Greer Lankton y sus muñecas enigmáticas

 

Greer Lankton por Peter Hujar

Greer Lankton y sus muñecas enigmáticas

 

Todos los años, en el día de su cumpleaños, el marido de Greer Lankton, el diseñador Paul Monroe confiesa encontrar enigmáticamente una de las muñecas perdidas desde hace muchos años de su ex-mujer . Es todo un misterio, teniendo en cuenta que la artista murió hace más de 20 años. “Esto me ha estado sucediendo durante los últimos cinco o seis años. Me paso la vida buscando pero entonces voy y lo encuentro precisamente en ese día en concreto. Estoy convencido, sin lugar a dudas, de que es obra suya “, dice Paul Monroe que, a pesar de su divorcio, ha dedicado los últimos doce años a reivindicar su memoria y a construir el GLAM, el Greer Lankton Archive Museum, reuniendo las piezas perdidas en los más variopintos lugares e intentando obtener para su obra la tanto tiempo postergada atención que esta artista merecería por sus insólitas muñecas, tan minuciosa y laboriosamente creadas.

Greer Lankton y PaulMonroe

Greer Lankton, que nació en Michigan en 1958 como Greg, el hijo de un pastor presbiteriano, no tendría, como muchos transexuales, una infancia sencilla, siendo objeto de acoso escolar por su femineidad. Ya con diez años, aislada de los otros niños, comenzó a hacer sus primeras muñecas utilizando flores sobre todo. Esta afición artística le llevó a estudiar arte primero en el Art Institute de Chicago y después en el Instituto Pratt de Nueva York donde continuó con sus muñecas.

 

 

Foto Peter Hujar

A los 21 años llevó a cabo una difícil transición de sexo, una cirugía de reasignación de género, sería el término políticamente correcto, aunque Greer siempre se refirió a ella como “la operación“. De hecho hizo muchos dibujos y muñecos sobre el tema de “la operación” que dejan en claro que la cosa no fue, como es presumible, en absoluto fácil. El hecho de que sus propios padres sufragaran el cambio de género con los fondos de la congregación añadió un profundo sentimiento de agradecimiento obviamente, pero también de culpa.

Untitled 1981- Greer Lankton from the OPERATION Series

Lia Gaitano, quien organizó la primera retrospectiva seria de su obra desde su muerte en 1996 en la Galería Participant Inc. del Lower East Side de Nueva York llamada , en 2014, nos cuenta:

Ella hizo la transición cuando era aún una estudiante en Pratt, donde ya hacía estas increíbles muñecas. Están meticulosamente pintadas, con los ojos de cristal. Las de tela están articuladas y son flexibles, para que puedan adoptar distintas posturas. Alguien me dijo que construyó sus esqueletos usando paraguas rotos, lo que , aunque me encanta, no me parece que sea del todo cierto. A veces intento imaginar lo que sería hacer visitas de estudio en un programa de la MFA y ver trabajos como los de Greer, como una muñeca de tamaño natural de un hermafrodita dando a luz, por ejemplo. Quiero decir, que lo que hacía no se parecía a nada en absoluto. Tenemos algunos de sus trabajos estudiantiles en la exposición, e incluso algunas cosas de su niñez, incluyendo una marioneta que hizo con su padre cuando apenas tenía siete años.

Esta exposición hace apenas cuatro años tuvo tal resonancia que ha vuelto a traer la figura de Lankton al centro de atención de los canales artísticos. Incluido el fotógrafo Wolfgang Tillmans que se llevó la exposición a su galería berlinesa Between Bridges, la primavera siguiente. De hecho, gran parte de las fotos de este post son de este fotógrafo alemán, un admirador del trabajo de Greer.

 

 

Después de la escuela de arte, Greer vivió en el loft de Nan Goldin durante un tiempo, y a mucha gente puede sonarle su cara precisamente por el trabajo de Goldin.

Greer Lankton & Nan Goldin 1985

Peter Hujar también tomó unas preciosas fotografías de Greer y a veces colaboró ​​con David Wojnarowicz , por lo que Greer colaboró con algunos de los artistas más emblemáticos de  aquella escena artística del East Village a la que vengo dedicando bastantes entradas últimamente.

Peter-Hujar-Greer-Lankton-in-Bed-1983.-Courtesy-of-the-Peter-Hujar-Archive.-Special-thanks-to-Paul-Monroe-and-Lia-Gangitano-727×1024

La operación, como ella la llamaba, debió ser algo muy doloroso para ella, puesto que, cuando aún vivía con Nan Goldin en el loft del Bowery, cayó en una profunda depresión que le llevó a un intento de suicidio. Las numerosas fotografías que Goldin hizo de ella durante esa época ayudaron a cimentar sus dos carreras y proporcionaron algunas de las imágenes más turbadoras de ese momento tan particular, imágenes llenas de aislamiento, deseo y autoengaño.

Greer and Robert on the bed, NYC 1982 Nan Goldin born 1953 Purchased 1997 http://www.tate.org.uk/art/work/P78044

Cuando se recuperó se mudó a una casa más soleada de la East 4th St. En 1981 participó en la exposición seminal New York/New Wave en la Galería PS1 de Long Island comisariada por Diego Cortez que reunió a una coalición de poetas punk como Kathy Acker, músicos como David Byrne, John Lurie o Brian Eno, jóvenes pintores o grafiteros como Dondi, Lady Pink o Keith Haring, fotográfos como Robert Mapplethorpe, Larry Clark o David Armstrong, artistas como Kiki Smith, Jean Michel Basquiat con sus antepasados ​​más radicales como Ray Johnson, Lawrence Weiner, William Burroughs o Andy Warhol.

Exhibition View, New York/New Wave, PS1, 1981

Nueva York daba así arranque a los ochenta como una fiesta casi ininterrumpida donde el trabajo artístico en continuo progreso presentaba no solo a los mejores artistas jóvenes, sino también películas radicales, videoarte, performances y actuaciones de música en vivo. Entonces en Nueva York se reunían todos los mundos, lo selecto y elitista con lo underground y chabacano, lo teórico e intelectual con lo primario y lo impulsivo, los vándalos más punk con los interioristas más finos…

1989 Paul Monroe + Iggy Pop: photo Greer Lankton

Después hizo alguna exposición en la galería de Dean Savard, Civilian Warfare. En ese momento hacía unas aterradoras muñequitas quemadas encerradas en jaulas de alambre diminutas, esculturas de penes erectos, moldes de ombligos y una serie de horribles muñecos trolls inspirados en los típicos muñecos daneses. También se hizo y usó un traje de cuerpo entero de tamaño natural con el que se tomó algunas fotografías, tal vez como respuesta al ablandamiento femenino de su otrora tonificado cuerpo masculino.

Repleta de sus fanáticos admiradores, la inauguración de la exposición fue un gran éxito, y es recordada como una de los hitos culminantes de aquel East VillageGreer brillaba siendo el centro de atención; tenía verdadero atractivo de estrella. La muestra presentaba sus elaboradas esculturas de tela de monstruos de feria y un hermafrodita del tamaño de un niño que daba a luz a gemelos. Otro trabajo, uno de sus más significativos y que iría cambiando con el tiempo, era su alter ego, una figura demacrada, casi de tamaño natural, titulada Sissy Boy.

 

Con una estatura de 1,70 cm, rubia, delgadísima, era una de esas personas alegres a la que sus amigos les encantaba contarle chistes sólo para oírla chillar de alegría o reír tan contagiosamente hasta que se atragantaba. En su apogeo en el East Village de los 80, Greer era etéreamente bonita y con una inclinación por los vestidos de campana, las medias de colores y los zapatitos Mary Jane “Ella tenía ese tipo de energía de Edie Sedgwick. Todos querían estar cerca de ella “, dice Paul Monroe, su marido.

Greer Lankton 1985 Palm Beach- photo Paul Monroe

Precisamente fue en aquella exposición donde se conocieron. Greer no había tenido mucha suerte con los hombres que la habían abandonado cuando contaba su secreto. Paul, un bisexual desprejuiciado que amaba como ella la estética glam y tenía, como ella, un trastorno de desorden alimenticio de tipo anoréxico, cayó rendido a sus pies.

out take from photo shoot with Nan Goldin 1987 | PAUL MONROE GREER LANKTON

Rápidamente se hicieron inseparables, ella se mudó a su apartamento y comenzó a trabajar en la tienda que les haría famosos en toda la ciudad, Einsteins. En su siguiente exposición presentó varias muñecas que ya eran retratos de celebrities, incluyendo una de ella y Paul en la cama (al estilo de John Lenon y Yoko Ono).

Greer Lankton & Paul Monroe 1985 Photo by Nan Goldin

 

Greer Lankton & Paul Monroe

Greer y Paul se casaron en 1987. Teri Toye, una de las primeras top model transgénero, era la dama de honor, Nan Goldin tomó las fotos de la boda, y el padre de Greer ofició la ceremonia.

 

 

Greer con Peter Hujar en su boda

La pareja con la madrina Teri Toye

Desde el escaparate siempre cambiante de Einstein’s, ya fuera vestidas con exquisto gusto o cutres hasta decir basta, sus muñecas, escuálidas u obesas, inspiradas en las drag queens, o en los ídolos del papel couché o en artistas contraculturales, o hermafroditas o incluso de ella misma- sus muñecas se hicieron famosas en la ciudad.

from 1987 Vogue ( Japan ) Greer Lankton + Paul Monroe in Einsteins showing off

Einsteins Christmas window Greer Lankton & Paul Monroe

 

Por la boutique de East 7th Street dirigida por los dos, pasaban clientes como Andy Warhol o Diana Vreeland. (Una de las obras más conocidas de Lankton es una muñeca de tamaño natural de la legendaria editora del Vogue, encargada para un escaparate de Barneys.)

Greer Lankton, Diana Vreeland (circa 1989)

 

Alejadas de los imperativos estándares de belleza de la época, sus muñecas eran habitantes marginales como la propia Lankton y ella siempre estaba transformándolos. En una entrevista de 1985, Greer le dijo a Dylan Jones: “Oh, me encanta Barbie, pero creo que se ha puesto fatal … Se ha vuelto superpija“.

La drag queen Ethyl Eichelberger, 1986 (Photo by Greer Lankton)

 

Marilyn Monroe by Greer Lankton, 1988

 

Greer Lankton, Jackie Kennedy (1985)

 

Jesus:Mary sculpture- Greer Lankton 1988

Peggy-Feathers

 

Recreando Pink Flamingos

 

Greer Lankton- Divine and Pinkie

Divine

Edie-Sedgwick-1981

 

kroll.tif 13

Pero los tiempos empezaron a cambiar. Llegó la epidemia del SIDA y muchos de sus amigos enfermaron y comenzaron a morir inapelablemente . Las políticas de Ronald Reagan trajeron toda una oleada de conservadurismo y la ciudad comenzó a cambiar de manera inexorable. Una profunda y pesimista decadencia embargó la escena neoyorquina. Paul y ella tampoco fueron felices. Ambos tuvieron problemas serios con las drogas, descuidaron la tienda, sus carreras decayeron y acabaron divorciándose. Greer pasó sus años más oscuros.

Sissy Prince St Station

Aún así, tuvo una inesperada vuelta al centro de atención al ser incluida en la Bienal del Withney de 1995 y posteriormente en la de Venecia. Fue así como llegó el encargo de  el curador de Mattress Factory, Michael Olijnyk que fue a visitarla a su apartamento de Chicago y se quedó estupefacto con lo que encontró allí.

Tanto le impresionó que le sugirió a Greer hacer una instalación que replicase aquel caos y así con todas sus cajas a cuestas Greer se traslado a Pittsburgh para hacer el montaje. Apenas pesaba 45 kilos y seguía siendo adicta a las drogas, sin embargo asombró a los comisarios por su energía creativa y su ética de trabajo.

 

Por aquella misma época, el Whitney dedicó una exposición al trabajo de Nan Goldin y ésta escogió como póster de la exposición una fotografía de Greer que podía verse por toda partes de la ciudad. Fue su canto de cisne. En la instalación de la Mattress Factory, de titulo It’s all about me,… not you”, llamaba sobre todo la atención, entre todo el caos, una muñeca de tamaño natural metida en la cama, rodeada por decenas de botes de pastillas. Greer Lankton murió de sobredosis el 18 de noviembre apenas un mes después de terminar la instalación y cuando aún su rostro estaba en todas las esquinas de Nueva York. Tenía tan sólo 39 años.

En el funeral sus afligidos padres pusieron una vieja foto familiar que mostraba a una madre y un padre, un hermano y una hermana de clase media, todos de pie en la playa con pantalones cortos de color caqui, camisetas y zapatos sencillos. El aire levantaba sus flequillos y sus caras bronceadas sonreían a la cámara. Posando al lado de este grupo de excursionistas felices estaba el niño más pequeño. Bonita, pálida y delgada como una modelo, con el pelo rubio prolijamente peinado, llevaba un impresionante atuendo negro de Chanel con joyas, zapatos de tacón y carmín rojo en los labios. Así era Greer Lankton.

 

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