Los espectaculares Bronces de Riace

Los espectaculares Bronces de Riace

 

 

Hoy os quiero hablar de los dos bronces de Riace,  probablemente los dos esculturas griegas de bronce del siglo V a. C. de mejor conservación del mundo y que sin embargo, al menos en este país, no son tan conocidas como debieran. Y no sólo son extraordinarias por su belleza o su antigüedad, sino sobre todo por su rareza.

 

 

Se sabe que hubo muchísimas estatuas realizadas en bronce en la época griega, pero el temprano expolio al que fue sometida Grecia y el posterior desdén del cristianismo hacia el arte clásico hizo que la mayoría de los bronces griegos no hayan llegado hasta nosotros porque acabaron fundiendose para su reutilización en otros menesteres, hasta el punto de que, de todas aquellas esculturas en bronce de héroes y atletas de las que nos hablan los textos, tan solo el conocido como Auriga de Delfos es la única estatua de bronce encontrada en tierras griegas. Por esa razón, estas dos obras, encontradas en Reggio Calabria, lo que era la Magna Grecia,  son aún más excepcionales.

 

 

El-Auriga-de-Delfos

 

La historia moderna de los dos bronces comienza el 16 de agosto de 1972, cuando, después de una historia con implicaciones aún no totalmente aclaradas, cerca de la ciudad de Porto Forticchio, en la costa del municipio de Riace, se encontraron las dos estatuas de bronce, aparentemente sin encontrar ningún resto más de la época en los alrededores. Stefano Mariottini (un joven buceador aficionado romano) se sumergió en el mar Jónico a 230 metros de las costas de Riace  y encontró a 8 metros de profundidad un brazo  de lo que luego se llamaría la estatua A, el único elemento que emergía de la arena del fondo.

 

 

 

Su recuperación se realizó con un jolgorio público y una vergonzosa falta de cuidados, usando medios inapropiados, hasta el punto de que se “olvidó” en la playa una gran pieza de cerámica de la Antigüedad tardía, colocada entre el antebrazo derecho y el pecho del Bronce A para evitar que el brazo pudiera dañarse durante el transporte.

 

 

Después de su recuperación, las estatuas fueron sometidas a una primera restauración. Durante las primeras intervenciones de limpieza de las concreciones marinas (llevadas a cabo por los restauradores del Museo Nacional de Magna Graecia de Reggio Calabria ), fue evidente la extraordinaria calidad de las dos bronces. En seguida se tuvo la certeza de que sería imposible realizar una restauración completa y válida de las estatuas utilizando solo las herramientas limitadas que estaban disponibles en ese laboratorio.  Fue entonces cuando se decidió transferir al Centro de Restauración más equipado de la Superintendencia Arqueológica de Toscana .

 

Las operaciones de restauración, que duraron cinco años, finalizaron el 15 de diciembre de 1980 con la inauguración de una exposición durante seis meses de las dos estatuas en el gran escenario del turismo florentino, en el Museo Arqueológico de Florencia. Aquella fue su presentación oficial al público.

 

 

 

I bronzi di Riace al Quirinale, 01/07/1981

Las investigaciones llevaron a un primer resultado sorprendente: el brazo derecho de la estatua B y el antebrazo izquierdo en el que se soldó el escudo dieron como resultado una fusión diferente del resto de la estatua, de hecho se fundieron y soldaron en un período posterior probablemente para reparar un daño. Durante la limpieza meticulosa se descubrieron algunos detalles para los cuales se utilizó material diferente del bronce: plata para los dientes de la estatua A y para las pestañas de ambas estatuas,  marfil y piedra caliza para la esclerótica del ojo , y cobre para los labios y las aureolas de los pezones de ambas estatuas.

 

 

 

A principios de los años noventa hubo numerosos fenómenos de degradación, que llevaron a tomar la decisión del vaciado total del material que antes servía para dar forma a las figuras (la llamada “tierra de fusión”). La remoción de la tierra de fusión fue realizada por el laboratorio de restauración ubicado en el museo de Reggio en los años 1992-1995, y finalmente se completó en la última restauración entre los años 2010 y 2013, realizada en el Consejo Regional de Calabria, en el Palacio de Campanella.

 

 

Las dos estatuas, denominadas “A” y “B” y rebautizadas en Reggio como “el joven” y “el viejo”, tienen una altura de 1,98 y 1,97 m respectivamente, y su peso, originalmente de 400 kg, ahora ha disminuido a casi 160 kg, debido a la remoción de la tierra de fusión.

 

 

 

 

La localización de su recuperación está situada junto a un antiguo puerto nunca estudiado aún con las técnicas de la moderna arqueología.  La recuperación de las dos estatuas cerca del puerto apoya las teorías que relacionan la presencia de los dos bronces en Riace con su transporte desde o hacia Roma. Otros detalles, como la presencia de cerámica para proteger la integridad de la Estatua A, parecen testificar que las dos obras viajaban para ser expuestas a otro lugar.  A través de esa cerámica y por la restauración del brazo se calcula que el naufragio debió producirse a fines del siglo II d.C, cuando las estatuas ya tenian 700 años de antigüedad, lo que a algunos les ha hecho suponer que se transportaban de Roma a Constantinopla.

 

 

Hay decenas de teorías sobre la identidad de los personajes, el autor, el lugar de procedencia, la antigüedad de una y otra, y el diseño de los cascos, armas y escudos que con toda seguridad portaban y que probablemente no estaban realizados en bronce sino en otro material como la plata y el cobre y que se habrían removido en el momento para facilitar el transporte. El hecho de que no se hayan encontrado más elementos del naufragio por la zona hace pensar que las dos estatuas fueran arrojadas al agua en medio de una tormenta para aliviar el peso de la nave.

 

 

Aún así, en la página dedicada s los bronces realizada por el MiBAC o Ministerio Italiano para los Bienes y Actividades Culturales, están recogidas y explicadas las distintas hipótesis e incluso una crítica de ellas, pues algunas de sus teorías han sido superadas por las investigaciones realizadas durante las restauraciones. Aún así dan algunos hechos por seguros.

  • Las dos estatuas son de bronce, con un grosor muy ligero, a excepción de algunos detalles de plata, calcita y cobre. Los dientes de la estatua A son de plata. Los pezones, los labios y las pestañas de ambas estatuas son de cobre, así como las huellas de una diadema en la cabeza de Bronce B. La esclerótica del ojo, cuyo iris estaba hecho de pasta de vidrio, era de calcita blanca, mientras que la carúncula lagrimal es de piedra rosa.

 

 

  • Los bronces de Riace son obras originales de la primera mitad del siglo V a. C., con algunas similitudes entre ellas que son tan evidentes que se le puede atribuir su ideación y realización a un solo Maestro.

 

 

 

  • En cuanto a las diferencias cronológicas sugeridas por muchos estudiosos, es innegable que, a excepción de la zona abdominal y los rasgos faciales, el resto del cuerpo de las dos estatuas es sorprendentemente similar, con algunos detalles que demuestran que fueron realizados por el mismo artista. Esta observación nos hace considerar las dos estatuas como contemporáneas entre ellas.

 

 

  • Las dos estatuas han estado expuestas en lugares visibles durante muchos años. En la época romana, el Bronce B se dañó: se le rompió su brazo derecho, del que, (una de las únicas certezas que sabemos) se realizó una segunda fundición después de hacer un molde preciso.

 

 

  • Las dos estatuas fueron hechas con seguridad en Argos, en el Peloponeso, como lo demuestra la prueba de las tierras de fusión, llevada a cabo por el Instituto Central para la Restauración en Roma.

 

 

  • No tenemos copias en mármol de las dos estatuas, a pesar de que estuvieron expuestas durante mucho tiempo, a excepción de una proveniente del Palatino en Roma, ahora en el Museo de Bruxelles, en mármol pentélico, acéfalo y mutilado de todos sus miembros. . El ritmo compositivo se parece al de la estatua de Riace, pero la falta de todos los miembros y de la cabeza hace que no se pueda demostrar con certeza

 

 

  • Las estatuas representan dos hoplitas, o mejor dicho, un hoplita (Bronce A) y un rey guerrero (Bronce B).

 

 

  • Los dos bronces de Riace se realizaron para ser vistos juntos, siendo deliberadamente similares, aunque sean diferentes. Desde esta perspectiva, parece bastante improbable que el artista los realizara para un grupo más numeroso , pues no las habría hecho todas similares, sino que jugaría con las diferentes actitudes de los personajes representados. Es posible que tambien estuviesen pintados. Aquí os pongo la reconstrucción de Brinkmann

 

 

 

 

  • En lo que concierne a la identidad de los representados, más que una certeza, creemos que podemos tomar como corolario  de la hipótesis de que, al ser un grupo estatuario de Argos, como lo demuestran las tierras de fusión, esté vinculado al mito de los Siete de Tebas, que fue contado por muchos poetas y dramaturgos antiguos, y que se considera el “mito nacional”  argiviano.

 

 

Asi podrían ser Polinices y Eteocles que se batieron en un duelo fraticida. Polinices y Eteocles en la mitología griega, eran hijos de Edipo y Yocasta (o de Euriganía, según algunas versiones), y, por lo tanto, hermanos de Antígona. Cuando su padre murió, se enzarzaron en una guerra la de los Siete contra Tebas, que dio lugar a la muerte de ambos entre sí. Su tío, Creonte, hermano de Yocasta, se proclamó rey de Tebas. Creonte dio orden de no sepultar el cadáver de Polinices por haber traicionado a Tebas, pero su hermana Antígona desobedeció a Creonte y le dio sepultura. Todos estos hechos dieron lugar a muchas tragedias griegas.

 

 

Los eruditos han relacionado esta escena con un famoso grupo de estatuas célebre hasta la antigüedad tardía, del cual el polemista cristiano Taziano Assiro,quien vivió en el siglo II dC, nos da la noticia. El escritor, en su trabajo Oratio ad Graecos, compuesto después de 165 d.C. en Roma, donde Taziano vivió como discípulo de San Justino y miembro de la comunidad cristiana local, escribe: “Como no va a ser difícil de (creer) que no honres el fratricidio, tú que, viendo las figuras de Polinices y Eteocles, no las colocas en un pozo junto con su autor Pitágoras, borrando la memoria de este crimen!”

 

 

Eso nos lleva a la autoría. La versión más aceptada es precisamente la que los atribuye a Pitágoras de Regio (Pythagóras o Rhegínos). Pitágoras fue el mayor escultor de bronce del Occidente griego. Su formación se llevó a cabo en Rhegium bajo la guía de su maestro Clearco de Regio (Kléarchos o Rhegínos), el primer artista que creó estatuas colosales de bronce, como el Zeus Supremo del templo de Atenea Calcioca  en Esparta. La actividad de Pitágoras como broncista está bien documentada por la historia de las victorias en los juegos panhelénicos a través de aquellos atletas a quienes Pitágoras inmortalizó en bronce, entre 480 a. C. y 448 a. C. Tenemos noticias varias de muchas esculturas que no han sobrevivido. Incluso algunos le atribuye el Auriga de Delfos.

 

Los bronces están ubicados en el Museo Nacional de Magna Graecia en Reggio Calabria , donde se instalaron definitivamente el 12 de diciembre de 2013