Buscando Raras Artes en el Getty Museum de Los Angeles (y III)

Buscando Raras Artes en el Getty Museum de Los Angeles (y III)

 

Con esta tercera y última entrada acabo la serie sobre mi “pesca”  de rarezas en el Getty Museum de Los Angeles que ya tuvo las dos entradas que podéis ver pinchando aquí y aquí. Seguimos pues:

 

Busto de Hombre Francis Harwood

31.-Busto de un Hombre  Francis Harwood,  Británico, 1758.  Pietra da paragone sobre un pedestal de mármol amarillo de Siena

El escultor Francis Harwood escogió una piedra negra, conocida como pietra da parangone, en realidad basanita volcánica, para reproducir el tono de piel efigiado. Harwood  escogió también un formato antiguo inusual para el busto,  rematándolo con un arco bajo los pectorales. Harwood conocía bien este tipo de bustos pues los había copiado durante su estancia en Florencia y que evocaban directamente los bustos romanos de hombres notables. Sólo por eso ya merecería estar aquí pero es que además es una de las primeras representaciones reales de un hombre de color en la escultura moderna europea. Aunque se desconoce la identidad, la precisión de los rasgos parece indicar que se trate de un retrato de alguien real, lo que también le diferencia de otros bustos de negros con ropas exóticas que estuvieron muy de moda como simples objetos decorativos desde el siglo XVII y a lo largo del XIX. Desde su residencia florentina, Harwood se convirtió en uno de los principales proveedores de escultura para los aristócratas ingleses que visitaban la ciudad durante el Grand Tour.

 

 

26.- Jarrón; Jean-Désiré Ringel d’Illzach (1847 – 1916);  Bronce y cobre; 273 × 103 cm, 493.06 kg

Este monumental jarrón de bronce de cerca de 3 metros de altura y casi 500 kilos de peso, se exhibió por primera vez en la Exposición Universal de París de 1889 para celebrar cien años de la Revolución Francesa.  Sus caras además están llenas de motivos como telas de araña, ramas de enebro, plumas de pavo real, encajes, cintas, además de los caracoles de la base. Estos temas de inspiración simbolista, además del tamaño colosal lo hacen una obra muy típica de esa época de triunfalismo que fue la Tercera República Francesa, justo del mismo año que la inauguración de la Torre Eiffel. Sin embargo su forma general y sus asas estriadas y retorcidas se basan directamente en un antiguo krater de volutas romano de Pompeya que el escultor dibujó durante una visita al museo arqueológico de Nápoles en 1877.

D’Illzach experimentó con diversas formas y materiales, desde la escultura hasta la joyería. Es mejor conocido por su trabajo en cerámica, vidrio, mármol y cera, en el que produjo objetos tanto en miniatura como en escala monumental. Era especialmente experto en retratos en cera policromada, incluidos medallones de retratos de reconocidas personalidades de la época, como Sarah Bernhardt y Emile Zola.

 

Double Portrait of the Artist’s Daughters; Adolf von Hildebrand (German, 1847 – 1921); Germany, Europe; 1889; Polychrome terracotta; 50 cm

27.-Doble Retrato de las Hijas del Artista ; Adolf von Hildebrand (1847 – 1921);  1889; Terracotta pintada; 50 cm

Adolf von Hildebrand viajó por primera vez a Italia en 1867 y allí conoció a filósofos y teóricos del arte alemanes cuyas teorías estéticas lo inspiraron enormemente. El Renacimiento florentino fue su gran inspiración y este tipo de bustos en terracotta policromada, aunque no dobles, eran típicos del Quattrocento tardío de Florencia. No fue hasta una exposición en Berlín en 1884 , 17 años más tarde, cuando  su trabajo llamó la atención de un público más amplio . Siete años después, Hildebrand recibió su primer gran encargo, para una fuente en Munich, cuya finalización le brindó reconocimiento general y numerosos encargos. Desde entonces hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial, dividió su tiempo entre Florencia y Munich.  El ensayo de Hildebrand de 1893, Das Problem der Form (El problema de la forma), afirmó que la verdad se revela en la forma, idea que tuvo un inmenso impacto en la estética formalista del Modernismo del siglo XX.

En esta deliciosa escultura capta un momento de afecto entre las dos hermanas: Silvia, la mayor protegiendo a la pequeña Berthel que le agradece con la mirada. Siguiendo el patrón de esos bustos típicos del Quattrocento corta los torsos en una línea horizontal que se apoya en un plinto donde Silvia, la mayor, descansa el brazo.

Adolescente I. George Minne

 

28.- Adolescente I. George Minne. Belga. Mármol. 1891

En su obra de fines del siglo XIX, George Minne captó una sensación de inquietud espiritual sorprendentemente contemporánea. Las proporciones atenuadas, la carne suavemente modelada y la postura inestable de sus figuras las vuelven extraordinariamente modernas. Escritores simbolistas como Maurice Maeterlinck reconocieron el poder de sus figuras frágiles y lastimeras y lo invitaron a ilustrar sus obras literarias. Admiraba a Rodin que  lo había despedido con palabras de aliento aconsejándole que permaneciese fiel a sus convicciones. Hippie avant la lettre trató de vivir “a lo Tolstoi” dirigiendo el trabajo de escultura y el de agricultor. También participó en el primer Salón de los Rosacruz organizado en París de Joséphine Peladan sobre el que en su día ya os hice una entrada que podéis ver pinchando aquí.

 

 

Formando una Y invertida con su cuerpo delgado y desnudo, un joven se encuentra en una postura austera que transmite las emociones conflictivas de la adolescencia. El cuerpo y los genitales expuestos sugieren desafío, pero sin embargo oculta su cabeza debajo de sus brazos cerrados, lo que indica al mismo tiempo vergüenza y angustia. Las emociones expresadas a través del modelado y la composición de la figura (desesperación, ansiedad y sexualidad adolescente) son características del arte simbolista.

 

Python Killing a Gnu; Antoine-Louis Barye (French, 1796 – 1875); France; 1834–1835; Plaster retouched with red wax; 27.9 × 39.1 cm

29.-Serpiente Pitón matando un Ñu; Antoine-Louis Barye (Francés, 1796 – 1875); 1834–1835; Escayola retocada con cera roja; 27.9 × 39.1 cm

Antoine-Louis Barye, que sirvió en los ejércitos de Napoleón de joven, se convirtió en un popular escultor de animales que, como  Théodore Géricault y Eugène Delacroix, estudiaba en el parque zoológico de París. Se dio a conocer al público en 1831 al exponer en el Salón el Tigre devorando un caimán , una obra atormentada y expresiva, que de inmediato lo clasifica como el primer escultor romántico , alter ego de Eugène Delacroix en la pintura.

Barye abriría una fundición propia desde la que difunde su producción, utilizando las técnicas más modernas de su época. Sus ideas republicanas no le impidieron asociarse con Ferdinand-Philippe d’Orleans , para quien ejecutó unas escultura de mesa, surtout de table,  que son obras maestras de las artes decorativas llegando a convertirse en uno de los escultores favoritos de Napoleón III, bajo cuyo reinado  producirá obras monumentales para la decoración de la nueva ala del Palacio del Louvre.

 

Antoine-Louis Barye – Surtout de table realizada para el duque de Orleans – La caza del toro salvaje

En esta pieza una pitón grande envuelve con la fuerza de su cuerpo sinuoso a un ñu, tirando al suelo al animal mucho más grande  y mordiéndolo en la garganta. Esta  lucha entre la vida y la muerte convirtió a Barye en uno de los escultores de animales más populares del siglo XIX. Realizado en yeso retocado con cera roja, la escultura es un modelo para uno de los nueve grupos de bronce de animales luchando encargados por Ferdinand-Philippe, duc d’Orléans  como parte de una decoración de mesa grande y elaborada para el Palacio de Las Tuillerias que nunca se completó y del que La caza del toro salvaje que os pongo más arriba es otra muestra.

 

 

Tapestry: Les Astronomes, from L’Histoire de l’empereur de la Chine Series. Beauvais Manufactory (French, founded 1664)
Woven under the direction of Philippe Béhagle (French, 1641 – 1705) After cartoons by Guy-Louis Vernansal (French, 1648 – 1729) and Jean-Baptiste Monnoyer (French, 1636 – 1699)  and Jean-Baptiste Belin de Fontenay (French, 1653 – 1715)

 

30.- Tapiz de Los Astrónomos, de la Serie de La Historia del Emperador de la China. Manufactura de Beauvais. Realizado bajo la dirección de Philippe Béhagle (1641 – 1705) a partir de  cartones de Guy-Louis Vernansal, Jean-Baptiste Monnoyer y Jean-Baptiste Belin de Fontenay

 

En el tapiz de la seire de L’Histoire de l’empereur de la Chine,  figuras tanto europeas como chinas se reúnen en una terraza de piedra alrededor de un globo terráqueo. En el centro del grupo, de rojo, el   emperador chino, con la  insignia imperial del dragón alado en la ropa, gesticula con una mano mientras con la otra se apoya sobre la esfera como en gesto de posesión.  El hombre barbado que toma medidas con un compás es el  padre  jesuita alemán Schall von Bell, que alcanzó un alto rango en la corte imperial de los Qing debido a sus conocimientos de astronomía, dirigiendo la Oficina Imperial de Astronomía y manteniendo una relación personal bastante cercana con el emperador.  El tapiz pertenece a la manufactura de Beauvais y fue realizado para Louis-Auguste de Borbón, hijo de Luis XIVMadame de Montespan, duque de Maine por la suma de 20.000 libras en 1736.

 

Four-Panel Screen (paravent)- After designs by Alexandre-François Desportes

 

31.- Biombo de cuatro paneles según diseños de Alexandre-François Desportes realizado por las Manufactura de la Savonnerie

En el siglo XVIII, los biombos plegables de este tamaño, conocidas como paravents , se usaban principalmente en salones o comedores para proteger a los ocupantes de las corrientes de aire. Este biombo tiene cuatro paneles hechos  de dos diseños repetidos. Dos paneles representan a conejos en la parte inferior, frente a un enrejado de melocotoneros, con monos  que recogen la fruta y se la ofrecen a las aves exóticas de la parte superior. Los otros dos paneles contienen tres aves acuáticas en la base y en la parte de arriba, un guacamayo azul y amarillo se agarra a un enrejado de rosas junto a una grulla coronada africana. Los bordes de estas escenas imitan la forma de una boiseries de madera dorada  que probablemente simulan los que habrían cubierto las paredes de las habitaciones donde se utilizaron. Se realizaron en la Manufacture de la Savonnerie, una fábrica de alfombras y tapices reales ubicada en París, aproximadamente en la ubicación actual del Palacio de Tokio .

 

Figure of an Elephant Unknow-Chinese1736–1795

32.-Figura de un Elefante. Porcelana china-1736–1795

Este elefante grande y aparatoso,medía más de 50 cm de alto.  es una pieza relativamente rara que abunda en esa moda de coleccionar cosas exóticas que cundió con fuerza en el siglo XVIII.  El modelador chino transformó a una bestia enorme y poderosa  en un animal fantasioso, más parecido a un dibujo animado, sentado demás en una improbable postura vertical y con flores pintadas en las orejas. Objetos caprichosos y novedosos de este tipo, importados de Asia en el siglo XVIII, atraían a los coleccionistas europeos, que probablemente nunca habrían visto un elefante real.

 

 

Modelo para la tumba de Madame Langhans

33.- Réplica de la Tumba de Madame Langhans; originalmente diseñada por Johannes August Nahl, el Joven, 1752 – 1825. Porcelana de Niderviller

Johann August Nahl es el autor de la tumba hecha en honor a Maria Magdalena Langhans, la esposa de un clérigo que murió dando a luz, en la iglesia Hindelbank en el cantón de Berna. Este tumba fue muy  admirada a fines  del siglo XVIII., hasta el punto de que se vendieron innumerables grabados y fotografías de la tumba como recuerdo. Los grabados fueron hechos por  Christian von Mechel y las réplicas en bizcocho de porcelana por la fábrica de porcelanas de Niderviller, aunque tanto aquellos como estas obviaron las inscripciones de la lápida. A pesar de su fama durante el periodo romántico hoy es bastante desconocida y cuesta trabajo encontrar información sobre ella.

 

 

Johann August Nahl en 1751 se había quedado en la localidad suiza de Hindelbank para crear una tumba para Hieronymus von Erlach, alcalde de la ciudad de Berna,  fallecido tres años antes, y durante este tiempo vivió con el pastor Georg Langhans y su esposa María Magdalena Wäber . En la Semana Santa de 1751, la esposa del pastor murió a la temprana edad de 28 años en el parto de de su primer hijo,  que murió poco después. Como resultado, el escultor impresionado por la muerte de su anfitriona creó esta tumba para la madre y el niño, en la que intentó representar la resurrección.

Los visitantes a la tumba de la Sra. Langhans incluyeron a Goethe , Arthur Schopenhauer , Karl Graf von Zinzendorf y Albert Anker .La escultura está tallada en una sola piedra y en ella se ve a María Magdalena Langhans y su hijo mirando hacia arriba; El niño, además, extiende sus brazos al cielo. En la cubierta rota de la cripta se pueden ver los símbolos de la muerte y el escudo de armas de la familia Langhans; Además, hay varias inscripciones en la  lápida como esta cita de Albrecht von Haller :

“¡Escucha! La trompeta toca, resuena a través de la tumba;

Vigilia, hija de tristezas, quítate de la puerta

Expresa a tu Salvador, frente a él huye la muerte y el tiempo 

Y todo sufrimiento desaparece en una salvación eterna. ” 

 

El Insomnio

34.-L’Insomnie (‘The Sleepless Night’)Louis-Simon Boizot. Porcelana de Sèvres. Principios del Siglo XVIII

Es una pieza de entre 1801 y 1820 realizada en bizcocho de porcelana, parcialmente teñido de azul cobalto pálido en una técnica que se llamó pâte bleue y que fue característica de la fabrica de porcelana de Sèvres.

Representa a una mujer vestida con un drapeado clásico que se levanta de la cama, dejando al descubierto un pequeño amorcillo que dormía bajo las sábanas. Se trataba de representar el insomnio producido por los lances amorosos. La cama esta adornada con flechas y ramas de laurel. Fue obra original de  Louis-Simon Boizot en 1799. El primer ejemplar salió a la venta en 1800 pero se produjo durante todo el periodo de la  RestauraciónBoizot adquiere una notoriedad sólida cuando sucede, en 1774, al escultor Falconet a la cabeza de los talleres de esculturas de la Manufactura real de Sèvres.

 

Jean François Millet – L’Homme à la houe

35.- L’homme à la houe (El hombre con azadón ) de Jean-François Millet (French, 1814 – 1875); 1860–1862; óleo; 81.9 × 100.3 cm

 

A veces a Jean François Millet le tenemos asociado tan solo a un par de cuadros. Las espigadoras El ángelus. Pero Millet  no sólo fue uno de los más destacados pintores del llamado realismo, sino que perteneció a la Escuela de Barbizon e influyó sobre la siguiente generación de pintores impresionistas como Monet y Pissarro o postimpresionistas como Van Gogh. A veces los escándalos asociados con la pintura realista suelen relacionarse con el más ruidoso y mediático Gustave Courbet, pero cuando Millet presentó esta pintura en el Salón de 1863 causó un auténtico revuelo y eso que fue el mismo año que se celebró el celebre Salón de los Rechazados por iniciativa del propio Napoleón III , quien juzgaba que el jurado oficial era demasiado severo.

Esta pintura sí fue aceptada en el Salón Oficial junto a otras obras de Gérome, Cabanel, Baudry, Fromentin, Corot,  Puvis de Chavannes y  Carpeaux entre otros. Tres obras causaron gran escándalo. Por encima de todas, fue el año que el Salón de Les Refusés  expuso el famosísimo cuadro de El baño Desayuno sobre la hierba de Edouard Manet como después se le ha conocido. También el cuadro de Whistler, White Girl, más tarde conocido como Sinfonía en Blancocausó gran desazón. La controversia que rodeó los lienzos aparece descrita en la novela de Émile Zola L’Œuvre (1886).

Pero tampoco Millet se libró del ataque de los ánimos inflamados de los críticos.  El hombre de la pintura resultaba demasiado brutal y amenazador para la cosmopolita burguesía parisina. La Revolución Industrial había abarrotado París con el éxodo de los campesinos franceses más desfavorecidos constituyendo auténticas bolsas de pobreza. A pesar del implacable apoyo de algunos críticos leales a Millet, entre los cuales Castagnary vería una prefiguración de Cristo, otros como Paul Saint Victor ( historiador Inspector General de Artes y Letras) hablaba  de un monstruo sin cráneo, con un ojo vacío y una sonrisa estúpida, y se preguntaba: “¿Viene a trabajar o a asesinar a alguien?“. El cuadro fue visto como un alegato político socialista a pesar de que Millet hiciera declaraciones negando ser ni un agitador ni un socialista. Era sencillamente un pintor realista. Pintaba lo que veía. Sin embargo, el cuadro siguió siendo un emblema para la lucha de clases e inspiró un famoso poema del mismo título del poeta estadounidense Edwin Markham, traducido a 37 idiomas, y que ha sido llamado “el grito de batalla de los próximos mil años” de la lucha por la explotación laboral.

 

Mercy- David Spareth Saul’s Life. Richard Dadd

 

36.- Clemencia: David perdona la vida de Saúl ; Richard Dadd (British, 1817 – 1886); 1854; Oil on canvas; 61 × 50.8 cm

Bueno pues si hablamos de artistas locos egregios, como diría Vallejo Nájera, Richard Dadd es un buen ejemplo. En sus pinturas se aprecian temas oníricos o  surrealistas; además de enigmáticas escenas y sobre todo un obsesivo detalle en lo minúsculo. Cada pequeña planta estaba pintada con un herbario clásico.

La mayor parte de los trabajos que consagraron a Richard Dadd, fueron en la época donde estuvo encarcelado en un hospital psiquiátrico. En 1842, siendo ya un pintor apreciado con tan solo 27 años, Dadd fue contratado por Sir Thomas Phillips para acompañarle en un viaje por Grecia, Turquía, Palestina y Egipto para realizar dibujos del itinerario. Mientras estaban en Egipto, , durante el viaje por el Nilo, Dadd sufrió un trágico cambio de personalidad, un brote que probablemente fue provocado por el consumo de opio y otras drogas que agravaron un trastorno bipolar que ya padecía con anterioridad. Dadd creyó estar bajo el influjo del dios Osiris y ser su sacerdote, y en efecto le erigió un santuario en su camarote, mostrándose sumamente irascible y violento. Su condición hizo pensar inicialmente en una insolación.

A su retorno en la primavera de 1843, le fue diagnosticada una enfermedad mental y su familia lo condujo a la villa de Cobham en Kent para restablecerse. Poco después, tuvo otro brote en el que tomó a su propio padre por el Diablo disfrazado y lo asesinó con un cuchillo. Aunque huyó a Francia fue detenido por otro intento de homicidio e ingresado en el recién creado Hospital Broadmoor donde pasaría los siguientes 20 años y pintaría lo mejor de su obra.

Es curioso, o precisamente lo contrario, que, dadas sus tendencias homicidas, representase por el contrario un pasaje biílico en el que se evita precisamente el asesinato del rey Saul por Abisai gracias a la intervención de David. Su cuadro más conocido es The Fairy Feller’s Master-Stroke que se guarda en la Tate Gallery y podéis ver pinchando este link.

 

Jeanne Kéfer; Fernand Khnopff (Belgian, 1858 – 1921); 1885; Oil on canvas; 80 × 80 cm

37.-Retrato de Jeanne Kéfer; Fernand Khnopff (Belga, 1858 – 1921); 1885; Óleo sobre lienzo; 80 × 80 cm

Esta sí que es una de las joyas más publicitadas del Museo Getty hasta el punto de que la institución le ha dedicado incluso una publicación monográfica al cuadro en 2004 escrita por el prestigioso historiador de arte belga Michel Draguet. En ella Draguet señala, además del contexto social y cultural en que fue pintado el cuadro, la influencia de Whistler y de su Armonía en blanco al que ya hemos hecho referencia en esta entrada.

El artista, ilustrador, escultor y fotógrafo belga Fernand Khnopff (1858–1921) se convirtió en un popular retratista de la sociedad en la década de 1880, utilizando elementos que le habían servido como un pintor simbolista de vanguardia: realismo visual y un ambiente de silencio, aislamiento y ensueño. Khnopff con frecuencia colocaba a sus modelos apoyados contra una puerta cerrada, aplanando el espacio y dando como resultado una imagen meditativa y herméticamente cerrada. Jeanne Kéfer era hija de un compositor y amigo del artista.  Khnopff captura hábilmente la vulnerabilidad de la niña al mundo exterior con el mínimo gesto de su pequeño pulgar con el que sujeta el borde del lazo. El reflejo sobre el cristal de la ventana con su libre y expresiva pincelada se acerca a la abstracción. Típico de Khnopff, la niña ni nos resulta cercana ni desvalida, sino con una mirada fija, desconcertante, cautivadora.

 

 

38.-La entrada de Cristo en Bruselas en 1889. James Ensor. (1860 – 1949) Belga; 1888; Oil on canvas; 252.7 × 430.5 cm

Amigo de Fernand Khnopff y rival después, James Ensor es sin duda uno de los reyes de lo bizarro. Pues bien, éste es además no sólo el mejor cuadro que jamás he visto de él, sino también probablemente mi obra favorita entre las favoritas de todo mi recorrido por el museo. Es una obra enorme, tamaño Guernica para que os hagáis una idea, y, por razones que desconozco estaba prohibido tomar fotos de ella, con lo que me habría gustado hacerlo pues, como los cuadros de su compatriota  Bruegel el Viejo esta llena de pequeños detalles y multitud de retratos extraordinarios.

James Ensor convirtió la entrada de Cristo casi en un desfile de Carnaval, otra de sus iconografías predilectas. Como respuesta a la técnica puntillista entonces en boga, Ensor pintaba con espátulas, cuchillos y con ambos extremos del pincel para crear sus característicos emplastos de enorme libertad expresiva. Como para el Guernica, Ensor hizo multitud de dibujos preparatorios.

La sociedad de Ensor es una turba que amenaza con pisotear al espectador: un mar de gente ruda y fea, caótico y deshumanizado, lleno de máscaras, farsantes, payasos y hasta caricaturas. Figuras públicas, históricas y alegóricas, junto a la familia y amigos del artista, aparecen entre la multitud.

James ENSOR (1860 – 1949); Christ’s Entry Into Brussels in 1889. Detail: Crowd with masks.; 1888; Painting; Oil on Canvas; Los Angeles. J. Paul Getty Trust Museum. ;

 

El halo de Cristo en el centro del tumulto es en parte un autorretrato alegórico : en su mayoría ignorado, James Ensor también era un visionario precario y aislado en medio de las masas de la sociedad moderna.

 

El Cristo de Ensor funciona como un portavoz político de los pobres y los oprimidos, un líder humilde de la verdadera religión, en oposición al reformista social ateo Emile Littré, que aparece al frente con atuendo de obispo sosteniendo el bastón de director de la rondalla y liderando a la multitud ansiosa y sin mente. El cuadro fue rechazado por parte de Les XX, la asociación de artistas que Ensor precisamente había ayudado a fundar y  la pintura no se exhibió públicamente hasta 1929. Sin embargo el artista la tuvo presidiendo de manera prominente su hogar y estudio durante toda su vida.

 

Franz Von Stuck The dragon slayer

 

39.-Franz von Stuck. El degollador de dragones. 1913. Oil on panel

Otro joyón con letras mayúsculas: este The Dragon Slayer del pintor simbolista alemán, Franz von Stuck, una de mis debilidades más recurrentes. Como en muchas de sus obras, los personajes grandes y pesados suelen ocupar gran parte de la superficie del cuadro, casi siempre incluyendo algún cuerpo femenino o masculino desnudos. Stuck se basaba primordialmente en la mitología, ya sea cristiana o clásica siguiendo el ejemplo de Arnold Böcklin. La carga seductora de sus desnudos femeninos –en el rol de femme fatale que atrae al hombre a la perdición o al peligro– son claro ejemplo del Simbolismo de contenido popular. Stuck prestó también atención a los marcos de sus pinturas y generalmente las diseñaba por sí mismo.

 

Arnold Böcklin Quell in einer Felsschlucht

 

40.-Quell in einer Felsschlucht (Manantial en una Garganta estrecha); Arnold Böcklin (suizoalemán, 1827 – 1901);  1881; Oleo sobre lienzo; 84.5 × 59.4 cm

Precisamente de Arnold Böcklin, tiene el museo este extraño cuadro titulado Manantial en una Garganta estrecha, de una cualidad que roza casi la abstracción a primera vista. Sin embargo cuando te asomas al paisaje, es extraordinariamente minucioso en los detalles  con altos acantilados y árboles oscuros que enmarcan una abertura de cielo al final de un desfiladero y la luz concentrada sobre la parte más alta de la copa de un par de abedules solitarios. Probablemente es esa soledad absoluta, sin figuras humanas o animales, lo que hace que la pintura parezca decididamente más simbólica que meramente descriptiva.

 

‘Starry_Night’_by_Edvard_Munch,_1893,_Getty_Center

41.-Noche estrellada de Edvard Munch (noruego, 1863 – 1944). 1893. Óleo sobre lienzo. 135.6 × 140 cm

Este paisaje nocturno representa el litoral en Åsgårdstrand, un pequeño balneario al sur de Oslo en Noruega, donde Edvard Munch pasaba los veranos desde finales de la década de 1880. En esta pintura, Munch muestra la vista desde la ventana del hotel, donde se enamoró por primera vez. De hecho la sombra que se proyecta sobre la cerca blanca a la derecha en una litografía del mismo tema se ve que en realidad es la sombra que proyectan dos amantes que se abrazan.

Esta pintura parece haber tenido un significado especial para el pintor noruego pues la incluyó en todas las exposiciones que realizó desde 1894 a 1902, cambiando frecuentemente su título a Misticismo o Misticismo de una noche estrellada. También la incluyó como parte de series más grandes como el grupo que tituló Estados de Ánimo, en el que este lienzo ocupaba el del Amor. Más tarde en 1902, la incluyó también el la Exposición de Berlín en la que presento su famoso Friso de la Vida, un grupo de pinturas que suponían un comentario muy personal y de carácter filosófico sobre el hombre y su destino, todo imbuído de matices de misticismo nórdico.

 

Paul Gauguin head with horns

42.-Cabeza con cuernos Paul Gauguin ( 1848 – 1903) Maderadesándalo con restos de policromía sobre una base de madera de  sicomoro

Paul Gauguin, nieto de la  extraordinaria Flora Tristán,  pasó parte de su infancia en Perú, luego se unió a la marina francesa y viajó por todo el mundo.
Gauguin, como es sabido, pasó muchos años en la isla tropical de Tahití. Se trasladó allí para llevar una vida pacífica y trabajar en su arte. La cultura local y el exótico entorno natural influyeron en su obra. Allí hizo esta escultura, titulada Head With Horns , hace más de 100 años. Aunque puedan recordar a cuernos, ya sean de naturaleza demoniaca o mitológica, en realidad los supuestos cuernos pueden representar un peinado popular usado por los jóvenes tahitianos. Llevaban sus largos cabellos agrupados en nudos a ambos lados de la cabeza como una señal de poder.
Esta escultura podría ser un autorretrato de Gauguin. Tiene algunos de sus rasgos faciales mezclados con los rasgos de una persona de Tahití. Gauguin además siempre  se vio a sí mismo como un “salvaje”, indomable por la fuerza civilizadora de la sociedad francesa. Esta intrigante  escultura probablemente se exhibió en la casa de Gauguin en Tahití, pero se perdió en algún momento de la década de 1890. Hasta su redescubrimiento en la década de 1990, Head with Horns solo se conocía por dos fotografías que Gauguin pegó en Noa Noa , un manuscrito destinado a explicar su pintura y la cultura tahitiana a sus contemporáneos europeos.

Arii Matamoe Paul Gauguin

El Museo también tiene este extraordinario cuadro titulado Arii Matamoe que al parecer significa nobles ojos durmiendo

 

 

The Eternal Feminine (L’Éternel Féminin)

43.-Paul Cézanne. El eterno femenino.  (L’Éternel Féminin); 1887 about 43.5 × 53.3 cm

Curiosamente, según cuenta la web del museo, Cézanne que pintó frecuentes desnudos a lo largo de su carrera no solía utilizar modelos reales.”Pinto naturalezas muertas” le dijo en una ocasión a Renoir “porque las mujeres me dan miedo“. Por eso para sus dibujos de desnudos solía usar sus apuntes del natural mientras era estudiante, o la obra de otros pintores. Por eso y aunque en el museo hay varios cuadros magníficos de Cézanne, me quedo con esta pequeña y enigmática obra a la que se le han puesto distintos títulos. En cualquier caso, el significado parece claro. En torno a una mujer desnuda en el lecho, se agolpan miembros de distintas profesiones:músicos, pintores, fotógrafos e incluso representantes del clero. Como muchos de los desnudos de Cézanne, el rostro de la mujer está casi en blanco, a excepción de sus cuencas rojas. Alrededor de 1877, Cézanne comenzó a utilizar los trazos diagonales paralelos vistos aquí para imponer un orden y unificar la superficie de su imagen.

 

Aristide Maillol Woman in White

44.-Aristide Maillol Mujer en Blanco 1890-91

Traigo este lienzo aquí porque es rarísimo ver una pintura de Aristide Maillol, pero Maillol fue pintor y diseñador de tapices antes de convertirse probablemente en el escultor más preminente de principios del siglo XX. Como pintor, a principios de la década de 1890 se movió entre una hermandad de jóvenes artistas de vanguardia inspirados por Paul Gauguin conocidos como los Nabis ( de la palabra hebrea para profeta). La influencia de este grupo es evidente en los arreglos decorativos de colores brillantes y la refutación de la profundidad pictórica en este estudio de figuras psicológicamente tensas

 

The Milliners; Edgar Degas (French, 1834 – 1917); about 1882–before 1905; Oil on canvas; 59.1 × 72.4 cm

45.-Las sombrereras; Edgar Degas (French, 1834 – 1917); about 1882–before 1905; Oil on canvas; 59.1 × 72.4 cm

Termino mis entradas sobre el Museo Getty con esta pintura de Edgar Degas que no es en absoluto una rareza en su producción, ya que existe toda una serie de pinturas dedicadas precisamente al tema de las sombrereras.

 

 

Pero lo que me hizo detenerme en esta pintura fue la expresión de melancólica abstracción de la sombrerera de la izquierda, casi oculta entre dos masas informes que simulan sombras de sombreros. Curiosamente, después he investigado que es la parte más trabajada y por tanto el punto focal de la obra de Degas. El pintor le quitó todos los ornamentos del traje y antepuso los sombreros después de pintar ese rostro misterioso.

 

 

Y hasta aqui, mi serie sobre el Getty Museum de Los Ángeles. Espero que os haya gustado.

Frédéric Bazille, o la Juventud del Impresionismo.

Frédéric Bazille, el pintor que pudo ser un maestro del impresionismo y quedó truncado por una muerte temprana.

Bazille, Autoretrato, Chicago Art Institute, 1865

Tengo que empezar diciendo que no es el impresionismo uno de los movimientos artísticos que más me interesa. Y antes de empezar, me gustaría explicar por qué. Su irrupción en la escena artística y su triunfo clamoroso fue inmediatamente posterior al sangriento episodio de la Comuna de París. La Comuna, aquel paraíso descrito por Courbet en el que no había “nada de policía, nada de tonterías, ninguna imposición, ninguna disputa” y en el que “sería necesario permanecer así para siempre” terminó con la carnicería que se conoce como la Semana Sangrienta. La demolición de la columna Vendôme no mostró la caída de la burguesía sino, muy al contrario, el fin de las  esperanzas del proletariado urbano.

La ciudad fue bombardeada de manera salvaje y constante para sofocar la sublevación. La ventaja del gobierno era tan notoria que se negaron siquiera a negociar. Los miembros de la Comuna empezaron a tomar venganza incendiando los edificios públicos que más claramente simbolizaban al gobierno y a la burguesía. Fueron los pétroleurs, llamados así por acarrear cubos de petróleo con los que provocar los incendios. No solo desaparecería el Palacio de las Tullerías, sino también la biblioteca Richelieu del Louvre, el palacio de Justicia, el Palacio Real, el palacio de Orsay, entre otros muchos palacios, pero también edificios cerca de la Rue Royale, la Rue du Faubourg Saint-Honoré, la Rue de Rivoli,  y otras tantas calles entre ellas la vivienda del dramaturgo Prosper Mérimée, todo fue incendiado. Incluso el mismo ayuntamiento de la capital el Hôtel de Ville.

 

24 mai, Incendio del Hôtel de Ville – Litografía de Léon Sabatier y Albert Adam para Paris et ses ruines publicado en 1873 – Bibliothèque historique de la Ville de Paris

Decenas de miles de communiers murieron en los combates de las barricadas y otros tantas decenas de miles fueron fusilados como represalia en los días posteriores a al entrada del ejército. París estaba conmocionado, abandonado y en ruinas. Aún hoy hablar del episodio de la Comuna resulta incómodo.

 

 

Nunca, desde los días del Terror en la Revolución Francesa, e incluso entonces, París había sufrido un shock semejante. Los cadáveres de los comuneros se alineaban por las calles como se ve en las fotografías de Adolphe Disderi, el fotógrafo de la realeza y la burguesía, o en los goyescos cuadros de Jean-Louis-Ernest Meissonier.

 

 

 

Meissonier: Barricade de la rue Mortellerie juin

Meissonier-The-Ruins-of-the-Tuileries-Palace-after-the-Commune-of-1871

 

Y sin embargo, todo el grupo de los impresionistas, del primero al último, autores que tan cacareadamente presumieron de pintar sólo lo que veían, rehuyeron la visión de esa catástrofe, las ruinas y la muerte que estaba por todas partes en París. Cuando Claude Monet pinta el Jardín de las Tullerías en 1876, modifica el encuadre para que no se vean las ruinas del palacio incendiado por los comuneros.

 

Claude Monet-Le Jardin des Tuileries-1876. Museo Marmottan

 

Los impresionistas niegan la tragedia, y en cierto sentido, lo real. Su  pretendido realismo dice tanto de lo que muestra como de lo que esconde y lo que evita. Nada de política, nada de compromiso. Su pintura es una pintura de burgueses para burgueses: el burgués en las carreras de caballos, el burgués en los prostíbulos, el burgués en el jardín, el burgués paseando el domingo por el Sena, el burgués en la ópera, en el circo, en los merenderos de Montmartre, el burgués en suma en su contínua epifanía. Su deseo, nunca escondido, era limpiar el realismo de sus connotaciones políticas, de su relación con la canaille, como habría dicho Mallarmé.

 

Garden at Sainte Adresse-Claude Monet 1867

 

Probablemente por ese carácter naif y tan burgués es por lo que, aún hoy, sigue siendo uno de los movimientos más apreciados por el público de los museos y por eso mismo, a mí me chirría. Nada feo, nada siniestro, nada bizarro tienen espacio en un cuadro impresionista. Por no haber, no hay ni oscuridad, ni climatología adversas, ni tormentas, ni noches oscuras. Todo es luz y despreocupación, jardínes de flores, niñas al piano, madres con niños, paseos en barca y almuerzos sobre la hierba.

 

LE DÉJEUNER DES CANOTIERS. Renoir. 1881

 

Cuando Monet pintaba en Argenteuil, a las afueras de París, el río, según un informe oficial de la época, presentaba una extraordinaria acumulación de desperdicios, de gatos y perros muertos, y cieno, mucho cieno. Acababa de instalarse un colector que vertía todos los desperdicios de las alcantarillas de París y había constantes epidemias de tifus durante los veranos de Argenteuil. En un famoso poema de Charles Cross de los mismos años titulado El río se decía: Seul, le fleuve ne rit pas. Pero, mirad las pinturas de la época de Monet en Argenteuil. Es la Arcadia porque nada de eso cabe, nada de eso podría entrar enla iconografía de una pintura impresionista. Y ¿es la realidad así de sencilla?

 

Sailing At Argenteuil Painting by Claude Monet

 

Dicho esto, largo excurso por mi parte, hoy quiero hablaros sin embargo, de un autor, casi desconocido fuera de los círculos académicos, a pesar de la desmesurada popularidad del impresionismo, debido sin duda a su temprana muerte en la guerra franco prusiana, cuya derrota precisamente desató el episodio de la Comuna. No vale para él este reproche que he hecho más arriba pues Frédéric Bazille, el más idealista de los pintores, que aún no se llamaban impresionistas, murió sin llegar a ver toda aquella barbarie.

 

Pierre Auguste Renoir_-Frédéric Bazille pintando 1867

Tan solo ocho años duró la carrera artística de Frédéric Bazille (1841- 1870). A su muerte tan solo dejó 55 pinturas propias , junto a otros cuarenta  lienzos de artistas como Delacroix, Courbet, Renoir, Monet, Manet o Sisley que coleccionó. Un personaje carismático, enormemente apreciado por sus colegas, buen amigo, generoso hasta el extremo, un dandy en el vestir, un melómano, una mente brillante, probablemente homosexual, guapo, con unos enormes ojos azules, altísmo, medía casi 1.90, y bastante acomodado, casi un niño rico para sus paupérrimos compañeros de generación.

 

Frédéric nació en Montpellier en el seno de una familia de notables protestantes, bastante ricos y muy cultos. Su padre, terrateniente y vinatero, se convirtió en senador en 1879. Su madre, Camille Vialars, también pertenecía a una familia de terratenientes. Los Bazille se asentaron en Montpellier en el siglo XVII como maestros orfebres aunque sus familiares más recientes se habían convertido en comerciantes o médicos y formaban parte de la burguesía local, siempre vinculados a la evolución de la propia ciudad.  En 2016 se le organizó una gran retrospectiva que se gestó en el Museo Fabre del propio Montpelier y que despues viajó, a lo largo de 2017, al Museo Orsay de París y después, a la National Gallery of Art de Washington. Curioso que esta exposición, titulada Frédéric Bazille, la jeunesse de l’impressionnisme, se organizase precisamente en el Museo Fabre, pues este centro artístico de la Francia mediterránea, renovado en entre 2003 y 2007, fue el lugar donde un jovencísimo Bazille inició su carrera artística  en el estudio de los escultores, Baussan padre e hijo, copiando los viejos maestros como Paolo Veronese

 

Frédéric-Bazille-la-jeunesse-de-l’impressionnisme-au-musée-Fabre-01

Bazille, sin embargo, abandonó su protector hogar paterno a principios de la década de 1860, recién cumplidos los veinte años, para estudiar medicina en París. Pero su pasión por la pintura superó la obligación que sentía de seguir una vocación marcada por sus padres y, para disgusto de éstos, pronto abandonó la escuela para dedicarse al arte. En París se matriculó en el estudio del pintor Charles Gleyre,  entonces el principal taller privado de enseñanza en París, un taller fundamental en la historia del arte francés del XIX y del aún inexistente impresionismo pues a él asistieron no sólo Bazille sino también  a Jean-Léon Gérôme , Jean-Louis Hamon , Auguste Toulmouche , James Whistler y varios de los impresionistas:  Claude Monet ,  Auguste Renoir Alfred Sisley  de los que rápidamente se hizo amigo. Al poco tiempo, ese un grupo se expandió incluyendo a Edgar Degas, Edouard Manet , Berthe Morisot , Paul Cézanne , Camille Pissarro , Emile Zola  y  Paul Verlaine entre otros. París hervía de creatividad mediado el siglo XIX como puede verse en los cuadros de Henri Fantin-Latour

 

Henri Fantin-Latour – “Un taller en Batignolles” (1870)

El grupo se formó en torno a Manet, el artista que había desafiado al Salón con sus cuadros y en aquel momento epítome de la modernidad, que es el que está  en el centro del cuadro pintando un retrato del  pintor, escultor, poeta y crítico de arte Zacharie Astruc, que es el personaje sentado en la butaca, posando con un libro rojo en la mano. Manet tenía un estudio en el barrio parisino de Batignolles, que se convirtió en centro de reunión de estos jóvenes artistas a los que antes que impresionista se le conoció como el Grupo de Batignolles. Bazille es el tipo más alto del grupo a la derecha de Astruc, con las manos cruzadas a la espalda, pero también podemos ver, detrás de Manet y de izquierda a derecha, al pintor alemán Otto Schölderer, a Renoir (el único que lleva sombrero), el escritor Emile Zola, el coleccionista e íntimo amigo de Bazille, el pianista Edmond MaîtreClaude Monet, que poco más y no entra en el cuadro.

El grupo sin embargo no estaba completo. Fantin-Latour pintó otros retratos colectivos, todos hoy en el Museo de Orsay; el  Homenaje a Delacroix (1864), donde también aparecen Jules Champfleury, Charles Baudelaire,  Alphonse Legros o James McNeill Whistler entre otros y otros dos dedicados a los escritores, El rincón de la mesa (1872) donde entre otros aparecen Paul Verlaine y Arthur Rimbaud y otro, ya muy posterior, a los músicos, Alrededor del piano (1885).

Bazille_Studio_in_the_rue_de_Furstenberg

 

Más favorecido económicamente que el resto de sus amigos, alquiló su primer taller en  1864, aunque luego, vistas las dificultades económicas de sus amigos, particularmente de Monet que ya esperaba un hijo, alquilaría otro mayor. No fue fácil convencer a sus padres para que le alquilaran este taller más grande, en lugar de una simple habitación. Si pudiera encontrar un pequeño lugar conveniente cerca de mis amigos, me gustaría tomarlo, creo que sería muy útil para el progreso que puedo hacer más adelante“, le escribió a su madre. Así en 1865 , se trasladó con Monet, a la Rue Fustenberg justo encima del taller que había tenido su admirado  Delacroix cuya presencia aún se sentía en el lugar. Allí también se añadió Renoir, compartiendo modelos o posando los unos para los otros.

Frédéric_Bazille_-_L’Atelier de la rue de la Condamine _-1870

En este cuadro de Bazille, en el que también hay mano del propio Manet, podemos ver el estudio que compartieron en la rue de la Condamine. Bazille. en el centro, enseña su obra a Manet, con sombrero, que está comentando algo, mientras Monet, un paso atrás, los observa. A la derecha toca el piano su inseparable Edmond Maître y en la escalera está Renoir y otro personaje que a veces identifican con Astruc y otras con Zola. Casi todas las obras colgadas en la pared son claramente identificables y algunas saldrán después en estas líneas, como el Pescador de la pared de la izquierda, o el de la Toilette sobre el sofá que aún está sin terminar. Aún así también se identifica un bodegón que compró a Monet, sobre la cabeza del pianista Maître y un Renoir tras la escalera. El padre de Bazille, aunque se había resignado a la elección de su hijo de una carrera en el arte, lo mantuvo siempre en una situación económica muy limitada y Bazille, aunque llegó incluso a exponer en el Salón, en su corta vida, jamás consiguió vender un cuadro. Pero eso no evitó que sus amigos artistas lo consideraran un niño rico y vivieran un poco a sus expensas, sobre todo Monet, que con su personalidad de macho alfa, lo dominaba un poco a su antojo. Una lástima porque si hubiera tenido libre uso de su fortuna, Bazille podría haber desempeñado un doble papel, como artista y como mecenas, como si haría el más joven Gustave Caillebotte. Aún así, a su muerte, tenía unas 40 pinturas en su colección, entre ellas el conocido y gigantesco Mujeres en el jardín que compró a Monet para ayudarle económicamente.

 

Piscis 1865

Bazille se siente listo para participar en el Salón de 1866 y presenta dos cuadros : un tema moderno, Chica al piano y un clásico de la naturaleza muerta, Piscis . Solo el segundo es aceptado. Courbet los visita, admira el Desayuno en la hierba  de Monet y la Chica joven aPiano de Bazille, pero la vida diaria del taller es la de una fiesta perpetua que le hizo buscar un retiro por unos pocos meses en 1866 , solo, en la rue Godot-de-Mauroy, lejos de la vorágine. La soledad no es lo suyo y decide cambiarse a la rue Visconti , donde de nuevo no puede evitar dar la bienvenida a Renoir, y luego a Monet. “Aquí están estos dos pintores necesitados que yo albergo. Esto parece una verdadera enfermería. Estoy encantado . Porque, como le  escribió a MonetUno solo, hay cosas que no puede descifrar: A fin de cuentas,  es una tarea ardua  y difícil” Renoir se aprovecha de las modelos de Bazille y  le ayuda a pagarlas. La hermandad culmina cuando Renoir y él encuentran el estudio de la pintura de la pintura de arriba en Batignolles, un gran taller cercano al de Manet, que Bazille y Manet inmortalizaran en esa pintura L’Atelier de la rue de la Condamine.

 

Bazille_Monet blessé à l’hôtel du Lion d’Or à Chailly-en-Bière. L’Ambulance_improvisée_1865

Bazille como Monet se sentían atraidos por la pintura al aire libre e hicieron muchos viajes juntos: a Chailly, a Honfleur en Normandía, a Fontainebleau… Una de las pinturas más deliciosas de Bazille es esta de arriba “L’Ambulance_improvisée” (El Hospital improvisado) en la que se ve a Monet recuperándose en la cama de una lesión en una pierna que sufrió en el verano de 1865 en Chailly donde había ido a hacer estudios para el Desayuno sobre la hierba.

Bazille que había ido con él para servirle de modelo, con sus estudios de medicina, se hizo cargo de la situación. Apoyó la extremidad enrojecida sobre mantas dobladas y colgó una olla de cerámica encima, tal vez para servir como un contrapeso. Así inmovilizado, Monet le mira hoscamente. Todo en la imagen, desde el orinal, el remolino de la ropa de cama hasta las rápidas anotaciones del papel pintado con motivos arabescos, revela una exultante autosatisfacción. Por una vez, Bazille tuvo a su augusto amigo justo donde lo quería: a su merced.

 

Claude-Monet-The-Coast-at-Sainte-Adresse

JEAN-FREDERIC-BAZILLE-SEASCAPE.-THE-BEACH-AT-SAINTE-ADRESSE 1865

 

Por sus dificultades financieras Monet fingió una ruptura con su amante Camille para acercarse nuevamente a su familia, de la que esperaba ayuda económica. Por esta razón pasó el verano de 1867 con su familia en Sainte-Adresse, mientras que Camille, que se encontraba embarazada, permaneció en París y era cuidada por Bazille. En agosto nació el primer hijo de Monet, Jean. Bazille fue a buscarlo a Saint Adresse y allí pintó la misma vista que Monet.

 

1869_Retrato de Edmond Maitre

 

En París, la pintura no es el único centro de interés de Frédéric Bazille. Es un apasionado de la escritura, del teatro, de la música y la ópera. Tuvo una gran amistad con Edmond Maître con él que solía ir a conciertos. Compartían la pasión por la música de Wagner , de Fauré , de SchumannGabriel Fauré (1845-1924) fue incluso en París el profesor de piano de Bazille con quien hizo importantes progresos.  Con Edmond, asistirá en Bruselas a la primera presentación de Lohengrin. Cuando murió Bazille, uno de los más afectados fue Maître que le escribió una carta a sus padres diciendo: “De todas las personas jóvenes que he conocido, Bazille era el más talentoso, el ser más amable”.

 

Bazille-Nature_morte_au_héron 1867

La falta de dinero, a pesar de ser un niño rico hace que muchos de los cuadros de Bazille sean naturalezas muertas y paisajes puesto que no podía permitirse pagar a los modelos. Son contínuas las quejas a sus padres en sus cartas por este motivo. Eso hacía también que posaran los unos para los otros. Más arriba os puse un cuadro de Renoir que representa a Bazille precisamente pintando esta Naturaleza muerta con garza de aquí arriba. Pero hubo muchos más, como este fantástico retrato de Renoir pintado por Bazille en 1867.

Bazille, Frédéric ~ Portrait of Renoir, 1867,

 

O este otro de Bazille, pintado por Monet en 1868:

 

Bazille, peint par Monet (vers 1868).

O este de Renoir de nuevo por Bazille de 1867.

 

Frédéric Bazille – Portrait de Renoir (1867)

O este de Bazille y Camille, la amante y luego esposa de Monet, que éste pintaría  como un estudio preparatorio para su Desayuno en la hierba en 1865.

 

Monet, Claude (1840-1926) Bazille et Camille, Etude pour “Déjeuner sur l’Herbe” (Bazille and Camille, Study for “Déjeuner sur l’Herbe”) 1865

O este otro retrato de Bazille de otro de los amigos comunes del grupo, un Paul Verlaine jovencito y aún con todo su pelo:

Frédéric_Bazille_-_Paul_Verlaine 1867

 

No podemos olvidarnos unca que Bazille murió con 29 años, por lo que nunca pudo llegar a tener éxito e independencia económica de sus padres. Su vida se escindía en dos: los veranos en la casa familiar y el resto del año con sus amigos pintores en París. Por lo general pasa sus veranos en la propiedad de la familia el dominio Meric  en Montpellier , frente al pueblo de Castelnau-le-Lez , un área que es el escenario de algunos de sus cuadros, como este El vestido rosa (1864)

 

 

La figura representada es Therese des Hours, una prima de Bazille. Las familias Bazille y Hours pasaban los verano en la hermosa hacienda Meric. La casa y su parque están ligeramente elevados y dominan el pueblo. Bazille coloca a Therese en la terraza al final del jardín.

 

 

El verano de 1867 su estancia en Meric fue especialmente prolífica en pinturas. Como este enorme lienzo titulado Reunión familiar en el que reune en la terraza a diez de sus parientes cercanos, así como a él mismo representado de pie, siempre el más alto, en el extremo izquierdo de la pintura. En este cuadro del Museo d’Orsay, según la propia web del museo

cada una de las figuras constituye también un retrato y casi todos los modelos miran al espectador, como si estuvieran posando para un fotógrafo. Por lo cual, y pese a que se trate en este retrato de grupo de la intimidad familiar, las poses son un poco rígidas. Incluso la ejecución parece ser contenida y Bazille retoca una y otra vez el lienzo durante el invierno, antes de volver a cogerlo una vez más un año después, incluso tras haberlo mostrado en el Salón, sustituyendo unos perritos que había en primer plano por un bodegón de flores y sombrero, muy poco natural.

 

 

The Terrace at Meric (Oleander) 1867

De aquel mismo verano es este cuadro inacabado de la terraza de Meric.

 

Thérèse Reading in the Park at Meric by Jean Frederic Bazille

Vue de village, 1868,

O este otro de un año después, actualmente en el Museo Fabre, titulado La vue de village. La modelo es la hija de un agricultor italiano, aparcero de los padres del pintor. Su vestido de muselina blanca contrasta con la vegetación circundante, dando una fuerte impresión de brillo. El árbol en primer plano enmarca el paisaje y permite apreciar su profundidad. Podemos ver abajo el pueblo de Castelnau, cerca de Montpellier, cruzado por un pequeño río costero, el Lez.

 

 

Bazille,_Frédéric___Le_Petit_Jardinier_(The_Little_Gardener),__Museum_of_Fine_Arts,_Houston

O este otro, también inacabado. A Bazille, aún le costaba pintar paisajes puros sin introducir alguna figura humana.

Les Remparts d’Aigues-Mortes, 1867,

Al final de la siguiente primavera de 1867, Bazille visitó la ciudad de Aigues-Mortes cerca de la casa de su familia en Montpellier. Con la esperanza de “al menos ocho días hermosos“, se propuso el desafío de pintar paisajes “absolutamente simples” de la ciudad y las marismas de los alrededores.

Bazille-Les_remparts_d’Aigues-Mortes

 

Les Remparts d’Aigues-Mortes, 1867,

De las cuatro vistas conocidas del artista de la zona, esta, del Metropolitan Museum, es la única terminada del todo (de nuevo sus figuras). Muestra de cerca las enormes murallas medievales de Aigues-Mortes. También muestra los efectos de luz más llamativos de las tres: el sol del sur brilla intensamente en la calle que vemos a través del arco, proyectando su luz sobre este lado de la muralla y contrastando con las sombras de la tarde que envuelven al pony de la Camarga y las figuras del primer plano.

 

Paysage au bord du Lez, 1870

Este que sería el último paisaje que pintaría en el que sería su último verano, muestra cómo iba evolucionando, ya no hay figuras, aunque aún es perceptible la influencia de Corot.

 

 

Bazille,_Frédéric___La_Toilette,_1869-70,_Oil_on_canvas_Musee_Fabre,_Montpelier

Bazille murió demasiado pronto. Aún es un pintor sin encontrar su propio estilo, lo que ha hecho que sus cuadros hayan estado durante casi un siglo, al margen de la historiografía del impresionismo. La influencia de Edouard Manet  y del orientalismo tan en boga en el París de la época, lellevó a pintar una serie de telas con temas orientales, como esta Toilette que ya habíamos visto a medio pintar en el cuadro del estudio. Sin embargo, la representación minuciosa de las telas y las pieles y la de la piel negra de la doncella indican el dominio técnico alcanzado por el pintor al final de su vida.

Femme en costume mauresque, 1869

En este otro, Lise Tréhot, modelo, musa y primera amante de Renoir, está representada con un sabio erotismo por Bazille,vestida con un traje del norte de África.

Jeune-femme-aux-pivoines-1870

La probable influencia de Edouard Manet llevó a Bazille a representar a una mujer negra que reunía un ramo de flores en un jarrón. En 1863, Manet había pintado su famosa Olimpia, que presentaba en el fondo a una mujer negra con un ramo de flores. Al mismo tiempo, la naturaleza muerta y el retrato, la pintura de Bazille permite apreciar las cualidades del colorista del pintor.

 

‘Fleurs’ (1868) by Frédéric Bazille

O este otro bodegón de flores que demuestra cómo iba avanzando en su pintura. Aún así no podemos olvidar nunca que toda la carrera de pintor de Bazille no abarca sino un corto periodo de seis años y que moriría a los 29.

Le Pêcheur à l’épervier, 1868

Quizás los cuadros más personales son aquellos donde acaso Bazille dejó entrever su homoerotismo. Jamás se le conoció una pareja femenina y su mundo, cuanto menos, era un mundo de amigos masculinos. Este Pescador con red y otros cuadros similares han labrado esa suposición de su homosexualidad. De hecho, así como el desnudo femenino era moneda de uso corriente en la pintura, el masculino estaba siempre ligado a temas mitológicos. Esta representación de un desnudo masculino actual no debió dejar de ser chocante en aquel momento, hasta el punto de que fue rechazado por el Salón de 1869 bajo la acusación de “indecencia”.

 

Frédéric Bazille – Jeune homme nu sur l’herbe

En el Museo de Montpellier está este otro inacabado Joven desnudo sobre la hierba en el que la sutil diferencia entre el bronceado de las manos y el rostro con la blancura de la piel parece indicar que se tratase de un campesino o alguien que trabajase al aire libre. Los pantalones de sarga azul deshilachados a un lado lo confirman, asi como la tapia que oculta las miradas.

 

Scène d’été, 1869,

Y por si aún cupieran dudas, esta  Escena de verano que Bazille comenzó  en su estudio de París, pero completó los detalles del paisaje después de viajar al sur de Francia, donde pintó un paisaje similar del río Lez. La pintura, sorprendentemente fue aceptada en el Salón probablemente porque el tema parecía inspirarse en la novela modernista Manette Salomon (1867), una novela sobre la vida de unos pintores en la que los hermanos Goncourt describen una escena de hombres jóvenes bañandose en una luz brillante. A este cuadro, se le ha atacado ferozmente por sus imprecisiones anatómicas pero, en cierto sentido, no sólo prefigura Las bañistas de Cezanne, sino que hay sentidos homenajes en las figuras a los pintores del renacimiento italiano como Andrea Mantegna y Sebastiano del Piombo. ¿Qué otra cosa es sino un San Sebastián laico el joven apoyado en el árbol de la izquierda?

Portrait of Alphonse Tissie – Frederic Bazille

La amplia correspondencia que mantuvo con sus padres y sus amigos que aún a día de hoy se conserva, nos permite conocer mucho de Frédéric, un hombre muy querido por sus colegas, pero cargado de enigmas, como el que rodeará su muerte. “Tan solo tres semanas antes de alistarse había escrito una carta asegurando que nunca querría vivir la guerra“, explica Stanislao Colodiet, del Museo Fabre de Montpellier. “Su decisión sorprendió a sus amigos y familiares porque además entró en un regimiento muy peligrosoAl final de su carrera, su pintura estaba cambiando y es evidente que muchas cosas pasaban por su cabeza, pero su correspondencia no nos aporta luz sobre esto. Nunca tendremos la explicación“. Podría haberlo evitado fácilmente, entonces con dinero se podía comprar un sustituto. Según Renoir, que también estuvo en la guerra, se alistó “porque se veía galopando sobre un hermoso caballo, en medio de una ráfaga de balas ,y portando el mensaje que supondría el fin de la contienda.”  por el contrario, se pasó el tiempo limpiando polainas, peleando patatas, acarreando leña, barriendo los suelos…. “Esta vida endurecida me está hundiendo” escribió sus padres, “pero no durará mucho“.

 

 

Ni siquiera tuvo el honor de morir en el campo de batalla, sino durante la retirada, en una carretera embarrada intentando proteger a unas mujeres y unos niños. La noticia cae como una bomba entre sus amigos. Edmond Maître está desconsolado, Renoir muy afectado, Monet, cabreado con ese patriotismo que ha causado la muerte de su amigo y ante un París cada vez más convulso, decide irse a Londres, como también hará Camille Pissarro. El grupo queda completamente disperso.

 

 

SIn embargo, cuando, pasados los acontecimientos de la Comuna, el grupo volviera reunirse y a celebrar, apenas cuatro años después de la muerte de Bazille, la que sería la Primera exposición de los Impresionistas en el taller del fotógrafo Nadar en el boulevard des Capuchines, nadie se acordaría ya de incluir en ella ninguna obra de Bazille, cuya obra se sumió en un largo olvido. Eran los tiempos ya de los marchantes de Durand-Ruel y de Vollard y el dinero fluía por sus manos.

¿Puede una bala de fusil cambiar el curso de la historia del arte?, se pregunta la wikipedia francesa. ¿Cómo habría sido la obra de Bazille si, como sus compañeros, hubiera logrado alcanzar su madurez artística? Y sobre todo, ¿cuál fue el destino de los sesenta cuadros  que componían la obra de Bazille?Primero un absoluto y largo olvido, luego una tímida resurrección debida al historiador de arte Henri Focillon en 1926  . Pero no sería hasta finales de los 50 cuando se reivindicase su pintura y los ávidos coleccionistas americanos sacasen sus pinturas del ámbito familiar y del círculo local de iniciados de Montpellier para acabar colgadas principalmente en las paredes de los museos estadounidenses.