Lina Bo Bardi y el Museo de Arte de Sao Paulo

 

Lina Bo Bardi y el Museo de Arte de Sao Paulo

Terminamos hoy, con este articulo, la serie que le vengo dedicando a la italobrasileña Lina Bo Bardi centrándonos en la que fue su obra más emblemática, el Museo de Arte de Sao Paulo, y la exposición que organizó para su inauguración y que fue, sin duda, una de las exposiciones seminales de la Historia del arte brasileña hasta tal punto que el museo la volvió a organizar en 2016, 47 años después.

 

El MASP, Museo de Arte de Sao Paulo

Pietro Maria Bardi y su mujer, Lina Bo Bardi, llegados de Italia en 1946, emprendieron en Brasil, país fértil donde todo estaba por hacer, la gran renovación que el modelo de museo occidental necesitaba, comprometiéndose a hacer del MASP, museo dirigido por Pietro y proyectado por Lina, una institución atípica y ajena al modelo canónico de los museos de arte; un lugar donde el arte erudito dialogara en igualdad de condiciones con el arte popular anónimo y con la obra de artistas “primitivos”.  

 

 

El edificio del MASP es el gran proyecto de Lina Bo Bardi y por eso he querido dedicarle una entrada aparte. Por su dimensión física y técnica, por su relevancia social y por su poder icónico. Pero también porque fue, cuando se inauguró en plena dictadura militar brasileña, mucho más que un simple museo –sus implicaciones urbanísticas lo convirtieron en un pionero–, sin dejar de ser al mismo tiempo un antimuseo.  

 

LIna en la obra del MASP

 

Para empezar, aunque una imagen vale más que mil palabras, intentaré describirlo. La parte más visible del museo se trata, como veis, un colosal sándwich suspendido en el aire con un perímetro compuesto por ventanales de vidrio que se alzan entre dos moles de hormigón. El interior alberga dos pisos completamente vanos sin ninguna tabicación interior, lo que obviamente dificultaba la tarea de ubicar las obras a la manera tradicional, es decir, colgándolas en unas paredes que no existían, de manera que Lina inventó un insólito modelo expositivo que repetía el principio básico del edificio al quedar los cuadros como levitando en el aire, dentro de unos caballetes de cristal sujetos por un pesado pie de hormigón.  

 

View of the picture gallery of MASP on Avenida Paulista, 1970s

 

Lamentablemente este sistema expositivo tan radical y diferente ideado por Lina, fue sustituido a finales de los noventa, sólo tras su muerte y la de su marido, por un sistema más tradicional, que es como yo  conocí el Museo y que me dificultó enormemente entender el edificio, pues, en esa reforma museológica, también se habían cegado las ventanas con pesados cortinajes  para proteger las obras de la luz solar. 

Una auténtica traición al carácter abierto que Lina Bo Bardi quiso darle a las salas, Ella había innovado mediante el uso de láminas de vidrio templado cubiertos por un bloque de hormigón a la vista como  base para ver las pinturas . La intención era, según su explicación,  imitar la posición del cuadro en el caballete de los artistas en su talleres, normalmente, también, inundados de luz.. Esas bases de hormigón tenían en el reverso de los cuadros tablas explicativas con informaciones sobre el pintor y la obra. Paradójicamente esta forma de visualización dejó de ser adoptada por el MASP justo en el momento en que, a finales de los años 1990, pasó a ser estudiada internacionalmente en ámbitos académicos.

 

 

Afortunadamente, ,  en 2015, al asumir la Dirección Artística del MASP,  Adriano Pedrosa,  la cordura y el respeto a la obra y la figura de Lina, muy al alza no solo en Brasil, sino a nivel internacional, hizo que se recuperasen las propuestas originales de la arquitecta y hoy en día, el Museo, como podéis ver en su propia web, ha hecho de este particular modelo museológico su auténtica marca de estilo.

Los caballetes cuestionan el tradicional modelo de museo europeo, en el cual el espectador es llevado a seguir una narrativa lineal sugerida por el orden y disposición de las obras en las salas. En el amplio espacio de la pinacoteca del MASP, la expografía suspendida y transparente permite al público una convivencia más cercana con las obras ya que es él quien escoge su recorrido.

Gracias al destino, porque si algo es la obra de Lina Bo Bardi es un canto a la libertad.

 

 

El museo se construyó en en el sitio previamente ocupado por el mirador Trianon , tradicional punto de encuentro de la élite de Sao Paulo, Para preservar la vista  de la ciudad, Lina para quien el uso social de algo como las vistas, unas vistas que de hecho ya pertenecían a la ciudad, era un derecho inalienable para la aristocracia del pueblo, sólo había dos alternativas;  era necesario o construir un edificio subterráneo o uno suspendido. La arquitecta optaría por ambas opciones, contruyendo un bloque subterráneo de varios pisos para las múltiples servicios de un museo que quería ser un antimuseo,  y otro bloque elevado, el más visible, con dos inmensas salas abiertas al paisaje, suspendidas a ocho metros del suelo.

 

 

 

Este cuerpo principal descansa sobre  sólidos cuatro pilares laterales, lo que deja un vano bajo cubierta de 74 metros de largo que en el momento de realizarse era considerado el más grande del mundo. Una proeza de ingenería arquitectónica que le dio notoriedad internacional desde el comienzo. Lina pensó en todos los detalles a través de multitud de dibujos, algunos de los cuales pueden verse en la exposición de la Fundación Juan March.   

 

 

Estudio preliminar. Esculturas practicables para el mirador del Museu Arte Trianon [Estudio preliminar. 1968. Colección Museu de Arte de São Paulo Assis Chateaubriand. Donación del artista, 1952.

 

Lina tenía una concepción muy social y democrática de la arquitectura, como os conté en la entrada que he dedicado a su arquitectura.. Esta debía ser abierta y participativa de la vida de la ciudad. En el dibujo de arriba podemos ver las esculturas que diseñó para la plaza del mirador, un auténtico parque de atracciones vanguardista para las crianças en la azotea del edificio subterráneo y con acceso a las vistas. 

 

 

Además ese no atrio del Museo con su enorme vano debía permitir realizar acciones interdisciplinarias que estuviesen completamente abiertas a la ciudadanía, como veis en su dibujo de arriba. Lina incluso planeó colocar plantas epifitas a lo largo de toda la superficie del museo para que también la naturaleza tomase parte del mismo.  

Vano del MASP durante un concierto

Efectivamente el vano del museo ha servido desde su incio para muchos usos, como este Circo Piolín al que se convocó para ocupar el espacio  durante la magna exposición de 1972 en conmemoración del cincuentenario de la Semana de Arte Moderna, celebrada en São Paulo en 1922, que se consideraba la fecha de fundación del modernismo en Brasil. Y que mejor, para la mentalidad de los Bardi que mezclar el arte con lo popular y lo local que también era indudablemente artístico: el circo.

Agostinho-Batista de Freitas. Circo Piolín en el Vano del MASP

En la escena de Agostinho Batista de Freitas, enmarcada por la arquitectura del vano del museo, como cuentan el la web de la Fundación:

Sólo un personaje es reconocible: Abelardo Pinto “Piolin“, el payaso de piernas finas y ojos tristes, con sus característicos zapatones blancos y negros, su reconocible bastón y su peluca de cabello castaño. Con su humor espontáneo y su naturalidad Piolin obtuvo la admiración de toda la ciudad y el reconocimiento de los intelectuales y creadores modernistas, que vieron en él al verdadero representante de un espectáculo genuinamente brasileño, resultado híbrido entre la cultura erudita y la popular.

 

 

Algunos intelectuales rindieron al payaso un homenaje al más puro “estilo antropofágico” el 27 de marzo de 1929, día en el que cumplía 32 años, con un banquete en uno de los restaurantes más acreditados de la ciudad. El llamado “festín antropofágico” incluyó simbólicamente como plato principal al propio payaso, que fue “almorzado”, lo que contribuyó a su amplia divulgación mediática y a su verdadera consagración como personaje público.  

 

 

El espacio del Museo debía ser social o no sería.  Cuenta Lina en una entrevista:  

Cuando el músico y poeta estadounidense John Cage llegó a Sao Paulo, pasando por la Avenida Paulista tuvo que parar el coche en frente del MASP , se bajó, y caminando de un lado a otro por el mirador, con los brazos en alto, gritó: ” Es la arquitectura de la libertad! “. Acostumbrados a que solo lo alabaran por tener el vano cubierto de “mayor envergadura del mundo” pensé que el juicio del gran artista podría ser capaz de comunicar lo que quería decir cuando se diseñó el MASP . El museo era una “nada”, una búsqueda de la libertad, la eliminación de obstáculos, la capacidad de ser libre ante las cosas “

 

Carrusel de Maria Helena Chartuni en el mirador del vano libre del MASP

 

“La belleza en sí no existe. Hay un período histórico, después cambia el gusto. Yo busqué, en el Museo de Arte de São Paulo, reanudar ciertas posiciones. No busqué la belleza, busqué la libertad. A los intelectuales no les gustó, a la gente sí le gustó: ‘¿Sabes quién lo hizo?, decían, ¡Fue una mujer!

 

Vista exterior del MASP , Agostinho Batista de Freita

 

A mão do povo brasileiro

Assis Chateaubriand, el gran mecenas del museo y el responsable de reclutar a los Bardi,  -no olvidemos que Pietro Maria Bardi, el marido de Lina, fue su director por 50 años-, no llegaría a ver la inauguración de la nueva sede del MASP. Lina Bo organizó junto con su marido Pietro Bardi,el director de teatro Martim Gonçalves y el cineasta Glauber Rocha la exposición inaugural titulada A mão do povo brasileiro , dedicado a la cultura popular del país.

Toda una declaración de intenciones: el pueblo, la aristocracia del pueblo entraba en el Museo.   La exposición era un desdoblamiento de otras muestras organizadas por Lina en São Paulo (1959), Salvador ( (1965) y hasta en Roma (1965), donde fue clausurada por orden del gobierno militar brasileño, provocando un artículo del arquitecto Bruno Zevi titulado “L’arte dei poveri fa paura ai generali” (El arte de los pobres asusta a los generales). Y no sé equivocaban. La exposición era un acto político, en su mejor sentido.

 

La muestra presentaba un panorama de la cultura material de Brasil, reuniendo cerca de mil objetos manufacturados, fechados desde finales del siglo XIX hasta la época contemporánea. Entre las piezas expuestas, había carrancas, ex-votos, tejidos, ropa, muebles, herramientas del campo o de albañileria, utensilios domésticos, jaulas de pájaros, maquinarias, instrumentos musicales, adornos, juguetes, o imaginería religiosa… Una buena traducción material de aquella máxima de Terencio, Nada humano me es ajeno.

 

A mão do povo brasileiro”, de 1969

 

Lina realiza un gesto radical de descolonización. Descolonizar el museo significaba repensarlo desde una perspectiva de abajo hacia arriba, presentando el arte como un trabajo; tanto una pintura de Candido Portinari como una azadón se consideran  obras  - una noción que trasciende las distinciones entre arte, artefactos y artesanías. Lina pretendió estimular la reflexión y el debate sobre el estatuto y contexto de este tipo de obras en los museos y en la historia del arte, y desterrar las nociones colonialistas de “arte popular” y “cultura popular”. Para Lina, admiradora de Antonio Gramsci, el arte debía ser social, nunca elitista.

 

Objetos expuestos en “A mao do povo brasileiro”

 

Entre las muchas obras que había se incluía las pinturas de Agostinho Batista de Freitas (1927-1997) ,  del que ya os he puesto algunas más arriba, un artista autodidacta y callejero que tuvo la fortuna de que Pietro Maria Bardi se cruzara en su camino  y le introdujera  con cierto paternalismo como una de las primeras “estrellas” del nuevo arte en el programa expositivo del MASP.

 

 

A los Bardi les fascinaban lo que Lina llamaba un artista primitivo,  como la propia Lina denominó a Agostinho Batista de Freitas y a João Alves, de quienes organizó una muestra en el Museu de Arte Moderna de Bahía (MAM-BA) en 1961. Agostinho era un cronista callejero de la gran urbe verticalizada que ya era una pujante metrópolis en proceso de modernización cuando, a principios de los años cincuenta, Pietro Maria Bardi le encargó un cuadro con una vista urbana desde el que entonces era el edificio más alto de São Paulo.

 

Agostinho

 

O También se exponían esculturas, como las del fascinante artista del barro conocido como Mestre Vitalino (1909-1963) creador de una auténtica tipología.

 

Mestre Vitalino. Caruaru, Pernambuco, 1947. Foto: PIERRE VERGER

 

Vitalino Pereira dos Santos , conocido como Mestre Vitalino era un artesano que interpretó en sus bonecos de arcilla  la cultura y el folclore del pueblo del noreste de Brasil , especialmente del interior de Pernambuco y de la vida de la gente del campo.  

 

Museu Vitalino, homenagem ao mestre Vitalino, em sua antiga casa. Mestre Vitalino eh o mais famoso artesao da cidade. Seu filho Severino Vitalino hoje faz replicas do artesanato criado pelo pai. O Alto do Moura eh considerado pela Unseco o maior polo de arte figurativa nas Americas por la  UNESCO.

 

O las carrancas o mascarones de proa que se les ponía a las barcas que cruzaban el Río São Francisco. El Mestre Guarany. el gran maestro de las carrancas,  aprendió de su padre el ofici. Con la muerte del padre pasó a trabajar con ese imaginario, produciendo santos, altares y oratorios.  En la exposición de la Juan March hay algunas carrancas suyas.

 

Carrancas en la exposición de la March

 

o como en el ejemplar trabajo del escultor baiano Agnaldo dos Santos (1926-1962), que esculpía en madera figuras divinizadas de los cultos cristianos y africanos.  

Agnaldo Manoel dos Santos

 

o los interesantísimos instrumentos musiocales ideados por Walter Smetak, sin duda un artista estupendo al que merece la pena investigar.  

Walter smetak 2

La disposición de estos objetos y tipologías, colocados unos al  lado de los otros, buscaba resaltar el sincretismo de la cultura brasileña y remitía a las ferias populares del noreste ocupando tanto las paredes como l el suelo sobre cajas rústicas y tablas de madera, Bo Bardi defendía así la desacralización de los objetos de arte. Es decir, ella entendía que objetos de arte y objetos utilitarios eran igualmente frutos del trabajo del hombre, ambos dignos de atención y valor.

 

Image de la exposición
a_mao_do_povo_brasileiro_5

Esa filosofía se ha querido respetar en la exposición de la Fundación March, como se verá en las imágenes  

 

 

 

Desde el cambio de dirección en el Museo, esta institución ha querido recuperar ese espíritu abierto de Lina. Hoy la web del museo proclama:

El MASP, Museo diverso, inclusivo y plural, tiene la misión de establecer, de manera crítica y creativa, diálogos entre pasado y presente, entre culturas y territorios, a partir de las artes visuales. Para ello, debe ampliar, preservar, investigar y difundir su acervo, así como promover el encuentro entre públicos y arte a través de experiencias transformadoras.

La prueba son sus últimas exposiciones colectivas e individuales que se articulan alrededor de ejes temáticos: las historias de la sexualidad (2017), las historias afroatlánticas (2018), y las historias feministas / historias de las mujeres (2019).

 

Y hasta aquí llegó con mis entradas sobre esa amazona de la libertad que fue Lina Bo Bardi. Mañana es el último día  en la Fundación March.

 

Lina Bo Bardi y su arquitectura abierta comprometida con el Hombre y la Naturaleza

Lina Bo Bardi y su arquitectura abierta, comprometida con el Hombre y la Naturaleza

 

Lina Bo Bardi Retrato por Bob Wolfenson

 

Siguiendo la anterior entrada sobre Lina Bo Bardi, vamos a centrarnos hoy en su faceta de arquitecta, bastante revolucionaria y con un marcado acento en el respeto al medio ambiente y  la participación del elemento humano  y sus usos vitales. Para Lina la arquitectura debía ser ante todo humana y accesible a todo el mundo, tal y como ella entendía que debía ser la propia cultura.

Aclaro sin embargo desde el principio que voy a excluir de esta entrada su obra más emblemática, el Museo de Arte de Sao Paulo, porque le dedicaré una próxima entrada propia, y porque, a pesar de esa exclusión, me ha quedado una entrada larguísima pero que os animo a que leáis o miréis hasta el final, porque, a mi entender, Lina es, además de fascinante, sin duda una de las arquitectas más sobresalientes del siglo XX.

 

1949.- La Casa de Vidrio (A casa do vidro)

 

 

A Casa do Vidro, su propia casa, fue la primera gran obra de Lina en Brasil. Una auténtica declaración de su estilo y su carta de presentación como arquitecta. La casa estaba situada en la cima de una loma a las afueras de Sao Paulo, entonces algo pelada, aunque ahora totalmente integrada en medio de una exuberante vegetación que la propia Lina plantó. Lo que hoy vemos casi como un proyecto residencial prototípico de las clases adineradas latinoamericanas fue sin embargo en su momento una idea casi revolucionaria, entre otros motivos por haberse “plantado” sobre un erial que después la propia Bo Bardi transformó en un jardín tropical, un poco casi a la manera japonesa, demostrando cómo a veces el camino de la mayor y la más delicada artificiosidad  conduce sin ningún tipo de titubeo hasta la más absoluta integración con la Naturaleza.

 

 

La casa de vidrio fue construida entre los años 1949 y 1951, en una plantación de té de una zona rural cercana a São Paulo, la zona de Morumbi, antes de que el entorno natural fuera completamente fagocitado por la  actual metrópoli. La casa es hoy en día objeto de estudio para arquitectos del todo el mundo y   es la sede del Instituto Bo Bardi.

La idea no era nueva. El arquitecto Philip Johnson ya la había propuesto para su tesis de la Universidad de Harvard y la construyó entre 1948 y 1949, apenas un año antes que la de Lina. Las ideas subyacentes eran las célebres premisas de  Ludwig Mies Van der Roe, «Less is more» («Menos es más») y «God is in the details» («Dios está en los detalles»). Mies también realizó su propia versión con la casa Farnsworth construida entre 1947 y 1951. Todas prácticamente a la vez.

 

Philip Johnson sentado en una esquina de su Glass-House

 

La idea propuesta por Philip Johnson era la de adaptarse por completo al terreno y ubicar la casa en el mismo,  sin intervenir a gran escala en la naturaleza existente. Estas Casas de Cristal (Glass Houses) son todas propuestas de mínima estructura, de geometría y proporción , tomando muy en cuenta los efectos de la transparencia y la reflexión de la luz. La casa aprovechaba los avances constructivos de la época con diferentes materiales como el acero, el hormigón y el vidrio en grandes paneles,  que habían surgido gracias a los avances tecnológicos del momento.

 

Lina Bo Bardi Casa de vidro

 

Se edificó, como digo, en un terreno con pendiente y Lina la pensó siempre  rodeada por un bosque, algo que quiso mantener desde el primer momento construyéndola en torno a un arbol de ficus, para generar una relación directa con su entorno natural.

Para ello, la parte de adelante se levanta sobre tubos de acero, que sostienen el volumen de losas de hormigón armado y vidrio, casi sin tocar lo preexistente.

 

 

Según Luiz Fernando Franco del IPHAN (Instituto Técnico del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional) “su singularidad radica en la modernidad de la relación con el medio ambiente y la inserción en el paisaje”.

 

La propia Lina en su casa

 

La zona de estar se dispuso en el volumen levantado, logrando tener una vista panorámica del paisaje  sobre la copa de los árboles. El terreno sólo se intervino por unos senderos que lo recorren. El volumen casi flotando del frente, con ventanas en sus 3 lados, estaba conectado con el terreno  mediante una escalera de acero y granito.

 

 

La escalera tiene una estructura de metal que la hace balancearse como la pasarela de un barco. En la parte superior, cerca ya de la puerta, un mosaico del artista italiano Enrico Galassi recrea una de las plazas metafísicas  de Giorgio De Chirico

 

Resultado de imagen de casa do vidro lina bo bardi

 

Esta relación con el paisaje se ve aún más estrecha, gracias a la ausencia de barandas en los ventanales que van de suelo al techo. Durante el verano, se genera además ventilación cruzada, gracias a la idea de Lina, de incorporar al diseño un recorte de las losas, que configuran una especie de patio interior en el centro del propio  cuarto de estar.

 

 

“Tengo por el aire acondicionado el mismo horror que tengo por las alfombras. Así, surgieron los “agujeros” prehistóricos de las cavernas, sin vidrios, sin nada. Los “agujeros” permiten una ventilación cruzada permanente “.

 

 1957-1968.- Museo de Arte de Sao Paulo

En 1957 comenzó la construcción de la nueva sede del Museo de Arte de Sao Paulo de la Avenida Paulista que es el proyecto de su vida y además compartido con su marido Pietro Maria Bardi del que os hablaré en una entrada aparte porque por su carácter emblemático y sobre todo por su influencia en el ambiente cultural de Brasil durante décadas. Creo que por ello merece una entrada separada, pero no por ello en esta podíamos darlo por descontado.

 

Fotografias realizadas para o projeto www.museubrasil.org, com patrocínio da Petrobras

 

Lina en Salvador de Bahía

Por aquella época se trasladó a Salvador de Bahía, donde cambiaría la cara a esta bella ciudad del litoral brasileño para toda la vida. Lina Bo Bardi llegó a la ciudad de Salvador en 1958, invitada por la Universidad Federal de Bahia para impartir un curso de Arquitectura. Entre los años 1958 y 1964 desarrolló múltiples trabajos y participó intensamente en la activación cultural soteropolitana. con proyectos tan innovadores como la rehabilitación de ‘Casa-Grande’ y ‘Senzala’, para uso museístico (Museo de Arte Popular, 1959), conocido como el ‘Solar de Unhão’, un monumento del siglo XVIII catalogado como punto de referencia en la década de 1940,

Clássicos da Arquitetura- Solar do Unhão

La escalera que diseñó para su interior es un clásico ya de la arquitectura moderna.

 

El tiempo que pasó en Bahía fue fundamental para Lina. Ella creía firmemente que existía una intensa fuerza latente en Brasil, “con una forma primordial que coincidía con las formas más privilegiadas del pensamiento moderno“. Para ella, esa fuerza genuina debería ser la base de una nueva acción cultural.

Para Lina, la artesanía como concepto era algo absurdo e históricamente producido. Para una italiana como ella, la artesanía era una forma de producción artística que  derivaba de las corporaciones gremiales de la Edad Media. “El artesano no era un obrero que vendía sólo la simple ejecución del trabajo“. Era mucho más. Ella quería crear un museo vivo de artesanía y arte industrial, complementado por una escuela de artes y oficios que permitiría la interacción entre creadores y ejecutores. En la propuesta de Lina, la oposición entre el museo y los mundos prácticos de la producción y la industria se deshizo: la ‘escuela-museo’ sería un terreno en el que coexistirían la artesanía y el arte. Lina intentó siempre desmontar la superioridad elitista del arte en relación con el campo utilitario, y también, la primacía de un museo en relación con una escuela.

 

Lina Bo Bardi, The Bahia Exhibition, during the 5th Biennial, Ibirapuera São Paulo

Intentando poner en valor la cultura del Nordeste, Lina se alió a la Escuela de Teatro de la Universidad Federal de Bahía ya su director, Eros Martim Gonçalves. Esta conexión fundamental facilitó la organización de la exposición Bahia, que  se realizó en 1959, simultáneamente a la 5ª Bienal Internacional de São Paulo. Se presentaron representaciones de orixás, tapicerías, música, diapositivas, comida. Colaboraron varios artistas bahianos, como el cineasta Glauber Rocha y el fotógrafo Mário Cravo Netto. 

La propuesta de Lina dialogaba con la idea de viabilidad comercial de las propuestas de los artesanos. Las exposiciones también tenían como objetivo desarrollar un espíritu didáctico. En el museo, Lina reunió un conjunto heterogéneo, que comprendía no solo obras de arte, sino también de la naturaleza, de arte moderno y de arte popular, del pasado y del presente, que se muestran en las Exposiciones didácticas como Nós e o Passado (Nosotros y el pasado), Formas Naturais (Formas Naturales), entre otras. “Para ello acepta remodelar un antiguo solar para convertirlo en el Museo del Unión, O Solar de Unhão, dedicado al arte popular bahiano. En él, él prepara el proyecto Civilización Nordeste, que concluyó con una exposición en 1963.

 

Museo de Arte Populas de Bahia

 

Aquella fue una época de auténtica efervescencia cultural en Salvador de Bahía. No sólo estaba Lina o Martim Gonçalves, sino que había un nutrido grupo de intelectuales y artistas de vanguardia como el fotógrafo Pierre Verger,  Glauber Rocha,  el escritor Jorge Amado, la ialorixa Mãe Menininha do Gantois, Gilberto Gil, el fascinante musicólogo Walter Smetak, etc. Además la música brasileña se revolucionaría; Joao Gilberto y Tom Jobim inventan la bossa nova, Dodo y  Osmar el pau electrico, y por las calles de Bahía bailaba el afoxé o candomblé de rua Filhos de Gandhi inspirado en los principios de la no – violencia.

Pero los tiempos cambiaron. La crisis económica, la revolución cubana y el temor a que las ideas comunistas se extendieran por el continente produjo una reacción de los sectores más conservadores que organizaron la llamada “Marcha de la Familia con Dios por la Libertad·. ¿Suena de algo muy reciente? Apoyado por la CIA,  los medios de comunicación privados, como O Globo y Diario de Noticias, gran parte del empresariado, de los propietarios rurales, y parte de la Iglesia católica,  en 1964 se produce el golpe militar y a partir de fines de los años 1960, las policías y Fuerzas Armadas comienzan a arrestar, torturar y eliminar opositores identificados como “comunistas”. Lina, alertada por los acontecimientos, abandona Salvador.

 

 

Entre 1968 y 1977, Lina Bo Bardi prácticamente es apartada de la primera línea y se dedica básicamente a la escenografía para teatro y cine, trabajando con José Celso Martínez Correa y el Teatro Oficina, y a la organización de dos grandes exposiciones: A Máo do Povo Brasileiro (1969) y Repassos – Edmar e as Tecedeiras do Triângulo Mineiro (1975), sobre la fabricación de alfombras

 

Repassos – Edmar e as Tecedeiras do Triângulo Mineiro

1977-1982.- Centro de ocio SESC Fábrica Pompéia

En 1977 inicia su otro gran proyecto, el proyecto del centro de ocio SESC Fábrica Pompéia, que se convertirá en una importante referencia para la historia de la arquitectura en la segunda mitad del siglo XX. Se trató de la rehabilitación como centro de ocio de una antigua fábrica de barriles de petróleo en Sao Paulo.

 

SESC Pompéia

Lina Bo Bardi, que había sufrido ostracismo durante casi diez años, como víctima del régimen militar y también de la perspectiva arquitectónica convencional, sorprendió a todos con este regalo a São Paulo. París acababa de ver la inauguración del Centro Pompidou, un modelo arquitectónico extravagante que causó revuelo entre estudiantes y jóvenes arquitectos, y que pronto se convertiría en un punto de referencia.

El proyecto se plantea como una agregación; el contexto se entiende como una ruina sobre la cual se interviene. Es lo que se llamaría una “operación de arquitectura” al hacer de un proyecto anterior una nueva propuesta, también pionera en reciclar edificios . Los espacios en algunas ocasiones considerados “feos” e inacabados invitan a ser  reconstruidos a través del triunfo del propio uso a partir de la incorporación de la gente. Esta idea impregna el concepto del libre albedrío que distingue la obra de Lina Bo Bardi. Para entendernos hizo más o menos algo parecido a lo que se ha hecho en el MNCARS Reina Sofía de Madrid por poner un ejemplo: una adición y un cambio de uso

 

Fabrica Pompeia antes de la intervención de Lina. Foto- Gunter Flieg

 

En un principio, como cuenta Marcelo Ferraz, uno de sus colaboradores en el proyecto:

Lina, con su ojo entusiasta y culto, descubrió que la estructura de la antigua fábrica había sido creada por uno de los pioneros del hormigón reforzado de principios del siglo XX, el francés François Hennebique. Quizás, de hecho, fue el único edificio dehormigón de su tipo en Brasil. Comenzó, por lo tanto, un proceso de desmontaje de los edificios a la Matta Clark, la eliminación del yeso y luego un chorro de arena en las paredes en busca de la esencia de los edificios, la tectónica.

 

André Vainer, Lina Bo Bardi y Marcelo Ferraz en SESC Pompeia, São Paulo, 1986

Para escoltar al volumen ya existente de la antigua fábrica de toneles, Lina añadió dos edificaciones verticales unidas a la antigua fábrica  y conectadas por pasarelas aéreas. Según Wikiarquitectura:

Lina Bo Bardi decidió mantener la mayor parte del complejo igual que estaba para preservar las características del lugar. Con el fin de mantener las cualidades espaciales existentes en el sitio, la arquitecta enfocó la colocación de los objetos de forma libre dentro del espacio, como una fina estructura de hormigón que divide la sala principal en una biblioteca, un espacio de exposición y un salón colectivo, con una chimenea y un río que corre a través de todos ellos.

 

SESCPOMPEIA_

 

Algunos procesos artesanales de construcción fueron incluidos en la reforma de la fábrica: los colectores pluviales de la calle interna fueron hechos con una técnica simple, inusual en la estética moderna. Los mosaicos de los baños remiten a construcciones y artes populares, y un espejo de agua con guijarros impregna el suelo del cobertizo de la fábrica.

 

 

El SESC de Pompéia es sobre todo un lugar de uso público y común entre los ciudadanos del barrio, por lo que el edificio recibe frecuentes visitas para practicar las más diversas actividades, desde leer en su biblioteca hasta practicar deporte,  jugar con juegos de mesa o exposiciones de arte.

 

Clásicos de Arquitectura- SESC Pompéia : Lina Bo Bardi

Los dos nuevos volúmenes verticales conectados por pasarelas son el elemento más característico del conjunto: uno de ellos para la recogida de aguas pluviales, recuperado como solárium, y el otro, dedicado a actividades deportivas, contiene la piscina y cuatro gimnasios superpuestos.También construyó una chimenea de gran altura para recordar siempre su espíritu de antigua fábrica.

 

 

Las pasarelas quizás sean lo más característico del edificio, pero también es interesante el encofrado de tablillas que usó para el hormigón visible en toda la superficie. El volumen de planta más estrecha concentra  los servicios y toda la circulación vertical, de forma que para llegar a cualquiera de las salas del otro edificio más grande es necesario circular por las pasarelas. Dos volúmenes absolutamente dependientes. Un edificio no tiene vida sin el otro. Los huecos de las ventanas son distintos en ambos: en el estrecho están desalineados y en el grande tienen formas irregulares y caprichosamente primitivas.

 

 

 

Es importante recordar que debajo de los pasillos corría un arroyo canalizado, el Córrego das Águas Pretas (Arroyo de aguas negras), que Lina intentó respetar como un área no aedificandi . Los pasillos, por lo tanto, no fueron el resultado de una decisión formal o arbitraria, sino que fueron una forma en que el proyecto respondió inteligentemente a las realidades de la ubicación y permitió un lugar donde tomar el sol y refrescarse en verano.

 

SESC Pompéia. Instalaciones deportivas

 

El SESC (Serviço Social do Comércio) es una organización no gubernamental vinculada a una federación nacional de negocios, creado en la década de los 40 para brindar a los trabajadores servicios de salud y actividades deportivas y culturales. En cierto modo,  ha funcionado en Brasil como un ministerio complementario de cultura y deportes.

Lina al concebir el centro se resistió a llamarlo un centro ‘deportivo y cultural’, sino que prefirió el término ‘centro de ocio’. ‘Cultural’, dijo Lina, ‘tiene demasiado peso y puede hacer que las personas piensen que deben realizar actividades culturales por decreto“;  la palabra “cultura” debería ponerse en cuarentena. Y el término “deportivo” implicaba competencia y disputa, lo que ella consideraba una tendencia dañina en una sociedad que ya era excesivamente competitiva.  Por eso la piscina se hizo con forma de playa para los niños pequeños o para aquellos que no sabían nadar, y las canchas deportivas tenían techos por debajo de la altura mínima requerida por las federaciones deportivas y, por lo tanto, que no podían usarse en campeonatos oficiales. La idea era fortalecer y promover el deporte como diversión. Y eso sí que es cultura.

 

 

La antigua fábrica Pompéia, lugar de trabajo penoso, quedó así convertida en un nuevo generador de encuentros y disfrute para los ciudadanos y se convirtió en una auténtica ciudadela de la libertad, un sueño de vida cívica hecho realidad. Había espectáculos musicales,  circos, festas juninas ,  festivales multiétnicos, exposiciones memorables, pero también podía usarse para simplemente reunirse con alguien y hacer muy poco, sentarse en esos sofás públicos .que ella mismo diseñó- junto al agua o el fuego …

 

 

Se abrió en 1982, y para la inauguración hubo conciertos de bandas de la escena más punk de Sao Paulo de la época como Inocentes, Ratos de Porão, Cólera y Olho Seco.

 

 

 

Una reconversión que Bo Bardi plasmó en el logotipo del nuevo centro: la alta chimenea expulsando al cielo de Sao Paulo flores en vez del habitual humo.

 

Primer logotipo del sitio

1986.-La Ladeira da Misericórdia

 

En 1986, apenas inaugurado el SESC,  Lina Bo Bardi regresó de nuevo a Salvador al recibir el encargo por parte del ayuntamiento de recuperar el Centro Histórico de la ciudad, uno de los mejores ejemplos del urbanismo portugués en Brasil que databa del siglo XVI y estaba amenazado de ruina por el extremo abandono de edificios antiguos y el descontrolado uso de ellos que el crecimiento turístico había conllevado. Un año antes ya  había sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y sin embargo contaba con un 30% de inmuebles en ruinas o semi-ruinas.

 

 

La contundente propuesta de ‘Recuperación del Centro Histórico’ que presentó Lina Bo Bardi con el apoyo político de Mario Kertesz (entonces alcalde de Salvador) y Gilberto Gil (entonces ministro de Cultura) trató de ligar tres actuaciones: primero la rehabilitación y reordenación del barrio de ‘Pelourinho’ reciclando sus edificios para usos culturales. Dos edificios del siglo XIX en la esquina de Praça do Pelourinho, la plaza principal de Salvador, se convirtieron
en sendos centros culturales afrobrasileños. Bo Bardi mantuvo las fachadas históricas e insertó una nueva circulación, una escalera, espacios de exposición  y una biblioteca y un restaurante que promueve la cultura del país africano Benin y es conocida como Casa Benin (el origen de la mayoría de los esclavos).

 

 

En segundo lugar integró las áreas circundantes del ‘Terreiro de Jesús’ y ‘Belvedere da Sé’, ligando sus plazas con el resto del centro. Y finalmente el proyecto para la Ladeira da Misericórdia.

 

 

Esta ladera en el desnivel bajo la Iglesia de la Misericordia necesitaba de un camino que conectara la parte de la ciudad sobre la loma con el puerto. La solución de Lina, tras visitas frecuentes e intensas, se produjo desde un análisis inventivo de los muros de contención y los bastiones de la muralla.  Lina, como siempre, intentó leer la naturaleza. Su arquitectura interpretó el paisaje existente y éste le dió forma a su arquitectura. Así ajardinó la loma y rehabilitó los tres edificios existentes según los criterios de restauración de la Carta de Venecia.

Además realizó dos nuevos edificios: el Restaurante do Coatí (hoy llamado Zanzíbar) y el Bar dos 3 Arcos al aire libre. Con todas esta intervenciones, Lina convirtió en paseo, el Passeio dos Bastiões,  la senda preexistente y la bordeó de un canal de hormigón poroso que potenciaba el recorrido natural del agua pero ralentizando la velocidad de la escorrentía para que se filtrase y sirviese de riego a la vegetación, además de acompañar con su agradable sonido al paseante. Como en todos sus proyectos, Lina proponía – de nuevo- la “democratización social” de los espacios públicos de la ciudad frente a la invasión turística.

 

Bar al aire libre Dos tres arcos

 

Para ello creó un auténtico jardín que hoy casi oculta los edificios. Se plantó un gran árbol de mango y después creó un edificio restaurante en torno al exuberante árbol donde sólo se servía comida afrobrasileña y que de inmediato fue punto de encuentro de la intelectualidad de la ciudad.

 

Restaurante

 

Hoy en día el árbol ha crecido tanto que casi oculta la edificación con sus características ventanas parecidas a las del SESC. El clima de Bahía es un bastante caluroso por lo que invita a crear espacios en sombra en los que pueda correr la brisa sin problema En este caso, Lina usó la naturaleza como un material más: el único techo era la copa frondosa del mangueiro.

 

 

El crecimiento del jardín hace que hoy el edificio esté casi mimetizado con el entorno.

 

Coaty restaurant at Ladeira da Misericordia

 

El edificio que debía estar protegido, está en la actualidad en práctico abandono, a pesar de las buenas voluntades asociadas a las Olimpiadas de Río, lo que ha llevado a un desconocido artista callejero a intervenir por las calles de la ciudad con letreros que se preguntan quién tiene las llaves del Restaurante. Seguro que a Lina le habría gustado.

 

Esa imbricación con la naturaleza la mostró tambien en los escasos proyectos privados que realizó como la Casa do Chame-Chame, también en Salvador y derruida en 1984, cuando Lina aún vivía.

 

Casa do chame Chame

1986-1994.- El Teatro Oficina

El último gran proyecto de Lina, ya en los años 90, fue la remodelación del Teatro Oficina Uzyna Uzona, popularmente conocido simplemente como Teatro Oficina. En este nuevo proyecto, la idea central acercaba la reforma de la arquitectura al contexto del territorio urbano, haciendo casi que la calle invadiese el espacio escénico y promoviendo así un teatro democrático por la propia estructura del edificio.

 

 

El escenario en sí sería una especie de calle, es decir, una pasarela central de  metro y medio de ancho de tablas de madera sobre tierra y con una longitud  de 50 metros de largo que difumina los límites entre el escenario y la platea. Además todo se complementa, cómo no, con un jardín y una cascada que introduce la naturaleza en la escena. Además hay una gran cristalera que permite ver hacia el exterior y el gran arbol de fuera.

 

 

El público ocupa las galerías laterales instaladas sobre esbeltos andamios desmontables de tubos de acero, propiciando una platea con hasta 350 asientos distribuidos en cuatro pisos. Con esta configuración, desaparecen prácticamente las barreras entre las diferentes áreas como en un teatro convencional. El proyecto también cuenta con algunos recursos ecológicos que favorecen el confort térmico, pues por medio de simples soluciones como aberturas en el nivel de la planta baja y extractores de aire en la cubierta, hacen que el aire circule por un sencillo efecto “chimenea”.

 

 

 

Los elementos naturales y la tropicalidad brasileña tan amada por Lina son incorporados al proyecto de manera armoniosa, ayudando a concebir de manera poética y técnica el edificio, de forma que el aire, el agua y la vegetación invaden el espacio.

 

 

Para Lina arquitecta, la belleza no era algo que buscase. Su prioridad era rescatar los espacios para el hombre, por eso sus edificios  tienden a desaparecer, se dejan devorar por sus usuarios. Su legado no es un vocabulario sino una actitud: un intento de humanizar la arquitectura y, al mismo tiempo, de socializar la cultura. Sus edificios no son en absoluto arrogantes, mezclan lo popular y lo natural, reivindicando siempre lo colectivo, esa es su marca personal.  Una arquitectura comprometida, de vocación ciudadana, construida con formas y con materiales sencillos pero capaz de enriquecer la vida y las relaciones entre los seres humanos, ese es su legado. Lina admiraba a Antoni Gramsci. Para ambos, la cultura no debía ser elitista, sino accesible. Y nadie puede reprocharle que no trabajase para demostrarlo.

 

La Arquitectura es creada, “inventada de nuevo”, por cada hombre que la prueba, que deambula en su espacio, sube una escalera, se apoya en una balaustrada, levanta su cabeza para mirar, abre, cierra una puerta, que se sienta o se levanta y entra íntimamente en contacto con -y al mismo tiempo crea ‘formas’ en- el espacio […] Este contacto íntimo, intenso, que fue percibido por el hombre en un principio, se ha olvidado hoy. La rutina  y los lugares comunes han hecho que el hombre olvide la belleza natural de “moverse en el espacio”, de su movimiento consciente, de esos pequeños gestos…Lina Bo Bardi

Gracias, Lina. Por tu sabiduría y tu compromiso.

Lina Bo Bardi, Brasil anida de nuevo en la Fundación Juan March 1

Lina Bo Bardi, Brasil anida de nuevo en la Fundación Juan March

 

Si volviera a nacer solo coleccionaría amores, fantasías, emociones y alegrías”.

Lina Bo Bardi

Entrada de la exposicion

 

A veces, cuando escribo este blog, en la soledad del ordenador, creo que en el fondo no hago otra cosa que escribirle cartas a mi memoria. Intento seducirla, ponérselo fácil, darle una lista de las cosas que me gustaría que se olvidara de olvidar.

Lina Bo Bardi,  Lina Bo Bardi, Lina Bo Bardi, guárdame ese nombre en un rincón. Bo Bardi. Conocer más a esta mujer vivaz me está proporcionando algo escaso en estos tiempos,  alegría, casi un regocijo infantil, una vitalidad tropical que me hace volver volando con un pensamiento mariposa a mi querido ahijado Kilian viviendo la aventura venturosa de la Amazonía bajo un mangueiro, construyendo amor en un buraco da floresta por donde juguetean monos pequeños como ardillas entre enloquecidos cantos de cigarras. Va por ti, Mellaman, por ese Brasil que permanece bajo la tierra feraz y la ferocidad de estos tiempos. Qué viva Lina. Qué viva Brasil pese a tudo, con sus eternas oportunidades.  Que viva el sabor de un mango maduro, el crepiteo  de la lluvia en las tejas y las goteras manantiales. Que viva Maria, Lenita,  a serra tico tico, as borracherias y ese violao que a buen seguro adormece y domestica a las mismísimas serpientes coral. Y esa Milena, esa Milena, esa Milena, linda hasta las puntas de los dedos, cálida hermosura color miel, que tanto gozo me da imaginar durmiendo acurrucada a tu lado. Beleza para esos dos bellos Adán y Eva. Foi um prazer compartilhar com vocês dois este primeiro passinho da bossa nova linda que, puedo dar fe,  ya habéis empezado a bailar.

 

 

 

En fin, volvamos al arte. Volvamos a Lina. La exposición Lina Bo Bardi: tupí or not tupí, que organiza la Fundación Juan March hasta el 13 enero de 2019 en  Madrid es una fantástica ocasión para enamorarse una vez más de ese Brasil a veces desquiciante, pero tan feraz (y feroz) siempre. Es la primera exposición que se celebra en España sobre la inspiradora figura de esta (tan desconocida aquí como legendaria allá) mujer orquesta, figura fundamental de la cultura bahiana y brasileña en general, a la que llegue a conocer, como muchos, a través de su desconcertante y emblemático Museo de Arte de Sao Paulo (MASP).

La exposición no es tanto sobre su obra arquitectónica, que también, como sobre la historia del venturoso encuentro con Brasil de esta extraordinaria mujer italiana y su no menos extraordinario marido, Pietro Maria Bardi. Y de cómo a partir de su exilio, uno de los tantísimos producidos por el auge de los fascismos europeos y la Segunda Guerra Mundial ,  pueden desentrañarse casi cuatro décadas de la historia del arte de un Brasil que entonces buscaba su propia voz y su propio lenguaje, moviéndose entre las más radicales vanguardias y la potente y casi surrealista tradición artesana local.

A veces, sobre todo en estos tiempos de continuas crisis de refugiados, tendemos a olvidarnos que casi todo, -si no todo-, lo que nos hace mejores viene de un lugar distinto . Ya lo dice la UNESCO, la migración es un extraordinario dinamizador de las diferencias.

 

Lasar Segall Inmigrantes

 

Los comisarios de la muestra –Mara Sánchez Llorens, Manuel Fontán del Junco y María Toledo– la han pensado como una continuación de la que, en 2009,  dedicaron a la pintora  Tarsila do Amaral, una de las figuras capitales de la vanguardia brasileña. Sólo les faltaría dedicarle una exposición, y es toda una sugerencia,  a la tempranísima vanguardista Anita Malfatti, otra brasileña de rompe y rasga.

 

Anita Malfatti, A Boba, 1915-16

 

La exposición además es interesante por su enfoque. Como dice la comisaria Maria Toledo :

 

Las exposiciones que se han realizado anteriormente sobre Lina Bo Bardi han estado enfocadas  en su arquitectura. Esta exposición tiene la novedad de presentar un enfoque diferente y mostrar todas las facetas y las disciplinas a las que Lina se dedicó. Es el mundo plural, amplio, abierto al diseño, a la escenografía, al  teatro, A tantas cosas que no tenían que ver con la arquitectura. Su manera de entender la arquitectura era una manera mucho más porosa, global, abierta, expandida.”

 

La idea era -y es- hacer dialogar su obra con la obra de otros artistas tanto figuras  internacionales como humildes artistas populares, anónimos o indígenas.

 

This image has an empty alt attribute; its file name is vista-de-la-expo.jpg

 

Porque sí algo fue Lina fue una activadora cultural muy potente, según cuenta la comisaria.

La importancia que tiene en la aparición de la cultura bahiana, toda esa fuerza que incorporaran los Tropicalistas, todos estos grupos donde estaban Caetano Veloso, Gilberto Gil, Gal Costa, Tom Zé, etcétera contaban cómo les había emocionado conocer a Lina en Bahía

 

Encuentro de João Gilberto con Caetano Veloso y Gal Costa en 1970

 

El propio Caetano Veloso cuenta en el vídeo de la exposición:

Conocí a Lina porque era una presencia muy fuerte en Bahía. Cuando yo tenía 18 años, para mí Lina era como una entidad. Yo era su fan. Era así.

Aparte de lo que hizo en Bahía, hubo cambios que tuvieron peso nacional y después internacional. Esto tiene un efecto social, la habilitación de toda una generación que tuvo consecuencias importantes en la transformación de la sociedad. Después, cuando llegó la dictadura militar, todo se fue pero no se fue. Fue como una semilla que estaba allí y después las cosas crecen. Ella fue, –dice focalizando la mirada-, una persona civilizadora. 

Y sonríe. Como el que ha encontrado la palabra perfecta, la ocurrencia justa.

 

 

This image has an empty alt attribute; its file name is caetano-veloso-en-el-video-de-la-exposición-de-la-Fundación-March-1024x576.jpg

 

Ay Lina Bo Bardi, qué gusto conocerla más profundamente. Creo que hablar de ella me dará para más de una entrada de este blog. Ella y Brasil (y mi pareja de Adán y Eva) se lo merecen.

 

 

La extraordinaria muestra de la Fundación Juan March de Madrid, sorprendente como casi todas las que organiza esta sede, es la primera que se le dedica en España a Lina Bo y además, ha venido acompañada con un auténtico festín de conciertos musicales,  ciclos de conferencias, coloquios y talleres educativos dirigidos a escuelas en torno a la Gran vaca mecánica, un artefacto diseñado por Lina, para inspirar la participación mediante el juego que ha sido reconstruido para la exposición y que ha recorrido las calles  de Madrid.

 

La Gran Vaca Mecánica se ha realizado con la colaboración de la Bienal “Miradas de Mujeres”

 

Y es que Lina Bo Bardi, no sólo fue una notable arquitecta de orientación ecologista, en un tiempo donde el ecologismo era poco menos que un antojo, sino sobre todo una activista cultural avant la lettre: directora de numerosas revistas, talentosa diseñadora  de muebles y exquisitas sillas,

 

Lina Bo Bardi sentada en su silla al borde de la carretera (Cadeira à beira da estrada)

 

de caprichosas joyas e incluso de jardines, ilustradora, pintora y una gran coleccionista de arte y artesanía, especialmente de casi todo lo relacionado con la parte más exuberante de la creatividad como son el juego, el carnaval, el circo o el teatro.

 

 

Hoy os quiero contar de dónde surgió esta italobrasileña que revolucionará a los tropicalistas bahianos, aunque contarlo dignamente, como os he dicho, me llevará varias entradas.

Achillina Lina Bo Bardi (Roma, 1914-São Paulo, 1992) descendía por vía materna de una familia de historial turbulento, y su padre, Enrico Bo, era constructor inmobiliario que tenía alma de pintor, un amateur del arte y el ladrillo. Como sería su hija.

La exposición de la Juan March se abre y se cierra con dos de sus cuadros, que recuerdan al arte popular tan típicamente  latinoamericano y tan extrañamente cercano a la filosofía estética posterior de su hija.

 

Enrico Bo. Domingo. La huida del circo 1952

 

Achillina Giuseppina -su rimbombante nombre de pila-, pertenecía pues a una familia romana acomodada  que le permitió formarse en un ambiente intelectual propicio  y realizar  unos estudios superiores de Arquitectura en la Universidad de Roma,  que, para la época, no estaban, ni mucho menos, al alcance de cualquier mujer. No obstante, y a pesar de su posición económica, Enrico Bo siempre quiso despertar en su hija Lina la conciencia de clase y la posibilidad de saber que la realidad puede cambiarse. “Lo importante era construir una realidad distinta”, decía Bo Bardi recordando a su padre.

Resultado de imagen de Gioventú Universitaria Fascista

 

A finales de 1939, Lina -vestida, por disposición gubernamental, con un uniforme de la Gioventú Universitaria Fascista que tuvo que pedir prestado para la ocasión- se gradúa en Arquitectura presentando un proyecto final “Núcleo asistencial de maternidad e infancia” que constaba de tres volúmenes prismáticos con cuatro alturas separados con zonas verdes que el cónclave de profesores calificó de escandaloso porque salía de lo usual.

 

Resultado de imagen de lina bo bardi foto

 

Lina, que siempre fue una de esas amazonas libres de ese gran siglo XX tuvo que coexistir en su primera época con el fascismo dominante mientras mantenía al mismo tiempo una militancia comunista clandestina. Más tarde, incluso participaría activamente en la Resistencia. Precisamente en un intento de alejarse de la maquinaria fascista más centrada en la ciudad de Roma, Lina se escapó  a Milán.

Hui de las antiguas ruinas recuperadas por los fascistas. Era una ciudad parada, todo estaba parado, excepto Milán”.

 

Domus de Enero de 1943

 

Allí trabajó para los mejores arquitectos del momento. Trabajó para Carlo Pagani, colaboró con  Gio Ponti en la revista Domus, -una de las publicaciones más prestigiosas de la época, de la que llegaría a ser editora- y se relacionó con el influyente Bruno Zevi con quien fundó la revista semanal de Cultura della vita. 

Así pues Lina se ganó, todavía jovencísima, una cierta y merecida notoriedad  y llegó a establecer su propio estudio de arquitectura, con pocos encargos sin embargo debido a la guerra.

La Guerra fue dura.

Ese estudio de la Vía Gesú que compartía con Pagani en Milán fue destruido en un bombardeo.

Perdí muchas cosas, incluso mi título. Mi madre tuvo que escribir una carta al ministro para que me dieran un segundo documento, pero perdí todos mis trabajos, objetos y dibujos.

 

Milán. La Galleria Vittorio Emanuele II tras los bombardeos de agosto de 1943.

 

Poco después del armisticio, volvió a casa y comenzó a trabajar en el Estudio de Arte Palma en Roma donde conoció a Pietro Maria Bardi, un compañero de trabajo que se convertiría en su compañero de vida. En seguida él se divorció de su primera mujer y se casó con Lina antes de acabar el año .

 

Pietro Maria Bardi y Lina Bo Bardi, Italia, 1947

 

Pietro era periodista, crítico, comisario y coleccionista de arte que aunque en un primer momento había puesto su talento al servicio de Mussolini después  había caido en desgracia por su oposición a la ortodoxia arquitectónica fascista.

Espíritus inquietos en seguida se lanzaron a la aventura que, en su caso, llegó de Brasil, o del Brasil, como se decía entonces, un país gigantesco con grandes perspectivas de prosperidad y que era además el activo escenario de una arquitectura arriesgada y prometedora, situación por completo opuesta a la europea completamente enfrascada en la reconstrucción de la posguerra.

 

Pietro Maria Bardi Y Lina Bo Bardi llegando a Brasil

 

 

Ante el complejo panorama político en Italia tras el final de la II Guerra Mundial, el matrimonio decidió probar la vía de muchos de los italianos de la época: la emigración a  Latinoamérica. Más le valdría a esta Italia de nuestros días recordar cuánto ha sido puerto de salida de miles de emigrantes.  Fue así como recalaron en Rio de Janeiro.

A su llegada en 1946, los Bardi fueron recibidos por lo más granado de la vanguardia artística e intelectual brasileña: Lucio Costa, Burle Marx, Oscar Niemeyer, Claudio Portinari o Vinicius de Moraes entre otros.  Aquel era un viaje que en principio sólo pretendía ser una primera prospección, pero los Bardi mantendrían un venturoso encuentro, fundamental para toda la cultura brasileña posterior, con el político y gran magnate de la prensa Assis Chateaubriand.

 

Pietro Maria Bardi y Francisco Assis Chateaubriand en la inauguración del MASP en 1947 (Acervo Abril)

 

Él les contó su idea visionaria de crear  un gran museo de arte en Sao Paulo, que entonces era conocida como la “Nueva York sudamericana”, un museo que anhelaba que pudiera rivalizar con las grandes pinacotecas europeas y norteamericanas.

La responsabilidad de Chateaubriand sería  recaudar los cuantiosos fondos necesarios entre los ricos hacendados locales del café y los grandes industriales . Pietro se encargaría, por su parte,  de conseguir las obras , gracias a su forjado criterio y a la, en aquel momento, acuciante necesidad de dinero en efectivo de algunas grandes familias europeas tras la guerra. El aumento exponencial de la oferta  bajó además los precios de las obras de arte a niveles desconocidos hasta entonces e hizo posible la adquisición de varias obras maestras de autores tan importantes como Botticelli, Rafael, El Greco o Poussin. Y, last but not least, Lina por supuesto asumiría la tarea de diseñar el contenedor, el edificio del Museo.

 

Pietro Bardi y Lina, un año antes de la muerte de Lina en su icónica cas. Photo by Marcelo Ferraz, 1991

El proyecto supuso el pretexto decisivo para que los Bardi se instalaran en Brasil ya para el resto de su vida. La única condición que le puso Bardi al proyecto, y en esto está la clave de su mayor aportación,  es que no debería haber ninguna distinción entre las artes, llamando a la institución simplemente con un genérico  “Museo de Arte de Sao Paulo”.

Aunque en principio planearon quedarse al frente del proyecto por apenas un año, Pietro se dedicaría a él  el resto de su vida, siendo el director de la institución durante casi medio siglo, hasta finales dela década de los 90.

 

Pietro Maria Bardi, diretor-fundador do MASP

 

El primer museo fue inaugurado, casi inmediatamente,  el 2 de octubre de 1947 en un primer local de 1000 metros cuadrados, que había sido la sede de los Diarios Asociados propiedad de Assis Chateaubriand en la Rua Sete de Abril, el centro de Sao Paulo.

Además de la galería de arte , tenía una sala de exposición didáctica sobre la historia del arte, dos salas de exposiciones temporales y un auditorio con 100 asientos. Por lo tanto, el MASP inauguró, casi a nivel mundial, el concepto de espacio del museo multidisciplinario, convirtiéndose en una de las primeras instituciones en el mundo en trabajar con el perfil de centro cultural, casi dos décadas antes de la inauguración del Centro Pompidou.

 

 

manifesto antropofago facsimil

 

Los  Bardi se trajeron su colección de obras de arte y artesanía italiana y su biblioteca que compartieron en una serie de pequeñas exposiciones.  No fue extraño que, en Brasil, a Lina se le despertara una profunda admiración por la cultura popular iniciando entonces su enorme colección de arte popular brasileño. En realidad toda su producción y en todas sus facetas siempre tuvo una dimensión de diálogo profundo entre lo Moderno y lo Popular.

El subtítulo de la exposición forma parte del eslogan (“¿Tupí or not Tupí? That is the question“) del Manifiesto antropófago de Oswald de Andrade (1928), todo un ejemplo de apropiación caníbal de la famosa cita del Hamlet de Shakespeare. Y es que la llamada “antropofagia” brasileña de los años veinte, que puede ser considerada la revolución estética-ideológica más original de las vanguardias latinoamericanas, pretendía, en efecto, la deglución, la absorción, la asimilación y, sobre todo,  el replanteamiento de la cultura europea.

 

Theodor de Bry_-_Canibales Brasileños

 

La antropofagia era, aparentemente, entre los indios Tupí una ceremonia guerrera donde solo se sacrificaba al enemigo valiente apresado en combate. Los índios de la tribu Tupinambá comían  sólo la carne de los guerreros adversarios que habían demostrado probado valor y coraje con el objetivo de absorber su esencia. Ser comido era por lo tanto considerado como una de las formas más honorables de morir, porque significaba que el guerrero era considerado valiente y tenía un espíritu fuerte.

En este sentido, Oswald de Andrade hablaba de Antropofagia. Se trataba de comerse al padre europeo colonial para absorber su valor y poder así producir un espíritu brasileño más fuerte, una verdadera brasileñidad.

 

Tarsila Do Amaral. Abaporu.1928

 

El término Antropofagia procedía del título de un cuadro de Tarsila do AmaralAbaporu, que significa antropófago en lengua Tupí. Un cuadro por cierto que hoy se encuentra en Buenos Aires. Con ello, los artistas del Brasil buscaban hacer una digestión cultural de la cultura europea que resultara en una identidad nacional y en un lenguaje que fuera a la vez moderno para interesar a los circuitos internacionales del arte  y, al mismo tiempo y sobre todo,  genuinamente brasileño.

La cultura occidental se presentaba como la necesaria víctima de este  parricidio. El estado primario de Brasil, sin embargo, ya poseía todo lo positivo:

“Ya teníamos el comunismo. Ya teníamos la lengua surrealista.” (Andrade).

 

Mestre Guarany – Carranca de embarcação. Foto- Marcel Gauthereau

 

Lina Bo Bardi, consciente de que la antropofagia estaba en la base de la vanguardia brasileña, encarnaría una suerte de antropofagia a la inversa. Para ella, también el Viejo Mundo, del que procedía, debía ser transformado por la mirada del Nuevo Mundo, en el que vivía, para dar paso a una nueva sociedad: a una suerte de “aristocracia del pueblo”, en sus propias palabras, de un pueblo nuevo, mezcla del europeo, el indio, el negro y el nativo del nordeste del país; un mundo cargado de sueños para un futuro mejor.

Pero eso os lo contaré en la próxima entrada.