Like Life: La Escultura, el Color, y el Cuerpo,” (2ª parte de la exposición del Met Breuer de NY)

Like Life: La Escultura, el Color, y el Cuerpo,” (2ª parte de la exposición del Met Breuer de NY)

 

Esta segunda parte de la exposición sigue cumpliendo con las mismas premisas que habíamos citado en la entrada anterior que podéis ver pinchando aquí. A saber: una escultura que intenta difuminar los límites entre lo real y lo representado; una estimulante mezcla de obras de diferentes épocas, técnicas, medios y estilos; y una consideración ampliada de las fuentes de lo artístico. Es, de hecho en este segundo piso de la exposición donde quizás mejor se puede ver esa atrevida mezcolanza que sólo permiten los fondos de un museo como el Metropolitan, como por ejemplo con una llamativa obra que directamente proviene de los museos de cera, concretamente del museo de Madame Tussaud, u otras obras que evocan ese tipo de exposiciones comerciales de cadáveres desollados y plastificados, a menudo en poses de acción, que han viajado por el mundo en los últimos años. Aunque, en realidad, cuando uno contempla las obras de artistas como Ron Mueck, Duane Hanson, John de Andrea o el sobrecogedor autorretrato de Paul McCarthy, constata la dificultad de establecer con claridad cuáles  son y cómo operan los límites del arte. ¿O es que el museo es un atolladero? Vivimos en una época en la que el arte, que, como señala Oriol Capdevilla, otrora se proclamó autónomo (el arte por el arte), ha procedido después, a deshacerse en la inflación discursiva de el arte es lo que se dice que es arte. De lo que se trata, en el fondo en la opción escogida por los comisarios, y a mí me parece un acierto, es de desencadenar un efecto diferencial sobre lo establecido.

Y no hay mejor ejemplo que las dos obras yuxtapuestas con las que comienza la exposición de este segundo piso.

 

 

Una es la archiconocida La Petite Danseuse de quatorze ans de Edgard Degas, una escultura creada en 1881 de una joven estudiante de danza llamada Marie van Goethem, hecha originalmente en cera y que sólo se vació en bronce en 1922, cinco años después de la muerte del artista, por decisión de sus herederos. El tutú y la cinta del pelo son de tela y, de hecho, varían mucho entre las distintas copias que pululan por los distintos museos del mundo. La obra que se le yuxtapone es de Yinka Shonibare y de titula Girl Ballerina de 2007.

Yinka Shonibare Girl Ballerina 2007.

Yinka Shonibare es un artista anglonigeriano que reside en Londres ( y que tiene una incapacidad física que le mantiene la mitad del cuerpo paralizado) cuyo trabajo explora las identidades culturales, el  colonialismo y el post-colonialismo en el  contexto de la globalización. Una de sus marcas de estilo es le tejido de batik que, aunque original de Indonesia, se extendió por toda África a resultas de la influencia de los colonizadores holandeses. Aquí replica la conocida bailarina de Degas pero vestida con tejido de batik y a la que le ha quitado la cabeza y sin embargo le ha añadido una pistola de arcabuz que era típicamente usada en los duelos entre caballeros.

Bien entramos ahora en una sala bastante llamativa, con cierto aire de morgue, porque todas las esculturas son cuerpos recostados.

 

Toda la sala es sobrecogedora. La primera obra, que no se ve en la fotografía puesto que esta justo en la pared desde donde la tomé, es de Ron Mueck con el título Old woman in bed de 2000-02. Como si estuviésemos en un viaje de Gulliver, la escultura es de un tamaño aproximado a la mitad, o aún menos, del natural por lo que su realismo resulta aún más conmovedor. Como en otras obras del australiano Mueck todo parece real y familiar pero a una escala equivocada. Los ojos húmedos, las venas justo debajo de la piel, y las mejillas con un ligero rubor acentúan junto con el pelo y la ropa de cama reales, la sensación de realidad. Mueck usa expresiones sutilmente exageradas lo que, unido a su pequeña escala, aumenta el impacto emocional.

Ron Mueck. Old woman in bed. 2000-02

Tras ésta, otra obra espeluznante. Se trata de una de las llamadas Venus anatómicas que se fabricaron en el siglo XVIII en nombre de la ciencia. Como, en aquella época, no era posible preservar los cadáveres por mucho tiempo Felice Fontana, físico, toxicólogo y estudioso de la anatomía, le pidió a Leopoldo,  gran duque de Toscana i hijo de la ilustrada emperatriz austríaca Maria Teresa, si podía ofrecerle apoyo financiero para abrir un taller para crear modelos de cera destinadas al estudio médico. Fruto de esta colaboración nació un taller se convirtió más tarde en La Specola, el Museo de Historia Natural que exhibió varios de los trabajos de Clemente Susini, uno de los principales escultores en cera, y que se hizo muy famoso en la época. Os pongo una fotografía de internet para que veáis la escultura cerrada y abierta.

 

 

Fontana workshop Anatomical venus.(Italian, 1754–1805)

Justo a su lado y muy apropiadamente traída está el autorretrato de Paul McCarthy titulado Horizontal, un vaciado real del propio artista. La silicona muestra cada arruga, cada vello y cada pliegue, el color revela cada detalle de la piel, el cabello es real delpropio artista por lo que presenta todos los indicios de la vida, sin dejar de ser una forma vacía,  un aterrador avatar del provocador artista californiano.

 

Paul McCarthy Horizontal 2012 Platinum silicone, fiberglass, aluminum, stainless steel, natural hair

Y justo detrás el extraordinario Cristo yacente de Gregorio Fernández, obra maestra sin lugar a dudas de nuestra escultura barroca en préstamo para la exposición del Museo de El Prado, realizado para la Casa Profesa de los jesuitas de Madrid (posteriormente San Felipe Neri). Esta pieza, a pesar de su importancia o acaso por eso mismo, ha ido dando tumbos por todas partes desde su destino inicial hacia el desaparecido Museo de la Trinidad, residencia temporal sustituida en 1860 por la de la iglesia de Atocha, cuyo derribo en 1903 obligó a un nuevo traslado al Buen Suceso y desde allí, en 1922, al Prado hasta llegar a su destino definitivo en el Museo Nacional de Escultura cuando éste fue creado por la República en 1933. En esta pieza que, durante años, tuvieron cubierta por una sábana porque la desnudez de Cristo no se podía mostrar, según la página web del museo del Prado

la serenidad que muestra el cuerpo de Cristo es un verdadero trasunto de la muerte como ausencia de vida, provocando una sensación de realidad traducida en la forma de mostrar un cadáver frío, inerte e inmóvil.

 

Gregorio fernández Cristo yacente,1625-30 Madera. Museo Nacional del Prado, Depositado MNColegio de San Gregorio, Valladolid

Una delicia contemplarlo tan de cerca y poder ver en él el pequeño receptáculo abierto en la zona de la herida del pecho para colocar en él la hostia consagrada, y convertir así la escultura en un sagrario. Hay una extraordinaria elegancia en la colocación, con el cuerpo describiendo casi una ese abierta, la cabeza vuelta hacia el que mira y la pierna izquierda elevada para descansar sobre la derecha. Bellísimo.

Frente a él un ataúd abierto con un John F. Kennedy muerto del artista italiano Maurizio Cattelan, que en 2012, en pleno apogeo de su fama, decidió abandonar la práctica artística. La pieza de 2003 paradójicamente se titula Now y pretende algo muy acorde con esta era Trump, reflejar el estado de desilusión de la actual sociedad americana.

Maurizio Cattelan Now, 2004

Luego viene una de las obras más llamativas de la exposición proviniente de la colección del museo londinense de Madame Tussaud. Se trata de la Sleeping Beauty basada en la amante de Louis XV Madame du Barry y que fue una de la primeras obras del escultor Philippe Curtius. Lo extraordinario es que está bellísima pieza respira, Aunque el mecanismo de relojería por el que respiraba se ha cambiado ahora por uno eléctrico. Reclinada, como si estuviese desmayada, con su cuello expuesto y su pecho semi descubierto, es evidentemente el morboso producto de una imaginación masculina, casi un fetiche sin disimular: la más famosa amante del reino, respirando pero inconsciente, expuesta a la imaginación masculina.

 

Philippe Curtius’ Breathing Sleeping Beauty, Madame Tussauds, London-

Podéis ver aquí un vídeo de cómo esta extraordinaria escultura movía el pecho  y llenaba, con el  sutil murmullo de su mecanismo, toda la sala con un rumor extraño.

Para acabar esta macabra sala, terminamos con una maravillosa obra recién adquirida por el Metropolitan, en 2016, de Luisa Roldán, la Roldana que muestra bien a las claras el creciente y elevado aprecio que nuestra escultura barroca despierta en las colecciones de los museos más señeros. El mismo Metropolitan había adquirido un poco antes también una pieza de Pedro de Mena que veremos posteriormente.

Esta magnífica y suntuosa escultura en barro cocido y policromado que representa El entierro de Cristo, mide 66 cm. de ancho y 49,5 cm de alto, por lo que está lejos del tamaño natural del resto de piezas de la sala aunque, sin embargo, es enorme para ser de barro. Obra extraordinaria se incluye, sin duda, en la etapa madrileña de Luisa Roldán, establecida en la corte como primera mujer escultora de cámara ya en tiempos de Carlos II, y que tuvo numerosas dificultades económicas, al comienzo del reinado del primer rey de la nueva dinastía de los Borbones, Felipe V. Precisamente esta obra, que fechan hacia 1701, pudiera tratarse de una obra con la que la escultora sevillana tratase de llamar la atención del nuevo monarca. Maravillosa la Magdalena y maravilloso el Cristo que  invitaba a compararlo con el vecino de Gregorio Fernández. Mucho más teatral esta pieza con esos dos portadores de la lápida que dan el contrapunto vertical a la pieza.

Luisa Roldán.La Roldana. Santo Entierro. 1701

Fantástico también este San Sebastián de la escuela genovesa, del escultor  Anton Maria Maragliano, fechado en 1726, es decir ya en el siglo XVIII, un autor que en Génova y desde su iglesia de San Remo, renueva en clave barroca y casi ya pre-rococó el arte ede la escultura policromada. Magnífica ocasión para ver esta escultura, encargada en 1700 por la Confraternita dei Bianchi di Rapallo donde aún se conserva después da más de tres siglos,  pues ha sido especialmente restaurada para esta exposición a expensas del Metropolitan.

St Sebastian by Anton Maria Maragliano, 1726

En la siguiente semana, vemos otro más de esos parangones que se realizan a lo largo de la muestra, al yuxtaponer el Crucifijo Nellingen del temprano  y prerreformista siglo XV alemán, con varias piezas en terracotta del italiano Lucio Fontana de mediados del siglo XX, maravillosas, por cierto.

Hechas entre 1948 y 1961, y fruto de largos años de trabajo obsesivo, se puede decir sin duda que ningún artista del siglo XX ha trabajado tanto sobre este tema como Fontana, lo que para mí ha sido una sorpresa ya que conocía de él una obra totalmente diferente.

Lucio Fontana Crucifix (1955)

En esta sala, hay otra que está muy impactante y contemporánea. Se trata de esta Pietá de 2008 de una escultora belga llamada Berlinde de Bruyckere  cuya obra, por lo que he visto, trata de cuerpos que, aunque incompletos y desmembrados, forman nuevas y sorprendentes unidades.

 

Berlinde de Bruyckere Piëta 2008

 

Luego viene la pieza Ecce Homo de Pedro de Mena a la que hacía referencia anteriormente, que junto a una Dolorosa, fueron adquiridas por el museo metropolitano en 2013  a la galería española Coll & Cortés. Estos bustos hiperrealistas  (de 63 cm y 64 cm de alto respectivamente), realizados hacia 1670-1680 en madera polícroma son una muestra más del muy reciente interés por la escultura barroca española, sobre todo a partir de la exposición Lo sagrado hecho real organizada por la National Gallery de Londres en 2009-2010.

Pedro de Mena, “Ecce Homo” (1674-85)

Luego venía esta impactante pieza de un tal Master IPS de Alemania, o acaso Austria, dela que lamento no haber tomado más notas, porque no he conseguido averiguar más, pero no podía dejar de ponerla. La obra, al decir de la cartela, venía a ser una ilustración de la Transustanciación en un momento en que la Reforma ponía en duda ese dogma de la Iglesia Católica. Los huecos que aparecen así en el Cristo se corresponderían con los trozos del cuerpo de Cristo que él nos da de comer  en la Eucaristía transformando su carne en alimento de la vida eterna.

Master IPS

Entramos  así en las últimas dos salas donde vamos a ver obras más contemporáneas y quizás donde se abandona un poco, aunque nunca del todo, ese hiperrealismo que hemos venido viendo hasta ahora. Comenzamos por esta pieza sin título de la neoyorquina Kiki Smith  de 1992.

 

>Kiki Smith Untitled 1992

Esta que sigue es una obra que no recuerdo bien dónde estaba ubicada, pero sí que era un retrato hecho a escala 1:1 de Raj Kissen Mitter, de alrededor de 1840,que proviene del Peabody Essex Museum. Se trata de un empresario baniano de la zona de Calcuta que lo mandó como regalo a sus clientes norteamericanos. No es el único caso, existen otros como el Rajinder Dutt y que al parecer no eran del todo extraños a los artesanos indios del estilo Krishnanagar y para los que las Ferias mundiales del siglo XIX tanto de Europa como de América crearon una auténtica demanda hasta el punto de que se considera que estos escultores fueron los instigadores de la transformación hacia el modernismo de la práctica escultórica del sudeste asiático.

Attributed-to-Sri-Ram-Pal-Indian-flourished-mid-19th-century-22Raj-Kissen-Mitter22-circa-1840

Este es una obra de la interesantísima escultora, ya fallecida, Greer Lankton con el título Rachel (1985), hecha en  papel mâché, y destinada a ser maniquí en un escaparate neoyorquino.  Greer Lankton es una artista estadounidense conocida sobre todo por crear muñecas reales, a veces en papel, otras cosidas, que a menudo representaban amigos y celebridades y que se mostraban en elaborados escenarios teatrales. Conocida de David Wojnarowicz y Nan Goldin, fue, como éstos, una figura clave en la escena artística de East Village de la década de 1980 en Nueva YorkNan Goldin dijo de su trabajo: “Greer fue una de las pioneras que desdibujó la línea entre el arte popular y las bellas artes “. Aquí represnta a Rachel Rosenthal, una artista interdisciplinaria y de performance,  y activista de los derechos de los animales. Esta escultura es, junto con el Hércules de van Tetrode, la otra mitad del cartel anunciador de la exposición.

Rachel, Greer Lankton (1985), Papier-mâché,

A su lado este San Pablo ermitaño de Juan Alonso Villabrille y Ron, un escultor barroco español de fines del XVII y principios del S. XVIII , de Asturias  y tempranamente establecido en Madrid. De Juan Alonso Villabrille y Ron únicamente se conoce firmada con ese nombre y fechada en 1707 una Cabeza cortada de San Pablo en el Museo Nacional de Escultura , en madera policromada. En esta pieza atribuida que se conserva en el Meadows Museum de Dallas, Villabrille modela al santo con increíble verismo anatómico que resalta su edad avanzada, en  terracota y siguiendo el modelo de la Magdalena penitente que Pedro de Mena realizara en 1664 de la que toma la indumentaria de palma trenzada y el alarde naturalista como exaltación de la ascética propugnada por la Contrarreforma.

Juan Alonso Villabrille y Ron (c. 1663-1732), Saint Paul anchorite, c. 1715 Terracotta Dallas, Meadows Museum

Frente a ellos, esta obra, que es la que más recordaba a esas exposiciones que pululan por el mundo de cuerpos reales embalsamados en posturas anatómicas, que representa a un cavador, L’Écorché (Despellejado) de Alphonse Lami  de 1857-58. Alphonse Lami, nieto ilegítimo del príncipe Francesco Borghese, primer escudero de Napoleón, fue un escultor francés, aventurero, egiptólogo y expedicionario a México también, del siglo XIX. Esta pieza se conserva en  La Specola,  el Museo de Historia Natural fundado entre 1780 y 1789 en el Palazzo Torrigiani de Florencia por el duque de Toscana, de donde también provenía la Venus Anatómica.

The Digger (L’Écorché) de Alphonse Lami (1857-58)

Del omnipresente y para mi sobrevalorado Damien Hirst está esta pequeña pieza titulada Virgin (Exposed) de 2005, de los fondos del propio Met, del que dice en su web:

Virgin (Exposed) vuelve a imaginar provocativamente La Bailarina de Catorce Años de Edgar Degas como un espécimen preñado, mientras que su título hace referencia a la Virgen María y la Inmaculada Concepción. Sus llamativos colores recuerdan los modelos anatómicos y las ilustraciones que se encuentran en las oficinas de los médicos. Parcialmente desollado y seccionado transversalmente, el trabajo también evoca figuras históricas anatómicas femeninas cuyos abdómenes se pueden abrir.

Forma parte de toda una serie de obras de este mismo estilo “anatómico forense” y tiene una réplica gigantesca realizada en bronce en  el exterior del edificio Lever House, de New York.

Damien Hirst. Virgin (Exposed) 2005

De mi admirado Paul Thek, un artista que aún necesita mayor reivindicación y al que conocí en una impresionante exposición en la Fundación Tapies de Barcelona hace ya la friolera de 22 años,  hay una obrita de su serie Relicarios tecnológicos de finales de los sesenta (ya quisiera Damien Hirst) y que eran una reinterpretación de esos relicarios católicos de las iglesias para los que Thek creó cajas de plexiglas con replicas naturalísticas realizadas en cera de trozos de carne o partes del cuerpo. Thek dijo de ellas:

“Dentro de estas cajas brillantes y ostentosas. . .de fórmica, de vidrio y de plástico, hay algo muy desagradable, muy atemorizador y absolutamente real. . .el asunto más candente conocido por el hombre: el cuerpo humano “.

Para Paul Thek, pareja durante años de Peter Hujar, esta serie era una respuesta a la carnicería de la Guerra de Vietnam y una expresión del temor de que la tecnología científica que alimentó la guerra suprimiera el espíritu humano. Y es cierto que al ver esta en concreto, en seguida pensé en aquel brazo de la película Terminator.

Paul Thek Untitled (from the series ‘Technological Reliquaries’), ca 1966-67. Acrylic paint, hair and collage on plaster in Plexiglas vitrine

Y no podía faltar Robert Gober, uno de los artistas que más ha trabajado con trozos del cuerpo humano y, al que no hace mucho, en 2014, el MoMA dedicó una gran retrospectiva en la ciudad. Esta obra titulada Untitled (Torso). Body Politics es de 1992. Como siempre en su obra evocando la idea de fragmento y con el aire siniestro que le caracteriza, tirado por el suelo y doblado por su propio peso.

ROBERT GOBER Untitled(torso) Body Politics, 1990

Muy interesante esta obra del joven,- bueno, tiene mi misma edad-, escultor alemán, radicado en Brooklyn, Oliver Herring, titulada Patrick (2004). Herring que comenzó siendo pintor, y fue después  fundamentalmente artista de performance,  también realiza estas  Styrofoam Photosculptures. Para ello, comienza con una base de poliestireno y pega miles de fotografías del propio modelo, cortadas con una delicadeza sorprendente, y después adheridas a la base. Para este retrato de Patrick usó la postura de El pensador de Rodin.

Oliver Herring, Patrick (2004)

Instalados, como veis desde hace rato, en el arte más contemporáneo, en esta sala hay muchas obras que abandonan por completo ese hiperrealismo que caracterizaba el resto de la exposición. Como ejemplo las tres próximas obras, curiosamente todas obras de mujeres escultoras. La primera está de Dorothea Tanning de 1970, titulada Emma. Dorothea Tanning, eclipsada un poco a la sombra de su marido, el proteico Max Ernst, es no sólo una interesante escultora sino también poeta y pintora que le sobrevivió casi 35 años, muriendo a la sorprendente edad de 101 años y justo después de haber publicado su segundo libro de poemas, Coming to That  (Graywolf Press, 2011).  Emma pertenece a grupo de esculturas blandas realizadas por Tanning a fines de los sesenta que evocan el cuerpo femenino. Aquí la tela rosa, las formas enfáticas e incluso escandalosamente redondeadas,  y las extrusiones de las extremidades que, al doblarse sobre sí mismas, ayudan a equilibrar la escultura horizontal, se combinan para crea este ‘desnudo’ metamórfico de una mujer embarazada.

 

Dorothea Tanning. Emma. 1970

Muy bien emparejada con la escultura anterior, esta pieza de mi admiradísima Louise Bourgeois titulada Three Horizontals de 1998. Estas esculturas hechas de tela fueron las obras que siguieron a sus famosas jaulas o células.: cuerpos a la  Bourgeois. muchos heridos, mutilados, suspendidos. En estos Three Horizontals (1998), montados uno encima del otro, el cuerpo parece irse condensándose, reconcentrando, como si fueran versiones más esenciales de una misma persona, a la vez que las heridas, por las que el relleno desbordaba y salía hacia el exterior, se van desvaneciendo. Una genia, inigualable.

Louise Bourgeois. three Horizontals. 1998

Homenajeando seguramente esta tendencia, la más joven Sarah Lucas, perteneciente, como su colega Damien Hirst, a la así llamada YBA Generation (Young British Artist) que florecieron en torno al galerista   Charles Saatchi y las exposiciones  Freeze (1988) y Sensation  (1997). La misma Sarah Lucas, que representó a su país en al Bienal de Venecia de 2015, reconoce la influencia de Louise Bourgois en la elaboración de estas piezas, titulada Nud Cycladic, así como las de Barbara Hepworth, Henry Moore y Hans Bellmer. Para realizarlas uso medias de mujer vulgares y corrientes, lo que le da esa textura rara y familiar a estas formas casi alienígenas que transcienden los géneros y expanden los limites de lo que consideramos humano.

 

Sarah Lucas. Nud cycladic 2009

Estrictamente contemporánea de Lucas, Janine Antoni, una artista nacida en Bahamas pero residente en Nueva York, y esta pieza titulada Saddle o Silla de montar, del año 2000, realizada superponiendo a su propio cuerpo la piel de una vaca aún húmeda. La escultura,  casi translúcida ahora, reproduce con fidelidad todo el proceso físico descrito, impresionantes los pies, y, según la propia artista, puede ser interpretada como una demostración de humillación y opresión, pero también como una demostración de la fuerza y el coraje de la mujer.

Janine Antoni, Saddle (2000)

Y aunque nos habíamos ido casi al arte conceptual y abandonado por completo el hiperrealismo que caracterizaba toda la exposición, uno se queda con ganas de que los comisarios hubieran seguido por ahí. Sin embargo volvemos de nuevo a lo más figurativo, no sin cierto fastidio, al menos por mi parte, a pesar de esta hermosa Mujer Sentada de Jean Leon Gerome, del que vimos aquel cuadro de Pygmalion y Galatea.

Jean Leon Gerome (1824-1904) Seated Woman ca. 1895

Más curiosos y fascinantes me resultaron estos toreros de Juan Chaez que, como he descubierto,  forman parte de un nutrido conjunto conservado en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid . El conjunto, según el museo:

…se contaba entre los bienes pertenecientes al Infante Carlos María Isidro, hijo de Carlos IV y hermano de Fernando VII, embargados en 1833 y luego subastados, aunque seguramente su propietario original y comitente fue el propio rey Carlos IV, de quién los heredaría el infante; adquiridos por el duque de Osuna para su conocida residencia madrileña de la Alameda, a finales del XIX pasaron a manos del duque del Infantado hasta su adquisición por el Estado.

En 1999 ingresó en el museo la que se consideraba como la había descrito el erudito Sánchez de Neira hacía ya más de un siglo, “la más original, acabada e inmejorable colección de figuras de talla” de temática taurina, compuesta originalmente de “cinco grupos de a tres toreros en diferentes actitudes, o sea, en tres suertes de matar y dos de varas, con un grupo además de mulillas arrastrando al toro y un alguacil a caballo”. Si bien se desconoce cuántas componían en origen la colección, no debían ser muchas más de las 27 esculturas en madera policromada que han llegado hasta nosotros. De ellas 18 corresponden a personajes de la lidia, de unos 60 cm. de altura, y vestidos con ricos trajes que reproducen al detalle los atuendos toreros de finales del siglo XVIII; las 9 restantes son los animales (4 toros, 3 caballos y 2 mulillas) que participan en las diversas escenas, representados con un sorprendente conocimiento de la anatomía animal y que en el caso de las caballerías están ricamente enjaezados con adornos ejecutados al gusto de la época.
Este conjunto sin parangón en el panorama escultórico español, que responde a la corriente costumbrista desarrollada en el arte hispano a finales del siglo XVIII e inicios del XIX a cuya cabeza se sitúa Goya, es además, un documento histórico inigualable.

Podéis  verlo entero pinchando aquí 

Juan Chaez. Toreros.1776=1800 (Finales del siglo XVIII)

En esta misma onda, esta muñeca anónima que se solía utilizar para mostrar las nuevas modas venidas de Europa en los escaparates de finales del siglo XVIII.. El antiguo propietario la había mimado tanto que se exponía junto a su caja, forrada con un papel de loros que timidamente se intuye a la izquierda de la foto.

Frenta a ella esta impresionante obra de Mary Sibande,  titulada ‘Rubber Soul, Monument of Aspiration’.  de 2013. La pieza pertence al Toledo Museun of Art. Según la propia web de ese museo;

[Mi] trabajo aborda las ideas de los opuestos binarios de ‘poder y debilidad’, ‘esfuerzo y la falta de eso’, pero también complicado por las formas de representar este enigma. dice la propia  Sibande

En su trabajo, Mary Sibande investiga cuestiones de raza, clase y poder en la Sudáfrica posterior al Apartheid. Rubber Soul es el último de una serie que representa al personaje semi-autobiográfico de Sibande, Sophie, una criada sudafricana. Sophie suele aparecer como un maniquí negro mate con los ojos cerrados, vestida aparentemente como una doncella y una señora victoriana. La ambigüedad del vestuario es una forma a través de la cual Sibande cuestiona las dicotomías excesivamente simplistas de la sirviente contra la amante y de lo negro contra lo blanco, al mismo tiempo que afirma el poder de la fantasía y la identidad autodidacta.

La tela caqui y los botones de latón del vestido de Sophie están asociados con los trajes característicos de los miembros masculinos de la Iglesia Cristiana Sionista de Sudáfrica, al igual que los zapatos blancos con suela de goma. La acción de saltar de Sophie, era parte de los rituales de alabanza de los fieles varones. Al usar esta ropa y participar en esta actividad prohibida, Sophie está desafiando directa y poderosamente las normas de género.

Mary Sibande, ‘Rubber Soul, Monument of Aspiration’. 2013

Seguimos de nuevo con otro parangón, el formado por las dos siguientes obras, muy cercanas en su forma, pero muy distantes en su contenido. La primera es Sarah en el espejo (1996) uno de los seres diferentes de Juan Muñoz, que no necesita mayor presentación.

Sarah en el espejo. Juan Muñoz 1996

Y el otro es  El experimento  de Elmgreen & Dragset. El danés Michael Elgreen (1961) y la noruega Ingar Dragset (1968) vienen desarrollando su trayectoria artística en colaboración desde que se conocieran en 1995. Aunque sus trabajos iniciales se desarrollaron sobre el formato performance, según la galería Helga de Alvear que los representa, la mayor parte de su obra transita por el lenguaje de la escultura. El desarrollo natural de su trabajo les ha llevado a realizar obras cada vez mayores y más complejas hasta recrear espacios que, a primera vista, pueden parecer reales: En 2009 el dúo diseñó los pabellones de Dinamarca y Noruega de la 53ª Bienal de Venecia convirtiéndolos en las casas de coleccionistas de arte con su aclamada exposición The Collectors, y en 2013 convirtieron las antiguas galerías de textiles del Victoria and Albert Museum en la gran casa de un desilusionado arquitecto con la exposición Tomorrow. La pieza aquí presentada creo que no necesita ninguna explicación pormi parte.

Elmgreen & Dragset, The Experiment, 2012, polyester resin, glass fiber, acrylic

Bueno, y vamos acabando. En la última sala, dedicada a los maniquíes, o así lo parecía, encontramos esta imagen de vestir de San Rocco del escultor, Romano Alberti, conocido como Nero Alberti da Sansepolcro, perteneciente a la  iglesia de San Francesco en San Sepolcro cerca de Arezzo (Toscana), y es del siglo XVI, concretamente de alrededor de 1527, es decir del Renacimiento más canónico lo que se advierte en su elegante contraposto. San Roque era especialmente venerado por ser el protector contra la peste. San Roque, peregrino francés cuya devoción se extendió por toda Europa como protector de epidemias. suele aparecer representado en las artes plásticas vestido de peregrino con bordón, sombrero y capa, herido en una pierna, siendo la más habitual la izquierda, y acompañado de un perro llamado Rouna o un ángel, aunque a veces son representados ambos. Aunque Nero Alberti realizó maniquíes de vestir con los miembros móviles, en este caso se trata de una escultura completa,lo que no era óbice para que se le vistiese con la capa y el sombrero de peregrino para procesionar. El hueco en la peana, sugiere que se debía adicionar el perro también.

Nero Alberti da Sansepolcro.San Roque. Iglesia de San Sepolcro. Umbertide

Aunque ya se la veía al fondo de la anterior fotografía, tenemos aquí la obra titulada Media Muñeca o la Demi Poupée del incalificable Hans Bellmer. Aunque fue un miembro destacado del grupo surrealista en los primeros años 30, continuó dibujando y creando esculturas hasta bien entrados  los setenta  incluyendo esta obra que se terminó en 1971, apenas cuatro años antes de morir y cuando ya era septuagenario. El tema de su arte parece que puede rastrearse hasta su infancia cuando tenía fantasías eróticas con su prima más joven llamada Úrsula. Sus temas clara y evidentemente eróticos eran demasiado incluso para la Francia de la época y solo pudo exponer dentro de las publicaciones experimentales y de los happenings surrealistas.  Sin embargo muchos escritores como  Paul Eluard y notablemente Georges Bataille  (Historia del ojo) le pidieron  ilustraciones para sus libros. Tuvo una relación con la fascinante Unica Zurn, aunque los problemas de salud mental de la artista alemanano ayudaron mucho.

La demie poupée’ tiene solo una pierna, un brazo y un pecho, pero como sus más tempranas muñecas, lleva un enorme lazo detrás de su cabeza calva y un calcetín blanco y zapato de los llamados Mary Jane. Posiblemente el rasgo más bizarro, ahora que se puede usar este adjetivo con este sentido, sea la cabeza con una forma que recuerda un pene o a la hendidura entre las nalgas – Solo la pequeña boca nos da pistas de que es una cabeza humana.

Hans Bellmer. La demi poupée. 1971

Después tenemos un maniquí femenino del más importante y conocido artífice de maniquíes para artistas que fue el francés Paul Huot. En el siglo XIX, los artesanos más sofisticados fabricaban los maniquíes más buscados y apreciados por los artistas, y no sólo artistas, parisinos. Entre los más grandes, sin duda, estaba Paul Huot, cuyas creaciones con crin de caballo, seda, cera y papel maché se construían en torno a “esqueletos” de madera y metal, de modo que las extremidades se movían con la fluidez de un cuerpo real. No es de extrañar que estas muñecas increíblemente reales inspiraran las historias cortas de E.T.A. Hoffmann, que a su vez sirvieron de inspiración a Los cuentos de Hoffmann de Offenbach.

‘Female Mannequin’, by Paul Huot, c1816

Menos sofisticado, al ser solo de madera, pero también articulado, otro maniquí de artista, el del escultor neoclasicista danés Berthel Thorvaldsen.

 

Maniquí del escultor Berthel Thorvaldsen

También había una urna con un busto de cera del holandés Pierre Imans que se describía a sí mismo como “escultor and ceroplástico,” y era propietario de una de las dos compañías francesas más importantes de maniquíes (la otra era  Stockman y acabrían fusionándose en Imans & Stockman hasta hoy en día) en el primer cuarto del siglo XX. Con los ojos esmaltados y pelo humano real, que falta aquí, sus figuras de cera increíblemente realistas. No hace mucho se le vendió un homenaje en la exposición Silent Partners: Artist and Mannequin from Function to Fetish en el Fitzwilliam Museum, en 2015 que fue galardonada como exposición del año y que tel vez algún día cubra aquí retrospectivamente. El otro, de reminiscencias surrealistas, es el Sex-Paralysappeal de Wilhelm Freddie, un artista danés muy influido por Salvador Dalí. Esta pieza es de 1936. Sus obras muy a menudo se consideraron, por razones evidentes, como pornográficas.

Wax bust by Pierre Imans, 1910s–20s y Sex-Paralysappeal de Wilhelm Freddie  1936.

Había también en un maniquí una obra muy divertida de Meret Oppenheim titulada Evening dress with Bra-strap Necklace, ya de 1968, de la que os cuelgo un detalle del llamado collar-sujetador. No apto para cualquier mujer. ¿O sí?

Meret Oppenheim.Evening dress with a bra-strap necklace. 1968

En fin, a estas alturas, entonces, como ahora, ya no podía más. Espero que os haya gustado tanto, como yo me divertí viéndola. A pesar del ambiente de gabinete de curiosidades, a pesar de las, para mi, innecesarias y eruditas explicaciones, a pesar de sus constantes altibajos “Like Life” finalmente triunfa espectacularmente, y nunca mejor dicho, como un replanteamiento radical de cómo un museo como el Metropolitan puede presentar el arte contemporáneo en el contexto de su extraordinaria y enciclopédica colección y conseguir, al mismo tiempo, algo tan buscado por los museos actuales, un rotundo éxito de asistencia de público de toda clase y condición. Muy recomendable si queréis pasar un rato divertido en Nueva York.

 

 

 

 

Las Universtitätsmamsellen, cinco mujeres intelectuales del Romanticismo alemán

Hoy quiero dedicar mi entrada no a una exposición sino a una serie de mujeres pioneras. Al que siga mi blog ya sabrás que tengo especial afecto y predilección por la búsqueda de estas mujeres pioneras que supieron rescatar su libertad de un mundo eminentemente patriarcal y masculino. Hoy hablaré de un grupo de mujeres que acabo de descubrir. Se trata de cinco mujeres intelectuales del romanticismo alemán en concreto en torno a la Universidad de Gotinga y a las que se conoce como Universitätsmamsellen que deduzco es una mezcla del término universidad y mademoiselles. Las cinco jóvenes, nacidas entre 1750 y 1770, comparten además el ser todas hijas de eminentes profesores de aquella ilustre universidad de la baja Sajonia, recientemente fundada, en el año 1734 por el entonces príncipe elector de Hanóver y que sería posteriormente Jorge II rey de Gran Bretaña.

 

The historical premises of Göttingen University (pen drawing with water colours, by Friedrich Besemann (1796–1854); Städtisches Museum Göttingen)

 

Estas cinco mujeres son Caroline Schelling, Philippine Engelhard, Meta Forkel-Liebeskind, Therese Huber y Dorothea Schlözer.

 

De todas ellas la más conocida fue Caroline Schelling, nacida Michaelis, viuda de Böhmer, y casada después sucesivamente con August Willhelm Schlegel y Friedrich Schelling. Caroline es mejor conocida por haber estado en el centro del primer círculo romántico alemán en Jena sin ninguna exageración, el primer grupo vanguardista de la historia.

Goethe, Schiller, Wieland, Klopstock, Lessing y Herder

 

El grupo incluía, entre otros, a su segundo marido, Wilhelm Schlegel; su hermano Friedrich; la futura esposa de este último, Dorothea Veit (hija del filósofo Moses Mendelssohn); los escritores Novalis, Tieck y Hülsen; los científicos Steffens y Ritter; el teólogo Schleiermacher (en Berlín); y su esposo posterior, el filósofo Schelling. El círculo tenía además contacto regular con el filósofo Fichte, con Goethe y Schiller, y, aún de mayor significado cultural, con una asombrosa y casi desconcertante gama de destacados académicos, periodistas, libreros, artistas y personalidades del teatro. Prácticamente todas las figuras asociadas con este estudiadísimo período literario de Weimar-Jena, así como muchas del Berlín de finales del siglo XVIII, o la conocían personalmente o de lo contrario aparecen en sus cartas que son sin duda su principal obra literaria.

 

Los dos hermanos Schlegel con sus respectivas esposas

 

Su casa de Jena fue siempre uno de los másimportantes centros de reunión de los escritores y pensadores del Romanticismo,y en muchos sentidos la considera como una de las primeras mujeres intelectuales que se situaba de igual a igual con sus padres masculinos provocando una verdadera emancipación intelectual de un nuevo tipo de mujer, que, lejos de ser un objeto, comenzaba entonces a influir decisivamente en la vida cultural. Sus puntos de vista siempre razonados y sus opiniones a veces contundentes y con una cierta y refinada malicia le hicieron ser muy temida por sus adversarios, debido a lo tajante de sus juicios y le valieron el apodo de Madame Lucifer, al parecer puesto por el dramaturgo Schiller.

 

La casa azul era la casa familiar de Caroline en gottinga

Hija del renombrado orientalista Johann David Michaelis y criada en el medio profesoral de esa ciudad universitaria, se casó con el médico Franz Wilhelm Böhmer, de quien enviudó después de cuatro años: fue una época aunque tranquila, personalmente no muy satisfactoriapara ella, aunque tuvo una hija Auguste Böhmer cuya historia trágica marcaría el destino de su madre.

 

JORGE FEDERICO FELIPE DE HARDENBERG (NOVALIS)

Tras su muerte en 1788, regresó a Gotinga, donde frecuentaba personalidades como el poeta Gottfried August Burger o el crítico romántico August Wilhelm Schlegel. En 1791, se mudó a Maguncia, donde participó activamente en el club jacobino partidario de la Revolución francesa, que desembocó en la proclamación de la breve República de Maguncia y cuyo activismo le supuso una breve encarcelación por sus ideas políticas revolucionarias que la estigmatizó a ojos de la sociedad bien pensante.

 

Auguste Böhmer, la hija de Caroline

Era Caroline, según noticias de sus contemporáneos, una mujer extraordinariamente atractiva, que poseía ese elemento cautivador de la gracia y suavidad, con una peculiar mezcla de inteligencia, animación, ingenio y sentimiento. Esa particular disposición armoniosa general que, como dicen las fuentes, parecía respirar amor y demandar amor, aunque no fuera su intención, ni aún su cálculo, sino simplemente fruto de su naturaleza más íntima; Caroline, a decir de Goethe, no podía ser de otra manera; ella no se veía afectada, era ingenua, abierta, sincera y poseía algo de ese abandono que nace de la inocencia cualidades todas ellas por las que ejercía un poder irresistible sobre los corazones masculinos.

 

Goethe en la campiña romana (1787), por Johann Heinrich Wilhelm Tischbein.

En realidad esta era una situación compartida por todas estas mujeres poderosas que se veían invariablemente rodeadas por un círculo de hombres distinguidos que caían seducidos por su atractiva emancipación queles hacía situarse a la misma altura de sus congéneres masculinos. Lo cual, dicho sea de paso, era por otro lado razón suficiente para que esas mujeres fueran odiadas con ferocidad por otros hombres y, sobre todo, otras mujeres

 

Friedrich Wilhelm Schelling

 

Caroline lo tenía claro. Ella quería ser profundamente feliz Y, aunque no lo lograse, lo que sí tenía claro es que jamás sería desgraciada:

El destino no decide mi suerte, no me sirvo de las ocasiones favorables que me ofrece y tampoco tengo en cuenta sus malas jugadas… a pesar de los dioses y de los hombres, seré feliz; no daré lugar a que me dominen la amargura y la pena; seré siempre dueña de mis fuerzas y no perderé el dominio que poseo… cuando no puedas lograr lo que desees, busca otra cosa, y si tampoco puedes lograrla, entonces no profieras quejas serviles, sino ahógalas en tu orgullo…. No sé si alguna vez llegaré a ser feliz;, lo que sí sé con certeza es que jamás seré desgraciada… Nada me perdono menos que no estar alegre. nunca llegará el día en que no disfrute una alegría por pequeña que sea…

 

Friedrich Wilhelm Schelling, Retrato de Joseph Karl Stieler, de 1835

Caroline tuvo una larga lista de relaciones amorosas, se casó, como hemos visto,  con uno de los hermanos Schlegel, que la adoraba profundamente desde niña.  pero hallaría finalmente el amor que, a pesar de que llegó una manera trágica e intensa, le proporcionó una felicidad tardía pero profunda y agradecidamente reconocida en los brazos de Friedrich Schelling, un hombre doce años menor que ella y al que ayudó en la redacción de lo mejor de su obra y con cuyo nombre ha pasado a la historia.

 

Copia del busto de Auguste Böhmer por Friedrich Tieck

Y digo que fue trágica e intensa porque Schelling fue primeramente pretendiente de su hija Auguste, con la que llegó a estar prometido y que murió en extrañas circunstancias por la aplicación de ciertas terapias médicas sugeridas por el propio Schelling. O al menos así lo quiere la hagiografía romántica. Pues recientemente Robert Richards afirma en su libro The Romantic Conception of Life que las intervenciones de Schelling no solo fueron apropiadas sino sobre todo irrelevantes dada la inevitable enfermedad fatal de Auguste. , Como sea, fue su muerte lo que acerco a Schelling y Caroline en un momento en que Schlegel se había desplazado a Berlin, realmente el divorcio fue arreglado con la  ayuda e intermediación del propio Goethe. De Auguste se conserva un busto encargado al escultor Friedrich Tieck y un monumento funerario diseñado por el escultor danes Berthel Thorvaldsen.

 

Su obra literaria incluye un ensayo sobre Romeo y Julieta, de 1797, y un diálogo sobre La pintura de 1798, ambos escritos mientras aún seguía casada con Schlegel. Pero a partir de su matrimonio con Schelling se dedicó principalmente a editar y corregir las obras de este y de sus amigos de Jena, con los que mantuvo un cuantioso epistolario que es una de las mejores fuentes de información del Romanticismo alemán y que se puede consultar en inglés en esta web.

 

Meta Forkel Liebeskind

 

Meta Forkel-Liebeskind fue siempre amiga íntima de Caroline, de hecho fue ella quien le presentó al que seríasu segundo marido, Schlegel. Madame Meta Forkel nació como Sophie Margarethe Dorothea Wedekind, hija y hermana de profesores universitarios de Gotinga, lo que facilitó su educación, y aunque su familia la llamaba Gretgen, ella prefería llamarse Meta. Aunque se casó muy pronto, a los 16 años, con un musicólogo, Johann Nikolaus Forkel, inquieta como era, también se separó a los dos años con un hijo.

 

 

Meta fue fundamentalmente una escritora y traductora. Su obra más conocida, aunque en el momento de su publicación fue editada anónimamente, es la novela en dos volúmenes María. Posteriormente meta se casaría una segunda vez con el juez de la Corte de Apelación Johann Heinrich Liebeskind,

 

 

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Therese Huber nacida Marie Therese Heyne fue hija del profesor de filología clásica de laUniversidad de Gotinga Christian Gottlob Heyne. Las tres, Therese, Meta y Caroline se llevaban menos de dos años y eran todas hijas de profesores con lo que es fácil presumir que se influirían mutuamente. Therese se casaría con un tipo muy interesante, el viajero y etnólogo Georg Forster que había viajado  con James Cook en su segunda expedición alrededor del mundo.  acompañando a su padre que, como naturalista, elaboró el informe científico del viaje para publicarlo a su regreso.

 

Georg_Forster

 

La pareja se trasladó a vivir a Lituania, entonces en la órbita germánica, y luego volvió a Gotinga con tres niños y un matrimoio que como a todas sus amigas tampoco le funcionó. Afortunadamente  Forster se implicó muy activamente en el episodio de la República de Maguncia, y a su fracaso, se trasladó a París, lo que permitió a Therese y su amante, Ludwig Ferdinand Huber, que ya vivía con ellos en Maguncia, arreglar su relación e incluso tener siete hijos más. Aún así, Therese jamás dejó de escribir cuentos, relatos de viajes, ensayos y novelas cortas que al principio se publicaba bajo el nombre de su marido. Después trabajaría como redactora en un periódico y escribiría más de 4500 cartas con los intelectuales más importantes de su tiempo. Luise Una contribución a la historia de la conveniencia, Ellen Percy o la educación a través de los destinos, Las Aventuras de un viaje a Nueva Holanda son algunas de sus novelas más conocidas, siempre con un tono para la época bastante feminista.

 

Dorothea Schlšzer (1770 bis 1825), GemŠlde von Benita Seeburger See (?), Foto: Frank Stefan Kimmel (MŠrz 2009)

Dorothea von Rodde-Schlözer, la más joven de las cinco, era seis años menor que Caroline, era igualmente  hija de un profesor de la universidad de Gotinga, August Ludwig Schlözer, un historiador y pedagogo y de una madre artista y pintora.

 

Silueta del Profesor Schlözer con su familia su mujer y sus cinco hijos, la primogénita Dorothea con un Globo terraqueo en el regazo

 

Su padre, que como ya hemos dicho estaba muy interesado en la pedagogía de Johann Bernhard Basedow, afirmaba, revolucionariamente para la época,  que no había ninguna diferencia a priori ni en la naturaleza entre la inteligencia de las mujeres y la de los hombres. A consecuecia de una disputa con otro catedrático sobre las ideas de Basedow, acordaron   educar a sus hijos primogénitos siguiendo métodos distintos y resultó que los dos primeros hijos de ambos profesores fueron niñas. Como consecuencia, Dorothea tuvo a los mejores tutores que pudieron encontrar y un plan de estudios muy sistematizado que le llevó a dominar 9 idiomas con 16 años. Estudió matemáticas, óptica,  zoología y botánica,  religión, minería y mineralogía.

 

la primera mujer en obtener un doctorado en Dorothea Exleben la primera mujer en conseguir un titulo de medicina en Alemania, en la Universidad de Halle en 1754.

 

Junto con Dorothea Erxleben, sería la primera mujer admitida en la Universidad después de superar unos exámenes tremendamente exigentes y que le permitió graduarse antes de cumplir los 20 años. Se casó con un rico senador pero, aún así, no quiso perder su apellido y sería ella la primera mujer que en Alemania introduciría el apellido doble.

 

Jean-Antoine Houdon: Busto de Dorothea von Rodde-Schlözer

Organizaba tertulias con los principales intelectuales de la época y destacó incluso como pintora llegando a pintar un retrato del Káiser Francisco II. Mantuvo además una relación de tres incluyendo en su matrimonio al escritor francés Charles de Villers, el traductor al francés de la filosofía de Inmanuel Kant

 

PORTRAeT-VON-PHILIPPINE-ENGELHARD-GEB-GATTERER

 

La última y la mayor de las cinco es Philippine Engelhard unos diez años mayor que las otras. Hika también de un profesor de historia de Gotinga. Recibió importantes influencias de sus contínuos contactos con estudiantes universitarios y de las visitas de eminentes científicos y personalidades a la casa de sus padres.  Fue muy amigade Therese Huber y su primer marido Georg Foster. Se casó con Johann Philipp Engelhard, consejero privado del principe de Hesse-Kassel, y director de la Escuela de Guerra de Hesse por lo que llevó una vida cortesana,sin dejar por ello de escribir. Tuvo bastantes amistades literarias con los Hermanos Grimm, Bettina von Armin y su hermano Clemens Brentano, Elisa von der Recke. Philippine es fundamentalmente poeta en la órbita del Sturm und Drag con  una característica expresión de un fuerte sentido del yo, propia del romanticismo. La vivacidad, el humor y el ingenio, la franqueza y la imaginación, y  la insistencia en la sensación  ya fueron  enfatizadas en los juicios contemporáneos.

 

Madame de Stael retratada como Corrine en el Cabo Miseno, la protagonista de su novela homónima. Oleo de François Gerard pintado póstumamente

 

Y bueno eso es todo. Vale la pena llamar la atención en que fue el Romanticismo el primer movimiento en el que la mujer halló un mejor y más perfecto acomodo, apareciendo los primeros grupos de mujeres escritoras en casi todas las lenguas baste llamar la atención sobre Anne-Louise Germaine Necker, Madame de Staël, Sophie de Condorcet, George Sand en Francia, Anna Laetitia Barbauld, Jane Austen, Hermanas Bronte, Elizabeth Barrett Browning, Felicia Hemans, Mary  Shelley, Charlotte Turner Smith, Emily Dickinson, Christina Rosetti en la órbita anglosajona o en España, aunque más tardíamente, Rosalia de Castro, Cecilia Böhl de Faber (Fernán Caballero), Carolina Coronado o Concepción Arenal.