100 historias de fantasmas de Japón y China de Yoshitoshi

 

100 historias de fantasmas de Japón y China (‘Wakan hyaku monogatari ) de Tsukioka Yoshitoshi

 

Y bien para acabar mi trilogía sobre Japón y sobre la extrordinaria Colección Bigelow de Boston os voy a ofrecer el Wakan Haiku Monogatari (100 historias de fantasmas de China y Japón) de Tsukioka Yoshitoshi con tres o cuatro más del mismo tema de Katsushika Hokusai (Todos los grabados por supuesto sacados del MFA de Boston)

 

Las historias de los fantasmas eran populares en Japón. El Hyakumonogatari Kaidankai era un juego de sociedad, didáctico y de origen budista, de enorme poplaridad durante el periodo Edo

Se trataba de un juego de sociedad bastante multitudinario, pues se requerían 100 personas para jugarlo por lo que se solía hacer durante los festivales o en las largas noches nubladas o sin luna del invierno. Originariamente se cree que empezó en las escuelas de samuráis para probar y demostrar el valor de los discípulos. El juego se jugaba de la siguiente manera, siempre cuando caía la noche y utilizando tres habitaciones separadas. En la preparación, los participantes encenderían 100 andon o pequeñas lámparas de bambú y papel en la tercera sala y colocarán un espejo en la superficie de una pequeña mesa. Cuando el cielo estaba más oscuro, los invitados se reunían en la primera de las tres salas, haciendo turnos para contar cuentos de encuentros macabros y recitar cuentos folklóricos transmitidos por aldeanos que decían haber experimentado encuentros sobrenaturales. Estas historias pronto se conocieron como el nombre de kaidan y combinaban una mezcla de venganza fantasmal y elementos del karma budista. Al final de cada kaidan, el narrador entraría en la tercera habitación y apagaría un andon, se miraría en el espejo sobre la mesa y regresaría a la primera habitación. Con cada cuento que pasaba, la habitaciones se iban volviendo más y más oscuras creando un lugar cada vez más propicio para la evocación de los espíritus. A menudo, cuando el juego llegaba al cuento noventa y nueve, muchos participantes se detenían, porque existía la convicción de que si se alcanzaba el relato número cien y todo quedaba en la oscuridad aparecería los espíritus que se habían estado convocando.

Esta es la portada de Cien historias de fantasmas de Japón y China. Veinticinco títulos de las veintiséis historias seleccionadas se mencionan en los abanicos. Una historia se agregó a la serie posteriormente.

 

Cuando Yoshitoshi creó sus “100 historias de fantasmas de Japón y China”, utilizó esta tradición. Se trata de 26 grabados ukiyo-e y una página de título que fueron publicados en 1865. Se convirtió en su primera serie popular. A veces, estos grabados pasan desapercibidos porque son muy difíciles de entender para los occidentales. Por eso, os he escrito descripciones muy breves de las historias. Espero que os guste. Se puede encontrar más información sobre las historias de fantasmas en un libro de John Stevenson, Strange Tales de Yoshitoshi, Amsterdam 2005. Las impresiones se enumeran en el orden utilizado por Stevenson.

Por último os he añadido tres grabados más de Katsushika Hokusai sobre el mismo tema, pero unos 30 años anteriores a los de Yoshitoshi. Que lo disfrutéis. Y recordad, llegar al último relato puede tener sus consecuencias.

 

1.-Samanosuke Mitsuoshi y zorros de fuego

Este samurai sin maestros observa los fuegos respirados por los zorros. La hija de un amigo ha sido embrujada por un zorro. Mitsutoshi emprende una valiente búsqueda para tratar de rescatarla.

2.-Lord Sadanibu es observado por un demonio

El demonio  se esconde tras una pantalla. Un demonio fantasmal agarra el extremo de la vaina de la espada del damyo Sadanobu. Este atacará al espía con su espada y entonces desaparece.

 

3.-Oda harunaga y un paje con una linterna.

Una palmera moribunda se recupera por las oraciones del Sutra del Loto en el Templo de Myokoku. El árbol milagroso fue trasladado al castillo de Azuchi por orden de Harunaga. El árbol comenzó a emitir lamentos a poco de de su llegada. Harunaga y una paje lo miran en el grabado. Finalmente se devolvió al templo la palmera.

 

4.-Kusunoki Tamon Masayuki sorprende a un fantasma con forma de zorro.

Un niño ha sido amenazado por un fantasma con forma de zorro. Sigue al monstruo y lo apuñala hasta la muerte

5.- Kiyohome emerge de las aguas del rio Hidaka.

La chica ama a un monje. Ella lo ha seguido cruzando un río y le sigue mordiéndose el pelo que era un signo de lujuria.

6-Watanabe Genjitsina cabalga bajo la lluvia.

Cuando Watanabe comenzó a perseguir a un demonio, se desató una poderosa tormenta. La lluvia comenzó a derramarse y el trueno rugió. Sin embargo él derrotó al monstruo.

7-Tawara Toda Hidesato protege a la hija del Rey Dragón de un gigante con mil pies.

Un valiente guerrero tensa su arco. Defenderá a la princesa dragón disparando al monstruo.

8-Fuka Bansaku en un templo en ruinas con un monstruo negro sobre su paraguas.

El guapo Fuwa entra en un antiguo templo. De pronto su paraguas pesa de forma desmesurada.

 

9-Sagiike Heikuru está pescando.

Una serpiente se acerca sigilosamente a él por el agua. Pelearán y conseguirá partir a la serpiente en dos

 

10- Oya Taro Mitsukuni mira los esqueletos

La princesa del diablo permite que los esqueletos luchen una batalla macabra. Ella prueba el coraje de Mitsukuni. Este continúa sereno

 

11-Shirafuji Genta y los kappa.

El luchador de sumo Genta mira a los kappa. Estas criaturas son niños del río. Su poder reside en el agua que llevan en una oquedad de su cabeza. Inclinate con una reverencia si los encuentras. Ellos se inclinarán en respuesta y su fuerza se derramará en el suelo

 

12-Onogawa Kisaburo echa humo al monstruo de los tres ojos.

Onogawa era un luchador campeón de sumo. Cada noche un monstruo aparecía en el castillo de su amo. El héroe lo mira de cerca y le muestra una total falta de respeto.

13-Iga no Tsubone sirve bien a la emperatriz.

El fantasma guarda rencor contra su amante. Iga logra hacer huir al tengu, un tipo fantasma que vuelve por celos

 

 

 

14-Toki Daishiro pasa la noche en un templo encantado.

Cuando aparecen los fantasmas, lucha con un demonio. Ellos desaparecerán

 

 

15-Una araña desciende del techo.

Minamoto Yorimitsu la mira intensamente hasta hacerla desaparecer

 

16-Kayo Fuijin la consorte del príncipe Raishin de India con una cabeza cortada.

La fatídica Lady Kayo convenció al regente de la India para que cortara cabezas de sus súbditos sólo paa darle placer. Se convertiría en un zorro de nueve colas

 

17- Raishin y los dioses del trueno y del viento

Raishin encuentra la oposición de los dioses del viento y del trueno en su aventura. El dios del viento (azul) lleva una bolsa de la que salen los vientos que se enroscan sobre el dios del trueno (en rojo) cuyo atributo es el tambor atravesado por una lanza que está cayendo sobre Raishin,

18- Nyuunryu Kosonsho se enfrenta a un demonio en un promontorio rocoso sobre el mar.

Kososho fue uno de los 108 Suikoden. Al levantar su espada causó una tormenta y la aparición de un dragón.

19-Un elefante está detrás de Shobu.

Notad los ojos pequeños. El arquero dispara a los ojos de una serpiente, enemiga del elefante

 

20-Donyoku no Baba, la vieja avara y la caja de los demonios.

La codiciosa anciana ha elegido la caja grande en lugar de la pequeña. Cuando la abre, aparecen los monstruos

 

21-Nkki Dansei Naonori se convierte en una rata.

El malvado Nikki Dansei observa su alter ego. La rata tiene un valioso sello.

 

22-Shusuinosuke Tobe Suetake saluda al fantasma de una mujer.

Una mujer ha muerto en el parto. Ella lleva a su bebé. Su fantasma muestra su cruel destino. Suetake la saluda llena de compasión.

 

23-Miyamoto Musashi clava su espada en un demonio.

Musashi era un gran espadachín. Él derrota a un asceta de la montaña en el grabado. Al cortarle uno de sus miembros éste se convertirá en ala revelando la naturaleza fantasmal de su adversario que huirá volando

 

 

24-Kabe Fudesake se arrodilla ante la mujer de la cascada

Kabe Fudesake se arrodilla ante el fantasma de una mujer leal que se le aparece tras la cascada. Ella fue asesinada mientras defendía su honor

 

25-Shutendoji rodeado de sus concubinas.

Shutendoji disfrutó del canibalismo y la violación. Capturó a damas de la corte para su placer. Al final lo mataron

 

 

26-Mashiba Tairyo Hisayoshi Ko a la luz de un relámpago.

El Señor Hisayoshi visita las montañas para debatir con un monje. Una tormenta se desata. Los paraguas se destrozan por la fuerza del viento. El grupo tiene que regresar

 

 

 

Katsushika Hokusai, “The Laughing Demoness (Warai Hannya)” (1831/32)

Una mujer cuyos celos románticos l covirtieron en un demonio que se alimenta de niños

Katsushika Hokusai, “Oiwa (oiwa-san),” from the series ‘One Hundred Ghost Tales

“Oiwa (oiwa-san)” quedó deformada facialmente después de que su marido la envenenó. Murió de locura y luego volvió a acosarlo, a menudo en forma de una linterna de papel.

Katsushika Hokusai, “Kohada Koheiji” (c. 1831), from the series ‘One Hundred Ghost Tales’ (Hyaku monogatari)

Esta impresión de Hokusai representa a un actor ambulante asesinado por su esposa y su amante. Él acosa a la pareja mientras están en la cama, rasgando de la red de mosquitos para obtener una visión más cercana.

 





 

Los Kimonos del Museo de Bellas Artes de Boston (y 2): Atsuita, Karaori y otros

Los Kimonos de La Colección de William S. Bigelow del Museo de Bellas Artes de Boston 2ª parte

Segunda parte del post que podeis ver aqui

Un karaori, es un buen ejemplo de un kimono exterior exquisito utilizado en el teatro Noh para retratar a los personajes de mujeres. Karaori significa “tejido de estilo chino“, ya que se basaban en el brocado chino Shokko del período Ming. Este es un kimono de manga corta, siempre de manga corta, hecho utilizando la técnica de uki uke empleando oro, plata y otros hilos de color creado patrones de flores magníficas.

Cuando un personaje femenino se presenta por primera vez usa un karaori.

 

Es, como hemos dicho, una prenda básica para los papeles femeninos, aunque estos, en la época estaban representados por hombres muy femeninos, a veces aún más que las mujeres puesto que su femineidad era expresada según un elaborado código de estereotipos. a estos actores se los conocía como onnagata. Así os pongo a Akahime , uno de los más famosos onnagata de los años 20, ataviado para representar a la Princesa Roja

 

El karaori se puede usar como una bata interior o como exterior, ya sea recta o recogida por un obi. Este en concreto representa una islas con pinos cubiertos por la nieve sobre un patrón llamado seigaiha que son circulos superpuestos que pueden indicar simbólicamente las olas del mar pero también los flujos y reflujos de la vida.

 

El karaori se distingue muy bien por tres motivos. Primero sus mangas siempre cortas, segundo el tipo de bordado de origen chino usando hilos de oro o plata que imagino brillarían con las candilejas y tercero porque el patrón de su bordado lo inunda todo no dejando ningún espacio libre. Este, en concreto, sería usado en el Genji Monogatari por el tipo de carro que lleva, y los libros abiertos sobre un patrón repetitivo (matsukawa bishi) que simboliza cortezas de pino y por lo tanto un bosque.

Para simbolizar el exceso de tensión emocional o el duro trabajo físico, como por ejemplo remar, las “actrices” se deslizaban de la manga derecha del karaori y lo dejan colgar en la parte trasera (nugisage). Esto exponía la ropa interior haku y era un signo de erotismo. Este con un diseño de puentes, agua y lirios evocaba los puentes de Mikawa (Nagoya) del Ise Monogatari. Los bordados siempre tienen relación con el argumento de la obra representada.

 

 

La confección de un karaori era costosísima porque además de los hilos de oro y que el bordado inunda la totalidad de la prenda sin embargo los motivos eran siempre repetidos, formando un cierto falso patrón, porque nunca son iguales, siempre existen pequeñas diferencias. Os pongo este con flores de glicinia que era uno de los símbolos más claros de amor para que veaís que nunca hay dos flores iguales, aunque el cambio sea mínimo de una hoja o de un color. Esta sutileza era muy apreciada por un espetador, pues, en este caso, indicaba que el amor permanece (la glicina)  pero adopta matices sutilmente diferentes.

 

Pasamos a otro tipo de kimono: El CHOKEN .El Choken, como se ve, es una especie de chaqueta que se ponía sobre el kimono para las escenas de baile en el teatro Noh. La longitud doble de las mangas permitían que con la ayuda de un abanico cerrado los movimientos adquiriesen una amplitud enormemente estética. Este de nuevo repite el motivo de la glicinia que simboliza el amor, más el abanico que difunde su perfume por la escena.

 

 

  • Este es otro choken, pero a diferencia del anterior, es un choken de uso masculino, por lo que se llama HAPPI, con el que abrimos el capítulo de los kimonos de hombre. La diferencia estriba en esas dos cintas que cuelgan a los bordes por las que se introducían las piernas, pues el baile masculino tenía una gestualidad más explosiva. Comparten sin embargo la doble largura de la manga para amplificar los movimientos. Los motivos y los colores son más austeros. El patrón hexagonal (kikko-mon) representa a la tortuga con molinetes de flores.

 

 

  • El equivalente masculino al karaori era el ATSUITA, usado por los papeles másculinos del teatro Noh. A pesar de estar ricamente bordado en oro o plata como los de sus homologos femeninos para brillar en la escena, estaba realizado sobre una tela de sarga más gruesa y sus motivos suelen ser, aunque ricos, más masculinos. Este está bordado con antorchas encendidas para ser usado sin duda en una escena nocturna

 

  • Muchos tienen diseños atrevidos, masculinos, a menudo geométricos con técnicas del brocado. Se usaban bajo un kimono corto en general de color negro y se cerraban con el panel frontal izquierdo cruzando en la parte superior de la derecha, justo a contrario que el kimono femenino. A pesar de su diseño geométrico, como veréis, nunca se repiten dos iguales con variaciones mínimas.

Noh robe (atsuita karaori), 19th century
Japan, Edo period (1615–1868)

 

  • Este magnifico atsuita en seda verde bordado con flores de otoño del ultimo periodo Edo o primer Meiji, es decir de mediados del XIX, aunque también repite aparentemente un patrón lo hace de una manera discontínua. Esa infinita variación sobre lo mínimo es muy caraterística del gusto japonés y de este post, que habrá a quien le aburra esta sutileza mínima. Por supuesto, las mangas siempre son cortas, puesto que, como dijimos, las mangas largas son solo para las mujeres jovenes

 

 

  • Otro excepcional atsuita (traje masculino del teatro Noh). Como vemos los colores y los bordados son muy distintos de la temática femenina. El dragón era símbolo de fuerza, nobleza, longevidad, poder y valor, lo que indica que debía ser usado por un actor representando el papel de un guerrero o un mago poderoso, probablemente usado bajo una armadura ornaental que dejaría sólo a la vista partes del mismo

 

  • Atsuita con motivo de esvásticas. He escogido este modelo para mostrar que la archiconocida simbología nazi de la esvástica es de origen oriental y milenaria. En Japón se corresponde con el ideograma que simboliza el Templo e indica que se trata de un atsuita para el papel de un monje o de un samurái retirado en algún templo por algún tipo de penitencia. Tiene el patrón de la tortuga, que indica longevidad, por lo que podía ser un anciano.

 

 

  • Extraordinaio atsuita del siglo XIX, una joya en sí mismo por la riqueza de los bordados en oro y de su propia iconografía. Tiene un diseño general de concha de tres puntas con motivo de punta de espada (bishomon-kikkô) en seda roja y papel dorado. A lo largo del frente superior, la parte superior de la espalda y las mangas hay paneles curvados que tienen en su interior diseños de izda a derecha: el dragón, el unicornio, la grulla y el león chino. Por su frente lleva el fénix, la carpa, la tortuga y el elefante. Obviamente para un papel de un Guerrero poderoso.

 

 

  • KARIGINU era otro tipo de kimono masculino exterior con lo que llamamos cuello mao con mangas abiertas de doble longitud usado por los nobles y en el teatro Noh por los dioses masculonos. Las mangas abiertas son de doble anchura, aproximadamente cuadradas, y cosidas a los paneles delantero y trasero, pero no por abajo. El cuello redondeado rígido se levanta hasta unos dos centímetros y se fija en el lado derecho con un cordón. Se usaba con pantalones y un gorro elevado de color negro

 

 

  • Era originalmente el traje que los nobles usaban cuando iban a cazar ya que permitía moverse con bastante libertad. El Kariginu poco a poco se convirtió en la ropa diaria informal de los nobles, evolucionando hasta convertirse en piezas muy ricas con los emblemas familiares

 

 

  • Los kariginu también se usaban en el teatro Noh para los bailarines másculinos dada la libertad de movimientos que permitían t la longitud de las mangas. Este lleva símbolos de la grulla que es el símbolo e un feliz matrimonio y debió usarse en alguna escena de boda

 

  • El HITOE es un kimono sin forro femenino para ser usado en los meses de verano. Hitoe significa sencillo. Este es un hitoe de una chica joven por el color azul celeste y la largura de las mangas. Lleva motivos de carpas en un estanque bajo flores típicas de la estación, clemátidas en la parte superior y nenúfares en la parte inferior de las mangas y el kimono

 

Working Title/Artist: Kimono with carp, water lilies, and morning glories
Department: Asian Art
Culture/Period/Location:
HB/TOA Date Code: 10
Working Date: ca. 1876

  • Otro Hitoe esa vez de una mujer casada, por las mangas cortas en crepe de seda y motivos de flores de cerezos con abanicos que esparcen su perfume.

 

 

  • Este tipo de Kimono se llama YUKATA y es un kimono muy simpe para estar por casa. En este caso es un kimono masculino con grandes hojas y tres grandes circulos entrelazados en la parte superior con hojas de calabaza. Es de fines del XIX aunque todavía es muy usado hoy en día en Japón, quizá el que más.

 

  • Este kimono, llamado, NUIHAKU, es un kimono femenino del tearo Noh pero usado, o bien como ropa interior de un personaje femenino protagonista o para una mujer de más bajo linaje. En este caso os lo he traido aquí porque el patrón de círculos indicaba una mujer con problemas mentales o bien una hechicera o una mojer poseída por demonios

  • Este Kimono llamado Yogi es nuestro equivalente a un pijama o camisón por así decir. A pesar de su vistosidad en este caso no se trata de bordados sino de una simple estampación por un proceso llamado lo que permitía esta riqueza sin cose excesivo. En este caso con un fénix, simbolo del sueño y el renacimiento volando sobre peonías que simbolizan la buena suerte.

  • Y por ultimo, y aunque no pertenece a a colección Bigelow pero sí al museo de Boston, os traigo un kimono de niño de la segunda guerra mundial con bombarderos japoneses kamikazes obrevolando el London Bridge.

 

 





 

Los Kimonos del Museo de Bellas Artes de Boston (1): Uchikake y Furisode

Los Kimonos de La Colección de William S. Bigelow del Museo de Bellas Artes de Boston

Esta es una entrada que tiene exacta correspondencia con mi anterior post sobre W.S. Bigelow y Ernest Fenollosa, que podes leer aquí, y a cuyo legado pertenecen todas las obras, salvo la última.

Entre los más de 40.000 objetos de arte japonés que Bigelow donó al Museo de Bellas Artes de Boston, hay 900 que caen en el apartado de textiles y de ellos unos 264 son vestidos, entre los cuales la inmensa mayoría son kimonos, aunque también hay maguas y waitaos de origen chino. Lo que aquí os ofrezco es, por tanto, sólo una mínima porción del inmenso tesoro de textiles orientales que atesora el museo, fundamentalmente desde mediados del siglo XVIII a principios del XX, lo que en japonés llamarían el ultimo periodo Edo y el periodo Meiji. No sé si os gustarán como a mi, pero sí tengo que decir que hacer esta selección ha sido dificilísimo porque todos y cada uno de ellos son de una belleza sobrecogedora y lo digo, desde la enorme fortuna de haber visto en persona algunos de ellos. En la página web del museo podeis verlos con lupa, cosa que encarecidamente recomiendo.

He intentado, antes de hacer el post, imbuirme un poco en el mundo de los kimonos y confieso que me siento, aún después de haber leído bastante, como un niño que apenas ha escarbado con la uña la superficie del Himalaya. Tal es su complejidad y su sutileza, los matices de los colores, los símbolos y su iconografía, los distintos patrones del fondo, su evolución y usos, los diferentes tipos de cortes, de estampados y tejidos ,etc. Los kimonos varían de acuerdo al sexo, la edad, el estado marital, la profesión, la clase social, la época del año, la ocasión e incluso el estado anímico. He descubierto que incluso la colocación de la ropa interior, también kimonos por otro lado, puede servir para enviar mensajes muy sutiles.

En realidad, kimono es un término amplísimo que no significa más que cosa que se viste y que, por lo tanto, agrupa una constelación de diferentes tipos de prendas que quizás no tengan en común más que la forma de T y el hecho de que se visten. No voy a haceros, no temais, una enumeración de los tipos porque es para volverse loco pero sí he intentado con mi selección abarcar los más comunes y sobre todos los más suntuosos y hermosos, cosa que ya ha sido difícil por abrumadora. El resto como siempre lo dejo para las imágenes. Solo una recomendación: en Boston, visita obligada, obligadísima a esta hermosísima colección de William Sturgis Bigelow en el Museo de Bellas Artes.

  • Empiezo por los Uchikake: El uchikake es el rey de los kimonos o el más hermoso. Suele ser una parte del traje nupcial pero también puede usarse en ocasiones espeiales y solemnes. Es un kimono de mangas largas ricamente adornado con bordados de colores muy brillantes y con motivos generalmente de grullas, pinos, agua que fluye y flores. Está confeccionado con la mejor seda y la parte inferior está rellenada para darle más volumen. Se usa encima del shiromuku como una capa y sin obi (cinturón). Podríamos decir que es una especie de abrigo o sobrekimono. Es sin dudarlo el kimono más suntuoso y el reservado para ocasiones ceremoniales. Os pongo esta foto para que veais el uso.

 

 

1.- El primer día de la boda, la novia luce un kimono completamente blanco llamado, “Shiromaku” (shiro= blanco y maku=pureza, simboliza que la mujer es pura y va limpia de influencias para empezar una nueva vida en la casa de su esposo ( no tiene nada que ver con la costumbre occidental de la pureza o virginidad de la novia) . Encima y, a modo de abrigo, se lleva un uchikake también blanco o de tonos claros cuyo borde inferior lo tienen relleno como de un rulo de algodón para que cree una graciosa forma y ayude a repartir el peso, (pueden llegar a pesar más de 5 kilos depende de los bordados y del grosor de la seda.) Los bordados dan mucha información. Por ejemplo, en este caso, con un fondo de ramas de pino, vemos abanicos con grullas o garzas que expresan el deseo de un feliz matrimonio, tortugas que es un deseo de longevidad, y flores de ciruelo que hablan de la delicadeza y la hermosura de la novia, además de hacer un sutil comentario sobre la transitoriedad de la existencia.

 

 

2- El segundo día de la boda, era obligado llevar un uchikake rojo, aunque ahora ya se permiten otros colores, aunque siempre mayoritariamente tonos de rojo, el forro interior es casi siempre rojo, porque el rojo es el color de la suerte. Los motivos suelen ser pinos ,bambú, flores de cerezo y garzas o pavos reales, motivos cuya combinación llamada “shochikubai” son antiguos símbolos que auguran, longevidad, fidelidad, integridad y perseverancia.

Long-sleeved outer robe (uchikake) for wedding with design of bamboo, pine and decorated fan leaves in white, green, red, black and gold on a red damask ground with interlocking swastika pattern

 

3-Y finalmente para la tercera ceremonia se utiliza un uchikake mas formal, cuyo color ha pasado del antiguo negro al mas moderno colorido, aunque eso si, mas oscuro que los otros dos. Este en concreto está decorado con cortinas que se agitan al viento (kichô que evocan las oraciones budistas), garzas (feliz matrimonio), peonias (buena suerte), crisantemos (longevidad) y una miríada de tesoros en bordados de seda sobre una seda negra satinada; Revestimiento de seda rojizo-naranja y dobladillo acolchado.

Long-sleeved wedding robe (uchikake) with design of hanging curtains (kichô) decorated with birds, paulownia, chrysanthemum

 

4- Vestido exterior (uchikake) con mangas largas y dobladillo acolchado de suelo de crepe de seda grisáceo y diseño general de un paisaje con figuras y carros, posiblemente escenas de los Cuentos de Ise. Se puede ver que era de una mujer joven, primero por el largo de las mangas, que se harán cortas en cuanto se case, y después porque en general, aunque no siempre, los colores claros suelen estar asociados a la juventud. El tema de los Ise Monogatari reafirma esta suposición. Es de la era Meiji y po tanto segunda mitad del XIX.

 

 

05-El que sigue es un tipico uchikake de seda de una chica joven, no solo por el color azul claro y las mangas largas, sino porque el bordado ocupa toda su extensión. Según se vayan haciendo mayores se bordará menos superficie, dejando primero libre el hombro izquierdo y siempre de forma asimétrica. Ademas el bordado representa cajas de un juego de conchas que se llamaba kaioke. 

 

 

06- Uchikake de chica joven con floración del ciruelo. Dada la brevedad de la floración indicaba no solo belleza, sino fragilidad, delicadeza y la transitoriedad de la vida. Este es dentro 1868-1880. A resaltar el sello o emblema familiar que se lleva bordad (en este caso una flor) detrás de la nuca (la parte más erótica de una mujer según la estética japonesa) y en la mitad de las mangas.

 

07- Magnífico Uchikake exterior con mangas largas y dobladillo acolchado con diseño de la mítica Isla del Paraíso (Horai), incluyendo agua con niebla, flores de ciruelo, ramas de pino, grullas voladoras y totugas. La profusión del bordado y la longitud de las mangas hablan de una mujer de clase alta y joven, aun soltera. Dado el color oscuro podría tratarse también de un traje para la ultima ceremonia de la boda, cosa que podrían indicar el vuelo de las garzas

 

 

08- Uchiake con un bordado que evoca la piedad filial. El hecho de que el bordado vaya dejando libre una parte de los hombros nos habla de que se trata de una joven algo mayor. El tema de la piedad filial corrobora esta suposición. Las carpas indican que se trataba de una joven de gran riqueza, como confirma el bordado con hilos de oro.

 

 

  1. Uchikake de una noble soltera ya no muy joven por la ausencia de bordado, aunque el motivo de flores y abanicos que esparcen su perfume parece sin embargo aludir a su belleza. Vemos de nuevo los tres cartuchos conteniendo el emblema familiar que también aparecen en la parte delantera y que permitían reconocer a la dama, que solía andar, en el exterior, con la cabeza cubierta con una especie de velo.

 

11- Y el ultimo uchikake es un Uchikake de mujer casada. Os he puesto este ejemplo para que veais como las mangas se acortan bruscamente y el bordado es sustituido por el estampado de la tela

 

Outer-robe-uchikake-with-design-of-cherry-trees-in-white-and-green-silk-on-a-dark-blue-silk-satin-ground-lined-with-pale-blue-silk-damask

 

 

 

Empezamos con los furisode. Estos tienen siempre e invariablemente las mangas largas porque dejaran de usarse al contraer matrimonio. El ultimo furisode se usará en la fiesta previa a su boda. Inicialmente eran usados por niños y niñas de la nobleza. Este en concreto es un antiguo furisode de niño, corto como se ve. La forma circular de la garza sugiere que se trata del emblema familiar.

 

El siguiente es un furisode de niña de unos 10 años, corto pero ricamente bordado solo en la mangas. Como la mayoría de las mujeres lleva los tres discos con el emblema de su casa, dos en las mangas y uno en medio de la espalda.

 

 

Una de las diferencias fundamentales con el uchikake es que este kimono no es un abrigo o capa como era el uchikake, sino que se lleva ceñido con un obi o cinturón .Vestido de satén de seda azul claro de manga larga (furisode) con diseño de manojos de narcisos y líneas que sugieren bordado de agua con seda verde, blanca y amarilla. Antiguamente el furisode lo compraban o rentaban los padres para entregárselo a sus hijas cuando iban a cumplir 20 años, el furisode tiene diseños de patrones brillantes, coloridos y muy llamativos que abordan todo el kimono.

 

 

Furisode con floración de los ciruelos y las banderas de oración agitandose al viento. De nuevo los tres emblemas familiares en los hombros. El color rojo del borde es símbolo de buena suerte, Este sería el estilo más formal de kimonos que es utilizado por las mujeres jóvenes, solteras

 

 

 

05-Furisode blano con floración de los cerezos lo que sugiere que es para usar en pimavera. . El furisode está hecho con una fina, brillante y colorida seda, por ello este estilo de kimono es al que recurren las mujeres y las jóvenes en las ocasiones más especiales y formales como en las bodas de familiares (en caso de ser familiar soltera de la novia), en año nuevo, en la primera ceremonia del té del año, la floración de los cerezos etc… y es por ello que no son adecuados para vestir en entornos con un grado de formalidad menor, porque sería ir demasiado elegantes.

 

 

Este que sigue, probablemente, sea el último furisode de una mujer de soltera, usado en los días previos a la ceremonia de la boda pues el rojo estaba acotado para los vestidos de novia y los motivos de las garzas  significaban un matrimonio feliz

Los accesorios que serían adecuados para ponerse con el furisode son: un kimono interior coloreado o pintado con plantilla que resaltara con el color del kimono; un obi (cinturón) de colores brillantes; un obi-age (otro cinturón) confecciona en seda que se mostraría una parte del mismo por encima del obi y finalmente unas sandalias zōri con un brocado dorado. Al contrario que otros estilos de kimono el furisode es fácil de distinguir del resto por sus características mangas largas.






 

Los Niponófilos De Boston

LOS NIPONOFILOS DE BOSTON o De cómo un niño que recogía conchas en las playas de Nueva Inglaterra acabó alumbrando la mayor colección de arte japonés fuera de sus fronteras

 

Es éste el primer post de una serie que pretendo dedicarle a la ciudad de Boston, donde están algunos de mis museos favoritos, entre ellos, en lugar bien destacado, en Museo de Bellas Artes de Boston, que sólo por el retrato de fray Hortensio Felix Paravicino de El Greco ya bien merece una visita.  Pues bien, tiene este museo una extraordinaria colección, como ninguna que haya visto, de arte japonés cuya singladura me intrigaba. ¿Cómo había sido posible que tal cantidad de arte japonés hubiera llegado hasta esta ciudad relativamente pequeña? Ha sido así como he descubierto a este grupo de personajes, a esta pandilla de barbados aventureros, uno de esos grupos de amigos cuya fama seguramente no trasciende el ámbito local y aún seguramente el museístico o el erudito y que tanto me gusta rescatar en este blog. Pero para no hacer un texto interminable, de esos que su sola vista desanima la lectura, lo iré contando con las imágenes, para aquellos que queráis saber cómo un niño que recoge conchas en las costas de Nueva Inglaterra puede acabar relacionando a Darwin con Tagore y a Ezra Pound con el teatro Noh pasando siempre por esas extraordinarias salas del Museo de Boston.

 

Empezaremos por el catalizador: Edward S. Morse.

Morse (1838-1925) fue un estudiante indómito. Le echaron de cuatro escuelas y el mismo abandonó la quinta. Él era ese niño que prefería explorar las playas a la escuela, en busca de conchas y caracoles, o ir al campo para dibujar pájaros y flores. Sin embargo, a pesar de su falta de educación formal, las colecciones formadas durante su adolescencia pronto le valieron la visita de eminentes científicos de Boston, de Washington e incluso del Reino Unido. Fue muy celebrado su trabajo sobre los caracoles de tierra, y antes cumplir los doce años ya había descubierto dos nuevas especies.

Edward_S_Morse

 

Tenia además unas especiales dotes para el dibujo lo que le consiguió sus primeros trabajos en la Portland Locomotive Company y como grabador de madera en una compañía de Boston. Pronto Morse fue recomendado para trabajar con Louis Agassiz que era el catedrático de Zoología y Geología de la Universidad de Harvard por sus cualidades intelectuales y talento en el dibujo, del que fue asistente encargado de la conservación, documentación y colecciones de dibujos de moluscos y braquiópodos. Os traigo aquí a Louis Agassiz porque volverá a salir en futuros post de Boston.

Louis Agassiz

Morse acabó por convertirse en pocos años en un erudito en el campo de la zoología, especializándose en la malacología o el estudio de los moluscos. En 1870 publicó “Los Braquiópodos, una División de los Annelida” en la que reclasificó braquiópodos como gusanos en lugar de moluscos. El trabajo tuvó tal repercusión que atrajo la atención de Charles Darwin.

 

En junio de 1877, llevado por su afición a la malacología, Morse visitó por primera vez Japón que durante siglos había estado vetado a los extranjeros, en busca de braquiópodos costeros. Para recolectar especímenes, estableció un laboratorio biológico marino en la prefecura de Kanagawa, hecho que llamó la atención de la corte Imperial que le ofreció un puesto como el primer profesor de Zoología en la Universidad Imperial de Tokio durante los siguientes tres años.

 

Un día, mientras miraba por una ventana en un tren entre Yokohama y Tokio, Morse descubrió el montículo de Ōmori, una formación extraña que llamó su atención a las afueras de Tokyo y cuya excavación, además de conchas sacó a la luz gran cantidad de huesos, humanos y animales, instrumentos de piedra y trozos de cerámica y abrió, formalmente el estudio de la arqueología y la antropología en Japón  arrojando mucha luz sobre la cultura material del Japón prehistórico. Hoy un pequeño monumento marca el montículo como el lugar de fundación de la arqueología japonesa ( Nihon kôkogaku hasshô no chi)

 

 

Fascinado con los descubrimientos, Morse escribió un libro sobre las casas japonesas y su entorno, ilustrado con sus propios dibujos.

 

Japanese Homes and Their Surroundings by Morse, Edward S.

También reunió una colección de más de 5.000 piezas de cerámica japonesa e ideó el término “cordón-marcado” para los cuencos de cerámica de la Edad de Piedra, adornados por cuerdas que imprimían en la arcilla mojada. La traducción japonesa, “Jōmon”, ahora da su nombre a todo el período Jōmon, así como la cerámica Jōmon.

Todo su exitoso trabajo en Japón le supuso el privilegio imperial de nombrar o-yatoi gaikokujin (asesores extranjeros) para apoyar la modernización de Japón en la era Meiji. Y en esa búsqueda de talentos que pudieran ayudar al renacer de Japón Morse volvió a Boston.

William Sturgis Bigelow

William Sturgis Bigelow

William Sturgis Bigelow (1850-1926) era un joven y brillantísimo médico estadounidense que acababa de volver de estudiar cinco años con Louis Pasteur en París y que a pesar de su interés en la bacteriología, se hallaba en un momento complicado porque su padre, medico cirujano él mismo, le impelía a dedicarse a la cirugía para colaborar con él. Así las cosas, en el invierno de 1881-82, sin embargo, la vida de Bigelow iba a tomar un giro bastante inesperado al asistir a una serie de conferencias de Edward Morse en el Instituto Lowell en Boston quien estaba recién llegado de Japón para reclutar más asesores. Estas conferencias cautivaron el interés de muchos de los intelectuales de Boston, incluyendo, por supuesto el de William Sturgis Bigelow.

 

A través de su relación con Morse, Bigelow conocío también a otro personaje fascinante, Ernest Fenollosa, que como su apellido indica, era hijo de un pianista y violinista español Manuel Francisco Fenollosa del Pino, otro malagueño de pro nacido en 1818, y de una mujer nacida en la India Mary Silsbee, quienes, -aún no existía Trump-, se habían establecido en Massachusets. Fonollosa, otro de los seducidos por las conferencias de Morse, se había marchado con él a la Universidad Imperial de Tokio en 1878 como profesor de lógica y estética, y finalmente de economía política en plena época de la Restauración Meiji; allí quedó impresionado por el arte tradicional japonés y sus técnicas, especialmente concentrado en sus templos, porcelanas, lacas, bronces y grabados, que los mismos japoneses, completamente anonadados por la rápida occidentalización, miraban entonces con cierto desdén.

 

De izquierda a derecha, Edward S. Morse, Kazuzo Okakura, Ernst Fenollosa y William Sturgis Bigelow en Boston.

 

Morse, Bigelow y Fenollosa se hicieron íntimos amigos y viajaron juntos a Japón. El cuarto de la “pandilla” es Kazuzo Okakura, del que os hablaré más adelante.

 

Seated male figure, on wood stand Japanese 1836 Museo de Bellas Artes de Boston

Bigelow y Fenollosa eran ardientes japonofilos (no es broma la palabra existe) y amasaron enormes colecciones

 

Katsushika Hokusai, The Falling Mist Waterfall At Mount Kurokami In Shimotsuke Province, From The Series A Tour Of Waterfalls In Various Provinces, Japanese, Edo Period, About 1832 Museo de Bellas Artes de Boston

 

Fenollosa se especializó en pinturas chinas y japonesas

 

Carp and Iris 花菖蒲に鯉 Japanese Edo period about 1808–13 Artist Katsushika Hokusai, Museo de Bellas Artes de Boston

mientras que Bigelow compró literalmente decenas de miles de piezas de objetos de laca, espadas, estatuas y grabados de madera.

 

Plaque with decoration of the vegetable nehan Japanese Meiji era 1888 Shibata Zeshin Museo de Bellas Artes de Boston

 

Sword of the wakizashi type with mounting Japanese Nanbokuchô and Edo periods mid 14th century Museo de Bellas Artes de Boston

 

Shô Kannon, the Bodhisattva of Compassion 1269 Museo de Bellas Artes de Boston

 

Tuba (Empuñadura de katana) with design of geese in flight. Museo de Bellas Artes de Boston

Sin embargo, lo suyo era más que simplemente el saqueo que muchos multimillonarios estadounidenses realizaron por todo el mundo a lo largo del s. XIX.

 

Hand-warmer(?), in form of owl Japanese 1820 . Museo de Bellas Artes de Boston

 

Realmente se consideraban a sí mismos como salvadores de importantes piezas del pasado de Japón, en un momento en el que pocos otros se daban cuenta de su inmenso valor, incluyendo a muchos japoneses mismos.

 

Writing box with design of a cedar forest Japanese Meiji era 1899–1900 Uematsu Hôbi. Museo de Bellas Artes de Boston

 

Su inmersión en la cultura japonesa fue tal que en 1885, Fenollosa y Bigelow se convirtieron al budismo, estudiando con un maestro budista tendai y comenzaron a vestir con ropas japonesas.

 

William Bigelow

 

En este proceso tuvo gran importancia y ascendencia uno de los alumnos de Fenollosa, –el cuarto en la foto- en la universidad, Kazuzo Okakura.

 

 

okakura_on_horseback

 

Oriundo de la ciudad de Yokohama pero perteneciente a una familia de origen samurái Kakuzō Okakura nació un par de años antes de la caída del Shogunato, así que gran parte de su niñez y su adolescencia la vivió en plena restauración Meiji. Con solo 15 años el joven Okakura entró en la Universidad Imperial de Tokio, donde conoció y fue alumno de Ernest Fenollosa; Okakura se especializaría en Filosofía y Literatura inglesa, graduándose en 1880, para entonces su amistad con Fenollosa no solo lo haría sumergirse en el redescubrir la riqueza del arte tradicional japonés sino que junto a él intentó recuperar las tradiciones ancestrales japonesas, que se estaban perdiendo con el proceso de modernización.

 

Kakuzo Okakura

En 1887 fue uno de los principales fundadores de la Escuela de Bellas Artes de Tokio (Tōkyō Bijutsu gakko) y un año después se convirtió en su cabeza. En 1889, Okakura co-fundó la revista Kokka. Más tarde, también fundó el Instituto de Arte de Japón. Entre otras cosas, Kakuzō  fue un gran promotor del arte japonés tradicional (nihonga), contrapuesto al arte occidentalista (yōga) cuyo más ferviente practicante fue el artista Kuroda Seiki y que tuvo mucho éxito en Japón entre finales del siglo XIX y principios del XX.

 

 

Kazuzo Okakura por Shimomura Kanzan

 

Entre 1901 y 1902 viajó a la India, donde conoció a Rabindranath Tagore, con quien enseguida congenió, siendo un defensor como él de la cultura tradicional de sus países. Posteriormente se instaló en Estados Unidos, donde fue nombrado asesor -y posteriormente director- del Museo de Bellas Artes de Boston (cargo en el que sucedió a Fenollosa) a dónde fue invitado por William Sturgis Bigelow en 1904 y se convirtió en el primer jefe de la división de arte asiático en 1910. Fue en el Museo de Artes de Boston dónde Okakura realizó una enorme labor de recopilación y conservación de arte asiático, consiguiendo una de las mejores colecciones del mundo en esta especialidad.

 

Vista de la exposición de pintura japonesa en el Museo de Boston con el montaje de Okakura

 

 

En un momento en que los occidentales continuaron abrazando actitudes orientalistas acerca de la superioridad occidental, al ver el Oriente como primitivo y retrógrado, y cuando Japón adoptó con entusiasmo una gran variedad de aspectos de la cultura occidental, asociándolo con la modernidad y a su propia cultura tradicional con lo primitivo, Okakura avanzó la idea de Oriente como el hogar de una civilización más espiritual, culturalmente superior… Veía a Occidente como representante de la decadencia moderna y el materialismo

 

A través de sus escritos, charlas y otras actividades, estableció una reputación como uno de los principales expertos en el arte y la cultura asiática. A pesar de que sabía que el estilo de vestir occidental se había adoptado de modo entusiasta en Japón, Okakura hizo un rasgo distintivo propio el aparecer en público en Occidente vistiendo el kimono tradicional japonés

 

 

Sus libros, fundamentales para la valoración de la cultura japonesa, fueron Los ideales de Oriente (1903), El despertar de Japón (1904) y El libro del té (1905). Fuera de Japón, Okakura tuvo un gran impacto en una serie de figuras importantes, directa o indirectamente, que incluyen a Swami Vivekananda, el filósofo Martin Heidegger, el poeta Ezra Pound, pero sobre todo el poeta Rabindranath Tagore y la filántropa y coleccionista de arte norteamericana Isabella Stewart Gardner, que fueron amigos personales suyos.

 

 

Los ideales del Oriente, uno de los libros de Okakura, es famoso por su primer párrafo en el que ve una unidad espiritual en toda Asia que la distingue de Occidente:

 

Asia es una. El Himalaya divide, sólo para acentuar, dos poderosas civilizaciones, la china con su comunismo de Confucio, y la india con su individualismo de los Vedas. Pero ni siquiera las barreras nevadas pueden interrumpir por un momento esa amplia expansión de amor por lo Último y lo Universal, que es la herencia de pensamiento común de toda raza asiática, que les permite dar a luz a todas las grandes religiones del mundo y distinguirlas de las de los pueblos marítimos del Mediterráneo y del Báltico, que aman tan solo habitar en lo Particular y buscar los medios, no el fin, de la vida.

 

fenollosa-journalist-1877

Mientras que era residente en Japón, los logros de Ernest Fenollosa incluyeron el primer inventario de los tesoros nacionales de Japón, conduciendo al descubrimiento de los pergaminos antiguos de China traídos a Japón por los monjes que viajaban siglos anteriores y rescatando muchos artefactos budistas que de otra manera habrían sido destruidos bajo el movimiento del kishaku de Haibutsu. Por estos logros, el Emperador Meiji de Japón lo adornó con la Orden del Sol Naciente y la Orden de los Tesoros Sagrados.

 

 

Después de su muerte en Londres en 1908, las notas inéditas de Fenollosa sobre la poesía china y el drama japonés de Noh fueron confiadas por su viuda al poeta Ezra Pound que, con William Butler Yeats, las utilizó para consolidar el creciente interés en la literatura del Lejano Oriente entre escritores contemporáneos. Pound posteriormente terminó el trabajo de Fenollosa con la ayuda de Arthur Waley, el célebre sinólogo británico. El cuerpo de Fenollosa fue incinerado en Londres, y sus cenizas volvieron a la capilla de Hōmyō-en sobre el lago Biwa, (donde había sido tonsurado). Su lápida fue pagada por la Escuela de Bellas Artes de Tokio.

 

 

 

Fotógrafo él mismo, Bigelow tomó fotografías muchos de los lugares que él y sus compañeros encontraron. Dado que tanto Fenollosa como Okakura recibieron autoridad del gobierno japonés para abrir las salas de los templos y los almacenes sin abrir durante siglos, para registrar y por lo tanto preservar su contenido, las fotografías de Bigelow de estos eventos son también de gran importancia histórica.

 

Bigelow

 

 

 

A volver a los Estados Unidos, Bigelow donó más de 40.000 objetos de arte japonés al Museo de Bellas Artes de Boston. Sus esfuerzos, junto con los de Morse, Fenollosa, Charles Goddard Weld, Okakura y un puñado de otros, hicieron que el recién fundado Departamento de Arte de Asia en el Museo de Bellas Artes e convirtiera en la mayor colección de arte japonés fuera de Japón; Esta es una distinción que todavía mantiene hoy.

 

Tumbas de William Sturgis Bigelow y Ernest Fenollosaen Midiera, junto al templo de Homyoin en las afueras de Kyoto.

Después de la muerte de Bigelow, de acuerdo con sus peticiones finales, los restos de Bigelow fueron cremados; La mitad de las cenizas fueron enterradas en Mii-dera, justo a las afueras de Kioto, junto con las de Fenollosa