El Perez Art Museum de Miami, una creación de Herzog & de Meuron en el Bayside

El Perez Art Museum de Miami, una creación de Herzog & de Meuron en el Bayside

 

Lejos de este frío invernal, este fin de semana he visitado en Miami el Perez Art Museum, una maravilla arquitectónica  inaugurada en diciembre de 2013, de los arquitectos suizos Herzog & de Meuron, ganadores del Premio Pritzker en 2001 y autores entre otros muchos de la Nueva Tate Modern, la Elbphilharmonie de Hamburgo, ese rascacielos imposible que es el 56 Leonard Street del TriBeCa neoyorquino y, en nuestro país, el Forum de Barcelona, el Caixaforum de Madrid, el Tenerife Espacio para las Artes, o la nueva sede del BBVA en Madrid, aunque probablemente sean más conocidos por sus futuristas estadios de futbol como el Allianz Arena del Bayern de Munich o el posterior Estadio Nacional de Beijing, conocido popularmente como “nido de pájaros”, creado para los Juegos Olímpicos de 2008. Casi nada. Palabras mayores.

 

Jacques Herzog y Pierre de Meuron en las obras del Estadio Olímpico de Beijing

 

Su característica primordial es la de buscar la forma del edificio mediante la lógica del material empleado y del proceso constructivo. Esta concesión del resultado formal al material negaba la componente meramente artística de la arquitectura. “La Arquitectura no es un Arte”, manifestaba rotundamente Jacques Herzog en sus conversaciones con el fotógrafo Jeff Wall. ¿Quién lo diría?

 

Perez Art Museum

El nuevo Museo se encuentra en el Parque de Museos en la línea de costa de la Bahía de Biscayne. Su vecino más directo es el Museo de la Ciencia y la autopista principal, que conecta la parte continental de Miami con Miami Beach.

 

Vista desde el porche trasero del museo

 

 

Simultáneamente orientado hacia el nuevo parque, el Museum Park (el antiguo parque del Bicentenario que se prolonga hasta Downtown) hacia el agua de la bahía y hacia la ciudad, fueron las circunstancias ambientales del edificio lo que se convirtió en  su propio concepto arquitectónico. Debido a su proximidad con el agua, y a las cada vez más frecuentes inundaciones de los huracanes,  el museo se concibió elevado del suelo sobre pilotes, en el más puro estilo Le Corbusier,  para que las zonas expositivas de arte estuvieran siempre colocadas sobre el nivel  más alto de las inundaciones causadas por una tempestad. La referencia a las estructuras locales buscó la inspiración de las casas sobre pilotes de   Stiltsville, que menudean por la costa de Cayo Biscayne y que originalmente fueron clubs de juego que aprovecharon la ley según la cual éste no estaba prohibido fuera de la costa.

 

Stiltsville

 

Los arquitectos utilizaron, también my corbusianamente,  el espacio debajo del edificio como estacionamientos al aire libre  oreados por el aire fresco del mar y la fecunda vegetación. Es increíble cómo con el uso de la sombra, la brisa de la bahía y la vegetación logran crear un auténtico oasis térmico en la casi siempre sofocante Miami. Esa es la auténtica maravilla de Herzog & de Meuron

 

 

Los pilotes de apoyo  que emergen desde el nivel del estacionamiento  sujetan por completo una cubierta sobredimensionada que hace las veces de un dosel sombreado que cubre todo el lugar, generando un espacio público donde a cada pilar le acompaña un jardín vertical de chorreantes plantas tropicales diseñado por el botánico francés Patrick Blanc. Frente a la bahía, una amplia escalera conecta además la plataforma hasta el paseo marítimo.

 

 

Bajo las cubiertas es posible pasear en torno a todo el edificio con unas vistas extraordinarias de la bahía y algunos cafés y restaurantes,

 

 

La zona exterior es tan agradable, por ese microclima tan excepcional, bañado por la brisa y la humedad umbrosa de las plantas, que puedo dar fe que congregaba mayor numero de personas que las salas interiores del Museo.

 

 

En el corazón del edificio, una escalera tan grande como una galería conecta los dos niveles de exposición. Lo sorprendente es que la escalera es también un aula -había niños cuando pasé, y más hacia arriba, el auditorio. No hay otra forma de subir.

Esta escalera también funciona como un auditorio, a través del uso de cortinas de aislamiento acústico en diferentes configuraciones para proporcionar espacio para conferencias, proyecciones de películas, conciertos y espectáculos. Nuestra idea era evitar este tipo de eventos que se encuentran aislados en un espacio que queda sin utilizar durante la mayor parte del tiempo.

 

 

El Pérez Art Museum Miami no es sin embargo un museo de nueva inauguración. En realidad es un viejo conocido que con el estreno del nuevo edificio cambió de nombre. De hecho no es sino el viejo Miami Art Museum, de Flagler Street, que cumple precisamente ahora 35 años, sede por cierto donde recibía las mismas visitas anuales que el nuevo museo en un mes cualquiera. Lo que demuestra como una buena arquitectura y una buena localización y una climatización natural pueden hacer por una institución como esta.

 

Viejo MAM, Miami Art Museum

 

El cambio de nombre del museo vino con el cambio de sede y en honor a uno de sus benefactores, el coleccionista de arte latinoamericano y magnate inmobiliario Jorge M. Perez, uno de los 200 millonarios más ricos del mundo de la revista Forbes y amigo personal de Donald Trump. Pérez donó 35 millones de los 220 que costó el edificio,  donó 170 obras de su colección personal que además donará por completo al museo a su muerte e instituyó una beca anual de 5 millones para comprar arte cubano.

 

Perez y Trump compartiendo portadas

 

Aún así el cambio de nombre provocó no poca controversia, causando la renuncia de varios miembros de la junta. Los opositores a la medida arguían el hecho de que el nuevo nombre es permanente sin cláusula de exclusión voluntaria  y que los contribuyentes de la ciudad y del condado habían pagado más del doble de la contribución del magnate cubanoargentino. Pero así fue y así se ha quedado por ahora. Perez Art Museum Miami (PAMM) es el nombre oficial.

 

Tom Wesselmann. Brown eyes under glass. 1981-2

 

El Museo funciona casi como una Kunsthalle pues la mayoría de su superficie se dedica a exposiciones externas, o no, dejando poco espacio para los fondos propios que no son pocos pues posee un acervo de más de 2000 obras de obras de arte desde el expresionismo abstracto a la más rabiosa actualidad, con especial atención a lo latino que es un concepto de perfecta compresión en una ciudad como Miami.

Morris Louis – Beth Shin 1958. Vell paintings

 

La obras más antiguas que encontré, de 1947 y 1958,  fueron de Morris Louis y Adoplh Gottlieb, magníficas ambas. Primero una de las pinturas Velo de Morris Louis, una maravilla de obras no pintadas donde la pintura  acrílica se vertía dejándola chorrear mezclada con cera de abeja y todo muy diluido con aguarrás en telas de algodón sin ninguna imprimación y sin extenderlas sobre bastidor; así que más que pintadas, Morris Louis las teñía.

 

Adolph Gottlieb. Altar 1947

O esta hermosa pictografía  de Adolph Gottlieb, un outsider dentro de la Escuela de Nueva York, obsesionado con la iconografía de las poblaciones indígenas de América del Norte y del antiguo Cercano Oriente.

 

Marcel Duchamp, De ou par Marcel Duchamp our Rrose Sélavy (Boîte-en-valise) (From or by Marcel Duchamp or Rrose Sélavy [Box in a Suitcase]) Series D, 1941/1961

Y cómo no, en el centro esta boîte en valise de Marcel Duchamp, casi el padre putativo del arte moderno norteamericano,  una especie de catálogo desplegable semejante al que llevaban los vendedores ambulantes que humorosamente contiene reproducciones en miniatura de las obras de arte de éste, incluidas reproducciones de sus readymades. Esta es uno de los muchos ejemplares producidos por Duchamp entre 1941 y 1961. Cada caja varía ligeramente de las otras y todas contenían un “original”, El Gran Marcel.

 

Joan Mitchell, Iva, 1973

 

O este fantástico tríptico de una de mis expresionistas abstractas favoritas, Joan Mitchell, afincada durante muchos años en París y más cercana a eso que se ha llamado Abstracción Lírica. Mitchell dijo que quería que sus pinturas “transmitieran la sensación del girasol moribundo” y que “algunas de ellas eran como jovencitas, muy tímidas“.

 

Robert Rauschenberg. Love Hotel, 1969.

 

O este prodigio de grabado de Robert Rauschenberg, cuya labor como renovador de la técnica del grabado con esos enormes formatos, nunca viene mal recordar. Una maravilla en la distancia corta.

 

Anish Kapoor. Untiled. 2013

 

 

El minimalismo abunda en la planta baja con obras de Anish Kapoor, Sol Lewitt o la cubana Carmen Herrera o esta otra pieza de Leslie Hewitt (abajo) donde se muestra la naturaleza paradójica de la fotografía que es por un lado un objeto real y a la vez, vehículo para la levedad y la inmaterialidad de las imágenes. Un libro de James Baldwin y un limón que parecía recién sacado de un bodegón holandés.

 

Leslie Hewitt. Untitled (Median). De Still Life Serie 2013

 

Y como ya he dicho, la colección presta atención a obras latinas como este clásico de Joaquín Torres García

 

Joaquín Torres García

 

o esta pieza recientísima de la mexicana Teresa Margolles, que consta de 700 adoquines hechos a mano con barro extraido de ambas orillas del Rio Grande o Rio Bravo, según quién lo nombre, que sirve de frontera entre México y los Estados Unidos. Los adoquines se cocieron en Ciudad Juárez.  Ambos lugares son símbolos de experiencias traumáticas de escape y migración. Arte político en un momento de lucha y de presupuestos federales en suspenso en Washington por la construcción del muro. La obra irónicamente se llama The Great America (2018).

 

Teresa Margolles. La Gran América. 2017

 

O esta otra obra de la jamaicana Nari Ward, una de las piezas que realiza recogiendo detritos de las calles del Bronx, como plásticos, colillas, concertinas de púas o semillas de sámaras de los árboles callejeros.

 

Nari Ward. Parábola de la semilla del fuego. 1993

 

Mención aparte merece la pequeña exposición dedicada a la también jamaicana Ebony G. Patterson . . . while the dew is still on the roses . . . es su título.  Una instalación que hacía referencia a un jardín nocturno con dibujos, tapices, videos, esculturas e instalaciones que involucran superficies con capas de flores, escarcha, encaje y lentejuelas. Tan sorprendente que me reservó por si le hago una entrada específica

 

ebony-g-patterson en la exposición del Museo Pérez

 

También tiene el museo la vocación de ser inclusivo con el arte afroamericano y africano en general con bastante representación en la colección permanente como este enorme mural del afroamericano, nacido en Talahasee Florida, Leonardo Drew. Su atractivo siniestro encarna “la naturaleza cíclica de la existencia”, una realidad que revela la resonancia de la vida, la “naturaleza de la naturaleza”, un tema que prevalece en toda su obra.

 

Leonardo Drew. Number 163. 2012

 

O esta no menos impactante pieza titulada Rwanda del camerunés Barthélémy Toguo, pintada a lo largo de dos décadas sobre el brutal genocidio de Ruanda. Barthélémy Toguo es además un activista artistico. Ha abierto un centro en su Camerún natal, la Bandjoun station dedicado a explorar soluciones para que África vuelva a apropiarse de su contribución al arte contemporáneo internacional.

 

Barthélémy Toguo. Camerún. Rwuanda, 1994-2014

 

Barthelemy Toguo – Bandjoun Station

Había otras exposiciones, como la de los neones del peruano José Carlos Martinat, con símbolos de las culturas estadounidense y peruana, desde imágenes históricas como la caricatura política “Join or Die”, atribuida al padre fundador Benjamin Franklin hasta los populares memes de Internet. Estos símbolos a menudo se componen de imágenes relacionadas con la violencia, la manipulación, el racismo o la migración.

Jose Carlos Marinat

Y por último, la exposición mayor, que ocupaba casi la mitad del piso noble dedicada a las Islas Rodeadas  una exposición de materiales de archivo y obras de arte en torno a la famosa instalación de 1983 de los artistas Christo y Jeanne-ClaudeSurrounded Islands, en la Bahía Biscayne donde se encuentra el museo.

 

 

A pesar de su corta duración, Surrounded Islands es como el gesto inaugural de la historia cultural de la ciudad, marcando el nacimiento del perfil artístico internacional de Miami  como un centro para el arte contemporáneo. Precisamente este museo se fundó un año después.

 

 

Es curiosa de ver por el esfuerzo épico que supuso. Es una narración de empoderamiento, que ejemplifica la idea de que los individuos solitarios son capaces de reunir grandes fuerzas cívicas para hacer realidad una obra cómo esta. Además las diferentes imágenes del proyecto que los artistas realizaron, como decía antes, funcionan perfectamente como obras de arte en sí mismas.

 

 

 

Y hasta aquí, Me reservo contaros lo que más me gustó para una futura entrada.

Edith Meusnier, o la naturaleza vuelta juego de artificio

El interés por el cambio climático, por la naturaleza e incluso por el mundo animal, tanto por el deterioro de sus condiciones como por su conservación, es sin duda en estos últimos tiempos uno de los temas de interés primordial para la sociedad y la política de este nuevo milenio. Los lenguajes artísticos no podían quedar al margen de esta preocupación y, desde hace unas décadas, se han vuelto también hacia la naturaleza como uno de sus principales argumentos.

Resumirlo todo en la etiqueta Land Art sería cometer un error de carácter reduccionista y perpetrar una imperdonable simplificación de unas tendencias multipolares en las que las clasificaciones son siempre imprecisas y hay artistas, o incluso obras determinadas, que podrían incluirse en unas u otras tendencias, según los diversos matices particulares de cada obra en concreto. Dentro de este tipo de arte podríamos hablar desde el Land art propiamente dicho,  que suelen ser obras de gran envergadura y que transforman por completo el paisaje como la famosa Spiral Jetty de Robert Smithson o el fantástico Lighting Field de Walter de Maria; o los Earthworks de Michael Heizer o Robert Smithson.

 

Robert Smithson, Spiral Jetty, 1970 (Great Salt Lake, Utah) Photo by Gianfranco Gorgoni

Pero también Hay obras hay que se acercan a la naturaleza desde un enfoque distinto dando lugar a lo que se podría llamar un Arte ecológico más centrado en los procesos vitales de animales o de plantas como los trabajos de Haacke, Peter Hutchinson, Bonnie Sherk o el maravilloso antecedente de la pieza Coyote de Joseph Beuys: o incluso un Arte ecologista más centrado  en la política y en la denuncia de ciertas prácticas como la obra de Mel Chin, D. Mazeaud…etc

NILS UDO-Maison d’eau Photo-en-noir-et-blanc-ilfochrome-sur-aluminium-125-x-132-cm-1982-photo-copyright-Nils-Udo

Pues bien, entre todas estas multiformes tendencias, hay una corriente, que voluntariamente no he citado entre las anteriores, de intervenciones artísticas en el paisaje, de carácter menos maximalista que aquello que hemos llamado Land Art. Se trataría de una tendencia que José María Parreño llama Naturaleza como arte ayudado. Se trata, en este caso, de pequeñas, o no tan pequeñas, intervenciones, hechas, sin embargo, casi siempre a escala humana y realizadas en entornos naturales, aprovechando sus ciclos estacionales y sus metamorfosis lumínicas y climáticas. Esta es una tendencia de las que artistas como Andy Goldsworthy Gary Rieveschl o Nils Udo han sido pioneros desde finales de los años setenta y que en las últimas décadas ha tenido un interesante recorrido. Para ilustrar esta última tendencia y como introducción a esta entrada quise colgar la semana pasada en este blog el documental Rivers and Tides sobre Andy Goldsworthy que podeis ver pinchando aqui Entre estas formas artísticas de naturaleza como arte ayudado podríamos incluir la obra de Edith Meusnier cuya obra, he de reconocer que desconocía y a la que he podido acceder gracias a una feliz e imprevista interacción de la propia artista con este blog.

Edith Meusnier SORTILEGE, Festival ARTEC, La Ferté-Bernard, mai 2010, sur le thème de l’eau et du feu

Esta larga introducción contextualizadora no tiene en absoluto la intención de atribuirle una etiqueta entomológica a la obra de Meusnier, sino más bien al contrario señalar las complejidades y las multifacéticas posibilidades que ofrece en la actualidad el arte en relación con la naturaleza.

 

En Contrepoint, Aumont, automne 2013

Porque igualmente, podríamos haber enfocado el acercamiento a la obra de Edith Meusnier desde la órbita del arte textil como revalorización del trabajo de la mujer y la reivindicación subsecuente desde la órbita del feminismo. La práctica de tejer es una de las más antiguas de la tecnología humana e históricamente asociada a las tareas femeninas. Hablamos de prácticas que abarcan desde el punto o el ganchillo, a los bordados, los tapices, las artes de la fibra,  el macramé, los encajes, el diseño de alfombras, de edredones…etc. Del ajuar en suma, como se llamaba hasta hace no mucho al conjunto de enseres que, aunque podían abarcar muebles o joyas, eran fundamentalmente un conjunto de textiles que aportaba una mujer al matrimonio y para el cual llevaba trabajando durante sus años púberes. Todas estas prácticas, como decimos, casi siempre asociadas al trabajo femenino, han tenido también un resurgimiento de cariz reivindicativo desde finales de los años 70 gracias al trabajo de artistas feministas tan cruciales como Judy Chicago o Miriam Schapiro que quisieron elevar esas técnicas tradicionalmente relegadas, aún por debajo de la artesanía, al mundo de las labores femeninas, las llamadas woman crafts al rango de bellas artes. Difícil no citar aquí aquella experiencia pionera que fue la Woman House en Los Angeles de los años 70.

 

Edith Meusnier ANTIDOTE Aumont, décembre 2015

Pero no hace falta ir tan atrás, en el siglo XXI y con lo que se ha venido a llamar la tercera oleada del feminismo se ha vuelto a alentar un nuevo movimiento conocido como el craftivism que con implicaciones que van más allá del feminismo, hacia las preocupaciones medioambientales y la crítica del capitalismo salvaje de las grandes compañías de moda ha vuelto a poner el foco de atención en lo que ya se denomina, con justicia, Fiber art, un movimiento con multitud de artistas seguidores, de recursos informáticos y educativos e incluso de ferias específicas como Fiberart International o el Festival World of Threads.

 

Eclats, Forêt d’Halatte, France, hiver 2008

Germaine Greer, una de las grandes pensadoras feministas desde su publicación de La mujer eunuco, aboga además por una conexión entre la mujeres, la naturaleza y este tipo de labores (crafts). Argumenta que este tipo de labores deberían permanecer en el ámbito del hogar o aún del jardín porque es un arte vivo; o al menos buscar un lugar diferente, una caja de resonancia distinta de aquella que representa el estar expuesto en una galería o un museo porque éstos no son ya sino símbolos de la decadente y moribunda cultura patriarcal masculina.

 

Edith Meusnier tisse sa toile au Manoir de Couesme

Pues bien trenzando, como en su obra misma, toda esta serie de referencias que flotan en el imaginario artístico más reciente, hoy os quiero hablar de la obra de Edith Meusnier. Edith Meusnier,  de la que apenas he conseguido datos vitales (pero cuya pagina web podeis visitar pinchando aquí) se graduó en ANAT (Escuela Nacional de Creación Industrial – París) en 1991. Después de participar en muchas exposiciones, Edith Meusnier dejó París para vivir en la Picardía, concretamente en Aumont-en-Halatte en 1996, una zona de bosques que forman parte del Fôret d’Halatte dentro del perímetro del Parque Natural Regional Oise-Pays de Francia un ex dominio de los Capetos , que ha servido durante mucho tiempo como reserva de caza real, hasta la Revolución en que se convirtió en Bosque nacional.

 

 

Si pudieras elegir cualquier lugar del mundo, le preguntan en una entrevista, ¿dónde te gustaría vivir?

Me siento absolutamente bendecida con el hecho de vivir en el lugar perfecto.Vivo en un pequeño pueblo en un claro del bosque no muy lejos de París en Francia. Por supuesto, tengo lugares para almacenar mi material, pero no necesito un estudio. Siempre que puedo, trabajo fuera, en mi jardín, en el bosque o en el lugar de la instalación. En el invierno, trabajo frente a la chimenea…Primero, ando mucho tiempo alrededor del lugar de la futura instalación. Observo diferentes elementos del paisaje, como árboles, ríos, colinas, edificios … Vuelvo en diferentes horas del día para tomar en cuenta el viento y las diferentes luces. Me encuentro con personas, hablamos sobre el entorno y comparamos nuestros puntos de vista … Elijo un sitio específico, tomo fotografías y luego pienso en colores, dimensiones y formas para hacer un módulo que repito en una nueva serie

 

VESTIGE DE L’HIVER février 2017

Comienzo cada nuevo proyecto con una ubicación de sitio específica y un contexto cultural particular en mente. Es este marco inicial con sus restricciones y su misterio lo que me estimula. Elijo materiales, colores y formas dependiendo del terreno, el clima y la luz del lugar. Bosques, lagunas, ríos, espacios abiertos o cerrados, urbanos o rurales, cada propuesta tiene una respuesta diferente: móvil o estacionario, anclado o flotante.

 

edith-meusnier-forêt-d-halatte-novembre-2017

Siempre me ha gustado jugar con telas, cuerdas, cintas e hilos de cualquier tipo. Me gusta la ligereza y la fluidez de las fibras. Me gusta manipular, transformar, distorsionar y fabricar textiles. Después de descubrir la riqueza de los textiles precolombinos, me apasionó estudiar las técnicas de trenzado, tejido y teñido. Posteriormente, estudié diseño textil y creación industrial, solo para promover la libertad y simplicidad del trenzado. Sin herramientas, puedo levantar enormes estructuras y siempre siento el placer de hacer bailar los colores directamente debajo de mis dedos, antes de desplegarlos en el paisaje

 

edith-meusnier-au-passage-forêt-d-halatte-juin-2017

Utiliza una técnica de trenzado llamada Sprang que descubrió en los libros de Peter Collingwood, un artista británico de textiles cuya influencia es crucial( The Techniques of Sprang .1974. The Techniques of Tablet Weaving, 1982, Textile and Weaving Structures, 1987 etc )

“Esta técnica de trenzado se remonta a la época del bronce y tiene la particularidad mágica de la repetición de un espejo. Juego con su elasticidad excepcional y sus diversas facetas (red, tejido, encaje).

 

 

 

edith-meusnier-enigma-détail-03-galerie-dlul-ljubjana-septembre-2017

 

dith-meusnier-depaysement-monastère-de-gradac-serbie-août-2016

Es bastante fácil encontrar el  lugar perfecto cuando estoy en el bosque que conozco muy bien, porque camino casi todos los días. De lo contrario, cuando respondo a una invitación que me ofrece crear una instalación para un lugar específico, voy allí, antes de comenzar el proyecto. Tomo en cuenta muchos aspectos, hablo con la gente, tomo fotos y luego tomo decisiones. No es tan fácil cuando descubro un paisaje desconocido, especialmente en caso de mal tiempo; A veces, tengo que cambiar todo en el último momento.

 

Nolhaga Park Alingsas Suecia Invierno  2016

 

Intervalles Fôret d’Halatte Noviembre 2011

 

Una de mis series favoritas es Impressions d’Halatte. Elegí los colores y los contrastes de acuerdo con los entornos de las estaciones y los he seleccionado cada vez para una instalación efímera. Los expuse en el Museo de Belgrado y se convirtieron en parte de mi paisaje interior Effervescence. En cada uno de las ocasiones, recibí  ayuda amistosa de la gente y le doy mucha importancia a este cálido aspecto humano. A partir de entonces, cambio sus formas y sus marcos para  construir nuevos proyectos, y esa es una gran parte de mi placer.

 

Edith Meusnier EFFERVESCENCE, détail 01, Musée de Belgrade, Serbie, avril 2016

edith-meusnier-effervescence-détail-04-musée-de-belgrade-serbie-avril-2016

La exposición de Belgrado de 2016 parece haber sido un turning point para la artista.

Por primera vez en más de 20 años exhibí mi trabajo en interiores. El edificio erarealmente fantástico, con una carga pesada de la historia reciente y al que intenté darle una apariencia  lúdica y alegre. Fue una experiencia muy emocionante que cambió mi relación con mi trabajo y desde entonces estoy lista para alternar entre instalaciones interiores y exteriores.

edith-meusnier-en-contrepoint-rendez-vous-d-été-à-aumont-juillet-2017

Mi trabajo es estacional. A menudo, trenzo en invierno, doy forma a mis redes en primavera, las instalo en el lugar en verano y las reciclo en otoño. La mayoría de las veces, voy y veo la ubicación antes de comenzar un nuevo proyecto, excepto en el caso de una residencia artística, que me obliga a acelerar el ritmo .

 

Edith Meusnier ARTEFACT Bois de Belle Rivière, Québec, hiver 2012

 

edith-meusnier-griserie-forêt-d-halatte-octobre-2016

 

A veces trabajo unos seis meses y la instalación se completa en pocas horas con la ayuda de podadoras de árboles, otras veces busco a tientas y cambio de idea a menudo antes de encontrar la forma correcta de colgar o plantar mis estructuras.

ECLOSION, Jardin Mosaïc, may – november 2015

 

Trabajo con detalles específicos de paisajes que han sido moldeados y transformados por el hombre a lo largo de los siglos y me interesa mucho esta historia. 

 

ENIGMA
Galerie DLUL,
Ljubjana, Slovénie
septembre 2017

Suele trabajar utilizando cinta de envolver regalos. “La cinta de regalo es muy ligera, resistente, económica y viene en una infinita cantidad de colores. Juego con la idea del regalo y la celebración festiva, pero también con el aspecto ridículo de los productos baratos y de mala calidad que son indicativos de una sociedad que le da más importancia al embalaje que al contenido. Además estas cintas suelen ser reciclables.

edith-meusnier-partitions-genêts-été-2017

Entre sus muchas influencias ella cita la Bauhaus, Joseph Calder, o  Christo y Jeanne Claude,  Issey Miyake o “Les Penetrables” del venezolano Jesús Rafael Soto .

Creo que todo mi enfoque fue influenciado por primera vez por la Escuela Bauhaus fundada en 1919, en Weimar, Alemania, por el arquitecto Walter Gropius. Fue un gran laboratorio experimental basado en la complementariedad entre arquitectura, diseño, arte y artesanía, combinando investigación y enseñanza. El mágico mundo aéreo de Calder, escultor estadounidense, siempre me ha hecho soñar. Sus móviles reflejan simplicidad mientras que al mismo tiempo están llenos de vida. Hay poesía, humor y deserción en su trabajo. Soy muy sensible al enfoque de Christo y Jeanne Claude, artistas estadounidenses famosos de In Situ Art. Al envolver un monumento histórico o al enfatizar un paisaje pintoresco con enormes telas, en muy poco tiempo pueden dar una identidad diferente al sitio elegido. Vi el Pont Neuf transfigurado en París en 1985, pero estoy particularmente fascinada con las “Islas Rodeadas”, realizadas en 1983 cerca de Miami, por su sorprendente y paradójica belleza, especialmente porque estas islas se utilizaban como basureros.

 

Christo y Jeanne Claude Surrounded Islands, Biscayne Bay, Greater Miami, Florida, 1980-83

¿Qué papel crees que juega el arte en fibra en el arte contemporáneo?

En el contexto actual, donde el arte contemporáneo se caracteriza por una combinación de técnicas y materiales, el arte textil tiene la capacidad de colarse en el mundo de la escultura, la arquitectura, pero también la danza, la performance y el arte callejero. Me parece divertido y revelador, las prácticas pacíficas, subversivas y humorísticas de “bombardeo de hilados” ( yarn bombing) o “graffiti tejidos”(knit graffiti). En todo el mundo, se crean grupos anónimos para cuestionar la vida urbana, reparar sus fallas o denunciar el totalitarismo de la videovigilancia.

 

yarn-bomb

Craftivist Collective