Los retratos de Lorenzo Lotto en el Museo del Prado

 

Antes de emprender las vacaciones en las que espaciaré, por razones obvias, las entradas de este blog quiero recomendar la visita a la exposición Lorenzo Lotto. Retratos del Museo Nacional del Prado del 19 de Junio al 30 de Septiembre.

Lorenzo Lotto (Venecia, 1480–Loreto, 1556/57) es, sin dudarlo, uno de los más extraordinarios retratistas del Cinquecento italiano, y ya es decir, porque es el tiempo de Rafael, de Tiziano, de Leonardo, de Bronzino, de Parmigianino, y tantos otros. Y lo es primero por la profundidad psicológica que otorga a sus modelos, por ese likeness del que hablaba John Berger, ese parecido que nos hace identificar a alguien real. Y lo es también por su interesantísimo uso de los gestos y los objetos para contarnos algo más de esos modelos, desde sus compromisos, a sus intereses o sus aspiraciones.

 

 

Lotto tuvo una carrera marcada por enormes altibajos debido a su incapacidad de ceder ante cualquier tipo de compromiso tanto en el campo artístico como en el  espiritual. Considerado un autor local, su obra cayó prácticamente en el olvido tras su muerte y no fue sino hasta finales del siglo XIX cuando Bernard Berenson (1865-1959) el gran crítico de arte que aconsejaba a los magnates estadounidenses como Isabella Stewart Gardner, volvería sobre los itinerarios de las peregrinaciones de Lotto, descubriendo gradualmente a este excelente artista rescatándolo como el primer pintor italiano preocupado por representar los estados de ánimo y, consecuentemente, como el primer retratista verdaderamente moderno. Berenson llegó a afirmar ” Para entender bien el siglo XVI,   es importante saber que conocer a Lotto es tan crucial como conocer a Tiziano“.

 

Posible Autorretrato del artista 1510-13 ca del Museo Thyssen Bornemisza, aunque El Prado lo cuestiona por el tipo de sombrero de pico que parece más bien de tipo eclesiástico.

Esta exposición, la primera específicamente dedicada a los retratos de Lotto, incluye obras de todas las épocas y estadías por las que transitó la vida de este pintor nómada: su Venecia natal, Treviso, Bérgamo, Roma y Las Marcas, realizadas durante un arco temporal de más de cincuenta años.

 

Retrato de joven Lorenzo Lotto Óleo sobre tabla, 34,2 x 27,9 cm h. 1498 – 1500 Bérgamo, Accademia Carrara – Pinacoteca di Arte Antica

Las primeras obras, como ésta de más arriba, traen ecos obvios sobre todo de Antonello da Messina que había revolucionado el retrato con el uso del óleo, pero tamizadas por los grandes maestros venecianos:  Alvise Viviarini, su maestro, o Giovanni Bellini y Giorgione, a los que Vasari señala también como sus maestros.

 

Retrato de Bernardo de Rossi

También es esta primera época es importante la influencia de Durero que pasó por Venecia dejando un profunda huella. . Lotto reelaboró todas estas influencias hasta dotarse de un lenguaje propio en el que las miradas, los ademanes o los objetos tienen una importancia cada vez más importante. Entre 1503 y 1504 se documenta por primera vez como pintor en Treviso , donde obtuvo sus primeros encargos importantes y sus primeros éxitos personales. La vida cultural de la ciudad giraba  en torno a la personalidad del obispo Bernardo de ‘Rossi de Parma, del que hizo un retrato que se guarda en el Museo Capodimonte de Nápoles mal conservado pero que es uno de sus primeros encargos importantes. Este retrato tenía, además, una cubierta de  carácter alegórico.

 

Lorenzo Lotto_-Alegoría de la Virtud y el Vicio

Esta pintura, que cubria el retrato del obispo De Rossi, firmada y datada en 1505, se conserva en la Galería Nacional de Arte de Washington, en la colección Kress. El blasón del obispo se representa en el escudo central orientado hacia la virtud. A la izquierda el Vicio viene representado por un sátiro embriagado entre ánforas que se derraman, mientras que, al fondo, en un mar tormentoso se produce un naufragio. A la derecha un putto juega con un compás y dibuja en el suelo, acompañado de libros (sensatez), de instrumentos de geometría, de música y de accesorios de escritura ( que representan las artes liberales). Al fondo por la escarpada senda de la virtud otro angelote con dos pares de alas inicia el trabajoso ascenso hacia el amor divino. Del árbol cuelga una máscara transparente.

Lorenzo Lotto- Retrato de un joven. del Kunsthistorisches Museum de Viena ,  de 1506

De esta época es también el Retrato de un joven con Lucerna ,  que sirve de cartel a la exposición, del Kunsthistorisches Museum de Viena ,  de 1506 , año en que se marcharía de Treviso. La identidad del retratado parece ser  Broccardo Malchiostro, un joven eclesiástico, secretario del obispo de ‘Rossi , como lo muestran las flores de cardo bordadas en la cortina de brocado, presente en el emblema de la efigie, y el juego de palabras pronunciado por “brocado + cardo =Broccardo”. Incluso la lámpara que se puede ver en la esquina superior derecha, colocada en una habitación oscura más allá de la cortina, alude a una conspiración fallida ordenada en  contra él y el obispo. Los retratos de Lotto incluirán siempre este juego objetual casi jeroglífico que a veces, como esta, requiere de sagaces investigaciones.

 

Pala di Asolo 1506-Lorenzo_Lotto_

Otra obra importante de etsa época es la Asunción de la Pala di Asolo. Asolo es una localidad vecina y la razón de la inclusión de este cuadro de altar es que al parecer el rostro de la Virgen parece ser un retrato de Caterina Cornaro, la derrocada reina de Chipre y Jerusalén, que en aquellos años en Asolo mantenía una animada corte de artistas y escritores. A los lados. San Antonio Abad y San Luis de Tolosa. Según la cartela de la exposición en el paisaje casi germánico y en los angelitos es clara la influencia de Alberto Durero.

Después vivió en Recanati, en Las Marcas, con los dominicanos de Recanati , con quienes mantuvo excelentes relaciones durante toda su vida. En 1508 terminó el gran políptico para la iglesia de San Domenico y su trabajo  le sirvió de trampolín para su gran desafío: Roma, donde llegó probablemente por mediación de Bramante, arquitecto de San Pedro. Allí, en 1509, llamado por el Papa Julio II para participar en la decoración de sus apartamentos,  se le documenta trabajando junto a Sodoma y Bramantino en las estancias de la Signatura y de Heliodoro. Pero lamentablemente nada sobrevive de todo lo que pintó puesto que sería cubierto posteriormente por los frescos de Rafael.

 

A young man circa 1506 Uffizi Gallery, Florence

En 1510 , a costa de perder la oportunidad de una consagración definitiva, abandonó Roma precipitadamente, y nunca regresó.  Por el contrario, Lotto comenzó un inquieto deambular que lo llevará a un estado de marginación del que se quejaría al final de su vida. Tras el fracaso romano, Lotto volvió  a Las Marcas (Recanati y Jesi), donde pintó algunos retratos presentes en la exposición : el Autorretrato (?) del Museo Thyssen-Bornemisza que os puse más arriba  y esté insólito retrato frontal que se conserva en los Uffizi. Después se instaló en Bérgamo en 1513. Fue el comienzo de una estadía de trece años en la ciudad y  el momento más feliz y más fructífero de su carrera donde produciría sus mejores obras estimulado también por la clientela local, culta y exigente. Bérgamo era entonces la ciudad más occidental de las posesiones de Venecia.

La primera prueba es la gran Pala Martinengo , completado sólo en 1516 que le abrió las puertas de la clientela local, tanto  a encargos públicos, con numerosos retablos, como a encargos privados, con retratos que es lo que aquí nos interesa. Aquí, y cito la web del museo del Prado:

…alumbró algunos de sus mejores retratos, encargados por una alta burguesía rica y ambiciosa dispuesta a aceptar soluciones novedosas. Lotto experimentó con todas las modalidades de representación, en términos tan originales que no tuvo parangón en el arte italiano de la época. Introdujo novedades relevantes tanto en el retrato único como en el doble, pero también en el criptorretrato y en el retrato incluido en contextos devocionales. Son retratos vivos, que reflejan al mismo  tiempo el elevado estatus social de los efigiados y su sofisticación intelectual, con abundantes referencias a la mitología, al arte clásico y a la cultura emblemática, y cuyo común denominador es su capacidad para dialogar con el espectador.

 

Ritratto di Lucina Brembati

Una de las cosas interesantes de la exposición es que, en ella podemos encontrar, además de los cuadros en sí, multitud de objetos como anillos, camafeos, textiles, esculturas, alfombras, etc que pertenecen al contexto de la época. Este retrato de Lucina Brembati, datable alrededor de 1518 y conservado en la Accademia Carrara en Bérgamo, por ejemplo, estaba acompañado por un dibujo muy preciso, y por ambas caras, de la estola de marta que lleva la retratada y que estaba muy de moda en la época. A destacar el collar de perlas hechas de trenzado multi-hilo y una cadena con un colgante en forma de aguijón de oro, que era un mondadientes en uso en ese momento. En la cabeza lleva un voluminoso tocado bermellón con cintas y perlas, la ” capigliara“, según una moda lanzada por Isabella d’Este. Otra curiosidad de esos jeroglíficos es la sílaba “ci” escrita en la luna y que no es sino una manear críptica de representar a la efigiada: Lu(ci)na.

 

 

Retrato de hombre con rosario 1510-1525, Nivaagards Malerisamling, Nivå

O este Retrato de hombre con rosario de 1517 al que acompañaban en la exposición unos anillos devocionales y un rosario. Muy característicos de Lotto son los cortinajes verdes, como veréis en la mayoría de los retratos

 

El físico Giovanni Agostino Della Torre e suo figlio Niccolo. 1517. National Gallery de Londres

Este doble retrato representa a Giovanni Agostino della Torre, médico de Bérgamo,que  murió en 1535, a la edad de 81 años y que por lo tanto, tenía 61 años en el momento en que se pintó este retrato y que lleva un libro de Galeno en la mano y notas de Esculapio en la otra; la imagen de su hijo Niccolò, un exitoso mercader, fue presumiblemente añadida más tarde por el pintor lo que explica su extraño encaje.

 

Micer Marsilio Cassotti y su esposa Faustina (Lorenzo Lotto)

Lotto pintó para poderosas familias como los Tassi, Bonghi, Brembati y Cassotti. Para los Cassotti, ricos comerciantes de tejidos originarios de Valle Imagna, pintó Lotto cinco obras de las que sólo se conservan las dos destinadas a su hijo Marsilio: una Virgen con santos, que pongo más abajo, y este retrato. El retrato visualiza el triunfo social de los Cassotti, que con este enlace emparentaban con la nobleza local; de ahí la importancia otorgada a las joyas y a las vestimentas de seda. Cupido unce un yugo sobre los hombros de los novios en referencia a las obligaciones que contraen al desposarse, del que crecen hojas de laurel, símbolo de la virtud y alusión a la fidelidad entre los cónyuges. Lotto ilustra el momento culminante de la ceremonia: el intercambio de votos, cuando Marsilio se dispone a introducir la alianza en el tercer dedo de la mano izquierda de Faustina. Faustina viste de rojo, color favorito de las novias venecianas, y lleva un collar de perlas, símbolo de la sujeción de la mujer al marido, conocido en la época como vinculum amoris. Porta también un camafeo con la imagen de Faustina la Mayor, devota mujer del emperador Antonio Pío (138-161 d. C.) y encarnación de la esposa perfecta. En la exposición también es posible ver, junto a este cuadro,  camafeos reales como el que lleva.

 

Lotto_Ritratto_di_coniugi_San_Pietroburgo_Museo_di_Stato_Ermitage

Este retrato de 1524 y conservado en el Museo Hermitage de San Petersburgo, aunque no se sabe con certeza parecen también miembros de esa aristocracia local, en concreto de los Cassotti,  Los cónyuges son retratados en un gesto de intimidad afectiva, unidos por el toque gestual través de la mano de la mujer apoyada en el hombro de su marido. La mujer sostiene en sus brazos a un pequeño perro, un símbolo típico de la fidelidad conyugal, y de nuevo la capigliara. El fondo es oscuro, con una cortina verde, de nuevo,  al lado de su esposa y un paisaje ventoso que se vislumbra desde una ventana detrás de su marido. El hombre señala a una ardilla durmiente y sostiene una cartela en la que dice “Homo Nunquam” (Hombre Nunca). La simbología de la ardilla es poco clara, tal vez evidencia el contraste entre la actividad del hombre, siempre activo, y la del animal durmiente,  o tal vez un símbolo de inoperatividad o lujuria; algunos también han encontrado una leyenda medieval según la cual la ardilla ahuyenta a la hembra en tiempos de hambruna, algo que el hombre no puede hacer. Se propone la identificación con los cónyuges Giovan Maria Cassotti y Laura Assonica, fallecidos en 1524 : el emblema de Cassotti se encuentra después de todo en la capigliara de la mujer

 

Matrimonio mistico di santa Caterina d’Alessandria e santi

Como sea, parece que es la misma mujer, la que sirve de modelo a la virgen en este Matrimonio mistico di santa Caterina d’Alessandria e santi fechado en 1524 y conservado en la Galería Nacional de Arte Antiguo en el Palacio Barberini , Roma.  El trabajo estaba destinado,como antes os comenté, a la cámara del hijo del comerciante, Marsilio Cassotti. En el centro se encuentra la Virgen sentada en su regazo, el Niño, que sostiene una rosa, símbolo de amor y martirio, se la ofrece a Santa Catalina de Alejandría , arrodillada a la derecha. A la izquierda vemos a San Jerónimo , con el pequeño león domesticado junto a él y con un libro en la mano, la Vulgata , que es tocada por María. Seguido por San Jorge con la armadura, San Sebastián , San Nicolás de Bari y San Antonio Abad.

 

Retrato de joven con libro, hacia 1525.

 

Los esponsales misticos de santa catalina

Poco antes de partir de Bérgamo en dirección a Trescore , el 22 de junio de 152,3 Lotto saldó la cuenta con su casero, dejando esta pintura  como pago por el alquiler de un año. Estimado su valor por otros pintores, tenía un precio superior al monto adeudado, por lo que el propietario, Niccolò Bonghi, tuvo que devolverle algo de efectivo al artista. A pesar de sus dimensiones de “altar”, el trabajo estaba destinado a la devoción privada en el palacio familiar. Un mercenario, de los muchos conflictos bélicos que hubo en Italia, cortó el paisaje que se podía ver desde la ventana, representando, según los testimonios, una vista ideal del Monte Sinaí. La Virgen puede haber sido su casera, Santa Catalina, la hija, y Bonghi, el casero, asiste a la escena detrás, del que  Lotto hizo un retrato frontal penetrante, con un uso expresivo de sus manos.

 

Ritratto di gentildonna nelle vesti di Lucrezia

De nuevo citando la web del Prado:

Lotto reapareció en Venecia en el invierno de 1525. El panorama pictórico era más dinámico que nunca, en línea con la renovatio urbis (renovación de la ciudad) preconizada por el gobierno del dux Andrea Gritti (1523-1538). El retrato era sin embargo el género pictórico más sujeto a convenciones pasadas, centrado en personajes de alto linaje mostrados en composiciones de media figura o tres cuartos. Ello explica el éxito de las novedosas propuestas de Lotto, quien adaptó el formato apaisado de los retratos matrimoniales a los individuales, incorporando en el campo visual un espacio que «hablaba», ya fuera por los ademanes de los efigiados o por los objetos que los acompañaban. De estos años datan algunas de sus creaciones más memorables

El Ritratto di gentildonna nelle vesti di Lucrezia  está fechado alrededor de 1533 y conservado en la National Gallery de Londres . El esquema de la composición aparecerá en muchos retratos de la época, con el protagonista en una habitación, cerca de una mesa y rodeado de objetos simbólicos. La mujer sostiene un dibujo (o un grabado) de la heroína romana Lucrezia , que indica con la otra mano, mientras que la mirada se dirige directamente hacia el espectador. Incluso la inscripción en la hoja sobre la mesa subraya el valor moral del evento histórico: “Nec ulla impudic Lucretiae exemplo vivet” (“Siguiendo el ejemplo de Lucrezia, ninguna mujer vivirá en desgracia”). La mujer noble, por lo tanto, parece declarar su castidad y virtudes matrimoniales, a lo que se refiere el ramo de violetas sobre la mesa.

 

Retrato de Andrea Odoni (Lorenzo Lotto, 1527

Andrea Odoni , era un comerciante lombardo que vivía en Venecia. El formato horizontal ya había sido utilizado por el artista para los retratos de los cónyuges y en este caso también se experimentó para un retrato único del caballero entre su propia colección de mármoles antiguos. El hombre se muestra sentado en una mesa, vestido con un robone , una rica túnica forrada de piel; sostenie una estatuilla, una imagen de Diana de Éfeso , proyectándola hacia el espectador mientras que la mano izquierda se eleva en el pecho con una cruz.

 

En la exposición se identifican todas las piezas representadas en el cuadro, como veis.

 

Accademia_-_Ritratto_di_giovane_gentiluomo_nel_suo_studio_-_Lorenzo_Lotto_cat.912

Quizás la obra más conocida de Lotto sea este Rittratto di giovane gentiluomo nel suo studio de alrededor de 1530 y conservado en la Gallerie dell’Accademia di Venezia . Se desconoce la identidad  aunque hay muchos objetos cuyo valor simbólico tuvo que recordar su personalidad, sus intereses y, muy probablemente, como en muchas ocasiones, su nombre también. Se puede ver un cuerno de caza, un laúd y un pájaro muerto colgando, quizás símbolos de placeres mundanos (caza y música), a los que el hombre le da la espalda. Sobre la mesa, en particular, hay un gran libro, una carta entreabierta y dos más cerradas, una tela azul bordeada de flecos, un cuenco, un lagarto, los pétalos de una rosa, etc. La lagartija, colocada a la luz que viene del frente, era un símbolo de la vida virtuosa de aquellos que buscan la luz, por lo tanto, a Dios, pero también era de sangre fría que simboliza el desprendimiento de las pasiones. La flor deshojada es quizás un símbolo de una desilusión de amor o, según la interpretación más actual, de una enfermedad que habría perturbado la juventud del hombre, tal vez la melancolía.

 

Retrato de arquitecto. Lorenzo Lotto 1535 STAATLICHE MUSEEN di BERLINO

 

Triplice ritratto di orefice 1530 Bartolome

 

El retrato triple de un orfebre  data de 1530 o así y conservado en el Museo Kunsthistorisches de Viena. Este retrato estuvo en la colección de  Felipe IV , terminando luego por herencia en las colecciones imperiales de Austria.  El orfebre Bartolomeo Carpan es retratado en tres poses: de perfil, de frente y con las tres cuartas partes giradas hacia atrás, de acuerdo con una iconografía ya existente en arte medieval que se utilizó para demostrar el virtuosismo del artista y, en este caso, las posibilidades de la pintura para ofrecer múltiples puntos de vista dentro del debate sobre el parangone con la escultura. Parece que incluso Leonardo había realizado un triple retrato perdido de Cesare Borgia . La caja que sostiene lleva anillos.

 

Portrait of a Man, possibly Girolamo Rosati, 1533-1534, Lorenzo Lotto Cleveland Museum of Art

En este cuadro según el Museo de Cleveland:

El gesto del hombre elegantemente vestido es un misterio. ¿Se está levantando de su silla para dirigirse a alguien o está señalando algo fuera del marco? Su mano derecha descansa sobre un trozo de papel (¿una carta?), Mientras que sobre la mesa hay un trébol -un símbolo de abundancia, buena fortuna y matrimonio feliz- y flores de jazmín, asociadas con la pureza y el amor, enfatizado aún más por las rosas en el enrejado. Pudo haber un retrato pendant de una novia  a quien reconoce su devoción. Otra interpretación reciente identifica a la modelo como Girolamo Rosati, un alto funcionario en Fermo, en la costa este de Italia. El documento puede ser un diseño para uno de sus proyectos arquitectónicos importantes, al que puede estar apuntando en la distancia.

 

Man in Black Silk Cloak New Orleans Muesum 1540

 

A su llegada a Venecia en 1525 Lotto se hospedó con la comunidad dominica de Santi Giovanni e Paolo, a cuyo tesorero, Marcantonio Luciani, retrató entonces.

Treviso Pinacoteca Dispensiere domenicano 1526

 

Su relación con esta orden fue tan recurrente que la exposición del Museo del Prado le dedica un espacio singular a los cuadros de los monjes.

 

Elemosina di sant’Antonino Lorenzo Lotto

Es posible que poco después se le encargara la gran pala de altar que preside esta sala: San Antonino repartiendo limosnas, culminada a principios de la década de 1540. Su  vinculación con los dominicos, sobre todo con su rama observante, será intensa. En el testamento de 1531 expresó el deseo de ser enterrado con el hábito dominico. La escena está estructurada  en tres registros. El santo, que en 1442 fundó una hermandad de caridad para los pobres, está entronizado en las alturas,  escuchando los consejos de dos ángeles. Por debajo de él, dos diáconos dan a un balcón con una alfombra oriental que los ingleses llaman lotto carpets por su influencia del pintor, y de la que había en la sala una pieza exacta a la de la pintura. De los dos ayudantes, uno toma las oraciones de los pobres  incluso calmándoles las prisa con la mano extendida, mientras que el de la izquierda saca dinero de un monedero y lo da a los pobres que estiran las manos  esperando recibir algo. El pobre de sayón rojo es un supuesto autorretrato del artista.

 

Lorenzo Lotto Friar Angelo Ferretti as Saint Peter Martyr 1549

Otro dominico, Angelo Ferretti, aparece retratado con los atributos de San Pedro Mártir en la última sección de la exposición. Estos retratos devocionales servían de inspiración a los novicios.

 

Ritratto de Fra Gregorio Belo di Vicenza 1548

Siempre según la web de la exposición;

Pese a éxitos parciales, Lotto no obtuvo en Venecia el triunfo deseado. La competitividad generó enemistades y estas propiciaron algún fracaso. Algo se rompió dentro de él y, en una carta de esta época, confesaba tener «la mente muy alterada por diversas y extrañas perturbaciones». Durante su estancia en Venecia Lotto no había  descuidado su relación con Las Marcas, donde enviaba obras con regularidad y adonde finalmente se trasladó, probablemente en busca de un ambiente artístico menos estresante. En 1534 estaba en Ancona, en 1535 en Jesi, de nuevo en Ancona en 1538 y en 1539 en Macerata y Cingoli, donde trabajó para las menos sofisticadas clientelas locales. Vertió en estos retratos lo experimentado en Bérgamo y Venecia, pero empiezan a prodigarse en ellos los personajes singulares y tristes, como el caballero de la Borghese, en sintonía con el estado anímico del propio Lotto.

 

Lorenzo Lotto, Ritratto di gentiluomo – Portrait of a Gentleman. Galería Borghese

En este famoso cuadro de la Galleria Borghese, sobre la mesa hay una pequeña composición simbólica con pétalos de flores y una calavera en miniatura, que se leía como una meditación sobre la muerte, amplificada por la mano derecha sobre el bazo, que tradicionalmente era considerado asiento del estado de ánimo melancólico , o incluso como una alegoría del duelo, tal vez su esposa. Los dos anillos cercanos pero separados en el índice y el dedo meñique podrían sugerir el final del amor.

 

En esta época final pintó algunos de sus retratos más intensos en los que plasmó

el irreversible y demoledor efecto del dolor y la vejez. La mayor parte de ellos están revestidos de la propia melancolía del pintor. Un velo de tristeza, casi una sombra de muerte, se extiende sobre quienes posaron frente a su caballete y, paradójicamente, sus lujosas indumentarias asumen casi el valor de una vanitas. Son retratos cuya sobriedad cromática y compositiva reflejan el impacto de Tiziano, más en el terreno formal que en el conceptual, pues Lotto rehuyó la idealización de sus modelos.

 

Lorenzo Lotto (Venecia, 1480 – Loreto, 1556) Retrato de viejo

 

Retrato de Caballero con guante (Liberale da Pinedel) 1542-44

El Retrato de un anciano caballero con guantes , por ejemplo, está fechado alrededor de 1543 y conservado en la Pinacoteca di Brera de Milán. Ahora, en esta última época, la cara es, después de todo, el protagonista absoluto de la escena, sin superposiciones simbólicas o alegóricas típicas de la producción anterior del artista.

 

Lorenzo Lotto – Portrait of Fra Lorenzo da Bergamo

La última estación vital de Lotto fue el santuario de Loreto, donde entró en el verano de 1552, se convirtió en oblato en 1554 y fue enterrado a finales de 1556. Lotto pintó en esos años varias obras para el santuario, pero ninguna, significativamente, fue un retrato

Una exposición, por tanto altamente recomendable, que, además, os puede servir para ver las nuevas salas dedicadas a la pintura flamenca, casi escondidas del resto del Museo, y, sobre todo, la nueva y espectacular disposición del impresionante Tesoro del Delfín. Buenas vacaciones.

 

 

Like Life: La Escultura, el Color, y el Cuerpo,” (2ª parte de la exposición del Met Breuer de NY)

Like Life: La Escultura, el Color, y el Cuerpo,” (2ª parte de la exposición del Met Breuer de NY)

 

Esta segunda parte de la exposición sigue cumpliendo con las mismas premisas que habíamos citado en la entrada anterior que podéis ver pinchando aquí. A saber: una escultura que intenta difuminar los límites entre lo real y lo representado; una estimulante mezcla de obras de diferentes épocas, técnicas, medios y estilos; y una consideración ampliada de las fuentes de lo artístico. Es, de hecho en este segundo piso de la exposición donde quizás mejor se puede ver esa atrevida mezcolanza que sólo permiten los fondos de un museo como el Metropolitan, como por ejemplo con una llamativa obra que directamente proviene de los museos de cera, concretamente del museo de Madame Tussaud, u otras obras que evocan ese tipo de exposiciones comerciales de cadáveres desollados y plastificados, a menudo en poses de acción, que han viajado por el mundo en los últimos años. Aunque, en realidad, cuando uno contempla las obras de artistas como Ron Mueck, Duane Hanson, John de Andrea o el sobrecogedor autorretrato de Paul McCarthy, constata la dificultad de establecer con claridad cuáles  son y cómo operan los límites del arte. ¿O es que el museo es un atolladero? Vivimos en una época en la que el arte, que, como señala Oriol Capdevilla, otrora se proclamó autónomo (el arte por el arte), ha procedido después, a deshacerse en la inflación discursiva de el arte es lo que se dice que es arte. De lo que se trata, en el fondo en la opción escogida por los comisarios, y a mí me parece un acierto, es de desencadenar un efecto diferencial sobre lo establecido.

Y no hay mejor ejemplo que las dos obras yuxtapuestas con las que comienza la exposición de este segundo piso.

 

 

Una es la archiconocida La Petite Danseuse de quatorze ans de Edgard Degas, una escultura creada en 1881 de una joven estudiante de danza llamada Marie van Goethem, hecha originalmente en cera y que sólo se vació en bronce en 1922, cinco años después de la muerte del artista, por decisión de sus herederos. El tutú y la cinta del pelo son de tela y, de hecho, varían mucho entre las distintas copias que pululan por los distintos museos del mundo. La obra que se le yuxtapone es de Yinka Shonibare y de titula Girl Ballerina de 2007.

Yinka Shonibare Girl Ballerina 2007.

Yinka Shonibare es un artista anglonigeriano que reside en Londres ( y que tiene una incapacidad física que le mantiene la mitad del cuerpo paralizado) cuyo trabajo explora las identidades culturales, el  colonialismo y el post-colonialismo en el  contexto de la globalización. Una de sus marcas de estilo es le tejido de batik que, aunque original de Indonesia, se extendió por toda África a resultas de la influencia de los colonizadores holandeses. Aquí replica la conocida bailarina de Degas pero vestida con tejido de batik y a la que le ha quitado la cabeza y sin embargo le ha añadido una pistola de arcabuz que era típicamente usada en los duelos entre caballeros.

Bien entramos ahora en una sala bastante llamativa, con cierto aire de morgue, porque todas las esculturas son cuerpos recostados.

 

Toda la sala es sobrecogedora. La primera obra, que no se ve en la fotografía puesto que esta justo en la pared desde donde la tomé, es de Ron Mueck con el título Old woman in bed de 2000-02. Como si estuviésemos en un viaje de Gulliver, la escultura es de un tamaño aproximado a la mitad, o aún menos, del natural por lo que su realismo resulta aún más conmovedor. Como en otras obras del australiano Mueck todo parece real y familiar pero a una escala equivocada. Los ojos húmedos, las venas justo debajo de la piel, y las mejillas con un ligero rubor acentúan junto con el pelo y la ropa de cama reales, la sensación de realidad. Mueck usa expresiones sutilmente exageradas lo que, unido a su pequeña escala, aumenta el impacto emocional.

Ron Mueck. Old woman in bed. 2000-02

Tras ésta, otra obra espeluznante. Se trata de una de las llamadas Venus anatómicas que se fabricaron en el siglo XVIII en nombre de la ciencia. Como, en aquella época, no era posible preservar los cadáveres por mucho tiempo Felice Fontana, físico, toxicólogo y estudioso de la anatomía, le pidió a Leopoldo,  gran duque de Toscana i hijo de la ilustrada emperatriz austríaca Maria Teresa, si podía ofrecerle apoyo financiero para abrir un taller para crear modelos de cera destinadas al estudio médico. Fruto de esta colaboración nació un taller se convirtió más tarde en La Specola, el Museo de Historia Natural que exhibió varios de los trabajos de Clemente Susini, uno de los principales escultores en cera, y que se hizo muy famoso en la época. Os pongo una fotografía de internet para que veáis la escultura cerrada y abierta.

 

 

Fontana workshop Anatomical venus.(Italian, 1754–1805)

Justo a su lado y muy apropiadamente traída está el autorretrato de Paul McCarthy titulado Horizontal, un vaciado real del propio artista. La silicona muestra cada arruga, cada vello y cada pliegue, el color revela cada detalle de la piel, el cabello es real delpropio artista por lo que presenta todos los indicios de la vida, sin dejar de ser una forma vacía,  un aterrador avatar del provocador artista californiano.

 

Paul McCarthy Horizontal 2012 Platinum silicone, fiberglass, aluminum, stainless steel, natural hair

Y justo detrás el extraordinario Cristo yacente de Gregorio Fernández, obra maestra sin lugar a dudas de nuestra escultura barroca en préstamo para la exposición del Museo de El Prado, realizado para la Casa Profesa de los jesuitas de Madrid (posteriormente San Felipe Neri). Esta pieza, a pesar de su importancia o acaso por eso mismo, ha ido dando tumbos por todas partes desde su destino inicial hacia el desaparecido Museo de la Trinidad, residencia temporal sustituida en 1860 por la de la iglesia de Atocha, cuyo derribo en 1903 obligó a un nuevo traslado al Buen Suceso y desde allí, en 1922, al Prado hasta llegar a su destino definitivo en el Museo Nacional de Escultura cuando éste fue creado por la República en 1933. En esta pieza que, durante años, tuvieron cubierta por una sábana porque la desnudez de Cristo no se podía mostrar, según la página web del museo del Prado

la serenidad que muestra el cuerpo de Cristo es un verdadero trasunto de la muerte como ausencia de vida, provocando una sensación de realidad traducida en la forma de mostrar un cadáver frío, inerte e inmóvil.

 

Gregorio fernández Cristo yacente,1625-30 Madera. Museo Nacional del Prado, Depositado MNColegio de San Gregorio, Valladolid

Una delicia contemplarlo tan de cerca y poder ver en él el pequeño receptáculo abierto en la zona de la herida del pecho para colocar en él la hostia consagrada, y convertir así la escultura en un sagrario. Hay una extraordinaria elegancia en la colocación, con el cuerpo describiendo casi una ese abierta, la cabeza vuelta hacia el que mira y la pierna izquierda elevada para descansar sobre la derecha. Bellísimo.

Frente a él un ataúd abierto con un John F. Kennedy muerto del artista italiano Maurizio Cattelan, que en 2012, en pleno apogeo de su fama, decidió abandonar la práctica artística. La pieza de 2003 paradójicamente se titula Now y pretende algo muy acorde con esta era Trump, reflejar el estado de desilusión de la actual sociedad americana.

Maurizio Cattelan Now, 2004

Luego viene una de las obras más llamativas de la exposición proviniente de la colección del museo londinense de Madame Tussaud. Se trata de la Sleeping Beauty basada en la amante de Louis XV Madame du Barry y que fue una de la primeras obras del escultor Philippe Curtius. Lo extraordinario es que está bellísima pieza respira, Aunque el mecanismo de relojería por el que respiraba se ha cambiado ahora por uno eléctrico. Reclinada, como si estuviese desmayada, con su cuello expuesto y su pecho semi descubierto, es evidentemente el morboso producto de una imaginación masculina, casi un fetiche sin disimular: la más famosa amante del reino, respirando pero inconsciente, expuesta a la imaginación masculina.

 

Philippe Curtius’ Breathing Sleeping Beauty, Madame Tussauds, London-

Podéis ver aquí un vídeo de cómo esta extraordinaria escultura movía el pecho  y llenaba, con el  sutil murmullo de su mecanismo, toda la sala con un rumor extraño.

Para acabar esta macabra sala, terminamos con una maravillosa obra recién adquirida por el Metropolitan, en 2016, de Luisa Roldán, la Roldana que muestra bien a las claras el creciente y elevado aprecio que nuestra escultura barroca despierta en las colecciones de los museos más señeros. El mismo Metropolitan había adquirido un poco antes también una pieza de Pedro de Mena que veremos posteriormente.

Esta magnífica y suntuosa escultura en barro cocido y policromado que representa El entierro de Cristo, mide 66 cm. de ancho y 49,5 cm de alto, por lo que está lejos del tamaño natural del resto de piezas de la sala aunque, sin embargo, es enorme para ser de barro. Obra extraordinaria se incluye, sin duda, en la etapa madrileña de Luisa Roldán, establecida en la corte como primera mujer escultora de cámara ya en tiempos de Carlos II, y que tuvo numerosas dificultades económicas, al comienzo del reinado del primer rey de la nueva dinastía de los Borbones, Felipe V. Precisamente esta obra, que fechan hacia 1701, pudiera tratarse de una obra con la que la escultora sevillana tratase de llamar la atención del nuevo monarca. Maravillosa la Magdalena y maravilloso el Cristo que  invitaba a compararlo con el vecino de Gregorio Fernández. Mucho más teatral esta pieza con esos dos portadores de la lápida que dan el contrapunto vertical a la pieza.

Luisa Roldán.La Roldana. Santo Entierro. 1701

Fantástico también este San Sebastián de la escuela genovesa, del escultor  Anton Maria Maragliano, fechado en 1726, es decir ya en el siglo XVIII, un autor que en Génova y desde su iglesia de San Remo, renueva en clave barroca y casi ya pre-rococó el arte ede la escultura policromada. Magnífica ocasión para ver esta escultura, encargada en 1700 por la Confraternita dei Bianchi di Rapallo donde aún se conserva después da más de tres siglos,  pues ha sido especialmente restaurada para esta exposición a expensas del Metropolitan.

St Sebastian by Anton Maria Maragliano, 1726

En la siguiente semana, vemos otro más de esos parangones que se realizan a lo largo de la muestra, al yuxtaponer el Crucifijo Nellingen del temprano  y prerreformista siglo XV alemán, con varias piezas en terracotta del italiano Lucio Fontana de mediados del siglo XX, maravillosas, por cierto.

Hechas entre 1948 y 1961, y fruto de largos años de trabajo obsesivo, se puede decir sin duda que ningún artista del siglo XX ha trabajado tanto sobre este tema como Fontana, lo que para mí ha sido una sorpresa ya que conocía de él una obra totalmente diferente.

Lucio Fontana Crucifix (1955)

En esta sala, hay otra que está muy impactante y contemporánea. Se trata de esta Pietá de 2008 de una escultora belga llamada Berlinde de Bruyckere  cuya obra, por lo que he visto, trata de cuerpos que, aunque incompletos y desmembrados, forman nuevas y sorprendentes unidades.

 

Berlinde de Bruyckere Piëta 2008

 

Luego viene la pieza Ecce Homo de Pedro de Mena a la que hacía referencia anteriormente, que junto a una Dolorosa, fueron adquiridas por el museo metropolitano en 2013  a la galería española Coll & Cortés. Estos bustos hiperrealistas  (de 63 cm y 64 cm de alto respectivamente), realizados hacia 1670-1680 en madera polícroma son una muestra más del muy reciente interés por la escultura barroca española, sobre todo a partir de la exposición Lo sagrado hecho real organizada por la National Gallery de Londres en 2009-2010.

Pedro de Mena, “Ecce Homo” (1674-85)

Luego venía esta impactante pieza de un tal Master IPS de Alemania, o acaso Austria, dela que lamento no haber tomado más notas, porque no he conseguido averiguar más, pero no podía dejar de ponerla. La obra, al decir de la cartela, venía a ser una ilustración de la Transustanciación en un momento en que la Reforma ponía en duda ese dogma de la Iglesia Católica. Los huecos que aparecen así en el Cristo se corresponderían con los trozos del cuerpo de Cristo que él nos da de comer  en la Eucaristía transformando su carne en alimento de la vida eterna.

Master IPS

Entramos  así en las últimas dos salas donde vamos a ver obras más contemporáneas y quizás donde se abandona un poco, aunque nunca del todo, ese hiperrealismo que hemos venido viendo hasta ahora. Comenzamos por esta pieza sin título de la neoyorquina Kiki Smith  de 1992.

 

>Kiki Smith Untitled 1992

Esta que sigue es una obra que no recuerdo bien dónde estaba ubicada, pero sí que era un retrato hecho a escala 1:1 de Raj Kissen Mitter, de alrededor de 1840,que proviene del Peabody Essex Museum. Se trata de un empresario baniano de la zona de Calcuta que lo mandó como regalo a sus clientes norteamericanos. No es el único caso, existen otros como el Rajinder Dutt y que al parecer no eran del todo extraños a los artesanos indios del estilo Krishnanagar y para los que las Ferias mundiales del siglo XIX tanto de Europa como de América crearon una auténtica demanda hasta el punto de que se considera que estos escultores fueron los instigadores de la transformación hacia el modernismo de la práctica escultórica del sudeste asiático.

Attributed-to-Sri-Ram-Pal-Indian-flourished-mid-19th-century-22Raj-Kissen-Mitter22-circa-1840

Este es una obra de la interesantísima escultora, ya fallecida, Greer Lankton con el título Rachel (1985), hecha en  papel mâché, y destinada a ser maniquí en un escaparate neoyorquino.  Greer Lankton es una artista estadounidense conocida sobre todo por crear muñecas reales, a veces en papel, otras cosidas, que a menudo representaban amigos y celebridades y que se mostraban en elaborados escenarios teatrales. Conocida de David Wojnarowicz y Nan Goldin, fue, como éstos, una figura clave en la escena artística de East Village de la década de 1980 en Nueva YorkNan Goldin dijo de su trabajo: “Greer fue una de las pioneras que desdibujó la línea entre el arte popular y las bellas artes “. Aquí represnta a Rachel Rosenthal, una artista interdisciplinaria y de performance,  y activista de los derechos de los animales. Esta escultura es, junto con el Hércules de van Tetrode, la otra mitad del cartel anunciador de la exposición.

Rachel, Greer Lankton (1985), Papier-mâché,

A su lado este San Pablo ermitaño de Juan Alonso Villabrille y Ron, un escultor barroco español de fines del XVII y principios del S. XVIII , de Asturias  y tempranamente establecido en Madrid. De Juan Alonso Villabrille y Ron únicamente se conoce firmada con ese nombre y fechada en 1707 una Cabeza cortada de San Pablo en el Museo Nacional de Escultura , en madera policromada. En esta pieza atribuida que se conserva en el Meadows Museum de Dallas, Villabrille modela al santo con increíble verismo anatómico que resalta su edad avanzada, en  terracota y siguiendo el modelo de la Magdalena penitente que Pedro de Mena realizara en 1664 de la que toma la indumentaria de palma trenzada y el alarde naturalista como exaltación de la ascética propugnada por la Contrarreforma.

Juan Alonso Villabrille y Ron (c. 1663-1732), Saint Paul anchorite, c. 1715 Terracotta Dallas, Meadows Museum

Frente a ellos, esta obra, que es la que más recordaba a esas exposiciones que pululan por el mundo de cuerpos reales embalsamados en posturas anatómicas, que representa a un cavador, L’Écorché (Despellejado) de Alphonse Lami  de 1857-58. Alphonse Lami, nieto ilegítimo del príncipe Francesco Borghese, primer escudero de Napoleón, fue un escultor francés, aventurero, egiptólogo y expedicionario a México también, del siglo XIX. Esta pieza se conserva en  La Specola,  el Museo de Historia Natural fundado entre 1780 y 1789 en el Palazzo Torrigiani de Florencia por el duque de Toscana, de donde también provenía la Venus Anatómica.

The Digger (L’Écorché) de Alphonse Lami (1857-58)

Del omnipresente y para mi sobrevalorado Damien Hirst está esta pequeña pieza titulada Virgin (Exposed) de 2005, de los fondos del propio Met, del que dice en su web:

Virgin (Exposed) vuelve a imaginar provocativamente La Bailarina de Catorce Años de Edgar Degas como un espécimen preñado, mientras que su título hace referencia a la Virgen María y la Inmaculada Concepción. Sus llamativos colores recuerdan los modelos anatómicos y las ilustraciones que se encuentran en las oficinas de los médicos. Parcialmente desollado y seccionado transversalmente, el trabajo también evoca figuras históricas anatómicas femeninas cuyos abdómenes se pueden abrir.

Forma parte de toda una serie de obras de este mismo estilo “anatómico forense” y tiene una réplica gigantesca realizada en bronce en  el exterior del edificio Lever House, de New York.

Damien Hirst. Virgin (Exposed) 2005

De mi admirado Paul Thek, un artista que aún necesita mayor reivindicación y al que conocí en una impresionante exposición en la Fundación Tapies de Barcelona hace ya la friolera de 22 años,  hay una obrita de su serie Relicarios tecnológicos de finales de los sesenta (ya quisiera Damien Hirst) y que eran una reinterpretación de esos relicarios católicos de las iglesias para los que Thek creó cajas de plexiglas con replicas naturalísticas realizadas en cera de trozos de carne o partes del cuerpo. Thek dijo de ellas:

“Dentro de estas cajas brillantes y ostentosas. . .de fórmica, de vidrio y de plástico, hay algo muy desagradable, muy atemorizador y absolutamente real. . .el asunto más candente conocido por el hombre: el cuerpo humano “.

Para Paul Thek, pareja durante años de Peter Hujar, esta serie era una respuesta a la carnicería de la Guerra de Vietnam y una expresión del temor de que la tecnología científica que alimentó la guerra suprimiera el espíritu humano. Y es cierto que al ver esta en concreto, en seguida pensé en aquel brazo de la película Terminator.

Paul Thek Untitled (from the series ‘Technological Reliquaries’), ca 1966-67. Acrylic paint, hair and collage on plaster in Plexiglas vitrine

Y no podía faltar Robert Gober, uno de los artistas que más ha trabajado con trozos del cuerpo humano y, al que no hace mucho, en 2014, el MoMA dedicó una gran retrospectiva en la ciudad. Esta obra titulada Untitled (Torso). Body Politics es de 1992. Como siempre en su obra evocando la idea de fragmento y con el aire siniestro que le caracteriza, tirado por el suelo y doblado por su propio peso.

ROBERT GOBER Untitled(torso) Body Politics, 1990

Muy interesante esta obra del joven,- bueno, tiene mi misma edad-, escultor alemán, radicado en Brooklyn, Oliver Herring, titulada Patrick (2004). Herring que comenzó siendo pintor, y fue después  fundamentalmente artista de performance,  también realiza estas  Styrofoam Photosculptures. Para ello, comienza con una base de poliestireno y pega miles de fotografías del propio modelo, cortadas con una delicadeza sorprendente, y después adheridas a la base. Para este retrato de Patrick usó la postura de El pensador de Rodin.

Oliver Herring, Patrick (2004)

Instalados, como veis desde hace rato, en el arte más contemporáneo, en esta sala hay muchas obras que abandonan por completo ese hiperrealismo que caracterizaba el resto de la exposición. Como ejemplo las tres próximas obras, curiosamente todas obras de mujeres escultoras. La primera está de Dorothea Tanning de 1970, titulada Emma. Dorothea Tanning, eclipsada un poco a la sombra de su marido, el proteico Max Ernst, es no sólo una interesante escultora sino también poeta y pintora que le sobrevivió casi 35 años, muriendo a la sorprendente edad de 101 años y justo después de haber publicado su segundo libro de poemas, Coming to That  (Graywolf Press, 2011).  Emma pertenece a grupo de esculturas blandas realizadas por Tanning a fines de los sesenta que evocan el cuerpo femenino. Aquí la tela rosa, las formas enfáticas e incluso escandalosamente redondeadas,  y las extrusiones de las extremidades que, al doblarse sobre sí mismas, ayudan a equilibrar la escultura horizontal, se combinan para crea este ‘desnudo’ metamórfico de una mujer embarazada.

 

Dorothea Tanning. Emma. 1970

Muy bien emparejada con la escultura anterior, esta pieza de mi admiradísima Louise Bourgeois titulada Three Horizontals de 1998. Estas esculturas hechas de tela fueron las obras que siguieron a sus famosas jaulas o células.: cuerpos a la  Bourgeois. muchos heridos, mutilados, suspendidos. En estos Three Horizontals (1998), montados uno encima del otro, el cuerpo parece irse condensándose, reconcentrando, como si fueran versiones más esenciales de una misma persona, a la vez que las heridas, por las que el relleno desbordaba y salía hacia el exterior, se van desvaneciendo. Una genia, inigualable.

Louise Bourgeois. three Horizontals. 1998

Homenajeando seguramente esta tendencia, la más joven Sarah Lucas, perteneciente, como su colega Damien Hirst, a la así llamada YBA Generation (Young British Artist) que florecieron en torno al galerista   Charles Saatchi y las exposiciones  Freeze (1988) y Sensation  (1997). La misma Sarah Lucas, que representó a su país en al Bienal de Venecia de 2015, reconoce la influencia de Louise Bourgois en la elaboración de estas piezas, titulada Nud Cycladic, así como las de Barbara Hepworth, Henry Moore y Hans Bellmer. Para realizarlas uso medias de mujer vulgares y corrientes, lo que le da esa textura rara y familiar a estas formas casi alienígenas que transcienden los géneros y expanden los limites de lo que consideramos humano.

 

Sarah Lucas. Nud cycladic 2009

Estrictamente contemporánea de Lucas, Janine Antoni, una artista nacida en Bahamas pero residente en Nueva York, y esta pieza titulada Saddle o Silla de montar, del año 2000, realizada superponiendo a su propio cuerpo la piel de una vaca aún húmeda. La escultura,  casi translúcida ahora, reproduce con fidelidad todo el proceso físico descrito, impresionantes los pies, y, según la propia artista, puede ser interpretada como una demostración de humillación y opresión, pero también como una demostración de la fuerza y el coraje de la mujer.

Janine Antoni, Saddle (2000)

Y aunque nos habíamos ido casi al arte conceptual y abandonado por completo el hiperrealismo que caracterizaba toda la exposición, uno se queda con ganas de que los comisarios hubieran seguido por ahí. Sin embargo volvemos de nuevo a lo más figurativo, no sin cierto fastidio, al menos por mi parte, a pesar de esta hermosa Mujer Sentada de Jean Leon Gerome, del que vimos aquel cuadro de Pygmalion y Galatea.

Jean Leon Gerome (1824-1904) Seated Woman ca. 1895

Más curiosos y fascinantes me resultaron estos toreros de Juan Chaez que, como he descubierto,  forman parte de un nutrido conjunto conservado en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid . El conjunto, según el museo:

…se contaba entre los bienes pertenecientes al Infante Carlos María Isidro, hijo de Carlos IV y hermano de Fernando VII, embargados en 1833 y luego subastados, aunque seguramente su propietario original y comitente fue el propio rey Carlos IV, de quién los heredaría el infante; adquiridos por el duque de Osuna para su conocida residencia madrileña de la Alameda, a finales del XIX pasaron a manos del duque del Infantado hasta su adquisición por el Estado.

En 1999 ingresó en el museo la que se consideraba como la había descrito el erudito Sánchez de Neira hacía ya más de un siglo, “la más original, acabada e inmejorable colección de figuras de talla” de temática taurina, compuesta originalmente de “cinco grupos de a tres toreros en diferentes actitudes, o sea, en tres suertes de matar y dos de varas, con un grupo además de mulillas arrastrando al toro y un alguacil a caballo”. Si bien se desconoce cuántas componían en origen la colección, no debían ser muchas más de las 27 esculturas en madera policromada que han llegado hasta nosotros. De ellas 18 corresponden a personajes de la lidia, de unos 60 cm. de altura, y vestidos con ricos trajes que reproducen al detalle los atuendos toreros de finales del siglo XVIII; las 9 restantes son los animales (4 toros, 3 caballos y 2 mulillas) que participan en las diversas escenas, representados con un sorprendente conocimiento de la anatomía animal y que en el caso de las caballerías están ricamente enjaezados con adornos ejecutados al gusto de la época.
Este conjunto sin parangón en el panorama escultórico español, que responde a la corriente costumbrista desarrollada en el arte hispano a finales del siglo XVIII e inicios del XIX a cuya cabeza se sitúa Goya, es además, un documento histórico inigualable.

Podéis  verlo entero pinchando aquí 

Juan Chaez. Toreros.1776=1800 (Finales del siglo XVIII)

En esta misma onda, esta muñeca anónima que se solía utilizar para mostrar las nuevas modas venidas de Europa en los escaparates de finales del siglo XVIII.. El antiguo propietario la había mimado tanto que se exponía junto a su caja, forrada con un papel de loros que timidamente se intuye a la izquierda de la foto.

Frenta a ella esta impresionante obra de Mary Sibande,  titulada ‘Rubber Soul, Monument of Aspiration’.  de 2013. La pieza pertence al Toledo Museun of Art. Según la propia web de ese museo;

[Mi] trabajo aborda las ideas de los opuestos binarios de ‘poder y debilidad’, ‘esfuerzo y la falta de eso’, pero también complicado por las formas de representar este enigma. dice la propia  Sibande

En su trabajo, Mary Sibande investiga cuestiones de raza, clase y poder en la Sudáfrica posterior al Apartheid. Rubber Soul es el último de una serie que representa al personaje semi-autobiográfico de Sibande, Sophie, una criada sudafricana. Sophie suele aparecer como un maniquí negro mate con los ojos cerrados, vestida aparentemente como una doncella y una señora victoriana. La ambigüedad del vestuario es una forma a través de la cual Sibande cuestiona las dicotomías excesivamente simplistas de la sirviente contra la amante y de lo negro contra lo blanco, al mismo tiempo que afirma el poder de la fantasía y la identidad autodidacta.

La tela caqui y los botones de latón del vestido de Sophie están asociados con los trajes característicos de los miembros masculinos de la Iglesia Cristiana Sionista de Sudáfrica, al igual que los zapatos blancos con suela de goma. La acción de saltar de Sophie, era parte de los rituales de alabanza de los fieles varones. Al usar esta ropa y participar en esta actividad prohibida, Sophie está desafiando directa y poderosamente las normas de género.

Mary Sibande, ‘Rubber Soul, Monument of Aspiration’. 2013

Seguimos de nuevo con otro parangón, el formado por las dos siguientes obras, muy cercanas en su forma, pero muy distantes en su contenido. La primera es Sarah en el espejo (1996) uno de los seres diferentes de Juan Muñoz, que no necesita mayor presentación.

Sarah en el espejo. Juan Muñoz 1996

Y el otro es  El experimento  de Elmgreen & Dragset. El danés Michael Elgreen (1961) y la noruega Ingar Dragset (1968) vienen desarrollando su trayectoria artística en colaboración desde que se conocieran en 1995. Aunque sus trabajos iniciales se desarrollaron sobre el formato performance, según la galería Helga de Alvear que los representa, la mayor parte de su obra transita por el lenguaje de la escultura. El desarrollo natural de su trabajo les ha llevado a realizar obras cada vez mayores y más complejas hasta recrear espacios que, a primera vista, pueden parecer reales: En 2009 el dúo diseñó los pabellones de Dinamarca y Noruega de la 53ª Bienal de Venecia convirtiéndolos en las casas de coleccionistas de arte con su aclamada exposición The Collectors, y en 2013 convirtieron las antiguas galerías de textiles del Victoria and Albert Museum en la gran casa de un desilusionado arquitecto con la exposición Tomorrow. La pieza aquí presentada creo que no necesita ninguna explicación pormi parte.

Elmgreen & Dragset, The Experiment, 2012, polyester resin, glass fiber, acrylic

Bueno, y vamos acabando. En la última sala, dedicada a los maniquíes, o así lo parecía, encontramos esta imagen de vestir de San Rocco del escultor, Romano Alberti, conocido como Nero Alberti da Sansepolcro, perteneciente a la  iglesia de San Francesco en San Sepolcro cerca de Arezzo (Toscana), y es del siglo XVI, concretamente de alrededor de 1527, es decir del Renacimiento más canónico lo que se advierte en su elegante contraposto. San Roque era especialmente venerado por ser el protector contra la peste. San Roque, peregrino francés cuya devoción se extendió por toda Europa como protector de epidemias. suele aparecer representado en las artes plásticas vestido de peregrino con bordón, sombrero y capa, herido en una pierna, siendo la más habitual la izquierda, y acompañado de un perro llamado Rouna o un ángel, aunque a veces son representados ambos. Aunque Nero Alberti realizó maniquíes de vestir con los miembros móviles, en este caso se trata de una escultura completa,lo que no era óbice para que se le vistiese con la capa y el sombrero de peregrino para procesionar. El hueco en la peana, sugiere que se debía adicionar el perro también.

Nero Alberti da Sansepolcro.San Roque. Iglesia de San Sepolcro. Umbertide

Aunque ya se la veía al fondo de la anterior fotografía, tenemos aquí la obra titulada Media Muñeca o la Demi Poupée del incalificable Hans Bellmer. Aunque fue un miembro destacado del grupo surrealista en los primeros años 30, continuó dibujando y creando esculturas hasta bien entrados  los setenta  incluyendo esta obra que se terminó en 1971, apenas cuatro años antes de morir y cuando ya era septuagenario. El tema de su arte parece que puede rastrearse hasta su infancia cuando tenía fantasías eróticas con su prima más joven llamada Úrsula. Sus temas clara y evidentemente eróticos eran demasiado incluso para la Francia de la época y solo pudo exponer dentro de las publicaciones experimentales y de los happenings surrealistas.  Sin embargo muchos escritores como  Paul Eluard y notablemente Georges Bataille  (Historia del ojo) le pidieron  ilustraciones para sus libros. Tuvo una relación con la fascinante Unica Zurn, aunque los problemas de salud mental de la artista alemanano ayudaron mucho.

La demie poupée’ tiene solo una pierna, un brazo y un pecho, pero como sus más tempranas muñecas, lleva un enorme lazo detrás de su cabeza calva y un calcetín blanco y zapato de los llamados Mary Jane. Posiblemente el rasgo más bizarro, ahora que se puede usar este adjetivo con este sentido, sea la cabeza con una forma que recuerda un pene o a la hendidura entre las nalgas – Solo la pequeña boca nos da pistas de que es una cabeza humana.

Hans Bellmer. La demi poupée. 1971

Después tenemos un maniquí femenino del más importante y conocido artífice de maniquíes para artistas que fue el francés Paul Huot. En el siglo XIX, los artesanos más sofisticados fabricaban los maniquíes más buscados y apreciados por los artistas, y no sólo artistas, parisinos. Entre los más grandes, sin duda, estaba Paul Huot, cuyas creaciones con crin de caballo, seda, cera y papel maché se construían en torno a “esqueletos” de madera y metal, de modo que las extremidades se movían con la fluidez de un cuerpo real. No es de extrañar que estas muñecas increíblemente reales inspiraran las historias cortas de E.T.A. Hoffmann, que a su vez sirvieron de inspiración a Los cuentos de Hoffmann de Offenbach.

‘Female Mannequin’, by Paul Huot, c1816

Menos sofisticado, al ser solo de madera, pero también articulado, otro maniquí de artista, el del escultor neoclasicista danés Berthel Thorvaldsen.

 

Maniquí del escultor Berthel Thorvaldsen

También había una urna con un busto de cera del holandés Pierre Imans que se describía a sí mismo como “escultor and ceroplástico,” y era propietario de una de las dos compañías francesas más importantes de maniquíes (la otra era  Stockman y acabrían fusionándose en Imans & Stockman hasta hoy en día) en el primer cuarto del siglo XX. Con los ojos esmaltados y pelo humano real, que falta aquí, sus figuras de cera increíblemente realistas. No hace mucho se le vendió un homenaje en la exposición Silent Partners: Artist and Mannequin from Function to Fetish en el Fitzwilliam Museum, en 2015 que fue galardonada como exposición del año y que tel vez algún día cubra aquí retrospectivamente. El otro, de reminiscencias surrealistas, es el Sex-Paralysappeal de Wilhelm Freddie, un artista danés muy influido por Salvador Dalí. Esta pieza es de 1936. Sus obras muy a menudo se consideraron, por razones evidentes, como pornográficas.

Wax bust by Pierre Imans, 1910s–20s y Sex-Paralysappeal de Wilhelm Freddie  1936.

Había también en un maniquí una obra muy divertida de Meret Oppenheim titulada Evening dress with Bra-strap Necklace, ya de 1968, de la que os cuelgo un detalle del llamado collar-sujetador. No apto para cualquier mujer. ¿O sí?

Meret Oppenheim.Evening dress with a bra-strap necklace. 1968

En fin, a estas alturas, entonces, como ahora, ya no podía más. Espero que os haya gustado tanto, como yo me divertí viéndola. A pesar del ambiente de gabinete de curiosidades, a pesar de las, para mi, innecesarias y eruditas explicaciones, a pesar de sus constantes altibajos “Like Life” finalmente triunfa espectacularmente, y nunca mejor dicho, como un replanteamiento radical de cómo un museo como el Metropolitan puede presentar el arte contemporáneo en el contexto de su extraordinaria y enciclopédica colección y conseguir, al mismo tiempo, algo tan buscado por los museos actuales, un rotundo éxito de asistencia de público de toda clase y condición. Muy recomendable si queréis pasar un rato divertido en Nueva York.