Like Life: La Escultura, el Color, y el Cuerpo,” (1ª parte) en el Met Breuer de NY o el éxito de visitantes del eclecticismo

Like Life: La Escultura, el Color, y el Cuerpo,” en el Met Breuer de NY o el éxito de visitantes del eclecticismo

Esta exposición se llama Like Life: Sculpture, Color, and the Body (1300–Now), y podrá verse desde el pasado 21 de marzo hasta el 22 de julio en el Met Breuer de Nueva York, el que antes era el edificio del museo Whitney. Según Luke Sysson secretario del departamento de escultura europea y artes decorativas del museo y uno de sus comisarios,

se trata de 700 años de extraordinarias esculturas que fueron, en su momento, hechas para persuadir al que las contemplaba de que algo humano merodeaba en el corazón de una escultura inanimada.

Ocupa los dos pisos superiores del complicado edificio, que,  los montadores de la exposición han solventado con auténtica maestría e incluso elegancia, puesto que la visita es de lo más fluida y elegante a pesar de la escasez de iluminación natural. Hablamos, por tanto, de una exposición de grandes dimensiones con un enorme grupo de obras, más de 120, que reflejan esa urgencia extraña de los artistas en crear simulacros de nosotros mismos. Por ello, he decidido dividir esta entrada en dos, cada una dedicada a un piso, puesto que, gracias a esa costumbre, extraña en España, de permitir tomar fotografías, os podré mostrar algo más de la mitad de las obras,

Los comisarios según confiesan en el video promocional, intentaron abarcar todos los tipos de tácticas que los artistas usan para convencer al espectador de que lo que contemplan es un ser humano vivo (o en ocasiones un cadáver). Se incluyen muchos trabajos con cera, un material cuya blandura y suavidad evoca la carne humana, pero también en mármol, en piedra, en madera, en bronce, en barro, cuero e incluso en materiales más modernos como el latex o el polivinilo. Encontramos además, para acentuar ese realismo, -algo que no es ajeno a nuestra escultura barroca, excelentemente representada- partes del cuerpo como puede ser pelo humano, real o en pelucas, dientes, huesos o vestiduras auténticas que acentúan aún más esa vocación hiperrealista. Aunque también encontramos, sobre todo en la última parte, obras que abandonan esa actitud  de imitación de lo real como en el caso de Louise Bourgeois, Dorothea Tanning o Sarah Lucas que, no sólo no desmerecen, sino que nos dejan con ganas de más y de que la exposición no fuese tan literal.

 

 

La exposición, y así se muestra en las cartelas, pretende además ser una reivindicación del color en la escultura, cosa que a los españoles amantes de nuestra incomparable escultura barroca nos parece una excelente noticia. Como no podía ser de otra manera, Alonso Berruguete, Martínez Montañés, Gregorio Fernández, Luisa Roldán, la Roldana, Pedro de Mena y otros, están presentes en la muestra, con obras de altísima calidad, como veréis más adelante. Como dice en su página web de la exposición:

¿Cuán perfectamente debería la escultura figurativa parecerse al cuerpo humano? Las historias y las teorías de la escultura occidental típicamente han favorecido las representaciones idealizadas, como lo ejemplifica la estatuaria austera de mármol blanco de la tradición clásica. Tales obras crean la ficción de cuerpos que existen fuera del tiempo, el espacio y la experiencia personal o cultural. Como la vida, por el contrario, coloca esculturas clave de diferentes épocas en una conversación entre ellas, para examinar el viejo problema del realismo y las diferentes estrategias desplegadas por los artistas para difuminar las distinciones entre el original y la copia, entre la vida y el arte.

 

 

Los comisarios, dirigidos por Sheena Wagstaff y Luke Syson del Metropolitan Museum (es una exposición exclusiva que no viajará a otros sitios, dado que la mayoría de las piezas pertenecen a los fondos del museo), desarrollan la tesis de que la escultura figurativa coloreada ha sido injustamente despreciada desde que el Renacimiento canonizó un error de apreciación cometido durante su sobrexcitado revival de la antigüedad. La creencia de que la blancura de los mármoles griegos y romanos supervivientes era un rasgo estilístico fundamental, mientras que ahora sabemos que se debía únicamente a que habían perdido su policromía original. Este blanco, o mejor esta ausencia de color, puesto que el bronce sí se permitía, se convirtió en un una imposición y un tributo hacia el arte clásico que fue de riguroso seguimiento para la figuración occidental en tres dimensiones durante los siguientes siglos. La exposición, cuya primera sección se llama La presunción del blancocomienza por tanto con un grupo de obras deudoras de esa exigencia estilística, como podéis ver en la imagen de arriba.

 

.-Hiram Powers detalle de la escultura California

La escultura pintada, como señalan en el catálogo, que había sido común en las iglesias medievales, se redujo a los márgenes de un uso considerado decididamente como vulgar, como en los carnavales y en las procesiones religiosas, así como en los adornos decorativos, como las figurillas de cerámica. El error fue reconocido ya en el siglo XVIII, pero la regla del pudoroso monocromo persistió hasta bien entrados los tiempos modernos, incluso cuando las vanguardias suprimieron las imágenes figurativas. De esa consideración y no otra, emana la poca atención que ha tenido la escultura barroca española en la literatura artística hasta tiempos bien recientes, a pesar de que a mi juicio, cuenta entre sus artífices con algunos de los mejores escultores de la historia del arte. Este desprecio por el color en la escultura ha pervivido hasta hace bien poco. Peter Schjeldahl, en su crítica de la exposición el el New Yorker, cuenta la anécdota de que todavía en los años sesenta, el crítico Clement Greenberg, en calidad de albacea de la herencia del escultor David Smith, con la enorme presunción que le caracterizaba, eliminó la pintura de algunas de las obras abstractas, pensando que así las  mejoraba.

Bharti Kher Mother.2015

Otra de las características de la exposición, que debe contarse entre sus mayores éxitos, consiste en mezclar obras de diferentes épocas, sin seguir nunca, en ninguna sala,  nada parecido a un criterio cronológico. De hecho, en esta primera sala, conviven obras de inspiración clásica con obras contemporáneas que mantienen ese rigor monocromo.Así, podemos ver obras como Madre de la artista india Bharti Kher (1969) de 2015, la impresionante e indescifrable Aluminium girl del artista californiano Charles Ray, de 2003

Charles Ray – ALUMINUM GIRL; Creation Date: 2003; Medium: aluminum and paint;

o la obra de 2006 del artista conceptual afro-amerindio Fred Wilson  The Mete and the Muse, que les sirve a los comisarios como sustento de su discurso sobre el blanco, al oponer dos tradiciones, a decir del propio artista, la africana y la europea.

fred wilson – the mete and the muse, 2006

La exposición, como veréis, también tiene otra peculiaridad y es que mezcla obras maestras, sin duda, de la escultura, – particularmente ese busto maravillosísimo de Donatello, procedente del museo del Bargello, del que hablaré más tarde- con otras obras que podríamos decir exceden el campo tradicionalmente considerado como artístico. Entre las primeras, y una de las contribuciones a la exposición que hace el Museo del Prado, esta esta maravillosa Pandora de El Greco.

 

El Greco. Pandora 1610 Museo de El Prado

o el vecino Hercules, de 1568–75, del holandés Willem Danielsz van Tetrode, que es una de las imágenes escogidas para el cartel de la exposición.

Willem Danielsz van Tetrode, Netherlandish, Hercules, 1568–75

Junto a ellos, una impresionante escultura de tamaño natural de Frank Benson de 2005, que, a pesar de que, según la cartela, pretende representar a uno de esos maniquíes callejeros, mantiene un clásico contraposto.

Human Statue by Frank Benson (2005) fiberglass, acrylic and oil paint

Justo frente a esta pieza, una de las obras más impresionantes de la serie Banalidades de Jeff Koons. Se trata de la monumental Michael Jackson y Bubbles, su chimpancé domesticado. La obra, según Koons, reproduce la forma piramidal de  la Pietà de Miguel Ángel y se inspira en las figuras kitsch de santos católicos producidos en masa que generalmente se fabrican en porcelana y pan de oro.

Jeff Koons Michael Jackson y Bubbles 1988 de la Serie Banalities

Esta pieza está, inteligentemente, colocada junto a una enorme e impactante porcelana de Meissen que reproduce El juicio de Paris, de mediados del siglo XVIII y atribuida al escultor Johann Joachim Kaendler

The Judgment of Paris, Johann Joachim Kaendler, Meissen Porcelain Factory, c. 1762

No me resisto a colgaros algunos detalles de esta impresionante pieza de “arte menor” procedente del Wadsworth Atheneum de la ciudad de Hartford, Connecticut.

 

Otra obra excepcional es la escultura en madera de tilo del escultor del Rococó bávaro, Franz Ignaz Günther, que representa a Cristo atado a la Columna, de 1754.

Franz Ignaz Günther. Christ at the Column, 1754. Lindenwood with polychrome decoration

Una de esas piezas que exceden el campo de lo estrictamente artístico y al mismo tiempo una de las más reproducidas de la exposición es este espeluznante Autoicono realizado por Thomas Southwood Smith y Jacques Talrichque contiene en su interior el esqueleto real del filósofo del utilitarismo inglés Jeremy Bentham. Al parecer el filósofo deseaba esta aberración y, para ello, después de ser diseccionado, su cuerpo  fue enviado a Southwood Smith para la auto-iconización, quien intentó preservar la cabeza de Bentham colocándola bajo una bomba de aire sobre ácido sulfúrico, pero el experimento falló. Por ello, Smith  le pidió a Jacques Talrich, un artista francés que hacía modelos para escuelas de medicina y museos anatómicos, que modelase una cabeza de cera de Bentham. Esta estrambótica chaladura taxidérmica, sólo concebible por un temperamento como el inglés, se conserva en el University College de Londres,

 

Thomas Southwood Smith and Jacques Talrich, Auto-Icon of Jeremy Bentham,1832

 

No es la única pieza espeluznante de esta sala. Junto a ella encontramos una obra de Marc Quinn de 2012 que es un autorretrato del artista realizado con diez pintas (4,7 l.) de su propia sangre metido en silicona congelada. Según la propia web del artista:

El trabajo se realizó en un momento en que Quinn era alcohólico y la noción de dependencia, de cosas que necesitan ser conectadas  a algo para sobrevivir, es evidente ya que el trabajo necesita electricidad para conservar su apariencia congelada.

 

Self’ (2011) by Marc Quinn

Junto a ellos, la no menos macabra máscara mortuoria en cera del dogo veneciano del siglo XVIII, Alvise III Mocenigo.

Efigie funeraria del dogo Alvise III Mocenigo. 1732

 

Menos macabra resulta la también máscara en cera de la bailarina nacida en Rusia Anna Pavlova realizada por la escultora Malvina Cornell Hoffman. Esta imagen retrata a Pavlova como un santo. La idea es respaldada por la aparición de Pavlova como un ícono viviente en una espléndida fiesta de cumpleaños que Hoffman le hizo, donde la bailarina fue fotografiada bajo un marco dorado con un tocado decorativo similar al que se ve en la máscara del Museo.

Malvina Cornell Hoffman. Máscara de la Pavlova. 1924. Cera

LLegamos ahora a mi obra favorita, y es difícil entre tantas. Se trata del impresioante Busto de Niccolò de Uzzano de Donatello procedente del Museo florentino del Bargello y que data, y es impresionante siquiera concebirlo, de 1432. Una obra extraordinaria, a la que no hace justicia mi fotografía, que parece casi a punto de hablar y que demuestra, como en el Quattrocento italiano, aún no se había consolidado ese horror al color en la escultura que vendría después. Puede haberse basado en una máscara mortuoria del político epónimo florentino, pero no existe, sin embargo, nada menos muerto. De tamaño natural, el sujeto gira su cabeza hacia arriba con una mirada lánguida, ligeramente altanera, y que parece a punto de decir algo. Los colores de la cara, que eran aún más reales por la fantástica iluminación que caía sobre ella, son tan inusuales en la obra conocida de Donatello que algunos hasta han cuestionado la atribución. Pero, como dice Peter Schjeldahl conoceríamos, y veneraríamos, el nombre de alguien tan dotado; y Donatello es conocido precisamente  por ejercitar sin restricciones su propia y muy personal coherencia estilística.

 

Donatello. Retrato de Niccolò da Uzzano. 1432

Entramos en la sección titulada Likeness -o Parecido- que empieza con una impresionante obre de George Segal que retrata y rinde sentido homenaje a su mentor, el historiador del arte estadounidense, experto en arte cristiano primitivo y medieval, Meyer Schapiro. Otra vez mi fotografía no está a la altura del intenso azul ultramar de la obra realizada en yeso pintado en 1977.

 

George Segal Meyer Schapiro. 1977

 

Sigue después una pequeña obra maestra de Auguste Rodin, la máscara de la actriz japonesa Hisa Ōta, más conocida como Hanako. Fascinado por la fuerza de su expresión en la representación de las escenas en las que interpretaba el hara-kiri, el escultor le suplicó que posara para él. Rodin la conoció  durante la Exposición Colonial en Marsella, en 1906 y realizaría de ella varias máscaras y un busto.

 

Auguste Rodin Máscara de la actris japonesa Hanako. 1911. Pasta de vidrio

Otra de las obras más reproducidas en los medios es este doble autorretrato de la artista Tip Toland titulado The Whistlers, donde vemos una representación no idealizada de la mujer mayor.

 

Tip Toland The Whistlers . 2005. Piedra, pintura, pastel, pelo sintético

También un impresionante Retrato de un monje realizado en cera y con pelo y ropas reales en el siglo XVIII por Angelo Piò

 

Portrait of a Monk, Angelo Piò, 18th century

O el preciosísimo autorretrato en madera policromada realizado en 1573 por el holandés Johann Gregor van der Schardt , un escultor de Nijmegen, asentado en Nuremberg como escultor de corte del Emperador Maximiliano II de Austria, el primo hermano de Felipe II.

Johann Gregor van der Schardt Autorretrato

Hay también dos obras del escultor portorriqueño Rigoberto Torres que se hizo famoso por los retratos en yeso y fibra de vidrio que realizó de sus vecinos en el Bronx. El de la izquierda es su colaborador más frecuente, John Ahearn, que Torres conoció mientras trabajaban en una fábrica de estatuas religiosas, como aquí se le representa. La de la derecha  es un amigo Raúl, sosteniendo el busto de la cantante Ruth Fernández, una auténtica diva para la comunidad de la isla caribeña. A sus esculturas a veces se les conoce  como el Salón de la fama del sur del Bronx ,  monumentos de la gente común como respuesta a la práctica de consagrar personajes famosos y heroicos en lugares públicos.

 

Rigoberto Torres. John Ahearn trabajando, a la izda. A la dcha, Raul with Bust of Ruth Fernandez de 1998.

 

Comienza después la sección titulada Desire for Life con una obra del siempre impactante Duane Hanson, artista pop desaparecido ya hace casi dos décadas, cuyo Pintor III, como vimos más arriba, abría la exposición. Está se llama Housewife, Ama de casa, y es de 1979 y, como de costumbre, mezcla mucha parafenalia real con la propia escultura lo que acentúa la sensación de realismo, Si soltara una bocanada de humo o pasara una página de la revista, a nadie le sorprendería.

 

Duane Hanson Housewife, 1970.

Después hay dos bustos del escultor francés del XIX Charles Cordier que trabajó como escultor etnográfico para el Museo de Historia Natural y se hizo conocido sobre todo por sus retratos étnicos en los que a menudo combinaba varios materiales y aleaciones,  aunando bronce y el mármol o el ónice.

Charles-Henri-Joseph Cordier. The_Jewish_Woman_of_Algiers_

Charles-Henri-Joseph Cordier, Capresse of colonies, 1861, Onyx and Bronze

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Junto a ella, una de las pocas pinturas de la muestra. El fantástico lienzo de Pigmalión y Galatea de Jean Leon Gerome del que también veremos una escultura en la segunda parte. Aquí la blancura del mármol de las piernas de va difuminando hasta cobrar vida.

Jean Leon Gerome Pigmalion y Galatea_1890

En el centro de la sala está la pieza Autorretrato de John de Andrea, un escultor estadounidense, asociado con la escuela de arte fotorrealista, en conexión con el trabajo de Duane Hanson  y George Segal .

John de Andrea Self portrait 1980 Polivinilo pintado al óleo

A un lado, hay una urna con dos piezas muy interesantes del escultor de la generación Beaux Arts que mejor representó los ideales del Renacimiento americano, Auguste Saint-Gaudens, autor del el colosal Lincoln del Parque Lincoln de Chicago, de la Diana que antaño coronaba el Madison Square Garden y hoy está en el Met y de muchas de las esculturas más emblemáticas de Nueva York. Aquí tenemos dos retratos de  Louise Adele Gould. Primero realizó un relieve de la Sra. Gould que la representaba  en su vestido de novia  y , después de que Louise muriera trágicamente en 1883 después de solo dos años de matrimonio. el viudo le pidió primero dos bustos en mármol. El segundo, que es el que está aquí, es el que más le gustó y ordenó una réplica en cera.

Auguste Saint-Gaudens. Louise Adele Gould 1894-95.Mármol y cera

Llegamos así a la primera obra del Barroco español, este San Juan Bautista de Juan Martínez Montañés que custodia el Metropolitan. Los documentos conectan la estatua con el convento sevillano de la Virgen de la Concepción, que fue suprimido en 1837. Lo asignan a la década de 1620 o principios de 1630. José Hernández Díaz prefirió fechar la figura a la primera década del siglo, antes del retablo de San Isidoro en Santiponce. El gesto tan marcado seguramente se hacía hacia un Cordero de Dios desaparecido en el altar de la iglesia  o hacia  una banderola con el mensaje “He aquí el Cordero de Dios” clavado en el suelo en el pie izquierdo del santo donde existe un agujero.

San Juan Bautista de Juan Martinez Montañés. Principios del s. XVII

Al lado hay una magnífica Santa barbara, obra anónima procedente de Alsacia, probablemente Lorena, fechada en 1495.

Santa barbara. Alsacia, probablemente Lorena, 1495

En la última sala de este piso, una de las más eróticas de la exposición, encontramos el fabuloso retrato de San Sebastián titulado Exvoto de 1912 y del mexicano Angel Zárraga, una obra maestra del erotismo y uno de mis cuadros favoritos del santo y que está normalmente en el Museo Nacional de Arte de México D.F.

Angel Zarraga_exvoto 1912

Junto a él y para reforzar una sala de marcado carácter homoerótico esta esta obra de Nancy Grossman de 1971, glorificación del fetichismo más leatherón  y de la que os tengo que ofrecer una imagen de internet no muy buena porque era la única obra para la que estaban prohibidas las fotografías. Era mucho mayor del tamaño natural por lo que resultaba muy impresionante. Fascinante la obra de esta escultora de casi ochenta años cuyas figuras están esculpidas en madera blanda y luego cubiertas de cuero. A pesar de que las figuras, como esta, su más icónica obra Male Figure, tienen genitales masculinos, ella dice que sus esculturas son siempre autorretratos. 

Nancy Grossman, Male Figure, 1971,

 

Para redondear el erotismo de la sala  este parangón entre el serpentinato cuerpo del San Sebastián de Alonso Berruguete, menos hermoso que el del  Museo Nacional de Escultura de Valladolid, pero igualmente inspirado por el Esclavo moribundo de Miguel Ángel (1513-1516) y una obra de Reza Aramesh titulada Action 105.

Alonso Berruguete San Sebastian y Reza Aramesh Action 105

La recientísima, del 2017, obra una de las obras de la serie de Acciones del británico-iraní  Reza Aramesh  que son recreaciones en escultura y cine de episodios de violencia y humillación perpetrados por hombres sobre otros hombres en zonas de conflicto desde Corea y Vietnam hasta Argelia y Palestina. Este representa a un joven palestino desnudado por la fuerza en un control israelí. Al hacer referencia a las representaciones  de mártires cristianos, como San Sebastián, el joven tiene una presencia tensa, mientras que el zócalo de hormigón es un recordatorio revelador de las barreras  reales que dividen los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania.

 

Reza Aramesh Action 105 2017

La Única imagen femenina de esta sala está delicada y misteriosa Salomé del siempre fascinante Max Klinger,  no sólo escultor, sino también pintor y artista gráfico simbolista alemán y si no, no hay más que ver la serie de diez grabados titulada Paraphrase on the Finding of a Glove (impresa 1881) basadas en sus propios sueños. Esta escultura en mármol policromado en acuarela y con ojos de obsidiana hace referencia a esa femme fatale tan reverenciada por los simbolistas.

Salome Max Klinger

Depués hay otro parangón entre un Palmesel alemán del siglo XV y la escultura de Buster Keaton de Jeff Koons. La palabra alemana Palmesel (burro de palma) se refiere a una estatua de Jesucristo montada en un burro sobre en una plataforma con ruedas, que era parte de las procesiones del Domingo de Ramos en muchas regiones de habla alemana hasta la Reforma. Estas procesiones, que recreaban la entrada de Cristo en Jerusalén, eran animados desfiles en los que se cantaban himnos, se plantaban las palmas y se extendían las ropas por el suelo al paso del Palmesel. Con esas posibles influencias y acercándose mucho a una fotografía usada en la publicidad de su película de 1923, Our Hospitality, una de las películas más populares de Buster Keaton durante su época más popular, la escultura de Koons mide casi como el tamaño natural del actor / director más destacado de la era del cine mudo.

Palmesel Alemán del S. XV y Buster Keaton de Jeff Koons

Y para terminar mi selección de este primer piso de la exposición, como si de Blade Runner se tratase, este autómata que habla y gesticula con las manos,  de Goshka Macuga, una artista polaca residente en Londres. La pieza es de 2016 y se titula To the Son of Man Who Ate the Scroll, algo así como “Dedicada al hijo del hombre que se comió el pergamino”. El autómata hace reflexiones sobre cuestiones fundamentales como el tiempo, los comienzos y los finales, el colapso y la renovación. Macuga, según sus palabras,  plantea una pregunta fundamental: ¿cuán importante es abordar la cuestión del “fin” en el contexto de la práctica artística contemporánea?

To the Son of Man Who Ate the Scroll” (2016) by Goshka Macuga, a speaking and moving android, who waxes on life and death

Y bien, si os ha gustado, os convoco para la segunda parte que escribiré en unos días.

 

We are Here: La soberbia exposición del 50º aniversario del Museo de Arte Contemporáneo de Chicago

 

En honor al 50 aniversario de la fundación y apertura del Museo de Arte Contemporáneo de Chicago, el museo presenta We Are Here ( una importante exposición de tres partes extraída de su importante colección de arte de los siglos XX y XXI.

 

 

El Museo de Arte Contemporáneo de Chicago fue creado como resultado de unos encuentros realizados en 1964 en la casa de la crítica de arte Doris Lane Butler entre una treintena de críticos, coleccionistas y marchantes de arte, para discutir la idea, largamente acariciada, de la creación de un museo de arte contemporáneo que complementase en sus lagunas al todopoderoso y mastodóntico Chicago Art Institute -que tambíen visité y de cuyas exposiciones temporales os hablaré en una próxima entrada del blog-.

 

Hall del segundo piso, el llamado Kovler Atrium con la pieza de Maurizio Cattelan Felix. Inspirado por la fascinación del público con  Sue, el popular Tyrannosaurus rex del Field Museum, Cattelan ha transformado un gato doméstico en una figura gigantesca de 6 metros de altura y 8 de ancho, a la que pone el nombre del personaje de dibujos animados Felix el Gato.

Fruto de estos encuentros, el museo se inauguró en 1967 en un local bastante limitado que previamente había sido las oficinas del Playboy. El museo fue concebido originariamente como un espacio fundamentalmente para exposiciones temporales, y aunque desde 1974 comenzó a establecer una colección permanente de arte posterior a la Segunda Guerra Mundial, aún mantiene en gran medida esa filosofía de kunsthalle​, lo que hace de esta muestra una ocasión excepcional de contemplar parte de los fondos de su extraordinaria colección de arte que, según la opinión de quien esto escribe, es de quitar el hipo, no sólo por la multiplicidad de los artistas representados, la mayoría de ellos de un prestigio indiscutido, sino también por la fantástica calidad de las piezas concretas, que hacen que su visita sea más que de obligado cumplimiento para quien visite Chicago, de un seguro, apasionante y casi diría eufórico regocijo para quienes disfruten y aprecien el arte contemporáneo

 

Ernesto Neto reimagina la escalera del museo con esta nueva instalación site-specific  ‘Water Falls from My Breast to the Sky‘ (2017)

 

 

En 1996, el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago inauguró su sede actual. El actual edificio de cuatro plantas fue diseñado por Josef Paul Kleihues

 

Diseñado por el estudio de arquitectos Pedro y Juana este jardín interior vertical inverso es una de las salas más emblemáticas de la remodelación del Museo realizada este año y sirve como una sala de encuentro y de descanso. Durante mi visita estaba llena de mesasy sofás y servía de Family Room

 

Las obras abarcan todo tipo de medios, desde pintura y escultura a instalaciónes, sonido, cine y video. We Are Here intenta además no ser el modelo tradicional de la exposición conmemorativa de un aniversario, como es el cincuentenario y prueba a poner el foco en la relación entre el artista y el espectador que, como se intenta poner en evidencia, no es ni estática ni inmutable ni categórica sino que se ajusta y articula a lo largo del tiempo, de acuerdo a los intereses transitorios de sus comisarios, de sus donantes o del propio público. El significado de una obra puede así variar según la perspectiva no sólo del propio autor, sino también del espectador o incluso del propio paso del tiempo.

 

Huang Yong-Ping. Pentagon. 2007

 

Para demostrar esta idea, los comisarios del museo han creado tres secciones distintas de la gran exposición del cincuentenario basandose en estas perspectivas que le dan una lectura más actual.

 

Entrada a I am you

I Am You, la primera parte ubicada en el segundo piso del museo, reúne, según la información aportada por el propio museo,

obras que subrayan cómo cada uno de nuestros paisajes naturales y sociales únicos dan forma a un entorno cultural diverso. Incluye obras de artistas reconocidos como Francis Bacon, Marisol y Shirin Neshat, así como artistas más jóvenes, como Jonathas de Andrade y Lynette Yiadom-Boakye, todos los cuales confían en las experiencias personales para iluminar la vastedad de la vida contemporánea. Presenta nuestro universo interior como parte de una gran constelación de individuos.

 

Marisol (Marisol Escobar), Six Women, 1965–66

 

Claes Oldenburg
Soft Alphabet 1978

 

Jonathas de Andrade Brazilian, b. 1982 The Fish 2016 16mm

Carol Bove Swiss, b. 1971 Untitled 2011 Peacock feathers on linen

Lee Bontecou American, b. 1931 Untitled 1966 Welded steel, canvas, epoxy, leather, and wire and light

 

René Magritte Belgian, 1898–1967 Les merveilles de la nature (The Wonders of Nature) 1953 Oil on canvas

 

Charles Simonds 1981

 

Thomas Ruff, Porträt (H. Haussman), 1988.

 

Siobhan Hapaska Robot 2001 Lamda print mounted on aluminum 48 × 60 in. (121.9 × 152.4 cm)

 

Shirin Neshat Iranian, b. 1957 On Guard 1997 Ink on gelatin silver print

 

Francis Bacon British, b. Ireland, 1909–1992 Study for a Portrait 1949 Oil on canvas

 

Matta (Roberto Matta Echaurren) French, b. Chile, 1911–2002 Untitled (Prime Ordeal) 1946

 

Marwan Kassab-Bachi, Untitled (Das Knie) (1967). Collection of the Museum of Contemporary Art, Chicago

 

Lynette Yiadom-Boakye. Bracken or Moss, 2012.

 

Louise Bourgeois American, b. French, 1911–2010 The She-Fox 1985 Black marble and steel

 

Gabriel Orozco Mexican, b. 1962 Roiseau 3 2012 Bamboo branch and bird feathers

 

George Tooker American, 1920–2011 Children and Spastics 1946 Egg tempera on gesso panel

 

I am you se termina con estas dos piezas de Arturo Herrera Behind the house de 1999 al fondo con Praying for Safety de David Hammons de 1997

 

David Hammons American, b. 1943 Praying to Safety 1997 Thai bronze statues, string.Los dos budas tailandeses del s. XIX estan enfrentados el uno al otro con un imperdible, un safety pin en inglés,precariamente suspendido en un hiloque les une. He añadido estafotoporque en el anterior se perdía el detalle.

 

Desde octubre, en el cuarto piso del museo, se inauguraron las otras dos partes de esta soberbia exposición, You Are Here y We are Everywhere.

You Are Here, de nuevo según la web del Museo,

examina cómo el rol del espectador ha cambiado con el tiempo, especialmente desde la década de 1960, desde el espectador pasivo hasta el participante activo. Artistas como Pierre Huyghe y Robert Morris forjan una nueva relación física entre el espectador y el objeto de arte. Otros artistas, incluido Huang Yong-Ping, exploran representaciones de figuras políticas y del poder político, específicamente, cómo el cuerpo puede estar sujeto al poder.

 

 

 

Para entrar a esta sala hay que dar tu nombre completo y el Name Anouncer de Pierre Huyghe te anuncia mientras atraviesas la pieza Portal de Robert Morris en forma de detector de metales y pasas pisando Zinc-lead Plain de  Carl André a una sala llena de minimalismo. En la pared de atrás una obre de Donald Judd

 

Vito Acconci American, 1940–2017 Bridge Chairs for Sex and Gender 1984

 

Liam Gillick British, b. 1964 (The What If? Scenario) Report Platform 1996

 

Jeff Koons American, b. 1955 Lifeboat 1985 Bronze

 

Richard Serra American, b. 1939 Prop 1968 Lead antimony

 

Takis Magnetic Mobile c. 1964

 

Franz West Austrian, 1947–2012 Blue 2006 Papier-mâché, espuma, alambre, resina, sistema eléctrico, pintura, y metal Aprox 222.3 × 254 × 205.7 cm

 

Rashid Johnson American, b. 1977 Glass Jaw 2011. Azulejo de espejo, jabón negro, cera, libros, manteca de karité, cubierta de álbum de vinilo, radio CB, conchas de ostras y pintura

 

Monir Shahroudy Farmanfarmaian Iranian, b. 1924 Group 4 [Convertible Series] 2010 Iranian, b. 1924 Group 4 [Convertible Series] 2010

Vista de la segunda sala de You are here

Robert Smithson American, 1938–1973 Mirror Stratum 1966

 

Gordon Matta-Clark Circus or The Caribbean Orange 1978

Ben Shahn American, b. Lithuania, 1898–1969 Democracies Fear New Peace Offensive (Spring, 1940) 1940 Tempera on paper

 

Xaviera Simmons On Sculpture #2 2011

 

Ana Mendieta 6 fotografías de la serie  Silueta 1973-77

Tania Bruguera Poetic Justice 2002-03 Hecha con bolsas de te

 

Bruce Nauman, Henry Moore Bound to Fail 1967

 

Doris Salcedo Atrabiliarios 1993. Nicho de contrachapado, calzado, vejiga de cordero e hilo quirúrgico

Doris Salcedo Atrabiliarios 1993. Nicho de contrachapado, calzado, vejiga de cordero e hilo quirúrgico

 

Yinka Shonibare, MBE Alien Obsessives, Mum, Dad and the Kids 1998 . El niño de la foto era un crack, me encantó ver cómo se relacionaba con las obras para desesperación de los guardias del museo

 

Vista de la ultima sala de You are here. En la pared de la derecha Dawoud Bey The Birmingham Project: Mathes Manafee and Cassandra Griffin 2012 y Christian Boltanski Untitled from the Monument series 1985

 

Magdalena Abakanowicz Cage 1981

Leon Golub Mercenaries I 1979

 

Y finalmente la última parte de la exposición con el titulo We are Everywhere.

We Are Everywhere, muestra a los artistas que toman prestadas de la cultura popular: latas de sopa, imágenes fijas de películas, letreros de neón o baldosas, para considerar las formas en que nuestras vidas sociales influyen en nuestras percepciones del mundo que nos rodea. Artistas como Andy Warhol, Robert Rauschenberg y Bruce Nauman, así como Karl Wirsum y Roger Brown, artistas del propio Chicago, que vuelven a presentar y revelar realidades sociales que de otra manera pasarían desapercibidas. Artistas como Stan Douglas, Cindy Sherman, Gillian Wearing y Jeff Koons se han comprometido con nuevas formas de medios para extender el alcance de sus propios puntos de vista y experiencias. Barbara Kruger y Lawrence Abu Hamdan nos alientan a pensar dos veces más sobre las estructuras de poder en las que invertimos, ya sea la noción del estado o la corporación.

 

Vista de la primera sala de We are Everywhere. De izda. a dcha.  Ellen Gallagher , b. 1965 Pomp-Bang 2003, Robert Rauschenberg Retroactive II 1963 y en el centro Jeff Koons Rabbit 1986

 

El otro lado de la primera sala con obras de Andy Warhol de la serie Jackeline Kennedy y algunas de la serie de Latas de Sopa Campbell

 

Siguiente sala dedicada al pop art con obras de Mel Ramos a los dos extremos  Zebra de 1970 a la derecha y a la izda. Tobacco Rose de 1965. En el centro Madame Butterfly de Larry Rivers y de Andy Warhol Gertrude Stein, de la serie Ten Portraits of Jews of the Twentieth Century

 

 

Otra sala con de izda. a dcha. Christina Ramberg Muscular Alternative 1979, Ed Paschke Heavy Shoes 1970, Roger Brown Autobiography in the Shape of Alabama (Mammy’s Door) 1974 y Jim Nutt Summer Salt de 1970. De nuevo el niño retando a los guardias del museo.

 

Eric Fischl American, b. 1948 The New House 1982 Oil on linen

 

Algunas de las obras del artista suizo Thomas Hirschhorn , b. 1957 tituladas  Serie B (50) 2000-01

Sala dedicada casi por completo a Cindy Sherman con obras de 1975 a 1989

 

Obras del artista mexicano Gabriel Kuri con el título Carretillas I y II 

Dos de los fascinantes autorretratos como miembros de su familia usando prótesis de latex de la artista británica Gillian Wearing, b. 1963 Autoretrato como mi madre, Jean Gregory 2003

 

Gillian Wearing Autorretrato a la edad de 3 años. 2004

 

 

 

Joana Hadjithomas and Khalil Joreige both b. 1969, Beirut, Lebanon The Lebanese Rocket Society A tribute to dreamers. PART V A carpet… Handmade carpet, and archival material

 

Chicago, Board of Trade II 1999 Andreas Gursky born 1955 Presented by the artist 2000

Chuck Close American, b. 1940 Cindy 1988

 

Bruce Nauman The Hanged man 1985

 

Bruce Nauman American, b. 1941 Life, Death, Love, Hate, Pleasure, Pain 1983 Neon

 

 

Takashi Murakami Wink Sculpture (Pink) 2001 y detrás Jellyfish Eyes 2002

Y bueno acabo aquí. Y no creáis que he puesto todo. He tratado de ser exhaustivo pero muchas obras se me escapan o porque no las recuerdo o porque no las he encontrado en la red como algunas de John Baldessari, Mike Kelley, David Salle, Michael Heizer, Candice Bretz, Chris Burden, etc. Una exposición seminal de esas que te dejan huella y abren muchas puertas. Espero que la hayáis disfrutado.

mmmmm