La Poesía de la Naturaleza: Pinturas del Periodo Edo en el Metropolitan de Nueva York

La Poesía de la Naturaleza: Pinturas del Periodo Edo de la Colección Fishbein-Bender en el Metropolitan Museum de Nueva York

 

El Museo Metropolitano de Nueva York y en general la política fiscal de Estados Unidos permite que la generosidad de coleccionistas privados, ligados de manera vitalicia como benefactores, enriquezcan las colecciones de los museos y otras onstituciones. Tal es el caso de la colección de Mr. Fishbein y la Dra. Bender, un matrimonio de coleccionistas neoyorquinos, patronos del museo neoyorquino, que habían creado una extraordinaria colección de pintura japonesa de artistas poco representados en el museo con las vistas ya puestas en una futura donación que completase los fondos de la institución. Esta exposición estaba inicialmente pensada para coincidir con el octagésimo cumpleaños del donante, un destacado miembro de una firma de inversión de capital privado, pero su muerte hizo que se retrasara un tiempo. La única condición que tenía su donación es que debía ser expuesta como un conjunto, añadiendo además  unas 15 cerámicas japonesas contemporáneas que reflejasen la forma en que los coleccionistas disfrutaron de estas obras en su hogar. Las parejas inesperadas de pinturas y objetos decorativos también son parte de una antigua tradición japonesa llamada tori-awase (disposición de conocedores).

Celadon Jar
Kawase Shinobu (nacido en 1950; activo en Ōiso, Prefectura de Kanagawa)
Fecha: 2001

Yo me confieso, y cualquiera que siga este blog lo sabrá, un ardiente admirador del arte oriental, tan desconocido en Occidente y reducido casi algunas veces a algo meramente ornamental. Ninguna de nuestras universidades dedica atención en sus estudios de historia del arte a nada que seriamente trate sobre este arte tan rico, tan sutil y tan de milenaria historia. Estoy seguro que pocas personas “cultuvadas, serían capaces de nombrar media docena de artistas clásicos orientales, a pesar del creciente interés por el arte oriental contemporáneo en este mundo tan globalizado.

Garzas Blancas-Maruyama Ōkyo (1733–1795)

Pues bien, hoy me propongo y os propongo, utilizando la disculpa de esta magnífica exposición, un recorrido, a pesar de estos hermosos ejemplos de cerámica que os pongo, por la pintura que floreció en Japón durante el período Edo (1615-1868), dos siglos y  medio de historia -y de aislamiento total-, en la que los artistas experimentaron con atrevimiento con los estilos artísticos convencionales. Los nuevos enfoques del arte pictórico llegaron a Japón desde China, y, en menor medida, y siempre de forma indirecta, desde Occidente, y así surgieron nuevas escuelas o estilos cuando los pintores individuales se atrevieron a romper las reglas marcadas por las academias de pintura establecidas.

Contenedor de Incienso (Kōgō) en forma de pájaro.
Miyagawa Chozo ( 1797–1860)

 

La exposición La poesía de la naturaleza: pinturas Edo de la colección Fishbein-Bender , que se inauguró el 27 de febrero en el Museo Metropolitano de Arte y estará hasta el 29 de Enero del 2019, sigue el desarrollo de esas principales escuelas y movimientos de este fascinante periodo Edo. Hay más de 40 ejemplos extraordinarios de kakemonos o pinturas de rollo colgantes del período Edo de la colección de Estelle P. Bender y su difunto esposo, T. Richard Fishbein. Muchas de estas pinturas, además, no se habían exhibido ni publicado en Occidente hasta esta exposición, así que en cierto modo os hago partícipes de un feliz advenimiento.

                          Fudō Myōō amenazando a un Novicio.
                        Tsukioka Yoshitoshi ( 1839–1892). Un novicio rezó por la ayuda de Fudō Myōō para convertirse en un sabio monje. Luego soñó que                            la estatua de Fudō saltaba de su pedestal y le hacía tragar una de sus espadas; al despertar, se convirtió en un excelente clérigo.

 

En esta exposición la celebración del mundo natural sirve como un tema unificador, pero sí hay algo que me ha fascinado de verdad es la peculiar interacción entre la poesía y las artes pictóricas que es fundamental para la tradición japonesa. La Poesía de la Naturaleza arroja nueva luz sobre las formas en que los artistas del período Edo usaron el verso para transformar sus pinturas en un arte híbrido a medio camino entre lo literario y lo visual. Todos los textos en japonés estaban traducidos en la exposición al inglés y yo me he atrevido a traducirlos al castellano porque sólo así se puede de verdad apreciar la interrelación entre la palabra escrita y la imagen pintada.

Bueno pues vamos allá con quien me quiera acompañar. La escuela Kano fue la escuela de pintura más longeva e influyente de la historia japonesa; su prominencia de más de 300 años es única en la historia del arte universal. Funcionó desde el siglo XV hasta nuestros días y logró atraer a numerosos patrocinadores de las clases sociales más ricas desarrollando, dominando y promoviendo una amplia gama de estilos, temas y formatos. 

Pájaros y Flores de las Cuatro estaciones. De la Escuela Kano, Periodo Momoyama (1573-1615)

La escuela comenzó reflejando una influencia renovada de la pintura china , pero desarrolló un estilo de colores brillantes y muy delineado para paneles grandes que decoraban los castillos de la nobleza. Fue apoyado por el shogunato Ashikaga , representando efectivamente un estilo de arte oficial, que “en el siglo XVIII casi monopolizó la enseñanza de la pintura”. La escuela fue fundada por  Kanō Masanobu de la que toman el nombre la escuela y la mayoría de sus seguidores. Aunque no era un monje zen, Masanobu estaba estrechamente asociado con influyentes templos zen y adoptó el estilo de pintura chino que favorecían pues este tipo de pintura fue importada junto con la filosofía y práctica del Zen. Se caracterizó por un fuerte énfasis en la pincelada, el predominio de la tinta con poco o ningún uso de pigmentos y la preferencia por los sujetos chinos, especialmente las imágenes de los patriarcas y paisajes Zen.

Los cuatro Logros.
Kano Motonobu. 1477–1559

Esta pintura de Kano Motonobu, titulada Los cuatro lucimientos (o logros), sería un típico ejemplo. En un paisaje espectacular de imponentes pinos, picos distantes y atronadoras cascadas, hay cuatro escenas de actividad humana, cada una de las cuales hace alusión a una de las cuatro actividades apropiadas para un caballero chino: la música, el juego de mesa Go, la caligrafía y la pintura. En el extremo derecho, apenas visible, un erudito junto al lago está acompañado por un sirviente que lleva su cítara (qin). Se mueven hacia la orilla del río donde tres caballeros son absorbidos en un juego de Go. En la pantalla de la izquierda, dos muchachos que llevan paquetes de libros y pergaminos siguen a un caballero con sombrero que se dirige hacia un pabellón con techo de paja. En el interior, tres sirvientes han desenrollado un pergamino colgante pintado para su maestro, que se para en el parapeto mirando una cascada. Moviéndonos de derecha a izquierda a través de las pantallas, descubrimos que también hemos viajado temporalmente, desde las ramas de ciruelo estériles de principios de primavera, a través de un verano nebuloso, gansos que se posan en un banco de arena en otoño y finalmente a las rocas cubiertas de nieve del invierno.

Kano Shoei (1519–1592)
Bulbul  en una rama de ciruelo, siglo XVI

Kano Shōei, supuestamente el tercer hijo (o discípulo adoptado) de Kano Motonobu (1476-1559), se especializó en kachoga, pinturas de pájaros y flores de inspiración china ejecutadas en una interpretación amable e individual del estilo de Motonobu. Los pinturas chinas de las dinastías Song y Ming eran muy apreciadas por los shogun por lo que se convirtieron en un género en sí mismo. Además, durante los turbulentos años del siglo XVI, los pájaros simbolizaban el valor marcial (el halcón), la longevidad (la grulla), o la elegancia cortesana (el faisán). En esta pintura, un pájaro identificable como un bulbul orejipardo (hiyodori) se posa sobre una rama retorcida de ciruelo que acaba de florecer con la llegada de la primavera. La significación de este pájaro migratorio no está clara, aunque parezca simbolizar la llegada de la primavera, pero cualquier observador de la época lo asociaría también con sus apariciones en el Henki Monogatari,un poema épico clásico de la literatura japonesa.

 

Pajaros y flores. Kano Tan’yū (Japanese, 1602–1674)

 

No hay muchos ejemplos de este tipo de pintura en la exposición del Met, a pesar de su preeminencia durante siglos, porque una colección tan personal privilegia siempre el gusto de los coleccionistas, sin embargo, os puedo poner este Biombo de Pájaros y Flores, también del Metropolitan, de  Kano Tan’yū y dos de sus alumnos más talentosos: su sobrino Kano Naonobu y la pintora Kiyohara Yukinobu, los tres miembros muy destacados de la escuela.  El maestro pintó los dos paneles centrales, Naonobu los de inmediato a la derecha e izquierda de su maestro, y Yukinobu los más externos. A Tan’yū se le atribuye haber revivido la fortuna del estudio Kano, al mudarse de Kyoto a Edo (donde se fundó el Shogunato Tokugawa que duraría hasta la apertura a Occidente en 1868) en 1614. Junto con Tan’yū, Naonobu fue considerado uno de los mejores pintores de la escuela Kano del primer  período Edo.

 

Kiyohara Yukinobu (Japanese, 1643–1682)
Ampelis, Flores de Cerezo y Bambú junto a un arroyo, finales de s. XVII

Precisamente de esa infrecuente pintora que he nombrado antes,  Kiyohara Yukinobu, sobrina, hija y esposa de pintores de la escuela, y conocida a principios del período Edo como una “mujer muy hábil en las artes” o keishū,  hay una hermosa obra en la exposición: Ampelis, Flores de Cerezo y Bambú junto a un arroyo . Su esposo era alumno de Kano Tan’yū,  y ella misma, como sobrina nieta, pudo haber estudiado con él. Aquí, representa tres ampelis (japones: hirenjaku) en varias poses: uno descansa serenamente en la rama de un cerezo envejecido en plena floración, lo que indica un entorno de primavera tardía; otro es capturado en pleno vuelo; y el tercero se posa sobre una roca, buscando insectos en un arroyo. Dado que los ampelis, después del apareamiento, se frotan las cabezas de una manera que sugiere una demostración de afecto mutuo, llegaron a ser un símbolo de la armonía marital y de la prosperidad familiar, por lo que es posible que la pintura se mostrase en ocasiones relacionadas con el matrimonio o el nacimiento de un niño. De hecho son un macho, una hembra y el tercero podría muy bien representar a un niño.

 

 

La escuela Tosa  de la pintura japonesa se fundó e los siglos XIV-XV y se dedicó al yamato-e , pinturas especializadas en temas y técnicas derivadas de la antigua cultura japonesa, como escenas de Los cuentos de Genji, Genji Monogatari o el Ise Monogatari y otros clásicos literarios, a diferencia de las escuelas influenciadas por el arte chino , especialmente la escuela Kanō . Las pinturas de la escuela Tosa se caracterizan por “áreas de color opaco plano delimitadas por contornos simples, donde el dibujo es preciso y convencional”. 

Mariposas (“Kochō”), Capítulo 24 del Genji monogatari. Atribuido a Tosa Mitsuyoshi

Los dos pintores más celebrados de la escuela son  Tosa Mitsuyoshi (1539–1613) y Tosa Mitsuoki (1617–1691). El biombo Mariposas sería una típica pintura de la escuela Tosa. En él se representa los eventos de dos días consecutivos del Genji Monogatari, concretamente del capítulo “Kochō” o “Mariposas”. El festival de primavera se ha organizado en el palacio de Genji. Barcos con mascarones de proa en forma de dragón o de fénix, decorados a la moda china, se desplazan en el lago bajo las nubes  La emperatriz Akikonomu está leyendo sutras a la derecha. Murasaki, la consorte favorita de Genji, disfraza a sus jóvenes sirvientas como pájaros y mariposas y loa envía a bailar frente a la residencia de Akikonomu.

Tosa Mitsuoki (Japanese, 1617–1691)
Herons and Cotton Roses, mid- to late 17th century

Tosa Mitsuoki (1617–1691), uno de los representantes tardíos de la escuela, es, sobre todo famoso por sus obras con codornices con flores o hierbas, lo que refleja un endeudamiento con la pintura china de la dinastía Song de China del Sur. Una pintura de pájaros y flores de Mitsuoki que no represente codornices, como esta representación de Dos garcetas con rosas de algodón, es por lo tanto bastante rara. Este pergamino colgante  o  kakemono muestra al artista pintando en un estilo diferente, algo más suelto, observable en las flores, las hojas, las rocas y las propias garcetas. Las aves están pintadas en el método “sin espinas”, con contornos mínimos, que muestran la influencia de los artistas de la nueva escuela  Rinpa contemporáneos. La pintura demuestra el interés sutil pero definido de Mitsuoki en incorporar las características estilísticas de la escuela Kano, especialmente en la forma en que ejecutó las rocas con pinceladas de tinta más audaces.

 

rises at Yatsuhashi (Eight Bridges) Artist-Ogata Kōrin (Japanese, 1658–1716

Richard Fishbein y Estelle Bender no tienen en su colección muchas obras de las escuelas mencionadas hasta ahora, pues se sentían más atraídos por las escuelas de pintura de fines del siglo XVIII y principios del XIX.

En esta época, apareció una nueva escuela de pintura que se centraba en la glorificación del pasado japonés. Los samurais y mercaderes ricos se acercaban al arte principalmente atraídos por la poesía, la más admirada entre las artes para un japonés tradicional, ya fuera la compuesta por cortesanos y cortesanas del antiguo Japón, o la de los celebrados poetas o de monjes chinos medievales que cualquier persona cultivada sabía citar de memoria. Esta nueva escuela se llamó Escuela Rinpa o la escuela de Ogata Korin, el fundador del estilo que vivió de 1658 a 1716. La Escuela Rinpa o Rimpa prioriza sin dudarlo la poesía y los temas poéticos como la naturaleza o la fauna. Ogata Korin y su hermano Ogata Kenzo, éste más centrado en la cerámica, hicieron muchas pinturas inspiradas en el  Ise Monogatari. Una de las más famosas es la de arriba, basada en el episodio de los Ocho Puentes (Yatsuhashi) . No era necesario ninguna escritura para evocar el conocidísmo episodio en el que un grupo de cortesanos llega a una zona donde  los iris (kakitsubata) están en plena floración. Las formas majestuosas y verticales de los lirios contra un puente angular que se desliza diagonalmente a través de ambas pantallas se refieren a ese episodio preciso del Ise monogatari que cualquier japonés cultivado habría identificado con facilidad. El protagonista de la historia, exiliado de Kyoto después de una aventura amorosa con una dama  de alto rango,  se detiene en Yatsuhashi, un lugar donde una corriente se bifurca en ocho canales, cada uno con su propio puente. La vista de los lirios le impulsa a componer un nostálgico y famoso poema de amor. La primera sílaba de cada línea formaba la palabra japonesa para iris (kakitsubata).

 

Uso túnicas con dobladillos bien gastados,

Recordando a mi querida esposa

En la que siempre pienso con afecto,

Así que a medida que mi estancia se alarga

Siempre tan lejos de casa,

La tristeza llena mis pensamientos

 

Autumn Ivy Artist-Ogata Kenzan (Japanese, 1663–1743)

De su hermano Ogata Kenzan hay un maravilloso ejemplo en la exposición: esta Hiedra de Otoño. Aunque la cerámica fuera su fuerte, Kenzan de vez en cuando puso a prueba sus habilidades como pintor, y sus trabajos sobre papel, que se combinan de manera eficaz con su caligrafía idiosincrásica y expresiva, tienen una gran energía. Esta imagen recuerda un famoso episodio del Ise Monogatari del siglo X en el que el protagonista encuentra a un monje itinerante a lo largo de un sendero cubierto de hiedra en el monte Utsu. El waka (poema japonés de treinta y una sílabas) inscrito de Kenzan  dice:

Aunque todavía no

El viento a través de los pinos

Sopla por todas partes

y me da miedo que disperse

las hojas carmesíes de la hiedra.

 

Sauce y cerezo. de  Sakai Hōitsu (Japanese, 1761–1828)

 

Entre sus seguidores más famosos, Sakai Hōitsu, quizás uno de los pintores más conocidos de Japón. Vástago de una familia de daimyos, los señores de Harima y dueños del castillo de Himeji, es raro que, con su elevado status, se dedicara a la pintura y no a la poesía. Probablemente para escapar a sus obligaciones oficiales, tomó los votos budistas en 1797. Aún así cultivó también la poesía en forma de waka  o de haikus o kyoka, e incluso compuso algún poema para obras de Kitagawa Utamaro.

 

Sakai Hōitsu Maples early 1820s

Este par de biombos de seis paneles, pintados en colores vivos sobre un brillante fondo de pan de oro, se encuentran entre las obras más grandes y espectaculares del mencionado artista Sakai Hōitsu (1761–1828) en cualquier lugar del mundo, incluido en Japón. Presentan un sauce y un cerezo en plena floración y un par de arces en el climax de espectáculo carmesí propio del otoño. Los cambios estacionales eran fundamentales para la cultura japonesa y solían reflejarse en las pinturas que se mostraban e incluso en el estampado y los bordados de los kimonos. Los biombos son muy claros en este sentido por su variedad de plantas y flores relacionadas con la primavera y el otoño, todas con significado poético en los haiku de la época. Mientras abundan las pinturas de Hōitsu en el formato colgante, solo se conocen media docena superviviente de biombos en este formato de seis paneles, y estas en particular destacan por la originalidad de su composición y por su fuerte impacto visual.

 

Moon and Kudzu Vine: Sakai Hōitsu (Japanese, 1761–1828)

Las representaciones de plantas y flores, a menudo de especies no representadas tradicionalmente por los artistas japoneses, se volvieron más naturalistas y más precisas botánicamente en obras posteriores de la escuela Rinpa, como se ve en esta representación atmosférica de hojas y flores de kudzu en una noche iluminada por la luna. En el temprano siglo XIX, tal realismo detallado se reflejaba no solo el estudio de las ciencias naturales en Japón, sino también el advenimiento de la escuela Maruyama-Shijō, fundada por Maruyama Ōkyo, que se especializaba en el dibujo y la pintura naturalistas del que más tarde os pondré alguna obra. En esta obra de  Sakai Hōitsu de la escuela Rinpa,  vemos ramas de kudzu, una de las 50 hierbas fundamentales usadas en la medicina tradicional china, lo que no era un tema frecuente en pinturas japonesas anteriores, pero aquí se convierte en el telón de fondo de un poema del poeta cortesano Toyama Mitsuzane. El poema es un waka tradicional . Sin embargo, el pintor reorganiza las líneas para que el poema comience en la parte inferior izquierda y termine en la derecha, revirtiendo efectivamente el orden tradicional de inscribir el poema colocando la última línea, tsuki zo katabuku (“cuando la luz de la luna se derrama “), justo bajo la luna. La firma de Mitsuzane se encuentra justo debajo de la luna en la esquina superior derecha, en lugar de en el extremo izquierdo, como sería de esperar. Su poema dice:

Al igual que los colores de las flores,

mi amargura por el amor permanece

invisible hasta en las profundidades de la noche,

cuando la luz de la luna se derrama

sobre hojas de las parras de kudzu.

 

Activities of the Twelve Months : (Tsukinami-e) Artist-Sakai Hōitsu (Japanese, 1761–1828)

Todavía de Sakai Hōitsu, sin duda un pintor capital, había también en la exposición esta pintura perteneciente a un grupo de doce, sobre las Actividades de los 12 meses. Esta que era la pintura del primer mes representa el  Shihōhai, una ceremonia en la que, por la mañana temprana del primer día del nuevo año, el emperador y los cortesanos hacen reverencias hacia las cuatro puntos cardinales (shihōhai) en el jardín de la Sala Shinka para orar por el bienestar de la nación.

 

Malvaviscos y amarantos. Sakai Ōho

Muchos pinturas de otro de los pintores de la escuela, Sakai Ōho, incluido éste, están basados o directamente inspirados en el trabajo de Sakai Hōitsu, su padre adoptivo y su maestro. Sin duda, Hōitsu tenía grandes aspiraciones para Ōho, pero murió a los treinta años y dejó un cuerpo de trabajo comparativamente pequeño. Los malvaviscos (tachiaoi) -con su apariencia majestuosa, de tallos altos y arreglos simétricos de hojas y flores- fueron un tema común en los artistas de la Escuela de Rinpa desde el siglo XVII en adelante, pero las pequeñas flores del amaranto silvestre (katade) raramente recibieron tal atención. La adición de una pequeña mariposa, plana y decorativa en su efecto, es un recordatorio de que el artista estaba capturando un momento poético, una instantánea de un jardín imaginario similar a un haiku. La atención a los detalles botánicos nos data la obra en el siglo XIX.

 

Suzuki Kiitsu, Amapolas

Otro alumno de Sakai Hōitsu, fue Suzuki Kiitsu, durante mucho tiempo considerado un miembro menor de la escuela  de Rinpa .  En los últimos años su trabajo ha sido revalorado y últimamente ha estado muy de moda en Japón porque ha habido una serie de grandes exposiciones de su obra entre 2016-2017 en Tokio, Hyogo y Kyoto. Es sobre todo conocido por sus biombos plegables, también llamados byōbu. De él había dos obras en la exposición: estas  Amapolas  (arriba) de mediados del XIX y un biombo de Campánulas (abajo). No todas las flores se pueden encontrar en los coloridos jardines pintados por los artistas del Rinpa. Sin embargo, las amapolas (keshi) claramente deben haber sido las favoritas de sus clientes, ya que algunos ejemplos de pinturas de amapolas sobreviven en cada generación de la escuela. Anteriormente, los artistas, como  Ogata Kōrin y sus seguidores, se inspiraron en las pantallas de amapolas de artistas de Tosa e iniciaron la formalización de hojas y pétalos en un paso más hacia la abstracción. Sin embargo, en la época de Suzuki Kiitsu, la atención al detalle botánico y la tendencia a las representaciones naturalistas de las flores se hicieron más pronunciadas

 

Morning Glories
Artist:Suzuki Kiitsu (Japanese, 1796–1858)

Una de las obras más impactantes era este byōbu  de  Campánulas o en inglés, Morning Glories. En esta exhibición exultante de azul intenso y verde sobre un fondo de pan de oro, Kiitsu se concentró en la proliferación de las flores y las hojas al omitir cualquier indicación de espacio o de contexto. El estallido exuberante se orquesta cuidadosamente en dos movimientos: las flores de la derecha se elevan desde el suelo, mientras que las de la izquierda caen en cascada como si estuvieran soportadas por un enrejado invisible.

 

Crane and Pine Tree with Rising Sun Artist-Suzuki Kiitsu (Japanese, 1796–1858)

También de Suzuki Kiitsu esta Grulla y Pino en el sol naciente. Una grulla vuela sobre el sol, y el pino de hoja perenne complementa la asociación de esta especie aviar con la longevidad. La imagen simple  se puede ver como una representación abreviada del Monte Hōrai, la isla mítica de los inmortales, destinada a ser exhibida al inicio del calendario lunar.

 

Frog on a Lotus Leaf                          Artist-Suzuki Kiitsu (Japanese, 1796–1858)

 

De Suzuki Kiitsu también esta humorística Rana en una hoja de loto. La flor de loto tiene asociaciones milenarias con el budismo, pero el poema inscrito es deliciosamente iconoclasta y refrescante.

Qué bendición es ver, en una hoja de loto,

brillantes gotas de rocío, brillando en la luz de Amida!

Pero justo cuando pensamos eso, aparece una rana,

y nos dice: “¡Oh, eso son solo gotas de mi orina!

 

Bien, pasamos ahora a otra “escuela” bien representada. Se trata del estilo Nanga también conocido como Bunjinga o literario que era un tipo de pintura amateur desarrollada en China en medios literarios que compartían una dedicación a las Tres Perfecciones  (la pintura, la poesía y la caligrafía). He dicho escuela entre comillas porque nunca funcionó como tal. Cada artista Nanga, por definición, fue único e independiente. Se trataba de intelectuales que pintaban  para ejercitar su maestría en las tres artes. Con una diferencia entre Japón y China .Mientras que los chinos eran, en gran medida, académicos que aspiraban a ser pintores, los japoneses eran pintores profesionales que aspiraban a ser intelectuales.En cualquier caso son siempre temas literarios y en su mayoría aguadas de tinta, donde lo importante es el trazo personal del pincel, las sutiles gradaciones de la tinta y el juego ente el vacío y el dibujo. Uno de sus represetantes fue Ike Taiga

Landscape and Couplet of Chinese Verse
Artist:Ike Taiga (Japanese, 1723–1776)

Ike Taiga yuxtapone un paisaje de imponentes montañas de una inclinación casi imposible con un poema de cuatro líneas del poeta de la dinastía Tang Li Bai, que celebra el espíritu de soledad que se encuentra en la naturaleza virgen. Un camino conduce desde cerca del margen inferior hacia el centro de la composición y atrae al espectador hacia el espacio pictórico. Parece que nos invita a imaginarnos en el lugar del vagabundo solitario que se muestra en el centro de la imagen. Es probable que el hombre sea el poeta, ya que el bastón es una convención iconográfica para representar a Li Bai. El poema dice:

Los pájaros se han desvanecido en el cielo.

Ahora la última nube se desvanece.

Nos sentamos juntos, la montaña y yo,

hasta que solo quede la montaña

 

Lush Green Willows and A Solitary Path through Cold Mountains Artist-Yosa Buson (Japanese, 1716–1783)

 

Sin duda, y el más importante entre todos los pintores de este estilo, es Yosa Buson, puesto que a su calidad como pintor, se uno el ser uno de los más celebrados escritores de haikus. Este Exuberantes sauces verdes  y un camino solitario a través de las frías montañas era ciertamente impresionante.  Este conjunto de pinturas de inspiración poética es único en la obra de Buson, ya que no sobrevive ningún otro biombo plegable con pan de oro de su mano. Las pantallas contrastan con una escena de sauces en las pantanosas tierras bajas s con vistas a las empinadas montañas a través de las cuales se levanta un estrecho camino desde un bosque. Buson establece los temas de las pantallas en dos versos de siete caracteres de la poesía china, tomados de una antología de poemas de la dinastía Tang, el Santaishi. El poema de cuatro líneas de Wang Wei (699? -761) que Buson inscribió en la pantalla de la derecha dice:

En la solitaria soledad de las flores caídas

un pájaro se lamenta en las montañas;

Entre exuberantes sauces verdes

un hombre cruza una corriente.

 

 

Yosa Buson | Deer in Moonlight

Otra obra de Buson en la exposición era este Ciervo bajo la luz de la luna. Esta obra que representa a un ciervo solitario,  imagen del amante despechado, bajo una luna creciente evoca un estado de ánimo similar a algunos de sus haikus. Aquí, los detalles del pelaje del ciervo -las pinceladas pequeñas y repetitivas, las manchas en blanco, el prominente trazo oscuro en la parte posterior de la cola- otorgan una calidad rica que contrasta con la vegetación apenas esbozada y el cielo creado tan solo con lavados grises claros. La luna creciente se define a través de un espacio sin pintar. La pintura data de la última fase de su carrera, entre 1778 y 1783, cuando utilizó la firma “Pintado por Shain.

 

Viajes a través de los campos y montañas. Yosa Buson

 

En este otro biombo también de Buson, a pesar de la gran escala de un paisaje dominado por las montañas, los lagos y la niebla, el ojo se ve atraído por las figuras:  un viejo erudito y su sirviente se dirigen hacia un pequeño pueblo, donde un amigo espera; un campesino sale a la izquierda de la aldea, cruzando un puente;.  dos hombres charlando en una choza con techo de paja. Os pongo un haiku de Buson que en este caso no está en al pintura:

Los pasos anhelados
Están lejos,
Sobre las hojas caídas.

 

 

Ganso y Juncos. Sauces en la niebla. Maruyama Ōkyo 1733–1795

 

La Escuela Maruyama–Shijō fue fundada por Maruyama Ōkyo , y su antigua estudiante Matsumura Goshun a fines del siglo XVIII. Esta escuela logró un gran grado de realismo en sus creaciones, enfatizando la observación directa de temas representados que era una contravención directa de las escuelas  Kanō y Tosa , que enfatizaba la decoración con figuras altamente formalizadas y estilizadas que se enseñaban a sus alumnos copiando pinturas de antiguos maestros. En este Ganso y Juncos. Sauces en la niebla,   Maruyama Ōkyo pinta un solitario ganso, con las alas medio abiertas, que se va a posar sobre la inquieta superficie del agua . Los únicos indicios de una orilla son la parte superior de las delgadas cañas que se cimbran bajo el viento y las olas que levantan junto a ellas en la esquina inferior derecha. En la pantalla de la izquierda,  estaban los sauces del título y un ligero rielar de la luna, apenas visibles en la foto de tan sutil que eran.

 

Dos ciervos bajo los arces. Maruyama Ōkyo

Otra pintura de la colección Fishbein-Bender de Maruyama Ōkyo era esta hermosa Dos ciervos bajo los arcesEsta pintura fue realizada en el décimo mes del calendario lunar, al comienzo del invierno, cuando las hojas de los arces empiezan a cambiar hacia un brillante carmesí. Los ciervos en la poesía japonesa están relacionados con el otoño, y estos fueron pintados con mucho detalle; la textura de la piel tiene una cualidad casi táctil. El uso de árboles para enmarcar la imagen hace eco de las convenciones de la escuela de Kano, mientras que los elementos de follaje y el río reflejan la técnica de manchas de tinta  utilizada por los artistas de la escuela Rinpa.

 

Escena de invierno con patos y pinos. Matsumura Goshun. 1752-1811

 

El otro fundador de la escuela fue Matsumura Goshun, discípulo a su vez del pintor y poeta Yosa Buson. Se encontraría con Ōkyo , cuando ambos buscaron refugio en el mismo templo después de que un incendio devastara partes de Kyōto. La composición de Matsumura Goshun en esta Escena de invierno con patos y pinos transmite el ambiente tranquilo y pacífico de un día de invierno. El suave azul del estanque en el que flotan los patos contribuye a la sensación plácida. Mientras conserva elementos de la sensibilidad poética de Yosa Buson, la pintura demuestra cómo Goshun se sintió atraído por el estilo de Maruyama Ōkyo. El paisaje nevado se crea sin ningún énfasis particular en las pinceladas; de hecho, la mayor parte de la superficie de la seda se deja sin pintar. A los pinos se les da tridimensionalidad mediante la aplicación selectiva de un lavado de tinta.

 

Silkies (Ukokkei) Artist-Mori Sosen (Japanese, 1747–1821)

 

Uno de los artistas más conocidos de esta escuela en Occidente es Mori Sosen , conocido por su gran cantidad de pinturas de monos.  Cuando los holandeses llevaron un gibón a Japón en 1809, creando cierta sensación (los gibones habían sido representados por artistas japoneses, basados ​​en las pinturas chinas del animal, pero nadie en Japón había visto un gibón vivo durante siglos), fue Mori quien también creó un registro gráfico de este evento. En la exposición tenemos estas Silkies Morosetas, , una raza de pollo conocida por sus suaves plumas de pelo que impresionó a Marco Polo que comparó su pelaje con el de un gato. Llama la atención la carne azul oscura de sus barbillas y sus crestas, y la presencia de cinco dedos de los pies, en lugar de cuatro, como tienen la mayoría de los pollos. En japonés se los llama ukokkei (chino: wuguji), que literalmente significa “pollos con huesos de cuervo negro”. Se criaban para ser comidos, y en China se cree aún que la sopa hecha de estos pollos posee propiedades curativas. 

 

Mori Sosen. Ciervo entre flores de Otoño. Detalle. 1801

También de Mori Sosen,  este Ciervo entre flores de otoño del que os ofrezco un detalle espléndido, que ha sido escogido como imagen para el cartel de la exposición y que fue el definitivo reclamo que hizo que no pudiera resistirme a visitarla. En la tradición poética japonesa, el waka (verso de corte de treinta y una sílabas) a menudo invoca la imagen de un ciervo solitario que recorre las hojas caídas o las flores otoñales como una metáfora del amor perdido. Aquí, un ciervo de aspecto solitario se detiene en una noche de luna, como para escuchar la llamada de su compañera. Las hierbas, las hojas y las flores blancas de fujibakama (Eupatorium japonicum), asociadas con la mitad del otoño en la poesía japonesa, se presentan en el estilo naturalista pero todavía decorativo de la escuela Maruyama-Shijō .

 

Egrets and Crows Shibata Zeshin

 

Shibata Zeshin también está estrechamente asociado con la escuela Shijō, aunque trabajó en muchos otros estilos y medios, sobre todo objetos de laca. A partir de 1869, Zeshin recibió el encargo de trabajar para el gobierno imperial, y creó muchas obras de arte para ellos que lamentablemente ya no existen. Los dos paneles de este brillante biombo de pan de oro muestran escenas contrastadas de dos garcetas en reposo y tres cuervos en vuelo, con formas blancas y negras que se compensan mutuamente. El color blanco de las garcetas se logró cortando la capa de pan de oro y exponiendo el papel, una técnica que el artista usó en otros ejemplos de pintura aviar y que lo hacía muy especial en directo. Shibata Zeshin era conocido predominantemente como un maestro artesano de la laca, y también incorporó la técnica en sus pinturas. Aquí, la laca empleada en lugar de tinta agrega un rico brillo negro a la superficie de los cuervos. Las garzas como huidas hacia atrás, los cuervos realzados hacia delante. Esta composición, originalmente montada en dos paneles de madera separados enmarcados, combina pictóricamente elementos de la escuela Maruyama-Shijō, en la que Zeshin se formó, con las características del arte Rinpa.

 

Cranes Nagasawa Rosetsu (Japanese, 1754–1799)

 

Otro pintor de la escuela Maruyama-Shijō es Nagasawa Rosetsu (1754–1799). Este era un vistoso díptico de pergaminos colgantes que mostraba tres grullas japonesas de corona roja (tanchōzuru), sin más configuración de paisaje. Con la excepción del parche característico de las plumas carmesíes en la parte superior de la cabeza, que agrega un toque vivificante, las grúas se realizan solo en tinta. Los pies se colocan con cuidado, como sabía que hacía su mentor, Maruyama Ōkyo, en sus propias pinturas de pájaros. El efecto general es  de sorpresa y humor, como si nos topáramos con los pájaros y los sorprendieramos posando. Sobre todo el de la izquierda que parece que nos mira.

 

Cachorros en la nieve Nagasawa Rosetsu (japonés, 1754-1799)

De Nagasawa Rosetsu también había este delicioso Cachorros en la nieve. Parte de la alegría de la pintura proviene de la pincelada animada de las colas curvas y el pelaje silvestre de los perritos. Los únicos puntos de color en esta escena, por lo demás monocromática, son las bayas nandina rojas que crecen cerca de los robustos tallos de bambú. Estas pinturas para paneles de puertas correderas, actualmente articuladas para formar un biombo de dos paneles, originalmente eran los lados opuestos de los paneles (ahora en el Museo de Brooklyn) que representan siete cachorros y un bambú: una referencia cómica al tema antiguo de “Siete sabios de la Arboleda de Bambúes “. Rosetsu se estableció una reputación como un artista excéntrico pero imaginativo y popular.

 

Beauty on Veranda in Snow Artist-Sakai Hōitsu (Japanese, 1761–1828)

Aunque la colección Fishbein-Bender no se centró en los ukiyo-e porque, a su juicio, ya estaban muy bien representados en Occidente, si que había algunos de estos particulares grabados japoneses.  ¿Qué colección de pintura japonesa estaría completa sin incluir algun ejemplo de esta técnica?. El primero es de Sakai Hōitsu (1761–1828)del que hemos hablado como uno de los pintores fundamentales del arte japonés. Esta pintura de una cortesana de aspecto pensativo en una terraza en medio de una ligera nevada es indicativa del entrenamiento temprano de Hōitsu en la pintura de Ukiyo-e. El gesto de la mujer, de alzarse las capas de sus múltiples kimonos, con las manos ocultas, para velar la parte inferior de su rostro, aparece en las pinturas de Ukiyo-e ya a finales del siglo XVII. La firma “Gozosamente pintado por Toryō” y el sello “Teihakushi” sugieren que este trabajo fue creado a mediados de la década de 1790, cuando Hōitsu comenzó a usar este nombre. La pintura se ha unido recientemente con todo un grupo de once pergaminos colgantes de Hōitsu que representan cada uno de los meses del año, por lo que era el duodécimo mes que faltaba en el Museo, motivo por el que estos dos meritorios coleccionistas se empeñaron en buscarla.

Courtesan Holding a Poetry Slip Artist-Chōbunsai Eishi (Japanese, 1756–1829)

Esta elegante cortesana del pintor Chōbunsai Eishi ( 1756–1829), con el cabello sujeto con un lazos color rojo como su kimono y una constelación de horquillas, se da la vuelta para mirar detrás de ella mientras sostiene un trozo de poesía (tanzaku). Su kimono rojo está decorado con flores de cerezo, mientras que su túnica exterior, uchikake, con su diseño de gorros de cortesano y ramas de ciruelo, parece como si estuviera a punto de resbalar de sus hombros. Los motivos de la cereza y la ciruela son referencias a la primavera, mientras que los tanzaku y los gorros cortesanos son alusiones a los poetas aristocráticos de la literatura clásica. Aunque el entrenamiento inicial de Eishi fue en el estilo académico se especializó en pinturas y grabados de cortesanas refinadas de alto rango.

Standing Courtesan Artist-Hishikawa Moronobu (Japanese, died 1694)

En una pose a menudo utilizada por Hishikawa Moronobu (muerto en 1694) y sus sucesores, una cortesana camina con las rodillas dobladas y a pequeños pasos, tal vez haciendo su camino a lo largo de una avenida de los barrios de Yoshiwara, el distrito cercado del placer fuera de Edo (la actual Tokio). Lleva un uchikake con motivos de conchas de mar; las conchas están pintadas con motivos y dibujos, una referencia al juego de emparejamiento de conchas que tuvo su origen en círculos cortesanos.

 

Female Entertainer with a Koto Artist-Utagawa Toyoharu (Japanese, 1735–1814)

Una cortesana de alto rango con una llamativa túnica negra exterior con un motivo de plumas de pavo real sobre una prenda interior multicolor se encuentra delante de un koto (una cítara de trece cuerdas). Su cinturón obi está atado al frente, como era la práctica habitual de las cortesanas, porque representaba la habilidad de desvestirse para un cliente sin armar mucho jaleo. Utagawa Toyoharu, fundador de la escuela Utagawa de Ukiyo-e, produjo tanto pinturas de lujo -como se ve aquí- como diseños para grabados.

 

Hakuin Ekaku (Japanese, 1685–1768)
Virtue, mid-18th century

Tampoco había muchas pinturas caligráficas puras aunque podíamos ver esta fantástica de Hakuin Ekaku que representa el ideograma de la Virtud. Esta interpretación sobredimensionada del ideograma de “virtud” (toku 徳) refleja la energía espiritual exuberante proyectada por Ekaku, quien sería uno de los principales defensores del renacimiento de la secta Rinzai del budismo zen en el último período Edo de Japón. Originalmente compuesto por el historiador chino y erudito confuciano Sima Guang (1018-1086), el poema escrito dice:

Si acumulas dinero para tus hijos y nietos,

no podrán mantenerlo.

Si acumulas libros para tus hijos y nietos,

no leerán ninguno de ellos.

No, lo mejor que puedes hacer es acumular

silenciosamente la virtud,

en el reino del espíritu.

Tal regalo beneficiará a tus descendientes

Por un largo, largo tiempo

 

Outer Robe (Uchikake) with Phoenixes and Paulownia Date- early 20th century

La exposición se complementaba con otros objetos como este impresionante  uchikake de principios del siglo pasado. Un uchikake, como podeis leer en mi entrada sobre los kimonos, es una bata de seda forrada con un dobladillo acolchado con peso que ayuda a preservar sus líneas rectas, que se usa sobre otra prenda sin cinturón, generalmente para ocasiones formales o representaciones teatrales.  Este ejemplo se realizó como una prenda de boda y en consecuencia muestra una gran cantidad de símbolos de buenos auspicios . En China, el ave fénix era un símbolo de longevidad y buena fortuna, que aparecía en tiempos de prosperidad y señalaba el advenimiento del buen gobierno. En Japón, las pinturas de aves fénix que descansaban sobre árboles de peonías eran una especialidad de los artistas de la escuela Kano, y sus diseños también se adaptaron al arte textil.

 

Entre las piezas de arte contemporáneo que coexistían con la exposición estaba este magnífico biombo de Hiroshi Senju, un artista nacido en 1958 titulada Trono del Dios del Agua (Suijingū).. Las pinturas en cascada de Hiroshi Senju, casi abstractas pero que aún crean la impresión de agua en movimiento, se han convertido en sus piezas distintivas. Cada una es una evocación única de un encuentro con la naturaleza. El artista se ve a sí mismo trabajando en la tradición de los pintores de Nihonga que, a partir de fines del siglo XIX, utilizaron pigmentos, materiales y formatos asociados con la pintura tradicional japonesa para crear efectos modernos.

 

Fukami Sueharu , nacido en 1947, cerámica

Entre las piezas de cerámica contemporánea que perteecían a los coleccionistas y que éstos han pedido que se exponga conjutamente, destacaré tres. Esta obra de Sueharu Fukami (nacido en 1947) que se especializa en estas piezas de cerámica con un método único de forzar la arcilla a alta presión en moldes especialmente hechos en las que se esfuerza por no dejar ninguna indicación de la creación humana. Un poco casi como piezas de Isamu Noguchi o de Brancusi, son de una belleza excepcional que completaba perfectamente la exposición.

 

Upright (Kitsu) Fukami Sueharu (Japanese, born 1947)

 

Del mismo autor, esta impresionante pieza en forma de torre de más de metro y medio de altura, que de nuevo evoca a Brancusi y que se titulaba Arriba (Kitsu). Pertenece a la última serie del artista, Upright (Kitsu), que comenzó a producir en 2012. Una característica especial del trabajo de Fukami es la combinación distintiva del clásico esmalte azul claro (japonés: seihakuji) y la tecnología innovadora y moderna. Desde 1980, Fukami ha estado utilizando una técnica exclusiva de colada por deslizamiento a alta presión para evitar deformaciones. La porcelana se vierte en un molde de yeso con aire presurizado para garantizar que la arcilla en toda la pieza esté pareja. El distintivo esmalte recuerda los esmaltes luminiscentes de los vasos celadon de la dinastía Song. Las cualidades reflectantes de las superficies lisas y suaves de sus obras forman parte de la estética, que se basa en la interacción de la luz y la sombra.

 

GEnesis. Miyashita Zenji (Japanese, 1939–2012)

Y la última esta pieza titulada Génesis del ceramista Miyashita Zenji ( 1939–2012). A principios de la década de 1980, Miyashita Zenji había desarrollado su estilo característico, que consistía en aplicar capas finas de arcilla tintada con sutiles gradaciones en los matices del color. Su obra de madurez es una encarnación moderna de un estilo clásico de Kioto asociado con las túnicas cortesanas de varias capas o los papeles decorados hechos para escribir poesía durante el período Heian (794-1185).

 

Mynah Birds Artista no identificado japonés. Principios siglo XVII

Y para terminar este biombo de autor desconocido de principios del s. XVII. Una miríada de pájaros mainá sobre el oro y el azul de la costa quedan detenidos en un momento preciso del tiempo, algunos volando, otros en el suelo. Aunque no son originarios de Japón, dentro de la tradición literaria de Asia oriental, los pájaros mainás sirven como emblemas de honestidad, de pensamiento independiente e incluso de resistencia a la autoridad injusta. Asi que con esta protesta política, me despido, esperando que os haya gustado.

Sada Yakko, la gheisa que prestó sus gestos a Madame Butterfly

A finales del siglo XIX, cuando el japonismo estaba en su pleno apogeo, hubo una mujer que rompió moldes no sólo en Occidente, sino también en el propio Japón. Se presentó ante jefes de Estado, inspiró a dramaturgos y músicos –ella está tras la Madame Butterfly de Puccini-, y fue inmortalizada por muchos artistas destacados de la época como el mismísimo Picasso o Ramón Casas. Su nombre era Sadayakko (1871-1946).

 

Nació como Sada Koyama, hija de un hombre de una familia samurai empobrecida. Después de la muerte de su padre, a los siete años, fue adoptada por el propietario de una casa de geishas en Tokio. Se la educó para cantar y tocar el koto, y demostró una especial aptitud para la danza. Aunque resulta extraño para aquella época, fue enviada a un sacerdote sintoísta local para que le enseñera a leer y escribir. A los 12 años, hace su debut como o-shaku, literalmente escanciadora de sake o aprendiz de geisha

Formal portrait of Sadayakko. Source: Lesley Downer, Madame Sadayakko (Gotham Books, 2003)

 

El conde Hirobumi Ito, entonces el primer ministro y uno de los padres fundadores del Japón actual, fue quien adquirió a un elevado costo el derecho a desflorar (mizuage) a Sada en 1886 cuando sólo tenía 15 años. Yakko (que se convirtió en su nombre de geisha) sería la amante del todopoderoso Ito durante tres años antes de que él la liberara, aunque seguiría siendo su amigo y consejero el resto de su vida.

Japanese Banknotes 1000 Yen note 1963 Ito Hirobumi

Ito sería 4 veces primer ministro y el primer Residente General de Corea. Fue siempre notorio su voraz apetito sexual, de hecho acabaría casándose con otra gheisa

El conde Hirobumi Ito y su familia en su época como gobernador de Corea

 

Yakko, después de eso, contaría entre sus admiradores y amantes el presidente de un banco, un campeón de sumo y el actor de kabuki que se convertiría en Utaemon V. Sin embargo, sabiendo que la carrera de una geisha estaba limitada en el tiempo, empezó a buscar un marido adecuado.

Nakamura Utaemon V as Yodogimi in ‘A sinking moon over the lonely castle”

 

Ese hombre sería Otojiro Kawakami, conocido como el Niño de la Libertad. Era un actor del partido liberal que actuaba en parodias políticas, una especie de agitador político amateur de pobladas pestañas y un aplomo y una seguridad en sí mismo que fascinaron a Yakko.

Otojiro Kawakami y Sada Yakko en la época de su matrimonio

 

Otojiro alcanzó la fama interpretando lo que se conoció como la canción de Oppekepé, un número satírico que atacaba al gobierno, a las gentes adineradas y a los que abrazaban las maneras occidentales.

La canción de Oppekepe

Yakko lo vio actuar en el verano de 1891, y la pareja comenzó a tener un romance , a pesar de que él era socialmente inferior a sus anteriores amantes. Después de un viaje a París, Kawakami comenzó el teatro New Wave en Japón, y en octubre de 1893 él y Sada se casan formalmente.

 

En 1894, Kawakami comienza a realizar obras sobre la Guerra Sino-Japonesa. Una serie de grabados en madera muestran Kawakami en escenas de estas obras. En 1896, abre el Kawakami-za, uno de los primeros teatros modernos japoneses diseñados siguiendo el modelo francés con iluminación eléctrica.

First Sino- Japanese War. Kawakami es el militar representado en la escena central.

 

Kawakami, sin embargo, era un desastre con el dinero, y estaba constantemente en problemas con sus acreedores. Después de un intento infructuoso de obtener un escaño en el Parlamento en 1898, acabó por perder su teatro acuciado por las deudas.

 

Sin embargo, surge una oportunidad al año siguiente que cambiaría el curso de la vida de Sada. Yumindo Kushibiki, un emigrado japonés que hizo su fortuna al servicio de la moda internacional del Japonismo, convence a Kawakami y a su grupo para hacer una gira por América. Sada lo acompaña, no como actriz, sino como simple esposa sin otra intención que apoyarlo entre bastidores. A pesar de que nunca había actuado en un escenario antes, se sorprende al descubrir a su llegada a San Francisco en mayo de 1899 que ha sido anunciada como una famosa actriz japonesa y una de las estrellas de la compañía.

 

Al ver que los estadounidenses no tenían interés en sus obras sobre la guerra sino-japonesa, Kawakami comienza a desarrollar una fórmula que complacería al público occidental. tomandose grandes libertades con las obras tradicionales del kabuki, combinando caracteres y tramas. El diálogo era mínimo, ya que no se entendería de todos modos. En cambio, se concentraron en las tramas y acciones que podían seguirse universalmente, como el romance, las luchas de espada, la venganza, la locura y la muerte.

Otojiro by Tournon

 

Después de reunirse con Henry Irving y Ellen Terry que estaban interpretando “The Merchant of Venice” en Boston y que les dan cartas de presentaciones para ir en Londres, la compañía Kawakami comienza a interpretar su propia versión japonesa con Sadayakko como Portia.

The Merchant of Venice

The Merchant of Venice

 

Antes de abandonar los USA los Kawakami son invitados por el embajador japonés para actuar en Washington, DC, con una audiencia que incluyó al Presidente McKinley ya su esposa. Luego proceden a Nueva York, donde Sadayakko aparece en la portada del Harper’s Bazar y toma clases de interpretación a la manera occidental en la Escuela de Actores de Nueva York.

Mientras están en Nueva York, David Belasco, autor de la obra “Madame Butterfly“, consigue que Sadayakko se preste a dirigir a su actriz principal sobre cómo caminar y hablar como una geisha.

 

 

 

El grupo viaja a Londres en mayo de 1900, donde la compañía actúa en una fiesta que incluye el Príncipe de Gales y Lady Randolph Churchill. Pero el verdadero éxito de la compañía sería en París donde son contratados por la bailarína / empresaria Loie Fuller para actuar en la exposición universal 1900 con Sadayakko encabezando el cartel sobre Otojiro.

 

Son el éxito de la exposición, actuando 2 o 3 veces al día, pero dejándolos con poco tiempo para hacer turismo o para socializar.

 

Rodin quería esculpir a Sadayakko, pero estaba demasiado ocupada.

Sada Yacco (1900) by Alfredo Müller

Alfredo Müller diseña un cartel dramático, en forma de kakemono, de Sadayakko.

 

 

El grupo de Kawakami actúa en una fiesta en el palacio del Elíseo, organizada por el presidente Émile Loubet, donde Sadayakko realiza su baile de “Dojoji“. Su baile es una inspiración para Isadora Duncan y Ruth Saint Denis.

 

Sade Yakko como Kesa por el pintor australiano Rupert Bunny

 

El éxito de la compañía es espectacular. Pintores, escultores, músicos o poetas se quedan fascinados por la actriz. Andre Gide afirma haberla visto actuar seis veces. Al escucharla tocar el koto, Claude Debussy decide incorporar la música japonesa en Le Mer. El caricaturista italiano Leonetto Cappiello la presenta como una geisha enloquecedora para la revista La Rire

Leonetto Cappiello

 

Tras una extraordinaria temporada, a principios de noviembre, la compañía vuelve a Japón porque necesitaban contratar a más actores adicionales y decorados para ser capaces de atender las muchos bolos que les proponen hacer por toda Europa. Después de pasar el invierno en Japón, a principios de primavera de de 1901, una compañía de 20 actores más los músicos, los decoradores, los peluqueros, y el hijo bastardo de Otojiro Raikichi vuelven para hacer una gira por las principales capitales europeas. Un ukyoe de Utagawa Yoshiiku fechado el 11 de mayo de 1901 se edita poco después de su partida, claramente inspirado por la foto de Sadayakko en la cubierta de la revista de Le Théatre que salió mientras ella estaba en París.

 

La compañía de Kawakami llega a Londres a principios de junio de 1901 y se estrena en el Teatro Criterion en Piccadilly el 18 de junio. El artista William Nicholson diseña una serie de litografías  de Sadayakko en “La geisha y el caballero.”.

 

Los dibujos de Walenn de su actuación en esa obra aparecerían al año siguiente en The Studio.

 

 


 

La temporada de la compañía de Kawakami en París en el Théâtre de l’Athénée comienza el 16 de junio de 1901. Su repertorio anterior se ha ampliado para incluir una versión japonesa de la dama de las Camélias

Sadayakko inspira una auténtica kimono manía y registra el nombre de “Yacco” como marca de fábrica para un perfume, una crema hidratante,  y un kimono bastante occidentalizado de gran éxito que se comercializa en muchos países europeos

Loie Fuller encarga a un joven Pablo Picasso el diseño de un cartel de Sadayakko, para el que realiza varios bocetos aunque nunca se llegó a editar comercialmente

1901 La danseuse Sada Yacco by Pablo Picasso

http://art-picasso.com

Rupert Bunny volvería a pintar Sadayakko, esta vez en su loca escena de “The Shogun”

Rupert Bunny

 

En noviembre de 1901, la compañía se dirige a Berlín vía Holanda. Se presentan en Berlín sin interrupción durante más de un mes. Hirobumi Ito (el primer protector de Sadayakko), ahora príncipe Ito, que acaba de terminar su cuarta legislatura como primer ministro,  se encuentra en Berlín para encontrarse con Kaiser Guillermo II, y se reúne con Sadayakko en una recepción celebrada en la Legación japonesa.

Durante ese mes en Berlín posa para varios retratos de Max Slevogt con su hijastro .

 

Sada Yakko (1901) by Max Slevogt

La caligrafía de la derecha es de la propia Sada Yacco

 

Durante su gira por Italia Giacomo Puccini la sigue de Roma a Venecia e incorpora parte de la música que Yacco tocaba en el koto en “Kesa” para su ópera Madame Butterfly, y además desarrolla determinados elementos del personaje de Butterly basándose  en su actuación en “The Geisha and The Knight“. Puccini incluso decidió cortar un acto completo de su Ópera porque admiraba la velocidad y lo compacto de las obras de la compañía de Kawakami.

 

Sada Yacco por Emil Orlik

En mayo, los Kawakami llegan a Barcelona, ​​donde Picasso renueva su amistad con la pareja, siendo la primera compañía oriental que visitaba la península. En una Barcelona noucentista su presencia no podía pasar desapercibida quedando dos magníficos retratos de ambos  por Ramón Casas.

Sada Yacco by Ramon Casas2

 

Todas estas obras de arte fueron pintadas en los años 1901 y 1902 que fueron los años que duró la gira de Sada Yacco por Occidente.

A pesar de su éxito internacional, a su vuelta a Japón no fue posible para Sadayakko actuar en obras de kabuki reales debido a la prohibición de mujeres en el teatro, siendo los papeles femeninos realizados por actores masculinos llamados onagatas. Por eso en 1902, se retira a las sombras detrás de su marido.

Su marido Otojiro, perseguido por la mala salud , comienza un proyecto para reformar el teatro japonés. Tiene la intención de producir obras occidentales con una sensibilidad japonesa que las haría apetecibles para una audiencia local. Serán las obras llamados “seigeki” o “verdadero drama”, que serían por primera vez producciones que se centrarían fundamentalmente en la palabra hablada. Así realizó versiones de Shakespeare en las que Sada Yacco realizaría los papeles femeninos, siendo la primera mujer actriz en varios siglos en subirse a una escena teatral.

 

Sada yacco en el papel de Ofelia en la escena de la locura

En 1908 Sada Yakko abriría una escuela de actrices japonesas llamada Imperial Actress Training Institute. Una de sus estudiantes, Ritsuko Mori, se convertirá en la actriz principal de su generación.

En 1914, tres años después de la muerte de su marido, interpretaría su último gran papel,  la Salomé, de Oscar Wilde, a los 43 años. Sin embargo, ya comienza a ser criticada por interpretar papeles de mujeres jóvenes.

Inoue Masao (?) as the Prophet John the Baptist and Sadayakko as Salome (1914)

Parecería que la vida de Sada Yacco terminaría aquí pero tuvo una segunda parte al casarse con el amor de su primera juventud, Momosuké Fukuzawa, con el que la diferencia de clases le había impedido unirse cuando aún era una gheisa en Tokyo. Ahora él era un rico industrial  y financiero que aún see enriquecería  más construyendo una presa hidroeléctrica en el valle de Kiso.

La casan la que vivían, una de las primeras en estar completamente electrificadas hoy en día es un museo Futaba en la ciudad de Nagoya.

 

 

El Kabuto o casco de los samuráis, una expresión del alma japonesa

El Kabuto o casco de los samuráis, una expresión del alma japonesa

 

Los guerreros, en todas las épocas, han considerado la cabeza desprotegida como la parte más vulnerable del cuerpo. El casco tradicional japonés llamado KABUTO era además la parte que reflejaba el carácter y la personalidad del portador. A lo largo del tiempo, este casco propio de los samurais fue mucho más allá de su primaria función protectora para convertirse en un vehículo de expresión del suntuoso sentido de la artesanía y la cultura japonesa..

Los Kabuto eran diseñados y construidos para responder a las demandas de cada momento y de esta forma, proporcionan no solo evidencias históricas del estado de la tecnología guerrera japonesa, sino también de la organización social, del conocimiento de la metalurgia, el trabajo del cuero, la orfebrería, el arte plumario u otros muchos materiales propios de la artesanía así como de una evolución del gusto estético.

Cada Kabuto se hacía específicamente para su portador y se acabaron convirtiendo no sólo en una compleja expresión de la personalidad, e incluso del temperamento, de sus comitentes sino en un precioso legado y un reputado patrimonio familiar en una sociedad sintoísta en la que era tan fundamental el culto a los komi (dioses) como el de los antepasados. Incluso hoy en día, durante el festival nacional de la Semana Dorada a principios de Mayo, los Kabuto se muestran en pequeños cuartos y alcobas de las casas japonesas como una plegaria para que los niños de la casa sean bendecidos con valor, coraje y buena salud. Es decir, que en el Japón actual, el Kabuto sigue representando un talismán familiar, hecho que explica no sólo la abundancia de piezas conservadas sino, en muchos casos, su excelente estado de conservación.

Un aspecto misterioso de estos cascos japoneses es que se han encontrado en excavaciones algunos que datan del siglo V d.C., es decir, mucho tiempo antes del ascenso de la clase samurái lo que ha llevado a concluir su posible origen continental, de China o de Corea.

En casi todos los kabuto descubiertos hasta ahora, se puede encontrar una pequeña abertura situada en la parte superior del casco conocido como el tehen o hachimanza; Hachimanza literalmente se puede traducir como un asiento de Hachiman, el Dios de la Guerra. El propósito de esta abertura, que a veces es sólo un agujero en la parte superior del casco, se piensa que era para el paso de el largo mechón del cabello carácterístico de los guerreros. Los historiadores afirman que la práctica de mantener esa forma de pelo fue abandonada en gran parte en el período posterior a Muromachi, sin embargo la abertura en la tapa del kabuto se mantuvo para propósitos más simples tales como ventilación.

Es muy difícil explicar todas las partes de las que consta una armadura japonesa sin embargo, el simbolismo del casco de samurai superó con mucho su aplicación militar y se filtró en la sabiduría japonesa e incluso en los dichos cotidianos. Un dicho japonés ‘Katte Kabuto no o o shimeyo, traducido como’ apretar su kabuto después de ganar ‘ quiere decir algo parecido a como diríamos en occidente, no dormirse en los laureles. Otra frase que usa el simbolismo de Kabuto es ‘kabuto o nugu‘ que significa literalmente ‘quitar el kabuto’ que se usa para representar la rendición o a veces la derrota.

Los kabuto usualmente se adornaban con crestas denominadas tatemono o datemono; los cuatro tipos de crestas son: maedate (cresta frontal), wakidate (crestas laterales), kashiradate (crestas superiores), y ushirodate (crestas traseras). Estas podían ser emblemas de familias o clanes, u objetos planos que representaban animales, entidades míticas, oraciones u otros símbolos. De hecho los cuernos eran muy comunes, inclusive los cuernos estilizados de ciervo.

He seleccionado algunos que incluyen desde astros como el sol naciente o la luna creciente, a elementos vegetales como ramas de helechos, flores de crisantemo o palos de bambú, animales acuáticos como la carpa, el pulpo, o insólitas formas de las más diversas conchas, o animales simbólicos típicos de la cultura japonesa como el dragón, el león o el fénix, has

ta fantasmas, deidades budistas , oraciones, el fuego estilizado e incluso insectos como escarabajos, ciempiés, mantis religiosas y sobre todo libélulas y mariposas. En cuanto a su simbología los japoneses ven las mariposas como almas de los vivos y los muertos y eran considerados símbolos de alegría y longevidad. La libélulas, muy abundantes, cosa que me fascinó al principio, es porque son emblemáticas del éxito marcial, ya que varios nombres del insecto son homófonos con palabras que significan “victoria”. la carpa (koi) era un símbolo de perseverancia y la buena fortuna general. Los dragones pueden representar fortaleza, buena fortuna, coraje y sabiduría.

El fénix (hou-ou en japonés) en la mitología japonesa comparte características similares con el resto del mundo. Son vistos como símbolos de transformación, triunfo sobre obstáculos, lealtad, renacimiento y renovación. Igual que la flor del crisantemo, el fénix es un símbolo del emperador.

 

 

Los Kimonos del Museo de Bellas Artes de Boston (y 2): Atsuita, Karaori y otros

Los Kimonos de La Colección de William S. Bigelow del Museo de Bellas Artes de Boston 2ª parte

Segunda parte del post que podeis ver aqui

Un karaori, es un buen ejemplo de un kimono exterior exquisito utilizado en el teatro Noh para retratar a los personajes de mujeres. Karaori significa “tejido de estilo chino“, ya que se basaban en el brocado chino Shokko del período Ming. Este es un kimono de manga corta, siempre de manga corta, hecho utilizando la técnica de uki uke empleando oro, plata y otros hilos de color creado patrones de flores magníficas.

Cuando un personaje femenino se presenta por primera vez usa un karaori.

 

Es, como hemos dicho, una prenda básica para los papeles femeninos, aunque estos, en la época estaban representados por hombres muy femeninos, a veces aún más que las mujeres puesto que su femineidad era expresada según un elaborado código de estereotipos. a estos actores se los conocía como onnagata. Así os pongo a Akahime , uno de los más famosos onnagata de los años 20, ataviado para representar a la Princesa Roja

 

El karaori se puede usar como una bata interior o como exterior, ya sea recta o recogida por un obi. Este en concreto representa una islas con pinos cubiertos por la nieve sobre un patrón llamado seigaiha que son circulos superpuestos que pueden indicar simbólicamente las olas del mar pero también los flujos y reflujos de la vida.

 

El karaori se distingue muy bien por tres motivos. Primero sus mangas siempre cortas, segundo el tipo de bordado de origen chino usando hilos de oro o plata que imagino brillarían con las candilejas y tercero porque el patrón de su bordado lo inunda todo no dejando ningún espacio libre. Este, en concreto, sería usado en el Genji Monogatari por el tipo de carro que lleva, y los libros abiertos sobre un patrón repetitivo (matsukawa bishi) que simboliza cortezas de pino y por lo tanto un bosque.

Para simbolizar el exceso de tensión emocional o el duro trabajo físico, como por ejemplo remar, las “actrices” se deslizaban de la manga derecha del karaori y lo dejan colgar en la parte trasera (nugisage). Esto exponía la ropa interior haku y era un signo de erotismo. Este con un diseño de puentes, agua y lirios evocaba los puentes de Mikawa (Nagoya) del Ise Monogatari. Los bordados siempre tienen relación con el argumento de la obra representada.

 

 

La confección de un karaori era costosísima porque además de los hilos de oro y que el bordado inunda la totalidad de la prenda sin embargo los motivos eran siempre repetidos, formando un cierto falso patrón, porque nunca son iguales, siempre existen pequeñas diferencias. Os pongo este con flores de glicinia que era uno de los símbolos más claros de amor para que veaís que nunca hay dos flores iguales, aunque el cambio sea mínimo de una hoja o de un color. Esta sutileza era muy apreciada por un espetador, pues, en este caso, indicaba que el amor permanece (la glicina)  pero adopta matices sutilmente diferentes.

 

Pasamos a otro tipo de kimono: El CHOKEN .El Choken, como se ve, es una especie de chaqueta que se ponía sobre el kimono para las escenas de baile en el teatro Noh. La longitud doble de las mangas permitían que con la ayuda de un abanico cerrado los movimientos adquiriesen una amplitud enormemente estética. Este de nuevo repite el motivo de la glicinia que simboliza el amor, más el abanico que difunde su perfume por la escena.

 

 

  • Este es otro choken, pero a diferencia del anterior, es un choken de uso masculino, por lo que se llama HAPPI, con el que abrimos el capítulo de los kimonos de hombre. La diferencia estriba en esas dos cintas que cuelgan a los bordes por las que se introducían las piernas, pues el baile masculino tenía una gestualidad más explosiva. Comparten sin embargo la doble largura de la manga para amplificar los movimientos. Los motivos y los colores son más austeros. El patrón hexagonal (kikko-mon) representa a la tortuga con molinetes de flores.

 

 

  • El equivalente masculino al karaori era el ATSUITA, usado por los papeles másculinos del teatro Noh. A pesar de estar ricamente bordado en oro o plata como los de sus homologos femeninos para brillar en la escena, estaba realizado sobre una tela de sarga más gruesa y sus motivos suelen ser, aunque ricos, más masculinos. Este está bordado con antorchas encendidas para ser usado sin duda en una escena nocturna

 

  • Muchos tienen diseños atrevidos, masculinos, a menudo geométricos con técnicas del brocado. Se usaban bajo un kimono corto en general de color negro y se cerraban con el panel frontal izquierdo cruzando en la parte superior de la derecha, justo a contrario que el kimono femenino. A pesar de su diseño geométrico, como veréis, nunca se repiten dos iguales con variaciones mínimas.

Noh robe (atsuita karaori), 19th century
Japan, Edo period (1615–1868)

 

  • Este magnifico atsuita en seda verde bordado con flores de otoño del ultimo periodo Edo o primer Meiji, es decir de mediados del XIX, aunque también repite aparentemente un patrón lo hace de una manera discontínua. Esa infinita variación sobre lo mínimo es muy caraterística del gusto japonés y de este post, que habrá a quien le aburra esta sutileza mínima. Por supuesto, las mangas siempre son cortas, puesto que, como dijimos, las mangas largas son solo para las mujeres jovenes

 

 

  • Otro excepcional atsuita (traje masculino del teatro Noh). Como vemos los colores y los bordados son muy distintos de la temática femenina. El dragón era símbolo de fuerza, nobleza, longevidad, poder y valor, lo que indica que debía ser usado por un actor representando el papel de un guerrero o un mago poderoso, probablemente usado bajo una armadura ornaental que dejaría sólo a la vista partes del mismo

 

  • Atsuita con motivo de esvásticas. He escogido este modelo para mostrar que la archiconocida simbología nazi de la esvástica es de origen oriental y milenaria. En Japón se corresponde con el ideograma que simboliza el Templo e indica que se trata de un atsuita para el papel de un monje o de un samurái retirado en algún templo por algún tipo de penitencia. Tiene el patrón de la tortuga, que indica longevidad, por lo que podía ser un anciano.

 

 

  • Extraordinaio atsuita del siglo XIX, una joya en sí mismo por la riqueza de los bordados en oro y de su propia iconografía. Tiene un diseño general de concha de tres puntas con motivo de punta de espada (bishomon-kikkô) en seda roja y papel dorado. A lo largo del frente superior, la parte superior de la espalda y las mangas hay paneles curvados que tienen en su interior diseños de izda a derecha: el dragón, el unicornio, la grulla y el león chino. Por su frente lleva el fénix, la carpa, la tortuga y el elefante. Obviamente para un papel de un Guerrero poderoso.

 

 

  • KARIGINU era otro tipo de kimono masculino exterior con lo que llamamos cuello mao con mangas abiertas de doble longitud usado por los nobles y en el teatro Noh por los dioses masculonos. Las mangas abiertas son de doble anchura, aproximadamente cuadradas, y cosidas a los paneles delantero y trasero, pero no por abajo. El cuello redondeado rígido se levanta hasta unos dos centímetros y se fija en el lado derecho con un cordón. Se usaba con pantalones y un gorro elevado de color negro

 

 

  • Era originalmente el traje que los nobles usaban cuando iban a cazar ya que permitía moverse con bastante libertad. El Kariginu poco a poco se convirtió en la ropa diaria informal de los nobles, evolucionando hasta convertirse en piezas muy ricas con los emblemas familiares

 

 

  • Los kariginu también se usaban en el teatro Noh para los bailarines másculinos dada la libertad de movimientos que permitían t la longitud de las mangas. Este lleva símbolos de la grulla que es el símbolo e un feliz matrimonio y debió usarse en alguna escena de boda

 

  • El HITOE es un kimono sin forro femenino para ser usado en los meses de verano. Hitoe significa sencillo. Este es un hitoe de una chica joven por el color azul celeste y la largura de las mangas. Lleva motivos de carpas en un estanque bajo flores típicas de la estación, clemátidas en la parte superior y nenúfares en la parte inferior de las mangas y el kimono

 

Working Title/Artist: Kimono with carp, water lilies, and morning glories
Department: Asian Art
Culture/Period/Location:
HB/TOA Date Code: 10
Working Date: ca. 1876

  • Otro Hitoe esa vez de una mujer casada, por las mangas cortas en crepe de seda y motivos de flores de cerezos con abanicos que esparcen su perfume.

 

 

  • Este tipo de Kimono se llama YUKATA y es un kimono muy simpe para estar por casa. En este caso es un kimono masculino con grandes hojas y tres grandes circulos entrelazados en la parte superior con hojas de calabaza. Es de fines del XIX aunque todavía es muy usado hoy en día en Japón, quizá el que más.

 

  • Este kimono, llamado, NUIHAKU, es un kimono femenino del tearo Noh pero usado, o bien como ropa interior de un personaje femenino protagonista o para una mujer de más bajo linaje. En este caso os lo he traido aquí porque el patrón de círculos indicaba una mujer con problemas mentales o bien una hechicera o una mojer poseída por demonios

  • Este Kimono llamado Yogi es nuestro equivalente a un pijama o camisón por así decir. A pesar de su vistosidad en este caso no se trata de bordados sino de una simple estampación por un proceso llamado lo que permitía esta riqueza sin cose excesivo. En este caso con un fénix, simbolo del sueño y el renacimiento volando sobre peonías que simbolizan la buena suerte.

  • Y por ultimo, y aunque no pertenece a a colección Bigelow pero sí al museo de Boston, os traigo un kimono de niño de la segunda guerra mundial con bombarderos japoneses kamikazes obrevolando el London Bridge.

 

 





 

Los Niponófilos De Boston

LOS NIPONOFILOS DE BOSTON o De cómo un niño que recogía conchas en las playas de Nueva Inglaterra acabó alumbrando la mayor colección de arte japonés fuera de sus fronteras

 

Es éste el primer post de una serie que pretendo dedicarle a la ciudad de Boston, donde están algunos de mis museos favoritos, entre ellos, en lugar bien destacado, en Museo de Bellas Artes de Boston, que sólo por el retrato de fray Hortensio Felix Paravicino de El Greco ya bien merece una visita.  Pues bien, tiene este museo una extraordinaria colección, como ninguna que haya visto, de arte japonés cuya singladura me intrigaba. ¿Cómo había sido posible que tal cantidad de arte japonés hubiera llegado hasta esta ciudad relativamente pequeña? Ha sido así como he descubierto a este grupo de personajes, a esta pandilla de barbados aventureros, uno de esos grupos de amigos cuya fama seguramente no trasciende el ámbito local y aún seguramente el museístico o el erudito y que tanto me gusta rescatar en este blog. Pero para no hacer un texto interminable, de esos que su sola vista desanima la lectura, lo iré contando con las imágenes, para aquellos que queráis saber cómo un niño que recoge conchas en las costas de Nueva Inglaterra puede acabar relacionando a Darwin con Tagore y a Ezra Pound con el teatro Noh pasando siempre por esas extraordinarias salas del Museo de Boston.

 

Empezaremos por el catalizador: Edward S. Morse.

Morse (1838-1925) fue un estudiante indómito. Le echaron de cuatro escuelas y el mismo abandonó la quinta. Él era ese niño que prefería explorar las playas a la escuela, en busca de conchas y caracoles, o ir al campo para dibujar pájaros y flores. Sin embargo, a pesar de su falta de educación formal, las colecciones formadas durante su adolescencia pronto le valieron la visita de eminentes científicos de Boston, de Washington e incluso del Reino Unido. Fue muy celebrado su trabajo sobre los caracoles de tierra, y antes cumplir los doce años ya había descubierto dos nuevas especies.

Edward_S_Morse

 

Tenia además unas especiales dotes para el dibujo lo que le consiguió sus primeros trabajos en la Portland Locomotive Company y como grabador de madera en una compañía de Boston. Pronto Morse fue recomendado para trabajar con Louis Agassiz que era el catedrático de Zoología y Geología de la Universidad de Harvard por sus cualidades intelectuales y talento en el dibujo, del que fue asistente encargado de la conservación, documentación y colecciones de dibujos de moluscos y braquiópodos. Os traigo aquí a Louis Agassiz porque volverá a salir en futuros post de Boston.

Louis Agassiz

Morse acabó por convertirse en pocos años en un erudito en el campo de la zoología, especializándose en la malacología o el estudio de los moluscos. En 1870 publicó “Los Braquiópodos, una División de los Annelida” en la que reclasificó braquiópodos como gusanos en lugar de moluscos. El trabajo tuvó tal repercusión que atrajo la atención de Charles Darwin.

 

En junio de 1877, llevado por su afición a la malacología, Morse visitó por primera vez Japón que durante siglos había estado vetado a los extranjeros, en busca de braquiópodos costeros. Para recolectar especímenes, estableció un laboratorio biológico marino en la prefecura de Kanagawa, hecho que llamó la atención de la corte Imperial que le ofreció un puesto como el primer profesor de Zoología en la Universidad Imperial de Tokio durante los siguientes tres años.

 

Un día, mientras miraba por una ventana en un tren entre Yokohama y Tokio, Morse descubrió el montículo de Ōmori, una formación extraña que llamó su atención a las afueras de Tokyo y cuya excavación, además de conchas sacó a la luz gran cantidad de huesos, humanos y animales, instrumentos de piedra y trozos de cerámica y abrió, formalmente el estudio de la arqueología y la antropología en Japón  arrojando mucha luz sobre la cultura material del Japón prehistórico. Hoy un pequeño monumento marca el montículo como el lugar de fundación de la arqueología japonesa ( Nihon kôkogaku hasshô no chi)

 

 

Fascinado con los descubrimientos, Morse escribió un libro sobre las casas japonesas y su entorno, ilustrado con sus propios dibujos.

 

Japanese Homes and Their Surroundings by Morse, Edward S.

También reunió una colección de más de 5.000 piezas de cerámica japonesa e ideó el término “cordón-marcado” para los cuencos de cerámica de la Edad de Piedra, adornados por cuerdas que imprimían en la arcilla mojada. La traducción japonesa, “Jōmon”, ahora da su nombre a todo el período Jōmon, así como la cerámica Jōmon.

Todo su exitoso trabajo en Japón le supuso el privilegio imperial de nombrar o-yatoi gaikokujin (asesores extranjeros) para apoyar la modernización de Japón en la era Meiji. Y en esa búsqueda de talentos que pudieran ayudar al renacer de Japón Morse volvió a Boston.

William Sturgis Bigelow

William Sturgis Bigelow

William Sturgis Bigelow (1850-1926) era un joven y brillantísimo médico estadounidense que acababa de volver de estudiar cinco años con Louis Pasteur en París y que a pesar de su interés en la bacteriología, se hallaba en un momento complicado porque su padre, medico cirujano él mismo, le impelía a dedicarse a la cirugía para colaborar con él. Así las cosas, en el invierno de 1881-82, sin embargo, la vida de Bigelow iba a tomar un giro bastante inesperado al asistir a una serie de conferencias de Edward Morse en el Instituto Lowell en Boston quien estaba recién llegado de Japón para reclutar más asesores. Estas conferencias cautivaron el interés de muchos de los intelectuales de Boston, incluyendo, por supuesto el de William Sturgis Bigelow.

 

A través de su relación con Morse, Bigelow conocío también a otro personaje fascinante, Ernest Fenollosa, que como su apellido indica, era hijo de un pianista y violinista español Manuel Francisco Fenollosa del Pino, otro malagueño de pro nacido en 1818, y de una mujer nacida en la India Mary Silsbee, quienes, -aún no existía Trump-, se habían establecido en Massachusets. Fonollosa, otro de los seducidos por las conferencias de Morse, se había marchado con él a la Universidad Imperial de Tokio en 1878 como profesor de lógica y estética, y finalmente de economía política en plena época de la Restauración Meiji; allí quedó impresionado por el arte tradicional japonés y sus técnicas, especialmente concentrado en sus templos, porcelanas, lacas, bronces y grabados, que los mismos japoneses, completamente anonadados por la rápida occidentalización, miraban entonces con cierto desdén.

 

De izquierda a derecha, Edward S. Morse, Kazuzo Okakura, Ernst Fenollosa y William Sturgis Bigelow en Boston.

 

Morse, Bigelow y Fenollosa se hicieron íntimos amigos y viajaron juntos a Japón. El cuarto de la “pandilla” es Kazuzo Okakura, del que os hablaré más adelante.

 

Seated male figure, on wood stand Japanese 1836 Museo de Bellas Artes de Boston

Bigelow y Fenollosa eran ardientes japonofilos (no es broma la palabra existe) y amasaron enormes colecciones

 

Katsushika Hokusai, The Falling Mist Waterfall At Mount Kurokami In Shimotsuke Province, From The Series A Tour Of Waterfalls In Various Provinces, Japanese, Edo Period, About 1832 Museo de Bellas Artes de Boston

 

Fenollosa se especializó en pinturas chinas y japonesas

 

Carp and Iris 花菖蒲に鯉 Japanese Edo period about 1808–13 Artist Katsushika Hokusai, Museo de Bellas Artes de Boston

mientras que Bigelow compró literalmente decenas de miles de piezas de objetos de laca, espadas, estatuas y grabados de madera.

 

Plaque with decoration of the vegetable nehan Japanese Meiji era 1888 Shibata Zeshin Museo de Bellas Artes de Boston

 

Sword of the wakizashi type with mounting Japanese Nanbokuchô and Edo periods mid 14th century Museo de Bellas Artes de Boston

 

Shô Kannon, the Bodhisattva of Compassion 1269 Museo de Bellas Artes de Boston

 

Tuba (Empuñadura de katana) with design of geese in flight. Museo de Bellas Artes de Boston

Sin embargo, lo suyo era más que simplemente el saqueo que muchos multimillonarios estadounidenses realizaron por todo el mundo a lo largo del s. XIX.

 

Hand-warmer(?), in form of owl Japanese 1820 . Museo de Bellas Artes de Boston

 

Realmente se consideraban a sí mismos como salvadores de importantes piezas del pasado de Japón, en un momento en el que pocos otros se daban cuenta de su inmenso valor, incluyendo a muchos japoneses mismos.

 

Writing box with design of a cedar forest Japanese Meiji era 1899–1900 Uematsu Hôbi. Museo de Bellas Artes de Boston

 

Su inmersión en la cultura japonesa fue tal que en 1885, Fenollosa y Bigelow se convirtieron al budismo, estudiando con un maestro budista tendai y comenzaron a vestir con ropas japonesas.

 

William Bigelow

 

En este proceso tuvo gran importancia y ascendencia uno de los alumnos de Fenollosa, –el cuarto en la foto- en la universidad, Kazuzo Okakura.

 

 

okakura_on_horseback

 

Oriundo de la ciudad de Yokohama pero perteneciente a una familia de origen samurái Kakuzō Okakura nació un par de años antes de la caída del Shogunato, así que gran parte de su niñez y su adolescencia la vivió en plena restauración Meiji. Con solo 15 años el joven Okakura entró en la Universidad Imperial de Tokio, donde conoció y fue alumno de Ernest Fenollosa; Okakura se especializaría en Filosofía y Literatura inglesa, graduándose en 1880, para entonces su amistad con Fenollosa no solo lo haría sumergirse en el redescubrir la riqueza del arte tradicional japonés sino que junto a él intentó recuperar las tradiciones ancestrales japonesas, que se estaban perdiendo con el proceso de modernización.

 

Kakuzo Okakura

En 1887 fue uno de los principales fundadores de la Escuela de Bellas Artes de Tokio (Tōkyō Bijutsu gakko) y un año después se convirtió en su cabeza. En 1889, Okakura co-fundó la revista Kokka. Más tarde, también fundó el Instituto de Arte de Japón. Entre otras cosas, Kakuzō  fue un gran promotor del arte japonés tradicional (nihonga), contrapuesto al arte occidentalista (yōga) cuyo más ferviente practicante fue el artista Kuroda Seiki y que tuvo mucho éxito en Japón entre finales del siglo XIX y principios del XX.

 

 

Kazuzo Okakura por Shimomura Kanzan

 

Entre 1901 y 1902 viajó a la India, donde conoció a Rabindranath Tagore, con quien enseguida congenió, siendo un defensor como él de la cultura tradicional de sus países. Posteriormente se instaló en Estados Unidos, donde fue nombrado asesor -y posteriormente director- del Museo de Bellas Artes de Boston (cargo en el que sucedió a Fenollosa) a dónde fue invitado por William Sturgis Bigelow en 1904 y se convirtió en el primer jefe de la división de arte asiático en 1910. Fue en el Museo de Artes de Boston dónde Okakura realizó una enorme labor de recopilación y conservación de arte asiático, consiguiendo una de las mejores colecciones del mundo en esta especialidad.

 

Vista de la exposición de pintura japonesa en el Museo de Boston con el montaje de Okakura

 

 

En un momento en que los occidentales continuaron abrazando actitudes orientalistas acerca de la superioridad occidental, al ver el Oriente como primitivo y retrógrado, y cuando Japón adoptó con entusiasmo una gran variedad de aspectos de la cultura occidental, asociándolo con la modernidad y a su propia cultura tradicional con lo primitivo, Okakura avanzó la idea de Oriente como el hogar de una civilización más espiritual, culturalmente superior… Veía a Occidente como representante de la decadencia moderna y el materialismo

 

A través de sus escritos, charlas y otras actividades, estableció una reputación como uno de los principales expertos en el arte y la cultura asiática. A pesar de que sabía que el estilo de vestir occidental se había adoptado de modo entusiasta en Japón, Okakura hizo un rasgo distintivo propio el aparecer en público en Occidente vistiendo el kimono tradicional japonés

 

 

Sus libros, fundamentales para la valoración de la cultura japonesa, fueron Los ideales de Oriente (1903), El despertar de Japón (1904) y El libro del té (1905). Fuera de Japón, Okakura tuvo un gran impacto en una serie de figuras importantes, directa o indirectamente, que incluyen a Swami Vivekananda, el filósofo Martin Heidegger, el poeta Ezra Pound, pero sobre todo el poeta Rabindranath Tagore y la filántropa y coleccionista de arte norteamericana Isabella Stewart Gardner, que fueron amigos personales suyos.

 

 

Los ideales del Oriente, uno de los libros de Okakura, es famoso por su primer párrafo en el que ve una unidad espiritual en toda Asia que la distingue de Occidente:

 

Asia es una. El Himalaya divide, sólo para acentuar, dos poderosas civilizaciones, la china con su comunismo de Confucio, y la india con su individualismo de los Vedas. Pero ni siquiera las barreras nevadas pueden interrumpir por un momento esa amplia expansión de amor por lo Último y lo Universal, que es la herencia de pensamiento común de toda raza asiática, que les permite dar a luz a todas las grandes religiones del mundo y distinguirlas de las de los pueblos marítimos del Mediterráneo y del Báltico, que aman tan solo habitar en lo Particular y buscar los medios, no el fin, de la vida.

 

fenollosa-journalist-1877

Mientras que era residente en Japón, los logros de Ernest Fenollosa incluyeron el primer inventario de los tesoros nacionales de Japón, conduciendo al descubrimiento de los pergaminos antiguos de China traídos a Japón por los monjes que viajaban siglos anteriores y rescatando muchos artefactos budistas que de otra manera habrían sido destruidos bajo el movimiento del kishaku de Haibutsu. Por estos logros, el Emperador Meiji de Japón lo adornó con la Orden del Sol Naciente y la Orden de los Tesoros Sagrados.

 

 

Después de su muerte en Londres en 1908, las notas inéditas de Fenollosa sobre la poesía china y el drama japonés de Noh fueron confiadas por su viuda al poeta Ezra Pound que, con William Butler Yeats, las utilizó para consolidar el creciente interés en la literatura del Lejano Oriente entre escritores contemporáneos. Pound posteriormente terminó el trabajo de Fenollosa con la ayuda de Arthur Waley, el célebre sinólogo británico. El cuerpo de Fenollosa fue incinerado en Londres, y sus cenizas volvieron a la capilla de Hōmyō-en sobre el lago Biwa, (donde había sido tonsurado). Su lápida fue pagada por la Escuela de Bellas Artes de Tokio.

 

 

 

Fotógrafo él mismo, Bigelow tomó fotografías muchos de los lugares que él y sus compañeros encontraron. Dado que tanto Fenollosa como Okakura recibieron autoridad del gobierno japonés para abrir las salas de los templos y los almacenes sin abrir durante siglos, para registrar y por lo tanto preservar su contenido, las fotografías de Bigelow de estos eventos son también de gran importancia histórica.

 

Bigelow

 

 

 

A volver a los Estados Unidos, Bigelow donó más de 40.000 objetos de arte japonés al Museo de Bellas Artes de Boston. Sus esfuerzos, junto con los de Morse, Fenollosa, Charles Goddard Weld, Okakura y un puñado de otros, hicieron que el recién fundado Departamento de Arte de Asia en el Museo de Bellas Artes e convirtiera en la mayor colección de arte japonés fuera de Japón; Esta es una distinción que todavía mantiene hoy.

 

Tumbas de William Sturgis Bigelow y Ernest Fenollosaen Midiera, junto al templo de Homyoin en las afueras de Kyoto.

Después de la muerte de Bigelow, de acuerdo con sus peticiones finales, los restos de Bigelow fueron cremados; La mitad de las cenizas fueron enterradas en Mii-dera, justo a las afueras de Kioto, junto con las de Fenollosa