Simbolismo y Jugendstil en Dresde: Greiner, Kolbe, Müller, Unger, Zwintscher y Schneider

Simbolismo y Jugendstil en Dresde: Otto Greiner. Georg Kolbe, Richard Müller, Hans Unger, Oskar Zwintscher y Sascha Schneider

En la serie de entradas que le vengo dedicando a la ciudad de Dresde, si en las anteriores os hablé de principios del siglo XVIII y principios del siglo XIX, hoy os quiera hablar de principios del XX. Y si había un estilo artístico internacional que estuviese entonces en la cresta de la ola, ese era el Modernismo con ciertos toques de Simbolismo que en Alemania tomó el nombre de  Jugendstil.

Jugendstil in Dresden- F. W. Hertzsch, Architekt

 

Desde mediados del siglo XIX , con la velocidad de los cambios sociales y económicos que se estaban produciendo (el capitalismo, la industria, la secularización …), muchos artistas comenzaron a sentir por primera vez en la historia la cara oscura del progreso. En los ambientes artísticos de toda Europa, casi sin excepción, prendió la mecha de  una duda profunda sobre la capacidad de la sociedad occidental para crear sus propios marcos conceptuales. Emerge una nueva tipología humana: la de la ansiedad. Estos movimientos, tanto el simbolismo como el modernismo formaron pues parte de una ola de reacción contra el positivismo reinante en la sociedad. Se caracterizaban por un cierto pesimismo  y se relacionaban con un retorno a lo sagrado y la espiritualidad.

 

Escultura de Sascha Schneider en el Schloss Eckberg de Dresde

 

Un tipo de arte nuevo surgió casi simultáneamente en casi todas la capitales europeas con ligeras diferencias regionales. Tradicionalmente se considera que este nuevo movimiento artístico tuvo sus raíces en Gran Bretaña, en los diseños florales de William Morris y en el movimiento Arts and Crafts, fundado por los alumnos de Morris. La importancia de William Morris en la aparición de este movimiento que sería el primer movimiento artístico internacional es crucial y ya le dedicamos varias entradas en este blog con motivo de la extraordinaria exposición que le dedicó la Fundación Juan March que podéis ver pinchando en los enlaces ( 1,2 y 3).

 

El beso (small version), 1898, de Peter Behrens

En Gran Bretaña, era conocido como el Modern Styleque se reflejaría en el español ModernismoEn Francia, se llamo Art Nouveau y en Italia,  Stile Liberty, Stile floreale  o Arte nova. En Austria y los países vecinos que formaban parte del Imperio austrohúngaro , surgió un estilo similar, llamado en alemán Secessionsstil  ( en húngaro : szecesszió , en checo : secesion ) o Wiener Jugendstil, en honor a los artistas de la Secesión de Viena. También aparecería como Modern (Модерн) en Rusia, en Portugal Arte novaNieuwe Kunst  en los Países Bajos.

 

Jugend_magazine_cover_1896

En Alemania se le conoce como Jugendstil.  El término  se remonta a Georg Hirth que a finales de 1895  fundó  la revista cultural ilustrada Jugend ( Juventud) en Múnich que se convertiría en la ciudad desde la que este estilo se irradió por toda Alemania. No fue la única revista, hubo otras importantes como Simplicissimus  también de Munich y la berlinesa Pan.

 

Joseph_Sattler-PAN Magazine 1896

 

Aunque hoy pueda parecernos incluso conservador, se trataba un contra-movimiento de jóvenes artistas y artesanos que buscaban una ruptura con los estilos dominantes en la época, tanto los de tradición más academicista  como el historicismo o el eclecticismo, como con los movimientos más rupturistas como el realismo o el impresionismo. En el fondo subyacían las ideas revolucionarias de William Morris de democratizar la belleza o de la socialización del arte, utilizando para ello las nuevas técnicas industriales para que los objetos más cotidianos tuvieran valor estético y fueran accesibles para todas las capas de la sociedad.

 

Lampara diseñada por el arquitecto Peter Behrens

 

Muchos de los artistas integrados en el movimiento fueron artistas muy completos pues no sólo pintaban o esculpían, sino que diseñaban proyectos arquitectónicos, muebles, joyas, objetos de cristal y de cerámica, azulejos, telas, tapices, papeles pintados, lámparas, rejas (recordemos a Gaudí), y todo tipo de mobiliario urbano, desde estaciones de metro, kioskos, farolas, papeleras, bancos e incluso urinarios. Se trataba de que el arte inundara las calles.

 

Puerta del Pabellón Güell Gaudí

 

Arte Nouveau fundido de entrada de hierro de metro, la Place de la Bastille, París, Francia por Hector Guimard

Lo cierto es que aunque el movimiento tuvo una vida relativamente corta, abarcando fundamentalmente las décadas entre 1890 y 1910, tendría su continuación en el llamado Art decó de los años 20, con el que a veces se confunde aunque son dos movimientos bastante diferentes. Su esteticismo, el recurso a imágenes femeninas en actitudes delicadas y gráciles, su tendencia a la estilización, a la sensualidad y a las líneas curvas no siempre fue bien aceptado por todos los artistas que veían en este movimiento una degeneración artística que no hacía sino responder a una desintegración de la sociedad.

 

Anuncio de Compañía del Gas para Iluminación de Giovanni Maria Mataloni

 

Sin embargo el movimiento tuvo su punto más álgido en la Exposición Universal de París de 1900 y durante ese fin de siècle fue sin duda alguna el movimiento artístico más en boga en toda Europa que hacía las delicias de la triunfante burguesía. Los países de habla alemana no serían una excepción, más bien al contrario. El eroticismo y la elegancia, los temas mitológicos y religiosos, las apoteosis jubilosas y los escabrosos abismos representados en sus pinturas atraían a los conservadores burgueses del Imperio Alemán como la miel a las moscas.

 

Idilio de Gustav Klimt 1884

 

Max Klinger, Arnold Böcklin, Hans Thoma y sobre todo Franz von Stuck eran no sólo artistas de enorme prestigio en su natal Alemania, sino auténticos millonarios, pues sus obras se vendían por toda Europa con una rapidez y a unos precios desconocidos hasta entonces.

 

Hans Thoma (1839–1924), Eight Dancing Women with Bird Bodies (1886), oil on panel, 38 × 58.5 cm

 

El shock que supuso para toda Europa la Primera Guerra Mundial y el triunfo de las vanguardias históricas relegó a muchos de estos artistas, enormemente reputados en su momento, a un ostracismo histórico del que muchos no han conseguido ni recuperarse. Sus obras casi fueron proscritas como epítomes del peor gusto burgués y durante décadas fueron confinadas al destierro de los almacenes de los grandes museos. Todavía en los años 50  era posible comprar un cuadro del pintor inglés Lawrence Alma Tadema por precios realmente ridículos como os conté en la entrada que le dediqué a uno de sus cuadros, Las rosas de Heliogábalo.

 

Franz von Stuck. La Guerra. 1894

 

Aunque muchos de ellos, como los citados más arriba, hayan conseguido con el paso del tiempo rehabilitarse como grandes artistas, aún sigue habiendo un filón de artistas bastante desconocidos por reivindicar. Su posterior asociación con los jerarcas nazis no hizo sino aumentar ese desdén en el que muchos cayeron tras la Segunda Guerra Mundial y el triunfo total de la apolítica Abstracción, fomentada por todas partes desde el trinfo de la Escuela de Nueva York.

Y eso es lo que me propongo hacer hoy con los artistas de los que os hablaré a continuación, artistas que triunfaron en Dresde y su ciudad sajona hermana, Leipzig, durante ese apogeo del Jugendstil en el cambio de siglo y que me dejaron extasiado en mi visita al Albertinum y su Galerie Neue Meister, concretamente al llamado Klinger Hall.

 

Albertinum. Galerie Neue Meisters Klinger Hall

 

Max Klinger, un artista excepcional sobre el que hoy no me quiero extender porque espero algún día dedicarle su entrada propia, había nacido en Leipzig y era por aquellos años uno de los artistas ya consagrados que había viajado por toda Europa y al que le unía una fuerte amistad con otro de los más reconocidos artistas del simbolismo alemán: Arnold Böcklin, autor de esa celebérrima Isla de los muertos que se encuentra en Berlín.

 

Arnold Böcklin_-La Isla de los Muertos Versión III (Alte Nationalgalerie, Berlin)

 

Klinger, que da nombre a la sala del Albertinum donde se encuentran las obras de los artistas de los que hoy os quiero hablar, fue, como artista consagrado que era entonces, quizás la mayor influencia para estos jóvenes artistas. En el museo se encuentran algunas de sus mejores esculturas que, a pesar de que entonces era más conocido por sus pinturas y sobre todo sus grabados, ocupaban sin embargo gran parte de su producción.

 

Max Klinger. La nueva Salomé. 1887:1888 Galerie Neue Meister Dresde

La primera adquisición del Jugendstil que realizó el Albertinum fue esta extraordinaria Salomé de Max Klinger que ya había salido en este blog, en otra versión, en la exposición Like Life organizada por el Met Breuer este mismo año. La pieza fue comprada por el entonces director Georg Treu, un amante de la escultura  que intentaba a animar a los escultores contemporáneos a crear obras policromadas en la tradición del arte clásico antiguo, ahora que estaba generalmente admitido que las esculturas clásicas estaban en su mayoría pintadas, pero también a las esculturas policromadas del arte del románico y gótico alemán. La Salomé de Klinger recoge un tema entonces enormemente popular -ya pintado en aquel momento por otros influyentes artistas como Gustave Moreau, aunque anterior a la obra homónima de Oscar Wilde que estaba entonces en plena gestación-. Salomé era el epítome de la femme fatale, símbolo de la belleza destructiva e imagen de la veleidosa crueldad femenina, siempre misteriosa y cargada de arrogancia. Se trata, en este caso, de un modelo en escayola para la versión de mármol coloreado que se encuentra en Leipzig. Los ojos de obsidiana, los brazos cruzados sobre el pecho y las dos máscaras de Herodes y Juan el Bautista bajo su manto dejan bien a las claras su poder.

 

Max Klinger, Das Drama, 1904

 

El Museo atesora muchas más obras de Klinger, sobre todo grabados, pero no me quiero extender tanto sobre él como esos otros desconocidos que pretendo rescatar. Sin embargo no puedo dejar de recoger este excepcional Das Drama de 1904. Al parecer según sus propias afirmaciones, estaba inspirada por los acontecimientos de la Guerra de los Boer en Sudáfrica, pero su iconografía es extraña y difícil de explicar. Bajo un titán musculoso que está intentando arrancar el tocón de un árbol, dos mujeres, una tumbada y otra arrodillada, abrazan el bloque de mármol. En el año de presentación, esta obra hizo que el periódico alemán Berliner Zeitung   proclamara a Max Klinger como el Rodin Alemán.

 

Bien pues, tras esta larga introducción para meteros en situación, pasemos ya a esos autores raros de los que os quiero hablar, todos bajo la órbita de influencia de Max Klinger: Otto Greiner y el escultor Georg Kolbe en la ciudad de Leipzig y el grupo llamado la  falange de los fuertes de Dresde:  Richard Müller, Hans Unger, Oskar Zwintscher y, mi favorito por el que tengo debilidad, Sascha Schneider.

Otto Greiner (1869-1916)

 

Retrato de Otto Greiner, circa 1911, fotógrafo desconocido. The Daulton Collection

Otto Greiner, nacido en Leipzig, con solo 22 años viajó a Roma donde conoció a su paisano Max Klinger, y se hicieron tan cercanos que el joven Otto heredó el antiguo estudio del maestro junto al Coliseo. Vivió gran parte de su vida en Italia.

 

Otto Greiner – Herkules bei Omphale

Greiner era muy meticuloso. Realizó pocas obras de gran tamaño. Particularmente famosas son dos. Hercules en la Corte de Onfale.  de 1905 que fue adquirida por Walter Steinweden en Leipzig en los años 30 y que salió a subasta en 2009 en Sotheby’s siendo adquirida por la National Gallery de Stuttgart donde se conserva. El tema está tomado de la literatura clásica. Hércules a causa del asesinato de su amigo Iphitus en un ataque de locura, fue vendido como esclavo a Ónfale, reina de Lydia, durante tres años. Ella alivió enseguida el castigo convirtiéndole en su amante aunque, para pasar desapercibido, el héroe, debía vestir ropas y adornos femeninos, además de llevar los instrumentos de hilar.

 

Ulysses and the Sirens, c.1900 (colour litho) by Greiner, Otto (1869-1916) Bibliotheque des Arts Decoratifs, Paris, France;

Otra de sus obras más conocidas es Ulises y las sirenas en el Museum der Bildenden Künste de Leipzig del que os pongo una litografía en color conservada en  la Bibliothèque des Arts décoratifs de París porque el cuadro fue cortado durante la ocupación rusa de la Segunda Guerra Mundial para envolver un piano para su transporte.

 

Otto Greiner-Estudio para los remeros

 

Greiner era tan meticuloso en la realización de sus obras que realizaba innumerables dibujos preparatorios para sus cuadros que hoy se guardan como de lo mejor de su producción, valga este ejemplo de los rostros de los remeros del cuadro del Ulises

 

Otto Greiner (1869–1916), Studie zum Triumph der Venus, 1909

Otra de sus obras destruidas en la Segunda Guerra Mundial fue el Triunfo de Venus que quedó icompleto y del que sólo se conservan bocetos.

Otto Greiner – Prometheus

O este extraordinario Prometeo sentado en una roca, que juguetea pensativamente con el cuerpo del hombre que acaba de moldear con un trozo de barro mientras  espera la llegada de Psique que le insuflará la vida. La obra es de 1909 y se conserva en la Natiolnal Gallery de Canadá.

Gea 1912

 

Otto Greiner – Die Feilbietung (Devil Showing Woman to the People)

Otto Greiner,Der Morser,El Mortero lithografía 1900, Daulton Collection,

Greiner realizó también numerosas litografías, no sólo para reproducir sus obras mayores, sino como obras creadas directamente para este medio, algunas, como veréis de los más insólitas incluso para hoy.

 

Georg Kolbe (1877-1947)

Georg Kolbe

 

Kolbe se formó como pintor en la Escuela de Artes Aplicadas de Dresde. En 1904, Kolbe se mudó a Berlín , donde vivió hasta el final de su vida. Georg Kolbe se convirtió en miembro de la Secesión de Berlín en 1905 donde también estaba Klinger ; su vendedor de arte más importante fue Paul Cassirer, conocido marchante de arte alemán que llevó la obra de Van Gogh y de Cezanne . En 1905 fue uno de los primeros ganadores del Premio de la Villa Romana, una beca alemana para artistas en la ciudad de Florencia. En 1909 participó con varios artistas alemanes en el Salon d’Automne de París y visitó a Auguste Rodin en Meudon.


Alte Nationalgalerie-George Kolbe. La isla dorada.

Después de comienzos difíciles, Kolbe se hizo cada vez más famoso y exitoso desde 1910 en adelante. Después de mudarse a Berlín en 1904, Kolbe dejó de pintar. En la segunda mitad de la década de 1910, los motivos de sus esculturas se simplificaron, se centró en figuras individuales, en su mayoría desnudos de mujeres jóvenes. Su escultura más famosa, The Dancer, se exhibió en 1912 en la Secesión de Berlín y posteriormente fue adquirida por la Galería Nacional de Berlín .

 

Georg Kolbe. The Dancer, 1914

Otra de sus piezas más famosas fue La Mañana que realizó para el pabellón alemán diseñado por Mies Van der Rohe en la Exposición Universal de Barcelona de 1929.

Georg Kolbe- Morgen, 1925

 

Su relación con el regimen nazi hizo que su figura, tras la guerra, pasara a un segundo plano. En principio  Kolbe no se veía a sí mismo como un artista particularmente apreciado por el nuevo régimen. Se le consideraba representante de la República de Weimar y fue atacado por ello. En los años siguientes, Kolbe recibió varios contratos públicos, en su mayoría urbanos. sin embargo después de la muerte del presidente Paul von Hindenburg,  Georg Kolbe firmó en agosto de 1934 la conocida “Llamada a los trabajadores culturales”una declaración de los artistas alemanes proclamando su lealtad a Adolf Hitler. No fue ni mucho menos el único: Mies Van der Rohe, Ernst Barlach, Emil Nolde o Richard Strauss la firmaron también. El propio Hitler se contó entre sus coleccionistas y diseño esculturas para el Estadio Olímpico de las Olimpiadas de Berlin del 36. Llegó incluso a realizar en 1939 con el patrocinio de  la organización económica hispano-alemana Hisma, un busto del triunfante dictador español Francisco Franco , que le fue regalado a Adolf Hitler por su cumpleaños.

 

Georg Kolbe- Busto de Francisco Franco, 1939

 

Sin embargo ese mismo año fue diagnosticado con un cáncer de vejiga y moriría poco después del final de la guerra. Sólo en 1978 su estudio, que donó a la ciudad de Berlín, comenzaría a recibir subvenciones de la ciudad y hoy es un museo que lleva su nombre, el George Kolbe Museum.

 

Estudio De Georg Kolbe

Georg Kolbe Museum

La falange de los fuertes” de la Academia de Bellas Artes de Dresde

Los siguientes artistas eran un grupo bastante compacto, todos amigos y estudiantes de la Academia de Bellas Artes de Dresde. De hecho, Richard Müller, Sascha Schneider y Hans Unger compartieron un estudio mientras eran estudiantes en el ático de una tienda en Scheffelstrasse. Los tres, junto a Oskar Zwintscher y Georg Lührig, -a quien no he incluido aquí, así os dejo algo que investigar- se conocían como la “falange de los fuertes” para el que el espíritu de Max Klinger era su principal motivación, según palabras de Kuno von Hardenberg, un conde alemán, crítico de arte, escritor y muy amigo, en particular de Sascha Schneider.

Richard Müller, 1874-1954

Autorretrato : Aguafuerte : 1921 (a los 47 años)

Richard Müller fue un dibujante, pintor y grabador de lo más particular, como veréis, nacido en la ciudad de Tschirnitz en la actual República Checa. Con tan sólo 14 años entró como dibujante  en la famosa Escuela de la Manufactura de Porcelanas de Meissen. En 1890, con solo 16,   fue aceptado en la Academia de Arte de Dresde aún cuando no tenía la edad para ello, siendo uno de los estudiantes más jóvenes en ingresar y el más joven del grupo de la Falange. En 1895 conoció a Max Klinger, quien fue su inspiración para iniciarse en el grabado. Dieciocho meses más tarde ganó con su grabado “Adán y Eva” la beca del Gran Premio de Roma .

 

Mäuse in der Glasglocke, Öl auf Holz, 1910

 

Ya desde el principio, mostró una inclinación por temas bastante extraños que hacen que sus cuadros no se parezcan a ningún autor coetáneo, como esos Ratones en un bol de cristal de 1910. Sin embargo, sus mejores obras son casi todas grabados, técnica que tomó por indicación del propio Klinger.

 

 

Richard Müller Rivales

 

En 1900, Müller, ahora tan conocido en Dresde como Klinger, recibió una cátedra como docente  en la Academia de Dresde con tan solo 26; No sólo fue su alumno más joven, sino también el más joven profesor. Entre sus estudiantes estuvieron George Grosz, Otto Dix o Max Ackermann, entre otros muchos.

 

Richard Müller, Auf Freiersfüßen (El Pretendiente), 1914

También se contó entre los artistas seducidos por el regimen nazi. En 1933, poco después del ascenso al poder de Hitler, se convirtió en presidente de la Academia y, en tal función, confirmó el despido del profesorado de Otto Dix, su antiguo alumno, aunque también Müller perdió su propio profesorado dos años más tarde debido a sus “tendencias artísticas subversivas” y a su matrimonio con la cantante estadounidense Lilian Sanderson, quien nunca renunció a su ciudadanía.

 

En 1939, buscando reconciliarse con el regimen,  realizó un dibujo a lápiz del lugar de nacimiento de Adolf Hitler y fue incluido en en agosto de 1944 en el Gottbegnadeten-liste de los pintores alemanes considerados más importantes por el régimen.

 

Müller usaba mucho los símbolos y las metáforas creando imágenes fantásticas y muchas veces casi rayando lo macabro siempre con una extraña ironía y una atractiva fantasía. Sus desnudos femeninos son cortejados por pájaros y otros animales grotescos, mientras que un oso, trasunto del artista, actúa para un público de monos.

Die Stärkere : La más fuerte : 1918

 

Balancing Nude

Tras décadas de olvido (un destino compartido por su mentor Klinger), el  merecido resurgimiento de este extraño artista  comenzó en 1974 con una exposición en la Galerie Brockstedt de Hamburgo y otra en la Picadilly Gallery de Londres al año siguiente.

Hans Unger, 1872-1936

 

Hans Unger, Autorretrato con suéter 1899

Unger era, sobre todo, retratista y,muy ocasionalmente, pintor de paisajes. Su reputación se basa en sus pinturas que representan a  “bellas mujeres soñando con el mundo de la Arcadia”. En realidad, siempre fue la misma mujer la  que fue retratada: su esposa, Antonia, su musa.

Hans Unger (1872-1936), La Muse – 1897

Más tarde, su hija Maja debió compartir la posición privilegiada de su madre. Los  fondos de su “mujeres arcadias” eran a menudo  paisajes pastorales con altos cipreses, un jardín o una escena junto al mar.

Hans Unger (1872-1936), Jeune Femme à la Mer.

 

Su trabajo fue influenciado por varios artistas importantes del siglo XIX, entre los que él citaba a Pierre Puvis de Chavannes , Gustave Moreau , Joséphin Péladan , Fernand Khnopff , William Strang (un grabador británico con el Unger se reunió en 1895 en Dresde y con el que más tarde colaboró en Londres), Dante Gabriel Rossetti, Edward Burne-Jones , Arnold Böcklin (especialmente sus paisajes) y, por supuesto,  Max Klinger .

 

Hans Unger Orientalin 1925

Aunque su padre reconoció rápidamente el talento artístico de su hijo,  no creía que la pintura pudiera ser una profesión para ganarse la vida y envió al joven Hans a la escuela comercial que abandonó para entrar en la Academia de Bellas Artes de Dresde en 1893.  En 1896 diseñó un póster para el creador de órganos de Dresde Estey , que lo hizo conocido internacionalmente y con el que oficialmente comenzó su carrera.

Hans Unger Anuncio para Estey organs

No sería éste su único anuncio. A menudo, como otros muchos autores de la época, colaboraba en campañas de publicidad, siempre con su esposa y musa, Antonia, como imagen.

 

Hans Unger Monarch Bicycles

En 1897 se compró su pintura La Musa, que os he puesto más arriba, para la Gemäldegalerie Neue Meister de Dresde. Otro impulso importante para su carrera fue en 1899 el encargo del diseño de los telones escénicos para el recién construido Teatro Central de Dresde aunque lamentablemente el edificio fue destruido durante el bombardeo de Dresde por los Aliados en febrero de 1945.

Hans Unger. Salomé 1917

En 1898 y 1910, Unger diseñó ilustraciones de títulos para los números de la revista Jugend . También ilustró temas de la revista Pan En 1912, el museo de su ciudad natal, Bautzen recién construido se inauguró dedicándole una sala completa a Unger. Estaba en el apogeo de su fama y se le llamaba en la prensa “el último príncipe pintor de Dresde“.

 

Hans Unger Herdsmen by the sea 1893

 

Después de la Primera Guerra Mundial, el mundo de las mujeres idealizadas de Unger en paisajes suaves había quedado obsoleto para el espíritu de la época, sin embargo seguía siendo un pintor rico y contaba entre sus clientes y benefactores a personajes como el rey Fuad I de Egipto. Después. como sus colegas, caería en el olvido y no sería hasta los años 60 cuando el renovado interés en el Art Nouveau le volviera a poner en el centro del mundo artístico con varias exposiciones en su ciudad natal y en Freital.

 

Oskar Zwintscher 1870-1916

Oskar Zwintscher (German, 1870-1916)- Autorretrato

Oskar Zwintscher,  hijo de  profesores de piano y hermano de un famoso pianista, también estudió en la Academia de Bellas Artes de Dresde. Vivió durante algún tiempo becado por el estado Sajón e irrumpió en la escena artística con una exposición titulada  “Jahreszeiten” o las Estaciones del año, seguida en 1900 por la serie “Der Gewitter“, La tormenta. 

 

Oskar Zwintscher, Portrait of Adele Zwintscher as a Bride, 1897

 

Portrait of the artist’s wife, 1902 by Oskar Zwintscher

Se le conoce como una de las principales figuras de la corriente Stilkunst y fue sobre todo, como Hans Unger, un pintor de retratos también obsesionado con su esposa. Su mujer, Adele, era su musa y su modelo, representando desde el tipo de jovencita inocente a la mujer madura y seductora. Zwintscher se inspiraba por los pintores renacentistas alemanes, los Prerrafaelitas y otros artistas como James Whistler.

 

Oskar Zwintscher- Oro y madreperla-1909

Desde 1903, Zwintscher enseñó también como profesor en la Academia de Arte de Dresde. Zwntscher era un pintor muy cuidadoso, francamente meticuloso y uno de los principales  opositores del Impresionismo . Sus cuadros están enteramente en la tradición pictórica de Lucas Cranach o Hans Holbein ; no son instantáneas subjetivas, sino una toma realista en el estilo de los viejos maestros. Su fama se extendió pronto por toda Alemania.

Oskar Zwintscher, Bildnis mit gelben Narzissen, 1907.

En 1902, Rainer Maria Rilke le pidió  que le acompañara a Worpswede para pintar los retratos del propio pintor y de su esposa, la escultora Clara Westhoff, así como de Henri Vogeller. El retrato de Rilke no lo he conseguido encontrar pero aquí van los otros dos.

 

Zwintscher Clara Rilke-Westhoff-1902

 

Oskar Zwintscher – Painting of Heinrich Vogeler

El Albertinum guardaba este retrato extraordinario de una mujer con cigarrillo que era verdaderamente extraordinario.

Portrait of a Woman with Cigarette 1904 Oskar Zwintscher

 

Mirror Portrait – 1900 – Oskar Zwintscher

 

Zwintscher-Grief

Una amistad cercana lo conectó con el artista Sascha Schneider.

Sascha Schneider 1870-1927

 

Aunque de origen ruso y nacido en San Petersburgo, Sascha, en realidad Rudolph Karl Alexander, creció en Dresde donde estudió como todos en la Academia de Arte. En 1894 hizo una entrada sensacional en la arena artística de la ciudad de Dresde, apenas graduado. En su primera exposición en solitario, mostró escenas siniestras y demoniacas con resonancias religiosas como nunca se habían visto antes, fascinando a autores como el propio Herman Hesse.

Schneider, Sascha (Alexander) 1870–1927. “Um die Freiheit”, 1894.
Dresden, Staatliche Kunstsamlungen Dresden, Galerie Neue Meister.

Aunque el título Hacia la Libertad, no indica mucho, parece que hace referencia a una escena bíblica, como la mayoría de las obras de esta primera exposición.

 

Sascha Schneider Es ist vollbracht. 1895 E

El título de la imagen de arriba, Es ist vollbracht que significa Todo se ha consumado hace referencia a un aria de Bach de la Pasión según San Juan en el que narra el triunfo del Heroe de Judá sobre el maligno.

 

Triunfo de la oscuridad

 

Sascha Schneider Mammon y su esclavo. 1895

 

Sascha Schneider El genio de la Historia. 1895.

 

 

De 1900 a 1904 Schneider, ya con 30 años, seguía viviendo en la casa de su madre viuda y su hermana soltera. Desde 1902 tuvo una gran amistad con el aristócrata alemán  Kuno Ferdinand Conde von Hardenberg . No sólo eran amigos que mantenían una intensa correspondencia sino que el conde también lo apoyaba financieramente. A través de él conocería al escritor Karl May y su esposa Clara, con el que Schneider mantendría una estrecha vinculación artística.

 

Portada para La novela Winnetou II de Karl May

Karl May fue uno de los autores más prolíficos de novelas de aventuras . Es uno de los escritores más leídos del alemán y, según la UNESCO,uno de los escritores alemanes más ampliamente traducidos, contándose sus traducciones por miles. Las historias en tres volúmenes sobre el indio Winnetou tenían una fama especial . Muchas de sus obras fueron filmadas, adaptadas para el escenario, o converidas en seriales para la radio. Sus libros siguen siendo muy populares en la República Checa, Hungría, Bulgaria, los Países Bajos, México e incluso en Indonesia.

Sascha Schneider Ilustración para De Bagdad a Estambul de Karl May

Karl May decidió que sus novelas publicadas por Friedrich Ernst Fehsenfeld fueran decoradas con portadas de carácter simbólico diseñadas por el joven  Sascha Schneider (edición de Sascha Schneider), aún conociendo las inclinaciones homosexuales de Sascha y asumiendo que no reflejaban en realidad nada de la historia.

 

Portada de En el Reino del León Plateado

 

Eso hizo que Sascha Schneider se convirtiera en un artista hiperconocido, aunque las protestas por el homoerotismo de los dibujos en novelas dirigidas a los niños hicieron que en las siguientes ediciones desaparecieran sus ilustraciones. Hoy en día son objeto de bibliófilos coleccionistas.

Sascha Schneider en su Estudio de Weimar

En 1904 Schneider se trasladó como profesor a la Gran Escuela de Arte Sajona en Weimar . Él mismo se construyó un gran estudio, donde creó muchas esculturas masculinas  y pinturas monumentales durante los años siguientes. Fueron los años de su máxima fama. Todo le sonreía. Era un pintor famoso y había encontrado la estabilidad sentimental junto al también pintor  Hellmuth Jahn . Sin embargo cuando la relación se torció, Sascha tuvo que huir a Italia para evitar el chantaje de su ex que amenazaba con denunciarlo a la policía, en una época en que la homosexualidad estaba penada por la ley.

Gefühl der Abhängigkeit (El Sentimiento de la Dependencia) 1894. Dibujo de Sascha Schneider

Allí conoció al pintor Robert Spies . Juntos, ambos viajaron al Cáucaso, Sascha vivió  el estallido de la Primera Guerra Mundial , en Florencia , donde se había familiarizado con el pintor y escultor Daniel Stepanoff.

 

Patriarch 1895. Óleo de Sascha Schneider

 

Sascha Schneider (1870-1927), Erwachten Erkenntnis . El despertar a la realización- 1904

A Sascha Schneider, como hombre de su época, le interesaron también todas las tendencias ocultistas que  campaban por las élites intelectuales europeas de este principio de siglo. Muchos de sus dibujos aluden a estas prácticas: hombres astrales, hipnotismo, transmigración del alma…

Sascha_Schneider_ El hombre astral

 

Hipnosis

 

Sascha Schneider – To A Soul

 

Sascha_Schneider Una visión

Con el cambio de gusto, en Alemania ya no tenía el mismo reconocimiento . Su escultura Badende Knaben, Jóvenes bañándose , que había creado para el Albertinum en Dresde, fue rechazada en 1912 debido a la “incitación a la fornicación antinatural”. Sascha fue también un afamado escultor. Al principio de esta entrada ya os puse una de sus esculturas, en el Albertinum, estaba este Atleta abrochándose el cinturón que por su composición clásica y rigurosamente formal recuerda obras neoclásicas de Adolf von Hildebrand

 

Atleta abrochándose el cinturón

 

Después de 1914, Schneider vivió en el Künstlerhaus Dresden-Loschwitz, una residencia para artistas en la ciudad de Dresde, un edificio con dieciséis estudios y doce apartamentos concebido únicamente como residencia para pintores, escultores y diseñadores gráficos. Pero la carrera de Sascha ya no remontó.

 

The anarchist. Schneider

En sus últimos años se obsesionó con la gimnasia y el body building. Junto con un coronel general y un campeón de deportes, fundó el Kraft-Kunst , un instituto de educación física. Allí, entre otras cosas, jóvenes desnudos masculinos le sirvieron de modelos a Schneider.

Kraft Kunst, gimnasio con obras de Sascha Schneider

 

Desde el cambio de siglo XX hasta el Tercer Reich, Alemania se deleitaba locamente con los cuerpos jóvenes y desnudos, especialmente los hombres. Los cuerpos femeninos eran considerados demasiado provocativos y peligrosos: la vieja tentación de Eva y además un tema artístico ya agotado por la pintura francesa del XIX. Pero pinturas, esculturas, fotos e incluso películas de hombres jóvenes desnudos estaban por todas partes.

Los alemanes lo describieron como el movimiento Freikörper (“cuerpo libre”). Exaltaba tomar el sol desnudo, y también practicar senderismo, gimnasia, natación e incluso correr desnudo. Existe un remanente en Alemania hasta el día de hoy; hay una zona de desnudos en el parque público más grande de Berlín.

Sascha Schneider colaboraría tambien con Der Eigene la primera revista del mundo para el público homosexual y que se publicó entre 1896 y 1932 por Adolf Brand  y donde colaborarían Klaus y Thomas MannTheodor Lessing, Fidus y muchos más.

 

Schneider murió en 1927 después de una subida de azúcar que le provocó un coma diabético mientras estaba de crucero, aunque hay quien opina que se trató más bien de un suicidio.

Y bueno, hasta aquí llegué en una larga entrada que espero que os despierte aún más ganas de visitar esa ciudad extraordinaria que es Dresde.

Like Life: La Escultura, el Color, y el Cuerpo,” (1ª parte) en el Met Breuer de NY o el éxito de visitantes del eclecticismo

Like Life: La Escultura, el Color, y el Cuerpo,” en el Met Breuer de NY o el éxito de visitantes del eclecticismo

Esta exposición se llama Like Life: Sculpture, Color, and the Body (1300–Now), y podrá verse desde el pasado 21 de marzo hasta el 22 de julio en el Met Breuer de Nueva York, el que antes era el edificio del museo Whitney. Según Luke Sysson secretario del departamento de escultura europea y artes decorativas del museo y uno de sus comisarios,

se trata de 700 años de extraordinarias esculturas que fueron, en su momento, hechas para persuadir al que las contemplaba de que algo humano merodeaba en el corazón de una escultura inanimada.

Ocupa los dos pisos superiores del complicado edificio, que,  los montadores de la exposición han solventado con auténtica maestría e incluso elegancia, puesto que la visita es de lo más fluida y elegante a pesar de la escasez de iluminación natural. Hablamos, por tanto, de una exposición de grandes dimensiones con un enorme grupo de obras, más de 120, que reflejan esa urgencia extraña de los artistas en crear simulacros de nosotros mismos. Por ello, he decidido dividir esta entrada en dos, cada una dedicada a un piso, puesto que, gracias a esa costumbre, extraña en España, de permitir tomar fotografías, os podré mostrar algo más de la mitad de las obras,

Los comisarios según confiesan en el video promocional, intentaron abarcar todos los tipos de tácticas que los artistas usan para convencer al espectador de que lo que contemplan es un ser humano vivo (o en ocasiones un cadáver). Se incluyen muchos trabajos con cera, un material cuya blandura y suavidad evoca la carne humana, pero también en mármol, en piedra, en madera, en bronce, en barro, cuero e incluso en materiales más modernos como el latex o el polivinilo. Encontramos además, para acentuar ese realismo, -algo que no es ajeno a nuestra escultura barroca, excelentemente representada- partes del cuerpo como puede ser pelo humano, real o en pelucas, dientes, huesos o vestiduras auténticas que acentúan aún más esa vocación hiperrealista. Aunque también encontramos, sobre todo en la última parte, obras que abandonan esa actitud  de imitación de lo real como en el caso de Louise Bourgeois, Dorothea Tanning o Sarah Lucas que, no sólo no desmerecen, sino que nos dejan con ganas de más y de que la exposición no fuese tan literal.

 

 

La exposición, y así se muestra en las cartelas, pretende además ser una reivindicación del color en la escultura, cosa que a los españoles amantes de nuestra incomparable escultura barroca nos parece una excelente noticia. Como no podía ser de otra manera, Alonso Berruguete, Martínez Montañés, Gregorio Fernández, Luisa Roldán, la Roldana, Pedro de Mena y otros, están presentes en la muestra, con obras de altísima calidad, como veréis más adelante. Como dice en su página web de la exposición:

¿Cuán perfectamente debería la escultura figurativa parecerse al cuerpo humano? Las historias y las teorías de la escultura occidental típicamente han favorecido las representaciones idealizadas, como lo ejemplifica la estatuaria austera de mármol blanco de la tradición clásica. Tales obras crean la ficción de cuerpos que existen fuera del tiempo, el espacio y la experiencia personal o cultural. Como la vida, por el contrario, coloca esculturas clave de diferentes épocas en una conversación entre ellas, para examinar el viejo problema del realismo y las diferentes estrategias desplegadas por los artistas para difuminar las distinciones entre el original y la copia, entre la vida y el arte.

 

 

Los comisarios, dirigidos por Sheena Wagstaff y Luke Syson del Metropolitan Museum (es una exposición exclusiva que no viajará a otros sitios, dado que la mayoría de las piezas pertenecen a los fondos del museo), desarrollan la tesis de que la escultura figurativa coloreada ha sido injustamente despreciada desde que el Renacimiento canonizó un error de apreciación cometido durante su sobrexcitado revival de la antigüedad. La creencia de que la blancura de los mármoles griegos y romanos supervivientes era un rasgo estilístico fundamental, mientras que ahora sabemos que se debía únicamente a que habían perdido su policromía original. Este blanco, o mejor esta ausencia de color, puesto que el bronce sí se permitía, se convirtió en un una imposición y un tributo hacia el arte clásico que fue de riguroso seguimiento para la figuración occidental en tres dimensiones durante los siguientes siglos. La exposición, cuya primera sección se llama La presunción del blancocomienza por tanto con un grupo de obras deudoras de esa exigencia estilística, como podéis ver en la imagen de arriba.

 

.-Hiram Powers detalle de la escultura California

La escultura pintada, como señalan en el catálogo, que había sido común en las iglesias medievales, se redujo a los márgenes de un uso considerado decididamente como vulgar, como en los carnavales y en las procesiones religiosas, así como en los adornos decorativos, como las figurillas de cerámica. El error fue reconocido ya en el siglo XVIII, pero la regla del pudoroso monocromo persistió hasta bien entrados los tiempos modernos, incluso cuando las vanguardias suprimieron las imágenes figurativas. De esa consideración y no otra, emana la poca atención que ha tenido la escultura barroca española en la literatura artística hasta tiempos bien recientes, a pesar de que a mi juicio, cuenta entre sus artífices con algunos de los mejores escultores de la historia del arte. Este desprecio por el color en la escultura ha pervivido hasta hace bien poco. Peter Schjeldahl, en su crítica de la exposición el el New Yorker, cuenta la anécdota de que todavía en los años sesenta, el crítico Clement Greenberg, en calidad de albacea de la herencia del escultor David Smith, con la enorme presunción que le caracterizaba, eliminó la pintura de algunas de las obras abstractas, pensando que así las  mejoraba.

Bharti Kher Mother.2015

Otra de las características de la exposición, que debe contarse entre sus mayores éxitos, consiste en mezclar obras de diferentes épocas, sin seguir nunca, en ninguna sala,  nada parecido a un criterio cronológico. De hecho, en esta primera sala, conviven obras de inspiración clásica con obras contemporáneas que mantienen ese rigor monocromo.Así, podemos ver obras como Madre de la artista india Bharti Kher (1969) de 2015, la impresionante e indescifrable Aluminium girl del artista californiano Charles Ray, de 2003

Charles Ray – ALUMINUM GIRL; Creation Date: 2003; Medium: aluminum and paint;

o la obra de 2006 del artista conceptual afro-amerindio Fred Wilson  The Mete and the Muse, que les sirve a los comisarios como sustento de su discurso sobre el blanco, al oponer dos tradiciones, a decir del propio artista, la africana y la europea.

fred wilson – the mete and the muse, 2006

La exposición, como veréis, también tiene otra peculiaridad y es que mezcla obras maestras, sin duda, de la escultura, – particularmente ese busto maravillosísimo de Donatello, procedente del museo del Bargello, del que hablaré más tarde- con otras obras que podríamos decir exceden el campo tradicionalmente considerado como artístico. Entre las primeras, y una de las contribuciones a la exposición que hace el Museo del Prado, esta esta maravillosa Pandora de El Greco.

 

El Greco. Pandora 1610 Museo de El Prado

o el vecino Hercules, de 1568–75, del holandés Willem Danielsz van Tetrode, que es una de las imágenes escogidas para el cartel de la exposición.

Willem Danielsz van Tetrode, Netherlandish, Hercules, 1568–75

Junto a ellos, una impresionante escultura de tamaño natural de Frank Benson de 2005, que, a pesar de que, según la cartela, pretende representar a uno de esos maniquíes callejeros, mantiene un clásico contraposto.

Human Statue by Frank Benson (2005) fiberglass, acrylic and oil paint

Justo frente a esta pieza, una de las obras más impresionantes de la serie Banalidades de Jeff Koons. Se trata de la monumental Michael Jackson y Bubbles, su chimpancé domesticado. La obra, según Koons, reproduce la forma piramidal de  la Pietà de Miguel Ángel y se inspira en las figuras kitsch de santos católicos producidos en masa que generalmente se fabrican en porcelana y pan de oro.

Jeff Koons Michael Jackson y Bubbles 1988 de la Serie Banalities

Esta pieza está, inteligentemente, colocada junto a una enorme e impactante porcelana de Meissen que reproduce El juicio de Paris, de mediados del siglo XVIII y atribuida al escultor Johann Joachim Kaendler

The Judgment of Paris, Johann Joachim Kaendler, Meissen Porcelain Factory, c. 1762

No me resisto a colgaros algunos detalles de esta impresionante pieza de “arte menor” procedente del Wadsworth Atheneum de la ciudad de Hartford, Connecticut.

 

Otra obra excepcional es la escultura en madera de tilo del escultor del Rococó bávaro, Franz Ignaz Günther, que representa a Cristo atado a la Columna, de 1754.

Franz Ignaz Günther. Christ at the Column, 1754. Lindenwood with polychrome decoration

Una de esas piezas que exceden el campo de lo estrictamente artístico y al mismo tiempo una de las más reproducidas de la exposición es este espeluznante Autoicono realizado por Thomas Southwood Smith y Jacques Talrichque contiene en su interior el esqueleto real del filósofo del utilitarismo inglés Jeremy Bentham. Al parecer el filósofo deseaba esta aberración y, para ello, después de ser diseccionado, su cuerpo  fue enviado a Southwood Smith para la auto-iconización, quien intentó preservar la cabeza de Bentham colocándola bajo una bomba de aire sobre ácido sulfúrico, pero el experimento falló. Por ello, Smith  le pidió a Jacques Talrich, un artista francés que hacía modelos para escuelas de medicina y museos anatómicos, que modelase una cabeza de cera de Bentham. Esta estrambótica chaladura taxidérmica, sólo concebible por un temperamento como el inglés, se conserva en el University College de Londres,

 

Thomas Southwood Smith and Jacques Talrich, Auto-Icon of Jeremy Bentham,1832

 

No es la única pieza espeluznante de esta sala. Junto a ella encontramos una obra de Marc Quinn de 2012 que es un autorretrato del artista realizado con diez pintas (4,7 l.) de su propia sangre metido en silicona congelada. Según la propia web del artista:

El trabajo se realizó en un momento en que Quinn era alcohólico y la noción de dependencia, de cosas que necesitan ser conectadas  a algo para sobrevivir, es evidente ya que el trabajo necesita electricidad para conservar su apariencia congelada.

 

Self’ (2011) by Marc Quinn

Junto a ellos, la no menos macabra máscara mortuoria en cera del dogo veneciano del siglo XVIII, Alvise III Mocenigo.

Efigie funeraria del dogo Alvise III Mocenigo. 1732

 

Menos macabra resulta la también máscara en cera de la bailarina nacida en Rusia Anna Pavlova realizada por la escultora Malvina Cornell Hoffman. Esta imagen retrata a Pavlova como un santo. La idea es respaldada por la aparición de Pavlova como un ícono viviente en una espléndida fiesta de cumpleaños que Hoffman le hizo, donde la bailarina fue fotografiada bajo un marco dorado con un tocado decorativo similar al que se ve en la máscara del Museo.

Malvina Cornell Hoffman. Máscara de la Pavlova. 1924. Cera

LLegamos ahora a mi obra favorita, y es difícil entre tantas. Se trata del impresioante Busto de Niccolò de Uzzano de Donatello procedente del Museo florentino del Bargello y que data, y es impresionante siquiera concebirlo, de 1432. Una obra extraordinaria, a la que no hace justicia mi fotografía, que parece casi a punto de hablar y que demuestra, como en el Quattrocento italiano, aún no se había consolidado ese horror al color en la escultura que vendría después. Puede haberse basado en una máscara mortuoria del político epónimo florentino, pero no existe, sin embargo, nada menos muerto. De tamaño natural, el sujeto gira su cabeza hacia arriba con una mirada lánguida, ligeramente altanera, y que parece a punto de decir algo. Los colores de la cara, que eran aún más reales por la fantástica iluminación que caía sobre ella, son tan inusuales en la obra conocida de Donatello que algunos hasta han cuestionado la atribución. Pero, como dice Peter Schjeldahl conoceríamos, y veneraríamos, el nombre de alguien tan dotado; y Donatello es conocido precisamente  por ejercitar sin restricciones su propia y muy personal coherencia estilística.

 

Donatello. Retrato de Niccolò da Uzzano. 1432

Entramos en la sección titulada Likeness -o Parecido- que empieza con una impresionante obre de George Segal que retrata y rinde sentido homenaje a su mentor, el historiador del arte estadounidense, experto en arte cristiano primitivo y medieval, Meyer Schapiro. Otra vez mi fotografía no está a la altura del intenso azul ultramar de la obra realizada en yeso pintado en 1977.

 

George Segal Meyer Schapiro. 1977

 

Sigue después una pequeña obra maestra de Auguste Rodin, la máscara de la actriz japonesa Hisa Ōta, más conocida como Hanako. Fascinado por la fuerza de su expresión en la representación de las escenas en las que interpretaba el hara-kiri, el escultor le suplicó que posara para él. Rodin la conoció  durante la Exposición Colonial en Marsella, en 1906 y realizaría de ella varias máscaras y un busto.

 

Auguste Rodin Máscara de la actris japonesa Hanako. 1911. Pasta de vidrio

Otra de las obras más reproducidas en los medios es este doble autorretrato de la artista Tip Toland titulado The Whistlers, donde vemos una representación no idealizada de la mujer mayor.

 

Tip Toland The Whistlers . 2005. Piedra, pintura, pastel, pelo sintético

También un impresionante Retrato de un monje realizado en cera y con pelo y ropas reales en el siglo XVIII por Angelo Piò

 

Portrait of a Monk, Angelo Piò, 18th century

O el preciosísimo autorretrato en madera policromada realizado en 1573 por el holandés Johann Gregor van der Schardt , un escultor de Nijmegen, asentado en Nuremberg como escultor de corte del Emperador Maximiliano II de Austria, el primo hermano de Felipe II.

Johann Gregor van der Schardt Autorretrato

Hay también dos obras del escultor portorriqueño Rigoberto Torres que se hizo famoso por los retratos en yeso y fibra de vidrio que realizó de sus vecinos en el Bronx. El de la izquierda es su colaborador más frecuente, John Ahearn, que Torres conoció mientras trabajaban en una fábrica de estatuas religiosas, como aquí se le representa. La de la derecha  es un amigo Raúl, sosteniendo el busto de la cantante Ruth Fernández, una auténtica diva para la comunidad de la isla caribeña. A sus esculturas a veces se les conoce  como el Salón de la fama del sur del Bronx ,  monumentos de la gente común como respuesta a la práctica de consagrar personajes famosos y heroicos en lugares públicos.

 

Rigoberto Torres. John Ahearn trabajando, a la izda. A la dcha, Raul with Bust of Ruth Fernandez de 1998.

 

Comienza después la sección titulada Desire for Life con una obra del siempre impactante Duane Hanson, artista pop desaparecido ya hace casi dos décadas, cuyo Pintor III, como vimos más arriba, abría la exposición. Está se llama Housewife, Ama de casa, y es de 1979 y, como de costumbre, mezcla mucha parafenalia real con la propia escultura lo que acentúa la sensación de realismo, Si soltara una bocanada de humo o pasara una página de la revista, a nadie le sorprendería.

 

Duane Hanson Housewife, 1970.

Después hay dos bustos del escultor francés del XIX Charles Cordier que trabajó como escultor etnográfico para el Museo de Historia Natural y se hizo conocido sobre todo por sus retratos étnicos en los que a menudo combinaba varios materiales y aleaciones,  aunando bronce y el mármol o el ónice.

Charles-Henri-Joseph Cordier. The_Jewish_Woman_of_Algiers_

Charles-Henri-Joseph Cordier, Capresse of colonies, 1861, Onyx and Bronze

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Junto a ella, una de las pocas pinturas de la muestra. El fantástico lienzo de Pigmalión y Galatea de Jean Leon Gerome del que también veremos una escultura en la segunda parte. Aquí la blancura del mármol de las piernas de va difuminando hasta cobrar vida.

Jean Leon Gerome Pigmalion y Galatea_1890

En el centro de la sala está la pieza Autorretrato de John de Andrea, un escultor estadounidense, asociado con la escuela de arte fotorrealista, en conexión con el trabajo de Duane Hanson  y George Segal .

John de Andrea Self portrait 1980 Polivinilo pintado al óleo

A un lado, hay una urna con dos piezas muy interesantes del escultor de la generación Beaux Arts que mejor representó los ideales del Renacimiento americano, Auguste Saint-Gaudens, autor del el colosal Lincoln del Parque Lincoln de Chicago, de la Diana que antaño coronaba el Madison Square Garden y hoy está en el Met y de muchas de las esculturas más emblemáticas de Nueva York. Aquí tenemos dos retratos de  Louise Adele Gould. Primero realizó un relieve de la Sra. Gould que la representaba  en su vestido de novia  y , después de que Louise muriera trágicamente en 1883 después de solo dos años de matrimonio. el viudo le pidió primero dos bustos en mármol. El segundo, que es el que está aquí, es el que más le gustó y ordenó una réplica en cera.

Auguste Saint-Gaudens. Louise Adele Gould 1894-95.Mármol y cera

Llegamos así a la primera obra del Barroco español, este San Juan Bautista de Juan Martínez Montañés que custodia el Metropolitan. Los documentos conectan la estatua con el convento sevillano de la Virgen de la Concepción, que fue suprimido en 1837. Lo asignan a la década de 1620 o principios de 1630. José Hernández Díaz prefirió fechar la figura a la primera década del siglo, antes del retablo de San Isidoro en Santiponce. El gesto tan marcado seguramente se hacía hacia un Cordero de Dios desaparecido en el altar de la iglesia  o hacia  una banderola con el mensaje “He aquí el Cordero de Dios” clavado en el suelo en el pie izquierdo del santo donde existe un agujero.

San Juan Bautista de Juan Martinez Montañés. Principios del s. XVII

Al lado hay una magnífica Santa barbara, obra anónima procedente de Alsacia, probablemente Lorena, fechada en 1495.

Santa barbara. Alsacia, probablemente Lorena, 1495

En la última sala de este piso, una de las más eróticas de la exposición, encontramos el fabuloso retrato de San Sebastián titulado Exvoto de 1912 y del mexicano Angel Zárraga, una obra maestra del erotismo y uno de mis cuadros favoritos del santo y que está normalmente en el Museo Nacional de Arte de México D.F.

Angel Zarraga_exvoto 1912

Junto a él y para reforzar una sala de marcado carácter homoerótico esta esta obra de Nancy Grossman de 1971, glorificación del fetichismo más leatherón  y de la que os tengo que ofrecer una imagen de internet no muy buena porque era la única obra para la que estaban prohibidas las fotografías. Era mucho mayor del tamaño natural por lo que resultaba muy impresionante. Fascinante la obra de esta escultora de casi ochenta años cuyas figuras están esculpidas en madera blanda y luego cubiertas de cuero. A pesar de que las figuras, como esta, su más icónica obra Male Figure, tienen genitales masculinos, ella dice que sus esculturas son siempre autorretratos. 

Nancy Grossman, Male Figure, 1971,

 

Para redondear el erotismo de la sala  este parangón entre el serpentinato cuerpo del San Sebastián de Alonso Berruguete, menos hermoso que el del  Museo Nacional de Escultura de Valladolid, pero igualmente inspirado por el Esclavo moribundo de Miguel Ángel (1513-1516) y una obra de Reza Aramesh titulada Action 105.

Alonso Berruguete San Sebastian y Reza Aramesh Action 105

La recientísima, del 2017, obra una de las obras de la serie de Acciones del británico-iraní  Reza Aramesh  que son recreaciones en escultura y cine de episodios de violencia y humillación perpetrados por hombres sobre otros hombres en zonas de conflicto desde Corea y Vietnam hasta Argelia y Palestina. Este representa a un joven palestino desnudado por la fuerza en un control israelí. Al hacer referencia a las representaciones  de mártires cristianos, como San Sebastián, el joven tiene una presencia tensa, mientras que el zócalo de hormigón es un recordatorio revelador de las barreras  reales que dividen los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania.

 

Reza Aramesh Action 105 2017

La Única imagen femenina de esta sala está delicada y misteriosa Salomé del siempre fascinante Max Klinger,  no sólo escultor, sino también pintor y artista gráfico simbolista alemán y si no, no hay más que ver la serie de diez grabados titulada Paraphrase on the Finding of a Glove (impresa 1881) basadas en sus propios sueños. Esta escultura en mármol policromado en acuarela y con ojos de obsidiana hace referencia a esa femme fatale tan reverenciada por los simbolistas.

Salome Max Klinger

Depués hay otro parangón entre un Palmesel alemán del siglo XV y la escultura de Buster Keaton de Jeff Koons. La palabra alemana Palmesel (burro de palma) se refiere a una estatua de Jesucristo montada en un burro sobre en una plataforma con ruedas, que era parte de las procesiones del Domingo de Ramos en muchas regiones de habla alemana hasta la Reforma. Estas procesiones, que recreaban la entrada de Cristo en Jerusalén, eran animados desfiles en los que se cantaban himnos, se plantaban las palmas y se extendían las ropas por el suelo al paso del Palmesel. Con esas posibles influencias y acercándose mucho a una fotografía usada en la publicidad de su película de 1923, Our Hospitality, una de las películas más populares de Buster Keaton durante su época más popular, la escultura de Koons mide casi como el tamaño natural del actor / director más destacado de la era del cine mudo.

Palmesel Alemán del S. XV y Buster Keaton de Jeff Koons

Y para terminar mi selección de este primer piso de la exposición, como si de Blade Runner se tratase, este autómata que habla y gesticula con las manos,  de Goshka Macuga, una artista polaca residente en Londres. La pieza es de 2016 y se titula To the Son of Man Who Ate the Scroll, algo así como “Dedicada al hijo del hombre que se comió el pergamino”. El autómata hace reflexiones sobre cuestiones fundamentales como el tiempo, los comienzos y los finales, el colapso y la renovación. Macuga, según sus palabras,  plantea una pregunta fundamental: ¿cuán importante es abordar la cuestión del “fin” en el contexto de la práctica artística contemporánea?

To the Son of Man Who Ate the Scroll” (2016) by Goshka Macuga, a speaking and moving android, who waxes on life and death

Y bien, si os ha gustado, os convoco para la segunda parte que escribiré en unos días.

 

Rodin: Escultor y Contador de Historias en Chicago

 

El pasado 17 de noviembre se cumplieron exactamente 100 años de la muerte del que fue a principios del siglo XX el artista más conocido del mundo. Hablamos de Auguste Rodin. La última de las exposiciones de las que pude contemplar en Chicago es esta dedicada al centenario del autor forma parte de las muchas exposiciones que se están realizando a lo largo y ancho del mundo.

 

 

 

Precisamente hace unos días alguien me preguntaba sobre la estrecha relación de Rodin con la ciudad de Buenos Aires y efectivamente he descubierto que también hay una exposición conmemorativa de esta efeméride el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires que cuenta con una importante colección de 28 piezas del escultor encargadas por el entonces director de la institución Eduardo Schiaffino. Hay además En la ciudad de Buenos Aires varias copias de El pensador (en la plaza del Congreso), La eterna primavera en marmol del Museo de Artes DecorativasLa edad de bronce, que se conserva en la Colección Fortabat, en Puerto Madero, y una escultura con la figura de Domingo Sarmiento que se encuentra en el parque Tres de Febrero, muy cerca del Jardín Japonés.

 

 

Si tengo ocasión de visitar Buenos Aires en este año Rodin intentaré realizar ese recorrido.

 

 

Ahora no obstante quiero hablaros de la exposición del Art Institute de Chicago que ya de por sí posee una notable colección de la obra de Auguste Rodin pues pose al menos una decena de grandes esculturas, además de otras tantas acuarelas y dibujos pertenecientes sobre todo a las colecciones privadas del gran filántropo de la ciudad, Robert Allerton y del fotógrafo Alfred Stieglitz, además de un ejemplar del libro El Jardin des Supplices impreso por Auguste Clot, escrito por Octave Mirbeau y publicado por el marchante Ambrose Vollard  en 1899, durante el Caso Dreyfus que contiene 40 litografías realizadas por Rodin, 36 de ellas en color.

 

Auguste Rodin, lithographie pour Le Jardin des supplices, Ambroise Vollard, 1902

 

Se presentan pues en la exposición Rodin: Sculptor and Storyteller  que estará hasta el 4 de marzo, además de todo ese acervo otras piezas raramente vistas y dibujos de colecciones privadas, así como algunas pequeñas esculturas producidas como regalos para sus propios amigos como Claude Monet y Henri Matisse. Amigos durante casi toda  la vida del escultor, Rodin y Monet intercambiaron regalos de arte, se escribieron regularmente, e incluso tuvieron una exposición juntos en 1889 en la Galerie Georges Petit en París. Por otra parte, las esculturas en bronce de Matisse No serían explicables sin la influencia de Auguste Rodin. Una pieza como el Le Serf de Matisse de 1904-7 está claramente en deuda con L’homme qui marche de Rodin. Las dos piezas excepcionales, ambas de la colección del Instituto de Arte, se exponen juntas aquí por primera vez.

A la izda. el Serf deMatisse y a la derecha el Walking man de Rodin en la exposición del museo precisamente frente a un cuadro de la serie Los Almiares de Monet.

 

Adam, Modeled 1881, cast about 1924 y A Burgher of Calais (Jean d’Aire), modeled 1889

 

La figura poderosamente expresiva del Adán  de Rodin  fue originalmente pensada para ser emparejada con una escultura de Eva, flanqueando la puertas de bronce esculpido, Las puertas del Infierno, comisionadas  por el gobierno francés para el Museo de Artes Decorativas de París.Con estas puertas Rodin pretendía superar a Miguel Angel. Su Adán en realidad es el Adán de la Capilla Sixtina rotado y puesto en pie.

 

Las puertas del Infierno escultura de Rodin flanqueada por Adán y Eva en el Museo Rodin de Paris

 

The Walking Man, Modeled 1877/1900; cast about 1900

 

La extraordinaria habilidad de Rodin para usar el cuerpo humano para generar significado se subraya en la exposición con obras tan famosas como La mano de Dios, La primavera eterna o  El hijo pródigo.

La mano de Dios

 

La eterna primavera

Auguste-Rodin-Cariatide Caida 1891

 

El Hijo Pródigo

 

Head of Arthur Jerome Eddy, 1898

Sorrow 1882

Auguste Rodin / Head of Pierre de Wissant / 1889 / bronze

 


Auguste Rodin se sumergió en el estudio de Honoré de Balzac durante siete años después de recibir una comisión de una sociedad literaria para crear una estatua del escritor en 1891. Este retrato desnudo deliberadamente desgarbado, que enfatiza la vitalidad y candor de Balzac, fue una versión temprana del trabajo.

 

 

Young Mother in a Grotto, Modeled about 1885, Cast about 1888-96, Bronze: Despair, Modeled about 1885-90, carved 1893?, Marble

 

 

Los visitantes también tienen la rara oportunidad de ver, una al lado de la otro, dos de las  primeras representaciones en mármol de la Eva que estaba pensada para ser la pareja del Adán.: una del Instituto de Arte y otra de una colección privada

 

Además de todo esto, es posible ver numerosos dibujos y acuarelas del propio Rodin y algún material de sus contemporáneos.

 

rodin a portrait of victor hugo

 

Edward Steichen American, born Luxembourg, 1879–1973 Rodin, Le Penseur, 1902