Khalil-Bey, un erotómano y el coleccionista de arte del XIX que encargó El origen del mundo de Courbet

Khalil-Bey, un erotómano y el coleccionista de arte de mediados del XIX que encargó El origen del mundo de Courbet

 

Hoy os traigo una auténtica curiosidad; la personalidad de este hombre insólito, cultivado, erotómano que era primo de Ismael Pasha, el Jedive de Egipto. Diplomático turco de origen egipcio, Khalil Bey (1831-1879), en realidad de nombre Halil Şerif Pasha, que es sobre todo conocido por haber conformado en su elegante hôtel del Boulevard des Italiens, a mediados de la década de 1860, una extraordinaria colección de pinturas que incluye, además del Baño turco de Ingres, dos de las pinturas más famosas y eróticas de Gustave CourbetLe Sommeil y, por supuesto, El origen del mundo .

Boulevard des Italiens en el siglo XIX

Durante la mayor parte de su vida, Halil fue conocido con el nombre de Halil Bey o Khalil Bey . ” Bey ” no era un apellido, sino un título de cortesía reconocido y sancionado por el gobierno otomano para designar a un hombre como el hijo de un bajá o pachá, el rango más alto en el sistema político y militar otomano , normalmente otorgado a gobernadores , generales , dignatarios, etc. Halil usó el título “Bey” como parte de su nombre porque su padre Muhammad Serif había alcanzado el rango de Pasha.

 

Halil nació en Egipto en 1831. Su padre había emigrado de Constantinopla para servir como capitán para Mehemet Ali, considerado el fundador del Egipto moderno, que introdujo grandes reformas en el país para situarlo en el puesto que se merecía y cuya lucha para lograr la independencia de Egipto del imperio otomano causo enorme excitación militar y diplomática en Occidente durante la primera mitad del siglo XIX. El padre de Halil había emigrado a Egipto desde Kavala (en lo que hoy es el norte de Grecia) para servir como capitán en el ejército de Mehemet Ali, haciendo una gran fortuna en el proceso. Para la educación de sus hijos, envió a Halil, junto con sus hermanos Ali Pasha Sherif (1834-1897) y Osman, a ser educado en la École Militaire Égyptienne (Escuela Militar Egipcia), que Mehemet Ali había establecido en París en 1844 con el apoyo del rey Luis Felipe para estudiar varios temas como ingeniería militar , medicina, química, administración civil y militar con las que fundar el nuevo reino de Egipto. Mehemet Ali, casi independiente, decidió educar en París a dos de sus hijos y dos de sus nietos , así como a otros ejecutivos de su Estado. Halil fue educado en esta institución de París, que sería, a pesar de sólo durar tres años, una de las principales fuentes a través de las cuales las ideas y la cultura occidental se filtraron hacia Oriente Próximo.

exposicion-universal-de-paris-1855

Su primer puesto oficial fue como Comisionado para la Exposicion Internacional que se celebró en París en 1855. El año siguiente entró en el servicio diplomático del Imperio Otomano y fue uno de los enviados plenipotenciarios para negociar el fin de la Guerra de Crimea contra Rusia y en coalición con la Francia de Luis Felipe y el Reino Unido de la Reina Victoria. Después fue embajador en Grecia y Rusia en cuyos puestos comenzó a coleccionar arte. Egipcio como era, no pudo soportar el frío de San Petersburgo y se retiró del servicio diplomático en París a mediados de la década de 1860, alquilando primero las  habitaciones  del coleccionista inglés Lord Hertford en la Rue Taitbout y convirtiéndose en un autentico flanneur de la época, joven, exótico, megamillonario, notable jugador, coleccionista de arte y mecenas de muchos artistas.

 

 

En realidad del estilo de vida principesco que llevaba, pronto se llegó a la conclusión de que estaba en esa categoría de nababs erotómanos que llegaron a la capital francesa a gastar en diversos placeres una fortuna de origen más o menos dudoso. La expresión vivir como un pachá le debe mucho a este personaje. El tópico era tan habitual que dio lugar a un papel teatral en su caso interpretado por un brasileño en una ópera bufa, La Vie Parisienne  de Jacques Offenbach. La prensa de la época y los testimonios de los que frecuentaban no hacen sino confirmar esta visión estereotipada y fantástica del Oriental percibido desde una perspectiva eurocéntrica, es decir, “linfático y voluptuoso, sensual y polígamo, pintoresco y misterioso  “. Incluso sus más íntimos amigos, como Théophile Gautier, se rindieron a esta tendencia. A Halil sele conocía en París como el “Turc du Boulevard“, o incluso el “Sardánapalo del Boulevard des Italiens” .

Claro que sus gustos pictóricos abundaban en esta idea de un hombre hipersexuado. En seguida le fue presentado el pintor de moda, Gustave Courbet por Sainte-Beuve , y al parecer le encargó  Le Sommeil ( Las Durmientes ) y L’Origine du monde , encargo secreto por el que paradójicamente ha perpetuado su memoria en los libros de Historia del Arte.

 

 

El cuadro era evidentemente tan escandaloso que ni aún siquiera alguien tan exótico como él podía tenerlo colgado sin más en sus habitaciones por lo que Courbet, le pintó otra tela de las mismas dimensiones, El castillo de Blonay ( c. 1875) se utilizó para ocultar el origen del mundo  y que hoy está en el Museo de Bellas Artes de Budapest. Sin embargo, lejos de mantenerse en la más absoluta discrección, la noticia corrió como la pólvora por todo París. Maxime Du Camp, un escritor muy popular, amigo de Gustave Flaubert , Charles Baudelaire y Théophile Gautier ya en la época escribió en su liro Las convulsiones de París:

“En el cuarto de aseo de cierto personaje extranjero, vimos una pequeña pintura escondida bajo un velo verde. Una vez que retiraron el velo, no podíamos salir de nuestro asombro al ver una mujer de tamaño natural, vista de frente, agitada y convulsionándose, remarcablemente pintado,  reproducido con amore ,  como dicen los italianos, y dando la última palabra al realismo pictórico. Pero, por un inconcebible olvido, el artesano que había copiado su modelo del  natural, se había abstenido de representar  los pies, las piernas, los muslos, el abdomen, las caderas, el pecho, las manos, los brazos, los hombros , el cuello y la cabeza. “

Se tartaba de llevar efectivamente el Realismo a sus últimas consecuencias. El cuadro proyectaba, y aún lo hace, una luz más que saludables sobre el vacío dejado por todos los desnudos pintados anteriormente. Como dijo el socialista Prudhon ya nada era impresentable. Aún así, el hecho de que finalmente se requiriera la pintura pantalla de abajo, nos da una clara idea de que la audacia aún tenía límites bien marcados.

 

El castillo de Blonay ( c. 1875) se utilizó para ocultar el origen del mundo . Museo de Bellas Artes de Budapest

No fue esta las única tela de contenido erótico que Courbet pintó para él. También le compró esta Nu couchée que hace poco se subastó en Sotheby’s por tres cuartos de millón de dólares.

 

Nu couchée

Tal fue el éxito de estos cuadros que la producción de Courbet durante estos años 60 estuvo llena de desnudos femeninos. No era inusual que Courbet hiciera réplicas de pinturas existentes.  Las razones de las versiones múltiples o duplicadas de las pinturas simplemente se debieron a la oferta y la demanda, y en la década de 1860, las fuerzas del mercado dictaron la voluntad de Courbet de pintar réplicas, especialmente de las representaciones del desnudo femenino. En aquel momento, era evidente que existía una gran demanda de imágenes de mujeres sensuales y desnudas, y las pinturas de Courbet satisficieron este interés popular tanto en su elección de los temas del Salón como en sus encargos privados.

 

Le_Rêve,_Vénus_et_Psyché_by_Courbet_1864

En algunos casos, la discusión crítica de las controvertidas obras de Courbet sirvió solo para impulsar aún más esta demanda. Esta Venus y Psique, destruida en Berlín en la 2º Guerra Mundial.  llamó la atención del conocido escritor y crítico Charles-Augustin Saint-Beuve. La obra fue rechazada por el jurado del Salón de 1864 por motivos de inmoralidad; el título mitológico de Courbet, era considerado como un disfraz delicado a lo que los críticos conservadores consideraban la representación de dos amantes lesbianas. Un escándalo para la época. Sin embargo, la vívida descripción de la obra de SaintBeuve llamó la atención de Khalil Bey (propietario ya de  l’Origine du Monde ), quien rápidamente le pidió a Courbet que le hiciera una copia exacta. Pero resultó que Courbet le pintó una versión diferente sobre un tema similar, la magníficaLe Sommeil, también llamado Las Dos Amigas o Pereza y Lujuria. Otro nuevo escándalo.

gustave-courbet-le-sommeil

A este mismo grupo pertenece esta Femme a perroquet presentada y aceptada en el Salón de 1866, el público demandaba ya fervientemente ver esos cuadros de los que tanto se hablaba, y que, como era de esperar, desató furibundas críticas, que apuntaban a una “falta de gusto”, probablemente porque la disculpa mitológica ya brillaba por su ausencia.Nada de Venus, Eva o cualquier otro pretexto. Mujeres desnudas y basta.

 

Gustave Courbet – “Mujer con loro” (1866)

 

De todas formas, no era sólo Courbet evidentemente el único que se iba a lucrar de esta demanda. Por todas partes los desnudos femeninos se pusieron de moda: solo hay que recordar por poner sólo dos ejemplos entre decenas de ellos,  El nacimiento de Venus de Alexandre Cabanel , que fue comprado por el Estado en 1863,  adquirida por el emperador Napoleón III  por la suma de 20 000 francos y que se exhibía en el propio Palacio del Elíseo

 

Alexandre Cabanel – El nacimiento de Venus

 

La perla y la ola de Paul-Jacques-Aimé Baudry ,  una de las más destacadas en el Salón de 1863, donde el artista la expuso bajo el título La perle et la vague (fable persane) y ahora en el Museo del  Prado.  La pintura tuvo una gran difusión a través de distintas fotografías así como gracias a un grabado de Carey, que no apareció hasta meses después de haberse inaugurado el Salón debido al cuidado que se puso en su edición a fin de garantizar su calidad. Asimismo fue objeto, como los otros desnudos del Salón, de varias caricaturas.

 

La perla y la ola (fábula persa).

Pero volvamos a Khalil-Bey. No fueron las anteriores las únicas obras eróticas de su colección. También poseía esta otra de Courbet titulada La jeune baigneuse sin ninguna coartada mitológica.

 

Courbet_la_jeune_baigneuse

Y adquirió del ya consolidado pintor Jean-Auguste-Dominique Ingres su famosísimo Le Bain turc ( El baño turco ) pintada cuando Ingres tenía ya alrededor de 82 años, aunque no fue presentada sino un año más tarde, cuando modificó el formato rectangular original de la pintura y cortó la pintura a su forma actual de tondo . Las fotografías de la pintura en su formato original aún sobreviven. El primer comprador del pintor fue un pariente de Napoleón III , pero se lo devolvió unos días después, ya que su esposa lo consideró “inadecuado” (“peu convenable“).  Finalmente fue comprado en 1865 por Khalil Bey, siempre avizor de estas telas extraordinarias.

 

Le Bain Turc (1863) Jean-Dominique Ingres

 

A Ingres también le compró una copia de La Venus de Urbino que el pintor había realizado mientras residió en Florencia desde 1820 hasta 1824, donde realizó  esta copia  de Tiziano, de la colección  del Palacio Pitti. La versión de Ingres es del mismo tamaño que el original. Su intención era servir de modelo para su amigo cercano, el escultor Lorenzo Bartolini (1777-1850), que estaba creando una escultura basada en el mismo tema. Hoy la pintura está en el Walters Museum de Baltimore.

 

Jean Auguste Dominique Ingres

No eran las únicas. Podríamos añadir, este Venus y Adonis del pintor Narciso Diaz de la Peña

venus-and-adonis-narcisse-diaz-de-la-pena

Y algunas obras de Boucher como este La toilette de Venus  donde se representa a mademoiselle Marie-Louise O’Murphy, también llamada la Belle Morphise, una famosa cortesana francesa, amante desde su adolescencia del rey Luis XV de Francia. Una tórtola,anidada entre telas y flores, mira a su ama, nos la describe Theophile Gautier.

 

The tolette de Venus

Su colección también contaba con otras obras maestras como El embarque a Citerea de Antoine Watteau.

L’Embarquement_pour_Cythere,_by_Antoine_Watteau,

 

Y un par de cuadros de Jean Baptiste Greuze que no estoy seguro de si es este pero por la descripción que hace de el Gaultier del seno medio desnudo y los ojos mirando hacia arriba bien podría ser, si no éste alguno de los muchos que pintó con temas similares.

 

teete_de_jeune_fille

 

No se acababa aquí tampoco su colección erótica. Investigando al esquivo personaje en la red, me he encontrado esta referencia a él en las memorias noveladas de Sarah Bernhardt, Es bien conocido que tuvieron una aventura y que Khalil le obsequió por ello con una diadema de perlas y diamantes. Después de relatar cómo era su colección de arte cuenta:

Luego, con una sonrisa traviesa, me condujo a una pequeña habitación mal iluminada y me mostró su colección de erótica. En una vitrina había, según me dijo, sus segundos juguetes más preciados. Abrió la caja, sacó los seis artículos uno por uno y me los fue pasando. Eran figuritas, cada una del tamaño de una naranja y que pesaban aproximadamente dos kilogramos. La plata muy pulida de las figurillas representaba a un hombre y una mujer copulando, cada uno en una de sus posiciones favoritas. Para agregar interés, las parejas, unidas por sus genitales, podían separarse para revelar la amorosa atención del escultor al detalle. También había penes erectos de tamaño natural y tallas en forma de senos hechos de alabastro en todos los tamaños y formas posibles. Él los había encargado  de los mejores escultores de París.

Pero su tesoro más querido era una representación en tamaño real en oro de los genitales femeninos, que recordaba a la de Courbet. ‘Solo mira la delicadeza del vello púbico’, me dijo.

Como es lógico, si es que estas piezas se conservan, no he conseguido encontrar ninguna imagen de elllas.

 

Sarah_Bernhardt, fotografiada por Nadar en 1864, en la época de su relación con Khalil

 

Entre sus amantes también se contó una de las más interesantes cortesanas de la época, y una de las posibles candidatas a haber posado para el cuadro de El origen del mundo. Me refiero a Jeanne De Tourbay, futura condesa de Loynes y pintada en uno de los más bellos retratos de la época pintado por  Amaury-Duval  y que hoy sigue acaparando alabanzas a la modelo en el  Musée d’Orsay. Hace rato que me hubiera gustado dedicarle una entrada a esta mujer extraordinaria, hija natural de una obrera y que acabó siendo amante de Flaubert, condesa de Loynes y, anfitriona de uno de los más influyentes salones literarios del Segundo Imperio por el que pasaban Alejandro Dumas hijo, Maurice Barres, Marcel Proust (ella y no otra es la Mme Swann), George Bizet,  Clemenceau o Flaubert quien admiraba su “gracia de pantera y [su] espíritu de demonio.  Aprovecho  esta ocasión para poneros estos fantásticos e inolvidables ojos. La mirada hipnótica y sombría de sus ojos grises, enmarcados por pendientes de estilo neogriego, pone de relieve obviamente el “admirable talento para escuchar” de la modelo,  dice la web del Musée d’Orsay. El crítico Emile Cantrel  decía de este cuadros:”Il y a un monde et un demi-monde dans ces yeux-là.” El cuadro es de 1862 también en la época en que Khalil-Bay estaba en París y ella aún era Jeanne De Tourbay  y no la condesa de Loynes.

 

portrait-of-jeanne-de-tourbay-eugene-emmanuel-amaury-duval 1862

 

Sin embargo, sobre la base de una sólida documentación, Bertrand Tillier, historiador gran conocedor del siglo XIX, ofrece en su libro Khalik Bey, Parisien de Stamboul una biografía precisa y equilibrada de este coleccionista. Si  reconoce, con razón, que el extravagante otomano participó y mucho en la creación de los clichés que lo definieron en su época y, por lo que os he contado, continúan en la mente de algunos hoy en día, el autor hace no obstante una buena limpieza de esos estereotipos. De esta forma  nos presenta a un funcionario de alto rango, un político progresista y un diplomático de élite que representó a la Puerta, es decir, a la política exterior de Turquía en algunas de las capitales europeas más importantes: Atenas, San Petersburgo, Viena y París. En el libro el gran coleccionista que fue, el apasionado amante del arte, tampoco está ni mucho menos olvidado.

 

Boucher Les baigneuses

De hecho la carrera Khalil Bey se vio además obstaculizada en su país de origen en parte por la desconfianza que inspiraba entre sus compatriotas. Estos últimos, que se preocupaban por sus valores de identidad islámica, tenían que encontrarlo sin duda demasiado europeizado, demasiado aculturizado para no representar un peligro. En cuanto a los parisinos, en lugar de verle como el hombre de mundo cultivado que ha integrado perfectamente los códigos sociales del entorno en el que se movía, muchos vieron en él a un curioso dandy, un flanneur llegado de las orillas del Bósforo, figura arquetípica de un oriente menos real que imaginario, a la manera de esos lienzos orientalistas que entonces tenían un gran éxito, pintados por artistas que rara vez se habían aventurado más allá de Marsella y que sin embargo, el coleccionó y apoyó a sus pintores. Como Eugène Fromentin, autor de un libro de viajes sobre el Sáhara

 

Départ pour la chasse – Eugène Fromentin

Eugène Fromentin – Chasse au héron

eugene fromentin tribu nomade en marche vers le paturages du Tell

Jean Léon Gerôme del que poseía este hermosísmo Marchan d’habits 

Jean leon gerome le marchan d’Habis

Prosper Marilhat del que poseía esta Rue Ezbekiyat au Cairo, su ciudad natal

Prosper Marilhat – La rue Ezbekiyat au Cairo

o el discípulo de Ingres, Theodore Chasseriau con este Combat de cavaliers arabes.

Theodore chasseriau combat de cavaliers arabes

Sin embargo, nada le fue fácil. Había trabajado duro para ser aceptado por la sociedad de una ciudad en la que pasó, a intervalos, no sólo muchos años, sino a la que amaba sinceramente , incluso si la razón por la que se había instalado en ella de 1865 a 1868, no fue tanto para gastar espléndidamente y perder en el juego una gran parte de su fortuna personal como para tratarse de una sífilis de la que pudo haberse contagiado durante su estancia en Rusia. Esta enfermedad, en la que muchos vividores y gente de la noche del boulevard veían una prueba patente de su virilidad, probablemente no había sido sin embargo considerada por esos mismos como un factor de integración suficiente. Escuchemos por un momento lo que otro dandy, Baudelaire, había escrito en un feroz epigrama titulado L’Esprit conforme : “¡Los turcos presionan, os doy mi palabra! / Su imitación es un exceso, / Y, si atrapan la viruela / Es sólo para parecerse a los franceses. ”

 

Carl Vernet (Bordeaux 1758 – Paris 1836). La chasse au sanglie

 

Sin embargo, más allá de todos estos estereotipos, Khalil fue un extraordinario coleccionista de arte, asesorado en parte por el marchante Durand-Ruel, el mismo que sería poco después de la partida de Khalil-Bay el valedor principal del impresionismo. Seguramente si hubiera permanecido por más tiempo en París hubiera sido sin duda uno de sus mecenas. Sin embargo sí lo fue de los pintores pertenecientes a la Escuela de Barbizon que son los antecedentes inmediatos de los impresionistas. Tenía especial predilección por Theodore Rousseau del que poseía hasta seis obras, entre ellas esta magnífica La Grand allée des châtaigners.

 

Théodore_rousseau_-_L’allée_des_châtaigniers

 

y otros paisajes más cercanos a las técnicas de lo que sería después el impresionismo como Un marais dans les Landes o Paysage, soleil couchant

Théodore Rousseau (1812-1867), Paysage, soleil couchant.

 

Théodore Rousseau – Un marais dans les Landes

Pero también de otros miembros del grupo como Virgilio Diaz de La Peña del que ya vimos un cuadro, del extraordinario y poco reivindicado aún Charles-François Daubigny, que bien merece su entrada propia, de Jean Baptiste Corot o del pintor de vacas, un Paulus Potter moderno, que fue Constant Troyon, de todos ellos obras extraordinarias.

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Constant-Troyon-Water-Carriers

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La Zingara, c.1865 (oil on canvas) by Corot, Jean Baptiste Camille 

Y como amante del paisaje no podían faltar en su colección paisajes holandeses  del siglo XVII. Autores como Jan Van Goyen, Jacob van Ruisdael o el propio Paulus Potter

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La prairie by Potter Paulus

o interiores holandeses del discipulo favorito de Rembrandt, Gerrit Dou, o Willem van Mieris, o Adriaen van Ostade o David Teniers,

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Gerrit dou Jeune fille au miroir

Dancing Couple and Merry Company in an Interior. Adriaen van Ostade

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Otro arista fenomenalmente representado en su colección fue el antagonista de Ingres, el romántico Eugéne Delacroix del que poseía seis lienzos fundamentales sobre todo La Masacre del Obispo de Lieja, el San sebastian atendido por las Santas mujeres o El abrevadero entre otras.

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Delacroix Saint-Sebastien-soigne-saintes-femmes-Eugene-Delacroix-

Delacroix El abrevadero

Delacroix Tasso en la prisión de los locos

Delacroix The Education of Achilles

De Courbet, su pintor favorito y su protegée, hemos visto ya sus desnudos pero llegó a atesorar muchos más cuadros de él, sobre todo de temas cinegéticos que como buen árabe adoraba, como este L’Hallali du cerf, Le renard dans la neige

 

Courbet_-_L’Hallali_du_cerf

Le renard dans la neige, huile sur toile de Gustave Courbet (1819-1877

De Jeon León Gerôme tuvo también varios cuadros importantes como este Socrate venant chercher Alcibiade oel nomenos impactante Louis XIV and Moliere,

 

jean_leon_gerome_59_socrates_seeking_alcibiades_in_the_house_of_aspasia

 

Jean-Léon Gérôme – Louis XIV and Moliere.

O este de Jean-Louis-Ernest Meissonier, Les amateurs de peinture

Jean-Louis-Ernest Meissonier, Les amateurs de peinture

Sin embargo, su extraordinaria colección, la primera de un hijo del Islam, en palabras de su amigo Theophile Gautier y reunida en un tiempo record, tuvo que ser subastada debido a sus enormes deudas de juego. El propio Gautier escribió el prólogo al catálogo de venta y precisamente a través del cual he podido hacer esta entrada, seguro que con algún error de atribución, espero que pocos, pues en algunos casos he tenido que basarme en su descripción escrita de los cuadros . Lo podéis ver pinchando aquí. En él Gautier decía:

Esta colección no es numerosa, a lo sumo un centenar de cuadros, pero es muy selecta y no se encuentran en ella más que piedras preciosas, nada de estrás o de perlas falsas. cada artista está representada en ella con uno de sus más puros diamantes. Un gusto acertado, un tacto perfecto y una pasión sincera por la belleza han guiado al poseedor de esta rara colección, la primera realizada por un hijo del Islam. El respeto por las obras maestras antiguas se ha aliado al amor por las obras de arte modernas y el culto del pasado no dificulta en absoluto la admiración por el presente… Un museo podría pedir prestado a esta colección con certeza  piezas que no temerían encontrar ninguna rivalidad.

Sin embargo, es dificilísimo encontrar información, más allá de un par de libros en francés sobre él y su peripecia personal. Su paso final a los anales de la historia del Arte siempre quedará asociado, que no es poco, al encargo de ese cuadro insólito que es El origen del mundo  y que por diversos avatares acabó en manos del psicoanalista Jacques Lacan. Hoy puede verse sin embargo en el Museo d’Orsay donde aún sigue suscitando incomodidades y puritanas protestas. De hecho hace poco, este mismo 2018, fue censurado por Facebook  lo que ha provocado un proceso judicial en Francia que podeis leer aquí.

 

 

Voy a acabar esta entrada contando una curiosidad. Hace poco en 2013 se creyó encontrar una cabeza que algunos atribuían al cuadro. Os copio de la noticia del El País:

El relato comienza en 2010, cuando un aficionado al arte, que según la revista prefiere no ser identificado de momento, compró un pequeño retrato horizontal de la cara de una mujer en un anticuario de París por 1.400 euros. El óleo no está firmado y muestra un rostro ladeado hacia atrás, una boca entreabierta, un gesto de lascivia aparente. En 2012, el comprador pensó que se trataba de la obra de un maestro y decidió lanzarse a la búsqueda del autor. Sacó la tela del marco; comprobó que la pintura había sido “manifiestamente cortada” y que parecía proceder de una tela más grande. Luego descubrió, por un sello medio borrado que se veía en el reverso, el nombre de un marchante de colores del siglo XIX. Lo siguiente fue… meterse en Google para comprobar la identidad de la modelo

(…)El comprador consulta con Jean-Jacques Fernier, del Instituto Gustave-Courbet, autor del catálogo razonado de la obra del pintor. Este ordena hacer un análisis del cuadro al Centro de Análisis e Investigación en Arte y Arqueología de París: radiografías, rayos X, espectrometría de infrarrojos. Resultado: “Los pigmentos, la capa marrón de los contornos, la largura de las pinceladas, todo correspondía punto por punto a El origen del mundo”. El experto inscribe el retrato en su catálogo y confirma su teoría de que El origen del mundo es una obra incompleta.

Hoy los expertos parecen no querer avalar la atribución pero ahí os la dejo como curiosidad.

Frédéric Bazille, o la Juventud del Impresionismo.

Frédéric Bazille, el pintor que pudo ser un maestro del impresionismo y quedó truncado por una muerte temprana.

Bazille, Autoretrato, Chicago Art Institute, 1865

Tengo que empezar diciendo que no es el impresionismo uno de los movimientos artísticos que más me interesa. Y antes de empezar, me gustaría explicar por qué. Su irrupción en la escena artística y su triunfo clamoroso fue inmediatamente posterior al sangriento episodio de la Comuna de París. La Comuna, aquel paraíso descrito por Courbet en el que no había “nada de policía, nada de tonterías, ninguna imposición, ninguna disputa” y en el que “sería necesario permanecer así para siempre” terminó con la carnicería que se conoce como la Semana Sangrienta. La demolición de la columna Vendôme no mostró la caída de la burguesía sino, muy al contrario, el fin de las  esperanzas del proletariado urbano.

La ciudad fue bombardeada de manera salvaje y constante para sofocar la sublevación. La ventaja del gobierno era tan notoria que se negaron siquiera a negociar. Los miembros de la Comuna empezaron a tomar venganza incendiando los edificios públicos que más claramente simbolizaban al gobierno y a la burguesía. Fueron los pétroleurs, llamados así por acarrear cubos de petróleo con los que provocar los incendios. No solo desaparecería el Palacio de las Tullerías, sino también la biblioteca Richelieu del Louvre, el palacio de Justicia, el Palacio Real, el palacio de Orsay, entre otros muchos palacios, pero también edificios cerca de la Rue Royale, la Rue du Faubourg Saint-Honoré, la Rue de Rivoli,  y otras tantas calles entre ellas la vivienda del dramaturgo Prosper Mérimée, todo fue incendiado. Incluso el mismo ayuntamiento de la capital el Hôtel de Ville.

 

24 mai, Incendio del Hôtel de Ville – Litografía de Léon Sabatier y Albert Adam para Paris et ses ruines publicado en 1873 – Bibliothèque historique de la Ville de Paris

Decenas de miles de communiers murieron en los combates de las barricadas y otros tantas decenas de miles fueron fusilados como represalia en los días posteriores a al entrada del ejército. París estaba conmocionado, abandonado y en ruinas. Aún hoy hablar del episodio de la Comuna resulta incómodo.

 

 

Nunca, desde los días del Terror en la Revolución Francesa, e incluso entonces, París había sufrido un shock semejante. Los cadáveres de los comuneros se alineaban por las calles como se ve en las fotografías de Adolphe Disderi, el fotógrafo de la realeza y la burguesía, o en los goyescos cuadros de Jean-Louis-Ernest Meissonier.

 

 

 

Meissonier: Barricade de la rue Mortellerie juin

Meissonier-The-Ruins-of-the-Tuileries-Palace-after-the-Commune-of-1871

 

Y sin embargo, todo el grupo de los impresionistas, del primero al último, autores que tan cacareadamente presumieron de pintar sólo lo que veían, rehuyeron la visión de esa catástrofe, las ruinas y la muerte que estaba por todas partes en París. Cuando Claude Monet pinta el Jardín de las Tullerías en 1876, modifica el encuadre para que no se vean las ruinas del palacio incendiado por los comuneros.

 

Claude Monet-Le Jardin des Tuileries-1876. Museo Marmottan

 

Los impresionistas niegan la tragedia, y en cierto sentido, lo real. Su  pretendido realismo dice tanto de lo que muestra como de lo que esconde y lo que evita. Nada de política, nada de compromiso. Su pintura es una pintura de burgueses para burgueses: el burgués en las carreras de caballos, el burgués en los prostíbulos, el burgués en el jardín, el burgués paseando el domingo por el Sena, el burgués en la ópera, en el circo, en los merenderos de Montmartre, el burgués en suma en su contínua epifanía. Su deseo, nunca escondido, era limpiar el realismo de sus connotaciones políticas, de su relación con la canaille, como habría dicho Mallarmé.

 

Garden at Sainte Adresse-Claude Monet 1867

 

Probablemente por ese carácter naif y tan burgués es por lo que, aún hoy, sigue siendo uno de los movimientos más apreciados por el público de los museos y por eso mismo, a mí me chirría. Nada feo, nada siniestro, nada bizarro tienen espacio en un cuadro impresionista. Por no haber, no hay ni oscuridad, ni climatología adversas, ni tormentas, ni noches oscuras. Todo es luz y despreocupación, jardínes de flores, niñas al piano, madres con niños, paseos en barca y almuerzos sobre la hierba.

 

LE DÉJEUNER DES CANOTIERS. Renoir. 1881

 

Cuando Monet pintaba en Argenteuil, a las afueras de París, el río, según un informe oficial de la época, presentaba una extraordinaria acumulación de desperdicios, de gatos y perros muertos, y cieno, mucho cieno. Acababa de instalarse un colector que vertía todos los desperdicios de las alcantarillas de París y había constantes epidemias de tifus durante los veranos de Argenteuil. En un famoso poema de Charles Cross de los mismos años titulado El río se decía: Seul, le fleuve ne rit pas. Pero, mirad las pinturas de la época de Monet en Argenteuil. Es la Arcadia porque nada de eso cabe, nada de eso podría entrar enla iconografía de una pintura impresionista. Y ¿es la realidad así de sencilla?

 

Sailing At Argenteuil Painting by Claude Monet

 

Dicho esto, largo excurso por mi parte, hoy quiero hablaros sin embargo, de un autor, casi desconocido fuera de los círculos académicos, a pesar de la desmesurada popularidad del impresionismo, debido sin duda a su temprana muerte en la guerra franco prusiana, cuya derrota precisamente desató el episodio de la Comuna. No vale para él este reproche que he hecho más arriba pues Frédéric Bazille, el más idealista de los pintores, que aún no se llamaban impresionistas, murió sin llegar a ver toda aquella barbarie.

 

Pierre Auguste Renoir_-Frédéric Bazille pintando 1867

Tan solo ocho años duró la carrera artística de Frédéric Bazille (1841- 1870). A su muerte tan solo dejó 55 pinturas propias , junto a otros cuarenta  lienzos de artistas como Delacroix, Courbet, Renoir, Monet, Manet o Sisley que coleccionó. Un personaje carismático, enormemente apreciado por sus colegas, buen amigo, generoso hasta el extremo, un dandy en el vestir, un melómano, una mente brillante, probablemente homosexual, guapo, con unos enormes ojos azules, altísmo, medía casi 1.90, y bastante acomodado, casi un niño rico para sus paupérrimos compañeros de generación.

 

Frédéric nació en Montpellier en el seno de una familia de notables protestantes, bastante ricos y muy cultos. Su padre, terrateniente y vinatero, se convirtió en senador en 1879. Su madre, Camille Vialars, también pertenecía a una familia de terratenientes. Los Bazille se asentaron en Montpellier en el siglo XVII como maestros orfebres aunque sus familiares más recientes se habían convertido en comerciantes o médicos y formaban parte de la burguesía local, siempre vinculados a la evolución de la propia ciudad.  En 2016 se le organizó una gran retrospectiva que se gestó en el Museo Fabre del propio Montpelier y que despues viajó, a lo largo de 2017, al Museo Orsay de París y después, a la National Gallery of Art de Washington. Curioso que esta exposición, titulada Frédéric Bazille, la jeunesse de l’impressionnisme, se organizase precisamente en el Museo Fabre, pues este centro artístico de la Francia mediterránea, renovado en entre 2003 y 2007, fue el lugar donde un jovencísimo Bazille inició su carrera artística  en el estudio de los escultores, Baussan padre e hijo, copiando los viejos maestros como Paolo Veronese

 

Frédéric-Bazille-la-jeunesse-de-l’impressionnisme-au-musée-Fabre-01

Bazille, sin embargo, abandonó su protector hogar paterno a principios de la década de 1860, recién cumplidos los veinte años, para estudiar medicina en París. Pero su pasión por la pintura superó la obligación que sentía de seguir una vocación marcada por sus padres y, para disgusto de éstos, pronto abandonó la escuela para dedicarse al arte. En París se matriculó en el estudio del pintor Charles Gleyre,  entonces el principal taller privado de enseñanza en París, un taller fundamental en la historia del arte francés del XIX y del aún inexistente impresionismo pues a él asistieron no sólo Bazille sino también  a Jean-Léon Gérôme , Jean-Louis Hamon , Auguste Toulmouche , James Whistler y varios de los impresionistas:  Claude Monet ,  Auguste Renoir Alfred Sisley  de los que rápidamente se hizo amigo. Al poco tiempo, ese un grupo se expandió incluyendo a Edgar Degas, Edouard Manet , Berthe Morisot , Paul Cézanne , Camille Pissarro , Emile Zola  y  Paul Verlaine entre otros. París hervía de creatividad mediado el siglo XIX como puede verse en los cuadros de Henri Fantin-Latour

 

Henri Fantin-Latour – “Un taller en Batignolles” (1870)

El grupo se formó en torno a Manet, el artista que había desafiado al Salón con sus cuadros y en aquel momento epítome de la modernidad, que es el que está  en el centro del cuadro pintando un retrato del  pintor, escultor, poeta y crítico de arte Zacharie Astruc, que es el personaje sentado en la butaca, posando con un libro rojo en la mano. Manet tenía un estudio en el barrio parisino de Batignolles, que se convirtió en centro de reunión de estos jóvenes artistas a los que antes que impresionista se le conoció como el Grupo de Batignolles. Bazille es el tipo más alto del grupo a la derecha de Astruc, con las manos cruzadas a la espalda, pero también podemos ver, detrás de Manet y de izquierda a derecha, al pintor alemán Otto Schölderer, a Renoir (el único que lleva sombrero), el escritor Emile Zola, el coleccionista e íntimo amigo de Bazille, el pianista Edmond MaîtreClaude Monet, que poco más y no entra en el cuadro.

El grupo sin embargo no estaba completo. Fantin-Latour pintó otros retratos colectivos, todos hoy en el Museo de Orsay; el  Homenaje a Delacroix (1864), donde también aparecen Jules Champfleury, Charles Baudelaire,  Alphonse Legros o James McNeill Whistler entre otros y otros dos dedicados a los escritores, El rincón de la mesa (1872) donde entre otros aparecen Paul Verlaine y Arthur Rimbaud y otro, ya muy posterior, a los músicos, Alrededor del piano (1885).

Bazille_Studio_in_the_rue_de_Furstenberg

 

Más favorecido económicamente que el resto de sus amigos, alquiló su primer taller en  1864, aunque luego, vistas las dificultades económicas de sus amigos, particularmente de Monet que ya esperaba un hijo, alquilaría otro mayor. No fue fácil convencer a sus padres para que le alquilaran este taller más grande, en lugar de una simple habitación. Si pudiera encontrar un pequeño lugar conveniente cerca de mis amigos, me gustaría tomarlo, creo que sería muy útil para el progreso que puedo hacer más adelante“, le escribió a su madre. Así en 1865 , se trasladó con Monet, a la Rue Fustenberg justo encima del taller que había tenido su admirado  Delacroix cuya presencia aún se sentía en el lugar. Allí también se añadió Renoir, compartiendo modelos o posando los unos para los otros.

Frédéric_Bazille_-_L’Atelier de la rue de la Condamine _-1870

En este cuadro de Bazille, en el que también hay mano del propio Manet, podemos ver el estudio que compartieron en la rue de la Condamine. Bazille. en el centro, enseña su obra a Manet, con sombrero, que está comentando algo, mientras Monet, un paso atrás, los observa. A la derecha toca el piano su inseparable Edmond Maître y en la escalera está Renoir y otro personaje que a veces identifican con Astruc y otras con Zola. Casi todas las obras colgadas en la pared son claramente identificables y algunas saldrán después en estas líneas, como el Pescador de la pared de la izquierda, o el de la Toilette sobre el sofá que aún está sin terminar. Aún así también se identifica un bodegón que compró a Monet, sobre la cabeza del pianista Maître y un Renoir tras la escalera. El padre de Bazille, aunque se había resignado a la elección de su hijo de una carrera en el arte, lo mantuvo siempre en una situación económica muy limitada y Bazille, aunque llegó incluso a exponer en el Salón, en su corta vida, jamás consiguió vender un cuadro. Pero eso no evitó que sus amigos artistas lo consideraran un niño rico y vivieran un poco a sus expensas, sobre todo Monet, que con su personalidad de macho alfa, lo dominaba un poco a su antojo. Una lástima porque si hubiera tenido libre uso de su fortuna, Bazille podría haber desempeñado un doble papel, como artista y como mecenas, como si haría el más joven Gustave Caillebotte. Aún así, a su muerte, tenía unas 40 pinturas en su colección, entre ellas el conocido y gigantesco Mujeres en el jardín que compró a Monet para ayudarle económicamente.

 

Piscis 1865

Bazille se siente listo para participar en el Salón de 1866 y presenta dos cuadros : un tema moderno, Chica al piano y un clásico de la naturaleza muerta, Piscis . Solo el segundo es aceptado. Courbet los visita, admira el Desayuno en la hierba  de Monet y la Chica joven aPiano de Bazille, pero la vida diaria del taller es la de una fiesta perpetua que le hizo buscar un retiro por unos pocos meses en 1866 , solo, en la rue Godot-de-Mauroy, lejos de la vorágine. La soledad no es lo suyo y decide cambiarse a la rue Visconti , donde de nuevo no puede evitar dar la bienvenida a Renoir, y luego a Monet. “Aquí están estos dos pintores necesitados que yo albergo. Esto parece una verdadera enfermería. Estoy encantado . Porque, como le  escribió a MonetUno solo, hay cosas que no puede descifrar: A fin de cuentas,  es una tarea ardua  y difícil” Renoir se aprovecha de las modelos de Bazille y  le ayuda a pagarlas. La hermandad culmina cuando Renoir y él encuentran el estudio de la pintura de la pintura de arriba en Batignolles, un gran taller cercano al de Manet, que Bazille y Manet inmortalizaran en esa pintura L’Atelier de la rue de la Condamine.

 

Bazille_Monet blessé à l’hôtel du Lion d’Or à Chailly-en-Bière. L’Ambulance_improvisée_1865

Bazille como Monet se sentían atraidos por la pintura al aire libre e hicieron muchos viajes juntos: a Chailly, a Honfleur en Normandía, a Fontainebleau… Una de las pinturas más deliciosas de Bazille es esta de arriba “L’Ambulance_improvisée” (El Hospital improvisado) en la que se ve a Monet recuperándose en la cama de una lesión en una pierna que sufrió en el verano de 1865 en Chailly donde había ido a hacer estudios para el Desayuno sobre la hierba.

Bazille que había ido con él para servirle de modelo, con sus estudios de medicina, se hizo cargo de la situación. Apoyó la extremidad enrojecida sobre mantas dobladas y colgó una olla de cerámica encima, tal vez para servir como un contrapeso. Así inmovilizado, Monet le mira hoscamente. Todo en la imagen, desde el orinal, el remolino de la ropa de cama hasta las rápidas anotaciones del papel pintado con motivos arabescos, revela una exultante autosatisfacción. Por una vez, Bazille tuvo a su augusto amigo justo donde lo quería: a su merced.

 

Claude-Monet-The-Coast-at-Sainte-Adresse

JEAN-FREDERIC-BAZILLE-SEASCAPE.-THE-BEACH-AT-SAINTE-ADRESSE 1865

 

Por sus dificultades financieras Monet fingió una ruptura con su amante Camille para acercarse nuevamente a su familia, de la que esperaba ayuda económica. Por esta razón pasó el verano de 1867 con su familia en Sainte-Adresse, mientras que Camille, que se encontraba embarazada, permaneció en París y era cuidada por Bazille. En agosto nació el primer hijo de Monet, Jean. Bazille fue a buscarlo a Saint Adresse y allí pintó la misma vista que Monet.

 

1869_Retrato de Edmond Maitre

 

En París, la pintura no es el único centro de interés de Frédéric Bazille. Es un apasionado de la escritura, del teatro, de la música y la ópera. Tuvo una gran amistad con Edmond Maître con él que solía ir a conciertos. Compartían la pasión por la música de Wagner , de Fauré , de SchumannGabriel Fauré (1845-1924) fue incluso en París el profesor de piano de Bazille con quien hizo importantes progresos.  Con Edmond, asistirá en Bruselas a la primera presentación de Lohengrin. Cuando murió Bazille, uno de los más afectados fue Maître que le escribió una carta a sus padres diciendo: “De todas las personas jóvenes que he conocido, Bazille era el más talentoso, el ser más amable”.

 

Bazille-Nature_morte_au_héron 1867

La falta de dinero, a pesar de ser un niño rico hace que muchos de los cuadros de Bazille sean naturalezas muertas y paisajes puesto que no podía permitirse pagar a los modelos. Son contínuas las quejas a sus padres en sus cartas por este motivo. Eso hacía también que posaran los unos para los otros. Más arriba os puse un cuadro de Renoir que representa a Bazille precisamente pintando esta Naturaleza muerta con garza de aquí arriba. Pero hubo muchos más, como este fantástico retrato de Renoir pintado por Bazille en 1867.

Bazille, Frédéric ~ Portrait of Renoir, 1867,

 

O este otro de Bazille, pintado por Monet en 1868:

 

Bazille, peint par Monet (vers 1868).

O este de Renoir de nuevo por Bazille de 1867.

 

Frédéric Bazille – Portrait de Renoir (1867)

O este de Bazille y Camille, la amante y luego esposa de Monet, que éste pintaría  como un estudio preparatorio para su Desayuno en la hierba en 1865.

 

Monet, Claude (1840-1926) Bazille et Camille, Etude pour “Déjeuner sur l’Herbe” (Bazille and Camille, Study for “Déjeuner sur l’Herbe”) 1865

O este otro retrato de Bazille de otro de los amigos comunes del grupo, un Paul Verlaine jovencito y aún con todo su pelo:

Frédéric_Bazille_-_Paul_Verlaine 1867

 

No podemos olvidarnos unca que Bazille murió con 29 años, por lo que nunca pudo llegar a tener éxito e independencia económica de sus padres. Su vida se escindía en dos: los veranos en la casa familiar y el resto del año con sus amigos pintores en París. Por lo general pasa sus veranos en la propiedad de la familia el dominio Meric  en Montpellier , frente al pueblo de Castelnau-le-Lez , un área que es el escenario de algunos de sus cuadros, como este El vestido rosa (1864)

 

 

La figura representada es Therese des Hours, una prima de Bazille. Las familias Bazille y Hours pasaban los verano en la hermosa hacienda Meric. La casa y su parque están ligeramente elevados y dominan el pueblo. Bazille coloca a Therese en la terraza al final del jardín.

 

 

El verano de 1867 su estancia en Meric fue especialmente prolífica en pinturas. Como este enorme lienzo titulado Reunión familiar en el que reune en la terraza a diez de sus parientes cercanos, así como a él mismo representado de pie, siempre el más alto, en el extremo izquierdo de la pintura. En este cuadro del Museo d’Orsay, según la propia web del museo

cada una de las figuras constituye también un retrato y casi todos los modelos miran al espectador, como si estuvieran posando para un fotógrafo. Por lo cual, y pese a que se trate en este retrato de grupo de la intimidad familiar, las poses son un poco rígidas. Incluso la ejecución parece ser contenida y Bazille retoca una y otra vez el lienzo durante el invierno, antes de volver a cogerlo una vez más un año después, incluso tras haberlo mostrado en el Salón, sustituyendo unos perritos que había en primer plano por un bodegón de flores y sombrero, muy poco natural.

 

 

The Terrace at Meric (Oleander) 1867

De aquel mismo verano es este cuadro inacabado de la terraza de Meric.

 

Thérèse Reading in the Park at Meric by Jean Frederic Bazille

Vue de village, 1868,

O este otro de un año después, actualmente en el Museo Fabre, titulado La vue de village. La modelo es la hija de un agricultor italiano, aparcero de los padres del pintor. Su vestido de muselina blanca contrasta con la vegetación circundante, dando una fuerte impresión de brillo. El árbol en primer plano enmarca el paisaje y permite apreciar su profundidad. Podemos ver abajo el pueblo de Castelnau, cerca de Montpellier, cruzado por un pequeño río costero, el Lez.

 

 

Bazille,_Frédéric___Le_Petit_Jardinier_(The_Little_Gardener),__Museum_of_Fine_Arts,_Houston

O este otro, también inacabado. A Bazille, aún le costaba pintar paisajes puros sin introducir alguna figura humana.

Les Remparts d’Aigues-Mortes, 1867,

Al final de la siguiente primavera de 1867, Bazille visitó la ciudad de Aigues-Mortes cerca de la casa de su familia en Montpellier. Con la esperanza de “al menos ocho días hermosos“, se propuso el desafío de pintar paisajes “absolutamente simples” de la ciudad y las marismas de los alrededores.

Bazille-Les_remparts_d’Aigues-Mortes

 

Les Remparts d’Aigues-Mortes, 1867,

De las cuatro vistas conocidas del artista de la zona, esta, del Metropolitan Museum, es la única terminada del todo (de nuevo sus figuras). Muestra de cerca las enormes murallas medievales de Aigues-Mortes. También muestra los efectos de luz más llamativos de las tres: el sol del sur brilla intensamente en la calle que vemos a través del arco, proyectando su luz sobre este lado de la muralla y contrastando con las sombras de la tarde que envuelven al pony de la Camarga y las figuras del primer plano.

 

Paysage au bord du Lez, 1870

Este que sería el último paisaje que pintaría en el que sería su último verano, muestra cómo iba evolucionando, ya no hay figuras, aunque aún es perceptible la influencia de Corot.

 

 

Bazille,_Frédéric___La_Toilette,_1869-70,_Oil_on_canvas_Musee_Fabre,_Montpelier

Bazille murió demasiado pronto. Aún es un pintor sin encontrar su propio estilo, lo que ha hecho que sus cuadros hayan estado durante casi un siglo, al margen de la historiografía del impresionismo. La influencia de Edouard Manet  y del orientalismo tan en boga en el París de la época, lellevó a pintar una serie de telas con temas orientales, como esta Toilette que ya habíamos visto a medio pintar en el cuadro del estudio. Sin embargo, la representación minuciosa de las telas y las pieles y la de la piel negra de la doncella indican el dominio técnico alcanzado por el pintor al final de su vida.

Femme en costume mauresque, 1869

En este otro, Lise Tréhot, modelo, musa y primera amante de Renoir, está representada con un sabio erotismo por Bazille,vestida con un traje del norte de África.

Jeune-femme-aux-pivoines-1870

La probable influencia de Edouard Manet llevó a Bazille a representar a una mujer negra que reunía un ramo de flores en un jarrón. En 1863, Manet había pintado su famosa Olimpia, que presentaba en el fondo a una mujer negra con un ramo de flores. Al mismo tiempo, la naturaleza muerta y el retrato, la pintura de Bazille permite apreciar las cualidades del colorista del pintor.

 

‘Fleurs’ (1868) by Frédéric Bazille

O este otro bodegón de flores que demuestra cómo iba avanzando en su pintura. Aún así no podemos olvidar nunca que toda la carrera de pintor de Bazille no abarca sino un corto periodo de seis años y que moriría a los 29.

Le Pêcheur à l’épervier, 1868

Quizás los cuadros más personales son aquellos donde acaso Bazille dejó entrever su homoerotismo. Jamás se le conoció una pareja femenina y su mundo, cuanto menos, era un mundo de amigos masculinos. Este Pescador con red y otros cuadros similares han labrado esa suposición de su homosexualidad. De hecho, así como el desnudo femenino era moneda de uso corriente en la pintura, el masculino estaba siempre ligado a temas mitológicos. Esta representación de un desnudo masculino actual no debió dejar de ser chocante en aquel momento, hasta el punto de que fue rechazado por el Salón de 1869 bajo la acusación de “indecencia”.

 

Frédéric Bazille – Jeune homme nu sur l’herbe

En el Museo de Montpellier está este otro inacabado Joven desnudo sobre la hierba en el que la sutil diferencia entre el bronceado de las manos y el rostro con la blancura de la piel parece indicar que se tratase de un campesino o alguien que trabajase al aire libre. Los pantalones de sarga azul deshilachados a un lado lo confirman, asi como la tapia que oculta las miradas.

 

Scène d’été, 1869,

Y por si aún cupieran dudas, esta  Escena de verano que Bazille comenzó  en su estudio de París, pero completó los detalles del paisaje después de viajar al sur de Francia, donde pintó un paisaje similar del río Lez. La pintura, sorprendentemente fue aceptada en el Salón probablemente porque el tema parecía inspirarse en la novela modernista Manette Salomon (1867), una novela sobre la vida de unos pintores en la que los hermanos Goncourt describen una escena de hombres jóvenes bañandose en una luz brillante. A este cuadro, se le ha atacado ferozmente por sus imprecisiones anatómicas pero, en cierto sentido, no sólo prefigura Las bañistas de Cezanne, sino que hay sentidos homenajes en las figuras a los pintores del renacimiento italiano como Andrea Mantegna y Sebastiano del Piombo. ¿Qué otra cosa es sino un San Sebastián laico el joven apoyado en el árbol de la izquierda?

Portrait of Alphonse Tissie – Frederic Bazille

La amplia correspondencia que mantuvo con sus padres y sus amigos que aún a día de hoy se conserva, nos permite conocer mucho de Frédéric, un hombre muy querido por sus colegas, pero cargado de enigmas, como el que rodeará su muerte. “Tan solo tres semanas antes de alistarse había escrito una carta asegurando que nunca querría vivir la guerra“, explica Stanislao Colodiet, del Museo Fabre de Montpellier. “Su decisión sorprendió a sus amigos y familiares porque además entró en un regimiento muy peligrosoAl final de su carrera, su pintura estaba cambiando y es evidente que muchas cosas pasaban por su cabeza, pero su correspondencia no nos aporta luz sobre esto. Nunca tendremos la explicación“. Podría haberlo evitado fácilmente, entonces con dinero se podía comprar un sustituto. Según Renoir, que también estuvo en la guerra, se alistó “porque se veía galopando sobre un hermoso caballo, en medio de una ráfaga de balas ,y portando el mensaje que supondría el fin de la contienda.”  por el contrario, se pasó el tiempo limpiando polainas, peleando patatas, acarreando leña, barriendo los suelos…. “Esta vida endurecida me está hundiendo” escribió sus padres, “pero no durará mucho“.

 

 

Ni siquiera tuvo el honor de morir en el campo de batalla, sino durante la retirada, en una carretera embarrada intentando proteger a unas mujeres y unos niños. La noticia cae como una bomba entre sus amigos. Edmond Maître está desconsolado, Renoir muy afectado, Monet, cabreado con ese patriotismo que ha causado la muerte de su amigo y ante un París cada vez más convulso, decide irse a Londres, como también hará Camille Pissarro. El grupo queda completamente disperso.

 

 

SIn embargo, cuando, pasados los acontecimientos de la Comuna, el grupo volviera reunirse y a celebrar, apenas cuatro años después de la muerte de Bazille, la que sería la Primera exposición de los Impresionistas en el taller del fotógrafo Nadar en el boulevard des Capuchines, nadie se acordaría ya de incluir en ella ninguna obra de Bazille, cuya obra se sumió en un largo olvido. Eran los tiempos ya de los marchantes de Durand-Ruel y de Vollard y el dinero fluía por sus manos.

¿Puede una bala de fusil cambiar el curso de la historia del arte?, se pregunta la wikipedia francesa. ¿Cómo habría sido la obra de Bazille si, como sus compañeros, hubiera logrado alcanzar su madurez artística? Y sobre todo, ¿cuál fue el destino de los sesenta cuadros  que componían la obra de Bazille?Primero un absoluto y largo olvido, luego una tímida resurrección debida al historiador de arte Henri Focillon en 1926  . Pero no sería hasta finales de los 50 cuando se reivindicase su pintura y los ávidos coleccionistas americanos sacasen sus pinturas del ámbito familiar y del círculo local de iniciados de Montpellier para acabar colgadas principalmente en las paredes de los museos estadounidenses.

 

La Subasta del siglo: La Colección de Peggy & David Rockefeller dobla el récord de recaudación de una colección privada.

La Colección de Peggy & David Rockefeller alcanza en su subasta en Chirstie’s dobla el récord de recaudación para una colección privada

Cuando murió David Rockefeller, el pasado mes de marzo, a la edad de 101 años, el último eslabón vivo de la Edad Dorada de los multimillonarios neoyorquinos desapareció con él. Era el multimillonario más longevo del mundo, y el nieto más joven y único superviviente del primer multimillonario estadounidense, John D. Rockefeller Sr. (1839-1937), uno de los “barones ladrones” originales.El término Robber Barons (barones ladrones) se acuñó en el s XIX en los Estados Unidos para denominar a los industriales y banqueros que monopolizaron sus respectivas industrias y amasaron gigantescas fortunas mediante prácticas que violaban la libre competencia en los mercados. Los más famosos de entre los conocidos como barones ladrones son John D. Rockefeller con el petróleo, Cornelius Vanderbilt con los ferrocarriles, Andrew Carnegie con el acero, y J.P. Morgan en la banca.

Mientras que el nombre del abuelo se convirtió en sinónimo de capitalismo, el nieto sin embargo se convirtió, en cierto modo, en sinónimo de retribución.El veterano jefe del Chase Manhattan Bank, Rockefeller era tanto un estadista como un banquero. LLegó a reunirse con una docena de presidentes de los Estados Unidos, desde Coolidge hasta Obama, y ​​fue recibido como un jefe de Estado por líderes mundiales como Nikita Khrushchev y Zhou Enlai; ejerció una influencia considerable en los asuntos financieros mundiales, así como en la política exterior de EE. UU. Sus logros cívicos en Nueva York van desde la arquitectura (construyó el One Chase Manhattan Plaza de 60 pisos, diseñado por Skidmore, Owings & Merrill, y ayudó a planear el World Trade Center original y el Battery Park City) hasta lo filantrópico (durante su vida , donó unos  mil millones de dólares a organizaciones benéficas) e incluso lo fiscal (jugó un papel decisivo en salvar a la ciudad entera de la bancarrota en los difíciles años 70).

En privado, con su esposa, Peggy, con la que estuvo casado desde 1940 hasta su muerte, en 1996, vivió a un nivel de refinamiento que probablemente nunca se volverá a repetir, en parte porque ya no es posible y en parte porque no es ni aún siquiera concebible. Connosieurs consumados, coleccionaron obras maestras, gran parte de ellas recibidas en herencia y otras muchas adquiridas por ellos, en un montón de categorías: pinturas europeas y americanas de los siglos XIX y XX, muebles ingleses y estadounidenses, porcelana europea, arte asiático, cerámica precolombina, plata, textiles, arte decorativo, arte popular y arte amerindio.

Todos estos artículos decoraban sus numerosas casas, magníficamente ubicadas, pero curiosamente nunca demasiado ostentosas exteriormente. El vivió sobre todo en una casa adosada de estilo colonial renacentista de  cuatro pisos en East 65th Street en Manhattan, con ocho dormitorios y otras seis habitaciones para el personal. Todavía este mismo año el personal incluía un mayordomo y tres doncellas.  “Funcionó como si fuera 1948 hasta el final de sus días” dice un amigo de la familia.

 

 

Este mes de mayo, siguiendo los deseos del Sr. Rockefeller, este legado – de alrededor de 1.600 lotes- ha salido en una espectacular serie de subastas en Christie’s en Nueva York, celebradas en el Rockefeller Center. La Colección de Peggy y David Rockefeller ha recaudado, según las estimaciones, más de 830 millones de dólares, lo que la ha convertido en la subasta más alta de la historia para una colección privada, doblando de largo el anterior récord establecido por la colección de Yves Saint Laurent y Pierre Bergé, que alcanzó en París los 443 millones. Ha sido, sin duda, la venta del siglo.

 

 

Con los cinco hijos, 10 nietos y 10 bisnietos de la pareja ya bien enriquecidos, según deseos de David Rockefeller, todos los ingresos de la venta se destinarán a una docena de organizaciones sin fines de lucro, incluidas la Universidad Rockefeller, la Universidad de Harvard, el Museo de Arte Moderno MOMA , el Consejo de Asuntos Exteriores y el Maine Coast Heritage Trust. Y aunque escandaliza todo, las cifras que marean y el propio hecho de que alguien pudiera poseer tal tesoro artístico que excede con mucho la colección de numerosos museos, también da cierta envidia sana esa costumbre tan americana de sus megamultimillonarios convertirse en benefactores de museos e instituciones culturales.

 

 

En fin, afortunadamente para mí, la colección ha podido verse en el Rockefeller Center antes de subastarse y os puedo enseñar algunos, que no todos, de los impresionantes tesoros que guardaba. A pesar de que había de todo, una cornucopia inacabable de arte decorativo y artístico que abarcaba muchos siglos y muchos continentes, había hasta una colección de patos y una impresionante sección dedicada a la porcelana de la que os colgaré algunos ejemplos, las joyas de la corona eran las pinturas impresionistas, postimpresionistas y el arte americano. Muchas de estas obras fueron adquiridas en los años 50 y 60, cuando los Rockefeller formaban parte de un círculo de coleccionistas legendarios que también incluían a William S. Paley y John Hay “Jock” Whitney.

El propio David Rockefeller había publicado en privado y distribuido exclusivamente a familiares y amigos un catálogo razonado de su colección. El monumental proyecto abarcó 31 años, y cada uno de los libros encuadernados en lino estaba meticulosamente impreso y bellamente ilustrado. El Volumen I: Obras de arte europeas apareció en 1984. El prefacio autobiográfico de 54 páginas que escribió para él sigue siendo la mejor fuente de información sobre el coleccionismo y la vida privada de la pareja. El Volumen II: Arte del hemisferio occidental, publicado en 1988, fue seguido por el Volumen III: Arte de Asia y culturas vecinas, en 1993, y el Volumen IV: Artes decorativas, en 1992, que, se suponía, iba a ser el último de la serie. Pero la longevidad y las compras incansables exigieron que apareciera, en 2015, el Volumen V: Suplemento.

Pablo Picasso (1881-1973) Fillette à la corbeille fleurie Price realised USD 115,000,000

Su mejor adquisición para su colección llegó en 1968, un año después de la muerte de Alice B. Toklas, la compañera de Gertrude Stein, que había acumulado una de las colecciones más importantes de arte moderno antes de morir, en 1946. Tras la muerte de Toklas, Rockefeller se enteró de que los herederos de Gertrude Stein iban a vender un tesoro de 47 obras de Picasso y Juan Gris que habían pasado a sus manos. Para comprar la colección completa, Rockefeller organizó un grupo con cinco de sus amigos millonarios, incluidos Paley, Whitney y su hermano Nelson. Quizás en la lotería más elitista de la historia, se colocaron seis números en papelitos en un viejo sombrero de fieltro y cada miembro del grupo extrajo un número para determinar el orden en que escogerían las pinturas que podrían quedarse. David Rockefeller extrajo el número 1, lo que le permitió quedarse con la obra más codiciada, esta niña de la época rosa de Picasso con una canasta de flores, pintada en 1905 y uno de los retratos más fascinantes del artista que sin embargo disgustó mucho a Gertrude Stein, cuando su hermano Leonard lo compró porque decía que tenía patas de mono. Fue la primera gran venta de un joven Picasso y la estrella de la subasta, recaudando 115 millones de dólares, aunque no el récord para un Picasso.

 

Picasso manzana

 

El lote de apertura de la subasta fue una pequeña pintura de Picasso de una sola manzana, hecha como regalo también para la escritora Gertrude Stein después de que estaba consternada porque su hermano, Leo, se quedó una naturaleza muerta de Cézanne de cinco manzanas cuando  separaron  la colección de arte que ambos habían reunido. Entonces Picasso le obsequió esta pintura de una sola manzana a Gertrude, una de sus primeras coleccionistas y admiradoras, como regalo de Navidad en 1914, y en la nota manuscrita al dorso que la acompaña muestra la amistad que unía al artista malagueño con Gertrude y su brutal deseo de destronar al maestro mayor: “Te pinto una manzana y será tan buena como todas las de Cézanne “. Alcanzó casi los 4 millones de dólares.

 

Henri Matisse, Odalisque couchée aux magnolias (1923)

Unos pocos lotes más tarde llegó otra de las joyas de la colección, el desnudo de Matisse Odalisque couchée aux magnolias (1923). Christie’s había promocionado mucho la obra en su exuberante catálogo como una de las mejores pinturas de Matisse que pudiera ser subastada, y, sin duda, una de las mejores en manos privadas. Las ofertas comenzaron en $ 58 millones pero   Xin Li, la vicepresidenta para Asia de Christie’s y el “arma secreta en la venta de obras maestras para multimillonarios asiáticos”  en menos de tres minutos ofreció 80.8 millones de dólares, un récord para una obra del artista en una subasta. El récord anterior de una pintura del artista en una subasta era de  40.9 millones, que se estableció en 2009 en Christie’s  París cuando se ofreció una pintura de 1911 del maestro francés con un tema similar, procedente de la colección Yves Saint Laurent y Pierre Bergé .

 

 

Solo dos lotes más tarde llegaba otra de las estrellas, estas Nymphéas en fleur de Monet , que tenía un presupuesto aproximado de $ 50 millones. De nuevo Li ofreció 84.7 millones y de nuevo, esta pintura, en verdad, hermosísima del último Monet se fue para China. Según la directora de Christies para Asia esta pintura era muy atractiva para el mercado asiático porque todos los nenúfares están en flor, lo que para los chinos es signo de buenos auspicios. Además la palabra china para nenúfar implica una unión pacífica y armoniosa. Asi que agua, armonía y buena fortuna inciden en el buen feng shui que tiene esta pintura para un espectador asiático.

Pero están eran las estrellas, no más. La colección era impresionante: Delacroix, Jean-Baptiste-Camille Corot, Claude Monet, Edouard Manet, Honoré Daumier, Odilon Redon, Camille Pisarro, Edouard Vuillard, Pierre Bonard, Pierre Renoir, Alfred  Sisley, Aristide Maillol,  Paul Gauguin, Vicent Van Gogh, Toulouse Lautrec, Paul Signac, George Seurat, André Derain, Ernst Ludwig Kirchner, Henri Matisse, Alexej von Jawlensky, Wasily Kandinsky, Raoul Dufy, Maurice de Vlaminck, Marc Chagall, Emil Nolde, Pablo Picasso, Juan Gris, Fernand Leger, Paul Klee, John Singer Sargent, Giorgio Morandi, Joan Miró, y, entre los americanos, Willem De Kooning, Arthur G. Dove, Georgia O’Keeffe, Milton Avery, Diego Rivera, Edward Hopper o Homer Winslow.

Para no hacerlo eterno os la cuelgo como galería, ordenadas de forma aleatoria. Y podeis verlas pinchando en la primera y avanzando. Saludos.