Simbolismo y Jugendstil en Dresde: Greiner, Kolbe, Müller, Unger, Zwintscher y Schneider

Simbolismo y Jugendstil en Dresde: Otto Greiner. Georg Kolbe, Richard Müller, Hans Unger, Oskar Zwintscher y Sascha Schneider

En la serie de entradas que le vengo dedicando a la ciudad de Dresde, si en las anteriores os hablé de principios del siglo XVIII y principios del siglo XIX, hoy os quiera hablar de principios del XX. Y si había un estilo artístico internacional que estuviese entonces en la cresta de la ola, ese era el Modernismo con ciertos toques de Simbolismo que en Alemania tomó el nombre de  Jugendstil.

Jugendstil in Dresden- F. W. Hertzsch, Architekt

 

Desde mediados del siglo XIX , con la velocidad de los cambios sociales y económicos que se estaban produciendo (el capitalismo, la industria, la secularización …), muchos artistas comenzaron a sentir por primera vez en la historia la cara oscura del progreso. En los ambientes artísticos de toda Europa, casi sin excepción, prendió la mecha de  una duda profunda sobre la capacidad de la sociedad occidental para crear sus propios marcos conceptuales. Emerge una nueva tipología humana: la de la ansiedad. Estos movimientos, tanto el simbolismo como el modernismo formaron pues parte de una ola de reacción contra el positivismo reinante en la sociedad. Se caracterizaban por un cierto pesimismo  y se relacionaban con un retorno a lo sagrado y la espiritualidad.

 

Escultura de Sascha Schneider en el Schloss Eckberg de Dresde

 

Un tipo de arte nuevo surgió casi simultáneamente en casi todas la capitales europeas con ligeras diferencias regionales. Tradicionalmente se considera que este nuevo movimiento artístico tuvo sus raíces en Gran Bretaña, en los diseños florales de William Morris y en el movimiento Arts and Crafts, fundado por los alumnos de Morris. La importancia de William Morris en la aparición de este movimiento que sería el primer movimiento artístico internacional es crucial y ya le dedicamos varias entradas en este blog con motivo de la extraordinaria exposición que le dedicó la Fundación Juan March que podéis ver pinchando en los enlaces ( 1,2 y 3).

 

El beso (small version), 1898, de Peter Behrens

En Gran Bretaña, era conocido como el Modern Styleque se reflejaría en el español ModernismoEn Francia, se llamo Art Nouveau y en Italia,  Stile Liberty, Stile floreale  o Arte nova. En Austria y los países vecinos que formaban parte del Imperio austrohúngaro , surgió un estilo similar, llamado en alemán Secessionsstil  ( en húngaro : szecesszió , en checo : secesion ) o Wiener Jugendstil, en honor a los artistas de la Secesión de Viena. También aparecería como Modern (Модерн) en Rusia, en Portugal Arte novaNieuwe Kunst  en los Países Bajos.

 

Jugend_magazine_cover_1896

En Alemania se le conoce como Jugendstil.  El término  se remonta a Georg Hirth que a finales de 1895  fundó  la revista cultural ilustrada Jugend ( Juventud) en Múnich que se convertiría en la ciudad desde la que este estilo se irradió por toda Alemania. No fue la única revista, hubo otras importantes como Simplicissimus  también de Munich y la berlinesa Pan.

 

Joseph_Sattler-PAN Magazine 1896

 

Aunque hoy pueda parecernos incluso conservador, se trataba un contra-movimiento de jóvenes artistas y artesanos que buscaban una ruptura con los estilos dominantes en la época, tanto los de tradición más academicista  como el historicismo o el eclecticismo, como con los movimientos más rupturistas como el realismo o el impresionismo. En el fondo subyacían las ideas revolucionarias de William Morris de democratizar la belleza o de la socialización del arte, utilizando para ello las nuevas técnicas industriales para que los objetos más cotidianos tuvieran valor estético y fueran accesibles para todas las capas de la sociedad.

 

Lampara diseñada por el arquitecto Peter Behrens

 

Muchos de los artistas integrados en el movimiento fueron artistas muy completos pues no sólo pintaban o esculpían, sino que diseñaban proyectos arquitectónicos, muebles, joyas, objetos de cristal y de cerámica, azulejos, telas, tapices, papeles pintados, lámparas, rejas (recordemos a Gaudí), y todo tipo de mobiliario urbano, desde estaciones de metro, kioskos, farolas, papeleras, bancos e incluso urinarios. Se trataba de que el arte inundara las calles.

 

Puerta del Pabellón Güell Gaudí

 

Arte Nouveau fundido de entrada de hierro de metro, la Place de la Bastille, París, Francia por Hector Guimard

Lo cierto es que aunque el movimiento tuvo una vida relativamente corta, abarcando fundamentalmente las décadas entre 1890 y 1910, tendría su continuación en el llamado Art decó de los años 20, con el que a veces se confunde aunque son dos movimientos bastante diferentes. Su esteticismo, el recurso a imágenes femeninas en actitudes delicadas y gráciles, su tendencia a la estilización, a la sensualidad y a las líneas curvas no siempre fue bien aceptado por todos los artistas que veían en este movimiento una degeneración artística que no hacía sino responder a una desintegración de la sociedad.

 

Anuncio de Compañía del Gas para Iluminación de Giovanni Maria Mataloni

 

Sin embargo el movimiento tuvo su punto más álgido en la Exposición Universal de París de 1900 y durante ese fin de siècle fue sin duda alguna el movimiento artístico más en boga en toda Europa que hacía las delicias de la triunfante burguesía. Los países de habla alemana no serían una excepción, más bien al contrario. El eroticismo y la elegancia, los temas mitológicos y religiosos, las apoteosis jubilosas y los escabrosos abismos representados en sus pinturas atraían a los conservadores burgueses del Imperio Alemán como la miel a las moscas.

 

Idilio de Gustav Klimt 1884

 

Max Klinger, Arnold Böcklin, Hans Thoma y sobre todo Franz von Stuck eran no sólo artistas de enorme prestigio en su natal Alemania, sino auténticos millonarios, pues sus obras se vendían por toda Europa con una rapidez y a unos precios desconocidos hasta entonces.

 

Hans Thoma (1839–1924), Eight Dancing Women with Bird Bodies (1886), oil on panel, 38 × 58.5 cm

 

El shock que supuso para toda Europa la Primera Guerra Mundial y el triunfo de las vanguardias históricas relegó a muchos de estos artistas, enormemente reputados en su momento, a un ostracismo histórico del que muchos no han conseguido ni recuperarse. Sus obras casi fueron proscritas como epítomes del peor gusto burgués y durante décadas fueron confinadas al destierro de los almacenes de los grandes museos. Todavía en los años 50  era posible comprar un cuadro del pintor inglés Lawrence Alma Tadema por precios realmente ridículos como os conté en la entrada que le dediqué a uno de sus cuadros, Las rosas de Heliogábalo.

 

Franz von Stuck. La Guerra. 1894

 

Aunque muchos de ellos, como los citados más arriba, hayan conseguido con el paso del tiempo rehabilitarse como grandes artistas, aún sigue habiendo un filón de artistas bastante desconocidos por reivindicar. Su posterior asociación con los jerarcas nazis no hizo sino aumentar ese desdén en el que muchos cayeron tras la Segunda Guerra Mundial y el triunfo total de la apolítica Abstracción, fomentada por todas partes desde el trinfo de la Escuela de Nueva York.

Y eso es lo que me propongo hacer hoy con los artistas de los que os hablaré a continuación, artistas que triunfaron en Dresde y su ciudad sajona hermana, Leipzig, durante ese apogeo del Jugendstil en el cambio de siglo y que me dejaron extasiado en mi visita al Albertinum y su Galerie Neue Meister, concretamente al llamado Klinger Hall.

 

Albertinum. Galerie Neue Meisters Klinger Hall

 

Max Klinger, un artista excepcional sobre el que hoy no me quiero extender porque espero algún día dedicarle su entrada propia, había nacido en Leipzig y era por aquellos años uno de los artistas ya consagrados que había viajado por toda Europa y al que le unía una fuerte amistad con otro de los más reconocidos artistas del simbolismo alemán: Arnold Böcklin, autor de esa celebérrima Isla de los muertos que se encuentra en Berlín.

 

Arnold Böcklin_-La Isla de los Muertos Versión III (Alte Nationalgalerie, Berlin)

 

Klinger, que da nombre a la sala del Albertinum donde se encuentran las obras de los artistas de los que hoy os quiero hablar, fue, como artista consagrado que era entonces, quizás la mayor influencia para estos jóvenes artistas. En el museo se encuentran algunas de sus mejores esculturas que, a pesar de que entonces era más conocido por sus pinturas y sobre todo sus grabados, ocupaban sin embargo gran parte de su producción.

 

Max Klinger. La nueva Salomé. 1887:1888 Galerie Neue Meister Dresde

La primera adquisición del Jugendstil que realizó el Albertinum fue esta extraordinaria Salomé de Max Klinger que ya había salido en este blog, en otra versión, en la exposición Like Life organizada por el Met Breuer este mismo año. La pieza fue comprada por el entonces director Georg Treu, un amante de la escultura  que intentaba a animar a los escultores contemporáneos a crear obras policromadas en la tradición del arte clásico antiguo, ahora que estaba generalmente admitido que las esculturas clásicas estaban en su mayoría pintadas, pero también a las esculturas policromadas del arte del románico y gótico alemán. La Salomé de Klinger recoge un tema entonces enormemente popular -ya pintado en aquel momento por otros influyentes artistas como Gustave Moreau, aunque anterior a la obra homónima de Oscar Wilde que estaba entonces en plena gestación-. Salomé era el epítome de la femme fatale, símbolo de la belleza destructiva e imagen de la veleidosa crueldad femenina, siempre misteriosa y cargada de arrogancia. Se trata, en este caso, de un modelo en escayola para la versión de mármol coloreado que se encuentra en Leipzig. Los ojos de obsidiana, los brazos cruzados sobre el pecho y las dos máscaras de Herodes y Juan el Bautista bajo su manto dejan bien a las claras su poder.

 

Max Klinger, Das Drama, 1904

 

El Museo atesora muchas más obras de Klinger, sobre todo grabados, pero no me quiero extender tanto sobre él como esos otros desconocidos que pretendo rescatar. Sin embargo no puedo dejar de recoger este excepcional Das Drama de 1904. Al parecer según sus propias afirmaciones, estaba inspirada por los acontecimientos de la Guerra de los Boer en Sudáfrica, pero su iconografía es extraña y difícil de explicar. Bajo un titán musculoso que está intentando arrancar el tocón de un árbol, dos mujeres, una tumbada y otra arrodillada, abrazan el bloque de mármol. En el año de presentación, esta obra hizo que el periódico alemán Berliner Zeitung   proclamara a Max Klinger como el Rodin Alemán.

 

Bien pues, tras esta larga introducción para meteros en situación, pasemos ya a esos autores raros de los que os quiero hablar, todos bajo la órbita de influencia de Max Klinger: Otto Greiner y el escultor Georg Kolbe en la ciudad de Leipzig y el grupo llamado la  falange de los fuertes de Dresde:  Richard Müller, Hans Unger, Oskar Zwintscher y, mi favorito por el que tengo debilidad, Sascha Schneider.

Otto Greiner (1869-1916)

 

Retrato de Otto Greiner, circa 1911, fotógrafo desconocido. The Daulton Collection

Otto Greiner, nacido en Leipzig, con solo 22 años viajó a Roma donde conoció a su paisano Max Klinger, y se hicieron tan cercanos que el joven Otto heredó el antiguo estudio del maestro junto al Coliseo. Vivió gran parte de su vida en Italia.

 

Otto Greiner – Herkules bei Omphale

Greiner era muy meticuloso. Realizó pocas obras de gran tamaño. Particularmente famosas son dos. Hercules en la Corte de Onfale.  de 1905 que fue adquirida por Walter Steinweden en Leipzig en los años 30 y que salió a subasta en 2009 en Sotheby’s siendo adquirida por la National Gallery de Stuttgart donde se conserva. El tema está tomado de la literatura clásica. Hércules a causa del asesinato de su amigo Iphitus en un ataque de locura, fue vendido como esclavo a Ónfale, reina de Lydia, durante tres años. Ella alivió enseguida el castigo convirtiéndole en su amante aunque, para pasar desapercibido, el héroe, debía vestir ropas y adornos femeninos, además de llevar los instrumentos de hilar.

 

Ulysses and the Sirens, c.1900 (colour litho) by Greiner, Otto (1869-1916) Bibliotheque des Arts Decoratifs, Paris, France;

Otra de sus obras más conocidas es Ulises y las sirenas en el Museum der Bildenden Künste de Leipzig del que os pongo una litografía en color conservada en  la Bibliothèque des Arts décoratifs de París porque el cuadro fue cortado durante la ocupación rusa de la Segunda Guerra Mundial para envolver un piano para su transporte.

 

Otto Greiner-Estudio para los remeros

 

Greiner era tan meticuloso en la realización de sus obras que realizaba innumerables dibujos preparatorios para sus cuadros que hoy se guardan como de lo mejor de su producción, valga este ejemplo de los rostros de los remeros del cuadro del Ulises

 

Otto Greiner (1869–1916), Studie zum Triumph der Venus, 1909

Otra de sus obras destruidas en la Segunda Guerra Mundial fue el Triunfo de Venus que quedó icompleto y del que sólo se conservan bocetos.

Otto Greiner – Prometheus

O este extraordinario Prometeo sentado en una roca, que juguetea pensativamente con el cuerpo del hombre que acaba de moldear con un trozo de barro mientras  espera la llegada de Psique que le insuflará la vida. La obra es de 1909 y se conserva en la Natiolnal Gallery de Canadá.

Gea 1912

 

Otto Greiner – Die Feilbietung (Devil Showing Woman to the People)

Otto Greiner,Der Morser,El Mortero lithografía 1900, Daulton Collection,

Greiner realizó también numerosas litografías, no sólo para reproducir sus obras mayores, sino como obras creadas directamente para este medio, algunas, como veréis de los más insólitas incluso para hoy.

 

Georg Kolbe (1877-1947)

Georg Kolbe

 

Kolbe se formó como pintor en la Escuela de Artes Aplicadas de Dresde. En 1904, Kolbe se mudó a Berlín , donde vivió hasta el final de su vida. Georg Kolbe se convirtió en miembro de la Secesión de Berlín en 1905 donde también estaba Klinger ; su vendedor de arte más importante fue Paul Cassirer, conocido marchante de arte alemán que llevó la obra de Van Gogh y de Cezanne . En 1905 fue uno de los primeros ganadores del Premio de la Villa Romana, una beca alemana para artistas en la ciudad de Florencia. En 1909 participó con varios artistas alemanes en el Salon d’Automne de París y visitó a Auguste Rodin en Meudon.


Alte Nationalgalerie-George Kolbe. La isla dorada.

Después de comienzos difíciles, Kolbe se hizo cada vez más famoso y exitoso desde 1910 en adelante. Después de mudarse a Berlín en 1904, Kolbe dejó de pintar. En la segunda mitad de la década de 1910, los motivos de sus esculturas se simplificaron, se centró en figuras individuales, en su mayoría desnudos de mujeres jóvenes. Su escultura más famosa, The Dancer, se exhibió en 1912 en la Secesión de Berlín y posteriormente fue adquirida por la Galería Nacional de Berlín .

 

Georg Kolbe. The Dancer, 1914

Otra de sus piezas más famosas fue La Mañana que realizó para el pabellón alemán diseñado por Mies Van der Rohe en la Exposición Universal de Barcelona de 1929.

Georg Kolbe- Morgen, 1925

 

Su relación con el regimen nazi hizo que su figura, tras la guerra, pasara a un segundo plano. En principio  Kolbe no se veía a sí mismo como un artista particularmente apreciado por el nuevo régimen. Se le consideraba representante de la República de Weimar y fue atacado por ello. En los años siguientes, Kolbe recibió varios contratos públicos, en su mayoría urbanos. sin embargo después de la muerte del presidente Paul von Hindenburg,  Georg Kolbe firmó en agosto de 1934 la conocida “Llamada a los trabajadores culturales”una declaración de los artistas alemanes proclamando su lealtad a Adolf Hitler. No fue ni mucho menos el único: Mies Van der Rohe, Ernst Barlach, Emil Nolde o Richard Strauss la firmaron también. El propio Hitler se contó entre sus coleccionistas y diseño esculturas para el Estadio Olímpico de las Olimpiadas de Berlin del 36. Llegó incluso a realizar en 1939 con el patrocinio de  la organización económica hispano-alemana Hisma, un busto del triunfante dictador español Francisco Franco , que le fue regalado a Adolf Hitler por su cumpleaños.

 

Georg Kolbe- Busto de Francisco Franco, 1939

 

Sin embargo ese mismo año fue diagnosticado con un cáncer de vejiga y moriría poco después del final de la guerra. Sólo en 1978 su estudio, que donó a la ciudad de Berlín, comenzaría a recibir subvenciones de la ciudad y hoy es un museo que lleva su nombre, el George Kolbe Museum.

 

Estudio De Georg Kolbe

Georg Kolbe Museum

La falange de los fuertes” de la Academia de Bellas Artes de Dresde

Los siguientes artistas eran un grupo bastante compacto, todos amigos y estudiantes de la Academia de Bellas Artes de Dresde. De hecho, Richard Müller, Sascha Schneider y Hans Unger compartieron un estudio mientras eran estudiantes en el ático de una tienda en Scheffelstrasse. Los tres, junto a Oskar Zwintscher y Georg Lührig, -a quien no he incluido aquí, así os dejo algo que investigar- se conocían como la “falange de los fuertes” para el que el espíritu de Max Klinger era su principal motivación, según palabras de Kuno von Hardenberg, un conde alemán, crítico de arte, escritor y muy amigo, en particular de Sascha Schneider.

Richard Müller, 1874-1954

Autorretrato : Aguafuerte : 1921 (a los 47 años)

Richard Müller fue un dibujante, pintor y grabador de lo más particular, como veréis, nacido en la ciudad de Tschirnitz en la actual República Checa. Con tan sólo 14 años entró como dibujante  en la famosa Escuela de la Manufactura de Porcelanas de Meissen. En 1890, con solo 16,   fue aceptado en la Academia de Arte de Dresde aún cuando no tenía la edad para ello, siendo uno de los estudiantes más jóvenes en ingresar y el más joven del grupo de la Falange. En 1895 conoció a Max Klinger, quien fue su inspiración para iniciarse en el grabado. Dieciocho meses más tarde ganó con su grabado “Adán y Eva” la beca del Gran Premio de Roma .

 

Mäuse in der Glasglocke, Öl auf Holz, 1910

 

Ya desde el principio, mostró una inclinación por temas bastante extraños que hacen que sus cuadros no se parezcan a ningún autor coetáneo, como esos Ratones en un bol de cristal de 1910. Sin embargo, sus mejores obras son casi todas grabados, técnica que tomó por indicación del propio Klinger.

 

 

Richard Müller Rivales

 

En 1900, Müller, ahora tan conocido en Dresde como Klinger, recibió una cátedra como docente  en la Academia de Dresde con tan solo 26; No sólo fue su alumno más joven, sino también el más joven profesor. Entre sus estudiantes estuvieron George Grosz, Otto Dix o Max Ackermann, entre otros muchos.

 

Richard Müller, Auf Freiersfüßen (El Pretendiente), 1914

También se contó entre los artistas seducidos por el regimen nazi. En 1933, poco después del ascenso al poder de Hitler, se convirtió en presidente de la Academia y, en tal función, confirmó el despido del profesorado de Otto Dix, su antiguo alumno, aunque también Müller perdió su propio profesorado dos años más tarde debido a sus “tendencias artísticas subversivas” y a su matrimonio con la cantante estadounidense Lilian Sanderson, quien nunca renunció a su ciudadanía.

 

En 1939, buscando reconciliarse con el regimen,  realizó un dibujo a lápiz del lugar de nacimiento de Adolf Hitler y fue incluido en en agosto de 1944 en el Gottbegnadeten-liste de los pintores alemanes considerados más importantes por el régimen.

 

Müller usaba mucho los símbolos y las metáforas creando imágenes fantásticas y muchas veces casi rayando lo macabro siempre con una extraña ironía y una atractiva fantasía. Sus desnudos femeninos son cortejados por pájaros y otros animales grotescos, mientras que un oso, trasunto del artista, actúa para un público de monos.

Die Stärkere : La más fuerte : 1918

 

Balancing Nude

Tras décadas de olvido (un destino compartido por su mentor Klinger), el  merecido resurgimiento de este extraño artista  comenzó en 1974 con una exposición en la Galerie Brockstedt de Hamburgo y otra en la Picadilly Gallery de Londres al año siguiente.

Hans Unger, 1872-1936

 

Hans Unger, Autorretrato con suéter 1899

Unger era, sobre todo, retratista y,muy ocasionalmente, pintor de paisajes. Su reputación se basa en sus pinturas que representan a  “bellas mujeres soñando con el mundo de la Arcadia”. En realidad, siempre fue la misma mujer la  que fue retratada: su esposa, Antonia, su musa.

Hans Unger (1872-1936), La Muse – 1897

Más tarde, su hija Maja debió compartir la posición privilegiada de su madre. Los  fondos de su “mujeres arcadias” eran a menudo  paisajes pastorales con altos cipreses, un jardín o una escena junto al mar.

Hans Unger (1872-1936), Jeune Femme à la Mer.

 

Su trabajo fue influenciado por varios artistas importantes del siglo XIX, entre los que él citaba a Pierre Puvis de Chavannes , Gustave Moreau , Joséphin Péladan , Fernand Khnopff , William Strang (un grabador británico con el Unger se reunió en 1895 en Dresde y con el que más tarde colaboró en Londres), Dante Gabriel Rossetti, Edward Burne-Jones , Arnold Böcklin (especialmente sus paisajes) y, por supuesto,  Max Klinger .

 

Hans Unger Orientalin 1925

Aunque su padre reconoció rápidamente el talento artístico de su hijo,  no creía que la pintura pudiera ser una profesión para ganarse la vida y envió al joven Hans a la escuela comercial que abandonó para entrar en la Academia de Bellas Artes de Dresde en 1893.  En 1896 diseñó un póster para el creador de órganos de Dresde Estey , que lo hizo conocido internacionalmente y con el que oficialmente comenzó su carrera.

Hans Unger Anuncio para Estey organs

No sería éste su único anuncio. A menudo, como otros muchos autores de la época, colaboraba en campañas de publicidad, siempre con su esposa y musa, Antonia, como imagen.

 

Hans Unger Monarch Bicycles

En 1897 se compró su pintura La Musa, que os he puesto más arriba, para la Gemäldegalerie Neue Meister de Dresde. Otro impulso importante para su carrera fue en 1899 el encargo del diseño de los telones escénicos para el recién construido Teatro Central de Dresde aunque lamentablemente el edificio fue destruido durante el bombardeo de Dresde por los Aliados en febrero de 1945.

Hans Unger. Salomé 1917

En 1898 y 1910, Unger diseñó ilustraciones de títulos para los números de la revista Jugend . También ilustró temas de la revista Pan En 1912, el museo de su ciudad natal, Bautzen recién construido se inauguró dedicándole una sala completa a Unger. Estaba en el apogeo de su fama y se le llamaba en la prensa “el último príncipe pintor de Dresde“.

 

Hans Unger Herdsmen by the sea 1893

 

Después de la Primera Guerra Mundial, el mundo de las mujeres idealizadas de Unger en paisajes suaves había quedado obsoleto para el espíritu de la época, sin embargo seguía siendo un pintor rico y contaba entre sus clientes y benefactores a personajes como el rey Fuad I de Egipto. Después. como sus colegas, caería en el olvido y no sería hasta los años 60 cuando el renovado interés en el Art Nouveau le volviera a poner en el centro del mundo artístico con varias exposiciones en su ciudad natal y en Freital.

 

Oskar Zwintscher 1870-1916

Oskar Zwintscher (German, 1870-1916)- Autorretrato

Oskar Zwintscher,  hijo de  profesores de piano y hermano de un famoso pianista, también estudió en la Academia de Bellas Artes de Dresde. Vivió durante algún tiempo becado por el estado Sajón e irrumpió en la escena artística con una exposición titulada  “Jahreszeiten” o las Estaciones del año, seguida en 1900 por la serie “Der Gewitter“, La tormenta. 

 

Oskar Zwintscher, Portrait of Adele Zwintscher as a Bride, 1897

 

Portrait of the artist’s wife, 1902 by Oskar Zwintscher

Se le conoce como una de las principales figuras de la corriente Stilkunst y fue sobre todo, como Hans Unger, un pintor de retratos también obsesionado con su esposa. Su mujer, Adele, era su musa y su modelo, representando desde el tipo de jovencita inocente a la mujer madura y seductora. Zwintscher se inspiraba por los pintores renacentistas alemanes, los Prerrafaelitas y otros artistas como James Whistler.

 

Oskar Zwintscher- Oro y madreperla-1909

Desde 1903, Zwintscher enseñó también como profesor en la Academia de Arte de Dresde. Zwntscher era un pintor muy cuidadoso, francamente meticuloso y uno de los principales  opositores del Impresionismo . Sus cuadros están enteramente en la tradición pictórica de Lucas Cranach o Hans Holbein ; no son instantáneas subjetivas, sino una toma realista en el estilo de los viejos maestros. Su fama se extendió pronto por toda Alemania.

Oskar Zwintscher, Bildnis mit gelben Narzissen, 1907.

En 1902, Rainer Maria Rilke le pidió  que le acompañara a Worpswede para pintar los retratos del propio pintor y de su esposa, la escultora Clara Westhoff, así como de Henri Vogeller. El retrato de Rilke no lo he conseguido encontrar pero aquí van los otros dos.

 

Zwintscher Clara Rilke-Westhoff-1902

 

Oskar Zwintscher – Painting of Heinrich Vogeler

El Albertinum guardaba este retrato extraordinario de una mujer con cigarrillo que era verdaderamente extraordinario.

Portrait of a Woman with Cigarette 1904 Oskar Zwintscher

 

Mirror Portrait – 1900 – Oskar Zwintscher

 

Zwintscher-Grief

Una amistad cercana lo conectó con el artista Sascha Schneider.

Sascha Schneider 1870-1927

 

Aunque de origen ruso y nacido en San Petersburgo, Sascha, en realidad Rudolph Karl Alexander, creció en Dresde donde estudió como todos en la Academia de Arte. En 1894 hizo una entrada sensacional en la arena artística de la ciudad de Dresde, apenas graduado. En su primera exposición en solitario, mostró escenas siniestras y demoniacas con resonancias religiosas como nunca se habían visto antes, fascinando a autores como el propio Herman Hesse.

Schneider, Sascha (Alexander) 1870–1927. “Um die Freiheit”, 1894.
Dresden, Staatliche Kunstsamlungen Dresden, Galerie Neue Meister.

Aunque el título Hacia la Libertad, no indica mucho, parece que hace referencia a una escena bíblica, como la mayoría de las obras de esta primera exposición.

 

Sascha Schneider Es ist vollbracht. 1895 E

El título de la imagen de arriba, Es ist vollbracht que significa Todo se ha consumado hace referencia a un aria de Bach de la Pasión según San Juan en el que narra el triunfo del Heroe de Judá sobre el maligno.

 

Triunfo de la oscuridad

 

Sascha Schneider Mammon y su esclavo. 1895

 

Sascha Schneider El genio de la Historia. 1895.

 

 

De 1900 a 1904 Schneider, ya con 30 años, seguía viviendo en la casa de su madre viuda y su hermana soltera. Desde 1902 tuvo una gran amistad con el aristócrata alemán  Kuno Ferdinand Conde von Hardenberg . No sólo eran amigos que mantenían una intensa correspondencia sino que el conde también lo apoyaba financieramente. A través de él conocería al escritor Karl May y su esposa Clara, con el que Schneider mantendría una estrecha vinculación artística.

 

Portada para La novela Winnetou II de Karl May

Karl May fue uno de los autores más prolíficos de novelas de aventuras . Es uno de los escritores más leídos del alemán y, según la UNESCO,uno de los escritores alemanes más ampliamente traducidos, contándose sus traducciones por miles. Las historias en tres volúmenes sobre el indio Winnetou tenían una fama especial . Muchas de sus obras fueron filmadas, adaptadas para el escenario, o converidas en seriales para la radio. Sus libros siguen siendo muy populares en la República Checa, Hungría, Bulgaria, los Países Bajos, México e incluso en Indonesia.

Sascha Schneider Ilustración para De Bagdad a Estambul de Karl May

Karl May decidió que sus novelas publicadas por Friedrich Ernst Fehsenfeld fueran decoradas con portadas de carácter simbólico diseñadas por el joven  Sascha Schneider (edición de Sascha Schneider), aún conociendo las inclinaciones homosexuales de Sascha y asumiendo que no reflejaban en realidad nada de la historia.

 

Portada de En el Reino del León Plateado

 

Eso hizo que Sascha Schneider se convirtiera en un artista hiperconocido, aunque las protestas por el homoerotismo de los dibujos en novelas dirigidas a los niños hicieron que en las siguientes ediciones desaparecieran sus ilustraciones. Hoy en día son objeto de bibliófilos coleccionistas.

Sascha Schneider en su Estudio de Weimar

En 1904 Schneider se trasladó como profesor a la Gran Escuela de Arte Sajona en Weimar . Él mismo se construyó un gran estudio, donde creó muchas esculturas masculinas  y pinturas monumentales durante los años siguientes. Fueron los años de su máxima fama. Todo le sonreía. Era un pintor famoso y había encontrado la estabilidad sentimental junto al también pintor  Hellmuth Jahn . Sin embargo cuando la relación se torció, Sascha tuvo que huir a Italia para evitar el chantaje de su ex que amenazaba con denunciarlo a la policía, en una época en que la homosexualidad estaba penada por la ley.

Gefühl der Abhängigkeit (El Sentimiento de la Dependencia) 1894. Dibujo de Sascha Schneider

Allí conoció al pintor Robert Spies . Juntos, ambos viajaron al Cáucaso, Sascha vivió  el estallido de la Primera Guerra Mundial , en Florencia , donde se había familiarizado con el pintor y escultor Daniel Stepanoff.

 

Patriarch 1895. Óleo de Sascha Schneider

 

Sascha Schneider (1870-1927), Erwachten Erkenntnis . El despertar a la realización- 1904

A Sascha Schneider, como hombre de su época, le interesaron también todas las tendencias ocultistas que  campaban por las élites intelectuales europeas de este principio de siglo. Muchos de sus dibujos aluden a estas prácticas: hombres astrales, hipnotismo, transmigración del alma…

Sascha_Schneider_ El hombre astral

 

Hipnosis

 

Sascha Schneider – To A Soul

 

Sascha_Schneider Una visión

Con el cambio de gusto, en Alemania ya no tenía el mismo reconocimiento . Su escultura Badende Knaben, Jóvenes bañándose , que había creado para el Albertinum en Dresde, fue rechazada en 1912 debido a la “incitación a la fornicación antinatural”. Sascha fue también un afamado escultor. Al principio de esta entrada ya os puse una de sus esculturas, en el Albertinum, estaba este Atleta abrochándose el cinturón que por su composición clásica y rigurosamente formal recuerda obras neoclásicas de Adolf von Hildebrand

 

Atleta abrochándose el cinturón

 

Después de 1914, Schneider vivió en el Künstlerhaus Dresden-Loschwitz, una residencia para artistas en la ciudad de Dresde, un edificio con dieciséis estudios y doce apartamentos concebido únicamente como residencia para pintores, escultores y diseñadores gráficos. Pero la carrera de Sascha ya no remontó.

 

The anarchist. Schneider

En sus últimos años se obsesionó con la gimnasia y el body building. Junto con un coronel general y un campeón de deportes, fundó el Kraft-Kunst , un instituto de educación física. Allí, entre otras cosas, jóvenes desnudos masculinos le sirvieron de modelos a Schneider.

Kraft Kunst, gimnasio con obras de Sascha Schneider

 

Desde el cambio de siglo XX hasta el Tercer Reich, Alemania se deleitaba locamente con los cuerpos jóvenes y desnudos, especialmente los hombres. Los cuerpos femeninos eran considerados demasiado provocativos y peligrosos: la vieja tentación de Eva y además un tema artístico ya agotado por la pintura francesa del XIX. Pero pinturas, esculturas, fotos e incluso películas de hombres jóvenes desnudos estaban por todas partes.

Los alemanes lo describieron como el movimiento Freikörper (“cuerpo libre”). Exaltaba tomar el sol desnudo, y también practicar senderismo, gimnasia, natación e incluso correr desnudo. Existe un remanente en Alemania hasta el día de hoy; hay una zona de desnudos en el parque público más grande de Berlín.

Sascha Schneider colaboraría tambien con Der Eigene la primera revista del mundo para el público homosexual y que se publicó entre 1896 y 1932 por Adolf Brand  y donde colaborarían Klaus y Thomas MannTheodor Lessing, Fidus y muchos más.

 

Schneider murió en 1927 después de una subida de azúcar que le provocó un coma diabético mientras estaba de crucero, aunque hay quien opina que se trató más bien de un suicidio.

Y bueno, hasta aquí llegué en una larga entrada que espero que os despierte aún más ganas de visitar esa ciudad extraordinaria que es Dresde.

Derain, Balthus y Giacometti, en la Fundación Mapfre, una irregular exposición, amena sin embargo

Derain, Balthus y Giacometti, en la Fundación Mapfre, una irregular exposición, amena sin embargo

 

Desde el 1 de febrero hasta el 6 de mayo es posible ver en la sala Recoletos de la fundación Mapfre en Madrid la Exposición Derain, Balthus y Giacometti. Una amistad entre artistas con casi 240 obras concebida por el Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris y comisariada por Jacqueline Munck, Conservadora Jefe de ese museo. Aunque hace ya muchos días que la vi, y a pesar de que había decidido no hacer una entrada sobre ella, una nueva visita me ha animado a escribir este post.

 

 

No puedo, ni de lejos, colocarme a la altura de de la comisaria, sin embargo, mi primera decisión de no cubrirla vino un poco de la estupefacción y el aturdimiento que me produjo la primera visita. Es cierto que estas exposiciones  casi diría dem”tesis”, que tanto abundan últimamente, me resultan personalmente un poco cogidas por los pelos. E intentaré explicarme. Ya me pasó con la exposición dedicada por el Museo Thyssen a Toulouse-Lautrec y Picasso y con la exposición de  CaixaForum sobre Giorgio De Chirico que aquí critiqué en  sendas entradas que  podéis revisar pinchando en los enlaces.

 

Dinner Party, Andre Derain, Balthus and Alberto Giacometti, Paris 1954

Que André Derain (1880-1954), Balthus (1908-2001) y Alberto Giacometti (1901-1966) eran amigos lo atestigua, o así se pretende,  la gigantesca fotografía con la que termina la exposición y que os he colgado aquí arriba. Derain, de pie y sonriente en su casa de Chambourcy, cerca de una mesa antes de la comida, Balthus que parece un gemelo de Antonin Artaud con dientes se toca la oreja, y Giacometti, los brazos en jarras, aparece detrás de la que parece su mujer Annette. Derain moriría ese año poco después, a los 74 años, atropellado por un automóvil, a él que le encantaba conducir su Bugatti.

 

Pues muy interesante, diría, y en el fondo nada extraño, salvando que el primero era, como veis, más de dos décadas mayor que los segundos, pues las personas, y aún mucho menos los artistas y más en esa época, no son seres insulares. Y también es cierto, lo admito, que, con muchas ganas y  algo de cordialidad colaborativa, es posible constatar ciertas afinidades electivas, sobre todo entre Balthus y este Derain maduro y bastante desconocido, quizás inesperadas coincidencias, ambos amaban las mujeres y los gatos, pero nunca tan esenciales y nucleares como para, a mi juicio y después de leerme el catálogo, montar esta  magna exposición de la que hablamos hoy.

 

André Derain

Dicho esto, claro que la exposición es interesante y, sobre todo, enormemente entretenida. No podía ser de otra forma, dada la calidad de los tres artistas. Sin embargo, no están las obras más emblemáticas de Balthus, esos cuadros  de aquella primera época que fascinaron a Derain y a Picasso como la Leçon de guitarre (1934) que os cuelgo aquí abajo y que aún hoy siguen levantando enormes polvaredas, como se ha visto hace poco con el plante del Metropolitan Museum de Nueva York ante las peticiones de más de 8.000 firmas (!!!!) exigiendo la retirada de la obra Therese soñando, (la siguiente más abajo) mucho menos evidente que la anteriorpor incitar a la pedofilia. Quizá, sin esas obras, aunque hay algunas muy interesantes, resulte un poco más difícil entender la fascinación mutua entre Derain y Balthus.

Balthus- Lecon de guitare-1934-collectionprivée

 

Thérèse dreaming (1938)

Una historia aparte es el caso de Alberto Giacometti que prácticamente a lo largo de toda la exposición va, como si dijéramos, más bien a lo suyo. Es más, Giacometti era un hombre de muchos y variados amigos, con lo que tampoco se ve que este trío sea, al menos en su caso, algo tan tan exclusivo. Acaso habría sido más digerible esta muestra sin incluirle a él, pero, en fin, insisto, es mi opinión que refrendo en esta segunda visita. Sus obras, magníficas, como siempre, sus esculturas y sus dibujos, flotan como desubicadas entre el resto de las obras de Balthus y los irregulares y más abundantes lienzos de un André Derain distinto del que se espera. Y es que las obras de Derain pertenecen, no a su época fauve en la que se le relacionaba con Henri Matisse y Maurice de Vlaminck y era uno de los sustentos del movimiento.

irving-penn-balthus,-paris

El André Derain que se ve en la MAPFRE, y es muy interesante conocerlo, es un pintor distinto del que uno tiene en mente, un artista renovado que emergió después de la Primera Guerra Mundial con aquel regreso al orden figurativo (expresión inspirada en el libro de ensayos Le rappel a l’ordre (1926) de Jean Cocteau). Orden que significaba, a grandes rasgos, retomar la pureza del primer Renacimiento y sus fuentes clásicas. Un regreso, en suma, a la figuración que siguieron muchos artistas, pero  que a los más les duró  poco menos que un suspiro, con el advenimiento del Surrealismo. Sin embargo otros como Derain o ese de Chirico que conocimos en la exposición de Caixaforum, persistieron en esa línea con una insistencia que les hizo blanco de las críticas y les hizo perder una gran cantidad de la admiración y las simpatías acumuladas hasta entonces por su obra, valoración que, con matices, perdura en la mayoría de los museos hasta nuestros días. Basta buscar por ejemplo en Internet a cualquiera de los dos para ver que las obras con que se les asocia son todas de su primera época, lo que hace, al mismo tiempo, que sea tan interesante descubrir que ellos, como en el poema de Neruda,  los de entonces, ya no eran los mismos.

 

 

Es este Derain, sin embargo, o las obras que de él se exponen, un artista irregular y bastante cambiante en su estilo siempre figurativo. Las pinturas aquí reunidas no son, en general, con fantásticas excepciones, obras maestras extraordinarias, lo que explica su falta de popularidad, aunque, insisto, en su mayoría son muy interesantes, infrecuentes y la mar de entretenidas de ver.

 

 

De los tres en conjunto, después de ver la exposición, en realidad poco puede decirse que tengan en común, sobre todo Giacometti, salvo que los tres son figurativos, que los tres fueron excéntricos y no se afiliaron a ninguna corriente, ni crearon seguidores y que los tres estuvieron fascinados por la figura femenina. Poco más, aunque, no obstante, la relación, la complicidad y la amistad de más de 20 años, como demuestra esa gran fotografía, existían.

Balthus-self-portrait-1940

La historia comienza con un joven Balthus  muy fascinado con Derain, veintiocho años mayor que él, y precisamente por ese nuevo Balthus no fauve al que me refería más arriba. A su vez Derain visita, seguramente aconsejado por Antonin Artaud, una de las primeras exposiciones de Balthus, y así se establece un contacto inmediato de simpatía creativa entre ese gran pintor consagrado que era entonces despreciado por sus colegas más reconocidos y un artista joven y de espíritu extravagante cuya carrera comenzaba creando un cierto escándalo por su temática. Parece, por lo que se deduce del catálogo, que ésta era una admiración que fue compartida por Giacometti que también entonces andaba fascinado con la figuración, aunque en su caso no sólo renacentista, sino también  por la escultura etrusca o mesopotámica.

Vitrina con obras de Giacometti

 

Leo ahora que durante la guerra, Derain recogió durante algún tiempo a la familia de Balthus, cuyo verdadero nombre era Balthasar Kłossowski, a su madre Baladine Klossowska, a su amante, al poeta y escritor Rainer Maria Rilke y a su hermano Pierre Klossowski con lo que aún se me hace más evidente que los enlaces entre estos artistas eran reales y bastante significativos. La admiración de los dos artistas jóvenes por Derain está muy asociada a un cuadro, en apariencia sencillo, que ambos admiraron mucho. Se trata de  la Naturaleza muerta con peras de Derain, pintado en 1936. Giacometti, veinte años después, dirá que al mirar estas peras por primera vez, “realmente vió” la pintura de Derain:

cuánto era un gran artista, un pintor-límite, siempre más allá de su cultura y su genio, siempre más pesado y profundo, cada vez más viejo y más moderno, siempre cerca del fracaso y el mal gusto, en otras palabras y simplemente, en la espeleología de la vida.

 

derain nature morte aux poires

¿Qué había en este pequeño Bodegón con peras? Una pera entera en el centro, dos trozos de pera a cada lado, una dibujada, la otra deshecha por la pintura que, como en otros lugares de la tela casi transparente, se disuelve en el sexo de una mujer. Una cuchara horizontal oscura y brillante los roza, los une. Detrás, como centinelas , dos copas de tallo vacío existen solo por la luz que capturan y reflejan: una línea blanca vertical cada una, algunos puntos horizontales , y ​​eso es todo. Y sin embargo, era esta sencillez, casi barroca, lo que fascinaba a ambos artistas.

 

Volviendo a la exposición, está dividida en varias parte. La primera sección se llama La mirada cultural y se supone que rastrea ese retorno al orden común a los tres artistas. Se pueden ver  aquí algunas copias muy interesantes de obras renacentistas como las copias de Piero della Francesca pintadas por Balthus,

 

 

o algunas obras de Derain inspiradas en el Renacimiento como este El gaitero o Joueur de cornemuse

 

Andre-Derain-Joueur-cornemuse-gaitero

o la extraña copia que hizo Derain entre 1945-1950 de una de las varias versiones de La matanza de los inocentes (1565-1567)  de Pieter Brueghel el Viejo  con algunas variaciones y de la que sólo he encontrado una imagen de poca calidad.

 

Copy of Pieter Bruegel’s ‘Massacre of the Innocents’ by the French painter André Derain (Troyes, Musée d’Art moderne)

Giacometti como siempre con influencias mucho más exóticas, está representado con varios dibujos sobre esculturas egipcias que evidentemente le influyeron posteriormente.

 

Dibujo de giacometti-

Es interesante que aquí es la única parte de la exposición donde hay obras de Derain anteriores a la Gran Guerra donde es posible ver su admiración por  Cezanne com este magnífico  Sotobosque y rocas  de 1911-13

 

André Derain – Forest with rocks in Sausset-les-Pins (1911)

La sección Siguiente titulada “Vidas silenciosas” y examina el lugar que ocupan los espacios vacíos, como la naturaleza muerta y los paisajes en la obra de los tres artistas. Hay algunos paisajes de Balthus sin personajes, lo que es raro en su obra, como este magnífico La Falaise de 1938

 

Farallón de Balthus

o la preciosista Vista de Saint-Maxim (1930) donde Derain muestra su maestría en la pintura

 

Vista de Saint Maxim André Derain 1930

Sin embargo, Giacometti después de algunos lienzos postimpresionistas en la onda de su padre, del que por cierto hay un retrato precioso, abandona por completo lo que de en común pudiera tener con Derain y Balthus para centrarse en su conocido estilo de donde ya no volverá más.

 

giacometti-le-lac-de-sils-

 

1-giacometti-pere-de-l’artiste

 

En cuanto a los bodegones hay bastantes, pero nada, en el fondo, que no practicasen otros autores. Magnífico y espectacular sobre todo el bodegón de Giacometti, Nature morte à la pomme.

 

Alberto Giacometti, Nature morte à la pomme

 

balthus-nature-morte

 

still-life-with-a-figure-1942-by-Balthus

 

André Derain. La Table garnie, hacia 1922. Musée d’Art Moderne,

Luego llega la secció titulada El modelo que es quizás lo que más comparten los tres, aunque desde diferentes perspectivas. Hay dos cuadros de Derain  de 1930-35 y de Balthus  de 1955 que son quizás donde mejor se ve su relación pues reproducen a dos modelos con el pecho desnudo y que parecen casi reflejo la una de la otra.

 

André Derain – Nu assis à la draperie verte, 1930-1935,

 

Balthus Jeune fille à la chemise blanche

 

Hay también niñas de Balthus y algunos cuadros de Derain que se dan cierto aire, aunque lo morboso de Balthus es irrepetible. Asi como alguos hermosos autorretratos, particularmente el de Giacometti de 1920

 

 

‘Autorretrato’ de Alberto Giacometti, óleo sobre lienzo de 1920

1-derain-autoportrait-a-la-pipe-

André Derain, Portrait of Carmen Baron, 1944

André Derain. Geneviève à la pomme, 1937-1938.

 

Andre-Derain-Peintre-famille-

 

Balthus Le roi de chats

 

Balthus, Les enfants Blanchard Hubert et Thérèse (The Blanchard Children), 1937

The Artist in his Studio, 1920 by Andre Derain

¿Y Giacometti? Pues como ya he dicho anteriormente, metido casi con calzador. Durante la II Guerra Mundial conoció a Annette Arm con la que se casó y de la que hizo su modelo omnipresente. Aquí el cuadro principal es Isabel en el estudio (1949) con otra modelo, sin embargo. Basta ver la comparación de dos cuadros que representan a la misma modelo, Isabelle Lambert, para constatar como Giacometti se alejaba definitivamente de Derain o Balthus.

Derain- Isabel Lambert, 1935-1939

 

Giacometti Isabel en el estudio

Giacometti Pintando a la que sería su esposa Annette Arm

 

DERAIN comedia del arte, arlequin et pierrot

Despues entramos en la sala de los proyectos teatrales de los tres que han titulado Entreacto. De Giacometti, se recoge el árbol y la fotografía que os cuelgo de su colaboración con Samuel Beckett en 1961 en Paris para la representación de Esperando a Godot.

Samuel Beckett and Alberto Giacometti tree for Waiting for Godot

Balthus y Derain, por su parte, fueron asiduos colaboradores de la escena teatral, para operas Derain, Balthus para Artaud, para Camus


derain-maquette-barbier-de-seville

derain-maquette-enlevement-au-serail-

 

Balthus Les cenci

Se exponen incluso algunos trajes  originales e instrumentos musicales

También se exponen unas interesantes máscaras de André Derain, muy etruscas, que son acaso lo más cerca que estuvo jamás de Giacometti.

 

La penúltima sección se llama El sueño y está dedicada a desnudos y durmientes. Hay unos enormes desnudos de André Derain, al parecer muy celebrados por su autor, que era un erotómano confeso

 

 

Derain
Grand nu couchée

André Derain Nu allongé au divan vert

 

Balthus. Sleeping girl 1943

 

Balthus, The Golden Days, 1944–46

 

Derain con la misma postura

 

Balthus Le reve

 

cathy-s-toilette-1933

La contribución de Giacometti a esta sección es una escultura que nada tiene que ver, salvo el título, con los otros dos y que está más cerca del surrealismo de Joan Miró, del que también era íntimo amigo

 

Femme couchée qui rêve

La última parte se llama la Garra sombría que reúne “las obras que tocan la alarma de un mundo vacilante”. En realidad no sé muy bien que quiere decir ésto, a estas alturas ya andaba exhausto, pero no era más que una nueva mezcolanza de obras con un pretendido  aire misterioso .

 

 

No quiero dejarme sin nombrar, aunque no estaba el original pintado en tabla que custodia el MOMA de Nueva York, el impresionante Retrato de Derain por Balthus, acompañado de una silla tapizada por la misma bata.

 

 

 

Para resumir, una exposición extraña, no entiendo bien estas exposiciones relacionales, como digo, en la que la inclusión de Giacometti me parece muy cogida por los pelos, pero sin embargo, al mismo tiempo, una exposición muy entretenida de ver y, cómo no, una excelente ocasión para conocer ese poco conocido Derain maduro y disfrutar de algunos excelentes Balthus, entre los que caminan, despistadas, algunos paseantes de Giacometti.