El Rimbaud de David Wojnarowicz

El Rimbaud de David Wojnarowicz

 

Cynthia Carr, una escritora y crítica de arte neoyorquina, redactora de The Village Voice  e Interview, así como crítIca para las revistas ArtForumLA Weekly y Mirabella, ha escrito varios libros sobre Wojnarowicz, particularmente una extensa biografía de 2012 con el título Fire in the Belly: The Life and Times of David Wojnarowiczpublicada en Bloomsbury, e incluso próximamente, en julio de 2018, y en colaboración con otros autores saldrá en la Yale University Press,  David Wojnarowicz: History Keeps Me Awake at Night para la que ya existe en Amazon una lista de espera. Eso da idea del interés que despierta la figura de Wojnarowicz últimamente.

 

 

En realidad su más reciente actualidad comenzó con un incidente parecido a lo ocurrido con Santiago Sierra en la pasada edición de ARCO. En 2010, casi dos décadas después de su muerte, David Wojnarowicz volvió a ser noticia a nivel mundial por ser víctima de la censura. La repentina notoriedad se debió a un escándalo suscitado por su película de Super 8 de 1986-87, A Fire in My Belly , (título que retomará Carr dos años después) específicamente, una secuencia de 11 segundos que mostraba hormigas rojas mexicanas que se arremolinaban sobre un crucifijo. A Fire in My Belly formaba parte de una exposición relacionada con la identidad gay “Hide / Seek: Difference and Desire in American Portraiture” en la Galería Nacional de Retratos del Museo Smithsonian, y el escándalo organizado fundamentalmente por la Liga Católica, acabó con que el Smithsonian, como Helga de Alvear, decidiera retirar la obra de la exposición. Para los profesionales del mundo del arte, como también sucedió en ARCO, esta  censura clamorosa de una obra mucho más compleja  parecía salida de otros tiempos: sin duda, las instituciones artísticas ya habían aprendido la lección del vergonzoso juicio al que se sometió la obra del fotógrafo Robert Mapplethorpe en 1990 y se negaron a doblegarse bajo la presión de una minoría religiosa de derecha que no se había tomado ni el tiempo ni el interés de comprender la vida y el legado de Wojnarowicz. Tristemente, el incidente, como el de ARCO, demuestra que la libertad de expresión no ha llegado tan lejos como la mayoría podría esperar y las presiones de los grupos conservadores aún tienen su efecto, aunque finalmente, como bien sabe Santiago Sierra, su efecto sea paradójicamente una publicidad mucho mayor hacia el artista que ve como los focos se concentran en su obra. Afortunadamente, hoy la obra puede verse en la web y os la cuelgo aquí. La infausta secuencia está en el minuto 16.50 más o menos.

 

 

La pieza, que ya había sido editado para la exposición, era una reacción a la muerte de su amante y mentor, Peter Hujar, al que ya le dediqué una entrada anterior, y a su reciente diagnosis del virus del SIDA. Era simplemente un grito de angustia o de protesta, en la tradición más surrealista, que capturaba la contradicción, la velocidad y la fantasmagoría de un momento en el que era razonable suponer que todo el progreso político y social que los homosexuales habían logrado en los años 60 y 70 estaba siendo directamente revocado o suspendido, con el telón de fondo de la era de Reagan, el Good Morning  America, y una detestable oleada de triunfalismo estadounidense que tiene su resurreción hoy en día en en America First de esta controvertida era Trump.

 

 

Precisamente David Wojnarowicz era cualquier cosa menos cobarde en lo que refiere a su libertad de expresión. Nunca tuvo un ápice de miedo ni en su trabajo ni en mostrarlo. Lo único que podría haberlo enfurecido eran los que compraban su trabajo como  inversión y no entendían en absoluto  las implicaciones emocionales que tenía. Wojnarowicz demostró ser uno de los experimentadores más punzantes, más mercuriales y difíciles de descifrar del arte estadounidense.  Wojnarowicz no solo era un raro por naturaleza,  sino que se enorgullecía de serlo y celebraba su propia visión marginal de una forma casi chamánica.

 

David Wojnarowicz. Untitled (Face in Dirt). 1992-93. Gelatin silver print. 28 1/2 x 28 1/2″ (72.4 x 72.4 cm). The Abramson Collection.

Sus obras hablan de la autodestrucción, de la privación de derechos, de la despersonalización y del terror a la muerte, pero tanto como invocan las grandes ideas de un mundo que salió mal, también registran los propios miedos, recuerdos y demonios del artista.El prodigioso talento de Wojnarowicz como escritor (escribió diarios  escritos desde su propio punto de vista y desde el de otros sin techo con los que convivió) le sirvió como punto de arranque y entrada hacia otros muchos medios artísticos como la pintura, el cine,  la escultura, la fotografía o los graffiti.

 

Self portrait with collage. David Wojnarowic

Carr que conoció personalmente al artista  cuando formó parte de la escena artística de East Village a principios de los 80,  nos lleva, en el libro más arriba citado, a través de una montaña rusa de casi cuatro décadas de bohemia contemporánea, comenzando por una infancia terrible de abusos , sus primeros años de chapero en las calles de Nueva York, y sus primeras exploraciones e intentos de una expresión alternativa.

Con una infancia completamente desgraciada, de abandono sucesivo por parte de sus padres y de maltrato, a los 15 años ya vivía de prostituirse como shapero por diez dólares en Times Square. Uno de los detalles más pavorosos que cuenta Carr sobre su desesperación era la afición  que tenía de colgarse con los dedos de la cornisa de la ventana de su habitación a siete pisos de altura por encima de la octava avenida.  Pensaba a todas horas en suicidarse, en suicidarse y en robar serpientes de las tiendas de animales, amaba particularmente las serpientes,  para liberarlas en Central Park.

David Wojnarowicz with a Snake, Peter Hujar

A veces, para despejarse, iba en autobús a New Jersey y se bañaba vestido en los lagos. Ésa era la única vez que se lavaba. Llevaba los vaqueros tan sucios que cuando se agachaba se veía reflejado en la tela.

 

 

A los 17 años estaba tan demacrado y tan sucio que no conseguía encontrar clientes decentes y tenía que conformarse con tíos que le pegaban o le robaban la pasta. Era un esqueleto andante a merced de los hombres más pervertidos. Se alimentaba tan mal que le sangraba las encías cada vez que fumaba un cigarrillo. Dormía en cuartos de calderas, en coches abandonados, o en las azoteas de los edificios, colocado encima de la rejillas de la calefacción, y por la mañana parecía cubierto de hollín, con los ojos, la nariz y la boca llenos de un polvillo negro que lo asfixiaba. A veces era presa de lo que él llamaba las noches de ira, cuando no podía soportar más el hambre y la frustración y, con un colega, recorría Manhattan de punta a punta, rompiendo todas las cabinas de teléfono que encontraban a su paso.

 

 

Sin embargo, su personalidad proteica le hizo pronto destacar en la escena del arte de vanguardia del Village. Su primer reconocimiento provino de las plantillas de casas incendiadas que aparecían en los muros expuestos de los edificios en East Village. Wojnarowicz también se relacionó con otros artistas prolíficos de la época, apareciendo o colaborando en obras con artistas como su íntima amiga Nan Goldin, la escultora Kiki Smith, el también graffittero John Fekner , el cineasta underground Richard Kern , la cantante punk de The Innocents y galerista dela Ground Zero Gallery  Marguerite Van Cook , Ben Neill inventor de la trompeta mutante, etc.

David Wojnarowicz fotografiado por Nan Goldin

De entre todos ellos, quizás el encuentro más determinante fue con Peter Hujar del que os escribí otra entrada que es el anverso de esta que hoy dedico a David. Probablemente Peter sería la persona, o una de las personas más influyentes en la vida de David. Ambos víctimas de abusos en su infancia, ambos homosexuales con una promiscuidad casi legendaria, ambos seres solitarios y marginales y, al mismo tiempo, orgullosos y celosos de su legítima rareza, ambos artistas mercuriales y amantes de los clubs más underground y de los muelles abandonados, ambos activistas contra las injusticias, sociales y legales, que se produjeron en respuesta a la epidemia del SIDA. Su relación sexual fue más corta que su camaradería de alma que duró hasta la muerte de Peter, aunque David apenas si vivió, en el propio piso de Peter por cierto, cinco años más.

 

Jacket worn by David Wojnarowicz at an Aids demonstration in 1988.

De David se sabe mucho. Él mismo se encargó de contarlo en sus muchos libros, particularmente Close to the Knives: A Memoir of Disintegration , una autobiografía compuesta de escritura creativa que trata temas como su problemática infancia y o desdeña denunciar la homofobia y la marginación.

Me viene bien esta portada para hablaros de la que es su obra más conocida y de la que hoy os quería hablar aquí: Rimbaud en Nueva York. Lo primero que le llamó la atención al volver a Nueva York y que refleja en su diario es la inmensa casa de putas al aire libre en que se habían convertido los muelles más allá de la autopista elevada del West Village. Aquel lugar, con  sus traicioneras estructuras  podridas a lo largo del río Hudson  se convertiría en el centro de su vida durante el siguiente año y medio.

 

1983, pier 34, David Wojnarowicz, Dirk Rowntree, Peter Hujar, Spring Street, NYC

A finales de los años 70, David Wojnarowicz comenzó a fotografiar su serie “Rimbaud en Nueva York”. Amigos y amantes posaron en toda la ciudad con una máscara de Arthur Rimbaud que Wojnarowicz modeló a partir del retrato icónico del poeta en la portada de Iluminaciones .

Arthur Rimbaud in New York. Fotografía. 1978-1979 / Copia póstuma, 2004.

Wojnarowicz trabajó en este proyecto durante aproximadamente un año, acumulando alrededor de 500 imágenes. La primera de estas fotografías fue tomada en o cerca de los muelles del río Hudson al oeste de Greenwich Village. En el lado de la ciudad,más acá de la carretera, había bares gays como Ramrod, Peter Rabbit y Alex in Wonderland. Este gran distrito del morbo más libidinoso incluía los camiones estacionados por las noches y los parkings solitarios. Los muelles podrían ser peligrosos, no solo porque se estaban cayendo a pedazos y estaban llenos de agujeros abiertos al río, sino porque ya había habido asesinatos allí. Pero para muchos,como el propio David, la anarquía y el riesgo solo añadían emoción.

 

David Wojnarowicz In Front Of Pier 46 1979 (Leonard Fink)

 

Peter Hujar-Hallway-Canal-Street-Pier

A David le pareció fascinante. Quería recorrer los muelles, quería pintarlos, fotografiarlos y registrar lo que sucedía en ellos. Pronto volvió con Brian (Butterick, amigo cercano de Wojnarowicz) y una lata de pintura en aerosol. Dibujó una tosca cara de Rimbaud sobre el cristal de una ventana. En una pared, pintó un torso masculino chutándose con una gran aguja hipodérmica. En otra parte, pintó una diana.

Luego escribió una especie de haiku en la pared: “¿Viste el combate aéreo ayer (bajo el cielo mexicano)? También hizo un graffitti con una frase a menudo citada por William Burroughs:” ‘No hay verdad / Todo es posible’ Hassan I Sabbah “. Y agregó su propio poema de diez líneas debajo, comenzando,

Algunos hombres caminan rápidamente en camionetas por caminos rojos

Abajo en valles distantes donde las montañas

Son tragadas lentamente por el desierto …

David tuvo un trabajo de salario mínimo de corta duración ese verano. A mediados de junio, una agencia publicitaria lo contrató para imprimir fotografías y utilizar una máquina fotostática. Lo despidieron cuando casi de inmediato comenzó a darse de baja contínuamente por enfermedad. Pero mientras estaba allí, pudo ampliar la portada de las  Iluminaciones para crear una máscara de tamaño natural de Arthur Rimbaud.

 

Rimbaud era, para él, una especie de estrella polar en este momento de su vida. Se identificó con el poeta. Ambos se llevaban exactamente un siglo: Rimbaud había nacido en octubre de 1854 y David en septiembre de 1954. Ambos habían sido abandonados por sus padres e maltratados por sus madres. Ambos  se habían escapado de casa de adolescentes. Ambos vivieron con nada y sin embargo no estaban dispuestos a vivir según las reglas. Ambos eran maricas. Ambos intentaron arrancar un trabajo visionario partiendo de su propio sufrimiento. David aún no sabía el resto, que pronto conocería a un hombre mayor y mentor que cambiaría su vida (como Paul Verlaine había cambiado el de Rimbaud), y que él también moriría exactamente a la edad de 37 años, la misma que Rimbaud.

¿Qué más necesitaba? Ese mismo verano, David comenzó a fotografiar a Rimbaud en Nueva York  con una cámara prestada, utilizando a Brian como modelo.

“En ese momento, sentí que quería que fuera lo último que yo hiciese antes de volver a la calle a prostituirme o a morirme o a desaparecer. A lo largo de los años, periódicamente me he encontrado en situaciones desesperadas y, en esos momentos, sentía que tenía que hacer ciertas cosas. . . Le conté a Rimbaud un vago bosquejo biográfico de lo que había sido mi pasado: los lugares que había frecuentado cuando era niño, los lugares en los que me moría de hambre y que frecuentaban en aquella época “.

 

Brian posó con la máscara de Rimbaud en la calle 42 entre la Séptima y la Octava avenidas, una manzana llena de cines porno que se conocía como The Deuce. Posó frente a los cadáveres de vacas colgando en el distrito de las empacadoras de carne. Montó en un vagón de metro lleno de graffiti. Pasó bastante tiempo en los muelles  del río Hudson y deambuló entre  monstruos obscenos y cachodos. Posó en  en Chinatown, en el Terminal Bar, se chutó heroína.

 

 

David escribió dos “guiones fotográficos de 35 mm”, con docenas de ideas para las aventuras del poeta. Tenía una narración en mente. Rimbaud llegaría en barco, se apearía en el Brooklyn Navy Yard en un guión y en Coney Island en el otro. Finalmente, moriría de una sobredosis de heroína o se suicidaba con un revolver.

 

 

La mayoría de estos escenarios nunca fueron fotografiados, como Rimbaud comiendo en la cafetería del Ejército de Salvación, Rimbaud masturbándose en la Catedral de San Patricio durante la misa, etc. Esa no se hizo. pero sí que hizo una de Rimbaud haciéndose una paja. John Hall fue Rimbaud masturbándose.

 

No recuerda nada sobre dónde se tomó esa foto o cómo surgió, solo que David lo tranquilizó cuando adujo que estaba demasiado delgado y que no tenía un buen cuerpo. Brian dice que la foto se tomó en el apartamento de Hall, cuyo desorden a David le pareció fascinante. Cuando Jean Pierre [Delage, el primer novio serio de Wojnarowicz] fue a visitarlo, David lo incorporó rápidamente al proyecto también. Jean Pierre se convirtió en Rimbaud en Coney Island.

 

Unos meses después conoció a Peter Hujar. David escribió a JP que había “pasado la noche hablando con un nuevo amigo sobre la vida / fotos, etc.-raro que tenga la oportunidad de simplemente hablar y escuchar cosas interesantes”. El mismo escribió acerca de cómo conoció a Hujar en el Bar en Second Avenue y 4th Street. “Me miró y volví a mirar varias veces. Creo que lo deseaba de una manera fuerte “.

 

 

Cuando llegaron al loft de Hujar en Second Avenue y 12th Street, Hujar el enseñó sus Retratos en la Vida y la Muerte . Las fotografías de Hujar de artistas, drag queens y otras seres marginales lo intrigaron y así comenzaría una relación que duraría hasta su muerte. Susan Gauthier, entonces  compañeras de piso de David, dijo que la vida de David cambió definitivamente cuando conoció a Hujar. “Alguien vio que [David] era un verdadero artista”. No podía explicar en qué ni cómo cambió, excepto  que, desde ese momento, David estaba “lleno”, con respecto a su trabajo, y dejó de ir constantemente a los muelles.

 

Y así, terminó la serie de Rimbaud.

 

Peter Hujar, un extraordinario fotógrafo del underground neoyorkino de los 70-80

Peter Hujar, un extraordinario fotógrafo del underground neoyorkino de los 70-80

Continuando con mi anterior entrada dedicada a el mundo de los muelles sobre el Hudson en el New York de los 70, hoy quiero dedicarle una entrada específica a ese fotógrafo tan extraordinario y tan complejo que fue Peter Hujar, probablemente uno de los mejores fotógrafos del siglo XX, cuya obra es casi un quién-es-quién del mundo underground de la época.

 

John Heys in Lana Turner’s Gown (I) DATE-1979

He de confesar que me ha sido enormemente difícil realizar esta selección porque la calidad de sus fotografías y el peso específico de sus modelos es tan apabullante que me ha sido incluso doloroso dejar de lado muchas de sus fotografías. Pero me gustaría empezar, no obstante, por recomendar vivamente que visitéis el archivo de su obra que podéis ver en el siguiente enlace y que pasó por varias manos hasta que en 2013 The Morgan Library & Museum de Nueva York lo adquirió.

 

Jackie Curtis and Lance Loud

Y no solo eso, sino que investiguéis, si queréis y tenéis tiempo, las singularidades de los personajes retratados, todo un universo de seres excepcionales , algunos muy conocidos, otros no tanto, pero todos interesantísimos sobre los que profundizar, personajes que son el fiel reflejo de ese incontenible aliento de libertad que tenía la ciudad de Nueva York justo antes de la crisis del SIDA. Peter Hujar no fotografiaba a cualquiera. Me interesan sólo las personas que se atreven, dijo en alguna ocasión.

 

Peter Hujar, Self-Portrait Standing, 1980

Es llamativo, al menos para mí, que un fotógrafo con una calidad tan extraordinaria no sea más conocido, al nivel de otros fotógrafos como Mapplethorpe o Nan Goldin, ambos conocidos suyos por cierto. Pero es que Peter Hujar siempre estuvo rodeado de un cierto malditismo y de un legendario mal carácter.

Merce Cunningham and John Cage Seated DATE-1986

Peter Hujar detestaba desde lo más profundo de su alma esa mirada artística nacarada y lujosa del estilo más comercial de Mapplethorpe que hizo de él una estrella, e incluso tuvo que mirar hacia otro lado cuando su amiga Nan Goldin triunfaba con su Ballad of the sexual dependency, a pesar de lo descarnado e inconformista de su retrato de su propia miseria.  El se consideraba incorruptible.

Girl in my Hallway DATE-1976

Tuvo enfrentamientos con la mayoría de galeristas y editores de revistas de la ciudad y, no sólo con ellos, sino también con prácticamente la mayoría, sino con todos, los que formaban parte de su amplio y variado círculo de amigos, por su tendencia a manifestar violentos estallidos de cólera. ¿Quién no conoce algún amigo semejante? Según cuenta Stephen Koch, un amigo íntimo y posteriormente su albacea:

Peter era probablemente la persona más solitaria que conocido nunca. Vivía aislado, aunque estaba rodeado de gente. 

 

Charles Ludlam backstage at Gallas, Ridiculous Theater DATE-1984

El mismo Stephen Koch afirmó en otra entrevista de 2013:

“Una de las claves de su personalidad, supe después, era que cualquiera que hubiera sido un niño acusado estaba automáticamente la lista A de Peter”

 

 

Y es que la infancia de Peter fue una infancia difícil. Nunca conoció a su padre, que abandonó a su madre, una camarera, antes incluso de que Peter viniese al mundo en 1934, en Trenton, NJ. Ella le dejó con sus padres polacos de habla ucraniana en una granja de Ewing Township, Nueva Jersey, donde sólo habló ucraniano hasta que entró en la escuela, lo que, además de su homosexualidad, siempre le marginó entre sus compañeros.

Peter Hujar (1934-1987) • Self-Portrait (with String around Neck), 1980

Cuando murió su abuela a los once años, su madre, Rose se lo llevó a vivir con ella y su nuevo marido en un apartamento de una habitación en Manhattan. Ambos eran alcohólicos y sufrió abusos hasta que después de que Rose le tirase una botella a la cabeza,  Peter, que tan solo tenía entonces 16 años, se independizó, al principio durmiendo en el sofá de una profesora de inglés que fue su primera mentora en la Escuela de Artes Industriales,  la poeta, editora y traductora Daisy Aldan, una lesbiana de espíritu libre quien le animó a convertirse en fotógrafo.

 

Daisy Aldan

Aldan le aconsejó que buscara empleos, aunque fuese de simple asistente, con fotógrafos profesionales en Manhattan. Esto marcó su curso durante los siguientes quince años, ya que trabajó para artistas desconocidos mientras encontraba su propio camino y mientras llevaba una intensa vida social y sexual propia de un auténtico Adonis como era. Warhol lo incluyó en sus series Screen TestsThe Thirteen Most Beautiful Boys.

Young Self Portrait (IV) – Peter Hujar 1958

 

A still of a film work by Andy Warhol. Peter Hujar is depicted in black

Estuvo emparejado por un tiempo con el artista Joseph Raffael , Hujar lo acompañó en una beca Fulbright a Italia, donde tomó muchas fotos con el artista y donde exploró y fotografió las catacumbas de Palermo

 

Joseph Raffael en un bosque, c. finales de la década de 1950, impresión gelatina de plata Vintage, 12 x 9 pulgadas, Copyright 1987 The Peter Hujar Archive, LLC

 

Palermo Catacombs #11 DATE-1963

Con Joe Raffael, hizo también un viaje a Miami para encontrarse con Paul Thek y Peter Harvey en Florida en 1956. Harvey estaba trabajando cuando los otros tres decidieron visitar la finca Deering, Villa Vizcaya, en el condado Dade de Miami.

Peter Hujar and Joe Raffael in the Deering boathouse ruins (1956).

 

Peter Hervey and Paul Thek.

Paul Thek, un artista tan interesante al que quizás dedique un día una entrada, acabaría por convertirse en su nuevo amante y una de las personas más importantes en la vida de Peter.

Paul Thek y Peter Hujar

 

Peter Hujar, Thek in the Palermo Catacombs, 1963

Paul Thek On Zebra DATE-1965

Peter Hujar Paul Thek in the Woods

Ambos siguieron siendo amigos toda la vida y ambos morirían de la misma enfermedad.

 

Fue estando con Paul, cuando Peter acudió a un seminario de fotografía con con Richard Avedon y Marvin Israel que le cambió su perspectiva de la fotografía y le abrió las puertas para trabajar en Harper’s Bazaar , GQ y otras publicaciones.

 

Peter Hujar, Nude Self-Portrait Series #2 (Avedon Master Class),

 

La inimitable Loulou de La Falaise DATE-1968

En 1969, hizo su único trabajo político, para el Frente de Liberación Gay: una puesta en escena teatralizada de manifestantes homosexuales. Esta experiencia por encargó le produjo auténtica repulsión y a partir de entonces comenzó a rechazar cualquier encargo buscando lo que pretendía ser una carrera  independiente.

 

 

Pero sin una historia o una marca de estilo que no pudiera transmitirse en una frase, no puedes ser famoso en Estados Unidos. Warhol lo sabía muy bien. A partir de entonces Peter trabajó sólo en lo que le interesaba que en sus archivos (http://peterhujararchive.com/) dividen tan solo en unos pocos temas. Los retratos de sus personas especiales, sobre los que volveré después, y en los que se aproxima un poco a Diane Arbus a quien admiraba;

La actriz Lola Pashalinksi Backstage, Camille DATE-1974

fotos de paisajes urbanos y de ruinas, que siempre le fascinaron

 

New York- Sixth Avenue (I) DATE-1976

Abandoned Building, Caven Point N.J.

maravillosas fotos de animales, en realidad, retratos en toda regla

 

Sheep, Pennsylvania DATE-1969


Bouche-Walker-Reggies-Dog

Goose with Bent Neck DATE-1984

 

Running Horse DATE-1985

Fotos relacionadas con su ecosistema homosexual, desde fotos de los piers, de sus amantes o de drag queens, en mi opinión, tan buenas si no mejores que las de Mapplethorpe, o al menos, menos impostadas

Canal Street Piers- Face and Writing on Wall DATE-1983

 

Daniel Schook Sucking Toe (Close-up)

 

Tattoo Charlie DATE-1976

 

Christopher Street Pier #3 DATE-1976

Larry Ree Backstage DATE-CA. 1973

David Brintzenhofe in Drag DATE-1981

Man in Costume on Toilet, Backstage at Palm Casino Review DATE-1974

Fotos de circo y de las catacumbas

Clown with Long Tie (II) DATE-1973

Clown with Buttons and Ribbons DATE-1973

Palermo Catacombs #6 (Girl with Gloves)
DATE:1963

De hecho en su vida, Hujar, que revelaba a mano siguiendo un meticuloso proceso que da esa extraordinaria calidad a sus fotografías, tuvo pocas exposiciones individuales de importancia, atrayendo poco la atención de los medios de prensa, y solo un libro, ” Retratos en la vida y la muerte ” (1976), que yuxtaponía imprudentemente dos series espléndidas: los retratos de personas de su círculo, la mitad recostadas como divas y tomas de cadáveres antiguos en las catacumbas de Palermo. “¿Por qué no? Así es la vida “,  decía. El libro salió con el prólogo de una de sus grandes amigas, Susan Sontag, a la que hizo un retrato memorable.

 

Peter-Hujar-publication-Portraits-in-Life-and-Death-1976

 

Hujar le enseñó  a Susan Sontag las  fotografías que había tomado en las catacumbas de Palermo, que le impresionaron tanto  que se convirtieron en el paisaje de la última escena de su segunda novela, Death Kit. La introducción de Sontag examina cómo la fotografía media la relación entre la vida y la muerte.

Las fotografías convierten el presente en pasado, convierten la contingencia en destino. Cualquiera que sea su grado de “realismo”, todas las fotografías representan una relación “romántica” con la realidad.

Estoy pensando en cómo el poeta Novalis definió el romanticismo: hacer que lo familiar parezca extraño, lo maravilloso parezca un lugar común. La extraña reproducción mecánica de personas y eventos de la cámara realiza una especie de magia, creando y des-creando lo que se fotografía. Tomar fotos es, simultáneamente, conferir valor y hacer banal.

 

Susan Sontag DATE-1975

Pero la notoriedad de Hujar estuvo, está y siempre estará asociada con sus retratos de la bohemia neoyorkina de entre finales de los años sesenta y la aparición del SIDA. Alto y apuesto, etéreo y amenazador, épicamente promiscuo y eternamente sin blanca, tenía una auténtica constelación  de amigos cercanos, entre los más peculiar de la ciudad.

 

 

John Cage Laughing (I) DATE-1974

 

Los modelos de sus retratos, hombres, mujeres y muy a menudo ambiguos, iban y venían de su loft de alquiler barato encima del Eden Theatre  entre la 12th Street y 2nd Avenue que heredó de su buen@  amig@ Jackie Curtis, una de las Superstar de la Factory de Warhol, loft por cierto que después heredaría a su vez de Peter, David Wojnarowicz.

 

La Superstar de Warhol Jackie Curtis, protagonista junto a Candy Darling de la pelicula The flesh

Jackie Curtis in the Hospital

 

Peter-Hujar-Candy-Darling-on-Her-Deathbed

La tragedia del SIDA hizo que muchos de sus amigos murieran en poco tiempo.Entre 1982 y 1994, el director de Ridiculous Theatrical Company Charles Ludlam, el nuevo cantante de moda Klaus Nomi, el intérprete y dramaturgo Ethyl Eichelberger, el cineasta underground Jack Smith, el fundador de Cockettes,  Hibiscus, el pintor David Wojnarowicz, el activista gay Vito Russo, el cantante de cabaret John Sex, la actriz de culto Cookie Mueller y el propio Hujar murieron de enfermedades relacionadas con el sida, junto con miles de personas más. Cada muerto acababa por convertirse nada más que en un muerto entre miles de muertos, una pérdida entre miles de pérdidas. No eran simples individuos; era toda una comunidad la que desaparecía. Peter quiso guardar memoria con sus fotografías de aquella debacle generacional.

Sidney Faulkner (II), Hospital DATE-1981

En la introducción que escribió Susan Sontag a su libro decía:

Las fotografías instigan, confirman, sellan leyendas. Visto a través de fotografías, las personas se convierten en íconos de sí mismos. La fotografía convierte al mundo en una tienda departamental o un museo sin paredes en el que cada sujeto se deprecia en un artículo de consumo, promovido a un artículo para la apreciación estética.

La fotografía también convierte al mundo entero en un cementerio. Los fotógrafos, conocedores de la belleza, también son, consciente o inconscientemente, los ángeles grabadores de la muerte. La fotografía como fotografía muestra la muerte. Más que eso, muestra el atractivo sexual de la muerte.

 

Jackie Curtis Dead DATE-1985

Quizás de esa época es su imagen más memorable y reconocida: la serie de fotografías que tomó de la artista transgénero y una de las superstar de la  Factory de Andy Warhol, Candy Darling, hecha en 1973, en la cama del hospital donde se estaba muriendo de un linfoma. Un fondo negro como un tizón  hace destacar aún más la blancura de las sábanas y las flores, iluminadas por un sencillo fluorescente.

Candy escogió cada detalle para evitar la imagen del duelo. Maquillada y vestida para la ocasión, los crisantemos blancos, incluida una rosa colocada descuidadamente junto a ella como una pequeña compañera, dan una frágil elegancia. Años después otro ser excepcional como Antony Hegarty  escogería la imagen como portada de su disco I am a bird now Hujar escribió acerca de la sesión  que Darling estaba “interpretando todas las escenas de la muerte de cada película”.

 

Los poetas John Giorno, Jim Carroll, Leroi Jones and Jayne Cortez

Pero Hujar no sólo se relacionó con la escena underground homosexual. Sus contactos con artistas de todo género, poetas, músicos, coreógrafos, cineastas, drag queens hablan alto y claro de la amplitud de sus miras.

 

May Wilson, una pionera del arte feminista y conocida por sus Surrealist junk assemblages y sus “Ridiculous Portrait” photocollages.

Peter encarnó el sueño bohemio de convertirse en una leyenda en lugar de ser algo que detestaba, un artista burgués por muy rico y  famoso que pudiera llegar a ser. Pero al mismo tiempo  ansiaba que se reconociera su arte a la vez que desdeñaba cualquier intento de comercialización con un orgullo recalcitrante. Su amiga, la escritora Fran Lebowitz, comentó en su funeral: “Peter Hujar ha dejado colgados a todos los marchantes de fotografía importantes del mundo occidental. “

 

Fran Lebowitz DATE-1975

 

Iggy Pop Lying Down DATE-1969

La artista Kiki Smith (II) DATE-1984

Tomata du Plenty DATE-1978 singer of the late 1970s and early 1980s Los Angeles electropunk band The Screamers.

 

La incalificable escultora de muñecas Greer Lankton (III) DATE-1983

 

 

William Burroughs (V) DATE-1975

Allen Ginsberg DATE-1975

Peggy-Lee-DATE-1974.

Divine DATE-1975

 

La musa de John Waters Cookie Mueller DATE-1981

 

 

John Waters (I), 1975 Peter Hujar

 

Divine DATE-1975

El artista polifacético Gary Indiana

El cineasta independiente John Heys con tetas de naranja DATE-1983

 

Casi todos sus retratos los tomaba en su concurrida casa en largas y muy intimas sesiones con sus modelos, casi todos amigos personales. La experiencia de la alienación extrema y una emotividad muy privada es lo que Hujar parece haber compartido con sus retratados. Hujar fotografiaba en su intimidad a la gente que amaba o admiraba.

 

EL coreógrafo Mark Morris DATE-1986

John Erdman and Gary Schneider at Mohonk Mountain House, 1984

Se trata siempre de personajes que un artículo en The Guardian calificaba de Outsiders, artistas prácticamente todos ellos a distintos niveles, que bien merecen, como os decía al principio, investigar, como yo he hecho, aquellos que no conozcáis, pues son todos seres excepcionales. Peter Hujar tenía un extraordinario criterio con sus elecciones.

 

Andy Warhol

El poeta John Ashbery DATE-1975

Vince Aletti, curator, writer, and photography critic
DATE:1975

El escritor francés Renaud Camus, Paris DATE-1980

 

Muy interesantes también son las fotografías a sus ocasionales amantes, en distintos grados de excitación, fotografías que inspirarían a Mapplethorpe, pero que en Peter Hugar tienen, como en toda su obra, un mayor hálito de verdad sin impostar.

 

Bruce de Sainte Croix

 

Daniel Schook Leaning Against Chair DATE-1981

Desnudo soplando una pompa de saliva, 1979

 

Peter Hujar Autoretrato eyaculando

Hombre corriendose (I) DATE-1969

A pesar de su talento Peter vivió siempre al límite de la indigencia y de la miseria, en su loft de la Segunda Avenida, encima de donde hoy se encuentra el cine Village East. A pesar de su capacidad para establecer intimidad con mucha gente y de sus dotes excepcionales tanto para escuchar como para hablar, además de su promiscuo genio para ligar todos los días, Peter, a decir de los que le conocieron, estaba profundamente aislado, separado de quienes lo rodeaban.  Según contaba Stephen Koch, un amigo íntimo y posteriormente el albacea de su obra : Peter era probablemente la persona más solitaria que haya conocido nunca. Había a su alrededor un círculo que nadie cruzaba.

 

Peter Hujar (1934-1987) • Autorretrato en la sauna, 1979

Si alguien intentó entrar en ese círculo fue David Wojnarowicz. Peter fue una de las personas más importantes en la vida de David y viceversa: primero, fueron amantes, y luego los mejores amigos, padre y hermano putativo, compañeros del alma, mentores y recíprocas musas.

 

Peter Hujar, ‘David Wojnarowicz,’ 1981,

 

David Wojnarowicz with a Snake DATE-1981

Se conocieron en un bar de la segunda venida en el invierno de 1980. Su relación sexual fue breve, pero nunca perdieron la intensidad de su conexión, a pesar de que Peter le sacaba casi 20 años.

 

David Wojnarowicz in Bed DATE-1983

Peter Hujar David Wojnarowicz 1981

Como Peter, David había tenido una infancia violenta y, como él, acumulaba un arsenal de rabia y amargura. Peter fue fundamental en la carrera de David Wojnarowicz para el que la casa de Peter, que acabaría heredando, era su lugar de refugio.

Otra de las facetas más interesantes de la obra de Peter que ya ha asomado aquí fue su retrato de las drag queens que le fascinaban. Pocos como él han sabido retratar ese mundo.

 

Bearded Cockette DATE-1973

 

peter-hujar-lost-downtown-07

DOA Halloween DATE-1979

Larry Ree in Costume DATE-1974

 

Particularmente interesante fueron las fotos que tomó del paso del grupo de vanguardia psicodélica de San Francisco por Nueva York, las Cockettesa pesar de su sonoro fracaso.

 

Cockettes
DATE:1973

Fayette (Cockette) DATE-1973

Cockette Popping Gum DATE-1973

 

Peter Hujar morirría el dia de Acción de Gracias de 1987, a los 53 años, tan solo nueve meses después de recibir el diagnóstico del sida. Él que había acompañado a tantos amigos en el trance, estuvo acompañado, entre otros, por su inseparable David Wojnarowicz.

Cuando todos salieron de la habitación, David cerró la puerta, cogió su cámara de super 8 y firmó el cuerpo consumido de Peter. En una cama de hospital, con una bata de lunares. Concluida la toma del cuerpo entero, cogió la cámara de fotos e hizo 23 imágenes del cuerpo, los pies y la cara de Peter, “de aquella mano preciosa, con una gasa en la muñeca para sujetar la aguja clavada en la vena, una mano del color del mármol”.

 

Untitled (Peter Hujar), by David Wojnarowicz

Bueno y nada más. Sólo que no dejéis de ver The Peter Hujar Archive (http://peterhujararchive.com/) y que no dejéis de reividicar la obra de uno de los mejores fotógrafos del siglo XX. Quiero acabar con una cita de Susan Sontag 

Ya no estudiamos el arte de morir, una disciplina e higiene regulares en las culturas más antiguas; pero todas las miradas, en reposo, contienen ese conocimiento. El cuerpo lo sabe. Y la cámara lo muestra, inexorablemente … Peter Hujar sabe que los retratos en la vida son siempre, también, retratos en la muerte. Me conmueve la pureza y delicadeza de sus intenciones. Si un ser humano libre puede darse el lujo de pensar en nada menos que la muerte, entonces estos memento mori pueden exorcizar la morbosidad tan efectivamente como evocan su dulce poesía y su pánico.

Los Piers de Nueva York en los 70: Arte y Sexo Libres

Los Muelles de Nueva York en los 70: Arte y Sexo Libres

Fotografía de Peter Hujar

 

Para la gente joven de Nueva York y para las hordas de turistas que solo conocen un Manhattan limpio y aparentemente bien ordenado, con unos precios inmobiliarios que rozan el auténtico disparate, va a ser difícil imaginarse la vida homosexual descaradamente exhibicionista y provocativamente disidente que se mantenía en los muelles del río Hudson en el Bajo Manhattan en la década de 1970 y que tenía su correlato heterosexual en la zona conocida como The deuce, un espacio entre Times Square y la calle 42 entre las avenidas Sexta y Octava en el Nueva York de los 70, y a la que recientemente ha dedicado una serie la cadena HBO .

 

Sunbathing on the Edge, Pier 52 1977 (Foto de Shelley Seccombe)

 

Ni yo mismo, que he visitado la ciudad muchas veces, podía imaginar que en el ordenado espacio burgués que hoy ocupan bien ordenados parques por donde pasean amas de casa, hacen footing los ejecutivos de la city y se descansan los ojos mirando al río los amantes de las prohibitivas galerías de arte de Chelsea, fue, en su momento, un lugar orgiástico y libertino donde la sociedad abdicaba de la coerción de sus normas y de la marginación de las diferencias. Como no podía ser de otra forma, ese oasis de inapelable y contundente evasión de cualquier orden o normativa, esa liberación de cualquier intento represivo, tenía que atraer inevitablemente a los artistas.

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Allí nacieron los Village People, y por allí pasaron artistas de la talla de Robert Mapplethorpe, Jean Michel Basquiat, Peter Hujar, David Wojnarowicz, Mike Bidlo, Paul Thek, el graffitero Tava, los fotógrafos Alvin Baltrop, Leonard Fink, Selly Seccombe,  las artistas Judy Glantzman, Ruth Kligman  e incluso fue lugar de happenings de vanguardia de Joan Jonas, de Vito Acconci  y de intervenciones tan conocidas como Days End  de Gordon Matta-Clark.

alvin baltrop village people

 

Alvin-Baltrop_Untitled_(DAYS-END- de Gordon Matta Clark

 

Vito Acconci. Project for Pier 17

Hace unos años, en 2012, hubo una exposición en el Leslie / Lohman Museum of Gay and Lesbian Art comisariada por uno de sus antiguos visitantes, Jonathan David Katz, director del programa de doctorado de Estudios Visuales en SUNY, Buffalo con el título The Piers: Art and Sex along the New York Waterfront que sirvió para colocar de nuevo en el centro de la práctica artística la obra de toda una serie de fotógrafos que dejaron constancia y testimonio de lo que allí sucedió. Pocos años después, el propio  nuevo Museo Whitney, situado precisamente en el lugar donde estuvieron los muelles, publicó Cruising at the waterfront del artista y escritor Jonathan Weinberg  como una forma de recordar el pasado de la zona. Otra exposición interesante fue la del fotógrafo Efrain John Gonzalez en el Lesbian, Gay, Bisexual and Transgender Community Center de la calle 13 en 2015, aunque esta retrataba más la realidad de la zona durante los finales de los años 80, años en que triunfaban los bailes de travestís donde se alumbró el estilo de baile conocido como Vogue.

 

Efrain John Gonzalez

 

“BROTHERS”, 1969-1972 © THE ESTATE OF ALVIN BALTROP.

 

Existe pues hoy en día una corriente de fuerte nostalgia por ese Nueva York de finales de los 70 y principios de los 80, incluso entre aquellos que nunca lo conocieron: una época en que la ciudad era extremadamente peligrosa y arriesgada, cuando las mujeres llevaban una porra y un silbato en el bolso, cuando incluso los hombres pedían a los taxistas que esperaran hasta que entraran en el portal de su edificio, el Nueva York de Taxi Driver, la ciudad a la que un apagón sumió en un auténtico caos que acabó en saqueos frenéticos por todos los barrios, un tiempo en que los vagones del metro estaban llenos de graffiti y John Lennon era asesinado en plena calle por un lector de Salinger.

 

42nd Street Foto de Nick Dewolf

 

New York – Blackout 1977

David Wojnarowicz In Front Of Pier 46 1979 (Leonard Fink)

Sin embargo, a pesar de todo, este revival del interés por esa época expresa un anhelo por una ciudad eminentemente libre que,  en el peor de los casos, también era, sin lugar a dudas, mucho más democrática: un lugar y un tiempo en el que, ricos o pobres, estaban atrapados en la miseria (y en la libertad) del lugar, donde ni siquiera el dinero podía aislarte o ponerte a salvo.

 

 

Una ciudad, sin embargo, henchida de libertad, donde los artistas se conocían e interrelacionaban entre sí constantemente y todos eran accesibles. En el East Village tambíen nació en esos años lo que se llamó la Downtown Scene, un movimiento multidisciplinario y simultáneo que se caracterizó por el nacimiento de la música punk, el periodismo gonzo de Hunter S. Thompson o la revista  Rolling Stone, la pintura desechable, el arte corporal y las travesuras teatrales desordenadas de La MaMa. En su apogeo a mediados de los años 70, era el hogar de las New York Dolls, los Ramones, Blondie, Klaus Nomi, Sid Vicious o  Patti Smith.

 

Joan Jett (Runaways), Debbie Harry (Blondie), David Johansen (New York Dolls), and Joey Ramone (Ramones) | photo by Roberta Bayley:Getty

 

Pier 34-1215 Luis Frangella Mural 1983 (Andreas Sterzing)

Fue el último suspiro de un modernismo tardío y de un extremo radicalismo que venía de la década de los sesenta: una combinación paradójica de elitismo en estética y de igualitarismo social que rozaba la anarquía y el utopismo en la política. Las figuras representativas de esta Nueva York fueron Susan Sontag, Jasper Johns, George Balanchine, Robert Wilson, Robert Mapplethorpe, Richard Sennett, Richard Howard, John Ashbery y muchos otros árbitros culturales.

 

 

 

Aquel tiempo cuando los alquileres eran ridículamente bajos, y los aspirantes a artistas de cualquier género encontraban acomodo en  Manhattan. Era el período anterior al SIDA, la época del apogeo de Studio 54 y de  Mineshaft, el infame club BDSM lleno de jaulas y de slings que era la segunda casa de Mapplethorpe, pero por donde pasaban Vicente Minelli, Fassbinder, Rock Hudson o Michel Foucault hasta que fue clausurado por el departamento de Salud Pública.

Freddy Mercury con camiseta del Mineshaft

 

Dockside Interview 1977 (Arthur Tress)

 

Pero en 1981 cambió todo . De repente, los chicos llenos de glamour, con sus cuerpos de gimnasio y sus trabajos bien remunerados, eran esqueletos andantes cubiertos de manchas negras, como salidos de Auswitch y nadie quería acercarse a los homosexuales cuando aún no se sabía la forma de contagio. Y la delicada ecología de aquel oasis de libertad quedó de una vez por todas destrozada. La  fulgurante hoguera cultural que pasó a Nueva York desde Europa con todos los refugiados en la Segunda Guerra Mundial y brilló intensamente en los años 50 con los expresionistas abstractos y los poetas de la Escuela de Nueva York, y continuó brillando en múltiples espacios de libertad hasta finales de los 70, desapareció de una vez por todas en la ola de neoconservadurismo que trajo la época de las presidencias de Ronald  Reagan.

 

Leonard Fink: Self-portrait__cat_walk__pier_46__1979

 

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© The Alvin Baltrop Trust

Pues bien, en aquel efímero paréntesis de libertad para la comunidad gay que va desde los sucesos de Stonewall en junio del 69 hasta la llegada del SIDA a primeros de los 80, la decadencia de los  muelles proporcionó una sorprendente, vista desde ahora, eclosión de sexualidad desenfrenada. Toda una generación de hombres homosexuales que habían pasado la mayor parte de sus vidas sintiéndose aislados y oprimidos encontraron en los muelles  su particular y clandestino patio de recreo.

 

Christopher-Street-Pier

 

Christopher Street Piers, 1970s.

 

Eran los muelles de Chelsea, unos muelles sobre el río Hudson que llegaban desde la calle Christopher y hasta la calle 14, justo donde hoy se alza el nuevo museo Whitney, y que estaban abandonados desde el declive del tráfico marítimo en la década de 1960 cuando las navieras se trasladaron a New Jersey. Se trataba de enormes edificios abandonados, algunos incluso quemados, donde nadie podía garantizar la seguridad ni la ciudad tenía entonces dinero para expropiarlos y demolerlos.

 

Fire On Pier 46 (Black Smoke and WTC) 1980 (Shelley Seccombe)

 

“RIVER RATS II”, c1977, COPYRIGHT THE ESTATE OF ALVIN BALTROP.

La cosa venía de atrás. Ya a principios del siglo XX, el muelle del río Hudson situado en Greenwich Village y los numerosos muelles con terminales de estilo modernista eran sin lugar a dudas la parte más transitada y activa del puerto de Nueva York tanto para pasajeros transatlánticos como para la llegada de mercancías, con un continuo pulular de buques mercantes, buques de vapor, barcazas y transbordadores de cercanías. El área era frecuentada entonces por miles de marineros de todas las nacionalidades y más de medio millón de trabajadores solteros y de paso entraban por el puerto cada año.

 

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Ya en la Primera Guerra Mundial, el área se convirtió, como casi todos los puertos, en un área popular de ligoteo furtivo para homosexuales, pero fue con la apertura de la autopista elevada de Miller (West Side Highway) (ahora demolida) en la década de 1930 cuando la zona quedó aún mas aislada y acabó por convertirse en en un remanso escondido y a espaldas de la ciudad. A partir de ese momento, la concentración de hombres, los numerosos bares y almacenes undergroud, y el aislamiento nocturno hicieron que ese recóndito paseo marítimo fuese uno de los principales lugares de encuentro entre homosexuales que  aún prosperó más después de la Segunda Guerra Mundial. En realidad, nada distinto a cualquier ciudad portuaria de la época.

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Kenneth, 1977 Fotografie/ Leonard Fink

Pero a finales de los 60, los cambios en la industria marítima y sobre todo el crecimiento de las líneas aéreas hicieron que los muelles y las grandes terminales de carga se quedaran obsoletas, lo que los llevó a su completo abandono en un tiempo record. Sin embargo, ese abandono, lejos de acabar con su popularidad entre los hombres gay, multiplicó exponencialmente su clandestinidad lo que hizo que se convirtiera en en el lugar  perfecto, lejos de cualquier mirada, para ligar y tener sexo furtivo en espacios públicos sobre todo por la noche. Alrededor de la época del levantamiento de Stonewall en junio de 1969 , Christopher Street se convirtió en la calle gay por excelencia y, por lo tanto, en el corredor principal de entrada a aquellos muelles. Las estructuras destartaladas, incluido el Pier 45 (conocido como el Pier de Christopher Street) frente a la calle 10 Oeste, y los Piers 46, 48 y 51, fueron reapropiados como un destino para que los hombres homosexuales tomaran el sol desnudos, o tuvieran contactos furtivos de sexo en el interior de los almacenes.

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En aquel entonces, a mediados de los 70, aquellos espacios del tamaño de un campo de fútbol, estaban en un completo abandono, algunos semiderruidos, otros con las paredes devoradas por los incendios, los techos y los suelos llenos de agujeros por los que se veía pasar el río, las gigantescas salas de pasajeros de los edificios art nouveau servían de refugio a un montón de homeless, sobre todo de jóvenes gay afroamericanos, un paisaje de decadencia reclamado por una población entre hedonista y disidente.

 

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Peter Hujar. ‘Mural at Piers’ 1983

 

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Los almacenes, según cuentan testigos de la época, apestaban a pis y a mierda; los asesinatos por apuñalamiento eran frecuentes. Sin embargo era un mundo sin inhibiciones, donde la gente que en otras partes despertaba hostilidad profunda podría encontrarse en plena libertad, entre los escombros, donde florecían inesperados momentos de intimidad. Los gays deambulaban por pasillos y escaleras hasta habitaciones alfombradas por la hierba repletas de cajas y papeles abandonados, impregnados del olor a sal que llegaba del río, entre el ruido de los aviones que se perdían a lo lejos. Lo que allí se practicaba era un baile completamente desinhibido que se deslizaba entre el voyerismo de unos y el exhibicionismo de otros.

 

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La pandemia del SIDA y la planificación municipal de mejoras en los muelles comenzaron a afectar el área en los años ochenta. Cuando la terminal de Christopher Street Pier fue derribada a mediados de la década de los 80, era ya el primer o segundo hogar para muchos jóvenes marginales de color, que aún hoy constituyen la mayoría de la población joven de homeless en Nueva York. La película Paris is burning un documental rodado a mediados de los ochenta por Jennie Livingston describe perfectamente el  microcosmos de estos jóvenes afroamericanos y latinos, y sus drag balls, algunos de ellos, prostitutos, como Venus Xtravaganza, y otros simplemente expulsados de sus casas por la actitud homófoba de sus familias. Su estilo de baile saltó a la fama a raiz de la canción Vogue de Madonna en la que se apropió de muchos de sus gestos.

 

Peter Hujar, ‘Canal Street Piers- Fake Men on the Stairs’, 1983

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Peter Hujar autoretrato

Las activistas trans de color  Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera , fundadoras de Street Transvestite Action Revolutionaries (STAR) en 1970, establecieron una presencia activa en la zona para proporcionar comida y ropa a los jóvenes homosexuales sin hogar que viven y se congregan allí. De hecho, en 2005, la intersección de las calles Christopher y Hudson, a tres manzanas del muelle, pasó a llamarse Sylvia Rivera Way en honor a esta activista.

 

Allan Tannenbaum Black and White Photograph – The Cure gets caught on Columbus Ave.,

 

Christopher Street Pier, NYC | Peter Hujar

Ya en los 90, el Christopher Street Pier fue demolido y se creó lo que hoy se conoce como el Hudson River Park que va desde Battery hasta Chelsea, por supuesto sin tener en cuenta a esos jóvenes a pesar de una lucha contínua hasta 1998 por salvar el Queer Pier para convertirlo en un centro social para la comunidad LGTB. Todavía en el 2000 se fundó FIERCE (Fabulosos Radicales Independientes Educados para el Empoderamiento Comunitario, Fabulous Independent Educated Radicals for Community Empowerment)) que lucharon por salvar de la gentrificación esa herencia del Village y cuyos esfuerzos están recogidos en una película documental, un movimiento por cierto aún muy activo y reivindicativo.

Stanley Stellar, Peter Gets His Dick Sucked, 1981

 

 

Frank Hallam’s “Tava (Gustav von Will) Painting (Pier 46),” 1980: 2011, archival digital print from slide, 18.5 x 12.5 in. | COURTESY OF ARTIST

 

Frank Hallam’s “Tava (Gustav von Will) Painting (Pier 46),” 1980: 2011, archival digital print from slide, 18.5 x 12.5 in. | 1COURTESY OF ARTIST

Las imágenes que os he seleccionado pertenecen a un grupo de artistas y fotógrafos que dejaron constancia de esta realidad: David Wojnarowicz, Peter Hujar, Alvin Baltrop, Leonard Fink, Allan Tannenbaum, Stanley Stellar y Tava artista graffitero alemán de nombre Gustav von Will. De alguno de ellos os volveré a hablar.

 

Under The Piers- Alvin Baltrop’

 

Alvin Baltrop,

alvin baltrop

 

Sunners, Pier 51 (Exterior from Interior) 1977 (Frank Hallam )