encargado  de los mejores escultores de París.

Pero su tesoro más querido era una representación en tamaño real en oro de los genitales femeninos, que recordaba a la de Courbet. ‘Solo mira la delicadeza del vello púbico’, me dijo.

Como es lógico, si es que estas piezas se conservan, no he conseguido encontrar ninguna imagen de elllas.

 

Sarah_Bernhardt, fotografiada por Nadar en 1864, en la época de su relación con Khalil

 

Entre sus amantes también se contó una de las más interesantes cortesanas de la época, y una de las posibles candidatas a haber posado para el cuadro de El origen del mundo. Me refiero a Jeanne De Tourbay, futura condesa de Loynes y pintada en uno de los más bellos retratos de la época pintado por  Amaury-Duval  y que hoy sigue acaparando alabanzas a la modelo en el  Musée d’Orsay. Hace rato que me hubiera gustado dedicarle una entrada a esta mujer extraordinaria, hija natural de una obrera y que acabó siendo amante de Flaubert, condesa de Loynes y, anfitriona de uno de los más influyentes salones literarios del Segundo Imperio por el que pasaban Alejandro Dumas hijo, Maurice Barres, Marcel Proust (ella y no otra es la Mme Swann), George Bizet,  Clemenceau o Flaubert quien admiraba su “gracia de pantera y [su] espíritu de demonio.  Aprovecho  esta ocasión para poneros estos fantásticos e inolvidables ojos. La mirada hipnótica y sombría de sus ojos grises, enmarcados por pendientes de estilo neogriego, pone de relieve obviamente el “admirable talento para escuchar” de la modelo,  dice la web del Musée d’Orsay. El crítico Emile Cantrel  decía de este cuadros:”Il y a un monde et un demi-monde dans ces yeux-là.” El cuadro es de 1862 también en la época en que Khalil-Bay estaba en París y ella aún era Jeanne De Tourbay  y no la condesa de Loynes.

 

portrait-of-jeanne-de-tourbay-eugene-emmanuel-amaury-duval 1862

 

Sin embargo, sobre la base de una sólida documentación, Bertrand Tillier, historiador gran conocedor del siglo XIX, ofrece en su libro Khalik Bey, Parisien de Stamboul una biografía precisa y equilibrada de este coleccionista. Si  reconoce, con razón, que el extravagante otomano participó y mucho en la creación de los clichés que lo definieron en su época y, por lo que os he contado, continúan en la mente de algunos hoy en día, el autor hace no obstante una buena limpieza de esos estereotipos. De esta forma  nos presenta a un funcionario de alto rango, un político progresista y un diplomático de élite que representó a la Puerta, es decir, a la política exterior de Turquía en algunas de las capitales europeas más importantes: Atenas, San Petersburgo, Viena y París. En el libro el gran coleccionista que fue, el apasionado amante del arte, tampoco está ni mucho menos olvidado.

 

Boucher Les baigneuses

De hecho la carrera Khalil Bey se vio además obstaculizada en su país de origen en parte por la desconfianza que inspiraba entre sus compatriotas. Estos últimos, que se preocupaban por sus valores de identidad islámica, tenían que encontrarlo sin duda demasiado europeizado, demasiado aculturizado para no representar un peligro. En cuanto a los parisinos, en lugar de verle como el hombre de mundo cultivado que ha integrado perfectamente los códigos sociales del entorno en el que se movía, muchos vieron en él a un curioso dandy, un flanneur llegado de las orillas del Bósforo, figura arquetípica de un oriente menos real que imaginario, a la manera de esos lienzos orientalistas que entonces tenían un gran éxito, pintados por artistas que rara vez se habían aventurado más allá de Marsella y que sin embargo, el coleccionó y apoyó a sus pintores. Como Eugène Fromentin, autor de un libro de viajes sobre el Sáhara

 

Départ pour la chasse – Eugène Fromentin

Eugène Fromentin – Chasse au héron

eugene fromentin tribu nomade en marche vers le paturages du Tell

Jean Léon Gerôme del que poseía este hermosísmo Marchan d’habits 

Jean leon gerome le marchan d’Habis

Prosper Marilhat del que poseía esta Rue Ezbekiyat au Cairo, su ciudad natal

Prosper Marilhat – La rue Ezbekiyat au Cairo

o el discípulo de Ingres, Theodore Chasseriau con este Combat de cavaliers arabes.

Theodore chasseriau combat de cavaliers arabes

Sin embargo, nada le fue fácil. Había trabajado duro para ser aceptado por la sociedad de una ciudad en la que pasó, a intervalos, no sólo muchos años, sino a la que amaba sinceramente , incluso si la razón por la que se había instalado en ella de 1865 a 1868, no fue tanto para gastar espléndidamente y perder en el juego una gran parte de su fortuna personal como para tratarse de una sífilis de la que pudo haberse contagiado durante su estancia en Rusia. Esta enfermedad, en la que muchos vividores y gente de la noche del boulevard veían una prueba patente de su virilidad, probablemente no había sido sin embargo considerada por esos mismos como un factor de integración suficiente. Escuchemos por un momento lo que otro dandy, Baudelaire, había escrito en un feroz epigrama titulado L’Esprit conforme : “¡Los turcos presionan, os doy mi palabra! / Su imitación es un exceso, / Y, si atrapan la viruela / Es sólo para parecerse a los franceses. ”

 

Carl Vernet (Bordeaux 1758 – Paris 1836). La chasse au sanglie

 

Sin embargo, más allá de todos estos estereotipos, Khalil fue un extraordinario coleccionista de arte, asesorado en parte por el marchante Durand-Ruel, el mismo que sería poco después de la partida de Khalil-Bay el valedor principal del impresionismo. Seguramente si hubiera permanecido por más tiempo en París hubiera sido sin duda uno de sus mecenas. Sin embargo sí lo fue de los pintores pertenecientes a la Escuela de Barbizon que son los antecedentes inmediatos de los impresionistas. Tenía especial predilección por Theodore Rousseau del que poseía hasta seis obras, entre ellas esta magnífica La Grand allée des châtaigners.

 

Théodore_rousseau_-_L’allée_des_châtaigniers

 

y otros paisajes más cercanos a las técnicas de lo que sería después el impresionismo como Un marais dans les Landes o Paysage, soleil couchant

Théodore Rousseau (1812-1867), Paysage, soleil couchant.

 

Théodore Rousseau – Un marais dans les Landes

Pero también de otros miembros del grupo como Virgilio Diaz de La Peña del que ya vimos un cuadro, del extraordinario y poco reivindicado aún Charles-François Daubigny, que bien merece su entrada propia, de Jean Baptiste Corot o del pintor de vacas, un Paulus Potter moderno, que fue Constant Troyon, de todos ellos obras extraordinarias.

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Constant-Troyon-Water-Carriers

diaz de la peña paysage environs fontainebleau

La Zingara, c.1865 (oil on canvas) by Corot, Jean Baptiste Camille 

Y como amante del paisaje no podían faltar en su colección paisajes holandeses  del siglo XVII. Autores como Jan Van Goyen, Jacob van Ruisdael o el propio Paulus Potter

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Jacob_van_Ruisdael_-_Landscape_with_a_Windmill_Near_a_Town_Moat

La prairie by Potter Paulus

o interiores holandeses del discipulo favorito de Rembrandt, Gerrit Dou, o Willem van Mieris, o Adriaen van Ostade o David Teniers,

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Gerard_Dou_-_Mädchen_am_Fenster_mit_Laterne_GG_583

Gerrit dou Jeune fille au miroir

Dancing Couple and Merry Company in an Interior. Adriaen van Ostade

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Otro arista fenomenalmente representado en su colección fue el antagonista de Ingres, el romántico Eugéne Delacroix del que poseía seis lienzos fundamentales sobre todo La Masacre del Obispo de Lieja, el San sebastian atendido por las Santas mujeres o El abrevadero entre otras.

delacriox the-assassination-of-the-bishop-of-liege-1829(1)

Delacroix Saint-Sebastien-soigne-saintes-femmes-Eugene-Delacroix-

Delacroix El abrevadero

Delacroix Tasso en la prisión de los locos

Delacroix The Education of Achilles

De Courbet, su pintor favorito y su protegée, hemos visto ya sus desnudos pero llegó a atesorar muchos más cuadros de él, sobre todo de temas cinegéticos que como buen árabe adoraba, como este L’Hallali du cerf, Le renard dans la neige

 

Courbet_-_L’Hallali_du_cerf

Le renard dans la neige, huile sur toile de Gustave Courbet (1819-1877

De Jeon León Gerôme tuvo también varios cuadros importantes como este Socrate venant chercher Alcibiade oel nomenos impactante Louis XIV and Moliere,

 

jean_leon_gerome_59_socrates_seeking_alcibiades_in_the_house_of_aspasia

 

Jean-Léon Gérôme – Louis XIV and Moliere.

O este de Jean-Louis-Ernest Meissonier, Les amateurs de peinture

Jean-Louis-Ernest Meissonier, Les amateurs de peinture

Sin embargo, su extraordinaria colección, la primera de un hijo del Islam, en palabras de su amigo Theophile Gautier y reunida en un tiempo record, tuvo que ser subastada debido a sus enormes deudas de juego. El propio Gautier escribió el prólogo al catálogo de venta y precisamente a través del cual he podido hacer esta entrada, seguro que con algún error de atribución, espero que pocos, pues en algunos casos he tenido que basarme en su descripción escrita de los cuadros . Lo podéis ver pinchando aquí. En él Gautier decía:

Esta colección no es numerosa, a lo sumo un centenar de cuadros, pero es muy selecta y no se encuentran en ella más que piedras preciosas, nada de estrás o de perlas falsas. cada artista está representada en ella con uno de sus más puros diamantes. Un gusto acertado, un tacto perfecto y una pasión sincera por la belleza han guiado al poseedor de esta rara colección, la primera realizada por un hijo del Islam. El respeto por las obras maestras antiguas se ha aliado al amor por las obras de arte modernas y el culto del pasado no dificulta en absoluto la admiración por el presente… Un museo podría pedir prestado a esta colección con certeza  piezas que no temerían encontrar ninguna rivalidad.

Sin embargo, es dificilísimo encontrar información, más allá de un par de libros en francés sobre él y su peripecia personal. Su paso final a los anales de la historia del Arte siempre quedará asociado, que no es poco, al encargo de ese cuadro insólito que es El origen del mundo  y que por diversos avatares acabó en manos del psicoanalista Jacques Lacan. Hoy puede verse sin embargo en el Museo d’Orsay donde aún sigue suscitando incomodidades y puritanas protestas. De hecho hace poco, este mismo 2018, fue censurado por Facebook  lo que ha provocado un proceso judicial en Francia que podeis leer aquí.

 

 

Voy a acabar esta entrada contando una curiosidad. Hace poco en 2013 se creyó encontrar una cabeza que algunos atribuían al cuadro. Os copio de la noticia del El País:

El relato comienza en 2010, cuando un aficionado al arte, que según la revista prefiere no ser identificado de momento, compró un pequeño retrato horizontal de la cara de una mujer en un anticuario de París por 1.400 euros. El óleo no está firmado y muestra un rostro ladeado hacia atrás, una boca entreabierta, un gesto de lascivia aparente. En 2012, el comprador pensó que se trataba de la obra de un maestro y decidió lanzarse a la búsqueda del autor. Sacó la tela del marco; comprobó que la pintura había sido “manifiestamente cortada” y que parecía proceder de una tela más grande. Luego descubrió, por un sello medio borrado que se veía en el reverso, el nombre de un marchante de colores del siglo XIX. Lo siguiente fue… meterse en Google para comprobar la identidad de la modelo

(…)El comprador consulta con Jean-Jacques Fernier, del Instituto Gustave-Courbet, autor del catálogo razonado de la obra del pintor. Este ordena hacer un análisis del cuadro al Centro de Análisis e Investigación en Arte y Arqueología de París: radiografías, rayos X, espectrometría de infrarrojos. Resultado: “Los pigmentos, la capa marrón de los contornos, la largura de las pinceladas, todo correspondía punto por punto a El origen del mundo”. El experto inscribe el retrato en su catálogo y confirma su teoría de que El origen del mundo es una obra incompleta.

Hoy los expertos parecen no querer avalar la atribución pero ahí os la dejo como curiosidad.

Greer Lankton y sus muñecas enigmáticas

 

Greer Lankton por Peter Hujar

Greer Lankton y sus muñecas enigmáticas

 

Todos los años, en el día de su cumpleaños, el marido de Greer Lankton, el diseñador Paul Monroe confiesa encontrar enigmáticamente una de las muñecas perdidas desde hace muchos años de su ex-mujer . Es todo un misterio, teniendo en cuenta que la artista murió hace más de 20 años. “Esto me ha estado sucediendo durante los últimos cinco o seis años. Me paso la vida buscando pero entonces voy y lo encuentro precisamente en ese día en concreto. Estoy convencido, sin lugar a dudas, de que es obra suya “, dice Paul Monroe que, a pesar de su divorcio, ha dedicado los últimos doce años a reivindicar su memoria y a construir el GLAM, el Greer Lankton Archive Museum, reuniendo las piezas perdidas en los más variopintos lugares e intentando obtener para su obra la tanto tiempo postergada atención que esta artista merecería por sus insólitas muñecas, tan minuciosa y laboriosamente creadas.

Greer Lankton y PaulMonroe

Greer Lankton, que nació en Michigan en 1958 como Greg, el hijo de un pastor presbiteriano, no tendría, como muchos transexuales, una infancia sencilla, siendo objeto de acoso escolar por su femineidad. Ya con diez años, aislada de los otros niños, comenzó a hacer sus primeras muñecas utilizando flores sobre todo. Esta afición artística le llevó a estudiar arte primero en el Art Institute de Chicago y después en el Instituto Pratt de Nueva York donde continuó con sus muñecas.

 

 

Foto Peter Hujar

A los 21 años llevó a cabo una difícil transición de sexo, una cirugía de reasignación de género, sería el término políticamente correcto, aunque Greer siempre se refirió a ella como “la operación“. De hecho hizo muchos dibujos y muñecos sobre el tema de “la operación” que dejan en claro que la cosa no fue, como es presumible, en absoluto fácil. El hecho de que sus propios padres sufragaran el cambio de género con los fondos de la congregación añadió un profundo sentimiento de agradecimiento obviamente, pero también de culpa.

Untitled 1981- Greer Lankton from the OPERATION Series

Lia Gaitano, quien organizó la primera retrospectiva seria de su obra desde su muerte en 1996 en la Galería Participant Inc. del Lower East Side de Nueva York llamada , en 2014, nos cuenta:

Ella hizo la transición cuando era aún una estudiante en Pratt, donde ya hacía estas increíbles muñecas. Están meticulosamente pintadas, con los ojos de cristal. Las de tela están articuladas y son flexibles, para que puedan adoptar distintas posturas. Alguien me dijo que construyó sus esqueletos usando paraguas rotos, lo que , aunque me encanta, no me parece que sea del todo cierto. A veces intento imaginar lo que sería hacer visitas de estudio en un programa de la MFA y ver trabajos como los de Greer, como una muñeca de tamaño natural de un hermafrodita dando a luz, por ejemplo. Quiero decir, que lo que hacía no se parecía a nada en absoluto. Tenemos algunos de sus trabajos estudiantiles en la exposición, e incluso algunas cosas de su niñez, incluyendo una marioneta que hizo con su padre cuando apenas tenía siete años.

Esta exposición hace apenas cuatro años tuvo tal resonancia que ha vuelto a traer la figura de Lankton al centro de atención de los canales artísticos. Incluido el fotógrafo Wolfgang Tillmans que se llevó la exposición a su galería berlinesa Between Bridges, la primavera siguiente. De hecho, gran parte de las fotos de este post son de este fotógrafo alemán, un admirador del trabajo de Greer.

 

 

Después de la escuela de arte, Greer vivió en el loft de Nan Goldin durante un tiempo, y a mucha gente puede sonarle su cara precisamente por el trabajo de Goldin.

Greer Lankton & Nan Goldin 1985

Peter Hujar también tomó unas preciosas fotografías de Greer y a veces colaboró ​​con David Wojnarowicz , por lo que Greer colaboró con algunos de los artistas más emblemáticos de  aquella escena artística del East Village a la que vengo dedicando bastantes entradas últimamente.

Peter-Hujar-Greer-Lankton-in-Bed-1983.-Courtesy-of-the-Peter-Hujar-Archive.-Special-thanks-to-Paul-Monroe-and-Lia-Gangitano-727×1024

La operación, como ella la llamaba, debió ser algo muy doloroso para ella, puesto que, cuando aún vivía con Nan Goldin en el loft del Bowery, cayó en una profunda depresión que le llevó a un intento de suicidio. Las numerosas fotografías que Goldin hizo de ella durante esa época ayudaron a cimentar sus dos carreras y proporcionaron algunas de las imágenes más turbadoras de ese momento tan particular, imágenes llenas de aislamiento, deseo y autoengaño.

Greer and Robert on the bed, NYC 1982 Nan Goldin born 1953 Purchased 1997 http://www.tate.org.uk/art/work/P78044

Cuando se recuperó se mudó a una casa más soleada de la East 4th St. En 1981 participó en la exposición seminal New York/New Wave en la Galería PS1 de Long Island comisariada por Diego Cortez que reunió a una coalición de poetas punk como Kathy Acker, músicos como David Byrne, John Lurie o Brian Eno, jóvenes pintores o grafiteros como Dondi, Lady Pink o Keith Haring, fotográfos como Robert Mapplethorpe, Larry Clark o David Armstrong, artistas como Kiki Smith, Jean Michel Basquiat con sus antepasados ​​más radicales como Ray Johnson, Lawrence Weiner, William Burroughs o Andy Warhol.

Exhibition View, New York/New Wave, PS1, 1981

Nueva York daba así arranque a los ochenta como una fiesta casi ininterrumpida donde el trabajo artístico en continuo progreso presentaba no solo a los mejores artistas jóvenes, sino también películas radicales, videoarte, performances y actuaciones de música en vivo. Entonces en Nueva York se reunían todos los mundos, lo selecto y elitista con lo underground y chabacano, lo teórico e intelectual con lo primario y lo impulsivo, los vándalos más punk con los interioristas más finos…

1989 Paul Monroe + Iggy Pop: photo Greer Lankton

Después hizo alguna exposición en la galería de Dean Savard, Civilian Warfare. En ese momento hacía unas aterradoras muñequitas quemadas encerradas en jaulas de alambre diminutas, esculturas de penes erectos, moldes de ombligos y una serie de horribles muñecos trolls inspirados en los típicos muñecos daneses. También se hizo y usó un traje de cuerpo entero de tamaño natural con el que se tomó algunas fotografías, tal vez como respuesta al ablandamiento femenino de su otrora tonificado cuerpo masculino.

Repleta de sus fanáticos admiradores, la inauguración de la exposición fue un gran éxito, y es recordada como una de los hitos culminantes de aquel East VillageGreer brillaba siendo el centro de atención; tenía verdadero atractivo de estrella. La muestra presentaba sus elaboradas esculturas de tela de monstruos de feria y un hermafrodita del tamaño de un niño que daba a luz a gemelos. Otro trabajo, uno de sus más significativos y que iría cambiando con el tiempo, era su alter ego, una figura demacrada, casi de tamaño natural, titulada Sissy Boy.

 

Con una estatura de 1,70 cm, rubia, delgadísima, era una de esas personas alegres a la que sus amigos les encantaba contarle chistes sólo para oírla chillar de alegría o reír tan contagiosamente hasta que se atragantaba. En su apogeo en el East Village de los 80, Greer era etéreamente bonita y con una inclinación por los vestidos de campana, las medias de colores y los zapatitos Mary Jane “Ella tenía ese tipo de energía de Edie Sedgwick. Todos querían estar cerca de ella “, dice Paul Monroe, su marido.

Greer Lankton 1985 Palm Beach- photo Paul Monroe

Precisamente fue en aquella exposición donde se conocieron. Greer no había tenido mucha suerte con los hombres que la habían abandonado cuando contaba su secreto. Paul, un bisexual desprejuiciado que amaba como ella la estética glam y tenía, como ella, un trastorno de desorden alimenticio de tipo anoréxico, cayó rendido a sus pies.

out take from photo shoot with Nan Goldin 1987 | PAUL MONROE GREER LANKTON

Rápidamente se hicieron inseparables, ella se mudó a su apartamento y comenzó a trabajar en la tienda que les haría famosos en toda la ciudad, Einsteins. En su siguiente exposición presentó varias muñecas que ya eran retratos de celebrities, incluyendo una de ella y Paul en la cama (al estilo de John Lenon y Yoko Ono).

Greer Lankton & Paul Monroe 1985 Photo by Nan Goldin

 

Greer Lankton & Paul Monroe

Greer y Paul se casaron en 1987. Teri Toye, una de las primeras top model transgénero, era la dama de honor, Nan Goldin tomó las fotos de la boda, y el padre de Greer ofició la ceremonia.

 

 

Greer con Peter Hujar en su boda

La pareja con la madrina Teri Toye

Desde el escaparate siempre cambiante de Einstein’s, ya fuera vestidas con exquisto gusto o cutres hasta decir basta, sus muñecas, escuálidas u obesas, inspiradas en las drag queens, o en los ídolos del papel couché o en artistas contraculturales, o hermafroditas o incluso de ella misma- sus muñecas se hicieron famosas en la ciudad.

from 1987 Vogue ( Japan ) Greer Lankton + Paul Monroe in Einsteins showing off

Einsteins Christmas window Greer Lankton & Paul Monroe

 

Por la boutique de East 7th Street dirigida por los dos, pasaban clientes como Andy Warhol o Diana Vreeland. (Una de las obras más conocidas de Lankton es una muñeca de tamaño natural de la legendaria editora del Vogue, encargada para un escaparate de Barneys.)

Greer Lankton, Diana Vreeland (circa 1989)

 

Alejadas de los imperativos estándares de belleza de la época, sus muñecas eran habitantes marginales como la propia Lankton y ella siempre estaba transformándolos. En una entrevista de 1985, Greer le dijo a Dylan Jones: “Oh, me encanta Barbie, pero creo que se ha puesto fatal … Se ha vuelto superpija“.

La drag queen Ethyl Eichelberger, 1986 (Photo by Greer Lankton)

 

Marilyn Monroe by Greer Lankton, 1988

 

Greer Lankton, Jackie Kennedy (1985)

 

Jesus:Mary sculpture- Greer Lankton 1988

Peggy-Feathers

 

Recreando Pink Flamingos

 

Greer Lankton- Divine and Pinkie

Divine

Edie-Sedgwick-1981

 

kroll.tif 13

Pero los tiempos empezaron a cambiar. Llegó la epidemia del SIDA y muchos de sus amigos enfermaron y comenzaron a morir inapelablemente . Las políticas de Ronald Reagan trajeron toda una oleada de conservadurismo y la ciudad comenzó a cambiar de manera inexorable. Una profunda y pesimista decadencia embargó la escena neoyorquina. Paul y ella tampoco fueron felices. Ambos tuvieron problemas serios con las drogas, descuidaron la tienda, sus carreras decayeron y acabaron divorciándose. Greer pasó sus años más oscuros.

Sissy Prince St Station

Aún así, tuvo una inesperada vuelta al centro de atención al ser incluida en la Bienal del Withney de 1995 y posteriormente en la de Venecia. Fue así como llegó el encargo de  el curador de Mattress Factory, Michael Olijnyk que fue a visitarla a su apartamento de Chicago y se quedó estupefacto con lo que encontró allí.

Tanto le impresionó que le sugirió a Greer hacer una instalación que replicase aquel caos y así con todas sus cajas a cuestas Greer se traslado a Pittsburgh para hacer el montaje. Apenas pesaba 45 kilos y seguía siendo adicta a las drogas, sin embargo asombró a los comisarios por su energía creativa y su ética de trabajo.

 

Por aquella misma época, el Whitney dedicó una exposición al trabajo de Nan Goldin y ésta escogió como póster de la exposición una fotografía de Greer que podía verse por toda partes de la ciudad. Fue su canto de cisne. En la instalación de la Mattress Factory, de titulo It’s all about me,… not you”, llamaba sobre todo la atención, entre todo el caos, una muñeca de tamaño natural metida en la cama, rodeada por decenas de botes de pastillas. Greer Lankton murió de sobredosis el 18 de noviembre apenas un mes después de terminar la instalación y cuando aún su rostro estaba en todas las esquinas de Nueva York. Tenía tan sólo 39 años.

En el funeral sus afligidos padres pusieron una vieja foto familiar que mostraba a una madre y un padre, un hermano y una hermana de clase media, todos de pie en la playa con pantalones cortos de color caqui, camisetas y zapatos sencillos. El aire levantaba sus flequillos y sus caras bronceadas sonreían a la cámara. Posando al lado de este grupo de excursionistas felices estaba el niño más pequeño. Bonita, pálida y delgada como una modelo, con el pelo rubio prolijamente peinado, llevaba un impresionante atuendo negro de Chanel con joyas, zapatos de tacón y carmín rojo en los labios. Así era Greer Lankton.

 

La casa de Leonora Carrington y Max Ernst en St Martin d’Ardeche.

La casa de Leonora Carrington y Max Ernst en St Martin d’Ardeche.

Estos días, después de una larga temporada de lecturas complejas, he disfrutado de la biografía novelada de Leonora Carrington con la que Elena Poniatowska ganó el premio Biblioteca Breve en el año 2011.

No pretendo hacer aquí una semblanza de la obra de dos de mis artistas favoritos como son Max Ernst y Leonora Carrington, dos titanes, dos arrebatadas fuerzas de la naturaleza, Hiperión e Hipólita, cuya obra, a quien no la conozca o incluso no la conozca bien, recomiendo desde lo más hondo de mi espíritu. Su historia de amor, las obras que produjeron juntos son parte sustancial del arte que más aprecio.

 

 

Quiero más bien hablaros del momento más feliz y venturoso de su complicidad y de la casa que habitaron y que juntos encontraron y transformaron en una guarida encantada y de la que la guerra les expulsó para siempre. Un lugar donde se hizo cierto aquello que decía Octavio Paz de que la felicidad solo es una sillita al sol. El lugar es Saint Martin d’Ardeche en la región del Midí francés de Ródano-Alpes, departamento de Ardèche, cerca de la ciudad de Avignon, un pequeño pueblecito de pescadores y barqueros establecidos en uno de los vados para cruzar el río que le da nombre que entonces no tenia más de 340 habitantes y que, aún hoy, no llega al millar.

 

 

 

En agosto de 1938 Leonora Carrington compró una vieja granja en ruinas desde el siglo XVII en la ladera sur del valle de Ardèche con 260 hectáreas de viñedos que ambos cultivaron con auténtica dedicación. Vivieron allí  13 gloriosos meses hasta que, en septiembre de 1939, Max Ernst fue arrestado como un “extranjero enemigo” e internado en el campamento de Les Milles cerca de Aix-en-Provence. Hoy en día la casa es de propiedad privada y, en mis pesquisas en la red, he descubierto que no es visitable, por lo que no he podido conseguir más imágenes de ella que las que os pongo. Pero más que contaroslo yo, voy a dejar que sea la propia Poniatowska, que fue su amiga y confidente, quien os lo relate.

Leonora y Max encuentran una granja del siglo XVI, recargan su cuerpo en el piso de piedra, en la cama de piedra, en los muros de piedra, el sol incendia sus vientres. Max, que antes respondía: “Siempre he sido feliz por desafío”, ahora es humildemente feliz. Su intimidad es felina, ama a Leonora como gato, conoce cada milímetro de su cuerpo, la araña, la lame, diferencian sus olores, el del cabello, el de la piel, el del paladar, el de la lengua, el de las lágrimas.
-Soy tan dichosa que creo que algo horrible va a suceder -dice Leonora.

-¿ Y si nos quedáramos aquí para siempre? -sugiere Max.

Leonora recoge un perro y una gata cargada que da a luz siete gatitos, y los cuida como si ella los hubiera parido. Max decide esculpirlos al lado de una mujer que levanta un pescado en brazos.

 

Ernst llena la casa, es una inmensa presencia. Albañil, disfruta al hacer la mezcla de cal y arena y moldear en el muro exterior del jardín la sirena y el minotauro. Leonora pinta un pájaro lagartija en las puertas interiores, Ernst compra una escalera de madera para ir levantando sus esculturas de concreto: el fauno, la esfinge, otra sirena con alas, la cabeza coronada con un pez, los caballos con cara de pájaro, las gárgolas con quijadas de cocodrilo y los dragones que se enrollan en torno a becerros. Leonora modela una cabeza de caballo y Max la felicita (… ) El gran bajorrelieve exterior es de Loplop. Un mosaico con un murciélago en el piso y una banda esculpida lo complementan. Curiosos, los campesinos se detienen para ver qué figura imposible va a salir de la pared de los enamorados.

-¿Qué es esto? – pregunta Pedro el vendimiador al ver las esculturas.

Max le explica: “Son nuestros ángeles de la guarda.”

 

 

Camino al río fueron despojándose de camisas y pantalones y ahora, tirados sobre las piedras calientes, dicen que el agua está fría y se ríen, se salpican y se corretean. Pasan todo el tiempo abrazados y su risas resuenan en las calles empedradas.

 

 

Pintar juntos es hacer magia. Leonora empieza el retrato de Loplop, el pájaro superior, y su maestro le pide que pinte el fondo de El encuentro. Además del bajorrelieve de exterior, Max obtiene cipreses con la decalcomanía de Oscar Domínguez.

 

 

The Fascinanting Cypress 1939

Aplica gouache negro sobre un papel, luego lo presiona a su antojo sobre la tela y lo levanta. Su discípula le dice que parece una esponja. Entonces trabaja sobre esas manchas, toma un pincel delgadito, las retoca y surgen los cipreses o algo aún más inesperado: una cabeza de pájaro, un cuerpo humano, una ala, el brazo derecho de una mujer.

ERNST, Max_Arbol solitario y árboles conyugales, 1940 Museo Thyssen

 

Swampangel, 1940

 

-Mira, Leonora, toma el pincel y a tí también te crecerá un bosque.

-¿Qué es un bosque? –pregunta Leonora

-Un insecto sobrenatural.

-¿Qué es lo que hacen los bosques?

-Nunca se van a dormir temprano

-¿Qué es el verano para los bosques?

-Cambiar sus hojas en palabras

 

Epiphany, Max Ernst, 1940

Juntos crearon una nueva botánica, un microcosmos verde e inquietante, cerebral y vegetal a la vez. El pinta Un poco de calma y hace varias versiones de El fascinante ciprés. Éstos árboles le obsesionan(…) Primero Leonora los clasificó de “panteoneros” Y ahora Max los divide en solitarios, minerales y conyugales:

-Si frotas la resina del ciprés en tus talones, andarás sobre el agua sin hundirte, dice una leyenda china.

 

Un peu de calme 1939

 

Max acuna  la naturaleza y, cuando se cansa, sale al atardecer a jugar bolos con el plomero y el carpintero, que lo esperan a las sombra de los tilos. Mientras tanto, Leonora pone la mesa y destapa una botella de vino para que a la hora de cenar tenga la misma temperatura que la de su cuerpo.

 

Poseída, Leonora trabaja de la mañana a la noche, nada se le escapa. Además de pintar al alimón con Max, posa temprano en el jardín para Leonora en la luz de la mañana, y cuando el sol brilla en la mitad del cielo, ambos buscan la sombra y ayuda a su amante con Europa después de la lluvia y Swamp Angel. Max puede hacer cualquier cosa. Allí está su horquilla a la que llama Tannhäuser. Ella no se va a quedar atrás y escribe en su Remington La dama oval, para la que Max hace un grabado.

 

europe-after-rain

 

El fuego arde en las entrañas de Leonora, nunca ha experimentado algo semejante:

-¿Es esto el amor?

La pareja es singular, no cabe duda: el, alto y aguileño, con una aureola de santidad en torno a su pelo blanco; ella, espigada y a punto de romperse, con una melena de nido de pájaros y ojos ardientes.

 

 

 

Leonor Fini llega de París con André Pieyre de Mandiargues y una pesada maleta; se instalan en la recámara del segundo piso, que invaden con los ropajes más estrafalarios. Si no fuera por su cara de muchachito, Leonora rechazaría a la argentina y su monólogo sobre el Marqués de Sade. Habla francés ronroneando con un fuerte acento bonaerense o italiano, y con una total ausencia de lógica impone sus caprichos:

-No puedo bañarme, el jabón se escapó por la ventana.

Según ella, su sola presencia logra que los objetos se revelen contra su función. Así como desaparece el jabón, la bicicleta de Max amanece sin ruedas, el agua de la cacerola se evapora antes de que prenda la hornilla, ni una sola almohada conserva sus plumas.

 

Leonora Carrington y Leonor Fini con dos amigas en St Martin

A Leonora, la Fini le simpatiza por imprevisible. A pesar de que expone con los surrealistas, no les pertenece. “Yo soy yo.” Casi repite las palabras de Yahvé a Moisés: “Yo soy el que soy”. Declara que Leonora es una verdadera revolucionaria y la retrata mitad mujer y mitad hombre, como una misteriosa y antigua Juana de Arco, su pecho tras de un pectoral de bronce: La alcoba. Un interior con tres mujeres. Las otras dos, desnudas y tomadas de la mano, apenas si salen de la oscuridad.

La alcoba. Un interior con tres mujeres

En el momento en que se van (la Fini y André), Max pinta a su novia del viento y da las últimas pinceladas a la Toilette de la Mariée, que la revela desnuda. El musgo otra vez invade la tela, esa vegetación tupida que aprieta hojas y neblina y las entreteje para convertirlas en minúsculos organismos. Leonora en la luz de la mañana palpita, su verdor es el de las células primigenias, el origen de la vida. Una diosa se alza, entre ramajes y hojas de vid, flanqueada por un unicornio y un minotauro, una criatura celestial, una novia del viento que podría ser feliz si una gruesa lágrima no mojara la manga de su vestido o si un diminuto esqueleto no bailara frente a sus ojos.

Leonora en la luz de la mañana

 

Detalle de Leonora en la luz de la mañana donde puede leerse :To Leonora

 

La toilette de la mariée, Max Ernst, 1940

A Ernst, los surrealistas lo llaman el pájaro superior y para rendirle homenaje Leonora lo retrata con un largo manto de plumas que termina en cola de pescado. Tras el pájaro-pescado se yergue una cabeza de caballo congelada , ¿ o será la de una yegua? También en su cuento Pigeon vole Leonora describe a un hombre mayor que lleva puesto dos calcetines rayados y un abrigo de plumas.

 

The Inn of the dawn house

La guerra llega. Alguien del pueblo denuncia la pintor y los gendarmes le detiene. Leonora tiembla tan fuerte que le castañean los dientes.

Max ni siquiera piensa en abrazarla, mira de frente hasta que el policía le pone las esposas, lo toma del brazo y se lo lleva. Apenas se han ido, Leonora se tira sobre el montón de papas, que bajo su peso se desparraman sobre los azulejos de la cocina. No las recoge porque sus lágrimas le impiden verlas (…) Bebe agua de colonia y vomita toda la noche Con la esperanza de que los espasmos que la sacuden atenúen su sufrimiento. Al despuntar la mañana tomo una decisión: Tengo que moverme.

Una antigua amiga Catherine Yarrow la rescata y la convence de huir a España donde acaso pueda lograr un salvoconducto para el pintor. Leonora comienza un descenso a los infiernos de la locura que la lleva a Madrid y posteriormente, a través de gestiones de su padre, al sanatorio Peña Castillo de Santander donde caerá en las manos de un desaprensivo y tiránico psiquiatra filonazi el Doctor Morales que la tratará con cardiazol, llevando a Leonora a una experiencia que marcaría por siempre su vida y que ella misma relatará años más tarde en su libro dietario Memorias de abajo.

 

El cardiazol era un derivado del alcanfor que producía violentas convulsiones,  de forma casi inmediata, convulsiones que eran tan violentas que el 42% de los pacientes terminaba con fracturas en la columna vertebral. Entonces, había un consenso general de que las convulsiones provocadas ayudaban a reducir los síntomas de la esquizofrenia. Después esas terapias fueron sustituidas por el choque insulínico y el electroshock que aún se practican hoy en día, pese a su mala fama. Para Leonora la experiencia fue devastadora como ella misma relatará en Memorias de abajo .

 

Portada de la reciente edición de Memorias de Abajo en Alpha Decay con prólogo de Poniatowska. En la foto de arriba a abajo: Lee Miller, Ady Fidelin, la amante de Man Ray, Nush Eluard y Leonora

Cuando por fin logra salir del infame sanatorio, hoy el parque Morales en Santander, la trasladan a Madrid con la intención de mandarla a una clínica sudafricana pero en Madrid se escapa de los emisarios paternos y, gracias a la ayuda del que será su segundo marido, el escritor mexicano   Renato Leduc, entonces vicecónsul de Mexico en la ciudad de Lisboa, a donde le acompañapara ayudarla a emigrar a América, meta de todos los refugiados de la guerra,

 

retrato-de-renato-leduc-1930-fernando-leal

Lisboa es el puerto de salida y no cabe un solo refugiado más… Leonora se aventura en el mercado y de pronto queda paralizada; no puede ser, es una más de sus alucinaciones, la gente se parece entre sí. Pero ese hombre de alto de pelo blanco es igualito a Max, su espalda idéntica a la de Max… Max Ernst la mira tan azorado como ella. No hacen un solo gesto de ir el uno hacia el otro; se miden aterrados.

 

Te fuiste sin llevarte nada, entregaste la casa hostelero sin escrúpulos. Abandonaste todo y todo se ha perdido.

 

Leonora no lo puede creer. Max no le pregunta por ella, por su sufrimiento, por el sanatorio de Santander. Compulsivo, habla de sí mismo, enumera los lienzos recuperados, el que quedó sin terminar, Europa después de la lluvia; recuerda el número de figuras esculpidas en los muros de St. Martin d’Ardeche, la del pescado en la cabeza, la del sombrero, la del minotauro.

-¿ Y los gatos, Max, qué pasó con los gatos?

– ¿A quién le importan los gatos?

 

Max y Leonora partirían ambos para Nueva York pero ya no lo harían juntos. Leonora lo haría con Renato, Max con Peggy Guggenheim. Se reencontrarán en Nueva York con casi todos los artistas exiliados: Kurt Seligmann, Berenice Abbott, Amédée Ozenfant, André Breton, Jacqueline Lambda, Luis Buñuel, Man Ray, Fernand Léger, Marcel Duchamp, Piet Mondrian, André Masson, Yves Tanguy…  Nueva York es la Meca del arte, las galerías, los acontecimientos culturales, la vida que se renueva después de la guerra, las oportunidades. Pero a pesar de que Leonora no tiene ideas claras acerca de nada si tiene una: dejar a Max.

De id¡zda a derecha: Arriba Jimmy Ernst, el hijo de Max, Peggy Guggenheim, John ferren,Marcel Duchamp y Piet Mondrian. Segunda fila: Max Ernst, Amédée Ozenfant, André Breton, Fernand Léger y Berenice Abbott. Abajo, Stanley William Hayter,Leonora Carrington, Frederick Kriesler y Kurt Seligmann.

 

En sus agradecimientos finales, Elena Poniatowska reconoce las coincidencias con el libro Max y Leonora de Julotte Roche, habitante de Saint Martín d’Ardeche,  quien entrevistó a los habitantes del pueblo que convivieron con los dos pintores. Ella misma frecuentó mucho a Leonora en sus últimos años aunque reconoce que no intentó importunarla con preguntas directas. Una vez llego a preguntarla si Max Ernst había sido el amor de su vida y Leonora le respondió: Every love is diferent, let’s get not too personal. En el último capítulo del libro sin embargo podemos leer:

 

A Leonora nada le impidió vivir su amor sin tiempo, antisocial, un amor pasión, un amor huevo alquímico, un amor que podría ser el viento, ese viento del norte llamado Bóreas, dueño de doce caballos pura sangre, Ese viento que hacía que las yeguas pudieran concebir con solo volver su trasero hacia él.

-En St. Martin d’Ardeche Descubrí lo que las conserjes de París llaman folie a deux. ¿Sabes lo que es? (…) ¿Sabes permanecer durante horas bajo el sol cortando racimos de uvas? ¿Sabes destilar tu propio vino? ¿Sabes lavar las sábanas de tu amado y meterte en la cama como a la mitad de un río? En el momento en que estaba apunto de metamorfosearme en báculo para la vejez de Max y me disponía a acompañarlo toda la vida, un gendarme entró en la cocina y por encima de la  cazuela donde hervía la sopa de corazones preguntó por él y, fusil al hombro, se lo llevó a Saint Cyprien. La guerra acabó con todo. Mi salvadora, finalmente, ha sido siempre la pintura. (…) Yo escucho a los animales, es un don que me acompaña desde niña.

 

Unas palabras de Friedrich Hölderlin

Unas palabras del Hyperion de Friedrich Hölderlin

 

Hölderlin en 1792

 

Johann Christian Friedrich Hölderlin, destinado a la carrera eclesiástica, ingresó en el seminario de Tubinga a la edad de 18 años para terminar sus estudios de Teología. Allí conoció y compartió habitación, en un célebre cuarto en el que, según dicen, nunca se apagaban las luces, con los futuros filósofos Georg Wilhelm Friedrich Hegel y Friedrich Schelling. Los tres Friedrich sintieron un profundo interés por la filosofía y leían a Spinoza, a Leibniz, a Platón y, sobre todo, al gran reformador de la filosofía alemana, el gran Inmanuel Kant. Hegel, Schelling y Hölderlin, los tres  Friedrich, se influyeron tanto mutuamente que incluso algunas de las obras que produjeron en aquel entonces parecen ser obras a seis manos. Todos se formaban para ser clérigos, sin embargo ninguno de ellos llegó a ejercer como tal. Eran los días de la Revolución Francesa, de la entusiasta proclamación de la libertad, de la igualdad  y de  la fraternidad entre los hombres, que despertaron por toda Europa la conciencia y, sobre todo, la esperanza de un nuevo tiempo para la Humanidad. Juntos, los tres Friedrich para conmemorar ese nuevo tiempo plantarían en la plaza del Mercado un árbol de la libertad.

 


‘The Liberty Tree.’ (Dance around the Liberty Tree: probably during the French occupation of the Rhineland, October 1792-March 1793).

Después de un tiempo en un cargo como preceptor poco exitoso de un niño con difícil temperamento que le consiguió el dramaturgo Friedrich Schiller, Hölderlin se instaló en Jena, donde se encontraba  en pleno apogeo el círculo de los hermanos Schlegel, la interesantísma Caroline Michaelis, (de la que ya os hablé en otro post), su amigo Schelling (Hegel estaba entonces de preceptor en Berna) y donde tuvo encuentros con personalidades extraordinarias como Goethe, Herder o el también poeta  Novalis y donde acudiría a las clases impartidas por Fitche en la universidad de la ciudad que estaba entonces, y con razón, en la cúspide de su fama. Casi nada. Hay quien afirma que desde Atenas, nunca se había dado históricamente un ambiente de tal profundidad y hondura filosófica. Fue en esos años donde escribió la mayor parte de Hiperión, la novela epistolar de la que surge la cita del final que, aunque breve, ha sido lo que ha dado razón última a este post.

Falto de recursos, volvió a vivir con su madre hasta que un amigo le encontró un trabajo en Franfurkt en casa del banquero Gontard, de cuya esposa, Susette Gontard, madre de cuatro hijos, se enamoró perdidamente siendo, a la sazón, correspondido por ella. Su correspondencia es uno de los hitos del romanticismo alemán. Susette es la Diótima de Hiperión y el gran amor del poeta. Hölderlin la llamó Diótima como el personaje de El banquete de Platón, aquella mujer que fue capaz de enseñar la filosofía del amor al mismo Sócrates.

 

Susette Gontard y Friedrich Hölderlin

 

Dos años después y tras pasar por un penoso altercado con el marido de Susette, tuvo que abandonar la casa de los Gontard en Frankfurt, aunque siguió manteniendo con ella una relación clandestina y, a pesar de algunos encuentros furtivos, mayormente desde la distancia. Susette le escribiría poco después de su partida:

Es como si mi vida hubiera perdido todo significado; solo por el dolor sigo notando su existencia”.

Un par de años después, cuando consiguió publicar el segundo tomo de su Hiperión, le envió un ejemplar a Susette con la dedicatoria: “¿A quién sino a ti?”

Te copio ahora cartas que Diótima y yo nos escribimos tras mi despedida… Son lo más precioso que puedo confiarte. Son la imagen más cálida de aquellos días de mi vida…¡Ah!, Y verás en ellas también con cuánto amor fui amado. Esto no te lo hubiera podido decir yo nunca; es solo Diótima quien lo dice. (Hiperión a Belarmino. L.II. 1)

 

Comienzan entonces sus problemas mentales severos que, desde su época de estudiante, habían ido apareciendo en forma de periódicas depresiones y que se desatan provocando una importante y severa primera crisis . Poco después, se traslada a Francia para trabajar para el cónsul alemán en Burdeos y visita  París. Es allí donde recibirá una carta de un amigo comunicándole la muerte de  Susette. Hölderlin tardará casi un mes en llegar, caminando, hasta la casa de su madre. Cuando ésta le abrió la puerta, se espantó al ver que su aspecto era casi irreconocible. El explicaba que había sido golpeado por Apolo.

 

 

 

Desde aquel momento, sus crisis mentales se suceden. En 1805, un médico que le visita declara: “Su locura se está convirtiendo en frenesí, y es imposible comprender su lenguaje, que parece una mezcla de alemán, griego y latín“. Finalmente es internado en una clínica de Tubinga, pero su estado no mejora.

Pero en el verano de 1807 sucede algo imprevisto, un ebanista de esa ciudad, llamado Ernst Friedrich  Zimmer, entusiasta  lector de  Hyperion, le visita en la clínica y decide llevárselo a vivir con su familia  a una casa que compra a tal efecto junto al río Neckar. Sobre su taller de la planta baja, tenía una modesta vivienda en la que, ese mismo año, acogió a Friedrich Hölderlin. Allí permaneció el poeta, en su cuarto circular, durante 36 años, hasta su muerte, que no llegó hasta 1843, siempre apreciado y cuidado por la familia del ebanista, incluso tras la muerte de éste, y en un estado de locura pacifica que no le impedirá seguir escribiendo poemas, los famosos poemas de la locura, con un una cierta incoherencia pero no exentos de un fuerte hálito poético. Hoy en día el lugar es sede del Museo Hölderlin

 

 

La torre de Hölderlin en Tubinga, lugar en el que se hospedó hasta su muerte.

 

Allí, al cuidado de Zimmer y su familia, Hölderlin  componía música de piano -cuenta Bettina von Armim que cuando la princesa von Homburg le regaló un piano,  cortó casi todas las cuerdas, dejando sólo algunas, y sobre ellas improvisaba- , daba largos paseos a enormes zancadas por los parques y los alrededores de la ciudad, con un aspecto infantil de niño grande, lo que le hacía con frecuencia ser objeto de mofas y persecuciones por parte de los estudiantes.  De vez en cuando recibía visitas de viejos amigos y admiradores a los que se dirigía adoptando la nueva personalidad de Scardanelli,  voluntariamente olvidado de su identidad, y siempre actuando con una mezcla de extrema lucidez y repentina locura que desconcertaba por completo a sus visitantes. Fecha poemas con cien años de adelanto o de atraso. Permanecerá, sin embargo, siempre fiel a su Hyperion, que recitaba a menudo en voz alta y del que leía pasajes a sus visitantes. Para él ya no existirá sino aquel recinto, el papel sobre el que escribe sus últimos poemas, su piano y las visitas a quienes ya no reconoce.   El 7 de junio de 1843, después de contemplar desde su ventana los campos infinitos, murió en paz. Aquí os cuelgo dos de esos “poemas de la locura”:

 

NO TODOS LOS DÍAS

No todos los días alcanzan la belleza

Para aquel que añora las alegrías

De los amigos que le amaron, de los hombres

Demorándose con afecto junto al adolescente.

(Ernst Zimmer, en su carta del 22 de diciembre 1835 a un desconocido, incluye este poema diciendo que lo escribió un par de años antes)

VISION (fragmento)

¡Oscura, cerrada, parece a menudo la interioridad del mundo,

Sin esperanza, lleno de dudas el sentido de los hombres,

Mas el esplendor de la Naturaleza alegra sus días

Y lejana yace la oscura pregunta de la duda.

Humildemente Scardanelli. 24 de Marzo de 1671.

 

Luis Cernuda, que siempre le admiró, dijo de él: Hölderlin, con fidelidad admirable, no fue sino aquello a que su destino le llamaba: un poeta. Pero ahí nadie le ha superado en su país, ni en otro país cualquiera. Era esta fidelidad lo que admiraba Cernuda, esa entrega incondicional del poeta a no se sabe qué fuerzas que hablan por su boca, esas fuerzas ocultas cuyos productos solemos denominar arte. Como Van Gogh, como Antonin Artaud, como Leopoldo María Panero, como tantos alucinados a los que una tensión infinita les ha llevado a la locura.

 

 

En el verano de 1979, cuando yo solo contaba 15 años, y quizás llevado por mi pasión por Luis Cernuda, compré este Hiperión que fue uno de los primeros libros de mi biblioteca y el primero de la editorial del mismo nombre, fundamental en mi educación poética. Aún recuerdo, pocos años después,  los ahora tan distantes días en el edificio de filosofía B de la Universidad Complutense de Madrid, en el jardín de la cafetería, en aquellas tardes robadas de sol tibio en las que mi amiga, la dulce Julia- asidua fiel, después de tantos años, de este blog y a quien hoy quiero dedicar este post-, me leía, en el más dulce alemán que jamás he oído, los versos de Hölderlin.

 

 

Hoy tantos años después,mis lecturas han vuelto a ese libro que. amarillento y algo desencuadernado, tengo ahora encima demi mesa. Y dice así:

 

 

Sagrada naturaleza. Siempre eres igual, en mí y fuera de mí, a lo divino que hay en mí. Ser uno con el todo, este es el vivir de los dioses; esto es el cielo para el hombre. Ser uno con todo lo que vive, y volver, en un feliz olvido de sí mismo, al todo de la naturaleza, tal es el punto más elevado del pensamiento y de la alegría, es la sagrada cumbre de la montaña, es el lugar de la eterna calma, donde el mediodía pierde su bochorno, se desvanece de la voz del trueno, y el mar que se agita y se llena de espuma recuerda las ondas de un campo de trigo.

Nancy Fouts, una Meret Oppenheim de nuestros días

Nancy Fouts, una Meret Oppenheim de nuestros días

 

 

Empiezo, casi, por pedir disculpas por una comparación tan alta, pues Meret Oppenheim es una de mis artistas  favoritas, pero no se me ocurre otra comparación para dar una rápida y somera idea del mundo artístico de Nancy Fouts. En realidad, seguramente,  el tipo de obras que realiza Nancy Fouts habría agradado sin dudarlo a los maestros fundadores del surrealismo e incluso no costaría ningún esfuerzo contemplarlas como  obras de los años 20 o 30  del siglo pasado porque tienen, a mi entender, la suficiente calidad como para poder pensarlo así.

 

 

Su mecanismo generador de significados podría ajustarse fácilmente a aquella frase del poeta francouruguayo Isidore Lucien Ducasse, conocido como el Conde de LautréamontEl encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas en una mesa de diseccióque tan bien sirvió para describir cómo la yuxtaposición de objetos en principio extraños entre sí en un plano a su vez ajeno a los mismos puede provocar las más felices y sugestivas explosiones poéticas de sentido. Ese y no otro es también el mecanismo de funcionamiento del collage.

Ahora, cuando en estos días se clausura la extraordinaria exposición del Museo Picasso de Malaga sobre mujeres surrealistas con el título Somos plenamente libres: Las mujeres artistas y el surrealismo, quiero rendir un homenaje a este grupo extraordinario de mujeres (que además de Meret Oppenheim, incluye -y no me quiero dejar ninguna porque cualquiera de ellas es merecedora de un post de este blog- a Eileen Agar, Claude Cahun, Leonora Carrington, Germaine Dulac, Leonor Fini, Valentine Hugo, Frida Kahlo, Dora Maar, Maruja Mallo, Lee Miller, Nadja, Kay Sage, Ángeles Santos, Dorothea Tanning, Toyen, Remedios Varo y Unica Zürn). Por todo ello y como rendido tributo a estas gigantas creadoras  quiero hoy dedicarle una entrada a la obra de esta artista extravagante e insólita que es Nancy Fouts.

 

Nancy Fouts no es ni mucho menos una artista advenediza ni arribista. Aunque nacida en los Estados Unidos, es, sin embargo, por elección y adopción una artista británica ya sexagenaria que vive en una  antigua y bien conservada vicaría del barrio londinense de Camden, repleta, hasta rayar casi en el síndrome de Diógenes, de estrafalarios artefactos.

Nancy en su casa. Se la ve reflejada en el espejo a la izquierda

Y aunque por edad y recorrido, uno se viera tentado de enmarcarla en otra época, lo cierto es que sus recientes exposiciones la enmarcan como una de las artista emergentes más interesantes del panorama británico asociándola con artistas de generaciones mucho más jóvenes como Damien Hirst o Sarah Lucas, al mismo tiempo que el enigmático Bansky se convierte en uno de sus más firmes valedores. En cierto sentido, esta revalorización tardía recuerda, salvando las distancias, al caso de otra artista extraordinaria como es Louise Bourgoise.

No sé hasta qué punto es fiable la información que de ella figura por la red, su propia página web es muy parca en noticias biográficas, pero parece que estudió en Londres en el Chelsea College of Art and Design y luego, a pesar de sus estudios de arte, se convirtió, como ella misma afirma, en esposa y madre, y se dedicó fundamentalmente a una carrera de modelo a la vez que cofundó un estudio de diseño, el  Shirt Sleeve Studio, del que se sabe que trabajó en la publicidad de la Tate Gallery de Londres y que también realizó portadas de discos para bandas como Jethro Tull (por ejemplo “Songs from the Wood”) y Steeleye Span (por ejemplo “Commoner’s Crowd”), entre otros También dirigió una galeria  artística Fouts and Fowler en los   años setenta. Sólo a principios de este siglo, comenzaría una carrera de artista a tiempo completo en su estudio de Mornington Crescent, donde pasa los días navegando por eBay en busca de su insólitos y extravagantes materiales, particularmente taxidermias animales y fruslerías victorianas.

 

 

Pero ¿de dónde le viene ese amor por el Surrealismo? Ella explica que todo comienza con la idea reveladora de la combinación de una herencia entre las tradiciones surrealistas de Oppenheim y las  conceptualistas de las Boîte en valise de Marcel Duchamp  dentro del arte contemporáneo, aunque la artista cita a vanguardistas como Marcel Marien y René Magritte como sus influencias tempranas.

 

 

 

Taxidermy rabbit, hairpins, plastic hair curlers

Pero más allá de todas estas referencias artísticas, ella confiesa,  en una reciente entrevista con un medio mexicano, que el surrealismo formó parte, sin darle tal nombre, de su formación personal desde niña a través de los ojos de su padre:

Hoy me doy cuenta que siempre fui ese tipo de artista. Mi padre y yo solíamos ir a la playa a buscar rocas y trozos de madera  que asemejaran rostros, animales u otras figuras. Esa fue mi primer bagaje y la primera experiencia que me entrenó en buscar “hallazgos”…Mi padre era un hurgador de playa. Solía encontrar madera arrastrada por las corrientes y decir ‘¿Mira, ves estos caballos a la carga?’. De este modo podía encontrar en la playa cosas como la cabeza de un indio. De ahí viene esta especie de obsesión por buscar cosas. De ahí y de su manera de hablar. Él decía: ‘Las piernas de ese chico son cortas, pero aún así le llegan hasta el suelo.”

 

Descrita por el escritor Les Coleman como una “bromista del arte”,  sus piezas juegan con  significados a veces atávicos, otras de iconografía religiosa o de referencias a la naturaleza y al mundo animal, utilizando siempre un irreverente y provocador sentido del humor bastante negro, como le habría gustado a André Breton.

 

Muy reveladores de su mundo son los videos que podéis ver en su propia página web pinchando aquí, particualrmente el del colectivo artístico londinense Black Rat Projects, que  entra en la propia vivienda de la artista y que os cuelgo a continuación.

 

Marcel Dzama: Dibujando una revolución

 

Marcel Dzama en el proceso de pintar el mural de La Casa Encendida

Hago esta entrada para recomendar la visita a la exposición Drawing on a Revolution del artista canadiense residente en Nueva York Marcel Dzama en La Casa Encendida del 28 de septiembre al 07 de enero de 2018. La obra de este artista nacido en Winnipeg (Canada) en 1974 destaca por una iconografía inconfundible que mezcla una serie de referencias a otros artistas nunca ocultas como Marcel Duchamp, el Goya de los Disparates, el dadaísmo sobre todo de Berlín, mucho Francis Picabia, Alberto Giacometti, el Joseph Beuys de Coyote e incluso pintores como El Bosco o Brueghel cuyos abigarrados universos de múltiples criaturas es posible atisbar en estas obras.

 

 

 

Marcel Dzama tiene bastante reconocimiento internacional y sus anacrónicos e interesantes dibujos han interesado a artistas de otras disciplinas con los que ha realizado frecuentes colaboraciones. No sólo formó parte del grupo The Royal Art Lodge con otros artistas canadienses, sino  que también es conocido por sus portadas de discos  ya sea con el grupo de música Arcade Fire, el album The Else por They Might Be Giants, dos albumes de Beck, Guero y Guerolito,  Reconstruction Site de The Weakerthans. Sus diseños de vestuario se pueden ver además en algunos videos musicales como en el final de la canción de Bob Dylan, When the Deal Goes Down,  o el interesante video de The People Tree del grupo N.A.S.A. , o el vídeo de No One Does It Like You, que  codirigióo con Patrick Daughters de Department of Eagles.

 

 

 

 

 

Portada del disco The else de They Must be Giants

 

 

Tambien ha colaborado con  José Noé Suro en su taller de cerámica de Guadalajara en México. Otra interesante colaboración es la que tuvo el año pasado con el artista Raymon Pettibon en la exposición conjunta, Let Us Compare Mitologhies, presentada por primera vez en la galería que normalmente lleva su obra la  David Zwiner Gallery de Londres y Nueva York.

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David-Zwirner-London-Marcel-Dzama-and-Raymond-Pettibon

 

La muestra de La Casa Encendida consta de tres espacios bien distintos con diferentes técnicas que recogen una muy interesante muestra del trabajo de los últimos años de Marcel Dzama. En la primera sala, a la izquierda según entras, hay  fundamentalmente dibujos.

 

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Son dos salas: una más pequeña con dibujos de sus primeros años, perfectamente reconocibles por  una precisa gama de colores apagados, entre ocres y verdes y otros  más recientes, en los que predomina el rojo corinto, el marrón y el negro

 

 

 

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y otra sala mayor donde hay dibujos de mayor formato y muy recientes, casi todos de este año o el anterior, y que  se centran sobre todo en el tema de la Revolución, como La revolución va a ser femenina (2017), y que dan título a la exposición.

 

Son dibujos a tinta y acuarela, hiperpoblados por seres extraordinarios, híbridos entre animales y hombres que recuerdan a personajes de El Bosco o a los gigantes y cabezudos del Carnaval, como bien señala Estrella de Diego en su texto Coreografía entre Don Carnal y Doña Cuaresma del catálogo.

 

A veces son personajes de Walt Disney, es notable su predilección por los personajes de Pinocchio, o de cuentos populares infantiles como Caperucita o superhéroes de cómic o de la televisión junto a hordas de soldados de la primera guerra mundial e incluso nazis o terroristas de ETA o bailarines de ballet o cantantes de ópera, todo con un aire de cabaret berlinés de los años 30 plagado de erotismo, de perversión, de humor e incluso de soterrada y no tan soterrada violencia en el que se mezcla lo carnavalesco, lo mitológico, con lo artístico, lo bélico o lo poético.

 

Un dibujo hecho en papel de pianola

 

Es muy característico además que estos dibujos a tinta estén realizados sobre partituras o incluso sobre papel de pianola en el que aún es posible ver las perforaciones que permitirían que sonase una canción. El artista suele rellenarlo todo con pequeños y minuciosos estos escritos en letra muy menuda, en todas las lenguas imaginables, incluida el español que al parecer son parte de sus propios poemas y he incluso frases cogidas al azar de sus lecturas

 

Elmural que Marcel Dzama pintó para esta exposición en La Casa Encendida

 

En la segunda sala, justo al otro lado de la puerta de entrada, encontramos obra sobre todo tridimensional

 

 

 

Primero de todo llama la atención que esta sala B además está empapelada por una obra que titula The cast and crew of the old revolutions (2017).

 

 

Hay además cuatro dioramas donde Dzama recorta sus personajes, creando casi diríamos un collage tridimensional donde los espacios están de nuevo abarrotados y comunicados por escaleras imposibles al modo de Escher. Parece ser que Dzama creó en uno de ellos para celebrar la muerte de muchos de los personajes que llenaban sus dibujos de la primera época canadiense, como una especie de celebración del adiós a parte de un universo que le había acompañado durante años.

 

. También es posible ver una instalación y de video con varios monitores donde se muestra un ballet con algunos de los personajes que aparecen en sus dibujos e incluso algunos de sus videos musicales

 

 

 

y otra obra, Turning Into puppets (2011) probablemente inspirada en el ballet triádico de Oscar Schlemmer de 1922 y que es en realidad un carrousel de marionetas de latón de evidente filiación dadá.

 

 

 

En un expositor de la sala, se pueden ver también gran parte de los Bocetos de un diseño de vestuario que realizó en 2016 para el ballet de Nueva York con el coreógrafo  Justin Peck .

 

También en esta sala hay unas interesantes construcciones que recuerdan a la  obra surrealista de Alberto Giacometti

 

 

Por último, en la Sala C se proyecta el vídeo Une danse des bouffons (or A jester’s dance), estrenado en el Festival Internacional de Cine de Toronto  de 2013. En otro expositor, se incluyen los dibujos preparatorios del video, el story board que ha realizado específicamente para esta exposición.

 

 

En el video de marcados aires dadaístas o surrealistas vemos algunos de  los personajes de sus dibujos cobrar vida bailando en un tablero de ajedrez. El vídeo comienza con un evidente homenaje a el Étant donnés [1940-1968] de Marcel Duchamp y recrea de algún modo la figura de la artista brasileña Maria Martins, quien fuera amante de Duchamp y que interpreta Kim Gordon, la cantante de Sonic Youth.

 

 

 

Marcel Dzama es un creador proteico, una de esas personas soñadoras que viven en un mundo imaginario y un tiempo propio, una exposición muy recomendable en Madrid.