Agnès Varda o la joie de vivre

Agnès Varda o la pura dicha de la vida

9TH Governors Awards –  Los Angeles, California, 11/11/2017 – Director Agnes Varda. REUTERS/Mario Anzuoni

 

 

Empiezo por decir que adoro a Agnès Varda, esa menuda anicianita con el pelo paje a lo Piero della Francesca o Bellini y bicolor- adoro el color, no quiero ser como ese perro blanco, dice en su última película- que a finales del mes que viene cumplirá 90 años en una forma mental y creativa envidiables.

Autoportrait devant quelques hommes de G. Bellini, Venise, 1962 /Agnès Varda

Y he de reconocer que es un amor reciente. No puedo decir que conociese, o tal vez sí, así de flaca es mi memoria, algunas de las películas que hizo junto a sus compañeros de la Nouvelle Vague, aunque también he de admitir que, una vez hechas las presentaciones, me he visto de su obra todo lo que he podido encontrar. Y nada me ha defraudado.

 

Glaneurs et la glaneuse

Conocí, como muchos supongo, la obra de esta creadora en su faceta de documentalista con su conocida obra Los espigadores y la espigadora (Les Glaneurs et la glaneuse) del año 2000 que yo ví algo más tarde, pero no mucho, y que sí no habéis visto, por favor, dejad de leed esto y pinchad en este link http://www.veoh.com/watch/v95795145sbRh97Ax porque nada de lo que yo os pueda contar sobre ella, llega ni de lejos a lo que ella cuenta sobre sí misma. Sólo para que os hagáis una idea, recientemente, en 2014, en una encuesta de la conocida revista Sight and Sound ha sido considerado entre los diez mejores documentales de la historia y ya es decir. Tan exitoso fue que la propia Varda realizó en 2002 una segunda parte que se llamó Les Glaneurs et la glaneuse… deux ans après

 

Hoy os quiero hablar de Agnès Varda porque esta semana he visto su premiadísimo último documental Visages Villages de 2017, realizado con el joven artista y fotógrafo francés JR a quien algunos llaman el Cartier-Bresson del siglo XXI.

 

 

Con esta obra, ambos ganaron en el último Festival de Cannes el premio L’Œil d’or y les ha supuesto su primera nominación a los Oscars, donde Agnès causó sensación (negativa fijaros ¿qué saben ellos?) vestida con una túnica de Gucci y obteniendo el record de ser la persona de más edad nominada en la historia a sus 89 años.

 

Además de obtener su sexta candidatura al premio Cesar que ha ganado tres veces, este mismo año le han concedido un Oscar honorífico  que el entregó Angelina Jolie a toda su carrera que se suma a su León de Oro en Venecia en 1985 y a una Palma de Oro honorífica del festival de Cannes en 2015. Pero ¿quién es esta perseverante cineasta os preguntaréis quienes tengáis la mala y la buena suerte de no conocerla todavía?

 

 

Agnès Varda, en realidad Arlette Varda antes de cambiarse el nombre, nació en 1928 en Belgica de padre griego y madre francesa, aunque en la guerra tuvo que huir de Belgica y se estableció con su familia en Sète, un pueblecito pesquero occitano, situado entre Montpellier y Béziers, donde pasó su adolescencia viviendo en un barco y que la marcaría para siempre.

 

La Pointe Courte

Todo lo que os pueda contar sobre ella, Agnès lo cuenta cien mil veces mejor en su documental de 2008 Les plages d’Agnès, quizás una de sus obras menos conocidas pero de las más interesantes para conocerla puesto que es una autobiografía filmada de sí misma caminando hacia atrás por las playas de su vida. O mejor dicho una auto cinegrafía como ella misma gusta de llamar a su obra.

 

 

Tras su adolescencia en el Midi francés y una fuga adolescente que le llevó a faenar en un barco pesquero en Córcega, Agnès estudió fotografía  en la École des beaux-arts y historia del arte en la École du Louvre, donde tuvo como profesor nada menos que a Gaston Bachelard.

Agnes-Varda-in-China-1957

En un París aún ocupado por los nazis, trabaja como fotógrafa para lo que le surja, retratos, ferrocarriles, etc. Su primer trabajo serio lo realizaría de la mano del actor Jean Villar en el TNP (Théâtre national populaire) que entonces dirigía y en el Festival de Aviñón que el mismo Villar fundó y dirigió de 1947 hasta 1971. Las fotografías que entonces tomó fueron objeto de una retrospectiva celebrada e el Teatro de Narbonne en 2007 y en su ciudad adoptiva de Séte en 2012 con el título « Je me souviens de Vilar en Avignon », Agnès Varda (1948-1955).

Gérard Philipe, Jean Vilar, Léon Gischia dans la Cour d’honneur du Palais des papes – 1952 © Agnès Varda

El salto al cine de su faceta de fotógrafa lo realizó de una manera natural, aun reconociendo que apenas había visto media docena de películas en su vida. Su primera película La Pointe Courte de 1955 marcará de una forma importante todo el comienzo de la Nouvelle Vague, pues se filmó años antes de los 400 golpes o Al final de la escapada de Jean-Luc Godard.

 

philippe-noiret-silvia-monfort-la-pointe-courte

 

Agnès hizo esta película como una suerte de homenaje a un amigo enfermo de cáncer terminal Pierre F. con gente del barrio pesquero que da título a la película. La protagonizaron Silvia Monfort y Philippe Noiret, en su primer papel, en los papeles de Ella y Él. La película se convertirá en un hito. Con su desconocimiento del cine, Agnès le dió un soplo de libertad al cine francés, como escribe la Belgian Review of Cinema   :

“Todo el cine nuevo germina en La Pointe Courte – película amateur, rodada en 35 mm, con medios improvisados y fuera del circuito económico tradicional. […] Crónica neorrealista de un pueblo de pescadores tan sólo cuenta el diálogo de una pareja que hace balance sobre su relación. Todas las características de la escuela de cine joven se encuentran en La Pointe Courte y Alain Resnais, que fue el montador, nunca ha ocultado la influencia que esta película tuvo en él. “

 

En 1959 conocerá en el festival de Tours al que sería el amor de su vida y el padre de sus dos hijos con quien continuó hasta su muerte en 1990, el director Jacques Demy, autor de una filmografía interesantísima a su vez entre la que cabe citar Los paraguas de Cherbourgo  (1964), Les Demoiselles de Rochefort (1967),  o Una habitación en la ciudad (1982).

 

Jacques Demy and Agnès Varda

A partir de ese momento todo es la historia de la Nouvelle vague. Godard, uno de sus íntimos amigos y cuya visita supone el broche final (y la sorpresa) de Villages/Visages, conoció al productor  Georges de Beauregard que le financió  À bout de souffle en 1960, productor por cierto bien conocido del cine español pues aquí había producido La muerte de un ciclista y Calle Mayor de Juan Antonio Bardem. El éxito de Al final de la escapada fue tal para una película de bajo presupuesto que Beauregard produjo también Lola de Jacques Demy, con Anouk Aimée  Cléo de 5 à 7, de Agnès Varda, y  L’Œil du Malin, de Claude Chabrol.

 

La pelicula de Varda, Cléo de 5 à 7, tiene lugar en tiempo real, el 21 de junio de 1961 y habla de una cantante joven y bastante frívola, que teme sufrir de cáncer y debe esperar dos horas los resultados de sus exámenes médicos. Está protagonizada por la cantante y actriz Corinne Marchand y en su metraje se incluye una película muda protagonizada por Jean-Luc Godard y su pareja de entonces, la hipnótica Anna Karina.

Anna-Karina-Jean-Luc-Godard en Cleo de 5 a 7

A pesar de todo nunca abandonó su faceta de fotógrafa de la que dan muestra las extraordinarias fotografías que tomó en sus viajes: a la recién constituida República Popular China,

Agnes Varda – A Chinese Family in Hankou, Hubei Province, China

a la postrevolucionaria Cuba, donde tomaría una serie de fotos que llamaría Socialismo y Cha cha cha e incluso una foto al mismisimo Fidel Castro (como un ángel con alas de piedra, dice ella misma)

 

 

o los innumerables retratos de sus amigos, desde Calder a Jane Birkin, Chris Marker, los Panteras Negras o Jim Morrison.

 

Alexander Calder by Agnés Varda , 1955

Chris Marker

Agnes Varda y Jim Morrison

Black-Panthers-copyright-agnès-varda-1968

Después del éxito de su marido Jacques Demy con Los paraguas de Cherburgo entre 1968 y 1970 , se trasladó a Los Ángeles , donde dirigió una película hippie con la Superstar de la Factory, Viva y los compositores del musical Hair, Gerome Ragni y James Rado. La película se llamó, Lions Love  (… and Lies) de 1970 que es una auténtica locura donde los protagonistas se disfrazan de San Agustín, San Juan de la Cruz y Theresa de Lisieux.

 

Viva-Rado-Ragni-Varda-in-Hommage-to-Magritte-Agnès-Vardas-Lions-Love-

 

http://rarasartes.com/wp-content/uploads/2018/03/Agnès-Varda-center-with-Viva-on-the-set-of-Lions-Love

 

También filmó el juicio al cofundador de las Panteras Negras, Huey P. Newton , con el que hizo un cortometraje Black Panthers .

 

Black Panthers’ de Agnès Varda

También realizaría entre 1979 y 1981 un documental que prestaba atención al arte urbano, desde los graffittti y pinturas murales de los Angeles que tituló Mur murs.

 

 

Pero su éxito mayor lo alcanzaría en 1985 con la película Sin techo ni ley protagonizada por una jovencísima Sandrine Bonnaire con la que ganó el Leon de Oro del Festival de Venecia. Esta película, altamente recomendable, consiste en una especie de adaptación, al cine, del género literario, la nouveau roman. Para respetar las doctrinas defendidas por el movimiento de su íntima amiga la escritora Nathalie Sarraute o Alain Robbe-Grillet,  Agnès Varda  eligió un tono de absoluta neutralidad donde la actuación está casi ausente en la película, se habla más que se actua; se recita el texto en lugar de vivirlo. Paradójicamente esta película tan poco actuada le supuso el premio Cesar y el de la crítica de Los Ángeles a su actriz, Sandrine Bonnaire.

 

Sandrine Bonnaire en Sans toit ni loi

Después de la muerte de su gran amor, Jacques Demy por SIDA en 1990 , Agnés le rindió homenaje con tres películas: Jacquot de Nantes , con guión del propio Demy y filmada en sus últimos días con el a su lado, y dos documentales Les demoiselles ont eu 25 ans, para celebrar el 25 aniversario de la película de Jacques Demy,   Les Demoiselles de Rochefort  y un documental que me encantaría ver que tituló L’Univers de Jacques Demy.

 

jacquot de nantes, agnes varda

 

Agnès Varda et jacques Demy sur le tournage de Jacquot de Nantes

 

Les Demoiselles ont eu 25 ans

 

L’universe de Jacques Demy

En 1995 hizo una película rarísima titulada Les Cent et Une Nuits de Simon Cinéma  sobre un señor Cinema que va a cumplir 100 años que vive sólo y tiene lapsos de memoria y pretende registras su historia. La película que fue un sonoro fracaso tiene un elenco de actores sin embargo que tira para atrás. A saber, Michel Piccoli de protagonista pero también Marcelo Mastroianni, Anouk Aimée, Fanny Ardant, Jean Puel Belmondo, Sandrine Bonnaire, Alain Delon, Catherine Deneuve, Robert DeNiro, Gerard Depardieu, Harrison Ford, Gina Lollobrigida, Jane Birkin, Jeanne Moreau, Hanna Schygulla, Virna Lisi, Daryl Hannah y hasta Clint Eastwood o Elizabeth Taylor, casi nada.

 

 

A partir del nuevo siglo Agnés Varda se concentra más en los documentales.

Les Glaneurs et la Glaneuse del año 2000, y su continuación, Deux Ans après 2002. Quelques veuves de Noirmoutier 2005 sobre las viudas de la isla de Noirmourtier y que complementaba una expsoición en la Fundación Cartier de París

 

Quelques veuves de Noirmoutier

La maravillosa y autobiográfica Las playas de Agnés de 2008, entre las que más recomiendo.

 

Las playas de Agnes (2008)

Y esta ultima Villages/ Visages que para recomendaros me ha hecho escribir todo este post.

 

Visages,Villages

 

Y para terminar, como abreboca, el trailer de

MI pequeño homenaje a la GRAN JEANNE MOREAU

No quiero decir mucho de Jeanne Moreau, se han escrito ríos de tinta ahora que ha muerto  esta mujer extraordinaria que Orson Welles calificaba como la mejor actriz del mundo. Musa de la nouvelle vague, trabajo con Jean Luc Godard, François Truffaut, Louis Malle, Michelangelo Antonioni, Orson Welles, Luis Buñuel, Rainier Maria Fassbinder,  Joseph Losey, André Techiné, Martin Ritt, Jacques Demy, Elia Kazan. Peter Handke, Wim Wenders, Luc Besson, Teo Angelopoulos o Jean Jacques Anaud, entre otros. Fue además una cantante notable. Os cuelgo unos videos de ella que he tardado en encontrar, por eso mi tardanza, en este homenaje

 

Bien conocida era la amistad entre Jeanne Moreau y la escritora y cineasta Marguerite Duras, sin duda, una de las más arriesgadas, experimentales y únicas de la cinematografía francesa. De esa amistad, nacieron dos películas, que colocaban a Moreau entre una de las actrices más valientes y arriesgadas, dirigida bajo la atenta mirada de Duras.

Juntas realizaron ‘Moderato Cantabile‘ (1960) -adaptación de una novela de Duras-, una conversación en un café entre una mujer a cuyo hijo han asesinado y un hombre, antiguo empleado de su marido. Y también ‘Nathalie Granger‘ (1972), el retrato complejo del día a día de una mujer, rodada sin ningún tipo de artificio.

Por cierto, por ‘Moderato Cantabile’, Jeanne Moreau fue premiada en el Festival de Cine de Cannes de 1960. Aquí os dejo una canción de ambas genias cantada/recitada por las dos.

 

Jeanne Moreau estuvo aqui en Madrid en 2006 con motivo de los homenajes a Marguerite Duras en el Instituto Francés en el décimo aniversario de su muerte. Allí contó muchas cosas de la relación de ambas.

La actriz habló de sus noches parisienses -“nos reíamos como locas; la primera noche acabamos metidas debajo de una mesa porque nos mandaban callar, ella tenía un encanto insoportable”- y de la vena dramática que tanto gustaba a la novelista. “Cuando nos conocimos yo pasaba por unas penas de amor terribles, de amistad y de amor. Me convertí en una heroína para Marguerite y siempre me preguntaba: ‘Jeanne, ¿has sufrido hoy?

Cuando nos encontramos yo estaba interpretando La gata sobre el tejado de zinc, de Tennessee Williams, en una puesta en escena de Peter Brook. Hice que Marguerite y Peter se conociesen; de ahí nació el filme Moderato cantabile, escrito por ella, dirigido por él y conmigo como protagonista. Años más tarde, convencí a Tony Richardson para que adaptase otra novela de Duras, El marino de Gibraltar.

Aquí os pongo la canción Red Joe o Joe el Rojo, compuesta por el compositor iraní Serge Rezvani, con letra de Antoine Duhamel, que no sólo compusieron esta banda sonora, sino otras muchas como la de Pierrot el loco o Jules et Jim donde Serge aparecía como actor, tocando la guitarra con Jeanne Moreau en la inolvidable Le tourbillon.

 

En la entrevista que concedió a El Pais en aquella visita de la que hablamos antes, contó:

Cuando ella (la Duras) se puso a hacer cine, me propuso que interviniese junto a Lucía Bosé en Nathalie Granger. Yo le presenté a Gérard Depardieu, con el que entonces estaba haciendo una pieza de Peter Handke en el teatro. Luego hubo unos años en que nos vimos muy poco, en que intercambiábamos mensajes, pero Marguerite estaba como raptada por un círculo de admiradores que parecía tener celos de los viejos amigos, de Alain Resnais, de Florence Malraux, o de mí misma. A veces salíamos juntas, de noche, en coche, y nos recorríamos todas las entradas de París, parando en bistrots muy populares, conociendo hombres increíbles. Nos lo pasábamos bien. En esa época también conocimos a Jacques Lacan y nos íbamos de juerga con él.

P: En Cet amour-là, usted encarna a Marguerite Duras.

R. Supe de la existencia del texto de Yan Andrea sobre Marguerite y tras leerlo le dije enseguida a Josée Dayan que había que convertir aquello en película. No se podía utilizar ni una sola palabra escrita por Marguerite, pues hay un litigio entre su hijo y heredero y su ejecutor testamentario que hace que ahora sea difícil encontrar muchas de sus obras, pendientes de reedición. En Cet amour-là no intento imitar a Duras, que nunca iba con pantalones. Estaba muy orgullosa de sus piernas, las tenía muy bonitas. Y llevaba siempre jerséis de cuello alto. Mi personaje es una suerte de destilado de todas las heroínas durasianas.

 

 

Y para terminar con su relación con M. Duras la canción India song con letra de ésta y voz de Jeanne Moreau e imágenes de la película homónima de 1975 con Delphine Seyrig, el siempre intrigante Michael Lonsdale y Mathieu Carrière

 

 

Con Truffaut, con quien tuvo un affaire, hizo dos obras fundamentales: La novia vestía de negro y Jules et Jim aparte de un cameo en los 400 golpes. Jeanne Moreau dijo en alguna ocasión que quería que en su tumba pusiese: la amante de Jules et Jim.  Truffaut dijo de ella que…

…tenía todas las cualidades que uno espera en una mujer, además de todas las cualidades que uno espera en un hombre, y sin los inconvenientes de cada una de ellas”.

 

Jeanne Moreau comoxcatherine en Jules et Jim

También tuvo otro affaire con Louis Malle que fue quien la llevó a la fama internacional. De ambos Jeanne contaba

Estaba enamoradísima de él. Louis era un tipo formidable. Ha hecho películas que parecen muy distintas, pero hay una corriente de fondo que las atraviesa todas, la obsesión por la primera vez, por la primera mujer, por la revelación de la sexualidad. Era el opuesto perfecto de François Truffaut. Recuerdo que, en 1963, fuimos juntos a Osaka y yo salía cada día a descubrir la ciudad y él se quedaba en el hotel, leyendo libros sobre el Japón. Luego, cuando yo regresaba de mis paseos, François me interrogaba, quería saber si se parecía lo que él había leído. A Louis le faltaba tiempo para perderse por la ciudad. François escribía muy bien. Era muy posesivo. Todos sus amigos hemos recibido una vez una carta de François devastadora.

Aunque ya llevaba más de una décado encandilando con su belleza poco habitual y esa presencia que poseen las grandes actrices, no sería hasta que llegó Louis Malle y le ofreció el protagonista en ‘Ascensor para el cadalso‘ (‘Ascenseur pour l’échafaud’, 1958) y Los amantes‘ (‘Les amants‘, 1958) , donde daba a vida a una mujer que, infeliz con su matrimonio, planea el asesinato de su esposo junto a su joven amante.

En la primera, thriller pasional en el que Jeanne Moreau dejó una de las escenas más icónicas del cine francés: ella deambulando de noche por las calles de París a son de una pieza de Miles Davis, quien compusó la banda sonora de la película improvisando al mismo tiempo que él, y sus músicos, la veían en el estudio de grabación.

 

 

Desde luego nadie como ella aguanta los silencios. Para muestra esta otra escena magistral de Eva de Joseph Losey de 1962

 

 

Era la actriz favorita de Orson Welles, y en sus palabras era “la mejor actriz del mundo”. Les unía una profunda amistad y admiración mutua, que les hizo trabajar juntos en tres ocasiones: en ‘El proceso‘ (‘The Trial’, 1962), ‘Campanadas a medianoche‘ (‘Falstaff. Chimes at Midnight’, 1965), y ‘Una historia inmortal‘ (‘Histoire immortelle’, 1968).

 

Los dos mostrando su buena química en un descanso de Campanadas a medianoche

 

No era de extrañar que Jeanne Moreau, que vivía a través de la intuición, estuviera fascinada con el poderío de Welles, de quien llegó a decir, tras rodar ‘Una historia inmortal’ que “transformó una plaza de un pueblo de España –Chinchón- en un mercado chino. Eso es para mí el cine: ¡magia!”.

 

 

Una escena de La noche de Michelangelo Antonioni donde coincidió con il bello Marcello . «Es gracioso —explicó Jeanne Moreau en la televisión francesa en 1991, treinta años después de su primer trabajo con Marcello Mastroianni— que no tengamos la impresión de habernos separado. Estuvimos muy enamorados». Con el temperamento difícil de Antonioni, el rodaje de «La noche» fue agotador. El resultado, bueno.

Mastroianni y Moreau perdieron el contacto después de «La noche». Sus caminos no volverían a confluir hasta tres décadas más tarde, cuando el director Theo Angelopoulos los reunió en «El paso suspendido de la cigüeña». «Fue gracioso, porque encontramos al hombre y la mujer que se habían conocido, y nos vimos cambiados, pero no muy mal (…) Retomamos conversaciones que no habíamos terminado», explicó al respecto la actriz. Ambos, envejecidos, pasearon del brazo en el Festival de Cannes de 1991

 

 

No quiero dejar de comentar un documental que hizo como directora sobre Lillian Gish, con ese título Lillian Gish (1982) que moriría por ver si alguien sabe decirme cómo…

 

Y para terminar dos joyitas de ella como cantante. Una colaboración con el grupo Têtes Raides, Emma. Les Têtes Raides es un grupo de música francés que fusiona sonoridades de circo moderno, poesía, pintura y teatro. En el escenario, logran un color musical especial a través del humor, la emoción, y recrean con el juego de luces un ambiente acogedor de cabaret. Su universo musical se encuentra a medio camino entre el rock alternativo, el bal musette y la canción realista. Aquí la vemos cantando con la voz profunda de Christian Olivier en el festival de Avignon de 2011

 

 

Y como no podía ser de otra manera, por lo que para mí supone, termino con esa canción con texto de Oscar Wilde, en la incalificable película de Fassbinder, Querelle, un pacto con el diablo, con el icónico Brad Davis sobre la no menos icónica novela de Jean Genet. No se puede pedir más. Bueno sí, tener 18 años cuando la ves por primera vez…Aquí como Lissiane, Viva la grandísima JEAN MOREAU

 

 

 

 

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