Josephin Peladan

Josephin Peladan (1858-1918) (b/w photo) by French Photographer, (19th century); black and white photograph; Bibliotheque Nationale, Paris, France;  French, out of copyright

Joséphin Péladan escritor y ocultista francés (1858-1918 )

No me voy a detener en detalles biográficos que harían interminable un post que necesariamente ya de por sí saldrá largo. Su presentación al tout París fue a través de la novela Le Vice Suprême (1884), un libro extraño, amasijo de romanticismo y ocultismo, donde se pone en escena la lucha de fuerzas secretas que se ensañan en destruir la humanidad y que toma una postura contraria al naturalismo de Émile Zola. Este manifiesto le abre las puertas de los cenáculos literarios al joven autor de veintiséis años de edad. Su originalidad agrada pero su exaltación hace sonreír a la crítica. Jean Lorrain lo apodaba «El pelícano blanco».

Cuadro de Alexandre Seon

Le Vice suprême, fue seguida no sólo por otras novelas, sino también muchas obras de teatro, artículos, reseñas y trabajos académicos sobre el arte. Incluso publicó dos libros de viaje La terre du sphinx (a Egipto) y La terre du christ (a Tierra Santa) y algunos libros esotéricos de “auto-ayuda”, incluyendo libros sobre cómo convertirse en un mago o en un hada. Entre sus muchos otros logros extraordinarios, afirmó haber descubierto una nueva ubicación de la tumba de Cristo. Llamó a su vasto ciclo de novelas La décadence latine.

 

Alexandre Seon Portada de El Androgino

Las novelas, en general, tratan siempre de acontecimientos místicos y extraños, y casi sin excepción se estructuran alrededor del mismo Péladan bajo el disfraz de un personaje literario. El héroe de Péladan está siempre a la búsqueda del Ideal, por el cual hace los mayores sacrificios y renuncia a todo lo mundano, mientras alguna mujer noble profundamente enamorada de él trata de seducirlo y distraerlo. Sólo rara vez se abandona esta fórmula. Por supuesto el tema del arte siempre aparece también. Por ejemplo, en la novela L’androgyne, Péladan promete realizar una cruzada contra todo lo feo y contra todo lo vulgar, tanto en su escritura como en la vida real.

Jean Delville, Portrait du Grand Maître de la Rose†Croix en habit de chœur, Joséphin Péladan, 1895

En 1888, publica su libro más conocido, Istar, engalanándose con el pomposo título de Sar y con el apellido babilónico «Mérodack». Se describe «ataviado con un albornoz negro, de pelo de camello, filamentado con hilos de oro, en terciopelo azul envejecido, dándole de coces a un gamo, y, tal como Absalón, con los cabellos largos y la barba ungida con aceite de cedro». Sin modestia alguna, afirmaba: «He conquistado, sólo a fuerza de talento, quizás de genio, el derecho a mi plena facultad de pensamiento, completamente, y ante todos. He amado consecutivamente durante seis mil noches a la lengua francesa; de manera tal, que puedo expresar en ella cualquier cosa »

Marcellin_Desboutin_-_Portrait_du_Sâr_Mérodack_Joséphin_Péladan (1)

Cuando se apasiona por el famoso compositor Richard Wagner, desembarca en Bayreuth vestido con un traje blanco, una túnica azul claro, una chorrera de encaje y botas de piel de gacela, además un paraguas retenido a un costado por un talabarte.

 

péladan-caricature

En París, Joséphin hace amistad con Stanislas de Guaïta. El encuentro de los dos hombres hace nacer un proyecto: renovar la Orden de la Rosa-Cruz, que entonces estaba a punto de desaparecer. Entonces fundan la Orden Kabbalistica de la Rosa-Cruz (1888). Gracias a la ayuda de Papus (Dr. Gerard Encausse), la Orden conoce un rápido desarrollo. Sin embargo Joséphin Péladan reprocha a sus colaboradores una tendencia demasiado pronunciada hacia el ocultismo y rechaza el aspecto masónico que quieren dar a la Orden.

 

SÉON Alexandre 1891 L’amour est mort

 

Entonces decide trabajar de manera diferente y se separa del grupo creando en mayo de 1891 la Orden de la Rosa-Cruz, del Templo y el Grial, (llamada también Orden de la Rosa-Cruz Católica), cuyo proyecto ya había trazado en su primera novela en 1884. Entre los miembros de dicha orden, se pueden destacar algunos nombres que han pasado a la posteridad como Papus, Erik Satie, o Claude Debussy. En junio, bajo el nombre de Sâr Mérodack, Péladan se presenta como el Gran Maestro de este movimiento cuyo nacimiento es anunciado con mucha fanfarria por Le Figaro.

 

Joséphin_Péladan_Freimaurer

La Orden instaurada por Joséphin Péladan es menos una sociedad iniciática que una hermandad que reúne a artistas. Su objetivo es restaurar en todo su esplendor el culto por el ideal, con la Tradición como base y la Belleza como medio. Péladan, ante todo, creía en la religión de la belleza, que envolvía en volutas de incienso de misticismo oriental. Ambicionaba erradicar la fealdad del mundo moderno, la cual, a sus ojos, se encarnaba en el judaísmo especulador y el laicismo masónico. Redacta varios manifiestos que demuestran una gran cultura artística y una sorprendente refutación estética de Taine que acompaña su obra mayor, El Arte idealista y místico (París, 1894). Predicando una re-sacralización del arte y de la vida, Peladan opta deliberadamente por una transferencia de lo religioso al arte, en la más pura tradición baudelairiana. Su tono, los símbolos escogidos como la Rosa-cruz, aparentemente no revelaban sino un esoterismo que se caricaturizó a menudo, pero sin embargo testimonian una voluntad de oponerse a lo trivial e inauguran una práctica “publicitaria” que las vanguardias explotarán más tarde, como veremos más adelante.

 

carlosschwabe-salondelarosecroix

 

Los Salones de los Rosacruces

La actividad esencial de la Orden de la Rosa-Cruz del Templo y el Grial se consagra pues a la organización de exposiciones y veladas dedicadas a las bellas artes. El primer Salón de la Rosa-Cruz, organizado del 10 de marzo al 10 de abril de 1892, es su primer “gesto estético”. Peladan en cierto sentido fue una especie de comisario de exposiciones avant l’heure, un protocurator como señala Beti Žerovc en su articulo “Josephin Peladan—protokurator?,” (Dialogi 43, nos. 5–6 (2007): 26–35) que he usado como fuente fundamental para este post,  ¿ En qué aspectos, pues, la manera de exhibir de Péladan  lo hacen parecer tan cercano al comisario de hoy en día?

 

Guardian of Paradise, Franz von Stuck, 1889, Villa Stuck, Munich,

El primero es, sin duda, el simple hecho de que, de manera completamente inusual para su tiempo, decidió transmitir sus opiniones filosóficas y críticas y las ideas sobre el arte no sólo por escrito sino también a través de grandes exposiciones colectivas. Evidentemente se decidió por la forma de exposición colectiva porque le permitió usar las obras de otras personas para ilustrar y comunicar su cosmovisión y las creencias que estaba defendiendo. Esta comprensión de la exposición hace que su enfoque sea idéntico al de los comisarios de hoy en día.

 

Josephin_Peladan_par_Seon

 

Pero es que además Peladan haría el papel de productor. Péladan desempeñó este papel muy bien y utilizó métodos de trabajo completamente modernos. Sabía cómo adquirir colaboradores comprometidos con su causa, cómo encontrar la financiación necesaria y cómo hallar un local de prestigio, y, sobre todo, cómo promover el evento de manera que atrajera la atención de los medios de comunicación y de un público lo más amplio posible

 

La cabeza tiene los rasgos de Zola

Poster for the fifth Salon de la Rose+Croix Point  Sarluis La cabeza tiene los rasgos de Zola

Etiquetada como geste esthétique y acta Rosae crucis, la exposición se celebró en la Galería Durand-Ruel del 10 de marzo al 10 de abril de 1892. Describiendo el espectáculo en términos de hoy en día, diríamos que adoptó un enfoque interdisciplinario y que fue concebida como una instalación espacial integrada -una especie de “entorno” – que incluía muchas actividades de acompañamiento. En la noche de la inauguración, las salas de exposición estaban adornadas con flores y perfumadas con densos y fragantes ​​perfumes orientales, y los invitados eran recibidos al entrar con toda la fanfarria de trompetas del preludio del Parsifal de Wagner. Entre otras cosas, la apertura también contó con música especialmente compuesta por Erik Satie, las Sonneries de la Rose+Croix . Sesenta artistas ( entre ellos Ferdinand Hodler, Fernand Khnopff, Jean Delville, Carlos Schwabe, Antoine Bourdelle) participaron en el evento. Todo este “circo” (excesivo incluso para aquellos días), que Péladan se tomó completamente en serio, era justo lo que los espectadores querían y acudieron en masa al espectáculo, alrededor de veinte mil parisinos fueron a verlo, tal vez buscando no tanto los placeres estéticos cuanto satisfacer su curiosidad y su deseo de novedades escandalosas e insólitas. Entre los presentes el día de la inauguración estaban Paul Verlaine, Gustave Moreau, Pierre Puvis de Chavannes, Stephan Mallarmé, e incluso Émile Zola, que era la bête noire más odiada por los simbolistas.

 

Péladan no solo comisarió, por decirlo en términos modernos la exposición, sino que también se encargó de resolver el problema de la financiación, es decir, la produjo a través de las  conexiones sociales imprescindibles  para asegurar su éxito, consiguiendo la participación de patrocinadores poderosos e influyentes. Para su primer salón encontró tal respaldo en el Conde Antoine de la Rochefoucauld, que inicialmente fue uno de sus colaboradores más importantes y también participó en el salón como pintor. De la Rochefoucauld apoyó financieramente el primer salón con enorme prodigalidad e incluso empeñó toda su reputación en respaldarlo; Sin embargo aunque crucialmente importante en legitimar y sustentar el impulso inicial para los salones de los Rosacruces, él y Péladan tuvieron muchas discusiones por los intentos de la Rochefoucauld de implicarse también en la selección de las obras, asunto innegociable para el Sar Peladan y que concluyó con el alejamiento del grupo por parte del conde.

 

catalogo del salon de los Rosa Cruz

Otra característica, además de la interdisciplinariedad, fue la internacionalidad. Péladan diseñó su proyecto de arte para ser explícitamente internacional. Expuso a muchos artistas holandeses, incluyendo Toorop, así como artistas suizos tales como Schwabe y Hodler, que brilló en el primer salón con su trabajo Las almas decepcionadas. Otro grupo bien representado fueron los belgas, que también parecen haber sido los más entusiastas de Péladan, especialmente de Jean Delville, que durante un tiempo sirvió como una especie de embajador para él y su orden en Bruselas, y Fernand Knopff, que proporcionó ilustraciones para sus novelas.

 

Ferdinand holder Las almas decepcionadas

 

Las normas para la participación fueron bien explícitas. Escribe Peladan en la Sección II de sus reglas que los salones rosacruces se esfuerzan por “arruinar el realismo, reformar el gusto latino y crear una escuela de arte idealista“. En la Sección III, dice que la orden acepta las obras sólo por invitación y “no impone otro programa que el de la belleza, la nobleza y el lirismo”. Sin embargo, en la sección IV se enumera “para mayor claridad” el tipo de temas que serán rechazados ” aunque estén perfectamente ejecutados “: la pintura de historia, la pintura patriótica y militar,” todas las representaciones de la vida contemporánea, privada o pública “, los retratos (con raras excepciones),” todas las escenas rústicas “, paisajes, bodegones, flores, etc. Estas reglas también se extendieron a la escultura, y los bustos no eran aceptados excepto con una dispensa especial. Debido a que el arte de la arquitectura “murió en 1789“, las únicas obras aceptables en este campo eran “restauraciones o proyectos para palacios de cuento de hadas” . La técnica preferida por encima de todas los demás fue el fresco. El dibujo, menos como una técnica física que psicológica, también fue valorado muy favorablemente porque se consideraba que era un medio que traspasaba el límite entre lo terrenal y lo espiritual. Las mujeres, por supuesto, quedaron totalmente excluidas como artistas expositoras.

 

Charge_anonyme_du_Péladan_de_Séon

 

En los años siguientes, se organizaron un total de seis Salones de la Rosa-Cruz, cada uno de ellos dedicado a un dios caldeo. Estos Salones quedan como uno de los acontecimientos artísticos fundamentales de la última década del el siglo XIX, y tuvieron un papel fundamental para la renovación del idealismo testimoniando una tendencia hacia lo espiritual que animará los grandes movimientos del arte del principio del siglo XX.

Tras el último Salón de 1897, y a pesar del enorme éxito y buena acogida por parte del público, la Orden de Jósephin Péladan se disolvió y los Salones de la Rosa-Cruz pasaron a formar parte de la historia

Finalmente, Péladan renuncia a sus excesos, en cuanto a su vestimenta, y se dedica por entero a la “veneración” de su segunda mujer; Christiane Taylor, viviendo a duras penas de las críticas de arte. Muere en 1918 casi olvidado

 

Tombe_Joséphin_Péladan,_Cimetière_des_Batignolles,_Paris

 

 

Beti Žerovc  “Josephin Peladan—protokurator?”

Como señala Beti Žerovc en su articulo “Josephin Peladan—protokurator?,” cuyo enlace os paso, la infuencia de Peladan se está estableciendo en el discurso histórico-artístico de forma lenta, tímida y fragmentaria. Parece que no queremos aún ver que las prácticas características de los pioneros del arte contemporáneo como Kandinsky, Malevich, Hugo Ball y Duchamp o en grupos como la Secesión de Viena, los Dadaístas y los Surrealistas, estén vinculadas a prácticas similares que Péladan había empleado bastante sorprendentemente cercenasen el tiempo. Esta historiadora señala tres puntos esenciales en los que Peladan fue pionero:

  1. Primero la importancia del uso de la exposición por parte de Péladan como un medio de expresión claramente independiente que es capaz de contar su propia historia y que requiere una especie específica de “dramaturgia y dirección”. La exposición no es simplemente una yuxtaposición pasiva de obras de arte.
  2. Segundo la lógica específica de Péladan en la construcción de su propia persona pública con una identidad claramente legible. Péladan -y no debemos olvidar que él mismo fue un artista- trató activamente de dar forma a su propia mitología, de convertir cualquier cosa conectada consigo mismo en un acontecimiento, de desarrollar su perfil en diferentes niveles y con actividades muy diferentes, y en cierta forma, transformarse a sí mismo en una institución. Su papel fue fundamental en la evolución de un tipo de artista que surgió de manera real en la década anterior a la Primera Guerra Mundial, un artista que forja su perfil no sólo a través de la creación de obras de arte sino a través de una variedad de actividades, incluyendo la escritura de manifiestos públicos en prensa, todo tipo de organización (de grupos, eventos, etc.), el desarrollo de redes artísticas sostenidas, y una forma específica de actuar y vestirse, de gestos inusuales, rituales y cosas por el estilo
  3. Y por último, y esto es más sutil, su contribución a la elevación del status del arte, que se basó en su comprensión del arte como medio para presentar esferas que son suprarracionales y como una herramienta efectiva para mejorar el mundo. Péladan elevó el estatus del artista, que con esta clase de misión sacerdotal responsable estaba de repente en una posición diferente a lo anterior, en una especie de vis a vis con la sociedad.

Probablemente el nivel más anecdótico de su misticismo, su extraña reivindicación del catolicismo, el conservadurismo, el elitismo, su pomposidad y sin duda alguna, sus incoherencias han hecho que no se valore lo suficiente su contribución, aún por reivindicar a la historia del arte.

 

Sar Josephin Peladan. Zacharie Astruc

 

 

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Un comentario

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